Blogia
mQh

méxico

legalizan drogas en méxico


[Mark Stevenson] México: Congreso legaliza drogas para uso personal.
Ciudad de México, México. El Congreso aprobó el viernes un proyecto de ley que legaliza el uso de marihuana, éxtasis, cocaína e inclusive heroína para uso personal, una medida que provocará preguntas en Washington sobre el compromiso de México en la guerra contra el narcotráfico.
El único paso que aún resta por darse es la promulgación presidencial, ya garantizada por la oficina de Vicente Fox, pese a las implicaciones que ello tendría en la lucha contra el narcotráfico.
Funcionarios estadounidenses no emitieron comentarios inmediatamente sobre el efecto que tendría la legalización en la guerra antidrogas, o en el gran número de estudiantes de ese país que visitan México durante las vacaciones.
Un diplomático de Estados Unidos, que pidió no ser identificado, comentó que su gobierno "todavía estaba estudiando la legislación (aprobada por el Congreso mexicano), pero cualquier esfuerzo por despenalizar el uso de drogas ilegales no será beneficioso".
El proyecto de ley fue aprobado el viernes por el Senado por 53 votos a favor y 26 en contra, con una abstención. El texto permite poseer hasta 25 miligramos de heroína, cinco gramos de marihuana o 0,5 gramos de cocaína.
La firma de Fox a la ley podría tener un impacto en las relaciones binacionales, así como en el gran número de adolescentes de Estados Unidos que vacacionan en México y aprovechan las débiles prohibiciones al consumo alcohólico en menores de 18 años.
Janelle Hironimus, vocero del Departamento de Estado, precisó que "la información preliminar" sobre la reforma indica que la ley intenta "clarificar el significado de ’pequeñas cantidades’ de drogas para uso personal tal como ya existen en las actuales leyes mexicanas".
La legislación de México ya contemplaba la posibilidad de no perseguir penalmente al "fármaco-dependiente o consumidor que se le encuentre en posesión de algún narcótico para su consumo personal", en tanto un experto certifique si la persona portadora es un adicto, y que la cantidad es para uso personal.
La reforma aprobada el viernes elimina el requisito de ser "dependiente" y automáticamente permite a cualquier consumidor portar narcóticos en las cantidades límites establecidas.
Los partidarios de la ley dicen que permitirá a la policía concentrarse en el contrabando más que en perseguir a consumidores casuales. El proyecto endurece los castigos por tráfico de drogas, posesión en zonas escolares y tenencia incluso de pequeñas cantidades en el caso de empleados gubernamentales.
La venta de drogas se mantiene como un delito, a diferencia de Holanda, donde el comercio de marihuana para uso medicinal es legal y la droga puede ser adquirida en farmacias con prescripción.
La heroína y cocaína, admitidas en la reforma legal mexicana, se mantienen ilegales en territorio holandés.
En Colombia, el presidente Alvaro Uribe, quien probablemente sea reelecto el próximo mes, ha anunciado una enmienda constitucional para cambiar la despenalización de la portación de pequeñas cantidades de heroína, cocaína y otra drogas, decidida por una corte en 1994.
"Permitir una dosis personal de drogas es inconsistente con un país comprometido a dar la batalla contra el narcotráfico", declaró Uribe con anterioridad.
Los efectos de la medida aprobada el viernes podrían ser significativos, en tanto el consumo de drogas ha crecido en México y el país se afianza como una ruta apetecida por los narcotraficantes y un destino buscado por turistas adolescentes de Estados Unidos.
"Esto va a incrementar las adicciones en México", pronostica Ulises Bon, que trabaja en el Centro de Integracion y Rehabilitacion para Alcohólicos y Drogadictos, CIRAD, de Tijuana, donde el uso de heroína se ha acrecentado.
"Muchos (estadounidenses) ya vienen aquí para comprar medicamentos que no pueden conseguir allá", comentó Bon. "Imagínese con la heroína".
Mientras, en Nueva York, Ethan Nadelmann, activista a favor de la despenalización, aplaudió la reforma mexicana. Será "una gran oportunidad para bajar los niveles de corrupción policial", dijo, en referencia a que en México la detención de personas con pequeñas cantidades de narcóticos suele resolverse a través de sobornos.

La periodista Julie Watson de The Associated Press en México contribuyó a esta información.

29 de abril de 2006
©miami herald
rss

una hora en las calles de méxico


[Manuel Roig-Franzia] Se encargan del espacio de estacionamiento en las calles, pero son también una amenaza.
Ciudad de México, México. Son las diez y media de la mañana. Mugrientos taxis Volkswagen verdes chirrían adelantándose, con brazos asomándose de las ventanillas de los conductores espantando a los peatones.
Las bocinas chillan. Alguien grita: "¡Muévete!"
Un hombre salta frenético de un viejo, destartalado Toyota y trata de empujarlo hacia el borde de la calle. Detrás de él, carromatos cargados con pilas de ristras de cebollas verdes parecen tambalearse y parar de propia volición, levitando en medio del caos, ya que los empapados hombres que los empujan son tapados por montañas de productos.
Atasco.
Nada se mueve.
Junto al Mercado de la Merced, la fiesta de los sentidos del mercado en el centro de Ciudad de México, la maraña se está enmarañando ridículamente. Pero de algún modo, por encima de todo, dos palabras mágicas logran hacerse oír: "¡Viene, viene!"
En español no se sabe qué quiere decir exactamente, pero aquí, en esta espectacular pantano, todo el mundo sabe que quiere decir que se ha liberado un sitio en un estacionamiento.
Juventino Villegas Álvarez, 65, con su chaqueta colgando caballerescamente de un hombro, toca su pito y grita ronco y fuerte: "¡Viene, viene!"
De algún modo, inexplicablemente, se restaura el orden. Villegas para con expresión seria, extendiendo su brazo, a uno de los taxis que se adelanta, empuja a un lado una vieja caja e indica a un sedán marrón para que ocupe el espacio. El conductor desciende, es saludado por la mano extendida de Villegas, y le entrega obedientemente diez pesos, o un dólar.
Villegas es un hombre ‘viene, viene’, uno de los miles de Ciudad de México. Es casi imposible aparcar en las calles públicas aquí sin deslizar unos pocos pesos a uno de sus hermanos o colegas, los ‘hombres del trapo rojo’ -llamados así debido a que dirigen a los conductores que aparcan sacudiendo un trapo rojo.
Su trabajo no es reconocido oficialmente. Ninguna entidad de gobierno le otorga el dominio de sus esquinas. Pero son universalmente aceptados. Algunos se defienden con su simpatía, y con su rapidez. Pero también hay un lado siniestro de su economía callejera: La gente que no paga a menudo encuentra al volver que su parabrisas ha sido destruido.
Villegas maneja su tramo de asfalto -30 metros de excelente espacio para aparcar al otro lado de un tipo que vende abrasadores chiles guajillo por kilos- con agitada, hipnotizadora eficiencia.
A las 10:45 un viejo camión de entrega trata de meterse sin su permiso. Villegas está al borde de la apoplejía.
"¡Para!", brame.
Sus mejillas se inflan, expulsando una serie de ráfagas a través de su pito. Una mujer parada cerca se cubre las orejas.
Por un segundo, todo se paraliza. Los vendedores se vuelven hacia Villegas. El camionero rompe los frenos.
Echando llamas por los ojos, Villegas señala a la izquierda. Allá, apretado contra un poste, hay un cochecito. Dos pequeños ojos castaños es todo lo que se ve entre un revoltijo de mantas.
"Que alguien saque al bebé de ahí", aúlla Villegas. "Si no, vamos a tener una tragedia".
Nadie, incluyendo al camionero, duda en seguir sus instrucciones. Este es el reino de Villegas, y aunque no es una amenaza, está claramente a cargo de la situación.
Ha trabajado en este pedazo de Ciudad de México en los últimos quince años. Cuando se marcha en la tarde, lo remplaza un sobrino.
La voz de Villegas atrapa cuando mira alrededor de su pequeño imperio, serpenteando entre las generaciones de conductores que ha dirigido en el estacionamiento -padres que se han hecho viejos y dejado su lugar a los hijos.
"Todo lo que empieza, tiene fin", dice, con los ojos rojos. "Voy a estar aquí hasta que quiera Dios".
Poco después de las 11, el gentío empieza a aflojar. Un hombre joven se acerca a Villegas y le toca el hombro, ofreciéndole 20 pesos: 10 por el día anterior, cuando Villegas lo dejó aparcar aunque no tenía dinero, y 10 por hoy.
"Su papá tiene diabetes. Ahora ya no viene", dice Villegas.
Una estridente bocina lo saca de sus pensamientos. Villegas levanta la vista y sonríe.
Juan Zamora, un taxista ilegal, holgazanea un poco más allá. Zamora es un viejo amigo, un cliente de mucho tiempo. Recibe tratamiento especial.
Zamora le arroja a Villegas sus llaves. No es está pasando el coche, le está pasando su subsistencia.
"Eh, yo confío en el tipo", dice Zamora antes de alejarse del sol y desaparecer en el oscuro y frío mercado.
Villegas aparca doble el taxi verde de Zamora. Pero a los minutos alguien quiere salir por detrás.
Villegas se mete al taxi y lo enciende. El motor se empieza a mover con un débil traqueteo. Trata nuevamente. Y otra vez. Nada.
Aparece Rubén Domínguez García. Domínguez también trabaja en las calles el mercado, acarreando una bolsa de herramientas que usa para desabollar coches sobre la marcha. Es un hombre ocupado en esta zona de constantes choques de parachoques.
Llegan otros dos tipos. Se apoyan contra el coche de Zamora, empujándolo fuera del camino, dándole el empuje necesario para convencer a la máquina de que funcione.
Villegas resplandece. Tiene 130 pesos en su bolsillo, y sin pagar impuestos es dos veces el salario mínimo diario de 48 pesos.
Son las 11:30, pero su jornada está casi terminada.
Golpetea a Domínguez en un hombro y los dos se echan a cantar. Canturrean ‘Marta’, un melodramático bolero, gloriosamente desafinados. Pero su celebración es interrumpida por un bocinazo.
Un hombre en un enorme camión quiere aparcar.

Para un video, visita www.washingtonpost.com/timezones

17 de marzo de 2006
©washington post
©traducción mQh
rss

méxico cierra procuraduría especial


[E. Eduardo Castillo] Horrendos crímenes ordenados por ex presidente Echeverría quedarán impunes.
Ciudad de México, México. México cerrará la procuraduría especial dedicada a investigar las atrocidades cometidas por el gobierno durante su campaña de dos décadas para erradicar a guerrilleros e izquierdistas, dijo el lunes el procurador general.
El presidente Vicente Fox asumió el cargo en 2000 prometiendo castigar a los responsables de la brutal campaña, pero la oficina fracasó a la hora de producir convicciones o incluso siquiera de acusaciones exitosas contra apenas unos pocos antiguos funcionarios de gobierno.
"La procuraduría tenía un objetivo, que era investigar el pasado", dijo el procurador general Daniel Cabeza de Vaca el lunes. "Tras concluir las investigaciones, la oficina debe cerrar".
Dijo que cesaría sus operaciones el 15 de abril, después de un informe final de la procuraduría especial que se espera que concluya que los presidentes mexicanos de fines de la década de los sesenta hasta principios de los ochenta organizaron una campaña sistemática durante la cual los activistas anti-gobierno fueron detenidos sin motivo y ejecutados sumariamente por soldados, que además violaban a las mujeres y llegaron a quemar aldeas enteras.
De acuerdo a un informe filtrado a la prensa, el período más brutal ocurrió durante la presidencia de Luis Echeverría, de 1970 a 1976, cuando bases militares sirvieron de "campos de concentración" y cuentos de sospechosos fueron matados o hechos desaparecer en el estado de Guerrero.
Las investigaciones del fiscal especial, Ignacio Carrillo, llevaron a la detención de unos pocos ex funcionarios del gobierno federal así como de Guerrero. Pero la mayor parte de su mandato se caracterizó por poco exitosos esfuerzos para obtener órdenes de detención por cargos de genocidio contra Echeverría para juzgarlo, a él y a miembros de su gobierno, por masacres cometidas en 1968 y 1971.
Carrillo acusó a Echeverría, durante su término como ministro del Interior, de organizar un ataque contra manifestantes estudiantiles que llenaban la plaza de Tlatelolco en Ciudad de México justo antes de las Olimpíadas de 1968. Oficialmente murieron 25 personas; pero activistas de derechos humanos dicen que la cifra pudo llegar hasta 350 personas.
Echeverría fue presidente en 1971, cuando un equipo de operativos del gobierno asesinó a 12 estudiantes durante una marcha pacífica contra el gobierno.

13 de marzo de 2006
©boston globe
©traducción mQh
rss

detalles de la guerra sucia en méxico


[Héctor Tobar] Un borrador filtrado de una investigación encargada por el presidente Fox constata crímenes contra la humanidad cometidos por el gobierno en los años sesenta setenta.
Ciudad de México, México. El gobierno y los militares mexicanos cometieron "crímenes contra la humanidad" en una campaña de "tierra quemada" contra las guerrillas rurales en los años setenta, de acuerdo al borrador de un informe dado a conocer el domingo, de la primera investigación oficial sobre la ‘guerra sucia’ de México contra rebeldes y activistas de izquierda.
La investigación llevada a cabo por el "Procurador de la Fiscalí Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado" fue encargada por el presidente Vicente Fox hace un año después de que su elección en 2000 terminara con décadas de gobierno uni-partidista aquí. El domingo, el Archivo de la Seguridad Nacional con sede en Washington publicó en su sitio en internet el borrador filtrado.
"La autoritaria actitud con la que el estado mexicano quería controlar el descontento social creó una espiral de violencia que lo condujo a cometer crímenes contra la humanidad, incluyendo el genocidio", dice el borrador del informe.
Los presuntos crímenes descritos en el informe fueron cometidos desde mediados de los años sesenta hasta fines de los setenta durante tres presidentes mexicanos. El procurador especial, Ignacio Carrillo Prieto, recibió el informe de un equipo de 27 investigadores en diciembre.
Fuerzas militares y de seguridad ejecutaron o hicieron "desaparecer" a cientos de civiles mexicanos y "militantes armados", dice el informe. Miles más fueron torturados o detenidos ilegalmente.
La extensa documentación contenida en el informe -incluyendo informes de los militares, policía y ministerio del Interior mexicano- es "absolutamente sin precedentes", dijo Kate Doyle, directora del Proyecto México para el Archivo de Seguridad Nacional.
El informe detalle "vuelos de la muerte" desde bases militares en Acapulco y otros lugares, en los que los cuerpos de docenas de activistas detenidos y guerrilleros fueron lanzados subrepticiamente a las aguas del Océano Pacífico.
El informe también documenta una campaña del ejército mexicano para negar el alimento a residentes de áreas en el sur del estado de Guerrero donde operaban las guerrillas. Este y otros abusos, dice el informe, son constitutivos de genocidio, tal como se define en el derecho internacional.
Doyle dijo que su grupo sin fines de lucro publicó el informe porque ya han circulado copias entre escritores, historiadores e intelectuales de México.
"El modo en que se ha filtrado en manos de algunas personas despierta evocaciones de una antigua manera de hacer las cosas en México", dijo Doyle.
Fuentes en la comunidad de defensores de los derechos humanos dijeron que temen que el fiscal Carrillo estuviera retrasando la publicación del informe debido a presiones del ejército que censurar los hallazgos.
Carrillo se ha visto frustrado en sus intentos de procesar a varios oficiales de alto rango, incluyendo al ex presidente Luis Echeverría, que fue ministro del Interior durante la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968.
El domingo, a medida que se extendía la filtración, algunos familiares de las víctimas criticaron al procurador especial.
"Es triste, pero desde que se fundó el despacho del procurador, no han habido resultados, nadie ha sido sentenciado", dijo Roberto González Contreras, 60, cuyo hermano desapareció durante una manifestación estudiantil en Ciudad de México en 1971.
"Lo que reprochamos al procurador especial es su falta de combatividad, su falta de voluntad para llevar la lucha hasta el final", dijo.
La oficina de Carrillo no respondió un llamado pidiéndole comentarios.
Muchas de las acusaciones en el informe han sido formuladas antes, a medida que grupos de derechos humanos aquí tratan de desentrañar qué paso durante la llamada ‘guerra sucia’ de México -un episodio mucho menos conocido que la represión que ocurrió en otras partes en América Latina.
Antes de la publicación del borrador del informe del procurador especial, no ha habido ninguna explicación oficial de los acontecimientos de fines de los sesenta y setenta, cuando el gobierno persiguió a las guerrillas de izquierda.
Los autores del informe listaron cientos de documentos de la policía y declaraciones de testigos que dijeron que mostraban que cientos de gente "desaparecida" habían en realidad muerto mientras se encontraban detenidos por policías y militares.
El informe también ofrece nuevos detalles sobre la contrainsurgencia mexicana en Guerrero, donde el maestro Genaro Vázquez había lanzado un movimiento de guerrilla marxista a fines de los años sesenta.
El ejército mexicano, dice el informe, "asoló la región, cometió un verdadero genocidio, matando con hambre, bombardeando la zona, deteniendo ilegalmente, a cientos de vecinos del área para sembrar el pánico".
El informe dice que el ejército cometió "pillaje" en algunos pueblos y describe cómo los soldados entraron en Los Piloncillos, detuvieron a seis hombres y los ejecutaron en el centro del pueblo.
"Los métodos de investigación consistían en torturar al detenido para que identificara a la gente que estaba asociada de algún modo a las guerrillas", dice el informe. "La tortura era tan salvaje y extendida que muchos de ellos se ‘quebraron’ y colaboraron con el ejército".
Algunos familiares de los desaparecidos dijeron el domingo que el conocimiento de la verdad sobre lo que ocurrió hace una generación no era suficiente.
"Estamos seguros de que muy pronto el procurador especial desaparecerá, porque no hizo nada, todo fue un timo", dijo Teresa Torres Vargas, que perdió un hijo en la masacre de Tlatelolco. "Lo que estamos esperando es que no desaparezcan los archivos del caso y que algún día se castigue a los culpables".

Cecilia Sanchez contribuyó a este reportaje.

27 de febrero de 2006

©los angeles times
©traducción mQh

rss

militares resisten justicia en méxico


[Ginger Thompson] Informe documenta cientos de asesinatos cometidos por militares mexicanos durante lo que llamaron la ‘guerra sucia’.
Ciudad de México, México. Un informe secreto preparado por el despacho de un fiscal especial dice que los militares mexicanos llevaron a cabo un "plan genocida" de secuestros, torturas y asesinatos de cientos de acusados de subversivos en el sureño estado de Guerrero durante la llamada guerra sucia, de fines de los años sesenta a principios de los ochenta.
El informe, que no ha sido aprobado por el gobierno del presidente Vicente Fox, pero que fue filtrado a la prensa por sus autores la semana pasada, dice que el plan de genocidio fue ordenado por el presidente Luis Echeverría en 1970 y concebido por Hermenegildo Cuenca Díaz, que entonces era ministro de Defensa.
Se basa parcialmente en documentos desclasificados de las fuerzas armadas mexicanas y proporciona por primera vez los nombres de oficiales militares y unidades implicadas en la destrucción de aldeas enteras de las que el gobierno sospechaba que servían de base para el líder rebelde Lucio Cabañas.
En esos pueblos los soldados reunieron a todos los hombres y niños, ejecutaron a algunos en el lugar mismo y detuvieron a otros, y utilizaron violencias, incluyendo las violaciones, para que los aldeanos abandonaron las localidades, dice el informe. La mayoría de los detenidos sufrieron graves torturas, incluyendo golpizas, descargas eléctricas y fueron obligados a beber gasolina, en instalaciones militares que eran administradas como si fueran "campos de concentración".
"Con esa operación se estableció una política oficial del estado en la que todas las autoridades fueron conectadas al ejército -presidente, ministros y la guardia del presidente, los comandantes de las regiones militares de Guerrero, y oficiales y tropas bajo su mando- y participaron en la violación de los derechos humanos con la justificación de estar persiguiendo a un fugitivo", dice el informe. "Esa estrategia contra la guerrilla no habría sido posible sin el consentimiento explícito y aprobación del presidente".
Sin embargo, el presidente Fox y el procurador especial, Ignacio Carrillo Prieto, no respaldaron el informe, que fue presentado a Fox en diciembre. Carrillo, que fue nombrado por Fox hace cuatro años, dijo que el gobierno se negó a hacerlo público si no lo modificaba antes. El informe es un borrador no redactado para su publicación, de un documento llamado El Libro Blanco, que es la versión del gobierno de los escandalosos abusos cometidos por el entonces gobernante Partido Revolucionario Institucional.
En una entrevista el viernes, Carrillo dijo que el borrador del informe, preparado por un equipo de 27 investigadores, incluyendo a ex estudiantes militantes y abogados de las víctimas, estaba lleno de prejuicios y salpicado de un lenguaje sobrecargado. Dijo que ponía demasiado de la culpa de los abusos de la ‘guerra sucia’ en los militares, sin describir los abusos cometidos por los grupos rebeldes. Dijo que otra versión del informe sería presentada a Fox el lunes, y más tarde al público.
"Hay afirmaciones en el borrador de que el ejército realizó esas operaciones por su cuenta", dijo Carrillo. "Pero no las realizaron solos. Las realizaron en respuesta a órdenes de civiles en cargos superiores".
La disputa sobre el borrador del Libro Blanco provocó una profunda escisión en el despacho del procurador especial. El puñado de investigadores internacionales de derechos humanos que ha visto el informe dijeron que ofrecía una mirada en el caos que ha paralizado los esfuerzos del procurador especial y ha hecho surgir nuevas preguntas sobre la promesa de Fox de llevar a justicia a los funcionarios responsables de abusos en el pasado.
Fox, cuya subida al poder terminó con siete décadas de gobierno autoritario del Partido Revolucionario Institucional, empezó su presidencia con solemnes promesas de que pondría fin a la impunidad. De momento, ha cumplido muy poco.
Un intento de acusar a Echeverría, acusado de genocidio por el asesinato de cientos de estudiantes en 1968y 1971, fracasó cuando la Corte Suprema determinó que el estatuto de prescripción por homicidio había expirado y que no había suficientes evidencias para demostrar que cometió genocidio.
A fines de 2003, sin embargo, la Corte Suprema abrió el camino para iniciar procesos por delitos cometidos durante la ‘guerra sucia’ cuando determinó que el estatuto de prescripción no se aplicaba a ‘desapariciones’ políticas -presuntamente muertos, cuyos cuerpos no han sido rencontrados-, abriendo el camino para enjuiciar a ex funcionarios de gobierno.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos del gobierno informó que unos 74 funcionarios oficiales pueden ser acusados de la desaparición de 275 personas. El borrador no redactado del Libro Blanco incluye una lista de más de 500 desaparecidos.
Pero investigadores de derechos humanos dijeron que las disputas sobre el contenido de los documentos, dejan en claro que aún persisten serios obstáculos par que se haga justicia.
Los autores del borrador del Libro Blanco filtraron partes de este a varios importantes escritores mexicanos. Los autores dijeron que se sentían contrariados por el hecho de que el gobierno los despidió sin pagarles los últimos 18 meses y que estaban preocupados de que el informe fuera a ser modificado.
Una copia del documento fue obtenida por la revista mexicana Eme-Equis, que publicó un informe sobre el documento el domingo, y por los Archivos de la Seguridad Nacional, un centro de investigación privado independiente con sede en Washington.
Kate Doyle, directora de los archivos de seguridad del Proyecto México, dijo que el informe fue subido al sitio en la red del archivo el domingo, para que víctimas y familiares tuvieran acceso a la información. La semana pasada proporcionó una copia del informe al New York Times.
"El hecho de que una versión del informe final del procurador especial esté circulando entre un puñado de personas prominentes, y que sin embargo aún no es accesible a la gente más afectada por la violencia, es un estado de cosas que evoca el pasado de México", dice una nota en el sitio en la red, "cuando los ciudadanos eran rutinariamente excluidos de la participación cívica por un gobierno determinado a mantenerlos en la ignorancia".
Carrillo reconoció que su despacho ha sido incapaz de pagar a sus colaboradores, diciendo el que procurador general, Daniel Cabeza de Vaca, estaba tratando de "asfixiar" sus intentos de investigación reteniendo su presupuesto. Pero dijo que los autores del informe habían sido contratados oficialmente y que sus contratos terminarían cuando se completara el informe.
"Estamos siendo atacados por todos lados", dijo Carrillo. "Abiertamente y por la espalda".
Dijo que la redacción del documento tenía por fin corregirlo, no "aguarlo".
"Por supuesto las violaciones fueron cometidas como parte de una política oficial", dijo Carrillo refiriéndose a la principal conclusión del informe, "pero no fue orquestada por las fuerzas armadas. Fueron individuos y grupos dentro de las fuerzas armadas, que estuvieron siempre acompañados por civiles".
"Para nosotros, esa distinción es importante".
Sus comentarios se hacen eco de la posición oficial de los militares mexicanos, los que, a diferencia de los militares en Argentina y Chile, no han reconocido nunca públicamente el papel protagonista de la institución en la ‘guerra sucia’ del país. En lugar de eso, una larga serie de ministros de defensa, incluyendo al actual, el general Gerardo Clemente Vega, han dicho solamente que algunos oficiales y unidades operaron llevadas por un sentido del deber de parar la violenta insurrección rebelde y que los abusos fueron cometidos por soldados y guerrilleros por igual.
"Este ejército hizo lo que el estado le dijo que hiciera", dijo el general Vega en un discurso en febrero de 2002.
Daniel Wilkinson, de Human Rights Watch, dijo que el informe proporcionaba "la imagen más clara hasta el momento de la maquinaria represiva del estado". Los documentos militares no mencionan las torturas ni los asesinatos, dijo Wilkinson, y utilizaron un lenguaje cifrado para describir las detenciones ilegales. Sin embargo, dijo Wilkinson, los documentos rellenan las lagunas dejadas por un considerable alijo de documentos desclasificados de la policía y otras dependencias oficiales.
Wilkinson dijo que "el asunto ahora es si el gobierno de Fox hará que veamos los resultados llevando a juicio esos casos"

Antonio Betancourt contribuyó a este reportaje.

27 de febrero de 2006

©new york times
©traducción mQh

rss

corridos de traficantes de drogas


[Luis Astorga] En México y Colombia.
El traficante de drogas en México es una categoría social que empieza a cobrar forma a principios de este siglo, pero sobre todo a partir de los años veinte, cuando son promulgadas las leyes que prohiben el cultivo y la comercialización de la marihuana (1920) y la adormidera (1926), y continúan las interdicciones para la importación ilegal de cocaína y algunos opiáceos.
Además de los informes policiacos, la prensa y en menor medida el cine y la literatura serán los dominios tradicionales en los cuales la vida de estos nuevos agentes sociales será contada con mayor o menor apego a la realidad. En el campo del tráfico de drogas en México y en otros países, quienes lo conforman no suelen crear y conservar archivos sobre sus actividades, hacer confesiones públicas o dar entrevistas, ni escribir memorias. La encuesta sociológica y el seguimiento de las transformaciones del campo desde el interior del mismo es una tarea prácticamente imposible. La ilegalidad de la actividad y la clandestinidad no facilitan un conocimiento objetivo desde el exterior, de ahí que las historias sobre ellos tengan siempre un componente mítico muy fuerte, ya sea que provengan de las autoridades o de gente cercana a los propios traficantes. Lo que se sabe o se cree saber acerca de ellos y su mundo es en su mayor parte el resultado de un proceso de construcción e imposición de sentido cuyo monopolio ha sido detentado por el estado. Desde los años veinte, un mismo esquema de percepción y valorativo reinó sin competencia hasta que cincuenta años después, a mediados de la década de los setenta, se empiezan a registrar oficialmente en la Sociedad de Autores y Compositores de México, a grabar en compañías discográficas y difundir en diversos medios de comunicación los corridos de traficantes - una innovación en la producción simbólica acerca de ellos- acompañados con música norteña, tambora o mariachis, los cuales describirán un mundo más cercano a sus esquemas de percepción. La identidad del grupo dejó de estar sujeta a la voluntad, imaginación e intereses de quienes hasta entonces habían logrado imponer sus clasificaciones y convertirlas en discurso oficial.
Desde antes de las leyes claramente prohibicionistas, el tráfico ilegal de opio - la substancia cuyo comercio ilícito y consumo más preocupaba en esa época - de México hacia Estados Unidos con fines extra-médicos se asociaba generalmente con minorías chinas e incluso con gente importante de la política en estados fronterizos (el coronel Esteban Cantú Jiménez, hombre fuerte de Baja California Norte de 1914 a 1920, por ejemplo). Después de las prohibiciones fueron también mencionados con mayor frecuencia contrabandistas profesionales, campesinos y comerciantes de las zonas donde el cultivo de la adormidera previamente existente se convirtió en un negocio muy rentable a corto plazo. Los estados de Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Durango concentraron la mayor parte de la producción. Fueron los traficantes sinaloenses quienes lograron imponerse en el dominio del mercado desde una época temprana, situación a la que contribuyeron sin duda las medidas antichinas en el noroeste en los años 10, 20 y 30 de este siglo que le restaron posibilidades de crecimiento y expansión a miembros de esa comunidad más familiarizados con la cultura del opio, y a quienes se les atribuyó, sin pruebas contundentes, la introducción del cultivo de la adormidera a la región a finales del siglo XIX. La gran demanda de opiáceos en la Segunda Guerra Mundial y la ventaja estratégica de los cultivos del noroeste mexicano consolidaron de manera definitiva el poder de los traficantes sinaloenses. Un poder que se desarrolló paralelamente a la sospecha permanente de haber sido logrado al amparo de padrinos políticos. La estructura y los niveles de la demanda de drogas en el mercado estadunidense conocieron transformaciones cualitativas e incrementos impresionantes relacionados con guerras y movimientos contraculturales desde principios de este siglo, pero sobre todo desde los años sesenta. Los traficantes mexicanos respondieron puntualmente en cada época a la demanda de opio, heroína y marihuana, como también lo harían más tarde los colombianos quienes destacarían principalmente, pero no exclusivamente, en el tráfico de cocaína en asociación estratégica con sus homólogos mexicanos.
La historia de los traficantes de drogas desde el punto de vista oficial estuvo marcada principalmente por las categorías de percepción de los juristas que elaboraron las leyes prohibicionistas, y las de los policías, políticos, periodistas y médicos que las aceptaron, difundieron y reforzaron, por convicción o por imitación. Su trabajo fue el de elaborar el marco axiológico en función del cual la sociedad convencional guiaría su comportamiento frente a las drogas y los traficantes. Por el lado de estos últimos - una gran mayoría con un reducido capital cultural dados sus orígenes y trayectorias sociales -, sólo la historia oral transmitida de una a otra generación guardaba la memoria de sus experiencias, su visión del mundo, sus códigos éticos y sus razones para dedicarse a un negocio prohibido y vivir al margen de la ley. Como en otras ocasiones y en otros tiempos y lugares, la música fue el vehículo para dar a conocer a un público más amplio una versión diferente de la historia. En México, el corrido ha sidoun medio frecuentemente empleado para difundir los múltiples aspectos de la vida social que no tienen cabida en los discursos oficiales, o que se perciben sólo desde la perspectiva del poder en turno. Los corridos de traficantes surgieron primeramente en la frontera norte, zona de contrabando por excelencia, y luego se difundieron a otros estados productores de droga y adoptaron tradiciones musicales de esas regiones como acompañamiento. Se convirtieron en la sociodisea musicalizada de una categoría social que de marginal pasó a ser omnipresente, que estaba en pleno proceso de autoconstrucción de una nueva identidad tratando de deshacerse del estigma que la había acompañado desde su nacimiento. Los compositores de corridos pusieron en palabras el universo simbólico de los traficantes. Algunos lo hicieron como intérpretes de una realidad cotidiana en el mundo en que se desenvolvían, a la manera de la sociología espontánea, otros directamente por encargo, como portavoces oficiosos. En la era del mercado de masas, el éxito comercial de esos corridos iba más allá del valor económico: significaba, sin que así se lo hubieran propuesto conscientemente sus creadores, el principio del fin del monopolio estatal de la producción simbólica acerca de los traficantes. De ahí los intentos oficiales por censurarlos, principalmente en las entidades donde el éxito de ese tipo de música ha sido más impactante. En la lógica de los gobernantes, si las drogas destruyen el cuerpo los corridos de traficantes corrompen el espíritu. En otras palabras, son las drogas del alma que tienen la propiedad mágica de transformar la bondad innata de quien los escucha en la maldad intrínseca de los demonios modernos. Como muchos otros ejemplos de la producción simbólica tales como el discurso político o las doctrinas religiosas, la filosofía social transmitida por los corridos no convence sino a los convertidos - según una interpretación particular de las tesis de Bordieu referidas a otros campos -, es decir a aquellos cuyas posiciones objetivas en el campo del tráfico de drogas y disposiciones éticas encuentran en ellos la historia de sus vidas, los valores que los rigen, sus aspiraciones, su destino más probable.
Los personajes de los primeros corridos eran hombres y mujeres reales o míticos que transportaban cantidades relativamente modestas, comparadas con los estándares actuales, de marihuana, opio, heroína y cocaína. Lo hacían cruzando la frontera norte a pie, a nado o en automóviles, aunque también había quien entrenaba aves o utilizaba cadáveres embalsamados para lograr sus objetivos. Las armas fueron desde un principio sus compañeras fieles e inseparables. Luego vendrían historias donde las avionetas y los camiones de carga aumentarían considerablemente las cantidades que ya no se pesarían en kilos sino en toneladas. Las armas ya no eran sólo pistolas como la clásica 38 súper, sino ametralladoras, granadas y lanzagranadas. Y los traficantes ya no eran tan desconocidos o producto de la imaginación de los compositores. Eran personajes poderosos, queridos, respetados o temidos en sus zonas de influencia, amigos de los amigos y azote de los soplones. La historia de algunos se sintetizó en un corrido, la de otros fue objeto de toda una saga.
Los más fuertes no fueron necesariamente los más mencionados o populares. Los sujetos estigmatizados en el discurso oficial aparecían como portadores de atributos emblemáticos, de signos distintivos que hacían de ellos un ejemplo a seguir por quienes querían arriesgarse a ocupar posiciones similares en el campo del tráfico de drogas.
En algunos de los corridos de traficantes el bandido-héroe convive aún con el traficante-héroe y a veces ambas categorías se confunden. Por ejemplo, Jesús Malverde, el ‘bandido generoso’ sinaloense que robaba a los ricos para dar a los pobres en el porfiriato, leyenda en vida lo fue más aún después de su muerte, pues la gente del pueblo le empezó a atribuir la realización de milagros y hacerle ofrendas en su tumba. En algún momento de su existencia, que coincide con el repunte y desarrollo acelerado del mercado de las drogas en Estados Unidos, los traficantes más creyentes lo adoptaron como protector espiritual. Un patrono de origen local y popular, como ellos, con más puntos en común desde su perspectiva que los de la iglesia católica (aunque en los últimos años Judas Tadeo, ‘el santo de las tareas difíciles’, ha sido objeto de mayores preferencias quizá porque el ‘lavado social’ los empuja hacia la ruptura con los signos estigmáticos del pasado). Es por ello que en algunos corridos aparecen mezclados bandidos sociales del siglo XIX (Malverde y Heraclio Bernal) con traficantes sinaloenses de varias generaciones que se remontan a los años cuarenta de este siglo (Miguel Urías, por ejemplo). Y en un intento por mostrar una especie de continuidad histórica se han incluido a militares revolucionarios (Martín Elenes y Valente Quintero) que se mataron entre sí por una disputa, por el sólo hecho de haber muerto de manera violenta y ser originarios del municipio de Badiraguato, Sinaloa, lugar que destaca desde muy temprano por el cultivo de amapola y por ser cuna de muchos de los traficantes actuales más conocidos (Caro Quintero, ‘Neto’ Fonseca, ’Chapo’ Guzmán, etc.). Tampoco han faltado pistoleros de los terratenientes del sur de Sinaloa de los años 30 y 40 como ‘El Gitano’, asesino del gobernador sinaloense Rodolfo T. Loaiza en 1944, y el ‘Culichi’ Sandoval. En esta yuxtaposición de personajes, búsqueda de eslabones perdidos o parientes lejanos y asociación de signos de identidad, lo común entre algunos de ellos es su actividad fuera de la ley, el enfrentamiento con el poder establecido, y la utilización de armas para lograr sus fines. La mayor parte de los agentes sociales que conforman el campo del tráfico de drogas está representada en los corridos. Los campesinos, que han preferido vivir fuera de la ley que morirse de hambre o malvivir con cultivos poco rentables: "Sé que un día pueden matarme/ pero ser pobre no quiero/ como te miran te tratan/ el mundo es convenenciero/ no se te ven los defectos/ si eres gente de dinero" (Los Tucanes de Tijuana, ‘El hijo de la mafia’). Los ‘burros’ o ‘mulas’, que transportan la mercancía en pequeñas cantidades a su destino final, incluso dentro de su cuerpo, y que protestan porque sus ingresos no son proporcionales al riesgo que corren: "Les dijo Silvano Guerra/ con una voz muy opaca/ llevamos treinta millones/ y nos pagan con migajas/ y los que nos la rajamos/ somos los hombres de paja" (Los Incomparables de Tijuana, ‘Los traficantes’). Pilotos de avionetas y aviones y choferes de camiones de carga, que hacen posible el contrabando en cantidades considerables: "De la sierra tarahumara/ y con destino hacia El Paso/ troques y trailers cargados/ y bien que lo simulaban/ por las orillas manzana y en el centro marihuana/ Volaban las avionetas/ con cargas de hierba mala/ unas para Houston, Texas/ otras allá por Tijuana/ de diferentes estados/ los hombres que la pizcaban" (Fiden Astor, ‘La denuncia de Chihuahua’). Pistoleros desalmados armados hasta los dientes dispuestos siempre a cumplir las órdenes de los jefes o vengarse de los enemigos: "Vuelven los buitres mafiosos/ a su nido Tierra Blanca/ cortando a dedos jariosos/ y a soplones en venganza/ en barrios de Culiacán/ se oyen rugir las metrallas" (Indalecio Anaya, ‘La mafia vuelve’). Traficantes menores, llamados también ‘poquiteros’ o ‘cártel de a kilo’, sin mayores aspiraciones que gozar la música, el dinero, el alcohol y las mujeres, el darse un ‘suspiro’ con los amigos y ser mencionados en un corrido como gente aliente y leal: "Para alegrarme la banda/ para dormir una dama/ pa’ mis amigos mi mano/ pa’ los cobardes mi escuadra/ pa’ mi nariz un suspiro/ y un trago pa’ mi garganta" (Los Tucanes de Tijuana, ‘Carrera prohibida’). Grandes traficantes reales, auto-designados o imaginarios, elevados a la categoría de modelo, cuyos atributos, además de los tradicionales, son una mezcla de lo humano con lo de animales totémicos como el león, el tigre y el gallo: "A Nuevo León fui a un palenque/ al pueblo de Cadereyta/ oí cantar un corrido/de Manuel Salcido Uzeta/ un gallo de ahi de San Juan/ que trae la navaja puesta" (Indalecio Anaya, ‘El gallo de San Juan’). Gente con el sésamo en la cartera, en la funda o en el hombro, capaz de abrir las puertas de cualquier cárcel, o casi, de fama internacional y con trayectorias y destinos extraordinarios: "Dicen que van a juzgarlo/ los gringos allá en sus lares/ nada más para llevarlo/ las manos van a sudarles/ se me hace que van a hacerle/ lo que el viento le hizo a Juárez" (Indalecio Anaya, ‘Caro Quintero’). Policías, militares y políticos corruptos, generalmente sin nombre propio - probablemente son tantos que no alcanzarían los corridos para mencionarlos a todos -, que han contribuido de manera muy especial al éxito empresarial de los traficantes: "En el rancho de San Juan/ un hombre se encuentra triste/ pues ha perdido un amigo/ de esos que muy poco existen/ de Colombia a Sinaloa/ mil kilos también perdiste" (Fiden Astor, ‘El Comandante Ayala’).
Aunque también son mencionados, en menor medida, policías y militares que los han combatido (Florentino Ventura, por ejemplo), que según las canciones no se han dejado sobornar y han muerto defendiendo las leyes vigentes o a manos de "mafias tenebrosas": "Dicen que se suicidó/ después que mató a su esposa/ pero murió en un complot/ de una mafia tenebrosa/ sin quererlo descubrió/ secretos de Cosa Nostra" (Fiden Astor, ‘El Comandante Ventura’). Por el momento, los empresarios y los banqueros están ausentes en las letras de los corridos de traficantes. Por su parte, las mujeres no aparecen únicamente como compañeras fieles o simples objetos de placer sino también con los mismos atributos extraordinarios de sus pares masculinos, a los que a veces sobrepasan en astucia y sangre fría, como ‘Camelia la Texana’, ‘Margarita la de Tijuana’ o ‘La rubia y la morena’: "En la ribera del Bravo/ hay un hombre sin cabeza/ y los guardias de la aduana/ llorando tras de las rejas/ y la morena y la rubia/ en busca de otras cabezas" (Fiden Astor, ‘La rubia y la morena’).
Hay un contraste muy marcado entre el discurso oficial sobre los traficantes reproducido insistentemente en los medios de comunicación y el generado por los compositores de corridos. En el primero, los traficantes son algo así como el equivalente del Anticristo, no se distinguen las diferentes categorías que conforman la larga cadena desde el productor hasta el que hace la venta directa al consumidor. A todos se les designa de igual manera, o si acaso se hace la diferencia entre los jefes y los demás. Son malos porque actúan fuera de la ley, comercian con mercancías estigmatizadas y además utilizan la violencia armada para conseguir sus fines. En los corridos generalmente son buenos por las mismas razones, pues son los atributos necesarios para tener éxito en el campo en que nacieron o escogieron. No hay justificación de sus actividades, sólo una constatación de situaciones donde la primacía de los códigos éticos y reglas del juego en competencia se disputan muchas veces a balazos: "El teniente coronel/ con mucho honor militar/ le dijo te equivocaste/ a mí no me has de comprar/ no se te olvide que soy jefe / de división aduanal/ Pero aquel contrabandista/ se comenzó a carcajear/ oiga usted mi coronel/ ya me cansé de alegar/ acepta usted mi dinero/ o aquí lo voy a matar" (Los Incomparables de Tijuana, ‘La ley del contrabandista’).
Lo que lleva a algunos compositores a proponer comportamientos alternativos para no hacer sufrir a las familias: "A los estados del norte/ y también a los del sur/ voy a cantar estos versos/ a la pobre juventud/ Por las sierras van buscando/ dónde la hierba sembrar/ unos a cavar su tumba/ o a perder su libertad" (Indalecio Anaya, ‘Juventud perdida’). Resalta , sin embargo, una actitud fatalista, nihilista, de los traficantes pues no le temen a la muerte ni a la cárcel y mucho menos están interesados en cambiar sus disposiciones éticas, que es justamente lo que los diferencia del resto de la gente, su símbolo de distinción: "Cuando me muera no quiero/ llevarme un puño de tierra/ yo quiero un puño de polvo/ y una caja de botellas/ pero que sea de Bucanas (Buchanans)/ y el polvito que sea reyna (...) No hay que temerle a la muerte/ es algo muy natural/ nacimos para morir/ y también para matar/ o no me digan que ustedes/ no han matado a un animal" (Los Tucanes de Tijuana, ‘El puño de polvo’).
En los últimos años, estas composiciones musicales han tenido una mayor difusión fuera de su mercado tradicional (norte de México, zonas productoras y de tráfico de drogas) gracias a la fama de algunos intérpretes que las incluyen en sus repertorios (Los Tigres del Norte, por ejemplo), a quienes las censuras locales no parecen haber afectado pues la televisión, particularmente Televisa, les ha dado espacios mucho más importantes para una proyección nacional e internacional. Se han hecho incluso videos con el tema de algún corrido de traficantes (Los dos plebes). El éxito comercial ha sido un criterio de mayor peso que el de una cierta moral defendida por algunos funcionarios de gobiernos estatales. Después de todo, cualquier película de gángsters, serie policiaca norteamericana, programa televisivo de nota roja, telenovela reciente, o noticia de crímenes políticos en México hace aparecer al corrido de traficantes más realista como un cuento de hadas.

En Colombia, algunos investigadores señalan que la marihuana se empezó a cultivar desde los años cuarenta, y datos periodísticos informan del tráfico de cocaína en pequeña escala a finales de los cincuenta. Pero no fue sino hasta la década de los setenta que la ‘bonanza marimbera’ empezó a crear fortunas considerables luego que la producción en México se vio disminuida por las campañas de destrucción de cultivos con productos químicos. En los ochenta, la cocaína se convirtió en la substancia preferida por los consumidores norteamericanos. Las ganancias de los traficantes llegaron a niveles inimaginables. Se ha dicho que la mayor vigilancia del gobierno norteamericano sobre las rutas del caribe y las costas de la Florida, lugares por donde transitaba la mayor parte de la cocaína hacia los Estados Unidos, obligó a los traficantes colombianos a pasar sus cargas por territorio mexicano. Sólo que este espacio no estaba disponible sin dar nada a cambio. Los traficantes mexicanos tenían ya por lo menos cincuenta años más de experiencia en el contrabando de drogas por diversas vías y una larga y envidiable frontera con el mayor consumidor del mundo. Hubo asociación estratégica de ventajas comparativas, a pesar, quizás, de lo que hubiesen deseado los traficantes de ambos países. Según fuentes oficiales mexicanas y norteamericanas, los primeros contactos entre los traficantes mexicanos y colombianos para pasar cocaína en cantidades importantes por territorio mexicano se dieron a mediados de los años setenta, gracias a la intermediación del hondureño Ramón Matta Ballesteros quien habría servido de puente entre los traficantes antioqueños y el sinaloense Miguel Angel Félix Gallardo, considerado el hombre fuerte en esa época y hasta su captura en 1989. Se dijo que Gonzalo Rodríguez Gacha (a) ‘El Mexicano’, había visitado a este último en su casa de playa (Altata), a unos setenta kilómetros de Culiacán. Es probable que en esas reuniones el colombiano haya descubierto o desarrollado su gusto por los corridos de traficantes que seguramente escuchó en tierra sinaloense. En todo caso, de los pocos corridos colombianos que han llegado a mis manos [3, con música norteña y mariachis, una buena parte se inspiran en la vida de ‘El Mexicano’ quien sin duda influyó para introducir ese género musical en Colombia.
Rodríguez Gacha fue incluso más lejos que Manuel Salcido Uzeta (a) ‘El Cochiloco’ (quien parece tener el récord en México de corridos en su honor): él mismo grabó una canción dedicada a Pacho, Cundinamarca, su patria chica.
La acumulación originaria de capital de este personaje se inició en el campo del contrabando de esmeraldas a principios de los años setenta, posteriormente invirtió en el negocio de la marihuana a finales de la misma década, y en los ochenta terminó siendo una de las cabezas más importantes en el tráfico de cocaína. Se le atribuye la formación de grupos paramilitares al servicio de traficantes entrenados por mercenarios israelíes e ingleses.
Al igual que los corridos mexicanos, los colombianos no incluyen las diferentes etapas del proceso de acumulación, narran únicamente historias de la época de consolidación, como si los personajes más mentados hubieran surgido por generación espontánea. Entre los temas de los corridos sobre Rodríguez Gacha sobresalen la región, la patria, la extradición, las armas, el dinero, la droga, la traición, la amistad, el castigo divino, su fascinación por lo mexicano y su caballo Tupac Amaru: "Aunque naciera en Colombia/ le decían ‘El Mexicano’/ un hombre con mucha historia/ por todos muy respetado/ lo llevan en la memoria/ sus parientes y paisanos/ Gonzalo Rodríguez Gacha/ no quería la extradición/ quería vivir en su patria/ aunque fuera en la prisión/ o morirse con sus gentes/peleando por su región (...)/ Le decían ‘El Mexicano’/ nació en Pacho y era el rey/ aquel día que lo mataron/ ahi cayó su hijo con él/ pensaban extraditarlo/ pero se murió en su ley/ Muchas armas y dinero/ estaban bien escondidos/ eran los billetes verdes/ de los Estados Unidos/ él los cambiaba por droga/ para alegrar a los gringos" (‘El gran mexicano’, música de
mariachi). "Pacho de mis ensueños/ y desvelos/ Pacho querido, Pacho idolatrado/ en ti veo a Colombia generosa/ y una patria gloriosa de montaña" (‘Pacho querido’, canta Rodríguez Gacha).
"Por todo lo mexicano/ siempre vivía delirante/ La Chihuahua en mero Pacho/ nombres así en todas partes/ y disfrutaba escuchando/ a norteños y mariachis" (‘Por fortuna o castigo’, corrido norteño). "Dinero y pistola/ también buenos gallos/ tequila y mariachis/ y un lindo caballo/ ese era su gusto de Rodríguez Gacha/ montar su caballo/ y pasearlo en mil plazas/ coros: Tupac Amarú, Tupac Amarú/ qué lindo caballo / es Tupac Amarú" (‘Tupamaru’‘, mariachi).
"En ese viernes ya por la tarde/ allá en Coveñas/ a orilla del mar/ nunca pensaba que en esa tarde/ su propio amigo lo iba a entregar(...)/ A él lo llamaban ‘El Mexicano’/ pues recorrió hasta mi Mazatlán/ pero su historia quedó borrada/ quedó borrada en el más allá" (‘El rebelde’, corrido).
"Por el maldito dinero/ él se llenó de enemigos/ pero siempre decía quiero/ ser de todo el mundo amigo/ sé que tengo mil defectos/ de dios vendrá mi castigo" (‘Por fortuna o castigo’, corrido norteño).
No podían faltar corridos sobre Pablo Escobar Gaviria, otro de los traficantes más famosos de este siglo, cuya carrera criminal se inició con el robo de lápidas y continuó con el de autos y el tráfico de marihuana y cocaína. En este último empieza a destacar desde mediados de los años setenta. Se interesó en la política, como su colega Carlos Lehder, creó el proyecto ‘Medellín sin Tugurios’, a través del cual mandó construir viviendas para gente pobre, y fundó el movimiento político Civismo en Marcha. Desde esta plataforma y en fórmula con el liberal Jairo Ortega Ramírez logrará en 1982 ser diputado suplente. Al año siguiente se le retira la inmunidad parlamentaria. En 1984 es asesinado el ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla. Su muerte se le adjudicó a los poderosos traficantes colombianos. A causa de la extradición y del temor de los traficantes a ser incluidos en la lista de extraditables, el enfrentamiento entre éstos y las autoridades tuvo efectos sangrientos. Esos episodios de la trayectoria social de Escobar están presentes en los corridos en su honor.
"En una tumba cualquiera/ de un tranquilo camposanto/ duerme su sueño profundo/ el más duro de los capos/ Por su cabeza ofrecían/ muchos miles de millones/ hasta que la cacería/ logró pisar sus talones/ Como su frase rezaba/ una tumba prefirió/ en su patria colombiana/ a un penal del exterior/ Una inmensa muchedumbre/ a su entierro concurrió/ porque a pesar de ser malo/ a muchos los ayudó/ Así concluyó la historia/ del hombre más perseguido/ y se queda en la memoria/ de mi pueblo tan sufrido" (‘El corrido de Pablo’, corrido norteño y mariachi).
Para que quede grabado/ por todo tiempo y memoria/ voy a contarles de Pablo/ hasta que pueda su historia/ Fue Pablo Escobar Gaviria/ del siglo el más popular/ hombre de mucho coraje/ inteligente y audaz/ fue Pablo Escobar Gaviria/ del siglo el más popular/ A los veinte años de vida/ su fama empieza a surgir/ para ser jefe muy pronto/ del cártel de Medellín/ De los Estados Unidos/ se trajo mucho dinero/ con él ayudó a los pobres/ de este su pueblo su pueblo/ Con un batallón de hombres/ al gobierno se enfrentó/ fue acusado de asesino/ por bombas que colocó/ El diecinueve de julio/ del año noventa y uno/ se le entregó a la justicia/ pero después se fugó/ fue el padre García Herrero/ el que el milagro logró/ Se organizaron los jefes/ los gringos y la nación/ para acabar su fortuna/ su vida y su batallón/ Al cumplir cuarenta y cuatro/ al otro día nomás/ el Bloque encontró su rastro/ y allí lo vio terminar/ del polvo saliste Pablo/ y al polvo volviste a dar" (‘La ranchera de Pablo’, corrido norteño y mariachi).
Además de las composiciones en honor de personajes internacionalmente famosos, existen reescrituras de canciones clásicas del género. Por ejemplo, uno de los corridos más conocidos, ‘La banda del carro rojo’, de Paulino Vargas, registrado en 1975, se convirtió en su adaptación colombiana de corrido norteño con ritmo tropical en ‘Los duros del cartel’: "Dicen que venían de Cali/ en un carro colorado/ traían cien kilos de coca/ a Nueva York y Chicago/ así lo dijo el soplón/ que los había denunciado (...)/ Dicen que eran extranjeros/ otros que de Bogotá/ o tal vez de Medellín/y hasta de Cali serán/ la verdad nunca se supo/ nadie los fue a reclamar".
Si en México los estados norteños son mencionados como los más importantes en la geografía del tráfico de drogas, en Colombia también hay regiones predominantes: "Por el Medio Magdalena/ Pacho, Cali y Medellín/ y toditas las fronteras/ muchos hombres han caído/ por la vida o las monedas/ también muchos se han torcido".
Asimismo, está presente el dilema ético que surge de manera más problemática en sociedades donde el fenómeno se ha expandido a casi todos los ámbitos y donde es difícil trazar los límites entre los que están dentro y los que están fuera del negocio: "Hay muchos que ya murieron/ otros que siguen la lucha/ tan sólo sé que en mi pueblo/ la gente sigue confusa/ ¿quién es el malo o el bueno?/ todos los días se preguntan". El compositor agrega una convicción cada vez más generalizada en algunos países extraída de la experiencia de todos los días: "No tan sólo son culpables/ los carteles de todo eso/ porque a muchos gobernantes/ también los han descubierto/ son ley para enmascararse/ y están más sucios que el resto" (‘La cárcel o la ley’, corrido norteño).
Sin llegar a los niveles de difusión alcanzados en México, hasta donde sabemos, los corridos colombianos muestran por el lado de la música y la temática una influencia evidente de los mexicanos, pero no se reducen a una copia exacta de éstos pues introducen otras tradiciones musicales, como el joropo: " ...por eso fue que don Reagan/ y don Bush se disgustaron/ porque no les convenía/ que aquí hubiera un millonario/ ni un hombre de sus ideas/ como era este colombiano/ que sin ser un presidente/ los estaba dominando/y le dijeron a Barco/ si no mata al Mexicano/ le hacemos como a Noriega/ venimos y lo llevamos/ hay que montarle la guerra/ donde esté hay que capturarlo/ traerlo a la Casa Blanca/ pa’ nosotros torturarlo/ tenerlo así como a Lehder/ maniado (atado) de pies y manos/ si no le encuentran delito/ vamos y lo secuestramos/ (a) nosotros no nos importan/ niños, mujeres ni ancianos/ ustedes saben muy bien/ que los gringos no bromeamos/ y en este universo se hace/ lo que nosotros digamos" (‘Homenaje llanero’). Además, ponen un mayor énfasis en otro tipo de preocupaciones que no están totalmente ausentes en los mexicanos y que se convirtieron en una especie de obsesión entre los traficantes colombianos, a saber la extradición a Estados Unidos. En otros casos, hay una adaptación de lugares y nombres aunque la historia suene más inverosímil por la tenacidad empresarial delirante de los personajes, por ejemplo transportar cocaína en un auto desde Cali hasta Nueva York o Chicago, atravesando para ello casi medio continente, zona selvática incluida.
Los negocios relacionados con el tráfico de drogas entre mexicanos y colombianos han sido evidentemente exitosos. Hasta el momento parece existir un mejor entendimiento, mayores afinidades electivas, entre ellos que entre grupos de la misma nacionalidad. Los corridos en ambos países no mencionan conflictos entre ellos, lo cual no significa obviamente que no existan ni que no se puedan manifestar de manera violenta en algún momento. En Colombia, algunos traficantes con vocación política no dudaron en jugar en ese terreno para expresar y defender sus intereses, apoyados en discursos anti-imperialistas y en prácticas populistas. Carlos Lehder y Pablo Escobar fueron los ejemplos más evidentes. No había necesidad de hablar de ellos: ellos hablaban por sí mismos y por quienes compartían sus intereses. En México, los traficantes han permanecido en la clandestinidad relativa que permiten el disimulo y apoyo oficiales y la política es un campo que les está vedado, pues ha sido históricamente el monopolio de sus patrones. Es por ello que su voz en la competencia simbólica se manifestó en un campo diferente, pero no menos eficaz: el de la historia oral musicalizada dirigida al mercado de masas. La expulsión de connotados traficantes de la acción política directa en Colombia es quizá una de las razones que explican el surgimiento de los corridos en ese país en una época reciente, posterior a la aparición del mismo fenómeno en México e inspirado en él, incluso musicalmente. Los traficantes no sólo han aprendido a hacer negocios conjuntamente, sino a desarrollar estrategias simbólicas de construcción de una identidad emblemática.

astorga @servidor.unam.mx

©fuente

rss

nuevo centro sexual en méxico


[Jonathan Clark] Nuevo centro comercial de productos y servicios eróticos despega poco a poco en centro histórico de Ciudad de México.
Ciudad de México, México. De cierto modo, el nuevo centro comercial Sex Capital en el centro histórico de Ciudad de México se ve como cualquier otro centro comercial moderno con su atrio intensamente iluminado, su área de restaurantes, su cine de dos salas y sus brillantes escaleras mecánicas.
Pero también tiene una discoteca gay, peep shows y un límite de edad para mayores de 18. Sus tiendas venden exclusivamente productos relacionados con el sexo -ayudas maritales, lencería, condones, videos y libros para adultos- y el área del comedor incluye un escenario donde hombres y mujeres jóvenes bailan y se desnudan hasta quedar en bragas.
Pero cuatro meses después de su apertura, el primer centro comercial sexual de México tiene grandes áreas con tiendas vacías y un flujo de público que la mayoría de los vendedores describen como "así, así" -símbolo de la creciente apertura del país hacia la sexualidad y su sociedad predominantemente católica y conservadora.

Falta de Publicidad
Eric López, un dependiente de la tienda de condones y juguetes sexuales Condon.Pon culpa de las ventas flojas a la falta de publicidad.
"Necesitamos más publicidad", dijo. "Vendrá más gente cuando sepan sobre el lugar".
Otros dijeron que los locales vacíos espantan a los clientes: Sólo el 45 por ciento de los 100 locales del centro está ocupado actualmente. Además, una de las principales atracciones de la plaza, un museo que presenta exposiciones sobre la historia del sexo, artefactos relacionados con el sexo, y costumbres sexuales del mundo, todavía tiene que abrir sus puertas.
"En mayo tendremos la gran inauguración del museo, y creo que en cuatro meses estaremos a cien por cien de nuestra capacidad", dijo Alberto Kibrit, 24, dueño del centro.
Kibrit reconoció que la promoción ha sido floja y dijo que estaba reteniendo una campaña publicitaria intensa hasta que el recinto estuviese más cerca de su capacidad plena.
Sin embargo, López también reconoció que los mexicanos pueden no sentirse enteramente bien con hablar abiertamente sobre el sexo.
"Llega mucha gente que entra, mira nerviosamente a su alrededor y se marcha", dice. "En este país, el sexo sigue siendo tabú para mucha gente".
El México de hoy ciertamente no es un país que se avergüence del sexo. El coa mexicano incluye muchas expresiones que conllevan significados casi exclusivamente sexuales. Las películas mexicanas a menudo presentan ardientes escenas eróticas que ciertamente lo tendrían difícil con la censura en Estados Unidos. En Ciudad de México los quioscos de revistas exhiben en lugares destacados revistas para adultos, y los vendedores en las aceras instalan expositores de películas pornográficas pirateadas. En 2004 una exposición de cinco días -otro invento de Kibrit- atrajo a 80 mil visitantes; en 2005, cien mil.
"Para ser honesto, en México no es tan difícil que la gente se interese en el sexo", dijo.
Rodolfo Hernández, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de Texas en Dallas, dijo que se marcó un hito en cuanto a las opiniones de los mexicanos sobre el sexo en 1994, el año de la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. A medida que entraron nuevos productos en el mercado mexicano, dijo, estos incentivaron nuevos modos de pensar y nuevas preferencias del consumidor.
En realidad, casi todos los productos a la venta en la Sex Capital son importados de Estados Unidos, reconoció Kibrit.
Atribuye la creciente apertura en Ciudad de México al izquierdista Partido de la Revolución Democrática, que ha gobernado la ciudad desde 1997.

Temores
Sin embargo, la ciudad sufrió una creciente presión a medida que Sex Capital, de cuatro pisos, se preparaba para abrir sus puertas. Los dueños de negocios vecinos protestaron que la plaza espantaría a sus clientes y atraería delincuentes y prostitutas, mientras otros argumentaron que el proyecto era inapropiado para el centro histórico de la capital, lleno de monumentos y museos.
Al final, la ciudad otorgó a Kibrit un permiso de explotación, pero sólo después de que accediera a implementar estrictas medidas de seguridad y cancelar su plan de ofrecer espectáculos de sexo en vivo.
Kibrit insiste en que su proyecto es bueno para la comunidad.
"Es mejor que esto esté ocurriendo aquí, en un espacio cerrado y controlado, que en el Eje Central, donde lo podrían ver los niños", dijo, refiriéndose a una avenida a la vuelta de la esquina de Sex Capital donde es común la venta de pornografía dura en las aceras.

Visitas de Recién Casados
Mercedes, 29, y Fernando, 27 -que se negaron a dar sus apellidos-, una pareja de recién casados en su primera visita al centro comercial, dijeron que apreciaban tener una alternativa al Eje Central o a las tiendas de sexo más sórdidas de la ciudad.
"En México, durante mucho tiempo dominó la idea de que el sexo debía ocultarse", dijo Fernando. "Así que para comprar este tipo de productos tenías que ir a lugares que eran sucios, oscuros y alejados".
Mientras que la mayoría de los clientes de la plaza son hombres, la clientela es extraordinariamente diversa. Las parejas como Mercedes y Fernando son comunes, como lo son los grupos o parejas de mujeres. Y mientras que la mayoría de los clientes tienen entre 18 y 40 años, también se ven visitantes en sus cincuenta y sesenta.
Como parte de sus esfuerzos por atraer una base de clientes diversa, Sex Capital abrió hace poco un Club de Mujeres, que presenta striptease masculino, y la discoteca gay Arubis.
Muchas de las tiendas ofrecen productos orientados tanto hacia clientes heterosexuales como gays, y las librerías tienen inclusive una sección para padres que quieren hablar sobre el sexo con sus hijos.
"Aquí son todos bienvenidos", dice Kibrit.

20 de febrero de 2006

©miami herald
©traducción mQh

rss

indignación por informe sobre muertas


[Diego Cevallos] Con desencanto recibieron activistas sociales un informe de fiscales mexicanos sobre las llamadas muertas de Juárez.
"Es indignante, vergonzoso y humillante el informe, pues falsea y minimiza los hechos", dijo a IPS desde la septentrional ciudad mexicana de Juárez, Esther Chávez, presidente de Casa Amiga, un centro no gubernamental que apoya a familiares de víctimas.
Ciudad Juárez, lindante con la localidad estadounidense de El Paso, se ganó el mote de la ‘capital del femicidio’ por los continuos asesinatos, precedidos de violencia sexual, y por las desapariciones de mujeres que se registran allí desde 1993.
Según organizaciones humanitarias, una importante cantidad de las víctimas fueron previamente violadas, algunas por muchas personas, y torturadas. Las hipótesis sobre los motivos de esos crímenes abarcan desde cultos satánicos hasta negocios vinculados con la pornografía. También hay sospechas de tráfico de órganos humanos.
Empero, un amplio informe divulgado en la víspera por la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con los Homicidios de Mujeres en el Municipio de Ciudad Juárez, indica que se "distorsionó la dimensión exacta del problema", lo que creó mitos y rumores infundados.
"Si el problema era tan pequeño ¿por qué no lo dijeron antes? ¿por qué gastaron tanto dinero en investigarlo?", se pregunta Chávez.
"Lo que creo es que el gobierno (de Vicente Fox) quiere minimizar el caso, pero aunque muera una sola mujer más, nosotros lo vamos a seguir gritando", señaló la activista en entrevista telefónica desde Ciudad Juárez.
Para Marimar Monroy, de la no gubernamental Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, el informe de la Fiscalía parecería intentar transmitir la idea de "que la violencia contra las mujeres y los femicidios no son asuntos importantes".
"Este problema no es de números, sino de un clima de violencia que es persistente e inadmisible", expresó Monroy a IPS.
Las investigaciones de la Fiscalía sostienen que en la muerte violenta de 379 mujeres, registradas en los últimos 11 años en Juárez, no hay ningún patrón de asesinatos seriales y que sólo 78 casos están relacionadas a ataques sexuales.
Además, se afirma que 125 murieron en sus propios domicilios a manos de familiares o amigos y la mayoría de las asesinadas convivía en un ambiente altamente "criminológico y violento".
La Fiscalía Especial, que depende la Procuraduría General, señaló que el mayor número de asesinatos de mujeres que se registran en México corresponde a la ciudad de Toluca, vecina a la capital del país.
Según las estadísticas de homicidios por cada 100.000 habitantes, le siguen en la lista de víctimas Tecate, en el noroccidental estado de Baja California, el balneario de Acapulco, en las costas del océano Pacífico, y en cuarto lugar Ciudad Juárez.
Sobre el número de desaparecidas en Juárez, que los activistas ubicaban en más de 4.000, la investigación indica que sólo están documentadas 47.
En el informe se reconoce que las autoridades locales encargadas de investigar los crímenes de mujeres actuaron en el pasado con marcada negligencia, lo que agravó el clima de violencia contra ellas.
Los datos y las conclusiones de la Fiscalía son cuestionables, pues parten de fuentes desacreditadas y dejan de lado informaciones importantes, sostuvo la presidente de Casa Amiga, que ha sido una de las voces más activas en México en denunciar la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez.
En los últimos años, el gobierno de México fue duramente presionado y denunciado por organizaciones humanitarias locales y del exterior por los periódicos asesinatos de mujeres en esa localidad fronteriza.
Para hacer frente a la presiones, el presidente Fox nombró una fiscalía y una comisión especial para el caso. Además, este viernes, y en sustitución a la que funcionaba exclusivamente para Juárez, puso a funcionar la que llamó Fiscalía Especial para la Atención de los Delitos Relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres en el País.
Pero la forma de trabajo de dichas instancias ha sido duramente cuestionada por los activistas de la sociedad civil, al igual que sus informes.
Sobre el contenido del último documento, la presidente de Casa Amiga señaló que es "hiriente", pues "en el fondo pretende hacer competir el caso de Juárez con otros, lo que de ninguna forma consuela a tanta víctima existente ni resuelve la impunidad que reina en la mayoría de crímenes".
Ciudad Juárez, con 1,3 millones de habitantes, fue bautizada por organizaciones defensoras de los derechos humanos como la "capital del femicidio".
La edad de casi todas las asesinadas estaba en la franja de 15 a 30 años, y muchas de ellas eran de estratos sociales pobres que trabajaban en maquilas, las zonas francas de fabricación de productos para exportación.
En Ciudad Juárez, como en otras localidades mexicanas sobre la frontera con Estados Unidos, se concentran ese tipo de fábrica que operan sin obligaciones impositivas y donde se arman productos con insumos importados. La fuerza de trabajo de las maquilas está formada en su mayor parte por mujeres jóvenes, que a menudo viven lejos de sus familias.
En Juárez "confluyen factores diversos que imprimen un matiz específico a la ciudad, como son la emigración, el desempleo, la marginación, una gran población flotante, trata de personas y narcotráfico, entre otros factores".
Esa combinación de situaciones, "aunadas a la dinámica social que generan una gran cantidad de maquiladoras nacionales y extranjeras que ahí se encuentran, han llevado a la ciudad a niveles de violencia extremos", señalan documentos oficiales.

17 de febrero de 2006

©noticias

rss