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inmigración usa

patrulla fronteriza vuelve a matar


[Alicia A. Caldwel] Un agente de la Policía Fronteriza mata a inmigrante mexicano.
El Paso, Texas, Estados Unidos. Un agente de la Patrulla Fronteriza disparó y mató a un sospechoso en una reja que separa a Estados Unidos de México después de que el agente se sintiera amenazado por el hombre, declararon el jueves las autoridades.
México criticó lo que describió como un "uso excesivo de fuerza" contra los inmigrantes y exigió una investigación.
José Alejandro Ortiz Castillo, 23, que había sido capturado cruzando ilegalmente la frontera veintiocho veces desde 1999, murió en México poco después del tiroteo el miércoles en la noche, dijo el portavoz de la Patrulla Fronteriza, Doug Mosier.
Un agente no identificado divisó a Ortiz encaminando aparentemente a dos hombres y una mujer hacia un hoyo en la valla fronteriza justo al este del centro de El Paso. Ortiz, que llevaba consigo alicates, cogió una piedra cuando el agente arrestaba a la mujer, dijo Mosier.
Mosier dijo que el agente "se sintió amenazado por las acciones del atacante, que tenía una piedra y alicates".
El agente disparó siete tiros, hiriendo "múltiples veces" a Ortiz, dijo Mosier. Es el primer tiroteo con consecuencias fatales en el que participa el agente.
Marco Antonio Torres Moreno -director de seguridad pública en Ciudad Juárez, la ciudad al otro lado de El Paso- dijo que Ortiz disparó una vez en el pecho y otra en el antebrazo derecho.
El gobierno mexicano exigió en una declaración que "se aplique toda la fuerza de la ley a la persona o personas responsables".
"El gobierno mexicano expresa su firme protesta contra el uso de armas letales en situaciones que no representan riesgos proporcionados", declaró el ministerio de Relaciones Exteriores.
Ortiz había sido deportado de Estados Unidos en 2004, dijo Mosier.
Jesús Castillo, 43, hermano de Ortiz, inicialmente reconoció que su hermano había trabajado como transportista de inmigrantes. Pero después de hablar con detectives, dijo que su hermano había trabajado en la construcción y cruzaba de vez en vez la frontera a buscar trabajo en El Paso.
"Lo único que sé es que le dispararon a la cabeza, como si fuera un animal, y ni las autoridades mexicanas ni norteamericanas tuvieron la cortesía de notificarme", dijo Castillo.
Los disparos del miércoles noche es el quinto incidente fatal en el que están implicados agentes de la Patrulla Fronteriza en estados fronterizos este año, dijeron oficiales.

10 de agosto de 2007
©pokono records
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gays piden refugio en eeuu


[Pamela Constable] El maltrato a extranjeros es considerado crecientemente como justificación del asilo.
Una noche de 2003, en las invernales calles de Kosovo, un grupo de matones emboscó y golpeó a Gramoz Prestreshi, casi hasta causarle la muerte. Los policías en esta ciudad de los Balcanes, se burlaron de su suerte y lo insultaron. El personal del pabellón de emergencia lo obligó a fregar su propia sangre. Fue un episodio sórdido, pero para nada inusual en el hostil ambiente de los encuentros con homosexuales en sociedades de todo tipo.
Sin embargo, a diferencia de muchas víctimas de este tipo, Prestreshi conservó la sangre fría. Se hizo sacar fotografías de sus heridas. Se quejó ante la prensa y recortó todos los artículos publicados sobre el caso. Cuando su familia lo repudió, se unió a una organización por los derechos de los gays, donde dormía en la oficina. Esta primavera, su determinación brindó un inesperado fruto, y Prestreshi fue aceptado legalmente como refugiado en Estados Unidos. Ahora vive en el Distrito.
"Estoy feliz porque ya no tengo que vivir como prisionero en una sociedad donde no se permite que alguien sea diferente", dijo Prestreshi, un hombre pequeño y nervioso de 22 años, que ganó su proceso por asilo con ayuda de la Whitman-Walker Clinic en el Distrito. "Pero no olvidaré nunca lo que pasó. Duele cuando los policías nos llaman ‘maricas'. Duele que mis padres, cuando me descubrieron, me reprocharon a gritos y me golpearon. Todavía duele".
El acoso y maltratos a hombres y mujeres homosexuales se está convirtiendo cada vez más en una base aceptada para otorgar asilo en Estados Unidos, incluso en una época de activismo judicial conservador, miedo a la transmisión del HIV/SIDA y mayor control de los solicitantes de asilo. El gobierno no revela el desglose de las razones por las que se otorga asilo, pero grupos de activistas en varias ciudades norteamericanas importantes, dijeron que han ganado decenas de casos.
La homosexualidad, que era en el pasado una condición de facto para impedir a un extranjero la entrada al país, es ahora reconocida oficialmente, por el gobierno estadounidense, como una categoría que puede provocar que los individuos sean perseguidos en sus países de origen, como si fuesen disidentes políticos en una dictadura, o miembros de una minoría religiosa en una teocracia.
Pero aunque solicitar asilo sobre la base de la orientación sexual se ha hecho más fácil desde 1994, cuando la fiscal general de entonces, Janet Reno, ordenó que un original caso sobre un refugiado gay cubano fuera visto como un precedente legal, esos casos de asilo son todavía extremadamente difíciles de ganar, de acuerdo a abogados de Washington y otros lugares.
Una razón es que los solicitantes deben demostrar de maneras múltiples su identidad. Deben demostrar que fueron maltratados o acosados por las autoridades, no meramente por familiares enfadados o vándalos borrachos, o que las autoridades no les protegieron. También deben probar que eran maltratados debido a que eran homosexuales, y, de hecho, probar que son homosexuales.
Raúl Calderón, 40, ex soldado de Colombia, dijo que fue violado cuando era un recluta de quince años, pero dirigido por oficiales que exhortaban constantemente a las tropas a "no actuar como mujeres". En un ambiente de militarismo de la guerra civil, dijo, se sentía igualmente amenazado por las guerrillas, las fuerzas armadas y miembros de los escuadrones de extrema derecha que se llaman a sí mismos comités de limpieza social. "Para ellos, gente como yo somos basura", dijo.
A menudo, dijeron Pilcher y los otros, extranjeros que viven en Estados Unidos y tienen posiblemente motivos para solicitar asilo sobre la base de su orientación sexual, tienen miedo de dar la cara o no saben que existe un plazo para hacerlo.
Incluso en sociedades con culturas urbanas tolerantes y despreocupadas, los homosexuales pueden ser tan acosados que algunos buscan refugio en el extranjero. Brasil, por ejemplo, tiene una alta población de gays y travestis y el festival del orgullo gay del mes pasado en Sao Paulo atrajo a tres millones de personas, de acuerdo a Gay Life, un diario de Baltimore.
Sin embargo, J.C., un hombre del Distrito de Río de Janeiro, que habló a condición no ser identificado, obtuvo su asilo en 2001 después de probar que había sido golpeado y abusado repetidas veces por pandillas callejeras armadas en su favela en los cerros, y que la policía local no lo había protegido.
El temor al SIDA es otro frecuente factor en los casos de acoso, público y privado, de homosexuales en el extranjero. Un doctor de Venezuela, que trataba a gente con HIV y SIDA allá y abogada por su causa dentro de su profesión, recibió asilo este año después de ser secuestrado, golpeado y humillado sexualmente por una patrulla de la policía.
"Tuve suerte porque pude probar mi caso, porque hablo bien el inglés y tengo una profesión útil", dijo el hombre, residente del D.C. que habló a condición de no ser identificado debido a que no quiere poner en peligro su trabajo como investigador médico del gobierno norteamericano. "Un montón de gente no son casos que se puedan ganar, y viven vidas desesperadas".
Irónicamente, dicen los expertos, podría ser más difícil para los homosexuales obtener derecho de asilo sobre la base de la orientación sexual si provienen de países con gobiernos dictatoriales que reprimen a toda una gama de personas. Victoria Neilson, directora jurídica de una agencia privada neoyorquina llamada Immigration Equality, dijo que pedir asilo desde un país con mucha violencia podría ser desventajoso para el solicitante homosexual.
"Tenemos casos de todo el mundo, pero a veces la gente que proviene de los países más espeluznantes tienen las mayores dificultades a la hora de probar sus casos", dijo Neilson, cuyo oficina representa actualmente a solicitantes de 26 países, incluyendo Albania, Indonesia, Jamaica, Turkmenistán y Zimbabue. "Si vienes de Iraq, donde nadie está seguro, es difícil imaginar qué te hace diferente a todos los demás", dijo.
En un reciente e importante caso, una lesbiana de Uganda obtuvo derecho de asilo después de que su familia la hiciera violar por un desconocido para ‘curarla' de su condición homosexual. Neilson dijo que la solicitud de la mujer fue inicialmente rechazada porque los abusos habían ocurrido en privado, pero una corte de apelaciones de Minnesota revirtió ese veredicto y aprobó su demanda, observando que las condiciones en Uganda eran tan hostiles que no podía esperar que el estado la protegiera.
A menudo, incluso en países que disponen en teoría de ayuda jurídica, la hostilidad social hacia los homosexuales puede eclipsar sus derechos formales. Kosovo, por ejemplo, es gobernado por un mandato de posguerra de Naciones Unidas. Tiene leyes que prohíben la discriminación de personas sobre la base de su orientación sexual y cuenta con una activa prensa liberal.
Nada de esto, sin embargo, fue suficiente para proteger a Prestreshi o su amigo Korab Zuka, 23, que huyó a Estados Unidos esta primavera y está esperando una vista de su petición de asilo. Zuka era el líder de un naciente movimiento por los derechos homosexuales en Pristina, y fue tema, el año pasado, de un artículo en una revista gay británica, titulado ‘Los Homos Ocultos de Europa'.
Zuka dijo que su renombre público provocaba una insoportable presión y una serie de amenazas. Dijo que llamó repetidas veces a la policía de Kosovo, que se desentendió de sus quejas.
"Era terrible vivir allá como persona gay", dijo Zuka en una entrevista hace poco en Whitman-Walker. "Siempre temías que se te apareciera alguien y te matara. Aquí al menos puedo caminar por calle sin mirar hacia atrás para ver si alguien me sigue".

7 de agosto de 2007
10 de julio de 2007
©washington post
©traducción mQh
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resistencia de pueblo chico


[N.C. Aizenman] Resistencia de pueblo chico ayudó a sellar la derrota de la ley de inmigración.
Gainesvilles, Georgia, Estados Unidos. El otro día en la mañana, Stephanie Usrey se acercó a grandes pasos a su Wal-Mart local con la dura mirada de un boxeador al subir al ring.
Una de esas mujeres se queda en casa, madre de dos hijos, a Usrey le da pavor hacer las compras en esta sucursal en particular desde que un viernes tarde hace cinco años, cuando dijo que se había dado cuenta repentinamente de que era la única cliente que no era latina.
"Esa fue la primera vez que miré a mi alrededor y dije: ‘Man, no sabía que había tantos mexicanos aquí'", recordó Usrey, 39. "Y ellos no parecen sentirse incómodos cuando están a seis pulgadas de tu cara y hablando entre ellos en su idioma. Me sentí invadida... Tuve el sentimiento de que estaba en minoría y que si no controlamos esto, pronto Estados Unidos será superado en números".
Ese sentimiento de alarma, que se repite en las comunidades en todo el país, ayudó a sellar el jueves la derrota en el Senado del proyecto de inmigración. Estimulada por anfitriones de programas radiales y páginas en la red, Usrey y decenas de miles de activistas primerizos bombardearon a sus senadores con llamadas por teléfono y e-mails denunciando el proyecto de ley como una inaceptable amnistía para los alrededor de doce millones de inmigrantes ilegales en el país.
En ningún lugar fueron los opositores al proyecto más influyentes que aquí en Georgia, cuyos dos senadores republicanos, Johnny Isakson y Saxby Chambliss, contribuyeron originalmente a redactar la ley. Dos días después de su presentación en mayo, Chambliss fue abucheado en la convención republicana de su estado. El despacho de Isakson recibió más de 21 mil llamadas de opositores al proyecto, y apenas seis mil de partidarios de la legislación.
El jueves, los dos senadores de Georgia votaron contra el proyecto de ley que antes apoyaban.
Los analistas dicen que esta inusitada pasión sobre la inmigración es en gran parte la consecuencia de una fuerte modificación de los patrones de asentamiento desde mediados de los años noventa -cuando la economía en expansión provocó un aumento de la inmigración para evitar los estados de acceso tradicionales, como California, Nueva York y Texas, a favor de las zonas suburbanas y rurales al sur y en el medio oeste. En una década, la población de 25 estados nacida en el extranjero se duplicó. En otros seis estados que no tenía casi experiencias previas con la inmigración latina, incluyendo a Georgia, la población latina se triplicó.
"Creo que es esta nueva tendencia de la inmigración la que realmente está empujando esta política", dijo William H. Frey, demógrafo de la Brookings Institution. "Antes, a la gente de fuera de los siete estados puente la inmigración les daba lo mismo. Ahora, de repente, toda esta gente del oeste meridional de Estados Unidos está viendo a los inmigrantes en sus vecindarios".
Gainesville, un área a orillas de un lago en las laderas de las Montañas Blue Ridge, es un sólido territorio de Bush. Incluso ahora muchos vecinos hablan del apoyo del presidente al proyecto del Senado del modo en que uno habla de un hijo querido que ha perdido temporalmente el rumbo, pero que estás seguro que recuperará la cordura.
Este todavía es un lugar donde los hombres llevan a sus hijos a cazar venados y las mamás se hablan en los supermercados en sus alegres acentos sureños. Y aunque las autopistas que salen de la ciudad pueden haber sido colonizadas por la usual expansión de tiendas Home Depot, PetSmart y OfficeMax, el centro de Gainesville conserva su aire de pueblo pequeño y apacible. Mansiones blancas con columnas bordean las grandes avenidas. Las boutiques de ropas y los cafés circundan una plaza central adornada con un monumento dedicado a "Nuestros Soldados Confederados".
A unos metros, tan prominente como un anuncio, se yergue la estatua de un gallo: un testamento al orgullo local en las plantas procesadoras de pollos que han dado su identidad a la región como la ‘capital de aves de corral del mundo' desde los años cincuenta.
Pero esas plantas avícolas son demostrablemente las responsables de la ola inmigratoria que está transformando a Gainsville. Durante años las plantas, que incluyen a Mar-Jac, Pilgrim's Pride y Tysons, entre muchas otras, emplearon en su mayor parte a afro-americanos para hacer el trabajo pesado. Después, a principio de los años ochenta, el crecimiento de otras industrias abrió trabajos menos onerosos.
Las plantas de aves respondieron a la escasez resultante de mano de obra acogiendo a trabajadores de México. Hoy, en el condado de Hall, del que Gainesville es la sede, los latinos constituyen el 25 por ciento de la población, incluyendo inmigrantes legales e ilegales.
Max Crawford, 54, gerente de producción, calcula que el noventa por ciento de los trabajadores que supervisa son inmigrantes latinos. Crawford, que pidió que el nombre de su compañía no fuera mencionado porque no está autorizado a hablar por ella, dijo que admira a los esforzados trabajadores latinos. Pero también dijo que lo desconciertan muchas de sus costumbres, como la tendencia a arrojar el papel higiénico en la papelera antes que en el inodoro -una práctica común en zonas de América Latina donde las cisternas no fluyen con suficiente fuerza como para llevarse el papel.
"Quiero decir, tenemos que mostrarles con un video lo que se supone que debes hacer con el papel higiénico", dijo.
El amigo de Crawford, Larry Davies, 54, sacudió su cabeza, asombrado.
Los dos estaban sentados a una de las mesas de madera en el Longstreet Cafe, con los restos del almuerzo de pollo frito en sus platos. En una de las paredes beige detrás de ellos colgaba un televisor sintonizado con el canal de noticias Fox. En otra pared colgaban fotos en blanco y negro de los sitios históricos del pueblo destruidos por un tornado en 1936: una iglesia blanca, el viejo ayuntamiento.
El atiborrado restaurante parecía una reliquia. Es uno de los pocos lugares de reunión que hay en Gainesville donde casi todas las caras son blancas.
Si conduces por la zona industrial al sur del pueblo, creerías que estás en México. Letreros de color pastel indican la lavandería Tres Amigos, la tienda de abarrotes Flor de Jalisco, la heladería Mejor de Michoacán, el salón de bailes Casa Blanca y la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
La presencia de los inmigrantes es también notoria en las escuelas de la zona. En algunas, el 75 por ciento del alumnado es latino.
Quizás lo más alarmante para Crawford, sin embargo, es el aumento de las pandillas latinas -no tantas como para causar un aumento en las estadísticas de la delincuencia, pero lo suficiente como para mantener a la policía ocupada borrando pintadas de los bandejones y las barreras de sonido en algunas autopistas.
Crawford y Davies han sido amigos desde sus días en la Escuela Secundaria de Gainesville, y hubo una época en que cavilaban que sus hijos probablemente también estudiarían ahí.
"Pero no como está ahora", dijo Crawford, cuya hija más joven acaba de terminar su último año en la secundaria de una escuela en otro condado fuera de Gainesville.
El dueño del restaurante, Tim Bunch, 50, se acercó e hizo un gesto amistoso. Como varios de sus clientes, Bunch está menos preocupado con la llegada de inmigrantes ilegales a Gainvesvilla que con la reacción de algunos lugareños.
"La mayoría de los mexicanos ni siquiera quieren venir aquí. Simplemente necesitan comer", dijo más tarde. "Creo que todos somos hijos de Dios, hechos a su imagen... Y espero que la gente no llegue al punto en que se endurezcan sobre el destino de otros seres humanos".
Sin embargo, el tema dominante de conversación en las mesas era el de un pueblo que está siendo inexorablemente estropeado por la inmigración ilegal.
Martha Hemphill, 67, administradora de hospital jubilada, dijo que le daba miedo ir al centro comercial después de las ocho de la tarde.
Charles Slay, 73, contó que en una visita reciente a emergencias del principal centro médico de la ciudad, lo enfureció encontrarla llena de mexicanos, que supone que estaban ahí con casos que no eran urgentes porque no tenían seguro médico.
"Tendrías que haber visto lo que tuve que gritar para que la enfermera me prestara atención", dijo.
Uraina Smith, 61, y su marido Billy Ray Smith, 55, dijeron que se vieron obligados a vender su casa en una bonita parcela de Colonial y sus ranchos en Willow Ridge porque había sido "ocupada" por mexicanos que aparcaban en el jardín, se zambullían en la piscina común en pantalones cortos y metían a varias familias en una sola casa.
"Era una zona muy bonita. Ahora es un barrio bajo", dijo Billy Ray, suspirando.
Aunque sus quejas no son nuevas, hasta hace poco pocos habían hecho más que quejarse entre ellos. La mayoría dice que no sabían que el Congreso estaba considerando una legalización similar el año pasado. Pero esta vez, personalidades de televisión y de programas radiales de la región -Bill O'Reilly, Sean Hannity y Martha Zoller, de Gainesville mismo- han puesto el tema en primera plana.
Crwaford dijo que decidió ponerse en contacto con sus senadores porque "todo el mundo estaba diciendo que deberíamos decirles lo que pensamos sobre este asunto".

11 de julio de 2007
29 de junio de 2007
©washington post
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otro crimen de la patrulla fronteriza


[Nicholas Riccardi] Un agente dice que fue defensa propia, pero los testigos rechazan su versión.
Bisbee, Arizona, Estados Unidos. Lo que está claro de la cinta de video de vigilancia es que Nicholas Corbett hizo girar el furgón de la Patrulla Fronteriza y les cerró el paso a los cuatro inmigrantes que habían estado caminando dificultosamente a través del desierto a menos de cien metros al norte de la frontera.
Pero la cinta no muestra qué pasó después esa tarde de enero.
De acuerdo a las actas judiciales, Corbett dijo a sus superiores que había matado a Francisco Javier Domínguez-Rivera, 22, un solo balazo después de que el inmigrante recogiera una piedra para lanzársela.
Pero los otros inmigrantes -dos hermanos y una cuñada de Domínguez-Rivera-dijeron que su familiar tenía las manos vacías y que Corbett lo había obligado a arrodillarse antes de matarlo.
El fiscal del condado de Cochise ha acusado a Corbett, 39, de homicidio -un paso inusual, especialmente en un condado conservador aquejado durante largo tiempo por la inmigración ilegal.
El juez podría acusar a Corbett de un delito menor, como homicidio involuntario, en la audiencia preliminar fijada para agosto.
"Llegamos a la conclusión de que esta no fue una acción justificada legalmente", dijo el fiscal del condado, Ed Rhenheimer, que dice que ha sido inundado por indignados e-mails desde que presentara cargos a fines de abril. "Este es un incidente que no tiene nada que ver con política, no tiene nada que ver con el problema de la inmigración".
Pero en el sudeste de Arizona -donde los propietarios de casas encuentran a inmigrantes ocultándose en sus patios y donde proliferan los puestos de control de la Patrulla Fronteriza-, la inmigración ilegal impregna todos los aspectos de la vida e influye en cómo juzgan algunos el incidente. En lo que sí está la gente de acuerdo es que este caso demuestra que la frontera se ha hecho más peligrosa para los que tratan de cruzarla clandestinamente y para los agentes asignados para capturarlos.
Las agresiones contra los agentes han aumentado en un diez por ciento en Arizona el último año, y aunque el número se mantiene constante a nivel nacional, la Patrulla Fronteriza dice que los ataques se han vuelto más violentos. Los agentes dicen que los inmigrantes se echan a correr y arrojan piedras o, como ocurrió el mes pasado cerca de Yuma, Arizona, cócteles Molotov.
La Patrulla Fronteriza ha requisado casi dos veces más cocaína que el año pasado. El cruce también es más riesgoso para los inmigrantes ilegales. Las muertes de los inmigrantes clandestinos han aumentado en un 21 por ciento el año pasado. Los delincuentes vigilan las rutas para cruzar la frontera, roban a los inmigrantes y a veces secuestran a grupos enteros. Y las ciudades mexicanas fronterizas se han visto atormentadas por la violencia de los narcotraficantes, que las autoridades norteamericanas temen que se extienda al otro lado de la línea.
"Una gran parte de esto tiene que ver con la desesperación", dijo Jennifer Allen, directora de Border Action Network, de Tucson, un grupo que ayuda a los inmigrantes. "Debido a la muralla y a su militarización, hay un aumento de las operaciones de contrabando que son altamente profesionales y fuertemente armadas. Ahora lo que se juega es mucho más".
Los partidarios de Corbett están de acuerdo, pero agregan que creen que su proceso lo hace más riesgoso para todos. El agente Brandon Judd, que trabaja en la misma comisaría que Corbett, dijo que otros agentes ya no usaban sus armas después de la formalización del agente, y que las bandas de contrabandistas lo saben.
"Es menos probable que usemos la fuerza", dijo Judd, vicepresidente del sindicato local de agentes de la Patrulla Fronteriza. "Y es más probable que ellos la usen".
Peter Schey, director ejecutivo de Centro para Derechos Humanos y Constitucionales [Center for Human Rights and Constitutional Law] de Los Angeles, representa a los tres testigos del homicidio, y dijo que una Patrulla Fronteriza con más restricciones sería un buen desarrollo.
"La violencia en la frontera es una epidemia, y no se trata solamente de los contrabandistas", dijo Schey. "Es también la Patrulla Fronteriza misma. Son extremadamente rápidos a la hora de usar fuerza letal".
Corbett se ha declarado inocente. Su abogado, Sean Chapman, se negó a hacer comentarios sobre el caso. Durante una breve audiencia el mes pasado, enfatizó que su cliente "arriesga su vida en el servicio todos los días".
Algunos activistas contra la inmigración ilegal dicen que el caso es el último de toda una línea de procesos que tienen por objeto minar la seguridad de las fronteras de Estados Unidos. "Están iniciando esos procesos a petición del gobierno mexicano", dijo Andy Ramírez, de Amigos de la Patrulla Fronteriza [Friends of the Border Patrol], de Covina, observando que el presidente mexicano Felipe Calderón había escrito una carta a Washington condenando el homicidio y exigiendo una completa investigación.
El caso que ha recibido la mayor parte de la atención es el de los ex agentes de la Patrulla Fronteriza, Ignacio ‘Nacho' Ramos y José ‘Alonso' Compean, que fueron sentenciado a once y doce años respectivamente por el homicidio de un narcotraficante, que trataron luego de encubrir. Varios miembros del Congreso han pedido el indulto de los dos, y decenas de miles de activistas han firmado peticiones apoyando a los ex agentes.
En contraste, la reacción ante el caso de Corbett ha sido relativamente reducida a los dos lados de la frontera, especialmente en el condado de Cochise. Semanas después del homicidio, los agentes mataron a un perro a balazos. "Había más gente indignada por esto que por Francisco", dijo Cecile Lumer, activista del grupo de ayuda a los inmigrantes Ciudadanos por Soluciones para la Frontera [Citizens for Border Solutions], de Bisbee.
De acuerdo a las actas judiciales, Domínguez-Rivera vivió durante cuatro años en Nueva York y regresó a su ciudad natal, Puebla, México, en diciembre. Volvía a Estados Unidos la tarde del 12 de enero, llevando con él a dos hermanos y una cuñada.
En el pueblo mexicano fronterizo, Agua Prieta, los cuatro se unieron a un grupo de unas 25 personas que cruzaron la frontera esa mañana. Pero después de entrar a Estados Unidos, el grupo fue descubierto en el desierto abierto por la Patrulla Fronteriza, y los inmigrantes se dispersaron.
Corbett capturó un grupo de tres. Más tarde dijeron a los detectives que él los insultó, pero sin maltratarlos. Los colocó en una jaula en la parte de atrás del camión, volvió a subir al vehículo y siguió a Domínguez-Rivera y sus familiares cuando estos escapaban hacia México.
Los familiares dijeron a los investigadores que Corbett había bajado la ventanilla del asiento del pasajero y les apuntaba con una pistola mientras conducía. Dijeron que se estaban entregando cuando Corbett saltó de su camión. Pasó la pistola a su mano izquierda, dijeron, y usó su derecha para obligar a Domínguez-Rivera a arrodillarse antes de dispararle para matarlo.
El agente de la Patrulla Fronteriza envió por radio el código para comunicar que había disparado, pero inicialmente dijo al departamento del sheriff que no necesitaba ayuda y que "la situación está controlada", de acuerdo al informe del sheriff. La Patrulla Fronteriza pidió una ambulancia, pero sin revelar el por qué. Para cuando llegaron los investigadores del sheriff, Corbett ya había sido enviado a casa por sus superiores. Ahora ha sido asignado a trabajos de atención en la comisaría.
La Patrulla Fronteriza había dicho inicialmente a periodistas que no había un video filmado del homicidio. Pero el incidente fue filmado por una cámara de vigilancia en la frontera. La cinta muestra el camión detenido cerca de los inmigrantes. Corbett desciende del vehículo y se dirige derechamente hacia el grupo. No se ve claramente cuando dispara.
Rheinheimer dijo que la cinta contradecía las declaraciones de Corbett de que había tenido que perseguir a Domínguez-Rivera. Los detectives constataron que el arma había sido disparada a sesenta centímetros de la víctima, y la autopsia determinó que la bala entró a su pecho desde arriba. Corbett tiene una estatura de 1 metro 82; Domínguez-Rivera, 1 metro 52.
Los partidarios de Corbett se han quejado que los tres testigos no fueron separados después del homicidio y que fueron entrevistados juntos, dándoles tiempo para coordinar sus versiones. La versión de los testigos no tiene sentido, dijo Edward Tuffly, director del sindicato local de la Patrulla Fronteriza. Los agentes son adiestrados para no pasar el arma de fuego a la mano más débil.
"El modo en que trataron a los testigos fue chapucero", dijo Tuffly.
Rheinheimer dijo que no importaba que los testigos no fuesen separados. "Es un escándalo pensar que los tres ilegales se pusiesen de acuerdo en una historia que es corroborada por las evidencias físicas".
Rheinheimer dijo que le sorprendieron los indignados e-mails sobre la acusación, pero que creía que provenían fundamentalmente de gente de fuera del condado de Cochise. Dijo que prominentes activistas locales contra la inmigración ilegal se habían mantenido relativamente tranquilos en cuanto al caso.
Al otro lado de la frontera, también hubo una respuesta amortiguada. En Naco, Sonora, la ciudad más cercana al sitio del homicidio, los vecinos estaban más preocupados por los incidentes violentos cada vez más numerosos asociados a las drogas, incluyendo una balacera en mayo que dejó a cincos agentes mexicanos muertos y otros dieciocho muertos en una ciudad a sesenta y tres kilómetros al sur.
"Es simplemente un caso aislado", dijo Trinidad Alamea, una pastora que dirige un refugio de inmigrantes en el sur de Naco. "El otro día mataron a alguien en Agua Prieta y a dieciocho en Cananea, y otro aquí, y otro más allá. Eso ya no nos sorprende tanto".

nicholas.riccardi@latimes.com

5 de julio de 2007
©los angeles times
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cómo mueren los inmigrantes


[Nina Berstein] Nueva investigación de muertes de inmigrantes durante su reclusión.
Sandra M. Kenley estaba volviendo a casa desde su nativa Barbados en 2005 cuando cayó en la forma de encarcelamiento de más rápido crecimiento en Estados Unidos: la detención por inmigración.
Siete semanas más tarde, la señora Kenley murió en una cárcel en el campo de Virginia, donde se había quejado de no recibir medicinas para su presión alta. Fue uno de los 62 inmigrantes que murieron en instalaciones administrativas desde 2004, de acuerdo a un nuevo conteo del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas, que ha sumado muchas más muertes que las veinte conocidas previamente.
Ningún organismo oficial está encargado de llevar la cuenta de las muertes ocurridas en centros de detención de inmigración, un retazo de cárceles de condados, prisiones privadas e instalaciones federales donde se encuentran retenidas más de 25.700 personas que no poseen la nacionalidad estadounidense mientras el gobierno decide si las deporta o no.
Obtener detalles sobre los que murieron durante su detención es una empresa difícil dejada en manos de los familiares, grupos de activistas y abogados.
Pero a medida que el sistema de detención de inmigrantes se dispara para satisfacer las demandas de una implementación más estricta de las leyes de inmigración, las muertes durante la detención -y el secreto y confusión en torno a ellas- están provocando una creciente atención de parte de legisladores y de investigadores oficiales.
Estimulado por los informes bipartidistas sobre abusos en los centros de detención, el Senado aprobó unánimemente una enmienda al proyecto de ley sobre inmigración que fundaría una oficina de supervisión de las condiciones de detención dentro del Departamento de Seguridad Interior. La capacidad de detención crecería con 20 mil camas, o un 73 por ciento, según el proyecto, que se espera sea nuevamente debatido hoy en el Senado.
Las quejas se concentran en la ausencia de un control independiente y la incapacidad de definir normas para el cuidado médico, la prevención de suicidios y el acceso a ayuda jurídica.
El inspector general en el Departamento de Seguridad Interior anunció hace poco la "revisión especial" de dos muertes, incluyendo la de una mujer coreana en un centro de detención privado en Albuquerque. Las otras reclusas dijeron a un abogado que la mujer, Young Sook Kim, había suplicado por ayuda médica durante semanas, pero nadie le prestó atención, hasta que sus ojos se volvieron amarillos y dejó de comer.
La señora Kim murió de cáncer al páncreas durante su detención el 11 de septiembre de 2005, un día después de que fuera trasladada a un hospital.
Algunas de las críticas más agudas del sistema provienen de funcionarios de uno de los centros de detención más grandes del país, la Cárcel del Condado de York, en Pensilvania.
"El Departamento de Seguridad Interior ha hecho difícil, sino imposible satisfacer los requisitos constitucionales de proporcionar cuidados médicos adecuados a los reclusos que tengan una grave necesidad de esos servicios", escribió el año pasado el alcaide de la Cárcel del Condado de York, Thomas Hogan, en una declaración el año pasado.
Funcionarios de la agencia de inmigración dicen que algunas muertes son inevitables, y que médicos locales proporcionan controles externos suficientes. El centro de detención creció en más de un 32 por ciento el año pasado, y la duración promedio de las permanencias bajo a 35 días, de 89, dijo una portavoz, Jamie Zuieback.
"Gastamos 98 millones de dólares al año para proporcionar cuidados médicos a personas bajo nuestra custodia", dijo Zuieback. "Cualquiera que viole nuestras leyes nacionales de inmigración recibirá el mismo tratamiento, independientemente de su condición médica".
Se negó a proporcionar información sobre las 62 muertes en centros de detención desde 2004, incluyendo nombres, fechas, centros o causas.
Se informó sobre veinte muertes durante el mismo período en un reciente documento informativo para el enviado especial de Naciones Unidas sobre derechos humanos de los emigrantes de una lista compilada por abogados de libertades civiles sobre la base de informes de familiares, abogados y boletines de prensa.
Las normas de detención fueron adoptadas por la agencia de inmigración en 2000, pero no son legalmente aplicables, a diferencias de las reglas para el tratamiento de reclusos criminales. El Departamento de Seguridad Interior ha rechazado por los esfuerzos del Colegio de Abogados de Estados Unidos de convertir las normas en regulaciones, diciendo que la creación de reglamentos reducirían la flexibilidad de la agencia.
"Las muertes destacan de la peor manera los problemas del sistema", dijo Sunita Patel, abogado de Ayuda Jurídica [Legal Aid], que preparó el documento para el enviado.
Algunos partidarios de frenar la inmigración dicen que la solución son las deportaciones más rápidas.
"No se puede esperar que el contribuyente financie las elaboradas instalaciones de detención que quisieran algunas de estas organizaciones", dijo Dan Stein, presidente de la Federación por la Reforma de la Inmigración.
En el caso de la señora Kenley, una residente con permanencia legal en Estados Unidos durante más de treinta años, la detención interrumpió su tratamiento médico de su alta presión sanguínea, fibroma y hemorragia uterina. La autopsia atribuyó su muerte a una dilatación del corazón debida a un enfermedad crónica hipertensa. Pero un informe de los servicios médicos de emergencia dicen que se cayó del nivel superior de una litera y que otra reclusa había llamado a su puerta durante veinte minutos antes de que se apersonara algún guardia.
La hermana de Kenley, June Everett, dijo que sus preguntas no habían sido respondidas.
"¿Cómo murió mi hermana?", preguntó. Nicole, la hija de Kenley, lloraba. "Es todo muy confuso. ¿Quién lo sabe, realmente? Y me gustaría saberlo".
Kenley había estado viajando con su nieta de un año cuando llegó al Aeropuerto Internacional de Dulles en Washington, según muestran documentos, y se le ordenó volver sin el bebé para que explicara dos antiguas faltas por drogas que habían salido a la luz en una base de datos del aeropuerto.
Obedeció. Una transcripción muestra que admitió haber sido condenada por posesión de drogas en 1984 y en 2002 por tratar de comprar una pequeña cantidad de cocaína. Describió su vida como descarrilada por la drogadicción después de trabajar once años en la sala de correo de un diario.
"Me trastornó la vida", dijo Kenley al inspector de inmigración, mencionando sus tres años sin drogas después de la libertad condicional y tratamiento, la compleción de un curso de enfermería y la custodia legal de su nieta, Nakita. También mostró que estaba ingiriendo medicinas para la presión alta, y debía operarse.
El inspector la arrestó, invocando dos leyes: por las dos condenas por cargos relacionados con drogas podía ser expulsada de Estados Unidos.
"Apenas estoy viva", escribió Kenley más tarde a su hermana desde la Cárcel Regional de Pamunkey, Hanover, Virginia. "Estoy tratando de aguantar hasta que me consigas un abogado que me ayude".
Muerio en la Cárcel Regional de Hamton Roads, en Portsmouth, Virginia.
Sus comparecencias ante el tribunal fueron por video, y esperó a un abogado voluntario que nunca llegó.
A veces ni siquiera los detenidos con asesoría jurídica sobreviven.
Abdoulai Sall, 50, mecánico de taxis nacido en Guinea, de Washington, sin antecedentes criminales, murió durante su detención en diciembre pasado.
Sall, cuyo patrón lo había patrocinado durante diecisiete años para que obtuviera un permiso de residencia, estaba en una entrevista con un abogado, Paul S. Allen, cuando fue inesperadamente arrestado por una antigua orden de deportación -parte de un enredo jurídico que le dejó otro abogado cuando abandonó su caso en los años noventa, dijo Allen.
El expediente muestra que el despacho de Allen insistió en la intervención médica de Sall, que había estado siguiendo un tratamiento con fármacos para una seria afección al riñón en la época de su detención. Mientras estaba retenido en la Cárcel Regional de Piedmont, Farmville, Virginia, se quejó de que no estaba recibiendo sus medicinas y que sus síntomas estaban empeorando en la unidad.
Otros reos dijeron que encontraron a Sall acurrucado junto al secador de la unidad para calentarse, y apenas podía caminar. "Los del personal médico le dijeron que no tenían lo que necesitaba porque inmigración no pagaba lo suficiente", escribió un detenido.
La acusación fue rechazada por Lou Barlow, el alcaide de la cárcel, que dijo que Sall había sido bien cuidado, incluyendo una visita al pabellón de emergencias local.
"Nunca hicimos nada contrario a la ética, ilegal o inmoral", dijo Barlow.
La autopsia todavía está pendiente.
Algunas muertes, como la de la señora Kim, salen a la superficie bastante después de ocurridas. Kim, cocinera, 60, fue detenida en una redada en un salón de masajes y retenida durante un mes en el Centro Correccional Regional de Albuquerque, una cárcel de condado operada por la Cornell Companies, una empresa privada.
Meses después de su muerte, un abogado de Santa Fe, Nuevo México, Brandt Milstein, se enteró del caso por otros detenidos coreanos, desde entonces deportados. Milstein dijo que según las leyes de Nuevo México, la muerte debió haber sido revisada por un inspector médico, pero los funcionarios no informaron que su muerte había ocurrido en custodia.
Hace unas dos semanas -casi dos años después de la muerte de Kim-, el despacho del inspector general lo llamó, dijo Milstein. La investigación está en camino.

26 de junio de 2007
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detienen a secuestradores


Detenidas 9 personas en EEUU que mantenían secuestrados a 46 indocumentados.
Washington, Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses arrestaron en Texas a nueve personas, entre ellas siete mexicanos, que mantenían secuestrados a 46 inmigrantes indocumentados a la espera de que les pagaran los gastos de su entrada al país, informó este viernes el Departamento de Justicia.
Los agentes de Inmigración detuvieron a siete mexicanos y dos estadounidenses el miércoles en una casa de Houston (Texas, sur), donde mantenían encerrados a 46 indocumentados latinoamericanos que habían introducido en Estados Unidos, entre ellos 10 mujeres y ocho menores de edad.
Según el Departamento de Justicia, "los agentes han sido llevados a la residencia por un inmigrante indocumentado que había sido liberado (por los 'coyotes') después de que un policía encubierto pagara 1.600 dólares a uno de los traficantes de personas".
Los detenidos deben ser juzgados por una corte federal.
Entre los inmigrantes secuestrados, había 19 hondureños, 10 salvadoreños, 11 mexicanos, cinco guatemaltecos y un brasileño.

17 de febrero de 2007
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eua construye muro en frontera


Congreso de EEUU aprueba construcción de un muro en la frontera con México.
Washington, Estados Unidos. El congreso estadounidense aprobó definitivamente este viernes la construcción de un muro de 1.200 km en la frontera con México para frenar la inmigración ilegal, al dar el senado su visto bueno por 80 votos contra 19, justo antes del receso por las elecciones legislativas de noviembre.
Tras la abrumadora aprobación del senado, el presidente George W. Bush debe ahora firmar la ley para lanzar la construcción del muro, severamente criticado por México, y cuya financiación todavía no está garantizada, ya que los congresistas sólo aprobaron 1.200 millones de los 6.000 millones de dólares que requiere su realización.
Tras el visto bueno del senado, el muro se convirtió en el único elemento de la reforma migratoria en ser aprobado por el congreso tras casi un año de áspero debate sobre la forma de controlar la llegada de inmigrantes y qué hacer con los casi 12 millones de indocumentados que ya están en el país.
La cámara alta bloqueó, en cambio, otras cuatro medidas contra la inmigración ilegal aprobadas por la cámara de representantes en los últimos días, como la exigencia de que una tarjeta electoral para los votantes estadounidenses, a fin de impedir que extranjeros acudieran a las urnas.
Además de la contrucción del muro, la ley establece controles a lo largo de las fronteras terrestres y marítimas de Estados Unidos mediante agentes de la patrulla fronteriza y tecnología que incluye el uso de satélites, cámaras y aviones sin piloto.
El jefe de la oposición demócrata en la cámara baja, Harry Reid, atribuyó la aprobación del muro a la voluntad de la mayoría republicana de "defender su escaño y no la frontera", acusando a sus rivales de querer sacar provecho del proyecto en las próximas elecciones del 7 de noviembre.
Entre los senadores que aprobaron el proyecto figuran personalidades como el republicano y cubanoestadounidense Mel Martínez (Florida) o la demócrata con aspiraciones presidenciales Hillary Clinton.
La cámara de representantes, bajo el liderazgo de los congresistas más radicales del Partido Republicano como James Sensenbrenner (Wisconsin, norte), aprobó en diciembre una polémica ley de inmigración que sólo incluía medidas represivas y cuyo proyecto emblemático era la construcción del muro fronterizo.
Seis meses después, el senado votó a favor de un texto muy diferente que dejó en 600 km el proyecto de valla y añadió sobre todo un camino para regularizar a millones de indocumentados mediante un programa de trabajo temporal, como exigía el presidente George W. Bush.
Los representantes republicanos se opusieron al proyecto del senado argumentando que la regularización significaría una amnistía general, e impidieron un acuerdo en el grupo parlamentario de conciliación, que debía compaginar las versiones de ambas cámaras.
Tras decretar a principios de septiembre el fracaso de la reforma migratoria amplia, los representantes republicanos volvieron a la carga con el proyecto del muro, dejando el resto de la reforma migratoria en el limbo, para lograr su aprobación justo antes de las elecciones al congreso del 7 de noviembre.
La lucha contra la inmigración ilegal constituye uno de los temas principales de la campaña electoral. Los republicanos cuentan con la aprobación del muro, entre otros temas, para mantener su mayoría en ambas cámaras del congreso.
Por su parte, el gobierno mexicano ya expresó "su profunda preocupación y enérgico rechazo al establecimiento de barreras físicas en la zona fronteriza" ya que "lastiman la relación bilateral en su conjunto" y "son contrarias al espíritu de cooperación que debe prevalecer para garantizar la seguridad en la frontera común".

30 de septiembre de 2006
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vigilantes 6


[Michael Leahy] Los Vigilantes de Herndon están decididos a parar la inmigración ilegal. Pero ¿es lo que quiere Estados Unidos? Última entrega.
Los relatos de cómo Mario Martínez y muchos de sus amigos entraron clandestinamente a Estados Unidos tienen un detalle en común: Los hombres cruzaron desde México en Arizona. De los veinte sectores que controla la Patrulla Fronteriza, en las fronteras norte y sur, el sector más ajetreado es el de Tucson, que se extiende por 420 kilómetros al oeste del condado de Yuma, Arizona. De acuerdo a cifras de la Patrulla Fronteriza, en el año fiscal 2005 la patrulla realizó en todo el país 1.17 millones de detenciones de extranjeros ilegales, de las que 438 mil en el sector de Tucson, más que en cualquier otro.
Que sea el sector más activo también implica que es el más asediado. Las agresiones contra agentes de la Patrulla Fronteriza han aumentando considerablemente en el sector de Tucson, lo mismo que en todo el país. Y ni siquiera los agentes de la Patrulla Fronteriza afirman que la agencia haya frenado el flujo de inmigrantes ilegales en el sector. Pero capturar a tantos ilegales también significa que la mayoría de ellos escapan a la detección. "Todavía no controlamos esta zona operacionalmente", dice Salvador Zamora, subjefe de la Patrulla Fronteriza.
Grupos de investigación de la inmigración calculan normalmente el número de inmigrantes ilegales que cruzan la frontera en unos tres millones al año, lo que quiere decir que por cada inmigrante aprehendido, otros tres logran pasar. "No tenemos modo de llevar la cuenta", dice Zamora, "aunque no disputamos las cifras. Simplemente sabemos que hay un montón de gente cruzando. Pero creemos que estamos avanzando, y estamos ansiosos de mostrar a la gente nuestros progresos".
Sin embargo, algunos agentes de la Patrulla Fronteriza creen que la patrulla carece de personal suficiente, que su fondo nacional de once mil agentes debe ser aumentando substancialmente. Muchos agentes, incluso los que rechazan los métodos de los vigilantes, reconocen que el grupo ha ayudado a reanimar la discusión sobre la seguridad en las fronteras. Pero oficiales de la Patrulla Fronteriza normalmente desechan el impacto de los vigilantes. "Los vigilantes han realizado una campaña de márketing exitosa, pero no mucho más que eso, porque la implementación real de la ley implica estar en la frontera más que treinta días en las sillas", dice Zamora.
La falta de personal no es todo lo que estorba a la Patrulla Fronteriza, dice Zamora. "Ahora mismo un 50 por ciento del país quiere que hagamos más en cuanto a este tema, y el otro 50 por ciento quiere que hagamos otra cosa. La gente tiene que ponerse de acuerdo sobre lo que quiere".
Entretanto, un inmigrante inteligente entiende que, si se es persistente, logrará quedarse en Estados Unidos. Una tarde, agentes de la Patrulla Fronteriza aprehenden en el desierto a 21 extranjeros ilegales y les ordenan sentarse. Un joven se tiende en la tierra, sonriendo afablemente a los agentes. Se llama Javier Ángel Hernández y a los 21 ya ha vivido durante dos períodos en Estados Unidos. Dice que después de cruzar la frontera la primera vez, trabajó durante casi un año en Willcox, Arizona, recogiendo tomates, hasta que fue aprehendido en una redada de la Patrulla Fronteriza en 2003 y deportado a México. Fue arrestado y expulsado nuevamente en 2004, después de que entrara clandestinamente para trabajar en la misma compañía.
"¿Por qué volviste a Willcox después de ser arrestado allá por primera vez?", le pregunta Zamora.
"Porque me gustaba, y estaba más cerca de México", responde Hernández, en español. "Me pagaban bien. Seiscientos dólares a la semana, sin impuestos, ocho horas al día. Le pagaba diez dólares a alguien para que cobrara mi cheque".
"¿Por qué trataste de cruzar esta vez?", pregunta Zamora.

"No tenía alternativa", dice Hernández, y cuenta que había estado cultivando y cosechando café cerca de su casa en Chiapas cuando las lluvias torrenciales y los corrimientos de tierras arruinaron sus cultivos y terminaron sus trabajos. Volvió a encaminarse hacia el norte, feliz. "Se gana mucho más que allá", dice. "Me gusta Willcox. Hacia allá quiero ir".
Zamora le indica que se suba a la furgoneta. Hernández será trasladado a Nogales, donde será formalizado y luego escoltado a la frontera, desde donde entrará caminando a México. Una vez al otro lado, Hernández podrá contemplar qué hacer, a sólo doscientos metros de Estados Unidos. Si es como muchos de los aprehendidos, intentará cruzar nuevamente uno o dos días después, si no esa misma noche. El joven parece tímido antes de subirse a la furgoneta. Pero, cuando Zamora se distrae para hablar con otro, Hernández sonríe y dice: "Sí, sí, Willcox, mañana".
Willcox, mañana.

Ephraim Cruz, agente de la Patrulla Fronteriza suspendido indefinidamente y formalizado por conducir a la novia mexicana de un colega agente al otro lado de la frontera en Estados Unidos, tiene su propia perspectiva sobre la ambivalencia de Estados Unidos con respecto a los inmigrantes ilegales. "Todos sabemos aquí [en Douglas, Arizona] quién construye las casas para los jefes de la Patrulla Fronteriza", dice. "Son los inmigrantes ilegales. Todos saben por quienes son atendidos cuando entran a un restaurante. Todos saben quiénes recogen los tomates que compran... Todos saben que hay varios agentes que viven con mujeres mexicanas. Pero también hay otros ejemplos en que sólo la mujer y el agente saben la verdad -donde la mujer es aparentemente una ciudadana norteamericana porque forma parte del tejido social de la ciudad donde vive en el lado americano de la frontera. Sus hijos van a la escuela pública aquí. Ella y sus hijos viven en viviendas sociales. Es miembro del club del gimnasio del barrio".
A la espera de su juicio por una corte federal por el cargo de introducir clandestinamente a un extranjero ilegal, mantiene su inocencia y dice que no sabía que la mujer era ilegal. Cruz considera la acusación como una venganza por haber dicho que la Patrulla Fronteriza maltrataba a los inmigrantes detenidos. Ve la hipocresía de las leyes de inmigración donde quiera que mire. Comparte una sola cosa con los vigilantes: el desprecio por las prácticas laborales de las grandes empresas. "Nosotros arrestamos a los inmigrantes porque es más fácil", dice. "Pero son los grandes empleadores que los contratan los que crean la demanda de su trabajo. ¿Dónde está la justicia si dejamos que los inmigrantes sufran? ¿Sabes por qué los vigilantes no pueden ganar esta lucha? Es simple: Hay muchos más empleadores que usan a los inmigrantes que vigilantes que no lo hacen".

Después de Noche Vieja, George Taplin tiene sus momentos de alegría, pero también sufre pequeñas humillaciones. Una mañana se asoma a la puerta de su casa y descubre una pintada en la acera: "NADIE ES ILEGAL" y "EL AMOR NO TIENE FRONTERAS".
Unas semanas más tarde, una fría noche de la semana en febrero, está siendo vitoreado por su liderazgo de los vigilantes. El auditorio de la Escuela Secundaria Herndon está a mitad lleno y un equipo de seguridad utiliza un detector de metales para controlar a los invitados a la entrada. Chris Simcox, llevando su chaqueta de cuero negra y una camiseta blanca con un chaleco antibalas debajo, ha llegado a Herndon para otorgar a Taplin el Galardón Águila de los vigilantes.
El galardón, dice Simcox, reconoce las "excelentes contribuciones de Taplin a la salvación de la república". Entre vítores, Simcox predice la victoria en Herndon y en todas partes donde los vigilantes han atacado a sus enemigos. Una lista de oradores de todo el país se han acercado a dar inspiración. Un hombre, observando a un grupo de críticos en el terreno de la escuela, grita por el micrófono: "Esa gente allá afuera tienen otros valores: Quieren despojar a Estados Unidos de su recompensa".
El público lo ovaciona. Taplin proclama: "¡Ese es un patriota!"
Después, Taplin da la mano y posa para fotografías, exhibiendo su trofeo. Dice que tiene la sensación de que la guerra puede no terminar nunca, que "esa gente está en todas partes". Pero él nunca abandonará la lucha, dice.
Pero, a esa hora, la determinación se encuentra a los dos lados de las calles de Herndon. Unos minutos después y a unos bloques de distancia, tres trabajadores latinos con cazadoras manchadas de pintura esperan tranquilamente junto al Starbucks, soplándose las manos. Una furgoneta con una escalera para en el estacionamiento junto a ellos, y un hombre de rasgos asiáticos sale, sonríe y se acerca.
"Hola", dice uno de los hombres, dándole la mano al asiático. El apretón de mano sella un acuerdo.
"Gracias", dice el asiático.
Los necesita para la mañana siguiente. Hay cosas por hacer.

19 de marzo de 2006
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