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comercio ambulante en chiloé


[Sara Curumilla Sotomayor] Entre la necesidad y lo legal. Desde pilas, antenas para televisor hasta milcaos y cochayuyo, es posible adquirir en las calles castreñas.
Chiloé, Chile. En las economías locales el comercio ambulante es una problemática que tiene incidencia en diversos aspectos de la sociedad en que está inmerso. En ella converge además el aspecto social en medio de la controversia en la que intervienen fiscalizadores, autoridades y la actividad formalizada.
Las principales aristas del tema no siempre tienen la objetividad de lo global en un mundo pequeño en el cual cada uno lucha por posesionarse.
Esa realidad llevada a Chiloé si bien tiene componentes distintos no se diferencia en lo medular de lo que ocurre en otras ciudades sobre todo en lo que dice relación con las formas de enfrentar las persecuciones de los fiscalizadores y autoridades.
"En todas partes tenemos que arrancar cuando vemos a los pacos", afirma Matías Solari, añadiendo que a veces emplean señas o silbidos para anunciar la proximidad de los carabineros, lo que los lleva a estar como dice, "siempre con los ojos bien abiertos porque no queda otra alternativa".

Paños
En Castro, la mayor cantidad de comerciantes informales deambulan por calle San Martín, donde se puede apreciar a hombres y mujeres que cuelgan desde sus brazos paños de cocina, tiras de cartón con hojas de afeitar o pilas de marcas desconocidas.
Entre el ir y venir de los transeúntes las ofertas son también de milcaos con chicharrones, pescados, cochayuyo, empanadas o ‘yerbitas para el estómago'.

Iglesia
"Hace veinte años empezamos con el comercio ambulante y después nos dieron permiso", señala Prosperina Rupayán, quien trabaja con su esposo en calle San Martín donde tiene "un puesto", a un costado de la vereda, lugar que le permite exhibir sus productos en una reja que circunda una ex iglesia evangélica que le dio permiso para dejar la mercadería en su sitio.
La madre de cuatro hijos es una de las personas que están sujetas a las condiciones meteorológicas para ejercer su actividad y reconoce que si bien en los meses de verano es un buen período para vender, en el invierno les va mal. "Tenemos que quedarnos en la casa sin venir", manifiesta, agregando que aún cuando por el permiso municipal no cancelan más de 3 mil pesos mensuales no es fácil reunirlos "porque casi no se vende nada".
"Cuando uno no tiene estudios o no tiene un capital está obligado a trabajar de esta forma", manifiesta Alfonso Saldías, mientras acomoda diversos artículos en una repisa de madera, al lado de la calle.
"Nos persiguen como si fuéramos delincuentes y justamente a eso nunca queremos llegar, pero no nos queda otra cosa , más que ser ambulantes", manifiesta Pedro Ainol.
Aquellos que han hecho de las mismas calles sus espacios para esta actividad, circulan cerca del lugar donde pueden esconder sus artículos para que no les sean requisados cuando son sorprendidos.
"Nos quitan las cosas y más encima tenemos que pagar los partes que salen como 8 mil pesos", revela Pedro Antonio Peralta, añadiendo que no quieren que el municipio le regale nada "sino que nos ubiquen en un lugar y nos dejen trabajar sin problemas, sin los temores de todos los días, siempre huyendo por sobrevivir".

Actividad Desleal
En el Departamento de Patentes de la Municipalidad de Castro, el funcionario César Maragaño, aclara que está vigente la ordenanza de 1996 de esa corporación que no considera al comercio ambulante.
"Si no está establecido significa que está fuera de la ley", fundamenta en relación a esta actividad que en el pasado entregó espacios para el ejercicio del comercio ambulatorio. Muchos de ellos pasaron a ser parte de los llamados mercados persa, que se establecieron al lado de los mercados de las calles Lillo y Yumbel.
Se estima que son unos 20 los históricos, o aquellos que por más de una decena de años trabajan en las calles castreñas, que todo el mundo identifica y que incluso han logrado formar una clientela. Este número es aumentado con las vendedoras de estampitas u otros objetos religiosos que llegan en los días previos a la fiesta de Cahuach o los que ofrecen juguetes y guirnaldas para Navidad o adornos para el Día de la Madre, del Padre o del Niño.

Dirigente
Para el presidente de la Cámara de Comercio de Castro, Manuel Oyarzo, esta actividad que a nivel nacional mueve alrededor de mil millones de dólares al año, en el ámbito local debería tener una mayor fiscalización.
"La autoridad tendría que ser más estricta, porque no es posible que a vista y paciencia de todo el mundo los ambulantes vendan choclos, frutas, verduras y una serie de productos crudos", opinó.
"Los ambulantes desempeñan una actividad desleal e ilegal y nosotros estamos con todas las de la ley y no entorpecemos el desplazamientos de las personas con canastos y carretillas", señala, recordando que hace unos años esa organización a través de una carta enviada a la municipalidad y a Carabineros , hizo presente su posición, "pero nada ha variado", asevera.
Según estudios del comercio establecido más del 40% del total nacional de los vendedores está en Santiago.

9 de julio de 2007
©estrella de chiloé
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revocan sobreseimiento de general


Suprema revocó sobreseimiento de general (r) Contreras en caso Calle Conferencia.
La Segunda Sala de la Corte Suprema revocó hoy el sobreseimiento parcial y definitivo que del general (r) Manuel Contreras Sepúlveda en la investigación del llamado caso ‘Calle Conferencia', ocurrido entre el 4 y 6 de mayo de 1976, donde fueron abatidos los miembros de la primera dirección clandestina del Partido Comunista (PC).
De esta forma, la Sala en lo Penal del máximo tribunal ordenó al ministro en visita extraordinaria de la causa, Víctor Montiglio, determinar la responsabilidad penal del ex jefe de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en los crímenes de: Bernardo Araya Zuleta, María Flores Barraza, Onofre Muñoz Poutays, Mario Zamorano Donoso, Jaime Donato Avendaño, Uldaricio Donaire Cortez, Elisa Escobar Cepeda, Lenin Díaz Silva, Eliana Espinoza Fernández y Víctor Díaz López.
Por lo anterior se disponen una serie de diligencias tendientes a establecer el destino, "así como la intervención que en tales hechos le cupo a Guillermo Manuel Contreras Sepúlveda, debe ser acuciosa, diligente y completamente investigada por el tribunal correspondiente, disponiendo todas las diligencias que tiendan a tal fin, hasta agotar la investigación y determinar las personas responsables".
Montiglio, hasta el 31 de mayo pasado, ha procesado a cerca de 76 efectivos de Ejército involucrados en los hechos. En el fallo se pronunciaron los magistrados Alberto Chaigneau, Nibaldo Segura, Adalis Oyarzún, Jaime Rodríguez y el abogado integrante Domingo Hernández.

9 de julio de 2007
©la tercera
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¿quién mata a los lobos marinos?


[Sara Curumilla Sotomayor] Las autoridades señalan que es difícil establecer quiénes son responsables de las muertes de estos animales acuáticos, si las denuncias no son hechas en el momento que se producen las agresiones.
Chiloé, Chile. "Pienso que jamás me voy a olvidar del gemido del lobito después que fuera herido", afirma Sebastián González, con los ojos cansados de llorar por haber atestiguado la sangrienta acción en contra del animal, mientras cumplía labores para una empresa de servicio a la industria acuícola.
Afirma que el autor habría sido un trabajador de una salmonera que escopeta en mano trató de evitar el eventual daño en una balsa de crianza de peces. "Abrí mis brazos y le dije dispáreme si quiere, pero no atente contra los lobos", cuenta el estudiante de medicina veterinaria que tras congelar su carrera llegó hace unos meses de la zona central y se quedó para aprovechar las oportunidades del Archipiélago.
"Algunas personas se creen dioses y deciden qué animal debe morir y cuál debe vivir", agrega González que por haber tenido la osadía de oponerse a las agresiones, habría sido sacado del centro de cultivo, en un panga y dejado en la playa, ante las reiteradas expresiones de "insolente".
"La gente chilota es demasiado sumisa y jamás va a enfrentar a sus jefes aunque los vean matando lobos. Todo lo contrario, les obedecen y ellos mismos se acriminan", añade. "Estoy seguro que muchos trabajadores conocen lo que ocurre pero nadie se la va a jugar porque ponen en riesgo su pega", asegura el estudiante, quien en estos momentos tiene claro que es su palabra contra "la poderosa empresa salmonera".

Responsabilidad
La persona acusada de este hecho al ser contactada por nuestro diario afirmó que tales aseveraciones "son infundadas" y que efectivamente el joven fue sacado en una panga "por no enmarcarse en las normas existentes en la industria", aclarando que en ese centro no se cometen tales acciones.
Personal de la Armada recabó informaciones ante las consultas emanadas de Puerto Montt y reportó que tampoco habría ocurrido lo manifestado por el estudiante de medicina veterinaria, quien comunicó al nivel regional su experiencia. "Lo que se me informó en el centro es que se trata de una persona que no es de Chiloé y que no tiene buena conducta", manifestó el funcionario.
Al margen de este suceso, periódicamente adultos y niños en más de una vez han comprobado que los lobos heridos con armas de fuego o con palos llegan a morir a las playas de Chiloé. ¿Quién los mata?
"Es cierto que a veces aparecen lobos muertos en algunos lugares pero no es fácil saber quien los agrede, porque nadie se hace responsable", expresa el jefe provincial de Sernapesca en Chiloé, Pedro Miranda, quien dice que a lo menos unas dos veces al año hay denuncias de muertes de lobos. "Si se sorprende a los responsables se hace la denuncia a los tribunales", afirma, aclarando que casi es imposible que ello ocurra "porque cuando uno llega, el hecho ya está consumado". Apunta que hay denuncias que no llegan a ningún fin porque generalmente los trabajadores de las salmoneras comunican "cuando son despedidos".

Cercos
Para la protección de los centros de cultivo de salmónidos, los industriales instalan cercos eléctricos que evitan que en esos lugares los lobos encuentren su alimento. "Tenemos que autorizar esos cercos", afirma el capitán de puerto de Castro, Jorge Imhoff, explicando que para ello deben presentar el respectivo proyecto. Añade que le corresponde verificar que el voltaje sea el adecuado y que solo actúe como repelente de los animales.
"Hace como un año que no hemos recibido ninguna denuncia", afirma el oficial, agregando también que estas deben realizarse en el momento.
Igualmente la Armada, fiscaliza regularmente que no haya armas que pudiesen destinarse a este fin, ni en los centros salmoneros ni en las embarcaciones. "A veces los lobos perjudican la pesca de los artesanales", acota.

Cifras Lamentables
Las compañías que cultivan el salmón en nuestro país reiteradamente han señalado que tienen pérdidas estimadas en unos 21 millones de dólares anuales causadas por la acción de ejemplares de mamíferos y aves marinos.
Por otra parte el organismo no gubernamental Ecoceanos ha declarado que las matanzas de lobos tuvieron una gran expansión en la década de los '80 y '90 provocando la eliminación de entre 5 a 6 mil unidades sólo en la Región de Los Lagos.
El lobo marino común (Otaria flavescens), según señala el jefe provincial de Sernapesca en Chiloé, Pedro Miranda está en veda desde el 30 de septiembre de 2004 y se prolongará hasta el 30 de septiembre de 2009. El período de prohibición de captura de la especie fue fijado mediante el Decreto Supremo 765 publicado el 30 de septiembre de 2004.
Recordado es el caso ocurrido hace algunos años cuando autoridades municipales de Quemchi, interpusieron ante los tribunales un recurso de protección en favor de las colonias de lobos marinos, porque una empresa salmonera habría exterminado a balazos a éstos mamíferos acuáticos frente a un establecimiento educacional.

9 de julio de 2007
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amores putos


[Carlos Salazar] Tres prostitutas y Joaquín Eyzaguirre hablan del oficio.
Antes del estreno de la película ‘Casa de remolienda', tres mujeres y el cineasta hablan del trabajo sexual. Una gana el sueldo de un ministro, otra hace equilibrio entre el arancel de la universidad y una hija, la última cobra "lo que sea su merced". Por último, Eyzaguirre dice que nos prostituimos todos.
Cuando las botas de Antonella (20) cruzan el lobby de la agencia www.leprive.cl de Las Condes, el alfombrado se convierte en una pasarela europea por la que avanza una escolar de figura compacta, cabello rubio pecador, de un escote sencillo pero bestial, a la vez para un rostro así de hermoso, de una juventud ilegal, casi. Todo coronado por un lunar en el mentón que parece puesto ahí por un dios violento en su día de descanso. Antonella es una puta de lujo, de un catálogo extraterrestre que gana casi cuatro millones de pesos al mes. Y según el caso, hasta 350 mil pesos por una sesión prohibida para menores y el ciudadano de a pie. Saluda con ese gesto típico de la profesión: un beso en la comisura de los labios. "¡Ay!, te manché", exclama mientras te pasa el pulgar perfecto por la huella de su brillo labial de 100 dólares. Su último capricho son unas botas de Zara que se compró en España y que la hacen ver más alta pero no más grande. Su estilo de vida incluye ropa cara, perfumes y viajes de placer donde hace lo que más le gusta después del sexo: gastar dinero. "A mí me gusta la plata. Ya me acostumbré y con ella obtengo todo lo que quiero, ya me acostumbré a gastar lo que gano; entonces, como que no podría conformarme con menos, sería difícil", asegura.
Para ella, la diferencia entre el sexo pagado y un eventual pololo no le genera mayores diferencias: "De repente es igual, es como lo mismo, porque el acto es mecánico", recuerda. Pero hay veces en que todo es extraño y Antonella debe adivinar lo que el cliente quiere, lo que le gusta. "Como esas sesiones en que me llaman sólo para que vaya a cambiarme de ropa para ellos; otras veces les gusta que les orine encima, y eso ya no es normal y se me hace un poco más difícil". Su preocupación, su paranoia por estos días, es dejar de ser una chica VIP. Le preocupa su vida útil. "En 10 años más me gustaría estar con algunos clientes fijos no más, pero es difícil salirse de esto; casarse, tener hijos y salirse, a menos que me case con uno que me tenga súper bien".
Estuvo enamorada hace un tiempo. "Igual es bonito, pero me aburre la misma persona por mucho tiempo", dice Antonella, para quien pololear es un estorbo con este trabajo. "De repente me han gustado clientes que conozco en el trabajo y termino saliendo con ellos por harto tiempo, pero es una lata que te conozcan en este ambiente", se lamenta y cruza las piernas en un gesto demasiado premeditado. A ella le gusta que la llamen scort y se sorprende de que una casa de remolienda clásica incluyera bailable, cena y una especie de trato familiar. Ella cree que es mejor que el cliente pueda escoger la chica que más le gusta gracias a las ventajas de Internet, la vitrina de la nueva casa de putas.

Soy Valentina y Cobro 25 Mil
Pelirroja de día y fuego fluido de noche. Valentina es el sueño erótico del trabajador chileno: tiene 19 años, 1,70 de estatura y las medidas de la profesora de gimnasia del colegio (90-64-93). Por 25 mil pesos ofrece satisfacción garantizada para la clase media o quien desee sus servicios. Cuenta que en un mes promedio gana unos 600 mil pesos y con eso le alcanza para pagarse sus estudios de literatura inglesa en la universidad y asegura que llegó al mundo de la prostitución porque como promotora no le alcanzaba para costearse la carrera y mantener a su hija, que vive en el norte.
Para ella está vedado enamorarse y besar a sus clientes. Como en el caso anterior, es una cláusula no escrita en el rubro. Puede que le guste el galán de turno, pero para Valentina "aunque lo encontrís rico, no se puede, yo no los beso en la boca. Los besos deben quedar para el pololo. Algo que sea real", reflexiona.
No lleva más de un año trabajando como dama de compañía, pero ya conoce del mundo lo suficiente como para no recomendar clientes chinos ("es que ellos tienen el pene muy, muy chico, así como un dedo pulgar pero más gordo y huelen a esos condimentos que comen y una debe bañarse tres veces para sacarse el olor") o extravagancias sexuales, como ‘el volcán' o ‘el dragón', que hacen las delicias de los fanáticos de los fluidos. "Cuando me piden eso yo quedo pa' dentro y los despacho donde otras chicas". Se cobran como contacto adicional servicios como sexo oral sin preservativo, fantasías con dos mujeres, "u otra que está de moda y es bien recurrente, como cuando el cliente trae a su señora y paga para que ella mire como él se tira a otra. Pero el resto es lo normal: greco, francesas y la americana, que es cuando el tipo se va en tu boca, yo no lo hago por miedo a pegarme una infección", cuenta. Valentina se hace el examen del sida mes a mes y va a las charlas que vienen incluidas en la entrega del carné de sanidad. "Me pongo nerviosa cuando recibo el examen, es como ese dolor de guata de cuando una está enamorada".
También le teme a esa tendencia histórica de las chicas que trabajan por más de dos años en el oficio y terminan siendo absorbidas por el trabajo y acostumbrándose a ganar la plata rápido. "Llega un momento en que ya no te vai a cambiar de trabajo. Conocí mujeres de edad ya, 28 (¡!), 32 y hasta 42, que se siguen dedicando a esto". Para Valentina, el amor es algo lejano. Suspira. "Yo creo que para las personas que trabajamos en esto es complicado tener algo estable, por miedo a que alguien se entere. Cuando yo pololeaba estuve dos semanas mintiéndole a mi pololo sobre mi nuevo trabajo, y cada vez que le mentía sentía como si me estuvieran enterrando y que me iba a desmayar. Yo lo veo como culpa, te sentís como sucia. No podía decirle ‘estuve tirando con cuatro tipos hoy'. Un hombre, si se entera, no va a querer nada contigo, porque te acostaste con otros hombres por plata. Eris puta".

La Más Puta de Todas las Señoras
Si Antonella es el modelo de puta francesa que le gusta a Houellebecq y Valentina es como las jineteras cubanas de Pedro Juan Gutiérrez, la señora Celia es la fantasía de una buena resaca de Bukowski. En la calle Esmeralda, la señora Celia da su cuarta vuelta a la manzana por San Antonio y Mapocho. No ha tenido mucha suerte hoy. Pese a que han caído sus gotas y el clima amenaza con lluvia, ella sigue en la calle como una polilla porfiada. "¿Qué edad me echái?", me pregunta en una cocinería china del barrio. No hay respuesta que sea diplomática y sólo puedo imaginar unas cinco malas décadas. Hace unos minutos atrás preguntaba: "¿Buscas a alguien, lolito?" Y como por una hora de sexo oral en una habitación de motel, la señora Celia cobra seis mil pesos, por una invitación a conversar en el restaurante chino con nombre impronunciable cobra "lo que sea su merced no más". Con un tono de broma que no tiene nada que ver con su rostro detrás de la máscara de estuco y la boca pintarrajeada como el neón de los topless de Mapocho.
"A veces, la lluvia ayuda y los curaditos me invitan a tomar once", dice confiada. Tres o cuatro clientes por día en una jornada excepcional como fin de mes o ninguno el resto de la semana; "es como una pesca", asegura. Los dientes que le quedan le sirven para afirmar una dentadura postiza que, imagino, se puede sacar para brindar más placer al cliente de turno. "Son más que todo albañiles, obreros, gente que viene del trabajo, que no les gustan los topless y prefieren irse a un hotelcito para que les hagan cariño".
Quizás si no estuviera en esa esquina buscando contacto visual con los obreros de la construcción (obsesionados con los culos enormes, sea cual fuere su distribución, como es el caso de la señora Celia), ella podría pasar piola en una reunión de apoderados de un colegio con número y letra. Me cuenta que se dedica a la prostitución por lo menos desde hace 30 años, que hizo sus pausas cada vez que decidió casarse, irse a trabajar de temporera, enviudar y para vivir como allegada con un conserje de un colegio llamado Jorge, del que se separó porque la golpeaba más de lo que se aporreaba en la calle con otras putas ebrias. Todo en ese orden. Cuando hacía la ruta en la calle Zuazagoitía con Maipú, en Estación Central, se la boxeaban los taxistas. Al menos le pagaban. Otras veces la pateadura era gratis, cortesía de "esos cabros de las mechas tiesas". Cada día su pega es más cuesta arriba, pero ya pasó la etapa de los cuestionamientos. "Sí, me casé, pero no sé lo que es estar enamorada, yo creo; cuando una es joven vive rodeada de pretes, sí. En este ambiente se confunde una con lo que debería ser el amor, el amor es hacia quien tiene la plata. Tuve un pololo narco de la población Barea que me sacaba la chucha, pero que me regalaba joyas de oro y me sacaba a tomar once en la Estación Central", recuerda, pero no termina el relato y pasa a preguntar si tiene que pagar parte de la comida. Asegura que en el sur aún existen casas de putas con guitarrones y fogones. "Donde las chicas son como reinas y las van a buscar los pretes para casarse", asegura mientras guarda un arrollado primavera en una servilleta de fuente de soda que se tiñe de aceite antes de perderse en un bolsillo de su abrigo. Se pone de pie y da las gracias como una mamá afectuosa. Un borracho al borde del coma etílico le dedica la mirada de un lobo. Cae un poco más de lluvia limpiadora afuera, y el panorama de un retozón en una habitación del porte de un quiosco dibuja una sonrisa en el rostro del curado.

Las Casas de Putas Según Joaquín Eyzaguirre
Esa labor, la de las putas, es una pega muy, muy jodida. Una pega que está probablemente en un escalafón inferior en el que ya se han perdido todas las esperanzas. En Cuba, las jineteras se prostituyen por jeans nuevos o ropa de marca y persiguen a los extranjeros. Acá, las chicas lo hacen para comer, y eso es bien distinto. Mi película no es una película de prostitutas, es una película de amor, acerca de la desolación, pero muy divertida. Muchas de esas casas son boites disfrazadas. Pero las verdaderas casas de putas tenían restorant y bar, cena y cantantes. Los tipos iban allá a llorar sus penas y se iban, no iban a tirar solamente. Hace unos años estuve como documentalista en los pueblos del sur. En Punta Arenas y Temuco. ¿Cómo son esas casas de putas? Fuleras. Pobrecitas. Terroríficas. Penoso. Porque era todo muy sucio y ya sabemos que de noche todos los gatos son negros, pero al verlos de día la cosa cambia. Y eso es precisamente lo que pasa en la película cuando llega la luz eléctrica al pueblo. Se ven las paredes cochinas, las mujeres pintarrajeadas, todo eso. Al final, el progreso trae consigo también una hueá feroz que incluye una inmundicia tremenda. Es cosa de fijarse en las viejas de La Dehesa, esas abuelas que andan con hueones jóvenes o las minas que pololean con locos viejos. No soy nadie para dar normas sobre la prostitución. Uno se prostituye por diferentes razones, también. Para trabajar, para vivir, para comer. Todos nos vendemos y todos nos compramos.

8 de julio de 2007
©la nación
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más ratas pinochetistas a justicia


Corte procesa a 8 ex militares por desaparición de conscriptos durante dictadura militar.
Santiago, Chile. La Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, en votación unánime, sometió a proceso a ocho ex miembros del Regimiento Rancagua del Ejército, implicados en el secuestro y homicidio calificado de los conscriptos Amador Pantoja y Juan Francisco Peña.
El tribunal de alzada responsabilizó como autores de los crímenes a Juan Vidal, Sergio Mercado, Luis Guillermo Carrera, Horacio Camillieri, Hernán de la Fuente, Eulogio Carrasco y José Miguel Ortega.
En el fallo se establece que en octubre de 1974, mientras Pantoja y Peña cumplían su servicio militar en la limítrofe ciudad de Arica, fueron detenidos ilegalmente y trasladados a la localidad de Pisagua y luego al Cuartel de Putre, dependiente del Regimiento Rancagua.
En este último fueron mantenidos en calidad de prisioneros por personal del Ejército y sometidos a interrogatorios y torturas durante el cautiverio.
La resolución consignó que los jóvenes fueron ejecutados por efectivos de la misma institución donde cumplían el servicio militar y sus cuerpos fueron enterrados en el desierto de las inmediaciones del parque de Lauca. Luego las osamentas fueron exhumadas y depositadas clandestinamente en el cementerio de Putre.
Para ocultar el crimen, el Regimiento acusó a los conscriptos de deserción, dándolos oficialmente de baja.
Sólo el 25 de agosto de 2003, casi 29 años después, los restos de los conscriptos fueron entregados a sus familiares, luego de que fueran plenamente identificados por el Servicio Médico Legal.
Las osamentas fueron encontradas en 1999 por el entonces juez Juan Guzmán, luego de remover terrenos en la localidad de Putre, 1.800 kilómetros al norte de Santiago.

7 de julio de 2007
©emol
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armada oculta sus crímenes


[Fred Bennetts] Ocultando sus crímenes. La Armada se hunde en la mentira. El buque-prisión Esmeralda: a bordo se torturaba a presos políticos.
La Armada sigue empeñada en obstruir la justicia y en negar toda responsabilidad institucional por su pasado criminal durante la dictadura. El almirante Rodolfo Codina, actual comandante en jefe, es una persona más abierta que sus antecesores, pero si quisiera admitir la culpabilidad de la Armada, el ambiente dentro de esa institución no lo permitiría.
El almirante Codina insiste en que no puede investigar los crímenes bajo la dictadura porque no tiene autoridad sobre los marinos jubilados. Alega (en las páginas web de la institución) que en la Armada él es el único que estaba en servicio activo en 1973. La realidad es otra: en el cuerpo de almirantes, el comandante en jefe está rodeado de vicealmirantes que iniciaron sus carreras en esa época o antes.
Siguiendo esas pautas, el almirante Codina opina (La Nación, 28 de mayo de 2006) que no fueron muchos los crímenes cometidos por la Armada. Añade que en todo caso, las responsabilidades eran individuales -o sea, de los autores materiales y de los mandos directos que estaban a cargo de algunas unidades específicas-. No eran, enfatiza, de los mandos superiores.
Los marinos siguen recalcitrantes y para que no vuelvan a asesinar algún día, es imprescindible que sean obligados por la ley a asumir sus responsabilidades. Entre otras medidas, el Código de Justicia Militar debe ser reformado profundamente.

Los Crímenes Institucionales
Donde más reprimió la Armada fue en la V Región. Los datos ‘oficiales' de víctimas en esa Región reconocidos por el Estado provienen del Informe Rettig y del trabajo de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Dan como detenidas desaparecidas a 36 personas.
Sin embargo, se ha comprobado que la cifra real de detenidos desaparecidos es más elevada. Así se desprende no sólo del hallazgo de cuerpos de personas asesinadas y no ‘contabilizadas' oficialmente, sino también de las conclusiones de otros informes, declaraciones de testigos y de la propia documentación de la Armada.
Los altos mandos de la Armada, aunque reconocen en privado que existía documentación comprometedora, alegan que todo fue destruido "en la época del almirante Merino". Sin embargo, les ha traicionado su propia rigurosidad: existen pruebas fehacientes de sus crímenes en sus propios registros, mantenidos meticulosamente por los guardias de instalaciones navales y funcionarios sujetos a disciplina militar.
Abundan pruebas que indican que los mandos superiores estaban involucrados en los crímenes, en muchos casos planificándolos y asegurando la colaboración entre diferentes unidades que incluían la Academia de Guerra, el cuartel Silva Palma, la base aeronaval de El Belloto, isla Riesco, Melinka y los buques Esmeralda, Lebu y Maipo. Había un flujo constante, desde una instalación a otra, de detenidos y de información resultante de torturas e interrogatorios.
Los interrogadores eran gente experta, procedentes de Inteligencia Naval, Infantería de Marina y de las fuerzas de seguridad. Sus métodos llegaron a extremos de bestialidad: en un caso bien documentado (Simulacro de Muerte, Califa 2005) los marinos de la Academia de Guerra obligaron a miembros de una misma familia a practicar actos de perversión sexual entre ellos.
La Armada, además, creó un tejido de complicidades con otras instituciones. En el caso de la Iglesia Católica, el vicario general de la Diócesis, monseñor Jorge Bosagna, mantuvo estrecha relación con la Armada. Ocupó una "oficina" en el Lebu, buque de torturas amarrado a un molo en que se alineaban hileras de cuerpos de muertos y detenidos. Monseñor Bosagna facilitó información confidencial a los interrogadores, proveniente de los archivos de la Diócesis y estaba presente, él mismo, en al menos el interrogatorio de un sacerdote detenido (Chile. La memoria prohibida, 1990). Tal grado de colaboración sólo sería posible por medio de acuerdos a alto nivel entre ambas instituciones.
Los cuerpos de los ejecutados y de los detenidos desaparecidos que fueron asesinados por la Armada pasaron, por lo menos, por tres canales distintos. En cada caso, la responsabilidad institucional de la Armada es clara. Eran sistemáticos los atropellos a los derechos humanos y los altos mandos necesariamente estaban involucrados.

Ejecutados del Hospital Naval
Las personas que murieron en el Hospital Naval de Valparaíso tras ser detenidas, estaban registradas en el libro de guardia del hospital y por lo tanto, la Armada tuvo que recurrir a un proceso de falsificación de certificados de defunción y de inscripciones en el Registro Civil. Luego, procedió a la inhumación ilegal de los cuerpos.
En los últimos meses se ha analizado el Registro Civil y se ha consultado con el Instituto Medico Legal de Valparaíso buscando referencias de personas cuya causa de muerte fuese "herida de bala", o alguna otra causa que pudiera indicar una muerte violenta durante el período de tres meses entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de enero de 1974.
Se encontraron veinte casos de esas características -18 identificados con nombres y apellidos y dos (procedentes de Los Andes) que eran "desconocidos"-. El registro indica que los cuerpos fueron enviados al Instituto Medico Legal para hacerles la autopsia y en la mayoría se especifica que un juzgado civil autorizó su entierro, siendo obligatorios ambos trámites.
En el caso de diez de esos cuerpos, sin embargo, el actual director regional del Instituto Medico Legal, Dr. Gabriel Zamora Salinas, declaró que, revisados los registros tanatológicos, no habían sido sometidos a autopsia en el Instituto. Por lo tanto, las inscripciones en el Registro Civil con referencias al IML y a los juzgados civiles, eran ilegales. De esos diez certificados falsos, tres fueron firmados por el Dr. Mario Ibarra y siete por el Dr. Carlos Costa Canessa. Este último, que no tenía vinculo alguno con el IML, era un pediatra y oficial de reserva de la Armada que ejercía en el Hospital Naval.
Este proceso de falsificación supone que intervinieron miembros de Inteligencia Naval que, se ha comprobado, ocuparon cargos en el Registro Civil. Según el actual director regional, Omar Márquez, las autoridades militares mantuvieron su presencia en esa institución hasta el año 1990, primero con personal de la Armada y más tarde con agentes de la Dina y CNI.
En el caso de uno de esos cuerpos, el del sacerdote anglo-chileno Miguel Woodward, se puede seguir los rastros de las acciones ilegales de la Armada desde su ingreso en el Hospital Naval hasta su inhumación. El padre Woodward, tras ser torturado, fue atendido por un médico naval, Kenneth Gleiser Joo y, por orden del jefe del Estado Mayor de la I Zona Naval, capitán Guillermo Aldoney Hanssen, trasladado desde el buque escuela Esmeralda el 22 de septiembre al Hospital Naval, donde llegó muerto.
Consta en el expediente judicial 140.454 que en el Hospital Naval el Dr. Costa Canessa firmó el certificado de muerte de Miguel Woodward. Sin embargo, ese formulario había sido llenado anteriormente por un funcionario del hospital, sin que el Dr. Costa tuviera pruebas de la identidad del muerto. En el certificado, que indicaba que el cuerpo había sido encontrado en la vía pública, el Dr. Costa indicó que Woodward había muerto de un "TEC agudo cerrado con paro cardio-respiratorio" y que su cuerpo fue enviado al Instituto Médico Legal.
El Dr. Costa, en una declaración policial, reconoció que sabía que el procedimiento era ilegal y consultó al respecto a un fiscal naval de la I Zona. Este le dijo textualmente: "Mire usted, de los muertos no se va a en-terar. Cumpla sólo con lo que se ha ordenado". Este fiscal más tarde fue identificado como Enrique Vicente Molina, hoy fiscal procurador del Consejo de Defensa del Estado en la V Región.
El ex-vicario general monseñor Jorge Bosagna, dijo haberse enterado de la muerte de Miguel Woodward por un capellán y haber pedido que el cuerpo fuese entregado a las autoridades eclesiásticas. La Armada se negó. El 25 de septiembre, según el ex administrador del cementerio de Playa Ancha, llegaron en un vehículo naval dos funcionarios del Hospital Naval con un cuerpo envuelto en una sábana. Dijeron que se trataba de un "religioso inglés" y entregaron un certificado de muerte a nombre de Woodward. Su cuerpo fue enterrado en presencia del administrador y de los dos marinos en una sepultura dentro de lo que es hoy el "cuartel en tierra" número 13. El lugar no fue inscrito en el registro del cementerio, sino las palabras "fosa común". Era un calificativo reservado a los muertos que no tenían nadie que cuidara de sus cuerpos.

Entierros Clandestinos de Detenidos Desaparecidos
En el caso de los detenidos desaparecidos que fueron asesinados, ocultar sus cuerpos resultó más fácil para la Armada. Mantenía un férreo control sobre la zona e indudablemente algunos cuerpos fueron enterrados en lugares eriazos o lanzados al mar: los dueños de las lanchas y pequeños barcos en la bahía fueron advertidos que no debían rescatar ningún cuerpo que encontraran flotando en el mar.
El entonces capitán (hoy senador y ex-comandante en jefe de la Armada) Jorge Arancibia Reyes, admitió en una declaración judicial que el 17 de septiembre de 1973 vio en el molo de abrigo de Valparaíso una hilera de civiles muertos (se calcula que fueron unos veinte), sin denunciar el hecho. Esos muertos no constan en ningún registro oficial. Lo más expedito debió ser enterrarlos clandestinamente en el cementerio de Playa Ancha, ocupado por la Armada el mismo día del golpe. Tres testigos han dejado constancia en los últimos años que vieron a marinos descargando cuerpos desde vehículos navales y enterrándolos en ese cementerio.
Un antiguo sepulturero dio testimonio judicial en enero de 2007: en dos ocasiones fue obligado a acompañar a marinos que descargaron cuerpos de sus vehículos en el cuartel 14 del cementerio. Con marinos apuntándoles con sus armas, el testigo y otros trabajadores enterraron seis personas en dos sepulturas, tres en cada una. Habían muerto por impactos de balas y uno todavía sangraba.
No se ha llevado a cabo ningún intento de exhumación de esos cuerpos. Ocurre, sin embargo, que en enero y febrero de 2006, a unos veinte metros de distancia del sitio señalado por el testigo (todavía en el cuartel 14), durante unas excavaciones aparecieron las osamentas de unos quince cuerpos sin identificar. Se apreciaba en dos de ellos impacto de bala craneal y se encontró una vainilla.
La policía determinó que era de un calibre utilizado por las fuerzas armadas. Sin embargo, cuando fueron realizados los peritajes forenses un año más tarde, ni la vainilla ni el informe balístico fueron enviados al Servicio Médico Legal. Se ha determinado, tras el desastre de la identificación de cuerpos del Patio 29 en Santiago, que, tratándose de violaciones de derechos humanos, el Servicio Médico Legal no debe realizar ningún peritaje más, hasta contar con los medios y acreditación necesarias.

La Armada y la DINA
El ministro en visita que instruye el caso calle Conferencia sometió a proceso en enero y febrero de 2007 a numerosos agentes de la Dina por el secuestro y muerte del ex-secretario general del Partido Comunista, Víctor Díaz. Entre ellos, a cuatro agentes mujeres de la Armada que operaban con la Dina en la Brigada Lautaro: Celinda Aspeé Rojas, Teresa del Carmen Navarro Navarro, Berta Jiménez Escobar y Adriana Rivas González. También inculpó a cuatro suboficiales (r), entre ellos Marina Bernardo Daza y Sergio Escalona quienes dieron muerte a Víctor Díaz asfixiándolo con una bolsa de plástico. Las indagaciones del magistrado develaron la numerosa participación de agentes de la Marina en la Dina después de 1975, cuando esa institución sostiene que retiró a sus oficiales, suboficiales y cuadros permanentes de esa asociación ilícita criminal.
Otro vínculo de la Armada y la Dina afloró en el proceso A-637 de Valparaíso. Se inició ante la justicia militar a comienzos de 1975 y fue sobreseído temporalmente (en parte) el 29 de marzo de 1976. La sentencia contiene referencias a denuncias emanadas de los servicios de seguridad de la Armada y a informes de los servicios de informaciones de Valparaíso. Entre las 109 personas cuyos nombres constan en el proceso como "inculpados en rebeldía" hay tres que meses más tarde fueron encontrados muertos en Argentina, formando parte de las 119 víctimas de la Operación Colombo. Eran Mario Calderón Tapia, periodista, Carlos Gajardo Wolff, arquitecto y Alfredo de García Vega, profesor de la Universidad de Valparaíso.
El proceso sirvió a la Armada, además, para camuflar otros casos de detenidos desaparecidos ya asesinados o destinados a ser asesinados. En cuanto a los primeros, incluían al padre Miguel Woodward. La Dina también aprovechó el proceso de la Armada para encubrir algunos de sus asesinatos. Entre los "inculpados en rebeldía" se encuentra el padre Antonio Llidó, asesinado por la Dina en 1974.
La Nación del 12 de septiembre de 2004 asevera que, entre 1974 y 1975, marinos lanzaron en alta mar, frente a San Antonio, cincuenta a cien detenidos desaparecidos desde el remolcador Kiwi, según un expediente judicial instruido en Santiago por el ministro Alejandro Solís. Eran prisioneros que habían sido sacados por la Dina en camiones frigoríficos del campo de Tejas Verdes, en San Antonio, y de los centros de tortura de Londres 38, Villa Gimaldi y José Domingo Cañas, en Santiago. Sus cuerpos fueron entregados a la Armada y lanzados al mar en una operación coordinada desde la gobernación marítima de San Antonio.

Encubrimiento en Democracia
No se puede culpar a los miembros de la Comisión Rettig por no identificar públicamente a los responsables de los crímenes: no tenían autorización para ello. Sin embargo, tenían la obligación de denunciar a la justicia a los responsables y eso tampoco lo hicieron. Permitieron, además, que un miembro de la Comisión, Gonzalo Vial Correa, actuara de forma desleal en connivencia con el entonces comandante en jefe de la Armada, almirante Jorge Martínez Busch.
En el Archivo Rettig se ha encontrado un informe preparado por el abogado Pedro Aylwin Chiorrini, responsable del equipo investigador de la comisión en la V Región, que fue sometido a extensas manipulaciones antes de ser publicado en el Informe Rettig. Las anotaciones en el informe original, escritas a mano, fueron de la autoría de Vial Correa (ver PF 637).
Con los años se ha ido extendiendo la evidencia del grave daño causado por estos encubrimientos. Se supo en 2006, por medio de Luis Bork, ex presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) en Valparaíso, que en 1986 ese organismo elaboró un balance de detenidos desaparecidos. Fueron identificadas 89 personas. Una copia del informe fue entregada a la Comisión Rettig en 1990. Las restantes copias fueron robadas desde la oficina de la CCHDH en Valparaíso. También fueron robados los archivos que incluían expedientes de casos que habían pasado por la Fiscalía y los Juzgados Navales. Entonces se sospechó que los responsables estaban vinculados a la propia CCHDH. Hoy, conociendo la presencia en la comisión Rettig del comisionado que traicionó su juramento, hay que formularse otra hipótesis.
Las manipulaciones del informe de la Comisión Rettig y de su archivo crearon condiciones propicias para que la Armada pudiera seguir encubriendo sus crímenes. Algunos marinos han sido inculpados pero la Armada sigue sin privarles de sus privilegios, prebendas y honores. En cuanto a los demás imputados por la justicia o involucrados en casos bajo investigación, los altos mandos de la Armada insisten en que no pueden realizar investigaciones internas.
La Armada insiste, además, en que ya ha facilitado toda la información de relevancia a las investigaciones judiciales. Sin embargo, la entrega, el año 2006, de la bitácora de la Esmeralda, tras años de negar su existencia, representó un hito decisivo. Dejó claro que las bitácoras, tanto de los buques como de las instalaciones navales en tierra, a cargo de guardias sujetos a disciplina militar, dan fe de todas las personas que entraron y salieron de los sitios donde la Armada interrogaba y torturaba detenidos.
Incluyen, por lo tanto, nombres de interrogadores "profesionales" (normalmente del Servicio de Inteligencia Naval, algunos formados en la Escuela de las Américas) y otros torturadores (entre ellos muchos infantes de Marina) miembros de otras ramas de las Fuerzas Armadas, y civiles (probablemente de Patria y Libertad u organizaciones afines). Una vez determinado por este medio quiénes estaban presentes en los recintos de tortura, resultaría fácil, si la Armada quisiera, indagar detalles de cada uno por medio de su "hoja de vida" y por los registros de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional, Capredena. En este caso habría que averiguar el pago de los sobresueldos que caracterizaba la pertenencia a los servicios de inteligencia.
El encubrimiento ha continuado, obstruyendo a la justicia hasta nuestros días. En 2004 la ministra Gabriela Corti, que instruía entonces el caso de Miguel Woodward, citó a varios miembros de la dotación de la Esmeralda, cuyos nombres le habían sido facilitados por el secretario general de la Armada, almirante Cristián Millar. Antes que fuesen interrogados, las autoridades navales convocaron a aquellas personas, ya jubiladas, para acordar lo que debían testificar. Uno de ellos ha reconocido estas circunstancias judicialmente y ciertas frases han quedado registradas, de forma repetitiva en varias actas, referentes a que los detenidos en la Esmeralda estaban "en tránsito" a otras instalaciones navales, y que "el trato era estricto" pero sin apremios.
Igualmente se ha sabido que el año 2004 la ministra en visita Gabriela Corti recibió a un almirante en servicio quien la convenció que, por cuestiones de imagen, no debía llevarse a cabo una reconstitución de escena en la Esmeralda, hasta que el buque regresara de su crucero anual. En definitiva, nunca se realizó. Este hecho fue denunciado, en enero 2006, por un familiar del padre Woodward al almirante Rodolfo Codina, actual comandante en jefe.

Desobediencia Legítima
Los hechos descritos han sido denunciados, en parte o en su totalidad, en altos niveles del gobierno, incluyendo el Ministerio del Interior. En el caso Woodward se informó por carta en una primera instancia al ex subsecretario Jorge Correa Sutil, que fue secretario general de la Comisión Rettig (y es hoy miembro del Tribunal Constitucional). Correa no contestó y las demás autoridades políticas se limitaron a decir que en democracia sólo la justicia debe actuar.
Las denuncias a las autoridades judiciales para que se investiguen las osamentas encontradas en el cuartel 14 del cementerio de Playa Ancha no han dado resultados, ni la petición para que se busquen otros restos en ese lugar.
En este proceso de encubrimiento la falta de reacción inicial probablemente reflejaba un temor a "desestabilizar" la flamante democracia en Chile. Pero fue prolongándose en el tiempo por cambiantes motivos. Finalmente, nadie se atrevió con los culpables o sus encubridores. Lo que algunos admitían en privado no lo repetían públicamente ni ante la justicia.
Hoy son muchos los que sacrificando su propio honor siguen ocultando lo que pasó. Con su silencio condenan a muchas víctimas y a sus familiares a seguir sufriendo la injusticia. Por no desafiar la impunidad arriesgan que, en algún momento, si se repitieran las circunstancias, las Fuerzas Armadas vuelvan a asesinar.
Los códigos militares modernos establecen una doble prohibición: las órdenes criminales no pueden ser dadas por ningún superior ni pueden ser cumplidas por ningún subordinado. Ello exigirá introducir modificaciones a los artículos 334 y 335 del Código de Justicia Militar chileno cuya esencia es que "el derecho a reclamar de los actos de un superior que conceden las leyes o reglamentos, no dispensa de la obediencia ni suspende el cumplimiento de una orden del servicio".
Siguiendo las recomendaciones del especialista y sociólogo militar Prudencio García (consultor de la ONU), "debería suprimirse la vieja eximente de ‘obediencia debida', imponiendo el deber de desobediencia legítima a las órdenes criminales, y castigando al subordinado que comete crímenes obedeciendo aquellas órdenes criminales que esté militarmente obligado a desobedecer. También debería imponerse a los mandos la obligación de impedir, denunciar, investigar y sancionar las acciones que sean imputables a sus subordinados, so pena de incurrir ellos mismos en responsabilidad criminal".
Es revelador del actual panorama político chileno que las únicas modificaciones al CJM que están en estudio se refieran a cuestiones de competencia (limitándola a la esfera militar) y de autonomía (de los jueces militares). De normativas para obligar a los militares a asumir sus responsabilidades, no se habla.
Si el gobierno chileno no pone su casa en orden, deberían asumir esa responsabilidad los países que suministran armamentos a Chile. En la mayoría de ellos -Francia, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos, España- los códigos de justicia militar imponen a los militares claras obligaciones éticas. Si la venta de sus armas fuese limitada a los países que comparten los ideales democráticos, contribuirían a asegurar que la historia no se repita.

El autor es licenciado en historia por la Universidad de Oxford. Ha trabajado como consultor para la ONU y los gobiernos del Reino Unido, España y Portugal. Su esposa, Patricia, hermana del padre Miguel Woodward asesinado en la Esmeralda, colabora con Amnistía Internacional.

7 de julio de 2007
18 de mayo de 2007
©punto final
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púgil perdió guerra con vino


Vagabundo sanantonino cuenta su historia sobre el ring con Martín Vargas. Ricardo Riffo Leveñir fue púgil peso mosca al igual que el boxeador osornino.
Enjuto, pequeño y chileno. Ricardo Riffo Leveñir tiene 58 años, de los cuales 35 ha vivido en la miseria de la calle. Hace sólo dos meses su existencia tuvo un giro, pues consiguió una pieza en la quebrada Huallipén, en San Antonio, donde se protege del frío y construye un nuevo mundo. Detrás de la Municipalidad de San Antonio, donde el miércoles pasado los concejales se descueraban públicamente por el tema casino, él estaba calentando sus huesos al sol. Ahí junto a su peculiar vehículo contó su simple pero humana historia.
Aunque nació en Osorno, muy joven este vagabundo conocido como el ‘Colo Colo' salió en un tren carguero desde el hogar familiar. Recorrió medio Chile para llegar hasta Santiago, ciudad que dejó hace 17 años para llegar a San Antonio. Tuvo cuatro mujeres que lo acompañaron en sus aventuras, pero con ninguna de ellas fue padre. Hoy es un viejo solitario. "Siempre me gustó estar en la calle", admitió.
Aquí, en el puerto, se le puede ver empujando un antiguo carro de supermercado por las calles. Recolecta cartones y papeles, que luego transforma en monedas.
"Si volviera a nacer de nuevo, elegiría tener una vida distinta: tener una casa estable, un trabajo bueno, una señora, tener hijos, en fin", aseguró.
Fue en Osorno, en el club de boxeo México, donde este hombre forjó quizás el que era su único sueño, el que tampoco pudo cumplir, según reconoce, por su adicción al alcohol. "Claro, siempre me ha gustado el alcohol, hoy me tomo dos a tres cañitas y después me voy a acostar", contó.

Vargas Era Mejor
En esa ciudad de la Décima Región, además de enamorarse a los 15 años de su primera e inolvidable compañera, conoció al legendario Martín Vargas. Ambos eran devotos deportistas que ansiaban transformarse en reyes del ring. En el club México tiraban las manos y se ilusionaban con pelear el título mundial.
Riffo era peso mosca y recuerda que llegó a ser considerado una promesa del pugilismo osornino, pero el trago le dio el golpe más fuerte que haya recibido y lo dejó K.O.
"Martín Vargas también bueno pa´esto", afirmó al tiempo que hacía el gesto típico de empinar el codo.
Y a pesar que dijo que era uno de los buenos púgiles del Club México, también reconoció que "le tuve que dar el lado a Martín porque él tenía mejor pegada".
Peleas ganó muchas, pero perdió la más importante. "El copete me apuró el tranco y después cuando me vieron que andaba pasa´o a alcohol y me dijeron ´hasta aquí nomás llegaste y pa´fuera".
"Mi sueño era ser boxeador", apuntó sin dejar traslucir un ánimo de tristeza o de melancolía en sus palabras.
Mientras conversa con El Líder, el ‘Colo Colo' se distrae. Una rubia vestida de negro le roba sus miradas. Él, que sabe de mujeres lindas, no pierde la ocasión de apreciar a la "señorita". "Esta güena" es su veredictos. Uno que otro tosido interrumpe su hablar.
En su nueva casa, en la quebrada Huallipén, Riffo asevera que ya no conoce del frío ni del hambre. Las ventas de cartón le sirven para comprar comida, tomarse un "pencazo" y llevar carbón para calefaccionar su humilde pieza. Por eso se atreve a dar un consejo para los más jóvenes, que como él se "cayeron al frasco" y se lanzaron a vivir en la calle. "Ellos deberían rehacer su vida y dejen el alcohol", reflexionó.

San Antonio, las Noticias y los Asaltos
Si hay algo que de lo que Ricardo Riffo está agradecido es de su capacidad de leer y escribir. Otros viejos como él no alcanzar a tal nivel.
Esta condición le permite conocer al detalle la realidad de San Antonio. Dice que aprovecha cualquier diario viejo que encuentra para enterarse de las noticias que surgen en tierras sanantoninas. De hecho, cuando fue abordado por este periodista leía una edición del mes de mayo de Diario El Líder. "Me gusta saber lo que pasa acá y a mí me gusta mucho leer", manifestó.
Como casi todos, Riffo explicó que le llama la atención el aumento de los robos y asaltos que ha habido en San Antonio. A él mismo lo afectó un atraco. Dos infames lo apalearon casi hasta la muerte para quitarle dos lucas.

Chile y el Vino
Pero esos episodios ya quedaron atrás. Por estos días el ‘Colo Colo' se toma un vasito de vino mientras espera que un partido de la Roja o de la Rojita llegue a alegrar más sus días de invierno.
Obstinado en su afán de ser libre, hace algunos años Riffo abandonó un hogar de ancianos en El Convento, porque simplemente no aguantó más sin poder "tomarse un copete". Sólo la tos ahora lo obliga a ponerse límites y así lo ha entendido desde que hace dos meses le dio un giro a su vida.

7 de julio de 2007
©líder de san antonio
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conmemoran natalicio de recabarren


Comunistas conmemoran natalicio de su fundador Luis Emilio Recabarren.
El Partido Comunista (PC) homenajeó hoy al fundador de la colectividad, Luis Emilio Recabarren, a 131 años de su natalicio, con un acto frente a su monolito en el Parque Almagro.
En la ceremonia se instaló una ofrenda floral frente al monumento y el secretario general del PC, Lautaro Carmona, sostuvo que las demandas que impulsan, por ejemplo, los trabajadores subcontratistas de Codelco "son luchas como las que ayer vinculó Recabarren, en definitiva, respuesta a sus expectativas en una sola unidad: levantar reivindicaciones legítimas y vincularlas con la exigencia a la construcción de otra sociedad".
El dirigente comunista manifestó a los cerca de 50 oyentes que "la formación, el fortalecimiento y la ampliación de la organización sindical de los trabajadores es un instrumento clave desde la perspectiva de la construcción de una sociedad democrática que garantice derecho para todos y todas quienes habitamos esta sociedad".
Carmona también realizó un llamado a terminar con la exclusión de la representación política del partido, a través de la modificación del sistema binominal.

Intensa y Breve Vida de Luis Emilio Recabarren
El impulsor del movimiento obrero en Chile nació el 6 de julio de 1876 y fundó el Partido Comunista. Asimismo, utilizó la prensa, grupos de teatro, charlas y libros con el fin de organizar a la clase obrera en un partido revolucionario.
En 1920 fue candidato a la presidencia de la República y en 1921 fue elegido diputado por Antofagasta. Se suicidó en 1924, a los 45 años.

7 de julio de 2007
©la tercera
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