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méxico

presos salían a matar


Increíbles niveles de corrupción funcionaria en México. Presos salían a matar.
[Elisabeth Malkin] Ciudad de México, México. En una cárcel del norte de México se permitía a un grupo de presos que salieran de noche para cometer asesinatos por encargo utilizando armas y vehículos de la gendarmería, dijeron funcionarios el domingo, revelando un nivel de corrupción que es asombroso incluso en países donde las fugas de la cárcel son habituales mientras los gendarmes hacen la vista gorda.
Los presos cometieron tres masacres este año en la ciudad de Torreón, en las que murieron 35 personas, dijo en una rueda de prensa Ricardo Nájera, portavoz de la fiscalía. Entre ellas, dijeron las autoridades, el atentado contra una fiesta de cumpleaños en un salón de baile. La banda disparó al azar contra los parranderos, matando a diecisiete personas.
Los análisis balísticos confirmaron que las cuatro armas que se usaron en el tiroteo eran las mismas que las asignadas a los gendarmes, dijo Nájera.
"Los criminales cometieron esas ejecuciones como parte de un ajuste de cuentas entre miembros de bandas rivales relacionadas con el crimen organizado", dijo. "Desgraciadamente en estas ejecuciones los criminales también asesinaban cobardemente a civiles inocentes -y entonces volvían a sus celdas en la cárcel".
Los asesinos eran reclutados en una cárcel de Gómez Palacio, una ciudad adyacente a Torreón. Nájera dijo que la alcaide de la cárcel, Margarita Rojas Rodríguez, les dejaba salir en vehículos oficiales y usar las armas de los guardias en los asesinatos.
Rojas y otros tres funcionarios llevan veinte días en detención mientras los funcionarios definen los cargos en su contra, dijo.
El ministro del Interior de México, Francisco Blake Mora, dijo en la rueda de prensa que el gobierno revisaría "la supuesta complicidad de las autoridades de modo que los criminales, en lugar de estar tras las rejas, salían con total impunidad, armados y equipados para cometer actos tan deplorables como el de la semana pasada".
Las cárceles mexicanas son conocidas como refugios de muchas organizaciones criminales que funcionan desde el otro lado de las rejas. Los presos dirigen organizaciones dedicadas al chantaje, y reinan los barones de la droga.
En respuesta, el gobierno del presidente Felipe Calderón ha extraditado un número sin precedentes de sospechosos a Estados Unidos, pero las fugas en las que de algún modo los funcionarios de prisiones parecen cómplices, siguen siendo corrientes.

8 de agosto de 2010
25 de julio de 2010
©new york times 
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dudas sobre muertes de civiles


Una investigación militar y otra de la fiscalía concluyeron que el ejército no era responsable de los recientes casos de civiles abatidos en medio de la guerra contra los carteles de la drogas. Pero su credibilidad está en entredicho.
[Tracy Wilkinson] Ciudad de México. Los Almanza disminuyeron la velocidad cuando pasaban en su camioneta negra frente a lo que creyeron que era un puesto de control del ejército en el violento nordeste mexicano. Bajaron las ventanillas, dicen, para que los soldados pudieran ver que eran una familia. Pero, en lugar de eso, los hombres enmascarados en uniforme abrieron fuego, matando a dos niños Almanza, de cinco y nueve años.
Quince días antes y apenas a 160 kilómetros, dos prometedores estudiantes universitarios fueron asesinados a la puerta de una escuela durante un enfrentamiento entre el ejército y narcotraficantes. Inicialmente el ejército identificó a los estudiantes como pistoleros, pero más tarde retiró la acusación después de que las familias de las víctimas lo desmintieran.
Mientras la guerra contra las drogas del gobierno mexicano reclama cada vez más vidas de inocentes, el manejo de los dos casos está siendo cuidadosamente observado.
La semana pasada el ejército trató de exonerarse a sí mismo en los dos casos. Tres de las cuatro víctimas fueron asesinadas por los narcotraficantes, no por los soldados, dijeron el ejército y la fiscalía al dar a conocer el resultado de las investigaciones realizadas por esas mismas autoridades. (El asesino de la cuarta víctima -uno de los estudiantes universitarios- no fue identificado).
Las familias de las víctimas denunciaron los resultados como encubrimiento. La situación arroja luz sobre lo que activistas de derechos humanos dicen es uno de los aspectos más inquietantes de la conducción militar de la guerra contra las drogas: que se permita que el ejército investigue él mismo los casos que implican tácticas cuestionables. En los dos casos, el gobierno nacional, bajo presión internacional y doméstica, ha tratado de incluir a autoridades civiles en el proceso de investigación. Pero los problemas de credibilidad subsisten.
En la muerte de los niños Almanza, los pistoleros en el puesto de control no eran soldados sino narcotraficantes, que están luchando por el control de la disputada ruta de Nuevo Laredo a Reynosa, de acuerdo al general José Luis Chávez García, director de la oficina de justicia militar. Fueron los traficantes los que empezaron a disparar contra los Almanza, y luego atacaron a la patrulla militar que se acercaba, dijo Chávez.
"Mentiras", dijo en una entrevista después de que se diera a conocer el informe de la investigación del ejército, Cynthia Salazar, madre de los dos niños muertos en el puesto de control.
Dijo que llevaba en su regazo a su hijo de cinco años, Bryan, esa tarde del 3 de abril cuando la familia viajaba a la playa desde su casa en Laredo, cerca de la frontera con Texas. Fue el fin de semana de Pascua. La camioneta estaba atiborrada con siete niños, de tres meses a once años, dos hombres y tres mujeres.
"Nos hemos acostumbrado a los puestos de control del ejército", dijo Salazar, 28. "Sabemos cómo son y qué precauciones tomar".
Después de que su vehículo redujera la velocidad, con las ventanillas bajadas, para pasar frente a lo que Salazar describió como cuatro camionadas de soldados enmascarados, se oyeron disparos. De acuerdo a Salazar, los soldados dispararon contra la familia y contra las llantas y siguieron disparando y luego arrojaron granadas contra ellos incluso cuando clamaban piedad y trataban de escapar hacia las colinas.
Una bala perforó el estómago de Salazar, dijo, y la misma bala mató a Bryan. Martín, de nueve, también murió, y el marido de Salazar, Martín Almanza, quedó herido.
Aunque el ejército condujo la investigación del incidente, dijo que los fiscales civiles también estaban implicados y, en conclusiones reveladas a fines de la semana pasada, disputó la versión que dio Salazar de lo ocurrido.
Las granadas usadas por los traficantes impactaron en la parte de atrás de la camioneta de Almanza y mataron a los dos niños, dijo Chávez. Reconoció que los disparos del ejército impactaron el frente del vehículo. Pero agregó que las granadas militares eran de un calibre que no posee el ejército.
Un problema mayor, dicen las organizaciones de derechos humanos, es que la credibilidad del ejército sufre cuando está implicado en la investigación misma. Eso es crítico porque a medida que aumentan las muertes de civiles, se erosiona el apoyo al presidente Felipe Calderón en la ofensiva del ejército contra los narcotraficantes.
La semana pasada el Senado mexicano votó para limitar el despliegue de tropas y asignar a fiscales civiles los casos de abusos militares. La Cámara Baja del Congreso todavía debe votar sobre las medidas, y no lo hará sino en otoño.
En el caso de los dos estudiantes universitarios asesinados en Monterrey la noche del 19 de marzo, la fiscalía tomó las riendas de la investigación en curso.
En una rueda de prensa convocada a toda prisa durante un festivo nacional sugiere que los dos estudiantes de ingeniería cayeron en un fuego cruzado durante un enfrentamiento entre patrullas del ejército y traficantes.
Jorge Antonio Mercado, 23, murió por disparos de un calibre utilizado por narcotraficantes, pero las balas que mataron a Javier Francisco Arredondo, 24, estaban demasiado dañadas como para determinar el calibre, dijo Ricardo Nájera, portavoz de la fiscalía.
Acribillado con preguntas de encolerizados periodistas, Nájera insistió en que "el caso no está cerrado". También confirmó que el ejército había manipulado el sitio del suceso, y anunció la creación de equipos de " respuesta inmediata" de la fiscalía para actuar en casos en que mueran civiles.
La prestigiosa escuela de los estudiantes, el Monterrey Tech, exigió un informe más completo, como hicieron los familiares. La comentarista Denise Maerker se preguntó en una columna, ‘¿Encubrimiento o incompetencia?’
"Si murieron en un fuego cruzado, ¿por qué estaban al interior de recintos universitarios?" como se ve en un video, dijo Rosa Mercado, madre de Jorge Antonio, en una entrevista para la televisión. "Si fueron asesinados por pistoleros, ¿por qué los confundieron inicialmente con pistoleros?"
Calderón insistió, correctamente, que la mayoría de las cerca de veintitrés mil personas asesinadas desde que lanzara la represión en diciembre de 2006, han sido traficantes, sus asesinos a sueldo o fuerzas de seguridad. Pero las muertes de civiles, incluyendo numerosos niños, han aumentado significativamente en los primeros cuatro meses de este año, dejando atrás años anteriores.

18 de mayo de 2010
5 de mayo de 2010
©los angeles times
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camelia, la tejana, va a la ópera


Ópera mexicana aborda el mito de ‘Camelia, la Tejana’, ícono de los narcocorridos.
[Daniel Hernández] Ciudad de México. En el mundo de los narcocorridos -canciones populares mexicanas que narran las hazañas de narcotraficantes y criminales-, pocos son mejor conocidos que ‘Contrabando y traición’, una de las primeras de esas baladas que fueron popularizadas por los pioneros Tigres del Norte a principio de los años setenta.
‘Contrabando y traición’ cuenta la historia de Camelia, la Tejana, una mujer que transporta drogas hacia Estados Unidos y luego dispara contra su amante y lo mata en un ataque de celos.
El autor original de ‘Contrabando y traición’ ha insistido siempre en que la historia es un invento. Sin embargo, en 1986 una edición de sensacionalista tabloide mexicano ‘Alarma’, una mujer identificada como ‘Camelia, la Tejana’ apareció en una fotografía llorando sobre el cadáver de su amante, el que había muerto decapitado por un tren en Ciudad Juárez. Después, curiosamente, dos mujeres diferentes aparecieron en la prensa mexicana reclamando ser Camelia, la Tejana -y contando historias salvajemente diferentes sobre sus vidas.
El mito de este personaje de los narcocorridos es el tema de ‘Únicamente la verdad’, una nueva ópera experimental que debutó esta semana en el Festival de México, en Ciudad de México. La ópera, escrita y concebida por una pareja de prominentes artistas gemelos, aborda la frontera entre la ficción y la realidad, y el tema, a menudo tabú, de la larga y sangrienta historia del contrabando de drogas a lo largo de la frontera con Estados Unidos.
La compositora Gabriela Ortiz y el artista visual Rubén Ortiz Torres, de Los Ángeles, dijeron que habían estado buscando un tema para un proyecto de colaboración cuando encontraron un viejo recorte de ‘Alarma’. En su opinión, la historia tenía todos los elementos del drama necesario para la ópera, casi como una moderna versión mexicana de ‘Salomé’, dijeron los mellizos. Pero la presencia de un mito contradictorio y el contexto de un volátil conflicto por drogas en Ciudad Juárez agregaron difíciles giros al proyecto.
"Fue difícil llevar ‘Alarma’ a la música", dijo Gabriela Ortiz, que incorporó en su partitura el acordeón y la tuba, instrumentos usados tradicionalmente en la música norteña de México. "La música lleva el sabor del norte, pero más como un híbrido, y siempre a través de mi prisma".
Con ayuda de subsidios, los hermanos Ortiz empezaron la producción inicial de ‘Únicamente la verdad’ en la Universidad de Indiana en 2008. Rubén Ortiz, conocido por sus trabajos a menudo híbridos en video, fotografía e instalaciones, escribió el libreto de la ópera y produjo los videos que se proyectan en el escenario. Gran parte del metraje fue rodado en Ciudad Juárez y en Tijuana, dijo.
"Yo pensé esto como más que una ópera, más como una muestra de arte contemporáneo", dijo Rubén Ortiz.
La producción corregida de ‘Únicamente la verdad’ se estrenó el 11 de marzo con una cálida recepción del público en el Teatro Julio Castillo en el Parque Chapultepec, Ciudad de México. Nieves Navarro, una emergente soprano mexicana, presenta la ópera, representando las tres diferentes personalidades de Camelia, la Tejana.
Los autores no ignoran que en estos días en México algunas fuerzas políticas están intentando prohibir que las emisoras transmitan narcocorridos. Les pasó hace poco a Los Tigres del Norte, una de cuyas canciones criticaba la campaña del gobierno contra los carteles.
"Es absurdo", dijo Gabriela Ortiz. "Creo que lo que deberían hacer es atacar la realidad. Los narcocorridos existen porque existe un problema".

8 de abril de 2010
12 de marzo de 2010
©los angeles times 
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habla el rey de sinaloa


El Pablo Escobar de los narcos mexicanos. Ismael, el Mayo Zambada, líder del cartel de Sinaloa, habló con un medio local desde la clandestinidad. El Mayo Zambada no tiene duda: ni el presidente Calderón ni el ejército van a poder con el narcotráfico. "El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción", asevera el hombre que siente pánico de que lo atrapen y lo encierren.
[Gerardo Albarrán de Alba] Ciudad de México. Su cabeza vale millones de dólares para quien lo entregue. Es tan famoso como Joaquín El Chapo Guzmán, enlistado por la revista Forbes como uno de los hombres más acaudalados del mundo. Es tan poderoso como lo fue en su día Pablo Escobar Gaviria, el zar colombiano de la droga. Pero Ismael El Mayo Zambada vive a salto de mata, carga el miedo todo el tiempo.
Entrevistado por el periodista Julio Scherer García, cuya crónica se publicó en el semanario Proceso que él fundó en 1976, El Mayo Zambada asegura que la administración de Felipe Calderón tiene perdida la guerra contra el narcotráfico que desató hace tres años.
El narcotraficante deja saber que "llora" a su hijo Vicente, Vicentillo, su primogénito y mano derecha, capturado en la Ciudad de México y extraditado a Estados Unidos. No sabe en qué prisión se encuentra, si en Chicago o en Nueva York, pero se niega a hablar de él.
A cambio, dice que se dedica a la agricultura y a la ganadería, "pero si puedo hacer un negocio en los Estados Unidos, lo hago". Cuenta que tiene esposa, otras cinco mujeres, quince nietos y un bisnieto. "Ellas, las seis, están aquí, en los ranchos, hijas del monte, como yo. El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo. La tierra siempre es buena, el cielo no, a veces niega la lluvia."
Del Chapo Guzmán dice que son amigos y compadres, que hablan frecuentemente por teléfono, pero niega haber tenido algo que ver en su fuga de prisión, hace algunos años, y califica como "tonterías" lo que publica Forbes sobre la fortuna del narcotraficante.
El Mayo Zambada no tiene duda: ni Calderón ni el ejército van a poder con el narcotráfico. A su juicio, "el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años. Infiltrado el gobierno desde abajo, el tiempo hizo su ‘trabajo’ en el corazón del sistema y la corrupción se arraigó en el país. Al presidente, además, lo engañan sus colaboradores. Son embusteros y le informan de avances, que no se dan, en esta guerra perdida".
Según el capo, el gobierno no tiene ninguna oportunidad de erradicar el problema, porque "el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción". En la breve charla realizada en una guarida del narcotraficante, cuya ubicación no revela el periodista, El Mayo Zambada no objeta la persecución que el gobierno emprende para capturarlo. "Está en su derecho y es su deber." Sin embargo, rechaza las "acciones bárbaras" del ejército.
"Los soldados, dice, rompen puertas y ventanas, penetran en la intimidad de las casas, siembran y esparcen el terror. En la guerra desatada encuentran inmediata respuesta a sus acometidas. El resultado es el número de víctimas que crece incesante. Los capos están en la mira, aunque ya no son las figuras únicas de otros tiempos", escribe Scherer.
La cabeza del cartel de Sinaloa ironiza: "Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió".
Nada va a pasar si él cae, asegura, porque "el problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí".
De hecho, por lo menos cuatro veces el ejército ha estado muy cerca de El Mayo Zambada, cuenta él mismo y desliza que todavía más veces han estado a punto de atrapar al Chapo Guzmán. Huyó por el monte, "del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo", cuenta. Inevitable recordar a Pancho Villa, el legendario revolucionario que fue perseguido por tropas federales y hasta por el ejército estadounidense, al mando del general Pershing, pero nunca dieron con él, escondido en las cuevas que conocía como la palma de su mano en las sierras de Chihuahua.

–¿Teme que lo agarren? –le pregunta el periodista.
–Tengo pánico de que me encierren –responde sin chistar el narco.

–Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida?
–No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.

Sabe que al final va a caer, igual que todos los demás capos del crimen organizado. O tal vez no. "¿Lo atraparán finalmente?", le pregunta Scherer. "En cualquier momento o nunca", le contesta.
Zambada tiene 60 años y se inició en el narco a los 16, según narra Scherer, y apunta que los 44 años que lleva en esa vida le dan una gran ventaja sobre sus persecutores de hoy. Sabe esconderse, sabe huir y se tiene por muy querido entre los hombres y las mujeres donde medio vive y medio muere a salto de mata.
"Hasta ahora no ha aparecido ningún traidor", dice, como quien piensa en voz alta.

7 de abril de 2010
©página 12 
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protestan contra corridas en méxico


Bañados en ‘sangre’, cientos de mexicanos protestaron contra corridas de toros. Los activistas deploraron todo "el sufrimiento" a que son sometidos los animales. Buscan que la práctica sea prohibida en todo el país.
Ciudad de México. Más de 250 activistas del grupo AnimaNaturalis protestaron este sábado -semidesnudos y cubiertos de sangre falsa- en la explanada del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México contra las corridas de toros, como una forma de exigir su prohibición.
Con la manifestación, los jóvenes quisieron mostrar todo "el sufrimiento a que son sometidos los toros en las corridas", explicó Leonora Esquivel, una de las dirigentes de la organización defensora de los animales, que destacó que la protesta se realizó en vísperas de la apertura de la temporada de toros en la Plaza México, "lamentablemente la más grande del mundo".
La iniciativa también fue en apoyo del legislador Cristián Vargas, quien propone erradicar la fiesta taurina en el país, para separar a México de Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú, España, Francia y Portugal, países donde está permitida la llamada "fiesta brava".
En México no hay una sola localidad donde estén prohibidas las corridas, a diferencia de países como España y Francia, donde algunas provincias se declaran abiertamente antitaurinas.
"En México hay hasta escuelas para enseñar a torturar a los toros, e incluso tenemos el torero más joven del mundo", lamentó la líder de AnimaNaturalis, que dijo que su objetivo es cortar toda difusión de esta actividad en el país y lograr que sea abolida, ya que más del 70 por ciento de sus habitantes está en contra de la tauromaquia.

7 de febrero de 2010
©cooperativa
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limpieza social en méxico


México: polémica por "exterminadores". Preocupa la posible creación de "grupos de limpieza" mexicanos que intentan hacer justicia por mano propia.
[Cecilia Barría] México. En México se les conoce como "grupos rudos". Escuadrones que operan al margen de la ley con la misión de exterminar a secuestradores, narcotraficantes y asesinos. Incipientes milicias ciudadanas que intentan imponer el orden donde el Estado no puede proveer seguridad a los ciudadanos.
Cada tanto aparecen denuncias sobre la creación de este tipo de organizaciones, pero hasta ahora no se ha establecido si se trata de grupos paramilitares que buscan "hacer justicia" con sus propias manos, si son más bien organizaciones delictivas que "ajustan cuentas" entre ellas o si son campañas comunicacionales para amedrentar al crimen organizado.
La polémica surgió hace algunos días cuando el acaudalado alcalde del municipio de San Pedro Garza, en el estado de Nuevo León, anunció a los cuatro vientos que había conformado "un grupo de limpieza" para enfrentar a los criminales.
"Voy a tomar atribuciones que no tengo, porque vamos a agarrar el toro por los cuernos para combatir la delincuencia organizada", declaró el edil oficialista Mauricio Fernández.
Acto seguido, denunció que -el Negro Saldaña- -uno de los más temidos criminales en su municipio- había sido encontrado muerto.

Nadie "Fuera de la Ley"
La denuncia despertó suspicacias, porque el edil la dio a conocer tres horas antes de que la policía encontrara el cuerpo del individuo. Fernández fue llamado a prestar declaración y quedó en libertad sin ningún cargo en su contra.
Pero el escándalo ya se había desatado, y el gobierno reaccionó criticando directamente al alcalde.
Voy a tomar atribuciones que no tengo porque vamos a agarrar el toro por los cuernos para combatir la delincuencia organizada
Mauricio Fernández, alcalde del municipio de San Pedro Garza
"Que quede muy claro: el Estado mexicano en sus distintos niveles de competencia no puede actuar por encima o en contra de la ley. Quien así lo hace, haciéndole daño a los demás, es un delincuente y no se puede aceptar que con delincuencia se abata la delincuencia", declaró el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont.
Tras el impasse, el polémico edil, proveniente de una de las familias más ricas de Nuevo León, dijo que no había de qué preocuparse porque él "se portaría bien", al tiempo que anunció la creación de un grupo de agentes de élite para evitar ser intimidado.

"Peor el Remedio"
Un periódico de Ciudad Juárez, la urbe fronteriza más violenta de México, realizó una reducida encuesta telefónica en la que la mitad de los entrevistados expresó que está de acuerdo con la formación de "grupos de limpieza" para combatir el crimen organizado.
Cansados de la impunidad, la corrupción y los más de 2.000 ejecutados en lo que va del año, los habitantes de Juárez reconocieron que las milicias pueden llegar a ser peligrosas, pero aceptaron la propuesta ante la desesperación de vivir en una "tierra sin ley".
Que quede muy claro: el Estado mexicano en sus distintos niveles de competencia no puede actuar por encima o en contra de la ley. Quien así lo hace, haciéndole daño a los demás, es un delincuente y no se puede aceptar que con delincuencia se abata la delincuencia

Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación
Consultado sobre este tema, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad Juárez, Carlos Chavira, le dijo a BBC Mundo que los empresarios de la zona no ven con buenos ojos a los "grupos de limpieza".
"Sería más grave el remedio que la enfermedad", afirmó Chavira.
Y muchos temen que si México sigue ese camino, termine enfrentando problemas similares a los que ha vivido Colombia desde que surgieron grupos paramilitares en la década de los años 80 que terminaron desafiando el poder del Estado.

¿Mito o Realidad?
En distintos puntos del país han surgido denuncias sobre presuntas milicias que buscan "hacer justicia" cuando el Estado ha dejado de proveer seguridad a sus ciudadanos.
Tal es el caso de un comando llamado ‘Matazetas’ en Veracruz, una supuesta organización que difundió un video en You Tube en el que presumía haber ejecutado a miembros de ‘Los Zetas’, brazo armado del cartel del Golfo.
A comienzos de este año apareció un autodenominado ‘Comando Ciudadano por Ciudad Juárez’, que emitió un comunicado en el que se proclamaba como "justiciero de la patria".
Y también en Culiacán, estado de Sinaloa, este año surgió la sospecha de que estaría operando un grupo encargado de asesinar a supuestos ladrones de vehículos. Incluso algunos criminólogos comenzaron a hablar de la posibilidad de que personas "mandaran a matar por contrato" a delincuentes comunes.
Estos ejemplos, unidos a la irrupción del polémico alcalde, han colocado en el debate público la pertinencia de que, ante la ineficacia del Estado en la lucha contra el crimen, los ciudadanos recurran a métodos tan fuera de la ley como la amenaza que pretenden combatir.
El gobierno mexicano, por su parte, ha defendido sus logros en el combate de las bandas de narcotraficantes.

21 de noviembre de 2009
©bbc
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policías pervertidos graban violación


Muchos se sintieron aturdidos por las imágenes en las que cinco jóvenes son golpeados y violados.
[Tracy Wilkinson] Ciudad de México. El video de la golpiza y abuso sexual de cinco jóvenes presuntamente ladrones a manos de vigilantes ha provocado aquí indignación general. En algunos círculos también se han escuchado algunas inquietantes voces de aprobación.
El video terminó en YouTube. Muestra a un grupo de atemorizados adolescentes que son abofeteados y obligados a besarse en la boca unos con otros. También son obligados a decir que van a ser violados como castigo por robar casas.
En el estado de Nayarit, donde ocurrió el incidente, mucha gente sospecha que los abusadores pueden ser agentes de policía -aunque las autoridades lo niegan.
El gobernador de Nayarit, Ney González Sánchez, enfureció cuando se enteró del video y de los abusos. Durante el fin de semana dio a los fiscales del estado hasta el lunes para entregar resultados sobre el caso -"resultados definitivos y serios, sin chivos expiatorios", dijo. "Nadie tiene derecho a tomarse la justicia con sus propias manos".
La posición de González la hicieron suya organizaciones de derechos humanos y un editorial del diario El Universal, del lunes, dijo: ¿En verdad eran ladrones? No lo sabemos, pero incluso si lo fueran nada justificaría la tortura a la que fueron sometidos, máxime si se confirma que los interrogadores eran policías".
Sin embargo, en comentarios online sobre el editorial emergió una nueva escuela de pensamiento que refleja a una sociedad mexicana cada vez más preocupada por el crimen desenfrenado, los inacabables secuestros y la vertiginosa tasa de homicidios.
"Seamos honestos a la mayoría nos alegra lo que les pasó a estos chamacos lacras", dice uno. " Hay que vigilar nuestras casas y estar preparados".
Otro dijo: "No me alegra ni aplaudo lo que les paso a estos chamacos. Pero ello no hacían algo bueno. Solo cosecharon lo que ellos mismos sembraron".
Un profundo temor a la delincuencia, combinado con falta de confianza en la policía, ha creado en México el tipo de ambiente en que prospera la justicia de los vigilantes. Sin embargo, no hay claras evidencias de un movimiento vigilante sostenido y bien organizado y el gobierno ha jurado que lo impedirá. Con todo, la frustración ha llegado a niveles muy peligrosos.
"Desgraciadamente hay gente implicada en negocios sucios cuyo poder parece exceder la capacidad del estado para combatirla... y eso conduce a casos aislados", dijo Joel Jiménez, del Movimiento Ciudadanos por Nayarit. "Pero es extremadamente inquietante ver que la gente se toma la justicia en sus propias manos".
El fiscal prosecutor del estado de Nayarit, Héctor Béjar Fonseca, cumplió con la fecha límite del gobernador y anunció el lunes la detención de cuatro sospechosos de la agresión. Los hombres no son agentes de policía, dijo, y fueron arrestados después de ser oídos en un bar fanfarroneándose sobre el video. Béjar Fonseca dijo que los sospechosos eran vendedores de drogas y que actuaron con cinco cómplices que continúan fugitivos. No está claro qué motivo pudieron tener para los maltratos.
Béjar Fonseca dijo que detectives de su oficina habían tomado contacto con las víctimas para obtener pruebas adicionales, pero que estas se habían negado a cooperar.
Los periodistas mexicanos tuvieron más suerte. Uno de los jóvenes contó al Universal que él y los otros fueron entregados a sus abusadores desde las oficinas del prosecutor del estado. El joven, que el diario no identifica, dijo que fueron golpeados, amenazados e intimidados repetidas veces. Dijo que el dueño de la casa que los jóvenes habían tratado de robar también había participado en la golpiza. Según el diario, el incidente ocurrió el 14 de octubre; el video empezó a circular este fin de semana.

2 de noviembre de 2009
27 de octubre de 2009
©los angeles times 
©traducción mQh
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las jóvenes están desapareciendo


En Ciudad Juárez. En medio de la carnicería de la guerra contra las drogas, la ciudad fronteriza mexicana se ha visto estremecida por la desaparición de al menos dos docenas de chicas adolescentes y jóvenes mujeres. Los detectives no tienen pistas.
[Ken Ellingwood] Ciudad Juárez, México. Las calles de Juárez se están tragando a las jóvenes y a las guapas.
Mónica Alanis, una estudiante universitaria de prime año, nunca volvió de sus exámenes. Eso fue hace más de cuatro meses.
Al otro lado de la ciudad, Brenda Ponce, de diecisiete, no volvió de un recorrido buscando trabajo en el centro. Eso fue hace un año.
Hilda Rivas, dieciséis, fue vista por última vez en el centro de la ciudad. Eso fue hace diecisiete meses.
En el último año y medio en esta violenta ciudad fronteriza han desaparecido dos docenas de chicas adolescentes y jóvenes mujeres, agitando tenebrosos recuerdos de los asesinatos de cientos de mujeres que, hace diez años, hicieron de Ciudad Juárez un sitio infame.
Las desapariciones, que incluyen a dos estudiantes universitarias y niñas de hasta trece años, tienen algo de una novela de suspense: misteriosas llamadas telefónicas, mensajes dejados por terceros e informes no corroborados de que las mujeres son retenidas en una casa.
No hay evidencias claras de que se haya cometido un delito o vínculos entre los casos, que han sido eclipsados por la violenta guerra contra las drogas en la que han muerto más de dos mil quinientas personas en Juárez desde principios de 2008. Pero los familiares de las jóvenes dicen que es muy improbable que se hayan marchado por cuenta propia.

Los padres de Mónica Alanis dicen que ella rara vez volvía tarde del campus. Ese día en marzo, Olga Esparza dice que llamó a su hija para preguntarle por qué llevaba tres horas de retraso. Mónica la tranquilizó: "Volveré más tarde a casa".
Desesperados familiares han colgado letreros de personas extraviadas y pegado volantes a los postes del teléfono en toda la ciudad con la esperanza de conseguir algunas pistas sobre el paradero de sus seres queridos. Han llamado a los hospitales y barrido polvorientos cañones en los empobrecidos márgenes de la ciudad. Han acosado a detectives del estado, aunque se quejan de que las autoridades no tienen pistas sólidas para explicar por qué tantas jóvenes desaparecen simultáneamente.
"No hay ninguna teoría. No hay ninguna hipótesis", dijo Ricardo Alanis, padre de Mónica, con la voz tenue por el dolor. "Después de cuatro meses no tienen nada concreto".

El vacío ha llevado a algunos padres a imaginar sus propias e inquietantes explicaciones. Varios dicen que creen que sus hijas han sido secuestradas y obligadas a prostituirse, quizás en Estados Unidos, por las mismas organizaciones criminales que han convertido a esta ciudad fronteriza en el frente más sangriento de la guerra contra las drogas.
"Está en manos de esa gente. No sé quiénes son ni dónde están", dijo Aiben Ribas, carpintero y padre de Hilda. Desapareció el 25 de febrero de 2008, después de charlar con una amiga en el centro.
Parientes y activistas ven cosas comunes en los casos. La mayoría de las jóvenes eran atractivas, de pelo negro y delgadas. La mayoría fueron vistas por última vez en el centro de la ciudad, una destartalada pero ajetreada comuna de tiendas de ropa, restaurantes baratos y bares de mala muerte. Cuatro de las adolescentes se llaman Brenda.

Las víctimas se ven diferentes que las más de 350 mujeres asesinadas durante un período de quince años desde 1993. Muchas de las víctimas trabajaban en plantas de ensamblaje de la ciudad y venían de otras partes de México. Sus cuerpos aparecieron finalmente, a menudo con signos de abuso sexual y torturas, en sitios eriazos y barrancos.
Pese a algunas detenciones y la creación de una fiscalía especial, los casos siguen sin ser resueltos.
En contraste, las que han desaparecido hoy son, en su mayor parte residentes de familias estables de clase media y trabajadores.
"No solamente provienen de las familias más pobres", dijo Marisela Ortiz, que dirige a un grupo que representa a las mujeres asesinadas que ahora está trabajando con las familias de las que han desaparecido recientemente. "Las características han cambiado".
Y esta vez no hay cuerpos.

Los familiares dicen que las autoridades han realizado pesquisas casuales, y los dejaron a su suerte para buscar pistas. Pero las familias dicen que no tienen la capacidad de los detectives para trazar llamadas telefónicas o interrogar a los conocidos de las mujeres. Algunos han sugerido que policías corruptos pueden estar implicados en las desapariciones.
La procuraduría del estado de Chihuahua, cuya oficina de personas desaparecidas tiene jurisdicción sobre los casos, se negó a hacer comentarios, pese a varias peticiones. En privado los detectives han dicho a periodistas locales que sospechan que las jóvenes fueron secuestradas por organizaciones dedicadas a la prostitución. Algunos parientes creen que las jóvenes están vivas.
"Si Dios quiere, algún día la volveré a ver", dijo Yolanda Saenz, la madre de Brenda Ponce. La niña, con vaqueros y una blusa negra, el 22 de julio de 2008 salió hacia el centro a buscar trabajo como dependienta para pagar los frenillos y la escuela, dijo su madre.
"Sólo quiero saber qué pasó con ella, para poder encontrar sosiego", dijo Saenz.
Algunas familias dicen que tienen algunas pistas posibles. Saenz dijo que incluso después de un año las llamadas al celular de Brenda son enviadas al voice mail, lo que implica que su cuenta está todavía activa -y alimenta sus esperanzas.
Los padres de Mónica Alanis dicen que alguien colgó después de llamar a casa en junio desde un número en la zona de Tijuana, donde no conocen a nadie. Dijeron que una amiga de hija recibió una llamada anónima desde un número no conocido de Chihuahua, la capital del estado.

Sergio Sarmiento, cuya prima Adriana Sarmiento tenía quince cuando desapareció el año pasado, dijo que la familia recibió una llamada de un hombre que dijo que ella estaba bien y se había marchado por propia voluntad.
"No lo creo", dice Sarmiento, conductora de autobús que vive en medio de los barrancos llenos de basura del nordeste de Juárez.
Dijo que desde la desaparición, la madre de la niña huyó al otro lado de la frontera por El Paso, con otra hija, de dieciocho.
"Quiero ser optimista", dijo.
Después de que Adriana desapareciera en enero de 2008, los parientes salieron a pegar letreros con su foto y descripción (1 metro 67, ojos marrones, pelo castaño oscuro). Pero creció la competencia con otros volantes de personas desaparecidas a medida que aumentaban las desapariciones.
"Los letreros terminaron tapados por otros", dijo Sarmiento. "Desgraciadamente, ella no fue la última".

26 de octubre de 2009
8 de agosto de 2009
©los angeles times
©traducción mQh
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