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triunfo del bien en tijuana


[Jim Benning] En una ciudad conocida por su mala reputación, todavía hay rincones sobre el bien triunfa sobre el mal.
Es viernes noche en un pequeño gimnasio de Tijuana, del tipo de desvencijada estructura mexicana que te puede hacer añorar las normas de seguridad de las construcciones estadounidenses, y en el ring ante mí, luchadores enmascarados están pegándose y dando volteretas y, en general, maltratándose uno a otro para mi placer.
¡Whap! El gran Hijo del Santo cae al suelo. Eso debe doler.
La multitud estalla en un grito de simpatía: "¡San-to! ¡San-to!" Sorbo de mi té frío Tecate, me echo hacia atrás en mi tambaleante silla plegable (no muy diferentes de las que ocasionalmente son rotas en las gruesas cabezas de los luchadores) y sonrío.
Mientras muchos de mis compatriotas estadounidenses están mirando a Jack Black haciendo de aprendiz de luchador en ‘Nacho Libre', yo me he venido al sur esta suave tarde de verano para ver peleas de verdad: lucha libre auténtica, practicada por hombres fornidos con nombres como El Diablo, que lleva unas terroríficas máscaras y, ha de observarse, no le teme a las mallas.
Es un viaje corto. Mi mujer, Leslie, y yo, conducimos durante 20 minutos desde nuestra casa en San Diego hasta que vimos un letrero de la carretera que nunca deja de avivar mis ganas de conocer el mundo: ‘USA Última Salida'. Giré, aparcamos en un estacionamiento que colindaba con la frontera mexicana y pasamos por un chirriante torniquete hacia ese otro mundo que es Tijuana.
Ya lo sé, lo sé, Tijuana tiene mala reputación. La peor de todas. Pobreza. Drogas. Delincuencia. Violencia. Es todo verdad. Justo días antes de mi visita, de hecho, habían encontrado las cabezas -sólo las cabezas- de tres agentes de policía en el río Tijuana. Es suficiente como para que el más intrépido de los viajeros lo piense dos veces.
Pero Tijuana tiene más que malas noticias. Como he descubierto desde que me mudé a San Diego hace dos años, la ciudad ofrece un montón de cosas más que la única calle que ven la mayoría de los visitantes, la Avenida de la Revolución, con sus bares, sus clubes de striptease y las tiendas de curiosidades que venden toallas playeras ‘Buscando a Nemo' falsas. El ambiente, repleta con americanos borrachos posando para fotos encima de abatidos burros pintados como cebras de zoológico, recuerda la famosa frase atribuida al ex presidente de México, Porfirio Díaz: "Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos".
Esta noche tomamos un taxi para un trayecto de diez minutos hacia Carnitas Uruapán, cenamos un sabroso cochinito asado y humeantes tortillas de maíz en una brillante mesa de picnic de color naranja, con acompañamiento de mariachis, sin burros rayados a la vista. Luego fuimos caminando hacia la arena Palenque en el Hipódromo de la ciudad, donde se había anunciado la extravagante lucha libre a las 8:30 de la noche.
En la acera, en un extenso terreno de tierra, un vendedor vende mazorcas de maíz que saca de una humeante cacerola. Un hombre ofrece cientos de coloridas máscaras de lucha libre, gritando: "¡Máscaras, máscaras!" Compramos nuestros billetes en una pequeña ventanilla -18 dólares para dos almohadillas. Los beneficios de esta noche se destinarán a obras de caridad. Entramos, saboreando el olor a perritos calientes asados, envueltos en tocino. El edificio mal iluminado, con su tejado y paneles de metal, más parece un granero de aluminio que un gimnasio. Subimos una docena de escalones y nos dejamos caer sobre una larga y estrecha banca de metal.
Pancartas de radios cercan el ring; los anuncios de cerveza y brandy cubren las paredes del gimnasio. Alrededor nuestro, los primeros grupos de espectadores están devorando rajas de mango untadas en salsa picante. Un niño con una máscara de lucha libre dorada mordisquea torpemente algodón de azúcar a través de un pequeño corte en la boca.
No veo a otros gringos. La multitud parece estar formada por cientos de residentes locales -maridos y esposas, grupos de adolescentes, padres acarreando niños enmascarados. Abajo, en una escena que provocaría a un gerente americano pesadillas sobre los seguros, dos docenas de niños se han escapado de sus padres y se han montado en el ring de lucha, dejándose caer unos sobre otros, dando saltos de ángel desde las cuerdas de las esquinas, gritando y riendo. Me encanta.
A eso de las nueve suena una campana, los niños vuelven a sus asientos, y un hombre con un traje oscuro anuncia el primer match. Cuatro luchadores enmascarados (dos equipos) suben al ring. Mientras ruge la multitud, los hombres se turnan golpeándose, rebotando y cayendo unos sobre otros. Un tipo actualiza un clásico truco de los Tres Chiflados y mete dos dedos estirados en los ojos de su oponente. Es una movida osada. La multitud lo aprueba.

Los hombres se enfrentan en una tradición que se remonta a los años treinta en México. Como el World Wrestling Entertainment en Estados Unidos, el énfasis no está puesto en la lucha seria, sino en la diversión, en el espectáculo familiar y nada menos que en el triunfo del bien sobre el mal.
El cartel de esta noche anuncia cuatro peleas de media hora, cada una de tres vueltas. Después de la segunda pelea, los que estamos en las almohadillas somos invitados por el maestro de ceremonia a ocupar las locaciones más caras abajo. Cientos de nosotros nos trasladamos hacia abajo.
A eso de las once, cuando se acerca el último match, me encuentro hablando en español con José, un hombre de voz suave que está sentado cerca, con sus dos hijos.
José me dice que cuando era un niño en Ciudad de México, asistía con su padre a las peleas de lucha libre. Ahora, en Tijuana, viene a menudo con sus hijos.
"Es parte de nuestra cultura", dice. "Y somos aficionados". Observando a los espectadores durante la velada, observo que los padres gritones tienden a tener hijos e hijas ruidosos igualmente gritones. Pero lo contrario también es verdad. José ha estado quieto durante las peleas, lo mismo que sus hijos.
Iván, de 12, y Adrián, de 10, miran intensamente, incluso respetuosamente, emitiendo rara vez un sonido. Iván aprieta fotos de sus luchadores favoritos, incluyendo a El Hijo del Santo.
"El Hijo del Santo es un gran luchador", dice José. "Tiene carisma". El carisma es evidente tan pronto como El Hijo del Santo se trepa al ring. El hijo del gran luchador El Santo, que hace décadas hizo en México películas terriblemente populares, El Hijo del Santo entra a la arena llevando una brillate máscara plateada, calzoncillos plateados sobre unas mallas blancas y una larga capa plateada. Su pecho desnudo y aceitado brilla como si se tratara de lentejuelas.
El último match presenta a algunos de los luchadores más grandes de México, incluyendo a El Hijo del Santo, Blue Demon Jr., y el Rey Misterio. La tensión sube. "¡Esta noche tenemos algunas estrellas!", ruge el anunciador.
Al empezar la lucha, el Rey Misterio se hace rebotar en las cuerdas y golpea a Blue Demon en el pecho. Se suceden volteretas con rebotes en la lona. El Ángel Blanco inmoviliza a El Hijo del Solitario. La multitud aplaude.
Varios minutos después, en el segundo round, la acción empieza de verdad. El Ángel Blanco se abalanza fuera del ring y cae entre la multitud, persiguiendo a El Hijo del Santo y dispersando a los espectadores. Se oye un grito. El Ángel Blanco ordena a varias mujeres que abandonen sus asientos, y lanza a El Hijo del Santo entre los asientos y lo empuja al suelo.
Un sordo "Uuuuuhhh" recorre el gimnasio. Leslie hace una mueca de dolor y ahoga una risa.
Miro justo cuando Adrián, el hijo de José, se pone de pie y evalúa tranquilamente la situación. El referí, aparentemente, no está contento. Detiene la lucha y amenaza con terminarla antes del último round.
"Aquí hay mujeres y niños", amonesta un oficial a los luchadores. Algunos luchadores cogen el micrófono y piden disculpas, pidiendo que la lucha continúe para los fans inocentes.
Es una movida galante, y el público se llena de esperanzas.
"¡O-tra, o-tra!", gritamos.
El oficial, benévolo, autoriza a los luchadores y momentos después, para nuestro alivio colectivo, Ángel Blanco está dando puñetazos a El Hijo del Santo, golpeando su cabeza con una ferocidad poco usual en estos días. Entonces el Santo se recupera prodigiosamente, y noquea al Ángel Blanco. Después de varios minutos de aporrear cuerpos y retorcer miembros, El Hijo del Santo, el Rey Misterio y el Rayo de Jalisco, elevan sus brazos victoriosos. Todos aplaudimos.
Leslie y yo salimos hacia la noche de Tijuana, y estamos satisfechos. En esta rebosante ciudad fronteriza con semejante mala reputación, las fuerzas del bien todavía pueden triunfar sobre las fuerzas del mal. Y los hombres enmascarados pueden ser rudos, aunque lleven mallas.
Vi la lucha libre en la arena Palenque en el Hipódromo de Tijuana, pero la mayoría de los viernes, los enmascarados se enfrentan en el Auditorio Municipal, a las 8:30 de la tarde.

tijuanaonline

10 de julio de 2006
©washington post
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méxico acusa a ex presidente


[James C. McKinley Jr.] Por masacre cometida en 1968.
Ciudad de México, México. Dos días antes de reñidas elecciones nacionales, un juez ordenó el arresto del ex presidente Luis Echeverría por cargos de genocidio, en conexión con su papel en la masacre de estudiantes que protestaban aquí en 1968, revocando una resolución de un tribunal menor.
El arresto de Echeverría, que tiene 84 años y mala salud, se produce después de dos intentos fallidos de un fiscal especial de procesarlo, acusándolo de la muerte y desaparición de decenas de estudiantes y disidentes de izquierda a fines de los años sesenta y principios de los setenta, un período conocido aquí como la guerra sucia.
La resolución fue una importante victoria para el presidente Vicente Fox, que se jugó gran parte de su legado político tratando de llevar a juicio a personeros de gobierno que fueron legalmente responsables de atrocidades en el pasado, antes que formar una comisión de la verdad sin posibilidades jurídicas.
La incapacidad de Fox, hasta ahora, de lograr condenas en conexión con las masacres, ha sido vista ampliamente como su principal fracaso. Así que es probable que el arresto de Echeverría refuerce las posibilidades de Felipe Calderón, el candidato presidencial del Partido de Acción Nacional, de Fox, en los comicios del domingo.
Pero el fiscal especial, Ignacio Carrillo Prieto, negó que la decisión de los jueves tuviera algo que ver con la política. El arresto fue una coincidencia, afirmó.
"Esta es una victoria para mis colegas, para mí, para el presidente Fox, que decidió utilizar las instituciones del estado, sin inventarse mesas redondas ni simposios ni conferencias que no tienen sentido, cuando el estado tiene instituciones para descubrir la verdad y castigar a los responsables", dijo Carrillo Prieto.
Tras ser hospitalizado en los últimos meses con problemas pulmonares, Echeverría fue colocado bajo arresto domiciliario en su residencia en el barrio de San Jerónimo al sur de la capital, mientras la corte decide sobre su culpabilidad o inocencia. Se destacaron agentes federales para custodiarlo, dijo Carrillo Prieto.
Echeverría fue presidente de 1970 a 1976 durante el período más severo de represión de la izquierda, en la que desaparecieron más de 500 disidentes.
Antes de eso fue ministro del Interior, a cargo de la seguridad nacional, cuando las tropas abrieron fuego contra una manifestación estudiantil en Ciudad de México el 2 de octubre de 1968, justo antes de la apertura aquí de los Juegos Olímpicos. El gobierno ha dicho siempre que en la masacre en el complejo residencial de Tlatelolco sólo murieron 30 personas, pero testigos y defensores de los derechos humanos dicen que fueron asesinados cerca de 300 personas.
Echeverría ha negado siempre toda responsabilidad en la masacre, arguyendo que no estaba en condiciones de controlar a los soldados que realizaron el ataque, ha dicho su abogado Juan Velázquez.
El año pasado el juez de un tribunal menor desechó los cargos de genocidio contra Echeverría, determinando que el estatuto de limitaciones de 30 años de México para asesinatos en masa había prescrito. La corte también resolvió que los estudiantes no podían ser definidos como un grupo político unificado según la ley mexicana sobre el genocidio.
Pero el viernes el juez de la corte de apelaciones, José Ángel Mattar Oliva, rechazó la decisión. Dijo que durante los años en que Echeverría fue ministro de gabinete y presidente no podían ser considerados contra la prescripción de 30 años, debido a que entonces gozaba de inmunidad por ejercer esos cargos. También dijo que los estudiantes que participaban en la manifestación pro-democracia eran claramente un grupo político.
Defensores de las víctimas de la represión dijeron que la resolución llegaba demasiado tarde, considerando la edad y pobre estado de salud de Echeverría. Sin embargo, algunos dijeron que les complacía que el fiscal hubiese logrado acusarlo.
"Muchos de nosotros creíamos que no ocurriría nada", dijo Jesús Martín del Campo, cuyo hermano Edmundo fue asesinado en 1971 durante un ataque contra los estudiantes realizado por matones contratados por el gobierno.
Otros familiares que desaparecieron o que fueron asesinados dijeron que sospechaban que el gobierno de Fox estaba usando la acusación para ayudar a su candidato. Durante la campaña, el partido de Fox ha tratado de comparar al candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, con Echeverría.
"Me parece que es muy turbio hacerlo en estos momentos, dos días antes de las elecciones", dijo Rosario Ibarra, cuyo hijo desapareció en los años setenta. "Creo que tiene que ver con la campaña de terror que Fox continúa librando, una campaña para revivir los recuerdos de las atrocidades que cometió Echeverría y puso en la cabeza de la gente la idea de que Andrés López Obrador será como él".

1 de julio de 2006
©new york times
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política sucia en méxico


[Manuel Roig-Franzia] A medida que se acerca la elección presidencial, un estudio sugiere que aún subsisten tácticas coercitivas.
Ciudad de México, México. El fin del gobierno unipartidista en México prometía una nueva era más limpia de la vida política.
Pero dos estudios sugieren que la primera elección presidencial desde que Vicente Fox terminara, en 2000, con el control del gobierno de siete décadas del Partido Revolucionario Institucional puede verse manchada por muchas de las mismas tácticas coercitivas que deslucieron votaciones previas.
Millones de mexicanos pobres han sido amenazados con ser excluidos del seguro médico y de programas de ayuda social si no votan por varios candidatos, según los estudios. Otros, la mayor parte en zonas rurales, han recibido pagos de cuarenta a sesenta dólares por sus votos, una sustanciosa suma en un país donde las familias más pobres subsisten con menos de cuatro dólares al día.
Los autores de los estudios dicen que la coerción está tan extendida que podría influir el resultado de las elecciones del 2 de julio, particularmente si los candidatos favoritos, Felipe Calderón, del Partido de Acción Nacional, de Fox, y Andrés Manuel López Obrador, del Partido Revolucionario Democrático, terminan con un margen de dos puntos porcentuales uno del otro.
"Es algo que está arraigado en nuestra cultura política: venden sus votos porque no creen que sus votos hagan la diferencia", dice Sergio Aguayo, un analista político de Ciudad de México que dirigió uno de los estudios.
La democracia en México "es débil", dice el informe de Aguayo, "debido a que los beneficiarios de los programas sociales no conocen sus derechos y no saben cómo defenderse" cuando se les presiona a votar por un candidato.
Los estudios fueron realizados por la Alianza Cívica, un grupo de ciudadanos independientes que reciben apoyo financiero de Naciones Unidas y trabaja para ayudar a la transición a la democracia en México, y el Centro de Estudios Superiores de Antropología Social, un instituto de investigación que fue encargado por la agencia de desarrollo social de México de realizar una investigación independiente sobre los votantes.
Las organizaciones entrevistaron a miles de votantes. El estudio del Centro de Estudios Superiores de Antropología Social incluye un sondeo de más de 4.600 votantes en cuatro estados mexicanos, mientras que la investigación de la Alianza Cívica fue realizada en 101 ciudades en 22 estados.
Funcionarios electorales, que han realizado campañas de concienciación de los electores en todo el país, dijeron que tenían confianza de que las elecciones serán justas, pero reconocieron que había instancias de compra de votos.
Marco Gómez, miembro del directorio del Instituto Federal Electoral mexicano, que implementa la ley de campaña y computa los resultados, dijo que no creía que la compra de votos pudiera inclinar las elecciones.
"Con cada nueva elección, estas tácticas devienen menos efectivas", dijo.
Los estudios dicen que los tres partidos principales presionan y pagan a los votantes. Los dos estudios constataron que el Partido Revolucionario Institucional PRI, es el más coercitivo, seguido por el Partido de Acción Nacional, cuyos abanderados son Fox y Calderón. El Partido Revolucionario Democrático, de López Obrador, el más pequeño y joven de los tres partidos principales, es el menos coercitivo, según muestran los estudios.
Casi cuatro millones de votantes, casi uno de cada veinte electores inscritos, han sido pagados para votar por un candidato, dice la Alianza Cívica en su informe, que fue dado a conocer la semana pasada. Gran parte de la coerción, concluyó, es ejercida por funcionarios locales y de los estados, que controlan los seguros médicos, la ayuda social y los programas de ayuda campesina. La directora del grupo, Silvia Alonso, también acusó al gobierno de Fox por no adoptar una actitud más agresiva contra estas prácticas coercitivas.
"Es triste", dijo. "Todavía estamos en el proceso de transición a la democracia".
Los autores de los dos estudios reconocieron que México ha avanzado bastante de los días de apogeo de la era del PRI, cuando los soldados y la policía acosaban a los votantes y el fraude en el conteo de los sufragios era una práctica común. En 1988, observadores independientes dijeron que el PRI robó descaradamente la elección presidencial montando una falsa falla de los ordenadores.
"Ciertamente, las cosas son mejor que en el pasado -en el pasado, el presidente y el PRI controlaban todo: los medios, la autoridad electoral, el proceso electoral", dijo Aguayo. "Pero las cosas no son todavía lo que deben ser".
La mitad de los 4.400 votantes entrevistados por la Alianza Cívica dijeron que los programas sociales en sus áreas estaban siendo utilizados en beneficio de los partidarios de los partidos políticos. Los hallazgos del estudio indican que la compra de votos y la coerción probablemente aumentarán en el curso de la semana, en los últimos días antes de las elecciones.
Casi no ha habido esfuerzos para procesar a funcionarios públicos implicados en la compra de votos o en la coerción. El Centro de Estudios Superiores de Antropología Social, que re-editó la semana pasada su informe de abril, recomendó aumentar la concienciación de los votantes y referir los casos de compra de votos a las autoridades policiales.
"En una democracia", dijo Aguayo, "tienes que luchar por la democracia todos los días".

25 de junio de 2006
©washington post
©traducción mQh
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guerra de carteles en méxico


[Richard Marosi] En la guerra por las rutas del contrabando de drogas, las bandas de narcotraficantes están reclutando a milicias, cuyas tácticas incluyen decapitaciones y otros actos de atroz violencia.
Tijuana, México. El que llamó describió una escena terrible: Un convoy de cuarenta vehículos, con setenta hombres fuertemente armados y enmascarados pasaba por las calles de Playa Rosario el martes noche. Los tres agentes de policía que llegaron al lugar fueron rápidamente reducidos. Al día siguiente, sus cuerpos mutilados aparecieron en un terreno baldío.
Sus cabezas fueron encontradas más tarde ese día, en el Río Tijuana.
Se cree que el asalto es uno de los más grandes de Baja California, y es la última de una serie de operaciones paramilitares realizadas meticulosamente que han acosado a ciudades mexicanas ahora que los carteles de la droga han intensificado su guerra por el control de importantes rutas de contrabando.
Mientras las autoridades mexicanas dependen cada vez más de los militares para combatir el tráfico de drogas, los traficantes han respondido de la misma manera, formando grandes fuerzas de asaltantes y armándoles con una impresionante gama de armas.
En abril, casi dos docenas de hombres fuertemente armados trataron de asesinar al más importante funcionario de la seguridad pública de Baja California, en un tiroteo en una calle de Mexicali. Los atacantes dispararon granadas y más de seiscientos tiros con armas de asalto, hiriendo a tres guardaespaldas.
El año pasado, los allanamientos estilo comando han sido fenómenos corrientes en Tijuana, con convoys de pistoleros enmascarados secuestrando a sus víctimas en restaurantes y calles en atrevidos ataques a plena luz del día.
"Es una manifestación inquietante del último frenesí en la guerra de las drogas... La militarización de esta guerra, de parte en muchos modos de la policía, ha correspondido con la militarización de sus tácticas y personal de parte de los criminales", dice David Shirk, director del Trans-Border Institute de la Universidad de San Diego.
La situación, agregó Shirk, "ha exacerbado las rivalidades y aumentado lo que está en juego de un modo que ha conducido a una extrema violencia, a un nivel que no conocíamos en México".
En Nuevo Laredo, en la frontera tejana, una violenta guerra territorial entre los carteles del Golfo y de Sinaloa han causado la muerte de más de 230 personas en los últimos dieciocho meses.
La deserción de una unidad de comandos antinarcóticos, los Zetas, del ejército mexicano, hacia el cartel del Golfo a fines de los años noventa, allanó el camino de los asaltos al estilo militar, dicen expertos.
Funcionarios federales dicen que han capturado o eliminado al grupo original, pero creen que el cabecilla del cartel del Golfo, el ahora encarcelado Osiel Cárdenas, tenía a su disposición, para agosto pasado, al menos 120 cuadros adiestrados por los Zetas, y los está utilizando cada vez más para defenderse del cartel rival dirigido por Joaquín ‘El Chapo' Guzmán.
Pero la violencia no se limita a las ciudades a lo largo de la frontera estadounidense-mexicana. En Apatzingán, en el central estado de Michoacán, cuatro hombres fueron asesinados y un agente de policía y cuatro transeúntes resultaron heridos en una balacera, el 18 de agosto pasado, entre bandas de narcotraficantes rivales en la que participaron decenas de pistoleros paramilitares en diez vehículos.
Dos semanas antes, la policía había arrestado cerca de Uruapán, también en Michoacán, a un grupo de diez sospechosos de ser narcotraficantes armados con rifles AK-47 y AR-15.
Los carteles también están utilizando métodos cada vez más brutales para intimidar a sus enemigos. Las decapitaciones de Playa Rosario se produjeron después de la decapitación, en abril, de un comandante de la policía en Acapulco, cuya cabeza fue encontrada en una plaza pública.
José Luis Santiago Vasconcelos, el principal fiscal para el crimen organizado en el despacho del fiscal general de México, se ha encargado de la investigación de las decapitaciones de Baja California. En una entrevista en las ediciones de hoy del diario de Ciudad de México, El Universal, Santiago Vasconcelos dijo que los secuestros y decapitaciones eran características de la violenta banda centroamericana Mara Salvatrucha, que participa cada vez más en el tráfico de drogas en México.
"Actos como los que hemos presenciado son manifestaciones de grupos relacionados con las maras", dijo. "Hemos visto el fenómeno de las decapitaciones en El Salvador, un brutal acto de intimidación que se está aplicando aquí por bandas que están desgastadas y que recurren a este tipo de grupos".
Jeffrey McIllwain, profesor de justicia criminal en la Universidad del Estado de San Diego, que estudia problemas de seguridad fronteriza, cree que la violencia es un signo de que la presión de la policía está afectando el resultado de los carteles.
"El hecho es que está perjudicando las operaciones, severamente en algunos casos... y eso hace que los carteles estén redoblando sus iniciativas", dijo MacIllwain.
En Baja California, la ola de crímenes podría indicar una escalada en la virulenta guerra por el control del lucrativo corredor de Tijuana, que, tradicionalmente ha sido controlado por el cartel de Arellano-Félix. Varios importantes miembros del cartel han sido asesinados o arrestados en los últimos años, y otros carteles tratan de explotar esa debilidad, dicen expertos.
Algunos ataques recientes han sido chocantes por su temeridad, dicen expertos. El mes pasado, tres hombres armados con AK-47 irrumpieron en el despacho del fiscal federal de México en Tijuana y dispararon contra dos agentes, matando a uno. En diciembre, asaltantes atacaron la casa en Tijuana de un comandante de la policía, matando a dos de sus guardaespaldas. En octubre, el jefe de la brigada de homicidios de Tijuana escapó estrechamente de un ataque de agresores que dispararon más de cincuenta balas contra su coche.
"Es una forma de violencia más agresiva, con nuevos ingredientes", dijo Víctor Clark, un experto en fronteras y director del Centro de Derechos Humanos Binacional de Tijuana.

Richard Boudreaux en Ciudad de México City contribuyó a este reportaje.

23 de junio de 2006
©los angeles times
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policía controla poblado rebelde


[Eduardo Verdugo] Secuestran y golpean a policías tras detención de un vecino.
San Salvador Atenco, México. En mayo pasado, cientos de agentes de policía dispararon gas lacrimógeno y rompieron barricadas humanas para controlar un poblado rebelde en las afueras de Ciudad de México justo antes del amanecer el jueves, horas después de que los manifestantes liberaran a seis policías que fueron duramente golpeados tras ser retenidos como rehenes.
El presidente Vicente Fox condenó el violento levantamiento de los vecinos de San Salvador de Atenco, que estalló el miércoles cuando los habitantes atacaron a la policía como respuesta por la detención de varios de sus compañeros en el mercado de un poblado cercano. En el tumulto, murió un adolescente y decenas de personas resultaron heridas -incluyendo a 33 agentes, de acuerdo a la prensa mexicana.
La gente de San Salvador de Atenco tiene toda una historia de enfrentamiento con las autoridades; sus violentas protestas en julio de 2002 impidieron los planes del gobierno de construir un aeropuerto internacional en el pueblo, ubicado a 25 kilómetros al nordeste de la capital.
Los telediarios mostraron cómo agentes de policía golpeaban repetidas veces a los manifestantes, incluyendo a algunos que estaban detenidos. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, declaró que estaba investigando la violencia.
Fox juró "garantizar el imperio de la ley", aunque violentas manifestaciones anteriores, realizadas por el mismo grupo de gente del pueblo, no han sido castigadas.
Las autoridades detuvieron a 117 personas, incluyendo al líder de la comunidad Ignacio del Valle, dijo Humberto Benítez, secretario general del estado de México, que limita por tres lados con Ciudad de México.
Del Valle y otro vecino dijeron que fueron acusados por el secuestro, en febrero, de un funcionario del estado, dijo Carlos Mota, portavoz de la Corte Suprema del estado de México. Mota dijo que era probable que del Valle fuera acusado en relación con la violencia del miércoles, aunque todavía no se presentan cargos específicos.
El miércoles poco antes de medianoche, líderes radicales de la comunidad llamaron a empleados de la Cruz Roja a una pequeña clínica cerca del centro del pueblo y liberaron a seis agentes de las policías del estado y federal. Todos habían sido golpeados y algunos heridos con golpes de machete.
Un niño de 14 años, de Atenco, murió durante los incidentes en circunstancias poco claras, dijo Benítez.
El líder rebelde, subcomandante Marcos dijo que el Ejército de Liberación Zapatista del sur de México apoyaría al pueblo. Los zapatistas montaron un breve levantamiento armado en el estado de Chiapas al sur de México en enero de 1994 para derrocar al gobierno y exigir derechos indígenas. Desde entonces, el movimiento se ha ido convirtiendo en una organización política, abandonando la rebelión armada.

4 de mayo de 2006
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toreros enanos de aguascalientes


[Paul Cullum] En el ruedo, las troupes de rodeo de enanos mexicanos son una parodia de la machista cultura de los speedos, y diminutas demostraciones de coraje. Pero es en su propio terreno en Aguascalientes donde la gente chica tiene sus sueños más grandes.
Aguascalientes, México. ¿Qué maravillas conjura, que tosca magia promete la frase ‘Rodeo Enano Mexicano'? Son un grupo itinerante de enanos, famosos en su propio país pero desconocidos en el nuestro, que se enfrentan a unos bovinos igualmente diminutos con el resultante caos.
En un micro-espectáculo similar montado hace unos años en la Pico Rivera Sports Arena en el engalanado corazón del sudeste de Los Angeles, estos geniales embajadores de la patología humana realizaban poco menos que un milagro por el mero hecho de llegar a trabajar en las mañanas. En una breve excepción cultural, lograron reunir a una audiencia de residentes latinos acostumbrados a este especial tipo de humor que se encuentra en la televisión por cable hispana -hombres disfrazados de avispas, hombres con pañales, etc.- y anglos beodos que consideraban la tarde como algo similar al lanzamiento de enanos, con un giro picante. Por el simple acto de asistir al carnaval ecuménico, nuestras tribus en guerra se volvieron a encontrar, el choque de neuronas de nuestros orígenes mezclopotámicos se apaciguaron y la acechante esquizofrenia del mestizaje cultural amainó de momento -todo por medio de nuestros miedos comunes y fascinación con ‘el Otro'.
Ahora, se dice que esa misma troupe está planeando un triunfal retorno a Pico Rivera este verano. Para cualquier que piense que Los Angeles es una mezcla en video de ‘Como plaga de langosta' [The Day of the Locust] y ‘Freaks', no busquéis más. Esta es la prueba empírica.
Me enteré de este empolvado espectáculo en un cartel en el Ranch Market, el emporio de carne de Sunset con Western, donde venden carne de hamburguesas por 1.85 dólares la libra si no haces preguntas. Encima de una foto gigante de un equipo de escaramuzas, había un letrero anunciando el Tercer Festival Charro de Independencia, el rodeo en celebración del día de la independencia mexicana. Como parte de una tarde con cantantes, mariachis y comediantes, también actuarían los legendarios Enanitos Toreros, como Sasquatch o Nessie, sobre los que se rumoreaba hace tiempo por aquí, pero sin confirmación. "¡La Entrada es Gratis, Gratis!", gritaba el cartel.
Rebosante de intrépido entusiasmo, emprendí el viaje de una hora hacia el este de Los Angeles. Sin embargo, al llegar a Pico Rivera, a un lado de la 605 al oeste de Whittier, me entristeció descubrir que la entrada al centro deportivo requería un ticket especial -y ciertamente no era ni por asomo ‘¡Gratis, Gratis!' Mientras esperaba -45 minutos bajo el despiadado sol del sur de California-, unos apagados gigantes con walkie-talkies demostraban ampliamente la locura de intentar algún subterfugio en un segundo idioma, incluso cuando permitían entrar a numerosas familias.
Finalmente me escoltaron hasta la oficina de Leo y Fernando López, cuya firma La Noria Entertainment administra la arena. Leonardo, el patriarca del negocio de la familia, ha sido agente de conciertos y rodeos durante más de tres décadas, pero permitió amablemente que su hijo Fernando fijara el programa y llevara la conversación.
La familia de Fernando ha contratado a Los Enanitos Toreros todos los últimos tres años y concedió que, entre el ‘Factor Miedo' y los deportes extremos, su estatura puede haber estado, en realidad, creciendo. "Tienen un toro en miniatura", dijo. "Es hijo de uno de esos toros enormes que crían en España, en Pamplona, pero es enano. Tiene la misma sangre y el mismo temperamento, y cuando sale es una furia. En las corridas en México tienen de todo: ponis, motos chicas. Hoy, sólo trajeron al toro enano y sus trajes y todo lo demás. Pero te va a encantar. Es un espectáculo divertidísimo".
Leonardo sonrió. "Viene un montón de gente", dijo. "Hace bien verlos".
Y, de hecho, gracias al patrocinio de una emisora radial de Los Angeles, una ruidosa minoría de anglos han hecho el peregrinaje ese día, aunque su interés parece limitado. Una personalidad de la radio con una poderosa y pulida voz de cromo había colocado un amplificador en una esquina del gimnasio donde se había instalado su estridente demografía, y parecían excitados ante la perspectiva de participar en una transmisión que se alejaba de las buenas maneras y el buen gusto. Esto generó una rara dinámica, a medida que anunciadores rivales intentaban dirigir la acción y animaban a sus respectivas audiencias.
Yo sólo pude asumir que los comentaristas de lengua española hicieron uso de una historia e identidad cultural compartidas para relatar las proezas de fuerza y astucia ante nosotros. El gringo, en contraste, esperaba algunos minutos en cada número para dirigir un espontáneo coro de "¡Enanos! ¡Enanos!"

Pero pronto esas observaciones se convirtieron en banales, cuando me enteré de que me habían concedido una audiencia con los enanos. Me llevaron a través de pasillos de cemento y rampas para el ganado hacia un pequeño camerino de bloques de hormigón donde una docena y media de atléticos señores de entre 90 centímetros y 1 metro 20 de estatura -algunos de proporciones normales, otros de prominentes cabezas y miembros truncos- se metían a duras penas en diminutos pantalones de torero y en boleros. Ha habido algo de polémica sobre los términos ‘enanos', ‘nomos' y ‘gente chica' (la designación preferida, de acuerdo a sus cabilderos nacionales y a la sociedad de Little People of America), cada una entrando y saliendo de moda en el curso de la historia moderna. Prometí resolver este punto y otras controversias y documentar la voluntad, resistencia y temperamento que necesita este equipo para enfrentarse a sus retos diarios.
El problema era -y no sé por qué no pensé en ello durante el largo viaje- que no hablaban ni una jota de inglés. Esos señores, aunque son amables y tratan de complacer, como dicta el arte de la diversión, no tenían ni idea de lo que les estaba preguntando y no había nadie que pudiera traducir. Según mis observaciones, los artistas se especializaban en algunas categorías: Los toreros parecían estar en sus veinte y en excelente forma, aunque entre los enanos la edad es engañosa. Había actores -el espectáculo incluía un número paródico de Chippendales y un sketch cómico sobre un botella gigante, inflable, de Corona -que se yuxtapuso con los toreros, aunque empezó a emerger algo así como una jerarquía, con el bastión de las vacas locas en primera línea. Desde mi limitado punto de vista, pude deducir que las corridas serían portuguesas, vale decir, que no se mataría al toro (quizás por razones tanto fiscales como sentimentales) y que hay un rico legado de rodeos enanos en España, México y América Central y del Sur. Este troupe, Los Internacionales Enanitos Toreros de Aguascalientes, fue aparentemente la primera en visitar Estados Unidos.
Más tarde, destilando estos hallazgos en una tesis coherente, decidí que no sería una violación escandalosa de mis deberes profesionales si realizaba un rápido sondeo del fenómeno en internet. Allí me enteré, por ejemplo, de que la tradición de los rodeos enanos mexicanos (de acuerdo a un documental en video) podía incluir go-karts en llamas, mujeres enanas -mujeres enanas striptiseras- bailando ‘Baby Got Back' y, a veces, un torero enano montado por un vengativo toro. En la página web de los Enanitos Toreros de Torreón, me enteré de lo siguiente:
"Durante más de 20 años, el espectáculo de los Enanitos Toreros de Torreón se ha caracterizado por ser una entretención sana y divertida destinada a todo público, aunque con énfasis en niños y niñas... El espectáculo ha evolucionado en el curso de los años, y vuelve con actos más elaborados y mejores que le han agregado emoción, ganándose la admiración de los espectadores. Sin embargo, los principales elementos del espectáculo siguen siendo el Humor y la Sana Diversión". En conclusión, asegura el sitio: "Sea haciendo frente a los bravos toros, realizando divertidas maniobras toriles, pases de suerte y atrevidas acrobacias, o imitando a los artistas del momento, los Toreros Enanitos de Torreón siguen siendo el Número Uno".

Pero todo eso empalideció frente al espectáculo mismo, que en realidad empezó con las mujeres de faldas grises de fieltro y sombreros alones del equipo de la escaramuza, un competitivo deporte de acrobacias similar a un elaborado ballet ecuestre o una coreografía de Busby Berkeley. Como si fuera un canapé entre los números, un personaje con un traje de pollo amarillo arrojaba caramelos hacia las graderías mientras daba vueltas en apretados arcos como una bolita de ruleta empujada por el croupier, seguido por los niños de allá para acá.
Repentinamente los enanos salieron a la arena, llevando monos con estampados dálmatas del tipo que suelen usar los estriptiseros, sacudiendo sus considerables barrigas. "¡Tetas de hombres! ¡Tetas de hombre!", gritan los clientes gringos, dirigidos por su asesor espiritual en el aire. Los enanos se desnudan rápidamente hasta quedar en sus diminutos Speedos rosados, cuyos contenidos silenciaron brevemente a sus nuevos fans. Esto fue seguido por sketches, números musicales, números musicales travestis, más desnudos sincronizados y un montón de chistes que dejaron a un cuadrante de la audiencia claramente desconcertada. Finalmente, soltaron al toro, o como quiera que sea que lo llamen. No era realmente un toro -se tambaleaba sobre sus flacas patas, y se podían contar sus costillas-, sino un ternero de razonables tamaño, con cuernos de 15 centímetros y un problema de disposición.
Uno por uno los mini-Manoletes sometieron al bebé toro a una humillación ritual pública: enlazándolo y montándolo para atrás, danzando con él sobre dos patas, arrastrándose por debajo (el ternero los meó sumariamente) y toreándolo con una brillante capa roja. Después de uno o dos pases buenos, el toro derribó a uno de los matadores y luego, agregando insulto a la lesión, se paró en la capa. Dos picadores improvisados surgieron de los lados y distrajeron al toro con ayuda de unos martillos de plástico. Me hizo recordar mi reseña favorita de la guía de películas epónima de Leonard Maltin, de la película de horror de ‘Cromosoma 3' [The Brood], de David Cronenberg: "[Samantha] Eggar se come su propia placenta mientras unos clones enanos golpean, con unos mazos, a sus abuelos y a unos jóvenes y amorosos maestros hasta causarles la muerte. El mundo en que vivimos es grande, amplio y maravilloso".
Tras cada altercado, otro enano salió cojeando de la arena, y parecía que el ruedo se vaciaría debido a la mera reducción de personal. Finalmente, un último defensor desenvainó una espada de plástico y se cuadró frente el toro de caricatura, que ahora resoplaba y piafaba el suelo, echando un caricaturesco vapor por las ventanas de su nariz. En recompensa por sus esfuerzos, el toro le fue topeteando un tercio del trayecto, hasta que lo hizo volar por sobre su cabeza. Se rindió el enano entonces, y fue rescatado por unos de los charros, un vaquero a caballo de tamaño normal. Y esto terminó definitivamente la lidia. Resultado final: Toro 6, Enanos 0.

¿Por qué tiene el Rodeo Enano Mexicano un atractivo tan perdurable? ¿Atrae por lo extravagante, lo extremo, la presencia del Otro, exhibido en tradicionales contiendas de habilidades y osadía? ¿Por ser una parodia de una insular cultura machista, alimentada desde dentro? ¿O el simulacro de niños indefensos arrojados a indescriptibles peligros, mientras miramos sentados y sonreímos impotentes? ¿O es algo más profundo -el Enano Saltarín persiguiendo al minotauro cretense, Tauro el toro retando a la Lollipop Guild, gnomos en los establos de Augeas impidiendo los doce trabajos de Hércules? ¿Y si esos espectáculos se basan en nuestros temores, entonces por qué los sancionarían estos participantes, validándolos con su presencia?
Esas suposiciones surgen en la incubadora del privilegio. Lo hacen porque es un modo de ganarse la vida.
Y así me encuentro volando hacia el sur de la frontera, hacia Aguascalientes, México, ciudad capital del estado de Aguascalientes, donde viven, trabajan, ensayan, aman y sin duda tratan de evitar este tipo de intrusiones los Enanitos Toreros, para descubrir qué es la vida diaria para estos personajes de leyenda.
Nos reunimos en la impresionante pista de varios niveles anclada a un lado de la Plaza de Toros San Marcos, el paseo de arquitectura colonial que domina el centro de esta polvorienta ciudad de casi un millón de habitantes. Debajo de la estatua del famoso matador Fermín ‘Armillita' Espinosa, que preparó al futuro director de cine Budd Boeticher en el arte de la verónica y fue el doble de Tyrone Power en ‘Sangre y arena' [Blood and Sand], me presentan al agente Alfredo Rocha, un intérprete y siete de los ocho miembros de la troupe -cinco hombres y dos mujeres, de 19 a 40 años, todos con camisetas rojas idénticas.
Después de un breve recorrido de la plaza, repleta con un enfermería y una capilla -un plan de contingencia para antes y después-, nos apilamos en una furgoneta y nos trasladamos varias cuadras hacia El Cortijo, un bar y restaurante frecuentado por los aficionados a los toros -o, como dice el propietario, "el bar donde los toreros montan sus fiestas". Atrás hay un patio privado y una pequeña plaza donde ensaya la troupe, y donde más tarde insistirán en montar una pequeña exhibición como gesto de hospitalidad por la distancia que he viajado para verlos. Pero, de momento, con la luz de la mañana reflejándose en los cristales de colores incrustados en las paredes de piedra de la cantina al aire libre, y una enorme caldera de paella hirviendo a fuego lento en una esquina, los enanos se reúnen con refrescos de naranja para tratar de decirme qué significa ser lo que son.
Juan López es el superior, experto en todos los aspectos del espectáculo: las corridas, las imitaciones, los sketches cómicos. Empezó como payaso en un circo de niños a los 25 años y ha estado con la troupe de Aguascalientes, una del puñado que operan en México, desde su fundación en 1991. Se muestra contento por la atención, pero admite que tiene un precio.
"Cuando hacemos los actos, la gente se acerca para sacarse fotos con nosotros", dice. "Les excita vernos. Pero fuera del espectáculo, cuando, por ejemplo, vamos por la calle, a veces cruzan la calle para evitarnos. Los niños que nunca nos han visto se burlan de nosotros -nos vemos como ellos, pero somos más viejos. Y los padres incluso pueden alentarlos a burlarse de nosotros. ‘Hey, miren al enano chico'. Es doloroso cuando la gente hace eso".
"Ahora somos más, así que la gente ya no nos mira de la misma manera", agrega Tomás ‘Tommy' Emmanuel, el gordo maestro de ceremonias que también presenta los matches de lucha libre locales, y que en el pasado peleó bajo el nombre de Salvajito. "Cuando alguien me ofende, en lugar de enfadarme, trato de explicarle cómo nos sentimos. Les digo que no somos solamente enanos que la gente ve en la televisión o en espectáculos y que los mitos sobre nosotros no son verdad -incluso los más estúpidos, como que comemos gente o unos a otros".
Hector Miguel (alias ‘Chiquito'), Ricardo Reyes y Audelio Miranda son conocidos como toreros, y parecen estar en la mejor de las formas, aunque ninguno de ellos ensaya demasiado.
"Es genético", dice Audelio. "No nos entrenamos mucho".
"Simplemente comemos y dormimos", dice Erike Amescua-Flores, la mujer de Audelio. Erika es una de las dos mujeres de la troupe, junto con Elizabeth Medina, que hacen ambas imitaciones de cantantes famosas, como Ana Bárbara y Thalia.
El octavo miembro, José Chipa, se unirá a nosotros más tarde, después de su segundo trabajo en una fábrica de latas de jugo de naranja. Casi la mitad de la troupe tiene un segundo trabajo: Juan trabaja en un restaurante, Ricardo llena las estanterías de la tienda de ultramarinos Super XX y Audelio trabaja a veces como mecánico y electricista.
"Al principio me faltaba seguridad", dice Audelio, sobre sus experiencias. "Ni siquiera me atrevía a mirar a otros enanos. Me daba vergüenza. Me daban asco... Tampoco me gustan ahora, pero ya no da vergüenza de ser uno de ellos. Tienen temperamentos fuertes y son difíciles de tratar. Siempre están pasando por algún drama. Son excéntricos. Testarudos. Parece que tienen más problemas que todos los demás".
"No todos somos iguales simplemente porque somos chicos", dice Tommy. "Todo depende de cómo nos hayamos criado. Algunos no somos felices; otros somos felices todo el tiempo. Tenemos días buenos y malos. Pero no es porque seamos enanos".
Para José, que tiene que mantener una familia, el rodeo le ha brindado seguridad e incluso una cierta estatura y no tiene más ambiciones. Pero la mayoría de los otros tienen sueños más grandes. A Ricardo le gustaría ser médico. A Juan le gustaría tener su propio restaurante. Audelio podría volver a ser un mecánico de jornada completa. Tommy está contento con su carrera, pero le gustaría fundar una familia.
"También a mí me gustaría tener una familia", dice Elizabeth. "Pero me gustaría tener mi propio espectáculo".
"A mí me gustaría ser maestra", dice Erika. "Siempre que fueran niños chicos".
De repente, se oyen trompetas en los altavoces del patio. Es ‘Los Gallos', la balada mariachi y tema oficial de las corridas en Aguascalientes. Mientras todos nosotros apenas podemos meter diente en la abundante paella, Alfredo y sus ayudantes trata de convencer a dos recalcitrantes toros y su desanimado cuidador a que salgan de su remolque y entren en el ruedo. Cuando pasan por las rampas tan estrechas como las de las calles de Pamplona, se paran a escarbar cada algunos metros. En un momento, un toro se devuelve y corre rápidamente hacia el corral en la parte de atrás, apenas esquivando a uno de los charros, que acababa de orinar, lo que lo alarmó convenientemente, para encanto de una pareja que miraba desde el balcón arriba.
Los Enanitos ejecutan sus números habituales, repitiendo los movimientos una vez más, hasta que finalmente un toro se devuelve al corral y el otro aparentemente se duerme, quedándose inmóvil en la arena por al menos unos diez minutos. Me apoyo contra las tablillas de madera de las paredes del ruedo, con los brazos sobra la barandilla que sirve como una encimera improvisada del portátil y de un plato de paella a medias.
"La fuerza está en el cuello", me está explicando Audelio. "Las piernas son chicas, pero los hombros y el cuello son donde está todo el poder".
Mientras avanza para demostrarlo, veo una imagen borrosa sobre su hombro izquierdo. La mirada en mi cara hace que Audelio se vuelva y, en el mismo movimiento, se haga a un lado hacia un cercado construido en la muralla de la arena justamente para este tipo de eventualidad. Sin plan de emergencia, los 64 kilos del ternero furioso chocan de cabeza contra la pared en la que me apoyo. Me siento de repente como un tenedor humano, mientras mis huesos y dientes absorben el choque de masa más velocidad. Quedo cubierto por una ligera niebla de paella y todo se mueve con dolorosa lentitud, como algo, bueno, como algo sacado de ‘Toro salvaje' [Raging Bull].
Y finalmente tengo una revelación sobre las razones de este largo viaje: Lo que sea que se le pague a esta gente por lo que hacen, no es suficiente.

4 de junio de 2006
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muralla en la frontera


[Ginger Thompson] En México, algunos ven la muralla como una oportunidad.
Seattle, Estados Unidos. ¿Construir o no una muralla en la frontera? El debate en Estados Unidos ha puesto a pensar a algunos mexicanos de que quizás no es una idea tan mala. Como se esperaba, la indignación nacionalista y las acusaciones de hipocresía sobre el proyecto han llenado las ondas radiales y las primeras planas en México, sostenidas por campañas presidenciales en las que no escasean los llamados al orgullo nacional. Pero, asombrosamente, otra opinión está tomando vuelo: que las vallas sólidas hacen buenos vecinos.
El ruidoso debate sobre la muralla de la frontera ha confrontado al presidente Vicente Fox, de México, en cada parada de la visita a Estados Unidos que empezó el martes. Aunque no endorsó públicamente la idea, dejó claro que su gobierno estaba preparado para tolerar un aumento de las medidas de seguridad fronteriza si eran acompañada de medidas que despejen vías legales para la inmigración de trabajadores mexicanos.
Aparte de su gobierno, varios expertos en inmigración han incluso empezado a hacer flotar la idea de que unas murallas de verdad, y no las porosas de hoy, podrían ser más una oportunidad que una ofensa.
Una muralla podría disuadir a los inmigrantes ilegales de emprender esos peligrosos viajes a través del desierto de Sonora y obligar a las sociedades de los dos lados a buscar una solución para su dependencia de una industria caracterizada por la explotación, dicen.
El viejo juego de la culpa -en el que México atribuía la inmigración ilegal a la voraz demanda laboral estadounidense y acusaba a los legisladores de xenofobia- ha dado paso a una discusión más reflexiva, al menos en círculos donde se definen medidas, o se influye sobre ellas, sobre lo poco que ha hecho México para tratar de mantener en casa a su gente.
"Durante demasiado tiempo México se ha jactado de sus emigrantes, llamándolos héroes nacionales, en lugar de describirlos como actores de una tragedia nacional", dice Jorge Santibáñez, presidente del College of the Northern Border. "Y se ha jactado del crecimiento de los envíos" -el dinero que los inmigrantes envían a casa- "como un indicador de éxito, cuando en realidad es un indicador de fracaso".
En realidad, Fox -que hace cinco años retó a Estados Unidos a seguir el ejemplo de España y abrir las fronteras y luego apenas si protestó cuando el presidente Bush anunció planes para desplegar tropas- personifica las cambiantes opiniones, a veces contradictorias, de México sobre la inmigración ilegal.
Gabriel Guerra, analista político, dijo que las elecciones presidenciales de julio y las negociaciones sobre la reforma migratoria en Washington han llevado a Fox a un inestable terreno político.
Si atenuara la oposición de su país a la muralla, Fox podría convencer a los conservadores en el Congreso de que adoptaran reformas para legalizar a los casi 12 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos y ampliar los programas de trabajadores invitados.
Por otro lado, inclinándose ante lo que los críticos han descrito como la "militarización de la frontera", sin obtener programas de legalización, permitiría que Fox fuera acusado de rendirse ante la voluntad de Estados Unidos. También podría perjudicar las aspiraciones de Felipe Calderón, el candidato de Fox para sucederlo en las elecciones del 2 de julio.
"Es un trayecto muy arriesgado", dijo Guerra. "Si parece muy fuerte, pondrá nerviosos a los conservadores. Y si no, será aporreado por sus detractores aquí".
"Diga lo que diga, va a ser difícil que salga bien parado", dijo Guerra. "Creo que lo que más conviene ahora es una diplomacia discreta".
El subsecretario de Asuntos Exteriores Gerónimo Gutiérrez reconoció el reto al que hace frente el presidente. "Estamos en medio de un ping-pong de reacciones que reflejan las preocupaciones legítimas a los dos lados de la frontera, así como un momento inusualmente complejo de las relaciones bilaterales", dijo.
Fox entró a mitad de la partida el martes, empezando una extensa gira por Utah, Washington y California, estados que se han convertido en importantes relaciones comerciales de México, y que han vivido tanto los problemas como los beneficios de la inmigración ilegal.
En Utah, donde los funcionarios calculan que la población de inmigrantes ilegales se ha triplicado desde 1990 hasta llegar a 90 mil, un pequeño número de manifestantes siguieron a Fox en su visita a Salt Lake City. "Preocúpese de su propia gente, para que no tengan que venir aquí", gritaron algunos.
Para no inflamar las pasiones de los conservadores estadounidenses en momentos en que el Senado de Estados Unidos baja el ritmo del debate sobre la reforma migratoria, Fox no respondió directamente a los ataques. Pero dijo lo que quería.
En sus comentarios públicos en Utah, reconoció que México debe hacer más para crear empleo, "de modo que la emigración se convierta en una decisión, y no en una necesidad", y concedió que Estados Unidos tenía derecho a tomar medidas para reforzar sus fronteras.
Pero, dijo, se necesitará más que la intervención policial para resolver realmente los retos de la inmigración ilegal. "Una reforma amplia", dijo Fox, "ayudaría a nuestros dos países a concentrar fuerzas y recursos para cuidar de nuestra seguridad y prosperidad".
Los analistas dijeron que era improbable que Fox se pronuncie alguna vez en público a favor de la muralla. Pero en comunicaciones recientes con Washington, su gobierno, así como dirigentes de todos los partidos políticos mexicanos, han insinuado la construcción de una muralla por su propia cuenta.
En marzo pasado, en un documento publicado en tres grandes diarios estadounidenses, incluyendo al New York Times, el gobierno mexicano, junto con líderes de la clase política y de la comunidad empresarial, explicó su posición sobre la reforma migratoria.
En ese documento, el gobierno de Fox dijo que si Estados Unidos se comprometía a establecer canales legales para el flujo de trabajadores inmigrantes, México adoptaría medidas para impedir que su gente abandone el país ilegalmente.
"Si un país anfitrión ofrece un número suficiente de visados apropiados para el número más grande posible de trabajadores y sus familias", se lee en el documento, "México sería responsable de garantizar que toda persona que decida abandonar el país lo haga siguiendo las vías legales".
En una columna en el diario mexicano Reforma, Jorge G. Castañedam ex ministro de relaciones exteriores, propuso una "serie de incentivos" antes que la intervención policial para impedir la emigración de los mexicanos. Estos incluyen beneficios de la seguridad social para madres cuyos maridos se quedaron en México, becas de estudio para estudiantes secundarios con los padres en casa, y la pérdida de los derechos de tierra de gente que se ha ausentado de sus propiedades por períodos extensos de tiempo.
"Nada de esto es inevitable ni deseable", escribió Castañeda. "Tampoco está escrito que esto produzca necesariamente un quid pro quo con Estados Unidos.
"Pero las elites deberían reflexionar sobre este asunto", continuó, "sobre si queremos recibir algo a cambio de nada".
Por supuesto, todavía hay mucha gente en México que se opone incondicionalmente a la idea de una muralla. La senadora Sylvia Hernández, presidente de la Comisión del Senado sobre Relaciones Exteriores para América del Norte, resumió esos sentimientos diciendo: "Las murallas no hablan de diálogo. Hablan de cierre". Rafael Fernández de Castro, editor de la revista Foreign Affairs en Español, dijo: "Nos están dando el palo, pero no la zanahoria".
Los candidatos presidenciales también han recurrido fielmente al viejo guión.
"Mientras más murallas construyan", dijo Calderón, del conservador Partido de Acción Nacional, "más alto saltaremos". Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido para la Revolución Democrática, llamó a Fox "títere" de Estados Unidos por su tibia respuesta ante el anunciado despliegue de tropas a lo largo de la frontera.
Sin embargo, emergen signos de un cambio de opinión lento, pero firme, en los lugares más insólitos.
"Es fantástico", dijo Primitivo Rodríguez, un activista de la inmigración en México, cuando se le preguntó sobre los planes de levantar una muralla. "Es lo mejor que le puede pasar a los emigrantes, y a México".
Rodríguez, que ha sido asesor del gobierno mexicano y organizador en Estados Unidos del American Friends Service Committee, dijo que la frontera porosa había sido durante años una importante válvula de escape para la estabilidad de la economía mexicana, permitiendo que los políticos eludieran la creación de empleos e incluso la necesidad de tomar medidas para detener la emigración de casi medio millón de mexicanos al año.
Informes del gobierno indican que la economía mexicana ha creado cerca de un décimo del millón de puestos de empleo que se necesitan para acoger a la creciente fuerza laboral de México. Entretanto, las remesas de los inmigrantes -que se calculan en unos 120 billones anualmente- han llegado a ser más grandes que varios presupuestos de estados y municipales.
Si los mexicanos realmente cerraran su país, dijo Rodríguez, México se vería obligado a poner orden en su casa.
Y si los trabajadores ilegales fueran encerrados en Estados Unidos, dijo Rodríguez, Estados Unidos se vería obligado a otorgarles mayores derechos legales y a pagar el valor real de su trabajo.
"Hasta ahora", dijo Rodríguez, "la política de Estados Unidos no ha sido la de cerrar la frontera a la inmigración ilegal, sino desviarla. Y desviándola ha causado un nivel sin precedentes de muertes, abusos y crimen organizado".

24 de mayo de 2006
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paranoia entre los ricos de méxico


[Héctor Tobar] La elite mexicana considera un peligro a López Obrador. Temen que les quite sus fortunas para dárselas a los pobres.
Ciudad de México, México. Una insidiosa fuerza está amenazando la paz mental colectiva en las Lomas de Chapultepec, las Beverly Hills de esta ciudad capital.
Las murallas de tres metros y las vallas electrificadas que son de rigor en la mayoría de las casas no pueden mantener fuera a esa fuerza, ni lo pueden hacer los ubicuos guardias de seguridad privados del vecindario. Se filtra como un vapor nocivo: la posibilidad de que un político de izquierdas con acento tropical pueda ser elegido en julio como el siguiente presidente de México.
Andrés Manuel López Obrador, nativo del caluroso estado de Tabasco y ex alcalde de Ciudad de México, es el coco de los ricos. De ser el candidato preferido, ahora está enzarzado en una estrecha carrera con Felipe Calderón, el candidato del Partido de Acción Nacional, de centro-derecha. La posibilidad de una victoria de López Obrador tiene a algunos mexicanos ricos preparándose como para un terremoto o huracán.
"Si gana, el país se arruinará. Me marcharé", declara Marta García, en un Starbucks de las Lomas de Chapultepec, donde un café mocha y un mollete de arándano cuesta un poco más que el salario mínimo diario de 4.50 dólares. "Mi iré a Guatemala".
Con su principal lema ‘Por el bien de todos, primero los pobres', la campaña de López Obrador ha dejado al descubierto profundas tensiones de clase y étnicas en México. Aunque se ha acercado a la comunidad empresarial y los mercados financieros, los mexicanos ricos y algunos de la comunidad económica del país, lo ven como un peligroso Robin Hood que robará a los ricos para dárselo a los pobres.
El mayor temor de muchos ricos mexicanos es el juramento de López Obrador de reforzar el cobro de impuestos para aumentar los ingresos y costear los programas sociales. En círculos financieros, México tiene la reputación de ser una enorme ‘zona franca' para los ricos.
"Tenemos un dicho en México", dijo el economista Mario Correa, de Ciudad de México: "Si pagas impuestos en México, es que no tienes un buen contable".
Guillermo Oropeza, gerente de ventas de una compañía de distribución de películas y residente de Santa Fe, otro enclave exclusivo aquí, cree que López Obrador carece de una comprensión básica de la economía.
"No tiene la capacidad intelectual para ser presidente", dijo Oropeza. "No puede ganar. Sería absurdo".
En una parada de campaña este mes en el estado de Jalisco, López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática, insistió en que no tenía nada contra los ricos. "No estamos contra los industriales", dijo. "Necesitamos empresarios, y sus inversiones, para crear empleos para nuestra gente y hacer que nuestra economía se ponga a andar de nuevo".
Como alcalde de Ciudad de México desde 2000 hasta el año pasado, López Obrador inició varios programas de obras públicas y subsidios para los pobres. La mayoría de los residentes lo tienen por un administrador competente y compasivo de una megalópolis superpoblada y agobiada por males sociales: Dejó el cargo con un índice de aprobación en la ciudad de un 84 por ciento, de acuerdo a una encuesta.
Pero Calderón, que estaba muy atrás, ha tenido un considerable éxito en la manipulación de los temores de los ricos -y de las ansiedades de muchos de la clase media. Ha utilizado una serie de anuncios atacando a López Obrador para impulsarse a sí mismo en varios sondeos recientes.
"López Obrador es un peligro para México", entona una de los anuncios, comparándolo con el presidente venezolano Hugo Chávez, un populista autodidacta y bête noire de los conservadores latinoamericanos. Otro anuncio afirma exageradamente que López Obrador arruinó a Ciudad de México con caros proyectos de obras públicas.
No es difícil encontrar ejecutivos, amas de casas de Lomas de Chapultepec y estudiantes de universidades privadas, que repiten esos argumentos. Algunos hablan del candidato y sus partidarios utilizando el colorido y despectivo vocabulario que utilizan los ricos cuando hablan de los pobres de la ciudad -la mayoría de la población.
En el habla de la ‘sociedad culta' de la ciudad, López Obrador y sus seguidores con nacos, que significa ‘paleto' o ‘inculto'.
"Sólo los nacos, los muertos de hambre, votarán por él, para conseguir todo gratis, en lugar de trabajar para hacer que este país sea mejor", escribió hace poco en una bitácora de México un hombre que se identificó como Andrés Lavoisere.
Las palabrotas aparecen en miles de sitios en la red sobre López Obrador, junto con un montón de teorías paranoicas que ‘prueban' que es el candidato de la anarquía y del colapso social.
Un e-mail que ha circulado ampliamente dice que los presidentes con el apellido López han traído siempre mala suerte a México. Antonio López de Santa Ana perdió Tejas y California en el siglo 19. José López Portillo fue presidente durante un período con hiperinflación en los años ochenta y nacionalizó la banca.
"López Obrador completa el círculo del mal",advierte el e-mail. Es un hombre "mentiroso, estrafalario, corrupto y manipulador de la ignorancia y esperanzas de los pobres de México".

Carlos Zavala Rocha, 67 y dueño de una discográfica, recibió hace poco un chiste anti-López Obrador en su cuenta electrónica, un diálogo imaginario entre dos niños sobre el patio de una escuela básica en Ciudad de México.
"Hey, tengo buenas noticias", dice el primer niño. "Este hombre llamado López Obrador está arriba en las encuestas".
"¿Por qué es una buena noticia?", pregunta el amigo.
"Porque mi papá dice que si gana, nos vamos a Miami".
La afirmación de que la victoria de López Obrador provocaría eventualmente un éxodo de los ricos y de su dinero de México es para muchos aquí un artículo de fe.
"Ya hemos pasado por un período de inflación desenfrenada y devaluación de nuestra moneda, y no queremos pasar por lo mismo otra vez", dijo Zavala Rocha. "La gente con dinero se va a llevar su dinero de México".
Pero entre los miembros más prominentes de la elite industrial mexicana, los ánimos no son tan sombríos.
Lorenzo Zambrano, presidente y director ejecutivo de la compañía de cemento Cemex, dijo hace poco al Times que López Obrador probablemente tomaría medidas para aumentar la intervención del gobierno en la economía si llegaba a ser presidente.
"Sería un retroceso de unos veinte años", dijo Zambrano. "Y volver 20 años no es un proceso que me guste".
Sin embargo, Zambrano dijo que creía que las grandes empresas podrían colaborar con un gobierno así. "López Obrador será un reto si se convierte en presidente, pero no una tragedia", dijo.
Algunos ejecutivos, tales como el magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim, están afilando sus apuestas. Slim, el tercer hombre más rico del mundo, dio la contribución de campaña máxima de 94 mil dólares a López Obrador y a los demás principales candidatos.
Muchos ejecutivos se niegan a hablar oficialmente sobre López Obrador. En un raro momento de franqueza, Claudio X. González, presidente y director ejecutivo de Kimberly-Clark de México y uno de los hombres de negocios más influyentes de México, arremetió contra el candidato el año pasado. Llamó a López Obrador un izquierdista "retrógrado y dinosaurio" que terminaría con la estabilidad económica del país.
Algunos críticos dicen que López Obrador ha avivado intencionalmente las divisiones de clase del país.
Cuando el grupo anti-delincuencia México Unido organizó una masiva manifestación el año pasado para protestar contra la ola de secuestros, el entonces alcalde López Obrador dijo que el grupo era dirigido por pirrurris (gente rica indecente) con un programa secreto para desestabilizar su gobierno.
"Él polariza y asusta a la gente para ganar votos", dice María Elena Morera Galindo, directora del grupo. "No me asusta lo que dice, pero sí me entristece, porque todos somos mexicanos".
Sin embargo, espera colaborar con López Obrador si es elegido presidente. Este mes firmó una promesa diciendo que trabajará por alcanzar los objetivos del grupo.
Los esfuerzos de López Obrador por apaciguar los mercados y ganarse el apoyo de los empresarios han tenido lugar en reuniones privadas tras los bastidores. El año pasado envió cartas a varios cientos de importantes ejecutivos mexicanos describiendo su estrategia económica. Les aseguró que si era elegido presidente, continuaría con la disciplina fiscal y monetaria que ha reducido la inflación y las tasas de interés.
Durante la campaña, López Obrador ha tratado repetidas veces el tema de la injusticia económica. Sus seguidores lo llaman cariñosamente El Peje, un apodo que se deriva del nombre de un pez tropical.
En una reciente parada de campaña de López Obrador en el estado fuertemente indígena de Oaxaca al sur de México, sus partidarios izaron una pancarta que decía: "Somos indios, no idiotas". El diario El Universal informó que López Obrador dijo a la multitud que estaba seguro de que ellos no votarían por Calderón, porque votar por él era convertirse en ladino, en alguien que rechaza sus raíces indias.
Los analistas aquí dicen que el apoyo de López Obrador se extiende más allá de los pobres. Tiene el apoyo de los intelectuales, dice el encuestador Dan Lund. Uno de ellos es la escritora Elena Poniatowska, que apareció recientemente en un reclame de televisión apoyando al candidato.
García, la ama de casa de las Lomas de Chapultepec, dijo que estaba tratando de cruzar las divisiones de clase para convencer a la gente que trabaja con ella de que voten por Calderón.
"Trato de hablar con mi jardinero, con las dos chicas que trabajan para mí, con el tipo que se lleva la basura", dijo.
Sus trabajadores adoran a López Obrador por los subsidios que otorgó a los viejos de Ciudad de México, dijo.
"Ellos creen que el dinero que les dio a las abuelas lo sacó de su propio bolsillo. Yo les digo que viene de los impuestos... Pero no lo entienden".

Marla Dickerson contribuyó a este reportaje
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