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siguen muriendo mascotas


[Abigail Goldman] Alimento para mascotas contaminado seguirá causando muertes.
Funcionarios federales de la seguridad alimentaria dijeron el lunes que esperaban que aumentaran las muertes por la contaminación del alimento de mascotas que ha provocado el retiro de sesenta millones de lata y bolsas de las llamadas comidas de trozos de carne en salsa.
La Administración de Drogas y Alimentos [ADA] dijo que al menos siete de las diez muertes confirmadas -nueve gatos y un perro sufrieron insuficiencia renal- ocurrieron como consecuencia de unas pruebas realizadas por el fabricante Menu Foods Income Fund, de Streetsville, Canadá, después de recibir quejas de clientes.
"Creemos que esa cifra aumentará a medida que continúe la investigación", dijo Stephen F. Sundlof, director del Centro de Medicina Veterinaria de la ADA. "Estamos constantemente recibiendo información, y estamos tratando de descubrir que ha ocurrido".
El lunes, eso incluyó llamadas y quejas de dueños de mascotas enfermas y muertas, que desbordaron las líneas telefónicas en las oficinas de la ADA del estado, así como de veterinarios, compañías de alimentos para mascotas y agencias de prensa que informaban sobre el retiro de la mercadería.
Río Hernández, 38, de Eagle Rock, llevó el jueves a Rex, su sano gato naranja atigrado, al veterinario después de que se mostrara aletargado y evitara su comida -trozos de carne en salsa, de Nutro, una de las marcas en la lista de compañías con alimentos contaminados.
El viernes en la mañana el veterinario le dijo que llevara a Rex al hospital animal porque estaba sufriendo de insuficiencia renal.
"Los veterinarios me decían todo el rato: ‘Esto es raro. No parece que el gato sufra de insuficiencia renal, porque normalmente tendría que ser más viejo y presentar síntomas de desgaste, como pérdida de peso'", dijo Hernández, cuyo gato permanece en un dializador.
La ADA dijo que el alimento contaminado fue producido por la planta de Menu Foods en Emporia, Kansas. La compañía, con sede en las afueras de Toronto, también tomó la precaución de retirar los alimentos fabricados en la planta de Nueva Jersey, dijo la agencia.
Sundlof dijo que no podía calcular cuántas mascotas corrían algún riesgo como resultado del consumo de los alimentos retirados, que se venden bajo 88 marcas diferentes, incluyendo las populares marcas Iams y Eukanuba y otras marcas que se venden en grandes cadenas minoristas.
Nestle Purina PetCare Co., Colgate-Palmolive Co.'s Hill's Pet Nutrition Inc. y Nutro Products Inc. también retiraron algunos productos fabricados por Menu Foods.
La ADA dijo que la investigación se concentraba en problemas con el gluten de trigo, que el fabricante dijo que provenía de un nuevo proveedor.
Ni la ADA ni Menu Foods revelaron la identidad del proveedor ni los otros clientes de la compañía, diciendo que no se había confirmado que el ingrediente fuera la fuente del problema.
Ese proveedor no produce ingredientes para alimento humano, dijo la ADA.
Sundlof dijo que Menu Foods empezó a hacer una prueba de palatabilidad con cuarenta a cincuenta animales el 27 de febrero. Los animales empezaron a mostrar los primeros síntomas de la insuficiencia y murieron el 2 de marzo, dijo la ADA.
La compañía notificó a la agencia el jueves sobre el retiro voluntario, dijo Sundlof. La ADA anunció una completa investigación durante el fin de semana.
Los clientes que se enteraron de la noticia durante el fin de semana, desbordaron el teléfono rojo de Menu Food, incluso aunque estaba utilizando el centro de llamadas más grande de Estados Unidos, dijo una portavoz.
Las marcas individuales estaban tratando igualmente de responder las preguntas de clientes preocupados.
"Toda la industria del alimento para mascotas ha estado respondiendo llamadas de dueños de mascotas preocupados en relación con el retiro de Menu Foods", dijo en una declaración Nutro Productos, de City of Industry. "El retiro de Menu Foods implica solamente carne húmeda para mascotas, enlatada y en bolsas".
Los dueños que creen que sus animales han sido afectados por los alimentos retirados deben consultar la documentación que se encuentra en las etiquetas y a sus veterinarios, dijo la portavoz de Menu Foods, Sarah Tuite.
"Alguien deberá hacerse responsable por esto", dijo. "Pero no sé todavía cómo ni en qué forma".
La ADA, que hace el seguimiento de la cantidad de mascotas afectadas por el alimento retirado, dijo que los clientes podían encontrar números de teléfono de sus oficinas regionales y otras informaciones en su página web http://www.fda.gov
Los clientes pueden visitar la página web Menu Foods http://www.menufoods.com para consultar la lista de los productos retirados y marcas afectadas o llamar a su teléfono gratuito (866) 895-2708.
Entretanto, dijo Sundlof, que es también veterinario, los dueños deberían tomar contacto con sus veterinarios si sus mascotas muestran síntomas de letargo, pérdida de apetito o vómitos, especialmente si han comido algunos de los productos que se encuentran en la lista de retiro.
Harvey Ito, de Torrance, cree que la noticia del retiro puede explicar la muerte de su minino de diez meses, Bond, nacido en febrero. Bond sólo había comido alimento Iams y era un sano gato de interiores, dijo Ito, 52.
Ito llevó a Bond al veterinario el lunes en la mañana después de que el gatito se negara a jugar el domingo tarde. Le dijeron que Bond, cuyos riñones estaban bloqueados, tenía que quedarse durante la noche.
"Me dijeron que le estaba disminuyendo la fiebre; pensé que estaría mejor en casa", dijo. "Pero me llamaron a las seis de la mañana y el veterinario me dijo que había muerto".

abigail.goldman@latimes.com

[Consulte aquí ]

21 de marzo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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mascotas con conciencia ecológica


[Jura Koncius] Ecologistas regalan artículos verdes a sus perros, gatos y peces.
Pet Essentials abrió sus puertas hace ocho años en un pequeño local en la Calle 14 NW, con el propósito de vender solamente productos naturales y holísticos para perros, gatos, hurones y peces tropicales: con menos químicos, sin colorantes, sin pruebas animales. Al principio, fue difícil encontrar un ambiente ecológicamente amistoso y productos orgánicos certificados, y los precios eran significativamente más altos.
Poco sabía la dueña que la marea verde de la conciencia ecológica y de la vida sostenible llegaría chapoteando al mundo de las mascotas, creando una demanda nacional de cajas de arena de mazorcas de maíz y derretidores de hielo biodegradables e inocuos. En estos días, entre los clientes habituales se encuentran agentes de una unidad de la Patrulla de Control Canino que paran por el local y compran de sus propios bolsillos alimentos no adictivos a sus perros. El concejal Jim Graham (demócrata, Ward 1) compra masticables vegetarianos para sus perros Roger, Dodger y Guapo. "No han comido carne nunca", dice Graham. "Son tan verdes como cualquiera".
Este próximo mes instalarán un nuevo rótulo, cambiando el nombre de la tienda de Pet Essentials a GreenPets. La dueña, Linda Welch, piensa abrir seis nuevas tiendas de GreenPets en el área de Washington en los próximos dieciocho meses. "Ha habido un enorme aumento de la demanda en el mercado", dijo Welch, que también está online en GreenPets.com "Mis clientes entienden que si alimentan de manera más sana a sus mascotas, estas tendrán vidas más largas".
Hoy en día, verde es uno de los lemas comerciales más calientes. Los cálculos de la industria sobre el dinero gastado en artículos y servicios ecológicamente conscientes en Estados Unidos subieron a 209 billones de dólares. Los fabricantes están compitiendo por etiquetar como verde de cuanto producto puedan echar mano, se trate de limpiadores de suelos, coches, alimentos o chaquetas de lana. (Entender las etiquetas verdes y las certificaciones medioambientales puede ser algo confuso, así que cuidado con las declaraciones dudosas). Con portavoces tan conocidos como Al Gore y con precios de la energía imparables, la denominación salvemos-al-planeta forma parte tanto de la decisión de compra como del color y del precio.
En Estados Unidos, las mascotas políticamente correctas están adoptando el estilo de vida verde, gracias a las preocupaciones en torno al calentamiento global, la salud, el bienestar y la seguridad, y gracias a la largueza de sus dueños.
"Es una tendencia relativamente nueva, y algo que los padres de mascotas seguirán viendo más en los próximos doce a dieciocho meses", dice Michelle Friedman, portavoz de PetSmart, una cadena de 900 tiendas que está agregando a sus existencias todo un listado de productos naturales.
No, todavía no hay una caja de arena que reclame que reduce las emisiones de gas de los invernaderos. Pero los consumidores que ya se han convertido al estilo de vida verde en sus casas, garajes y jardines, están comprando en PlanetDog collares hechos de cáñamo (un producto renovable) y alimento para perros Newman's Own Organics, producido sin herbicidas ni pesticidas. Los juguetes de menta de gato Fluffy son completamente orgánicos, y los labradores pueden ser arreglados con un champú que utiliza extracto de té verde. Las chinchillas pueden ser tratadas con arena de baño para chinchillas ‘sin polvo'. Y los conejos pueden dormir sobre papel de diario reciclado, gracias a un producto llamado Yesterday's News.
"Los productos que prometen criar mascotas más sanas, y a veces un planeta más sano, están de moda", dice Quincy Yu, presidente de SeaYu Enterprises en California, fabricante de Petrotech Odor Eliminator, un producto no tóxico biodegradable hecho fundamentalmente de extractos de plantas. Está disponible en 24 versiones, y limpia manchas y olores tales como de mofeta, vómito y orina. "Cuando empezamos en 2001, a nadie le interesaban los artículos naturales. Ahora el aspecto natural está finalmente dando frutos", dijo Yu.
"Algunos productos son bobos, pero hay que tomar en cuenta que siempre que hablas con norteamericanos sobre sus mascotas, son capaces de tirar la casa por la ventana", dice Jim Motavalli, editor de E/The Environmental Magazine. (Admite que compra difusores con feromona naturales para calmar a sus gatos siameses).
Motavalli dijo que las palabras "completamente natural" quiere decir lo mismo en una lata de comida para mascotas que para humanos: "No tiene ninguna significación jurídica; sólo la tiene la palabra orgánica". Dijo que los químicos usados en los collares antipulgas y antigarrapatas, champús y productos de limpieza son a menudo una fuente de preocupación para los dueños de mascotas, que buscan alternativas naturales.
En Dogs By Day & Nite, una guardería de mascotas diurna sin jaulas, vecinos de Pet Essentials y cuyos dueños son los mismos, 85 perros pasan ahí el día regularmente. El centro compra galones de Ecologic Solutions, en la tienda Eco-Green Living, de Washington, un producto etiquetado como no tóxico ni peligroso para mascotas o humanos. Scipio Garling, gerente de administración de Dogs By Day & Nite, dice: "Las narices de los perros son muy sensibles, y no podemos usar químicos muy potentes".
"Lo que se haga popular entre los humanos, se hará popular entre las mascotas", dice Bob Vetere, presidente de la Asociación Americana de Fabricantes de Productos para Mascotas, los norteamericanos gastaron 38.4 billones de dólares en sus mascotas en 2006. "Finalmente cayeron en la cuenta de que el consumidor que compra productos verdes para humanos es el mismo que compra productos verdes para perros".
Sin embargo, no todos los dueños de mascotas leen atentamente las etiquetas o pagan más por productos fabricados con conciencia medioambiental.
Daniel Giglio, de Mount Pleasant, se estaba abriendo camino a través de las estanterías de delicias "completamente naturales" para aves, buscando algo para su cotorra dorada en Cleveland Park Petco la semana pasada. "A mi pájaro todo esto le queda grande", dijo Giglio, que es de Argentina, donde, según dice, a las mascotas se las trata como mascotas y no se las pone "en un pedestal".
"Yo adoro a mi mascota y la cuida, pero no voy a pagar extra por algo orgánico. No creo que haga diferencia para mi cotorra", dijo Giglio. "Aunque para mí mismo sí que compro leche orgánica".

18 de marzo de 2007
15 de marzo de 2007
©washington post
©traducción mQh
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guerra de ladridos


[Bettijane Levine] Vecinos contra perros. Tensiones y riñas a causa de los perros, y del ruido y la mierda que dejan. ¿Mascota o fastidio?
Para los californianos del sur reñidos con sus vecinos, la fuente del problema es a menudo bastante simple: Ladra noche y día, mea en tus flores, caga en tu jardín. Se escapa del patio y aterroriza a gatos y niños.
De todos los males que aquejan la escena urbana, el perro domesticado parecería el último en molestar. El mejor amigo del hombre, y todo ese rollo. Sin embargo, aquí en Los Angeles es una de las razones por la que los vecinos se vuelven hostiles, una cuña que convierte la coexistencia pacífica en enfados y, a veces, en guerra.
El mes pasado alguien arrojó comida envenenada al patio de una casa con dos perros de Hollwood Oeste. "El perro chico, Giant, ladraba incesantemente. Al grande, Baby, no lo oías nunca", dice un empleado de mantención que trabaja en la casa de al lado y que adoraba a Baby. El hechor, que se cree que es un vecino irritado por los ladridos, trató de silenciar a Giant, pero en lugar de eso mató a Baby. El trabajador de al lado, que pidió que no se revelase su identidad por temor a represalias, ha colocado letreros en Orlando Avenue pidiendo a los vecinos que lo ayuden a descubrir quién quitó la vida a su amigo canino.
Quizás es un caso extremo, pero difícilmente desconocido. En Hollywood Norte, a principios de mes, la policía detuvo a un hombre por sospechas de que trató de silenciar a un bullicioso bóxer arrojando al patio albóndigas rellenas de veneno para ratas.
A medida que Los Angeles crece, se espera que las riñas por los perros se hagan más comunes. Funcionarios de control animal del ayuntamiento dicen que ellos no tabulan las quejas por los perros separadamente, pero cualquiera que escuche los peroratas de los vecinos sin perros o vea los militantes letreros de ‘No cagar aquí' en los antejardines, no puede sino percibir un creciente conflicto sobre lo que algunos ven como una molestia con cuatro patas.
No existe ninguna estadística de la población local de perros, pero se cree que más de la mitad no cuentan con permiso. Pero Michelle Roache, subdirectora del Departamento de Control y Cuidado Animal del condado de Los Angeles, estima que se trata de al menos un millón de perros solamente en su municipio. Cerca del 36 por ciento de las familias poseen un perro, y a medida que crece la población humana, también crece la población canina de la comunidad.
Roache agrega que no se trata solamente de la cantidad. A medida que aumenta la densidad, surgen más conflictos debidos solamente a la proximidad.
"Los Angeles está cambiando. Los barrios que estaban compuestos por casas unifamiliares, ahora son condominios y edificios de apartamentos", dice. "Ahora está todo ese área residencial nueva en el centro de Los Angeles, que es una de las muchas donde ha aumentado la población de mascotas".
Eso significa más caca, más ladridos, más perros corriendo sueltos, dice. Y más conflictos.
Cabrini Schnyder, que vive con tres perros en un apartamento de la calle Cinco con Broadway, se ha nombrado ella misma como una especie de supervisora de la caca para el barrio de apartamentos del centro. Toma nota mental de los dueños de perros que no recogen las deposiciones de sus mascotas, y está pensando en algún modo amistoso de estimular una mayor limpieza.
"Esta es una nueva y grandiosa comunidad, pero veo que se está convirtiendo en incómoda para la gente que no tiene perros", dice. "Se levantan, se visten y quieren hacer un trayecto agradable hacia el trabajo. ¿Y qué es lo que ven? Lo que ven son enormes pilas de mierda".
Los perros sueltos son otro problema. Lisa Burton, de West Hills, dice que un viaje al área de juegos del parque local con su hijo Adam, de cuatro, la pone a menudo nerviosa porque algunos vecinos dejan sueltos a los perros.
"Los niños chicos que van hacia el jardín de juego se asustan y empiezan a gritar", dice Burton. "Luego los perros hacen sus necesidades ahí mismo en la hierba. No puedo dejar que mi hijo juegue en la hierba llena de gérmenes". A veces ha perdido el control y gritado a los dueños de perros, dice.
Scott Robinson, agente inmobiliario de Woodland Hills, recuerda a un vecino que se enfadó tanto por las deposiciones en su jardín que armó un aspersor especial con un ojo eléctrico, empapando a los perros y sus acompañantes que pasaban por su propiedad.

Así que no sorprende que una categoría de los servicios de mediación esté relacionada con las riñas por perros.
"Los dueños de perros ven a las mascotas como un miembro más de la familia; los vecinos sin perros ven a los perros como perros -con todo lo que eso significa, ruidos y caca", dice Mary Culbert, directora del Centro para la Resolución de Conflictos de la Facultad de Leyes de la Universidad de Loyola, un programa de mediación sin fines de lucro para el condado de Los Angeles.
"A medida que aumenta la densidad de Los Angeles, lo que haga un vecino tiene mayor impacto en los otros vecinos. A veces empieza con un pequeño problema por un perro y se convierte en algo mucho más grande: gritos, insultos y amenazas".
El temor se apodera de la voz de Liz Sinderbrand cuando cuenta que un vecino trató de quitarle su perro. Sinderbrand ha vivido en la misma casa de Calabasas durante treinta años, dice, y los últimos diez con Sam, un collie barbudo negro, y Joe, y terrier ratero.
"Nunca tuve problemas, ningún vecino se quejó nunca de nada", dice. Pero un día encontró una nota de control animal del condado en la puerta, diciendo que su perro estaba molestando. La queja provenía de un vecino de un edificio cercano.
Sinderbrand fue a hablar con él, con la esperanza de hacer las paces, pero en vano.
"Su lugar favorito para tomar el sol era mi balcón", dice Sinderbrand sobre Sam y Joe. "Pero ahora ya no les dejo salir ahí".
Las riñas empiezan a menudo con la idea de que los vecinos no se están comportando responsablemente o respetando el territorio de los otros. La queja más común es por el ruido, dice Culbert, de Loyola. La gente sin perros puede querer tranquilidad y silencio, mientras que los dueños de perros pueden soportar un sano ladrido o, en algunos casos, un ruido constante. ¿Son los ladridos parte del paisaje urbano, como el ruido de los coches que pasan?
"Nuestro trabajo es ayudar a cada parte a entender la perspectiva de la otra", dice Culbert. "Una vez que la entienden, queremos que se sienten a buscar soluciones: qué están dispuestos a hacer para solucionar el problema".
Algunos dueños de perros están tan convencidos de los encantos de sus mascotas que piden llevar los perros al encuentro, dice Culbert. Quieren que su vecino conozca y quiera a su mascota. Y cuando esa táctica fracasa (no se permiten animales en las mediaciones), siempre hay un abogado dispuesto a ayudar.
Shannon Keith, 33, de Studio City, dedica su bufete a casos animales. En estos días, los perros que ladran y los animales escapados la mantienen completamente ocupada, dice.
"El caso típico es cuando un perro se escapa del patio y asusta a un vecino o muerde a una persona o a otro animal", dice, agregando que no puede sino pensar que algunos dueños son demasiado severos. "Creo que algunos clientes que he tenido son irresponsables, porque ha ocurrido una y otra vez. En esos caso, llego a un acuerdo con ellos para que corrijan su propia conducta. Es culpa de ellos, no del perro".
El ayuntamiento y el condado de Los Angeles tienen ordenanzas diferentes. Pero en ambos, dice Keith, los perros pueden ser retirados si se convierten en una molestia pública: ladrar excesivamente, andar sueltos, herir a personas o dañar la propiedad. La ordenanza del condado estipula que "las personas que mantengan, permitan o admitan molestias públicas en sus propiedades... cometen un delito menor".

La mayoría de los expertos concuerdan en que los ladridos excesivos ocurren habitualmente cuando un perro está afligido. Por más que un vecino sienta lástima por la infelicidad o ansiedad de un animal, horas tras horas de ladridos puede convertir la simpatía en un furioso resentimiento.
Suzanne Camarillo, dueña de perro de Hollywood Oeste, se sorprendió por el tenor de las cartas enviadas a un diario local comentando el envenenamiento de un bóxer en Hollywood Norte.
"Las cartas simpatizan con el envenenador", dice. "No puedo entender esa manera de pensar. Si el bebé de un vecino tiene un cólico y llora ruidosa e incesantemente, ¿tendremos simpatía por alguien que envenene al bebé para que se calle? Los perros son igual de inocentes que ese bebé".
Lawrence Palinkas, profesor en la USC cuya área de especialización es la gente que vive y trabaja en ambientes extremos, dice que en áreas urbanas densamente pobladas, los perros que ladran pueden no molestar a la mayoría de la gente, pero a algunos los hace perder completamente el control. "La gente que se ve a sí misma como aislada o confinada magnifica cosas pequeñas e insignificantes, hasta el punto de que se convierten en irracionales", dice.
Por otro lado, dice Palinkas, ruidos pesados constantes han sido usados como una forma de tortura. Para algunos, los ladridos incesantes pueden ser una forma de tortura.
"No puedes dormir", dice. "Estás cansado. Tu capacidad para pensar se deteriora". En esas circunstancias, dice, un adulto normalmente razonable puede ser empujado a conductas extremas y reprochables.
"Todas las defensas que usamos normalmente, las cosas socialmente amables que hacemos para mantener las buenas relaciones, se ven afectadas", dice.

¿Cuán pesado era Giant, el blanco del intento de envenenamiento de Hollywood Oeste? Depende de a quién le preguntas. A los vecinos inmediatos no les molestan los ladridos. Tienen perros propios. Los vecinos de los apartamentos detrás de las casas, sin embargo, dicen que los ladridos incesantes perturban su tranquilidad.
John Osborne, que vive y administra un edificio detrás de la casa donde mataron al perro, dice que los ladridos incesantes era irritantes. Pero Giant ciertamente no era el único.
"Antes teníamos bungalows a cada lado, pero ahora los urbanistas está construyendo grandes edificios de apartamentos elegantes y trayendo a gente con perros que viven en pequeños espacios y ladran todo el día", dice Osborne.
Algunos vecinos "se desesperan", dice Kathryn Turk, coordinadora de comunidad para el Servicio de Resolución de Disputas de Hollywood Oeste, una organización sin fines de lucro afiliada al Colegio de Abogados del condado de Los Angeles.

Hace poco tuvo un caso de una mujer que trabajaba en horas raras, que tenía dos perros que ladraban en su casa junto a un edificio de apartamentos.
"Los vecinos no podían dormir, llamaron a control animal, pidieron la aplicación de la ordenanza, llamaron a la policía", dice Turk. "Ella trató de dejar a los perros en su dormitorio, donde pensaba que el ruido sería menor, pero no resultó. Un vecino la amenazó con que mataría a sus perros".
El dueño del perro y dos familias de vecinos que se quejaban finalmente se sentaron a la mesa con un mediador y juraron dejar de insultarse y amenazarse mutuamente. Los vecinos que se quejaban accedieron a documentar exactamente cuándo oían los ladridos y a grabar los ruidos, para que la dueña ausente pudiera oírlos.
"Finalmente se dieron cuenta de que era otro perro el que causaba problemas", dice Turk. El otro perro ladraba primero y excitaba a los otros.
Turk tiene un caso ahora que implica a un hombre sin perro cuyo apartamento en Hollywood Oeste está cerca de la acera. Todas las mañanas una mujer saca a pasear a su perro en la hierba que crece en el patio. "La oye decir: ‘Pon tu caca aquí', una y otra vez", dice Turk. "La mujer no lleva ninguna bolsa para recogerla; su ventana está normalmente abierta. Te puedes imaginar cómo se siente".

bettijane.levine@latimes.com

Se Tu Propio Mediador

A veces un vecino ignora lo obvio. Sigue algunos pasos simples, dicen los expertos, y podrás resolver tus disputas por perros antes de que se conviertan en incontrolables.
Comunícate. Si un perro te molesta o afecta tu propiedad, no culpes al perro. Llama o escribe al dueño. Sé amistoso. Explica cuándo y por qué te molesta, y propone discutir el problema. Di que esperas solucionar juntos el problema.
No te pongas a la defensiva. Si eres el dueño del perro, no minimices ni ignores las quejas del vecino. Escucha y busca una solución. Cuando sea apropiado, pide la ayuda de los vecinos. Pídeles que tomen nota de cuándo y dónde ocurren las molestias. Entonces piensa en cómo solucionar esos problemas cambiando el modo en que te ocupas de tu perro.
Sé razonable. Si el dueño del perro y el vecino que se queja son abiertos de mente y amables, se pueden encontrar soluciones. Algunos perros molestan sólo porque sus dueños les dejan hacerlo. Los vecinos denunciantes pueden ofender si gritan, profieren amenazas y no le dan al dueño del perro una posibilidad de solucionar el problema. Si eso no resulta, lleva la disputa a un servicio de mediación.

25 de febrero de 2007
22 de febrero de 2007
©los angeles times
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abrigos de piel de perros y gatos


Denuncian venta de abrigos de piel de perro. Exclusivas marcas ponen etiquetas falsas en prendas.
La comercializan como pieles sintéticas y las técnicas para descuerar a los animales son dantescas. Una vez más la organización Sociedad Humanitaria de Estados Unidos (HSUS) hizo una polémica denuncia. Según ellos, exclusivas marcas de ropa estarían confeccionando abrigos con piel de perro, describiendo en sus etiquetas información falsa.
"Es un engaño de la industria de los abrigos", sentenció Kristin Leppert, directora de la campaña contra el uso de pieles, quien dijo que comenzaron a investigar a marcas y tiendas como Nordstrom, Andrew Marc y Tommy Hilfiger, luego de una denuncia de una mujer, quien compró un chaquetón de piel falsa que lucía extremadamente real.
El equipo de HSUS adquirió abrigos en varios negocios y los envió a laboratorios para que los sometiesen a exámenes que determinaran el origen de la piel con que estaban confeccionados. Se examinaron 25 prendas de origen supuestamente artificial. Sin embargo, 24 de ellas eran verdaderas, mintiendo en la información de sus etiquetas.
Tres de ellos-uno de cada marca mencionada- eran de piel de perro. El resta estaba hecho de piel de una variedad canina del Asia (mezcla de perro y mapache) y, en un caso, de lobo.
Desde 1997 esta organización humanitaria investiga el comercio internacional de pieles de perros y gatos. Sus informes aseguran que cada año se sacrifican más de dos millones de estos animales con el fin de la moda, especialmente en China y otros países asiáticos.
Las técnicas utilizadas para descuerar a los animales son muy crueles, pues muchos de ellos aún están vivos cuando son colgados con alambres y comienzan a extraer su piel.
Para confeccionar un abrigo se necesitan a lo menos diez perros o más, en el caso de usar pieles de cachorros. Y si el fabricante prefiere hacerlo con gatos, 24 de ellos son sacrificados para elaborar la misma prenda.

25 de febrero de 2007
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una perra con una obsesión


[Carolyn Starks] Zoe, una perra con una sorprendente obsesión.
¿Qué exactamente hizo creer a esa pequeña y vieja terrier que ella podía arrastrar una bola de 3,6 quilos de peso en una bolera? Todo el mundo sabe que los perros no pueden jugar a los bolos.
Bueno, quizás no, pero una noche hace tres años, Zoe hundió sus caninos en los hoyos de un bolo rosado en el King-Pin Lanes y se echó a trotar torpemente. Hizo una vuelta en U en el vestuario y dejó caer el bolo junto a la barra, donde desconcertados parroquianos colocaban sus tragos.
Enfadada y cansada de todas esas bolas rodantes que la incitaban, aparentemente Zoe quiso jugar a traer el palo.
"Me quedé impresionado", dice Jeff Nielsen, dueño del terrier Jack Russell, de siete años, y de la bolera Fox River Grove en el número 418 de la Avenida Lincoln. "Sus patas traseras apenas tocaban el suelo".
La perra de colores marrón y blanco con cara de bandida, se ha convertido en una celebridad local gracias a sus payasadas. No juega a los bolos -quizás todavía no descubre de qué se trata-, pero tiene su propia bola de color rojo cereza que los clientes empujan hacia ella como si fuera un juguete de goma.
Nielsen, 39, ex ingeniero y ejecutivo de contabilidad, compró al cachorro cuando tenía seis años. Eran prácticamente inseparables, y todavía más cuando Nielsen dejó su trabajo en 2002 y compró la bolera. Comparte el apartamento de arriba, con el perro.
De cachorra, demostró rápidamente su talento por abrir cremalleras, lo que explica su nombre y pudo haber sido una premonición de lo que vendría luego. Nielsen quería un nombre que empezara con Z.
Una vez que Zoe se convirtió en una visitante regular de las pistas, mostró una obsesión por los bolos. Y no olvidemos que, con sus 8,5 quilos, estaba acarreando bolos que pesaban fácilmente más de la mitad que ella.
Finalmente Nielsen le dio uno para ella sola, y luego otro y otro. Desgastó los hoyos para los dedos, arañándolos y chupándolos con dedicación
Su cuarto bolo ya lo tiene desgastado. Igual están los dientes de Zoe, que están torcidos de tanto acarrear bolos.
Criados originalmente para cazar zorros en la Inglaterra del siglo 19, los terriers Jack Russell necesitan una misión.
"Son perros que tienen que tener una ocupación, y harán una basándose en lo que ven en su entorno, y eso es obviamente lo que ese perro ha estado haciendo", dice Terri Batzer, director administrativo del Jack Russell Terrier Club de Estados Unidos.
Con la posible excepción de la fama de la mascota, en King-Pin Lanes las cosas no han cambiado demasiado desde que abriera en 1925.
El lugar es un versión de ‘Cheers' de una bolera con una barra informal y parroquianos que ahora adoran al perro.
Las ocho pistas de madera noble fueron instaladas en 1955, y Nielsen dijo que la máquina recolocadora automática fue uno de los primeros del país. Puntajes de décadas atrás adornan las paredes. Los jugadores apuntan sus spares y strikes con papel y lápiz.
"Es la estrella", dice una admirativa Pamela Lee, que estaba a la barra un fin de semana reciente, con Zoe sentada en su regazo. "Yo soy alérgica a ella, y todavía la toco".
Si eso no es amor, consideremos a Luke Barnett. Llamada mientras estaba en un lugar acogedor de la barra, llevó obedientemente a Zoe afuera, con temperaturas bajo cero, para una pausa de orina.
"Todos la cuidamos", dice Barnett, desenganchando la correa de un gancho junto a la puerta principal.
Cuando no está ocupado atendiendo la barra, Nielsen jugaba un inusual juego de ir a buscar el palo con Zoe. Él lanza el bolo y ella corre tras él, gruñendo y rugiendo. Lo coge fácilmente, lo arrastra durante tres metros y lo deja caer con un ruido sordo en la alfombra.
Zoe ha corrido cazando bolos, cogiendo toallas y saltando sobre el regazo de desprevenidos. También le gusta pasar el tiempo en el bar.
Cuando la liga está en camino y los bolos se vuelven serios, la interferencia del perro no es siempre bien acogida. Si persigue un bolo por la pista en el momento inoportuno, tiene que pagar las consecuencias: relegación al apartamento de arriba.
Un sábado tarde hace poco, las cosas marchaban bien. Zoe estaba pesada, pero no parecía importarle a nadie.
"¡Hey!", gritó el jugador David Pascoe cuando ella se subió a la pista para perseguir su bolo.
Zoe paró.
"¡Ven acá!", advirtió Pascoe.
La perra se volvió y regresó trotando. Moviendo la cola. Con la cabeza en alto.
El chiste es que ella debería usa unos zapatos para jugar a los bolos, de suela blanda, como todo el mundo.
Lo que no es un chistes es que ella una vez arañó un bolo de 150 dólares que había dejado un jugador en su bolsa cuando fue a los servicios.
"Le tomó segundos para arañarla completamente", dijo Nielsen. "Él no se enfadó. Yo le dije que se la pagaría".
Nielsen dice que los trucos de Zoe son sorprendentes si se considera que un coche que la arroló casi la mató cuando ella tenía ocho meses. Quedó con huesos quebrados -la pelvis y una rodilla destrozadas. El veterinario le dijo que era probable que su perro no volviera a caminar. No dijo nada sobre perseguir bolos ni sobre desarrollar mandíbulas de acero.
"Me dijeron que mi perro no volvería a ser normal", dijo Nielsen, riendo. "En lugar de eso, tengo un super perro".

cstarks@tribune.com

12 de febrero de 2007
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ciencia confusa sobre mascotas


[January W. Payne] Investigaciones estadísticas arrojan dudas sobre ventajas terapéuticas de la tenencia de mascotas.
La gente gasta billones de dólares al año en sus mascotas -alimentándolas, acicalándolas, incluso vistiendo a sus animales. Juegan con ellos, duermen con ellos, los hacen operar y lloran sus muertes, en gran parte como harían por la gente.
¿Pero la posesión de una mascota hace que la gente sea más sana? Pese a las creencias populares, la ciencia todavía se debate sobre esa pregunta.
Un nuevo estudio realizado en Finlandia sugiere que la respuesta puede ser negativa. Los dueños de mascotas, determinó el estudio, fuman más cigarrillos, aunque beben menos alcohol, que la gente sin mascotas. También exhiben un índice de masa corporal BMI más alto -la relación entre el peso y la estatura. Los dueños de mascotas gastan ligeramente menos tiempos participando en deportes organizados que las personas sin mascotas, pero participan más activamente en actividades como cacerías, pesca y remando. Los dueños de mascotas no poseen una salud tan buena como los que no tienen mascotas.
Los hallazgos apuntan en una dirección completamente diferente a la de muchos estudios previos, los que han sugerido que los dueños de mascotas disfrutan de muchas ventajas sanitarias, como menores niveles de colesterol, triglicerida y presión sanguínea que las personas sin mascotas, incluso después de tomar en cuenta variables como los ejercicios. Estudios previos también han demostrado que la posesión de mascotas puede aliviar el sentimiento de soledad y animar a los dueños a hacer más ejercicios, gastar más tiempo fuera de casa y tener una vida social más activa, de acuerdo a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
Pero este área de investigación está plagado de inconsistencias, y las conclusiones de algunos estudios contradicen los hallazgos de otros.
Y debido a que muchos de los estudios son de mala calidad y no hay demasiados fondos disponibles para encontrar nuevas respuestas, dice James Serpell, director del Centro para la Interacción de Animales y Sociedad de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Pensilvania, "gran parte de las investigaciones no son más que especulación" -con lo que quiere decir que se necesita más investigación para encontrar respuestas definitivas. Lo que parece más prometedor, dijo, es la idea de que las mascotas ofrecen apoyo social -algo que puede afectar las estrategias que utiliza la gente para hacer frente al estrés, lo que se conoce como impacto en salud.
"En algún nivel, me parece obvio que las mascotas proporcionan exactamente el mismo tipo de apoyo" que otras redes sociales, incluyendo la familia y los amigos, dice Serpell. Sin embargo, "aunque queremos a nuestros amigos y familiares, es probable que sean una fuente de conflictos, mientras que la mayoría de los animales no lo son. La mayoría de los animales dan mucho, pero no exigen demasiado".
Evidencias inequívocas sobre los beneficios de las mascotas para el bienestar físico y mental humano pueden ser escasas, pero no así los ejemplos de su uso para propósitos terapéuticos. Durante décadas, los animales domésticos han sido utilizados para ayudar a pacientes con trastornos médicos como ceguera o apoplejía, y para aliviar la depresión y el aislamiento social. Pero cuando los Institutos Nacionales de la Salud exploraron los beneficios terapéuticos de la tenencia de mascotas hace veinte años, sus expertos evitaron dar respuestas claras.
"Se presentaron pruebas convincentes para concluir que es probable que las mascotas sean beneficiosas para la salud de algunas personas", escribieron en una declaración de consenso. "Sin embargo, tenemos mucho que aprender todavía sobre estas relaciones antes que podamos hacer generalizaciones amplias sobre las ventajas médicas". Ningún grupo de expertos comparable ha sido reunido desde entonces para reexaminar el asunto.
Las diferencias de salud encontradas entre dueños de mascotas y personas sin mascotas en el estudio finlandés, publicado en diciembre en la revista médica online PloSONE, son pequeñas y pueden no ser válidas para los norteamericanos, dicen los autores. Lo que es más, el estudio constató una "diferencia solamente en las proporciones de gente que informa ‘mejoramientos en la salud' y no en la proporción que informa sobre ‘mala salud'", dice la directora del estudio, Leena Koivusilta, investigadora de la Universidad de Turku, en una entrevista por correo electrónico.
"Queríamos informar sobre las más pequeñas diferencias" entre los dueños de mascotas y los no dueños que, ambos, han informado sobre mejoras en la salud, "pero al mismo tiempo asegurarnos de que no hubiese exageraciones", dijo Koivusilta.
Su análisis de basa en una encuesta de más de 21 mil finlandeses que respondieron a un cuestionario como parte de un estudio de salud y apoyo social de quince años. Ochenta por ciento de los dueños de mascotas informaron gozar de buena salud, en comparación con el 82 por ciento de la gente sin mascotas. Ochenta y dos por ciento de los dueños de mascotas fumaban regularmente, en comparación con el 23 por ciento de no dueños; 33 por ciento de los dueños de mascotas fumaban ocasionalmente, en comparación con el 32 por ciento de no dueños; y un 39 por ciento no fumaba, en comparación con el 45 por ciento de no dueños.
Pero en general, los dueños de mascotas también habían disfrutado de menos educación que los no dueños, lo que sugiere que las ventajas terapéuticas observadas pueden deberse a condiciones socioeconómicas antes que a la tenencia de mascotas, dijeron los investigadores.
"El gran mensaje del estudio puede ser que las mascotas nos entregan un vasto potencial para una tener una buena salud, tal como se había demostrado previamente", dijo Koivusilta. "Sacar a pasear a tu perro te hace sentir mejor, y es bueno para ti y tus mascotas, y quizás también te ayuda a bajar de peso".
Algunas investigaciones han sugerido que las mascotas ofrecen apoyo social que actúa como un liberador de tensión, que afecta a la salud. Un estudio publicado en 2001 en la revista Hypertension, constató que los dueños de mascotas tenían menos presión cuando sufrían estrés mental que la gente que no poseía mascotas.
Un estudio del American Journal of Cardiology de 1995, informó que la tenencia de perros estaba asociada con menores riesgos de muerte al año de un ataque cardíaco, en comparación con los que no poseían mascotas. Un estudio del Journal of the American Geriatric Society de 1999, constató que hombres y mujeres que poseían mascotas tenían mejores resultados en una escala que medía la capacidad de terminar tareas diarias -tales como bañarse y vestirse, cocinar y caminar durante varias cuadras- que personas que no poseen mascotas.
En 2005 el BMJ (antiguamente el British Medical Journal) publicó una reseña que examinaba estudios que ayudaron a popularizar la idea de que la tenencia de mascotas afectaba positivamente la salud humana. La reseña halló que aunque algunos estudios informaban sobre beneficios de la tenencia de mascotas, tales como mejores niveles de bienestar físico y psicológico de personas de la tercera edad y menores riesgos de enfermedades cardiovasculares, muchos estudios posteriores no pudieron confirmar esas conclusiones.
Dadas estas inconsistencias, la reseña del BMJ sugirió que los investigadores se concentraran menos en si la tenencia de mascotas ofrece ventajas sanitarias comprobables y más en cómo las mascotas afectan la calidad de vida individualmente y en cómo los humanos son afectados por la muerte de una mascota.
Investigaciones futuras también deberían abocarse a temas más específicos, derivados de lo que ya sabemos. "Si las mascotas son otra forma de apoyo social, entonces deberíamos empezar a hacer preguntas más directas sobre el tipo de persona que es más probable que se beneficien de la tenencia de una mascota -quizás las personas que no tienen una red social de apoyo demasiado extensa", dijo Serpell.

paynej@washpost.com

16 de enero de 2007
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mi vida como perro


[Jonathan Safran Foer] Vivir con otros seres implica aprender a vivir haciendo compromisos.
Durante los últimos veinte años, los parques de Nueva York sin secciones para perros han permitido, de nueve de la mañana a nueve de la noche, que los perros pudieran pasear sin correa. Debido a quejas recientes de la Asociación Cívica del Parque Juniper, en Queens, el tema ha sido nuevamente tratado. El 5 de diciembre, la Comisión de Salud votará sobre el futuro de las horas sin correa.
Perros cobradores en los ascensores, pomeranos en los metros, bullmastiffs cruzando el Puente de Brooklyn... es fácil olvidar lo extraño que es que vivan perros en Nueva York, en primer lugar. Es lo más improbable que uno puede imaginar como entorno para perros, y sin embargo hay aquí 1.4 millones de ellos. ¿Por qué los mantenemos en nuestros apartamentos y casas, siempre a costas de algo y los inconvenientes? ¿Es posible acaso, en una ciudad, dar una buena vida a un perro? ¿Y qué es una buena vida? ¿Importa el voto de la comisión de salud pública?
Yo adopté a George (un gran danés/labrador/bullterrier/galgo/león africano/y otros, o sea un quiltro de Brooklyn) porque pensé que sería divertido. Pero resultó que ella la pasa mal la mayor parte del tiempo.
Se monta encima de mis invitados, se come los juguetes de mi hijo (y de vez en vez trata de comérselo a él también), está obsesionada con las ardillas, arremete contra los monopatines y los judíos ortodoxos, tiene la erudita habilidad de encontrar el camino entre las lentes de la cámara y temas de toda foto tomada en su cercanía, apoya su trasero en las personas menos interesantes, escarba en las macetas con las plantas recién colocadas, araña los tapetes nuevos, lame los platos que van en camino a la mesa y de vez en cuando evacua en el lado equivocado de la puerta. Mientra escribo, ha puesto su cabeza encima de mis pies. La adoro.
Nuestras luchas -por comunicarnos, reconocernos y acomodarnos a los deseos de ambos, simplemente vivir juntos- me obligan a relacionarme con algo, más bien con alguien que es completamente diferente. George obedece un puñado de palabras, pero nuestra relación toma lugar casi enteramente fuera de la lengua. Parece tener emociones e ideas, deseos y temores. A veces pienso que los entiendo; a menudo, no. Es un misterio para mí. Y yo debo ser un misterio para ella.
Por supuesto, nuestra relación no es siempre una lucha. Mi paseo matinal con George es muy a menudo el plato fuerte del día -cuando tengo mis mejores ideas, cuando más aprecio tanto la naturaleza como la ciudad, y, en un sentido más profundo, la vida misma. Nuestra hora juntos es en parte una compensación por las cargas de la civilización: la ropa del hombre de negocios, e-mail, dinero, etiqueta, paredes e iluminación artificial. Incluso es una especie de compensación por el lenguaje. ¿Por qué mirar a un perro lo puede a uno llenar de felicidad? ¿Y por qué hace que uno se sienta, en el mejor sentido de la palabra, humano?
Muy a menudo son los niños los que quieren perros. En un estudio reciente, cuando les preguntaron que nombraran a las diez ‘personas' más importantes de sus vidas, los niños de edades de siete a diez incluyeron en promedio dos mascotas. En otro estudio, el 42 por ciento de los niños de cinco mencionaron espontáneamente a sus perros cuando se les preguntó: "¿A quién buscas cuando te sientes triste, enfadado, feliz o si quieres compartir un secreto?" En casi todos los libros para niños en la librería de mi barrio hay un héroe animal. Pero entonces, a sólo unos metros, en la sección de cocina, casi todos los libros incluyen recetas para cocinar animales. ¿Hay algo más ilustrativo de nuestra paradójica relación con el mundo no-humano?
En el curso de nuestras vidas, pasamos de una relación cálida y benévola con los animales (aprendemos a ser responsables a través del cuidado de nuestras mascotas, acariciándolas y confiando en ellas), a una relación cruel (casi todos los animales criados para el consumo en este país son criados por la industria biológica -pasan sus vidas confinados, medicados con antibióticos y otros fármacos).
¿Cómo se explica esto? ¿Reemplazamos la bondad por crueldad? No lo creo. Creo que es, en parte, porque a medida que nos volvemos viejos, estamos menos expuestos a los animales. Y nada facilita tanto la indiferencia o el olvido como la distancia. En este sentido, perros y gatos han sido muy afortunados: son los únicos animales a los que estamos expuestos íntimamente todos los días.
El sentido común popular y los estudios en ciencias de la conducta por igual consideran las relaciones que tienen los niños con sus compañeros animales en general como benéficas. Pero uno no tiene que ser niño para aprender de los animales. Son precisamente mis frustraciones con George, y los inconvenientes que ella crea, los que refuerzan en mí la convicción de la necesidad del compromiso cuando se comparte un espacio con otros seres.
Los argumentos prácticos contra las horas sin correa pueden ser refutadas fácilmente. Uno no tiene que ser un zoólogo o etólogo para saber que mientras espacio tenga un perro para ejercitar su naturaleza de perro -correr y jugar, compartir con otros perros-, más feliz será. Los perros felices, como la gente feliz, tiende a no ser agresiva. Desde que se ha permitido que los perros corran libres por los parques de la ciudad, las mordidas de perros han disminuido en un noventa por ciento. Pero hay otro argumento que no es tan fácil rebatir: alguna gente no quiere ser molestada por perros. Dar espacio a los perros significa necesariamente quitarle espacio a los humanos.
Hemos tenido este último debate, bajo diferentes formas, durante décadas. Una y otra vez nos vemos confrontados con la realidad -algunos dirían el problema- de que compartimos el espacio con otros seres vivos, sean perros, árboles, peces o pingüinos. Los perros en el parque son un ejemplo de algo que a menudo es demasiado abstracto o lejano como merecer nuestra atención.
La existencia misma de los parques es una respuesta a este debate: los primeros neoyorquinos tuvieron la previsión de reconocer que si no dejábamos espacio para la naturaleza en nuestras ciudades, que entonces no habría naturaleza. Hace poco se calculó que el valor inmobiliario del Central Park sería de unos 500 billones de dólares. Lo que es lo mismo que decir que árboles y césped nos molestan por un valor de un trillón y medio de dólares. Pero no los pensamos como algo inconveniente. Lo vemos como un balance.
Vivir en un planeta con un tamaño fijo requiere compromisos, y aunque somos la única parte que puede negociar, no somos las únicas partes sentadas a la mesa. Nunca hemos pedido más, y nunca hemos tenido menos. Nunca ha habido menos aire o agua limpia, menos peces o menos árboles maduros. Si no estamos simplemente ignorando la situación, estamos esperando una solución tecnológica que impedirá nuestra destrucción, y nos permitirá seguir viviendo sin compromisos. Quizás los zoológicos puedan ser un remplazo adecuado para los animales salvajes en sus entornos naturales. Quizás seamos capaces de recrear el Amazonas en alguna otra parte. Quizás algún día podremos crear, vía la ingeniería genética, perros que no tengan ganas de correr. Quizás. ¿Pero harán esos futuros que nos sintamos, en el mejor sentido de la palabra, humanos?
He estado sacando a George al Parque Prospect dos veces al día durante más de tres años, pero sus correteos siguen siendo una revelación para mí. Sin esfuerzo, alegre, corre un poco más rápido que los humanos más rápidos del planeta. Y más rápido, me he dado cuenta, que los otros perros del parque. George puede ser el animal terrestre más rápido de Brooklyn. Una o dos veces en las mañanas, sin ningún motivo aparente, se echa a correr a toda velocidad. Otros dueños de perros no pueden evitar mirarla. De vez en vez alguien la anima. Son momentos entrañables.

Jonathan Safran Foer es el autor de ‘Extremely Loud and Incredibly Close'.

27 de noviembre de 2006
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protestas e indignación en pekín


[Maureen Fan] Medida alarma a dueños de mascotas. Indignación en Pekín.
Pekín, China. Días después de que el gobierno chino anunciara enérgicas medidas restrictivas sobre la tenencia de perros en la capital, los amantes de los animales aquí sacan a pasear silenciosamente a sus perros después de medianoche y evitan a los vecinos fisgones. También están resistiendo.
Una campaña para proteger a la gente contra un agudo aumento de los casos de rabia llevó a los funcionarios a anunciar la semada pasada que limitarían la tenencia de perros a uno por familia, y prohibirían la tenencia de perros de más de 36 centímetros de alto. Desde entonces, los dueños de mascotas han expresado su resentimiento, así como miedo por lo puede ocurrir con sus animales.
Aunque las medidas no son nuevas, antes no fueron nunca implementadas uniformemente. Ahora algunos vecinos de Pekín han alegado que la policía ha recorrido los barrios, capturando a los animales no inscritos y matándolos, una acusación que la policía ha negado.
Durante el fin de semana unos 500 manifestantes se reunieron cerca del Zoológico de Pekín durante más de tres horas, rodeados por más de tres cordones de policías. Llevaban animales embalsamados y letreros que decían: "Alto A las Matanzas Indiscriminadas". Unas dieciocho personas fueron detenidas para ser interrogadas, dijeron los dueños de perros: todos excepto uno fueron dejados en libertad.
"Cada vez más gente tiene perros. Es inútil restringir la crianza de perros. Mientras más estricto se ponga el gobierno, más gente querrá tener un perro", dijo Liu Tao, 26, que participó en la manifestación no autorizada del sábado. "Ahora no estamos aislados del mundo exterior. Con internet, podemos ver cómo se trata a los perros en los países occidentales. Es difícil impedir que nos comuniquemos con el mundo exterior".
Aunque las medidas han indignado a los dueños de mascotas, la confrontación también ha expuesto las grietas entre los burócratas más viejos, con el mandato de mantener el orden público, y una creciente clase media que ya no acepta la visión tradicional china de los perros como símbolo de personas deshonorables o corruptas.
Durante la Revolución Cultural china de los años sesenta y setenta, la gente que mantenía perros fueron acusados de tendencias burguesas. Hay una frase fija, ‘gou guan', o funcionario perro, que connota corrupción, insensibilidad y estupidez.
"La mayoría de los funcionarios tienen más de sesenta años y han pasado por tiempos difíciles. Dirán que apenas podemos mantenernos a nosotros mismos, así que ¿cómo podemos gastar dinero en criar un perro?", dijo Liu.
Incluso antes de la protesta, dijeron las fuentes, agentes de la unidad de internet de la policía empezaron a visitar a operadores de sitios en la web relacionados con perros. Varios funcionarios se dejaron caer en las oficinas de Chinapet.com, que coordina decenas de chat rooms, y ordenaron que las actualizaciones o posts que contuvieran las palabras ‘protesta' o ‘reunión' fueran borradas.
"Querían borrar los mensajes llamando a la gente a reunirse y salir a la calle para oponerse a la prohibición de tener perros grandes. Teníamos que obedecer", dijo Zhou Hongsheng, 22, un programador de esa página web.
"Nunca tuvimos una situación así antes. Normalmente no se supone que intervengamos. Normalmente, las mascotas no son polémicas", agregó Zhou.
En Pekín hay unos 550 mil dueños de perros inscritos, y quizás una cantidad igual de perros no inscritos, de acuerdo a las agencias de noticias chinas.
Bao Suixian, funcionario del ministerio de Seguridad Pública, defendió la medida de permitir sólo un perro por familia, diciendo que Pekín debe tomar en cuenta tanto a los ciudadanos con perros como sin ellos.
Un portavoz de la oficina administrativa del Buró de Agricultura, que colaboró en la redacción de las medidas, dijo que el límite de altura fue el resultado de la intervención de dueños de perros, el público y académicos. Los perros más altos de 36 centímetros "asustan a los que no tienen perros", dijo el portavoz, que se identificó solamente como el señor Lu.
La prohibición de los perros grandes se aplicaba anteriormente en el centro de la ciudad, pero ha sido extendida a los barrios circunantes, incluyendo a varios conjuntos residenciales elegantes. Las multas por mantener perros demasiado grandes o más de un perro llegan a hora a unos 650 dólares.
Las medidas para restringir la tenencia de perros y prevenir la rabia condujo a draconianas acciones en el pasado en otras partes de China. En agosto, decenas de miles de perros fueron matados en la provincia de Yunán, al suoeste del China, tras la muerte de tres personas por esa enfermedad.
Guo Yibing, 32, un diseñador de sitios web frelance en Pekín y dueño de nueve perros, siete de ellos inscritos, dijo que tuvo que mudar a sus mascotas a un barrio cerca del aeropuerto donde la ley no se aplica tan estrictamente.
"Simplemente esperamos que cambien las restricciones y que mucha gente preste atención a este problema", dijo. "Los dueños de perros tienen trabajos estables e ingresos estables, y no queremos disturbar el orden social".
Como resultado de las restricciones, los negocios han disminuido en la tienda Pet Honey, en uno de los primeros barrios lujosos de Pekín.
"En junio y julio yo bañaba a unos diez perros por día, a veces hasta veinte, los fines de semana. Ahora en una semana baño a veinte perros", dijo el dueño de la tienda, Zhao Yun, 35. "Los clientes me preguntan: ¿es seguro bañar mis perros en tu tienda? ¿Seguro que no vienen a controlar?"
Zhao dijo que los funcionarios de gobierno simplemente eran ignorantes y no tenían experiencia en el manejo de perros grandes.
"Yo trato a mis perros como a mis propios hijos", dijo. "Si viniera alguien a quitármelos, no podría aceptarlo".

Li Jie en Pekín y Robert E. Thomason en Washington contribuyeron a este reportaje.

15 de noviembre de 2006
©washington post
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