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literatura

murió james crumley


Escribió siete pero rudas novelas de detective, incluyendo ‘The Last Good Kiss’. "Había algo en la belleza y en la elegancia de la prosa que creo es la cosa más importante de Crumley", dijo Otto Penzler, fundador de Mysterious Press. James Crumley murió a los 68 años.
[Dennis McLellan] Murió James Crumley, venerado e influyente escritor de novelas policiales cuyas despiadadas historias de detectives ambientadas en Montana y otras localidades del Oeste fueron elogiadas tanto por su rudeza como por la cualidad lírica de su prosa. Tenía 68 años.
Crumley murió el miércoles por complicaciones renales y enfermedades pulmonares en un hospital de Missoula, Montana, informó su mujer, la escritora y artista Martha Elizabeth.
Según su propia definición como "hijo bastardo de Raymond Chandler", Crumley escribió siete novelas policiales en torno a dos detectives contra el telón de fondo no de las viciosas calles de Los Angeles, sino en lo que llamó "mis retorcidas autopistas de las montañas del Oeste".
Los detectives privados de Crumley, C.W. Sughrue y Milo Milodragovitch, eran, según escribió en 2001 el escritor Jerome Weeks, del Dallas Morning News, "hombres hoscos y violentos cuya drogadicción y travesuras carnales dejarían estupefacto a un rinoceronte".
Para distinguir a sus dos detectives, Crumley sugirió recordar que "el primer impulso de Milo es ayudarte; el de Sughrue es dispararte a los pies".
La primera frase de Sughrue en su novela de 1978, ‘The Last Good Kiss’, que muchos consideran su obra maestra, es considerada un clásico, y sus aficionados la recitaban a menudo en sus sesiones de firma de autógrafos:
"Cuando al fin alcancé a Abraham Trahearne, lo encontré bebiendo cerveza con un bulldog alcohólico llamado Fireball Roberts, en un destartalado tugurio en las afueras de Sonoma, California, bebiéndose el corazón de una bonita tarde de primavera".
Otto Penzler, propietario de Mysterious Bookshop en Nueva York, llamó ‘The Last Good Kiss’ la mejor novela de detectives privados que ha leído en su vida.
"Es verdad", dijo al Times el viernes. "Tenía una cualidad poética que no creo que haya alcanzando nadie antes. Yo veneraba a Raymond Chandler, pero había algo en la belleza y en la elegancia de la prosa que creo es la cosa más importante de Crumley".
Penzler dijo que "aunque el personaje de su serie [Sughrue] era un alcohólico y un drogadicto, todavía tenía una visión romántica en cuanto a hacer lo correcto".
Eso es verdad en todas las obras de Crumley, dijo Penzler, que publicó la segunda novela con Sughrue, ‘The Mexican Tree Duck’, que ganó el Premio Dashiell Hammett de 1994 para la Mejor Novela Policial.
Aunque nunca fue un éxito de ventas, Crumley tenía una importante audiencia cult y era elogiado por la crítica. "Simplemente nunca encontró una audiencia de masas", dijo Penzler, "y me gustaría poder decirte por qué. Pero no lo sé".
Dijo que aquellos que no conocían al enorme y pesimista autor podrían no entender, "pero era un hombre que tenía un corazón de oro y adoraba al mundo y la vida. Era algo gruñón, pero si le mirabas a los ojos te dabas cuenta que estaba mirando en tu alma, que entendía todo".

Hijo de un capataz de un yacimiento petrolífero, Crumley nació el 12 de octubre de 1939, en Three Rivers, Texas.
Estudió en el Instituto Tecnológico de Georgia durante un año antes de enrolarse en el ejército de 1958 a 1961. Más tarde obtuvo su diploma de bachiller en historia en la que ahora es la Texas A&M University en Kingsville, y su licenciatura en bellas artes y escritura creativa en la Universidad de Iowa en 1966.
Cuando seguía el programa de literatura, escribió una buena parte de lo que sería su primer libro: ‘One to Count Cadence’, una novela sobre la Guerra de Vietnam publicada por Random House en 1969.
David Dempsey escribió en New York Times Book Review que la novela "se sitúa en los márgenes de la guerra durante los primeros días de nuestra intervención en Vietnam, y [es] un convincente estudio sobre la gratuidad de la violencia entre los hombres... Es una historia de bares, peleas y burdeles, y no conozco a ningún escritor que lo haya hecho mejor".
Crumley, que se mudó primero a Missoula en 1966 para enseñar inglés en la Universidad de Montana, enseñó más tarde literatura en institutos y universidades en todo el país.
También pasó diez años en Hollywood escribiendo guiones que no llegaron a la pantalla y trabajando como doctor de guiones [script doctor], y escribió, con Rob Sullivan, el guión de ‘The Far Side of Jericho’, que fue estrenada en el Festival de Cine de Santa Fe en 2006.
El segundo libro que publicó Crumley fue ‘The Wrong Case’, una novela policial de 1975 en la que introdujo a su detective Milo Milodragovitch. Los dos detectives de Crumley aparecieron juntos en su novela de 1996, ‘Bordersnakes’.
Su última novela, ‘The Right Madness’, con Sughrue, fue publicada en 2005 y fue finalista en el Premio Literario de Misterio de Los Angeles Times [Los Angeles Times Book Prize for Mystery/Thriller] de 2005.
"Era un exquisito prosista", dijo el viernes Molly Stern, la editora de Crumley en Viking, que publicó su ‘The Right Madness’. "Siempre digo que era un poeta de la violencia".
Considerándolo un escritor auténtico, Stern dijo que Crumley "era increíblemente osado con el lenguaje. Desde el desarrollo de una escena donde ocurría algo realmente espantoso hasta la descripción de un momento cómico, su lenguaje para describir esas cosas fue siempre malvadamente descarado. Aceptaba riesgos que resultaban bien. Creo que un montón de escritores policíacos lo adoraban porque no había nada realmente rudo en lo que escribía. Él era de verdad".
Además de su esposa Martha, su quinta esposa en dieciséis años, le sobreviven tres hijos de su segundo matrimonio (David, Elizabeth y Mary), dos hijos de su cuarto matrimonio (Chris y Conor), su hermano John, ocho nietos y dos biznietos.

dennis.mclellan@latimes.com

1 de octubre de 2008
20 de septiembre de 2008
©los angeles times
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nuevo capítulo en crimen de cape cod


Caso de asesinato en Cape Cod tiene nuevo capítulo.
[Corey Kilgannon] Truro, Massachusetts, Estados Unidos. Peter Manso ha cortejado siempre la controversia para fomentar sus libros, incluyendo sus biografías de Norman Mailer y Marlon Brando y una provocadora descripción de Provincetown, en la punta de Cape Cod.
Y no falta polémica en torno al libro que está escribiendo para Simon & Schuster sobre el comentado crimen de Christa Worthington, una escritora sobre moda que fue violada y asesinada aquí en 2002, justo al sur de Provincetown.
El libro, que Manso promete que será una "bomba", acusando a un sistema judicial corrupto e inepto plagado de favoritismo y corrupción. El autor ha estado entregando algunos bocados escandalosos a la prensa y basureando abiertamente a funcionarios policiales, diciendo que controlan esta ciudad costera como un "suburbio racista de Mississippi".
Pero Manso ha tropezado con algunos de esos mismos agentes de policía. La semana pasada, un gran jurado del condado de Barnstable lo acusó de doce cargos, incluyendo delitos graves, el más importante de los cuales -posesión de un arma de guerra- puede terminar en una sentencia a diez años de prisión.
Los cargos se derivan de un allanamiento efectuado por la policía en la casa de Manson en Truro en diciembre pasado. Inicialmente fue acusado en un tribunal de distrito local, pero el caso repercutió y fue transferido al Tribunal Superior.
"¿Cuándo oíste por última vez que alguien pudiera ser condenado a diez años de cárcel por no renovar su permiso para portar armas?", preguntó Manso, que dice que ha sido "acusado en falso y perseguido selectivamente por el mismo fiscal que está en el centro de mi libro".
Ese fiscal de distrito es Michael O’Keefe, cuya jurisdicción es Cape Cod y al que Manso ha acusado repetidas veces de estropear el caso de la señora Worthington, de 46 años.
Durante el juicio Manso ayudó al equipo de la defensa, que alegó que McCowen tenía una relación sexual consensual con Worthington, y que no fue él quien la mató. Después del veredicto Manso lo echazó y continuó recopilando evidencias para fundamentar sus reclamos de que el veredicto fue el resultado de una investigación impropia, corrupción policial, torpeza del laboratorio de criminalística y el racismo del jurado.
Manso dice que la acusación de posesión ilegal es una represalia por su cruzada, y que ha revelado un punto débil fuera de temporada de esta tierra de vacaciones con rollos de langosta y veleros.
"Quiero decir, aquí tienen casas gente como Noam Chomsky y Doris Kearns Goodwin, y aquí reina el caos", dijo Manso en una conferencia telefónica desde Berkeley, California, donde también posee una casa.
Localizado por teléfono el martes, O’Keefe no quiso hacer comentarios, excepto para decir que Manso "sobreestima su importancia". Agregó que el caso lo lleva la oficina del fiscal de distrito del condado de Plymouth para evitar un conflicto de intereses.
Una funcionaria de la oficina del fiscal de distrito de Plymouth, Bridget Norton Middleton, dijo el martes que Manso fue acusado en base a la evidencia requisada y que debía volver al Tribunal Superior de Barnstable el 1 de octubre para ser informado de los nuevos cargos. La acusación más grave se relaciona con un rifle de asalto semi-automático AR-15 que Manso guardaba en el armario de su dormitorio -cargado, según la policía-, además de cuatro cargadores de munición.
Manso llamó al arma "una afectación literaria" que compró legalmente antes de que una nueva ley convirtiera en ilegal su posesión, después de ver uno de esos rifles en manos de Michael Korda, el editor en jefe de Simon & Schuster, que publicó la biografía de Manso sobre Brando.
"Escuche, Michael Korda tenía uno, Hunter Thompson tenía uno. Pensé que tener uno sería chévere", dijo Manso.

La policía encontró el arma -junto con una pistola calibre 38 en un cajón del escritorio, y un rifle calibre 22 en la estantería de un armario- en la casa de Manso en Longnook Road aquí, mientras pasaba el invierno en California.
La policía dice que respondieron al sistema de alarma de Manson, entraron a la casa y vieron el rifle cargado en una estantería del armario. Obtuvieron una orden de allanamiento y volvieron, encontrando las otras armas. Manso fue acusado de "posesión de un rifle de alto poder", por la posesión del rifle de asalto. Otras acusaciones tienen que ver con la expiración de sus permisos para poseer armas de fuego y con que las armas no tenían seguros en el disparador. Tampoco habían sido guardadas adecuadamente.
Manso dijo que obtuvo los permisos para poseer armas de fuego cuando eran legales y que no se enteró del cambio de las leyes estatales de Massachusetts en 1998, que impusieron la obligación de renovar la inscripción de las armas cada cuatro años.
Manso dijo que fue "tonto" no haber descargado ni guardado las tres armas, pero observó que él no tiene antecedentes criminales y que la policía de Truro sabía desde hace años que él tenía esas armas. De hecho, dijo, el jefe de policía, John J. Thomas, lo ayudó a conseguir el permiso, ahora caducado.
El jefe de policía Thomas no respondió nuestras llamadas pidiéndole que comentara esos dichos. Gary Palmer, miembro de la comisión de concejales de Truro, dijo que los agentes de policía habían actuado correctamente en el manejo tanto del caso de Worthington como en el caso de las armas de Manso.
"Creo que se está agarrando de un clavo ardiendo con esas acusaciones de corrupción", dijo Palmer sobre Manso. "Es un caso terminado. Él tenía un rifle de asalto cargado y no tenía un permiso. A ese tipo de atraen las polémicas, pero esta vez se acercó demasiado".
El caso de Manso es una extraña coda para uno de los casos de homicidio más llamativos de Massachusetts en décadas. La señora Worthington, una heredera educada en Vassar que había trabajado para Elle y era una escritora independiente para Harper’s Bazaar, The New York Times y otras publicaciones, tuvo un hijo fuera del matrimonio; el padre era un pescador de la localidad. El cuerpo de Worthington fue encontrado en un charco de sangre, apuñalada, mientras el niño de dos años trataba de arrullarla. McCowen, entonces de 33 años, fue detenido tres semanas más tarde.
Después del veredicto, los familiares de varios jurados contaron a Manso que algunos jurados tenían prejuicios raciales, lo que Manso transmitió al juez Gary A. Nickerson, que interrogó a los jurados en una audiencia. El juez determinó posteriormente que no había motivos para un segundo juicio.
Manso, 67, ha vivido irregularmente en Provincetown desde su niñez y es conocido tanto por su franqueza como por su Porsche Carrera plateado y sus casas lujosas.
Desde la publicación de la biografía de Brando en 1994, Manso ha sido citado frecuentemente en las páginas sociales en controversias sobre el actor, que murió en 2005, y su familia. El libro de Manso de 2002, ‘Ptown: Art, Sex, and Money on the Outer Cape’, descosió a la elite gay de Provincetown.
Y su biografía de 1985, ‘Mailer, His Life and Times’ -que Simon & Schuster volverá a publicar este otoño con un nuevo prefacio escrito después de la muerte de Mailer el año pasado- enfureció a Mailer, con quien Manso compartió alguna vez una casa en Provincetown. Mailer escribió cartas a los diarios diciendo que eran "enemigos confirmados".
Manso dijo que la fiscalía estaba tratando de desacreditarlo a él y a su libro y le había hecho difícil seguir reporteando y escribiendo. El último capítulo, dijo, giraría sobre su propio caso, un informe que escribirá a medida que el caso vaya progresando.
La publicidad sobre el caso no le hará mal, reconoció Manso. "Sólo me ayudará a vender el libro", dijo. "Si acaso lo puedo terminar".

29 de septiembre de 2008
28 de agosto de 2008
©new york times 
cc traducción mQh
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muerte de david foster wallace


Escritor posmoderno fue encontrado muerto en su casa.
[Timothy Williams] David Foster Wallace, cuyas obscuras e irónica novelas, cuentos y ensayos le cosecharon una enorme audiencia y lo convirtieron en uno de los escritores más influyentes de su generación, fue encontrado muerto en su casa en California el viernes pasado, aparentemente tras cometer suicidio, informaron las autoridades.
Wallace, 46, mejor conocido por su extensa novela ‘La broma infinita’ [Infinite Jest], de 1079 páginas, fue hallado por su esposa, Karen Green, al volver a casa. El escritor se ahorcó, dijo el sábado noche un portavoz de la policía de Claremont, California.
Wallace era profesor en el departamento de Inglés del Pomona College, en Claremont.
"Sé que se ha marchado un gran novelista, pero lo conocíamos también como un gran maestro, con un profundo interés por sus alumnos, que lo adoraban. Eso es lo que vamos a extrañar", dijo Gary Kates, decano del Pomona College.
Wallace había enseñado en el pequeño instituto de artes liberales desde 2000, y tenía la cátedra Roy Edward Disney en Escritura Creativa. Impartía uno o dos cursos cada semestre a unos doce alumnos cada vez, dijo Kates.
En los años noventa Wallace irrumpió en el mundo literario con un estilo descrito a menudo como "pirotécnico" e incomprensible, y fue comparado con escritores como Jorge Luis Borges, Thomas Pynchon y Don DeLillo.
Su obra ‘La broma infinita’, publicada por Little, Brown & Company en 1996, está ambientada en un futuro no muy lejano, en una época llamada el Año de la Ropa Interior del Adulto Dependiente y gira, en líneas generales, sobre la adicción y sobre cómo la necesidad de placer y diversión puede interferir con la conexión humana.
En una reseña bibliográfica en el New York Times, Jay McInerney escribió que "el esqueleto satírico [de la novela] es expuesto mediante varias historias a escala doméstica y toneladas de hiperrealistas detalles cotidianos".
"El efecto total", escribió McInerney, "es algo parecido a una brillante carrocería Vonnegut envuelta en capas y capas de Zola posmilenario".
La novela abundaba en referencias a la alta y baja cultura por igual, y al final contó con más de cien páginas de notas al pie de página, que era algo característico del estilo de Wallace.
Las solapas de sus libros eran escritas por novelistas contemporáneos como Jonathan Franzen y Rick Moody, que eran ambos amigos de Wallace.
Michael Pietsch, que publicó ‘La broma infinita’, dijo el sábado noche que el mundo literario había perdido a uno de sus grandes talentos.
"Tenía una mente que estaba trabajando constantemente en más cilindros a la vez que la mayoría de la gente, pero eran increíblemente amable y bueno", dijo Pietsch. "Era un escritor al que otros escritores miraban con respeto".

Wallace nació en Ithaca, Nueva York. Su padre, James Donald Wallace, era profesor de filosofía en la Universidad de Illinois, y su madre enseñaba inglés en una escuela comunitaria en Champaign, Illinois.
En el Amherst Colllege, Wallace tuvo filosofía como su asignatura principal y había planeado estudiar matemáticas o filosofía. Pero tras su graduación en 1987, se inscribió en el programa de escritura creativa de la Universidad de Arizona, donde escribió su primera novela, ‘The Broom of the System’, que la crítica recibió con elogios.
Al año siguiente publicó una antología de cuentos, ‘La niña del pelo raro’ [Girl with Curious Hair], que consolidó su reputación como maestro del posmodernismo. Ocho años después volvió con ‘La broma infinita’, que se convirtió en toda una sensación literaria.
"Era irónico, pero al mismo tiempo era tentador arriesgarse emocionalmente", dijo Kathleen Fitzpatrick, directora del departamento de estudio de medios de comunicación en el Pomona College, que conocía a Wallace. "Buena parte de la literatura contemporánea utiliza la ironía como un modo de protegerse, pero él nunca hizo eso. Era como muchos de los novelistas posmodernos, pero más valiente".
Pietsch dijo que aunque la obra de Wallace era compleja y de numerosos niveles, era su sentido del humor lo que permitía que la gente lo siguiera leyendo.
"Escribía cosas sensacionales", dijo Pietsch. "Era divertido y brillante. Los lectores toleraban sus largas y complicadas novelas porque les hacían reír".
Entre sus otros trabajos se encuentra ‘Entrevistas breves con hombres repulsivos’ [Brief Interviews with Hideous Men], una colección de cuentos, y ‘Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer’ [A Supposedly Fun Thing I’ll Never Do Again], una colección de ensayos.

27 de septiembre de 2008
14 de septiembre de 2008
©new york times
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murió gregory mcdonald


Autor de ‘Fletch’. El prolífico autor también escribía para el Boston Globe.
Murió Gregory Mcdonald, escritor conocido por sus exitosas novelas de la serie ‘Fletch’, en Pulanski, Tennessee, el 7 de septiembre, después de una larga batalla contra el cáncer. Tenía 71 años.
Cuatro de sus novelas ‘Running Scared’ [La prueba del crimen], ‘La fortuna de Fletch’ [Fletch; Fletch, el camaleón], ‘Fletch Lives’ [Fletch revive] y ‘The Brave’ [El sacrificio], fueron llevadas al cine como largometrajes.
Originalmente de Nueva Inglaterra, Mcdonald estudió en Harvard, ganó dos veces el premio Edgar Allan Poe de la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos [Mystery Writers of America] y a menudo se le atribuyó la invención del misterio diurno. Publicó veintiséis libros, quince de los cuales novelas de misterio -y entre ellas ‘Fletch’, ‘Flynn’ y ‘Skylar’.
Otras obras son ‘Safekeeping’, ‘Exits and Entrances’, ‘Merely Players, y ‘A World Too Wide’.
Mcdonald también trabajó durante siete años para el Boston Globe, como periodista, redactor de artes y humanidades, columnista y miembro del consejo editorial.
Su libro ‘The Education Of Gregory Mcdonald’, una colección de sus escritos para The Globe, será republicada en noviembre por Seven Stories Press, bajo el nuevo título de ‘Souvenirs Of A Blown World’.
‘Fletch’, publicada en 1974, fue la primera de una serie de novelas sobre un reportero llamado Irwin M. Fletcher, retratado en la película de Chevy Chase de 1985. Otra novela de la serie ‘Fletch’, ‘Fletch Won’, está en preproducción.
Cuando se publicaron las novelas de ‘Fletch’ por primera vez, se vendieron millones de copias en todo el mundo. Su agente, David List, contó que le había dicho que "viví una experiencia que pocos escritores han vivido: sé cómo se siente una estrella de cine".
Le sobreviven su esposa, Cheryle, y cinco hijos.

27 de septiembre de 2008
10 de septiembre de 2008
©variety
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publican inédito de cabrera infante


Cabrera Infante resucita como un bolero. Hoy aparece en España ‘La ninfa inconstante’, novela inédita del cubano ganador del Premio Cervantes.
[J. A. Masoliver] Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) dejó acabada pero inédita ‘La ninfa inconstante’, que ahora ha recuperado su viuda. Un relato ambientado en 1957 sobre el amor a una muchacha, con la voluntad autobiográfica y la riqueza verbal características del escritor cubano.
Los sesenta fueron, en tantos sentidos, fabulosos, y en tiempos de fábula nada mejor que las del boom. Una de las grandes revelaciones fue la que debería formar parte de una trilogía, ‘Tres tristes tigres’, de Guillermo Cabrera Infante (Gibara, Cuba, 1929 - Londres, 2005), premio Biblioteca Breve 1964, un habanero desbordamiento verbal, musical, vital y sentimental. En 1969 publicó ‘La Habana para un infante difunto’, la que en realidad debería abrir la serie. Podría decirse que su novela hasta ahora inédita ‘La ninfa inconstante’ cierra la trilogía.
Cabrera Infante ha dejado numerosos manuscritos, aunque no sabemos en qué estado. Sus amigos creíamos incluso que esa ninfa inconstante no existía más que en su imaginación. La prueba de que, de nuevo, nos equivocábamos la tenemos ahora en nuestras manos.
Cabrera Infante logró terminar la novela, aunque no llegó a corregirla ni a pasarla a máquina. De la edición se ha encargado su viuda, Miriam Gómez. Consuela saber que la fiel compañera durante los largos años del exilio no haya tenido que modificar nada. Con correcciones o no, nos encontramos con una novela impecablemente organizada, con la habitual riqueza verbal de Cabrera Infante y con la garantía de que un escritor exigente como él ha dado el visto bueno para su publicación: "La novela está completa pero desorganizada. Trata de hacerlo tú, no ahora que estás muy ocupada cuidándome, sino después, cuando acabe todo". Para añadir: "Ha de tener la intensidad de un bolero", dijo el cubano, luego murió.

Canción para La Habana
No es ninguna frivolidad. El bolero es una parte esencial de la vida cubana. Ha dado título a uno de sus libros de cuentos, ‘Ella cantaba boleros’, y aparece como música (y letra) de fondo en todas sus novelas, homenaje a la cultura popular por parte de un autor de una sólida cultura, como lo confirman el mencionado ‘Puro humo’ y ‘Cine o sardina’. En ‘La ninfa inconstante’, boleros, citas de sus autores preferidos, incorporación de frases literarias, forman parte del tejido narrativo como lo forman las continuas referencias autobiográficas o a otras obras suyas, los juegos de palabras o la imitación del lenguaje habanero: lecturas para un iniciado que saboreará todos los guiños. Pese a estar escrita ya en el exilio, las referencias al tantas veces denostado Batista son mínimas, lo que resulta lógico en un narrador a quien, nos dice, le interesa la literatura más que la vida: "No quiero hablar de política sino de poética, de la experiencia literaria, siendo un desdén adquirido por la experiencia".
Pasiones que son obsesiones. El narrador es, por supuesto, Cabrera Infante, aquí G. o Gecito, el mismo que firmaría G. Caín como crítico de cine en la revista Carteles. Una voluntad autobiográfica que recorre todos sus libros, con referencias a su familia, a su personalidad (‘Todo me pasa de noche’, ha nacido para el chiste y la chacota, no se sabe nunca si habla en serio o en broma), a su estética (su pasión por las citas, la confusión entre verdad y ficción) o a sus obras. Le alimentan pasiones que son obsesiones. El cine ( ‘¿Qué sería de mí sin el cine?’). La música, especialmente el bolero, que nos acompaña a lo largo de la novela, "canciones que dictan los recuerdos", "oye como el bolero se vuelve una balada. La música es la madre de las musas", "si yo pudiera escribir boleros, no me importaría escribir música". Los juegos de palabras y las citas, una dinámica verbal provocadora y consecuencia del dinamismo total de la narración. La Habana, que aquí recorremos como Leopold Bloom recorre Dublín en el ‘Ulises’ de Joyce.
Y, primus inter pares, las mujeres y la compleja relación con ellas, en "un eterno juego entre engaño y desengaño".
Las mujeres que son aquí una sola mujer, Estela, elusiva ninfa que juega a mujer, amor de un verano recuperado a través del recuerdo y eternizado a través de la escritura: "Recordarla es grabarla en el recuerdo. Yo la recuerdo toda", "un abismo nos une: ella murió y yo vivo para escribir este libro". En torno a una serie de encuentros y desencuentros, de recorridos por la ciudad, giran otros encuentros no menos extraños que amplían considerablemente el marco de la novela: las reflexiones en torno a las mariposas, a John Ruskin y la ausencia de vello en las estatuas, la doctora lesbiana amiga de Estela, Olga Andreu mordiéndose las uñas de los pies o Junior tumbando a Hemingway en un improvisado combate de boxeo.
Imposible comparar ‘Tres tristes tigres’ o ‘La Habana para un infante difunto’ con esta novela. Son tres libros escritos y leídos en tiempos muy distintos. Pero, recorriendo sus páginas, nos resulta imposible no hermanarlos y considerarlos un mismo libro y no regresar a aquella Habana que es inconfundiblemente la de Cabrera Infante.

26 de septiembre de 2008
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murió robert giroux


Murió Robert Giroux, editor y protector de algunos de los más importantes escritores del siglo veinte. A los 94.
[Christopher Lehmann-Haupt] Murió en Tinton Falls, Nueva Jersey, Robert Giroux, el editor que descubrió y protegió a algunos de los autores más importantes del siglo veinte y finalmente se asoció con una de las editoriales más prestigiosas del país. Tenía 94 años.
Murió durmiendo, en Seabrook Village, un centro de vida independiente, informó su sobrina Kathleen Mulvehill.
Si el exuberante Roger Strauss representaba la cara pública de Farrar, Strauss & Giroux, encargándose de los asuntos comerciales, Giroux dejaba su huella dentro, como editor jefe, componiendo la lista de libros de la editorial y estableciéndose como el patrón oro del buen gusto literario. El editor Charles Scribner Jr., en sus memorias ‘In the Company of Writers’ (1991), escribió: "Giroux es un gran hombre de letras, un gran redactor y un gran editor".
Giroux era el editor americano de T.S. Elliot y publicó la edición americana de ‘1984’, de George Orwell, aceptándola pese a las objeciones de su superior jerárquico, cuya esposa encontró que algunos pasajes de la novela eran desagradables.
Introdujo una larga lista de ilustres escritores, publicando las primeras ediciones de, entre otros, Jean Stafford, Robert Lowell, Bernard Malamud, Flannery O’Connor, Randall Jarrell, William Gaddis, Jack Kerouac y Susan Sontag. Publicó a Virginia Woolf, Isaac Bashevis Singer, Carl Sandburg, Elizabeth Bishop, Katherine Anne Porter, Walker Percy, Donald Barthelme, Grace Paley, Derek Walcott y William Golding.
En una ocasión convenció a William Saroyan que transformara el guión de cine ‘La comedia humana’ [The Human Comedy] (1943) en una novela, sugiriéndole simplemente que borrase del guión las instrucciones para la cámara. La novela se vendió bien y fue incluida en la selección del club del libro.
Pero para su pesar, Giroux también vio cómo dos memorables libros escaparon de su editorial: ‘El guardián entre el centeno’ [Catcher in the Rye], de J.D. Salinger, y ‘En el camino’ [On the Road], de Kerouac.
Giroux empezó a interesarse en la edición en la Universidad de Columbia, cuando se inscribió en un seminario dirigido por Raymond Weaver.
"Weaver escribió la primera biografía de Herman Melville, y la primera persona que leyó el manuscrito de ‘Billy Budd’ en 1919", contó Giroux al poeta Donald Hall en una entrevista en el New York Times Book Review en 1980. "Eso me marcó. Me imaginé descubriendo una obra maestra de la literatura".
Cuántas obras maestras descubrió Giroux es algo que deberá ser determinado por la historia. Como insistió él mismo, pueden pasar décadas antes de que un libro se convierta en un clásico. Sin embargo, uno de los primeros libros que publicó se encuentra ahora en cualquier selección de las mejores obras literarias del siglo: ‘Hacia la estación Finlandia’ [To the Finland Station], la magistral obra de Edmund Wilson, de 1940, sobre el surgimiento de la ideología socialista. Giroux pensaba que el manuscrito era prácticamente perfecto.

Nacido en 8 de abril de 1914 en Jersey City, Giroux era el menor de los cinco hijos de Arthur J. Giroux, capataz en una fábrica de seda, y Katharine Lyons Giroux, maestra en una escuela básica. Estudió en la Escuela Secundaria Regis en Manhattan, pero la abandonó poco antes de graduarse en junio de 1931, para trabajar en el Jersey Journal.
"Era la época de la Depresión, y era difícil encontrar trabajo", dijo Giroux al Times en 1988, cuando Regis finalmente le entregó su diploma. "Si no lo hubiese aceptado entonces, no lo habría conseguido de ninguna otra manera".
Pese a la ausencia del diploma de la secundaria, obtuvo una beca de estudios para la Universidad de Columbia y se propuso estudiar periodismo. Pero pronto lo sedujeron las clases de literatura de Weaver y Mark Van Doren, el poeta y crítico literario. Se convirtió luego en editor jefe de The Columbia Review, la revista literaria de la universidad, y publicó a Thomas Merton y John Berryman, que eran sus compañeros de estudio en ese momento.
Tras graduarse en 1936, Giroux decidió hacer una carrera en el mundo editorial. Pero las oportunidades eran escasas y se incorporó al departamento de relaciones públicas del Columbia Broadcasting System, donde tuvo que esperar cuatro años antes de encontrar su primer trabajo como editor, en Harcourt, Brace & Company, en 1940.
Dos años más tarde estalló la Segunda Guerra Mundial, se enroló en la Armada como oficial de inteligencia y sirvió en el portaaviones Essex, alcanzado el rango de subcomandante -parcialmente, explicó más tarde, porque tenía el pelo blanco (lo tenía así desde su juventud).
En 1952 se casó con Carmen de Arango, que trabajaba en Naciones Unidas. El matrimonio terminó en divorcio en 1969. Además de la señora Mulvehill, a Giroux le sobreviven dos otras sobrinas.
Tras salir de la Armada, Giroux llevó un artículo que había escrito sobre el rescate de un piloto de guerra derribado en la Batalla de la Laguna de Truk en el Pacífico, a la oficina de información al público de la Armada en Nueva York. Allá, dijo, se encontró con el oficial a cargo, el teniente Roger W. Straus Jr., sentado con los pies sobre el escritorio. El teniente Straus le dijo que le gustaba el artículo y que podía ganar hasta mil dólares si lo vendía a alguna publicación de gran tiraje. ‘Rescue at Truk’ fue publicado en la revista Colliers y vuelto a publicar en numerosas antologías.
En 1948, tras incorporarse a Harcourt, Giroux se convirtió en editor ejecutivo. Los fundadores de la compañía, Alfred Harcourt y Donald Brace lo alentaron a publicar libros rechazados por otras editoriales, como ‘Sangre sabia’ [Wise Blood], de O’Connor, y ‘El mejor’ [The Natural], la primera novela de Malamud.
Pero también perdió algunas oportunidades. Giroux había publicado el primer libro de Kerouac, ‘El pueblo y la ciudad’ [The Town and the City], pero no estaba preparado cuando se apareció Kerouac por las oficinas de Harcourt, Brace con una manuscrito escrito en hojas de piel cebolla y papel de teletipo y le pasó un rollo de cerca de 36 metros de largo. Cuando no aceptó las exigencias del autor de no modificar el original -Giroux sólo quería borrar un párrafo demasiado largo-, Kerouac se marchó llevándose con él su ‘En el camino’. Finalmente lo publicó Viking, con enorme éxito, y Giroux expresó su pesar durante mucho tiempo después.
Giroux también le había escrito a Salinger, ofreciéndole publicar los cuentos que había publicado en The New Yorker. No obtuvo respuesta, hasta que un día su secretaria anunció que un señor Salinger quería verlo. Giroux repitió su oferta. Salinger dijo que sus cuentos no se venderían si no publicaba primero una novela, en la que estaba trabajando. Le dijo que giraba sobre un estudiante de una escuela primaria privada llamado Holden Caulfield, que estaba de vacaciones en Nueva York con ocasión de Navidad. Le aseguró a Giroux que le gustaría, y sellaron con un apretón de manos el acuerdo de publicarla.
Más de un año después, Salinger le envió a Giroux el manuscrito de ‘El guardián entre el centeno’. Giroux se propuso publicarlo, seguro de que sería un éxito. Pero entonces el departamento de libros de texto de Harcourt intervino, diciendo que el libro no encajaba en la política editorial de la compañía. Giroux la retiró, obligado a rechazar la novela que se convertiría en uno de los grandes éxitos del siglo.
Furioso por la interferencia, Giroux empezó a buscar otra editorial, y en 1955 se unió a Farrar, Straus & Company como editor jefe. Cerca de veinte de sus escritores se marcharon de Harcourt con él, entre ellos Eliot, Lowell, O’Connor y Malamud. Fue una exhibición de una lealtad que estaba siendo retribuida; Giroux era conocido por el cuidado que brindaba a sus escritores, como visitando a Staffor en la Clínica Psiquiátrica Payne Whitney cuando se recuperaba de una crisis nerviosa, o insistiendo en que Eliot subiera su tarifa de sus recitales de poesía.

Farrar, Straus -fundada en 1946 por Straus y John C. Farrar- convirtieron a Giroux en socio en 1954. Finalmente llegó a ser presidente de la compañía. El primer libro en llevar su sello fue el libro de poemas de Lowell, ‘Por los muertos de la Unión’ [For the Union Dead].
Pero sus relaciones con Straus no estuvieron libres de problemas. Mientras que Giroux era un hombre de letras, Straus era un duro y exuberante hombre de negocios, conocido por sus comentadas fiestas en su casa en el Upper East Side. A fines de los sesenta, cuando se acercaba el aniversario vigésimo quinto de la compañía, Giroux propuso publicar una antología para celebrarlo. Straus aprobó la idea y le dijo que seleccionara las piezas y escribiera un prefacio. Pero cuando Straus leyó lo que había escrito Giroux, hizo objeciones. Le dijo que su esposa, Dorothea, había objetado la descripción de Giroux de su primer encuentro en la oficina de la Armada -donde cuenta que lo encontró con los pies sobre el escritorio.
"Pero eso fue lo que estabas haciendo", le dijo Giroux.
"A Dorothea no le gusta", replicó Straus.
Giroux, convencido de que en realidad era a Straus a quien no le gustaba ese pasaje, suspendió enfadado el proyecto, que nunca apareció. Straus murió en 2004; Farrar en 1974.
Giroux escribió varios libros propios, incluyendo ‘The Book Known as Q: A Consideration of Shakespeare’s Sonnets’ (Atheneum, 1982) y ‘A Deed of Death: The Story Behind the Unsolved Murder of Hollywood Director William Desmond Taylor’ (Knopf, 1990), que recibieron respetuosas reseñas.
De 1975 a 1982, Giroux fue presidente de la Comisión Nacional de Revisión Cinematográfica [National Board of Review of Motion Pictures], una organización que lucha contra la censura en el cine. Más tarde en su vida empezó a escribir sus memorias literarias, pero nunca las completó, diciendo que le parecía de mal gusto escribir negativamente sobre Straus.
Su ambición literaria puede explicar una conversación que tuvo con Eliot, que entonces estaba en la cincuentena, el día que se conocieron en 1946, cuando Giroux, "apenas cumplidos los treinta", era editor en Harcourt, Brace. "Su observación más memorable del día", dijo Giroux, "ocurrió cuando le pregunté si estaba de acuerdo con la definición de que la mayoría de los editores eran escritores fracasados, y me dijo: ‘Quizás, pero también lo son casi todos ellos’".

20 de septiembre de 2008
6 de septiembre de 2008
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escritor de zombis


Escritor de historias de ultratumba renace como socio en Image Comics.
[George Gene Gustines] ¿Qué hace que un superhéroe universitario y un Papa caído en desgracia tratando de salvar a un santo tengan algo en común? Son ambos personajes de libros de historietas que han emergido de la mente de Robert Kirkman.
Kirkman, que empezó publicando él mismo sus propias historias, es una estrella con futuro. Sus libros son preferidos por fans y críticos por igual. MTV ha anunciado sus planes de adaptar ‘Invencible’ [Incinvible], su serie de superhéroes. Y esta semana, en la Conferencia Internacional del Cómic en San Diego, Image Comics anunciará que Kirkman es uno de sus nuevos socios. En la estructura de la compañía, los socios se benefician principalmente de su propio trabajo, pero también tienen algo que decir con respecto a qué se publica.
"Para mí es un gran trato", dijo Kirkman, 29, por teléfono desde su base en Richmond, Kentucky. "Como compañía, Image Comics fue fundada por creadores de cómics para creadores de cómics".
En 1992, siete exitosos artistas que habían trabajado principalmente para Marvel Comics decidieron formar su propia compañía, Image. Se sentían frustrados por el escaso control editorial y limitados beneficios económicos del trabajo con personajes en manos de compañías.
Los fundadores, entre ellos Erik Larsen, Jim Lee y Jim Valentino, fueron comparados con estrellas del rock por Alexander Zalben, un reseñador habitual de cómics en PulpSecret.com, así como el anfitrión del programa de entrevistas en escena en Nueva York, ‘Comic Book Club’. "No leías a ‘Spawn’, leías al ‘Spawn’ de Todd McFarlane, y ‘Youngblood’ de Tob Liefeld", dijo Zalben en un correo electrónico.
Hoy la compañía sigue siendo "la alternativa a Marvel-DC, con libros como ‘Invencible’, pero quieren ofrecer cómics de alta calidad dibujados por artistas prometedores que ofrezcan una alternativa a la producción tradicional", escribe Zalben.
Kirkman fue invitado a unirse a Image en parte para recompensarlo por su haber publicado su trabajo en la compañía durante los últimos años, dijo Eric Stephenson, que fue ascendido a editor de Image el mes pasado. "Más allá de eso, Robert sabe bastante bien lo que quiere y qué cómics quiere producir", dijo Stephenson.
Su producción incluye ‘Invencible’, que creó junto con el artista Cory Walker, que fue publicado por primera vez en 2003. Sigue las aventuras del personaje del título, alias Mark Grayson, hijo de Omni-Man, un humano con superpoderes de origen extraterrestre, y sus problemas con su legado, la universidad y otras cosas. El cómic fue elogiado por Entertainment Weekly, que lo definió como "un encantador antídoto al histrionismo presente en tantos libros de peleas de héroes con mallas", agregando que tenía "el más fuerte personaje femenino visto en meses: la estoica mamá de Mark".
Otro título de Kirkman, ‘Los muertos vivientes’ [The Walking Dead], hace la crónica de un mundo dominado por los zombis. En 2004, Publishers Weekly dijo en una reseña de la primera edición: "Un contundente guión da al libro un fuerte anclaje en la realidad, rápidos dibujos en blanco y negro, una impresionante secuencia final y sus espeluznantes y vivaces representaciones elevan a este libro por encima de la pila de basura del cómic de horror prosaico".
El primer libro que publicó Kirkman, en 2000, fue ‘Battle Pope’, una satírica mirada a un hombre de Dios condenado que se ha impuesto la misión de salvar a San Miguel. Varias compañías, incluyendo Image, rechazaron la serie cuando Kirkman se las ofreció, así que la publicó él mismo. (Desde entonces ha sido republicada por Image).
Gracias a ‘Battle Pope’ conoció a Larsen, uno de los fundadores de Image, y hasta el mes pasado el editor de la compañía. "De vez en cuando hablábamos sobre cómics por teléfono", dijo Kirkman. Larsen le pidió pronto, y a Walker, que trabajara en una mini-serie. "Les gustó lo que hacíamos", dijo Kirkman. "Y pude hacerme con un contrato para dibujar toneladas de libros para ellos".
También estaba siendo observado por Marvel, que lo contrató para que contribuyera historietas para ‘Capitán América’ [Captain America] en 2004, y al año siguiente para escribir ‘Marvel Team-Up’, una serie que incluía frecuentemente al Hombre Araña [Spider Man]. Trabajó durante cuatro años con un contrato exclusivo, algo que Marvel y DC reservan sólo para sus dibujantes más populares. El contrato, que hacía excepción de sus títulos en Image, terminó este mes.
"Disfruté de mi tiempo en Marvel y siento afinidad con sus personajes, pero son sus personajes", dijo Kirkman. "Desde un punto de vista artístico no me sentiría satisfecho si a mis cuarenta todavía estuviera escribiendo para el Hombre Araña y no hubiera hecho nada propio".
Aparte de ser un fan de los fundadores de Image -Kirkman dijo que él continuó leyendo sus trabajos tiempo después de que dejaran Marvel-, dijo que apreciaba "la libertad sin precedentes que me permitían". Agregó: "Si quería matar a Invencible, ni siquiera habría tenido que pedir permiso. Y al final del día, las decisiones eran mías y de mi equipo".

17 de agosto de 2008
22 de julio de 2008
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murió roger hall


Ex agente de inteligencia que escribió un exitoso libro de memorias sobre el espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. A los 89.
[Adam Bernstein] Murió en su casa en Wilmington, el 20 de julio, por insuficiencia cardiaca, Roger Hall, que escribió ‘You’re Stepping on My Cloak and Dagger’, una irónica memoria sobre el espionaje durante la Segunda Guerra Mundial que se convirtió en un clásico de culto en círculos de inteligencia y apeló a un amplio público por su irreverencia. Tenía 89 años.
El éxito de ventas de Hall, de 1957, se basaba en su época en la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), la precursora de la CIA durante la guerra. Lo atractivo de la historia de Hall fue su lucha como un hombre con coraje que lucha contra el enemigo y sus pomposos superiores.
Hayden Peake, ex agente de inteligencia del ejército y de la CIA y una autoridad en el terreno de la literatura de espionaje, calificó el libro como "una de las mejores memorias de la Oficina de Servicios Estratégicos", diciendo que había sido escrito por "alguien que podía encargarse de misiones peligrosas, aunque era un hombre de espíritu libre".
El crítico Charles Poore, en un artículo en el New York Times de 1957, llamó al libro de memorias "el informe más divertido (pero obviamente no oficial) de una accidentada aventura en la OSS".
Hall se describía a sí mismo como un agente ideal para la OSS, que estaba menos interesada en la preparación militar formal que en el reclutamiento de agentes que podían usar su ingenio e improvisaciones en situaciones peliagudas para ganar la guerra.
"No había parámetros, y podías hacer lo que quisieras, dentro de algunos límites legales y militares", dijo al Washington Post en 2002. "Mientras más creativo eras, más les gustabas".
Hall aprendió la guerra de guerrillas en el Club de Campo del Congreso en Maryland, que la OSS había ocupado para sus prácticas de adiestramiento, e infiltró una fábrica de interruptores en Filadelfia a modo de prueba.
No sólo consiguió que lo contrataran en la planta, sino además el apuesto aprendiz también enamoró a una mujer de la oficina de personal que resultó ser la hija del vicepresidente de la compañía. Su chapa incluía la imaginaria historia de que había sido herido mientras descendía en paracaídas sobre Sicilia, y el vicepresidente quedó tan impresionado con su coraje que invitó a Hall a hablar en una manifestación para vender bonos de guerra de la compañía.
Hizo tan bien el trabajo que su entusiasta discurso fue publicado en un diario local.
"Se supone que eres espía, no vendedor de bonos", le dijo un colega de la OSS.
Hall pasó gran parte de la guerra en Gran Bretaña, en labores de adiestramiento y trabajando con un variopinto grupo de paracaidistas que incluía a nuevos reclutas, polacos curtidos por la guerra, y el ocasional joven prometedor, como el futuro director de la CIA, William E. Colby. Finalmente, Hall llegó a una zona de combate, el poco conocido pero estratégico teatro de operaciones de Noruega: la ‘Operación Más Vale Tarde Que Nunca’, como la llamó.

Hijo de un capitán de la Armada, Roger Wolcott Hall nació el 20 de mayo de 1919, en Baltimore. Terminó la secundaria en la Escuela Secundaria de Annapolis en 1936 y pasó un año en el instituto privado Severn School antes de inscribirse en la Universidad de Virginia.
Fue capitán del equipo de palo de lacrosse y miembro de la sociedad teatral Punch and Julep antes de egresar en 1941.
Hall se enroló en el ejército y terminó la guerra con el rango de capitán. Después de su licenciamiento, trabajó como anunciador en el palco de prensa de fútbol americano para los Baltimore Colts. El trabajo terminó porque la gerencia de Colts no apreció su reacción ante un cobro del referí contra su equipo, que pudo haber sido el gol que les daba la victoria.
"Se ha perdido un lazarillo", dijo Hall por los altoparlantes. "¿Puede su dueño devolverlo al vestidor de la directiva?"
Hall pasó la mayor parte de su vida en Nueva York, donde trabajó como escritor independiente y redactor. A principios de los años cincuenta trabajó durante un período como editor de caricaturas -que dijo que fue su trabajo favorito- para la antigua revista True, de Nueva York.
También fue anfitrión de programas de radio, incluyendo ‘You Can’t Fight Roger Hall’, y escribió dos novelas: ‘All My Pretty Ones’ (1959), un libro humorístico basado en su relación con una modelo de pasarela, y ‘19’ (1970), una novela de espionaje.
Se mudó a Delaware en los ochenta, con su esposa Linda Texter Hall, poetiza e instructora de yoga con la que se casó en 1973, que le sobrevive.

15 de agosto de 2008
4 de agosto de 2008
©los angeles times
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