deportaciones desde vught
En Vught, Brabant, se construirá el segundo centro de partida para refugiados rechazados. El gobierno del ayuntamiento cerró un acuerdo con la Autoridad Central para Solicitantes de Asilo [Centraal Orgaan opvang Asielzoekers COA]. Así lo hizo saber el alcalde J. de Groot. El ayuntamiento debe todavía aprobar el plan, pero no se espera oposición.
Vught, Holanda. El primer centro se encuentra en Ter Apell. Después de un titubeante inicio, se encuentran ahora allí cien refugiados deportados, según M. van Beek, director de la COA. Opina que con dos centros de partida será suficiente. En los centros se prepara intensamente a los refugiados rechazados para su retorno a su país de origen.
El centro de Vught abrirá sus puertas el 1 de marzo en la antigua caserna Isabella. Hasta hace poco eran las instalaciones del controvertido centro para refugiados menores de edad solos. El recinto está ahora vacío. A su tiempo el ayuntamiento lo desmontará para levantar un nuevo complejo residencial.
El nuevo centro de partida sitará en Vught hasta 2012. Acoge a 350 personas. A cambio de su colaboración, la policía de Vught recibirá 16 plazas adicionales para garantizar el orden y la seguridad.
En Holanda hay unos 26.000 refugiados rechazados que serán deportados del país en un plazo de tres años. De acuerdo a van Beek hay un creciente número de refugiados que no pueden volver a su país. Cuando ese sea el caso, dijo, los refugiados recibirán un permiso de residencia.
Si resultara que en la práctica dos centros de partida no son suficientes, la COA buscará otro ayuntamiento que quiera albergar un centro semejante.
30 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
El centro de Vught abrirá sus puertas el 1 de marzo en la antigua caserna Isabella. Hasta hace poco eran las instalaciones del controvertido centro para refugiados menores de edad solos. El recinto está ahora vacío. A su tiempo el ayuntamiento lo desmontará para levantar un nuevo complejo residencial.
El nuevo centro de partida sitará en Vught hasta 2012. Acoge a 350 personas. A cambio de su colaboración, la policía de Vught recibirá 16 plazas adicionales para garantizar el orden y la seguridad.
En Holanda hay unos 26.000 refugiados rechazados que serán deportados del país en un plazo de tres años. De acuerdo a van Beek hay un creciente número de refugiados que no pueden volver a su país. Cuando ese sea el caso, dijo, los refugiados recibirán un permiso de residencia.
Si resultara que en la práctica dos centros de partida no son suficientes, la COA buscará otro ayuntamiento que quiera albergar un centro semejante.
30 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
hollywood en la cocina
[Laurie Winer] La nueva generación de héroes del cine sabe batir y manejar el sacacorchos, e incluso un par de cosas más sobre los buenos vinos y la comida.
Las películas han cambiado desde los días en que un hombre con mandil era un personaje que pasaba por una crisis de masculinidad. ¿Se acuerda alguien de la mala, mala pinta de Jim Backus, el padre de James Dean en Rebelde sin causa', o el enamorado Edward G. Robinson en Perversidad'? Hoy, cualquier héroe que quiera ser sensible o mundano debe saber algo sobre comidas. Incluso puede llevar un delantal.
En Spanglish', la última película del director James L. Brooks, Adam Sandler hace de John, un dedicado marido y padre que se echa a llorar con sólo pensar en lo mucho que quiere a su hija. John es chef. No simplemente un chef, sino el mejor chef de todo el país (según el New York Times, que en el mundo de esta película publica reseñas sobre los restaurantes de Los Angeles, y que plantea la pregunta: ¿Qué somos, picadillo de higaditos?). Gracias a una reseña de cuatro estrellas en ese diario, la cocinería de John en Los Angeles alcanza un enorme éxito y se hace dos veces más lucrativa, y así hace lo que haría cualquier gran chef. Inmediatamente pasa el 20 por ciento del negocio a su chef de cuisine. No quiere renunciar ni a una pizca del tiempo que dedica a su familia.
Es difícil imaginar a Cary Grant, Dana Andrews o Gary Cooper haciendo de chef en sus días, pero ser chef ahora es una profesión pasablemente glamorosa como para ser héroe de cualquier largometraje, e incluso de un elegante programa de televisión. En The Great New Wonderful', una película en fase de post-producción dirigida por Danny Leiner, Maggie Gyllenhaal hace de diseñadora de tartas de alta calidad cuyos postres son carísimas obras de arte. Y Darren Star está haciendo un piloto de televisión para la Fox titulado Kitchen Confidential', basado en las memorias bestseller de Anthony Bourdain, del 2000.
Bourdain, por supuesto, es un chico ostensiblemente malo -un chef que toma drogas, lujurioso, mal hablado, franco. Star, el creador de Sexo en Nueva York', que se describió a sí mismo como "apasionado tripero", ha estado pensando durante años en un chef como el personaje principal de un programa de televisión. Y cree que ha encontrado al chef indicado en el momento justo.
"Velo como Shampoo' en un restaurante", dice Star, que utiliza el libro como un trampolín para el programa piloto. Dice que su héroe es un tipo que ha sido un cometa en el mundo de la culinaria, un drogadicto que vive la vida al borde. Ahora tiene una segunda oportunidad, aunque todavía está luchando contra sus demonios. "Ser el chef de un restaurante de moda es caminar en la cuerda floja", dice Star. "Tienes que combinar las exigencias del trabajo con las grandes tentaciones que llegan con la fama. Tienes todas las cosas ricas a tus pies. Tienes que seguir de pie sin caer en las tentaciones que hay en calle, y que no existían hace 25 años".
Hay espacio para varios tipos de chefs; Bourdain es el anti-Adam Sandler. En Spanglish', John es un padre y marido tan ejemplar que no duerme con Flor (Paz Vega), la adorada, adorable e impresionante ama de llaves, incluso aunque Flor es soltera y la esposa patológicamente egoísta de John le ha confesado que se está acostando con otro hombre (este tipo de renunciación sexual no se veía desde la época en que Henry James estaba vivo y escribía). Y el punto de la película no es que John sea endeble. El punto de la película es que es un gran tipo en todo sentido, un héroe. Basta con mirar el texto del cartel: "En toda familia hay un héroe". Y todos en la foto lo están mirando a él.
Un Sentimiento de Autenticidad
Brooks eligió la profesión de chef para John no tanto por razones relacionadas con la comida, sino "porque quería que se hubiese ganado el dinero gracias a su talento" y no por la ambición de hacer dinero. Brooks es un fan de Thomas Keller, y quería repetir el ambiente de la cocina de su restaurante French Laundry, que tanto Brooks como Sandler pasaron tiempo estudiando. "Siempre pensé que las cocinas eran lugares bulliciosos", dice Brooks. "Su cocina es tranquila. Hay un enorme cantidad de respeto ahí; todos se llaman chef' entre ellos". Keller también está en el reparto de Spanglish'.
La presencia de Keller le asegura un cierto grado de autenticidad. En un momento crítico, John está en la cocina en casa preparándose a sí mismo un club sandwich con queso fundido y un huevo no muy frito; Keller le dio la receta. Las cariñosas tomas del bocadillo anuncian lo importante que es este bocado para John. Realmente terminas queriéndote comer ese bocadillo, y es un bocadillo que te quieres comer de inmediato, cuando el huevo todavía está caliente. El resultado final de esta exhibición de pornografía culinaria es una escena de bocadillo-interrumpus. Flor entra, enfadada, justo cuando John está llevándose el bocadillo a la boca para ese primer y perfecto ñasco. Mientras ella se descarga (a través de su hija, que hace de intérprete), él arroja angustiadas, dolorosas miradas al bocadillo que su buena educación no le permite comer.
Esta escena es, de hecho, más convincente en su afición por la cocina que la más crucial (aunque casta) escena de seducción culinaria que viene después. En esa escena, John lleva a Flor a su restaurante vacío en la noche (debe ser un lunes), cuyo interior está físicamente inspirado en el French Laundry. Allí, John le prepara a Flor un plato (asado de tira, aunque lo vemos haciendo costillas de cordero) que es limpio y profesional. No revela nada de pasión. "Voy a recordar cada sabor toda la vida", le dice Flor a John. A juzgar por el plato, es dudoso, pero hay que tomar en cuenta que es una mujer enamorada.
La simpática película The Life Aquatic with Steve Zissou', de Wes Anderson, deja claro que ser despabilados en asuntos de cocina y vinos es hoy obligado para un personaje de una película mundana. El personaje de Bill Murray es un héroe para el nuevo siglo, un hombre de mundo (sobre y bajo del nivel del mar) reflexivo, encantador e imperfecto, con un profundo aprecio por los placeres de la vida. Zissou insulta a un camarero que se atreve a dar aprobar el vino a su hermano menor en lugar de él. "No sabe nada de vinos", solloza Murray y le arroja al camarero una última enfadada mirada antes de olisquear el vino él mismo.
Cuando damos una vuelta por el barco de Zissou, nos enteramos que la cocina es, tecnológicamente, el compartimento más avanzado tecnológicamente de todo el navío. Y cuando el equipo de Zissou' asalta el barco más elegante del rival de toda la vida, Hennessey (Jeff Goldblum), la única cosa por la que demuestra verdadero interés es en la máquina de capucchino, que se roba presto. Sólo tenemos una mirada de la comida de la tripulación a bordo de este barco encantado -bandejas de langostas y copas de Moet Champagne.
Por supuesto, el hito sorpresa del año es Sideways', la película más empapada de vino de toda la historia. Es una película de Alexander Payne (About Schmidt', Election', Citizen Ruth), así que su protagonista no tiene el calibre heroico de Spanglish' o de la fantástica dimensión de The Life Aquatic'. El inútil de Miles (Paul Giamatti) es difícilmente un héroe; es un hombre maduro que roba el dinero que esconde su madre en la cómoda, válgame Dios. Pero se las ingenia para ser enternecedor y optimista, una vez que crea intimidad con una camarera llamada Maya (Virginia Madsen) a través de conversaciones sobre vinos.
"¿Le puedo hacer una pregunta personal?", le dice Maya a Miles. "¿Por qué le gusta tanto el Pinot?" Su enternecedora seriedad cuando, en su primera cita, prueban un Fiddlhead Sauvignon Blanc e identifican tímidamente "pequeñas insinuaciones de clavo", nos dice que esta conversación creará un profundo vínculo entre ellos, como un modo para cada uno de mostrarse y ser visto. El gusto es un asunto que trae cola para Miles y para Maya.
Cuando describe su amor por el Pinot, queda desgarradoramente claro que Miles en realidad se está describiendo él mismo para ella, diciéndole lo que le gustaría ser amado. "Es una cepa difícil de cultivar", dice. "No es un resistente como el Cabernet, que crece en cualquier parte, que crece incluso cuando se lo descuida. De hecho, sólo puede crecer en estos rincones escondidos verdaderamente únicos, del mundo. Y sólo los viñateros más pacientes y cuidadosos pueden cultivarla".
La Cocina en el Teatro
Las piezas de teatro también están haciendo uso del conocimiento de la cocina para mostrar clase, cultura y gusto. En The Paris Letter', que acaba de estar en el Teatro Kirk Douglas en Culver City, y llegará este verano a la Roundabout Theatre Company de Nueva York, Jon Robin Baitz usa la conciencia del alimento como un seña de integridad personal. Su protagonista es un hombre con problemas morales. Sandy (Ron Rifkin) ha negado su propia vocación artística metiéndose en el negocio de finanzas de su padre y ha negado su vocación sexual siguiendo una terapia para "curar" su homosexualidad y casándose con Katie. Este es un hombre que tiene éxito en el mundo, pero está tan condenado como Fausto.
En contraste, las dos personas más próximas a él, Katie y su mejor amigo, Anton, conservan la sensatez de sus almas. Los dos han sido cocineros y propietarios de restaurantes. Un huésped que está terminando su plato de ostiones fritos en una cacerola con alcaparras, salvia y judías pintas, le pregunta a Katie: "¿Cómo lo haces? Está bien, no es que no haya probado esto en otras partes, pero es como si tuvieras una especie de magia".
Katie responde con una pregunta de ambientalista: "¿De dónde vienen los ostiones? ¿De dónde vienen los ingredientes? ¿Cómo se combinan las cosas? Es teniendo relaciones. Pescadores. Dedicados. Con respeto". El invitado de Katie, un hombre rico que resulta ser el malo de la obra, ni siquiera escucha su respuesta.
Naturalmente, la emergencia de la comida y de los vinos del mundo como telón de fondo pondrá a prueba la credulidad de todo entendido de la industria alimentaria.
En Sideways', por ejemplo, Miles casi hace un mantra de adorar al Pinot y odiar al Merlot , y también desdeña al Cabernet Franc (las ventas de Pinot en la Ciudad de Nueva York subieron tras el estreno, y el Merlot puede estar sufriendo una caída). Pero en el golpe de gracia de la película, Miles finalmente degusta su preciosa botella de Cheval Blanc 1961, la que había estado guardando durante demasiado tiempo, un vino que, de hecho, se ha transformado en una metáfora para Miles y su costumbre de dejar que la vida pase por su lado. El vino se hace de, adivinen -Cabernet Franc y Merlot, un ironía que los cineastas no comentan.
Además,volviendo a Spanglish', el New York Times no reseña, y menos reparte estrellas, a restaurantes de Los Angeles, gracias de todos modos. Cualquier jefe importante en esta ciudad hablaría y comprendería el español de cocina', pero no el John de Adam Sandler.
Pero del mismo modo que es posible analizar un vino y no disfrutarlo, la gente que analiza la ficción estrictamente por su apego a la realidad pasa invariablemente por alto los puntos más importantes. A medida que el conocimiento del alimento satura la cultura, los próximos años traerán más y mejores oportunidades para que los triperos muestren su conocimiento y pasen por alto lo importante. Hay que esperar una sátira sobre el asunto para 2006.
Club Sandwich de Spanglish', con huevo frito y queso fundido
Tiempo: 20 minutos
1 personas
De Thomas Keller
3 a 4 lonjas gruesas de beicon
2 lonjas de queso Montery Jack
2 rebanada de pan rústico, tostado
1 cucharada de mayonesa
4 rodajas de tomate
2 hojas de lechuga
1 cucharadita de mantequilla
1 huevo
1. Fría el beicon hasta que quede crujiente, seque en papel y aparte.
2. Coloque las lonjas de queso en una rebanada de pan tostado y ponga en horno para derretir el queso.
3. En la otra rebanada unte la mayonesa, ponga encima el beicon frito, las rodajas de tomate y la lechuga.
4. En una sartén derrita la mantequilla a fuego mediano. Fría el huevo.
5. Unte el huevo encima de la lechuga. Cubra con la otra tostada de pan, con el queso hacia arriba. Coloque el bocadillo en un plato y corte en dos.
Cada bocadillo (con cuatro lonjas de beicon): 1.115 calorías; 52 gramos de proteínas; 50 gramos carbohidratos; 4 gramos fibra; 78 gramos grasa; 30 gramos grasa saturada; 346 mg. colesterol; 2.192 mg. sodio.
30 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
En Spanglish', la última película del director James L. Brooks, Adam Sandler hace de John, un dedicado marido y padre que se echa a llorar con sólo pensar en lo mucho que quiere a su hija. John es chef. No simplemente un chef, sino el mejor chef de todo el país (según el New York Times, que en el mundo de esta película publica reseñas sobre los restaurantes de Los Angeles, y que plantea la pregunta: ¿Qué somos, picadillo de higaditos?). Gracias a una reseña de cuatro estrellas en ese diario, la cocinería de John en Los Angeles alcanza un enorme éxito y se hace dos veces más lucrativa, y así hace lo que haría cualquier gran chef. Inmediatamente pasa el 20 por ciento del negocio a su chef de cuisine. No quiere renunciar ni a una pizca del tiempo que dedica a su familia.
Es difícil imaginar a Cary Grant, Dana Andrews o Gary Cooper haciendo de chef en sus días, pero ser chef ahora es una profesión pasablemente glamorosa como para ser héroe de cualquier largometraje, e incluso de un elegante programa de televisión. En The Great New Wonderful', una película en fase de post-producción dirigida por Danny Leiner, Maggie Gyllenhaal hace de diseñadora de tartas de alta calidad cuyos postres son carísimas obras de arte. Y Darren Star está haciendo un piloto de televisión para la Fox titulado Kitchen Confidential', basado en las memorias bestseller de Anthony Bourdain, del 2000.
Bourdain, por supuesto, es un chico ostensiblemente malo -un chef que toma drogas, lujurioso, mal hablado, franco. Star, el creador de Sexo en Nueva York', que se describió a sí mismo como "apasionado tripero", ha estado pensando durante años en un chef como el personaje principal de un programa de televisión. Y cree que ha encontrado al chef indicado en el momento justo.
"Velo como Shampoo' en un restaurante", dice Star, que utiliza el libro como un trampolín para el programa piloto. Dice que su héroe es un tipo que ha sido un cometa en el mundo de la culinaria, un drogadicto que vive la vida al borde. Ahora tiene una segunda oportunidad, aunque todavía está luchando contra sus demonios. "Ser el chef de un restaurante de moda es caminar en la cuerda floja", dice Star. "Tienes que combinar las exigencias del trabajo con las grandes tentaciones que llegan con la fama. Tienes todas las cosas ricas a tus pies. Tienes que seguir de pie sin caer en las tentaciones que hay en calle, y que no existían hace 25 años".
Hay espacio para varios tipos de chefs; Bourdain es el anti-Adam Sandler. En Spanglish', John es un padre y marido tan ejemplar que no duerme con Flor (Paz Vega), la adorada, adorable e impresionante ama de llaves, incluso aunque Flor es soltera y la esposa patológicamente egoísta de John le ha confesado que se está acostando con otro hombre (este tipo de renunciación sexual no se veía desde la época en que Henry James estaba vivo y escribía). Y el punto de la película no es que John sea endeble. El punto de la película es que es un gran tipo en todo sentido, un héroe. Basta con mirar el texto del cartel: "En toda familia hay un héroe". Y todos en la foto lo están mirando a él.
Un Sentimiento de Autenticidad
Brooks eligió la profesión de chef para John no tanto por razones relacionadas con la comida, sino "porque quería que se hubiese ganado el dinero gracias a su talento" y no por la ambición de hacer dinero. Brooks es un fan de Thomas Keller, y quería repetir el ambiente de la cocina de su restaurante French Laundry, que tanto Brooks como Sandler pasaron tiempo estudiando. "Siempre pensé que las cocinas eran lugares bulliciosos", dice Brooks. "Su cocina es tranquila. Hay un enorme cantidad de respeto ahí; todos se llaman chef' entre ellos". Keller también está en el reparto de Spanglish'.
La presencia de Keller le asegura un cierto grado de autenticidad. En un momento crítico, John está en la cocina en casa preparándose a sí mismo un club sandwich con queso fundido y un huevo no muy frito; Keller le dio la receta. Las cariñosas tomas del bocadillo anuncian lo importante que es este bocado para John. Realmente terminas queriéndote comer ese bocadillo, y es un bocadillo que te quieres comer de inmediato, cuando el huevo todavía está caliente. El resultado final de esta exhibición de pornografía culinaria es una escena de bocadillo-interrumpus. Flor entra, enfadada, justo cuando John está llevándose el bocadillo a la boca para ese primer y perfecto ñasco. Mientras ella se descarga (a través de su hija, que hace de intérprete), él arroja angustiadas, dolorosas miradas al bocadillo que su buena educación no le permite comer.
Esta escena es, de hecho, más convincente en su afición por la cocina que la más crucial (aunque casta) escena de seducción culinaria que viene después. En esa escena, John lleva a Flor a su restaurante vacío en la noche (debe ser un lunes), cuyo interior está físicamente inspirado en el French Laundry. Allí, John le prepara a Flor un plato (asado de tira, aunque lo vemos haciendo costillas de cordero) que es limpio y profesional. No revela nada de pasión. "Voy a recordar cada sabor toda la vida", le dice Flor a John. A juzgar por el plato, es dudoso, pero hay que tomar en cuenta que es una mujer enamorada.
La simpática película The Life Aquatic with Steve Zissou', de Wes Anderson, deja claro que ser despabilados en asuntos de cocina y vinos es hoy obligado para un personaje de una película mundana. El personaje de Bill Murray es un héroe para el nuevo siglo, un hombre de mundo (sobre y bajo del nivel del mar) reflexivo, encantador e imperfecto, con un profundo aprecio por los placeres de la vida. Zissou insulta a un camarero que se atreve a dar aprobar el vino a su hermano menor en lugar de él. "No sabe nada de vinos", solloza Murray y le arroja al camarero una última enfadada mirada antes de olisquear el vino él mismo.
Cuando damos una vuelta por el barco de Zissou, nos enteramos que la cocina es, tecnológicamente, el compartimento más avanzado tecnológicamente de todo el navío. Y cuando el equipo de Zissou' asalta el barco más elegante del rival de toda la vida, Hennessey (Jeff Goldblum), la única cosa por la que demuestra verdadero interés es en la máquina de capucchino, que se roba presto. Sólo tenemos una mirada de la comida de la tripulación a bordo de este barco encantado -bandejas de langostas y copas de Moet Champagne.
Por supuesto, el hito sorpresa del año es Sideways', la película más empapada de vino de toda la historia. Es una película de Alexander Payne (About Schmidt', Election', Citizen Ruth), así que su protagonista no tiene el calibre heroico de Spanglish' o de la fantástica dimensión de The Life Aquatic'. El inútil de Miles (Paul Giamatti) es difícilmente un héroe; es un hombre maduro que roba el dinero que esconde su madre en la cómoda, válgame Dios. Pero se las ingenia para ser enternecedor y optimista, una vez que crea intimidad con una camarera llamada Maya (Virginia Madsen) a través de conversaciones sobre vinos.
"¿Le puedo hacer una pregunta personal?", le dice Maya a Miles. "¿Por qué le gusta tanto el Pinot?" Su enternecedora seriedad cuando, en su primera cita, prueban un Fiddlhead Sauvignon Blanc e identifican tímidamente "pequeñas insinuaciones de clavo", nos dice que esta conversación creará un profundo vínculo entre ellos, como un modo para cada uno de mostrarse y ser visto. El gusto es un asunto que trae cola para Miles y para Maya.
Cuando describe su amor por el Pinot, queda desgarradoramente claro que Miles en realidad se está describiendo él mismo para ella, diciéndole lo que le gustaría ser amado. "Es una cepa difícil de cultivar", dice. "No es un resistente como el Cabernet, que crece en cualquier parte, que crece incluso cuando se lo descuida. De hecho, sólo puede crecer en estos rincones escondidos verdaderamente únicos, del mundo. Y sólo los viñateros más pacientes y cuidadosos pueden cultivarla".
La Cocina en el Teatro
Las piezas de teatro también están haciendo uso del conocimiento de la cocina para mostrar clase, cultura y gusto. En The Paris Letter', que acaba de estar en el Teatro Kirk Douglas en Culver City, y llegará este verano a la Roundabout Theatre Company de Nueva York, Jon Robin Baitz usa la conciencia del alimento como un seña de integridad personal. Su protagonista es un hombre con problemas morales. Sandy (Ron Rifkin) ha negado su propia vocación artística metiéndose en el negocio de finanzas de su padre y ha negado su vocación sexual siguiendo una terapia para "curar" su homosexualidad y casándose con Katie. Este es un hombre que tiene éxito en el mundo, pero está tan condenado como Fausto.
En contraste, las dos personas más próximas a él, Katie y su mejor amigo, Anton, conservan la sensatez de sus almas. Los dos han sido cocineros y propietarios de restaurantes. Un huésped que está terminando su plato de ostiones fritos en una cacerola con alcaparras, salvia y judías pintas, le pregunta a Katie: "¿Cómo lo haces? Está bien, no es que no haya probado esto en otras partes, pero es como si tuvieras una especie de magia".
Katie responde con una pregunta de ambientalista: "¿De dónde vienen los ostiones? ¿De dónde vienen los ingredientes? ¿Cómo se combinan las cosas? Es teniendo relaciones. Pescadores. Dedicados. Con respeto". El invitado de Katie, un hombre rico que resulta ser el malo de la obra, ni siquiera escucha su respuesta.
Naturalmente, la emergencia de la comida y de los vinos del mundo como telón de fondo pondrá a prueba la credulidad de todo entendido de la industria alimentaria.
En Sideways', por ejemplo, Miles casi hace un mantra de adorar al Pinot y odiar al Merlot , y también desdeña al Cabernet Franc (las ventas de Pinot en la Ciudad de Nueva York subieron tras el estreno, y el Merlot puede estar sufriendo una caída). Pero en el golpe de gracia de la película, Miles finalmente degusta su preciosa botella de Cheval Blanc 1961, la que había estado guardando durante demasiado tiempo, un vino que, de hecho, se ha transformado en una metáfora para Miles y su costumbre de dejar que la vida pase por su lado. El vino se hace de, adivinen -Cabernet Franc y Merlot, un ironía que los cineastas no comentan.
Además,volviendo a Spanglish', el New York Times no reseña, y menos reparte estrellas, a restaurantes de Los Angeles, gracias de todos modos. Cualquier jefe importante en esta ciudad hablaría y comprendería el español de cocina', pero no el John de Adam Sandler.
Pero del mismo modo que es posible analizar un vino y no disfrutarlo, la gente que analiza la ficción estrictamente por su apego a la realidad pasa invariablemente por alto los puntos más importantes. A medida que el conocimiento del alimento satura la cultura, los próximos años traerán más y mejores oportunidades para que los triperos muestren su conocimiento y pasen por alto lo importante. Hay que esperar una sátira sobre el asunto para 2006.
Club Sandwich de Spanglish', con huevo frito y queso fundido
Tiempo: 20 minutos
1 personas
De Thomas Keller
3 a 4 lonjas gruesas de beicon
2 lonjas de queso Montery Jack
2 rebanada de pan rústico, tostado
1 cucharada de mayonesa
4 rodajas de tomate
2 hojas de lechuga
1 cucharadita de mantequilla
1 huevo
1. Fría el beicon hasta que quede crujiente, seque en papel y aparte.
2. Coloque las lonjas de queso en una rebanada de pan tostado y ponga en horno para derretir el queso.
3. En la otra rebanada unte la mayonesa, ponga encima el beicon frito, las rodajas de tomate y la lechuga.
4. En una sartén derrita la mantequilla a fuego mediano. Fría el huevo.
5. Unte el huevo encima de la lechuga. Cubra con la otra tostada de pan, con el queso hacia arriba. Coloque el bocadillo en un plato y corte en dos.
Cada bocadillo (con cuatro lonjas de beicon): 1.115 calorías; 52 gramos de proteínas; 50 gramos carbohidratos; 4 gramos fibra; 78 gramos grasa; 30 gramos grasa saturada; 346 mg. colesterol; 2.192 mg. sodio.
30 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
deportaciones desde vught
En Vught, Brabant, se construirá el segundo centro de partida para refugiados rechazados. El gobierno del ayuntamiento cerró un acuerdo con la Autoridad Central para Solicitantes de Asilo [Centraal Orgaan opvang Asielzoekers COA]. Así lo hizo saber el alcalde J. de Groot. El ayuntamiento debe todavía aprobar el plan, pero no se espera oposición.
Vught, Holanda. El primer centro se encuentra en Ter Apell. Después de un titubeante inicio, se encuentran ahora allí cien refugiados deportados, según M. van Beek, director de la COA. Opina que con dos centros de partida será suficiente. En los centros se prepara intensamente a los refugiados rechazados para su retorno a su país de origen.
El centro de Vught abrirá sus puertas el 1 de marzo en la antigua caserna Isabella. Hasta hace poco eran las instalaciones del controvertido centro para refugiados menores de edad solos. El recinto está ahora vacío. A su tiempo el ayuntamiento lo desmontará para levantar un nuevo complejo residencial.
El nuevo centro de partida sitará en Vught hasta 2012. Acoge a 350 personas. A cambio de su colaboración, la policía de Vught recibirá 16 plazas adicionales para garantizar el orden y la seguridad.
En Holanda hay unos 26.000 refugiados rechazados que serán deportados del país en un plazo de tres años. De acuerdo a van Beek hay un creciente número de refugiados que no pueden volver a su país. Cuando ese sea el caso, dijo, los refugiados recibirán un permiso de residencia.
Si resultara que en la práctica dos centros de partida no son suficientes, la COA buscará otro ayuntamiento que quiera albergar un centro semejante.
30 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
El centro de Vught abrirá sus puertas el 1 de marzo en la antigua caserna Isabella. Hasta hace poco eran las instalaciones del controvertido centro para refugiados menores de edad solos. El recinto está ahora vacío. A su tiempo el ayuntamiento lo desmontará para levantar un nuevo complejo residencial.
El nuevo centro de partida sitará en Vught hasta 2012. Acoge a 350 personas. A cambio de su colaboración, la policía de Vught recibirá 16 plazas adicionales para garantizar el orden y la seguridad.
En Holanda hay unos 26.000 refugiados rechazados que serán deportados del país en un plazo de tres años. De acuerdo a van Beek hay un creciente número de refugiados que no pueden volver a su país. Cuando ese sea el caso, dijo, los refugiados recibirán un permiso de residencia.
Si resultara que en la práctica dos centros de partida no son suficientes, la COA buscará otro ayuntamiento que quiera albergar un centro semejante.
30 de enero de 2005
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©traducción mQh
¿cuánto tiempo más?
[H.D.S. Greenway] Cada vez más, editoriales y columnas en la prensa estadounidense piden que Estados Unidos se retire de Iraq/
Davos, Suiza. Que las elecciones en Iraq pueden producir un gobierno representativo y estable es probablemente una falsa esperanza, y la legalidad de lo que quiera que sea que produzca será puesta en duda. No es simplemente debido a la continuada violencia y la incapacidad de muchos de acercarse a las urnas. Es también debido a que el emergente gobierno dependerá del poderío estadounidense, y eso en sí mismo, a ojos de muchos iraquíes, anula su legitimidad.
Así, el dilema para cualquier gobierno iraquí será si continuar aferrándose a los norteamericanos para seguir en el poder, o correr el riesgo del caos sacándolos del país para ganar legitimidad. El lado norteamericano que ve la mayoría de los iraquíes es el de la fuerza bruta que abre puertas a patadas, y la presencia norteamericana se ha transformado en parte del problema, no de la solución.
Sin embargo, el presidente Bush tenía razón al rechazar las peticiones dentro y fuera de Iraq de los que demandaban que las elecciones fueran pospuestas. Primero que nada, la violencia no desaparecerá dentro de poco. En segundo lugar, la mayoría chií del país quiere el poder ahora, y si las elecciones son el modo de hacerse con él, hay que realizarlas. Está claro aquí de las conversaciones en el Foro Económico Mundial que el Rey Abdullah de Jordania no es el único árabe sunní que se preocupa de la "media luna chií" que se extiende desde Irán hasta el Líbano, pasando por Iraq y Siria. Y los kurdos se quieren asegurar de que la autoridad de Bagdad nunca llegue hasta sus zonas semi-autónomas del norte, incluso si siguen siendo miembros de un país iraquí. La resistencia sunní se está convirtiendo en una causa nacionalista. Es por eso que los cálculos de inteligencia son casi uniformemente sombríos, pronosticando en el mejor de los casos una frágil estabilidad y, en el peor, una guerra civil.
Bush conserva el optimismo que le hizo ganar la re-elección y dice que la resistencia armada es simplemente un "puñado de tipos que tienen miedo de las elecciones". La posición oficial es que la resistencia es culpa de los baazistas, fanáticos religiosos, combatientes extranjeros y delincuentes.
No hay duda de que los mencionados están involucrados en la resistencia. Pero también ignora el creciente número de iraquíes que antes odiaban a Saddam Hussein que ahora odian todavía más la ocupación norteamericana. El día que los norteamericanos pueden haber sido vistos como liberadores pasó hace mucho.
Lo irónico es que la guerra de Iraq ha fortalecido fuertemente a las fuerzas islámicas en un país que era, en el pasado, violento, pero laico. La influencia islámica está creciendo porque, del mismo modo que los comunistas dominaron siempre los movimientos de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, los islamitas están mejor organizados y son los más motivados.
Tanto las fuerzas religiosas chiíes como sunníes están ganando apoyo. Quizás no termine en una teocracia al estilo iraní, pero el gobierno de Bush tendrá que hacer frente a un montón más de islam, y de militancia islámica, que cuando inició la aventura de Iraq.
Bush necesita estas elecciones como parte de su estrategia de retirada de instalar algún tipo de gobierno elegido antes de que la opinión pública norteamericana empiece a volcarse contra la guerra. Pero de momento la construcción de un ejército y de una fuerza de policía creíble, la otra pata de la estrategia de retirada, no ha tenido éxito. Ni siquiera el leal embajador norteamericano en Bagdad, John Negroponte, pudo creer en las exageradas cifras de Condoleeza Rice sobre las fuerzas de seguridad iraquíes adiestradas.
Bush sabe, por supuesto, que la situación en Iraq no es como la describe, ni nunca ha sido. La búsqueda de armas de destrucción masiva ha sido ahora discretamente abandonada, y la difusión de la libertad se ha transformado en nuestra razón para ir a la guerra. Considerando lo que está pasando en Iraq, el osado discurso inaugural de Bush ha asustado a muchos de las consecuencias del celo misionero de Estados Unidos. Una caricatura política que corre por aquí muestra a Bush vestido como la estatua de la Libertad agachándose sobre Oriente Medio y poniendo con su antorcha fuego a la región. "El Indomable Fuego de la Libertad", dice el texto.
El gobierno de Bush ha sido notablemente exitoso en redefinir la razón por la que Estados Unidos declaró la guerra a Iraq, pero quizá el nuevo comandante de campo en Iraq, el teniente general John R. Vines, no entendió el mensaje. Entre los libros que ha recomendado como lectura a su staff se encuentra Dereliction of Duty: Lyndon Johnson, Robert McNamara, the Joint Chiefs of Staff, and the Lies That Led to Vietnam' [Abandono de Deberes: Lyndon Johnson, Robert McNamara, los Jefes del Estado Mayor Conjunto y las Mentiras Que Llevaron a Vietnam], de H.R. McMaster.
29 de enero de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Davos, Suiza. Que las elecciones en Iraq pueden producir un gobierno representativo y estable es probablemente una falsa esperanza, y la legalidad de lo que quiera que sea que produzca será puesta en duda. No es simplemente debido a la continuada violencia y la incapacidad de muchos de acercarse a las urnas. Es también debido a que el emergente gobierno dependerá del poderío estadounidense, y eso en sí mismo, a ojos de muchos iraquíes, anula su legitimidad.Así, el dilema para cualquier gobierno iraquí será si continuar aferrándose a los norteamericanos para seguir en el poder, o correr el riesgo del caos sacándolos del país para ganar legitimidad. El lado norteamericano que ve la mayoría de los iraquíes es el de la fuerza bruta que abre puertas a patadas, y la presencia norteamericana se ha transformado en parte del problema, no de la solución.
Sin embargo, el presidente Bush tenía razón al rechazar las peticiones dentro y fuera de Iraq de los que demandaban que las elecciones fueran pospuestas. Primero que nada, la violencia no desaparecerá dentro de poco. En segundo lugar, la mayoría chií del país quiere el poder ahora, y si las elecciones son el modo de hacerse con él, hay que realizarlas. Está claro aquí de las conversaciones en el Foro Económico Mundial que el Rey Abdullah de Jordania no es el único árabe sunní que se preocupa de la "media luna chií" que se extiende desde Irán hasta el Líbano, pasando por Iraq y Siria. Y los kurdos se quieren asegurar de que la autoridad de Bagdad nunca llegue hasta sus zonas semi-autónomas del norte, incluso si siguen siendo miembros de un país iraquí. La resistencia sunní se está convirtiendo en una causa nacionalista. Es por eso que los cálculos de inteligencia son casi uniformemente sombríos, pronosticando en el mejor de los casos una frágil estabilidad y, en el peor, una guerra civil.
Bush conserva el optimismo que le hizo ganar la re-elección y dice que la resistencia armada es simplemente un "puñado de tipos que tienen miedo de las elecciones". La posición oficial es que la resistencia es culpa de los baazistas, fanáticos religiosos, combatientes extranjeros y delincuentes.
No hay duda de que los mencionados están involucrados en la resistencia. Pero también ignora el creciente número de iraquíes que antes odiaban a Saddam Hussein que ahora odian todavía más la ocupación norteamericana. El día que los norteamericanos pueden haber sido vistos como liberadores pasó hace mucho.
Lo irónico es que la guerra de Iraq ha fortalecido fuertemente a las fuerzas islámicas en un país que era, en el pasado, violento, pero laico. La influencia islámica está creciendo porque, del mismo modo que los comunistas dominaron siempre los movimientos de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, los islamitas están mejor organizados y son los más motivados.
Tanto las fuerzas religiosas chiíes como sunníes están ganando apoyo. Quizás no termine en una teocracia al estilo iraní, pero el gobierno de Bush tendrá que hacer frente a un montón más de islam, y de militancia islámica, que cuando inició la aventura de Iraq.
Bush necesita estas elecciones como parte de su estrategia de retirada de instalar algún tipo de gobierno elegido antes de que la opinión pública norteamericana empiece a volcarse contra la guerra. Pero de momento la construcción de un ejército y de una fuerza de policía creíble, la otra pata de la estrategia de retirada, no ha tenido éxito. Ni siquiera el leal embajador norteamericano en Bagdad, John Negroponte, pudo creer en las exageradas cifras de Condoleeza Rice sobre las fuerzas de seguridad iraquíes adiestradas.
Bush sabe, por supuesto, que la situación en Iraq no es como la describe, ni nunca ha sido. La búsqueda de armas de destrucción masiva ha sido ahora discretamente abandonada, y la difusión de la libertad se ha transformado en nuestra razón para ir a la guerra. Considerando lo que está pasando en Iraq, el osado discurso inaugural de Bush ha asustado a muchos de las consecuencias del celo misionero de Estados Unidos. Una caricatura política que corre por aquí muestra a Bush vestido como la estatua de la Libertad agachándose sobre Oriente Medio y poniendo con su antorcha fuego a la región. "El Indomable Fuego de la Libertad", dice el texto.
El gobierno de Bush ha sido notablemente exitoso en redefinir la razón por la que Estados Unidos declaró la guerra a Iraq, pero quizá el nuevo comandante de campo en Iraq, el teniente general John R. Vines, no entendió el mensaje. Entre los libros que ha recomendado como lectura a su staff se encuentra Dereliction of Duty: Lyndon Johnson, Robert McNamara, the Joint Chiefs of Staff, and the Lies That Led to Vietnam' [Abandono de Deberes: Lyndon Johnson, Robert McNamara, los Jefes del Estado Mayor Conjunto y las Mentiras Que Llevaron a Vietnam], de H.R. McMaster.
29 de enero de 2005
©boston globe
©traducción mQh
generales de saddam a las urnas
[Rory McCarthy] Jefe provincial pronostica una participación de 40 por ciento en Tikrit.
Abdullah Hussein era un general leal en el Ejército de Saddam. Voto por el Sí en un referéndum meticulosamente montado por el dictador cinco meses antes de la guerra y luchó contra la invasión estadounidense y británica hasta el día en que cayó el régimen el 9 de abril de 2003.
Casi dos años después, Hussein se ha unido cautelosamente a las nuevas autoridades estadounidenses en Iraq. Ahora es gobernador provincial de su ciudad natal, Tikrit, la perseverante ciudad sunní a 160 kilómetros de Bagdad que también es la ciudad natal y tribal de Saddam. El domingo piensa votar en las elecciones parlamentarias e incluso optará a una silla en el consejo provincial.
"Cuando terminó la guerra, la situación había cambiado", dice Hussein, 47. "No queríamos que las tropas de la coalición se quedaran en Iraq, pero se quedaron. No había orden, ni policía, nada. Decidimos que teníamos que colaborar con las fuerzas de la coalición".
Muchos han pronosticado que la continuada violencia de la resistencia mantendrá alejados de las urnas a la mayoría de los votantes en las zonas sunníes al norte y oeste de la capital, especialmente en antiguos bastiones de Saddam, como Tikrit. Pero parece haber una excepción a la regla. Hussein y sus asesores pronostican para su provincia de Salahuddin una participación de un 40 por ciento.
"Estoy destinado a votar", dice Sa'ad Hariz, 48, otro antiguo general del Ejército de Saddam que ahora está colaborando como traductor con los comandantes estadounidenses en Tikrit y es candidato en las elecciones en su tiempo libre. "Creo que boicotear las elecciones es un gran error. Significa que perdemos nuestros derechos", dijo.
Tikrit era, en el pasado, considerada por el régimen de Saddam como ejemplo de lealtad baazista.
En octubre de 2002, Saddam montó su último referéndum, alegando que había habido una participación de 100 por ciento y una votación a su favor. Ese día, los periodistas occidentales fueron trasladados en autobuses a Tikrit, rodeados de guardaespaldas del ministerio de información, y llevados a visitar el colegio electoral número uno de Tikrit: el edificio de una escuela secundaria de arenisca de dos pisos, donde había multitudes de alegres votantes depositando ostensiblemente sus papeletas. No ninguna brizna de crítica y nadie se había atrevido a presentarse a las elecciones.
Abdullah Hussein estaba en Tikrit ese día y recuerda haber votado. "Por supuesto, voté al Sí. Si fueras un ciudadano iraquí ¿podrías votar No, decir No a Saddam Hussein?", dijo.
Ayer el gobernador estuvo en el vestíbulo de uno de los amplios palacios de Saddam en Tikrit, que es ahora una base militar norteamericana, y discutió durante horas con decenas de generales y coroneles norteamericanos sobre el futuro del nuevo Iraq. Todavía incrustados en el techo sobre ellos había pequeños círculos, apenas visibles, que contenían cada uno la letra SH en árabe, una deferencia del arquitecto al antiguo propietario del palacio.
Ayad Allawi, el primer ministro iraquí nombrado por Estados Unidos, voló ayer a Tikrit para una reunión pre-electoral con autoridades tribales y religiosas. Algunos en la región dicen que Allawi es un candidato popular, a pesar del hecho de que sea un chií laico pro-norteamericano. Una de las cosas que se le considera un punto fuerte es que fue antes miembro del Partido Baaz.
Sin embargo, el nivel de intimidación y violencia sigue siendo alto. Aunque tropas norteamericanas hayan detenido a 800 sospechosos en cuatro provincias solamente este mes, ha habido un aumento de un 25 por ciento en los ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes. Otro coche-bomba estalló ayer en Tikrit, hiriendo a cuatro soldados norteamericanos.
Hussein dijo que conservaba en su escritorio una pila de cartas de amenazas. "Todas dicen: Eres un criminal. Eres un espía", dijo. Aunque está ansioso por votar, también quiere que las tropas estadounidenses se retiren.
"Nadie en Iraq se siente honrado por la presencia de tropas extranjeras en el territorio del país. Cuando podamos depender de nosotros mismos, seré el primero en pedir que las tropas extranjeras dejen Iraq. Les he dicho: Seré el primero en luchar contra ustedes si rechazaran una petición del gobierno iraquí de que se retiren".
email: rory.mccarthy@guardian.co.uk
28 de enero de 2005
©guardian
©traducción mQh
Abdullah Hussein era un general leal en el Ejército de Saddam. Voto por el Sí en un referéndum meticulosamente montado por el dictador cinco meses antes de la guerra y luchó contra la invasión estadounidense y británica hasta el día en que cayó el régimen el 9 de abril de 2003.Casi dos años después, Hussein se ha unido cautelosamente a las nuevas autoridades estadounidenses en Iraq. Ahora es gobernador provincial de su ciudad natal, Tikrit, la perseverante ciudad sunní a 160 kilómetros de Bagdad que también es la ciudad natal y tribal de Saddam. El domingo piensa votar en las elecciones parlamentarias e incluso optará a una silla en el consejo provincial.
"Cuando terminó la guerra, la situación había cambiado", dice Hussein, 47. "No queríamos que las tropas de la coalición se quedaran en Iraq, pero se quedaron. No había orden, ni policía, nada. Decidimos que teníamos que colaborar con las fuerzas de la coalición".
Muchos han pronosticado que la continuada violencia de la resistencia mantendrá alejados de las urnas a la mayoría de los votantes en las zonas sunníes al norte y oeste de la capital, especialmente en antiguos bastiones de Saddam, como Tikrit. Pero parece haber una excepción a la regla. Hussein y sus asesores pronostican para su provincia de Salahuddin una participación de un 40 por ciento.
"Estoy destinado a votar", dice Sa'ad Hariz, 48, otro antiguo general del Ejército de Saddam que ahora está colaborando como traductor con los comandantes estadounidenses en Tikrit y es candidato en las elecciones en su tiempo libre. "Creo que boicotear las elecciones es un gran error. Significa que perdemos nuestros derechos", dijo.
Tikrit era, en el pasado, considerada por el régimen de Saddam como ejemplo de lealtad baazista.
En octubre de 2002, Saddam montó su último referéndum, alegando que había habido una participación de 100 por ciento y una votación a su favor. Ese día, los periodistas occidentales fueron trasladados en autobuses a Tikrit, rodeados de guardaespaldas del ministerio de información, y llevados a visitar el colegio electoral número uno de Tikrit: el edificio de una escuela secundaria de arenisca de dos pisos, donde había multitudes de alegres votantes depositando ostensiblemente sus papeletas. No ninguna brizna de crítica y nadie se había atrevido a presentarse a las elecciones.
Abdullah Hussein estaba en Tikrit ese día y recuerda haber votado. "Por supuesto, voté al Sí. Si fueras un ciudadano iraquí ¿podrías votar No, decir No a Saddam Hussein?", dijo.
Ayer el gobernador estuvo en el vestíbulo de uno de los amplios palacios de Saddam en Tikrit, que es ahora una base militar norteamericana, y discutió durante horas con decenas de generales y coroneles norteamericanos sobre el futuro del nuevo Iraq. Todavía incrustados en el techo sobre ellos había pequeños círculos, apenas visibles, que contenían cada uno la letra SH en árabe, una deferencia del arquitecto al antiguo propietario del palacio.
Ayad Allawi, el primer ministro iraquí nombrado por Estados Unidos, voló ayer a Tikrit para una reunión pre-electoral con autoridades tribales y religiosas. Algunos en la región dicen que Allawi es un candidato popular, a pesar del hecho de que sea un chií laico pro-norteamericano. Una de las cosas que se le considera un punto fuerte es que fue antes miembro del Partido Baaz.
Sin embargo, el nivel de intimidación y violencia sigue siendo alto. Aunque tropas norteamericanas hayan detenido a 800 sospechosos en cuatro provincias solamente este mes, ha habido un aumento de un 25 por ciento en los ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes. Otro coche-bomba estalló ayer en Tikrit, hiriendo a cuatro soldados norteamericanos.
Hussein dijo que conservaba en su escritorio una pila de cartas de amenazas. "Todas dicen: Eres un criminal. Eres un espía", dijo. Aunque está ansioso por votar, también quiere que las tropas estadounidenses se retiren.
"Nadie en Iraq se siente honrado por la presencia de tropas extranjeras en el territorio del país. Cuando podamos depender de nosotros mismos, seré el primero en pedir que las tropas extranjeras dejen Iraq. Les he dicho: Seré el primero en luchar contra ustedes si rechazaran una petición del gobierno iraquí de que se retiren".
email: rory.mccarthy@guardian.co.uk
28 de enero de 2005
©guardian
©traducción mQh
coalición se retirará de iraq
[Patrick Wintour y Ewen MacAskill] Estados Unidos y Gran Bretaña se han puesto de acuerdo privadamente en una estrategia para salir de Iraq basada en duplicar el número de agentes de policía locales en adiestramiento y en formar unidades iraquíes que estarán a medio camino entre la policía y el ejército.
El acuerdo fue alcanzado el lunes entre el ministro de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, y su contraparte británico, Geoff Hoon.
Se basó en recomendaciones del general retirado estadounidense Gary Luck, enviado a Iraq el mes pasado por el Pentágono a examinar las deficiencias de las fuerzas de seguridad iraquíes.
La más agresiva fuerza policial que se formará, debe remplazar gradualmente a las 150.000 tropas de la coalición y serán el elemento más importante en los planes de retirada de Iraq de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Aunque no se ha fijado una fecha límite para la retirada -en parte, según fuentes británicas, debido a que puede alentar a los rebeldes-, Gran Bretaña ha transformado en una importante prioridad una retirada en fases.
"Todo lo que está haciendo el ministro de Defensa es trabajar para lograr una estrategia de retirada, pero sin un calendario público", dijo una fuente militar británica.
Se ha pedido a fuerzas españolas e italianas que ayuden en el adiestramiento de los iraquíes, dijo una fuente militar británica. Miles de tropas de la fuerza multinacional reforzarán a la policía iraquí que, hoy por hoy, tiene la reputación de preferir desertar antes que enfrentarse a la resistencia.
Aunque a Estados Unidos y Gran Bretaña les gustaría retirarse tan pronto como Iraq devenga un país estable, el general Luck dijo que tomará años adiestrar a la policía iraquí.
La semana pasada el Pentágono declaró que esperaba mantener sus 150.000 tropas en Iraq por al menos los próximos dos años.
Gran Bretaña declaró ayer que enviaría 220 soldados más a Iraq para ayudar a rellenar el hueco que dejará Holanda cuando se retire en marzo.
Si la formación de fuerzas de seguridad iraquíes fiables se acelera, Gran Bretaña previene varias posibilidades para una retirada por fases. Las fechas incluyen agosto 15, cuando la asamblea apruebe la Constitución. Para el 15 de diciembre deben haber nuevas elecciones nacionales.
Charles Kennedy exigió ayer una declaración clara sobre el estatuto futuro de las tropas británica. Llamó a Tony Blair a definir "una estrategia de retirada adecuada, incluyendo la retirada gradual de las tropas británicas, según lo permita la situación de seguridad".
28 de enero de 2005
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fecha para retirarse puede ser peligrosa
El acuerdo fue alcanzado el lunes entre el ministro de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, y su contraparte británico, Geoff Hoon.Se basó en recomendaciones del general retirado estadounidense Gary Luck, enviado a Iraq el mes pasado por el Pentágono a examinar las deficiencias de las fuerzas de seguridad iraquíes.
La más agresiva fuerza policial que se formará, debe remplazar gradualmente a las 150.000 tropas de la coalición y serán el elemento más importante en los planes de retirada de Iraq de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Aunque no se ha fijado una fecha límite para la retirada -en parte, según fuentes británicas, debido a que puede alentar a los rebeldes-, Gran Bretaña ha transformado en una importante prioridad una retirada en fases.
"Todo lo que está haciendo el ministro de Defensa es trabajar para lograr una estrategia de retirada, pero sin un calendario público", dijo una fuente militar británica.
Se ha pedido a fuerzas españolas e italianas que ayuden en el adiestramiento de los iraquíes, dijo una fuente militar británica. Miles de tropas de la fuerza multinacional reforzarán a la policía iraquí que, hoy por hoy, tiene la reputación de preferir desertar antes que enfrentarse a la resistencia.
Aunque a Estados Unidos y Gran Bretaña les gustaría retirarse tan pronto como Iraq devenga un país estable, el general Luck dijo que tomará años adiestrar a la policía iraquí.
La semana pasada el Pentágono declaró que esperaba mantener sus 150.000 tropas en Iraq por al menos los próximos dos años.
Gran Bretaña declaró ayer que enviaría 220 soldados más a Iraq para ayudar a rellenar el hueco que dejará Holanda cuando se retire en marzo.
Si la formación de fuerzas de seguridad iraquíes fiables se acelera, Gran Bretaña previene varias posibilidades para una retirada por fases. Las fechas incluyen agosto 15, cuando la asamblea apruebe la Constitución. Para el 15 de diciembre deben haber nuevas elecciones nacionales.
Charles Kennedy exigió ayer una declaración clara sobre el estatuto futuro de las tropas británica. Llamó a Tony Blair a definir "una estrategia de retirada adecuada, incluyendo la retirada gradual de las tropas británicas, según lo permita la situación de seguridad".
28 de enero de 2005
©guardian
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fecha para retirarse puede ser peligrosa
[Michael Howard] Fijar una fecha para la retirada de Iraq de las fuerzas multinacionales encabezadas por Estados Unidos tras las elecciones de este fin de semana podría empujar al país al caos, advirtió el embajador británico en Iraq.
"Hay una opinión general en Iraq de que ellos quieren ser responsables de la seguridad tan pronto como pase a sus manos", dijo ayer al Guardian Edward Chaplin. "Nosotros y Estados Unidos concordamos en eso. Pero debe ser hecho con responsabilidad y cuando estén listas las fuerzas de seguridad iraquíes, ya que de otro modo puede generar todavía más caos".
Diplomáticos occidentales en Bagdad han estado insinuando que tras las elecciones las tropas estadounidenses y británicas empezarán a retirarse de varias ciudades y pueblos iraquíes. Un diplomático dijo: "Ya lo estamos viendo en el sudeste, donde están estacionadas las tropas británicas".
El diplomático dijo: "Creo que es lo que quiere ver todo el mundo, pero debe ser hecho de un modo que sea sostenible".
"Si las fuerzas multinacionales desaparecen de algunas áreas o ciudades, se necesitan no solamente fuerzas de seguridad en el terreno sino una estructura de gobierno iraquí que las sostenga".
Chaplin, que habló durante una gira por el norte kurdo, dijo que el calendario para cualquier retirada debe ser acordado por "los gobiernos de los países de la fuerza multinacional y el nuevo gobierno iraquí".
Bajo la resolución 1546 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el mandato de las fuerzas multinacionales en Iraq expira al terminar el proceso político -después de que se haya redactado una Constitución permanente y cuando se realicen las nuevas elecciones generales en diciembre, dijo.
Pero "será el nuevo gobierno elegido iraquí el que decida. Nadie se quiere quedar un día más de lo que ellos quieran", dijo.
Chaplin dijo que estaba optimista sobre las posibilidades de mejorar el funcionamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, que es un objetivo clave tanto de la Casa Blanca como de Downing Street.
Pero dijo que no podría ocurrir de la noche a la mañana.
"No es solamente una cuestión de adiestrar a más reclutas y proporcionar más equipos. Es también una cuestión de crear las estructuras de gobierno adecuadas para concentrarse con coherencia en los problemas existentes. Es una cuestión del liderazgo correcto, y del apoyo logístico apropiado".
Chaplin dudó de que las elecciones reduzcan la encarnizada campaña de los insurgentes en el centro de Iraq.
"No creo que nadie espere que la resistencia desaparecerá repentinamente porque hay elecciones", dijo.
Babaker Zebari, el general a cargo del Ejército iraquí, advirtió ayer que pasarán al menos seis meses antes de que sus tropas estén preparadas para controlar las áreas urbanas.
28 de enero de 2005
©guardian
©traducción mQh
"Hay una opinión general en Iraq de que ellos quieren ser responsables de la seguridad tan pronto como pase a sus manos", dijo ayer al Guardian Edward Chaplin. "Nosotros y Estados Unidos concordamos en eso. Pero debe ser hecho con responsabilidad y cuando estén listas las fuerzas de seguridad iraquíes, ya que de otro modo puede generar todavía más caos".
Diplomáticos occidentales en Bagdad han estado insinuando que tras las elecciones las tropas estadounidenses y británicas empezarán a retirarse de varias ciudades y pueblos iraquíes. Un diplomático dijo: "Ya lo estamos viendo en el sudeste, donde están estacionadas las tropas británicas".
El diplomático dijo: "Creo que es lo que quiere ver todo el mundo, pero debe ser hecho de un modo que sea sostenible".
"Si las fuerzas multinacionales desaparecen de algunas áreas o ciudades, se necesitan no solamente fuerzas de seguridad en el terreno sino una estructura de gobierno iraquí que las sostenga".
Chaplin, que habló durante una gira por el norte kurdo, dijo que el calendario para cualquier retirada debe ser acordado por "los gobiernos de los países de la fuerza multinacional y el nuevo gobierno iraquí".
Bajo la resolución 1546 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el mandato de las fuerzas multinacionales en Iraq expira al terminar el proceso político -después de que se haya redactado una Constitución permanente y cuando se realicen las nuevas elecciones generales en diciembre, dijo.
Pero "será el nuevo gobierno elegido iraquí el que decida. Nadie se quiere quedar un día más de lo que ellos quieran", dijo.
Chaplin dijo que estaba optimista sobre las posibilidades de mejorar el funcionamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes, que es un objetivo clave tanto de la Casa Blanca como de Downing Street.
Pero dijo que no podría ocurrir de la noche a la mañana.
"No es solamente una cuestión de adiestrar a más reclutas y proporcionar más equipos. Es también una cuestión de crear las estructuras de gobierno adecuadas para concentrarse con coherencia en los problemas existentes. Es una cuestión del liderazgo correcto, y del apoyo logístico apropiado".
Chaplin dudó de que las elecciones reduzcan la encarnizada campaña de los insurgentes en el centro de Iraq.
"No creo que nadie espere que la resistencia desaparecerá repentinamente porque hay elecciones", dijo.
Babaker Zebari, el general a cargo del Ejército iraquí, advirtió ayer que pasarán al menos seis meses antes de que sus tropas estén preparadas para controlar las áreas urbanas.
28 de enero de 2005
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temas electorales: electricidad y agua
[James Glanz] Los encargados de la decrépita y constantemente saboteada infraestructura de Iraq están aprendido que hay pocos trabajos tan ingratos que presentarse de candidatos para un escaño en el nuevo gobierno mientras se lucha por mantener en funcionamiento el suministro de agua, electricidad y petróleo para los ciudadanos que deben votar el 30 de enero.
Bagdad, Iraq. Incluso en esta campaña truncada, de la que se cree que la identidad étnica superará todo otro tema, los ministros se están dando cuenta que los votantes les piden responsabilidades.
"Personalmente, no votaré a la lista que es responsable de los ministros de electricidad y petróleo", dijo Ahmed Muhammad, un chofer que lleva el viernes por la mañana ya tres horas haciendo cola en una gasolinera y no está todavía ni cerca de la estación misma.
Quizás nadie ha aprendido esta lección mejor que Aiham Alsammarae, ministro de electricidad, que es un candidato importante de la lista de los Demócratas Independientes.
El cambio de fortuna empezó después de que la electricidad en el tendido nacional comenzara a caer en picado de unos 5.300 megavatios en septiembre. En noviembre, los megavatios habían descendido por debajo del nivel políticamente delicado de los 4.500 megavatios, el nivel que tenía el tendido antes de que las tropas norteamericanas invadieran Iraq, y tocaron suelo a principios y mediados de enero en alrededor de 3.500 megavatios.
Desde entonces, Alsammarae, que es doctor de ingeniería eléctrica del Instituto de Tecnología de Illinois, en Chicago, ha sido acusado en la prensa árabe y en las conversaciones de cafés de ser una fábrica de corrupción e incompetencia, cuando no de que mantiene bajo a propósito el suministro de electricidad.
Ha habido manifestaciones frente a su ministerio y ha tenido un fuerte riña en público con el ministro del petróleo, Thami al-Ghadban, que está él mismo bajo fuego debido a la escasez de gasolina que provocan colas de varias horas en las gasolineras, y que es candidato de la Lista Iraquí, la lista que encabeza el primer ministro Ayad Allawi.
"Esto es absurdo", dijo Alsammarae sobre una de las acusaciones más incendiarias en su dirección. Luego uso un epíteto más fuerte.
Pero puede haber un problema más duradero, y que los rebeldes que atacan la infraestructura parecen entender: las campañas electorales. Los votantes discuten si hacer responsables a ministros, políticos y burócratas, y casi los únicos que no han sido criticados en esta temporada política son las habituales bolsas de boxeo de la oratoria, los norteamericanos.
"¿Por qué voy a votar por este gobierno cuando veo que no hay ningún servicio básico disponible?", dijo el domingo un enfadado vecino de Bagdad, Muhammad Ali, más de una semana después de que un bomba rompiera la principal tubería de agua potable de la ciudad, que dejó a la mayoría de los ciudadanos sin suficiente agua potable para beber, lavar y asearse.
Parte de la razón por la que estas emociones son tan intensas es que los habitantes de Bagdad ya están haciendo frente a una ciudad destartalada donde cada corte adicional provoca nuevas privaciones.
Entesar Hadi, una madre que trabaja en el sur de Bagdad cuyos hijos sufren de infecciones intestinales, dijo el sábado que su vida se había "paralizado completamente" por la falta de agua. "He recogido agua de lluvia en una cazuela para limpiar el retrete", dijo.
Mithal al-Alusi, presidente del Partido Nacional Democrático de Iraq, dijo que el recién descubierto sentimiento de que los votantes pueden exigir responsabilidades es un desarrollo positivo. "Supongo que lo que ha pasado es bueno para el ciudadano iraquí, porque así puede dirigir sus críticas a los partidos gobernantes", dijo Alusi. "El ciudadano puede ahora sopesar que es bueno o malo para él".
Hay ventajas que se derivan de esta nueva presión política, pero parece tomar lugar fuera de la atención de la opinión pública. Ingenieros y funcionarios de gobierno iraquíes, por ejemplo, reparan los daños causados por los ataques mucho más rápidamente que lo hacían cuando empezaron los sabotajes hace un año.
Aunque el trabajo en la central de agua potable tomó más tiempo del que esperaban los ciudadanos, el agua comenzó a fluir nuevamente el domingo, una semana después del ataque.
Pero desarrollos técnicos como este pueden ser poco consuelo para ministros como Alsammarae. La semana pasada manifestantes de un movimiento dirigido por el clérigo chií radical Moqtada al-Sáder gritaron lemas frente al ministerio de electricidad y al adyacente ministerio del petróleo para protestar por la escasez de electricidad y gasolina.
Alsammarae dijo que por más que se esfuerza, no ha sido capaz de mantener el suministro de electricidad por encima de la meta mínima de 4.000 megavatios, ya que los rebeldes destruyeron los cables de transmisión y los oleoductos que alimentan a las plantas generadoras. "Me atacan por un lado y otro", dijo.
Cuando se defendía de los ataques, Alsammarae tuvo una disputa con Ghadban, el ministro del petróleo.
Ghadban dijo al diario Al Ufuq que se había asombrado de oír que Alsammarae responsabilizaba de los problemas con el suministro de electricidad a los oleoductos. Se enviaron de inmediato camiones cisterna para paliar la escasez provocada por las centrales eléctricas cuando fueron volados los oleoductos, dijo Ghadban, de acuerdo a una traducción del monitor de la BBC.
"No es fácil ser ministro y candidato al mismo tiempo", dijo Hajim M. al-Hasani, ministro de industria y minerales y miembro del Partido Iraquí del presidente Ghazi al-Yawar, cuando participó la semana pasada en un debate en la televisión auspiciada por Estados Unidos, Al Hurra.
Esa opinión fue repetida por Adnan Pachachi, presidente de los Demócratas Independientes, que tiene a cinco importantes ministros en su lista de candidatos: los de planificación, medio-ambiente, vivienda, trabajo y electricidad.
"Puede ser positivo, puede ser negativo", dijo Pachachi, diplomáticamente, sobre Alsammarae. "Le dije que tenía que hablarme claramente y de manera abierta, y simple, y explicar al pueblo cuál es la razón de esta crisis".
La mayoría de los partidos encuentran imposible hacer campaña abiertamente debido a la situación de seguridad, y el impacto de esta extraña mezcla de insurgencia, política e infraestructura es incalculable.
Pero un taxista en la cola de una gasolinera con Muhummad, Abdul al-Khider Qasim, reveló lo sensible que estaba la gente sobre cualquier temblor en el dial que mide los servicios básicos cuando señaló que "últimamente ha mejorado la electricidad". Tenía razón, ya que el suministro de electricidad ha aumentado ligeramente desde principios de enero, llegando casi al nivel de preguerra de 4.500 megavatios.
A puertas cerradas, los iraquíes están trabajando mejor que lo que reconoce el público. Al menos una parte de la razón del descenso de la producción desde septiembre, por ejemplo, ha sido el cierre programado de algunas plantas de mantención durante la baja invernal de la demanda de electricidad.
Es incluso posible que los técnicos y administradores en la voluminosa y a menudo inerte burocracia iraquí estén respondiendo a las presiones políticas. "Trabajan como locos", dijo un orgulloso Alsammarae, señalando que los ingenieros iraquíes han trabajado por las noches para solucionar tres importantes apagones en los últimos meses.
La influencia de al menos algunos de esos esfuerzos se hizo evidente el fin de semana pasado en Bagdad. Un débil flujo de agua empezó a salir de los grifos en su casa el domingo por la tarde, y Hadi aseó la casa y luego se trasladó afuera.
"Estoy contenta, limpiando el garaje", dijo Hadi, por teléfono. "Me gusta Ayad Allawi. No ha hecho mucho, pero creo que quiere conseguir grandes cosas".
Zaineb Obeid y Khalid al-Ansary contribuyeron a este reportaje.
24 de enero de 2005
28 de enero de 2005
©new york times
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Bagdad, Iraq. Incluso en esta campaña truncada, de la que se cree que la identidad étnica superará todo otro tema, los ministros se están dando cuenta que los votantes les piden responsabilidades."Personalmente, no votaré a la lista que es responsable de los ministros de electricidad y petróleo", dijo Ahmed Muhammad, un chofer que lleva el viernes por la mañana ya tres horas haciendo cola en una gasolinera y no está todavía ni cerca de la estación misma.
Quizás nadie ha aprendido esta lección mejor que Aiham Alsammarae, ministro de electricidad, que es un candidato importante de la lista de los Demócratas Independientes.
El cambio de fortuna empezó después de que la electricidad en el tendido nacional comenzara a caer en picado de unos 5.300 megavatios en septiembre. En noviembre, los megavatios habían descendido por debajo del nivel políticamente delicado de los 4.500 megavatios, el nivel que tenía el tendido antes de que las tropas norteamericanas invadieran Iraq, y tocaron suelo a principios y mediados de enero en alrededor de 3.500 megavatios.
Desde entonces, Alsammarae, que es doctor de ingeniería eléctrica del Instituto de Tecnología de Illinois, en Chicago, ha sido acusado en la prensa árabe y en las conversaciones de cafés de ser una fábrica de corrupción e incompetencia, cuando no de que mantiene bajo a propósito el suministro de electricidad.
Ha habido manifestaciones frente a su ministerio y ha tenido un fuerte riña en público con el ministro del petróleo, Thami al-Ghadban, que está él mismo bajo fuego debido a la escasez de gasolina que provocan colas de varias horas en las gasolineras, y que es candidato de la Lista Iraquí, la lista que encabeza el primer ministro Ayad Allawi.
"Esto es absurdo", dijo Alsammarae sobre una de las acusaciones más incendiarias en su dirección. Luego uso un epíteto más fuerte.
Pero puede haber un problema más duradero, y que los rebeldes que atacan la infraestructura parecen entender: las campañas electorales. Los votantes discuten si hacer responsables a ministros, políticos y burócratas, y casi los únicos que no han sido criticados en esta temporada política son las habituales bolsas de boxeo de la oratoria, los norteamericanos.
"¿Por qué voy a votar por este gobierno cuando veo que no hay ningún servicio básico disponible?", dijo el domingo un enfadado vecino de Bagdad, Muhammad Ali, más de una semana después de que un bomba rompiera la principal tubería de agua potable de la ciudad, que dejó a la mayoría de los ciudadanos sin suficiente agua potable para beber, lavar y asearse.
Parte de la razón por la que estas emociones son tan intensas es que los habitantes de Bagdad ya están haciendo frente a una ciudad destartalada donde cada corte adicional provoca nuevas privaciones.
Entesar Hadi, una madre que trabaja en el sur de Bagdad cuyos hijos sufren de infecciones intestinales, dijo el sábado que su vida se había "paralizado completamente" por la falta de agua. "He recogido agua de lluvia en una cazuela para limpiar el retrete", dijo.
Mithal al-Alusi, presidente del Partido Nacional Democrático de Iraq, dijo que el recién descubierto sentimiento de que los votantes pueden exigir responsabilidades es un desarrollo positivo. "Supongo que lo que ha pasado es bueno para el ciudadano iraquí, porque así puede dirigir sus críticas a los partidos gobernantes", dijo Alusi. "El ciudadano puede ahora sopesar que es bueno o malo para él".
Hay ventajas que se derivan de esta nueva presión política, pero parece tomar lugar fuera de la atención de la opinión pública. Ingenieros y funcionarios de gobierno iraquíes, por ejemplo, reparan los daños causados por los ataques mucho más rápidamente que lo hacían cuando empezaron los sabotajes hace un año.
Aunque el trabajo en la central de agua potable tomó más tiempo del que esperaban los ciudadanos, el agua comenzó a fluir nuevamente el domingo, una semana después del ataque.
Pero desarrollos técnicos como este pueden ser poco consuelo para ministros como Alsammarae. La semana pasada manifestantes de un movimiento dirigido por el clérigo chií radical Moqtada al-Sáder gritaron lemas frente al ministerio de electricidad y al adyacente ministerio del petróleo para protestar por la escasez de electricidad y gasolina.
Alsammarae dijo que por más que se esfuerza, no ha sido capaz de mantener el suministro de electricidad por encima de la meta mínima de 4.000 megavatios, ya que los rebeldes destruyeron los cables de transmisión y los oleoductos que alimentan a las plantas generadoras. "Me atacan por un lado y otro", dijo.
Cuando se defendía de los ataques, Alsammarae tuvo una disputa con Ghadban, el ministro del petróleo.
Ghadban dijo al diario Al Ufuq que se había asombrado de oír que Alsammarae responsabilizaba de los problemas con el suministro de electricidad a los oleoductos. Se enviaron de inmediato camiones cisterna para paliar la escasez provocada por las centrales eléctricas cuando fueron volados los oleoductos, dijo Ghadban, de acuerdo a una traducción del monitor de la BBC.
"No es fácil ser ministro y candidato al mismo tiempo", dijo Hajim M. al-Hasani, ministro de industria y minerales y miembro del Partido Iraquí del presidente Ghazi al-Yawar, cuando participó la semana pasada en un debate en la televisión auspiciada por Estados Unidos, Al Hurra.
Esa opinión fue repetida por Adnan Pachachi, presidente de los Demócratas Independientes, que tiene a cinco importantes ministros en su lista de candidatos: los de planificación, medio-ambiente, vivienda, trabajo y electricidad.
"Puede ser positivo, puede ser negativo", dijo Pachachi, diplomáticamente, sobre Alsammarae. "Le dije que tenía que hablarme claramente y de manera abierta, y simple, y explicar al pueblo cuál es la razón de esta crisis".
La mayoría de los partidos encuentran imposible hacer campaña abiertamente debido a la situación de seguridad, y el impacto de esta extraña mezcla de insurgencia, política e infraestructura es incalculable.
Pero un taxista en la cola de una gasolinera con Muhummad, Abdul al-Khider Qasim, reveló lo sensible que estaba la gente sobre cualquier temblor en el dial que mide los servicios básicos cuando señaló que "últimamente ha mejorado la electricidad". Tenía razón, ya que el suministro de electricidad ha aumentado ligeramente desde principios de enero, llegando casi al nivel de preguerra de 4.500 megavatios.
A puertas cerradas, los iraquíes están trabajando mejor que lo que reconoce el público. Al menos una parte de la razón del descenso de la producción desde septiembre, por ejemplo, ha sido el cierre programado de algunas plantas de mantención durante la baja invernal de la demanda de electricidad.
Es incluso posible que los técnicos y administradores en la voluminosa y a menudo inerte burocracia iraquí estén respondiendo a las presiones políticas. "Trabajan como locos", dijo un orgulloso Alsammarae, señalando que los ingenieros iraquíes han trabajado por las noches para solucionar tres importantes apagones en los últimos meses.
La influencia de al menos algunos de esos esfuerzos se hizo evidente el fin de semana pasado en Bagdad. Un débil flujo de agua empezó a salir de los grifos en su casa el domingo por la tarde, y Hadi aseó la casa y luego se trasladó afuera.
"Estoy contenta, limpiando el garaje", dijo Hadi, por teléfono. "Me gusta Ayad Allawi. No ha hecho mucho, pero creo que quiere conseguir grandes cosas".
Zaineb Obeid y Khalid al-Ansary contribuyeron a este reportaje.
24 de enero de 2005
28 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
islam político a prueba en basra
[Anthony Shadid] En Basra, los partidos laicos pueden sacar ventajas de una arraigada desconfianza de los partidos religiosos.
Basra, Iraq. Por la calle de Argelia, de Basra, una bulliciosa avenida tan celebrada por la historia y deprimente como la ciudad misma, Adnan Abu Tarig se apresuraba el lunes a la oficina de su firma comercial, susurrando sus planes para las elecciones del domingo.
"Votaré por cualquiera que crea en la libertad", insistió el hombre de negocios de 53 años.
Furtivamente, Abu Tariq miró entonces a un lado y otro: hacia el tráfico embotellado en una calle llena de fango y baches, y hacia una galería de polvorientas tiendas envueltas en las tinieblas debido a un corte que ha durado 24 horas. Con un toque de melodrama, ocultó su cara detrás de un pila de diarios enfundados en una carpeta azul. Y, con un murmullo, dijo: "Por cualquiera, excepto los partidos religiosos".
Entre las grietas que dividen la votación del domingo para el Parlamento iraquí, la línea divisoria entre los religiosos y los laicos es la más importante. La lista que ha atraído la mayor atención es la coalición conocida como la Alianza Unida Iraquí, que reúne a los principales partidos chiíes de Iraq, y que, según creen muchos iraquíes, cuenta con la bendición del gran ayatollah Ali Sistani. Su campaña está impregnada de símbolos religiosos y su éxito en las elecciones aseguraría un lugar para el clérigo conservador del país a la hora de redactar la nueva Constitución.
Desde la caída de Saddam Hussein, esos partidos efectivamente han manejado Basra. Bajo su gobierno, los servicio de electricidad y agua potable han sido esporádicos, los funcionarios del ayuntamiento han sido acusados de corrupción y los asesinatos políticos han sembrado el temor en la ciudad. A juzgar por la opinión de los habitantes, lo que puede ser el primer experimento de un gobierno musulmán de posguerra en Iraq puede ser también su primer fracaso.
"¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Dos años?", pregunta Salah Abdullah, 34, cuando le pregunté sobre la tienda de celulares en el centro. "Muéstrame a una sola persona que haya pavimentado la calle. O eres un ladrón trabajando para ellos, o haces negocios por tu cuenta".
"Fracasaron", dice despreciativamente, agitando un dedo. "Son gentuza, y usan la religión como una fachada".
El Peso del Poder
Basra, alguna vez la joya del Oriente Medio, carga con las cicatrices de tres guerras en 25 años, y se ha transformado en un sorprendente e inesperado laboratorio del matrimonio entre el islam político y la democracia en el mundo árabe. En Egipto, Siria, el Golfo Pérsico y otras partes, los gobiernos autoritarios han mencionado a menudo el apoyo popular de los partidos islámicos y sus redes populares como un argumento contra la democracia. Pero aquí en Basra, simplemente tener autoridad ha socavado ese apoyo. El reto más grande que enfrentan esos partidos no es hacerse con el poder, dijeron habitantes, sino qué hacer una vez que estén a cargo y sean responsables de la poco envidiable tarea de hacer sentido del Iraq de posguerra.
"Tuvieron una oportunidad, y no la aprovecharon", dijo Amar Abdel-Ali, otro cliente en la tienda de móviles. "Pudieron haber hecho un buen trabajo y haber ganado votos, pero no hicieron nada -ni siquiera una cuarta parte de lo que esperábamos".
El partido en el centro de la política de Basra es el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, cuyo presidente Abdul Aziz Hakim está en primer lugar en la lista electoral de la Alianza Unida Iraquí. Fundado por exiliados iraquíes en el vecino Irán en 1982, el partido volvió al sur de Iraq y a Bagdad después de la invasión norteamericana. Fue dirigido por el hermano de Hakim, Mohammed Bakir Hakim, un respetado ayatollah que fue asesinado en la devastadora explosión de un coche-bomba en las afueras de uno de los santuarios chiíes más sagrados en Nayaf en agosto de 2003.
En Basra, cuya mayoritaria población chií no vivió la carnicería de Bagdad, el movimiento de Hakim emergió pronto como el mejor organizado, el mejor financiando y la más influyente organización entre los alrededor de 25 contendientes de la ciudad. Ahora el grupo es visto como la fuerza dominante en el ayuntamiento de la ciudad, y los líderes de la Organización Badr, su milicia, controla el puesto de alcalde y las más importantes posiciones dentro de las fuerzas de seguridad de la ciudad.
Con algunos otros grupos islámicos percibidos por los residentes como poco más que pandillas, el partido supervisó un creciente conservadurismo en una ciudad que fue largo tiempo famosa por ser la región más libertina del país. Las tiendas de venta de licores, que en el pasado eran varias decenas, han cerrado todas. Se aplicó una siniestra justicia vigilante para dar cuenta del Partido Baaz, de Hussein. En las escuelas secundarias y en la Universidad de Basra, las mujeres fueron estimuladas -a menudo por medio de la fuerza- a usar velos.
"Los que tienen el poder en gobierno son los partidos islámicos, así que ellos son responsables de la situación", dijo Majid Sari, presidente de un pequeño partido en Basra que es candidato de una lista laica conocida como la Coalición Democrática Nacional.
Cuando Sari hablaba, se apagaron las luces de su despacho. "Esta es una de las mejoras del nuevo gobierno", dijo, sarcásticamente.
Un amigo en el despacho intervino: "¡Y las aguas de las cloacas en las calles!"
La implacable realidad de Basra ha demostrado ser una bendición para los candidatos de la oposición. Durante el festivo musulmán de cuatro días, Eid al-Adha, que terminó el domingo, algunos vecindarios tuvieron electricidad durante una hora, si acaso. El editor de un diario se quejó amargamente que los habitantes no sabrían qué hacer si supieran que tendrían un día entero de electricidad. La calidad del agua ha mejorado, gracias a un multimillonario proyecto de reconstrucción, pero una desvencijada red de distribución ha logrado que todavía siga siendo escasa en algunas áreas. Las quejas sobre la corrupción son abundantes, y los residentes dicen que la crisis del petróleo que ha afectado a gran parte de Iraq se ha exacerbado con el contrabando de petróleo hacia el Golfo Pérsico.
Pero hay un dominante sentimiento de inseguridad que irrita a muchos vecinos de Basra. A diferencia de los coches-bomba y morteros que se han transformado en rutinarios en Bagdad, Basra se encuentra transtornada por una tenebrosa campaña de asesinatos. Dos candidatos para las elecciones del domingo de la coalición del primer ministro interino Ayad Allawi fueron asesinados este mes, y la maestra de una escuela básica, Iman Jawair, fue ultimada a balazos frente a su casa hace diez días, aparentemente por no llevar velo. Khairallah Malaki, un brigadier de la policía que trabaja asesor de seguridad del gobierno local, estimó que un 10 por ciento de los 13.000 agentes de policía de la ciudad eran más leales a los partidos religiosos que a los jefes civiles, una cifra considerada baja por los partidos de oposición.
"No puedes levantar la voz a menos que alguien te respalde pegando un tiro al aire", dijo Abdel-Khaleq Karim, el productor de un programa de llamadas de la Radio Nahrein de Basra, que emite diariamente de 10:30 a 11:30 de la mañana.
¿Quiés Es Resposable?
Los activistas islámicos se erizan con las quejas e insisten en que el problema no son sus errores de gestión, sino más bien, dicen, del gobierno interino en Bagdad, las fuerza británicas que ocupan Basra y la ley existente que los priva del poder que necesitan para ser efectivos.
"No hay autoridad en el consejo del ayuntamiento para llevar a cabo su trabajo", dijo Salah Battat, un concejal.
Battat, antiguo combatiente de la resistencia, es una de las figuras mejor conocidas de la nueva generación de líderes del Consejo Supremo. Abandonó Iraq en 1979 y volvió tras la caída de Hussein. A veces incómodo en público, habla de generalidades y tiene todavía que deshacerse del característico estilo clandestino de los miembros de los movimientos secretos. En Basra y otros lugares, esa cualidad distingue al Consejo Supremo del fanfarrón callejero del pueblo del movimiento rival encabezado por Moqtada Sáder, el radical clérigo chií que goza de popularidad entre la juventud pobre de la ciudad.
En un estilo familiar en Irán, Battat lleva un traje gris con una camisa abotonada hasta el cuello, pero sin corbata. En su escritorio hay un retrato de Abdul Aziz Hakim; hay un retrato más grande de su hermano asesinado en un rincón, cerca de una mesa rociada de incienso quemado.
Battat reconoció las deficiencias del ayuntamiento pero dijo que el Consejo Supremo no debía ser acusado de todo. A pesar de contar con poco dinero y muy poca autoridad, dijo que todavía se enorgullece de lo que ha hecho el ayuntamiento el año pasado: pagó subsidios mensuales de 100 dólares a 5.000 familias en Basra con familiares asesinados durante el régimen de Hussein; entregó casas a 20 de esas familias; excluyó a miembros del Partido Baaz de funciones en el ayuntamiento, y pavimentó y reparó algunas calles y puentes.
Entonces, en un comentario no solicitado, Battat negó que su partido tuviera alguna responsabilidad en la corrupción o de actuar bajo las órdenes del gobierno islámico iraní, del que diplomáticos occidentales dicen que todavía financian generosamente al movimiento.
"No puede decir que esos partidos hayan sido importados de fuera o que la gente les tengan miedo", dijo, hablando suave y lentamente. "No hemos sacado ninguna ventaja de nuestra posición ni hemos favorecido nuestra gente".
Battat hizo una pausa. "Trabajamos en Basra", dijo, "y no conocemos a nadie que diga esas cosas".
El Papel de Irán
La cuestión del apoyo iraní perjudica a los partidos islámicos de Basra, en particular al Consejo Supremo, que luchó con los iraníes durante la guerra de Irán-Iraq 1980-1988 y, como recuerdan amargamente algunos veteranos de guerra iraquíes, supervisó los campos de prisioneros de guerra. Algunos funcionarios del Consejo Supremo todavía hablan árabe con acento persa, y muchos residentes -tanto religiosos como laicos- puntúan sus conversaciones con rumores sobre las actividades del servicio secreto iraní en el sur de Iraq.
Una partido islámico rival, un retoño del movimiento de Sáder conocido como Fudhala, está haciendo campaña con un lema que es un golpe no demasiado sutil contra las sospechadas inclinaciones del Consejo Supremo: "Nacido en Irán, financiado por Irán, con jefes iraquíes".
A pesar del descontento, el Consejo Supremo y sus partidos aliados todavía tienen una carta en la manga: la estatura de Sistani, cuyo liderazgo es conocido como marja. Mientras que el ayatollah no ha endorsado formalmente a la Alianza Unida Iraquí para las elecciones parlamentarias y la lista del Consejo Supremo para las elecciones locales, el partido adorna su propaganda de la campaña con su retrato. "Todos estamos con la lista del marja", dice un cartel. En las mezquitas partidarias, los predicadores insisten en que votar por la alianza es un deber religioso.
Los candidatos de la oposición sugieren que mientras grupos seculares como la Unión del Pueblo -respaldado por el Partido Comunista- y la coalición de Allawi funcionan razonablemente en Basra, los partidos religiosos todavía tienen apoyo en el campo, que es más conservador y religioso.
En su opinión los iraquíes del campo están más dispuestos a seguir a los clérigos y a los líderes tribales históricamente leales a los jefes chiíes de Nayaf.
"Los partidos islámicos se han hecho fuertes en el campo", dice Ahmed Khudheir, portavoz del Partido Comunista, cuya destartala oficina está llena de retratos de dirigentes asesinados durante el gobierno de Hussein y fotografías de Carlos Marx y Vladimir Lenin. "Allá no hay política; hay religión".
En la ciudad, sin embargo, hay un proceso en camino que podría llamarse de desmitificación de la autoridad, una reducción de la distancia entre autoridad y pueblo que estaba tan arraigada durante Hussein. El éxito más grande de las elecciones puede ser el grado en que los habitantes de Basra pidan cuentas al gobierno, independientemente de sus inclinaciones, expresando críticas nunca oídas en 25 años.
A menudo las charlas se ponen furiosas.
"Ninguno de los partidos ha hecho nada", dijo Saad Fatlawi, parado en una tienda de electro-domésticos en la calle de Argelia. "Roban, saquean, usan la fuerza, y a los que no se someten, los machacan".
Su colega Khaled Hassan interrumpió para decir que Sistani había "bendecido" a la lista del Consejo Supremo.
"Esto no es vida", respondió Fatlawi. "¿Es así como tenemos que vivir? Esto no es vida".
Los partidos seculares cuentan con ese sentimiento, al menos en la ciudad, para mejorar sus fortunas.
"No es porque tengamos un proyecto fuerte o seamos activos en el terreno. Somos débiles, desorganizados y estamos confundidos", dijo Sari, el líder del partido de oposición. "Pero la gente votará por nosotros solamente porque no estamos bajo el alero de los partidos religiosos. Esa es la realidad".
24 de enero de 2005
26 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
Basra, Iraq. Por la calle de Argelia, de Basra, una bulliciosa avenida tan celebrada por la historia y deprimente como la ciudad misma, Adnan Abu Tarig se apresuraba el lunes a la oficina de su firma comercial, susurrando sus planes para las elecciones del domingo."Votaré por cualquiera que crea en la libertad", insistió el hombre de negocios de 53 años.
Furtivamente, Abu Tariq miró entonces a un lado y otro: hacia el tráfico embotellado en una calle llena de fango y baches, y hacia una galería de polvorientas tiendas envueltas en las tinieblas debido a un corte que ha durado 24 horas. Con un toque de melodrama, ocultó su cara detrás de un pila de diarios enfundados en una carpeta azul. Y, con un murmullo, dijo: "Por cualquiera, excepto los partidos religiosos".
Entre las grietas que dividen la votación del domingo para el Parlamento iraquí, la línea divisoria entre los religiosos y los laicos es la más importante. La lista que ha atraído la mayor atención es la coalición conocida como la Alianza Unida Iraquí, que reúne a los principales partidos chiíes de Iraq, y que, según creen muchos iraquíes, cuenta con la bendición del gran ayatollah Ali Sistani. Su campaña está impregnada de símbolos religiosos y su éxito en las elecciones aseguraría un lugar para el clérigo conservador del país a la hora de redactar la nueva Constitución.
Desde la caída de Saddam Hussein, esos partidos efectivamente han manejado Basra. Bajo su gobierno, los servicio de electricidad y agua potable han sido esporádicos, los funcionarios del ayuntamiento han sido acusados de corrupción y los asesinatos políticos han sembrado el temor en la ciudad. A juzgar por la opinión de los habitantes, lo que puede ser el primer experimento de un gobierno musulmán de posguerra en Iraq puede ser también su primer fracaso.
"¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Dos años?", pregunta Salah Abdullah, 34, cuando le pregunté sobre la tienda de celulares en el centro. "Muéstrame a una sola persona que haya pavimentado la calle. O eres un ladrón trabajando para ellos, o haces negocios por tu cuenta".
"Fracasaron", dice despreciativamente, agitando un dedo. "Son gentuza, y usan la religión como una fachada".
El Peso del Poder
Basra, alguna vez la joya del Oriente Medio, carga con las cicatrices de tres guerras en 25 años, y se ha transformado en un sorprendente e inesperado laboratorio del matrimonio entre el islam político y la democracia en el mundo árabe. En Egipto, Siria, el Golfo Pérsico y otras partes, los gobiernos autoritarios han mencionado a menudo el apoyo popular de los partidos islámicos y sus redes populares como un argumento contra la democracia. Pero aquí en Basra, simplemente tener autoridad ha socavado ese apoyo. El reto más grande que enfrentan esos partidos no es hacerse con el poder, dijeron habitantes, sino qué hacer una vez que estén a cargo y sean responsables de la poco envidiable tarea de hacer sentido del Iraq de posguerra.
"Tuvieron una oportunidad, y no la aprovecharon", dijo Amar Abdel-Ali, otro cliente en la tienda de móviles. "Pudieron haber hecho un buen trabajo y haber ganado votos, pero no hicieron nada -ni siquiera una cuarta parte de lo que esperábamos".
El partido en el centro de la política de Basra es el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, cuyo presidente Abdul Aziz Hakim está en primer lugar en la lista electoral de la Alianza Unida Iraquí. Fundado por exiliados iraquíes en el vecino Irán en 1982, el partido volvió al sur de Iraq y a Bagdad después de la invasión norteamericana. Fue dirigido por el hermano de Hakim, Mohammed Bakir Hakim, un respetado ayatollah que fue asesinado en la devastadora explosión de un coche-bomba en las afueras de uno de los santuarios chiíes más sagrados en Nayaf en agosto de 2003.
En Basra, cuya mayoritaria población chií no vivió la carnicería de Bagdad, el movimiento de Hakim emergió pronto como el mejor organizado, el mejor financiando y la más influyente organización entre los alrededor de 25 contendientes de la ciudad. Ahora el grupo es visto como la fuerza dominante en el ayuntamiento de la ciudad, y los líderes de la Organización Badr, su milicia, controla el puesto de alcalde y las más importantes posiciones dentro de las fuerzas de seguridad de la ciudad.
Con algunos otros grupos islámicos percibidos por los residentes como poco más que pandillas, el partido supervisó un creciente conservadurismo en una ciudad que fue largo tiempo famosa por ser la región más libertina del país. Las tiendas de venta de licores, que en el pasado eran varias decenas, han cerrado todas. Se aplicó una siniestra justicia vigilante para dar cuenta del Partido Baaz, de Hussein. En las escuelas secundarias y en la Universidad de Basra, las mujeres fueron estimuladas -a menudo por medio de la fuerza- a usar velos.
"Los que tienen el poder en gobierno son los partidos islámicos, así que ellos son responsables de la situación", dijo Majid Sari, presidente de un pequeño partido en Basra que es candidato de una lista laica conocida como la Coalición Democrática Nacional.
Cuando Sari hablaba, se apagaron las luces de su despacho. "Esta es una de las mejoras del nuevo gobierno", dijo, sarcásticamente.
Un amigo en el despacho intervino: "¡Y las aguas de las cloacas en las calles!"
La implacable realidad de Basra ha demostrado ser una bendición para los candidatos de la oposición. Durante el festivo musulmán de cuatro días, Eid al-Adha, que terminó el domingo, algunos vecindarios tuvieron electricidad durante una hora, si acaso. El editor de un diario se quejó amargamente que los habitantes no sabrían qué hacer si supieran que tendrían un día entero de electricidad. La calidad del agua ha mejorado, gracias a un multimillonario proyecto de reconstrucción, pero una desvencijada red de distribución ha logrado que todavía siga siendo escasa en algunas áreas. Las quejas sobre la corrupción son abundantes, y los residentes dicen que la crisis del petróleo que ha afectado a gran parte de Iraq se ha exacerbado con el contrabando de petróleo hacia el Golfo Pérsico.
Pero hay un dominante sentimiento de inseguridad que irrita a muchos vecinos de Basra. A diferencia de los coches-bomba y morteros que se han transformado en rutinarios en Bagdad, Basra se encuentra transtornada por una tenebrosa campaña de asesinatos. Dos candidatos para las elecciones del domingo de la coalición del primer ministro interino Ayad Allawi fueron asesinados este mes, y la maestra de una escuela básica, Iman Jawair, fue ultimada a balazos frente a su casa hace diez días, aparentemente por no llevar velo. Khairallah Malaki, un brigadier de la policía que trabaja asesor de seguridad del gobierno local, estimó que un 10 por ciento de los 13.000 agentes de policía de la ciudad eran más leales a los partidos religiosos que a los jefes civiles, una cifra considerada baja por los partidos de oposición.
"No puedes levantar la voz a menos que alguien te respalde pegando un tiro al aire", dijo Abdel-Khaleq Karim, el productor de un programa de llamadas de la Radio Nahrein de Basra, que emite diariamente de 10:30 a 11:30 de la mañana.
¿Quiés Es Resposable?
Los activistas islámicos se erizan con las quejas e insisten en que el problema no son sus errores de gestión, sino más bien, dicen, del gobierno interino en Bagdad, las fuerza británicas que ocupan Basra y la ley existente que los priva del poder que necesitan para ser efectivos.
"No hay autoridad en el consejo del ayuntamiento para llevar a cabo su trabajo", dijo Salah Battat, un concejal.
Battat, antiguo combatiente de la resistencia, es una de las figuras mejor conocidas de la nueva generación de líderes del Consejo Supremo. Abandonó Iraq en 1979 y volvió tras la caída de Hussein. A veces incómodo en público, habla de generalidades y tiene todavía que deshacerse del característico estilo clandestino de los miembros de los movimientos secretos. En Basra y otros lugares, esa cualidad distingue al Consejo Supremo del fanfarrón callejero del pueblo del movimiento rival encabezado por Moqtada Sáder, el radical clérigo chií que goza de popularidad entre la juventud pobre de la ciudad.
En un estilo familiar en Irán, Battat lleva un traje gris con una camisa abotonada hasta el cuello, pero sin corbata. En su escritorio hay un retrato de Abdul Aziz Hakim; hay un retrato más grande de su hermano asesinado en un rincón, cerca de una mesa rociada de incienso quemado.
Battat reconoció las deficiencias del ayuntamiento pero dijo que el Consejo Supremo no debía ser acusado de todo. A pesar de contar con poco dinero y muy poca autoridad, dijo que todavía se enorgullece de lo que ha hecho el ayuntamiento el año pasado: pagó subsidios mensuales de 100 dólares a 5.000 familias en Basra con familiares asesinados durante el régimen de Hussein; entregó casas a 20 de esas familias; excluyó a miembros del Partido Baaz de funciones en el ayuntamiento, y pavimentó y reparó algunas calles y puentes.
Entonces, en un comentario no solicitado, Battat negó que su partido tuviera alguna responsabilidad en la corrupción o de actuar bajo las órdenes del gobierno islámico iraní, del que diplomáticos occidentales dicen que todavía financian generosamente al movimiento.
"No puede decir que esos partidos hayan sido importados de fuera o que la gente les tengan miedo", dijo, hablando suave y lentamente. "No hemos sacado ninguna ventaja de nuestra posición ni hemos favorecido nuestra gente".
Battat hizo una pausa. "Trabajamos en Basra", dijo, "y no conocemos a nadie que diga esas cosas".
El Papel de Irán
La cuestión del apoyo iraní perjudica a los partidos islámicos de Basra, en particular al Consejo Supremo, que luchó con los iraníes durante la guerra de Irán-Iraq 1980-1988 y, como recuerdan amargamente algunos veteranos de guerra iraquíes, supervisó los campos de prisioneros de guerra. Algunos funcionarios del Consejo Supremo todavía hablan árabe con acento persa, y muchos residentes -tanto religiosos como laicos- puntúan sus conversaciones con rumores sobre las actividades del servicio secreto iraní en el sur de Iraq.
Una partido islámico rival, un retoño del movimiento de Sáder conocido como Fudhala, está haciendo campaña con un lema que es un golpe no demasiado sutil contra las sospechadas inclinaciones del Consejo Supremo: "Nacido en Irán, financiado por Irán, con jefes iraquíes".
A pesar del descontento, el Consejo Supremo y sus partidos aliados todavía tienen una carta en la manga: la estatura de Sistani, cuyo liderazgo es conocido como marja. Mientras que el ayatollah no ha endorsado formalmente a la Alianza Unida Iraquí para las elecciones parlamentarias y la lista del Consejo Supremo para las elecciones locales, el partido adorna su propaganda de la campaña con su retrato. "Todos estamos con la lista del marja", dice un cartel. En las mezquitas partidarias, los predicadores insisten en que votar por la alianza es un deber religioso.
Los candidatos de la oposición sugieren que mientras grupos seculares como la Unión del Pueblo -respaldado por el Partido Comunista- y la coalición de Allawi funcionan razonablemente en Basra, los partidos religiosos todavía tienen apoyo en el campo, que es más conservador y religioso.
En su opinión los iraquíes del campo están más dispuestos a seguir a los clérigos y a los líderes tribales históricamente leales a los jefes chiíes de Nayaf.
"Los partidos islámicos se han hecho fuertes en el campo", dice Ahmed Khudheir, portavoz del Partido Comunista, cuya destartala oficina está llena de retratos de dirigentes asesinados durante el gobierno de Hussein y fotografías de Carlos Marx y Vladimir Lenin. "Allá no hay política; hay religión".
En la ciudad, sin embargo, hay un proceso en camino que podría llamarse de desmitificación de la autoridad, una reducción de la distancia entre autoridad y pueblo que estaba tan arraigada durante Hussein. El éxito más grande de las elecciones puede ser el grado en que los habitantes de Basra pidan cuentas al gobierno, independientemente de sus inclinaciones, expresando críticas nunca oídas en 25 años.
A menudo las charlas se ponen furiosas.
"Ninguno de los partidos ha hecho nada", dijo Saad Fatlawi, parado en una tienda de electro-domésticos en la calle de Argelia. "Roban, saquean, usan la fuerza, y a los que no se someten, los machacan".
Su colega Khaled Hassan interrumpió para decir que Sistani había "bendecido" a la lista del Consejo Supremo.
"Esto no es vida", respondió Fatlawi. "¿Es así como tenemos que vivir? Esto no es vida".
Los partidos seculares cuentan con ese sentimiento, al menos en la ciudad, para mejorar sus fortunas.
"No es porque tengamos un proyecto fuerte o seamos activos en el terreno. Somos débiles, desorganizados y estamos confundidos", dijo Sari, el líder del partido de oposición. "Pero la gente votará por nosotros solamente porque no estamos bajo el alero de los partidos religiosos. Esa es la realidad".
24 de enero de 2005
26 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh