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ATRAPADO SIN SALIDA: LAS PASIONES DE GRAHAM GREENE - andrés gómez bravo


Publican el último volumen de su biografía más ambiciosa.
El biógrafo Norman Sherry puso fin a 30 años de investigación con el lanzamiento de ‘The Life of Graham Greene', Vol. III, el capítulo que cierra -en 800 páginas- la mayor biografía jamás escrita sobre el novelista británico. Publicada a 100 años del natalicio del autor de ‘El poder y la gloria', esta tercera entrega desmitifica su imagen de católico circunspecto y lo revela como un hombre atado a sus instintos: obsesionado con el sexo, fervoroso cliente de prostíbulos, mal padre y, en contrapartida, atormentado por la culpa y el remordimiento. Un maníaco depresivo en permanente fuga.
En 1974 Graham Greene conoció al profesor Norman Sherry, jefe del Departamento de Literatura inglesa de la Universidad de Leicester. El escritor británico lo ubicaba por su libro sobre Joseph Conrad, que le había parecido admirable. Sherry buscaba un nuevo tema de estudio y, para su fortuna, Greene se sentía incapaz de afrontar una autobiografía. Pero el encuentro no auguraba nada bueno. Greene parecía desconfiar, y tenía razones: el profesor sólo había leído una de sus novelas. El azar, sin embargo, jugaría a favor de Sherry.
Después de comer, salieron a caminar. El escritor quería mostrarle el sitio donde solía beber con Kim Philby, su ex jefe en el servicio secreto. Y cruzó la calle sin mirar. El taxi alcanzó a frenar, pero no evitó el golpe y Greene fue a dar al suelo. "Casi pierde su tema, profesor Sherry", dijo Greene. "Pero no es tan malo como sería perder a su biógrafo, señor Greene", respondió el aludido, extendiéndole la mano y sacando risas del circunspecto escritor. La alianza estaba sellada.
Una vez emprendida la tarea, el profesor le dijo a Greene que el trabajo le tomaría tres años. Otra vez lo hacía reír. "No; van a ser 20", dijo, "y algunos más".
Finalmente, fueron 30. El tercer y último tomo de la biografía -‘The Life of Graham Greene Vol. III'- acaba de aparecer en Estados Unidos, a 100 años del nacimiento del escritor y 13 de su muerte en Suiza.
Con los dos primeros, publicados en 1989 y 1994, la saga suma 2.251 páginas, en las que Norman Sherry desnuda la intimidad de un novelista que cultivó una imagen de control, pero que vivió moviéndose y/o huyendo por el mundo, dejando y tomando esposas y amantes -por lo general, las esposas de otros-, que fue un atormentado católico y un fervoroso cliente de prostíbulos, así como tardío fan del socialismo.
Es la biografía más acabada y la única autorizada de Greene. Pero a los descendientes del escritor -de quienes se mantuvo lejos durante sus últimos 40 años- no les gustó. Le critican su fijación en la vida sexual y dicen que Sherry, más que biógrafo, es una especie de Inspector Clouseau literario.
Una opinión muy distinta expresó Paul Théroux en un extenso artículo en The New York Times: "Para alguien interesado en la vida y el trabajo de Greene, esta biografía en tres volúmenes es incomparable; como historia intelectual y política del siglo XX es inestimable; como viaje literario, así como viaje a través del mundo, es magistral; como un libro fuente y galería de pícaros, es fascinante".
Greene, responde Norman Sherry, era un obsesionado con el sexo. "Tenía un enorme apetito sexual, pero al mismo tiempo le gustaba el sexo sin compromiso. Le encantaba la idea de dejarles a las prostitutas el dinero encima del aparador", cuenta.

Amores Peligrosos
Nacido en Berkhamsted en 1904, Graham Greene -lo revela Sherry- era un maníaco depresivo que pasaba de la alegría a la tristeza como quien cambia de camisa. Pese a que les temía a las armas, de joven jugaba a la ruleta rusa y en alguna ocasión, despechado por el rechazo de una de sus chicas, pensó en el suicido.
Gastó dos mil cartas hasta convencer a Vivien Dayrell-Browning de casarse con él en 1926. Incluso abrazó el catolicismo, en buena medida -según confesaría- para "medir mi maldad" con la religión.
Pero una vez casado, retomó sus visitas a los prostíbulos y se fue alejando de su mujer cuando llegaron los hijos. "Tengo aversión por los niños", registraba en una carta a una de sus amantes.
La más importante de su primera época fue Catherine Walston, casada con un millonario diputado laborista; la mujer que lo hizo pensar en el suicidio. Pero no fue la única, y Greene, mientras estaba con ella y su esposa, mantuvo otras relaciones y no abandonó a las prostitutas. De hecho, Catherine le preguntó directamente si era cierto que pagaba por acostarse con otras y él le respondió con una lista de sus 47 putas favoritas.
Separado desde 1948, nunca se divorció, acaso para evitar casarse de nuevo, y si bien enviaba dinero para sus hijos, fue más bien un padre desastroso.
La actriz sueca Anita Björk y la francesa Ivonne Cloetta, esposa de un diplomático y quien lo acompañaría por 32 años, son las mujeres que dejaron huella en su madurez. Pero no lo apaciguaron.
En 1959 estaba de vacaciones en Jamaica con Catherine Walston y le escribía a un amigo: "A pesar de la vida agradable aquí (y mis 500 palabras por día) mi mente se desvía hacia Douala [Yvonne] -para no hablar de Estocolmo [Anita]. ¡Quizás la viuda holandesa es la verdadera solución!".
"Las mujeres casadas son más fáciles", decía para justificar su afición a los adulterios, tema que trasladaría a sus libros. "La verdad de Greene está en su ficción", dice Sherry, quien establece que su personalidad escurridiza se acomodaba a las relaciones furtivas, a escondidas, peligrosas; el sexo ocasional lo atraía igual que la vida nómade.

La Culpa
Ex miembro del servicio secreto británico, Greene recorrió el mundo y se codeó con líderes políticos. Irritó a Duvalier, en Haití, al que llamó tirano, torturador y brujo; cayó rendido ante Fidel Castro y viajaba a Panamá con boletos pagados por Omar Torrijos.
Visitó Chile para conocer la experiencia del gobierno socialista de Allende y se transformó en un tardío recluta de la izquierda. "Si tuviera que elegir entre la vida en la Unión Soviética y la vida en Estados Unidos, elegiría ciertamente la Unión Soviética", escribió en otra de sus cartas.
Greene era la contradicción misma: un aventurero que no sabía conducir; un tipo independiente que dependía de las mujeres hasta para comer -no cocinaba- y un hombre infiel que vivía atormentado: "He traicionado a muchas personas en mi vida", anotó.
En 1978, tras la muerte de Catherine Walston, su esposo Harry le escribió una sorprendente carta: "No debería usted tener remordimientos. Es cierto que causó dolor. Pero ¿quién puede decir honestamente que ha pasado por la vida sin causar dolor? Usted también dio alegrías. A Catherine le ofreció algo que ninguna otra persona le había dado antes".

Biógrafos Que Dan Su Vida Por La De Otros
Cuando Greene aceptó a Norman Sherry como su biógrafo, le envió un mapamundi con los sitios que había visitado marcados en rojo. Sherry los visitó todos y casi no termina su trabajo: en Panamá contrajo gangrena y perdió un tercio del intestino; fue arrestado en Haití, se infectó de diabetes tropical en Liberia y casi pierde un oído cuando le metieron la punta de un revólver por la oreja. Con problemas a la próstata, Sherry temía morir antes de finalizar. Hoy, residente en EE.UU., se confiesa "cósmicamente agotado".
Sherry es de la especie de biógrafos que dedican su vida a investigar la de otros. El fundador de la estirpe fue James Boswell, que en el siglo XVIII se consagró a relatar la biografía de Samuel Johnson y uno de los últimos es Robert A. Caro, que prepara su cuarto volumen sobre Lyndon Johnson. En el medio hispano sobresale el irlandés Ian Gibson, quien en 1965 comenzó a estudiar a Federico García Lorca y hoy es el mayor especialista en el poeta. En Chile, Hernán Loyola y Edmundo Olivares llevan décadas estudiando la vida de Pablo Neruda.

Las Mejores Versiones En Cine

El Tercer Hombre (1949). Dirigida por Carol Reed, con Joseph Cotten, Trevor Howard, Orson Welles y Alida Valli. Clásico del cine negro, el mejor Greene cinematográfico, la cinta entrega una poderosa visión de la posguerra en Europa, con una Viena dividida entre norteamericanos, ingleses, franceses y rusos. Un perfecto thriller que mezcla el espionaje, el contrabando, el amor y la ambición.

Nuestro Hombre La Habana (1963). Carol Reed vuelve a unirse con Greene en este filme basado en la novela homónima. Alec Guiness interpreta a Jim Worlmod, un comerciante británico instalado en la Cuba de Batista, que es contactado por un agente del servicio británico para que ejerza de espía mientras un grupo de rebeldes quiere tomarse el poder.

El Americano (2002). Dirigida por Philip Noyce, filmada en Vietnam, narra la historia de Alden Pyle (Brendan Fraser), un norteamericano que llega a Indochina en 1952, hace amistad con el periodista inglés Thomas Fowler (Michael Caine) y se enamora de su novia, la nativa Phuong.

24 de octubre de 2004
13 november 2004

©la tercera

EL LIBRO PROHIBIDO DEL AMANTE DE OSCAR WILDE - rodrigo miranda


'The Wilde Myth', que salió a remate esta semana, fue escrito por Lord Alfred Douglas, apodado Bosie, y no fue publicado en 1916 por difamar al primer ministro.
A 150 años del nacimiento del autor de ‘El retrato de Dorian Gray', la conflictiva relación que lo llevó a la cárcel reflota con la subasta que ofreció, en la casa Sotheby's de Londres, un manuscrito inédito redactado por su ex amante aristocrático, que sataniza en sus páginas al célebre escritor.
El 30 de noviembre de 1900, Oscar Wilde murió de meningitis en el Hôtel d'Alsace, en el número 13 de la calle Beaux Arts. El poeta, dramaturgo y escritor irlandés se había radicado en París, donde adoptó el nombre de Sebastian Melmoth, tomado de la novela ‘Melmoth, el vagabundo', escrita por un familiar suyo. Envejecido y enfermo, vestía como un pordiosero, sufría penurias económicas y a su entierro sólo fueron cinco personas. La historia de fulgor y decadencia del escritor se evoca una vez más por estos días, con la subasta -que no encontró postor, dado su alto precio-, del manuscrito de ‘The Wilde Myth', libro inédito de Lord Alfred Douglas, o ‘Bosie', uno de sus últimos amantes y quien dirigió al poeta a la deshonra y a la cárcel de Reading.
Lord Alfred finalizaba su primer año en la Universidad de Oxford cuando se topó por casualidad con el entonces desconocido libro ‘El retrato de Dorian Gray', la historia de un hombre de belleza radiante e imperecedera juventud. Fascinado, lo leyó una y otra vez. Al año siguiente tuvo su primer encuentro con el autor. Douglas era un apuesto muchacho, pero completamente desprovisto de talento, a diferencia de Wilde.
Bosie, hijo de marqués de Queensbury, conoció a Oscar a los 21 años, en 1891. Con el escritor mantuvo una relación amorosa denunciada en una carta en 1895 por el padre de Douglas. El marqués de Queensberry iba pasar a la historia como el hombre que inventó las reglas del boxeo, pero el destino inscribió también su nombre como quien llevó a la ruina a un genio de la literatura.
Wilde estaba en la cumbre de su carrera cuando el marqués lo denunció por sodomía. Wilde enjuició al padre de su amante por calumnias, pero en el proceso se animó a lanzar imprecaciones contra la aristocracia y fue condenado. En realidad no era la bisexualidad lo que irritaba a la elite, sino su actitud subversiva. Algunos biógrafos señalan que fue Lord Alfred el gran responsable de provocar la desastrosa decisión de Wilde de demandar a su padre.
El escándalo -sólo diez años antes se había tipificado la homosexualidad como delito- fue uno de los más bullados de la época. Wilde fue condenado a dos años de trabajos forzados por mantener relaciones homosexuales, su madre murió soportando el escarnio público y su nombre fue sacado de los anuncios de sus exitosas obras teatrales, como ‘El abanico de Lady Windermere' y ‘La importancia de llamarse Ernesto'. Para entonces ya había perdido, además de fama y reputación, todo contacto con su esposa, Constance Lloyd, con la que contrajo matrimonio en 1884, y con los hijos de ambos, Ciryl y Vyvyan.
Cuando salió de la cárcel, matones del noble marqués de Queensberry lo esperaban al acecho. Fue perseguido y dueños de hoteles le negaron alojamiento hasta su temprana muerte. Wilde fue enterrado en una tumba para indigentes en las afueras de París. En el Hotel d'Alsace dejó, al morir, una cuenta de 180 francos. En 1997, la historia sería llevada a la pantalla grande, protagonizada por Stephen Fry -como Wilde- y Jude Law, como Bosie, con un singular parecido al personaje real.

El Mito Wilde
Transcurridos 16 años del fallecimiento de su ex amante, Lord Douglas organizó un ataque feroz contra el escritor en el libro ‘The Wilde Myth' [El Mito Wilde]. Pero las imprentas y los editores que pretendían publicarlo lo consideraron tan incendiario que llegaron a romper los tipos usados para las copias de prueba.
Sólo dos pruebas han sobrevivido al paso del tiempo. Una de ellas, escrita a mano por Lord Douglas, y otra, perteneciente al editor Martin Secker. Ambas salieron a venta con un precio de partida de 40.000 libras en la casa Sotheby's de Londres.
Cuando Lord Douglas escribió ‘El Mito Wilde' estaba furioso, porque su antiguo amante lo había criticado en De Profundis, ensayo autobiográfico que redactó en prisión. Bosie lamentó la relación de ambos durante años y, ya casado y convertido al catolicismo, escribió: "Wilde no era un gran artista. El fue una de las fuerzas del mal más poderosas que haya pasado por Europa en los últimos 300 años. No sé de ningún otro hombre que literalmente se haya vendido al diablo más que él. El mito Wilde ha devastado mi vida"
Peter Selley, especialista de Sotheby's en literatura inglesa, explicó en el diario inglés Daily Telegraph que en el libro "Douglas queda como un hombre amargado. No es sorprendente de que los editores fueran sumamente cautelosos para seguir adelante con el libro".
Wilde ya estaba muerto cuando se planeó editar el texto y los vitriólicos comentarios contra Wilde no planteaban ningún problema para los editores, pero Lord Douglas también atacaba a Herbert Asquith, el primer ministro liberal de la época. Asquith había sido ministro del Interior cuando estalló el escándalo y ordenó la detención de Wilde en el Cadogan Hotel, de Londres, en 1895. Bosie dejó atrás su pasado y canalizó su talento literario en estos textos plagados de vituperios que parecen existir únicamente para saldar cuentas con las personas que no le agradaban.
Douglas morigeró sus dichos con los años y en 1945 ya tenía una opinión mucho más misericordiosa de la relación sentimental que cambió su vida. Para entonces, el sitial de Wilde en la historia de la literatura ya estaba asegurado.

31 de octubre de 2004
11 de noviembre de 2004
©la tercera

PINOCHO, EL NIÑO BUENO MALO - alison lurie


El Pinocho que conocemos la mayoría tiene, por lo que parece, un lejano parentesco con el Pinocho de la novela de Carlo Collodi.
1 Hoy, mucha gente tiene la ilusión de que saben quién es Pinocho. Creen que es una marioneta de madera que se transforma en un niño; que fue tragado por un pez enorme; y que cuando contaba mentiras le crecía la nariz. (Como resultado de este último incidente, durante más de cien años los políticos han sido caricaturizados con narices alargadas cuando mienten en público -sobre todo Richard Nixon, que ya tenía una especie de nariz de Pinocho).
La gente que cree eso tiene razón, pero a menudo de un modo muy limitado. Conocen a Pinocho sólo a través de los dibujos animados sensibleros y simplificados de Disney, o las versiones abreviadas de su historia que se piensa son más apropiadas para los niños. La novela original de Carlo Collodi, que sobrevive hoy principalmente en ediciones académicas, es mucho más larga, mucho más compleja y más interesante, y mucho más triste. El crítico Glauco Cambon la ha calificado como una de las obras más influyentes de la literatura italiana (las otras, dice, son la ‘Divina Comedia' de Dante, y ‘Los novios', de Manzoni). Para él, y para los que conocen la versión real, ‘Las aventuras de Pinocho' no son una fantasía divertida y ligera, sino una fábula seria sobre el arte y la vida. Es una historia que gira sobre volverse adulto -y también, de varios modos fundamentales, una historia sobre crecer siendo italiano y pobre.
Carlo Collodi, cuyo nombre verdadero era Carlo Lorenzini, nació en Florencia en 1826, el primero de los diez hijos de unos criados. Como se destacara en la escuela local, los empleadores de sus padres le pagaron su educación posterior con la esperanza de que llegara a ser un sacerdote. Eso no ocurrió. En lugar de eso, después de obtener su diploma, Lorenzini se puso a trabajar para un librero y finalmente se transformó en un periodista liberal, escéptico tanto de la educación como de la iglesia. En ‘Pinocho' la escuela es algo que todos los niños temen, y la religión es rara vez mencionada.
Originalmente, ‘Pinocho' fue publicada por entregas en el diario ‘Il giornale per i bambibi'. Apareció en ocho entregas entre julio y octubre de 1881, y luego en once entregas más desde febrero de 1882 a enero de 1883. La forma de la historia era la de la novela picaresca, en la que, quizás debido a las premuras del tiempo, algunos de los capítulos son más originales y están mejor integrados en el todo, que otros. Algunos de estos episodios -por ejemplo aquellos en los que Pinocho se topa con una serpiente gigante, cae en una trampa y es obligado a trabajar como perro guardián, monta en el lomo de una paloma y es confundido por un pez por un monstruoso pescador de pelo verde- son a menudo dejados de lado en las versiones abreviadas en lengua inglesa.
La película de Disney omite incluso más episodios de la historia, y la modifica de manera drástica. Geppetto, el padre de acogida de Pinocho, es un próspero fabricante de juguetes, y la ciudad en que vive parece suiza o bávara: su taller de trabajo está lleno de cajas de música y relojes de cuco. En la historia original, sin embargo, Geppetto es un carpintero italiano desesperadamente pobre. Cuando empieza la película Pinocho es un muñeco de madera inerte; adquiere vida sólo cuando un hada cumple el anhelo de Geppetto de tener un hijo. En el libro, Pinocho está vivo desde el comienzo. Aunque es sólo un leño sin nombre en la tienda del Maestro Antonio, ya puede hablar y moverse. Cuando el Maestro Antonio golpea el leño con su hacha, grita: "¡Ay! ¡Eso duele!" El carpintero se espanta, y ofrece el trozo de madera a su amigo Geppetto, que quiere hacer una marioneta. El leño continúa hablando, se burla de Geppetto y golpea al Maestro Antonio, provocando una pelea a puñetazos en los viejos amigos.
Cuando Geppetto vuelve a casa empieza a tallar la marioneta. Pero tan pronto como termina la boca de Pinocho, este se ríe de Geppetto y le saca la lengua, y una vez que tiene brazos, le saca a Geppetto su peluca. Cuando el carpintero termina sus piernas y pies, escapa.
Desde el inicio, el Pinocho de Collodi no solamente es más tímido sino también mucho menos simple que el mono y pequeño niño de juguete de los dibujos animados. No sólo es ingenuo, sino además impulsivo, grosero, egoísta y violento. En términos teológicos, comienza su vida en un estado de pecado original; desde el punto de vista de un psicólogo, representa al niño amoral y egocéntrico, el ello sin censura alguna.
Incapaz de controlar sus propios impulsos, Pinocho incita a la creación de un control externo. Cuando corre por la calle perseguido por Geppetto, es atrapado por un policía que lo devuelve a su padre adoptivo. Inmediatamente, de un modo que sonará familiar a muchos padres de niños pequeños, Pinocho se arroja al suelo y declara que no se moverá de ahí. Se reúne una muchedumbre en torno a ellos y (como algunos modernos expertos en desarrollo infantil) empiezan a culpar a Geppetto de los delitos de Pinocho. Finalmente, la multitud convence al policía de meter a Geppetto en la cárcel. En el mundo de Collodi, la ley es siempre estúpida y frecuentemente corrupta. Los que son habitualmente castigados son las víctimas, no los hechores. (Más tarde en la historia, cuando Pinocho va al tribunal a quejarse de que le han robado, el juez, que es un gorila, lo envía a él, no a los ladrones, a la cárcel. Lo deja en libertad sólo cuando él falsamente confiesa ser un delincuente).
Una vez en libertad Pinocho vuelve a casa, donde se encuentra con lo que muchos lectores han reconocido como su conciencia, o su superego externo, bajo la forma de un Grillo Hablante. El Grillo regaña a Pinocho por haber escapado, y le advierte sobre los peligros de la holgazanería: si no va a la escuela, de grande será un perfecto asno. Pero Pinocho se niega a escuchar. El único oficio que le conviene en este mundo, dice, es el de "comer, beber, dormir, divertirse, y vivir como vagabundo de mañana a noche".1 Cuando el Grillo observa que "todos los que siguen ese camino están condenados a terminar en el asilo de pobres o en la cárcel", Pinocho se enfada y arroja un mazo de madera al Grillo, matándolo. Sin embargo, volverá a aparecer más tarde en la historia, primero como un misterioso doctor vestido de negro, y finalmente como un fantasma.
La conciencia externa de Pinocho también aparece en la película de Disney, pero allí ha sido transformada en un personaje cómico y rebautizado ‘Pepito Grillo' (el nombre es, adecuadamente, un viejo eufemismo americano para Jesucristo). Pepito Grillo lleva sombrero de copa y el frac de un artista de vodevil, canta y baila, y la mayor parte del tiempo sus advertencias son divertidas, pero inútiles. Pinocho escucha a medias, pero no le golpea.
El Pinocho de Disney tiene unos cinco o seis años de edad, y en toda la historia conserva su inocencia y simpleza, como el niño ideal de la literatura romántica. No conoce la rudeza ni la malicia: lo que lo mete en problemas es la curiosidad y el aburrimiento. El héroe de Collodi es claramente varios años mayor y lleno de impulsos agresivos y rebeldes, que sólo son domados al final de la historia. Aquí evoca a un personaje clásico de la literatura infantil norteamericana de fines del siglo diecinueve, el Niño Bueno Malo. Este personaje hizo su primera aparición en ‘Una plaga de niño' (1869) de Thomas Bailey Aldrich. El héroe de Aldrich, basado en su propia infancia, es malo sólo en comparación con sus mojigatos compañeros de escuela, que carecen de iniciativa y son incapaces de divertirse. Él y sus amigos escapaban de clases para irse de aventuras, pero no llegaban demasiado lejos. El libro se hizo muy popular, y conoció muchas imitaciones, siendo la más famosa de ellas la novela de Mark Twain, ‘Tom Sawyer'.
Haya Collodi leído o no ‘Tom Sawyer' (que fue publicada por primera vez en 1876), hay similitudes entre la historia de Twain y la suya. En ambos libros el héroe vive apasionantes aventuras, aprende de sus errores y hace finalmente la paz con la sociedad al final de la novela. Como Pinocho (y a diferencia del original Niño Plaga de Aldrich), Tom delinque seriamente. Miente, roba, fuma, pira, causa un tumulto en la iglesia, escapa de su tutor y traba amistad con dudosos compañeros. Ama la libertad y el placer y no puede vivir sin aventuras. Es impulsivo, imprudente y malicioso. Al mismo tiempo, Tom, como Pinocho, es básicamente bueno. Aprende de sus errores, y al final del libro es perdonado y se reconcilia con su familia y la sociedad.
Pinocho, con su energía y descaro, su desprecio de las instituciones establecidas, y su bondad subyacente, es de muchas maneras el primo italiano de Tom Sawyer. Como Tom, es un Niño Malo que finalmente se transforma en un buen ciudadano. Pero el mundo de Pinocho es mucho más pálido que el de Tom. La Tía Polly de Tom, no es de ninguna manera rica, pero posee una casa con jardín. El padre adoptivo de Pinocho, Geppetto, es terriblemente pobre. Vive en un pequeño y oscuro cuarto debajo de las escalinatas de un edificio, y nunca sabe si tendrá suficiente para su siguiente comida.
El mundo de Collodi es de lejos mucho más peligroso que el de Hannibal, Missouri, de Mark Twain: lleno de gente resentida y falsa que quieren explotarte y robarte, e incluso matarte. Cuando Tom Sawyer y Huck Finn escapan de casa se topan con personajes buenos y malos; Pinocho, aunque es ayudado por un pájaro y un pez, sólo encuentra seres humanos hostiles. Y para él incluso el reino animal es peligroso. Sus rivales más importantes son animales, dos de los cuales también tienen paralelos en la obra de Twain. Son el Zorro y el Gato, dos andrajosos pero ambiciosos estafadores evocativos del Rey y el Duque en ‘Huckeberry Finn' (1884). (Ya que ‘Pinocho' no fue traducido al inglés sino en 1892, parece probable que este es solamente un caso de personajes similares, algo común desde la reaparición en literatura de las ‘Fábulas de Esopo'). En ambos libros los estafadores terminan mal, pero mientras Huck siente compasión por ellos, Pinocho se los cruza en silencio. En esto, la historia sigue más de cerca el patrón del cuento folclórico europeo clásico, en el que los villanos rara vez se reforman y no necesitan ser perdonados.

En un momento en ‘Tom Sawyer', Tom escapa de casa y se marcha a la Isla de Jackson en el Mississippi, donde él y sus amigos se pueden divertir sin interferencia de los adultos. Sin embargo, se quedan ahí sólo unos días, y cuando se sienten nostálgicos y vuelven a Hannibal, son recibidos como héroes. La moraleja parece ser que te puedes escapar de la escuela, preocupar a tus familiares y hacerles pasar un susto, y salirte con la tuya.
Pinocho también viaja con otros niños a una especie de paraíso infantil, donde no hay escuela, y "los días se gastan en jugar y pasarla bien de mañana a noche". Pero estas vacaciones duran mucho más que las de Tom. Él vive en el parque durante cinco meses sin cansarse de ello y sin extrañar a Geppetto. Luego, como lo predijera el Grillo Hablante, él y su mejor amigo Lampwick se transforman en asnos. Ellos, como todos sus camaradas, son entonces vendidos en ferias y mercados por el malvado cochero que los ha tentado con el parque para sacar beneficios de su inevitable transformación. Pinocho es vendido a un circo, donde lo obligan a hacer trucos, y es golpeado y lo hacen pasar hambre; cuando queda cojo, es vendido a un comerciante en pieles que trata de ahogarlo.
Estos sucesos son tanto una metáfora como una advertencia, una que Collodi enfatiza observando que "por haber jugado todo tiempo sin haber estudiado nunca, esos niños pobres y crédulos serán transformados en asnos". La moraleja (tan verdadera hoy como lo era en tiempos de Collodi) es que los niños pobres que dejan la escuela y pasan los días sin hacer nada y divirtiéndose probablemente terminarán como trabajadores explotados y maltratados -o posiblemente muertos.
Las metamorfosis de Pinocho son espantosas, aunque temáticamente interesantes. En el libro, pasa del reino vegetal al animal, subiendo en cada clase poco a poco. Su nombre, que en la Toscana de esa época significaba ‘piñón' o ‘semilla de pino' -la palabra contemporánea es ‘pignola'-, lo asociaba con las plantas. Él comienza su vida como un leño indistinto (posible un trozo de pino), que es transformado entonces en un muñeco de madera. Luego pasa a través de varias identidades animales (perro guardián y burro) y alcanza finalmente la condición humana. Metafóricamente, es la misma progresión que vemos en los niños, que empiezan más o menos como materia inerte, luego se transforman en ignorantes pero amorosos bultos todo necesidad y glotonería, con breves lapsos de atención y el deseo de explorar el mundo sin tomar en cuenta los peligros. Más tarde, como los animales, se resisten al confinamiento, viven el presente y están constantemente a la búsqueda de alimento y diversión.
Aparte de este posible paralelo, ¿por que decidió Collodi que su héroe fuera un muñeco en lugar de simplemente un niño travieso?2 Posiblemente porque en el teatro lo que los académicos llaman ‘utilería animada' -muñecos, marionetas, autómatas, figuras chinas, accesorios animados- tienen ventajas que los actores humanos no tienen. Los actores no son nunca los personajes que representan y por más diestros que sean, estamos siempre conscientes de que detrás del disfraz hay una persona de verdad. Los muñecos, por otro lado, pueden aparecer como representaciones puras de algún tipo o personaje individual. (Por esta razón el coreógrafo británico Gordon Craig dijo una vez que tenía la esperanza de que en el futuro los actores fueran remplazados por muñecos).

2 Pinocho ha sido visto a veces, especialmente por los lectores que piensan primero en la versión de Disney, como un clásico cuento de hadas. Si es así, sería un cuento de hadas de un tipo muy especial. En la mayoría de los cuentos de hadas con un protagonista masculino, el joven héroe abandona su familia original, vive aventuras y termina casándose con una princesa para iniciar una nueva familia. Los folcloristas llaman a esos cuentos ‘historias de adolescencia'. En contraste, Pinocho es lo que llaman una ‘historia de infancia', como ‘Juan y los frijoles mágicos' o ‘Hansel y Gretel'. Aquí el héroe no empieza una familia nueva; en su lugar, termina de vuelta en casa con un padre querido y cariñoso. El mismo patrón se advierte en el segundo cuento infantil clásico italiano más famoso, ‘La famosa invasión de Sicilia por los osos', de Dino Buzatti, donde la relación principal también es entre un padre y un hijo, y un motivo importante detrás de la invasión del Rey Leandro es encontrar a Tony, su hijo extraviado. (Significativamente, cuando se reencuentra con Tony, se halla trabajando de artista para los humanos -una especie de muñeco).
En muchos cuentos folclóricos, el joven héroe o heroína es ayudado por un personaje sobrenatural: un enano, un animal dotado de habla, una mujer sabia, o una abuela hada. En ‘Pinocho' este papel lo desempeña el Hada Azul, cuyo rasgo distintivo más prominente es el color de su cabello. El cabello azul o verde es un atributo tradicional de los seres sobrenaturales; a veces buenos, o neutrales, como el Hombre Verde y los Niños Verdes del folclore británico, y otras, malos como Barba Azul. En ‘Pinocho' el Hada Azul aparece bajo muchas apariencias. Primero la vemos como una chiquilla de cara blanca que declara que está muerta, aunque pronto será capaz de salvar a Pinocho de una muerte segura, invocando a tres doctores para que lo curen. Cuando se marchan, ella afirma ser su hermana mayor. Más tarde en la historia aparece como una joven operaria que lleva a Pinocho a casa, lo alimenta y declara que será como su Mamá. Luego él la ve como una cabrita de pelaje índigo; finalmente se le aparece en un sueño como una bella hada que lo transforma en un niño de verdad.3
Sin embargo, Collodi, nada más comenzar el libro, parece negar la idea de que ‘Pinocho' sea un cuento de hadas romántico:

"Había una vez...
"‘¡Un rey!", dirán de inmediato mis pequeños lectores. No, niños, estáis equivocados. Había una vez un trozo de madera.
"No era una madera cara, simplemente era del tipo que recogemos del montón de leña en invierno para meterla en la estufa..."

En otras palabras, su historia no estará anclada en el elevado mundo de la fantasía sino en las duras realidades económicas de la vida de los trabajadores en la Italia de fines del siglo diecinueve. Es el sitio de permanente y desoladora miseria, sólo aliviada por el amor y el sacrificio de uno mismo. Pinocho empieza su vida como un niño rebelde, desconsiderado y egocéntrico que desobedece a los adultos y desdeña las reglas, siempre con resultados peligrosos. En lugar de ir a la escuela, por ejemplo, vende el libro de texto que Geppetto le ha comprado y compra un billete para entrar al teatro de títeres. Ahí es atrapado por el temible el Maestro de Títeres y casi quemado vivo en el fuego de la cocina.
La disposición hacia el trabajo y el sacrificio por los otros es finalmente la salvación de Pinocho. En el teatro escapa a la muerte cuando se ofrece impulsivamente como substituto de otro muñeco condenado, llegando por breves momentos al corazón del Maestro de Títeres. Su transformación final es el resultado de acceder a trabajar largas horas en un trabajo agotador para hacer dinero y ayudar a su achacoso padre adoptivo, Geppetto, y su madre sobrenatural, el Hada Azul.

En la película de Disnet son la inexperiencia y los malos consejos, más que el egoísmo y la desobediencia, los que meten a Pinocho en problemas. Es llevado al teatro de títeres por dos malvados, el Gato y el Zorro, quienes -con un toque muy de Hollywood- le prometen fama y dinero en una canción cuyo refrán es: "¡Qué grandioso es ser famoso!" (Por cierto, en manos de Disney, Pinocho se transformó en una celebridad de algún tipo). En la versión cinematográfica también se hace rico. En la novela original sólo logra, mediante el trabajo duro, sostener a su padre adoptivo -aunque, al final, el Hada Azul transforma su miserable cuarto en una cómoda casa de campo y le da cuarenta monedas de oro. Pero lo importante es que él deviene "un niño decente", un ragazzino per bene, que en italiano, como señala la crítico Ann Lawon, tiene una doble significación: Pinocho es ahora un niño de verdad y un niño bueno.4

¿Seguirá Pinocho siendo un niño bueno? Y, si lo hace, ¿continuarán los lectores interesándose por él? El libro tiene 36 capítulos de extensión y sólo en los últimos dos se comporta consistentemente bien. La delincuencia y la rebelión son más interesantes y más divertidas de leer que la perfección moral. Como dice la crítico Lois Kunetz, "Pinocho es mejor querido por sus fechorías". En esto, nos recuerda a otros héroes que son Niños Buenos Malos, tanto en la literatura como en la vida real. Es quizás un tipo particularmente popular en Italia, donde un hombre adulto cariñoso, el gusto por las aventuras, y la impaciencia con las reglas y restricciones sociales es a menudo visto como encantador y atrayente. Si alguien así pareciera arrepentirse (aunque a veces no sea más que de momento) de sus transgresiones, será personado una y otra vez por sus amigos y parientes, como lo son los pecadores arrepentidos en la iglesia católica.
Pinocho es una historia italiana de muchos otros modos. Está llena de paisajes y platos del norte de Italia, como el salmonete con salsa de tomate y callos con queso parmesano con que cenan el Zorro y Gato a expensas del héroe. También personifica la tradicional creencia italiana de que la familia es de central importancia. Tú la puedes pasar bien con los amigos, pero sólo puedes confiar en tu familia. Los buenos padres se sacrificarán a sí mismos por sus hijos sin emitir siquiera un murmullo, como lo hace Geppetto cuando no hay en casa nada que comer excepto tres peras y deja que Pinocho, desconsiderada y ávidamente, las coma todas. (Este episodio, como otros, fue eliminado de la película de Disney). Los niños buenos también se sacrifican a sí mismos por sus padres, como lo hace Pinocho cuando él y su padre, como Jonás en la Biblia, escapan del estómago del Gran Tiburón y saca a Geppetto del mar a sus espaldas.
Algunos críticos han observado otros paralelos entre ‘Pinocho' y la leyenda cristiana. Han señalado que el héroe es el hijo adoptivo de un carpintero llamado Giovanni (la versión italiana de José) y que muere y resucita al menos tres veces. (Es una de esas muertes, es colgado de un árbol). También han sugerido que el Hada Azul es una versión de la Virgen, la que en arte a menudo lleva una manta azul -aunque la de María es usualmente celeste, mientras que Collodi describe siempre el cabello del Hada como índigo.
Para algunos lectores, Pinocho es una víctima de sacrificio; otros lo han visto como el héroe de una clase obrera rebelde, cuyas escapadas ponen en cuestión las reglas sociales. Los psicólogos han considerado su escape del Gran Tiburón como una especie de renacimiento, y han sugerido que su nariz que crece nos dice que las mentiras son viriles. Como la mayoría de las grandes obras de la literatura infantil, ‘Pinocho' se presta a sí misma para muchas y variadas interpretaciones, y con toda seguridad seguirá haciéndolo en el futuro.

Notas

[1] Carlo Collodi, The Adventures of Pinocchio, traducido con introducción y notas de Nicolas J. Perella (University of California Press, 1986), p. 109.
[2] Técnicamente, por supuesto, Pinocho es una marioneta, ya que ha sido tallado para ser colgado de cuerdas antes que, como Punch y Judy, para ajustarse a una mano humana.
[3] En la película de Disney, el Hada simplemente lleva azul -de otro modo es una típica rubia de las animaciones de Disney.
[4] Ver la introducción de Ann Lawson Lucas a The Adventures of Pinocchio (Oxford University Press, 1996).

24 de junio de 2004
30 de septiembre de 2004
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©traducción mQh

CHICO BUARQUE GANA PREMIO JABUTI AL MEJOR LIBRO BRASILEÑO DE FICCIÓN DE 2004


El cantante y compositor brasileño Chico Buarque ganó el premio Jabuti, uno de los más importantes de la literatura brasileña, al mejor libro de ficción de 2004, por su novela 'Budapeste', la tercera de su carrera, informó la Cámara Brasileña del Libro.
Río de Janeiro, Brasil. Se trata de la segunda novela de Buarque que recibe el mismo premio, ya que su primera obra de este tipo, 'Estorvo', ya había sido galardonada con el Jabuti en 1992.
La novela 'Budapeste' -considerada por críticos como el mejor libro de Buarque- narra la historia del 'ghost-writer' brasileño José Costa, quien abandona a su familia en Brasil y se instala en la capital de Hungría, iniciando el penoso proceso de integrarse a esa cultura formando una nueva familia.
El propio Buarque -un fanático del fútbol- había explicado que escogió Hungría para situar a su personaje imaginario en un homenaje a la poderosa selección húngara de fútbol de la década de 1950, que perdió ante Alemania en la final de la Copa del Mundo de 1954.
'Budapeste' fue lanzada a fines de 2003 y desde entonces no ha salido de la lista de los 10 títulos más vendidos en las librerías de todo el país.
La obra literaria de Buarque se completa con la novela 'Benjamin'.
El premio Jabuti para el mejor libro de no ficción fue para 'Abusado', del periodista Caco Barcellos, que narra la trayectoria del famoso narcotraficante Márcio Amaro de Oliveira, conocido en el submundo como "Marcinho VP", asesinado por adversarios en su celda de una cárcel de seguridad máxima en julio de 2003.

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DOS RELATOS PERDIDOS DEL ESCRITOR ECUATORIANO JORGE ICAZA PUBLICADOS EN FRANCIA


Francia.Dos relatos prácticamente inéditos de Jorge Icaza fueron rescatados del olvido por la profesora francesa Olga Caro, especialista en el escritor ecuatoriano, que los publicó en París junto con una serie de artículos sobre la obra del autor de ‘Huasipungo'.
París, Francia. Se trata de ‘Patrón Rafico', que se había publicado solamente en 1945 en la revista ‘Letras del Ecuador', presentado entonces como un "capítulo de una novela inédita" de Icaza, y de ‘Fantasía Reincidente', cuento que se publicó solo en 1960 en la misma revista, en la época dirigida por el propio escritor.
Los dos relatos son pues prácticamente inéditos. Su publicación en París -en español- es acompañada por una serie de artículos, en francés y en español, sobre distintos aspectos de la obra de Icaza (‘Del Realismo al Realismo Social en Ecuador', ‘La Mujer en la Obra de Jorge Icaza', ‘Desequilibrados y Asesinos Icacianos', entre otros), escritos por Caro, profesora titular de literatura latinoamericana de la Universidad de Le Mans.
Olga Caro encontró estos materiales en 1995 al cabo de un largo trabajo de investigación sobre la obra del escritor en Francia, España y Ecuador. La especialista cuenta que cuando en la época mostró su hallazgo a Marina Moncayo, la viuda de Icaza, ésta exclamó ante los cuentos "¡pero si Jorge los estuvo buscando para publicarlos!"
Ahora, cuando su publicación ha sido posible, Caro rinde homenaje a la familia de Icaza, que le abrió las puertas de su casa y de los archivos del escritor.
"Marina ya no está entre nosotros, pero las dos hijas de Jorge Icaza", Marina y Fenia han continuado la tarea, ya que "quieren que la obra de su padre no sea olvidada y siga embelleciendo las letras ecuatorianas", dijo.
La edición de estos dos relatos reviste gran importancia para "la comprensión de la evolución de toda la obra de Icaza", ya que "se sitúan en dos periodos hasta ahora considerados como poco productivos" y "modifican totalmente el análisis que muchos críticos hacen del recorrido novelístico del autor", aportando en particular aclaraciones esenciales sobre la génesis de las novelas ‘El Chulla Romero y Flores' y ‘Atrapados', declaró Caro en entrevista con la AFP.
El lapso de casi nueve años transcurridos entre el descubrimiento de los cuentos y su publicación es explicado por Caro por el hecho de que Ecuador es un pequeño país.
"Si Icaza hubiera sido argentino o mexicano, los cuentos se habrían publicado inmediatamente", acotó, y también porque el indigenismo dejó de interesar en Francia durante un cierto tiempo.
"No obstante yo seguí trabajando sobre la obra de Icaza y publicando artículos en revistas universitarias", pues considero que a Icaza se le conoce mucho menos en el mundo de lo que su enorme talento merece, recalcó.
Las cosas cambiaron este año, pues en el programa del concurso de profesorado de literatura en letras hispánicas en Francia figura el tema de la dominación y los tres autores latinoamericas elegidos son el peruano José María Arguedas, la mexicana Rosario Castellanos e Icaza.
"Yo aproveché esta ocasión para publicar los dos cuentos", agregó Olga Caro, que se declaró entusiasmada por esta posibilidad de dar a conocer más profundamente la obra de Icaza y sus novelas menos conocidas, pese a ser "magníficas", como ‘Media Vida Deslumbrados', ‘Cholos' e ‘Hijos del Viento', así como su obra como dramaturgo, sobre la cual el libro incluye un estudio.

1 de septiembre de 2004
6 de septiembre de 2004
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