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paramilitares amenazan medellín


‘Urabeños’ y ‘Rastrojos’ amenazan a Medellín. La advertencia está contenida en un informe de riego que la Defensoría y se espera que las autoridades emitan una alerta temprana para contrarrestar las amenazas que se ciernen contra la población civil.
Colombia. Las bandas armadas conocidas como ‘Los urabeños’ y ‘Los rastrojos’ se han convertido en una amenaza para Medellín y están poniendo en riesgo a menores de edad, jóvenes y desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a quienes les prometen dinero y otros beneficios para que integren sus grupos armados.
Así lo dice el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) de la Defensoría del Pueblo a través del Informe de Riesgo 016-10 emitido el 29 de septiembre pasado y dado a conocer a las autoridades nacionales, regionales y locales para que definan su amerita o no la emisión de una alerta temprana. De acuerdo con la alerta, en la capital antioqueña estarían en riesgo cerca de 298.436 personas que viven en 54 barrios de 11 comunas. Según el documento conocido por Verdad Abierta, estas comunidades "se encuentran en situación de alto riesgo de padecer desplazamientos forzados intraurbanos, amenazas, atentados, asesinatos, restricciones a la movilidad, entre otras vulneraciones".
Pero el temor del SAT va más allá y sumó a ese riesgo, la eventualidad de que se presenten alianzas o acuerdos entre estos dos grupos armados ilegales con algunas de las facciones surgidas de la ‘Oficina de Envigado’, entre ellas las comandadas por Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, y Eric Vargas, alias ‘Sebastián’.
Según la Defensoría del Pueblo: "Es probable que se exacerbe la disputa territorial, por el control de la puerta de salida y de entrada a las comunas uno y dos hacia el corregimiento de Santa Elena y el dominio de la comuna 13, como corredor que comunica a Medellín con el Occidente y el Urabá Antioqueño, en su expansión hacia el norte y el occidente del país, así como por el manejo de los negocios de lavado de activos y de otras actividades ilícitas".
De acuerdo con el SAT, las zonas en riesgo serían las comunas 1 ,2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 13, así como los corregimientos de San Antonio de Prado, Altavista y San Cristóbal. La preocupación se centra especialmente en niños, niñas y adolescentes, jóvenes, mujeres, estudiantes, miembros de organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos, sindicalistas, docentes, líderes comunitarios y población desplazada. De igual manera, están expuestos al riesgo los comerciantes, transportadores, empresarios y trabajadores del sector del transporte, líderes de Juntas de Acción Comunal, directivos de las instituciones educativas y voceros religiosos.
El Informe de Riesgo 016-10 explica que el actual escenario de riesgo se configura a partir de la cooptación o vinculación de nuevas estructuras armadas ilegales en algunos barrios y comunas de Medellín derivada del vacío de poder y de la ruptura de la línea de mando que generó la desmovilización de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada de las AUC, así como la detención en mayo de 2005 de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’, confeso narcotraficante, ex inspector de las AUC y comandante de los bloques Cacique Nutibara, Héroes de Granada y Héroes de Tolová, y su posterior extradición en mayo de 2008.
El SAT también resalta como factor de riesgo las acciones violentas de los grupos armados ilegales autodenominados ‘Oficina de Envigado’ y ‘Los Paisas’, que, de acuerdo con el documento, "utilizan, de manera directa o a través de bandas y redes delincuenciales, el terror, el miedo y la intimidación, como mecanismo para mantener el control social de la población asentada en las comunas y barrios de Medellín, afectando los derechos fundamentales de los pobladores, el ejercicio autónomo del liderazgo social y barrial, como también el que desarrollan los miembros y representantes de las juntas de acción comunal, las juntas administradoras locales y de las organizaciones de la sociedad civil, lo cual fragmenta los procesos sociales y comunitarios".
Asimismo, la Defensoría del Pueblo asevera que el riesgo lo genera la confrontación entre las diferentes facciones armadas ilegales por el control y dominio de las actividades ilícitas y delincuenciales y de los grupos de seguridad privada ilegal que se financian con el tráfico y venta de estupefacientes, el hurto, el contrabando de combustible, la extorsión al comercio, al sector transportador, a los establecimientos de parqueaderos, estaciones de cambio de aceite y lavaderos de carros y, a las familias, lo cual pone en riesgo la vida de las víctimas, en particular, de las mujeres, niños, niñas y adolescentes.
El SAT también destaca que para el caso de Medellín, hay grupos armados ilegales que "mantienen algunas prácticas y actividades de las extintas autodefensas debido a la emergencia de los mandos medios que conservan los patrones de comportamiento paramilitar en el campo militar y político afectando el ejercicio de los derechos fundamentales".
Para explicar lo que viene ocurriendo en la ciudad, la Defensoría del Pueblo admite que reductos de las AUC que permanecieron en el territorio, disidentes del proceso de desmovilización y nuevos actores se reconfiguraron en grupos armados ilegales, "que se disputan el monopolio de las redes mafiosas, el control de las rentas legales e ilegales y la cooptación de las bandas delincuenciales que le fueron funcionales a las antiguas autodefensas".
El Informe de Riesgo 016-10 es el segundo en tres años que emite el SAT para Medellín. El primero, conocido como Informe de Riesgo No. 009, fechado el marzo 21 de 2007, resaltó como factor de riesgo el proceso de reacomodamiento y reconfiguración de las estructuras armadas ilegales derivadas de los reductos paramilitares de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada, especialmente en la comuna 13.
En el Informe de Riesgo del 2007 se reconoció que la existencia de nuevas facciones de estructuras armadas ilegales se produjo "por la ruptura de las unidades de mando de las antiguas autodefensas en Medellín y en el Valle del Aburrá, debido a la desmovilización de los lideres o miembros representantes de los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada de las AUC que cohesionaban militarmente a la tropa, quedando sin dirección y propiciando el fraccionamiento de los circuitos que articulaban a los mandos y a los combatientes rasos, el debilitamiento de los principios ideológicos que los unificaban, pero conservando los patrones de comportamiento y prácticas de las antiguas AUC que les garantiza la réplica y la preservación del modelo paramilitar y por esta vía, obtener beneficios económicos, sociales y políticos".
De este fraccionamiento surgió la conformación de dos facciones armadas rivales: las de alias ‘Valenciano’ y alias "Sebastián". Ambos se disputan actualmente, según el SAT, "el control territorial y social de los barrios y comunas de la ciudad de Medellín y que mantienen algunas prácticas y actividades de las extintas autodefensas debido a la emergencia de los mandos medios que conservan los patrones de comportamiento paramilitar en el campo militar y político afectando el ejercicio de los derechos fundamentales".
No obstante, el Informe de Riesgo 009 fue desestimado por el entonces alcalde de Medellín, Sergio Fajardo Valderrama, argumentando que "estaba alejado de la realidad". Además, las autoridades policiales y militares coincidieron en advertir que  civiles y la Fuerza Pública, de la época, desestimaron la advertencia y consideraron que los riesgos establecidos para la comuna 13 estaban asociados a la delincuencia común y no a estructuras armadas de carácter paramilitar.
En el nuevo Informe de Riesgo, la Defensoría del Pueblo retoma el documento del 2007 y precisa que, con el transcurrir del tiempo, "se fue materializando el escenario advertido por el SAT: se incrementó la violencia, y con ella, las tasas de homicidios, y de desplazamientos intraurbanos, como también la utilización de niños, niñas y adolescentes en el marco del conflicto".
Además, el SAT ratifica "lo afirmado por varias organizaciones e instituciones sobre las debilidades del proceso de desmovilización, teniendo en cuenta que muchas de las estructuras armadas ilegales en Medellín continuaron con las practicas de las autodefensas desmovilizadas lo que ha generado un clima de tensión y de riesgo para la mayoría de los pobladores que residen en el área urbana y rural de Medellín".
La Defensoría del Pueblo explica que la disputa entre los grupos armados ilegales surgidos después de la desmovilización de los bloques de las AUC que operaron en Medellín, así como las estructuras armadas de la ‘Oficina de Envigado’, los llamados ‘combos’ y bandas al servicio del narcotráfico, "tiene el propósito de garantizar las condiciones para la consolidación y legitimación de un modelo socioeconómico y político en Medellín, a través de las actividades de lavado de activos, el despojo de inmuebles y otros bienes, que le permitan el acceso a recursos de economías legales e ilegales".
Dadas las tendencias criminales evidenciadas, el SAT considera que es probable la ocurrencia de atentados contra la vida, la libertad y la integridad física de la población civil por parte de facciones armadas ilegales reorganizadas luego de la desmovilización de las AUC y aliadas con ‘combos’ o bandas al servicio del narcotráfico.
"Tales acciones se podrían materializar en amenazas de muerte, homicidios selectivos y múltiples, retenciones ilegales, restricciones a la movilidad de la población civil, desplazamiento forzado intraurbano, vinculación, reclutamiento y utilización de niños/as y adolescentes, desaparición forzada, violencia sexual, la explotación sexual con fines de comerciales de niñas y adolescentes, y la utilización de métodos o medios para generar terror contra los residentes de los barrios, líderes comunitarios, empresarios, comerciantes, transportadores docentes y directivos y líderes religiosos", aduce la Defensoría del Pueblo.
Para contrarrestar los escenarios de riesgo planteados, el SAT solicitó a las autoridades correspondientes emitir la alerta temprana correspondiente, e instruir a las autoridades para que adopten las medidas necesarias para "disuadir, mitigar o neutralizar el riesgo que se cierne contra la población de las comunas y corregimientos focalizados en riesgo".
Se espera ahora el pronunciamiento de las instituciones comprometidas en la seguridad ciudadana para establecer si validan o no lo solicitado por el SAT de la Defensoría del Pueblo o tal como ocurrió en marzo de 2007, lo desestiman argumentando que la situación descrita por esta agencia del Ministerio público ya ha sido superada.
20 de octubre de 2010
18 de octubre de 2010
©verdad abierta
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los santos inocentes


Me parece difícil de creer que los Estados Unidos, que son el primer consumidor de drogas ilegales en el mundo, no tengan injerencia en su propio mercado. Autor se mofa del que debe ser el más mediocre periodista del mundo hispano.
[Antonio Caballero] Colombia. Sergio Muñoz Bata es un prestigioso periodista mexicano que vive y trabaja en Estados Unidos, donde ha sido miembro de la Junta Editorial del diario Los Angeles Times y profesor de periodismo científico en el Instituto de las Américas de La Jolla, California. Es columnista habitual de El Tiempo y de 10 o 12 diarios más en todo el continente, y con regularidad dicta seminarios en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Y acaba de publicar -en El Tiempo y en 12 diarios más- un duro artículo poniéndonos los puntos sobre las íes a quienes osamos nutrir la irrespetuosa sospecha de que los Estados Unidos pueden tener algo que ver con el narcotráfico. Pues resulta que, para sorpresa de muchos, no tienen nada que ver. Son simples consumidores inocentes, víctimas de la malevolencia de los extranjeros.
Muñoz Bata se tomó el trabajo de llamar a la DEA para cerciorarse fuera de toda duda. Preguntó: "¿Cómo se distribuyen las drogas en este país?" (Estados Unidos). La respuesta fue enfática: "La estructura de control está en México. Pero los carteles mexicanos cuentan con redes de mayoristas que disponen de redes a distintos niveles hasta llegar al narcomenudeo en la calle". Insistió Muñoz Bata, acucioso investigador (pues no en balde es profesor de periodismo científico): "¿Significa eso que los mexicanos controlan toda la venta de drogas en Estados Unidos?". La respuesta, inapelable: "Sí, porque la mayor parte de la marihuana, las anfetaminas y la cocaína vienen de México y se distribuyen a través de las redes de las que ya hablamos".
Un periodista mediocre se hubiera contentado con eso: una respuesta de la DEA, nada menos. Mas no así el infatigable Muñoz Bata, que nos sigue narrando las peripecias de su tarea investigativa:
"Buscando otra perspectiva, también hablé sobre el tema con el ex presidente de Colombia César Gaviria, a quien le tocó lidiar, con éxito (el subrayado, admirativo, es mío), con el temible Pablo Escobar. ’¿Sabe usted los nombres de los jefes del narcotráfico en Estados Unidos?’, le pregunté. ’No’, me contestó".
Muñoz Bata no indagó más allá. Si los nombres de los capos norteamericanos no los conocen ni un ex presidente de Colombia ni la mismísima DEA, que es la encargada de perseguirlos, es porque evidentemente no existen.
Pero yo no quedé convencido. Tal vez soy uno de esos que Muñoz Bata describe como "individuos que, por ignorancia, ideología o por mala leche, escriben disparates" con el objeto de "difundir desinformación". Pero es que me parece difícil creer que los Estados Unidos, que no sólo son el primer consumidor de drogas prohibidas del mundo (y, de pasada, el primer productor y exportador de marihuana, como por lo visto ignora el funcionario de la DEA que habló con Muñoz Bata) sino que inventaron su consumo masivo (Vietnam, la contracultura hippie) y a continuación lo prohibieron (Nixon) garantizando con ello su descomunal rentabilidad, me parece difícil creer que no tengan ninguna injerencia en su propio mercado. Los Estados Unidos controlan la distribución de infinidad de cosas en el mundo entero (y, para empezar, claro, en su propio territorio): automóviles y cereales, bebidas gaseosas y computadores, películas y armas, soldados, presos, dólares, información, desinformación, contrainformación; ¿y no controlan la distribución de drogas? Ese ingente mercado, en ese inmenso país, con sus fronteras protegidas por muros de hormigón con miradores artillados y costas defendidas por las más poderosas fuerzas navales del mundo, ¿de verdad está en manos de extranjeros? ¿De un puñado de rebeldes afganos, de guerrilleros colombianos, de mafiosos mexicanos? ¿Ni un gringo? ¿Ni un aduanero gringo, ni un policía gringo, ni un político gringo, ni un juez gringo, ni siquiera un banquero gringo? ¿Y eso en las narices de la DEA, el FBI, el FTA, la Patrulla Fronteriza, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea con sus cientos de bases militares? ¿En las narices de los periodistas de Los Angeles Times, sagaces como linces?
De veras: no lo creo.
Me parece más fácil creer que Sergio Muñoz Bata, prestigioso profesor de periodismo científico, ya sea por ignorancia, por ideología o por mala leche, ha escrito un disparate.
20 de octubre de 2010
16 de octubre de 2010
©semana
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paramilitares amenazan a ong


Los líderes de la ONG Wola ha recibido tres amenazas de muerte en correos electrónicos firmados por las Águilas Negras. La organización defensora de los derechos humanos Wola pidió a funcionarios de Estados Unidos y al presidente Santos investigar amenazas en su contra. Advierte que dos activistas ya fueron asesinados.
-Colombia. La Oficina de Washington para Latinoamérica (Wola, por su sigla en inglés) y la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes) denunciaron amenazas de muerte en su contra. Según un comunicado de Wola estas amenazas fueron enviadas a través de un correo electrónico firmado por el grupo paramilitar colombiano conocido como las Águilas Negras.
"Esta no es una amenaza en vano", dijo Gimena Sánchez, una dirigente de la ONG. "Esto es extremadamente inquietante. De hecho, dos días después de que recibimos esta amenaza se produjo un atentado contra la vida de un líder de Afrodes en la ciudad de Cartagena", agregó.
La amenaza, según la organización, fue recibida el 10 de octubre, y el 12 fue el atentado. El correo electrónico firmado por las Águilas Negras además fue reenviado a otras 60 organizaciones que defienden los derechos humanos y el derecho a la tierra, en las comunidades de la Costa Caribe y la Costa Pacífica.
La amenaza enviada por correo dice "ha llegado el momento de acabar con todos ustedes". Agrega: "Considérense muertos" y "tenemos la intención de exterminar a los líderes (…) los que hacen obstáculos con protestas, reuniones y eventos".
La organización expresó su preocupación pues ya había recibido amenazas como ésta en mayo y en junio pasados. El 17 de julio, un mes después, Jair Murillo, un activista fue asesinado en Buenaventura. La organización también indica que un líder de Afrodes corrió con la misma suerte.
Según informó la organización, varios de los grupos que figuran en la lista de amenazados se han reunido con congresistas de Estados Unidos, con funcionarios del Departamento de Estado, y de la embajada de ese país en Colombia.
En su criterio, las leyes estadounidenses requieren que el Departamento de Estado condicione las ayudas a Colombia, a la protección de los defensores de derechos humanos.
Sin embargo, para Sánchez eso no ocurre. "La embajada y el Departamento de Estado conocen las amenazas, y ellos siguen certificando el avance de los derechos humanos en Colombia".
Esta es la tercera amenaza de muerte dirigida a la ONG, integrada por activistas de derechos humanos de Estados Unidos y de Colombia.
Según informó la organización, dirigentes de la organización se reunieron con funcionarios de Estados Unidos y les pidieron que deploren con vehemencia e investiguen las amenazas.
La ONG también pidió al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que tome medidas oportunas para garantizar la seguridad de las comunidades afrocolombianas, indígenas, desplazados internos, los defensores de los derechos humanos y sindicalistas.
Según Sánchez, "el primer paso que debe dar la administración de Santos es denunciar públicamente las amenazas y, a continuación llamar a las autoridades a investigar exhaustivamente y procesar a los responsables".
20 de octubre de 2010
19 de octubre de 2010
©semana
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verdad enterrada en la comuna 13


Visitamos en Medellín La Escombrera en la que habrían sido enterrados cientos de desaparecidos. Crónica sobre un aterrador misterio.
[Laura Ardila] Colombia. Dicen que por allá arribita, en lo más alto de la montaña, encontraron una vez tres cuerpos enterrados. Dicen que fue llegando a San Cristóbal, el corregimiento vecino a la comuna. Dicen que esos hombres irrumpían en las casas sin respetar madre ni padre para llevarse a la fuerza a cualquier muchacho, que no importaba si hacía sol o si era de noche: después los veían pasar, en ocasiones arrastrando a sus víctimas, por el camino hacia el cerro. Dicen que regresaban solos y que del pobre retenido no se volvía a tener noticia. Eso dicen, cuenta doña María Gloria Holguín, mientras muestra la foto de su hijo desaparecido desde hace ocho años.
Carlos Emilio Torres Holguín tenía 28 y quería ser militar. Era el mayor de los cinco hijos que tuvo doña Gloria, de los cuales apenas quedan vivas dos mujeres. "Víctimas de la violencia fallecieron dos y casi que tres". Uno baleado, el desaparecido y otro desplazado que murió en un accidente en soledad y dedicado a la bebida. Relatar el drama de esta señora podría resultar una obviedad en este pequeño universo en el que la guerra es la regla y no la excepción: en la Comuna 13 de Medellín, morir por causa del conflicto es morir de muerte natural.
La loma se levanta imponente por encima de la zona ondulada en la que tienen asiento los 17 barrios que conforman la comuna. Como hormigas laboriosas, decenas de camiones la recorren por los lados, unos subiendo, otros bajando, alimentándola todos los días con toneladas de escombros. Hablamos de 100 hectáreas, mil vehículos diarios, tres escombreras autorizadas y unas 20 más funcionando ilegalmente.
Desde arriba, doña Gloria señala un conjunto de cajas de cartón que parecen casas y asegura que ahí queda el barrio Terrígenos, del que se llevaron a su hijo, sin permitirle siquiera ponerse los zapatos, la mala mañana del 29 de noviembre de 2002. Ella es redondita, de cabello negro hasta la cintura y una estatura que con seguridad no excede el metro y medio. Calza sandalias cafés gastadas y viste pantalón beige y camisa amarilla. Un poco más allá también se alcanza a ver la Casa de Justicia, en la que el cantante Juanes ofreció un concierto por la paz el mes pasado.
Cuando ocurrió la desaparición de Carlos Emilio Torres Holguín habían pasado exactamente 44 días desde el inicio de la ‘Operación Orión’: una madrugada, varios bombardeos, un sorpresivo confinamiento de todos los habitantes, muchos registros a las viviendas. Terror en las calles. Como argumento de una típica película de acción hasta hubiese resultado entretenido. 1.200 hombres armados hasta los dientes —del Ejército, de la Policía, de la Fuerza Aérea— se tomaron la Comuna 13 del 16 al 20 de octubre de 2002 para acabar con las milicias de la guerrilla que allí hacían presencia. Una de las primeras grandes órdenes del recién posesionado presidente Álvaro Uribe Vélez.
Doña Gloria siguió la noticia por televisión, desde su casa en la Comuna 7, donde siempre ha residido. "Yo veía todos esos heridos y le decía a mi hijo: ‘no vaya a ir para allá, mijito, mire que eso está muy caliente’, pero él tenía su novia en Terrígenos y me respondía que me tranquilizara: ‘tranquilícese cucha’, no me decía mamá, sino cucha, ‘que el que nada debe, nada teme’". La última vez que lo vio estaba montado en su moto: "Me dijo: ‘dígale a Fernando que mañana vengo pa que compremos las cosas pa que me  arregle la moto’. Fernando era el otro hijo mío. Y arrancó. Volteó la esquina, le oí una carcajada".

2
Paradójicamente, uno de los primeros en hacer público el asunto de los cuerpos enterrados en la escombrera de la Comuna 13 fue el mayor victimario de la zona: Diego Fernando Murillo Bejarano, más conocido como Don Berna (desmovilizado en el proceso de Justicia y Paz y luego extraditado a Estados Unidos), quien confesó ante la justicia que sus hombres sepultaron personas allí. Uno de ellos también habló y mencionó 28 restos humanos.
Doctorado en criminalidad, Don Berna integró el cartel de Medellín de Pablo Escobar, fue jefe de la banda La Terraza, líder de la red de narcotráfico llamada  Oficina de Envigado y comandante del ejército de más de mil paramilitares bautizado como Bloque Cacique Nutibara. Era un mandamás en la Comuna 13 —en todo Medellín, en general— y su reino llegó a parecer indestructible, especialmente, después de la ‘Operación Orión’, aquellos días en los que apareció el Estado en la barriada y de manera espectacular expulsó hasta las sombras de la guerrilla.
Doña Gloria nunca lo había visto de cerca, hasta el día en que se atrevió a asistir a una de las audiencias en las que el paramilitar declaró unas pocas verdades sobre la guerra. Quería preguntarle por la suerte de su hijo. Quería confirmar con él lo que comentan en voz baja los vecinos del barrio Terrígenos: que a Carlos Emilio se lo llevaron aquella mañana rumbo a la escombrera. No importaba si le tocaba ir a ella misma a desenterrarlo con sus manos pequeñas y arrugadas. Quería salir de la incertidumbre ya que fue el mismo victimario el que tocó el tema.
La señora saca una cámara fotográfica digital de color rosado y empieza a captar imágenes desde lo alto de la escombrera. Estamos de pie sobre miles y miles de toneladas de escombros. Muchas. Tienen unos 50 metros de alto, lo mismo que un edificio de 25 pisos. La comparación es del personero de la ciudad, Jairo Herrán Vargas. "Yo no hablé con Don Berna personalmente, le mandé un papelito con el nombre de mi hijo, a ver si me ayudaba. No tuve la oportunidad de ir sino a dos de sus versiones libres, porque prontito se lo llevaron. También le mandé una foto de Carlos Emilio. Muchas madres le mandamos fotos. Él dijo que no sabía nada, pero que iba a averiguar con los subalternos y en la próxima audiencia me daba razón, pero  se lo llevaron".
Llora.
No quiere que declaren el lugar campo santo, como han sugerido extraoficialmente algunas autoridades que se confiesan maniatadas para buscar cuerpos en un área tan vasta. Se niega a claudicar. ¿Dónde estará? Podría ser justo debajo de mis pies. O de los de ella. O lejos. Tal vez en otra comuna, en otra ciudad. Simplemente desaparecido, evaporado, esfumado.
"No quiero imaginarlo más como si fuera un perro, tirado por ahí. Quiero encontrarlo y saber que ya se acabó esta búsqueda".
Llora.

3
En la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía hay registradas 42 víctimas en el caso de la escombrera de la Comuna 13. Es el número oficial, por decirlo así, pero informalmente se habla de unas 100 familias que creen que sus desaparecidos se encuentran en la montaña. El colectivo llamado Madres de la Plaza de la Candelaria, por ejemplo, da cuenta de 18 casos. El personero Herrán, por su parte, dice que a su despacho han llegado informaciones según las cuales podrían ser 200. Mientras, la Corporación Jurídica Libertad, una ONG, ha documentado que 108 personas desaparecieron de la zona desde los días de la ‘Operación Orión’ hasta que se desmovilizaron grandes grupos de paramilitares en 2003.
El gran problema ahora, y en esto parece coincidir todo el mundo, es por dónde empezar a buscar en un área montañosa repleta de millones y millones de residuos. Así lo afirman Mercedes Ossa (directora del programa de atención a víctimas de la Alcaldía), el coronel Luis Eduardo Martínez (comandante de la Policía Metropolitana de Medellín) y el fiscal Luis González (director nacional de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General). ¿Por dónde empezar?
"Lo cierto es que se trata de un terreno al que llevaban víctimas mucho antes de que existiera el paramilitarismo. Es una mala tradición. El inconveniente es que es un sitio que ha sido removido. Sobre él se han vertido miles de millones de metros cúbicos de tierras. Les estamos preguntando a expertos a qué nos aventuramos ahí. Todos los mensajes son de prevención, pues podría ser una tarea sin resultados". Las palabras son del fiscal González, el jefe de los equipos que buscan desaparecidos por todo el país.
Esa búsqueda de respuestas traspasó las fronteras nacionales el año pasado, cuando la Fiscalía y la Alcaldía (que han adelantado jornadas para identificar otras posibles víctimas) firmaron un convenio por $1.000 millones para contratar especialistas internacionales que evalúen la situación de la escombrera de la Comuna 13. Son tres grupos de antropólogos que vienen de Argentina, Perú y Guatemala. Los primeros visitaron el cerro en julio pasado. Los otros lo harán este mes. El próximo 23 de noviembre el gobierno local entregará un informe final.

***

Cuando estábamos por bajar de la escombrera, a doña Gloria casi se le queda olvidada la foto de su hijo. Fue muy extraño porque realmente ella actúa como si esa imagen fuera él. Es claro que no se hubiese perdonado el descuido. Sus ojos volvieron a encharcarse. El retrato abrazado al pecho. "Tanto que lo he buscado y ahora se me va a quedar".

En Cifras
160.000 habitantes tiene la Comuna 13 de Medellín, aproximadamente.

0180009169999 es la línea nacional gratuita de la Fiscalía para reportar desaparecidos.

8.200 es el número de miembros de la Policía que hacen presencia en la capital de Antioquia.

16 comunas y cinco corregimientos tiene la ciudad de Medellín.

507 desaparecidos fueron reportados en Medellín entre enero y agosto de este año, según datos de la Personería local.
19 de octubre de 2010
18 de octubre de 2010
©el espectador
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militares y paras vuelven a colaborar


Integrantes del Ejército, de distintos rangos, han colaborado con la banda paramilitar de Pedro Oliverio Guerrero, alias ‘Cuchillo’. Paras asesinaron a civiles y a guerrilleros desmovilizados para venderos al ejército como guerrilleros caídos en combate o falsos positivos Pincha aquí para ver video..
Colombia. Esta semana, en una diligencia ante la Fiscalía, el soldado profesional Jhon Quirama hizo graves denuncias sobre la colaboración que integrantes del Ejército, del Batallón 43, supuestamente le prestaron a la banda de alias ‘Cuchillo’.
Noticias Uno reveló apartes de las denuncias hechas por Quirama en su emisión de este domingo, de las que se concluye que la captura de ‘Cuchillo’ no ha sido posible debido a la intervención de agentes del Ejército que han recibido pagos por su colaboración.
El soldado profesional aseguró que en el Guaviare el que mandaba antes era Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, pero que desde un tiempo para acá es ‘Cuchillo’.
Según su denuncia, los macacos le ofrecieron al coronel 500 millones de pesos, que después subieron a 700 millones. "Esa plata la pagaban para que les dejaran trabajar el narcotráfico", aseguró.
Además del pago a los comandantes, el testigo aseguró que la banda de narcotraficantes también pagaba por los muertos que el Ejército ponía. Incluso, dijo, varios oficiales trabajaron con Cuchillo. "Sepúlveda", el sargento viceprimero era el que le pagaba, y traficaba con droga. Mientras que el coronel tenía su propia empresa", dijo Quirama.
El soldado profesional aseguró que entre "cuchillos" y "macacos" hubo enfrentamientos por el control de territorios y que la banda de "Cuchillo" ganó gracias a la ayuda de un coronel del Ejército.
Sobre la cantidad de muertos dijo que no la conocía, pero que fueron arrojados a los ríos Conuco y Vichada.
Según el testigo, al menos 22 personas fueron ejecutadas y presentadas como muertos en combate debido a una alianza entre integrantes del Ejército y paramilitares.
Quirama contó, además la historia de dos guerrilleros que se desmovilizaron con pistolas, que primero tuvieron que desminar un campo, pero que tras su entrega, la orden fue "no llevarlos vivos. Desactivaron la mina y los rafaguiaron", dijo el testigo.
El soldado, por sus denuncias, según dijo, está amenazado, y paradójicamente será investigado por el Ejército.
19 de octubre de 2010
18 de octubre de 2010
©semana
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csj ordenó restitución inmediata


Supremo ordena que las tierras usurpadas por los "paras" sean devueltas a sus dueños.
Bogotá, Colombia. La Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Colombia ordenó hoy que las tierras usurpadas por los paramilitares sean restituidas de inmediato a sus dueños legítimos, y no vayan a parar a una "bolsa común" para la reparación de víctimas, como prevé la ley.
En una sentencia sobre la que no proceden recursos, la Sala Penal de la CSJ consideró que la justicia transicional colombiana puede anular los títulos de propiedad que fueron obtenidos de manera fraudulenta y restituir las tierras a sus dueños.
El alto tribunal aceptó así los alegatos de un fiscal y de representantes legales de víctimas de paramilitares en una diligencia de reparación integral en Medellín (noroeste).
El fiscal y las víctimas habían solicitado la cancelación de los títulos fraudulentos de tierras usurpadas por "El Alemán", alias de Freddy Rendón Herrera, antiguo jefe del Bloque "Élmer Cárdenas", perteneciente a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Rendón y los 1.535 paramilitares que tenía bajo su mando dejaron las armas a mediados de 2006, en la última desmovilización masiva de las AUC, que se disolvieron tras un diálogo de paz con el gobierno del ahora ex presidente Álvaro Uribe.
El proceso llevó al desarme de más de 31.000 paramilitares y a la Ley de Justicia y Paz, que establece penas de prisión alternativas de cinco a ocho años para responsables de delitos atroces que colaboren con la justicia y reparen a sus víctimas.
El Supremo aceptó la postura del fiscal de que no debe esperarse hasta el final de un proceso judicial "para ordenar la restitución de bienes cuyo apoderamiento ilegal ya fue confesado por el (paramilitar) desmovilizado y cuya propiedad legítima previa a la expropiación forzada acreditan las víctimas".
Señaló asimismo que la restitución de tierras es "una de las principales formas de reparación", por lo que "resulta equitativo y justo suspender del proceso de monetización (por venta) de los bienes (usurpados a las víctimas)".
"La justicia transicional no puede ser indiferente a la tragedia humanitaria que vive nuestro país de cuenta de los millones de desplazados que deambulan con rumbo a ninguna parte por los cinturones de miseria y mendigan en los semáforos de las grandes ciudades, invisibles de cuenta de la técnica y la inflexibilidad jurídica", enfatizó el alto tribunal.
Determinó que "la forma en que la administración de justicia se puede vincular con la superación, o por lo menos con la mitigación de este drama, es facilitando la restitución de tierras en la fase temprana del proceso transicional".
Son familias que "se merecen que se aplique en su favor los criterios moduladores de la actividad procesal" e "igualmente que sus tierras vuelvan a sus manos, y no que se pierdan en la maraña general de una bolsa común", subrayó la Sala Penal del Supremo.
La sentencia fue dictada después de que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos presentara al Congreso un proyecto de ley sobre devolución de tierras a los desarraigados por el conflicto armado interno.
El Ejecutivo se ha propuesto restituir en cuatro años unos dos millones de hectáreas del total de más de cinco millones usurpadas.
19 de octubre de 2010
16 de septiembre de 2010
©infolatam
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devolver las tierras usurpadas


Gobierno debe reparar víctimas y devolver tierras, sin apartar Justicia y Paz.  La meta del Ejecutivo de Santos es la devolución de dos millones de hectáreas.
Colombia. Colombia debe centrar sus esfuerzos en la reparación de las víctimas y en la restitución de las tierras a los desplazados, sin perder de vista la ley de Justicia y Paz, básica para solucionar el conflicto armado, según el informe internacional sobre el proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración.
El director del programa de América Latina del Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax), Pedro Medellín, fue el encargado de presentar este lunes en la Casa de América de Madrid el tercer informe del Observatorio Internacional sobre Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) y la Ley de Justicia y Paz, que ahora cumple cinco años desde su adopción.
Justicia y Paz fue adoptada en 2005 como marco jurídico para la reinserción de los más de 31.000 paramilitares que se desarmaron dentro de un proceso de paz del gobierno del ahora ex presidente Álvaro Uribe con las Autodefensas, disueltas a mediados de 2006.
La presentación del informe contó con la presencia del vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón, el Alto Consejero para la Reintegración, Alejandro Eder, y del presidente de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, Jaime Arrubla.
También estuvieron el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, el jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Colombia, Marcelo Álvarez, y el asesor de la Corte Penal Internacional, el magistrado español Baltasar Garzón.
Todos estuvieron de acuerdo en que la política del presidente, Juan Manuel Santos, es el "buen camino" para la solución del conflicto, pese a que aún quedan numerosos desafíos por delante, como la esperada Ley de Víctimas y la restitución de las tierras.
La Ley de Víctimas, presentada por Santos al Congreso el pasado 27 de septiembre, es un ambicioso proyecto que busca atender y reparar a más de cuatro millones de afectados por el conflicto armado sin discriminar si los victimarios fueron las guerrillas, los paramilitares o los agentes del Estado.
El proceso de devolución de tierras usurpadas a los campesinos por grupos violentos también fue destacado en el foro por los participantes, que valoraron el compromiso del gobierno colombiano.
Juan Camilo Restrepo afirmó que su gobierno quiere "acelerar" este proceso porque se trata de "una de las más gravosas deudas insolutas que tiene la sociedad" de su país.
La meta del Ejecutivo de Santos es la devolución de dos millones de hectáreas, apuntó.
"No es posible avanzar en la lucha contra la impunidad, por la verdad y la justicia y en el respeto a los derechos humanos, si a la vez no reparamos a las víctimas de la violencia, incluyendo el proceso de restitución de tierras", aseveró Angelino Garzón.
El informe internacional constata el "proceso de aprendizaje efectivo por parte de las instituciones colombianas y su avance significativo" en el proceso.
El documento presentado también alerta sobre los desmovilizados que reinciden, al estar siendo reclutados actualmente por bandas criminales ligadas al narcotráfico.
Así, el vicepresidente colombiano apostó por la lucha frontal -vía militar, judicial y política- a lo ilegal, ya sea la guerrilla, paramilitares o bandas criminales.
"Si la guerrilla -dijo- pone en libertad sin condiciones a los secuestrados, si cesa el terrorismo, los secuestros y las minas antipersonas, y se toma la decisión pública de no a la violencia, Santos tendrá toda la generosidad para construir un escenario de paz. Si no, mantendremos la acción militar, judicial y política".
Alejandro Eder ofreció las cifras de desmovilizados desde 2003, un total de 51.000 personas, de las que 35.000 son paramilitares y el resto de la guerrilla de las Farc.
El Alto Consejero apostó por la coordinación con las iniciativas sociales del gobierno, así como por trabajar en una reintegración basada en las comunidades receptoras de desmovilizados.
Marcelo Álvarez se refirió a las dificultades de Justicia y Paz y, al igual que el juez Garzón, habló de la necesidad de prorrogar esta norma.
Aunque el magistrado español valoró la reinserción y la restitución, resaltó la importancia de las sanciones penales por crímenes contra la humanidad y señaló su preocupación por la falta de visualización de los avances de Justicia y Paz.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Colombia abogó por ir más allá de la Ley de Víctimas. "La verdadera reparación del tejido social tiene que ser con la verdad", manifestó y, en este sentido, abogó por la creación de una Comisión de la Verdad.
Jaime Arrubla aplaudió la voluntad del gobierno de Santos de acercarse al poder judicial, a lo que Angelino Garzón respondió afirmando: "Los jueces pueden estar seguros de que encontraremos los mecanismos de entendimiento con ellos y trabajaremos conjuntamente".
18 de octubre de 2010
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adónde van los desaparecidos


Cursa en el Congreso el proyecto para aprobar la Convención Internacional contra la Desaparición Forzada. El Espectador presenta un informe especial sobre este drama.
[Laura Ardila Arrieta & Eduardo Maldonado Valderrama] Colombia. Están en algún sitio, buscándose, buscándonos, dice el poeta, sin marcharse del todo y sin permanecer nunca. Son 41.547*, según la cifra oficial, pero más allá tienen nombre y vicios y canción favorita. Cualquier día se esfumaron, simplemente no regresaron, sin últimas palabras y sin brújula. ¿A dónde fueron? ¿Por qué no han vuelto por los trocitos de cosas que querían?
Han desaparecido desde siempre y por el motivo que sea: por amor, por odio, por la guerra, por las deudas, por miedo, porque sí, porque no. El primer caso del que se tiene noticia es de 1919. Entonces pocos se enteraron, la ausencia de ese ser que sólo tiene identidad para los suyos no fue noticia nacional.
El 9 de septiembre de 1977 se perdió Omaira Montoya Henao con sus cuatro meses de embarazo. Una bacterióloga de 30 años, militante de izquierda, quien se encontraba en Barranquilla cuando unos hombres que se identificaron como del F2 se la llevaron a una playa. Hoy su historia es un símbolo en la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes).
Difícil, lenta, solitaria, pero nada silenciosa ha sido la labor que ha adelantado esa organización desde 1982, año de su fundación, que fue por causa de la desaparición de 13 estudiantes. Como casi siempre sucede, la pena fue tejiendo lazos entre los familiares de los muchachos y un buen día surgió la idea de la asociación. Una de esas precursoras es Gloria Gómez, la coordinadora general, quien con una sonrisa de esas que sirven para disimular la tristeza repite una de las frases que más escuchó en aquella época: "Aquí no hay desaparecidos, eso es por allá en Argentina".
Era tan cierta la sentencia que el delito de desaparición forzada ni siquiera estaba en la ley colombiana. Sencillamente, los ausentes eran llamados secuestrados o perdidos. El asunto fue una de las principales empresas de Asfaddes hasta el 6 de julio de 2000, cuando —después de seis intentos en el Congreso— fue aprobada la Ley 589 que, además, creó la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas.
Son dos los momentos históricos que marcaron para siempre la asignatura pendiente del Estado con los desaparecidos: la definición del "nuevo" delito y otra ley: la de Justicia y Paz, de 2005, que creó el marco jurídico para las desmovilizaciones de los grupos paramilitares y puso tan de moda la frase esa de Verdad, Justicia y Reparación a las víctimas.
La sentencia es categórica: "Actualmente, el 80% de los cuerpos de las víctimas se encuentran gracias a las confesiones de victimarios, ya sean guerrilleros o ‘paras’, postulados en Justicia y Paz". La dice el fiscal Luis González, jefe de esa unidad en la Fiscalía General de la Nación.
Ahora, prosigue González, el país cuenta con una cifra única de desaparecidos gracias al registro virtual de casos, que alimentan las entidades que integran la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas (Medicina Legal, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía, la Procuraduría, la Vicepresidencia, la Policía y Fondelibertad, por parte del Estado, y Asfaddes y la Comisión Colombiana de Juristas, por parte de la sociedad civil).
Sin embargo, las investigaciones en la materia no avanzan con la diligencia que los familiares y las mismas autoridades desearían. El fiscal González cuenta apenas con 80 expertos —divididos en 18 equipos de policía judicial y fiscales— para buscar por todas las regiones en fosas comunes, cementerios de NN, cualquier hueco olvidado y lugares inescrutables como ríos y montañas.
En ese sentido, el punto de vista del senador Juan Manuel Galán es claro: "A pesar de que, gracias a la cooperación internacional, se han hecho grandes esfuerzos para capacitar y formar fiscales en investigación de delitos de lesa humanidad, con la salida de varios de ellos de la institución se ha perdido buena parte de esa educación".
Por otra parte, el sistema único virtual requiere una depuración urgente que permita tener una estadística más fiable, como lo explica González: "No es posible que haya un registro de la desaparición de ‘un NN’ o de ‘Pedro’ o de ‘un hombre’. Así no se puede verificar".
El tema de los desaparecidos se movió a principios de este mes, cuando el Congreso comenzó a estudiar la ratificación de la Convención Internacional contra la Desaparición Forzada. Y promete seguir moviéndose mañana, cuando en la Cámara de Representantes expliquen las obligaciones que adquiriría el Estado de aprobarse la Convención.
También, cobrará más vigencia con el proyecto de ley propuesto por el legislador Guillermo Rivera, que pretende crear la figura de la declaración de ausencia por desaparición forzada.
Para que ellos, los ausentes, encuentren su camino, se vayan de una vez o vuelvan felizmente, queda mucho por hacer. Todavía falta por conocer todo el horror de la guerrilla, por ejemplo. Pero principalmente falta solidaridad y compromiso con el verbo "repudiar".

 * Medicina Legal tiene registro de 49.756 personas desaparecidas. De éstas, 6.862 han aparecido vivas y 1.347 muertas que, no obstante, aún no salen del sistema.

18 de octubre de 2010
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