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literatura

murió william wharton


Pintor expresionista y novelista. A los 82.
[Dennis McLellan] Murió William Wharton, el pintor expresionista que inició una nueva carrera como novelista en sus cincuenta y ganó el Premio Nacional del Libro (de Estados Unidos) por su novela ‘Alas de libertad’ [Birdy]. Tenía 82 años.
Wharton, cuya salud se había deteriorado en los últimos días, murió el miércoles en el Scripps Memorial Hospital en Encinitas, al norte de San Diego, informó su mujer durante 58 años, Rosemary.
Wharton, nacido en Filadelfia, tenía 53 años y se estaba ganando la vida como artista en París con su nombre propio, Albert du Aime, cuando Knopf publicó ‘Alas de libertad’ en 1979.
Una novela altamente original, ‘Alas de libertad’ empieza en un pabellón de hospital a fines de la Segunda Guerra Mundial. Allá, un joven soldado emocionalmente destrozado por los horrores de la guerra, se refugia tanto en el mundo más seguro de los pájaros que criaba de niño que empieza a creer que se ha convertido en uno. ‘Alas de libertad’ ganó el Premio Nacional del Libro para primera novela y fue nominado al Premio Pulitzer en ficción.
"Sólo una imaginación rigurosa puede escribir una historia de este tipo para un lector que es generalmente indiferente a los pájaros", escribió en la revista Newsweek el crítico Peter S. Prescott. "Wharton tenía ese tipo de imaginación".
Rosalie Siegel, agente de Wharton desde que vendiera ‘Alas de libertad’ a Knopf, dijo que cuando leyó el manuscrito, "pensé que era una novela asombrosa con una voz muy original. Simplemente tuvo a todas las editoriales de Nueva York a sus pies. Fue una sensación".
‘Birdy’ se convirtió en un éxito de ventas nacional que fue llevado al cine en 1984 con Nicolas Cage y Matthew Modine.
Otras dos novelas de Wharton fueron también llevadas a la pantalla grande: ‘Dad’, la historia de tres generaciones de hombres de una familia, y ‘En la línea de ataque’ [A Midnight Clear], una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial sobre un encuentro navideño entre un pequeño grupo de alemanes que quieren rendirse ante un escuadrón de soldados norteamericanos escondidos en un castillo abandonado en el Bosque de las Ardenas durante la Batalla del Saliente.
Wharton era conocido por proteger celosamente su intimidad, que es la razón por la que utilizó un seudónimo para escribir. (William Wharton se deriva de su segundo nombre y del nombre de soltera de su madre).
"Mi vida privada significa mucho para mí, y lo mejor que pude pensar para protegerla era escribir con seudónimo", dijo al Chicago Sun Times en 1992.
O, como contó al Fort Lauderdale Sun-Sentinel en 1995: "En Francia, soy simplemente un pintor loco que vive en un bote, pero no quería convertirme en una celebridad norteamericana, ni siquiera pequeña".
Wharton, que ha dicho que la fantasía y la intimidad eran los dos objetivos principales de su escritura, dijo al Times de Londres en 1986 que "una de las razones por las que no quiero vivir como escritor es que no quiero tener problemas de escritor.
"No pensar en mí mismo como escritor me da la libertad de ser uno. No soy un escritor profesional. Básicamente miro en mi cabeza y veo imágenes y busco las palabras".

Nació el 7 de noviembre de 1925 en el seno de una familia, que según diría luego al diario The Guardian de Londres, era "muy pobre, trabajadora y sin educación".
Wharton, que llegó de niño a criar hasta 250 canarios, se presentó voluntariamente en el ejército a los diecisiete durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras servía en la 87a División de Infantería, fue herido de gravedad durante la Batalla del Saliente.
Después de la guerra, sacó un diploma en arte en la Universidad de California en Los Angeles, donde recibió el doctorado en psicología en 1960. Enseñó arte en las escuelas municipales de Los Angeles durante once años, antes de empacar y marcharse a Europa, en 1960, con su familia".
"Cuando nuestro hijo mayor entró en la edad de la televisión, decidimos que no queríamos que nuestros hijos se criaran de esa manera", dijo en una entrevista de 1979 para el Centro de Recursos Biográficos. "Sentimos el fuerte deseo de liberarnos de la presión de la sociedad competitiva, comparativa y consumista de Estados Unidos".
Después de recorrer España, Italia, Alemania y Francia, se asentaron en París en 1968, dividiendo su tiempo entre un departamento en la ciudad y una casa flotante en Port Marly on the Seine, a unos dieciséis kilómetros de París".
Escribió sobre eso en su libro de 1996, ‘Houseboat on the Seine’.
Aunque empezó a escribir novelas en 1950 y escribió varias en los años posteriores, nunca intentó publicarlas. No fue sino hasta que un amigo, en 1977, instándole a presentar su última novela, ‘Huellas de pájaro’, le presentó a la mujer que se convertiría en su representante.
Wharton siguió pintando después de alcanzar el éxito crítico y económico como autor. Como escritor, dijo, lo guiaba la pasión "de compartir, de comunicar".
Eso incluía compartir con los lectores la muerte de su hija Kate, y de su marido y sus dos hijos en un choque en cadena de veinticinco vehículos en la carretera en Oregon, causado por el espeso humo de una quema de matorrales en una granja cercana.
Su libro ‘Ever After: A Father’s True Story’ gira sobre la vida y muerte de su hija y sus esfuerzos por buscar reparación por ella y por las muertes en su familia.
Durante los últimos siete años, Wharton y su mujer habían pasado los inviernos en Solana Beach en el condado de San Diego.
Además de su esposa, le sobreviven sus hijos Matt y William du Aime; su hija, Camille du Aime Russell; cinco nietos y un biznieto.

14 de noviembre de 2008
1 de noviembre de 2008
©los angeles times
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murió michael crichton


El renombrado autor de ‘Jurassic Park’ y otras novelas de misterio. El escritor y cineasta, y médico titulado en Harvard, también creó la popular serie de televisión ‘ER’.
[Dennis McLellan] Cuando Michael Crichton estudiaba en la Escuela de Medicina de Harvard a fines de los años sesenta, tenía una vida secreta que ocultaba ante sus compañeros de estudio. Para pagar la matrícula, había empezado a escribir novelas de misterio baratas en su tiempo libre, usando dos seudónimos.
Adquirió tanta destreza con sus novelas que llegó a escribir una en nueve días. Y poco después, como lo dijo más tarde, "para mí, escribir fue más interesante que la medicina".
Crichton, el doctor que se convirtió en escritor de novelas de misterio tremendamente exitosas, como ‘El hombre terminal’ [The Terminal Man] y ‘Parque Jurásico’ [Jurassic Park] y en un guionista y director de Hollywood cuyos trabajos incluyen ‘Westworld’ y ‘Coma’, murió en Los Angeles el martes "después de una valiente e íntima lucha contra el cáncer", dijo su familia en una declaración. Tenía 66 años.
Durante casi cuatro décadas, el escritor de dos metros diez era una imponente presencia en los mundos de las editoriales y de los estudios cinematográficos.
"No había nadie como Crichton, porque podía divertir y educar a la vez", dijo el miércoles al Times, Lynn Nesbit, su agente desde fines de los años sesenta. "Su genialidad era indiscutible, y entendía de muchas materias, desde el arte hasta la ciencia y la tecnología.
"Le respetaba muchísimo, intelectualmente y como escritor. Lo adoraba. Es como perder a un muy buen amigo y ciente durante tantos años".
El director Steven Spielberg dijo en una declaración el miércoles que "el talento de Michael era de una escala que superaba incluso a sus propios dinosaurios de ‘Parque Jurásico’. Era genial en fundir la ciencia con grandes conceptos dramáticos, que es que lo dio credibilidad a la idea de dinosaurios recorriendo la Tierra".
Spielberg, que tenía un contrato como director de televisión nuevo en Universal a principios de los años setenta, cuando conoció a Crichton y fue encargado de mostrarle al escritor el sitio, lo describió como "un alma sensible que reservaba su lado exuberante para sus novelas".
"No hay nadie entre bastidores que pueda tomar su lugar".
Crichton estaba todavía en la Escuela de Medicina de Harvard cuando escribió su primer éxito de ventas: ‘La amenaza de Andrómeda’ [The Andromeda Strain], de 1969, una novela de suspense rápida y científica y tecnológicamente detallada sobre un equipo de científicos que tratan de salvar a la humanidad de un letal microorganismo traído al planeta por un satélite militar. Fue llevada al cine en 1971.
Con su éxito en la producción de novelas, Crichton abandonó la medicina para convertirse en un escritor a tiempo completo, cuyas novelas de los años setenta y ochenta incluyeron ‘El hombre terminal’, ‘El gran asalto al tren’ [The Great Train Robbery], ‘Devoradores de cadáveres’ [Eaters of the Dead], ‘Congo’ y ‘Esfera’ [Sphere].
Crichton hizo su debut como director de largometrajes en 1973 con ‘Westworld’, que también escribió, sobre un parque temático de fantasía para vacacionistas ricos cuya diversión se estropea cuando los androides estropeados se vuelven mortales.
En los años setenta y ochenta, dirigió otras cinco películas: ‘Coma’, ‘El gran asalto al tren’, ‘Ojos asesinos’ [Looker], ‘Runaway, Brigada Especial’ [Runaway] y ‘Contra toda ley’ [Physical Evidence].
Como novelista, Crichton causó un impacto que nunca en los noventa con éxitos de venta como ‘Parque Jurásico’ ‘Sol naciente’ [Rising Sun], ‘Revelación’ [Disclosure], ‘El mundo perdido’ [The Lost World], ‘Punto crítico’ [Airframe] y ‘Rescate en el tiempo’ [Timeline].
En la misma década, co-escribió el guión de ‘Parque Jurásico’, el gran éxito de taquilla dirigido por Spielberg en 1993; y co-escribió el guión de ‘Twister’, un thriller de acción, con su cuarta esposa, la actriz Anne-Marie Martin, con la que tuvo una hija, Taylor.
Crichton también creó ‘ER’, el extenso drama médico de NBC que empezó en 1994 y se convirtió en la serie más vista al año siguiente.
Apodado ‘el Asesino a Sueldo’ [Hit Man] por la revista Time en un reportaje de 1995 sobre su ‘mano de oro’, Crichton había vendido en la época más de cien millones de sus libros. En realidad, el prolífico escritor cuya vida privada celosamente protegida se convirtió en una figura dominante en la cultura popular.
Sus libros, como escribió una vez el escritor Linton Weeks, del Washington Post, "son a menudo oscuros retratos de una ciencia torcida y de una tecnología que saca lo peor del alma humana".
Ocasionalmente provocaron alguna controversia sobre temas de actualidad importantes, incluyendo el acoso sexual en el lugar de trabajo en ‘Revelación’, las prácticas comerciales de los japoneses en ‘Sol naciente’ y el calentamiento global en ‘Estado de miedo’ [State of Fear].
Conocido por su curiosidad intelectual, energía y entusiasmo, Crichton se describía a sí mismo como adicto al trabajo.
"Trabaja duro", dijo Martin a Vanity Fair en 1994. "Hacia el final del libro, es como vivir con un cuerpo, porque Michael está en otra parte. Entonces, cuando termina el libro, Michael vuelve".

Cuando no escribía ficción, Crichton volvía a lo documental periódicamente, incluyendo ‘Jasper Johns’, un retrato de 1977 del artista; y ‘Viajes y experiencias de M. Crichton’ [Travels], una antología de cuentos desde sus días en la facultad de medicina hasta sus aventuras buceando y escalando montañas.
También escribió un libro sobre tecnología de la información, ‘Electronic Life’ (1983), formó una pequeña empresa de software a principio de los ochenta, diseñó un juego de ordenador y compartió un Academy Award de 1995 por sus logros técnicos como pionero del presupuesto y la programación computarizados para el cine.
"Lo que admiro de Michael es el modo en que puede hacer tantas cosas, y hacerlas todas con la misma facilidad", dijo al Washington Post Sonny Mehta, editora de Crichton en Alfred A. Knopf, su editorial de toda la vida, antes de que se mudara a HarperCollins antes esta década. "Hoy en día no hay muchas personas tan polifacéticos".

El mayor de cuatro hermanos, Crichton nació el 23 de octubre de 1942, en Chicago, y creció en Roslyn, Nueva York.
De niño tenía muchos intereses, contó más tarde, recordando que su madre llevaba a sus hijos a representaciones teatrales, museos, películas y conciertos varias veces a la semana.
Aunque describió a su padre periodista en su libro ‘Viajes y experiencias’ como "un hijo de puta de primera clase", elogió a sus padres por no poner límites a la exploración de sus hijos.
"Siempre nos decían: ‘Tú lo puedes hacer’. Así que nunca tuve la sensación de que hubiera algún área en que yo fuera incompetente", dijo a Vanity Fair en 1994.
A Crichton le encantaba escribir y, contó más tarde, escribía extensamente desde muy temprana edad.
En tercer año, escribió una pieza de nueve páginas para títeres. A los trece empezó a enviar cuentos cortos a revistas y vendió un reportaje de viaje al New York Times cuando tenía catorce. También cubrió deportes en la secundaria para el diario local y escribió más tarde para Harvard Crimson.
Con la intención de convertirse en escritor, se inscribió en Harvard para sacar su licenciatura en inglés en 1960.
Pero después de que sus profesores criticaron su estilo literario, se cambió a antropología.
Tras graduarse summa cum laude en 1964, pasó un año como docente visitante en antropología en la Universidad de Cambridge en Inglaterra.
Al volver a casa, entró a la Escuela de Medicina de Harvard y pronto empezó a escribir novelas policíacas baratas bajo los seudónimos de John Lang y Jeffery Hudson.
Su novela médica de 1968, ‘Un caso de urgencia’ [A Case of Need], escrita con su seudónimo Hudson, ganó el premio Edgar Allan Poe para la mejor novela de la Asociación de Escritores de Novelas de Misterio de Estados Unidos.
Su novela de 1969, ‘La amenaza de Andromeda’, fue el primer libro que publicó con su propio nombre.
También co-escribió ‘Dealing: Or the Berkeley-to-Boston Forty-Brick Lost-Bag Blues’, una novela de 1970, escrita con su hermano Douglas bajo el nombre de Michael Douglas.
Tras recibir su diploma médico en 1969, Crichton pasó el año siguiente como estudiante de posgrado en el Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla.
Pero siguió escribiendo, incluyendo ‘Five Patients: The Hospital Explained’, y un libro documental de 1970, con el que ganó el premio Escritor del Año de la Asociación de Escritores Médicos de América.
Su novela más reciente, ‘Next’, que gira sobre la genética y la ley, fue publicada en 2006.
No pudimos acceder a la lista completa de familiares que le sobreviven, entre ellos su quinta esposa Sherri, y su hija Taylor.

13 de noviembre de 2008
6 de noviembre de 2008
©los angeles times 
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murió tony hillerman


El domingo murió, por insuficiencia pulmonar, Tony Hillerman, autor de las aclamadas novelas de misterio con la Policía Tribal Navajo y creador de dos inverosímiles héroes literarios -los agentes de policía navajo, Joe Leaphorn y Jim Chee. Tenía 83 años.
[Amanda Lee Myers] La hija de Hillerman, Anne Hillerman, dijo que la salud de su padre venía deteriorándose en los últimos años y que estaba en el Hospital Presbiteriano de Albuquerque cuando murió a eso de las tres de la tarde.
Hillerman había sufrido dos ataques al corazón y operaciones por cáncer a la próstata y a la vejiga. Continuó tipeando su tablero pese a que su visión era nebulosa y su oído se había deteriorado, a medida que su artritis reumatoide convertía sus manos en garras.
"Me estoy poniendo viejo", declaró en 2002, "pero todavía me gusta escribir".
Anne Hillerman dijo el domingo que su padre era un narrador nato.
"Poseía una maravillosa, maravillosa curiosidad por el mundo", dijo. "Podía tomar pequeños detalles y llenarlos de vida, no sólo en sus libros sino también en la conversación".
El teniente Joe Leaphorn, introducido en ‘The Blessing Way’ en 1970, era un experimentado agente de policía que entendía, pero sin llegar a compartir, la creencia tradicional de su pueblo en un rico mundo espiritual. El agente Jim Chee, introducido en ‘People of Darkness’ en 1978, era un agente más joven que estaba estudiando para hathaali, chamán en navajo.
Juntos, luchaban diariamente para abreviar la brecha cultural entre la dominante sociedad anglosajona y los empobrecidos pueblos que se llaman a sí mismos dineh.
Hillerman tuvo su despegue comercial con ‘Skinwalkers’, publicada en 1987, la primera vez en que puso a los dos personajes y sus visiones del mundo divergentes en un mismo libro. Vendió 430 mil ejemplares de tapa dura, allanando el camino para ‘Thief of Time’, que llegó a varias listas de éxitos de venta. En total, escribió dieciocho libros en la serie Navajo, titulado el más reciente ‘The Shape Shifter’.
Los dos se caracterizan por un estilo sin adornos, de trama intrincada, memorable caracterización y vívidas descripciones de los ritos indios y de los extensos llanos de la reserva navajo en la región de Cuatro Esquinas [Four Corners] del Sudoeste.
La más aclamada de todas, incluyendo ‘Talking God’ y ‘The Coyote Waits’ son sutiles exploraciones de la naturaleza humana y el conflicto entre la asimilación cultural y la persistencia de los viejos usos.
"Quiero que los americanos dejen de pensar en los navajo como personas primitivas, y entender que son personas sofisticadas y complejas", dijo Hillerman una vez.
Ocasionalmente fue acusado de explotar su conocimiento de la cultura navajo para enriquecerse a sí mismo, pero en 1987, el Concejo Tribal Navajo le rindió homenaje brindándole el premio de Amigo Especial de los Dineh. Se enorgullecía enormemente, decía a menudo, de los premios que le habían concedido sus colegas, incluyendo el Premio Golden Spur, de la Western Writers of America y el Premio Grand Master de Mystery Writers of America, que lo eligió presidente.
Hollywood fue menos gentil con Hillerman. La adaptación de su novela de 1981, ‘Dark Wind’, con Lou Diamond Phillips y Fred Ward, en el reparto desgraciadamente como Jim Chee, y Joe Leaphorn, fue una bomba.
Aunque Hillerman era mejor conocido por su serie Navajo, escribió más de treinta libros, incluyendo una novela para jóvenes; las memorias ‘Seldom Disappointed’; y libros sobre la historia y las bellezas naturales de su adorado Sudoeste.
"Esos lugares que me conmueven son vacíos y solitarios", escribió en ‘The Spell of New Mexico’, una colección de sus ensayos. "Invocan una sensación tanto de espacio como de extrañeza, y están todos en vueltos en una especie de feroz inhospitalidad".
También fue compilador y contribuyó a más de una docena de libros sobre crímenes y antologías históricas y libros sobre el arte de escribir.

Nacido el 27 de mayo en Sacred Heart, Oklahoma, un poblado de cincuenta habitantes, Tony Hillerman fue hijo de August y Lucy Grove Hillerman. Eran granjeros, y poseían también una pequeña tienda. Fue allí que el pequeño Tony oía embelesado a vecinos que se reunían para contarse historias.
El maestro de la escuela de una habitación de Sacred Heart era, según se decía, el Ku Klux Klan, así que los padres de Tony lo enviaron, a él y a su hermano Barney a la Academia Santa María, una escuela para niñas indias potawatomie cerca de Asher, Oklahoma. Fue en la Santa María que adquirió ese respeto de toda la vida por la cultura india, y una idea de lo que significa ser un extranjero en tu propio país.
En 1943, interrumpió su educación en la Universidad de Oklahoma para enrolarse en ejército. Arrastro su mortero hasta la playa el Día D, con la 103 División de Infantería y fue gravemente herido en una batalla en Alsacia, Francia. Volvió de Europa como un genuino héroe de guerra, con una Estrella de Plata y una Medalla Hojas de Roble, ceguera temporal y dos piernas destrozadas que nunca dejaron de dolerle.
Volvió a la universidad a buscar su diploma y, en 1948, se casó con Marie Unzer. Juntos criaron seis hijos, cinco de ellos adoptados.
De joven le gustaban los trabajos en la granja, adoraba conducir el camión, trabajaba en un yacimiento petrolífero y fue periodista y editor de Borger News-Herald en Borger, Texas; la Morning Press-Constitution en Lawton, Oklahoma; United Press International en Ciudad de Oklahoma; y el Santa Fe New Mexican, donde llegó a ser editor ejecutivo. Lo dejó todo en 1962 para dedicarse a su título de licenciatura de la Universidad de Nuevo México, donde más tarde enseñó periodismo y finalmente llegó a ser director del departamento de periodismo. En 1993 fue ungido en el Salón de la Fama de Periodismo de Oklahoma.
Hillerman estaba todavía enseñando cuando escribió su primera novela, ‘Blessing Way’. Una historia que lo hacía reír siempre: Su primer agente le recomendó que si quería ser publicado, tendría que "deshacerse de las cuestiones indias".
Le sobreviven su esposa, Marie, y sus seis hijos.

10 de noviembre de 2008
27 de octubre de 2008
©pocono record 
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detectives salvajes cumplen diez años


Se cumplen 10 años de ‘Los detectives salvajes’. La obra de Roberto Bolaño es valorada por Rodrigo Fresán y Jorge Volpi.
[Javier García] En 1998 ganó el Premio Herralde con la novela protagonizada por Arturo Belano y Ulises Lima. Un año después se le otorgó el Premio Rómulo Gallegos. Ahora Carlos Sama, director mexicano, prepara la película.
"En cualquier caso, si Lima y Belano hubieran cogido la batuta, bueno, pues la novela hubiera tenido más de 1.200 páginas en lugar de las 600 que finalmente tuvo -aseguró Roberto Bolaño-. Aunque también es posible que si Belano y Lima se hubieran puesto a narrar la historia en primera persona la novela no hubiera pasado de unas 40 páginas".
A diez años de recibir el Premio Herralde, la novela ‘Los detectives salvajes’ (editorial Anagrama) del fallecido escritor Roberto Bolaño, sigue desgastando los ojos de quienes bucean en la literatura, convirtiendo a su autor en el ícono de las nuevas vanguardias, en un referente y, para muchos, en la sospecha del mito y la leyenda.
La osadía quijotesca de reinventar la novela y el despliegue de la locura son las claves de una obra de estirpe romántica y modernista que ahorcó la estética del boom latinoamericano, plagada de magia, flores amarillas y realidades políticas.
Con sus personajes y álter ego de poetas traficantes, Bolaño (1953-2003) impuso como un relámpago un lenguaje de orines, miserias marginales, utopías condenadas a la muerte y, sobre todo, una narrativa poética de putas, ataúdes y sombras insondables, que culminaría en su póstuma "2666", su intento de novela total.
Pero ‘Los detectives salvajes’, no sólo obtuvo el Premio Herralde, un año después, en 1999, se adjudicó el premio Rómulo Gallegos, y fue considerada por el diario New York Times una de las diez mejores novelas editadas en 2007.
En el mundo la obra ha sido traducida por las editoriales, Sellerio (Italia), Carl Hanser (Alemania), Christian Bourgois (Francia), Meulenhoff (Holanda), Tranan (Suecia), Companhia das Letras (Brasil), Machaon (Rusia) y Farrar, Straus & Giroux (Estados Unidos).

Utopías Latinoamericanas
Por otra parte, la película ‘Los detectives salvajes’ está dirigida por el mexicano Carlos Sama, y se estrenará a fines del próximo año. En ella están involucrados, la productora Catatonia Films, de México, el productor Jaime Romandia y la productora chilena MC Films.
Mientras, el escritor argentino Rodrigo Fresán, amigo de Bolaño, cree que la mayor luz y oscuridad de ‘Los detectives...’ es que logra repasar las derrotas políticas de las utopías latinoamericanas "por los trastornos de la poesía". "Lo que es interesante de ‘Los detectives salvajes’ es que es una novela muy idealista en un sentido, pero que surge en tiempos nada idealistas", aseguró.
Con Fresán, coincide el narrador mexicano Jorge Volpi. Para él, ‘Los detectives salvajes’ simboliza la ruptura con una literatura latinoamericana que clamaba silencio y muerte, que estaba "establecida como una marca de fábrica, como un producto de exportación tan atractivo y exótico como los plátanos o los mameyes.
Frente a ese destilado de clichés, que se vanagloriaba de retratar las contradicciones íntimas de la realidad latinoamericana, Bolaño opuso una nueva épica o más bien la antiética encabezada por Arturo Belano y Ulises Lima", afirmó Volpi.

4 de noviembre de 2008
©la nación 
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extraña delación en pasado de kundera


Informe afirma que famoso escritor checo delató a un espía.
[Rachel Donadio] En una revelación que podría deslucir el legado de uno de los más conocidos escritores de Europa del Este, un centro de investigación checo publicó el lunes un informe afirmando que el joven Milan Kundera delató a la policía a un presunto espía.
De acuerdo con el oficial Instituto para el Estudio de Regímenes Totalitarios, en 1950, mucho antes de que se hiciera famoso por sus novelas oscuramente cómicas, como ‘La insoportable levedad del ser’ [The Unbearable Lightness of Being] y ‘La broma’ [The Joke]. Kundera, que a la sazón tenía veintiún años, habló con la policía sobre un invitado en el internado donde vivía.
La policía arrestó prontamente al hombre, Miroslav Dvoracek, que había desertado y escapado hacia Alemania en 1948 y se decía que había sido reclutado por los anticomunistas patrocinados por Estados Unidos para espiar al gobierno checo. Fue sentenciado a veintidós años de cárcel. Dvoracek escapó apenas de la pena de muerte, una sentencia habitual para espionaje, y finalmente cumplió una sentencia de catorce años, incluyendo un período de trabajos forzados en una mina de uranio.
Las acusaciones podría reducir la estatura moral de Kundera como el enigmático contra la corrosión totalitaria de la vida cotidiana.
El retraído Kundera negó vehemente esa versión.
"Rechazo de la manera más enérgica estas acusaciones, que son todas mentiras", dijo en una declaración dada a conocer por su editor francés, Gallimard.
El lunes, en una rara entrevista con la agencia de noticias checa CTK, Kundera también acusó a la prensa de cometer "un asesinato de autor".
La historia es el más dramático episodio de los últimos tiempos en el ajuste de cuentas de Europa del Este con el pasado comunista, una época que los checos, con su suave Revolución de Terciopelo contra el sistema soviético, se han mostrado reticentes a explorar muy profundamente.
El informe sobre Kundera también evoca el caso del escritor alemán Günter Grass, un laureado del Nobel, que reveló en 2006 que él había sido un voluntario de las Waffen-SS cuando era adolescente durante la Segunda Guerra Mundial.
El informe también habla sobre la difícil relación de Kundera con su antigua patria. Fue un miembro incondicional del Partido Comunista hasta la invasión de 1968, cuando fue despedido de su posición como maestro y sus obras fueron prohibidas. Expulsado del partido en 1970, emigró a Francia en 1975 y ha vivido ahí desde entonces, convertido en ciudadano francés. Es respetado, pero no querido en la República Checa, donde muchos de sus libros recientes, escritos en francés, no han sido traducidos.
En la entrevista con la agencia de noticias checa, Kundera dijo: "Mi memoria no me engaña. Yo no trabajé para la policía secreta".
Sin embargo, las afirmaciones del instituto no lo vinculan con la policía secreta. En realidad, con su combinación de especificidad y misterio, un informe de la policía local de la época se parece en algo al estilo de Kundera.
Fechado el 14 de marzo de 1950, durante el terror estalinista, afirma que "Milan Kundera, estudiante, nacido el 1 de abril de 1929 en Brno, residente en el internado Praga VII" fue a la policía local a las cuatro de la tarde e hizo una declaración sobre Iva Militka, otro estudiante de la residencia.
De acuerdo al informe, Kundera se enteró de que Militka le había contado a otro compañero de estudios que había conocido a Dvoracek, el que dijo que era desertor del servicio militar checo y había huido a Alemania. Le pidió que le guardara un maletín. Informados por Kundera sobre el maletín, los agentes de policía esperaron que Dvoracek volviera, constataron que tenía un documento de identidad falso y lo arrestaron.
El maletín contenía "dos sombreros, dos pares de guantes, dos pares de gafas de sol y un tubo de crema".
Las acusaciones emergieron solamente ahora, más de cincuenta años después de la detención, cuando un investigador del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios tropezó "accidentalmente" con el informe policial, dijo Vojtech Ripka, director de la unidad de documentación del instituto. El instituto, que abrió sus puertas en febrero, fue fundado por el gobierno para investigar el pasado comunista y nazi del país.
El investigador, Adam Hradilek, estaba investigando casos como el de Dvoracek: checos que huyeron a Alemania después de la invasión comunista de Checoslovaquia en 1948 y volvieron para espiar al gobierno en Praga.
Hradilek y el coautor Peter Tresnak, publicaron sus investigaciones el lunes, en Respekt, un semanario político checo. Martin Simecka, editor en jefe de Respekt, dijo que no tenía motivos para dudar de la autenticidad del informe de policía.
Simecka dijo que si las autoridades checas hubiesen conocido el documento en los años setenta, podrían haberlo usado contra Kundera.
Por su parte, Dvoracek sufrió un derrame en junio y ya no puede hablar, informó su esposa, Marketa Dvoracek Novak, en una entrevista telefónica desde la casa de la pareja en Suecia, donde han vivido desde que Dvoracek recuperara su libertad en 1964.
Dijo que en junio Hradilek le mostró una copia de un informe policial que mencionaba a Kundera, y se lo mostró a su marido. "Sí, lo entendió, pero no hizo gran diferencia", dijo. "Sólo movió su mano. Después de toda una vida, ya no importa. Es demasiado tarde".
Dijo que a su marido no le preocupaba quién lo había entregado. "Realmente no le importa si lo delató un tipo malo muy famoso, o alguien que no era famoso para nada", dijo.
Tampoco espera excusas ni una explicación de Kundera. "No, no, no... Es irrelevante", dijo. "¿Pedir perdón después de 58 años? No".
Ripka, del instituto, dijo que estaba decepcionado de que Kundera no respondiera más cabalmente.
"Lamentamos que no toque el caso más específicamente, porque definitivamente él tiene más información", dijo Ripka. Negó la afirmación de Kundera de que el instituto había informado injustamente sobre el autor. "Realmente nosotros no buscamos en los archivos informaciones que puedan ser atractivas para los medios", dijo.
Roberto Calasso, estrecho amigo de Kundera y director de la editorial italiana de Kundera, Adelphi, dijo que las afirmaciones provenían de "el fuerte encono que siente su país por él".
Otros ven el informe bajo una luz diferente.
"Yo diría que no sería extraño en Kundera o en cualquier otro, que fue un joven tan dedicado a la causa comunista", dijo Michael Kraus, nativo de Praga y profesor en el Middlebury College en Vermont, que fue miembro del consejo asesor que ayudó a fundar el instituto de investigación.
Aunque más tarde las opiniones de Kundera evolucionaron, dijo Kraus, en esa época era "un fanático".
"Si realmente hizo lo que hizo", agregó Kraus, "simplemente estaba cumpliendo con su deber patriótico, tal como lo veía él".
En una entrevista publicada en el New York Times en 1985, Kundera comentó su creencia en la privacidad.
"Vivimos en una época en que la vida privada está siendo destruida", dijo. "La policía la destruye en los países comunistas, los periodistas la amenazan en los países democráticos y poco a poco la gente misma pierde el gusto por la vida privada", dijo entonces.
"Sin secretos", agregó, "nada es posible: ni el amor ni la amistad".

Walter Gibbs contribuyó al reportaje.

1 de noviembre de 2008
14 de octubre de 2008
©new york times 
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vida y tiempos de timothy leary 3


Nueva biografía, y tal vez la última, del gurú del LSD. Tercera y última entrega.
[Louis Menand] Pero las semillas de la destrucción ya estaban sembradas. Leary fue arrestado en 1965, en Laredo, Texas, por cargos de posesión de marihuana. En el juicio, ejerció su derecho garantizado por la Primera Enmienda a la libre práctica de la religión, un alegato que el juez, Ben Connally, hermano de John Connally, gobernador de Texas, ciertamente tomó en cuenta al sentenciarlo a treinta años de cárcel. Sin embargo, el juicio fue buena publicidad. Greenfield dice que en los primeros ciento ochenta días después del veredicto en el Times se publicaron 81 artículos sobre el LSD.
Leary siguió en libertad, tras recurrir la sentencia, pero entretanto las actividades en Millbrook habían llamado la atención de la policía local. El principal enemigo de Leary allá era el fiscal asistente del condado de Dutchess, G. Gordon Liddy, que ordenó un allanamiento de su casa y arrestó a Leary por posesión de marihuana. En 1968 Leary fue parado cuando cruzaba Laguna Beach y, junto con su esposa e hijos, detenido, nuevamente por cargo de drogas encontradas en su coche. El hijo de Leary, Jack, estaba tan colocado que se desnudó en la comisaría y empezó a masturbarse. Cuando le mostraron lo que estaba haciendo su hijo, Leary se echó a reír. Rosemary fue sentenciada a seis meses, Jack fue obligado a un someterse a un examen psiquiátrico y Leary recibió una sentencia de uno a diez años por posesión de marihuana.
Fue enviado a la Colonia Penal Masculina de California, en San Luis Obispo, y es allá donde la historia se convierte en un episodio más de Alicia en el País de las Maravillas. Con la ayuda de los Weathermen, Leary escapa de la cárcel y es trasladado a una casa segura, donde conoce a los peces gordos del movimiento underground: Bernardine Dohrn, Bill Ayers, Mark Rudd. Con su ayuda, y la de Rosemary (violando su libertad condicional), logró salir del país y volar a Alger, donde Leary fue el invitado de Eldridge Cleaver, ministro de defensa de los Panteras Negras. Cleaver debería haberle agradado a Leary, pues su libro ‘Soul on Ice’ contiene frases como "La búsqueda de la Fusión Apocalíptica encontrará condiciones óptimas en una Sociedad sin Clases, la ausencia de clases es la condición sine qua non para la existencia de una Sociedad Unitaria en la que se pueda alcanzar la Imagen Sexual Unitaria" y (para explicar por qué las mujeres blancas prefieren a los hombres negros), "Lo que humedece el fluido Ultrafemenino es que la mujer todavía es seducida y torturada por el conocimiento secreto e intuitivo de que él, su novio psíquico, puede arder para hacerse camino a través de una muralla de hielo, sondear sus profundidades psíquicas, probar el aceite de su alma, fundir el iceberg de su cerebro, tocar su sanctum íntimo, detonar la bomba de su orgasmo y brindarle una dulce emisión". Pero, desgraciadamente, los visionarios no se llevaron bien.
Aunque los Panteras Negras dieron una rueda de prensa en Nueva York para anunciar que Leary, que antes del episodio desdeñaba la política, se había unido a la revolución -el nuevo lema de Leary era: "Dispara para Vivir / Apúntale a la Vida"-, Cleaver estaba ansioso por sacarlo de Argelia, un país musulmán que no era exactamente blando con las drogas. Empieza a acosar a Leary y a su esposa, y los dos logran evadirse a Suiza. Allá Leary conoce a un traficante de armas internacional de alto vuelo, llamado Michel Hauchard, que accede a protegerlo a cambio del 35 por ciento de las regalías de libros que Leary acepta escribir, y luego lo hace arrestar, poniendo en práctica la teoría de que era más probable que Leary escribiera en la cárcel, donde sufriría menos distracciones. Tras un mes de confinamiento solitario y gracias a los esfuerzos de su esposa -que luego lo abandonará-, Leary es dejado en libertad. Leary empieza a vivir con una chica suiza y comienza a usar heroína, luego conoce a una ricachona llamada Joanna Harcourt–Smith Tamabacopoulos D’Amecourt, que se convierte en su nueva consorte.
La visa de Leary estaba a punto de caducar, así que él y Joanna buscaron refugio en Austria, donde Leary, en una declaración, dijo que Austria "para nosotros personalmente y creo que para el mundo en general existe como un faro de compasión y libertad". (La mitad de los guardias en los campos de concentración nazi provenían de Austria). No está claro si Austria abrigaba los mismos sentimientos hacia Leary, y, después de que se apareciera su yerno, se incubó el plan de marcharse a Afganistán, donde tenía amigos entre los traficantes de hachís. Leary voló a Kabul -estamos en enero de 1973- y fue detenido inmediatamente. El yerno lo había delatado. Leary fue trasladado a Los Angeles, acompañado por un agente de la Oficina Federal Antinarcóticos [Federal Bureau of Narcotics], e internado en la cárcel Folsom, donde lo metieron en una celda junto a la de Charles Manson. King Kong conoce a Godzilla.
El resto es trivial. La Corte Suprema de Estados Unidos había derogado la convicción de Laredo, pero Leary claramente corría el peligro de pasar un tiempo en la cárcel. Atacó su problema de frente: cooperó completamente con las autoridades y dijo todo lo que sabía sobre sus antiguos compañeros, incluyendo a su abogado y a su ex esposa Rosemary, que había entrado en la clandestinidad. Leary escribió artículos para la National Review, la revista de William F. Buckley, en los que atacó a John Lennon y Bob Dylan ("canciones de protesta de plástico escritas con barbitúricos") para demostrar que se había rehabilitado. Cuando fue liberado, en 1976, fue colocado en el Programa de Protección de Testigos. Finalmente se marchó a Los Angeles, donde se hizo conocido en el mundo social de la lista B de Hollywood. Larry Flint, el editor de Hustler, era uno de sus amigos y Leary se convirtió en un escritor habitual de la revista. También era un invitado habitual en la Mansión Playboy e hizo una gira ‘debatiendo’ con su antiguo adversario, Gordon Liddy. Su nuevo producto era la emigración al espacio. Rompió con su hijo; su hija se suicidó, en 1990. Él murió de cáncer a la próstata, en 1996.

Lo mejor que se puede decir sobre la biografía de Leary escrita por Greenfield es que nunca será necesario escribir otra. Greenfield pasó un largo tiempo estudiando su materia; se conocieron en Alger en 1970, cuando Leary era invitado de los Panteras Negras. Ha sido exhaustivo, pero no eficiente. Es bueno que haya entrevistado a los sobrevivientes de esos años; pero no es bueno dejarlos divagar ni no corregir sus textos. Para comenzar, la historia oral es un género poco fiable; en una época en la mayoría de los testigos estaban intoxicados la mayor parte del tiempo, el cuociente de credibilidad que se debe otorgar a sus anécdotas es bajo. El trabajo del historiador es seleccionar y resumir. Y también contar una historia.

El Leary de Greenfield es un hombre cruel y deteriorado. El retrato es convincente. Sin embargo, la gente lo encontraba atractivo -no solamente mujeres guapas sino además colegas y otros famosos. Obviamente era imprudente, engreído, exasperante, y egoísta, pero la gente lo adoraba y gozaban de su compañía. La carrera que más se parece a la de Leary es la de otro psicólogo renegado, Wilhelm Reich, cuya caja de orgón -que acumulaba las energías de la fuerza vital cósmica- estaba de moda entre los iluminados de los años cincuenta. Norman Mailer usaba una caja de orgón; también Dwight Macdonald y Saul Bellow.
En los primeros días el LSD también era una droga de la elite. Mucha gente sin conexión alguna con la contracultura ‘experimentaba’ con ella: Henry Luce y su esposa, Clare Boothe Luce, eran entusiastas usuarios. (La señora Luce pensaba que el LSD debía ser mantenido alejado de las manos de gente corriente. "No queremos que todo el mundo tenga acceso a una cosa tan buena", dijo). Leary administró psilocibina al fundador de Grove Press, Barney Rosset, al que no le gustó. ("Le pago cincuenta dólares la hora a mi psiquiatra para evitar que me ocurran cosas como esta", se quejó. Las drogas psicodélicas fueron probadas por Lenny Bruce, Groucho Marx, y Arthur Koestler ("la noche pasada resolví el secreto del universo, pero esta mañana lo olvidé", dijo). Leary, en conformidad con la política de Huxley, habría sido feliz si el uso de drogas psicodélicas se restringiera a personas como estas en ambientes controlados, las drogas llegaron a la calle y él mismo terminó predicándolas a los chicos. La popularización del LSD no fue cosa de Leary; fue la música. Cuando terminó de oír ‘Sgt. Pepper’ por primera vez, en Milbrook en 1967, se supone que Leary se levantó y anunció: "Mi trabajo ha terminado". La droga psicodélica se había convertido en moda.
Pero no duró mucho. En 1968, el Congreso convirtió la venta de LSD en un delito grave, la posesión en un delito menor, y entregó su control a la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas. En 1970, las drogas psicodélicas fueron clasificadas como drogas de abuso, sin valor médico. Circularon informes científicos de que el LSD causaba daños genéticos; el uso recreativo de la droga empezó a adquirir un aura negativa. Y después de 1968 la economía empezó a empeorar. Fue la recesión de Nixon; la gente se ocupaba sólo de sus carreras. Colgarse era para perdedores. ¿Y de todos modos dónde estaban todas esas grandes ideas? Probablemente Huxley creía que el LSD proporcionaba una ventana hacia la esencia oculta de las cosas como un asunto de convicción, y Leary probablemente creía que era un asunto de conveniencia. Pero la experiencia del LSD es completamente sugestionable. Bajo los efectos de la droga, la gente ve y siente lo que espera ver y sentir, o lo que se les ha dicho que van a ver o sentir. Si esperan que se les revele el secreto del universo, entonces eso es lo que encontrarán. Una ilusión, sin duda, pero eso es lo más cerca que podemos llegar.

Libro reseñado:
Robert Greenfield
Timothy Leary
Harcourt,
$28

24 de octubre de 2008
26 de junio de 2008
©new yorker
cc traducción mQh
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vida y tiempos de timothy leary 2


Nueva biografía, y tal vez la última, del gurú del LSD. Segunda entrega.
[Louis Menand] Después de su experiencia con hongos mexicanos, Leary leyó entusiasmado ‘Las puertas de la percepción’. Tenía un estilo de pseudo-ciencia mística que le convenía a la perfección, una suerte de psicología chamanística deliciosamente inmune a los retos empíricos. Daba la casualidad de que Huxley estaba entonces dictando una charla en el M.I.T. y Leary arregló un encuentro. Almorzaron en el Harvard Faculty Club, que era, y sigue siendo, el escenario más inverosímil en el que planear el futuro del movimiento psicodélico. Pero eso es lo que Huxley y Leary hicieron. La idea de Huxley era que si se podía convencer a los líderes del mundo, el león yacería junto al cordero, y la paz estaría a la mano. La visión atraía a Leary. Después de todo, era simple trabajo socio-psiquiátrico a escala global y administrado no a convictos y delincuentes juveniles, sino a las elites políticas, sociales y artísticas -mucho más divertido. La persona con la que Leary finalmente terminaría uniéndose para la difusión de la ilustración ácida, no fue Huxley, que murió en 1963, el día en que fue asesinado el presidente Kennedy; fue Ginsberg, un hombre que se enorgullecía de saber la dirección y el número de teléfono de todos los que importaban en el mundo cultural. Convencer a gente importante era la misión de todos ellos. El uso de la droga auto-administrada parece haber sido la principal forma de investigación. "Un montón de tipos ociosos en un callejón angosto diciendo ‘Wow’" es como lo describió más tarde uno de los participantes. Leary y sus colegas fueron acusados, en reuniones en la facultad, de estar administrando drogas a sujetos sin ninguna supervisión médica, y un informe sobre la reunión apareció en el diario estudiantil. La historia fue recogida por la prensa nacional, que logró que la Administración de Alimentos y Fármacos (F.D.A.) empezara a regular el uso de drogas psicodélicas. Leary se vio obligado a entregar todas sus existencias de psilocibina al servicio de salud de la universidad, y el proyecto se canceló. Pero empezaron a circular rumores de que estudiantes de Harvard estaban usando ácido y a fines del año académico 1962-1963, el nombramiento de Leary no fue renovado, que se debió a la razón oficial y suficiente de que ya no veía con sus estudiantes. Había ido a California: le dijo a su secretaria que repartiese una lista de lectura y despachase luego a los alumnos.
Técnicamente Leary no fue despedido, pero sí su compañero en el Proyecto Psicodélico, Richard Alpert. Alpert era profesor asistente en Harvard y provenía de una familia rica; poseía un Mercedes, un M.G., un velero, y un Cessna (esto fue en la época en que la mayoría de los profesores asistentes de Harvard apenas tenían un Cessna). Fue acusado de dar LSD a los estudiantes -de acuerdo a Greenfield, a cambio de favores sexuales. La historia de Alpert generó una enorme publicidad, de la que Leary, cuyo caso era relativamente mundano, se benefició. Los dos adoptaron prudentemente la pose de que estarían mejor sin Harvard, y artículos sobre ellos empezaron a aparecer en Look, Esquire, el Saturday Evening Post, y Times Magazine. Se hicieron famosos como los dos profesores de Harvard -¿genios? ¿parias? ¿quién sabe?- que habían sido despedidos por ser demasiado excéntricos Justo en esos momentos históricos se estaba formando una audiencia tolerante y excéntrica para la que ser expulsado de Harvard probaba la propia rectitud. Leary vivió como fugitivo durante seis años.
El inmortal mensaje de Leary a su público -‘Turn on, tune in, and drop out’ [Únete, ponte a tono y abandona lo demás]- fue recogido rápidamente y ampliamente usado, lo que no es muy sorprendente, por varias razones. Una es que a mediados de los años sesenta, el idioma de la cultura comercial era el habla sobre las drogas. Casi todo se publicitaba como el equivalente moral, legal y sensorial de la experiencia de drogas, desde la música pop hasta el evangelismo. (Billy Graham: "Únete a Cristo, ponte a tono con la Biblia y abandona los pecados"). Todo tipo de productos afirmaba poder seducirte y colocarte. Pero la otra razón de por qué la frase de Leary fue adoptada como lema publicitario es que fue pensada como un lema publicitario. La inspiración venía de un visionario pop contemporáneo, Marshall McLuhan. En 1966, McLuhan y Leary almorzaron en el Plaza Hotel de Nueva York; allá, según contó Leary, McLuhan le ofreció el siguiente consejo:

La clave para tu trabajo es la publicidad. Estás promoviendo un producto. El nuevo cerebro, mejorado y acelerado. Debes usar las técnicas actuales para despertar el interés del consumidor. Asocia al LSD con las cosas buenas que puede producir el cerebro -belleza, diversión, asombro filosófico, revelación religiosa, mayor inteligencia, romance místico. El boca a boca de consumidores satisfechos ayudará, pero convence a tus amigos roqueros para que escriban canciones sobre el cerebro.

Y también: Saluda tranquilo. Irradia coraje. No te quejes nunca, ni muestres tu enfado. Está bien si te tienen por extravagante y excéntrico. Después de todo, eres profesor. Pero una apariencia de confianza es la mejor publicidad. Tienes que hacerte conocer por tu sonrisa.

Haya o no sido McLuhan el que enunció estos preceptos, guiaron a Leary durante el resto de su vida. Él fue el vendedor de la contracultura, y siempre llevó, en toda ocasión, la misma sonrisa beatífica, un rictus entre una sonrisa dichosa y despreocupada y la mirada congelada de una estrella de cine ante los focos. Una de sus ex-esposas lo describió como "la sonrisa del ego comiéndose a la personalidad",
El consejo de Leary de abandonarlo todo es una de esas cosas que dan a los historiadores la ilusión de que la conducta de masas es provocada por ideas populares, cuando lo más habitual es que las ideas sean popularizadas por conducta de masas ya en curso. Debido al aumento en la tasa de natalidad que empezó en 1946, el número de personas entre dieciocho y veinticuatro años en Estados Unidos subió de quince millones en 1955, a veinticinco millones en 1970; durante los sesenta, la inscripción universitaria se duplicó, de tres millones y medio de estudiantes a algo menos de ocho millones. Los tiempos eran buenos; fueron los años ‘go-go’ en Wall Street, la era de los cañones y la mantequilla, Vietnam y la Gran Sociedad. El gasto fiscal cebó la escopeta. Los jóvenes se bajaban del sistema porque era económicamente sustentable, y porque había más de ellos que el sistema no podía absorber. El fenómeno era más complicado, por supuesto -los sistemas sociales no se regulan a sí mismos tan ordenadamente-, pero la gente encontró natural renunciar a las ambiciones de los años sesenta, y recibieron sus mantras de adultos como Leary.
Leary reveló su lema en un congreso sobre el LSD en Berkeley, en 1966. (La posesión de LSD no era ilegal, aunque su fabricación no autorizada se había convertido recién en un delito menor). Estaba en la cresta de su onda personal. Después de abandonar Harvard, Leary y Alpert trataron de establecerse en un hotel cerca de Acapulco, donde exploraron el potencial religioso de los psicodélicos y ofrecían a los cientes una experiencia en lo transcendental, pero el gobierno mexicano los expulsó. Fueron rescatados por un joven y adinerado corredor de bolsa llamado Billy Hitchcock, que puso a su disposición la finca de mil hectáreas de su familia, en Millbrook, en el condado de Dutchess, a dos horas al norte de Nueva York. Millbrook se convirtió en el escenario de un extendido movimiento de contracultura, un lugar donde las decenas de residentes (muchos de ellos con niños, a los que también daban drogas) y un variable reparto de visitantes cantando, meditando, participando en juegos sexuales y consumo de drogas psicodélicas, con Leary y su tercera esposa, Nena von Schlebrugge (más tarde la madre de Uma Thurman), y la cuarta esposa, Rosemary Woodruff. El dios Krishna disfrutó de un inesperado incremento en la cantidad de oraciones dirigidas hacia él desde el norte de Nueva York, y los Beatles sonaban en el tocadiscos veinticuatro horas al día. En una ocasión, llegó el bus de los Alegres Bromistas, con Neal Cassady, la musa masculina de los Beats y héroe de ‘On the road’, en el volante. Pero los Bromistas estaban acostumbrados a jugar con los Hell’s Angels; no tenían paciencia para peaceniks alucinados, y la visita terminó mal.
Para entonces, Leary había confeccionado una ciencia de los psicodélicos, que explicó en una larga entrevista en Playboy, presentada como una "sincera conversación con el controvertido ex profesor de Harvard". El LSD, explicaba Leary, pone al usuario en contacto con su propio pasado ancestral y con la memoria genética de todas las formas de vida, que está inscrita en los genes de cada persona. En el futuro psicodélico, explicó Leary, "cada persona será su propio Buda, su propio Einstein, su propio Galileo. En lugar de depender de conocimiento muerto, estático y enlatado transmitido por otros productores de símbolos, usará su período de vida de unos ochenta años para explorar todas las posibilidades de la aventura humana, prehumana e incluso subhumana". El entrevistador, un hombre admirable y honesto, preguntó si eso quería decir que el viaje en el espacio era posible. Leary dijo que lo era:

LEARY: Ese es justamente el proyecto particular en el que he estado trabajando últimamente con LSD. He dibujado mi árbol genealógico y trazado mi pasado tan lejos como pude hasta Irlanda y Francia.
PLAYBOY: ¿Le fue bien?

Ser tu propio Einstein suena bastante bien; sin embargo, los lectores de la revista pensaron probablemente que los otros usos del LSD mencionados por Leary apelaban más directamente a sus preocupaciones inmediatas.

LEARY: Con el LSD se libera una enorme cantidad de energía de cada fibra de tu cuerpo, y más especialmente en la energía sexual. No hay duda de que el LSD es el afrodisíaco más poderoso que ha descubierto el hombre.
PLAYBOY: ¿Podría dar ejemplos?

Libro reseñado:
Robert Greenfield
Timothy Leary
Harcourt,
$28

22 de octubre de 2008
26 de junio de 2008
©new yorker 
cc traducción mQh
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murió hayden carruth


Poeta y crítico literario. A los 87.
[William Grimes] Murió en su casa en Munnsville, Nueva York, Hayden Carruth, cuyos versos libres, precisos y apasionados, asumieron miríadas de formas y lo caracterizaron como uno de los poetas más variados e intelectualmente ambicioso de su generación. Tenía 87 años.
La causa de su muerte fueron complicaciones tras sufrir una serie de derrames cerebrales, informó Brooks Haxto, poeta y amigo.
Aunque conocido sobre todo como crítico literario, reseñador y editor, Carruth publicó cerca de treinta libros de poesía que giraban, en un lenguaje cargado y tenso, sobre temas como la locura, la soledad, la muerte y la fragilidad de la naturaleza.
"Tenía una gran variedad de poemas... Más que cualquier otro", dijo el poeta Galway Kinnell, un amigo de toda la vida. "Estaba interesado, muy interesado, en todo, y podía escribir sobre cualquier cosa".
La tensión entre el caos del corazón humano y el sublime orden de la naturaleza impregnaba sus mejores obras con la sensación de una lucha trascendental, "con la cualidad de las palabras contra la tormenta del Rey Lear", como dijo el crítico Geoffrey Gardner. Carruth escribió: "Creo que mis poemas existen en un estado de tensión entre el amor de la belleza natural y el temor de la insignificancia o el absurdo".

Carruth nació en Waterbury, Connecticut, y se crió en Woodbury, donde su padre trabajaba como periodista y editaba un periódico. Empezó a leer y escribir poesía cuando era niño y pronto adquirió su pasión por el jazz, cuyas improvisaciones, contra el telón de fondo de un compás estructurado, llegaron a ser fundamentales en su noción de poesía.
En la escuela secundaria reporteaba sobre deportes para un semanario local. En la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, donde sacó su bachillerato en 1943, escribió para publicaciones estudiantiles y ayudó a editar The Tar Heel, el diario del campus. También descubrió la poesía de William Butler Yeats, que le envió el alentador mensaje, escribió más tarde, de que "es posible ser loco y poeta".
Después de servir en Italia durante dos años en la fuerza aérea del ejército en la Segunda Guerra Mundial, se inscribió en la Universidad de Chicago bajo la G.I. Bill, obteniendo su licenciatura en 1948. Tras graduarse, publicó la revista Poetry durante un año y trabajó en la University of Chicago Press.

En 1953, después de sufrir una crisis nerviosa y luchar contra el alcoholismo, sufrió un tratamiento de electrochoques en Bloomingdale, un hospital psiquiátrico privado en White Plaines, Nueva York. Al salir, atormentado por el temor que la causaban la gente y los espacios abiertos, pasó años viviendo en los márgenes, en el ático de la casa de sus padres y elaborando una filosofía personal que encajaba con los existencialistas europeos, como Albert Camus, que tuvo sobre él una profunda influencia y fue el tema de su libro ‘After ‘The Stranger’: Imaginary Dialogues With Camus’ (1964).
En un paso tentativo de apertura hacia el mundo, Carruth se mudó a un chalet en una finca en Norfolk, Connecticut, de propiedad de James Laughlin, fundador y director de New Directions Press, donde trabajaba clasificando archivos.
Después de casarse con Rose Marie Dorn, su tercera esposa, se mudó a una pequeña casa junto a un arroyo cerca de Johnson, Vermont. El matrimonio terminó en divorcio. Le sobreviven su cuarta esposa, Joe-Anne McLaughlin Carruth; un hijo, David, de Munnsville; y tres nietos.
Mientras sobrevivía trabajando como editor independiente, reseñador, mecanógrafo y en tareas agrícolas, Carruth escribía poesía, que empezó a aparecer en publicaciones como The New Yorker y Partisan Review. Desde 1971 hasta su muerte, fue consultor de The Hudson Review, y desde 1977 a 1983 fue el editor de poesía de Harper’s.
Su primera antología, ‘El cuervo y el corazón’ [The Crow and the Heart], publicado en 1959, llamó la atención de James Dickey, que encontró que muchos de sus poemas eran amanerados y académicos, pero observó con aprobación "una suerte de frenética elocuencia, al borde de la histeria", en poemas como ‘The Asylum’.
Carruth consolidó su reputación en libros como ‘Journey to a Known Place’ (1961), ‘The Norfolk Poems’ (1962), ‘North Winter’ (1964), ‘From Snow and Rock, From Chaos’ (1973) y ‘Brothers, I Loved You All’ (1978). Sus penurias como paciente psiquiátrico le proporcionaron la materia prima para su ‘The Bloomingdale Papers’ (1975). También escribió una novela, ‘Appendix A’ (1963).
Pero continuó escribiendo poesía. Después de dejar Vermont para ejercer un cargo de docencia en la Universidad de Siracusa en 1979, publicó ‘The Sleeping Beauty’( 1982), un largo poema de 124 estrofas de sonetos de su propia invención que llamó párrafos. En ‘Asphalt Georgics’ (1985) incorporó el habla coloquial en poemas que arremetían contra lo que un reseñador llamó "la universal y plástica intrascendencia del centro comercial". Su antología ‘Huevos revueltos & whiskey’ [Scrambled Eggs & Whiskey] ganó el Premio Nacional del Libro para poesía en 1996.
Con el tiempo, el tono dominante en la poesía de Carruth se tornó elegíaco. El dolor por las pérdidas humanas, la impensable brutalidad y las catástrofes ecológicas se convirtieron en temas dominantes.
"Lamentarse, se reconozca o no, es el contexto inevitable y en cierto sentido necesario, el cimiento, de toda actividad y pensamiento humanos", escribió en 2003. "Hablando intelectualmente, es el suelo donde estamos parados".

13 de octubre de 2008
30 de septiembre de 2008
©new york times
cc traducción mQh
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