murió sidney sheldon
[Bettijane Levine y Valerie J. Nelson] A los 89. El maestro de los éxitos de venta horteras y baratos.
Sidney Sheldon, un escritor cuya aguda percepción de los gustos populares, escribió toda una serie de libros de suspenso febrilmente románticos, que lo convirtieron en un autor de gran éxito que llegó a vender millones de ejemplares en todo el mundo, murió el martes. Tenía 89 años. Sheldon murió de neumonía en el Centro Médico Eisenhower, en Rancho Mirage, según informó su amigo y publicista Warren Cowan.
Escritor multifacético, Sheldon fue galardonado con un Oscar por un guión, un premio Tony, y creó populares comedias de televisión antes de empezar a escribir su primera novela a la edad de 52. Pero fue gracias a las novelas que adquirió su fama.
Normalmente sus libros giran sobre personajes de gran riqueza, belleza, inteligencia y proezas de dormitorio -nada de lo cual les protege de la infidelidad, la traición y la indiscreción. Los personajes de Sheldon son habitualmente mujeres y sus tramas las construía de manera tan astuta que sus libros se leían realmente de un tirón.
Es uno de los autores más traducidos del mundo. Ha vendido más de trescientos millones de libros en 180 países. Fueron publicados en quince idiomas, incluyendo el urdu, que se habla en Pakistán e India, y en suajili.
Con su segunda novela, ‘The Other Side of Midnight' [El Otro Lado de la Medianoche] (1974), Sheldon se hizo un lugar entre los escritores taquilleros; el libro permaneció en la lista de mejor vendidos del New York Times durante 53 semanas -en la época, todo un récord.
Casi la mitad de sus dieciocho novelas -con títulos tales como ‘Rage of Angels' [Venganza de los Ángeles] (1980) y ‘Memories of Midnight' [Recuerdos de Medianoche] (1990)- fueron llevadas a la televisión o convertidas en miniseries. La demanda de sus historias era tan grande que se dice que los ejecutivos de la CBS supuestamente pagaron un millón de dólares a Sheldon por los derechos de la miniserie ‘If Tomorrow Comes' [Si Hubiera un Mañana], de 1985, incluso antes de haberla leído.
Algunos críticos decían que sus diálogos eran banales y sus tramas inverosímiles, pero muchos reconocían a regañadientes el inusual talento del autor en producir lo que el Washington Post llamó una vez "buena literatura barata para leer una y otra vez".
Después de que la novela de Sheldon de 1987, ‘Windmills of the Gods' [El Capricho de los Dioses] alcanzara el primer lugar de la lista de éxitos de venta, Charles Champlin, entonces el redactor de arte del Times, escribió que Sheldon había encontrado "una audiencia estadísticamente cada vez más amplia, satisfaciendo evidentemente a todo el mundo, excepto a la mayoría de los críticos literarios, que consideran que la popularidad es incompatible con la calidad".
Sus admiradores admiraban sus tramas, que eran asombrosamente complejas y, sin embargo, fáciles de seguir -y sus coloridos personajes de los que no se podía esperar nunca que hicieran lo esperado.
"El secreto de la longevidad de Sidney es que es un gran narrador, un maestro del arte narrativo", dijo al Times su agente literario, Mort Janklow. "Los lectores se identifican con sus personajes, muchos de los cuales son mujeres amenazadas. Tiene la habilidad instintiva para entender las emociones femeninas".
Por su parte, Sheldon dijo: "No escribo para los críticos. Escribo para los lectores".
Desde comienzos de los años cuarenta, y casi hasta 1970, había escrito principalmente para espectadores.
Ganó un Oscar en 1948.
Su irónico e ingenioso guión de ‘The Bachelor and the Bobby-Soxer' [El Solterón Y la Menor] (1947) le ganó un Academy Award para el mejor guión. La farsa, con Cary Grant y Shirley Temple, "abundaba en monadas", según la reseña de entonces del New York Times.
Sheldon fue también guionista del musical de Judy Garland y Fred Astaire, ‘Desfile de Pascua' [Easter Parade] (1948) y para el de Astaire y Ginger Rogers, ‘Vuelve a mí' [The Barkleys of Broadway] (1949). Después de que ayudara en la adaptación del éxito de Irving Berlin, ‘La reina del Oeste' [Annie Get Your Gun] a la gran pantalla, la producción de de Betty Hutton y Howard Keel de 1950 recibió comentarios en general positivos.
Escribió media docena de obras para Broadway. Su mayor éxito fue el musical ‘Redhead', con Gwen Verdon, que estuvo en tablas algo más de un año desde 1959 a 1960 y le significó un Tony por co-escribir el libro.
Después de trabajar en cerca de dos docenas de películas, se volvió hacia la televisión y escribió decenas de episodios para las dos exitosas comedias que creó -‘The Patty Duke Show' (ABC, 1963-66) y ‘I Dream of Jeannie' (NBC, 1965-70), de acuerdo a las memorias de Sheldon, ‘The Other Side of Me' (2005).
Crear un nuevo programa era todo un reto para Duke, porque "ella tenía tantos talentos que yo no quería malgastar sus capacidades", escribió Sheldon. Decidió que ella debía actuar como una de las hermanas gemelas, pero lo cambió a primas parecidas para explicar por qué los personajes habían crecido sin conocerse unos a otros.
‘Jeannie', con Barbara Eden y Larry Hagman, fue recibida tibiamente, pero tenía una base de espectadores muy leal, escribió Sheldon. Un episodio, ‘Bigger Than a Bread Box and Better Than a Genie', incluyó a la esposa de Sheldon, Jorja, como una pitonisa y a su madre como uno de los participantes en la escena de una sesión de espiritismo.
También creó la glamorosa serie ‘Hart to Hart', con Robert Wagner y Stefanie Powers, que fue transmitida por la ABC de 1979 a 1984.
Nació en Chicago como Sidney Schechtel el 11 de febrero de 1917, hijo de Otto, un vendedor, y Natalie, ama de casa. Siempre por problemas de alquiler, la familia se mudaba a menudo. Sheldon asistió a una docena de escuelas.
Más tarde Sheldon observó que su carrera como escritor era más bien improbable, si se consideraba su pasado.
Llegar A Ser Escritor
"Mis dos padres abandonaron los estudios en tercer grado", dijo. "Mi padre no leyó nunca un libro en su vida, y yo era el único en mi familia que había terminado la escuela secundaria".
Sheldon obtuvo una beca de estudios de la Universidad de Northwestern. Aunque fue obligado a abandonarla en su primer año debido a las presiones financieras de la Depresión, recordaba haber tenido una especie de epifanía un día en el campus universitario.
"Yo miraba a todos esos estudiantes bien vestidos, y pensé en que años después, nadie sabría que existieron", escribió luego. "Yo quería dejar una marca, quería que la gente supiera que yo estaba aquí".
Inventó su apellido de Sheldon a mediados de los años treinta, cuando participó en un torneo de radio amateur como anunciador.
Al principio trabajó en Chicago como acomodador de teatro, vendedor de zapatos y dependiente de un guardarropas de un club nocturno. Después de que el líder del grupo del club, Phil Levant, tocara una canción escrita por Sheldon, este se marchó a Nueva York a tratar de darse a conocer como escritor de canciones. Mientras estaba en ello, vio un montón de películas y empezó a pensar en Hollywood.
Pronto estaba en Los Angeles: quería ser guionista, pero había prometido a sus padres que si no encontraba un trabajo en tres meses, volvería a Chicago.
Una y otra vez fue rechazado a la entrada de los estudios. Se le estaba acabando el tiempo cuando se enteró de que los productores contrataban a lectores para que ayudaran a analizar los guiones. Como acababa de leer ‘La fuerza bruta' [Of Mice an Men], de John Steinbeck, Sheldon envió resúmenes de la clásica película a todos los estudios y estuvo pronto trabajando en la Universal por diecisiete dólares a la semana, contó al Times en 1992.
En su pensión, Sheldon conoció a un joven escritor llamado Ben Roberts y empezaron a colaborar en películas B, como ‘South of Panama', ‘Gambling Daughters' y ‘Borrowed Hero', todas estrenadas en 1941.
"Ni siquiera las puedo llamar películas B", dijo Sheldon una vez. "Eran películas Z. Pero nos pagaban y aparecíamos en los créditos. Éramos profesionales".
Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Sheldon se alistó en la Fuerza Aérea norteamericana, pero fue licenciado tras unos meses, por razones médicas. Colaboró con Roberts en un reestreno del musical ‘La viuda alegre' [The Merry Widow], que estuvo en cartelera los primeros nueve meses de 1943.
Otros dos musicales que escribieron, la comedia ‘Jackpot' y la fantasía ‘Dream With Music', fueron representadas brevemente casi al mismo tiempo.
De regreso en Hollywood, Sheldon ganó un Oscar por ‘El solterón y la menor' [The Bachelor and the Bobby-Soxer], pero quería marcharse del Shrine Auditorium.
"En la que debería haber sido la noche más feliz de mi vida, yo quería suicidarme", escribió Sheldon en su autobiografía sobre los paralizantes cambios de ánimo. Poco después un psiquiatra lo diagnosticó como maníaco-depresivo, según Sheldon en sus memorias.
A mediana edad empezó a escribir novelas, un cambio de carrera que ocurrió casi accidentalmente, contó a menudo a sus entrevistadores: "Yo quería hacer algo complicado, que profundizara todavía más en la mente y motivos de la gente de lo que pudiera lograr con cualquier película o guión de televisión. Tratar de contarlo en forma de novela fue la única respuesta".
‘Cara descubierta' [The Naked Face], publicada en 1970, no se vendió muy bien, pero los lectores adoraron su segunda novela, ‘El otro lado de la medianoche [The Other Side of Midnight], el culpable y displicente placer escenificado en la Segunda Guerra Mundial. Se concentra en una guapa francesa llamada Noelle Page, la que es rechazada por un gallardo piloto norteamericano y pasa el resto de su vida obsesionada con él.
Después de esto, casi todos los libros de Sheldon llegaron a las listas de éxitos de venta.
En su cuarta novela, ‘Bloodline', una guapa heredera se convierte en el objetivo del hombre que mató a su padre. En su sexta, ‘Maestro del juego' [Master of the Game], la familia Blackwell se enriquece con las minas de diamante en Sudáfrica. En ‘La conspiración del Juicio Final' [The Doomsday Conspiracy], de 1991, un oficial de inteligencia de la marina debe encontrar testigos de la caída de un globo meteorológico que en realidad podría ser un ovni.
Su novela número dieciocho, ‘¿Tienes miedo a la oscuridad?' [Are You Afraid of the Dark?], que fue publicada cuando tenía 87, fue un éxito de ventas del New York Tomes poco después de su lanzamiento en 2004.
En su vida personal, Sheldon era todo lo contrario de los bellacos mujeriegos que pueblan tantas de sus novelas.
Casado Durante 33 Años
Después de un breve primer matrimonio, se casó con su segunda esposa Jorja Curtright, con la que vivió 33 años; ella murió de un ataque al corazón en 1985. Se casó en 1989 con Alexandra Kostoff. Aparte de su mujer, le sobrevive una hija de su primer matrimonio, Mary, que es novelista; dos nietos; y su hermano Richard.
Durante la mayor parte de sus años de escritura, Sheldon y su familia recorrieron juntos el mundo, investigando y tomando fotos de las locaciones donde planeaba situar su próxima novela.
"Si lees la descripción de un hotel, de una cena en un restaurante, puedes estar seguro de que en realidad hemos alojado en ese hotel y ese probado ese menú... Eso es lo que hace que mis libros sean tan realistas", le dijo a un periodista.
Escribía todos los días, primero "improvisando" un largo borrador inicial, que era entonces tipeado por una secretaria y luego reescribiendo y editando lo que había escrito.
Más tarde también escribió populares libros para niños. Poseía toda una serie de lujosas casas, y finalmente se había establecido en Beverly Hills y en un terreno de cinco casas en Palm Springs.
En 2000 contó al Times que pensaba que la profesión de escritor era la que más le convenía.
"En un libro, tu imaginación no tiene límites", dijo Sheldon. "No hay que preocuparse del presupuesto, puedes colocar todos los personajes que quieras, puedes dotarles de yates... Escribir una novela es extraordinario, porque la estrella es el autor".
Los funerales serán privados.
La familia sugiere que se hagan donativos memoriales al Hospital Pediátrico de Los Angeles, 4650 Sunset Blvd., Los Angeles 90027. Más tarde se realizará una celebración de la vida de Sheldon.
Sidney Sheldon, un escritor cuya aguda percepción de los gustos populares, escribió toda una serie de libros de suspenso febrilmente románticos, que lo convirtieron en un autor de gran éxito que llegó a vender millones de ejemplares en todo el mundo, murió el martes. Tenía 89 años. Sheldon murió de neumonía en el Centro Médico Eisenhower, en Rancho Mirage, según informó su amigo y publicista Warren Cowan.Escritor multifacético, Sheldon fue galardonado con un Oscar por un guión, un premio Tony, y creó populares comedias de televisión antes de empezar a escribir su primera novela a la edad de 52. Pero fue gracias a las novelas que adquirió su fama.
Normalmente sus libros giran sobre personajes de gran riqueza, belleza, inteligencia y proezas de dormitorio -nada de lo cual les protege de la infidelidad, la traición y la indiscreción. Los personajes de Sheldon son habitualmente mujeres y sus tramas las construía de manera tan astuta que sus libros se leían realmente de un tirón.
Es uno de los autores más traducidos del mundo. Ha vendido más de trescientos millones de libros en 180 países. Fueron publicados en quince idiomas, incluyendo el urdu, que se habla en Pakistán e India, y en suajili.
Con su segunda novela, ‘The Other Side of Midnight' [El Otro Lado de la Medianoche] (1974), Sheldon se hizo un lugar entre los escritores taquilleros; el libro permaneció en la lista de mejor vendidos del New York Times durante 53 semanas -en la época, todo un récord.
Casi la mitad de sus dieciocho novelas -con títulos tales como ‘Rage of Angels' [Venganza de los Ángeles] (1980) y ‘Memories of Midnight' [Recuerdos de Medianoche] (1990)- fueron llevadas a la televisión o convertidas en miniseries. La demanda de sus historias era tan grande que se dice que los ejecutivos de la CBS supuestamente pagaron un millón de dólares a Sheldon por los derechos de la miniserie ‘If Tomorrow Comes' [Si Hubiera un Mañana], de 1985, incluso antes de haberla leído.
Algunos críticos decían que sus diálogos eran banales y sus tramas inverosímiles, pero muchos reconocían a regañadientes el inusual talento del autor en producir lo que el Washington Post llamó una vez "buena literatura barata para leer una y otra vez".
Después de que la novela de Sheldon de 1987, ‘Windmills of the Gods' [El Capricho de los Dioses] alcanzara el primer lugar de la lista de éxitos de venta, Charles Champlin, entonces el redactor de arte del Times, escribió que Sheldon había encontrado "una audiencia estadísticamente cada vez más amplia, satisfaciendo evidentemente a todo el mundo, excepto a la mayoría de los críticos literarios, que consideran que la popularidad es incompatible con la calidad".
Sus admiradores admiraban sus tramas, que eran asombrosamente complejas y, sin embargo, fáciles de seguir -y sus coloridos personajes de los que no se podía esperar nunca que hicieran lo esperado.
"El secreto de la longevidad de Sidney es que es un gran narrador, un maestro del arte narrativo", dijo al Times su agente literario, Mort Janklow. "Los lectores se identifican con sus personajes, muchos de los cuales son mujeres amenazadas. Tiene la habilidad instintiva para entender las emociones femeninas".
Por su parte, Sheldon dijo: "No escribo para los críticos. Escribo para los lectores".
Desde comienzos de los años cuarenta, y casi hasta 1970, había escrito principalmente para espectadores.
Ganó un Oscar en 1948.
Su irónico e ingenioso guión de ‘The Bachelor and the Bobby-Soxer' [El Solterón Y la Menor] (1947) le ganó un Academy Award para el mejor guión. La farsa, con Cary Grant y Shirley Temple, "abundaba en monadas", según la reseña de entonces del New York Times.
Sheldon fue también guionista del musical de Judy Garland y Fred Astaire, ‘Desfile de Pascua' [Easter Parade] (1948) y para el de Astaire y Ginger Rogers, ‘Vuelve a mí' [The Barkleys of Broadway] (1949). Después de que ayudara en la adaptación del éxito de Irving Berlin, ‘La reina del Oeste' [Annie Get Your Gun] a la gran pantalla, la producción de de Betty Hutton y Howard Keel de 1950 recibió comentarios en general positivos.
Escribió media docena de obras para Broadway. Su mayor éxito fue el musical ‘Redhead', con Gwen Verdon, que estuvo en tablas algo más de un año desde 1959 a 1960 y le significó un Tony por co-escribir el libro.
Después de trabajar en cerca de dos docenas de películas, se volvió hacia la televisión y escribió decenas de episodios para las dos exitosas comedias que creó -‘The Patty Duke Show' (ABC, 1963-66) y ‘I Dream of Jeannie' (NBC, 1965-70), de acuerdo a las memorias de Sheldon, ‘The Other Side of Me' (2005).
Crear un nuevo programa era todo un reto para Duke, porque "ella tenía tantos talentos que yo no quería malgastar sus capacidades", escribió Sheldon. Decidió que ella debía actuar como una de las hermanas gemelas, pero lo cambió a primas parecidas para explicar por qué los personajes habían crecido sin conocerse unos a otros.
‘Jeannie', con Barbara Eden y Larry Hagman, fue recibida tibiamente, pero tenía una base de espectadores muy leal, escribió Sheldon. Un episodio, ‘Bigger Than a Bread Box and Better Than a Genie', incluyó a la esposa de Sheldon, Jorja, como una pitonisa y a su madre como uno de los participantes en la escena de una sesión de espiritismo.
También creó la glamorosa serie ‘Hart to Hart', con Robert Wagner y Stefanie Powers, que fue transmitida por la ABC de 1979 a 1984.
Nació en Chicago como Sidney Schechtel el 11 de febrero de 1917, hijo de Otto, un vendedor, y Natalie, ama de casa. Siempre por problemas de alquiler, la familia se mudaba a menudo. Sheldon asistió a una docena de escuelas.
Más tarde Sheldon observó que su carrera como escritor era más bien improbable, si se consideraba su pasado.
Llegar A Ser Escritor
"Mis dos padres abandonaron los estudios en tercer grado", dijo. "Mi padre no leyó nunca un libro en su vida, y yo era el único en mi familia que había terminado la escuela secundaria".
Sheldon obtuvo una beca de estudios de la Universidad de Northwestern. Aunque fue obligado a abandonarla en su primer año debido a las presiones financieras de la Depresión, recordaba haber tenido una especie de epifanía un día en el campus universitario.
"Yo miraba a todos esos estudiantes bien vestidos, y pensé en que años después, nadie sabría que existieron", escribió luego. "Yo quería dejar una marca, quería que la gente supiera que yo estaba aquí".
Inventó su apellido de Sheldon a mediados de los años treinta, cuando participó en un torneo de radio amateur como anunciador.
Al principio trabajó en Chicago como acomodador de teatro, vendedor de zapatos y dependiente de un guardarropas de un club nocturno. Después de que el líder del grupo del club, Phil Levant, tocara una canción escrita por Sheldon, este se marchó a Nueva York a tratar de darse a conocer como escritor de canciones. Mientras estaba en ello, vio un montón de películas y empezó a pensar en Hollywood.
Pronto estaba en Los Angeles: quería ser guionista, pero había prometido a sus padres que si no encontraba un trabajo en tres meses, volvería a Chicago.
Una y otra vez fue rechazado a la entrada de los estudios. Se le estaba acabando el tiempo cuando se enteró de que los productores contrataban a lectores para que ayudaran a analizar los guiones. Como acababa de leer ‘La fuerza bruta' [Of Mice an Men], de John Steinbeck, Sheldon envió resúmenes de la clásica película a todos los estudios y estuvo pronto trabajando en la Universal por diecisiete dólares a la semana, contó al Times en 1992.
En su pensión, Sheldon conoció a un joven escritor llamado Ben Roberts y empezaron a colaborar en películas B, como ‘South of Panama', ‘Gambling Daughters' y ‘Borrowed Hero', todas estrenadas en 1941.
"Ni siquiera las puedo llamar películas B", dijo Sheldon una vez. "Eran películas Z. Pero nos pagaban y aparecíamos en los créditos. Éramos profesionales".
Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Sheldon se alistó en la Fuerza Aérea norteamericana, pero fue licenciado tras unos meses, por razones médicas. Colaboró con Roberts en un reestreno del musical ‘La viuda alegre' [The Merry Widow], que estuvo en cartelera los primeros nueve meses de 1943.
Otros dos musicales que escribieron, la comedia ‘Jackpot' y la fantasía ‘Dream With Music', fueron representadas brevemente casi al mismo tiempo.
De regreso en Hollywood, Sheldon ganó un Oscar por ‘El solterón y la menor' [The Bachelor and the Bobby-Soxer], pero quería marcharse del Shrine Auditorium.
"En la que debería haber sido la noche más feliz de mi vida, yo quería suicidarme", escribió Sheldon en su autobiografía sobre los paralizantes cambios de ánimo. Poco después un psiquiatra lo diagnosticó como maníaco-depresivo, según Sheldon en sus memorias.
A mediana edad empezó a escribir novelas, un cambio de carrera que ocurrió casi accidentalmente, contó a menudo a sus entrevistadores: "Yo quería hacer algo complicado, que profundizara todavía más en la mente y motivos de la gente de lo que pudiera lograr con cualquier película o guión de televisión. Tratar de contarlo en forma de novela fue la única respuesta".
‘Cara descubierta' [The Naked Face], publicada en 1970, no se vendió muy bien, pero los lectores adoraron su segunda novela, ‘El otro lado de la medianoche [The Other Side of Midnight], el culpable y displicente placer escenificado en la Segunda Guerra Mundial. Se concentra en una guapa francesa llamada Noelle Page, la que es rechazada por un gallardo piloto norteamericano y pasa el resto de su vida obsesionada con él.
Después de esto, casi todos los libros de Sheldon llegaron a las listas de éxitos de venta.
En su cuarta novela, ‘Bloodline', una guapa heredera se convierte en el objetivo del hombre que mató a su padre. En su sexta, ‘Maestro del juego' [Master of the Game], la familia Blackwell se enriquece con las minas de diamante en Sudáfrica. En ‘La conspiración del Juicio Final' [The Doomsday Conspiracy], de 1991, un oficial de inteligencia de la marina debe encontrar testigos de la caída de un globo meteorológico que en realidad podría ser un ovni.
Su novela número dieciocho, ‘¿Tienes miedo a la oscuridad?' [Are You Afraid of the Dark?], que fue publicada cuando tenía 87, fue un éxito de ventas del New York Tomes poco después de su lanzamiento en 2004.
En su vida personal, Sheldon era todo lo contrario de los bellacos mujeriegos que pueblan tantas de sus novelas.
Casado Durante 33 Años
Después de un breve primer matrimonio, se casó con su segunda esposa Jorja Curtright, con la que vivió 33 años; ella murió de un ataque al corazón en 1985. Se casó en 1989 con Alexandra Kostoff. Aparte de su mujer, le sobrevive una hija de su primer matrimonio, Mary, que es novelista; dos nietos; y su hermano Richard.
Durante la mayor parte de sus años de escritura, Sheldon y su familia recorrieron juntos el mundo, investigando y tomando fotos de las locaciones donde planeaba situar su próxima novela.
"Si lees la descripción de un hotel, de una cena en un restaurante, puedes estar seguro de que en realidad hemos alojado en ese hotel y ese probado ese menú... Eso es lo que hace que mis libros sean tan realistas", le dijo a un periodista.
Escribía todos los días, primero "improvisando" un largo borrador inicial, que era entonces tipeado por una secretaria y luego reescribiendo y editando lo que había escrito.
Más tarde también escribió populares libros para niños. Poseía toda una serie de lujosas casas, y finalmente se había establecido en Beverly Hills y en un terreno de cinco casas en Palm Springs.
En 2000 contó al Times que pensaba que la profesión de escritor era la que más le convenía.
"En un libro, tu imaginación no tiene límites", dijo Sheldon. "No hay que preocuparse del presupuesto, puedes colocar todos los personajes que quieras, puedes dotarles de yates... Escribir una novela es extraordinario, porque la estrella es el autor".
Los funerales serán privados.
La familia sugiere que se hagan donativos memoriales al Hospital Pediátrico de Los Angeles, 4650 Sunset Blvd., Los Angeles 90027. Más tarde se realizará una celebración de la vida de Sheldon.
bettijane.levine@latimes.com
valerie.nelson@latimes.com
1 de enero de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
Ha muerto Barbara Seranella, la ex mecánico de coches Brentwood que se convirtió en la exitosa escritora de una serie de novelas de misterio con una protagonista que era una mujer mecánico de coches con un pasado desagradable. Tenía cincuenta años.
Atlanta, Estados Unidos. William Diehl, el exitoso autor de ‘Las dos caras de la verdad' [Primal Fear] y otras novelas, murió en el Hospital Universitario Emory. Tenía 81 años.
Nueva York, Estados Unidos. En el verano de 2000, cuando retozaba junto a una piscina en un hotel de Las Vegas, ‘Vinny Gorgeous' reveló su versión de un maquillaje extremo. Vincent Basciano, gracias a una operación quirúrgica de reducción del pecho y a una liposucción, se deshizo de los poco favorecedores michelines del pecho y la barriga. El renombrado mafioso, conocido en el Bronx como un egocéntrico con un temperamento explosivo, se jactó de su pinta reformada en una cabaña privada.
No se puede pensar la prostitución sin pensar en el modo en que la literatura monta y describe a quienes están en esta situación.Mujeres transgresoras, sí, autónomas por más que sean explotadas; que merecen ser ajusticiadas, también, ya sea a través de una enfermedad mortal o la caída en Desgracia. Mujeres que suelen servir como metáfora para hablar de otras situaciones sociales destinadas al secreto tanto como lo que se hace en la cama.
Realidad o Melodrama
Buenos Aires, Argentina. El escritor argentino Tomás Eloy Martínez le ganó en la Justicia un pleito al encarcelado general Antonio Bussi, quien lo había demandado por llamarlo en un artículo periodístico "tiranuelo" y "feroz exterminador", informó este martes una fuente judicial.
Hay una pregunta –¿quién es Emmanuel Matta?– que no muchos lectores se formulan, o al menos no tantos como a principios de 2006 soñó Mondadori de México, cuando dispuso ocultar un autor tras ese seudónimo. Dicen que Emmanuel Matta puede o podría ser Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez o Jorge Volpi, mientras las pistas llegan cifradas desde una oficina de marketing: es cliente de la agencia de Carmen Balcells, es mexicano o vive en México y ya hay un estudio que mediante técnicas tan poco literarias como el índice de repetición de palabras y La ley de Zipf, determina que ‘Los misterios de La Ópera' tiene que haber salido, al menos en un 95 por ciento, de la cabeza de Carlos Fuentes. Más allá de la efectividad que tenga el truco para despertar a consumidores dormidos, también es cierto que el ocultarse tras un nombre de fantasía ha pertenecido desde siempre a una gestualidad típicamente literaria. Colette, Mark Twain, Rubén Darío, Anatole France, Alberto Moravia, Pablo Neruda, por ejemplo, no se llamaban así antes de ser escritores. No el nombre propio sino el nombre apropiado sirvió muchas veces para enviar mensajes de náufrago, eludir el ridículo, la censura, el prejuicio de género. Hans Christian Andersen firmó sus trabajos de adolescencia como William Christian Walter, por timidez y también por rendir tributo: William por Shakespeare, Christian por él y Walter por Scott. El seudónimo muchas veces no separa ni oculta sino que persuade a los lectores de tener algo en común con el autor, una complicidad. En el caso de Emmanuel Matta, la complicidad no llega más que a un encogimiento de hombros ante una travesura que en el interior del libro no puede transformarse en enigma insoportable. Con la vehemencia de Pessoa para el desdoblamiento, Matta fue dotado de biografía y es además el protagonista de su propia novela, el detective que descifra los seis casos policiales sin dejar de probar bocado, sentado estratégicamente en el bar La Ópera. Nació en 1902 en Morelia, Michoacán, fue un niño cantor y luego tenor promisorio hasta que un dudoso accidente en plena escena lo dejó tullido. Era la década del '40 cuando comenzó a resolver casos con no más artes que la observación, la deducción y, sobre todo, la llegada de un repertorio de crímenes sencillos, sacados de manual –una viuda engañada, un banco burlado, un barbazul a la mexicana, son algunos ejemplos–, que no compiten en complejidad. Los misterios de La Ópera parece así el resultado de un juego donde un autor –consagrado o novato– se divierte como Borges y Bioy, recostando la espalda en fórmulas ya trajinadas. No hay tantos crímenes como bromas: los personajes secundarios tienen todos un distintivo físico siempre ridículo, usan un vocabulario de época, Matta, siempre a punto de eructar, elige platos típicos (los clientes le pagan con pensión completa hasta que resuelve el caso) que suenan todos sospechosamente escabrosos. Lo secunda un par de ayudantes gays, Fortunato y Jacinto, antigua caricatura de vodevil, las piernas que le faltan al pobre Matta cuando se trata de buscar indicios lejos del bar. Un policial a la antigua, a la mexicana y en clave de parodia con un autor que espera detrás del telón para decidir cuándo sale y con qué traje. La editorial planea continuar con la intriga en un próximo libro. Qué harán los lectores entonces, es el gran misterio.
Frankfurt, Alemania. Con 903 páginas densamente pobladas, temas que van desde el incesto al genocidio, y un oficial de las SS nazis impenitente como héroe, el nuevo libro del escritor norteamericano Jonathan Littell no parece ser un candidato obvio para el brindis de la Feria del Libro de Frankfurt.