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derechos humanos

mataron a hijos por miedo a la venganza


Carcelero de los Jemeres Rojos dice ordenó matanza de niños.
Phnom Penh, Camboya. El jefe penitenciario del régimen de Pol Pot dijo ante el tribunal para los Jemeres Rojos de Camboya que los hijos de los presos de la cárcel S-21 fueron asesinados para evitar que luego tomaran venganza.
Duch, el primero de cinco cuadros en ser enjuiciado por el régimen de terror que gobernó entre 1975 y 1979, en el cual murieron 1,7 millones de camboyanos, admitió su responsabilidad en las muertes de los niños, pero aseguró que estaba cumpliendo órdenes.
"Cuando los niños llegaban al centro, yo daba la orden de matarlos porque temíamos que esos mismos niños luego se vengaran", dijo el hombre de 66 años ante la corte.
"Tuve que implementar la política del Partido Comunista", dijo el ex jefe del centro de interrogaciones del S-21, donde más de 14.000 hombres, mujeres y niños fueron asesinados.
Sólo un puñado de presos, algunos de ellos niños, sobrevivieron a la cárcel. La mayoría de las víctimas eran torturadas y luego trasladadas fuera de la capital Phnom Penh, donde eran masacradas en los "Campos de la Muerte" Cheoung Ek.
Durante la audiencia del lunes, el fiscal camboyano preguntó a Duch quién ordenó a los guardias asesinar bebés golpeándolos contra los árboles.
"Yo no ordené ese crimen, pero creo que mis camaradas sí", dijo Duch, cuyo nombre real es Kaing Guek Eav.
Como en el país no existe la pena de muerte, el tribunal conjunto de la ONU y Camboya podría condenar a Duch a cadena perpetua por cargos de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, tortura y homicidio.
Se prevé que también será un testigo clave en el resto de los juicios a las figuras consideradas "más responsables" de uno de los capítulos más oscuros de la historia del siglo XX.
Los otros cuatro -‘Hermano Número Dos’ Nuon Chea, el ex presidente Khieu Samphan, su ministro de Relaciones Exteriores, Ieng Sary, y su esposa - negaron tener conocimiento sobre estas atrocidades.
En caso de ser condenados, los cinco enfrentan desde un mínimo de cinco años de cárcel hasta un máximo de cadena perpetua.

Reporte de Ek Madra, editado en español por Gabriela Donoso.

8 de junio de 2009
©reuters
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otro suicidio en guantánamo


Detenido yemení se suicida en Guantánamo. Su muerte, que sería la quinta de un prisionero en el centro de detención, renueva las críticas a la política norteamericana y llaman a Obama a cumplir su promesa de cerrar la prisión militar.
[Carol J. Williams] Un yemení de 31 años fue encontrado muerto en su celda en la cárcel norteamericana de Bahía Guantánamo, Cuba, en lo que parece haber sido un suicidio, dijeron el martes oficiales estadounidenses.
Muhammad Ahmad Abdallah Salih sería el quinto prisionero en quitarse la vida en el centro de detención desde que el Pentágono empezara a retener allá a los sospechosos de terrorismo hace más de siete años.
La muerte el lunes tarde renovó las críticas a la política de detenciones de Estados Unidos y las demandas de que el presidente Obama cumpla con su promesa de cerrar Guantánamo en enero.
Obama ha estado tratando de encontrar países dispuestos a aceptar a algunos de los restantes 239 prisioneros de Guantánamo, de los cuales unos cien son de Yemen. Algunos países aliados han indicado que ayudarán a vaciar la prisión, pero quieren que sea Estados Unidos el que de el primer paso, liberando a los detenidos que ya no son considerados una amenaza y llevando a los otros sospechosos a juicio en tribunales civiles estadounidenses.
Salih estaba acusado por el Pentágono de haber seguido cursos de adiestramiento en Afganistán para hacer la guerra santa contra Estados Unidos.
El prisionero, en Guantánamo desde febrero de 2002, fue encontrado "inconsciente, sin respiración" cuando los guardias controlaron su celda el lunes noche, dijo en una declaración el portavoz del Comando Sur, José Ruiz. Personal médico trató de revivirlo, sin éxito, y fue declarado muerto, dijo Ruiz.
Otres tres detenidos de Guantánamo se colgaron con sábanas el 10 de junio de 2006, en lo que parece haber sido una protesta coordinada. Otro prisionero murió en mayo de 2007, haciendo un lazo con la ropa de cama.
Todavía falta la autopsia de Salih, y un "asesor cultural" se encargará de los restos, que serán repatriados a Yemen después de la autopsia, dijo Ruiz.
El Centro para los Derechos Constitucionales, que representa a los prisioneros de Guantánamo en casos con hábeas corpus, dijo que "el costo de mantener abierta [la cárcel de[ Guantánamo no podría ser más claro en estos momentos, tanto para los hombres retenidos alla como para la imagen de Estados Unidos en el mundo".

6 de junio de 2009
3 de junio de 2009
©los angeles times 
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no quieren publicar fotos


Gobierno de EEUU pide a tribunal cancelar publicación de fotos de abusos.
Estados Unidos. El tribunal ordenó que se publicaran las fotografías, cerca de 2.000, en una demanda planteada por la Unión Americana de Libertades Civiles.
El gobierno de EEUU pidió hoy formalmente a un tribunal federal que cancele su orden de publicar fotografías que documentan abusos contra presos sospechosos de terrorismo por parte de personal militar estadounidense.
En una carta a un tribunal de apelaciones en el estado de Nueva York, los abogados del Departamento de Justicia indicaron que piensan recurrir al Tribunal Supremo.
El tribunal ordenó que se publicaran las fotografías, cerca de 2.000, en una demanda planteada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés), la mayor organización en favor de los derechos civiles en EE.UU., bajo la Ley de Libertad de Información.
Inicialmente, el gobierno había indicado que no apelaría esa decisión judicial, pero en un cambio de opinión el presidente Barack Obama anunció que se opondrá a la publicación de las imágenes, al considerar que su divulgación pondrá en peligro a los soldados estadounidenses en el exterior.
La solicitud del Departamento de Justicia se produce el mismo día que un periódico británico, The Daily Telegraph, afirma que entre las fotografías se encuentran imágenes de violaciones.
Tanto la Casa Blanca como el Pentágono han negado tajantemente este extremo.
Al menos una de las fotografías muestra a un soldado estadounidense violando supuestamente a una prisionera, mientras en otra aparece un intérprete masculino violando a un detenido del mismo sexo, según el diario.
El periódico respalda sus afirmaciones con declaraciones del general estadounidense Antonio Taguba, que investigó los abusos perpetrados en la cárcel iraquí de Abu Ghraib y que afirma que esas imágenes muestran escenas de "torturas, abusos, violaciones y todo tipo de actos indecentes".
En un informe de 2004 sobre Abu Ghraib, Taguba recogía acusaciones de ese tipo de abusos, pero no se llegó a revelar la existencia de fotografías que documentaran esos hechos.
Taguba, que se jubiló en enero del 2007, expresó su apoyo a la decisión de Obama.
"No estoy seguro de qué objeto, salvo el puramente legal, tendría publicar esas fotos y la consecuencia sería poner en peligro a nuestras tropas, únicos protectores de nuestra política exterior, cuando más las necesitamos, o a las británicas", dijo el general.
Las fotos en cuestión están relacionadas con 400 casos de supuestos abusos ocurridos entre 2001 y 2005 en Abu Ghraib y otras seis cárceles.

29 de mayo de 2009
©la tercera
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las fotos que obama no quiere mostrar


Violaciones en fotos que niega mostrar Obama.
Estados Unidos. Las fotografías de abusos de detenidos en el marco de la llamada lucha antiterrorista que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no quiere ver publicadas ahora incluyen violaciones y agresiones sexuales.
Así lo confirmó al diario The Daily Telegraph el general Antonio Taguba, quien llevó a cabo una investigación de lo ocurrido en la cárcel iraquí de Abu Ghraib.
El informe que publicó Taguba en el 2004 recogía acusaciones de ese tipo de abusos, pero no se llegó a revelar la existencia de fotografías que documentaban esos hechos.
La naturaleza gráfica de algunas de esas imágenes puede explicar, según el periódico, los intentos de Obama de impedir la publicación de alrededor de dos mil fotografías de cárceles de Irak y Afganistán pese a una promesa anterior en sentido contrario.
El general Taguba, que se jubiló en enero del 2007, expresó su apoyo a la decisión de Obama al señalar que las imágenes mostraban escenas de "torturas, abusos, violaciones y todo tipo de actos indecentes".
Al menos una de las fotografías muestra a un soldado estadounidense violando supuestamente a una prisionera, mientras en otra aparece un intérprete masculino violando a un detenido del mismo sexo.
"No estoy seguro de qué objeto, salvo el puramente legal, tendría publicar esas fotos, y la consecuencia sería poner en peligro a nuestras tropas, únicos protectores de nuestra política exterior, cuando más las necesitamos, o a las británicas", dijo el general. "La mera descripción de esas fotos es suficientemente horrible, pueden creerme", agregó Taguba.
En abril, el Gobierno de Obama anunció que se publicarían las fotografías y que no tenía sentido recurrir una sentencia a favor de su publicación ganada por la American Civil Liberties Union.
Pero, tras fuertes presiones de jefes militares, Obama cambió de parecer y dijo que su publicación pondría en peligro la seguridad de las tropas estadounidenses.
Las fotos en cuestión están relacionadas con 400 casos de supuestos abusos ocurridos entre 2001 y 2005 en Abu Ghraib y otras seis cárceles. Según Obama, los protagonistas de esos actos han sido identificados y se han adoptado medidas contra ellos.

28 de mayo de 2009
©la nación
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jueces españoles no reconocen fronteras


En casos de derechos humanos. Investigan a altos funcionarios estadounidenses.
[Craig Whitlock] Madrid, España. Jueces españoles están declarando audazmente su autoridad para procesar a altos funcionarios de gobierno de Estados Unidos e Israel, entre otros países, deleitando a activistas de derechos humanos y enfureciendo a funcionarios en sus países y provocando una reacción política en un país que actúa incómodamente como la conciencia del mundo.
De acuerdo a los fiscales, jueces de la Audiencia Nacional de España, reaccionando a demandas presentadas por organizaciones de derechos humanos, están investigando dieciséis casos de torturas, genocidio y crímenes contra la humanidad. Entre ellas, las dos pesquisas de funcionarios del gobierno de Bush por aprobar la aplicación de torturas a sospechosos de terrorismo, incluyendo a prisioneros de Bahía Guantánamo, Cuba.
Los jueces han abierto las causas invocando un principio jurídico conocido como jurisdicción universal, que bajo la ley española les otorga el derecho a investigar delitos graves contra los derechos humanos en cualquier lugar del mundo, inclusive si no se relacionan con España.
Defensores del derecho internacional han saludado los desarrollos y llamado héroes a los jueces por atreverse a exigir responsabilidades a las superpotencias del planeta. Pero la proliferación de investigaciones también ha provocado un contragolpe en España, donde los legisladores e inclusive algunos funcionarios policiales criticaron a los poderosos jueces por extralimitarse de sus atribuciones, así como estropear las relaciones diplomáticas con países aliados.
"¿Cómo puede un juez español de recursos limitados determinar qué pasó realmente en Tiananmen o en el Tibet, o en las masacres en Guatemala o Dios sabe dónde?", dijo Gustavo de Arístegui, legislador y vocero de política exterior del partido de oposición, Partido Popular. "Tenemos nuestros propios problemas y nuestros propios malos".
El martes, la cámara baja del parlamento español aprobó holgadamente una resolución proponiendo una nueva ley que limitará a los jueces investigando casos con relacionados con ciudadanos españoles o con algún vínculo con territorio español. Los casos podrán ser iniciados sólo si el propio país desdeña hacerlo.
La votación fue precipitada, en parte, por dos jueces de la Audiencia Nacional que decidieron el mes pasado, separadamente, investigar a funcionarios del gobierno de Bush acusados de defender las torturas. Los jueces han continuado [sus investigaciones] pese a la oposición del fiscal general español, Cándido Conde-Pumpido, que dijo que los casos podrían convertir a la Audiencia Nacional en "un juguete" para enjuiciamientos motivados políticamente.
Otro juez anunció el jueves que acusaría a tres soldados estadounidenses por crímenes contra la humanidad, imputándoles por la muerte, en abril de 2003, de un camarógrafo español y un periodista ucraniano. Los hombres murieron cuando un tanque bombardeó el hotel bagdadí donde alojaban. El juez Santiago Pedraz dijo que proseguiría con el caso pese a que una comisión de la Audiencia  Nacional, así como una investigación del ejército de Estados Unidos, recomendaron no emprender acciones judiciales contra los soldados.
La controversia sobre la jurisdicción universal ha puesto en apuros al gobierno del primer ministro español José Luis Rodríguez Zapatero. Muchos miembros del Partido Socialista han apoyado a los jueces en el pasado. Pero las pesquisas están causando problemas diplomáticos a Zapatero, que ha tratado de mejorar su prestigio en Washington, después de años de glaciales relaciones con la Casa Blanca de Bush.
Israel y China se han quejado enérgicamente de que se investigue a sus países, dejando en claro que España pagará el precio político si continúan las pesquisas. Jueces españoles han abierto dos causas sobre los ataques aéreos israelíes en la Franja de Gaza, que data de 2002. También están realizando dos investigaciones sobre presuntos abusos cometidos por funcionarios chinos en el Tibet, y una tercera sobre la represión del movimiento Falun Gong.
Julio Villarrubia, socialista y ex parlamentario, dijo que no estaba exactamente claro cómo o cuándo el gobierno español enmendaría su ley de jurisdicción universal. Pero dijo que era necesario fijar límites.
"No hemos adoptado la resolución debido a las presiones de Estados Unidos, China e Israel, aunque esas presiones son conocidas; hay desacuerdos", dijo.
No está claro si los cambios en la ley se aplicarían retrospectivamente a los casos pendientes. En entrevistas, un funcionario del ministerio de Justicia dijo que no sería el caso, pero un fiscal de la Audiencia Nacional sugirió lo contrario.
De todos modos la mayor parte de las pesquisas guardan relación, aunque tangencial, con España. Los casos de Guantánamo, por ejemplo, se basan parcialmente en testimonios de un ciudadano español que pasó tres años en la cárcel de la base naval estadounidense en Cuba.

Portafolio Global
La adopción por España de la jurisdicción universal se remonta a más de una década. En 1996, el aguerrido juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, inició una investigación criminal por violaciones a los derechos humanos en Chile y Argentina.
Cuando el decrépito dictador chileno Augusto Pinochet viajó a Londres para unos tratamientos médicos en 1998, Garzón emitió una orden de detención en su contra. Funcionarios británicos cumplieron la orden y lo pusieron bajo arresto domiciliario. Pero más tarde permitieron el retorno de Pinochet a Chile, basándose en su mala salud como razón para no extraditarlo a España.
Garzón había reclamado jurisdicción porque algunas de las víctimas de la dictadura chilena eran ciudadanos españoles. Pero esa condición legal fue pronunciada innecesaria en 2005, cuando el Tribunal Constitucional de España, resolvió que los jueces pueden investigar delitos graves en derechos humanos en cualquier parte del mundo, inclusive si no tienen relación con España.
Desde entonces las organizaciones de derechos humanos se han concentrado en Madrid, donde han contratado a abogados locales para presentar demandas en la Audiencia Nacional. Los jueces españoles están obligados a examinar cada caso y a investigar si supera cierto umbral.
Según el sistema jurídico español, jueces como Garzón sirven como jueces instructores y tienen un enorme poder. Supervisan el trabajo de la policía, recaban evidencias y pueden obligar a declarar a testigos. Si concluyen que los cargos son justificados, entregan el caso a otro juez para su procesamiento.
Los jueces de la Audiencia Nacional se concentraban originalmente en países con lazos coloniales con España, tales como Guatemala, Argentina y El Salvador. Pero los jueces se han extendido hace poco a otros países, como Ruanda, Marruecos, China e Israel.
Alan Cantos, presidente del Comité de Apoyo al Tibet, una organización solidaria española que pidió las pesquisas, dijo que temía que el gobierno español sucumbiera a la presión política exterior.
"Cuando países poderosos empiezan a sentirse tocados, se produce una reacción negativa", dijo. "Mezcla la propaganda y quejas estadounidenses, israelíes y chinas y al gobierno español le empezarán a flaquear las rodillas. Francamente, es patético".
Las investigaciones españolas por jurisdicción universal han resultado en una sola condena. Adolfo Scilingo, ex capitán en la Armada argentina, fue declarado culpable de crímenes contra la humanidad en 2005 por empujar al vacío a treinta prisioneros sedados y atados desde aviones del gobierno en los años setenta. Fue sentenciado a más de mil años de cárcel por un tribunal español.
Carlos Slepoy, abogado argentino-español que ayudó a procesar a Scilingo, dijo que los casos de jurisdicción universal tienen valiosos efectos secundarios. Los funcionarios acusados por los jueces españoles deben tomar precauciones a la hora de viajar; en general las órdenes de detención españolas se implementan en toda Europa, pero a veces también en México y otros países.
"Cualquier país puede abrir esas causas, provisto que sean democracias que pertenezcan a Naciones Unidas", dijo Slepoy.

Inflación de Casos
Los críticos dicen que los casos son políticos. Observan que la Audiencia Nacional ha sido rápida para aceptar denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en Israel y Estados Unidos, pero ha ignorado problemas de Siria, Corea del Norte y Cuba.
"Estos tipos no son realmente jueces, desde un punto de vista profesional", dijo Florentino Portero, profesor de historia contemporánea de la Universidad Nacional Abierta de Madrid. "Están siguiendo una tendencia del lado izquierdo de la arena política española".
Los fiscales españoles también han expresado preocupación. Recomiendan que la Audiencia Nacional no prosiga muchos de los dieciséis casos pendientes, pero fueron desmentidos por los jueces, que son quienes tienen la última palabra.
Javier Zaragoza, fiscal jefe de la Audiencia Nacional, dijo que los casos de jurisdicción universal son en principio legítimos. Pero dijo que España debería tratar de no intervenir en países democráticos que cuentan con policías propias.
Inclusive algunos activistas de derechos humanos dijeron que la explosión de casos los intranquilizaba.
Gregorio Dionis, presidente de Equipo Nizkor, una organización con sede en Bruselas que ha llamado a la Audiencia Nacional a procesar a ex guardias de campos de exterminio nazis que viven en Estados Unidos, dijo que era demasiado fácil presentar una demanda.
"Ha habido una inflación de casos por la jurisdicción universal", dijo. "Desde un punto de vista jurídico, no todos ellos están bien fundamentados".
Otros activistas, sin embargo, señalan que Israel y Estados Unidos adoptan el principio de jurisdicción universal sólo cuando les conviene.
En 1960 un grupo de agentes israelíes secuestró al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann en Argentina para ser juzgado en Israel; fue condenado a muerte y ejecutado.
Más recientemente, el ministerio de Justicia de Estados Unidos ha apoyado iniciativas para que España juzgue a dos ex guardias de un campo de concentración nazi que viven en Estados Unidos. El ministerio de Justicia carece de jurisdicción para juzgar a los guardias por crímenes cometidos ha décadas en Europa, pero les gustaría deportarlos a España para ser procesados allá.

Cristina Mateo-Yanguas contribuyó a este reportaje.

25 de mayo de 2009
©washington post
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difícil de probar


La afirmación de Cheney de que las torturas salvaron vidas es difícil de probar. Argumentando contra las políticas de Obama, dice que la aproximación del gobierno de Bush hacia el terrorismo ahorró la vida de "quizás cientos de miles de personas". Los expertos dicen que no hay evidencias que lo demuestren.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. En el enconado debate sobre las estrategias antiterroristas del país, el ex vicepresidente Dick Cheney introdujo una afirmación que lleva la discusión a otro nivel.
Dos veces en las últimas dos semanas -incluyendo su duelo verbal con el presidente Obama el jueves- Cheney dijo que la estrategia del gobierno de Bush puede haber salvado "cientos de miles" de vidas.
Es una afirmación que va más allá de cualquier cosa que Cheney o ex el presidente George W. Bush dijeron cuando eran gobierno -atribuyendo a su política la prevención de bajas a una escala que Estados Unidos no ha visto desde la Segunda Guerra Mundial.
Pero expertos en terrorismo dijeron que aunque es posible imaginar desarrollos que impliquen bajas de esa magnitud, no se han conocido evidencias sobre las conspiraciones desbaratadas durante el gobierno de Bush que sugieran que la afirmación de Cheney es verdadera.
"Es algo fácil de decir y difícil de probar", dijo Bruce Hoffman, experto en terrorismo de la Universidad Georgetown. "Creo que es otra perorata de esta disputa".
Cheney ya lo había dicho el 10 de mayo en el programa de CBS, ‘Face the Nation’.
"Estoy convencido, absolutamente convencido, de que salvamos miles, quizás cientos de miles de vidas", dijo.
La afirmación de Cheney es plausible si se refería a los temores de que al Qaeda tenía la ambición de adquirir armas nucleares, biológicas químicas, dijo Gary J. Schmitt, experto en inteligencia en el American Enterprise Institute, donde Cheney dio su discurso el jueves.
"Debido a que desbarataron a la directiva de al Qaeda", dijo Schmitt, Cheney puede argumentar razonablemente que "pudieron, en algún sentido más amplio, imposibilitaron un ataque [con armas de destrucción masiva] en el futuro".
Pero en su segunda referencia a las bajas de seis cifras, Cheney fue más allá y dijo que esas vidas se salvaron como resultado directo del uso del submarino y otros métodos de interrogatorio llamados "mejorados" por parte de la CIA.

"Los agentes de inteligencia que interrogaron a los terroristas pueden estar orgullosos de su trabajo y orgullosos de los resultados", dijo Cheney en su discurso del jueves, "porque impidieron la muerte violenta de miles, sino cientos de miles de personas".
Esa afirmación es más difícil de sostener, dijeron los expertos, porque no existen evidencias de que Khalid Shaikh Mohammed u otros sospechosos de al Qaeda que estuvieron bajo custodia de la CIA entregaran información sobre conspiraciones con armas nucleares u otras armas de destrucción masiva".
El año pasado el presidente Bush mencionó una serie de tramas que dijo que habían sido desbaratadas durante su gobierno. Entre ellas estaban los supuestos planes para hacer volar los depósitos de combustible del aeropuerto de Nueva York y aviones de pasajeros en dirección a la Costa Este, y destruir el rascacielos del U.S. Bank en Los Angeles.
Los esfuerzos de al Qaeda por producir carbunclo en laboratorios en Afganistán fueron abortados por la invasión norteamericana de 2001. Las tramas de la red terrorista que incluyeron el uso de armas ilegales no han sido exitosas y de pequeña escala.
Tras su detención en Chicago en 2002, José Padilla fue acusado de conspirar para detonar una bomba radiológica, un dispositivo que utiliza explosivos convencionales para desparramar escombros contaminados. Finalmente fue condenado por ayudar a terroristas.
En la que es quizás la conspiración terrorista más avanzada que incluía el uso de armas no convencionales, en 2003 Kamel Bourgass fue acusado de hacer veneno de ricino en un departamento en Londres. Sin embargo, las autoridades encontraron fórmulas, pero no ricino, y Bourgass fue condenado por conspirar "para causar molestias públicas".
"Por donde lo mires, es muy difícil llegar a cifras de cientos de miles de víctimas a menos que al Qaeda tuviera un arma nuclear", dijo Hoffman. "Y no la tenían".
La oficina de Cheney no respondió a la petición de comentarios.
Obama también ha dicho cosas en el debate sobre contraterrorismo que son difíciles de evaluar. Al defender el jueves su intención de cerrar el centro de detención de Bahía Guantánamo dijo que la prisión en la isla probablemente había "creado más terroristas en el mundo que los que albergó alguna vez".
Pero "nadie lo sabe con certeza", dijo Schmitt. "Esa es la razón por la que este es un debate tan duro -porque hasta que uno vea los datos de inteligencia en los que se apoyan, es prácticamente imposible concluir que lo que están diciendo Obama o Cheney es todo lo que hay".

23 de mayo de 2009
©los angeles times 
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obama mantiene entregas


Como arma contra el terrorismo. El papel de la CIA en el polémico programa de transferencia de prisioneros podría expandirse, dicen expertos de inteligencia.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. Están cerrando las cárceles secretas de la CIA. Las técnicas de interrogatorio violentas están prohibidas. Y Bahía Guantánamo finalmente volverá a ser una base naval barrida por el viento en el sudeste de Cuba.
Pero inclusive desmantelando esos programas, el presidente Obama dejó intacta una herramienta contra el terrorismo que es igualmente controvertida.
Según las órdenes ejecutivas firmadas por Obama hace poco, la CIA todavía tiene autoridad para realizar las operaciones conocidas como entregas, secuestros secretos y traslado de prisioneros a países que cooperan con Estados Unidos.
Actuales y antiguos funcionarios de la inteligencia estadounidense dicen que el programa de entregas podría estar destinado a jugar un papel todavía más importante porque el principal mecanismo que quedaba -aparte de los ataques con misiles Predador- para sacar de la calle a terroristas.
El programa de entregas se convirtió en una fuente de escozor para la CIA, y un blanco del desdén internacional tras emerger en los últimos años detalles de capturas malogradas, confusión de identidades y acusaciones de que los prisioneros estaban siendo entregados a países donde los torturaban.
El Parlamento Europeo condenó las entregas como "un instrumento ilegal utilizado por Estados Unidos". Algunos prisioneros capturados en este programa han demandado a la CIA así como a una subsidiaria de Boeing Co. acusada de colaborar con la agencia en decenas de vuelos relacionados con entregas.
Pero el gobierno de Obama parece haber determinado que el programa de entregas era un componente de la guerra contra el terrorismo de Bush que no podía descartar.
La decisión subraya el hecho de que la guerra contra al Qaeda y otras organizaciones terroristas está lejos de haber terminado y que incluso si Estados Unidos está cerrando las cárceles, no piensa dejar de hacer prisioneros.
"Obviamente tienes que mantener algunas herramientas -todavía hay que perseguir a los tipos malos", dijo un funcionario del gobierno de Obama, que habló a condición de guardar el anonimato en las partes sobre los argumentos jurídicos. "Los asesores jurídicos que trabajaban con este tema, examinaron la entrega. Es polémica en algunos círculos y provocó una tormenta en Europa. Pero si se hace dentro de ciertos parámetros, es una práctica aceptable".
Una disposición en las órdenes de Obama mantiene las atribuciones de la CIA para detener e interrogar a sospechosos de terrorismo provisto que no sean retenidos durante mucho tiempo. La poco conocida disposición afirma que las instrucciones de cerrar las cárceles secretas de la CIA "no se refieren a los recintos usados solamente para retener a gente por cortos períodos, sobre una base transitoria".
Pese a los temores sobre las entregas, la prohibición de Obama de otras muchas herramientas antiterroristas podrían llevar a los agentes de inteligencia a recurrir más asiduamente a la técnica ‘transitoria’.
La decisión de mantener el programa no provocó protestas importantes, inclusive entre organizaciones de derechos humanos. Directivos de esas organizaciones lo atribuyen a la creencia de que los países necesitan algunas herramientas para combatir el terrorismo.
"En ciertas circunstancias, hay un espacio legítimo" para las entregas, dijo Tom Malinowski, director en Washington de Human Rights Watch. "Lo que entendí claramente de las órdenes del presidente fue que querían diseñar un sistema que no resultara en que se mande a gente a cárceles extranjeras para que las torturen -pero que el diseño del sistema va a tomar algún tiempo".
Malinowski dijo que había llamado al gobierno de Obama a estipular que los prisioneros pueden ser transferidos solamente a países donde se les garantice una audiencia pública en un tribunal oficial. "Llevar al prisionero a un tribunal de verdad es una salvaguarda esencial contra la tortura, los abusos y las desapariciones", dijo Malinowski.
Veteranos de la CIA implicados en entregas definieron el programa como importante, pero de escaso uso para el recabamiento de información. Se usaba principalmente para sospechosos de terrorismo que no eran considerados suficientemente valiosos como para que los retuviera la CIA, dijeron.
"La razón de por qué hicimos nosotros mismos los interrogatorios es que las entregas en general no eran demasiado productivas", dijo un ex funcionario de la CIA que habló a condición de conservar su identidad debido a lo delicado del tema.
Las informaciones más valiosas sobre al Qaeda provino de prisioneros que estaban bajo custodia de la CIA e interrogados por expertos de la agencia, dijo el funcionario. Una vez que se entregaban prisioneros a Egipto, Jordania y otros países, la agencia tenía limitada influencia sobre cuánto de las informaciones se compartiría, cómo se trataba a los prisioneros y si serían liberados.
"De cierto modos, la entrega es la peor opción", dijo el ex empleado. "Si estás en manos de Estados Unidos, tienes un montón de chequeos y pesos y contrapesos, médicos y abogados. Una vez que los entregas a otros servicios, pierdes el control".
En su orden presidencial sobre los interrogatorios ilegales, Obama creó un grupo de trabajo para reexaminar las entregas para cerciorarse de que "no resulten en la transferencia de individuos de otros países para ser torturados" o sortear de  otro modo las leyes y tratados sobre derechos humanos.
La CIA ha sostenido durante largo tiempo que no entrega prisioneros a otros países sin obtener primero la promesa de que los detenidos no serán maltratados.
En 2007, la agencia tuvo que decidir en cada caso "que era menos probable que el individuo fuese torturado". Agregó que la CIA buscaba "promesas sinceras".
Incluso así, el programa de entregas se convirtió en objeto de intensas críticas durante el gobierno de Bush cuando se conocieron algunos casos.
En uno de los casos más notorios, un ciudadano alemán llamado Khaled Masri fue detenido en Macedonia en 2003 y trasladado por la CIA clandestinamente a una cárcel secreta en Afganistán. Fue liberado discretamente en Albania cinco meses más tarde después de que la agencia determinara que había confundido a Masri por un colega de los secuestradores del 11 de septiembre de 2001.
Más tarde Masri dijo que había sido secuestrado por "siete u ocho hombres de negro y con máscaras de esquí negras". Relató que lo habían desnudado, le habían colocado un pañal y vendado los ojos antes de ser subido, encadenado, a un avión -una versión que corresponde con otras descripciones de prisioneros capturados con el programa de entregas.
En otro caso prominente, un clérigo egipcio conocido como Abu Omar fue secuestrado en Italia en 2003 y llevado en secreto a una cárcel egipcia, donde dijo que había sido torturado. El incidente se convirtió en una importante fuente de incomodidad para la CIA cuando las autoridades italianas, utilizando archivos telefónicos, identificaron a operativos de la agencia implicados en el secuestro y los sometieron a juicio.
Los defensores del programa de entregas señalan que ha sido una herramienta efectiva desde principio de los años noventa y fue utilizada a menudo para llevar a sospechosos de terrorismo a tribunales en Estados Unidos. Entre ellos estaba Ramzi Ahmed Yousef, que fue capturado en Pakistán y condenado por ayudar a organizar el atentado contra el World Trade Center en 1993.
Debido a que detalles del programa de entregas son reservados, la escala del programa ha sido objeto de variadas especulaciones.
Una exhaustiva investigación de la Unión Europea concluyó que la CIA había realizado más de 1.200 vuelos en el espacio aéreo europeo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Se implica que la mayoría de esos vuelos estaban relacionados con las entregas, con llevar a algunos sospechosos a países donde eran torturados.
Pero funcionarios de la inteligencia estadounidense dicen que el informe de la UE exagera enormemente la escala del programa y el hecho de que la mayoría de los vuelos documentados por europeos tenían que ver con el transporte de suministros y personal de la CIA, no de prisioneros.
En lugar de eso, comentarios recientes de Hayden sugieren que desde los atentados del 11 de septiembre el programa ha sido usado en los últimos años para trasladar a no más de un puñado de prisioneros.

21 de mayo de 2009
1 de febrero de 2009
©los angeles times
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obama y los derechos humanos


Inclusive si Estados Unidos integrase la comisión de derechos humanos de Naciones Unidas, la posición de la Casa Blanca sobre las fotografías de torturas y los tribunales militares hace surgir dudas.
El gobierno de Obama dice que se compromete a proteger los derechos humanos y a apoyar las instituciones multilaterales, y la decisión de intentar ingresar al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas es un paso en esa dirección. Nos alegra que la Asamblea General haya aprobado la semana pasada, abrumadoramente, otorgar a Estados Unidos un lugar en el consejo por primera vez desde su creación en 2006.
El consejo fue creado para remplazar a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que era ineficaz. Los críticos tienen razón en que esta es también una organización imperfecta. Muchos países que forman parte del consejo de 47 miembros, son mencionados por organizaciones internacionales como violadores de los derechos humanos, incluyendo a otros miembros como Cuba, Arabia Saudí y China. Algunos gobiernos han utilizado su calidad de miembros para desviar las críticas contra sus propios abusos. Y el consejo se ha concentrado desproporcionadamente en el tratamiento que da Israel a los palestinos a expensas de otros temas urgentes en países como Zimbabue, Sudán y Myanmar. Los críticos ven esto como una razón para rehuir un consejo desprestigiado, pero creemos que hay buenas razones para participar.
Una agencia intergubernamental es por definición política y a menudo difícil. En este caso, eso significa aunar fuerzas con países que pueden no estar a la altura  de las normas internacionales de derechos humanos -los mismos países con los que Estados Unidos colabora en Naciones Unidas y muchos otros foros internacionales.
No se gana nada con quedarse a un lado; Estados Unidos no puede ejercer liderazgo en una organización a la que no pertenece. Incorporándose al consejo, Estados Unidos tiene la oportunidad de ayudar a reformarla y convertirla en una instancia de derechos humanos. En 2011, el consejo debe emprender una revisión periódica universal de sus procedimientos y situación de derechos humanos de los 192 estados miembros de Naciones Unidas. Estados Unidos puede ayudar a asegurarse de que se hagan las dos cosas correcta y honestamente.
Esperamos que integrar el consejo ayudará a reparar la relación hostil con Naciones Unidas y a superar su legado de abusos cometidos en nombre de la ‘guerra contra el terrorismo’. Pero aquí es donde se complicaron las cosas: las decisiones del gobierno de Obama la semana pasada de retener las fotografías de detenidos torturados y de continuar las comisiones militares de la época de Bush para juzgar a acusados de terrorismo arrojan dudas sobre la determinación del presidente de limpiar la casa. El mismo efecto tiene la amenaza de suspender la colaboración con Gran Bretaña en cuestiones de inteligencia si un tribunal británico hace públicos detalles de los métodos de interrogatorio usados contra un ex prisionero de Bahía Guantánamo.
Además de reformar el Consejo de Derechos Humanos, nos gustaría que el gobierno de Obama articule una agenda de derechos humanos para el consejo, sea el estado de derecho o los derechos de la mujer, o contra la tortura. Por supuesto, no es suficiente con apoyar una agenda; Estados Unidos también debe tener una.

19 de mayo de 2009
©los angeles times
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