muerte sin honores
[David Zucchino] Para las familias de los contratistas que trabajan en la guerra encargada de Iraq, no hay cartas presidenciales ni salvas de 21 disparos, sólo consternación y pena.
Rosharon, Tejas, Estados Unidos. Cuando los parroquianos del Johnson's Market Bar and Grill se enteraron de que su amigo Allan Smith había muerto en Iraq, le rindieron tributo jugando a los dardos y bebiendo cerveza, dos de los pasatiempos favoritos de Smith.
"Allan lo hubiese aprobado", dijo Pat Johnson, el dueño, que se complació cuando en el funeral se mostró un video de Smith luchando con un oso de circo, e inmovilizándolo.
En otro suburbio de Houston, Dona Davis había recibido un email de su marido Leslie pocas horas antes de que le dijeran que había muerto en el mismo atentado suicida en el que murió Smith el 21 de diciembre. Entonces comenzó a preparar lo que llamó un "funeral patriota".
"Mi marido amaba a su país", dijo Davis. "Una de las últimas cosas que me dijo fue: Estamos haciendo algo bueno aquí'".
Leslie Wayne Davis y Allan Keith Smith no eran soldados. Eran contratistas civiles, parte de un ejército de mecánicos, carpinteros y electricistas que apoyan la misión militar norteamericana en Iraq. Empleados de Halliburton Co., murieron junto a dos de sus colegas y 14 soldados en un comedor militar en Mosul.
Estados Unidos nunca ha estado antes en una guerra como esta, donde el enemigo está en todas partes y en ninguna, donde los civiles tienen tareas que antes realizaban los soldados y donde abuelos de edad mediana mueren junto a soldados de infantería de 19 años. Esta es la primera guerra por encargo del país, donde los civiles proporcionan los dos pilares del ejército en la logística y los aprovisionamientos.
Es una guerra sin frente, donde los civiles comparten los riesgos y el peso del combate. La gente muere en las más prosaicas de las circunstancias: durmiendo, yendo al trabajo, almorzando.
A diferencia de los soldados y marines que mueren en acción, los contratistas que mueren en Iraq tienden a morir anónimamente, y se los menciona sólo al pasar. Un diario local publicó un reportaje sobre Davis y Smith, proporcionando algunos detalles biográficos mínimos.
Pero sus muertes no son menos trágicas, y los mismos estertores de pena y dolor que sacuden las familias de los militares, sacuden a las familias de los civiles.
A diferencia de las familias de los militares, las familias de los contratistas no han tenido años para endurecerse con la posibilidad de la muerte en combate. Sus seres queridos no llevan rifles ni pesadas ametralladoras. Son civiles que hacen sus trabajos, y cada muerte repentina y violenta causa conmoción, sin importar cuántos contratistas mueren en el caos de Iraq.
El Pentágono y los órganos de prensa llevan una lista meticulosa de los soldados y marines caídos. Los diarios locales publican historias detalladas y obituarios elogiando sus servicios y valor. Los muertos reciben funerales militares con guardias de honor, salvas 21 disparos y ceremonias con banderas. Sus familias reciben cartas del presidente Bush.
Ninguna organización lleva una lista oficial de los contratistas muertos, de acuerdo a Stan Soloway, del Consejo de Servicios Profesionales, un grupo profesional entre cuyos miembros hay contratistas militares. Dijo que el grupo representa a 30.000 contratistas en Iraq, de un total de contratistas dos o tres veces mayor.
Soloway calcula que desde marzo han muerto en Iraq entre 200 y 250 contratistas. Las bajas no oficiales según informes de prensa que lleva el Conteo de Bajas de la Coalición en Iraq, un grupo de investigación privado, llegan a 202, entre las que hay 72 norteamericanos.
Halliburton, con 40.000 empleados y contratistas en Oriente Medio, dice que 63 de sus trabajadores han muerto en Iraq -más que los de las otras empresas, de acuerdo a Soloway.
Los militares norteamericanos, con 150.000 tropas en Iraq, han sufrido 1.356 bajas.
Las principales causas de muerte de los contratistas, listadas en la página web del Conteo de Bajas, son los ataques contra convoyes y emboscadas en carretera (48), ejecuciones realizadas por secuestradores (29), bombas improvisadas en la calle (18) y atentados suicidas con bomba y coches-bomba (25), incluyendo a Smith y Davis.
El Pentágono proporciona funerales con honores militares completos en cementerios de las fuerzas armadas para los militares muertos en Iraq. Las familias de los contratistas se encargan de sus propios funerales.
Después de que los militares enviaran los restos de Smith y Davis a la Base Aérea de Dover en Delaware, después de que los empleados de Halliburton escoltaran los cuerpos de vuelta a casa en Tejas, y después de que representantes de Halliburton pasaran dos horas con los seres queridos de los dos hombres muertos, las familias se quedan a hacer el resto.
Dona Davis tomó el anillo de bodas de su marido y la remplazó por el suyo propio, enterrándolo con él. Se aseguró de que su funeral incluyera un video de Leslie hablando en el reciente funeral de su hermano, donde dice que su hermano había "ido a un lugar mejor en el cielo". Ella cree que Leslie está allá ahora.
Los amigos de Smith pegaron un blanco de dardos a su ataúd. Rieron con el video de la lucha con el oso y lloraron cuando sonó la canción favorita de Smith, Silver Wings', de Merle Haggard. Hubo sollozos cuando se mostró una instantánea de Smith sosteniendo a su nieto recién nacido en el hospital.
Tanto Smith, 45, como Davis, 53, eran abuelos. Tenían el doble de edad que la mayoría de los soldados que almorzaban ese día en el comedor donde murieron. El soldado típico es soltero, terminó hace pocos años la escuela secundaria y tiene pocas deudas o compromisos. El contratista típico es un hombre de edad mediana, casado o divorciado, y persigue un salario grandioso.
Los amigos de Smith dicen que se marchó a trabajar para Halliburton en Iraq como capataz para ganar dinero y dar una mejor vida a sus dos hijas y a su nieto de cuatro meses, y para comprarle un coche a una de sus hijas. La familia de Davis dice que él se marchó por sentido del deber, a trabajar como controlador de calidad, con la esperanza de que Halliburton lo integrara a su plantilla permanente en el extranjero de modo que él y su esposa pudieran viajar por el mundo.
Hombres como Davis y Smith, con toda una vida de habilidades adquiridas y experiencia, son muy pedidos en una época en que unas fuerzas armadas reducidas se han volcado hacia los civiles para que hagan trabajos que antes hacían los soldados. Halliburton, una compañía de servicios de energía basada en Houston, ha estado entre los principales contratistas privados en Iraq, principalmente a través de su filial de ingeniería, la KBR.
Cuando se presentó la oportunidad de trabajar para la compañía en Iraq, Smith y Davis se aferraron a ella, a pesar de las súplicas de la familia y amigos de que no corrieran ese riesgo.
Lo Tengo Todo Bajo Control
Smith era un hombre fuerte con cara de pan y una personalidad despreocupada. Su vida se centraba en sus hijas, Brandy, 21, y Savanah, 18, y en su nieto, Koda. Era un parroquiano del Johnson's Bar, un bar que se ciñe a un estrecho camino condal que pasa por pastizales ganaderos y torres de perforación de petróleo en Rosharon en la punta sur de Houston.
Smith se ganaba la vida con una firma de servicios de jardinería. Vivía en una caravana a menos de un kilómetro y medio de Johnson y era socio, y un amigo de toda la vida, de una taberna llamada Hoot N Annie's.
Miranda Selvera, 29, que trabajaba para Smith como camarera, contó que había convencido a su marido de no ir a Iraq, pero no había podido convencer a Smith.
"Sólo sonrió y me dijo que quería una vida mejor para él y sus hijos", dijo.
Terry Alabama' Hartley, que jugó a los dardos con Smith durante más de una década, dijo que le había dicho la noche antes de que se marchara, en octubre: "Man, no necesitas ir allá". Hartley dijo que Smith "me tomó por el cuello y me dijo: Chico, lo tengo todo bajo control'".
La hija de Smith, Brandy Wilkison, vive en su caravana, adonde llegaron dos consejeros de Halliburton la tarde del 21 de diciembre a entregarle la noticia de la muerte de su padre.
Dijo que su padre pensaba volver en primavera para una breve visita para ver a su hermana, Savanah, que se graduaba de la secundaria y para el nacimiento del primer hijo de Savanah, que debía nacer en junio.
"Luego se volvería a marchar y terminaría el año, para volver a casa y criar a sus nietos", dijo Brandy. Le dijo que su salario "era más que suficiente" y "mucho mejor que cortar el césped".
Ella siente ahora la pérdida. "Era valiente. Yo dependía mucho de él, y ahora ya no está y me siento como perdida".
Cuando él se marchó a Iraq, dijo, Smith le pasó la firma de jardinería al novio de Brandy. "Vamos a mantener el nombre -Allan's Lawn Service", dijo.
Smith estaba preocupado de los ataques con mortero en la base de Mosul donde vivía, dijo su novia, Ellen Hanley. Le dijo que un mortero había impactado en una bodega cercana. "Pero no le tenía miedo a nadie", dijo Hanley.
El día antes de que muriera Smith, Hanley se operó de un cáncer. "Entonces me llegaron las noticias de Allen, y eso era más de lo que podía soportar", dijo.
La muerte de Smith ha dejado un hueco en Rosharon, una diminuta comunidad donde se conoce todo el mundo y la mayoría de la gente trabaja en la construcción de casas o en el petróleo. Todos reconocieron su camioneta Dodge beige, con la que iba al bar de Johnson o a comer al restaurante Chili.
Selvera dijo que su hijo de cuatro años todavía sonreía y saludaba cuando veía pasar la camioneta de Smith, que conduce ahora su hija.
"Entonces grita: ¡Llegó Allan!", dijo Selvera. "Y yo tengo que contarle: No, no es él'".
Cerca del Cielo
A 80 kilómetros, en Magnolia, en los suburbios del norte de Houston, Dona Davis trató de convencer a su marido de no ir a Iraq en junio pasado. Sigue pensando sobre el tiempo que pasó hace tres décadas cuando estuvo de servicio en las lanchas patrulleras de la Marina en Vietnam, y de cómo temía que alguien llamara a la puerta.
Cuando eso ocurrió el 21 de diciembre, no había un oficial militar en la puerta sino dos representantes de Halliburton. "Estoy completamente perdida", dijo al enterarse. Se puso histérica, llorando y gritando, dijo.
Finalmente encontró consuelo en lo que le había dicho su marido cuando ella trató de mantenerlo en casa. "Me dijo: Dona, estoy tan cerca del cielo en Iraq que en Houston'", dijo.
Leslie Davis, conocida como Bub', era un hombre religioso, un ex diácono que enseñaba el catecismo y rezaba antes de la comida. Apoyó al misión norteamericana en Iraq, dijo su viuda. Daba caramelos a los niños iraquíes hasta que los militares, preocupados de la seguridad de la base, construyeron una muralla que se lo impidió.
Dona dijo que su marido ganaba más o menos el mismos dinero con Halliburton que en sus trabajos previos como auditor de compañías petrolíferas norteamericanas.
"No me hablaba de los peligros, y eso lo hacía aposta", dijo. "Bromeaba sobre el hecho de que debía almorzar con el chaleco antibalas puesto. Si los habían atacado con morteros, me diría: Los chicos pasaron una noche bulliciosa'".
Leslie y Dona, con 35 años de matrimonio, intercambiaban emails todas las noches -los de Leslie decorados con banderas de Estados Unidos y de Tejas- y hablaban por teléfono casi todos los días. Él le hablaba a menudo del miedo y de la ansiedad que veía en los ojos de los jóvenes soldados. Leslie tenía 19 años cuando Vietnam, y Dona cree que estaba reviviendo su juventud en una zona de combate lejos de casa.
Después de un fatal atentado con coche-bomba en Mosul, dijo Dona, Leslie que contó que se había encontrado con un turbado y joven soldado que había sobrevivido.
"Dijo que quiso abrazar a ese joven, pero no lo hizo porque no quiso hacerlo frente a otros soldados", dijo. "Y entonces me contó que hubiese preferido morir él antes que esos chicos".
El día que murió, la familia estaba preparando una cena para las vísperas de Navidad. El novio de la hija de los Davis, Angie, 35, quería pedirla en matrimonio esa noche. La cena fue cancelada.
"Sabes", dijo Angie, limpiándose las lágrimas que mancharon su maquillaje, "lo primero que habría hecho es escribirle un email a mi papá, para contárselo. Lo habría hecho muy feliz".
A pesar de los peligros, dijo, su padre se marchó a Iraq "porque era allá donde lo necesitaba Dios".
Para Dona, que empezó a salir con Leslie cuando estaban los dos en el noveno, su muerte la ha destrozado. La pareja quería trabajar para Halliburton y viajar por el mundo antes de volver a ver crecer a sus nietos. Leslie había planeado tomar libre en marzo para reunirse con Dona en Roma.
"Es difícil imaginarse la vida sin él", dijo.
Ese día en Mosul Davis no quería almorzar, dijo Dona, pero sus colegas lo convencieron. Uno de ellos, Dennis Barcelona, le dijo a Dona que él trató de salvar a Leslie cuando este yacía sangrando de una herida en su muslo cerca de su ingle. Barcelona dijo que uso una camisa para hacer un torniquete, pero fue incapaz de parar el derrame.
Para su cumpleaños en noviembre, Leslie le envío a Dona una esterilla de oraciones que había hecho hacer en Iraq. Bordados en el reverso estaban los nombres y las edades de los cuatro hijos de la pareja y sus 11 nietos.
Dona pensó que era típico de su marido hacérselo todo más difícil tratando de recordar las edades y no solamente las fechas de nacimiento. Él había tenido que calcular la edad de todos, redondeándolos para arriba o para abajo. Las edades que escogió correspondían precisamente a las edades de sus hijos y nietos el día en que murió.
"Fue casi como una premonición", dijo Angie.
En el funeral de Leslie cientos de personas se agolpearon en la capilla, entre ellos los dos representantes de Halliburton. Se colocaron monitores en el exterior para los que quedaron fuera.
"La gente se acercaba a él. Le encantaba a todo el mundo", dijo Angie. "Si tú trabajabas un día para mi padre, te hacías amigo de él para toda la vida".
Había un águila y una bandera americana en el ataúd. Debido a que Davis era un veterano, dos marinos de la Marina estaban presentes para prestar sus respetos al ataúd, tocar a silencio y ofrecer a Dona una bandera norteamericana plegada.
Pocos días después, en la salita de su casa de estilo rancho, donde las ventanas dan a varias hectáreas de ondulados prados de magnolia, Dona y Angie no lloraban como cuando la despedida final.
"Ese funeral fue una celebración de su vida", dijo Dona.
Después de toda las turbulencias en Iraq, dijo Angie, su padre estaba finalmente en paz.
16 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
"Allan lo hubiese aprobado", dijo Pat Johnson, el dueño, que se complació cuando en el funeral se mostró un video de Smith luchando con un oso de circo, e inmovilizándolo.
En otro suburbio de Houston, Dona Davis había recibido un email de su marido Leslie pocas horas antes de que le dijeran que había muerto en el mismo atentado suicida en el que murió Smith el 21 de diciembre. Entonces comenzó a preparar lo que llamó un "funeral patriota".
"Mi marido amaba a su país", dijo Davis. "Una de las últimas cosas que me dijo fue: Estamos haciendo algo bueno aquí'".
Leslie Wayne Davis y Allan Keith Smith no eran soldados. Eran contratistas civiles, parte de un ejército de mecánicos, carpinteros y electricistas que apoyan la misión militar norteamericana en Iraq. Empleados de Halliburton Co., murieron junto a dos de sus colegas y 14 soldados en un comedor militar en Mosul.
Estados Unidos nunca ha estado antes en una guerra como esta, donde el enemigo está en todas partes y en ninguna, donde los civiles tienen tareas que antes realizaban los soldados y donde abuelos de edad mediana mueren junto a soldados de infantería de 19 años. Esta es la primera guerra por encargo del país, donde los civiles proporcionan los dos pilares del ejército en la logística y los aprovisionamientos.
Es una guerra sin frente, donde los civiles comparten los riesgos y el peso del combate. La gente muere en las más prosaicas de las circunstancias: durmiendo, yendo al trabajo, almorzando.
A diferencia de los soldados y marines que mueren en acción, los contratistas que mueren en Iraq tienden a morir anónimamente, y se los menciona sólo al pasar. Un diario local publicó un reportaje sobre Davis y Smith, proporcionando algunos detalles biográficos mínimos.
Pero sus muertes no son menos trágicas, y los mismos estertores de pena y dolor que sacuden las familias de los militares, sacuden a las familias de los civiles.
A diferencia de las familias de los militares, las familias de los contratistas no han tenido años para endurecerse con la posibilidad de la muerte en combate. Sus seres queridos no llevan rifles ni pesadas ametralladoras. Son civiles que hacen sus trabajos, y cada muerte repentina y violenta causa conmoción, sin importar cuántos contratistas mueren en el caos de Iraq.
El Pentágono y los órganos de prensa llevan una lista meticulosa de los soldados y marines caídos. Los diarios locales publican historias detalladas y obituarios elogiando sus servicios y valor. Los muertos reciben funerales militares con guardias de honor, salvas 21 disparos y ceremonias con banderas. Sus familias reciben cartas del presidente Bush.
Ninguna organización lleva una lista oficial de los contratistas muertos, de acuerdo a Stan Soloway, del Consejo de Servicios Profesionales, un grupo profesional entre cuyos miembros hay contratistas militares. Dijo que el grupo representa a 30.000 contratistas en Iraq, de un total de contratistas dos o tres veces mayor.
Soloway calcula que desde marzo han muerto en Iraq entre 200 y 250 contratistas. Las bajas no oficiales según informes de prensa que lleva el Conteo de Bajas de la Coalición en Iraq, un grupo de investigación privado, llegan a 202, entre las que hay 72 norteamericanos.
Halliburton, con 40.000 empleados y contratistas en Oriente Medio, dice que 63 de sus trabajadores han muerto en Iraq -más que los de las otras empresas, de acuerdo a Soloway.
Los militares norteamericanos, con 150.000 tropas en Iraq, han sufrido 1.356 bajas.
Las principales causas de muerte de los contratistas, listadas en la página web del Conteo de Bajas, son los ataques contra convoyes y emboscadas en carretera (48), ejecuciones realizadas por secuestradores (29), bombas improvisadas en la calle (18) y atentados suicidas con bomba y coches-bomba (25), incluyendo a Smith y Davis.
El Pentágono proporciona funerales con honores militares completos en cementerios de las fuerzas armadas para los militares muertos en Iraq. Las familias de los contratistas se encargan de sus propios funerales.
Después de que los militares enviaran los restos de Smith y Davis a la Base Aérea de Dover en Delaware, después de que los empleados de Halliburton escoltaran los cuerpos de vuelta a casa en Tejas, y después de que representantes de Halliburton pasaran dos horas con los seres queridos de los dos hombres muertos, las familias se quedan a hacer el resto.
Dona Davis tomó el anillo de bodas de su marido y la remplazó por el suyo propio, enterrándolo con él. Se aseguró de que su funeral incluyera un video de Leslie hablando en el reciente funeral de su hermano, donde dice que su hermano había "ido a un lugar mejor en el cielo". Ella cree que Leslie está allá ahora.
Los amigos de Smith pegaron un blanco de dardos a su ataúd. Rieron con el video de la lucha con el oso y lloraron cuando sonó la canción favorita de Smith, Silver Wings', de Merle Haggard. Hubo sollozos cuando se mostró una instantánea de Smith sosteniendo a su nieto recién nacido en el hospital.
Tanto Smith, 45, como Davis, 53, eran abuelos. Tenían el doble de edad que la mayoría de los soldados que almorzaban ese día en el comedor donde murieron. El soldado típico es soltero, terminó hace pocos años la escuela secundaria y tiene pocas deudas o compromisos. El contratista típico es un hombre de edad mediana, casado o divorciado, y persigue un salario grandioso.
Los amigos de Smith dicen que se marchó a trabajar para Halliburton en Iraq como capataz para ganar dinero y dar una mejor vida a sus dos hijas y a su nieto de cuatro meses, y para comprarle un coche a una de sus hijas. La familia de Davis dice que él se marchó por sentido del deber, a trabajar como controlador de calidad, con la esperanza de que Halliburton lo integrara a su plantilla permanente en el extranjero de modo que él y su esposa pudieran viajar por el mundo.
Hombres como Davis y Smith, con toda una vida de habilidades adquiridas y experiencia, son muy pedidos en una época en que unas fuerzas armadas reducidas se han volcado hacia los civiles para que hagan trabajos que antes hacían los soldados. Halliburton, una compañía de servicios de energía basada en Houston, ha estado entre los principales contratistas privados en Iraq, principalmente a través de su filial de ingeniería, la KBR.
Cuando se presentó la oportunidad de trabajar para la compañía en Iraq, Smith y Davis se aferraron a ella, a pesar de las súplicas de la familia y amigos de que no corrieran ese riesgo.
Lo Tengo Todo Bajo Control
Smith era un hombre fuerte con cara de pan y una personalidad despreocupada. Su vida se centraba en sus hijas, Brandy, 21, y Savanah, 18, y en su nieto, Koda. Era un parroquiano del Johnson's Bar, un bar que se ciñe a un estrecho camino condal que pasa por pastizales ganaderos y torres de perforación de petróleo en Rosharon en la punta sur de Houston.
Smith se ganaba la vida con una firma de servicios de jardinería. Vivía en una caravana a menos de un kilómetro y medio de Johnson y era socio, y un amigo de toda la vida, de una taberna llamada Hoot N Annie's.
Miranda Selvera, 29, que trabajaba para Smith como camarera, contó que había convencido a su marido de no ir a Iraq, pero no había podido convencer a Smith.
"Sólo sonrió y me dijo que quería una vida mejor para él y sus hijos", dijo.
Terry Alabama' Hartley, que jugó a los dardos con Smith durante más de una década, dijo que le había dicho la noche antes de que se marchara, en octubre: "Man, no necesitas ir allá". Hartley dijo que Smith "me tomó por el cuello y me dijo: Chico, lo tengo todo bajo control'".
La hija de Smith, Brandy Wilkison, vive en su caravana, adonde llegaron dos consejeros de Halliburton la tarde del 21 de diciembre a entregarle la noticia de la muerte de su padre.
Dijo que su padre pensaba volver en primavera para una breve visita para ver a su hermana, Savanah, que se graduaba de la secundaria y para el nacimiento del primer hijo de Savanah, que debía nacer en junio.
"Luego se volvería a marchar y terminaría el año, para volver a casa y criar a sus nietos", dijo Brandy. Le dijo que su salario "era más que suficiente" y "mucho mejor que cortar el césped".
Ella siente ahora la pérdida. "Era valiente. Yo dependía mucho de él, y ahora ya no está y me siento como perdida".
Cuando él se marchó a Iraq, dijo, Smith le pasó la firma de jardinería al novio de Brandy. "Vamos a mantener el nombre -Allan's Lawn Service", dijo.
Smith estaba preocupado de los ataques con mortero en la base de Mosul donde vivía, dijo su novia, Ellen Hanley. Le dijo que un mortero había impactado en una bodega cercana. "Pero no le tenía miedo a nadie", dijo Hanley.
El día antes de que muriera Smith, Hanley se operó de un cáncer. "Entonces me llegaron las noticias de Allen, y eso era más de lo que podía soportar", dijo.
La muerte de Smith ha dejado un hueco en Rosharon, una diminuta comunidad donde se conoce todo el mundo y la mayoría de la gente trabaja en la construcción de casas o en el petróleo. Todos reconocieron su camioneta Dodge beige, con la que iba al bar de Johnson o a comer al restaurante Chili.
Selvera dijo que su hijo de cuatro años todavía sonreía y saludaba cuando veía pasar la camioneta de Smith, que conduce ahora su hija.
"Entonces grita: ¡Llegó Allan!", dijo Selvera. "Y yo tengo que contarle: No, no es él'".
Cerca del Cielo
A 80 kilómetros, en Magnolia, en los suburbios del norte de Houston, Dona Davis trató de convencer a su marido de no ir a Iraq en junio pasado. Sigue pensando sobre el tiempo que pasó hace tres décadas cuando estuvo de servicio en las lanchas patrulleras de la Marina en Vietnam, y de cómo temía que alguien llamara a la puerta.
Cuando eso ocurrió el 21 de diciembre, no había un oficial militar en la puerta sino dos representantes de Halliburton. "Estoy completamente perdida", dijo al enterarse. Se puso histérica, llorando y gritando, dijo.
Finalmente encontró consuelo en lo que le había dicho su marido cuando ella trató de mantenerlo en casa. "Me dijo: Dona, estoy tan cerca del cielo en Iraq que en Houston'", dijo.
Leslie Davis, conocida como Bub', era un hombre religioso, un ex diácono que enseñaba el catecismo y rezaba antes de la comida. Apoyó al misión norteamericana en Iraq, dijo su viuda. Daba caramelos a los niños iraquíes hasta que los militares, preocupados de la seguridad de la base, construyeron una muralla que se lo impidió.
Dona dijo que su marido ganaba más o menos el mismos dinero con Halliburton que en sus trabajos previos como auditor de compañías petrolíferas norteamericanas.
"No me hablaba de los peligros, y eso lo hacía aposta", dijo. "Bromeaba sobre el hecho de que debía almorzar con el chaleco antibalas puesto. Si los habían atacado con morteros, me diría: Los chicos pasaron una noche bulliciosa'".
Leslie y Dona, con 35 años de matrimonio, intercambiaban emails todas las noches -los de Leslie decorados con banderas de Estados Unidos y de Tejas- y hablaban por teléfono casi todos los días. Él le hablaba a menudo del miedo y de la ansiedad que veía en los ojos de los jóvenes soldados. Leslie tenía 19 años cuando Vietnam, y Dona cree que estaba reviviendo su juventud en una zona de combate lejos de casa.
Después de un fatal atentado con coche-bomba en Mosul, dijo Dona, Leslie que contó que se había encontrado con un turbado y joven soldado que había sobrevivido.
"Dijo que quiso abrazar a ese joven, pero no lo hizo porque no quiso hacerlo frente a otros soldados", dijo. "Y entonces me contó que hubiese preferido morir él antes que esos chicos".
El día que murió, la familia estaba preparando una cena para las vísperas de Navidad. El novio de la hija de los Davis, Angie, 35, quería pedirla en matrimonio esa noche. La cena fue cancelada.
"Sabes", dijo Angie, limpiándose las lágrimas que mancharon su maquillaje, "lo primero que habría hecho es escribirle un email a mi papá, para contárselo. Lo habría hecho muy feliz".
A pesar de los peligros, dijo, su padre se marchó a Iraq "porque era allá donde lo necesitaba Dios".
Para Dona, que empezó a salir con Leslie cuando estaban los dos en el noveno, su muerte la ha destrozado. La pareja quería trabajar para Halliburton y viajar por el mundo antes de volver a ver crecer a sus nietos. Leslie había planeado tomar libre en marzo para reunirse con Dona en Roma.
"Es difícil imaginarse la vida sin él", dijo.
Ese día en Mosul Davis no quería almorzar, dijo Dona, pero sus colegas lo convencieron. Uno de ellos, Dennis Barcelona, le dijo a Dona que él trató de salvar a Leslie cuando este yacía sangrando de una herida en su muslo cerca de su ingle. Barcelona dijo que uso una camisa para hacer un torniquete, pero fue incapaz de parar el derrame.
Para su cumpleaños en noviembre, Leslie le envío a Dona una esterilla de oraciones que había hecho hacer en Iraq. Bordados en el reverso estaban los nombres y las edades de los cuatro hijos de la pareja y sus 11 nietos.
Dona pensó que era típico de su marido hacérselo todo más difícil tratando de recordar las edades y no solamente las fechas de nacimiento. Él había tenido que calcular la edad de todos, redondeándolos para arriba o para abajo. Las edades que escogió correspondían precisamente a las edades de sus hijos y nietos el día en que murió.
"Fue casi como una premonición", dijo Angie.
En el funeral de Leslie cientos de personas se agolpearon en la capilla, entre ellos los dos representantes de Halliburton. Se colocaron monitores en el exterior para los que quedaron fuera.
"La gente se acercaba a él. Le encantaba a todo el mundo", dijo Angie. "Si tú trabajabas un día para mi padre, te hacías amigo de él para toda la vida".
Había un águila y una bandera americana en el ataúd. Debido a que Davis era un veterano, dos marinos de la Marina estaban presentes para prestar sus respetos al ataúd, tocar a silencio y ofrecer a Dona una bandera norteamericana plegada.
Pocos días después, en la salita de su casa de estilo rancho, donde las ventanas dan a varias hectáreas de ondulados prados de magnolia, Dona y Angie no lloraban como cuando la despedida final.
"Ese funeral fue una celebración de su vida", dijo Dona.
Después de toda las turbulencias en Iraq, dijo Angie, su padre estaba finalmente en paz.
16 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
militar culpable de maltratos en iraq
Un jurado militar declaró culpable al soldado estadounidense Charles Graner de abusar y humillar sexualmente a los prisioneros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib en las afueras de Bagdad.
Fort Hood, Estados Unidos. Graner de 36 años, escuchó el veredicto con atención sin demostrar ninguna reacción visible. Sus padres, que asistieron al juicio que duró cinco días, escucharon en silencio mirando desafiantes a los miembros de la corte marcial.
Los diez oficiales que integraron el jurado fallaron que Graner, de 36 años, es culpable de conspiración para maltratar a los detenidos, negligencia en el cumplimiento de su deber, maltrato, agresión agravada y actos indecentes.
Los cargos se refieren a los incidentes en que Graner golpeó prisioneros, los obligó a masturbarse y los apiló desnudos, uno sobre otro, en lo que se denominó la "pirámide animada". No obstante fue hallado inocente de algunos cargos de los que era acusado.
Graner enfrenta una pena de 15 años de prisión, y expulsión del ejército sin recibir compensación alguna por ello.
El policía militar no testificó previo a la lectura del veredicto, pero podrá hacerlo antes que se dicte la sentencia, instancia prevista para este sábado.
Tanto la defensa como los acusadores anunciaron que llamarán diversos testigos antes que se dé a conocer la sentencia definitiva.
"El fue quien instigó los incidentes en Abu Ghraib", dijo el capitán Chris Graveline, siendo la acusación más fuerte que manejó el gobierno estadounidense en la corte marcial.
"Estamos ante un abuso absoluto (...) sin justificación alguna, es por deporte, para divertirse", señaló al argumentar su acusación durante el juicio que se lleva adelante en una base militar.
Mientras habló ante el jurado, Graveline, se refirió a las fotografías tomadas en la cárcel iraquí que muestran a un jocoso Graner junto a otro guardia, posando frente a los prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
"Es todo parte de su perverso humor sexual" indicó el capitán este viernes de mañana.
En la oportunidad rechazó la sugerencia de que Graner y otros soldados estaban cumpliendo órdenes al abusar y torturar a los detenidos.
"Ellos atacaron y degradaron a los prisioneros por su propio regocijo", dijo.
También ridiculizó los argumentos de la defensa cuando sostiene que la captura de Saddam Hussein se debió a la información obtenida luego del "agresivo" tratamiento brindado por Graner.
Puntualizó que la mayoría de los prisioneros torturados eran criminales comunes, incluso una prostituta que aparece fotografiada media desnuda durante su detención en la prisión.
"¿Pudo haber sido ella las que nos dio a Saddam Hussein?", ironizó.
El abogado de Graner, Guy Womack, sostuvo que su cliente y los restantes policías militares acusados estaban siguiendo instrucciones de los expertos de la Inteligencia Militar para obtener información sobre los grupos insurgentes contrarios a Estados Unidos en Irak.
El abogado insistió en que no había nada malo en la forma como fueron tratados los prisioneros, ni siquiera cuando fueron obligados a masturbarse y a simular la práctica de sexo oral. Según Womack esto demuestra como los expertos sabían explotar las diferencias culturales para obtener información.
A su vez señaló que el apilamiento de los prisioneros desnudos en la "pirámide animada" era una acción ingeniosa para mantenerlos bajo control.
Womack también defendió el hecho de atar a los prisioneros alrededor de su cuello y lo consideró un buen método para sacar de sus celdas a los más peligrosos.
Graner -agregó- es "inteligente, un buen profesional. El estaba colaborando con nuestra misión en Irak. El problema real es que estas fotos fueron filtradas y avergonzaron al gobierno de Estados Unidos".
15 de enero de 2005
©univisión
Fort Hood, Estados Unidos. Graner de 36 años, escuchó el veredicto con atención sin demostrar ninguna reacción visible. Sus padres, que asistieron al juicio que duró cinco días, escucharon en silencio mirando desafiantes a los miembros de la corte marcial.Los diez oficiales que integraron el jurado fallaron que Graner, de 36 años, es culpable de conspiración para maltratar a los detenidos, negligencia en el cumplimiento de su deber, maltrato, agresión agravada y actos indecentes.
Los cargos se refieren a los incidentes en que Graner golpeó prisioneros, los obligó a masturbarse y los apiló desnudos, uno sobre otro, en lo que se denominó la "pirámide animada". No obstante fue hallado inocente de algunos cargos de los que era acusado.
Graner enfrenta una pena de 15 años de prisión, y expulsión del ejército sin recibir compensación alguna por ello.
El policía militar no testificó previo a la lectura del veredicto, pero podrá hacerlo antes que se dicte la sentencia, instancia prevista para este sábado.
Tanto la defensa como los acusadores anunciaron que llamarán diversos testigos antes que se dé a conocer la sentencia definitiva.
"El fue quien instigó los incidentes en Abu Ghraib", dijo el capitán Chris Graveline, siendo la acusación más fuerte que manejó el gobierno estadounidense en la corte marcial.
"Estamos ante un abuso absoluto (...) sin justificación alguna, es por deporte, para divertirse", señaló al argumentar su acusación durante el juicio que se lleva adelante en una base militar.
Mientras habló ante el jurado, Graveline, se refirió a las fotografías tomadas en la cárcel iraquí que muestran a un jocoso Graner junto a otro guardia, posando frente a los prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
"Es todo parte de su perverso humor sexual" indicó el capitán este viernes de mañana.
En la oportunidad rechazó la sugerencia de que Graner y otros soldados estaban cumpliendo órdenes al abusar y torturar a los detenidos.
"Ellos atacaron y degradaron a los prisioneros por su propio regocijo", dijo.
También ridiculizó los argumentos de la defensa cuando sostiene que la captura de Saddam Hussein se debió a la información obtenida luego del "agresivo" tratamiento brindado por Graner.
Puntualizó que la mayoría de los prisioneros torturados eran criminales comunes, incluso una prostituta que aparece fotografiada media desnuda durante su detención en la prisión.
"¿Pudo haber sido ella las que nos dio a Saddam Hussein?", ironizó.
El abogado de Graner, Guy Womack, sostuvo que su cliente y los restantes policías militares acusados estaban siguiendo instrucciones de los expertos de la Inteligencia Militar para obtener información sobre los grupos insurgentes contrarios a Estados Unidos en Irak.
El abogado insistió en que no había nada malo en la forma como fueron tratados los prisioneros, ni siquiera cuando fueron obligados a masturbarse y a simular la práctica de sexo oral. Según Womack esto demuestra como los expertos sabían explotar las diferencias culturales para obtener información.
A su vez señaló que el apilamiento de los prisioneros desnudos en la "pirámide animada" era una acción ingeniosa para mantenerlos bajo control.
Womack también defendió el hecho de atar a los prisioneros alrededor de su cuello y lo consideró un buen método para sacar de sus celdas a los más peligrosos.
Graner -agregó- es "inteligente, un buen profesional. El estaba colaborando con nuestra misión en Irak. El problema real es que estas fotos fueron filtradas y avergonzaron al gobierno de Estados Unidos".
15 de enero de 2005
©univisión
militar culpable de maltratos en iraq
Un jurado militar declaró culpable al soldado estadounidense Charles Graner de abusar y humillar sexualmente a los prisioneros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib en las afueras de Bagdad.
Fort Hood, Estados Unidos. Graner de 36 años, escuchó el veredicto con atención sin demostrar ninguna reacción visible. Sus padres, que asistieron al juicio que duró cinco días, escucharon en silencio mirando desafiantes a los miembros de la corte marcial.
Los diez oficiales que integraron el jurado fallaron que Graner, de 36 años, es culpable de conspiración para maltratar a los detenidos, negligencia en el cumplimiento de su deber, maltrato, agresión agravada y actos indecentes.
Los cargos se refieren a los incidentes en que Graner golpeó prisioneros, los obligó a masturbarse y los apiló desnudos, uno sobre otro, en lo que se denominó la "pirámide animada". No obstante fue hallado inocente de algunos cargos de los que era acusado.
Graner enfrenta una pena de 15 años de prisión, y expulsión del ejército sin recibir compensación alguna por ello.
El policía militar no testificó previo a la lectura del veredicto, pero podrá hacerlo antes que se dicte la sentencia, instancia prevista para este sábado.
Tanto la defensa como los acusadores anunciaron que llamarán diversos testigos antes que se dé a conocer la sentencia definitiva.
"El fue quien instigó los incidentes en Abu Ghraib", dijo el capitán Chris Graveline, siendo la acusación más fuerte que manejó el gobierno estadounidense en la corte marcial.
"Estamos ante un abuso absoluto (...) sin justificación alguna, es por deporte, para divertirse", señaló al argumentar su acusación durante el juicio que se lleva adelante en una base militar.
Mientras habló ante el jurado, Graveline, se refirió a las fotografías tomadas en la cárcel iraquí que muestran a un jocoso Graner junto a otro guardia, posando frente a los prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
"Es todo parte de su perverso humor sexual" indicó el capitán este viernes de mañana.
En la oportunidad rechazó la sugerencia de que Graner y otros soldados estaban cumpliendo órdenes al abusar y torturar a los detenidos.
"Ellos atacaron y degradaron a los prisioneros por su propio regocijo", dijo.
También ridiculizó los argumentos de la defensa cuando sostiene que la captura de Saddam Hussein se debió a la información obtenida luego del "agresivo" tratamiento brindado por Graner.
Puntualizó que la mayoría de los prisioneros torturados eran criminales comunes, incluso una prostituta que aparece fotografiada media desnuda durante su detención en la prisión.
"¿Pudo haber sido ella las que nos dio a Saddam Hussein?", ironizó.
El abogado de Graner, Guy Womack, sostuvo que su cliente y los restantes policías militares acusados estaban siguiendo instrucciones de los expertos de la Inteligencia Militar para obtener información sobre los grupos insurgentes contrarios a Estados Unidos en Irak.
El abogado insistió en que no había nada malo en la forma como fueron tratados los prisioneros, ni siquiera cuando fueron obligados a masturbarse y a simular la práctica de sexo oral. Según Womack esto demuestra como los expertos sabían explotar las diferencias culturales para obtener información.
A su vez señaló que el apilamiento de los prisioneros desnudos en la "pirámide animada" era una acción ingeniosa para mantenerlos bajo control.
Womack también defendió el hecho de atar a los prisioneros alrededor de su cuello y lo consideró un buen método para sacar de sus celdas a los más peligrosos.
Graner -agregó- es "inteligente, un buen profesional. El estaba colaborando con nuestra misión en Irak. El problema real es que estas fotos fueron filtradas y avergonzaron al gobierno de Estados Unidos".
15 de enero de 2005
©univisión
Fort Hood, Estados Unidos. Graner de 36 años, escuchó el veredicto con atención sin demostrar ninguna reacción visible. Sus padres, que asistieron al juicio que duró cinco días, escucharon en silencio mirando desafiantes a los miembros de la corte marcial.Los diez oficiales que integraron el jurado fallaron que Graner, de 36 años, es culpable de conspiración para maltratar a los detenidos, negligencia en el cumplimiento de su deber, maltrato, agresión agravada y actos indecentes.
Los cargos se refieren a los incidentes en que Graner golpeó prisioneros, los obligó a masturbarse y los apiló desnudos, uno sobre otro, en lo que se denominó la "pirámide animada". No obstante fue hallado inocente de algunos cargos de los que era acusado.
Graner enfrenta una pena de 15 años de prisión, y expulsión del ejército sin recibir compensación alguna por ello.
El policía militar no testificó previo a la lectura del veredicto, pero podrá hacerlo antes que se dicte la sentencia, instancia prevista para este sábado.
Tanto la defensa como los acusadores anunciaron que llamarán diversos testigos antes que se dé a conocer la sentencia definitiva.
"El fue quien instigó los incidentes en Abu Ghraib", dijo el capitán Chris Graveline, siendo la acusación más fuerte que manejó el gobierno estadounidense en la corte marcial.
"Estamos ante un abuso absoluto (...) sin justificación alguna, es por deporte, para divertirse", señaló al argumentar su acusación durante el juicio que se lleva adelante en una base militar.
Mientras habló ante el jurado, Graveline, se refirió a las fotografías tomadas en la cárcel iraquí que muestran a un jocoso Graner junto a otro guardia, posando frente a los prisioneros desnudos en humillantes posiciones sexuales.
"Es todo parte de su perverso humor sexual" indicó el capitán este viernes de mañana.
En la oportunidad rechazó la sugerencia de que Graner y otros soldados estaban cumpliendo órdenes al abusar y torturar a los detenidos.
"Ellos atacaron y degradaron a los prisioneros por su propio regocijo", dijo.
También ridiculizó los argumentos de la defensa cuando sostiene que la captura de Saddam Hussein se debió a la información obtenida luego del "agresivo" tratamiento brindado por Graner.
Puntualizó que la mayoría de los prisioneros torturados eran criminales comunes, incluso una prostituta que aparece fotografiada media desnuda durante su detención en la prisión.
"¿Pudo haber sido ella las que nos dio a Saddam Hussein?", ironizó.
El abogado de Graner, Guy Womack, sostuvo que su cliente y los restantes policías militares acusados estaban siguiendo instrucciones de los expertos de la Inteligencia Militar para obtener información sobre los grupos insurgentes contrarios a Estados Unidos en Irak.
El abogado insistió en que no había nada malo en la forma como fueron tratados los prisioneros, ni siquiera cuando fueron obligados a masturbarse y a simular la práctica de sexo oral. Según Womack esto demuestra como los expertos sabían explotar las diferencias culturales para obtener información.
A su vez señaló que el apilamiento de los prisioneros desnudos en la "pirámide animada" era una acción ingeniosa para mantenerlos bajo control.
Womack también defendió el hecho de atar a los prisioneros alrededor de su cuello y lo consideró un buen método para sacar de sus celdas a los más peligrosos.
Graner -agregó- es "inteligente, un buen profesional. El estaba colaborando con nuestra misión en Irak. El problema real es que estas fotos fueron filtradas y avergonzaron al gobierno de Estados Unidos".
15 de enero de 2005
©univisión
torturador argentino a juicio
La Audiencia Nacional española iniciará hoy, como estaba previsto, el juicio al ex militar argentino Adolfo Scilingo, acusado de supuestos delitos de terrorismo, genocidio y torturas cometidos durante la dictadura militar, a pesar de que ayer se desmayara y tuviera que ser ingresado en un hospital.
Madrid, España. Fuentes judiciales afirmaron que Scilingo, en huelga de hambre desde el pasado 9 de diciembre, está a "día de hoy" en "condiciones de comparecer en el juicio".
Añadieron que médicos forenses de este alto tribunal acudieron ayer a visitarle en la prisión de Alcalá Meco, cercana a Madrid, en la que se encuentra encarcelado.
Scilingo, para quien las acusaciones populares y particulares solicitan 6.626 años de cárcel, sufrió ayer un desmayo por una bajada de tensión en su celda de la citada prisión y fue traslado al hospital.
Allí, el ex militar -quien dejó asimismo de ingerir líquidos el pasado 8 de enero, según su esposa- fue rehidratado con suero y pudo regresar a la cárcel unas horas después.
Tras valorar su situación médica, la Audiencia Nacional ha decidido mantener la fecha de mañana para el inicio de este juicio, el primero que se celebra en España por crímenes contra la humanidad supuestamente cometidos durante la dictadura argentina (1976-1983).
Las fuentes explicaron que se intentará que el juicio esté concluido para finales de febrero, a pesar del gran número de testigos -alrededor de 200- propuestos por las acusaciones, algunos de los cuales declararán por videoconferencia.
En el escrito de conclusiones provisionales presentado por las acusaciones populares y particulares, éstas imputan a Scilingo un delito de genocidio en concurso con 30 delitos de asesinato, 93 delitos de lesiones, 255 delitos de terrorismo y 286 delitos de torturas.
Esta institución era un presunto centro clandestino de detención en el que durante la dictadura desaparecieron unas 4.500 personas y donde el acusado permaneció desde diciembre de 1976 hasta diciembre de 1977.
Allí, y como jefe de la sección de Electricidad y Automotores, Scilingo tuvo una "activa intervención" en la supervisión y puesta a punto de las "picanas" con las que se torturaba a los detenidos con descargas de corriente eléctrica.
También se relata en el escrito que en junio de 1977, el procesado recibió la orden de participar en uno de los llamados "vuelos de la muerte" en el que supuestamente fueron arrojados al mar 15 prisioneros, y en otro en agosto de 1977 en el que los militares supuestamente se deshicieron de 17 detenidos.
El escrito incluye un listado de los 193 prisioneros que estuvieron en la ESMA durante 1977 y que permanecen desaparecidos, entre los que había 14 españoles, así como de otros 93 que también pasaron por allí y que fueron liberados posteriormente.
14 de enero de 2005
©diario de nueva york
Madrid, España. Fuentes judiciales afirmaron que Scilingo, en huelga de hambre desde el pasado 9 de diciembre, está a "día de hoy" en "condiciones de comparecer en el juicio". Añadieron que médicos forenses de este alto tribunal acudieron ayer a visitarle en la prisión de Alcalá Meco, cercana a Madrid, en la que se encuentra encarcelado.
Scilingo, para quien las acusaciones populares y particulares solicitan 6.626 años de cárcel, sufrió ayer un desmayo por una bajada de tensión en su celda de la citada prisión y fue traslado al hospital.
Allí, el ex militar -quien dejó asimismo de ingerir líquidos el pasado 8 de enero, según su esposa- fue rehidratado con suero y pudo regresar a la cárcel unas horas después.
Tras valorar su situación médica, la Audiencia Nacional ha decidido mantener la fecha de mañana para el inicio de este juicio, el primero que se celebra en España por crímenes contra la humanidad supuestamente cometidos durante la dictadura argentina (1976-1983).
Las fuentes explicaron que se intentará que el juicio esté concluido para finales de febrero, a pesar del gran número de testigos -alrededor de 200- propuestos por las acusaciones, algunos de los cuales declararán por videoconferencia.
En el escrito de conclusiones provisionales presentado por las acusaciones populares y particulares, éstas imputan a Scilingo un delito de genocidio en concurso con 30 delitos de asesinato, 93 delitos de lesiones, 255 delitos de terrorismo y 286 delitos de torturas.
Esta institución era un presunto centro clandestino de detención en el que durante la dictadura desaparecieron unas 4.500 personas y donde el acusado permaneció desde diciembre de 1976 hasta diciembre de 1977.
Allí, y como jefe de la sección de Electricidad y Automotores, Scilingo tuvo una "activa intervención" en la supervisión y puesta a punto de las "picanas" con las que se torturaba a los detenidos con descargas de corriente eléctrica.
También se relata en el escrito que en junio de 1977, el procesado recibió la orden de participar en uno de los llamados "vuelos de la muerte" en el que supuestamente fueron arrojados al mar 15 prisioneros, y en otro en agosto de 1977 en el que los militares supuestamente se deshicieron de 17 detenidos.
El escrito incluye un listado de los 193 prisioneros que estuvieron en la ESMA durante 1977 y que permanecen desaparecidos, entre los que había 14 españoles, así como de otros 93 que también pasaron por allí y que fueron liberados posteriormente.
14 de enero de 2005
©diario de nueva york
papa contra arrogancia del poder
[Daniel Williams] El Papa rechaza la guerra de Iraq y califica a Estados Unidos de "arrogancia del poder".
Roma, Italia. El Papa Juan Pablo II, que se opuso a la guerra encabezada por Estados Unidos contra Iraq y a la política de guerra preventiva del gobierno de Bush, criticó el lunes "la arrogancia del poder", que dijo que debía ser combatida con la razón y el diálogo.
El Papa hizo sus observaciones en un discurso televisado ante la reunión anual de diplomáticos acreditados y otros dignatarios en Ciudad del Vaticano.
Entretanto, un cardenal retirado y antiguo enviado dijo que el presidente Bush le había asegurado en la víspera de la invasión de Iraq que la guerra sería breve.
El cardenal Pio Laghi, en una emisión del servicio oficial del Vaticano, Telepace, describió una conversación que tuvo con Bush el 5 de marzo de 2003: "Cuando fui a Washington como el enviado del Papa justo antes del inicio de la guerra, me dijo: No se preocupe, su Eminencia. Seremos rápidos y eficientes en Iraq'".
"Desafortunadamente, los hechos han demostrado después que las cosas tomaron un rumbo diferente -no fue ni rápido ni favorable. Bush se equivocó", dijo Laghi.
Los comentarios de Laghi reflejan el punto de vista del Papa, que reiteró el lunes. "El recurso a las armas y a la violencia ha conducido no sólo a incalculables daños materiales, sino también ha fomentado el odio y ha aumentado las causas de tensión", dijo el Papa. "La arrogancia del poder debe ser combatida con la razón, la fuerza con el diálogo, las armas que apuntan con las manos extendidas, el mal con el bien".
La búsqueda de la paz es uno de los cuatro retos que el líder de 84 años del billón de católicos del mundo dijo que debía enfrentar el mundo este año.
Puso en primer lugar su oposición al aborto, a la procreación asistida artificialmente, a la investigación de las células embrionarias y a la clonación, calificando todo lo que "viola la integridad y dignidad del embrión... éticamente inadmisible". También se pronunció indirectamente contra el matrimonio homosexual, diciendo que la familia era amenazada por leyes que "amenazan su estructura natural" como la unión entre un hombre y una mujer.
El Papa también llamó a una "vasta movilización moral de la opinión pública" para luchar contra el hambre y instó a los líderes políticos de los países ricos a responder. Además de su alegato en favor de la paz, se pronunció por la libertad individual y puso la libertad de religión "en el mero corazón" de esa libertad.
"Es necesario que la libertad religiosa sea envuelta en todas partes por una garantía constitucional efectiva", dijo.
El discurso empezó con un lamento por la "terrible catástrofe" del maremoto asiático durante las Navidades.
El Papa sólo leyó el primero y último párrafo del texto en francés, entregando el resto a un ayudante. Pero saludó uno por uno a los 170 embajadores ante la Santa Sede así como a los enviados especiales de Rusia, la Unión Europea, la Organización para la Liberación de Palestina y los Caballeros de Malta, haciéndose tiempo para charlar con algunos de ellos.
11 de enero de 2005
©washington post ©traducción mQh
Roma, Italia. El Papa Juan Pablo II, que se opuso a la guerra encabezada por Estados Unidos contra Iraq y a la política de guerra preventiva del gobierno de Bush, criticó el lunes "la arrogancia del poder", que dijo que debía ser combatida con la razón y el diálogo.El Papa hizo sus observaciones en un discurso televisado ante la reunión anual de diplomáticos acreditados y otros dignatarios en Ciudad del Vaticano.
Entretanto, un cardenal retirado y antiguo enviado dijo que el presidente Bush le había asegurado en la víspera de la invasión de Iraq que la guerra sería breve.
El cardenal Pio Laghi, en una emisión del servicio oficial del Vaticano, Telepace, describió una conversación que tuvo con Bush el 5 de marzo de 2003: "Cuando fui a Washington como el enviado del Papa justo antes del inicio de la guerra, me dijo: No se preocupe, su Eminencia. Seremos rápidos y eficientes en Iraq'".
"Desafortunadamente, los hechos han demostrado después que las cosas tomaron un rumbo diferente -no fue ni rápido ni favorable. Bush se equivocó", dijo Laghi.
Los comentarios de Laghi reflejan el punto de vista del Papa, que reiteró el lunes. "El recurso a las armas y a la violencia ha conducido no sólo a incalculables daños materiales, sino también ha fomentado el odio y ha aumentado las causas de tensión", dijo el Papa. "La arrogancia del poder debe ser combatida con la razón, la fuerza con el diálogo, las armas que apuntan con las manos extendidas, el mal con el bien".
La búsqueda de la paz es uno de los cuatro retos que el líder de 84 años del billón de católicos del mundo dijo que debía enfrentar el mundo este año.
Puso en primer lugar su oposición al aborto, a la procreación asistida artificialmente, a la investigación de las células embrionarias y a la clonación, calificando todo lo que "viola la integridad y dignidad del embrión... éticamente inadmisible". También se pronunció indirectamente contra el matrimonio homosexual, diciendo que la familia era amenazada por leyes que "amenazan su estructura natural" como la unión entre un hombre y una mujer.
El Papa también llamó a una "vasta movilización moral de la opinión pública" para luchar contra el hambre y instó a los líderes políticos de los países ricos a responder. Además de su alegato en favor de la paz, se pronunció por la libertad individual y puso la libertad de religión "en el mero corazón" de esa libertad.
"Es necesario que la libertad religiosa sea envuelta en todas partes por una garantía constitucional efectiva", dijo.
El discurso empezó con un lamento por la "terrible catástrofe" del maremoto asiático durante las Navidades.
El Papa sólo leyó el primero y último párrafo del texto en francés, entregando el resto a un ayudante. Pero saludó uno por uno a los 170 embajadores ante la Santa Sede así como a los enviados especiales de Rusia, la Unión Europea, la Organización para la Liberación de Palestina y los Caballeros de Malta, haciéndose tiempo para charlar con algunos de ellos.
11 de enero de 2005
©washington post ©traducción mQh
violencia en guatemala creció en 2004
La ola de violencia que azota a Guatemala se cobró la vida de 4,346 personas durante 2004, lo que significa un incremento de más del 25 por ciento en este tipo de hechos en relación con 2003, según informaron fuentes oficiales.
Guatemala. Las estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC) indican que 525 de las víctimas fueron mujeres, en su mayoría de entre 12 y 25 años, habitantes de barrios populares de las ciudades y áreas periféricas.
Un total de 4,018 asesinatos fueron perpetrados con armas de fuego y armas blancas, en tanto que en 328 casos, en su mayoría en contra de mujeres, fueron utilizados objetos como tubos de metal, piedras, palos y cuerdas, así como la fuerza física de los agresores.
La cifra de víctimas en 2004, de acuerdo a las estadísticas oficiales, superó en más de un 25 por ciento los casos registrados en 2003, cuando se reportaron un total de 3,325 asesinatos.
Las 525 mujeres asesinadas durante el 2004 suponen un incremento del 40 por ciento con respecto a 2003, cuando se registraron 383 casos.
En promedio, según los datos oficiales, la violencia se cobró 12 víctimas diarias durante el año pasado.
Sin precisar cifras, la PNC señaló que "la mayoría" de los crímenes registrados fueron cometidos por miembros de las "maras", así como por las bandas del crimen organizado, y en el caso de los asesinatos de las mujeres por la violencia intrafamiliar.
El presidente Óscar Berger ha reconocido en repetidas ocasiones que la inseguridad es el principal mal que afecta a Guatemala, y ha ofrecido redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad a los ciudadanos.
4 de enero de 2005
©univisión
©video: violencia contra la mujer
Guatemala. Las estadísticas de la Policía Nacional Civil (PNC) indican que 525 de las víctimas fueron mujeres, en su mayoría de entre 12 y 25 años, habitantes de barrios populares de las ciudades y áreas periféricas.Un total de 4,018 asesinatos fueron perpetrados con armas de fuego y armas blancas, en tanto que en 328 casos, en su mayoría en contra de mujeres, fueron utilizados objetos como tubos de metal, piedras, palos y cuerdas, así como la fuerza física de los agresores.
La cifra de víctimas en 2004, de acuerdo a las estadísticas oficiales, superó en más de un 25 por ciento los casos registrados en 2003, cuando se reportaron un total de 3,325 asesinatos.
Las 525 mujeres asesinadas durante el 2004 suponen un incremento del 40 por ciento con respecto a 2003, cuando se registraron 383 casos.
En promedio, según los datos oficiales, la violencia se cobró 12 víctimas diarias durante el año pasado.
Sin precisar cifras, la PNC señaló que "la mayoría" de los crímenes registrados fueron cometidos por miembros de las "maras", así como por las bandas del crimen organizado, y en el caso de los asesinatos de las mujeres por la violencia intrafamiliar.
El presidente Óscar Berger ha reconocido en repetidas ocasiones que la inseguridad es el principal mal que afecta a Guatemala, y ha ofrecido redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad a los ciudadanos.
4 de enero de 2005
©univisión
©video: violencia contra la mujer
feas verdades sobre guantánamo - richard cohen
El presidente Bush propone a González, que apoya las torturas y le lleva el amén, como fiscal general. Gobierno actúa como si el mundo ignorara el comunismo y el fascismo.
En algún lugar en el gobierno de Estados Unidos se encuentra la persona que sugirió la idea de fundir el llanto de un niño con el incesante maullido de un reclame de comida para gatos para atormentar a los detenidos en Bahía Guantánamo, Cuba. Los detenidos también fueron sometidos a canciones populares como las de Eminem y de Rage Against the Machine. Sólo puedo imaginar qué puede significar Liberace para un musulmán observante, pero es un genio malvado el que se dio cuenta de que la cultura norteamericana corriente puede ser, si se repite suficientemente, casi mortal. Dios nos salve.
En la novela de George Orwell, 1984', eran ratas, si recuerdo bien, las que eran usadas para torturar a Winston Smith. No se trataba de que las ratas causaran algún daño físico, sino más bien que Smith les tenía fobia -"su miedo más grande, su peor pesadilla"- y así sucumbió, renunció a sus creencias e incluso a su novia, y volvió a su café donde pasaba los días bebiendo gin. Ese era el futuro para Orwell, y nuestro presente.
El término orwelliano' ha sido mal usado y en 1984 pensé que Orwell era sobrevalorado. Entonces pensaba que el novelista fundamental del siglo 21 era Kafka, que se dio cuenta de que no hay un arma homicida más eficiente que esa que el crítico literario George Steiner llamó "la lunática lógica de la burocracia".
Sin embargo, Orwell se equivocó en sólo 20 años. Habría observado con gran satisfacción el constante abuso del lenguaje por parte del gobierno de Bush -llamar "cobardes" a los terroristas suicidas, llamando Ley Patriótica a una serie de restricciones de las libertades públicas y, por supuesto, privando de significación a la palabra tortura'. Hasta hace poco, cuando se modificó la interpretación de la tortura, el término se aplicaba solamente al dolor como el de "fallos orgánicos, deterioro de una función fisiológica, o incluso la muerte". Menos que eso, cosas como, digamos, encadenar a un detenido a una silla chica durante horas y horas, hasta que se arranca el pelo de desesperación, es algo diferente. No tenemos palabras para eso, pero es -o era, hasta hace poco- considerado perfectamente legal.
La interpretación original de la tortura por parte del gobierno fue promulgada por el ministerio de Justicia, durante John Ashcroft, y la Casa Blanca, bajo su abogado Alberto R. González. El resultado ha avergonzado profundamente a Estados Unidos. Entre otras cosas, produjo los maltratos de la prisión de Abu Ghraib en Iraq, sobre los que nos dijeron que eran excepciones inexplicables. Dios mío, si lo hubieran sabido las autoridades más altas.
Ahora todos sabemos. El Comité Internacional de la Cruz Roja se ha quejado de que algunas de las cosas que se hicieron en Guantánamo -Guantánamo, no Abu Ghraib- era "equivalente a tortura". La Unión Americana de Libertades Civiles se ha quejado, pero era algo que esperábamos. Así, también, se han quejado el FBI y abogados militares, antiguos y actuales. Justo al otro lado de la mesa, el gobierno de Bush se ha puesto por encima de la ley. Se pronunció virtuoso' a sí mismo; pero haciendo frente a una amenaza tan única, tan terrible, González opinó que las Convenciones de Ginebra mismas estaban "obsoletas". Esa brillantez jurídica no pasa mucho tiempo sin ser recompensada. Ha sido nominado para ser el fiscal general.
Se supone que el encumbramiento de González es la particular historia de un éxito a la americana. Este hijo de inmigrantes mexicanos llegó a la Escuela de Leyes de Harvard sin ayuda de nadie y de ahí al círculo íntimo de Bush, primero en Austin, luego en Washinton. Allá propuso esa brillate definición de tortura, una que era tan lista legalmente que sólo los muertos podrían rechazarla y, por supuesto, no lo hicieron. Sorprendió a todo el mundo. ¿Es una sorpresa que el Senado probablemente lo confirme pronto? Para el próximo año habrá recibido sin duda la apreciada Medalla de la Libertad del presidente, otorgada a aquellos que sirven con éxito al presidente, pero en detrimento del país. En la audiencia, invisibles pero sin embargo presentes, Orwell y Kafka asistirán a la ceremonia.
Las revelaciones sobre lo que ocurre en Guantánamo son horrorosas. El maltrato corriente de los prisioneros, la locura instilada por encarcelamientos repugnantes, las incesantes mentiras de las autoridades, además de los interrogatorios falsos montados para la prensa, en los que los detenidos y sus interrogadores comparten los batidos de leche -todas estas cosas nos manchan como país. Es como si el gobierno fuera ahistórico, inconsciente de cómo los comunistas y fascistas también mancharon el lenguaje y empujaron al mundo a cámaras de tortura diseñados mononamente para la ocasión. Ahora estamos en muy malas compañías.
El gobierno de Bush ha fundido a Orwell con Kafka del mismo modo que alguien fusionó el llanto de un niño con el del gato del reclame de televisión de Meow Mix. El resultado final es González, propuesto para la Corte Suprema debido a que hizo la vista gorda sobre las torturas y le lleva el amén al presidente. Es el hombre de Kafka, el chico de Orwell y el gatito de Bush. Conocido por su gruñido.
Miauw.
Al autor se le puede escribir a: cohenr@washpost.com
4 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
En algún lugar en el gobierno de Estados Unidos se encuentra la persona que sugirió la idea de fundir el llanto de un niño con el incesante maullido de un reclame de comida para gatos para atormentar a los detenidos en Bahía Guantánamo, Cuba. Los detenidos también fueron sometidos a canciones populares como las de Eminem y de Rage Against the Machine. Sólo puedo imaginar qué puede significar Liberace para un musulmán observante, pero es un genio malvado el que se dio cuenta de que la cultura norteamericana corriente puede ser, si se repite suficientemente, casi mortal. Dios nos salve.En la novela de George Orwell, 1984', eran ratas, si recuerdo bien, las que eran usadas para torturar a Winston Smith. No se trataba de que las ratas causaran algún daño físico, sino más bien que Smith les tenía fobia -"su miedo más grande, su peor pesadilla"- y así sucumbió, renunció a sus creencias e incluso a su novia, y volvió a su café donde pasaba los días bebiendo gin. Ese era el futuro para Orwell, y nuestro presente.
El término orwelliano' ha sido mal usado y en 1984 pensé que Orwell era sobrevalorado. Entonces pensaba que el novelista fundamental del siglo 21 era Kafka, que se dio cuenta de que no hay un arma homicida más eficiente que esa que el crítico literario George Steiner llamó "la lunática lógica de la burocracia".
Sin embargo, Orwell se equivocó en sólo 20 años. Habría observado con gran satisfacción el constante abuso del lenguaje por parte del gobierno de Bush -llamar "cobardes" a los terroristas suicidas, llamando Ley Patriótica a una serie de restricciones de las libertades públicas y, por supuesto, privando de significación a la palabra tortura'. Hasta hace poco, cuando se modificó la interpretación de la tortura, el término se aplicaba solamente al dolor como el de "fallos orgánicos, deterioro de una función fisiológica, o incluso la muerte". Menos que eso, cosas como, digamos, encadenar a un detenido a una silla chica durante horas y horas, hasta que se arranca el pelo de desesperación, es algo diferente. No tenemos palabras para eso, pero es -o era, hasta hace poco- considerado perfectamente legal.
La interpretación original de la tortura por parte del gobierno fue promulgada por el ministerio de Justicia, durante John Ashcroft, y la Casa Blanca, bajo su abogado Alberto R. González. El resultado ha avergonzado profundamente a Estados Unidos. Entre otras cosas, produjo los maltratos de la prisión de Abu Ghraib en Iraq, sobre los que nos dijeron que eran excepciones inexplicables. Dios mío, si lo hubieran sabido las autoridades más altas.
Ahora todos sabemos. El Comité Internacional de la Cruz Roja se ha quejado de que algunas de las cosas que se hicieron en Guantánamo -Guantánamo, no Abu Ghraib- era "equivalente a tortura". La Unión Americana de Libertades Civiles se ha quejado, pero era algo que esperábamos. Así, también, se han quejado el FBI y abogados militares, antiguos y actuales. Justo al otro lado de la mesa, el gobierno de Bush se ha puesto por encima de la ley. Se pronunció virtuoso' a sí mismo; pero haciendo frente a una amenaza tan única, tan terrible, González opinó que las Convenciones de Ginebra mismas estaban "obsoletas". Esa brillantez jurídica no pasa mucho tiempo sin ser recompensada. Ha sido nominado para ser el fiscal general.
Se supone que el encumbramiento de González es la particular historia de un éxito a la americana. Este hijo de inmigrantes mexicanos llegó a la Escuela de Leyes de Harvard sin ayuda de nadie y de ahí al círculo íntimo de Bush, primero en Austin, luego en Washinton. Allá propuso esa brillate definición de tortura, una que era tan lista legalmente que sólo los muertos podrían rechazarla y, por supuesto, no lo hicieron. Sorprendió a todo el mundo. ¿Es una sorpresa que el Senado probablemente lo confirme pronto? Para el próximo año habrá recibido sin duda la apreciada Medalla de la Libertad del presidente, otorgada a aquellos que sirven con éxito al presidente, pero en detrimento del país. En la audiencia, invisibles pero sin embargo presentes, Orwell y Kafka asistirán a la ceremonia.
Las revelaciones sobre lo que ocurre en Guantánamo son horrorosas. El maltrato corriente de los prisioneros, la locura instilada por encarcelamientos repugnantes, las incesantes mentiras de las autoridades, además de los interrogatorios falsos montados para la prensa, en los que los detenidos y sus interrogadores comparten los batidos de leche -todas estas cosas nos manchan como país. Es como si el gobierno fuera ahistórico, inconsciente de cómo los comunistas y fascistas también mancharon el lenguaje y empujaron al mundo a cámaras de tortura diseñados mononamente para la ocasión. Ahora estamos en muy malas compañías.
El gobierno de Bush ha fundido a Orwell con Kafka del mismo modo que alguien fusionó el llanto de un niño con el del gato del reclame de televisión de Meow Mix. El resultado final es González, propuesto para la Corte Suprema debido a que hizo la vista gorda sobre las torturas y le lleva el amén al presidente. Es el hombre de Kafka, el chico de Orwell y el gatito de Bush. Conocido por su gruñido.
Miauw.
Al autor se le puede escribir a: cohenr@washpost.com
4 de enero de 2005
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