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murió sidney sheldon


[Bettijane Levine y Valerie J. Nelson] A los 89. El maestro de los éxitos de venta horteras y baratos.
Sidney Sheldon, un escritor cuya aguda percepción de los gustos populares, escribió toda una serie de libros de suspenso febrilmente románticos, que lo convirtieron en un autor de gran éxito que llegó a vender millones de ejemplares en todo el mundo, murió el martes. Tenía 89 años. Sheldon murió de neumonía en el Centro Médico Eisenhower, en Rancho Mirage, según informó su amigo y publicista Warren Cowan.
Escritor multifacético, Sheldon fue galardonado con un Oscar por un guión, un premio Tony, y creó populares comedias de televisión antes de empezar a escribir su primera novela a la edad de 52. Pero fue gracias a las novelas que adquirió su fama.
Normalmente sus libros giran sobre personajes de gran riqueza, belleza, inteligencia y proezas de dormitorio -nada de lo cual les protege de la infidelidad, la traición y la indiscreción. Los personajes de Sheldon son habitualmente mujeres y sus tramas las construía de manera tan astuta que sus libros se leían realmente de un tirón.
Es uno de los autores más traducidos del mundo. Ha vendido más de trescientos millones de libros en 180 países. Fueron publicados en quince idiomas, incluyendo el urdu, que se habla en Pakistán e India, y en suajili.
Con su segunda novela, ‘The Other Side of Midnight' [El Otro Lado de la Medianoche] (1974), Sheldon se hizo un lugar entre los escritores taquilleros; el libro permaneció en la lista de mejor vendidos del New York Times durante 53 semanas -en la época, todo un récord.
Casi la mitad de sus dieciocho novelas -con títulos tales como ‘Rage of Angels' [Venganza de los Ángeles] (1980) y ‘Memories of Midnight' [Recuerdos de Medianoche] (1990)- fueron llevadas a la televisión o convertidas en miniseries. La demanda de sus historias era tan grande que se dice que los ejecutivos de la CBS supuestamente pagaron un millón de dólares a Sheldon por los derechos de la miniserie ‘If Tomorrow Comes' [Si Hubiera un Mañana], de 1985, incluso antes de haberla leído.
Algunos críticos decían que sus diálogos eran banales y sus tramas inverosímiles, pero muchos reconocían a regañadientes el inusual talento del autor en producir lo que el Washington Post llamó una vez "buena literatura barata para leer una y otra vez".
Después de que la novela de Sheldon de 1987, ‘Windmills of the Gods' [El Capricho de los Dioses] alcanzara el primer lugar de la lista de éxitos de venta, Charles Champlin, entonces el redactor de arte del Times, escribió que Sheldon había encontrado "una audiencia estadísticamente cada vez más amplia, satisfaciendo evidentemente a todo el mundo, excepto a la mayoría de los críticos literarios, que consideran que la popularidad es incompatible con la calidad".
Sus admiradores admiraban sus tramas, que eran asombrosamente complejas y, sin embargo, fáciles de seguir -y sus coloridos personajes de los que no se podía esperar nunca que hicieran lo esperado.
"El secreto de la longevidad de Sidney es que es un gran narrador, un maestro del arte narrativo", dijo al Times su agente literario, Mort Janklow. "Los lectores se identifican con sus personajes, muchos de los cuales son mujeres amenazadas. Tiene la habilidad instintiva para entender las emociones femeninas".
Por su parte, Sheldon dijo: "No escribo para los críticos. Escribo para los lectores".
Desde comienzos de los años cuarenta, y casi hasta 1970, había escrito principalmente para espectadores.
Ganó un Oscar en 1948.
Su irónico e ingenioso guión de ‘The Bachelor and the Bobby-Soxer' [El Solterón Y la Menor] (1947) le ganó un Academy Award para el mejor guión. La farsa, con Cary Grant y Shirley Temple, "abundaba en monadas", según la reseña de entonces del New York Times.
Sheldon fue también guionista del musical de Judy Garland y Fred Astaire, ‘Desfile de Pascua' [Easter Parade] (1948) y para el de Astaire y Ginger Rogers, ‘Vuelve a mí' [The Barkleys of Broadway] (1949). Después de que ayudara en la adaptación del éxito de Irving Berlin, ‘La reina del Oeste' [Annie Get Your Gun] a la gran pantalla, la producción de de Betty Hutton y Howard Keel de 1950 recibió comentarios en general positivos.
Escribió media docena de obras para Broadway. Su mayor éxito fue el musical ‘Redhead', con Gwen Verdon, que estuvo en tablas algo más de un año desde 1959 a 1960 y le significó un Tony por co-escribir el libro.
Después de trabajar en cerca de dos docenas de películas, se volvió hacia la televisión y escribió decenas de episodios para las dos exitosas comedias que creó -‘The Patty Duke Show' (ABC, 1963-66) y ‘I Dream of Jeannie' (NBC, 1965-70), de acuerdo a las memorias de Sheldon, ‘The Other Side of Me' (2005).
Crear un nuevo programa era todo un reto para Duke, porque "ella tenía tantos talentos que yo no quería malgastar sus capacidades", escribió Sheldon. Decidió que ella debía actuar como una de las hermanas gemelas, pero lo cambió a primas parecidas para explicar por qué los personajes habían crecido sin conocerse unos a otros.
‘Jeannie', con Barbara Eden y Larry Hagman, fue recibida tibiamente, pero tenía una base de espectadores muy leal, escribió Sheldon. Un episodio, ‘Bigger Than a Bread Box and Better Than a Genie', incluyó a la esposa de Sheldon, Jorja, como una pitonisa y a su madre como uno de los participantes en la escena de una sesión de espiritismo.
También creó la glamorosa serie ‘Hart to Hart', con Robert Wagner y Stefanie Powers, que fue transmitida por la ABC de 1979 a 1984.
Nació en Chicago como Sidney Schechtel el 11 de febrero de 1917, hijo de Otto, un vendedor, y Natalie, ama de casa. Siempre por problemas de alquiler, la familia se mudaba a menudo. Sheldon asistió a una docena de escuelas.
Más tarde Sheldon observó que su carrera como escritor era más bien improbable, si se consideraba su pasado.

Llegar A Ser Escritor
"Mis dos padres abandonaron los estudios en tercer grado", dijo. "Mi padre no leyó nunca un libro en su vida, y yo era el único en mi familia que había terminado la escuela secundaria".
Sheldon obtuvo una beca de estudios de la Universidad de Northwestern. Aunque fue obligado a abandonarla en su primer año debido a las presiones financieras de la Depresión, recordaba haber tenido una especie de epifanía un día en el campus universitario.
"Yo miraba a todos esos estudiantes bien vestidos, y pensé en que años después, nadie sabría que existieron", escribió luego. "Yo quería dejar una marca, quería que la gente supiera que yo estaba aquí".
Inventó su apellido de Sheldon a mediados de los años treinta, cuando participó en un torneo de radio amateur como anunciador.
Al principio trabajó en Chicago como acomodador de teatro, vendedor de zapatos y dependiente de un guardarropas de un club nocturno. Después de que el líder del grupo del club, Phil Levant, tocara una canción escrita por Sheldon, este se marchó a Nueva York a tratar de darse a conocer como escritor de canciones. Mientras estaba en ello, vio un montón de películas y empezó a pensar en Hollywood.
Pronto estaba en Los Angeles: quería ser guionista, pero había prometido a sus padres que si no encontraba un trabajo en tres meses, volvería a Chicago.
Una y otra vez fue rechazado a la entrada de los estudios. Se le estaba acabando el tiempo cuando se enteró de que los productores contrataban a lectores para que ayudaran a analizar los guiones. Como acababa de leer ‘La fuerza bruta' [Of Mice an Men], de John Steinbeck, Sheldon envió resúmenes de la clásica película a todos los estudios y estuvo pronto trabajando en la Universal por diecisiete dólares a la semana, contó al Times en 1992.
En su pensión, Sheldon conoció a un joven escritor llamado Ben Roberts y empezaron a colaborar en películas B, como ‘South of Panama', ‘Gambling Daughters' y ‘Borrowed Hero', todas estrenadas en 1941.
"Ni siquiera las puedo llamar películas B", dijo Sheldon una vez. "Eran películas Z. Pero nos pagaban y aparecíamos en los créditos. Éramos profesionales".
Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Sheldon se alistó en la Fuerza Aérea norteamericana, pero fue licenciado tras unos meses, por razones médicas. Colaboró con Roberts en un reestreno del musical ‘La viuda alegre' [The Merry Widow], que estuvo en cartelera los primeros nueve meses de 1943.
Otros dos musicales que escribieron, la comedia ‘Jackpot' y la fantasía ‘Dream With Music', fueron representadas brevemente casi al mismo tiempo.
De regreso en Hollywood, Sheldon ganó un Oscar por ‘El solterón y la menor' [The Bachelor and the Bobby-Soxer], pero quería marcharse del Shrine Auditorium.
"En la que debería haber sido la noche más feliz de mi vida, yo quería suicidarme", escribió Sheldon en su autobiografía sobre los paralizantes cambios de ánimo. Poco después un psiquiatra lo diagnosticó como maníaco-depresivo, según Sheldon en sus memorias.
A mediana edad empezó a escribir novelas, un cambio de carrera que ocurrió casi accidentalmente, contó a menudo a sus entrevistadores: "Yo quería hacer algo complicado, que profundizara todavía más en la mente y motivos de la gente de lo que pudiera lograr con cualquier película o guión de televisión. Tratar de contarlo en forma de novela fue la única respuesta".
‘Cara descubierta' [The Naked Face], publicada en 1970, no se vendió muy bien, pero los lectores adoraron su segunda novela, ‘El otro lado de la medianoche [The Other Side of Midnight], el culpable y displicente placer escenificado en la Segunda Guerra Mundial. Se concentra en una guapa francesa llamada Noelle Page, la que es rechazada por un gallardo piloto norteamericano y pasa el resto de su vida obsesionada con él.
Después de esto, casi todos los libros de Sheldon llegaron a las listas de éxitos de venta.
En su cuarta novela, ‘Bloodline', una guapa heredera se convierte en el objetivo del hombre que mató a su padre. En su sexta, ‘Maestro del juego' [Master of the Game], la familia Blackwell se enriquece con las minas de diamante en Sudáfrica. En ‘La conspiración del Juicio Final' [The Doomsday Conspiracy], de 1991, un oficial de inteligencia de la marina debe encontrar testigos de la caída de un globo meteorológico que en realidad podría ser un ovni.
Su novela número dieciocho, ‘¿Tienes miedo a la oscuridad?' [Are You Afraid of the Dark?], que fue publicada cuando tenía 87, fue un éxito de ventas del New York Tomes poco después de su lanzamiento en 2004.
En su vida personal, Sheldon era todo lo contrario de los bellacos mujeriegos que pueblan tantas de sus novelas.

Casado Durante 33 Años
Después de un breve primer matrimonio, se casó con su segunda esposa Jorja Curtright, con la que vivió 33 años; ella murió de un ataque al corazón en 1985. Se casó en 1989 con Alexandra Kostoff. Aparte de su mujer, le sobrevive una hija de su primer matrimonio, Mary, que es novelista; dos nietos; y su hermano Richard.
Durante la mayor parte de sus años de escritura, Sheldon y su familia recorrieron juntos el mundo, investigando y tomando fotos de las locaciones donde planeaba situar su próxima novela.
"Si lees la descripción de un hotel, de una cena en un restaurante, puedes estar seguro de que en realidad hemos alojado en ese hotel y ese probado ese menú... Eso es lo que hace que mis libros sean tan realistas", le dijo a un periodista.
Escribía todos los días, primero "improvisando" un largo borrador inicial, que era entonces tipeado por una secretaria y luego reescribiendo y editando lo que había escrito.
Más tarde también escribió populares libros para niños. Poseía toda una serie de lujosas casas, y finalmente se había establecido en Beverly Hills y en un terreno de cinco casas en Palm Springs.
En 2000 contó al Times que pensaba que la profesión de escritor era la que más le convenía.
"En un libro, tu imaginación no tiene límites", dijo Sheldon. "No hay que preocuparse del presupuesto, puedes colocar todos los personajes que quieras, puedes dotarles de yates... Escribir una novela es extraordinario, porque la estrella es el autor".
Los funerales serán privados.
La familia sugiere que se hagan donativos memoriales al Hospital Pediátrico de Los Angeles, 4650 Sunset Blvd., Los Angeles 90027. Más tarde se realizará una celebración de la vida de Sheldon.

bettijane.levine@latimes.com
valerie.nelson@latimes.com

1 de enero de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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murió barbara serabella


[Dennis McLellan] A los cincuenta. La ex mecánico de coches escribió novelas de misterio basadas en su duro pasado.
Ha muerto Barbara Seranella, la ex mecánico de coches Brentwood que se convirtió en la exitosa escritora de una serie de novelas de misterio con una protagonista que era una mujer mecánico de coches con un pasado desagradable. Tenía cincuenta años.
Seranella, vecina de Laguna Beach y La Quinta, murió de una afección al hígado el domingo mientras esperaba un transplante de hígado en la Cleveland Clinic, Ohio, dijo su marido, Ron.
"Fuimos para allá el 6 de diciembre con la esperanza de obtener un hígado", dijo el martes, "pero nunca tuvimos esa oportunidad".
Seranella introdujo a Miranda ‘Munch' Mancini -una antigua prostituta y estafadora que intenta librarse de una vida de drogas, alcohol y amigos motociclistas después de verse involucrada en una investigación por asesinato y de asumir una nueva identidad como mecánico de coches- en ‘No hay humanos implicados' [No Human Involved], que llegó a estar en el quinto lugar del listado de éxitos de ventas de Los Angeles Times en 1997.
"Es la primera de su tipo, una novela de misterio hiper moderna, totalmente diferente a todo lo escrito por mujeres antes", dijo al Times Sheldon McArthur, del Mysterious Bookshop, en West Hollywood, en 1997.
A diferencia de otras heroínas que resuelven misterios, como V.I. Warschawski, de Sara Paretsky, y Kinsey Millhone, de Sue Grafton, que están "en el lado correcto de la ley", dijo McArthur, Munch Mancini, de Seranella, "es una anti-heroína, al lado equivocado de la ley. Está más cerca de una maleante masculino de que un tipo bueno. Sin embargo, terminas de su lado, aunque no la invitarías a cenar a tu casa".
A esta primera novela siguieron siete tomos de misterio más de Seranella con Munch (abreviatura de Munchkin) Mancini como protagonista, y llevando la crónica de sus progresos personales, últimamente ‘An Unacceptable Death', publicada en 2006.
"Lo que la hace única", dijo Patricia McFall, escritora y directora de talleres literarios que conocía a Seranella, "es que tiene un personaje con un pasado que no la deja. Así, si se aparece algún amigote del pasado, es porque acaba de salir de la cárcel o porque se metió en problemas. Y ella está siempre peleando para mantenerse moralmente pura y no caer en el tipo de vida que llevaba, rodeada de drogas y delincuencia".
Para crear esa sórdida vida, Seranella no tuvo que cavar muy profundamente.
Barbara Shore nació el 30 de abril de 1956, en Santa Mónica, y creció en Pacific Palisades. Sus padres decidieron que debía ir a la universidad, como sus dos hermanos mayores.
En lugar de eso, cuando cursaba el noveno en la Escuela Secundaria Paul Revere Junior, se escapó de casa a los catorce.
"Todo lo que sé es que empecé a beber y a meterme drogas y sufrí un completo cambio de personalidad", dijo en 1997 en una entrevista con Times.
Se dirigió hacia San Francisco, donde vivía en la calle y era frecuentemente arrestada por la policía.
Después de unirse a una comuna hippie en Haight-Ashbury, empezó a usar todavía más drogas, y aprendió su futuro oficio.
"Los tipos más encantadores de la comuna, los que tenían el dinero y se divertían, se dedicaban a reparar coches", contó.
Sus padres, que habían contratado a detectives privados en un fracasado intento de encontrarla, finalmente la hallaron en San Francisco a los dieciséis, aunque no lograron volver con ella a casa.
A los 17, dijo, empezó "a usar la aguja y a meterme heroína".
Pasó un tiempo con la banda de motociclistas Heathens, y a los 21 ya había sido encarcelada trece veces.
Dijo que no fue sino hasta que fue confinada a una celda en el Sybil Brand Institute for Women, en Los Angeles, y frente al riesgo de una severa sentencia, decidió que era hora de cambiar.
Su padre contrató a un abogado, el que, de acuerdo a la versión de The Times, logró unificar los varios cargos contra ella y obtener su libertad condicional.
Al cambiar de vida, se convirtió en una mecánico de coches: cinco años en una gasolinera Arco en Sherman Oaks, y doce años en una gasolinera Texaco en Barrington y Sunset en Brentwood.
Conoció a su marino, un ex propietario de la gasolinera en Brentwood, cuando se convirtió en la nueva socia de la gasolinera, a principios de los años noventa.
"El primer día que la conocí, estaba colocando un embrague en un Toyota", contó. "Yo había trabajado en el negocio y había mujeres en mi personal, pero nunca había conocido a una mujer mecánico. Me quedé muy impresionado".
La nombró su gerente de servicios. Y tras su matrimonio en 1994, contó ella en la entrevista de 1997, dijo que él "no quería verme sacar motores de coches cuando tuviera cincuenta. Me preguntó qué me gustaría hacer por el resto de mi vida".
Recordando la excitación que sintió tras publicar un cuento en la revista Easyriders -‘Biker Wedding', por Crazy Barbara- en 1997, le dijo que le gustaría escribir.
En el verano de 2005, Seranella sufrió dos transplantes de hígado, el segundo sólo tres días después del primero.
La última novela de Seranella, ‘Deadman's Switch', el primer libro de lo que sería una nueva serie de novelas de misterio, será publicado en abril por St. Martin's Minotaur.
Además de su marido, la sobreviven sus padres, Nate y Margie Shore; sus hermanos, el doctor Larry Shore y David Shore; y sus hijastras Carrie Seranella y Shannon Howard.

dennis.mclellan@latimes.com

24 de enero de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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murió william diehl


Autor de ‘Primal Fear' muere a los 81 años.
Atlanta, Estados Unidos. William Diehl, el exitoso autor de ‘Las dos caras de la verdad' [Primal Fear] y otras novelas, murió en el Hospital Universitario Emory. Tenía 81 años.
Diehl murió el viernes, informó Sarah Carter, de la funeraria H.M. Patterson & Son en Atlanta. Murió de una embolia de origen aórtico, dijo su esposa, Virginia Gunn.
Empezó a escribir su primera novela ‘La brigada de Sharky' [Sharky's Machine] mientras era miembro de un jurado. Diehl, entonces 50, se aburría con el juicio y empezó a escribir en un bloc de notas. El libro, publicado en 1978, se convirtió en un éxito de ventas y más tarde en una película con Burt Reynolds.
Diehl estaba desempleado cuando le dijeron que el libro iba a ser publicado, contó su amigo de toda la vida, Michael Parver. Cuando su agente lo llamó primero para decírselo, la comunicación de cortó. Diehl no había pagado la cuenta, contó Parver al Atlanta Journal-Constitution.
Amigos y familiares de Diehl se convirtieron en personajes de sus trabajos posteriores. Parver se convirtió en un poli corrupto en la novela ‘Hooligans'.
Las otras novelas del autor incluyen ‘Primal Fear', una novela policial de 1993 sobre un abogado que defiende a un joven que es acusado de asesinar a un arzobispo. Fue llevada al cine en 1996, con Richard Gere y Edward Norton.
Diehl estaba escribiendo su décima novela en el momento de su muerte. Se esperaba que fuera publicada el próximo año, dijeron sus amigos.
Diehl escribió antes para el Journal-Constitution, y trabajó como fotógrafo independiente y editor de una revista. Diehl era también veterano de la Segunda Guerra Mundial, cuando fue operador de ametralladora en un B-24.

26 de noviembre de 2006
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mafioso con lado blando


[Tom Hays] Libro cuenta detalles sobre el lado blando de un mafioso.
Nueva York, Estados Unidos. En el verano de 2000, cuando retozaba junto a una piscina en un hotel de Las Vegas, ‘Vinny Gorgeous' reveló su versión de un maquillaje extremo. Vincent Basciano, gracias a una operación quirúrgica de reducción del pecho y a una liposucción, se deshizo de los poco favorecedores michelines del pecho y la barriga. El renombrado mafioso, conocido en el Bronx como un egocéntrico con un temperamento explosivo, se jactó de su pinta reformada en una cabaña privada.
"Era tan vano", contó Michael Mehler, amiguete y confidente de Basciano. "Me dejó anonadado". Mehler, 40, hace el retrato del tímido y atormentado ex jefe de la familia mafiosa Bonanno en un libro de confesiones de próxima aparición titulado ‘Nice Jewish Felon'. Piensa respaldar su historia con una página web en la que mostrará correspondencia y otros documentos que prueban que el par vivió una breve pero firme relación.
Para Mehler, Basciano era un mafioso incomprendido que soñaba en secreto con entretener a los niños, produciendo un largometraje animado con una ardilla bailarina.
"A su modo, Vincent se interesaba en la gente", escribe Mehler en un pasaje. "Simplemente no podía demostrar su bondad a sus colegas, porque podían pensar que se estaba volviendo blando. Tenía que mantener su imagen de ‘tipo rudo'. En su mundo, eso hacía la diferencia entre la vida y la muerte".
Un abogado de Basciano, James Kousouros, dijo que nunca oyó hablar de Mehler, pero se negó a hacer más declaraciones.
El propio abogado de Mehler tuvo que corregir su manuscrito para que pudiera conseguir un contrato con iUniverse, un servicio de publicaciones particulares y markéting que espera que el libro esté disponible online antes de Navidad.
Las autoridades dicen que Basciano, 46, el elegante antiguo propietario del salón de belleza Hello Gorgeous en el Bronx, en la familia Bonanno tenía la reputación de ser un asesino. En su juicio a principios de año, un jurado oyó las declaraciones de un testigo que dijo que, en 2001, Basciano uso una escopeta calibre 12 para matar a un mafioso de bajo nivel de otra familia de la mafia, porque creía que quería secuestrar a uno de sus hijos.
Los miembros del jurado no lograron llegar a un veredicto sobre el cargo de homicidio, pero lo encontraron culpable de extorsión, intento de homicidio y apuestas ilegales. Basciano sigue preso a la espera de la acusación de que conspiró para asesinar a un fiscal.

Mehler, que se describe a sí mismo como la oveja negra de una respetable familia judía, afirma que se hizo amigo de Basciano después de sus propios roces con la ley. Se divorció hace poco, empezó a salir con una striptisera y perdió miles de dólares en apuestas en 1998, cuando fue arrestado en Connecticut por robar una pintura de Paul Klee, tasada en 400 mil dólares, de la casa de un primo fallecido recientemente.
Mehler dice que tuvo una riña con la mujer de su primo y se llevó la pintura por despecho. Trató de vender el trabajo del artista suizo, ‘Máscara en el crepúsculo', en casas de subasta de Manhattan y a coleccionistas europeos, hasta que la policía llamó a su puerta.
"Yo eran tan narcisista que pensaba que podía librarme de este asunto hablando, como he hecho siempre en mi vida", dijo en una entrevista.
Tras declararse culpable, fue dejado en libertad vigilada, equipado con un monitor electrónico en su tobillo y alojado en un casa de rehabilitación en el Bronx. Mehler estaba trabajando de camarero en una cocinería de Manhattan cuando Basciano entró despreocupadamente con una chica colgando del brazo.
Los dos se pusieron a charlar, y Mehler le contó su pasado criminal. Basciano, escribe, "me aconsejó que me mantuviera tranquilo durante el proceso", y se marchó dejándole una propina de doscientos dólares.
En una reunión posterior, Basciano le preguntó: "¿Traicionase a alguno de tus amigos cuando te arrestaron?" Cuando Mehler dijo que no, contó, el mafioso replicó: "Ahora eres bienvenido en mi casa. Lo mío es tuyo".
Pronto Basciano tomó bajo su protección a Mehler. Lo presentó a su esposa, logró que convenciera a su hijo de que siguiera una carrera en Wall Street, y compartió con Mehler los botines del bajo mundo: caros regalos, lujosos banquetes con otros mafiosos y orgías en limusinas con prostitutas elegantes.
"Yo tenía una lucha interna entre el bien y el mal", dice. "Los senderos de Vincent y yo se cruzaron en un momento de mi vida en que yo no sabía hacia dónde iba".
De acuerdo a Mehler, Basciano también se atormentaba.
El mafioso quería cambiar su vida mejorando su vocabulario y empezando algún negocio legal, como la película con la ardilla y un negocio de cestas de regalos, dijo Mehler. En 2000, Basciano viajó en primera clase a Las Vegas para ayudar a lanzar las cestas de regalo en un hotel de allá.
Cuando llegó Mehler, lo llevaron a una cabaña privada junto a la piscina, donde un Basciano más delgado le estaba esperando. Aunque Mehler expresó su aprobación, encontró la escena tan patética que eso finalmente introdujo una cuña en su relación.
"Pensé: ‘Mira hasta dónde has llegado'", dijo Mehler. "Te acabas de hacer una liposucción y estás en la mafia'".

24 de noviembre de 2006
©associated press
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putas en la literatura


[Liliana Viola] La metáfora más vieja del mundo.
No se puede pensar la prostitución sin pensar en el modo en que la literatura monta y describe a quienes están en esta situación.Mujeres transgresoras, sí, autónomas por más que sean explotadas; que merecen ser ajusticiadas, también, ya sea a través de una enfermedad mortal o la caída en Desgracia. Mujeres que suelen servir como metáfora para hablar de otras situaciones sociales destinadas al secreto tanto como lo que se hace en la cama.
En pocos sitios pueden hallarse tantas putas reunidas como en una Biblioteca.
Orientales, europeas, latinoamericanas, todas reciben en los libros su bautismo según la época y la situación: geishas, fáciles, livianas, de la vida, de la calle, cortesanas, de compañía, visitadoras, jineteras. Los anaqueles dan asilo a clásicas y discípulas, diosas de la libido o apariciones dormidas como las últimas putas tristes de Gabriel García Márquez y las bellas durmientes de Yasunari Kawabata. Desde Tolstoi, que a los 82 años estaba dispuesto a abandonar a su esposa pero no los burdeles, hasta Bioy Casares que les deja un simpático lugar en sus 'Memorias' y otro fundamental y místico en la ramera ciega de 'La invención de Morel', casi todos los escritores rindieron tributo a las mujeres sin rostro que los turbaron, iniciaron, entretuvieron a cambio de billetes. Sin temer que en algún momento se los señalara como clientes y cómplices de la trata. La literatura, en un discurso completamente paralelo y ajeno al de las denuncias del periodismo y de los análisis sociológicos, ha dado cuenta de una normalidad y contribuido también a una estética de la prostitución idealizada. Por diferente carril van los datos y testimonios de violencia sexual, abuso infantil, esclavitud, infecciones y muerte que la vida prostibularia de todos los tiempos ha tenido como fundamento y vida cotidiana. Aun cuando la ficción creyó denunciar, no dejó de delinear la estampa de aquella mujer maternal, poco santa y dadora de esa infinita ternura que siempre están necesitando, en el fondo, los hombres. "Lo que distingue al hombre del niño es el saber dominar a una mujer. Lo que distingue a una mujer de una niña es el saber explotar a un hombre", decía Cesare Pavese, quien en la vorágine de su militante desconfianza hacia todas las ellas destacaba con respeto a la que se vende porque no miente, corporiza la venganza y la nobleza de su especie. Pero no es sólo Pavese quien las distingue mientras señala su maldad, las prostitutas literarias están sospechadas siempre de esconder algo y merecen ser condenadas y redimidas también por otro misterio. Son autónomas aun cuando se las explote, tal vez por estar consideradas poseedoras del último secreto que desde Las mil y una noches se les atribuye a las sábanas. Los hombres tendrán el poder, pero son ellas las que los dejan desnudos y con ansias de regresar. Modesto consuelo. Pero no es la intención escandalizarse porque en nuestras sociedades se considera un derecho la posibilidad de comprar sexo, o porque la misma práctica deshonra al que vende y prestigia al que compra, ni mucho menos ensañarse ahora con siglos de invenciones literarias y de fantasías patriarcales.
Además, también es cierto que la mayoría de las veces la prostituta de las ficciones ha servido a los autores como metáfora. Utilizada otra vez, es verdad, pero para desenmascarar síntomas de alguna putrefacción, para cambiar la cama cada vez que una sociedad se pone a cambiar la piel.

Memorias de las Putas Clásicas
Cada vez que se acusa el impacto de una fuerte crisis en el sistema de valores dominante, se las puede ver a ellas paseándose por las calles pueblerinas, acicalarse en las casas de cita o entrar en palacios y comisarías. Las prostitutas literarias aparecen con el cometido de enfrentar a los lectores con el resquebrajamiento de un paradigma moral o una denuncia concreta, ya sea la doble vida de la burguesía decadente, la relación entre pobreza y tiranía militar. Luego quedan allí vendiendo sus cuerpos alegremente y cantando a los lectores el secreto encanto de la prostitución. La literatura latinoamericana de los años sesenta hermanó prostitución con desigualdades sociales, con abuso de poder político y con la impostura de las instituciones. El catálogo de mujeres que incluye travestis tiene títulos ya clásicos como ‘Pantaleón y las visitadoras' y ‘La casa verde' de Mario Vargas Llosa; ‘La Cándida Eréndira' de García Márquez; ‘El lugar sin límites', de José Donoso; ‘Juntacadáveres', de Juan Carlos Onetti; ‘El zorro de arriba y el zorro de abajo', de José María Arguedas. Todas descendientes de la argentina de Manuel Gálvez, Nacha Regules; de Juana Lucero, de Augusto D'Halmar y también de Santa, de Federico Gamboa.
No son pioneras. Unos cuantos siglos atrás, la Madre Patria ya había dado sus versiones sobre el mismo asunto con obras que ingresaron en el canon de formación escolar de uno y otro lado del mar. En el 1500 español, ‘La Celestina' de Fernando de Rojas alertaba en un tono de picaresca sobre la derrota de los valores medievales. Un siglo más tarde, apenas comenzado el 1600, Cervantes presenta a su Don Quijote que atrapado en clave renacentista se propone resucitar a la caballería andante cometiendo a su paso un error más garrafal que el de los molinos: toma por doncellas a las prostitutas más asquerosas y mugrientas de La Mancha, respeta a Maritornes y le habla en un lenguaje que ella no podrá comprender jamás. Su equívoca relación con estas mujeres y sobre todo el respeto que les profesa, es el ejemplo máximo de la desubicación y la locura de Quijote en un mundo que definitivamente cambió sus reglas: las cortesanas se hicieron putas. Un siglo más adelante, en 1722, Daniel Defoe, el autor de ‘Robinson Crusoe' y también del ‘Diario de la peste', se servirá de la bella y descocada Moll Flanders para despertar a sus contemporáneos puritanos. Defoe construye a esta heroína independiente que lucha con coraje para cambiar su destino, y que como él mismo resume "nació en la prisión de New Gate y durante una accidentada vida, fue doce años prostituta, cinco veces casada (una de ellas con su propio hermano), doce años ladrona, ocho deportada en Virginia, y finalmente se hizo rica, vivió honesta y murió arrepentida, escribiendo sus propias memorias". Moll Flanders, dueña de una moralidad natural que supera la gravedad de sus propias acciones, intenta despertar a los ingleses atascados entre el antiguo y el nuevo régimen, y comienza a perfilar el principio de la tolerancia en cuestiones de fe y culto, en cuestiones políticas y lo que es más novedoso, en torno de una tolerancia ética que espera comprensión por parte del lector.
Menos suerte tendrán las prostitutas francesas del siglo siguiente. Si el autor inglés le dio dinero y amor a la suya, en el siglo XIX tanto Margarita Gautier como Naná, tendrán que pagar sus pecados con la muerte. La primera, hija de porteros y convertida en refinada cortesana, finalmente se eleva hacia el amor puro, casi materno, y se sacrifica por el honor de su joven amante. Total, ella es nada y regresa a la nada y por lo tanto no tiene nada que perder.
Y tampoco Zolá, el autor de las clases bajas, de las tabernas y los burdeles, se libra de una visión idealizada y hasta enamorada de su Naná. La cortesana de belleza provocadora encarna las debilidades de una sociedad corrompida que se vende por placer y que va a despertarse unas décadas más tarde con el estallido de la Primera Guerra. Si le restó romanticismo, la dotó de glamour y de poderío, Naná destruye con maestría a todos los que la desean. Y paga por eso.
Por esa oscilación entre el costado de víctimas y el de lujuriosas, el castigo en la literatura viene muchas veces de la mano del destino, de una justicia que está por encima de los hombres y las mujeres, o del propio deseo de arrepentimiento que las conduce a un cielo que duele.
Y para retroceder aún más en el estante de los clásicos, es posible llegar hasta el Apocalipsis que condena a las prostitutas no sin antes describir la lujuria como quien desliza una invitación: "Ven y te mostraré la sentencia contra la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas, con la cual han fornicado los reyes de la tierra y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación". Esta imagen que va y viene de la perra a la desvalida, está arraigada seguramente en las razones que inspiran por estos días a la Legislatura de la provincia de Buenos Aires para anunciar un proyecto de ley que ponga "multas y penas de prisión a quienes ejercen la prostitución en la calle incluyendo –teniendo en cuenta las nuevas modalidades del oficio– a quienes incluso escandalicen en casas privadas". Buenas (les) parecen las multas a falta de un método tan drástico como la tuberculosis de la pobre Margarita para terminar con lo que Vázquez Montalbán llama "la costra moral".

Realidad o Melodrama
Este código contradictorio tan próximo al melodrama con el que se vistió a la prostitución tal vez sea uno de los mayores impedimentos para que el consumo de cuerpos resulte más visible y analizable que la oferta. Un largo camino falta recorrer para que la idea de comprar personas merezca el mismo repudio que la defensa de la esclavitud o de la supremacía de alguna raza. El melodrama va y viene, observa Carlos Monsivais, entre la esperanza más insensata y su escepticismo más radical. Tienta al oído porque suspende por un instante las diferencias e invita a un carnaval alegre y ruidoso donde la clase media, la clase alta y el lumpenaje bailantero y profano se cruzan, se calientan y se amigan. Permite a su vez pensar en un amor tan puro y genuino como el que se les atribuyó siempre a los instintos básicos con la comodidad de un lugar, un tiempo de duración y un precio.
Mientras tanto, según la ONU cuatro millones de mujeres y dos millones de menores son traficados o explotados en negocios sexuales de todo el mundo. La trata de personas para el tráfico de sexo es un negocio mayor que el de las armas: mueve 40.000 millones de dólares e involucra a millones de niñas y niños menores de 12 años. Estos números tienen nombre y apellido también en cada provincia de la Argentina. La exposición de los casos particulares de las mujeres muertas o desquiciadas, los testimonios de ellas mismas muchas veces contando su deseo de continuar en el oficio por librarse de peores males, contribuyen lentamente a pensar la prostitucion despojada del barniz romántico que le dieron los siglos y las letras. Por otro lado, el diario Le Figaro acaba de señalar que más de 40 mil estudiantes universitarios franceses, en su mayoría mujeres, recurren a la prostitución para pagar sus estudios terciarios. Las autoridades se manifiestan desbordadas e incapaces de controlar ese tipo de actividad ya que los estudiantes hacen sus ofertas y transacciones a través de Internet, o aprovechan sus trabajos en restaurantes y hoteles para ejercerla.
Sin dudas, estas dos caras de un mismo fenómeno hablan de la complejidad de un tema que no puede ser encarado sino con la fantasía, tampoco con la ceguera de ningún dogmatismo. Las ideas que cada grupo va forjando sobre cuáles son las necesidades básicas, por dónde pasa la dignidad, los límites del consumo y el espacio de la intimidad, están siendo revisadas constantemente. Eso no significa que las atrocidades "más antiguas del mundo" deban seguir ocurriendo al menos, no sin espanto.

Internautas y Jineteras
Dos libros testimoniales que llegaron este año a las librerías del país dan voz a estos dos mundos –aunque seguro que hay más mundos– que coexisten en torno del tema de la oferta y la demanda de sexo, la prostitución de lujo y el tráfico de gente. El primero es un elogio a la prostitución y a su vez un manual de instrucciones para todas aquellas mujeres que, sin intención de prostituirse, quieran recibir algunos consejos de una verdadera experta. Un libro que, como todos los que tienen una intención de autoayuda, está pensado para la multifunción, en este caso, escandalizar, excitar y enseñar. Se trata de El dulce veneno del escorpión, Diario íntimo de una prostituta de la brasileña Bruna Surfistinha, una adolescente de clase acomodada de San Pablo que decidió prostituirse a escondidas de sus padres y publicar sus aventuras en un blog. Los clásicos modelos de redención aparecen enseguida, a pesar de lo desprejuiciada que se la leía en las primeras páginas, cuando la niña consigna que en uno de sus encuentros laborales, como en las novelas, encontró al hombre de su vida que la liberó del mal camino.
Por otro lado, y en el marco de la creciente oferta de turismo sexual en Cuba, el libro del periodista cubano Amir Valle presenta luego de nueve años de investigación una serie de testimonios de prostitutas de todas las edades, orgullos y condiciones de la Cuba nocturna. Valle, antes de hablar de los demás, comenzará contando su propio paseo por las calles de México en algún tour sexual y su propia experiencia en las casas de citas de su juventud. Fue en un aeropuerto que reconoció a una antigua amiga, amor de un amigo suyo, convertida en prostituta y esta mujer sirve de guía para un trabajo de escucha atenta bastante despojado de la tendencia al melodrama y también de cualquier victimización de las chicas de 13 a 70 años que se venden a los extranjeros para estar mejor. Este trabajo confirma que entre la fascinación y el asco, queda un espacio para la escritura de una versión más acorde con los acuerdos internacionales sobre derechos humanos y libertades individuales. Amir Valle comienza su libro Jineteras con una cita de un amigo católico suyo, que bien puede servir para irse de esta nota terminando tal como empezamos: "Las putas son esas hijas del maligno que nos hacen gozar placeres innombrables en una cama".

Testimonio de Maribel, Diecinueve Años, Ex Jinetera
Como ves, tuve que dejar el jineteo porque me picotearon la cara... Ahora soy custodio en un círculo infantil. A mí nada más se me ocurre hacerme la poderosa y, aunque en mi vida me han pasado cosas jodidas por hacerme la cabrona, nunca pensé que decidirme a trabajar por mi cuenta, sin un chulo, me traería esta desgracia. Yo empecé en esto por Amadito. Era de mi misma aula en la secundaria y tenía trabajando para él a unas cuatro o cinco muchachitas más. Tú lo ves así negro y grandote que parece un King Kong, y no te pasa por la cabeza que tenga sólo diecisiete años, pero ése nació delincuente. Trabajé para él cosa de un año y cuando vi que no me daban las cuentas, porque él, que decía ser mi socio, mi amigo, ganaba más que yo, le dije que trabajaría por mi cuenta: necesitaba un poco más de dinero. Cuando salí del hospital supe que les pagó a unos negros de su barrio para que me picaran la cara, las tetas y el culo. Suerte que tuve tiempo de gritar y vino la policía y nada más me picaron la cara y eso dos tajazos en el brazo.
[De Jineteras (Ed. Planeta), de Amir Valle.]

Testimonios de Loretta, Dueña de un Burdel
Un día le pedí a Néstor que me llevara a los barrios de las putas de D.F. y me dio asco. Ver otras putas del lado de allá de la ventanilla del carro, agitadas, empujándose, desesperadas por llevarse a la cama a un sapo horrible como Néstor, mi marido mexicano, me revolvió el estómago. Fue como si alguien me pusiera un espejo delante, echara a correr el tiempo atrás y me devolviera a las calles de La Habana, a mendigar el rabo cochino de algún turista para conseguir un dinero que luego se me iba en un abrir y cerrar de ojos. Néstor fue mi puente, el túnel de salida a una situación que me pareció siempre kafkiana. ¿Lo has mirado bien? Puedes apostar que no hay una madre en el mundo que haya cagado a un bicho más feo. Y el muy cagón se llevó a Loretta, el Culo más espectacular de La Habana. Cosas de la vida, chico, yo, licenciada en filología, que puedo acostarme con cualquiera diciendo frases eróticas en francés, italiano e inglés, porque hablo todos esos idiomas, y hasta en latín, si se trata de un sesudo intelectual, tengo que conformarme con el tipo más horrible del universo para llegar a ser una Persona, así, con P mayúscula. Gracias a él, a ese sapo grasiento y arrugado que es Néstor, me convertí en una faraona allá, en Cubita la bella. Vengo cada dos meses: una vez a Cancún, otra a Puerto Vallarta, luego a Mazatlán, después me quedo en Acapulco. Siempre paga Néstor. Es un pincho en una sucursal de General Motors y maneja cantidades de dinero que no vas a ver en todas tus futuras reencarnaciones. Pero no quise quedarme acá cuando nos casamos. Y me dije, si él tenía su negocio acá, por qué no tener yo mi inversión en Cuba. Se lo comenté y aceptó. Es un tipo que no tiene escrúpulos cuando se trata de dinero y, aunque al principio se me puso un poco duro, bastaron dos o tres juegos zalameros para convencerlo.
[De Jineteras (Ed. Planeta), de Amir Valle.]

3 de noviembre de 2006
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eloy martínez gana pleito


Escritor argentino Tomas Eloy Martínez gana pleito a jerarca de dictadura.
Buenos Aires, Argentina. El escritor argentino Tomás Eloy Martínez le ganó en la Justicia un pleito al encarcelado general Antonio Bussi, quien lo había demandado por llamarlo en un artículo periodístico "tiranuelo" y "feroz exterminador", informó este martes una fuente judicial.
Un tribunal confirmó un fallo en primera instancia a favor del literato, quien en 2004 había escrito en el diario La Nación que Bussi "debía sentir envidia del poder de Dios, en sus exterminios de mendigos o de locos de 1977".
Bussi, de 80 años, un ex gobernador dictatorial de la provincia de Tucumán (norte del país), está señalado como uno de los más crueles represores del régimen, aunque en el juicio se lo acusa puntualmente de 10 asesinatos.
Martínez, de 71 años, es autor de obras de ficción-documental relacionadas con el peronismo como ‘Santa Evita', ‘Las memorias del General' y ‘El romance de Perón', además de novelas como ‘El vuelo de la Reina'.
El escritor había recordado en su artículo el episodio de la expulsión de mendigos tucumanos hacia la vecina provincia de Catamarca en 1977, cuando el militar usurpaba el poder en Tucumán.
Martínez calificaba a Bussi en aquel artículo de "maniático de la limpieza", "feroz exterminador de disidentes" y "tiranuelo de Tucumán".
No obstante, Bussi logró ser electo gobernador tucumano en democracia y ejerció entre 1995 y 1999, pero luego no pudo asumir como alcalde de la capital provincial en 2003, tras ganar las elecciones, a raíz de ser arrestado por el secuestro y desaparición del ex senador Guillermo Vargas Aignasse, en 1976.
La nota de Martínez sostuvo que Bussi "impartió aquel invierno de 1977 la orden de recoger a todos los mendigos de Tucumán en un camión militar y arrojarlos en los descampados de Catamarca".
En aquel momento estaba por visitar la provincia el dictador Jorge Rafael Videla y Bussi intentaba que su superior no viera a personas indigentes.
El fallo en favor de Martínez, quien vive en Estados Unidos, opina que "la expresión literaria más que periodística pura, la historia novelada o lo que comúnmente denominamos el género de la novela histórica, contiene los componentes y las licencias propias de tal modo de expresión".
Bussi, fundador del derechista partido Fuerza Republicana, está arrestado en un regimiento de Ejército de la periferia de Tucumán (norte).

31 de octubre de 2006
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enigma a la mexicana


[Liliana Viola] Mucho truco y algo de entretenimiento rodea el desembarco de un detective que resuelve sus casos sentado a la mesa de un bar.
Hay una pregunta –¿quién es Emmanuel Matta?– que no muchos lectores se formulan, o al menos no tantos como a principios de 2006 soñó Mondadori de México, cuando dispuso ocultar un autor tras ese seudónimo. Dicen que Emmanuel Matta puede o podría ser Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez o Jorge Volpi, mientras las pistas llegan cifradas desde una oficina de marketing: es cliente de la agencia de Carmen Balcells, es mexicano o vive en México y ya hay un estudio que mediante técnicas tan poco literarias como el índice de repetición de palabras y La ley de Zipf, determina que ‘Los misterios de La Ópera' tiene que haber salido, al menos en un 95 por ciento, de la cabeza de Carlos Fuentes. Más allá de la efectividad que tenga el truco para despertar a consumidores dormidos, también es cierto que el ocultarse tras un nombre de fantasía ha pertenecido desde siempre a una gestualidad típicamente literaria. Colette, Mark Twain, Rubén Darío, Anatole France, Alberto Moravia, Pablo Neruda, por ejemplo, no se llamaban así antes de ser escritores. No el nombre propio sino el nombre apropiado sirvió muchas veces para enviar mensajes de náufrago, eludir el ridículo, la censura, el prejuicio de género. Hans Christian Andersen firmó sus trabajos de adolescencia como William Christian Walter, por timidez y también por rendir tributo: William por Shakespeare, Christian por él y Walter por Scott. El seudónimo muchas veces no separa ni oculta sino que persuade a los lectores de tener algo en común con el autor, una complicidad. En el caso de Emmanuel Matta, la complicidad no llega más que a un encogimiento de hombros ante una travesura que en el interior del libro no puede transformarse en enigma insoportable. Con la vehemencia de Pessoa para el desdoblamiento, Matta fue dotado de biografía y es además el protagonista de su propia novela, el detective que descifra los seis casos policiales sin dejar de probar bocado, sentado estratégicamente en el bar La Ópera. Nació en 1902 en Morelia, Michoacán, fue un niño cantor y luego tenor promisorio hasta que un dudoso accidente en plena escena lo dejó tullido. Era la década del '40 cuando comenzó a resolver casos con no más artes que la observación, la deducción y, sobre todo, la llegada de un repertorio de crímenes sencillos, sacados de manual –una viuda engañada, un banco burlado, un barbazul a la mexicana, son algunos ejemplos–, que no compiten en complejidad. Los misterios de La Ópera parece así el resultado de un juego donde un autor –consagrado o novato– se divierte como Borges y Bioy, recostando la espalda en fórmulas ya trajinadas. No hay tantos crímenes como bromas: los personajes secundarios tienen todos un distintivo físico siempre ridículo, usan un vocabulario de época, Matta, siempre a punto de eructar, elige platos típicos (los clientes le pagan con pensión completa hasta que resuelve el caso) que suenan todos sospechosamente escabrosos. Lo secunda un par de ayudantes gays, Fortunato y Jacinto, antigua caricatura de vodevil, las piernas que le faltan al pobre Matta cuando se trata de buscar indicios lejos del bar. Un policial a la antigua, a la mexicana y en clave de parodia con un autor que espera detrás del telón para decidir cuándo sale y con qué traje. La editorial planea continuar con la intriga en un próximo libro. Qué harán los lectores entonces, es el gran misterio.

Libro reseñado:
Los misterios de La Opera
Emmanuel Matta
Plaza&Janés
184 páginas

29 de octubre de 2006
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nazi pervertido como héroe


[Mark Landler] Casas editoriales pelean por sus derechos.
Frankfurt, Alemania. Con 903 páginas densamente pobladas, temas que van desde el incesto al genocidio, y un oficial de las SS nazis impenitente como héroe, el nuevo libro del escritor norteamericano Jonathan Littell no parece ser un candidato obvio para el brindis de la Feria del Libro de Frankfurt.
Otra cosa más: Está en francés.
Sin embargo, ‘Les Bienveillantes' se ha tomado la feria de Frankfurt, la convención de editores más grande del mundo. Los ejecutivos del mundo editorial dijeron que no recuerdan un libro que en el pasado reciente haya dominado tanto las conversaciones en el enorme centro de convenciones o en los restaurantes cargados de humo donde se reúnen en octubre autores, editores y agentes literarios.
"Es ciertamente el principal tema de conversación", dijo Sonny Mehta, el editor jefe de Alfred A. Knopf, que lo estuvo hojeando antes de decidir cuánto ofrecer por los derechos en inglés.
Knopf, HarperCollins y otros editores tienen hasta el 17 de octubre para hacer sus ofertas. Ese día, el agente de Littell, Andrew Nurnberg, subastará los derechos estadounidenses y británicos de ‘Les Bienveillantes'. Los editores dicen que podría reportar un millón de dólares, una suma asombrosa para un libro de un escritor desconocido que explora indecibles miserias y depravaciones con la extensión de un Tolstoy.
En Francia esa peculiar combinación ha convertido a Littell en un fenómeno literario. ‘Les Bienveillantes', publicado por la exclusiva editorial parisiense Éditions Gallimard, ha vendido 280 mil ejemplares en seis meses, un ritmo digno de ‘El Código da Vinci', antes que una siniestra novela histórica sobre los nazis, el Holocausto, el asedio de Stalingrado y un protagonista que es un pervertido sexual.
"Si tuviera que vender el libro sobre la base de una descripción de un renglón, no sería fácil", dijo Nurnberg en una entrevista. "Las memorias íntimas de un ex genocida nazi", sugiere con una risa nerviosa.
"Hay algo extremadamente irresistible en estas 900 páginas", continuó. "Definitivamente dará en el clavo en cualquier idioma, provisto que sea bien traducido".
Un estadounidense criado en gran parte en Francia, Littell, 38, ha dicho que prefirió escribir en francés debido a que es el lenguaje de sus héroes literarios, Flaubert entre ellos. Su padre, Robert Littell, es un conocido autor de novelas de espionaje que vive en el sur de Francia.
Ya su origen es suficiente como para causar la curiosidad de los editores que se deleitan con la idea de descubrir un importante talento en el ambiente de invernadero de la feria. Aunque su tradición se remonta a Johannes Gutenberg -el pionero en el uso de la tipografía nació cerca de aquí-, en la década pasada Frankfurt ha perdido parte de su capacidad para crear estrellas.
Este año llegaron a la feria, que terminó el domingo, 7.272 editores de 113 países. Y aunque la afluencia de público fue reducida en los primeros días, los organizadores recibieron a 280 mil visitantes.
Cada año cuenta con un país invitado, y este año fue el turno de India, que envió a la feria a 150 editores y 70 escritores, llenado los pasillos de cristal entre las enormes salas de exposición con espectaculares imágenes del subcontinente y los acres aromas de la cocina india.
Littler, que vive ahora en Barcelona, no asistió al evento, lo que dio a su historia personal un aire de misterio. Como dice Nurnberg, el autor pasó cinco años investigando para ‘Les Bienveillantes' y luego la escribió en un período de cuatro meses.
Su padre lo puso en contacto con Nurnberg, un agente literario de Londres que negocia los derechos de edición extranjeros de los libros del viejo Littell. Cuando uno de los ayudantes de Nurnberg dejó caer sobre su escritorio el manuscrito de 1.500 páginas, dijo, no podía ver al otro lado de la montaña de papel.
Inicialmente intimidado por el trabajo, que leyó en algunos meses, Nurnberg lo sometió a un pequeño grupo de editores franceses, y escogió a Gallimard, una venerable editorial que ha publicado a Jean-Paul Sartre, André Malraux y Antoine de Saint-Exupéry.
Para hacerse con ‘Les Bienveillantes', Gallimard tuvo que ceder los derechos extranjeros a Nurnberg, una importante concesión para un editor en Francia, donde los agentes no son parte del negocio de la edición.
"Me frustra intensamente no tener los derechos, como se lo he dicho a Jonathan y Andrew", dijo Anne-Solange Noble, directora de derechos extranjeros en Gallimard. "En Francia normalmente no dejarías nunca que un agente se metiera entre un autor y su editor".
Noble dijo que no hablaba por resentimiento sino por simpatía con el libro, que era una empresa arriesgada. Su extraordinario tamaño hizo que Gallimard lo publicara en papel más delgado.
De cierto modo es un clásico Gallimard: el libro tiene una cubierta beige simple con el título en letras rojas, un diseño de marca en todos sus libros. "Tiene la misma solapa que Proust", dijo David Campbell, ex editor de Gallimard que ahora dirige la Everyman's Library de Londres.
Por su mera extensión ‘Les Bienveillantes' tiene ambiciones proustianas. El libro compite por varios premios literarios franceses y los reseñadores en Francia se han mostrado en general extasiados.
Si Nurnberg lo hubiese querido, podría haber hecho una frenética subasta en la feria. Dijo que había recibido ofertas no solicitadas de más de 100 mil dólares por los derechos estadounidenses y británicos.
"Todos andan a la búsqueda de algo nuevo, fresco y excitante", dijo. "Y todos quieren apoderarse del libro antes de saber siquiera cómo lo van a vender. Yo quiero que la gente lea el libro primero".
Mehta dijo que la decisión de Nurnberg de realizar la subasta después de la feria era "muy sensata", ya que permitiría que los editores discutieran el libro en casa antes de hacer ofertas.
Alargar el proceso también aumenta el suspenso, reconoce alegremente Nurnberg. Ya ha vendido los derechos de publicación en Italia, España y Holanda. Ejecutivos de la industria dijeron que había recibido 567 mil dólares solamente por los derechos alemanes. (Él se negó a comentar la suma).
Tomará un tiempo -más de un año, calculó un posible comprador- antes de que el libro llegue a las librerías de Estados Unidos debido a que el libro debe ser primero traducido y luego pasar por el ciclo de producción corriente.
La resonancia del libro en Alemania es obvia. Günter Grass, el Nobel alemán, ha estado arriba en la lista de éxitos de venta con su memoria en la que revela que cuando era adolescente fue por un breve período miembro de la Waffen SS hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Cuando Grass apareció en la feria el viernes para promover su memoria ‘Beim Häuten der Zwiebel', reunió a una multitud que escuchó embelesada su defensa de su decisión de no confesar que había sido miembro de la temida unidad paramilitar nazi, incluso mientras llamaba a otros a confesar.
Grass reprochó al diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, por haber publicado hace poco dos cartas privadas que envió a un importante líder político en 1969 y 1970, instándole a admitir su participación en el régimen nazi. Grass dijo que había iniciado acciones legales contra el diario.
‘Beim Häuten der Zwiebel' saldrá a la venta en 33 países, incluyendo Estados Unidos al año siguiente, dijo su editor Steidl. Sin embargo, en Frankfurt las memorias reales de Grass en las SS fueron menos sensacionales que la versión ficticia de Littell.

9 de octubre de 2006
©new york times
©traducción mQh
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