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chiíes: gobierno será secular


[Dexter Filkins] Con los chiíes a punto de llegar al poder aquí por primera vez, sus jefes políticos dicen que han decidido dar un carácter laico al nuevo gobierno iraquí que deberán formar, relegando al islam a una posición de apoyo.
Bagdad, Iraq. Los principales líderes de la Alianza Unida Iraquí, la coalición de grupos fundamentalmente chiíes que se supone obtendrá la mayoría de los votos en las elecciones del próximo domingo, han acordado que nominarán a un iraquí laico, y no a un clérigo musulmán, para la posición del próximo primer ministro.
Los dirigentes chiíes dicen que se llegó a un acuerdo similar, aunque menos formal, según el que los clérigos serán también excluidos de la dirección de los ministerios del gobierno.
"No habrá turbantes en el gobierno", dijo Adnan Ali, un importante líder del Partido Dawa, uno de los partidos chiíes más grandes. "Todos estamos de acuerdo en eso".
La decisión formaliza la creciente importancia de los líderes laicos entre la clase política chií, y refleja también la inclinación de la poderosa jerarquía religiosa del país a no involucrarse en el gobierno día a día del país. Entre los 228 candidatos de la coalición chií a la asamblea nacional, menos de media docena son clérigos, de acuerdo a los dirigentes del grupo.
La decisión de excluir a los clérigos del gobierno parece significar que Abdul Aziz al-Hakim, el clérigo que es jefe del Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, el vástago de una prominente familia religiosa chií y a menudo mencionado como candidato al cargo de primer ministro, que será relegado a segundo plano. Los cinco chiíes con más posibilidades de ser nombrados para el cargo son conocidos personajes laicos.
Los líderes chiíes dicen que su decisión de apartarse de un gobierno islamita fue dictada en gran parte por la suposición de que el pueblo iraquí rechazaría ese modelo. Pero conceden que también refleja ciertas realidades políticas -funcionarios estadounidenses con enorme influencia aquí se alarmarían con un gobierno abiertamente islamita. También alarmaría a los kurdos, que según funcionarios iraquíes y estadounidenses podrían estar tentados a romper con el estado iraquí.
Las medidas en ciernes parecen ser un rechazo de una teocracia al estilo iraní. Irán ha dado apoyo moral y material a los dos más grandes partidos chiíes del país, el Partido Dawa y el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq.
La convicción de que el modelo iraní debe ser evitado en Iraq es aparentemente compartida por los iraníes mismos. Un líder chií iraquí, que viajó recientemente a Teherán, la capital iraní, dijo que los iraníes mismos le aconsejaron no colocar a los clérigos en funciones de gobierno.
"Dijeron que eso causaría demasiados problemas", dijo el iraquí.
La inclinación secular se produce cuando los dirigentes chiíes se preparan para lo que ven como un momento histórico: después de décadas de represión oficial, el grupo más populoso del país tomará probablemente las riendas del estado iraquí. Atentos a la oportunidad, y a oportunidades previas desaprovechadas, los dirigentes chiíes candidatos en las elecciones, dicen que están decididos a ejercer el poder de manera moderada, que significará que incluirán a sunníes en el gobierno e ignorarán poderosas voces entre sus propias filas de otorgar un papel más importante al islam en la nueva Constitución.
Sin embargo, a pesar de las expresiones de unidad, no está claro el grado de consenso existente en la coalición, ni si la coalición sobrevivirá más allá de las elecciones. Los dirigentes chiíes, y la gente común del electorado iraquí, representan una amplia gama de posturas políticas, y esos bloques pueden surgir o caer con el tiempo.
Importantes clérigos chiíes como el gran ayatollah Ali al-Sistani ya ejercen considerable influencia tras los bastidores, aunque se cree que su versión del islam es relativamente moderada. Líderes chiíes como Hakim probablemente continuarán usando su poder tras los bastidores; se cree que sus opiniones son más conservadoras.
Durante la redacción de la constitución interina del país el año pasado, Hakim y otros exigieron un mayor papel para el islam en el nuevo estado, así como restricciones a los derechos de las mujeres.
Algunos iraquíes mostraron preocupación de que los chiíes más radicales, especialmente los partidarios del Moqtada al-Sáder, sean difíciles de controlar una vez que terminen las elecciones.
Sáder, un joven fanático que dirigió una serie de revueltas contra las tropas estadounidenses durante la primavera y el verano, ha sido de momento silenciado, y 14 de sus seguidores con candidatos de la coalición chií. Pero en las mezquitas y en comunicaciones más privadas, Sáder y sus partidarios continúan expresando su apoyo a la rebelión armada y al boicot de las elecciones.
El reto, dicen los dirigentes chiíes, será mantener unida a la coalición después del 30 de enero, cuando empiecen las negociaciones por el poder en lo que será probablemente un gobierno de la coalición.
"Fue muy difícil formar la coalición", dijo Ali Faisal, dirigente del Hezbollah Iraquí, un partido chií que es parte del grupo. "Hay una buena posibilidad de que se desintegre".
Si la coalición chií se derrumba, los líderes chiíes temen que perderían terreno ante el primer ministro interino Ayad Allawi, un chií laico, o ante los partidos kurdos, que se presentan en una lista unificada y que probablemente sacarán ventaja de una importante participación.
Los líderes kurdos han empezado a hablar sobre la perspectiva de que Jalal Talabani, el líder de la Unión Patriótica del Kurdistán, reciba el puesto de presidente, que le daría un enorme poder en la composición del nuevo gobierno.
La coalición chií, conocida como la Alianza Unida Iraquí, fue formada con el liderazgo del ayatollah Sistani, el clérigo chií más influyente del país y nativo de Irán. El ayatollah Sistani, sin apoyar formalmente a ningún partido político, ha sacado un edicto islámico llamando a votar a todos los votantes chiíes.
Se espera que la coalición chií obtenga el mayor número de votos el día de las elecciones. Los chiíes constituyen un 60 por ciento del electorado aquí y si, como se espera, grandes cantidades de sunníes boicotean las elecciones, los chiíes podrían incluso hacerse con un porcentaje todavía más grande de los escaños de la asamblea nacional.
La decisión de excluir a los clérigos de funciones importantes en el gobierno iraquí ha originado una lucha por el cargo de primer ministro. Según las leyes electorales, el primer ministro debe ser elegido por el partido o grupo que forme gobierno, presumiblemente por el grupo que obtenga el mayor número de los 275 escaños de la asamblea nacional.
Entre los chiíes los principales candidatos al cargo de primer ministro son Adil Abdul Mahdi, el ministro iraquí de Finanzas y dirigente del Consejo Supremo de la Revolución Islámica; Ibrhaim Jofferey, el presidente del Partido Dawa; Hussein Shahristani, un científico nuclear; y Ahmad Chalabi, que movilizó el apoyo para el derrocamiento del gobierno de Saddam Hussein en el gobierno de Bush y que desde entonces se ha transformado en un paria. Todos son candidatos de la Alianza Unida Iraquí.
Los cuatro candidatos son líderes laicos que pasaron gran parte de sus vidas en el exilio. Declaran que se inspirarán en los principios del islam para la redacción de la nueva Constitución del país, la principal tarea del nuevo gobierno, pero que garantizarán que el estado iraquí tenga un molde religioso.
Mahdi, por ejemplo, coqueteó con el comunismo en su juventud, tiene dos maestrías de universidades francesas y mantiene una casa en Francia. Shahristani se educó en Canadá y está casado con una canadiense. Clahabi, el más abiertamente laico del grupo, tiene un doctorado en matemáticas y gastó la mayor parte de los últimos 30 años en Gran Bretaña y Estados Unidos. El doctor Jofferey es un médico que ha vivido en Londres.
También contiende por el cargo de primer ministro el doctor Allawi, el actual jefe del gobierno iraquí, que fue propuesto en junio pasado por el enviado de Naciones Unidas, Lakdhar Brahimi, y aprobado por los estadounidenses. Allawi es candidato a la asamblea nacional como líder de su propia lista de candidatos, llamada la Lista Iraquí.
Las posibilidades de que Allawi siga como primer ministro dependen no sólo de los resultados del grupo en las urnas, sino también de los buenos resultados de la Alianza Unida Iraquí. Si el grupo de Allawi obtiene buenos resultados, y la coalición chií malos, entonces Allawi, dicen los dirigentes chiíes, podría ser el principal candidato para el cargo de primer ministro. Fue un empate entre el Dawa y el Consejo Supremo de la Revolución Islámica en junio pasado que permitió que Allawi fuera nombrado ministro.
La principal tendencia del chiísmo iraquí, conocida como quietismo, rechaza el tipo de papel político de los clérigos en Irán. En realidad, algunos prominentes líderes religiosos chiíes observan que el gobierno iraní, después de tomar el poder en 1979, marginó y persiguió a los partidarios de la escuela quietista en el país.
"Es un concepto de gobierno completamente diferente", dijo Shahristani, refiriéndose al gobierno iraquí. "El gobierno iraquí y la Constitución no buscarán ni un gobierno islámico ni la participación de clérigos musulmanes en el gobierno. Los ayatollahs no serán parte del gobierno de ninguna manera ni expresarán sus opiniones sobre el gobierno".
El ayatollah Sistani, aunque un adherente de la escuela quietista, ha estado involucrado en todas fases del proceso político aquí. Aunque no ha llegado a apoyar a candidatos políticos, ha estado cerca de endorsar la lista de candidatos chií. Antes este mes algunos candidatos en la lista de Allawi protestaron que el uso del retrato del ayatollah Sistani en los carteles de la Alianza Unida Iraquí violaba la prohibición del uso de símbolos religiosos.
En realidad, algunos líderes chiíes dicen que será probablemente el ayatollah Sistani quien deba mantener unida a la coalición una vez que terminen las elecciones.
Los líderes chiíes concuerdan en que la principal tarea que deberá enfrentar el próximo gobierno iraquí será la de apaciguar a los árabes sunníes, a los que han desplazado como el grupo dominante en Iraq. Los sunníes son una minoría en Iraq, pero una mayoría en el resto del mundo árabe, y algunos de sus líderes han pasado momentos difíciles tratando de adaptarse a un papel subordinado.
Mientras los líderes chiíes dicen que intentan reconciliarse con los sunníes, tendrán que superar una enorme desconfianza. Públicamente esa desconfianza se expresa haciendo referencias a Irán, el poderoso vecino al este de mayoría chií.
"No tenemos miedo de que los chiíes o kurdos gobiernen Iraq", dijo el jeque Moayad Brahim al-Adhami, director de la mezquita Abu Hanifa, un bastión sunní en Bagdad. "De lo que tenemos miedo es de un fundamentalista que represente los intereses de un país extranjero".

Edward Wong contribuyó desde Baghdad a este artículo.

25 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh

más torturas y asesinatos en iraq


[John Hendren y Esther Schrader] Documentos del Pentágono dados a conocer hoy revelaron una serie de torturas a detenidos iraquíes en un poco conocido palacio habilitado para ser usado como cárcel al norte de Bagdad, incluyendo la sodomía de un hombre incapacitado y el asesinato de su hermano, cuyo cuerpo fue arrojado encima de su hermana encarcelada.
Washington, Estados Unidos. Unos 90 casos de torturas de detenidos en el palacio de Ademeyah fueron incluidos entre decenas de incidentes descritos en cientos de páginas de documentos del Pentágono obtenido en un juicio iniciado por la Unión Americana de Libertades Civiles ACLU. Los documentos dados a conocer hoy también incluyen informes de pesquisas que indican la posible implicación en las torturas de unidades anti-terroristas secretas del Pentágono.
La última serie de acusaciones se agregan al creciente patrón que según activistas de derechos humanos sugieren torturas sistemáticas en centros de detención militar norteamericanos en todo el planeta. Tras la publicación de miles de páginas de documentos, funcionarios de la ACLU acusaron al Pentágono de dar una respuesta "angustiantemente insuficiente" a los cientos de acusaciones sobre maltratos.
"Algunas de las pesquisas han básicamente encubierto casos de tortura y maltratos", dijo el director ejecutivo de la ACLU, Anthony D. Romero. "Los documentos en poder de la ACLU entregan una historia de torturas extendidas más allá de las murallas de Abu Ghraib".
Abu Ghraib es la prisión en las afueras de Bagdad que estuvo en el centro del escándalo de torturas de prisioneros iraquíes a manos de guardias militares estadounidenses.
Funcionarios militares norteamericanos continuaron declarando que las torturas eran las acciones de un pequeño número de tropas de baja jerarquía y que no fueron ordenadas por sus superiores. Los funcionarios observaron que más de 300 investigaciones criminales han estudiado acusaciones de maltratos a prisioneros y han sometido a 100 soldados a cortes marciales y castigos administrativos.
"El Ejército y el ministerio de Defensa han investigado exhaustivamente todas las acusaciones creíbles de abusos a prisioneros y ha fijado responsabilidades individuales", dijo el teniente coronel Gerard Healy, portavoz del Ejército.

25 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

metas posibles para salir de iraq


[Anthony Lake] Ex asesor de seguridad nacional, Lake propone metas alcanzables en Iraq. Entre ellas, dejar de atacar a la resistencia y adiestrar a las fuerzas de seguridad iraquíes fuera de Iraq.
Más serio que la negativa del presidente y de personeros importantes a reconocer sea la situación cada vez peor en Iraq, sea errores cometidos en el pasado, es su incapacidad de delinear una clara estrategia global para el futuro. En efecto, se nos dice que nuestras tropas permanecerán allá hasta que terminen su trabajo. Pero el trabajo mismo sigue estando mal definido, más allá de los esloganes sobre la libertad y la democracia.
El presidente debe responder ahora la siguiente pregunta: ¿Cuál es el estado político final que debe ser alcanzado antes de que podamos decir a nuestros soldados que la misión está cumplida y que pueden volver a casa?
Nuestra única esperanza es definir una estrategia global que tenga una pequeña posibilidad de ser alcanzada. Una estrategia está en el horizonte: las elecciones, convocadas para fines de año, de un gobierno constitucional iraquí. Una vez instalado, podríamos retirar nuestras tropas de combate, dejando atrás sólo el personal que sea necesario para adiestramiento y asesoría. Toda otra meta es inalcanzable y podría enredar a nuestras fuerzas de combate en una guerra civil indefinida.
La estrategia se desarrollará mejor si se anticipan algunos acontecimientos claves. Hay tres, y tendrán lugar el próximo año.
Primero, realizar elecciones creíbles de una asamblea nacional de transición a fines de este mes es algo problemático. La resistencia ha crecido significativamente en los últimos 15 meses. En casi la mitad del país, donde vive un 40 por ciento de los iraquíes, la situación es tan precaria que mucha gente no se atreverá a acercarse a las urnas. El resultado será que esas áreas del país que cuentan con suficiente seguridad -especialmente las regiones chiíes y kurdas- estarán desproporcionadamente representadas en la asamblea nacional, haciendo que la participación sunní sea todavía menos probable y garantiza su futura oposición.
Sin embargo, el gobierno tiene la razón: Posponer las elecciones a esta altura no es viable. Tres cuartos o más de la población iraquí quiere elecciones. Los insurgentes verían cualquier aplazamiento como una vindicación de su estrategia. Finalmente, no está claro cuando se darían las condiciones propicias para realizar elecciones.
El siguiente punto crítico es la redacción de una nueva Constitución por la nueva asamblea elegida. Nosotros, y la comunidad internacional, debemos garantizar que proteja los derechos de la minoría y que incluya mecanismos para la solución no violenta de los conflictos. Las posibilidades de que durante muchos años asistamos a una continuada lucha entre sunníes, chiíes y kurdos, son muy altas. La ausencia de una Constitución garantizará que la lucha sea fundamentalmente militar.
El tercer punto crítico tendrá lugar con la elección del nuevo gobierno. Necesitamos claridad sobre qué hacer cuando se forme. Si continuamos proporcionando grandes cantidades de tropas de combate en lo que probablemente será una guerra civil prolongada, quedaremos atrapados allá por muchos años. Algunos pueden favorecer este curso de acción, considerando esta lucha como una guerra civil entre un gobierno más o menos democrático y los opositores radicales. Pero debemos ver a Iraq como es: un frente central del conflicto regional entre chiíes y sunníes radicales. Meterse en el medio no sólo continuará significándonos grandes costes militares y sociales, sino también implicará serios costes políticos en todo el mundo musulmán.
Ahora deberíamos no sólo decidir, sino anunciar, que la presencia de nuestras tropas de combate terminará una vez que hayamos cumplido nuestra misión de dejar un gobierno constitucional elegido. Pero ahora y entonces, la misión de nuestras fuerzas militares será apoyar esta estrategia política.
En lo fundamental, deberíamos poner fin a nuestras operaciones contra la resistencia. Esta ofensiva es un fracaso -al menos de acuerdo a la métrica rumsfeldiana de que deberíamos matar insurgentes más rápidamente que crearlos. Hace un año, funcionarios de la inteligencia calculaban que había entre 2.000 y 5.000 insurgentes. Hoy, de acuerdo al director del servicio secreto iraquí, hay unos 3.000 combatientes fanáticos y 200.000 simpatizantes de los insurgentes.
La otra misión militar importante debe ser continuar con el adiestramiento y equipamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes. Pero necesitamos hacerlo de un modo más serio y expedito. No podemos esperar que los jóvenes iraquíes, desesperados por tener algún tipo de ingreso, se transformen en agentes de policía competentes después de un par de semanas de clases. Nuestros amigos en Europa y otras partes deberían colaborar mucho más que ahora, si no adiestrando a los iraquíes en Iraq, por lo menos adiestrándolos en sus propios países.
Esta estrategia político-militar nos ofrecería la posibilidad de lograr éxitos posibles, uno que nos permitiría concentrarnos nuevamente en las amenazas serias a nuestra seguridad en todo el mundo. Se lo debemos a nuestros intereses y a nuestra sociedad -y especialmente a nuestros militares, que podrían ser acusados algún día, como lo fueron tan injustamente antes en el caso de Vietnam, de haber fracasado en alcanzar metas que eran, a fin de cuentas, inalcanzables.

Anthony Lake, ex asesor de seguridad nacional, es profesor de la Universidad de Georgetown.

25 de enero de 2005
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al qaeda no quiere elecciones


[Ángeles Espinosa] Terroristas emiten declaración de guerra. La insurgencia iraquí libra una doble batalla contra las elecciones del próximo domingo. Mientras en las calles hace estallar coches bomba, en las páginas islamistas de internet amenaza a quienes las apoyen.
Amán, Jordania. Abu Musab al Zarqaui, el jordano que dirige Al Qaeda en Iraq, declaró el domingo "la guerra contra los comicios que darán el poder a los chiíes", y pidió a los suníes que se opongan a su celebración.
"Dar el poder al pueblo va contra la ley islámica. Dios es testigo de que les hemos informado", advierte el enemigo número uno de Estados Unidos en Iraq.
"Declaramos la guerra total a este proceso innoble, al principio de la democracia y a los que quieren aplicarlo", asegura la voz atribuida a Al Zarqaui.
Durante los 45 minutos que dura la grabación, el hombre al que Osama Ben Laden se refirió el pasado diciembre como "el emir de Al Qaeda en Mesopotamia", despotrica contra "la gran farsa americana".
A continuación, amenaza con golpear a "todos los que se impliquen en este proceso" y advierte de que "correrán la misma suerte de los que llaman a las elecciones".
Sus palabras se refieren sin duda a los asesinatos de candidatos y empleados electorales de los que su grupo se ha responsabilizado en los últimos meses.

Millonaria Recompensa
Los servicios secretos de Estados Unidos consideran que Al Zarqaui, nacido Ahmed Fadel Nazzal al Jalayla en Zarqa (Jordania) en 1966, es el cerebro de la mayoría de los atentados más sangrientos que se han producido en Iraq.
El pasado julio el gobierno de Washington elevó de 10 millones de dólares a 25 millones la recompensa que ofrece por información que permita capturarle. Sin embargo, sigue en paradero desconocido.
Algunos medios árabes han recogido declaraciones de un camionero que asegura que Al Zarqaui quedó en libertad tras ser detenido y no reconocido en Faluya.
"De momento, no tengo nada que comentar; ya hablaremos del tema dentro de unos días", respondió enigmático el ministro iraquí del Interior, Falab al Naquib, cuando se le preguntó por el tema el pasado sábado. "No tengo ninguna información al respecto", señaló al Diario El País un portavoz de la Embajada de Estados Unidos en Ammán.

La Postura de Al Zarqaui
"Las elecciones son una trampa abominable para garantizar el poder a los rafidha", insiste Al Zarqaui, utilizando el término despectivo con el que los salafistas (rigoristas musulmanes suníes) se refieren a los chiíes.
Dos tercios de los iraquíes siguen esa rama del islam y, tras décadas apartados del poder, confían en que las elecciones les permitan tomar las riendas de su destino.
La comunidad suní, por su parte, se siente marginada por su asociación con el régimen de Sadam Husein, que se apoyó en esa minoría para gobernar. De ahí que el grueso de la insurgencia haya salido de sus filas.

Fuera de Control
Es la segunda vez en menos de una semana que Al Zarqaui arremete contra los chiíes. En el anterior mensaje, el pasado jueves, les acusaba de haber colaborado con las tropas estadounidenses en la toma de Faluya, el pasado noviembre, y tachaba al ayatolá Alí Sistaní, máxima autoridad religiosa chií, de "imán del ateísmo".
Estos mensajes han coincidido con una oleada de atentados antichiíes que han llevado a algunos analistas a advertir del riesgo de que estalle una guerra civil.
Sin embargo, los dirigentes chiíes se han mostrado extremadamente prudentes y prodigan gestos hacia los suníes.
"No creo que vayamos a ver una guerra civil entre suníes y chiíes", asegura el diplomático Hansi Escobar, experto en movimientos islamistas. "Salvo una catástrofe de última hora, la situación está tocando fondo; si una vez en el poder los líderes chiíes se comportan con la misma responsabilidad que hasta ahora, sus objetivos de fijar un calendario para la salida de las tropas extrajeras y convertir la sharía en la fuente legal pueden ganarse el apoyo de los ulemas suníes y aislar a los extremistas como Al Zarqaui o los ex baazistas".

Sigue la Violencia
Por otra parte, y aunque el domingo fue un día relativamente tranquilo, Iraq no se libró de la violencia.
Diez iraquíes, entre ellos una madre y su hija, resultaron muertos en diversos incidentes ocurridos en varias localidades situadas al norte de Bagdad, según fuentes policiales citadas por la agencia France Presse (AFP).
El más grave se produjo en Baiyi, a unos 200 kilómetros al norte de la capital, donde tres soldados y un insurgente perdieron la vida en un enfrentamiento armado que se prolongó durante dos horas.
Además, un soldado norteamericano murió por disparos de arma corta en Mosul, la tercera ciudad del país. Desde el desalojo de Faluya, parte de los rebeldes parecen haberse trasladado a la zona que va desde Baiyi a Mosul, donde desde noviembre han aumentado los ataques. Otra partida opera al sur de la capital, en Yusfiya y Latifiya.

Cruce de Acusaciones
Tal vez sea sólo juego sucio preelectoral, pero el intercambio de acusaciones entre el líder del Congreso Nacional Iraquí (CNI), Ahmed Chalabi, y el ministro iraquí de Defensa, Hazem al Shaalán amenaza con convertirse en una especie de telenovela.
Al Shaalán estuvo el domingo en Ammán para recabar documentos que permitan la detención y extradición de Chalabi.
Una fuente diplomática iraquí aseguró desde el anonimato que Al Shaalán busca documentos sobre el caso del Petra Bank, por el que un tribunal jordano condenó a Chalabi in absentia (en ausencia) en 1992 por malversación y fraude.
El repentino interés del responsable de Defensa por reavivar ese asunto responde a las acusaciones de robo que Chalabi le lanzó el pasado miércoles desde el diario Al Mashriq.
Según Chalabi, el político chií que hasta el pasado verano fue el favorito de Washington, Al Shaalán ha desviado 500 millones de dólares de su ministerio a un banco de Beirut.

La Postura de la ONU
"Es importante que los iraquíes voten, pero asistimos a una campaña de intimidación de los electores y eso seguramente impedirá su participación", reconoció el fin de semana Carlos Valenzuela, representante de la ONU en la Comisión Electoral Independiente de Iraq.
Aun así, este experto electoral no considera que la violencia vaya a desvirtuar el escrutinio.
"Las condiciones están lejos de ser las ideales, pero eso no descalifica las elecciones", declaró Valenzuela en una conferencia de prensa en Bagdad. "Sé que va a haber violencia antes de los comicios y probablemente durante la jornada electoral", admitió. "El proceso no está exento de riesgos y la gente tiene que asumir riesgos colectivos".
"La Comisión Electoral dirá si los resultados son legítimos desde el punto de vista legal, pero políticamente es el pueblo iraquí el que tiene que decidir, no le corresponde a la ONU", concluyó el experto colombiano.
Valenzuela, que es el único miembro internacional de los nueve que integran la Comisión y que como tal no tiene derecho a voto, manifestó que "la preocupación más importante ahora es la seguridad de los empleados electorales y de los electores".
Los primeros, cerca de 140 mil en todo el país, han sido víctimas de varios asesinatos y numerosas amenazas. Sobre los segundos, hasta 14,6 millones dentro de las fronteras, se están intensificando las intimidaciones.

Medidas de Seguridad
Para tratar de contrarrestar ese peligro, el Gobierno iraquí, que dirige Ayad Alaui, ha hecho públicas las siguientes medidas para los próximos días 29, 30 y 31 de enero:
Feriado. Los tres días serán declarados como jornadas festivas.
Cierre de las fronteras terrestres.
Prohibir los viajes inter-provinciales.
Cerrar el aeropuerto internacional de Bagdad (sólo los días 29 y 30 de enero).
Decretar el toque de queda entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana en buena parte del país.
Prohibir el tráfico terrestre, salvo vehículos con autorización, en Bagdad y las principales ciudades del país; ningún coche puede acercarse a los colegios electorales.
Refuerzo del despliegue policial en Mosul, tercera ciudad del país.
Prohibición de llevar armas a todos los civiles (incluso con licencia).
Cualquiera que viole alguna de estas normas podrá ser detenido, advirtió el gobierno interino.
Desde el pasado noviembre, todo Iraq se encuentra bajo el estado de emergencia, a excepción de las tres provincias kurdas.
Al concluir el periodo de 60 días que marca la ley, Alaui lo extendió por otros 30 que concluyen justo después de las elecciones.

25 de enero de 2005
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condenados por asesinato de mujer iraquí


Era traductora del Ejército estadounidense. Había trabajado para el Washington Post.
Dos soldados norteamericanos fueron condenados a penas de prisión por el asesinato de una iraquí que trabajaba como intérprete para el ejército de Estados Unidos, anunció el ejército en un comunicado.
El 24 de noviembre, los soldados Charley Hoosier y Rami Dajani hacían bromas con Luma (el verdadero nombre no ha sido revelado) en una habitación de una base del ejército sobre el hecho de matar a alguien, revelaron el sábado los soldados ante una corte militar.
Fue entonces cuando Dajani le alcanzó una pistola a Hoosier, quien, pensando que el arma estaba vacía, apuntó a la cabeza de la mujer. Los dos soldados habían mentido en un principio a los investigadores, afirmando que Luma se había suicidado.
Hoosier recibió una pena de tres años de prisión por homicidio involuntario y falso testimonio, mientras que Dajani fue condenado a 18 meses de prisión por falso testimonio y complicidad en una tentativa de disimular un homicidio.
La víctima trabajaba como traductora para el diario The Washington Post antes de trabajar para el ejército de Estados Unidos.

23 de enero de 2005
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soldados británicos seguían órdenes


Acusados de torturar y humillas sexualmente a detenidos civiles iraquíes.
Osnabrueck, Alemania. Los soldados británicos acusados de torturar y humillar sexualmente a prisioneros iraquíes seguían órdenes de que sus detenidos fueran "tratados con dureza", dijeron el miércoles abogados de la defensa ante un tribunal militar.
La defensa empezó el interrogatorio de los testigos en el juicio del cabo Daniel Kenyon y los soldados de primera clase Darren Larkin y Mark Cooley un día después de que fotos publicadas, algunas incluyendo a los soldados, aparecieran mostrando a detenidos desnudos obligados a simular sexo anal y otros actos sexuales.
El primer ministro británico Tony Blair, un fiel partidario de la invasión norteamericana de Iraq para derrocar a Saddam Hussein, dijo el miércoles al Parlamento que pensaba que las fotografías "chocantes y horrendas".
El caso se hace eso del escándalo que involucró a soldados norteamericanos en la prisión de Abu Ghraib en Iraq, que dañó severamente la imagen de Estados Unidos en el mundo árabe y otras partes.
Funcionarios británicos han enfatizado que muy pocos soldados británicos han sido acusados de conductas similares, aunque un testigo de la acusación dijo el miércoles que los comandantes oyeron varios informes de problemas, que los llevaron a reforzar órdenes de que los civiles no podían ser maltratados.
"Hemos recibido varias acusaciones de que los civiles no estaban siendo tratados como deberían", dijo el teniente coronel Nicholas Mercer, un agente jurídico estacionado en el Golfo durante la guerra.
Joseph Giret, abogado civil de Kenyon, dijo a la corte que su cliente obedecía órdenes de detener a un grupo de saqueadores que estaban asaltando unas tiendas de alimentación cerca de la sureña ciudad iraquí de Basra semanas después de la invasión.
Bajo un plan llamado ‘Ali Baba', se le dijo a las tropas que los saqueadores debían ser capturados y "tratados con dureza" para impedir daños y más pillaje.
"La razón por la que Kenyon está en el banquillo de los acusados proviene de aquellos que dieron la orden de implementar el plan Ali Baba", dijo Giret.
El jueves la fiscalía dijo que la orden violaba leyes internacionales que prohíben que los civiles sean detenidos y obligados a trabajar, pero los fiscales dijeron que las acciones de los soldados iban todavía mucho más allá que eso.
Mercer dijo que el rol "cuasi-policial" que se impuso a las tropas por el total derrumbe de la ley y el orden en Iraq planteaba grandes problemas. Pero dijo que las tropas tenían instrucciones claras sobre qué hacer con los civiles detenidos por sospechas de actividades delictivas.
"Pueden ser detenidos y entregados a la Policía Militar, pero la base de todo esto es un tratamiento humano y digno".

Testimonio Clave
El mayor Daniel Taylor, el comandante del campamento atacado por los saqueadores y el que supuestamente dio la orden verbal, prestará declaración el jueves después de que la corte aplace la sesión el miércoles para dar a los abogados más tiempo para considerar las evidencias.
"En el centro de este caso estarán las palabras expresadas por el mayor Taylor y las acciones emprendidas por aquellos bajo su mando", dijo Stephen Vullo, abogado de Cooley.
Los tres soldados, que se mostraron serios durante las declaraciones, se han declarado no culpables de numerosas acusaciones de abusos, aunque uno de ellos admitió haber agredido a un hombre.
Fotografías publicadas en primera plana en periódicos británicos mostraban a un iraquí colgando de un montacargas, sujetado sólo por una red, y a un soldado con el pie levantado sobre un iraquí maniatado que yace en charco de agua.
Un tribunal militar estadounidense sentenció a Charles Graner, el supuesto cabecilla en Abu Ghraib, a diez años de prisión el fin de semana pasado. Su abogado defensor también dijo que sólo había seguido órdenes.

19 de enero de 2005
23 de enero de 2005
©new york times
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misterio en iraq


[Dexter Filkins] Según funcionarios iraquíes, antes estes mes se retiraron del Banco Central de Iraq 300 millones de dólares en billetes. Fueron metidos en cajas y cargados discretamente en un avión alquilado con dirección al Líbano.
Bagdad, Iraq. El dinero debía ser utilizado para comprar tanques y otras armas de traficantes de armas internacionales, dicen los funcionarios, como parte de un acelerado esfuerzo por ensamblar una división blindada para el Ejército iraquí en ciernes. Pero dónde fue a parar exactamente el dinero, y para qué precisamente, sigue siendo un misterio, al menos para los iraquíes que dicen que han estado tratando de aclarar el asunto.
El negocio de 300 millones de dólares fue hecho fuera de los controles financieros normales de los norteamericanos, con los que se pretende ayudar a Iraq -que desfalcó su deuda externa en los años noventa- a importar mercaderías legalmente. Pero según la mayoría de los informes aquí, no hubo una licitación pública de los contratos por armas, y la compra tampoco fue aprobada por los 33 miembros del gabinete iraquí.
El viernes, el misterioso vuelo se transformó en un problema en la campaña electoral respaldada por Estados Unidos en este país, cuando el ministro de Defensa Hazim al-Shalaan, acusado de corrupción, amenazó con hacer detener a un rival político.
En una entrevista para la televisión Al Yasira, Shalaan dijo que ordenaría la detención de Ahmed Chalabi, uno de los más prominentes políticos del país, que ha acusado públicamente a Shalaan de enviar el dinero fuera del país. Shalaan dijo que extraditaría a Chalabi, que hace frente a acusaciones de corrupción él mismo.
"Lo arrestaremos y lo entregaremos a Interpol", tronó Shalaan en Al Yasira. Acusó a Chalabi de difamarlo a él y a su ministerio. Sugirió que Chalabi había hecho las acusaciones para promover sus ambiciones políticas.
Chalabi acusó a Shalaan la semana pasada en otro canal de televisión árabe. Dijo que no había ninguna razón legítima por la que el gobierno iraquí use dinero contante para pagar por mercaderías compradas en el extranjero. Implicó que al menos una parte del dinero era usado para otras cosas.
"¿Por qué pusieron 300 millones de dólares en un avión?", preguntó Chalabi en la entrevista de esta semana. "¿Dónde fue el dinero? ¿Para qué se usó? ¿A quién se le entregó? No lo sabemos".
El vuelo de los 300 millones de dólares ha sido la comidilla de la clase política iraquí, y ha alimentado la impresión entre muchos iraquíes y funcionarios occidentales de que el gobierno interino iraquí, nombrado después del término formal de la ocupación estadounidense a fines de junio, está dominado por la corrupción. No está claro si el dinero provenía de fuentes iraquíes o estadounidenses, o de ambas.
"Lamento decir que aquí la corrupción es peor que durante el régimen de Saddam Hussein", dijo Mowaffak al-Rubaie, el asesor de seguridad nacional iraquí, que dijo que no había sido informado de los detalles del vuelo ni de la compra de armas.
Esa acusación se ha repetido también fuera de Iraq. Isam al-Khafaji, director de Revenue Watch, que sita en Nueva York, dijo que la corrupción era "un secreto a voces" en el gobierno iraquí.
"No hay un sistema legal para acusar a alguien por no cumplir con las reglas o por no acatar la ley, especialmente si eres un político poderoso", dijo Khafaji. "Esa es la tragedia de Iraq: Todos hacen negocios como si estuvieran en su feudo privado".
Shalaan no respondió a las varias peticiones para una entrevista, pero uno de sus asesores dijo que la compra de armas era legal y que el dinero había sido bien gastado.
Consultado por teléfono en el Líbano, el asesor, Mishal Sarraf, dijo que la compra de armas había sido aprobada por cuatro importantes miembros del gobierno iraquí, incluyendo al primer ministro Ayad Allawi y Shalaan. Dijo que se había realizado rápidamente debido a la urgencia de la guerra de guerrillas. Dijo que él no se había dado cuenta de que la compra se había hecho en dinero contante.
"No queremos ocultar nada", dijo Sarraf.
Dijo que los armamentos mismos habían sido fabricados en Polonia, la República Checa, Turquía, Ucrania y Estados Unidos. Dijo que con el dinero se habían comprado vehículos blindados de transporte de personal, tanques e incluso todoterrenos.
Sarraf se negó a decir quién recibió el dinero, diciendo que era muy peligroso. "Podrían ser asesinados", dijo.
La pelea pública con Shalaan es uno de los últimos giros imprevistos de Chalabi, que era en el pasado el favorito del gobierno de Bush y uno de los principales proponentes de la invasión de Iraq. Desde entonces se ha transformado en un paria en Estados Unidos, acusado de exagerar las actividades en armas prohibidas del régimen de Hussein.
Después de caer amargamente en desgracia con el gobierno de Bush, que lo acusó de entregar secretos al gobierno de Irán, Chalabi ha comenzado a arreglar su entuerto con los norteamericanos y postulándose candidato al cargo de primer ministro.
Al amenazar con detener a Chalabi, Shalaan parece estar tratando de desviar la atención a los propios problemas legales de Chalabi. En Jordania Chalabi hace frente a acusaciones de haber desfalcado millones de dólares del Banco Petra, que quebró en los años noventa.
Chalabi ha sostenido durante largo tiempo que las acusaciones contra él en Jordania no tienen fundamento, y que son parte de una vendetta por su oposición a Hussein.
Chalabi se encontraba haciendo campaña en el sur de Iraq el viernes y no pudo ser localizado después de la amenaza de Shalaan de hacerlo detener.
Los detalles de la compra de armas son todavía fragmentarios, pero de acuerdo a Sarraf y otros funcionarios iraquíes, empezó el año pasado como parte de un intento de reforzar las fuerzas armadas iraquíes frente a la encarnizada resistencia.
Sarraf dijo que aunque la compra de armas había sido aprobada por cuatro importantes miembros del gabinete, no fue presentada ante todo el gabinete debido a la urgencia en la lucha contra la resistencia. "Todo fue correcto", dijo.
El despacho de Allawi no respondió a repetidas peticiones de una entrevista.
De acuerdo a un importante funcionario financiero iraquí en conocimiento de la compra, que habló a condición de mantener el anonimato debido a lo delicado de la materia, los 300 millones de dólares fueron luego transferidos al Banco Warqa, una institución financiera iraquí privada con un capital de unos 7 millones de dólares. Ese banco, dijo el funcionario iraquí, no tiene la capacidad para transferir dinero electrónicamente a cuentas en otros países. Una suma equivalente de dinero fue entonces retirada de la cámara del Banco Central de Iraq, llevada la aeropuerto, cargada en un avión y enviada al Líbano.
"El gobierno aquí sabe que se acerca a su fin", dijo el funcionario. "Y esto es lo que hacen los gobiernos cuando se aproximan a su fin".
Un segundo funcionario iraquí, que también habló a condición de mantener el anonimato, confirmó la transacción. El funcionario describió el acuerdo como "inusual" y dijo que había ordenado una investigación de la transacción.
El funcionario financiero iraquí dijo que la compra de armas se hizo al margen del elaborado mecanismo financiero montado por los estadounidenses al final de la guerra y que tenía por objeto ayudar a Iraq a importar mercaderías del extranjero. Bajo ese sistema, se facilitaba que los ingresos iraquíes usados para pagar la importación de mercaderías fueran canalizados a través del Banco Comercial de Iraq, y fueran en gran parte controlados por instituciones financieras norteamericanas.
El sistema también tenía por objeto impedir que los acreedores trataran de paralizar el dinero iraquí que era necesario para las importaciones y también para controlar la manera en que el gobierno iraquí gasta el dinero.
En realidad, el funcionario iraquí con conocimiento del acuerdo, dijo que estaba preocupado de que los 300 millones de dólares pudieran ser retenidos por los muchos acreedores que tienen derecho de retención contra el gobierno iraquí.
Khafaji, del Iraqui Revenue Watch, dijo que el mecanismo financiero había sido montado para cubrir todas las transacciones del gobierno para la importación, incluyendo las compras de armas.
Pero un funcionario estadounidense al tanto de la transacción dijo que retirar 300 millones de dólares del país, aunque no era normal, era probablemente la única manera del gobierno iraquí de comprar armas.
La razón, de acuerdo al funcionario norteamericano, es que el mecanismo financiero montado después de que terminaran las principales operaciones de combate impone que los ingresos por concepto del petróleo no puedan ser gastados por otros motivos que sólo "humanitarios". Eso significa que el Banco Comercial de Iraq no puede ser usado para la compra de armas, necesitando así dinero en metálico.
Desde entonces eso ha cambiado, dijo el funcionario, tras la firma de un decreto del presidente Bush a fines del año pasado.

Jad Mouawad contribuyó desde Nueva York para este artículo.

22 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh

cámara propone retirada


[Bryan Bender] Un nuevo informe parlamentario propone medidas paso a paso para retirar "gran parte" de las tropas estadounidenses de Iraq dentro de 12 a 18 meses, agregándose a un creciente grupo de diputados de ambos partidos que piden que el presidente Bush aborte la ocupación.
Washington, Estados Unidos. El informe, que debe aparecer el martes, fue redactado por el personal del Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara para el diputado Martin T. Meehan, un demócrata de Lowell y miembro de la comisión de supervisión. El plan pide la reducción de la presencia de tropas estadounidenses en Iraq de 150.000 a 30.000 para mediados del año próximo.
Con ese programa, de ser adoptado, sería todavía más urgente que el nuevo gobierno iraquí se encargue de la mayoría de las funciones de seguridad y también envía un claro mensaje de que la abrumadora presencia estadounidense -vista ahora por muchos funcionarios y expertos militares como contraproducente- debe ser reducida en breve, de acuerdo a la propuesta de Meehan, que volvió hace poco de una misión de inspección en Iraq.
"La presencia indefinida de tropas norteamericanas probablemente ha inflamado más la resistencia, antes que derrotarla", concluye el informe de 38 páginas titulado ‘Iraq: Luz al final del túnel', una copia del cual llegó a manos del Globe. "Las sospechas sobre nuestros motivos socava a los líderes que cooperan con nosotros y pone en peligro a los iraquíes que son vistos como colaboracionistas por participar en instituciones relacionadas con la ocupación".
Hace dos semanas el ex ministro de estado James A. Baker fue el miembro más reciente del grupo de política exterior republicano en llamar a una retirada gradual de las tropas estadounidenses después de las elecciones convocadas para el 30 de enero. Edward N. Luttwak, un gurú intelectual para muchos de los partidarios de la guerra de Bush, ha escrito un artículo en el último número de la influyente revista Foreign Affairs titulado: ‘Retirada Ahora'.
Esos comentarios pusieron a prominentes ideólogos conservadores en línea con la posición de muchos demócratas. "Nos damos cada vez más cuenta de que no estamos teniendo éxito en Iraq y que con cada nuevo momento decisivo las cosas se ponen todavía peor", dijo Ivo Daalder, antiguo director en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Clinton. "La violencia y el número de bajas están aumentando. Hay un amplio consenso de que la presencia estadounidense está perjudicando, tanto como ayudando. Por eso se hace necesaria una reducción a plazos para que Iraq tenga una posibilidad de ocuparse de sus propios asuntos".
De acuerdo a resoluciones de Naciones Unidas, el mandato de las fuerzas multinacionales en Iraq expirará cuando se forme un gobierno constitucional -ahora programado para el 31 de diciembre de 2005-, a menos que el nuevo gobierno iraquí solicite que las tropas extranjeras permanezcan en el país. Funcionarios de la inteligencia estadounidense dicen que si se forma un gobierno iraquí estable, Iraq probablemente pedirá a Estados Unidos que retire sus tropas después de esa fecha. "La propuesta de Meehan será adoptada por un montón de gente, incluyendo al gobierno", dentro de tres a seis meses, predijo Daalder, investigador de la Brookings Institution de Washington. Él piensa que es posible una retirada más temprana incluso que la que propone Meehan. "Creo que es mucho más probable que no tengamos tropas para fines de 2005 a que tengamos todavía 150.000", dijo.
El gobierno se muestra reticente a fijar un calendario para la reducción del número de tropas estadounidenses en Iraq, diciendo que sólo envalentonaría a los rebeldes que podrían aguardar el momento oportuno hasta que se retire Estados Unidos. Esa posición fue reiterada esta semana por Condoleeza Rice, la ministro de Asuntos Exteriores nominada por el presidente Bush durante su comparecencia de confirmación.
Pero los demócratas y un creciente número de expertos en política exterior republicanos han empezado a cuestionarse si el despliegue indefinido en Iraq esté generando más sentimientos anti-norteamericanos y ahogando las posibilidades de las autoridades iraquíes de obtener legitimidad que muchos ven como la mejor defensa contra los antiguos partidarios de Saddam Hussein y terroristas extranjeros que han montado una campaña de atentados con bomba y asesinatos contra iraquíes a los que acusan de colaborar con los estadounidenses.
En un discurso el 14 de enero en la Universidad de Rice, Baker dijo: "Toda apariencia de una ocupación permanente dañará el apoyo interno aquí en Estados Unidos como hará el juego de aquellos en Oriente Medio que, por equivocados que estén, sospechan que tenemos objetivos imperiales".
Richard Perle, importante asesor del Pentágono, y uno de los más declarados partidarios de la guerra contra Iraq, dijo en entrevistas recientes que el mayor error fue mantener una fuerza de ocupación tan masiva después del derrocamiento de Hussein en marzo de 2003. El gobierno interino debió haber sido nombrado inmediatamente y debió habérsele transferido todo el control político, con un número relativamente pequeño de tropas de apoyo estadounidenses para permanecer en el país un lapso de tiempo relativamente prolongado, dijo Perle. No trató el asunto de cómo un gobierno nombrado por países extranjeros podría ser visto como legítimo por los iraquíes.
Perle y Baker se unen a varios otros republicanos que están pidiendo una retirada gradual de Iraq. Entre ellos está Luttwak, un estratega global de toda la vida y asesor del Pentágono, cuyo artículo aparece en el número de enero-febrero de Foreign Affairs.
"Considerando todo lo que ha pasado en Iraq hasta la fecha, la mejor estrategia para Estados Unidos es retirarse", escribió. "Esto exigirá una planificación cuidadosa y un calendario de la retirada de tropas estadounidenses de gran parte del país -al mismo tiempo que se toman las precauciones debidas para decisivos ataques punitivos contra cualquier intento de acosar la retirada de las tropas. Pero requerirá sobre todo un intenso esfuerzo diplomático para preparar y dirigir negociaciones paralelas con varios partidos en Iraq y otros países. Todos tenemos mucho que perder o ganar dependiendo de cómo exactamente se lleve a cabo la retirada norteamericana, y esto dará a Estados Unidos bastante capacidad de maniobra que podrá ser usada para promover los intereses estadounidenses".
La propuesta de Meehan, que votó contra la guerra en octubre de 2002, se produce cuando el gobierno se apresta a pedir al Congreso otro presupuesto de unos 100 billones de dólares para financiar la ocupación. No se espera que el informe sea adoptado por la Casa Blanca ni gane muchos partidarios republicanos en un Congreso dominado por la vieja guardia republicana, pero propone que con considerablemente menos tropas todavía se pueden alcanzar los objetivos estadounidenses en un conflicto que ha costado más de 1.300 vidas y más de 10.000 heridos estadounidenses.
"En este momento, los riesgos de una retirada gradual son menores que los riesgos asociados con una ocupación indefinida", dice la propuesta de Meehan.
"Si queremos cambiar las percepciones a nivel local, fomentar la cooperación internacional y frenar la resistencia, Estados Unidos debe en lo fundamental redefinir su rol en Iraq".
La propuesta llama a una reducción gradual de 30.000 a 50.000 tropas en conjunción con un "plan realista" para llevarla a cabo.
Eso incluiría proteger a las unidades estadounidenses a medida de que se retiran de áreas densamente pobladas y asumir un papel menos prominente; controlar puntos probablemente álgidos en una guerra civil, tales como el área rica en petróleo en los alrededores de Kirkuk; y vigilar las fronteras de Iraq y los depósitos de armas, una virtual ‘bonanza' para los rebeldes.
Pero en última instancia nada de esto funcionaría sin hacer del adiestramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes "la prioridad número uno del gobierno estadounidense en Iraq", y sin dar prioridad a los proyectos de reconstrucción "con efecto inmediato sobre el empleo iraquí", de acuerdo al informe.

Se puede escribir a Bryan Bender a: bender@globe.com.

22 de enero de 2005
©boston globe
©traducción mQh