Blogia
mQh

inmigración usa

separados por la muerte


Cuando muere alguien en una familia de inmigrantes ilegales, los sobrevivientes no se atreven a volver a casa para el funeral.
[Anna Gorman] Estados Unidos/México. Alberta Trujillo sintió que llegaba su bebé. Despertó a su novio, Margarito García, y le dijo que tenían que ir al hospital.
Ninguno de ellos tenía coche ni licencia de conducir. Así que se vistieron y empezaron a caminar hacia el Doctors Hospital de Los Angeles del Este, a una cuadra de distancia.
Trujillo tuvo que parar al otro lado de la calle frente a la unidad de urgencias mientras García corría a buscar ayuda. Volvió con una silla de ruedas y un asistente, y la pareja se dirigió a toda prisa hacia el hospital.
Sabían que se trataba de una bebita, y ya habían elegido su nombre: Nicole.
Pero ahora los latidos del corazón del bebé latían lentamente, así que Trujillo empezó a pujar tan pronto como llegó el doctor.
"Estaba preocupado", dijo García. "No sabía qué pasaría".
Nicole nació el 25 de enero a las 4:22 de la mañana. Pero no respiraba y su corazón había dejado de latir. Los doctores no pudieron salvarla.
Minutos después García cogió las manos de Trujillo, tratando de consolarla, cuando ella empezó a vomitar sangre.
"Por favor, que no me pase lo que le pasó al bebé", suplicó Trujillo, llorando.
El doctor llevó a Trujillo a cirugía para tratar de detener la hemorragia. Pero a la una de la tarde, Trujillo estaba muerta.
"Me quería morir", dijo García.
Sus penurias no habían terminado. Cuando lloraba la muerte de su novia y su hijita, García se dio cuenta de que su decisión de cuatro años antes de cruzar furtivamente la frontera estaba a punto de convertirse en un fracaso.
En momentos en que la mayoría de las familias se reúnen para dar expresión a su dolor, familias como las de Trujiilo se encuentran separadas por su decisión inicial de cruzar la frontera ilegalmente, su deseo de sepultar a sus parientes en el país natal y su temor de no poder volver si viajan a México.
El consulado mexicano en Los Angeles paga el viaje final de los inmigrantes a casa en casos en que la familia no puede hacerlo. En los últimos cuatro años, el consulado ha enviado a México a más de mil personas para su entierro allá. El cónsul general Juan Marcos Gutiérrez-González dijo que la situación de los familiares sin documentos que no pueden acompañar a los difuntos "es la peor de todas".
"Es la experiencia más directa del sufrimiento humano", dijo.

Pero Dan Stein, presidente de la Federación por la Reforma de la Inmigración en Estados Unidos dijo que ese es el precio que pagan los inmigrantes ilegales por quebrantar la ley.
"Tenemos fronteras y tenemos leyes de inmigración", dijo. "La gente que decide saltarse las leyes tiene que aceptar las consecuencias".
García quería sepultar a Trujillo y su bebé en Los Angeles. La familia de Trujillo -tanto en Estados Unidos como en México- quería enterrarla en su ciudad natal y donde sus padres todavía vivían. Tres de sus hijos de un matrimonio anterior también vivían en México.
"Mi hermana siempre luchó por tener aquí una vida mejor", dijo Elizabeth Trujillo, que vive en Los Angeles. "Pero somos mexicanos y queremos volver al lugar donde nacimos".
Alberta Trujillo salió de su pueblo de Pericotepe cuando tenía once, abandonando la escuela para acompañar a su hermana mayor a Ciudad de México. Se casó cuando era adolescente y tuvo cuatro hijos. El suyo fue un matrimonio difícil y terminó mal, dijo su familia.
En 1999 Trujillo decidió marcharse al norte, dejando a sus hijos en casa y cruzando ilegalmente la frontera norteamericana. Vivía en Los Angeles del Este, donde se ganaba la vida cocinando en una cantina y vendiendo productos cosméticos y Tupperware. Trujillo envió dinero a su familia para que compraran un terreno y construyó una casa justo en las afueras de Ciudad de México. Trujillo volvió en 2001 para ver a sus hijos y su casa y divorciarse. Su hijo mayor, Miguel Ramos, se fue a vivir con ella. Quería construir una segunda planta en su casa y abrir una pequeña tienda en el barrio.
Pero después de cuatro años, Trujillo decidió volver a Estados Unidos y ganar más dinero. Quería llevar a sus hijos, pero sólo sus dos hijas hicieron el viaje con ella. Una de ellas volvió a México poco después.
Ramos, ahora de 22 y todavía en México, apoyó la decisión de su madre de marcharse, pese a que se perdería su graduación y el nacimiento de su primer hijo.
"Pero lo que yo quería era que fuera feliz, más que estuviera conmigo", dijo.
En la Nochebuena de 2006 en Los Angeles, Trujillo conoció a García, que estaba trabajando en la construcción y viviendo con amigos. Ella tenía 37, y él 26, y empezaron a salir pese a la diferencia de edad. El Día de los Enamorados, le dijo que estaba enamorado de ella. No tenía mucho que ofrecerle, pero le prometió cuidarla.
"Yo quería que viviera como una reina", dijo García.

Según dijeron sus hermanos, Trujillo se veía feliz por primera vez en muchos años. García, que había perdido a sus dos padres, también esperaba empezar de nuevo. Empezaron a vivir juntos y en la primavera Trujillo se dio cuenta de que estaba embarazada.
"Estábamos esperando al bebé con mucha alegría", dijo García.
El forense determinó que Trujillo murió cuando el fluido amniótico llegó a su sangre. Su bebé murió después de que la rotura de la placenta le hiciera perder oxígeno y sangre. Emergency Medi-Cal pagó la cuenta del hospital.
Familiares y amigos se reunieron todas las noches para rezar el rosario en una tienda blanca en el camino de entrada a su casa en Los Angeles del Este, donde vivían Trujillo y García. Colocaban velas y ramos de flores en torno a un foto enmarcada de Trujillo y un impreso de la ecografía del bebé. Un banderín en una de las coronas decía en letras brillantes: ‘Descansa en paz’.
Rezaron. Cantaron. Y mientras comían tamales y bebían chocolate caliente, se contaban historias de Trujillo. En la casa, la cuna de Nicole estaba vacía, hecha con ropa de cama del Oso Pooh y llena de pañales, polvos talcos, botines tejidos y ropa de bebé todavía con las etiquetas.

García y cuatro de los hermanos de Trujillo en Estados Unidos son ilegales. Volver a México con el cuerpo significaría hacer un viaje caro y peligroso para sus trabajos y sus hijos nacidos en Estados Unidos. Decidieron que los cuerpos de Trujillo y su bebita serían enviados a México. Ellos, pese a todo, se quedarían en Estados Unidos.
"Murió donde vivía", dijo su hermano Fernando Trujillo. "Pero allá también hay gente esperándola".
García pidió ayuda en el consulado mexicano, que accedió a pagar las expensas y le recomendaron a una funeraria local.
Una noche, García fue a la funeraria a entregar ropa para Trujillo y el bebé. Metió la mano en una bolsa de plástico y sacó la ropa de Trujillo prenda por prenda: una blusa amarilla, un par de calcetas y un pijama.
"Esto es... no sé, ¿un sombrerito?", dijo García, apretándolo.
El velatorio y la misa tomó lugar el jueves noche. En la capilla, Nicole yacía acunada en los brazos de su madre en un sencillo ataúd negro. Trujillo llevaba una blusa amarilla abotonada debajo de un traje negro. Tenía los labios pintados de rosado y su pelo estirado hacia atrás.
Parado frente a un mural de Jesús entre las nubes, un sacerdote asperjó agua sobre la cabeza de Nicole y la bautizó en la fe católica. Luego le dijo a García que se acercara al ataúd.
Desde que murieran, era la primera vez que veía a su novia y bebé. García se persignó y volvió rápidamente a su asiento, tratando de contener sus lágrimas. A la mañana siguiente en el tanatorio, García tomó en brazos al bebé y miró su cara pálida. "No quería que te pasara esto, preciosa", susurró mientras la besaba en la frente. "Duerme, mi bebita. Te quiero mucho, cariño".
Luego se dirigió hacia el ataúd. Tocó levemente la cara de Trujillo y le acomodó su collar de cuentas.
"Algún día estaremos juntos", dijo, con la voz temblorosa. "Ahora estamos casados. Eres el amor de mi vida".

En Cholula, México, la hermana de Trujillo, Felicitas, y su hermano Artemio fueron a una funeraria a escoger un ataúd. La familia estaba usando donaciones para comprar un nuevo ataúd para remplazar el de madera contrachapada donado por el consulado mexicano.
"¿Cuál es el más barato, de pino?", preguntó Artemio a uno de los empleados de la funeraria.
"Ese, a 4.800 pesos [unos 450 dólares]", respondió el empleado.
"Es muy sencillo. Este es más bonito. ¿Cuánto es?"
"Seis mil pesos", dijo.
Felicitas colocó su mano encima del ataúd, que tenía un relieve de una afligida Virgen María. Artemio sacó una foto del ataúd con su celular y la envió a sus hermanos en Los Angeles, que ayudarían a pagarlo.
Los cuerpos viajaron en un vuelo de carga de Los Angeles a Ciudad de México. Empleados de la funeraria de Cholula retiraron el ataúd, lo subieron al coche fúnebre y lo trasladaron a la funeraria.
Cuando los hombres trasladaban el cuerpo al nuevo ataúd de madera, pasaron el bebé muerto a su tía. Felicitas Trujillo cogió al bebé brevemente, diciendo solamente: "Chiquita". Luego cogió la mano de su hermana antes de alejarse.
Felicitas dijo que sabía que García quería que su hermana fuera enterrada en Estados Unidos, pero que ella pertenecía aquí.
"Le agradezco porque hizo feliz a mi hermana", dijo. "Pero aquí está la familia... Aquí están las tradiciones que allá no existen".

En Pericotepec, un pueblo de setecientos habitantes, los padres de Trujillo llevaban esperando más de dos semanas por el retorno de su hija. Cuando el coche fúnebre de Cholula llegó poco antes de las seis de la mañana, estaban entre las dos hileras de familiares con velas y flores en sus manos.
"¡Aplausos!", gritó una mujer, haciendo que los otros aplaudieran y gritaran "¡Alberta!" Entre balones y cintas blancos y negros, un enorme letrero decía: "Bienvenida Difunta Alberta Trujillo Hernández".
La triste llegada a casa subrayaba la diferencia en cómo son vistos los inmigrantes ilegales en México y en Estados Unidos. En México son vistos a menudo como héroes que se esforzaron en el trabajo e hicieron inmensos sacrificios para mantener a sus familias.
Los tres hijos mayores de Trujillo ayudaron a colocar el ataúd en una mesa. Anabel Ramos, 21, arregló las flores en los bordes de la mesa. Josué, 17, apoyó su cabeza en la parte inferior del ataúd. Miguel Ramos miró la cara de su madre y suspiró profundamente.
Colocaron rosas blancas y gardenias en el interior del ataúd, junto con una rosa espinuda para que Trujillo pudiera protegerse de enemigos en su camino al cielo. También colocaron botellas de agua y leche para Nicole.
Los padres dijeron que no entendían por qué se había marchado al norte. ¿Hay algo más importante que estar junto a la familia? Incluso después de conocer a García, podría haber vuelto a casa con él, dijeron.
"Habría sido pobre, pero habría estado cerca de nosotros", dijo su madre, Delfina Hernández, 66. "Y yo habría podido verla en vida una vez más".
Su padre, Eduardo Trujillo, 70, dijo que había hecho lo posible para que sus hijos fueran felices en México y no tuvieran que viajar a Estados Unidos. Ahora, con su primer hijo muerto, de sus doce, Trujillo dijo que quería que volvieran a casa.
"Nos gustaría que volvieran todos, a su tierra, a su país, México", dijo. "Pero son ellos los que deciden, no yo".

Vecinos y amigos se acercaron a la casa al caer la noche. De vez en vez, alguien del grupo dirigía las oraciones frente al ataúd. Las mujeres cocinaban y fregaban los platos debajo de un enorme mezquite.
Los hombres se acurrucaron en torno a una fogata, bebiendo arroz con leche. Cerdos y gallos deambulaban por el lugar.
En un momento, algunos de los familiares de Trujillo se reunieron en un cuarto de la casa para mirar un DVD con fotos de Estados Unidos. Había fotografías de Trujillo y sus hermanos durante un asado y jugando con niños.
El hermano de Trujillo detectó a un hombre que no conocía y preguntó si acaso era García.
"¿Margarito?", dijo Miguel, el hijo de Trujillo. "No lo sé. No lo vi nunca".
El día de la sepultura, dos niñas arrojaron pétalos de flores cuando encabezaban la procesión hacia el cementerio por el camino principal del pueblo. Decenas de deudos, con incienso, velas y flores en sus manos caminaban junto a los hombres que portaban el ataúd. Cuando pasaron frente a la escuela primaria y las casas, las campanas de la iglesia se echaron a repicar y una cálida brisa envolvió en polvo a la procesión. Un grupo de mariachis -vestido en apretados trajes y con corbatines rojos- cantaron canciones de amor y pérdidas.
Cruces de metal, flores secas y lápidas manuscritas salpicaban el pequeño cementerio.
Sin palabras casi, amigos y familiares besaron el ataúd de Trujillo y rezaron en voz alta. La madre de Trujillo se sentó en el suelo y cubrió su cara con pañuelos. Los familiares corrieron a ofrecerle agua y a abanicarla con sus sombreros.
"Dios mío, te pido que veles por su alma", lloró.

Los palafreneros usaron gruesas cuerdas para bajar el ataúd en la fosa. "Poco a poco", dijo el padre de Trujillo, guiándolos. "Lentamente, muchachos".
Las mujeres se apresuraron a acomodar ramos de azucenas, rosas y gardenias. Se cogieron todos de las manos y rezaron por última vez. Los tres hijos de Trujillo fueron los últimos en marcharse.
Miguel Ramos se apoyó contra un árbol con sus puños apretados. Hubiese deseado que en este tiempo de duelo estuviesen todos juntos, pero se había acostumbrado al hecho de que su familia estaba separada por la frontera.
"Nos unimos en momentos de necesidad", dijo. "No importa si estamos aquí o allá".

anna.gorman@latimes.com

18 de abril de 2008
2 de abril de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
rss


guardia de fronteras mató a inmigrante


[Randal C. Archibold] Empezó juicio a guardia fronterizo que mató a un inmigrante ilegal en Arizona.
Tucson, Estados Unidos. En un tramo del desierto justo al norte de México, lo que empezó hace un año como una interceptación relativamente rutinaria terminó cuando un agente de la Patrulla Fronteriza disparó a quemarropa contra un inmigrante ilegal, causándole la muerte.
Si la conducta del agente fue homicidio o defensa propia será resuelto en el juicio que empezó esta semana en el cargado debate sobre la inmigración ilegal.
El agente, Nicholas W. Corbett, 40, fue acusado de homicidio en segundo grado, homicidio involuntario y homicidio por negligencia por el tiroteo que según la fiscalía no fue provocado por el inmigrante, Francisco Javier Domínguez, 22, en momentos en que se entregaba.
El fiscal, Grant Woods, ex fiscal general del estado, dijo el miércoles en el juicio que el agente Corbett había mentido a sus jefes sobre lo que ocurrió. La evidencias científica, dijo Woods, respaldaba convincentemente las versiones de los acompañantes de Domínguez, todos familiares.
"Todos respetamos a la Patrulla Fronteriza y a la policía, pero tú no matas a alguien que está tratando de entregarse", dijo al jurado.
El abogado del agente Corbett, Sean Chapman, dijo que el agente, que ha sido asignado a labores administrativas, disparó cuando Domínguez, enojado y frustrado ante la perspectiva de ser detenido, amenazó con "romperle el cráneo" con una piedra.
Las versiones de sus acompañantes no son fiables, dijo Chapman, porque fueron "corrompidas e influidas" por funcionarios consulares mexicanos que se reunieron con ellos después del incidente. El departamento del sheriff del condado de Cochise, agregó, "hizo una pésima investigación".
Las tensiones a lo largo de la frontera están aumentando. Grupos de derechos humanos a los dos lados de la frontera acusan a la Patrulla Fronteriza de utilizar métodos excesivamente agresivos. La dependencia dice que sus agentes deben defenderse de la creciente violencia de contrabandistas frustrados por el fortalecimiento de las medidas contra la inmigración ilegal.
La Patrulla Fronteriza no quiso comentar sobre el juicio, un raro proceso criminal de un agente por conductas durante horas de servicio. El único otro agente acusado de homicidio en un juicio reciente fue absuelto en 1994, también en Arizona.
La patrulla fronteriza registró 987 agresiones contra sus agentes el año pasado, a menudo con piedras -casi tres veces más que en 2002.
Según funcionarios, en los últimos dos años los agentes han matado a doce personas y herido de 116. Un portavoz de la patrulla, Ramón Rivera, dijo que no se disponía de otros datos.
La patrulla ha dicho que trata de responder con armas no letales cuando es posible, pero incluso eso ha causado fricciones. Este mes, México exigió que la patrulla deje de lanzar bombas lacrimógenas contra barrios en Tijuana para responder a los ataques con piedras contra los agentes.
También continúa el caso de otros dos agentes, José Compean e Ignacio Ramos. Los dos fueron condenados hace dos años en un tribunal federal de Texas por agresión, violación de los derechos civiles y otros cargos el asesinato de un contrabandista de drogas desarmado. Ese caso ha sido una causa célebre de los comentaristas conservadores, que han solicitado en vano que el presidente indulte a los agentes.
Cerca de una docena de partidarios del agente Corbett se manifestaron el martes en el tribunal, agitando banderas norteamericanas y letreros con las leyendas ‘Libertad para Corbett' [Free Corbett] y ‘Apoya a la Patrulla Fronteriza' [Suport the Border Patrol].
El agente Corbet asintió y saludó con la mano a varios mientras caminaba con sus abogados y luego miró brevemente la capilla que grupos de derechos humanos habían levantado en el lugar en homenaje a Domínguez.
Grupos de derechos humanos dicen que este caso es parte integral de una patrulla que recurre demasiado rápidamente a la fuerza letal. "Si el agente Corbett no es declarado culpable, será interpretado como un mensaje a los miembros de la Patrulla Fronteriza de que pueden hacer lo que quieran, incluyendo el asesinato de inmigrantes", dijo una observadora en el juicio, Cecile Lumer, de Ciudadanos por Soluciones Fronterizas [Citizens for Border Solutiones], una organización de Bisbee.
El agente Corbett y miembros de la familia de Domínguez se sentaron en lados opuestos en la sala del tribunal. La madre de Domínguez, María, sollozó cuando Woods exhibió una foto de su hijo, que trabajaba en una fábrica de Nueva York.
El tiroteo ocurrió a cien metros de la frontera. Woods dijo que Domínguez estaba tratando de llevar a sus familiares a trabajar en la región de Nueva York. Después de que la Patrulla Fronteriza los detectara y algunos miembros del grupo se dispersaran, el grupo de Domínguez trató de volver a México. El agente Corbett les dio alcance y descendió del vehículo con un arma en su mano, dijo Woods. Ordenó al grupo de diez que se arrodillaran y golpeó a Domínguez, para que obedeciera. El agente le disparó a Domínguez, agregó Woods, desde una distancia de menos de treinta centímetros. La bala le entró por la axila, le atravesó el corazón y se alojó en su abdomen. Domínguez murió en el lugar.
Chapman no discutió que el agente disparó a quemarropa contra Domínguez, pero dijo que fue en defensa propia porque Domínguez le iba a golpear con una piedra.
"Nicholas Corbett no quería matar a este hombre", dijo Chapman. "Pero si no lo hubiera hecho, hoy el muerto sería él".

10 de marzo de 2008
28 de febrero de 2008
©new york times
cc traducción mQh
rss


critican maltrato de inmigrantes


[Teresa Watanabe] Estados Unidos no protege adecuadamente los derechos humanos de los no-ciudadanos, dice informe de Naciones Unidas.
Naciones Unidas. Estados Unidos no ha cumplido con sus obligaciones internacionales para proteger los derechos humanos de los inmigrantes, sometiendo a demasiados de ellos a prolongados períodos de detención en recintos inapropiados, privándoles de un proceso de apelación adecuado y garantías laborales, dijo el viernes un investigador de Naciones Unidas.
En el primer estudio de la organización internacional sobre el tratamiento que da Estados Unidos a sus 37.5 millones de inmigrantes que no son ciudadanos, el investigador de Naciones Unidas Jorge Bustamante reprochó particularmente lo que llamó el "abuso" de la detención de inmigrantes. Observando que la población anual de detenidos se ha triplicado en los últimos nueve años hasta llegar a 230 mil personas, llamó a Estados Unidos a eliminar la detención obligatoria de algunas categorías de inmigrantes y en lugar de eso incrementar el uso de alternativas, como los controles electrónicos.
Bustamante, que visitó Los Angeles el año pasado durante una misión de tres semanas de recopilación de datos, también instó a que se otorgue a los inmigrantes el derecho a contar con asesoría jurídica, audiencias más imparciales y mejores recintos de detención, especialmente para mujeres y niños.
"Estados Unidos carece de una estrategia a largo plazo clara y consistente para mejorar el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes", dice su informe, que fue presentado el viernes al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra. Bustamante es el informador especial sobre derechos humanos de los inmigrantes de la organización.
En una declaración dirigida al consejo, la delegación norteamericana dijo que el informe era decepcionante.
El informe "se concentra en una pequeña porción de la población inmigrante en Estados Unidos y no hace ningún esfuerzo por reconocer aspectos positivos de la política norteamericana sobre la inmigración", dice la declaración. "Esto resulta en un panorama incompleto y parcial de los derechos humanos de los inmigrantes".
La delegación dijo que Estados Unidos tenía una de las políticas de inmigración más generosas del mundo y, entre 2000 y 2006, había entregado a inmigrantes más de once millones de permisos de residencia, ciudadanía, asilo, permisos de reasentamiento y la condición de estatus protegido temporal. Naciones Unidas calcula el número de inmigrantes en doscientos millones en todo el planeta; Estados Unidos es de lejos el mayor santuario, con 32 millones de inmigrantes en 2000.
La portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, Kelly Nantel, también criticó a Bustamante, diciendo que no consideraba adecuadamente la enorme cantidad de información que le habían entregado funcionarios estadounidenses sobre las protecciones a los inmigrantes que se han implementado en el país.
Entre estas se incluye el derecho a pedir una revisión administrativa de las decisiones sobre detención y deportación, junto con el acceso a tribunales federales para impugnar las órdenes de deportación.
Bustamante "ha hecho varias afirmaciones erróneas o confusas y ha llegado a conclusiones generalizadas que parecen estar basadas más en evidencias de tipo anecdótico de una pequeña muestra de individuos, sin ofrecer pruebas razonables y adecuadas", dijo Nantel.
A invitación del gobierno norteamericano Bustamante visitó el año pasado siete ciudades para entrevistar a decenas de inmigrantes, activistas de base, abogados de inmigrantes y funcionarios de gobierno. Recorrió la frontera mexicano-norteamericana y visitó un centro federal de detención en Arizona, aunque le negaron el acceso a centros de detención en Texas y Nueva Jersey.
En su visita de dos días a Los Angeles en mayo, Bustamante dijo que le preocupaban "los crecientes sentimientos anti-inmigración en Estados Unidos" y recogió testimonios sobre abusos, allanamientos del gobierno, separación de familias y otros problemas. En su informe, escribe que la xenofobia y el racismo para con los inmigrantes habían empeorado desde los atentados del 11 de septiembre, con efectos especialmente devastadores para los niños, los inmigrantes afro-caribeños, y aquellos percibidos como musulmanes o provenientes del sudeste asiático y de Oriente Medio.
Pero el informe también dice que dos leyes federales aprobadas en 1996 eran los cambios más importantes hacia un enfoque más estricto de la política norteamericana de inmigración. Entre otras cosas, las leyes aumentaron la cantidad de personas sometidas a prolongados periodos de detención obligatoria e indefinida, incluyendo personas que cometen una lista aumentada de delitos como faltas menores con drogas, dice el informe. Las leyes también reducen las posibilidades de apelación y limitan la autoridad de los jueces para otorgar a los inmigrantes el derecho a residir en Estados Unidos.
La creciente dependencia de la detención separa a las familias y cuesta a los contribuyentes norteamericanos 1.2 billones de dólares al año, dice el informe. En contraste, alternativas como el control electrónico, son mucho más baratas -casi un veinte por ciento de los costes de detención, según un informe de 2006 del Congreso.
Activistas de derechos humanos acogieron el informe como una importante e independiente voz que llama la atención de la opinión pública sobre los problemas de los inmigrantes.
"Estados Unidos proclama la importancia de los derechos humanos en el extranjero, pero esa retórica no corresponde con la realidad en su propia casa", dijo Clara Bhatnagar, de la Unión Americana de Derechos Civiles de Nueva York. "Todo lo que pedimos es que los derechos humanos también se respeten en casa".

teresa.watanabe@latimes.com

8 de marzo de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
rss


metodistas protegen a deportada


[Michael Tarm] Iglesia brinda asilo de mujer mexicana deportada.
Chicago, Estados Unidos. Una mujer mexicana dice que está "recogiendo la antorcha" de otra inmigrante ilegal que se convirtió en símbolo de la reforma de la inmigración cuando se refugió en una iglesia de Chicago durante un año antes de su deportación.
Flor Crisóstomo, 28, que pagó a un coyote para que la ayudara a cruzar la frontera norteamericana en 2000, ignoró el lunes la orden de deportación y se mudó a la Iglesia Metodista Unida Adalberto.
Crisóstomo espera que su decisión transmita un mensaje similar al de Elvira Arellano, que se convirtió en un faro de esperanza para millones de inmigrantes ilegales y un pararrayos para aquellos que vieron su audaz rechazo de abandonar Estados Unidos como prueba de una implementación negligente de las leyes.
Arellano vivó en un departamento en la planta alta de la iglesia durante un año antes de abandonarlo en agosto para dirigirse a Los Angeles, donde las autoridades de inmigración la arrestaron y, dentro de horas, de deportaron a México.
El pastor de Adalberto dijo que nadie presionó a Arellano para que dejara el santuario en la iglesia, que está ubicada en un barrio predominantemente latino.
"Es desafortunado que tengamos que hacer esto. Esta iglesia tiene otras prioridades, como ayudar a los pobres que viven en este barrio", dijo el Reverendo Walter Coleman. "Pero Dios no nos deja otra opción. Cuando Dios dice que hagamos algo, nosotros decimos: ‘Sí, señor'".
Coleman se quejó de que las iniciativas para una reforma de la inmigración se han paralizado, diciendo que incluso los políticos partidarios de ella han aparcado este delicado tema.
"¿Qué se supone que debemos hacer?", dijo. "¿Quién está empujando este movimiento? No estamos avanzando".
Crisóstomo, que habló a través de un intérprete, dijo que se marchó de Iguala Guerrero, México, después de que no pudiera encontrar un trabajo que le permitiera comprar suficiente comida para alimentarse ella misma y sus tres hijos, dos niños y una niña, de nueve a catorce años.
Contó que en julio de 2000 pagó a un coyote para que la ayudara a cruzar la frontera y pasó tres días extraviada en el desierto antes de llegar a Los Angeles. Un mes después llegó a Chicago, donde trabajó diez horas al día, seis días a la semana en un sitio de IFCO Systems que produce materiales de embalaje.

Para el año pasado estaba ganando 360 dólares a la semana y enviaba trescientos dólares a sus hijos para que compraran alimentos, ropa y libros de texto. Para mantener bajos sus propios costes, vivía con otras cuatro mujeres en un departamento de dos dormitorios en Chicago.
"Pero la vida de mis hijos mejoró mucho", dijo. "No es que tuvieran lujos. Pero podían sobrevivir".
En 2006 las autoridades de inmigración allanaron más de cuarenta sitios de IFCO en Estados Unidos y arrestaron a Crisóstomo, junto con más de mil cien personas. La Comisión de Apelaciones de Inmigración rechazó el año pasado la solicitud de Crisóstomo y resolvió que para el lunes debía haber abandonado Estados Unidos.
Crisóstomo dijo que no sabía cuánto tiempo se quedaría en la iglesia, agregando que se mantendría ocupaba cabildeando por teléfono, correo electrónico y cartas, a nombre de millones de inmigrantes ilegales. El departamento, mantenido por la iglesia, incluye un dormitorio, un espacio de oficina y una sala de recibo.
Grupos que se oponen a la inmigración ilegal dicen que el caso es un reto directo a las autoridades federales.
"Dará a los ciudadanos norteamericanos una gran oportunidad para ver si el secretario de Seguridad Interior cumple su palabra sobre una aplicación estricta de la ley de inmigración", dijo Rosanna Pulido, portavoz de la Federación para una Reforma de la Inmigración Estadounidense, que aboga por una aplicación más estricta de la leyes contra la inmigración.
La iniciativa para reproducir la misma situación de santuario que Arellano fracasó, dijo Pulido.
"Esa táctica es inefectiva", dijo. "Está creando más indignación, más rabia hacia nuestro gobierno y hacia la gente que ayuda y protege a los ilegales".
El proceso judicial había dado a Crisóstomo suficiente tiempo para acatar las leyes norteamericanas después de su arresto hace dos años, dijo en una declaración el lunes la oficina de Chicago del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
"Si la señora Crisóstomo no acata la orden del juez de inmigración para esta noche, se convertirá en una fugitiva", dice la declaración.
Pero Crisóstomo dijo que cree que las autoridades de inmigración no se atreverán a allanar el templo para arrestarla.
"Espero que no vengan a buscarme", dijo. "Espero que todavía teman a Dios".

Sophia Tareen en Chicago contribuyó a este reportaje.

5 de marzo de 2008
29 de enero de 2008
fwdailynews
cc traducción mQh
rss


desgarrado entre dos países


[Anna Gorman] Un salvadoreño fue deportado a su país de origen, dejando su familia acá y reuniéndose con otra.
Henry Fuentes cierra los ojos y trata de dormir. Pero no puede. Está inquieto. Mira por la ventanilla del avión. Esta puede ser la última vez que vea a Estados Unidos. En menos de tres horas aterrizará en El Salvador, un país que no ha visitado en ocho años.
Fuentes no había pensado en volver.
Agentes de inmigración lo arrestaron el mes pasado en su departamento de Houston. Ahora el gobierno lo estaba deportando junto a otros 115 inmigrantes ilegales de retorno a América Central. Algunos apenas habían cruzado la frontera. Otros, como Fuentes, llevaban años en Estados Unidos y tenían empleo, coche y habían empezado familias.
Como Fuentes, la mayoría de los deportados tienen sentimientos encontrados en cuanto a volver a casa. Están enfadados por la deportación, pero aliviados de no estar detenidos. Están excitados por la idea de volver a sus raíces, pero frustrados por la falta de trabajo en su país. Están ansiosos de reunirse con sus familiares en El Salvador, pero angustiados de dejar a sus mujeres e hijos en Estados Unidos.
"Para mí es muy, muy difícil", dijo Fuentes reclinando su cabeza en el asiento. "Me siento muy, muy mal. Me siento feliz porque volveré a ver a mis hijos. Hace ocho años que no los veo. Pero me siento triste porque estoy dejando atrás a mis otros hijos".
El gobierno federal ha incrementado el control de la inmigración en los últimos años, lo que ha resultado en cifras récord de detenidos. Las autoridades están tratando de liberar espacio en los centros de detención mediante la deportación rápida y eficiente de inmigrantes ilegales.
Su principal herramienta es una flota de aviones utilizados para trasladar a casa a casi 72 mil inmigrantes ilegales, incluyendo unos 14.000 inmigrantes con antecedentes criminales, que fueron enviados a América Central y del Sur durante el año fiscal 2007. El año anterior se había deportado a cincuenta mil inmigrantes, incluyendo unos 9.600 inmigrantes con antecedentes. Las autoridades dijeron que el plan es detectar, detener y deportar incluso a más inmigrantes ilegales este año.
El gobierno puso fin a la práctica de ‘capturar y liberar' y la ha reemplazado por la de ‘capturar y deportar', dijo Michael Pitts, jefe de la unidad de operaciones de vuelo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) [U.S. Immigration and Customs Enforcement].
"Es una aerolínea con billetes de ida solamente", dijo Pitts.
El viaje de Fuentes empezó tarde la noche del 19 de febrero en un centro de detención en Willacy, Texas, cuando los guardias le dijeron que sería deportado. Fuentes subió a un bus temprano a la mañana siguiente.
A eso de las siete de la mañana su bus se detuvo junto a un Boeing 737 aparcado en una pista de aterrizaje prácticamente desierta en Harlingen, Texas. La agente del ICE Josie Alvarado abordó el avión con un bolígrafo rojo y un sujetapapeles.
"Buenos días", dijo en un sonoro español. "Están viajando a El Salvador. Cuando desciendan, pongan las manos en la cabeza. En el avión, respeten a las autoridades y nosotros les respetaremos".
En el vuelo no había nadie condenado ni pandilleros. A esos se los deporta aparte.
Estos deportados cuentan con algo de simpatía entre los agentes de inmigración. "No los tratamos como criminales. Los tratamos con tanta compasión como podemos", dijo Frank Filippone, el oficial del ICE a cargo del vuelo antes de salir de Texas. "Llegaron aquí para mejorar sus vidas o para enviar dinero a casa".
Eso fue lo que llevó a Fuentes a dejar a su familia y pagar a un coyote 6.500 dólares para el viaje hacia el norte, peligroso y de varios meses, a través de Guatemala y México y al otro lado de la frontera. Se había divorciado de su mujer y se había gastado sus ahorros en la guerra por la tutela de sus dos hijos, Denisse, 3, y Harold, 2. Ganó, los puso al cuidado de sus padres y se marchó al norte a hacer dinero para mantenerlos.
En Texas, Fuentes trabajaba como maquinista y ganaba unos cien dólares al día. Enviaba a casa unos quinientos dólares todos los meses. "Quiero que mis hijos sean profesionales", dijo. "Con los cinco dólares al día en mi país no podría lograr eso. Por eso me vine".
Pero unos años después de asentarse en Houston, conoció y se casó con una mujer colombiana que tenía una tarjeta verde como residente legal de Estados Unidos. Fuentes se convirtió en padrastro de su hija Natalie, y la pareja tuvo un hijo, Sebastián. Los dos niños son ciudadanos estadounidenses, por nacimiento.
Durante varios años, Fuentes tuvo un permiso de residencia temporal, que fue otorgado a muchos salvadoreños. Pero en la mañana del diez de enero los agentes de inmigración golpearon a su puerta. Le dijeron que tenían orden de deportarlo por no haber comparecido ante un tribunal de inmigración en 2006. Fuentes les dijo que se había mudado y no había recibido ninguna citación.
"Siempre traté de ser responsable, muy responsable en mi vida, sabes, porque tengo hijos", dijo, arrellanándose en el asiento.
Sin embargo, ahora estaba en un vuelo oficial de vuelta a El Salvador, con una bolsa de almuerzo con jugo de naranja, un bocadillo bologna y patatas fritas en la bandeja frente a él.
"Dicen que soy ilegal", dijo. "¿Qué puedo hacer?"
Muchos de los inmigrantes con él no habían subido nunca a un avión. Miraban ansiosamente por las ventanillas, tratando torpemente de abrocharse el cinturón de seguridad y ahogando sus gritos cada vez que el avión tenía turbulencias. Algunos recibieron Dramanine para mitigar el mareo.
Hay vuelos de deportación regulares del ICE todos los días de la semana hacia América Central y el gobierno norteamericano también ha enviando a inmigrantes de vuelta a Nigeria, Cuba, Tailandia, Camboya y Filipinas. Decenas de miles de mexicanos son trasladados en avión hasta la frontera, desde donde deben seguir viaje a pie. El coste de los vuelos de deportación saltó de 96 millones de dólares en el año fiscal 2007 a 135 millones de dólares este año. Eso es, casi seiscientos dólares por deportado. Debido a que la detención de un inmigrante cuesta unos cien dólares al día, dijo Pitts, "para nosotros es más efectivo sacarlos del país de manera más expedita".
Cuando el avión tocó tierra en El Salvador, algunos pasajeros aplaudieron y vitorearon.
Luego, uno por uno, descendieron la escalera. Un pasajero besó su mano y la posó contra el suelo. Otro gritó: "Ay, qué calor".
Policías salvadoreños los guiaron hacia una apretada habitación, donde Fuentes y los otros se sentaron en sillas de plástico y comieron platos de pupusa y salsa.
Carlos Rivas, subdirector de repatriación del gobierno salvadoreño, les dijo que serían entrevistados por un funcionario de inmigración y se revisarían sus antecedentes. Luego recibirían sus efectos personales y podrían marcharse a casa.
Cuando llamaron el nombre de Fuentes, entró a una oficia y se sentó frente a un escritorio.

"¿Es la primera vez que ha sido deportado?", le preguntó una mujer.
"Sí".

"¿Adónde va?"
"A San Salvador. No sé la dirección, sólo me sé el barrio".

"¿Qué va a hacer aquí? ¿Trataré de volver?"
"No lo sé. Aquí tengo trabajo, trabajo en joyas".

Fuentes entró a otra oficina, donde una mujer manejaba una casa de metal con cerrojo llena de billetes de un dólar para el billete del bus a casa.

"Viene su familia a recogerle?"
"Me vienen a recoger, pero si me quiere dar dinero, no seré yo quien se opondrá", dijo, con una sonrisa.

Frente al aeropuerto, Fuentes esperó en el bordillo, con una bolsa de plástico con sus cartas, fotografías y un reloj. Sacó las fotos de su mujer e hijos en Houston, y leyó una carta que le había escrito su hijastra de diez años cuando estuvo detenido, firmado "La princesa de papá".
"Lo quiero. No quiero llorar porque duele cuando lo hago", escribió. "Si va a El Salvador, diga hola a toda la familia. Le enviaré una fotografía que me hice para usted".
Cuando Fuentes levantó la vista, sus padres estaban parados frente a él.
"Bienvenido a casa", dijo su padre.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas y se levantó, sonrió y los abrazó fuertemente.
"I love you, papi", dijo en inglés, y entonces, corrigiéndose, repitió en español: "Hombre, te eché tanto de menos".
Su padre lo presentó a su hijo, Harold, 10, que apenas empezaba a caminar cuando Fuentes se marchó a Estados Unidos.
"Qué grande estás", dijo, levantando a Harold y girando con él en sus brazos. "Dame un beso. Qué guapo estás".

Fuentes se trepó a la parte de atrás de un camión rojo para el accidentado viaje a su casa en un barrio llamado ‘los Mexicanos'. En la puerta de entrada, sus hijos habían colocado un letrero escrito a mano que decía: "Bienvenido a casa". Adentro, los balones cubrían las paredes. Cuatro sobrinas y sobrinos a los que nunca había visto se le acercaron corriendo desde la casa de cemento cubierto de pintadas.
Su hija de once, Denisse, que era muy pequeña cuando su padre se marchó a Estados Unidos, salió de la casa con una sonrisa nerviosa en su cara. Era casi tan alta como él.
"¿Cómo estás, hija mía, preciosa?", dijo Fuentes antes de abrazarla. Ella ocultó su cara en su hombro. Pero cuando su abuela le dijo que le diera un beso, ella apartó la cabeza, tímida.
"Entiendo", dijo Fuentes. "Ha pasado mucho tiempo".
Su madre, María Lidia Zometa, dijo que no quería que su hijo se volviera a marchar.
"Tuve que aceptar con dolor en mi alma que tuviera que marcharse", dijo. "Ahora lo tengo de vuelta. No quiero que se vuelva a marchar".
Pero Zometa dijo que ella no sabe qué hará la familia sin el dinero que él envía a casa. Desde que Fuentes fuera arrestado, la familia empezó a pasar estrecheces. La casa estaba llena de muebles comprados con el dinero de Fuentes: una mesa de comedor, sillones, un televisor y una máquina de lavar.
El padre de Fuentes es dueño de una joyería, pero pandilleros le han robado tres veces. Para ayudar a pagar las cuentas, su madre pidió un préstamo para empezar con una pequeña tienda en su casa. Vende pañales, huevos, refrescos, patatas fritas y servilletas.
"Estos meses han sido difíciles", dijo Zometa. "Tengo que mantener a siete nietos. No es fácil... La vida aquí es cara".
Después de una larga noche de historias, baile y comida del popular Pollo Campero, Fuentes despertó a las nueve de la mañana y caminó las cinco cuadras que lo separaban de la tienda de su padre. Trabajar, dijo, le ayudaría a olvidar lo que le había pasado y las decisiones que tuvo que tomar.
Quiere quedarse en El Salvador y recuperar al tiempo perdido con Harold y Denisse. Pero tampoco se puede imaginar sin su mujer y sus hijos. Texas se parece más a su casa que San Salvador. Quizá su esposa y Natalie y Sebastián puedan visitarle aquí mientras reúne el dinero para el viaje hacia el norte.
"Voy a volver porque amo Estados Unidos", dijo. "Ellos no me quieren, pero yo amo a Estados Unidos".

anna.gorman@latimes.com

Alex Renderos contribuyó a este reportaje.

[En 2007, Estados Unidos deportó a América Central y del Sur a 72 mil inmigrantes ilegales. En 2006, cincuenta mil. En los dos años Estados Unidos deportó a 23.700 inmigrantes con antecedentes criminales].

1 de marzo de 2008
29 de febrero de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
rss


ilegal rescata a niño en el desierto


[Terry Tang] Inmigrante ilegal salva vida de niño extraviado y es detenido por agentes de inmigración.
Phoenix, Arizona, Estados Unidos. Un niño de nueve años que buscaba ayuda al sur del desierto de Arizona después de que su madre se estrella con el coche en que viajaban, fue rescatado por un hombre que había entrado ilegalmente a Estados Unidos, que lo acompañó hasta que llegó ayuda al día siguiente, informó un oficial de policía aquí.
La mujer de 45 años, que murió mientras esperaban ayuda, transitaba por un camino del Servicio Forestal de Estados Unidos Forest Service en una remota zona al norte de la frontera mexicana cuando en una curva perdió el control de su furgoneta el Día de Acción de Gracias Thanksgiving, dijo el sheriff del condado de Santa Cruz, Tony Estrada.
La furgoneta cayó en un cañón y aterrizó a 91 metros del camino, dijo. La mujer, de Rimrock, al norte de Phoenix, sobrevivió el impacto, pero quedó atrapada dentro, dijo Estrada.
Su hijo, ileso pero desorientado, se arrastró fuera para salir a buscar ayuda y fue encontrado dos horas más tarde por Jesús Manuel Córdova, 26, de Magdalena de Kino en el norteño estado mexicano de Sonora. Incapaz de liberar a la madre, consoló al niño mientras esperaban ayuda.
La mujer murió poco después.
"Él se quedó con él, diciéndole que todo estaría bien", dijo Estrada.
Cuando descendió la temperatura, el inmigrante lo cubrió con su chaqueta, encendió una fogata y permaneció junto a él hasta eso de las ocho de la mañana, cuando fueron encontrados por un grupo de cazadores que llamaron a las autoridades, dijo Estrada. El niño fue trasladado al Centro Médico Universitario de Tucson para ser examinado, pero aparentemente se encuentra ileso.
"Creemos que se comunicaron de alguna manera, pero no sabemos si él habla español o si el señor habla inglés", dijo Estrada sobre el niño.
"Para un niño de nueve años tiene que ser algo completamente traumático, quedarse solo con su madre muerta", dijo Estrada. "Afortunadamente para el niño, Córdova andaba por ahí. Fue su ángel".
Córdova fue detenido por agentes de la Patrulla Fronteriza, que fueron los primeros en responder al llamado de socorro. Córdova había entrado caminando a Estados Unidos cuando se encontró con el niño.
El niño y su madre acampaban en la zona, dijo Estrada. El marido de la mujer, y padre del niño, había muerto hace dos meses. Los nombres de la mujer y del niño no serán dados a conocer sino cuando se localice a sus familiares.
Córdova salvó probablemente al niño, dijo Estrada, y su conducta debería recordar a la gente que los inmigrantes ilegales no son criminales.
"Los demonizan por un montón de razones, pero ellos hacen un montón de cosas buenas. Obviamente, este es un ejemplo de las cosas que puede hacer un individuo".

1 de diciembre de 2007
24 de noviembre de 2007
©pocono record
©traducción mQh
rss


para llegar a estados unidos


[Marc Lacey] Para los cubanos que se acercan a Estados Unidos, México es a menudo la primera parada.
Cortés, Cuba. Los cubanos están emigrando a Estados Unidos en cantidades que no se veía en más de una década, y para la mayoría de ellos, el modo de llegar al norte es encaminándose primero hacia el oeste -hacia México- en una enrevesada ruta que evita a la Guardia Costera norteamericana.
Funcionarios norteamericanos dicen que la inmigración, que se ha convertido en una empresa ilegal de varios millones de dólares al año, ha subido fuertemente debido a que muchos cubanos perdieron la esperanza de que Raúl Castro, que en 2006 reemplazó a su hermano Fidel como presidente, introduzca cambios que mejoren sus vidas. Las autoridades cubanas dicen que la emigración es más económica que política y la fomenta la política de Washington de recompensar a los cubanos que llegan a Estados Unidos ilegalmente.
De hecho, a diferencia de los mexicanos, centro-americanos y otros que viajan en dirección a la frontera sudoeste de Estados Unidos, los cubanos no tienen que entrar furtivamente. Todo lo que tienen que hacer es acercarse a las autoridades norteamericanas en la frontera, aprovechar a policías mexicanos comprensivos y utilizar la política de ‘pies secos, pies mojados', que les brinda la oportunidad de convertirse en residentes permanentes si pueden llegar a suelo estadounidense.
Esto es lo que hizo José Luis Savater, 45, un técnico de neveras de La Habana a principios de octubre para llegar al sur de Florida, que sigue siendo la meta de la mayoría de los emigrantes cubanos.
A Savater le tomó casi cuatro días llegar a Isla Mujeres, una isla frente a la costa de México, en una desvencijada embarcación hecha de madera, fibra de vidrio y aluminio e impulsada por un motor improvisado usado para el regadío en la agricultura. Los quince hombres y una mujer que iban con él hicieron turnos para achicar aguas.
"Es extremadamente peligroso", dijo Savater, por teléfono, mientras se preparaba para salir de Cancún hacia la frontera mexicana. "Me vi muerto. La pasé muy mal".
Pero el siguiente paso fue mucho más fácil: un vuelo a Matamoros, una ciudad fronteriza justo al otro lado de Brownsville, Texas, gracias al dinero girado por familiares en Florida. Algunos funcionarios llaman ‘pies polvorosos' a este nuevo enfoque -los cubanos acercándose a un puesto fronterizo a pedir asilo político.
Las estadísticas dejan claro que aunque la ruta es considerablemente más larga, los cubanos creen que viajar a través de México desde la diminuta aldea costera de Cortés y otros lugares de partida en el lado occidental de Cuba, aumenta sus posibilidades de llegar a Miami. En el año fiscal de 2007, que terminó en septiembre, llegaron casi dos veces más cubanos -11.487- que en 2005.
En comparación, la Guardia Costera interceptó apenas 2.861 cubanos cruzando el Estrecho de Florida en el año fiscal 2007, mientras que otros 4.825 eludieron a las autoridades norteamericanas, llegaron a suelo estadounidense y, bajo la medida de ‘pies secos, pies mojados', solicitaron residencia, de acuerdo a la Guardia Costera.
Las cifras muestran que en el año fiscal 2007, la emigración desde la isla llegó a su más alto nivel desde que dejaran la isla 35 mil cubanos en el éxodo masivo de 1994.
"El motivo que lleva a la gente a arriesgar sus vidas para salir de Cuba es la falta de esperanza y de expectativas", dijo a periodistas Sean Murhpy, cónsul general de Estados Unidos en La Habana a principios de octubre.
La nueva ruta no sólo atrae a emigrantes. Los contrabandistas también están cambiando sus rutas, lo que ha provocado guerras territoriales, que se supone son la causa de una serie de asesinatos de cubanos en la Península de Yucatán, adonde llegan muchos emigrantes durante el verano. Ese área también es utilizada por los narcotraficantes, y se teme que los dos negocios puedan fundirse.
La nueva ruta ha llamado la atención de funcionarios en toda la región, ya que a veces los cubanos se extravían y llegan a otras islas caribeñas o más al sur en América Central.
Manuel Aguilera de la Paz, embajador cubano en México, dijo a periodistas a principios de octubre que la emigración está arriba en la agenda en momentos en que México y Cuba están tratando de mejorar sus tensas relaciones que llevaron a los dos países a retirar brevemente a sus embajadores en 2004.
En Washington, Thomas A. Shannon Jr., subsecretario de estado para asuntos del Hemisferio Occidental, ha expresado su preocupación tanto sobre la emigración como sobre los asesinatos en Yucatán, que se han concentrado en la ciudad balneario de Cancún. "Hay algún tipo de pelea entre las bandas", dijo sobre la violencia. Calificó la nueva ruta de "fenómeno reciente".
La mayoría está de acuerdo en que las agresivas patrullas de la Guardia Costera en el Estrecho de Florida llevó a los emigrantes a buscar la nueva ruta. Esas patrullas aumentaron después del éxodo de 1994, lo que llevó al gobierno de Clinton a adoptar la política de ‘pies secos, pies mojados'. La Guardia Costera devuelve a Cuba a los emigrantes que son capturados en el mar, donde las autoridades han dicho que no tomarán medidas de represalia.
"Ir directamente a Miami es prácticamente una misión imposible", dijo un funcionario norteamericano que está estudiando el asunto, pero no tiene autorización para hablar oficialmente sobre ello.
Sin embargo, en México la costa es patrullada mucho más flojamente y, dicen algunos, es más probable que las autoridades locales hagan la vista gorda si se las soborna.
El rocoso lado este de Isla Mujeres, una isla diminuta cerca de Cancún, es un popular lugar para desembarcar. Pese a la presencia de un puesto de la Armada mexicana, las lanchas cubanas llegan aquí regularmente.
"Nosotros perseguimos a narcotraficantes colombianos, no a cubanos", dijo un recluta de la Armada mexicana que estaba de guardia nocturna en un risco en el punto más alto de la isla.
Funcionarios mexicanos dijeron que cuando la armada intercepta embarcaciones dedicadas al transporte de emigrantes, las escolta hacia la playa. Los contrabandistas son detenidos y se confiscan sus embarcaciones. Pero los emigrantes, en la mayoría de los casos, son multados y dejados en libertad. Tienen treinta días para dejar el país, y un montón de tiempo para marcharse hacia el norte.
Las redes de contrabando mismas se han vuelto más sofisticadas. Los contrabandistas operan desde Miami, con representantes en las costas de Cuba y México, dicen expertos. Utilizan teléfonos satelitales, de modo que las transferencias de emigrantes se hace con precisión militar.
Han instalado casas de seguridad a lo largo de la costa mexicana para ayudar a los cubanos a eludir a las autoridades mexicanas y evitar pagar la multa. Un cubano que llegó a México dijo que le había impresionado la organización.
En México lo esperaban con arroz y frijoles cubanos. A los días estaba en la frontera de Texas con instrucciones sobre qué decir para entrar rápidamente a Estados Unidos. Normalmente, los emigrantes cubanos son entrevistados por agentes que corroboran sus historias y la documentación que portan, y escuchan atentamente los distintos acentos cubanos. Entonces, si no se encuentran expedientes policiales, a los cubanos se les permite entrar al país. Después de un año, pueden obtener un permiso de residencias permanente.
Los tipos de embarcaciones que están siendo usadas son de un nivel superior que de las usadas previamente. Las lanchas que salían de Cuba eran completamente improvisadas: tubos amarrados, o botes oxidados impulsados por motores de coches o remos o incluso, en un caso al menos, una podadora.
Mientras muchos, como Savater, el técnico de neveras de La Habana, todavía viajan de ese modo, por el precio adecuado los cubanos hoy en día pueden abordar lanchas modernas y elegantes con tres motores fuera de borda de 275 caballos colgando por detrás.
"Parece que se van a echar a volar", dijo un pescador en la costa sudoeste de Cuba, que ha divisado las lanchas y habla sobre ellas con envidia.
Las lanchas se acercan a un sitio acordado de antemano a lo largo de la costa cubana, son cargadas rápidamente y zarpan. El precio de este servicio rápido excede en muchos casos los diez mil dólares. Alguna gente -la mayoría jóvenes que conocen bien la costa- sube sin pagar toda la tarifa, dicen cubanos familiarizados con el negocio, pero tienen que prometer que colaborarán con la red de contrabando y volverán a recoger a más emigrantes.
Las autoridades cubanas paran rara a vez a tiempo estas embarcaciones. Han montado puestos de control a lo largo de la costa y prohibido a los habitantes de la localidad que pesquen a lo largo de algunos tramos de playa para controlar las nuevas rutas de escape. Pero el flujo continúa, en general desde las remotas playas del lado occidental de la isla.
"Para allá queda México", dijo un pescador cerca de Cortés, arrastrando su bote hacia la playa en un popular sitio de contrabando y apuntando hacia el oeste. "Esa es la nueva ruta".
Cuando las autoridades cubanas ven zarpar a una lancha, utilizan altavoces para advertir a los viajeros sobre los peligros del viaje y les piden que vuelvan. Pero las lanchas rara vez retornan. Si una lancha se dirige hacia Florida, llaman por radio a la Guardia Costera norteamericana. Si se encaminan hacia México, elevan los brazos en el aire.
"Estoy vigilando", dijo un joven recluta de la Guardia Costera cubana frente a Cortés, en lo que parecía una torre de salvavidas de unos nueve metros para tener mejor vista. Aunque tenía binoculares potentes, el tramo de costa que tenía que vigilar era bastante grande.
Más hacia el oeste, en otro centro de transporte de emigrantes, en Cabo Francés, el ejército ha instalado una base en la playa y colocado una rama de árbol cruzada en la única entrada con un pequeño letrero de cartón declarándola zona militar. Los vecinos de la localidad no podrán pescar aquí hasta que se solucione el problema.
Como muchas de las relaciones cubano-norteamericanas, la emigración provoca mala sangre.
La Habana culpa a Washington del éxodo, diciendo que permitir que los cubanos que llegan ilegalmente a Estados Unidos residan permanentemente es un incentivo para que la gente arriesgue su vida en el mar. Las autoridades cubanas se quejan igualmente por el hecho de que Washington ha otorgado sólo quince mil de las veinte mil visas prometidas bajo un reciente acuerdo de emigración que permite a los cubanos entrar legalmente a Estados Unidos.
Estados Unidos tiene otra opinión. Funcionarios norteamericanos dicen que la represión oficial es el motivo que lleva a la gente a arriesgar sus vidas en el mar. Y dicen que los funcionarios cubanos no han permitido que la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana contrate suficiente gente para encargarse de la tramitación de las solicitudes de visado.
En México, los habitantes de la costa aceptan la llegada de los cubanos, con un deje de resentimiento. "Es triste que un mexicano no pueda entrar a Estados Unidos cuando llega a la frontera, y un cubano sí puede", dijo Alba Ríos, residente de Isla Mujeres que ha observado grupos importantes de cubanos de Miami que llegan a la isla a ayudar a los emigrantes.
Algunos mexicanos se están inspirando en los cubanos. Se ha desarrollado todo un negocio en documentos de identidad cubanos, y algunos emigrantes mexicanos listillos están ahora practicando acentos cubanos y ensayando dramáticas historias sobre los horrores que han sufrido en La Habana con las que piensan convencer a los gentes de la Patrulla Fronteriza norteamericana.

Elisabeth Malkin contribuyó al reportaje desde Ciudad de México.

30 de octubre de 2007
©new york times
©traducción mQh
rss




trabas en inmigración dañan economía


[Nicole Gaouette] Reprimir a empleadores podría provocar estragos en la agricultura, la salud y otras industrias, reconoce Chertoff.
Washington, Estados Unidos. El ministro de Seguridad Interior, Michael Chertoff, predijo dolorosas secuelas económicas debido a la cantidad medidas de control de la inmigración que reveló el gobierno el viernes en un intento de suprimir los ‘imanes laborales' que atraen a los inmigrantes ilegales.
Los cambios, que traerán consigo un aumento de los controles en los lugares de trabajo, más agentes fronterizos y penas más severas para los empleadores parias, podrían causar estragos en industrias que dependen de los inmigrantes, como la agricultura, hostelería y salud, reconoció Chertoff. "Habrá algunas consecuencias negativas para la economía", dijo en una entrevista con Times.
Chertoff dijo que no sentía simpatía por las empresas que contratan a trabajadores ilegales, diciendo que deberían haber anticipado las duras medida que se implementarán después de que el Senado rechazara la reforma de la inmigración. "Hemos sido muy claros en cuanto a las consecuencias", dijo.
El anuncio de una iniciativa intergubernamental -presentada por Chertoff y el secretario de Comercio, Carlos M. Gutiérrez- fue la primera y extensa explicación del gobierno de Bush sobre cómo piensa reforzar la lucha contra la inmigración ilegal. En una declaración, el presidente Bush calificó las medidas de "importante y prometió "dar todos los pasos posibles" para reforzar el "resquebrajado sistema de inmigración" del país.
La política represiva busca en parte aplacar a los conservadores republicanos que están enfadados con el fracaso del gobierno en cuanto a implementar la leyes de inmigración existentes y el apoyo del presidente a un plan que permitiría que los inmigrantes ilegales puedan convertirse en ciudadanos.
Pero también podría crear una clima político que podría conducir a los cambios comprehensivos que el gobierno ha estado buscando, incluyendo un programa de trabajadores invitados y algún acomodo con los alrededor de doce millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Chertoff dijo que las disposiciones, algunas de las cuales entran en vigor en treinta días, podrían empujar al mundo empresarial norteamericano a ejercer más presión sobre el Congreso para que reconsidere amplias reformas.
"No soy legislador, pero supongo que, en algún momento, alguien va a echar una mirada y decir: ‘Tenemos que encontrar una manera de solucionar el problema', y eso probablemente va a exigir algunos cambios jurídicos", dijo. Pero enfatizó que "esto no es un intento de castigar al Congreso".
Gutiérrez resumió el problema de manera más rotunda: "No tenemos los trabajadores que necesita el país para seguir creciendo todos los años. La demografía simplemente no está de nuestro lado. Finalmente, el Congreso deberá aprobar una reforma comprehensiva de la inmigración".
Grupos empresariales, sindicatos, activistas de la inmigración y organizaciones religiosas han protestando contra las disposiciones. Pero opositores de toda la vida contra la reforma, acogieron contentos las noticias.
"Esto es exactamente lo que el pueblo americano estaba diciendo... cuando estaban diciendo: ‘¿Por qué no empezamos implementando las leyes existentes y demostrando que Washington hace lo que tiene que hacer?'", dijo el representante Brian P. Bilbary (republicano de Solano Beach). "Una vez que restablezcamos la confianza en el gobierno, podemos volver a retomar ese tema".
Bilbray dijo que poner fin a la dependencia económica de inmigrantes ilegales del país era como tratar de evitar que un drogadicto se drogue. "Si ahora tenemos problemas, no es porque no tenemos amnistía. Es porque no implementamos la ley hace veinte años, cuando debimos hacerlo", dijo.
Otros se mostraron escépticos sobre la capacidad del ministerio de Seguridad Interior para implementar las medidas, señalando que el departamento ni siquiera sabe cuántos inmigrantes altamente calificados hay en el país. "El ministerio que no sabe contar tiene que ocuparse de la implementación", dijo la representante Zoe Lofgren (demócrata de San José), presidente del subcomité sobre inmigración de la Cámara. "Veremos cómo lo hacen".
Grupos empresariales predijeron que el efecto se sentiría ampliamente.
"Será horrible; la cosecha va a ser terrible", dijo Laura Foote Reiff, co-presidente del Grupo de Inmigración Profesional, pronosticando un efecto en agricultura, donde más de la mitad de sus 2.5 millones de trabajadores se cree que son ilegales. "La gente lo sentirá cuando vaya a la tienda y lean en el diario que estamos importando carne desde China".
Muchas de las medidas que el gobierno explicó el viernes, ya están en camino, incluyendo un fuerte aumento de los procesos penales contra empleadores que contraten a ilegales. Funcionarios de inmigración han realizado 742 detenciones en los primeros diez meses de este año fiscal.
Algunas medidas están en la fase de planificación. Un par de ellas serán lanzadas en algunos meses, incluyendo el requisito de que los contratistas federales usen E-Verify, un sistema electrónico que corrobora si sus empleados son legales.
Otras medidas han estado siendo consideradas durante algún tiempo, incluyendo una para obligar a las empresas a despedir a trabajadores con discrepancias en sus datos de la seguridad social o deban pagar multas. Debido a que muchos inmigrantes ilegales trabajan con números falsos de la Seguridad Social o usan los de ciudadanos, se considera que es relativamente fácil identificarlos. Pero la disposición que entrará en vigor en treinta días tiene a las compañías intensamente preocupadas, en parte porque la tasa de error de los datos de la Seguridad Social para ciudadanos estadounidenses se calcula hasta en un once por ciento.
"Estamos dando una opción clara a la gente", dijo Chertoff. "Si tomas las medidas que hemos expuesto, llegarás a un puerto seguro. Si no, corres riesgos".
Dijo que el efecto de las normas de la Seguridad Social en la mayoría de las empresas sería como el de una "tormenta".
"Habrá un maremoto cuando tenga una empresa de la que sospeche que el ochenta por ciento de mis empleados son ilegales", dijo Chertoff. "Pero si tengo confianza en que mi fuerza laboral es legal, habrá tormenta. Expondrá prácticas y tendencias de algunos, que pueden ser ilegales".
Chertoff hizo caso omiso de los temores de que la norma empuje a las empresas a contrataciones ilegales. "Un empleador que hace eso, está tomando una decisión deliberada de agravar sus dificultades legales cometiendo delitos fiscales, y delitos de inmigración", dijo.
Funcionarios de gobierno empezaron a reunirse en junio para tratar estas medidas, inmediatamente después de que el Senado rechazara la reforma de las leyes inmigratorias del país. La Casa Blanca presidió sesiones que incluyeron a los ministerios de Relaciones Exteriores, Trabajo, Comercio, Seguridad Interior y Educación. Funcionarios de Hacienda y de la Superintendencia de la Seguridad Social también participaron en las sesiones.
Chertoff dijo que el gobierno pospuso la implementación de estas medidas con la esperanza de que una revisión legislativa proporcionara un arsenal más potente. "A fines del año pasado revisamos estas medidas y pensamos que en realidad eran medidas a medias. Pensamos que sería mejor tener las medidas completas y más fuertes, nuevas herramientas que el Congreso podría aprobar para nosotros", dijo.
Mientras que con las nuevas medidas se aumentará el personal del ministerio de Seguridad Interior, Chertoff dijo que no tendría agentes suficientes para perseguir a todos los empleadores que quebrantan la ley. En realidad, dijo que la implementación, de gran impacto y visibilidad, actuaría como disuasivo.
Chertoff sugirió que una vez que las disposiciones hayan estado en vigor durante un tiempo, el Congreso vería la inmigración de modo diferente.
"Todos los que criticaron la reforma comprehensiva de la inmigración por ser demasiado compleja, ahora quizás se den cuenta de que es compleja porque hay un montón de piezas interconectadas y que cuando tratas de solucionar sólo una parte, terminas causando resultados negativos en otras partes del problema", dijo.
"Me gustaría creer que el Congreso es capaz de hacer cosas importantes y no limitarse a soluciones de pegatinas en el parachoques. Todavía no me he rendido".

nicole.gaouette@latimes.com

12 de agosto de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
rss