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literatura

murió michael cox


Editor. Autor de ‘El significado de la noche’. A los 60.
[Margalit Fox] Murió el 31 de marzo, en Kettering, Inglaterra, Michael Cox, una autoridad de las novelas de misterio victorianas que, hace cinco años, espoloneado por la amenaza de la ceguera, escribió la extensa novela gótica en la que había estado pensando durante tres décadas, ‘El significado de la noche’ [The Meaning of Night], un libro ampliamente elogiado, abundante en intrigas y asesinatos. Tenía sesenta años y vivía en la región de Northamptonshire, Inglaterra.
Según informó su esposa Dizzy Cox, la causa de su muerte fue un hemangiopericitoma, un raro cáncer vascular.
Publicada en 2006, ‘El significado de la noche’ se vendió en una subasta por un adelanto de 430 libras (unos ochocientos mil dólares en la época); se dijo que la cifra fue un récord para una novela británica primeriza. Editado en Inglaterra por John Murray Publishers, el libro fue publicado en Estados Unidos por W.W. Norton & Company y ha sido traducido a cerca de dos docenas de idiomas.
‘El significado de la noche’ está ambientada en el Londres de los años cincuenta del siglo diecinueve, envuelta en niebla, pisadas y fatalismo. Subutitulada ‘Una confesión’ [A Confession], gira sobre las convenciones -y les hace un guiño- de la literatura victoriana en toda su púrpura profusión. Ostensiblemente un manuscrito redescubierto (en sí mismo un concepto victoriano), el libro está lleno de notas editoriales al pie de página, fragmentos en latín y una prosa deliberadamente florida, y cuenta una historia llena de asesinatos, herencias usurpadas, venganzas y otras cosas desagradables.
Ex cantante y compositor convertido en escritor de biografías y editor, Cox empieza la novela con una llamativa, y muy citada primera frase: "Después de matar al pelirrojo, me fui al Quinn’s a comerme unas ostras".
Ese crimen no era otra cosa que el preparativo para lo que el narrador, Edward Glyver realmente quiere hacer: asesinar a Phoebus Rainsford Daunt, un mediocre poeta. No es la producción de mala poesía lo que justifica su muerte, por atractiva que pueda parecer la idea. Es que Daunt, que ha atormentado a Glyver desde que iban juntos a primaria, está empecinado en despojarlo de Evenwood, la extensa propiedad que Glyver cree que es su legítima herencia. En el camino hay oscuros callejones de adoquines, documentos escondidos, fumaderos de opio y una prostituta con un corazón de oro.
Con sus reminiscencias de Wilkie Collins, ‘El significado de la noche’ fue elogiada por los reseñadores por su envolvente trama y fina reconstrucción de un mundo desaparecido. Sin embargo, algunos críticos recularon ante la prosa declaradamente extravagante de la novela y su enorme extensión: 703 páginas.
Cox escribió una segunda parte, ‘The Glass of Time’, que publicó Norton el año pasado en Estados Unidos.

Michael Andrew Cox nació el 25 de octubre de 1948 en Finedon, Northamptonshire. De niño sufría de otitis crónica, lo que lo confinaba a la cama con los victorianos durante largos períodos. En un tratamiento ampliamente usado en la época, le insertaban varillas de radio en los oídos; Cox llegó a creer más tarde que estas eran responsables de su cáncer, contó su esposa.
Además de su mujer, la ex Desda Crockett, con la que se casó en 1973, a Cox le sobreviven sus padres, Eileen y Gordon Cox; una hija, Emily Cox; dos hijos adoptivos, Miranda de Freitas y Barnaby Craike-Pickering; y tres nietos.
Cuando era adolescente, Michael tocaba la guitarra y el teclado con un grupo local y empezó a escribir canciones. Cuando estudiaba en Cambridge, le pidieron que escribiera y tocara música para la película muda de un amigo. Había un productor en la casa la noche que se exhibió la película y alentó a Cox a convertirse en un rockero.
Tras egresar con un diploma en literatura inglesa en 1971, Cox publicó dos álbumes como solista y varios sencillos bajo el nombre de Matthew Ellis; más tarde, con su propia banda, publicó un álbum y sencillos como Obie Clayton.
Dejó la música en 1977 y trabajó como editor para un editor británico de libros sobre la salud. Escribió una bien acogida biografía del académico y escritor de novelas de misterio británico M.R. James antes de incorporarse a la Oxford University Press como editor.
En Oxford, Cox editó muchas antologías literarias, entre ellas ‘The Oxford Book of English Ghost Stories’ (1986) y ‘Victorian Ghost Stories’ (1991), ambas en colaboración con R. A. Gilbert; ‘Victorian Tales of Mystery and Detection’ (1992); y ‘The Oxford Book of Spy Stories’ (1996).
Desde sus días en la universidad, Cox se había obsesionado con la idea de escribir una novela victoriana propia, pero durante décadas sólo existió como un fajo de primeros capítulos abortados.
"Había leído a Agatha Christie y Conan Doyle y sabía que ellos siempre empezaban con el final de un enigma y trabajaban retrospectivamente", dijo al Times of London en 2006. "No creía que pudiera escribirla, y durante treinta años no pudo hacerlo".
Entonces, a principio de los noventa, le diagnosticaron cáncer y en los años siguientes Cox sufrió varias operaciones para extraer tumores de su cavidad nasal, columna y cerebro. Se retiró anticipadamente de Oxford en 2002, con una modesta pensión y pocas perspectivas.
En 2004 Cox empezó a perder la vista, parcialmente como resultado de un tumor cerebral. Como preparación para la cirugía le dieron un potente esteroide para reducir la presión del tumor sobre el nervio óptico. El fármaco le dio una energía casi sobrehumana. Arrojó los primeros capítulos y con un frenético insomnio empezó a escribir ‘El significado de la noche’.
Después de la operación, que le permitió recuperar temporalmente la vista, Cox volvió a su manuscrito. No pasó mucho tiempo para que se convirtiera en objeto de una afiebrada subasta entre editores. (Un editor en John Murray hizo una oferta por teléfono mientras escapaba por una escalera de incendio durante un alarma de fuego en su edificio, informó la prensa británica de la época).
En entrevistas desde entonces, Cox expresó asombro por la guerra de apuestas que había generado su manuscrito. "Como ex editor, era realista con respecto a las perspectivas", contó al Times of London en una entrevista. "Pensé que sería fantástico si podía sacar diez mil libras de la aventura".

30 de abril de 2009
18 de abril de 2009
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murió jack d. hunter


Novelista, autor de ‘Las Águilas Azules’. A los 87.
St. Augustine, Florida, Estados Unidos. Murió aquí el lunes Jack D. Hunter, cuya novela sobre la aviación durante la Primera Guerra Mundial, ‘Las Águilas Azules’ [The Blue Max], fue llevada al cine en 1966.
La causa de su muerte fue un cáncer, informó The Florida Times-Union, donde Hunter había trabajado como redactor.
‘Las Águilas Azules’, publicada en 1964, fue su primera novela. Gira sobre un cabo de la infantería alemana que se une a la fuerza aérea de su país. Se propone derribar veinte aviones enemigos y ganar el galardón más apreciado que puede obtener un piloto, llamado Blue Max. En la película los protagonistas fueron George Peppard, James Mason y Ursula Andress.
Hunter, que también asesoró a escritores en The St. Augustine Record, escribió dieciséis novelas. Su última, ‘The Ace’, sobre pilotos americanos durante la Primera Guerra Mundial, fue publicada este otoño pasado.
Sus propios sueños de volar se frustraron porque era daltónico. Pero su fluidez con el alemán facilitó que el ejército lo enviara a Alemania durante la posguerra como agente de contraespionaje, una experiencia que sirvió como base de su segunda novela, ‘El agente desechable’ [The Expendable Spy].
Después del servicio militar, Hunter se trasladó para trabajar en Wilmington, Delaware, como periodista de diarios y radio y más tarde como asesor parlamentario. Finalmente se unió a DuPont, en el área de las relaciones públicas.
En 1961, cuando cumplió cuarenta años, cogió una pluma y se puso a escribir.
En 1980 él y su mujer, Shirley, conocida como Tommy, se mudaron a St. Augustine. Mientras ella se encargaba de una tienda de regalos llamada Blue Max, él se dedicó a escribir novelas y convirtió su pasatiempo de dibujar aviones de guerra clásicos en otra exitosa carrera. Tras la muerte de su esposa en noviembre de 2006, escribió ‘The Ace’, y empezó con una bitácora en su página web, jackhunter.com Hunter anunció su retiro en su blog el 27 de marzo.
Le sobreviven cuatro hijos: Jack Hunter Jr. y Jill Hunter, de St. Augustine; Lee Higgins, de Middletown, Delaware; y Lyn Cannon, de Solomons, Maryland; tres nietos; y su hermano Robert L. Hunter, de Jacksonville, Florida.

24 de abril de 2009
15 de abril de 2009
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murió corín tellado


La escritora mas leída después de Cervantes. La escritora española Corín Tellado, reina de la novela romántica popular en español, murió en Gijón (norte de España) a los 82 años, informó una fuente del hospital.
La fuente no precisó las causas de la muerte de Tellado, que había nacido el 25 de abril de 1927 en Viavélez, en Asturias (norte), con el nombre de María del Socorro Tellado López.
Según Radio Nacional de España (RNE), Tellado era la escritora más leída en español después de Miguel de Cervantes.
La página web de la escritora afirma que, en sus 56 años de carrera, publicó unas 4000 obras de las que vendió 400 millones de ejemplares en todo el mundo, unas cifras que le valieron figurar en el Libro Guiness de los récords.
"La vasta producción de Corín Tellado quedará como muestra de un fenómeno sociocultural", afirma el escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa en la página web de una autora que se especializó en el género narrativo de novela rosa. Parte de su obra fue adaptada para la televisión.
Su primera novela, ‘Atrevida apuesta’, la escribió con 18 años. "Fue una historia de marinos, todos en mi familia eran marinos. Posiblemente sí fuera una atrevida apuesta (...) Tal como la pensé la escribí", declara la escritora en una entrevista sin fecha publicada en su sitio internet.
"Ni soy romántica ni escribo novelas románticas. Soy positiva y sensible, y escribo novelas de sentimientos, que no es lo mismo", aseguraba en 2003 esta mujer que confesó haber aprendido a besar describiendo los besos en sus libros.
Lejos del sentimentalismo, reconoció haber escrito, bajo seudónimo, 26 novelas eróticas sin dificultad porque, según contaba, carecían de sentimientos.
Y supo adaptarse a la censura franquista, que llegó a censurarle las cuatro obras que escribía por mes, recordó.
Cuando se le preguntaba si se consideraba feminista, respondía: "No. Considero que los hombres tienen su lugar y las mujeres el suyo. A partir de ahí, cada cual llegará a donde merezca".
"Yo creo que nos parecemos bastante. Las mujeres paren y los hombres mean contra la pared, eso es todo. Yo hago hombres estupendos, sensibles", estimaba en otra entrevista.
Los funerales de la novelista, casada y con dos hijos, se oficiarán el lunes en Gijón.

12 de abril de 2009
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murió philip jose farmer


Aclamado escritor de ciencia ficción. Ganó tres veces las prestigiosas Hugo Awards y fue un prolífico autor de más de 75 libros y cientos de cuentos durante su carrera que abarcó medio siglo.
[Dennis McLellan] Philip Jose Farmer estaba trabajando para una compañía de cables de acero en Peoria, Illinois, y escribiendo en sus ratos libres en 1952 cuando revolucionó el mundo de la ciencia ficción con la publicación de su primera historia, una polémica novela corta que apareció en la revista Startling Stories.
‘Los amantes’ [The Lovers], una historia en la que un terrícola tiene una relación sexual con una mujer extraterrestre -rompiendo el tabú contra la descripción de escenas sexuales en el género. (La atractiva extraterrestre era en realidad una forma parásita que adoptaba forma humana).
Como dijo Farmer en una entrevista en la revista online The Zone, "la ciencia ficción nunca permitió la descripción de una relación sexual. Pero yo pensaba que eso era parte de la vida y por tanto debía ser incluida en la ciencia ficción".
Farmer, que ganó el prestigio premio Hugo Awards en ciencia ficción como nuevo y prometedor talento en 1953 y cuyas obras posteriores incluyeron las series de novelas ‘Los hacedores de universos’ [World of Tiers], ‘Mundo río’ [Riverworld] y ‘Mundo del día’ [Dayworld], murió durmiendo, en su casa en Peoria, Illinois, el 25 de febrero, informó su esposa, Bette. Tenía 91 años.
Descrito una vez por el escritor Harlan Ellison como "un narrador extraordinario" y "un intrépido explorador de lugares fantásticos", Farmer fue el prolífico autor de más de 75 libros y cientos de cuentos durante su carrera que abarcó medio siglo.
Vecino de Peoria durante largo tiempo, esos libros han sido traducidos a más de veinte idiomas y han sido publicados en más de cuarenta países, recibiendo otros dos Hugo Awards: en 1968, a la mejor novela corta, ‘Jinetes del salario púrpura’ [Riders of the Purple Wage]; y, en 1972, a la mejor novela, ‘A vuestros cuerpos dispersos’ [To Your Scattered Bodies Go].
En 2001 recibió el título de Gran Maestro de la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de Estados Unidos por toda su obra.
"Es uno de los principales escritores de ciencia ficción en Estados Unidos", dijo Gary K. Wolfe, profesor de humanidades en la Roosevelt University, en Chicago, y autor de varios libros sobre ciencia ficción.
"Lo que hizo en términos de influencia fue reunir todos los aspectos de la literatura y mezclar todo tipo de géneros diferentes en un solo trabajo", dijo Wolfe. "‘Jinetes del salario púrpura’ es una historia muy joyceana, llena de juegos de palabras, y del mismo tipo de juegos de palabras que utilizaba en sus historias de aventuras.
"Esa parte de su influencia -utilizar diferentes géneros- está muy viva hoy en día, especialmente entre los jóvenes escritores. En la época en que estaba escribiendo, la gente escribía o ciencia ficción o narrativas históricas ficcionales o fantasía. Él mezcló todo, echó abajo todas las barreras".
Booklist describió una vez la saga de ‘Mundo río’, de Farmer, como "uno de los mundos más imaginativos de la ciencia ficción".
Las novelas de ‘Mundo río’, dijo Wolfe, estaban "ambientadas en un planeta artificial cuyo único accidente geográfico era un río de miles de millones de kilómetros, en cuyas riberas vivían todos los seres humanos que habían vivido en la Tierra y que resucitaban misteriosamente. Así pudo combinar todos los personajes históricos que se le ocurrieron. Mark Twain, uno de sus héroes, es un personaje principal en una de sus novelas, y Hermann Goering es uno de sus canallas".
Farmer provocó otra revolución en la comunidad de la ciencia ficción con ‘Venus en la concha’ [Venus on the Half-Shell], una novela de 1975 que publicó con el seudónimo de Kilgore Trout, el nombre ficticio de un escritor de ciencia ficción que aparece en varias novelas de Kurt Vonnegut.
Aunque Farmer dijo más tarde que contó con el permiso de Vonnegut para escribir la novela, las especulaciones sobre quién la había escrito realmente, incluyendo a aquellos que apuntaban a Vonnegut como Trout, indignaron al aclamado autor, que impidió que Farmer escribiera una secuela.
"Fue una especie de tributo a Vonnegut, cuyas obras admiraba en mis primeros días", dijo Farmer al Copley News Service en 1999. "Me hirió que se haya apartado y, en ese sentido, que me haya rechazado".
Farmer también se ganó el interés de los fans en la World Newton Family, su concepto literario en el que participan todos los grandes héroes literarios del siglo veinte, como Tarzán, Sherlock Holmes y Doc Savage, como miembros del mismo árbol genealógico.

Nacido en North Terre Haute, Indiana, el 26 de enero de 1918, Farmer se mudó a Peoria, con su familia, cuando tenía cuatro años.
Farmer, que empezó a leer ciencia ficción a los nueve, pasó un tiempo en una universidad antes de enrolarse en las Fuerzas Aéreas del Ejército. Estaba en la escuela de vuelo cuando los japoneses atacaron Pearl Harbor y, de acuerdo a su página web, fue licenciado después de fracasar en el adiestramiento. Volvió a Peoria y trabajó en la empresa Keystone Steel & Wire Co. durante los siguientes doce años.
Farmer, que se graduó de la Bradley University en 1950 con un diploma en literatura inglesa, siguió escribiendo ficción mientras trabajaba como escritor técnico en todo el país entre mediados de los cincuenta y 1969, cuando empezó a escribir ciencia ficción a tiempo completo.
Un año después volvió a Peoria.
Además de su esposa de casi 68 años, le sobreviven su hija Kristan Josephsohn; su hijo Philip; su hermana Joan; cinco nietos y seis biznietos.

9 de abril de 2009
4 de marzo de 2009
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murió edward upward


Influyente escritor. A los 105.
[Douglas Martin] Dos estudiantes salieron de la Silver Street en Cambridge, Inglaterra, para entrar a un callejón. Vieron una pequeña puerta en una enorme muralla.
"Esa puerta da a la Otra Ciudad", dijo Edward Upward.
Upward y Christopher Isherwood usaron su febril imaginación para cruzar la puerta hacia un pueblo imaginario, quimérico, irreal y flagrantemente perverso que se convirtió en la piedra de toque de la literatura inglesa del siglo 20. Lo llamaron Mortmere, y pronto se deleitaron escribiendo cuentos con títulos como ‘The Leviathan of the Urinals’ para divertirse entre ellos.
Con la muerte de Upward el 13 de febrero en Pontefract, Inglaterra, el último eslabón vivo se rompió con escritores como Isherwood, W.H. Auden y Stephen Spender, que dieron forma a la literatura inglesa de los años treinta. Al informar sobre la muerte de Upward, los diarios londinenses dijeron que a sus 105 años era el escritor más viejo de Gran Bretaña.
Su influencia sobre sus contemporáneos fue tanto literaria como política, idiota y seria. Los cuentos de Mortmere -que los biógrafos atribuyen principalmente a Upward- inspiraron la poesía de Auden. Isherwood envió manuscritos a Upward para que opinara sobre ellos. Upward ayudó a convertir al comunismo a Spender.
Pero algunos veían a Upward como determinado a sepultar su distintivo y temprano talento en un dogma izquierdista. Leonard y Virginia Woolf publicaron su primer libro, pero rechazaron su segundo, diciendo que había demasiado comunismo en el volumen.
No pudo publicar algunos de sus otros trabajos y destruyó otros más, y desde 1938 a 1954 sufrió un insuperable bloqueo mental. Una trilogía autobiográfica que publicó en los años sesenta y setenta fue elogiada por los socialistas como una obra documental, pero fue desdeñada por los críticos que la encontraron demasiado doctrinaria.
En ‘British Writers of the Thirties’, Valentine Cunningham escribió que Upward
"no se destacaría sin sus repetidas llamadas de atención sobre sus méritos e importancia".
Pero las convincentes y extrañas historias de Upward fueron pasadas de mano en mano entre los aficionados décadas antes de que fueran publicadas. Auden estuvo tan impresionado por su fábula de Mortmere más famosa, ‘The Railway Accident’, que la leía ante audiencias. Incluía la memorable imagen de un accidente ferroviario, donde describe cómo los "vagones se encaramaron unos sobre otros como toros en furiosa cópula".
Upward fue elogiado por su primera novela, ‘Journey to the Border’ (1938), que cuenta la historia de un joven tutor que encuentra su salvación en el socialismo. Su ensayo de 1937, en el que dice que la literatura debe ser juzgada de acuerdo a criterios marxistas, provocó un encendido debate.
En 1969, cuando publicó ‘The Railway Accident’ por primera vez con su propio nombre, el Times Literary Supplement declaró que "entre las leyendas literarias de los años treinta, Edward Upward es ciertamente la figura más legendaria".
A principio de los noventa, Upward fue nuevamente descubierto por Enitharmon Press, que publicó trabajos nuevos y antiguos de él, incluyendo ‘A Renegade in Springtime’ (2003), que coincidió oportunamente con su cumpleaños número cien.
"El renegado es aquel que tiene sentido de la realidad y los demás son indiferentes", dijo Upward en una entrevista con The Guardian en 2003.
Edward Falaise Upward nació en Romford, Inglaterra, el 9 de septiembre de 1903. Estudió en Repton School, donde conoció a Isherwood, que lo veía como "un anarquista natural, un romántico de nacimiento, un revolucionario".
Su admiración mutua precedió a Cambridge, donde aguzó lo que Upward llamó su "medievalismo surrealista". Peter Parker escribió en ‘Isherwood: A Life Revealed’ (2004) que Upward dio "el paso de la imaginación que dio vida a su mundo nebuloso".
Isherwood fue el mejor amigo de Austen, y fue a través de Isherwood que Upward influyó en Auden. Al enviarle a Upward una copia de sus ‘Poems’ (1930), Auden escribió: "No sé cuántos de estos poemas se los he birlado a usted a través de Christopher".
‘Orators’ (1932), de Auden, incorporaba la visión de Mortmere. También a principio de los años treinta, Upward pasó a Auden algunos de sus escritos políticos. Al describir el efecto, Humphrey Carpenter escribió en ‘W. H. Auden: A Biography’ (1981): "Pareciera que el comunismo de Auden, si se lo pudiera llamar así, era claramente de segunda mano".
A su vez, Auden aconsejó a Upward en su poesía, diciendo: "No es buena. Olvídelo". Pese a recibir un importante premio en poesía en Cambridge, Upward en realidad la olvidó.
Se incorporó al Partido Comunista en 1932, poco después de una breve visita a la Unión Soviética. En un ensayo de ‘The God That Failed’ (1949), Spender relata una conversación que tuvo con Allen Chalmers, que había vuelto recién de Rusia. Chalmers era el nombre ficticio que dio Isherwood a Upward en sus ‘Lions and Shadows’ (1938), en el que Chalmers asegura a Spender que las purgas de Stalin no se comparan con las glorias del socialismo.
Upward y su mujer, la ex Hilda Percival, dejaron el Partido Comunista Británico en 1940 debido que creían que se había vuelto blando. Cayó en una depresión después de dejar el partido, pero luego participó en campañas para prohibir las armas nucleares.
La señora Upward murió en 1995. Su hijo Cristopher murió en 2002. A Upward le sobreviven su hija Kathy; cuatro nietos; y dos biznietos.
Upward escribió uno de sus últimos cuentos sobre un artista aparentemente exitoso observando el funeral de otro artista. "Es el cuerpo del mejor artista que llevabas en ti, y que nunca fuiste", dice el observador.
"Pasa lo mismo con todos nosotros, no solamente los artistas, sino todos los habitantes de este siglo, incluso los más felices entre los felices, y tres cuartos de la humanidad no forman parte del grupo de los felices", dice la historia.
"Ninguno de nosotros es lo que podía haber sido".

7 de abril de 2009
21 de febrero de 2009
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murió alfred knopf


Influyente editor. A los 90. Hijo de las leyendas de la edición, Alfred Knopf y Blance Wolf Knopf, ayudó a fundar Atheneum Publishers y finalmente llegó a ser vicepresidente de Macmillan Inc.
Murió en Nueva York Alfred A. Knopf Jr., hijo de leyendas del mundo editorial e influyente editor por derecho propio, debido a complicaciones médicas tras una caída a mediados de enero, según informó su esposa, Alice. Tenía noventa años.
Knopf, conocido como Pat, era el hijo único de Alfred Knopf y Blanche Wolf Knopf, dos gigantes del campo de las editoriales. En 1959 dejó la compañía de sus padres, Alfred A. Knopf Inc., para ayudar a fundar Atheneum Publishers con Simon Michael Bessie e Hiram Haydn.
La lista de escritores publicados por Atheneum incluía a Theodore H. White, Daniel Boorstin, Reynolds Price, James Merrill y Edward Albee.
Entre las publicaciones de Atheneum se encuentran ‘The Making of the President, 1960’, de White; ‘The Rothschilds: A Family Portrait’, de Frederic Morton; y la pieza de teatro ‘¿Quién teme a Virginia Woolf?’ [Who’s Afraid of Virginia Woolf?], de Albee. La compañía publicó uno de los libros de Mario Puzzo, pero rechazó la publicación de ‘El padrino’ [The Godfather], que Haydn pensaba que era "basura", contó Knopf hace algunos años.
Años más tarde, la compañía se fusionó con Charles Scribner’s Sons para formar Scribner Book Companies. La compañía fue adquirida por Macmillan Inc., y Knopf se convirtió en su vicepresidente.
Knopf se retiró en 1988.

Nacido en White Plains, Nueva York, el 17 de junio de 1918, Knopf estudió en la Phillips Exeter Academy y en Union College. Logró ascender hasta el rango de capitán en las Fuerzas Aéreas del Ejército en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y fue condecorado con la Distinguished Flying Cross por su servicio en el Bomb Group 446 de la Octava Fuerza Aérea.
Se unió a la empresa de sus padres y trabajó fundamentalmente en vendas y comercialización después de su licenciamiento.
Se casó con su mujer Alice en 1952. Le sobrevive con tres hijos.

7 abril de 2009
18 de febrero de 2009
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john updike


Entre otros muchos premios literarios, Updike ganó el Pulitzer por ‘Conejo es rico’ y ‘Conejo en paz’. Autor de más de cincuenta libros y una miríada de cuentos, era venerado por algunos críticos y despreciado por otros. Fue conocido por captar el ánimo y emociones de la clase media norteamericana de pueblo chico. A los 76.
[Mary Rourke] Murió John Updike, que ganó dos veces el Premio Pulitzer, cuyas novelas y cuentos revelaron el trasfondo de ambivalencia y desilusión en la clase media de pueblo chico en Estados Unidos. Tenía 76 años.
La muerte de Updike, por cáncer al pulmón, fue anunciada por Nicholas Latimer a nombre de su editor Alfred A. Knopf. Updike vivía en Beverly Farms, Massachusetts, pero el anuncio no indica dónde murió.
En una carrera que se extendió durante medio siglo, Updike publicó más de cincuenta libros, más de veinte de ellos novelas, e innumerables cuentos, así como antologías poéticas. En los últimos años fue mejor conocido por sus ensayos y críticas de arte. Su último artículo publicado fue una reseña de la novela ‘A Mercy’, de Toni Morrison, en el número del 3 de noviembre de 2008 del New Yorker.
"Tenía un rango extraordinario de intereses literarios que, en mi opinión, no fue nunca ni superficial ni casual", dijo al Times el martes Robert Silvers, editor de The New York Review of Books. La revista The New York Review of Books publicaba gran parte de las críticas de arte de Updike.
Las críticas literarias de Updike, dijo Silvers, giraron sobre casi todos los escritores importantes del siglo veinte y algunos del siglo diecinueve.
Para Updike, una reseña de una libro exitoso dependía de si era "animado".
"De si era soso, académico, seco, o si tenía animación, en la que el escritor participaba en la propia imaginación de John", dijo Silvers.
A fines de los años ochenta Updike había alcanzado lo que un escritor del Times llamó "la condición casi real del escritor célebre estadounidense", pero las opiniones críticas de su trabajo eran a menudo ambivalentes.
Lorrie Moore, escribiendo en The New York Review of Books en 2003, dijo que Updike era "posiblemente... el más grande escritor de cuentos de Estados Unidos, y probablemente nuestro mejor escritor".
Pero Harold Bloom, escribiendo años antes en una antología de ensayos sobre la obra de Updike, observó que aunque el novelista era capaz de crear una "narrativa bellamente económica", carecía de profundidad, lo que Bloom veía como condición de la gran literatura. Veía a Updike como un "novelista menor con un gran estilo".
Pese a la división de los críticos, dos de los personajes literarios más memorables de Updike, Harry ‘Rabbit’ Angstrom y Henry Bech, se convirtieron en emblemas de los hombres desplazados que lo fascinaron como escritor. Angstrom, un hombre al que se refería a menudo como su alter ego, es el desencantado vagabundo de clase media en la serie de cuatro libros de Updike sobre ‘Rabbit’. Bech es el novelista judío-americano, alejado de sus raíces culturales y legado de inmigrante para convertirse en un estadounidense completamente asimilado. Cada uno a su manera reflejan los principales temas de Updike.
Al principio de su carrera, Updike dijo que escribía más a menudo sobre el mundo desde el que venía, "la clase media protestante de pueblo chico", como lo describió en una entrevista con la revista Life en 1966. "Es en el medio donde chocan los extremos, donde gobierna incansable la ambigüedad".
Updike se apoderó de este territorio previamente desconocido y "lo convirtió en el terreno común de Estados Unidos", escribió Cynthia Ozick en un ensayo para el New York Times Book Review en 2003.
Además de sus Pulitzers por ‘Conejo es rico’ y ‘Conejo en paz’, Updike también ganó el Premio Nacional de Literatura [National Book Award] y el Premio Nacional del Libro [American Book Award] por ‘Conejo es rico’.
Updike no cumplía todavía los treinta cuando su segunda novela, ‘Corre, Conejo’ [Rabbit Run], lo convirtió en el centro de la atención nacional en 1960. Varios reseñadores percibieron inmediatamente que el personaje principal del libro sería el icono de su generación.

Harry ‘Rabbit’ Angstrom era un niño de un pequeño pueblo de Pensilvania que llegó a convertirse en una estrella del baloncesto en la escuela secundaria. Se casó joven, llegó pronto a la conclusión de que la vida adulta era decepcionante, abandonó a su esposa y joven hijo y se marchó para vivir solo.
Le siguieron tres novelas más sobre Angstrom: ‘El regreso de Rabbit’ [Rabbit Redux], en 1971, ‘Conejo es rico’, en 1981, y ‘Conejo en paz’, en 1990. Mientras Rabbit avanzaba a duras penas por el colapso de las mores sexuales establecidas, el surgimiento de la era tecnológica y el comienzo de la globalización, se convirtió en el "representante deliberado" del hombre americano, escribe Updike en sus libros de memorias de 1989, ‘A conciencia’ [Self-Consciousness].
Muchos críticos constataron "una gran diferencia entre el exquisito dominio de la prosa por Updike y... la aparente y vulgar insignificancia en la que la gastaba", escribió el crítico Eliot Fremont-Smith sobre Rabbit en un artículo para el Village Voice en 1981.
Otros vieron la historia de Rabbit como "una sutil exposición de la fragilidad del sueño americano", escribió el crítico literario Donald J. Greiner, un académico que escribió extensamente sobre la obra de Updike.
Updike dijo que Rabbit era un hombre típico, agobiado por las presiones y las desilusiones de la vida adulta -temas sobre los que no hablaba nadie de su generación.
"Yo sabía que tenía cosas que decir, cosas que pensaba, que nadie estaba diciendo", dijo Updike a la revista Times en 2006.
Tuvo su primer presentimiento de este tema literario cuando era niño y observaba a su padre, Wesley Updike, maestro. Iban y volvían juntos de la escuela, y Updike oía a su padre quejarse sobre el viejo coche y las cuentas de la familia.
"Me di cuenta de que no era fácil ser un hombre americano", dijo Updike en una entrevista de 2004 con la Academy of Achievement, un centro educacional en Washington, D.C.
Empezando con su primera antología publicada de cuentos cortos, ‘La misma puerta’ [The Same Door] en 1959, Updike fue admirado por su "prosa magra y lapidaria", escribió el crítico A.C. Spectorsky en Saturday Review en 1959.
La mayor parte de los cuentos de Updike aparecieron primero en The New Yorker, donde trabajó en la redacción durante un breve periodo y fue, durante décadas, un escritor habitual.
Como joven escritor, su visión de la vejez y la mortalidad era siniestra. Novelas y cuentos aluden al "temor de la muerte, al hecho de la decadencia y al inevitable colapso en la nada", escribió el crítico Tony Tanner en un ensayo incluido en ‘Modern Critical Views, John Updike’ de 1987.
La primera novela de Updike, ‘La feria del asilo’ [The Poorhouse Fair] (1959), publicada cuando tenía veintisiete años, gira sobre unos personajes en un asilo de ancianos, aislados del mundo excepto durante su feria anual.
Updike se refería al libro como un ejemplo de "sombría visión" de la vida adulta.
Algunos reseñadores elogiaron la novela por sus detalles tan precisamente observados y exuberante prosa. ‘La feria del asilo’ es una obra de arte", dijo en el New York Times en 1959.
Otros dijeron que la trama era débil y el estilo "demasiado lírico, abotargado, como un niño que ha comido demasiados caramelos", escribió Norman Podhoretz en la revista Commentary.

La tercera novela de Updike, ‘El centauro’ [The Centaur] (1963), que le significó el Premio Nacional de Literatura, gira sobre un profesor de ciencias en la secundaria y su hijo adolescente. La novela traza paralelos entre el maestro y Chiron, el más inteligente de los centauros en la mitología griega.
Updike dijo que el libro era un tributo a su padre.
En varias de sus otras novelas y cuentos, Updike retornó al mito y a la fantasía. Más a menudo, sin embargo, convirtió a la religión en tema. En ‘Music School’, un cuento de 1966 ahora considerado un clásico, un hombre en el sótano de una iglesia espera contento que su hija termine su lección de piano. Sus pensamientos lo llevan a la violencia arbitraria y a las enfermedades terminales que han sufrido sus conocidos. Y sufre una revelación: "El mundo es la hostia; hay que chuparla".
"El mundo de Updike es secular, su mundana belleza es de origen divino, un don que debe vivirse, que debe ser ‘chupado’", escribió Greiner en un ensayo de 2006. En ‘Parejas’ [Couples], una novela de 1968, unas inquietas esposas en un pueblo chico de Nueva Inglaterra tratan de construir un paraíso con sexo libre. El titilante tema de la novela la mantuvo en la lista de mejores venta de Publishers Weekly durante 36 semanas.
Varios reseñadores comentaron la inclinación del libro hacia la nostalgia religiosa. En ‘Parejas’, los personajes intentan "espiritualizar la carne", ya que para muchos en esta época, la ‘carne’ puede ser todo lo que queda de la experiencia religiosa", escribió Joyce Carol Oates en 1987.
Pero el estilo de Updike amenazaba con ganársela al contenido, en opinión de algunas críticas. "Puede describir brillantemente el mundo adulto sin transmitir ni su profundidad y riesgos", escribió Alfred Kazin en una crítica de 1968. Updike también tomó nota del comentario y lo citó más tarde en sus memorias, diciendo que Kazin no era el único que pensaba eso.
A veces, Updike se mudó fuera de su territorio familiar para escribir sobre otros mundos: un imaginario país africano (‘Golpe de estado’ [The Coup], 1978), el amor interracial en los trópicos (‘Brasil’ [Brazil], 1994), una futurista guerra entre Estados Unidos y China (‘Hacia el final de los tiempos’ [Toward the End of Time], 1997), la realeza danesa (‘Gertrudis y Claudio’ [Gertrude and Claudius], 2000), el islam radical de Nueva Jersey (‘Terrorista’ [Terrorist], 2006), que recibieron comentarios mezclados.
Quizás tuvo más éxito con sus cerca de veinte cuentos sobre Bech, el famoso novelista judío-americano que sufre bloqueo de autor y pasa el tiempo con sus glorias pasadas.
Updike bromeaba que inventó a Bech para ganar un poco de atención. Cuando empezó con sus cuentos sobre Bech, en 1964, la lista incluía a Bernard Malamud, Saul Bellow y Philip Roth, todos aclamados escritores judío-americanos.
"Creé a Henry Bech para demostrar que yo también era un escritor judío", dijo Updike en una entrevista con la revista Time en 1982.
Dijo que Bech se basaba vagamente en J.D. Salinger, que escribió ‘El guardián entre el centeno’ [Catcher in the Rye], cosechando elogios en 1951 pero que dejó de escribir completamente en 1965. ‘El libro de Bech’ [Bech: A Book], en 1970, fue seguida por ‘El regreso de Bech’ [Bech Is Back], en 1982, y ‘Bech en la bahía’ [Bech at Bay], en 1998. Tres años después, todos los cuentos fueron incluidos en ‘The Complete Henry Bech’.
Ozick se quejó de que Updike cercenara las raíces de Bech. Un judío laico, casado con una WASP, Bech estaba "patéticamente truncado", escribió en su ensayo ‘Bech, Passing, reimpreso en su libro ‘Art and Ardor’ (1983).
Pero Updike conocía bien algunas cosas sobre su personaje, dijo. "Bech es un estúpido intelectual judío", escribió Ozick. "Lo conozco bien".

Varias de las novelas de Updike fueron llevadas al cine. ‘Las brujas de Eastwick’ [Las brujas de Eastwick] (1984), en la que el realismo se convierte en fantasía, muestra lo que ocurre cuando un grupo de amigas suburbanas aburridas,
que son capaces de hacer brujería, conocen a un hombre demoníaco.
Si Updike es como otros novelistas que escribieron un montón pero sólo dejaron "un solo libro, extraordinario, observó Bloom, "en mi experiencia de leer a Updike, ese libro es ‘Las brujas de Eastwick’".
La última novela de Updike, ‘Las viudas de Eastwick’, publicada el año pasado, era una secuela de ‘Las brujas de Eastwick’.
Tarde en su carrera, al autor compiló ‘John Updike: The Early Stories’ (2003). El libro revelaba que los principales personajes masculinos de Updike, pese a sus nombres diferentes, parecían ser la misma persona en varias fases de la vida; un niño blanco, de clase media, en su adolescencia, soltería, matrimonio, paternidad, divorcio americano.
Varios de los primeros relatos en el libro -‘Plumas de paloma’ [Pigeon Feathers] (1960), ‘A&P’ (1961) y ‘Museos y mujeres’ [Museums and Women] (1967)- son considerados clásicos.
Su torrente de historias parecía no disminuir la producción de Updike de ensayos y reseñas literarias. A menudo criticaba las nuevas publicaciones de famosos contemporáneos, incluyendo a Roth, Oates y Gabriel García Márquez,
habitualmente con generosidad.
Hubo una famosa excepción. Updike tenía veintinueve años, y era un nombre relativamente nuevo entre los escritores neoyorquinos, cuando reseñó ‘Franny y Zooey’ [Franny and Zooey], de Salinger, para entonces un legendario colaborador de la revista.
La reseña de Updike en el New York Times era franca y precisa, y desde entonces ha sido incluida en varias antologías críticas.
Se quejaba de "una conversación transmitida interminablemente" entre dos de los personajes. Cuestionaba el "imposible resplandor" de la belleza e inteligencia de los personajes y lamentaba los intentos de Salinger de "instilar en el lector una adoración ciega" de la familia Glass, los personajes centrales de la novela.
Sugirió que Salinger debía alejarse de su adorada familia Glass y escribir sobre otras vidas.
"Salinger estaba irrevocablemente irritado", escribió Updike en una carta a Greiner. Pero Salinger el recluso no se vengó en público.
El interés de Updike en el mundo del arte se mantuvo durante toda su carrera. En un ensayo sobre Edward Hopper, Updike se atacó directamente a la esencia de la obra mejor conocida del pintor americano, ‘Nighthawks’, "una adorable cena de 1942. "La cualidad podría llamarse grandeza -una grandeza de paciencia y visión periférica".
"Era uno de los críticos de arte más brillantes y talentosos", dijo Silvers en The New York Review of Books. "Tenía una apreciación crítica de las técnicas de arte, de talento y de dibujo actuales... Le fascinaban los desarrollos en los conceptos de arte. Eso fue para nosotros un regalo maravilloso".
La poesía de Updike parecía un apartado. Durante muchos años escribió versos ligeros a los que se refería como "haciendo caricaturas con las palabras" y una "especie de ejercicio verbal" en su prefacio de ‘Collected Poems, 1953-1993".

John Hoyer Updike nació en Shillington, un suburbio de Reading, Pensilvania, el 18 de marzo de 1932. Era un niño torpe y enfermizo que tartamudeaba y tenía asma y psoriasis, que describe con meticulosos detalles en ‘A conciencia’ [Self-Consciousness]. El trastorno de la piel lo salvó más tarde del servicio militar.
Estudió en la Universidad de Harvard, donde fue dibujante para el Harvard Lampoon. Se inscribió en cursos de escritura creativa y escribió cuentos, versos ligeros y ensayos.
Para cuando se graduó, summa cum laude, decidió convertirse en escritor profesional.
Se casó con Mary Pennington en 1953, un año antes de graduarse en la universidad. Se divorciaron en 1976.
Al año siguiente se casó con Martha Ruggles Bernhard. Ella tenía tres hijos de su primer matrimonio: los hijos David y Michael y las hijas Miranda y Elizabeth Cobblah; y varios nietos.
En 2004, después de décadas escribiendo y con más de cincuenta libros publicados, Updike dijo que estaba listo para reducir el ritmo. Reduciría el "producto", como llamaba a sus escritos, pero no lo dejaría. "Escribir te hace más humano", dijo

Elaine Woo contribuyó a este reportaje.

9 de febrero de 2009
28 de enero de 2009
©los angeles times 
cc traducción mQh
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murió john mortimer


Abogado y escritor. Creó que Rumpole. A los 85.
[Helen T. Verongos] El viernes murió en su casa en Oxfordshire, Inglaterra, John Mortimer, abogado, escritor, dramaturgo y creador de Horace Rumpole, el astuto defensor de las clases criminales británicas. Tenía 85 años.
Su muerte fue confirmada por su representante, Katherine Vile, que dijo que llevaba un tiempo enfermo.
Mortimer es mejor conocido en su país por la creación del personaje Rumpole, un entrañable y perdurable reliquia del poder judicial británico que se convirtió en un héroe de televisión en comedias de tribunales.
Pero como abogado en Gran Bretaña, Mortimer se hizo conocido en los años sesenta como defensor de la libertad de expresión y de los derechos humanos por defender casos que dijo que "exploraban las fronteras de la tolerancia". Fue nombrado Abogado de la Reina justo a tiempo para abordar algunos de los casos de derechos civiles que surgieron en Gran Bretaña en esa década, mientras continuaba escribiendo novelas, libros documentales, teatro y comedias.
Pero leer a Rumpole, o mirar los episodios de la popular serie de televisión ‘Rumpole of the Bailey’, es entrar no solamente en el cargado departamento de Rumpole o en las atiborradas salas de tribunal, sino también sentir la comezón de su amarillenta peluca de tribunal y los coletazos de su desaliñada toga cubierta de cenizas de cigarro.
Rumpole pasa sus días citando a Keats, y sus noches, bebiendo clarete en el bar Pommeroy, posponiendo el momento en que debe volver a casa y a su esposa, Hilda, conocida más comúnmente Aquella Que Debe Ser Obedecida.
Utilizando su ingenio y distracciones de sainete, Rumpole procura que se haga justicia, más a menudo que no superando en astucia a las ‘viejas novias’ y ‘viejas queridas’ del tribunal y revelando la intrínseca bondad de los acusados -o al menos su integridad e inconsistencia-, incluyendo a clanes como los Timsons, cuyos crímenes ocuparon durante generaciones a los agentes de policía.
Rumpole empezó en 1975 como un teleteatro de la BBC. La serie de televisión fue producida en Gran Bretaña por la ITV, a partir de 1978. Una vez que uno ha visto a Leo McKern desempeñar el papel, es difícil leer las historias de Rumpole sin oír sus entretenidos relatos.
Hay una cierta previsibilidad en las historias de Rumpole. Mortimer mismo reconoció en una entrevista en 2006 con el diario The Guardian que Rumpole no había "evolucionado" en más de treinta años de historias, guiones de televisión y novelas. "Lo que lo mantiene vivo es que puede comentar sobre cualquier cosa que esté ocurriendo en el momento", dijo.
Mortimer siguió escribiendo durante muchos años las aventuras de Rumpole. En ‘Rumpole and the Reign of Terror’ (2006), Rumpole defiende a un detenido por las leyes antiterroristas británicas, dándole a Mortimer la oportunidad de atacar las leyes que creía que ponían en peligro los derechos humanos.
También adaptó para la televisión ‘Retorno a Brideshead’ [Brideshead Revisited], de Evelyn Waugh, años después de quedar cautivado por el libro cuando era joven. De algún modo, pese a las exigencias de su carrera -un "asunto esquizoide, esto de ser escritor y ganarse la vida como abogado"-, Mortimer encontró tiempo para dedicarse a las cosas que le interesaron toda la vida, como las mujeres, escribir para los diarios y ocuparse del jardín que cultivaba su padre, Clifford Mortimer, cuya desproporcionada sombra lo acompañaría toda la vida.
El viejo Mortimer, que era conocido por su irascibilidad y severidad, fue un abogado especializado en peticiones de divorcio y testamentos. Perdió la vista cuando John era un niño, pero la ceguera no fue nunca ni discutida ni reconocida, y el padre siguió viviendo en gran parte como antes. Su esposa lo acompañaba en tren a tribunales, leyéndole en el trayecto, en voz alta, los documentos legales para que se mantuviera al día en sus casos, reproduciendo a menudo de las detalladas acusaciones sobre infidelidades maritales de otros viajeros.
Mortimer llevó a su padre y la relación que tenía con él al escenario en ‘Viaje alrededor de mi padre’ [A Voyage Round My Father], que fue finalmente producida como película para la televisión en 1981, rodada en la casa familiar, el Turville Heath Cottage, cerca de Henley on Thames, donde creció el joven Mortimer. Laurence Olivier hizo de Clifford Mortimer, reactualizando su muerte en la misma cama donde había muerto el padre.
Finalmente Sir John heredó el bufete de su padre. Después de incursionar en la novela, escribiendo en las mañanas antes de partir a tribunales, empezó a escribir radionovelas y consiguió su primer éxito en 1957 con ‘The Dock Brief’, transmitida por la radio de la BBC. Fue llevada al escenario años después.
Sus memorias, incluyendo ‘Clinging to the Wreckage’ (1982) y ‘Murderers and Other Friends: Another Part of Life’ (1994), mencionan decenas de nombres de gente del teatro y cine con las que tuvo alguna relación. Hay bandejas y bandejas de cóctel en sus historias y en los últimos años los entrevistadores a menudo observaron la presencia de lo que uno de ellos describió como una "Guinness cómodamente grande que bebe por su salud, aunque todavía falta mucho para el almuerzo".

John Clifford Mortimer nació el 21 de abril de 1923 en Londres, hijo de Clifford y Kathleen May Smith Mortimer. Estudió en el Brasenose College, de Oxford. En 1949 se casó con Penelope Fletcher, escritora, que llegó al matrimonio con tres hijos. Tuvieron dos hijos -Sally y Jeremy-, y se divorciaron. Más tarde se casó con Penelope Gollop, o ‘la segunda Penny’, como la llamaba. Sus hijos son Rosamond y Emily.
Un hijo hasta ahora desconocido, Ross Bentley, nacido de una relación con Wendy Craig, una actriz, salió a superficie cuando Mortimer estaba en sus setenta, y el autor proclamó sentirse encantado de acoger en su familia a su hijo y los nuevos nietos.
La existencia de Ross Bentley fue tratada en ‘The Devil’s Advocate’, una biografía no autorizada de Graham Lord (2005), que afirmaba que Mortimer siempre supo que tenía ese hijo. El autor lo negó.
En 2007 se publicó la biografía autorizada, ‘A Voyage Round John Mortimer’ (Viking), de Valerie Grove.
Como defensor de la libertad de expresión, Sir John defendió a la banda punk rock ‘The Sex Pistols’, que publicó un álbum que fue inicialmente prohibido por su título obsceno, así como la novela ‘Última salida, Brooklyn’ [Last Exit to Brooklyn], de Hubert Selby Jr., considerada inaceptable bajo la Ley de Publicaciones Obscenas de 1959.
También defendió la edición londinense de la revista Oz, que había sacado al mercado una edición para ‘escolares’, escrita e ilustrada por estudiantes. Entre las cosas que ofendieron a los censores, la revista mostraba la cabeza del personaje infantil del Oso Rupert encima de un cuerpo dibujado por Robert Crumb, dejando ver a Rupert en un estado de excitación sexual.
"Ocupándome de esos casos", escribió, "empecé a involucrarme como abogado en situaciones peligrosas. Llegué a creer en la verdad de lo que decía. Ya no hacía lo que se exigía de mí profesionalmente, el viejo taxi en la parada esperando al cliente para abrir la puerta y esperar las instrucciones, preparado para partir en cualquier dirección, con la duda suspendida".
Además, viajó a Nigeria para defender al dramaturgo y poeta Wole Soyinka de una acusación criminal.
En los últimos años, pese a su mala salud, Mortimer era un invitado habitual de fiestas y reuniones sociales. También mantenía un activo horario de escritura, contribuyendo frecuentemente con artículos de opinión en diarios londinenses.
En ‘Murderers and Other Friends’, uno de sus libros de memorias, Mortimer recordó una entrevista para un programa de radio en la que el entrevistador le pasó el obituario de su propia muerte, sugiriendo que sería "muy divertido" si lo leía en voz alta para sus radioyentes. Se negó a hacerlo. Pero dedicaba un buen montón de tiempo a reflexionar sobre la muerte.
Escribió sobre las indignidades de la vejez: la desalentadora escalera del comedor del restaurante, las ventajas de la silla de ruedas en los aeropuertos y sus desventajas en recepciones, dándole al usuario, en las fiestas, el punto de vista de la mirada de los niños y una visión a nivel de las entrepiernas de los invitados.
"Morir es un asunto de bufonadas y ridículos", escribió en ‘The Summer of a Dormouse: A Year of Growing Old Disgracefully’ (2000). "La vejez no es un proceso gradual o amable. Es rápido, te pasa por encima y se aleja riendo. No debería envejecer nadie que no esté preparado para hacer el ridículo".

27 de enero de 2009
17 de enero de 2009
©new york times

cc traducción mQh
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