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paramilitares mataron por encargo


James Adkins, un ex agente de la CIA, el nuevo blanco en muerte de sindicalistas de Drummond. Los sindicalistas Valmore Locarno y Víctor Hugo Orcasita fueron asesinados el 12 de marzo del 2001. Sus compañeros realizaron una marcha con los féretros frente a la sede de la Drummond en Valledupar.
Colombia. Los sindicalistas Valmore Locarno y Víctor Hugo Orcasita fueron asesinados el 12 de marzo del 2001. Sus compañeros realizaron una marcha con los féretros frente a la sede de la Drummond en Valledupar.
Aunque en E.U. ya es cosa juzgada, se vuelve a mover el caso de la multinacional de carbón. ’Jorge 40’ está listo a declarar que tuvo dos reuniones con Adkins, ex empleado de esa firma.
El viejo agente de la CIA James L. Adkins está viviendo desde hace un par de años en un pueblo de West Virginia (E.U.), luego de trabajar por dos décadas con esa central de inteligencia; de desempeñarse por cinco años y medio como jefe de seguridad en Colombia de la multinacional Drummond (hasta julio del 2001); y de reengancharse por una corta temporada con la agencia de seguridad gringa.
Pero su jubilación está a punto de ser perturbada. EL TIEMPO estableció que el ex jefe ’para’ Rodrigo Tovar, alias ’Jorge 40’, planea entregar un testimonio contra Adkins en la Corte del Distrito Norte de Alabama (E.U.), en donde se presentaron dos nuevas demandas civiles por el supuesto nexo de la multinacional del carbón con la muerte (en el 2001) de dos de sus sindicalistas a manos de los ’paras’.
’Jorge 40’ asegurará que se reunió al menos dos veces con Adkins -quien se le presentó primero como miembro de la CIA-, para tratar temas de financiamiento a las Auc y de los líos con los sindicalistas.
Aunque el ex CIA ya había sido indagado en el juicio que se le siguió en el 2007 a la multinacional por este caso -en el que fue absuelta de todo cargo-, en ese momento solo existía una declaración de ’Jorge 40’ (de abril del 2007) en la que aseguró que no conocía a ningún funcionario de la Drummond, que nunca recibió dineros de esa multinacional y que "no existió jamás ninguna reunión donde estuviera presente con cualquier funcionario de esa empresa de cualquier nivel".
¿Por qué el cambio de versión de ’40’? ¿Qué evidencia nueva han allegado los abogados de las familias de los sindicalistas para intentar reabrir el caso ya juzgado en E.U.?

Departamento de Justicia Indaga
Estos son dos de los interrogantes que llevaron al Departamento de Justicia de E.U. a interesarse en el tema, para establecer si se trata de una maniobra de un grupo de abogados por obtener una jugosa indemnización o si, por el contrario, hay algún asidero en el intento por reactivar el caso.
Daniel Kovalik, el abogado estadounidense detrás de los cargos contra Drummond, le admitió a EL TIEMPO que están buscando una indemnización de 50 billones de pesos, pero también que han estado en contacto con el Departamento de Justicia para enterarlo de lo que él considera la nueva evidencia del caso.
"Intentamos que el Departamento de Justicia abra una investigación criminal para que aclare la participación de la empresa en el caso de los sindicalistas y en la muerte de 67 personas en el Cesar a manos de las Auc", dice.
Y sobre el cambio de versión de ’40’, explica que inicialmente mintió, "pero se dio cuenta de que le conviene hablar sobre la Drummond porque ya hay otros tres testigos protegidos que se han referido al caso".
No dio los nombres de esos testigos, pero en la Corte de Alabama ya está la versión de Jairo Charris, quien acaba de ser condenado en Colombia a 30 años por el asesinato de los sindicalistas.
Charris era el guardaespaldas de Jaime Blanco Maya, contratista del casino (restaurante) de la empresa en el Cesar, a quien sindican de ser coautor de estos crímenes.
Aunque testimonios de ex ’paras’ señalan a Charris como un simple escolta, sin entrada a las reuniones de su jefe -y la Drummond lo denunció por intentar extorsionarla a cambio de no inculparla-, éste asegura que vio cuando Blanco Maya se reunió con Adkins para hablar del atentado a los sindicalistas.
Charris dice que Blanco le sugirió a Adkins que Óscar Ospino, ’Tolemaida’, cometiera los homicidios. Se trata de un ex ’para’, que, según la Fiscalía, ha prometido presentarse a rendir versión. Sin embargo, su paradero se desconoce.

¿Qué Pasa con Blanco?
Y aunque el Departamento de Justicia está tomando distancia de estos testimonios mientras los evalúa, le llama la atención el hecho de que la Fiscalía de Colombia no haya tomado decisiones en torno a Blanco Maya. "Se han compulsado copias sobre su actividad delictiva y aún no pasa nada", dice un investigador.
Hoy Blanco -ex contratista de empresas como la brasileña Odebrecht (que construyó el puerto de la Drummond) y Gecolsa- vive tranquilo en Valledupar, sin que aún se le defina su culpabilidad o inocencia. Incluso, viaja frecuentemente a Venezuela, en donde ha tenido contratos de suministro de comida en plataformas petroleras.
Mientras eso ocurre, la justicia de E.U. evalúa si admite las nuevas demandas contra la multinacional o sepulta el caso definitivamente.
En el entretanto, el tema fue incluido en un video -junto a otros, como la demanda contra la firma Coca-Cola-, que sindicalistas andan exhibiendo por todo el mundo.

Drummond No Pagará Indemnización
EL TIEMPO consultó con la Drummond el nuevo intento por revivir su caso en E.U. y voceros manifestaron que -tal como han procedido cuando volaban la vía férrea, ponían bombas y Jairo Charris le solicitó dinero para no inculparlos- la posición de la empresa es que no hace ningún acuerdo con personas al margen de la ley y que tampoco paga sobornos. Por eso, agregaron, enfrentaron el juicio en Alabama, dentro de una demanda que calificaron de temeraria. Y reiteraron que celebran que la justicia colombiana haya condenado a Jairo Charris por la muerte de los sindicalistas y que están atentos a cualquier requerimiento de la Fiscalía en las indagaciones que considere pertinentes.
Al respecto, rechazaron los señalamientos que ha hecho Charris en torno a la presunta participación de empleados de esa multinacional en el homicidio de los sindicalistas de la empresa.

26 de octubre de 2009
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recuperar y devolver las tierras


Gobierno debe centrarse en reclamos de víctimas para recuperar y restituir tierras a desplazados. En Curvaradó, Chocó, la siembra masiva de palma africana desterró a varios de los habitantes.
[Alejandro Reyes Posada] Colombia. Las empresas de violencia organizada que agenciaron el destierro de campesinos han sido organizaciones complejas, con alta rotación de mandos, que tuvieron contribuyentes forzosos y a veces voluntarios, y que se financiaron con el narcotráfico, la extorsión y la captura de rentas públicas, han tenido aliados naturales -grandes propietarios y empresas vulnerables al sabotaje- pero también han creado sus propias bases de beneficiarios con reparto de tierras adquiridas a la fuerza.
El despojo de tierras también fue una conquista militar de territorios mediante una ‘limpieza social’ de campesinos, indígenas y afrocolombianos, que fueron reemplazados por clientes y testaferros en un esfuerzo por afianzar la emergencia de nuevas capas terratenientes, a veces con vocación empresarial. Pero además del despojo directo por la fuerza o la amenaza, la seguridad ofrecida por paramilitares y luego por el Gobierno despertó el apetito de grandes terratenientes que corrieron cercas sobre las parcelas de los desplazados o les compraron tierras a bajos precios.
La carrera por comprar extensiones grandes para minería y biocombustibles, y para la producción de alimentos, ha sido estimulada por los subsidios a grandes inversionistas y presiona a las víctimas empobrecidas por el conflicto a vender la tierra restante para salvar al menos parte del patrimonio familiar.
Es muy difícil identificar en manos de quiénes están las tierras despojadas. Con seguridad muy pocas quedan en poder de los jefes paramilitares extraditados y sus cabecillas más visibles. Los principales beneficiarios han sido familiares, empleados de confianza y amigos. Todo ello con la ayuda de mafias de abogados, notarios, jueces, registradores y autoridades locales especializadas en ocultar legalmente los despojos. Además la desmovilización de las Auc omitió negociar la devolución de las tierras usurpadas.
La seguridad democrática ha recuperado el control militar y policial de muchos territorios de despojo y ha permitido el retorno de una quinta parte de los desterrados, pero el resto continúa en la miseria, sin que el Gobierno logre restituirles las tierras. Para lograrlo es necesario un enfoque distinto al de buscar el ahogado aguas arriba, pues cuando examinan el patrimonio de los jefes paramilitares o la legalidad de los títulos de los testaferros no aparecen fácilmente las ilegalidades.
El enfoque debe centrarse en las reclamaciones de las víctimas, localizadas geográficamente, pues las pruebas del despojo se encuentran en los registros de la violencia en las regiones, en las estadísticas de masacres, homicidios y desplazamientos. Y el proceso legal, que debería hacerse de manera masiva y rápida, debe fundarse en invertir la carga de la prueba a favor de los desplazados, para declarar inválida toda la arquitectura de maniobras de ocultamiento con transferencias fraudulentas del patrimonio de las víctimas. Hacer eso es convertir la seguridad democrática en seguridad para el pueblo y no en confianza para los inversionistas emergentes del crimen organizado.

El autor escribió ‘Guerreros y campesinos, el despojo de la tierra en Colombia’.

26 de octubre de 2009
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das espía a organismos de ddhh


CIDH, nuevamente preocupada por interceptaciones en el DAS. El organismo catalogó el incidente como "uno de los más graves en la historia" reciente de este órgano hemisférico.
[Sergio Gómez Maseri] Bogotá, Colombia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) volvió a expresar  su profundo malestar por el escándalo de las interceptaciones ilegales del DAS.
"Es que no puede ser. Es gravísimo.... Cómo se le puede hacer inteligencia al organismo que protege los Derechos Humanos", dijo durante rueda de prensa en Washington su secretario ejecutivo Santiago Cantón.
El secretario se refería, en particular, al seguimiento que le hizo el DAS a una funcionaria de este organismo durante un viaje que se hizo a Valledupar en el 2005.
Posteriormente se conoció que en el organismo de inteligencia se manejaba un expediente  entero sobre los movimientos de la CIDH en el país.
El caso provocó un duro pronunciamiento de la CIDH en agosto de este año. En esa ocasión no solo dijo que el Estado violaba con ello su compromiso de respetar la inmunidad de los representantes de la OEA sino que afectaba gravemente las funciones de los defensores de DD.HH. en el país.
EL TIEMPO conoció de altas fuentes que el propio vicepresidente Francisco Santos y el director del DAS Felipe Muñoz, viajarán a Washington en 10 días para rendir cuentas a la Comisión por este caso.
La reunión, que será privada, fue pedida por el propio gobierno colombiano y se dará en el marco de las sesiones anuales de la CIDH que se inician.
Según Cantón, si bien la respuesta del Gobierno ha sido buena, todavía permanece la preocupación. "Esperamos que se investigue, que se tomen correctivos y que no vuelva a suceder", sostuvo el funcionario.
De acuerdo con fuentes del Gobierno, el Estado comparte la preocupación de la CIDH y de allí la decisión de darle al tema la más alta interlocución posible con el vicepresidente Santos.
Muñoz, confirmó que viajará a Washington el 1 de noviembre para asistir a las sesiones en la Comisión. Dijo que el Gobierno no minimiza la gravedad de lo que pudo haber ocurrido en el organismo de seguridad, pero que expondrá las medidas de depuración que se han tomado desde que asumió como Director a comienzos de este año.
El tema de las interceptaciones ilegales del DAS también será tratado durante una reunión de trabajo sobre el caso del magistrado auxiliar de la Corte Suprema encargado de las investigaciones de la ’parapolítica’, Iván Velásquez, también víctima de interceptaciones ilegales.
Sobre Colombia, como en oportunidades anteriores, habrá 5 audiencias públicas. Una sobre desplazamiento, otra sobre la situación de las comunidades afrocolombianas, indígenas y campesinas del Norte del Cauca, y una más para tratar el tema de violaciones y abusos contra comunidades LGBT en el país.
Es la primera vez que un tema como este último llega a instancias de la OEA. Igualmente habrá una audiencia sobre las garantías y derechos de los miembros del Movimiento Nacional de Víctimas y Crímenes de Estado, y para evaluar el caso de Alirio Uribe Muñoz, del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

25 de octubre de 2009
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intimidades de tirofijo


Intimidades de ’Tirofijo’ y las Farc revela desertora en libro ’Conversaciones de una guerrillera’. El libro cuenta que en el Caguán ’Jojoy’ se cambiaba de ropa cinco veces al día y revela la existencia de Rigo, el hijo enano de ’Tirofijo’.
Colombia. El libro cuenta que en el Caguán ’Jojoy’ se cambiaba de ropa cinco veces al día y revela la existencia de Rigo, el hijo enano de ’Tirofijo’.
Perros salchicha tratados como reyes y dramas pasionales, incluso homosexuales, en las Farc.
Los consejos de guerra y los fusilamientos bajo argumentos paranoicos; la inducción de abortos en mujeres hasta de siete meses de embarazo y tantas otras demostraciones de inhumanidad son historia conocida en la larga vida de las Farc.
Pero, lo que no se sabía hasta ahora son las facetas insólitas sobre varios dirigentes de esa guerrilla, que aparecen en el libro Conversaciones de una guerrillera, de Zenaida Rueda (Planeta), que acaba de llegar a las librerías.
Zenaida Rueda, una santandereana de 36 años, de origen campesino, fue la guerrillera que, hace un año, desertó en compañía del ingeniero Juan Fernando Samudio, quien llevaba 22 meses secuestrado.
Esta mujer pasó la mitad de su vida en la guerrilla, desde la madrugada del martes 5 de noviembre de 1991, cuando los subversivos llegaron por ella, bajo la amenaza de que si no se iba para el monte se llevarían a algunos de sus hermanos.
Durante todos esos años, Zenaida, hoy desmovilizada, fue protegida de alias ’Gaitán’, jefe del frente Antonio Nariño, de quien cuenta que "siempre se daba mañas para conseguir botellas de Buchanan’s, así estuviera en la selva".
Con el tiempo, Zenaida llegó a hacer parte, en San Vicente del Caguán, de los anillos de seguridad del ’Mono Jojoy’, de quien cuenta: "Se la pasaba leyendo o hablando con los guerrilleros, vestido de pantalón camuflado y camiseta blanca. Siempre estaba perfumado y se cambiaba cuatro o cinco veces al día porque sudaba mucho debido a la diabetes".
También conoció a ’Marquetalia’ y a ’Martín Villa’, líderes de los tiempos fundacionales. Dice que eran dos "ancianitos, a quienes las Farc protegían como un tesoro" y que los comandantes guerrilleros se veían en aprietos para llevarlos de un frente al otro, por la responsabilidad de garantizar su protección.
Cuenta también que el comandante Adán Izquierdo no murió al accidentarse en una camioneta, como lo informó la guerrilla en la época del despeje, sino asesinado en su cama por su propia mujer, que lo mató por venganza. Ella había sido capturada por el Ejército e Izquierdo la abandonó a su suerte, se consiguió otra y la instaló en el campamento.
Algún tiempo después, ’Tirofijo’ hizo que ella le contara la verdad y la mandó fusilar. Izquierdo fue sepultado con honores militares.
Narra, además, la ocasión en que, por error de una bacterióloga, en el hospital del bloque Oriental, resultaron todos con sífilis, incluido ’Marquetalia’, que tenía más de 80 años. El ’Mono Jojoy’ decidió que la bacterióloga era una infiltrada y por poco la matan.
Un episodio de homosexualidad da inicio al capítulo quinto del libro, en el que el comandante Rodolfo se suicida de un tiro de pistola, porque un joven guerrillero, del cual estaba enamorado, le dice que terminen su relación.

Rigo, el Hijo de ’Marulanda’
Pero el mejor guardado secreto de las Farc es el del hijo enano de ’Tirofijo’. "Rigo tenía 23 años cuando lo conocí (...) era muy inteligente. Hablaba perfectamente inglés" y "le habían encomendado la misión de monitorear las conversaciones (en inglés) de los pilotos de los aviones bombarderos y de los aviones fantasmas".
"Con Rigo tuve gran empatía. Al principio estaba aterrada de verlo. Nunca en mi vida había visto un enano. Rigo tenía su camuflado y botas de caucho. Le habían hecho un chaleco pequeñito y cargaba un morral con hamaca, sábana, dos mudas de ropa y una pistolita Pietro Beretta, aunque nunca lo vi disparar".
"Yair lo ponía a trotar porque estaba muy gordo, pero el enano hacía trampa. Caminaba un rato y cuando se daba cuenta de que no estábamos mirando, se sentaba", relata.
También cuenta que: "El viejo (’Tirofijo’), tenía tres perros chiquiticos, de los que llaman salchichas. Y los cuidaba mejor que si fueran guerrilleros. A veces los llevaba a las caminatas y a los guardias de Marulanda les tocaba cargarles el alimento. Les daban gaseosa con galletas. Por la noche, les armaban un cambuche con hamacas y les ponían un toldillo para que no los picaran los bichos. Y antes de subirlos a las hamacas, los guerrilleros les limpiaban las patas".

25 de octubre de 2009
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el acuerdo colombo-americano


Las bases: el texto final, pero no el fin de la polémica. El presidente Uribe acaba de hablar sobre el sistema operacional de las bases con su colega brasileño Luis Inacio ’Lula’, cuyas reservas son ahora menores.
Colombia. Durante la primera semana de septiembre, cuando las comisiones negociadoras hacían los ajustes finales al texto del Acuerdo de Cooperación Militar entre Colombia y Estados Unidos, representantes del Pentágono advirtieron que la inmunidad del personal destacado en Colombia no era un asunto negociable, posición que quedó planteada en un memorando anexo. Sin embargo, los representantes colombianos, que tenían instrucciones de buscar algún tipo de concesión en un tema tan sensible, no se dieron por vencidos y plantearon una fórmula intermedia: que los delitos cometidos por personal estadounidense en desarrollo de sus funciones en Colombia fueran instruidos en el país por funcionarios judiciales de Estados Unidos destacados en la Embajada o, en casos excepcionales, en las unidades bases militares del acuerdo, para garantizar a las víctimas que no habría impunidad.
La iniciativa cobró sentido días más tarde, cuando el gobierno, con apoyo de la fiscalía, consultó a las autoridades judiciales de los Estados Unidos sobre el estado de procesos seguidos a militares acusados hace tres años de haber violado a una menor cerca de la base aérea de Melgar. La sorpresa fue grande cuando, luego de un prolongado silencio, el gobierno de Estados Unidos pidió ayuda a la justicia colombiana para acopiar pruebas sobre el caso que no estaba en investigación.
No obstante que el caso demostraba la preocupación real del gobierno colombiano por la posibilidad de que la inmunidad se tradujera en impunidad, y pese a que los negociadores estadounidenses no rechazaron abiertamente la propuesta alternativa y dijeron que la consultarían con su gobierno, esta no fue siquiera considerada. El no rotundo de Washington a negociar una moderación de la inmunidad, dejó las cosas tal como estaban planteadas en julio, cuando CAMBIO reveló los términos generales de la negociación. Es decir, que el personal militar de Estados Unidos en Colombia estará cobijado por inmunidad diplomática, como lo establece la Convención de Viena firmada en 1961 y vigente desde 1964.
Según el texto final del acuerdo conocido por CAMBIO, en caso de delitos cometidos por personal de los Estados Unidos y personas a cargo, las autoridades colombianas deberán verificar el estatus de inmunidad y "las pondrán a disposición de las autoridades diplomáticas o militares apropiadas de los Estados Unidos en el menor tiempo posible". Y agrega: "Por su parte, los Estados Unidos seguirán todos los pasos necesarios para asegurar que el personal del que trata el presente numeral sea investigado con la cooperación de las autoridades colombianas por supuestos crímenes cometidos en territorio colombiano y, si las circunstancias lo ameritan, procesados con todo el rigor de la ley. Adicionalmente, los Estados Unidos informarán periódicamente a las autoridades colombianas y atenderán, en el marco de sus capacidades, los requerimientos de información que estas formulen sobre el desarrollo de las investigaciones y procesamientos que se adelanten en contra del personal de los Estados Unidos o sus personas a cargo, así como la decisión final de las investigaciones o procesamientos".
Así las cosas, la inmunidad quedó planteada en los mismos términos en que está establecida en los primeros acuerdos militares firmados por los dos países en 1974: el personal militar y sus familias tienen los mismos privilegios e inmunidades que el personal de la Embajada. "Aceptar esto terminará siendo un gigante retroceso en un mundo donde se supone que el Derecho está poniéndose a tono con las necesidades de la paz", le dijo a CAMBIO uno de los negociadores colombianos.

De la Soberanía y Algo Más
Perdida la batalla de la inmunidad se abrió un nuevo escenario de discusión derivado de los cuestionamientos que, sobre todo los presidentes Chávez y Correa, le hicieron al acuerdo de cooperación militar durante la cumbre de Unasur en agosto, en el sentido de que constituía una cesión de soberanía que, a la vez, amenazaba la seguridad del continente.
Preocupado además por las reservas que le expresaron otros mandatarios como ’Lula’ y Bachelet, el presidente Uribe insistió en la necesidad de ponerse a tono con las tendencias modernas del derecho internacional público y de las relaciones internacionales en un mundo globalizado, en permanente interrelación económica, política y social, donde algunos problemas que antes sólo afectaban a un determinado país hoy trascienden sus fronteras y afectan también a otros y por eso obligan a buscar formas de cooperación e integración y a la revisión del concepto tradicional de soberanía para adaptarlo a las nuevas realidades.
Dado este contexto, Uribe les pidió a los negociadores que prepararan una artillería de argumentos del derecho internacional para darle mayor y mejor sustento al acuerdo, como un acuerdo dirigido a profundizar la colaboración ya existente entre los dos países, con énfasis en la "asistencia técnica en defensa y seguridad". Por eso el texto final dice: "De conformidad con los acuerdos bilaterales y multilaterales pertinentes de que Colombia y Estados Unidos son partes, en particular los relativos a la lucha contra el narcotráfico y a la lucha contra el terrorismo, y de conformidad con la legislación nacional de cada una de ellas, las Partes acuerdan profundizar su cooperación en áreas como la interoperabilidad, la logística y el equipamiento, formación y capacitación e intercambio de inteligencia, con el fin de abordar las amenazas comunes a la paz, la libertad y la democracia".
Para ello, Colombia facilitará a Estados Unidos el acceso y utilización de las bases de tres comandos aéreos de combate, de dos bases de la Armada, del Centro de Instrucción y Entrenamiento del Ejército en Tolemaida y de otras unidades que sean necesarias para desarrollar operaciones conjuntas. El número de efectivos estadounidenses no podrá ser superior a 800, y en cuanto a las condiciones y normas sobre el uso de las bases, las acordarán las partes según las necesidades, lo mismo que el aumento o disminución del personal militar y de asesores.

¿Al Congreso?
El gobierno envió el texto del acuerdo al Consejo de Estado. CAMBIO estableció que existe una ponencia de la Sala de Consulta y Servicio Civil que deberá ser estudiada en sala plena, según la cual el acuerdo debe pasar por el Congreso porque es necesaria una ley que apruebe la presencia de tropas extranjeras en el territorio nacional.
Dice la ponencia que si bien el acuerdo no plantea formalmente el tránsito de tropas hacia otro país, contempla la presencia de personal militar extranjero, lo mismo que de buques y aeronaves de guerra, algo que debe ser aprobado por una ley del Congreso, según lo estable el artículo 173 de la Carta.
Según el ex magistrado de la Corte Constitucional Jaime Araújo Rentería, la norma sobre tránsito de tropas extranjeras por el territorio o el espacio colombiano con destino a un tercer país, quedó modificada en la Carta del 91 que también entiende por tránsito de tropas extranjeras el estacionamiento de buques y naves de guerra así no transporten tropas.
 Así las cosas, si prospera la tesis según la cual el acuerdo debe ser llevado al Congreso para su aprobación mediante ley, el gobierno tendrá que esperar para ponerlo en marcha. Mientras tanto, tendrá que quedarse quieto en primera.

Arsenal Jurídico
Después de las giras relámpago que hizo el presidente Uribe por algunos países de América Latina, antes de la cumbre de Unasur en Argentina, a finales de agosto, los comisionados colombianos se dedicaron a buscarle al acuerdo de cooperación un mayor sustento a la luz del Derecho Internacional para hacerle frente a las críticas de Venezuela y Ecuador, que lo consideran  "una amenaza para la seguridad regional", y para disipar las dudas de países como Brasil y Chile los negociadores incorporaron al texto instrumentos del Derecho Internacional. El primero se refiere a la Resolución 1373 de 2001 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre cooperación  entre Estados para impedir y reprimir ataques terroristas.  El segundo hace alusión a la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (2000), que condiciona el uso de la fuerza a que los Estados parte cumplan sus obligaciones de acuerdo con los principios de igualdad soberana, integridad territorial y no intervención en los asuntos internos de otros Estados, y que establece que nada de lo dispuesto en ella faculta a un Estado para ejercer en el territorio de otro jurisdicción o funciones que el derecho interno de ese Estado reserve exclusivamente a sus autoridades.

25 de octubre de 2009
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detienen a militares por asesinatos


Capturados 11 militares sindicados de muerte de 5 civiles.
Colombia. La masacre ocurrió el 20 de diciembre del 2006 en la vereda Totumo, entre Ibagué y Rovira.
La captura se produjo en las instalaciones del batallón Rook de Ibagué (Tolima). Un fiscal de derechos humanos de la capital del Tolima ordenó la detención de los militares.
Al parecer, las víctimas hacían parte de una organización dedicada al robo de ganado y supuestamente los uniformados después de detenerlos no los pusieron a disposición de las autoridades competentes y los asesinaron.

25 de octubre de 2009
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huérfanos rivas entierran a sus muertos


Las Accu les arrebataron a sus padres y sólo la bondad de unas monjas les salvó la vida a los nueve hermanitos abandonados. Una década después aparecieron los cuerpos. Trece años después de la desaparición de su padre y de su hermano, los huérfanos Rivas recibieron sus restos.
Colombia. Brunit tenía 10 años cuando un grupo armado llegó a su casa de la vereda Toribio Medio, en el municipio de Turbo. De manera respetuosa y fingiendo desconocer la zona, los hombres le pidieron el favor a su papá y a su hermano que los ayudaran a encontrar el camino de salida. Ambos, muy comedidamente, aceptaron y se fueron con ellos. Después de ese día no los volvieron a ver. Corría el año de 1996.
A través de una llamada realizada por la Fiscalía General de la Nación, Brunit hoy de 24 años, y sus ocho hermanos recibieron una noticia que los tomó por sorpresa: los cuerpos de su papá, Sebastián Rivas, y de su hermano Wiston, habían sido identificados y se los entregarían en Medellín.
El acto de entrega se realizó el 15 de octubre de 2009 en la sede la Fiscalía en Medellín. Además de los restos de la familia Rivas López, las autoridades judiciales entregaron los de 22 víctimas más, todos ellos asesinados por grupos paramilitares durante los últimos 15 años en diversas regiones de Antioquia.
"Nosotros vivíamos en una vereda llamada Toribio Medio. Éramos una familia numerosa, pero felices. Mi papá y mis hermanos mayores eran muy trabajadores y responsables", le contó Brunit a Verdad Abierta durante la emotiva ceremonia.
Pero esa armonía se hizo añicos, ese día en que llegaron los hombres armados.  "No fueron violentos. Amablemente les dijeron a mi papá y a mi hermano que los ayudaran a buscar un camino porque no conocían la zona. Mi papá habló con ellos y les dijo que no había ningún problema y se fueron. Pero no regresaron ese día, ni tampoco al otro. No volvimos a saber de ellos".
Sí se enteraron que había un grupo armado, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), que habían comenzado a merodear en esos territorios del norte de Urabá. Dos años después, en 1998, varios hombres armados regresaron a la casa de los Rivas López.
"Volvieron por mi mamá, ella se llamaba Rosiris López", explica Brunit, quien luego cuenta que ella era un mujer tranquila, que no tenía problemas con los vecinos y que luego de perder a su esposo y a su hijo mayor, se dedicó a criar a sus otros nueve hijos, todos ellos menores de edad.
"A ella la sacaron de forma violenta, se la querían llevar. Mi hermanito Arley, el menor de todos, tendría por lo menos tres años, se le aferró a la falda y uno de los tipos lo golpeó, de una patada lo devolvió a la casa", dijo. Horas después encontraron los restos de su mamá, quien momentos después de la retención fue desmembrada por los paramilitares. "No fue una muerte digna", recuerda con profunda tristeza.
Sin papá, sin mamá y sumidos en un profundo dolor, los nueve hijos sobrevivientes del matrimonio Rivas López abandonaron la finca donde vivían y en la cual tenían algo de ganado y sembradíos de arroz y maíz. Comenzaron a deambular por la vereda, de casa en casa, hasta que un tío los recogió y los ayudó por varios días, pero no tenía los recursos suficientes para sacarlos adelante.
"Fue en esa época cuando llegó la hermana Rosa Cadavid y comenzó a atendernos", dice Jhonny, el hermano mayor de los sobrevivientes, quien hoy tiene 27 años y ve en la monja a una segunda madre, pues ella les tendió la mano y los ayudó a salir de la región. "Nos trajeron para Medellín", agrega Brunit.
"En esa época yo estaba trabajando en Turbo con las Misioneras de la Madre Laura y acompañábamos a los campesinos. Fue así como me encontré con todos esos niños, nueve en total, viviendo en un ranchito, en condiciones infrahumanas, en una pobreza horrible y sumidos en el dolor", le contó la hermana Rosa a Verdad Abierta.
Con el apoyo de la comunidad, inicialmente trasladaron los niños a Turbo y después de varios días los llevaron a una de las aldeas infantiles SOS en Rionegro. "Me recibieron las cinco niñas y los cuatro niños", relata la monja. "Eran unos campesinos que no hablaban, no expresaban nada, donde uno los sentaba ahí se quedaban. Vivían en un profundo dolor".
Brunit ya es madre de una niña de 8 meses, relató cómo, a medida que se fueron haciendo mayores de edad, cada uno organizó su vida. "Yo vivo con una tía en Turbo y con mi bebé", dice. Su hermano Jhonny se casó y vive ahora en Santa Rosa de Osos con su esposa y trabaja en un almacén de productos agrícolas; otros tres más viven en Turbo; y los cuatro menores de edad aún permanecen en la Aldea SOS de Rionegro.
"Quien más nos preocupa es David, pues con todo lo que nos ha pasado tiene problemas mentales", dice Jhonny, pues no sólo les inquieta su salud, sino las cuentas que tienen en el Hospital Mental de Bello por atención. "Allí debemos 600 mil pesos y hasta que no tengamos un certificado de desplazados, no nos cancelan esa deuda".
Al final de la entrega de restos, Brunit dijo que todo esto le parecía como de mentiras. "Nunca pensé que mi papá y hermano aparecieran, pero ahora los podremos enterrar y sabremos dónde están". Jhonny respira profundo y dice:  "La angustia acabó".

24 de octubre de 2009
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capturan a soldados por asesinatos


En las instalaciones del Batallón Córdoba con sede en Santa Marta, agentes del CTI hicieron efectivas las órdenes de captura en contra de seis soldados profesionales, por su presunta responsabilidad en los homicidios de Ramón David Mariño Riatiga y su hijo Edwin Alberto Mariño Rodríguez.
Colombia. El doble crimen fue cometido el 14 de septiembre de 2006 en la finca La Esperanza, vereda Corea, jurisdicción del municipio de Ciénaga (Magdalena). De acuerdo con la investigación a los Mariño los sacaron de su residencia, los asesinaron en cercanías de un colegio y los reportaron como guerrilleros muertos en combate.
Los uniformados aprehendidos, son: Jaider Jadith Martínez Mancilla, Eduardo Alfonso Escorcia Rodríguez, Wilmer Enrique Montero Meriño, John Carlos Vergara Fonseca, Eider Melect Viera Mendoza y Juvenal Enrique Fontalvo Meriño, quienes responderán en indagatoria ante un fiscal seccional de Ciénaga, por haber incurrido supuestamente en el delito de homicidio agravado.-
Mariño Riatiga era desmovilizado del ‘Bloque Resistencia Tayrona’, que depuso las armas en febrero de 2006.

24 de octubre de 2009
©verdad abierta 
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