murió jack palance
[Myrma Oliver] El actor había ganado un Oscar.
Murió Jack Palance, el actor de voz grave y cara de cuero que fue nominado a una Academy Award por ‘Miedo súbito' [Sudden Fear] y ‘Raíces profundas' [Shane], y que finalmente obtuvo el Oscar casi cuarenta años después como el cascarrabias capataz en la comedia western ‘Cowboys de ciudad' [City Slickers]. Tenía 87 años.
Palance, que se encontraba con la salud debilitada tras una serie de enfermedades, murió hoy de causas naturales en Montecito en casa de su hija Holly, dijeron familiares del actor.
Fue uno de los más apreciados malos en la historia del cine y la televisión -el marido asesino de ‘Miedo súbito' (1952), el espeluznante pistolero de ‘Raíces profundas' [Shane] (1953) y el irritable arriero Curly en ‘Cowboys de ciudad'- y actuó hasta entrado en sus ochenta.
Su acto al recibir el Oscar puede ser más memorable que la arrugada estrella que la ganó.
Tras recibirlo, Palance se echó al suelo del escenario del Dorothy Chandler Pavilion y deleitó al público con sus vigorosas flexiones con una mano. Los actores septuagenarios, dijo, deben demostrar continuamente su virilidad para seguir trabajando con un Hollywood que prefiere a los jóvenes.
El sorpresivo acto dio combustible a una serie de improvisados chistes durante toda la velada de parte de Billy Crystal, su co-protagonista en ‘Cowboys de ciudad' y el anfitrión del espectáculo. La ceremonia del año siguiente, en 1993, fue iniciada por Palance -entonces de 74 años- arrastrando por los dientes por el escenario una estatuilla del Oscar de seis metros con Crystal montado encima.
Los dos volvieron a trabajar nuevamente en la secuela de 1994, ‘El tesoro de Curly' [City Slickers II: The Legend of Curly's Gold]. Debido a que el Curly de Palance había muerto en la primera película, retrató al igualmente insoportable hermano gemelo de Curly. "Sólo Palance vuelve con florituras", escribió el Times. "Es tan nudoso y repugnante como siempre".
Igualmente en casa en la televisión que en el cine, ganó un Emmy por su rol como ex boxeador en ‘Réquiem por un campeón' [Requiem for a Heavyweight] en 1956. Y todavía tenía actuaciones de gran calidad en televisión en los años noventa -especialmente en la tercera entrega de ‘Sarah, Plain and Tall' [Al final del invierno], de Glenn-Close-Christopher Walken como el largo tiempo desaparecido y resentido padre de Walken.
En la versión western de ‘Una navidad ebenezer' [A Christmas Carol], Palance fue el personaje del título de la película, que se estrenó en cable en 1998. La clásica historia de Charles Dickens fue actualizada con un protagonista que tiene una cantina en los años setenta del siglo 19 y gruñe: "Navidad, tonterías".
"Este ebenezer chiflado no es un viejo excéntrico inofensivo; es un tipo dispuesto a explotar y eso hace que su redención sea todavía más catártica", se lee en una reseña del Times.
Dada su habitual infame apariencia en las negras tenidas de una variedad de malos del Viejo Oeste, no sorprende que Palance y sus películas entraran fácilmente a ‘The Manly Movie Guide' de David Everitt y Harold Schechter en 1977. Su nombre aparece junto a duros del western clásico como John Wayne y Clint Eastwood.
En realidad, el hombre nacido el 18 de febrero de 1919 como Volodymir Ivanovich Palahniuk provenía no del oeste sino de la región minera en los alrededores de Lattimer Mines, Pensilvania, y era un tipo bastante sensible.
Aunque disfrutaba criando ganado, era vegetariano y pintaba paisajes abstractos desde los años cincuenta, amaba los árboles y escribía poesía. Escribió e ilustró un libro con el poco canalla título de ‘The Forest of Love: A Love Story in Blank Verse', que fue publicado en 1996.
Viviendo rodeado de piezas de arte en Roma, donde vivió durante varios años haciendo spaghetti westerns, Palance empezó a pintar y su estilo llevaba el sello del impresionismo. Sus pinturas han sido exhibidas una docena de veces, contó al Allentown Morning Call en 1999.
Palance poseía un rancho ganadero de cuatro mil kilómetros cuadrados en las Montañas Tehachapi de California y una granja de dos mil kilómetros cuadrados cerca de sus raíces en el fuertemente arbolado condado de Luzerne, Pensilvania. La marca de su rancho era un ‘H' con una ‘B' y una ‘C' tejida a su alrededor, las iniciales de los nombres de pila de sus hijos -Holly, Brooke y Cody.
Fue la granja, dijo, la que inspiró su libro sobre el amor de un hombre por una mujer y la naturaleza.
"Me paso todo el tiempo hablando de Pensilvania", dijo sobre el poema en prosa que fue publicado entre sus pinturas y sus boscetos de árboles. "California no me inspira mucho".
"Creo que quiero dedicarme a escribir en mis últimos años", dijo en el reportaje del Morning Call, "porque no hay papeles para actores viejos".
En cuanto a su rechazo de la carne roja, Palance dijo: "Tengo tanto ganado que no quise empezar a comerlos, porque si caminas entre ellos, de vez en cuando descubres que tienes un amigo. Los pequeños corren detrás de ti como si fueran chuchos".
El tío malo del celuloide, de un metro 92 y 90 kilos creció en una región de minas de carbón, pero no se interesó en convertirse en minero. Asistió a la Universidad de Carolina del Norte con una beca de estudios para fútbol y abandonó los estudios para dedicarse al box.
Tenía un récord de 12-1 como boxeador profesional, y hacia los años cuarenta ganaba 200 dólares por pelea, comentó el Times en 1995.
"Entonces pensé: ‘Debo de estar loco para dejar que te peguen en la cabeza por 200 dólares'. El teatro me pareció mucho más atractivo", dijo Palance al Times.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundia, sirvió en la Fuerza Aérea. Era un piloto de guerra sin demasiada experiencia cuando su avión perdió un motor y se estrelló de punta en el suelo. Sufrió heridas graves a la cabeza y necesitó una profunda reconstrucción facial.
"Hay momentos que nunca se superan", dijo Palance en 1995. "Ese fue uno de ellos".
Periodista
Murió Jack Palance, el actor de voz grave y cara de cuero que fue nominado a una Academy Award por ‘Miedo súbito' [Sudden Fear] y ‘Raíces profundas' [Shane], y que finalmente obtuvo el Oscar casi cuarenta años después como el cascarrabias capataz en la comedia western ‘Cowboys de ciudad' [City Slickers]. Tenía 87 años.Palance, que se encontraba con la salud debilitada tras una serie de enfermedades, murió hoy de causas naturales en Montecito en casa de su hija Holly, dijeron familiares del actor.
Fue uno de los más apreciados malos en la historia del cine y la televisión -el marido asesino de ‘Miedo súbito' (1952), el espeluznante pistolero de ‘Raíces profundas' [Shane] (1953) y el irritable arriero Curly en ‘Cowboys de ciudad'- y actuó hasta entrado en sus ochenta.
Su acto al recibir el Oscar puede ser más memorable que la arrugada estrella que la ganó.
Tras recibirlo, Palance se echó al suelo del escenario del Dorothy Chandler Pavilion y deleitó al público con sus vigorosas flexiones con una mano. Los actores septuagenarios, dijo, deben demostrar continuamente su virilidad para seguir trabajando con un Hollywood que prefiere a los jóvenes.
El sorpresivo acto dio combustible a una serie de improvisados chistes durante toda la velada de parte de Billy Crystal, su co-protagonista en ‘Cowboys de ciudad' y el anfitrión del espectáculo. La ceremonia del año siguiente, en 1993, fue iniciada por Palance -entonces de 74 años- arrastrando por los dientes por el escenario una estatuilla del Oscar de seis metros con Crystal montado encima.
Los dos volvieron a trabajar nuevamente en la secuela de 1994, ‘El tesoro de Curly' [City Slickers II: The Legend of Curly's Gold]. Debido a que el Curly de Palance había muerto en la primera película, retrató al igualmente insoportable hermano gemelo de Curly. "Sólo Palance vuelve con florituras", escribió el Times. "Es tan nudoso y repugnante como siempre".
Igualmente en casa en la televisión que en el cine, ganó un Emmy por su rol como ex boxeador en ‘Réquiem por un campeón' [Requiem for a Heavyweight] en 1956. Y todavía tenía actuaciones de gran calidad en televisión en los años noventa -especialmente en la tercera entrega de ‘Sarah, Plain and Tall' [Al final del invierno], de Glenn-Close-Christopher Walken como el largo tiempo desaparecido y resentido padre de Walken.
En la versión western de ‘Una navidad ebenezer' [A Christmas Carol], Palance fue el personaje del título de la película, que se estrenó en cable en 1998. La clásica historia de Charles Dickens fue actualizada con un protagonista que tiene una cantina en los años setenta del siglo 19 y gruñe: "Navidad, tonterías".
"Este ebenezer chiflado no es un viejo excéntrico inofensivo; es un tipo dispuesto a explotar y eso hace que su redención sea todavía más catártica", se lee en una reseña del Times.
Dada su habitual infame apariencia en las negras tenidas de una variedad de malos del Viejo Oeste, no sorprende que Palance y sus películas entraran fácilmente a ‘The Manly Movie Guide' de David Everitt y Harold Schechter en 1977. Su nombre aparece junto a duros del western clásico como John Wayne y Clint Eastwood.
En realidad, el hombre nacido el 18 de febrero de 1919 como Volodymir Ivanovich Palahniuk provenía no del oeste sino de la región minera en los alrededores de Lattimer Mines, Pensilvania, y era un tipo bastante sensible.
Aunque disfrutaba criando ganado, era vegetariano y pintaba paisajes abstractos desde los años cincuenta, amaba los árboles y escribía poesía. Escribió e ilustró un libro con el poco canalla título de ‘The Forest of Love: A Love Story in Blank Verse', que fue publicado en 1996.
Viviendo rodeado de piezas de arte en Roma, donde vivió durante varios años haciendo spaghetti westerns, Palance empezó a pintar y su estilo llevaba el sello del impresionismo. Sus pinturas han sido exhibidas una docena de veces, contó al Allentown Morning Call en 1999.
Palance poseía un rancho ganadero de cuatro mil kilómetros cuadrados en las Montañas Tehachapi de California y una granja de dos mil kilómetros cuadrados cerca de sus raíces en el fuertemente arbolado condado de Luzerne, Pensilvania. La marca de su rancho era un ‘H' con una ‘B' y una ‘C' tejida a su alrededor, las iniciales de los nombres de pila de sus hijos -Holly, Brooke y Cody.
Fue la granja, dijo, la que inspiró su libro sobre el amor de un hombre por una mujer y la naturaleza.
"Me paso todo el tiempo hablando de Pensilvania", dijo sobre el poema en prosa que fue publicado entre sus pinturas y sus boscetos de árboles. "California no me inspira mucho".
"Creo que quiero dedicarme a escribir en mis últimos años", dijo en el reportaje del Morning Call, "porque no hay papeles para actores viejos".
En cuanto a su rechazo de la carne roja, Palance dijo: "Tengo tanto ganado que no quise empezar a comerlos, porque si caminas entre ellos, de vez en cuando descubres que tienes un amigo. Los pequeños corren detrás de ti como si fueran chuchos".
El tío malo del celuloide, de un metro 92 y 90 kilos creció en una región de minas de carbón, pero no se interesó en convertirse en minero. Asistió a la Universidad de Carolina del Norte con una beca de estudios para fútbol y abandonó los estudios para dedicarse al box.
Tenía un récord de 12-1 como boxeador profesional, y hacia los años cuarenta ganaba 200 dólares por pelea, comentó el Times en 1995.
"Entonces pensé: ‘Debo de estar loco para dejar que te peguen en la cabeza por 200 dólares'. El teatro me pareció mucho más atractivo", dijo Palance al Times.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundia, sirvió en la Fuerza Aérea. Era un piloto de guerra sin demasiada experiencia cuando su avión perdió un motor y se estrelló de punta en el suelo. Sufrió heridas graves a la cabeza y necesitó una profunda reconstrucción facial.
"Hay momentos que nunca se superan", dijo Palance en 1995. "Ese fue uno de ellos".
PeriodistaDespués de su licenciamiento, cambió su apellido a Palance y reanudó sus estudios en la Universidad de Stanford, donde estudió periodismo. Se convirtió en periodista deportivo para el San Francisco Chronicle y también trabajó para una emisora de radio.
Descontento con su paga de periodista de 35 dólares a la semana, siguió en consejo de una amiga actriz y se encaminó hacia Broadway. A las dos semanas, Palance estaba actuando en una pieza.
Después de aparecer en funciones como ‘Temporary Island' y ‘The Vigil' y un papel como el suplente de Marlon Brando en ‘Un tranvía llamado deseo' [A Streetcar Named Desire], ganó un premio como "prometedora personalidad" por su aparición en ‘Darkness at Noon' en 1950.
Su éxito en el teatro le ayudó a hacerse camino hacia Hollywood, donde Palance hizo su debut en el cine con el director Elia Kazan en ‘Pánico en las calles' [Panic in the Streets] en 1950. Presentado como Walter Palance, retrató a un fugitivo infestado con la plaga bubónica.
El papel le ganó el ambiguo cumplido de la columnista Hedda Hopper, que lo describió como "un hombre que podría hacer de Frankenstrin sin maquillaje".
A los dos años ganó su primera nominación a una Academy Award como el amenazador marido actor en la pieza de Joan Crawford, ‘Miedo súbito' [Sudden Fear]. Un año después, fue nominado nuevamente por ser, en palabras del historiador del cine Leonard Maltin, "inolvidable en el papel del espeluznante pistolero" Jack Wilson en ‘Raíces profundas' [Shane].
En 1956, Palance utilizó su experiencia real como boxeador para su trabajo en ‘Réquiem por un campeón', que fue escrita por Rod Serling y transmitida como la segunda emisión de la serie dramática ‘Playhouse 90'. La reseña del New York Times clasificó el espectáculo de "triunfo artístico que incluye la actuación de indescriptible intensidad de Jack Palance".
Aunque apareció en unos cien largometrajes, Palance también actuó en muchas películas para la televisión. Tuvo roles protagónicos en series como ‘The Greatest Show on Earth' (ABC, 1963-64), en la que hace del patrón de circo Johnny Slate, y ‘Bronk' (CBS, 1975-76), como el filosófico detective de policía, teniente Alex Bronkov.
Como anfitrión de ‘Ripley's Believe It or Not' en ABC de 1982 a 1986, "amaba merodear entre las ruinas, y agregaba un tono siniestro a su relato de las historias", de acuerdo a ‘The Complete Directory to Prime Time Network and Cable TV Shows'. Su hija actriz Holly se le unió como co-anfitriona durante parte de ese período.
"Es un original de la categoría de veteranos a los que no les importa lo que piense la gente", dijo Holly Palance al Times en 1995. "Tienes que recordar que luchó para salir de las minas. Mucho de lo que él llama virilidad es simplemente respeto de la privacidad".
No hablaba, dijo su hija, a menos que tuviera algo importante que decir.
Palance estuvo casado 18 años con la actriz Virginia Baker, y tuvieron tres hijos. El matrimonio terminó en divorcio.
Además de sus hijas, Holly Palance y Brooke Palance Wilding, le sobreviven su esposa Elaine Rogers Palance; un hermano, John Palance; una hermana, Anne Despiva; y tres nietos. Su hijo Cody, que apareció con su padre en la película ‘Arma joven' [Young Guns] en 1988, murió de cáncer en 1998.
Descontento con su paga de periodista de 35 dólares a la semana, siguió en consejo de una amiga actriz y se encaminó hacia Broadway. A las dos semanas, Palance estaba actuando en una pieza.
Después de aparecer en funciones como ‘Temporary Island' y ‘The Vigil' y un papel como el suplente de Marlon Brando en ‘Un tranvía llamado deseo' [A Streetcar Named Desire], ganó un premio como "prometedora personalidad" por su aparición en ‘Darkness at Noon' en 1950.
Su éxito en el teatro le ayudó a hacerse camino hacia Hollywood, donde Palance hizo su debut en el cine con el director Elia Kazan en ‘Pánico en las calles' [Panic in the Streets] en 1950. Presentado como Walter Palance, retrató a un fugitivo infestado con la plaga bubónica.
El papel le ganó el ambiguo cumplido de la columnista Hedda Hopper, que lo describió como "un hombre que podría hacer de Frankenstrin sin maquillaje".
A los dos años ganó su primera nominación a una Academy Award como el amenazador marido actor en la pieza de Joan Crawford, ‘Miedo súbito' [Sudden Fear]. Un año después, fue nominado nuevamente por ser, en palabras del historiador del cine Leonard Maltin, "inolvidable en el papel del espeluznante pistolero" Jack Wilson en ‘Raíces profundas' [Shane].
En 1956, Palance utilizó su experiencia real como boxeador para su trabajo en ‘Réquiem por un campeón', que fue escrita por Rod Serling y transmitida como la segunda emisión de la serie dramática ‘Playhouse 90'. La reseña del New York Times clasificó el espectáculo de "triunfo artístico que incluye la actuación de indescriptible intensidad de Jack Palance".
Aunque apareció en unos cien largometrajes, Palance también actuó en muchas películas para la televisión. Tuvo roles protagónicos en series como ‘The Greatest Show on Earth' (ABC, 1963-64), en la que hace del patrón de circo Johnny Slate, y ‘Bronk' (CBS, 1975-76), como el filosófico detective de policía, teniente Alex Bronkov.
Como anfitrión de ‘Ripley's Believe It or Not' en ABC de 1982 a 1986, "amaba merodear entre las ruinas, y agregaba un tono siniestro a su relato de las historias", de acuerdo a ‘The Complete Directory to Prime Time Network and Cable TV Shows'. Su hija actriz Holly se le unió como co-anfitriona durante parte de ese período.
"Es un original de la categoría de veteranos a los que no les importa lo que piense la gente", dijo Holly Palance al Times en 1995. "Tienes que recordar que luchó para salir de las minas. Mucho de lo que él llama virilidad es simplemente respeto de la privacidad".
No hablaba, dijo su hija, a menos que tuviera algo importante que decir.
Palance estuvo casado 18 años con la actriz Virginia Baker, y tuvieron tres hijos. El matrimonio terminó en divorcio.
Además de sus hijas, Holly Palance y Brooke Palance Wilding, le sobreviven su esposa Elaine Rogers Palance; un hermano, John Palance; una hermana, Anne Despiva; y tres nietos. Su hijo Cody, que apareció con su padre en la película ‘Arma joven' [Young Guns] en 1988, murió de cáncer en 1998.
myrna.olliver@latimes.com
10 de noviembre de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
Princeton, Estados Unidos. A la sombra de Mount Wachusett, una suave llovizna ha empezado a caer sobre un cementerio a un costado del camino donde John Stimpson está escudriñando una lápida del siglo 18 que se encuentra curiosamente muy bien preservada.
Uno. Hay un pálido consuelo a la hora de saberse víctima de un engaño. Y ese leve alivio es el de que uno recién se sabe estafado (no importa desde cuándo, si fue por un tiempo largo o breve) en el instante preciso en que ese engaño muere. Es decir: la propia noción de la estafa sufrida consume y requiere de apenas unos pocos segundos, y su súbita conciencia duele lo que una inyección que, si hay suerte, inmunizará para la próxima. Después, claro –y aquí vienen las malas noticias–, dedicaremos minutos, horas, días, semanas, meses, años y hasta décadas al cómo es posible que hayamos sido tan idiotas. Lo que me lleva –a partir de aquí hablo a título personal, aunque estoy seguro de que no soy ni seré el único– a la joven actriz Scarlett Johansson.
El director italiano Gillo Pontecorvo, que dirigió el clásico en blanco y negro ‘La batalla de Argel', murió en Roma, informaron el viernes empleados del hospital. Tenía 86 años.
En la cúspide de los locos años veinte, el magnate de la prensa William Randolph Hearst construyó para su amante rubia, la actriz Marion Davies, una extravagante casa en un terreno de cinco acres en la playa en Santa Mónica.
La casa principal de tres pisos y estilo revival georgiano, tenía forma de U, con dieciocho columnas helénicas en la parte de atrás. Davies y Hearst tenían suites conectadas por una puerta secreta. Otras cuatro casas estaban ocupadas por la familia de Davies, huéspedes y más de 30 criados de tiempo completo. En total, el complejo contaba con 110 dormitorios y 55 cuartos de baño.
En los primeros días de la casa de la playa, el ánimo alegre de Davies ocultaba el pánico que sentía por el surgimiento del cine sonoro. En una función en Nueva York de la película ‘The Singing Fool', de Al Jonhson, de 1927, Davies empezó a sollozar, estropeando su maquillaje y susurrando a su acompañante: "¡Es mi ruina! ¡Es mi ruina!"
Wallis Annenberg, la heredera y filántropa de TV Guide, ha prometido casi 28 millones de dólares para el proyecto de la Fundación Annenberg. Annenberg recuerda que, cuando era joven, pasaba gloriosos días de verano en el Sand & Sea Club, donde muchos de sus miembros, como ella, eran judíos. Otros clubes privados tendían a excluir a los judíos.
‘The Last King of Scotland' está ambientada en los años setenta durante el macabro gobierno del presidente de Uganda, Idi Amin, y en muchas de las primeras escenas de la película, la cámara pasa difíciles momentos tratando de encontrar una cara conocida en la que perderse.
La directora Mary Harron puede tener más coraje que talento, pero vaya qué dosis de talento. Después de encargarse intrépidamente de la detestable ‘American Psycho' en su última película, su nueva producción gira sobre otro estadounidense notorio, pero no demente. En realidad, su punto es la ausencia de ratones en la cabeza de su personaje: ‘The Notorious Bettie Page' gira sobre la reina de las chicas de calendario de los años cincuenta y dice cosas que no se dicen habitualmente. Gira sobre la exhibición y venta del cuerpo femenino y no cree que sea una idea tan deleznable.
Nada más que por horror gótico, su interés como cuento con moraleja sobre sueños rotos en Hollywood y permanente misterio, el espeluznante asesinato de Elizabeth Short, una candidata a estrella del cine cuyo cuerpo mutilado fue encontrado partido por la mitad a unas pulgadas de la acera en un sitio eriazo en el centro de Los Angeles en 1947, continúa ejerciendo una macabra fascinación sobre nuestra psique. O quizás se deba a las campañas de promoción. Como quiera que sea, ayuda a explicar por qué James Ellroy utilizó la historia de la Delia Negra, como llegó a ser conocida, como un trampolín para una novela, pero no por qué emergió de ella en un túrgido pudín de convenciones negras, escabroso melodrama, personajes estereotipados y endebles tramas secundarias más inverosímiles que un cementerio de Praga.