Blogia
mQh

opinión

la conquista de la memoria


Estos archivos que se abren, más bien constituyen una invitación a todos los chilenos al doloroso ejercicio de la rememoración para mirarnos a los ojos como hombres y mujeres iguales en dignidad.
[Álvaro Cuadra] Santiago, Chile. En la antigua Grecia, Mnemosyne representó la divinización de la memoria, madre de las musas. Es ella la que preside y otorga el don de la rememoración. Esta divinidad sabe todo lo que ha sido, lo que es y, ciertamente, lo que será. El poeta es el encargado de traer al presente ese otrora desde su ahora. El poeta, el creador, es el encargado de conquistar la memoria, poseído por el "entusiasmo", en su sentido etimológico. Sólo la más alta dignidad poética puede traernos esta revelación tejida de tiempo. La memoria crea el puente entre el mundo de los vivos y aquel mundo que fue.
La conquista de su memoria es, para toda sociedad, el hecho político y moral fundamental, pues en ella se juega su sentido último. Por estos días, los chilenos hemos asistido a la exhibición de una serie televisiva de fina factura titulada ‘Los archivos del Cardenal’ que establece el puente indispensable entre nuestro ahora y aquel tiempo triste y vergonzante de la dictadura militar. De algún modo, la puesta en escena logra resuscitar aquellas imágenes latentes, tanto tiempo adormecidas. De algún modo, esta serie abre una ventana a ese mundo de dolor y muerte para las nuevas generaciones.
De nuevo podemos sentir el hedor de una atmósfera amenazante, de nuevo el miedo y la violencia. No se trata, tan solo, de la recreación de episodios indignantes en un pasado reciente, se trata de la revelación de un tiempo que nos pertenece y con el que debemos vivir hoy. El pasado no es sino un "presente diferido". El Chile actual comienza a conquistar su pasado sólo en cuanto conquista su presente. Mnemosyne deja caer el velo que con tanto afán han tendido aquellos interesados en cubrir de tierra y de olvido las tumbas sin nombre.
Una vez más la infinita tristeza por aquellas palabras que se hunden como puñales en el corazón de tantos: "Dictadura", "DINA", "CNI", "Detenido Desaparecido", "Torturado", "Ejecutado Político". Una vez más los rostros anónimos de los verdugos escondidos detrás de gafas policiales. A pesar de los años, no se han secado las lágrimas de madres reclamando a sus hijos, esposas reclamando el cuerpo de su amado, no se han cansado los labios de besar esa arrugada fotografía ni los ojos de escudriñar el horizonte al amanecer. No se ha apagado el sollozo ni el recuerdo.
La memoria es, desde luego, evocación que si bien no reconstruye el pasado ni lo anula, es capaz de otorgarle su más profunda significación en el ahora de nuestra sociedad. "Los archivos del Cardenal" no debiera ser degradado al plano de la contingencia. La memoria de un pueblo está más allá del cálculo interesado y mezquino. Mnemosyne nos trae aquellos dolores profundos que se graban para siempre, como la misma muerte de nuestros seres queridos, sin reposo. Estos archivos que se abren, más bien constituyen una invitación a todos los chilenos al doloroso ejercicio de la rememoración para mirarnos a los ojos como hombres y mujeres iguales en dignidad. Acaso sea éste un primer paso para que la memoria no sea más ni museo ni mausoleo sino signo de una nueva vida, un nuevo tiempo para las nuevas generaciones.
29 de julio de 2011
25 de julio de 2011
©el ciudadano

qué pasó con el diario de agustín


TVN: Y ‘El diario de Agustín’, ¿archivado?
[Claudia Lagos Lira, María José Vilches y Elizabeth Harries] Santiago, Chile. En estos días la prensa ha sido cruzada por el debate sobre la emisión de ‘Los archivos del cardenal’ a través de TVN. Las autoras de esta columna resaltan la actitud del director ejecutivo del canal público, que en carta a El Mercurio defendió la emisión del programa porque "contribuye a la reflexión colectiva" y a "aprender de nuestra historia". Con los mismos argumentos se preguntan por qué TVN no tiene proyectado difundir el documental ‘El diario de Agustín, cuyos derechos compró en 2010, que aborda cómo los diarios de la empresa El Mercurio difundieron montajes que ocultaban violaciones a derechos humanos. La investigación de ‘El diario de Agustín’ fue hecha por las autoras del siguiente texto.
En los últimos días hemos sido testigos de la polémica que ha suscitado en cierto sector del mundo político el estreno por las pantallas de TVN de ‘Los archivos del cardenal’, una serie de ficción basada en hechos reales e inspirada en la labor de la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura.
Parlamentarios como Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, y Alberto Cardemil de la misma colectividad, han sostenido que la obra busca victimizar a la izquierda y, de paso, dañar la administración de derecha de Sebastián Piñera. Han acusado parcialidad en la versión de la historia que narra y han caricaturizado el noble esfuerzo del canal estatal que, por fin, ha rendido tributo a los esfuerzos fundamentales de la Vicaría en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura. Era una de las tantas deudas pendientes de la transición democrática chilena con los héroes anónimos -y no tanto- de esos años.
Mauro Valdés, director ejecutivo de TVN, defendió en carta a El Mercurio la decisión de emitir la serie, a pesar que es un proyecto que venía de la administración anterior. Valdés afirmó que "mover las fronteras mentales, enfrentar nuestros miedos y ataduras y aprender de nuestra historia contribuyendo a la reflexión colectiva en torno a lo público es un objetivo profundo de TVN y está en el centro de nuestra misión como canal público". O, como dijo en el discurso de lanzamiento de la serie, "como televisión pública sentimos el deber de contribuir a mirar nuestra historia y a mostrarla… Tomar nuestro pasado, en especial aquel que es polémico, y reflexionar sobre él es sin duda parte esencial de nuestra misión".
Las palabras de Valdés surgen justo cuando el domingo 24 de julio pasado se cumplieron 36 años de la vergonzosa portada de La Segunda con el título: "Exterminados como ratones" y el epígrafe: "59 miristas chilenos caen en operativo militar en Argentina". Hoy, todos sabemos que se trató de un burdo montaje en la llamada Operación Colombo, que intentó blanquear la desaparición de 119 chilenos y chilenas.
Si lo que dice Valdés es cierto, y si TVN tiene entre sus objetivos un compromiso con lo público y con temáticas como la que promueve la serie ‘Los archivos del Cardenal’, es imperioso conocer por qué el canal estatal tiene hace un año guardado en un cajón el documental ‘El diario de Agustín’ y aún no lo exhibe ni tampoco lo tiene previsto en su parrilla programática.
TVN compró, en mayo de 2010, los derechos de exhibición del documental que narra la intervención directa de Agustín Edwards y su cadena de periódicos en montajes para encubrir crímenes contra los derechos humanos, y en campañas de desinformación que transformaron en leyenda el lienzo "El Mercurio miente", instalado por los estudiantes de la Universidad Católica en tiempos de la reforma universitaria en los años ‘60.
El documental dirigido por Ignacio Agüero y producido por Fernando Villagrán ha sido exhibido más de una vez en la televisión pública argentina, así como en otros canales públicos del continente, en conferencias internacionales de periodismo de investigación y en distintos festivales internacionales, donde ha sido premiado (La Habana, Atlantidoc y Fripesci). Además, fue galardonado con los premios Altazor y Pedro Sienna en Chile.
Si El Mercurio, tal como pontifica en su editorial del 23 de julio, cree que es importante discutir la calidad de la programación televisiva y el rol del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) -que entregó financiamiento a ‘Los archivos del cardenal’-, debería comprometerse y apoyar la difusión de series y documentales que refresquen la memoria de algunos y, a la vez, eduquen a las nuevas generaciones. Aunque, según su parecer, "sería ingenuo pensar que una serie semejante vaya nunca a mostrar, así sea con trama de ficción, ningún exceso en que haya incurrido la izquierda. Al menos, así ha ocurrido hasta ahora, durante más de un par de décadas".
Y si TVN está también comprometida con la emisión de contenidos que corran el velo de lo que ha ocurrido en nuestra historia reciente, no deberían existir excusas para seguir archivando ‘El diario de Agustín’.
29 de julio de 2011
28 de julio de 2011
©ciper chile

drácula, héroe del terrorista noruego


Uno de los héroes del terrorista noruego es nada menos que el Conde Drácula. Eso dice casi todo sobre su nivel intelectual. Juan Gelman en Página 12.
[Juan Gelman] Es notoria "la hazaña" de Anders Behring Breivik, que segó 76 vidas en Noruega y creó, además de muerte, una consternación asombrada en todo Occidente. ¿Cómo es posible que un "noruego de pies a cabeza" –así lo describió la policía–, blanco, católico, cometa dos atentados terroristas, además largamente urdidos? ¿El gobierno de Oslo está tan ocupado en las guerras de Irak y Afganistán que no vigila su propia retaguardia? Estas y otras preguntas recorren el mundo y las respuestas no son fáciles.
Algunas cosas están claras, sin embargo. Breivik es uno de los fundamentalistas cristianos que hace tiempo están empeñados en una guerra contra el Islam. La lectura de las 1500 páginas que dio a conocer antes de asesinar y el video que las acompaña, lo muestran como un antijihadista cuyo espejo es Bin Laden (http://unitednations.ispnw.org). No se priva de respetar a Al Qaida, una de las pocas "organizaciones militantes exitosas" –dice– por su capacidad de "adaptación cultural". A saber qué significa esto.
El manifiesto de Breivik, titulado "2083: Una declaración de independencia europea", es a medias un diario de los preparativos del atentado, pero sobre todo está cargado de retórica ideológica destinada al enemigo: "el marxismo cultural" que, bajo la bandera de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, domina partidos políticos, universidades y hasta ejerce una influencia determinante en "el capitalismo global". Para el terrorista noruego, los que gobiernan Occidente son "traidores" que conspiran abiertamente con los islamitas para restablecer el imperio otomano en Europa e "islamizar" el continente entero. La fecha del título no es casual: evoca la derrota en 1683 de los otomanos que sitiaban Viena, una reivindicación de esa victoria cristiana cuatro siglos después.
La segunda parte del texto detalla la historia de un Islam implacable y mortífero y se caracteriza por apoyarse en escritos de islamófobos estadounidenses como Robert Spencer, Bernard Lewis y David Horowitz, un ex colaborador de los Black Panthers, que califican a los inmigrantes musulmanes de "peligro grave para la cultura occidental". Breivik les plagia párrafos enteros modificando apenas algún adjetivo y lo mismo hace con escritos del también norteamericano Unanomber, Ted Kaczynsky, el matemático terrorista que se dedicaba a enviar bombas a las universidades. En la tercera parte de su "declaración", Breivik brinda un paisaje de sus héroes, desde Vlad Draculea, El Empalador –olvidando que también empalaba cristianos, no solamente musulmanes–, hasta el zar Nicolás II.
La parte final llama a la acción: "los traidores marxistas" deben ser perseguidos y exterminados. Estos nuevos cruzados deben, en consecuencia, formar un ejército de asesinos y convertirse en la versión occidental "cristiana" de Al Qaida, en un antijihadismo tan extremo como el propio jihadismo. La necesidad del martirio que preconiza Breivik es hermana íntima de la visión de Osama bin Laden.
Los atentados en Noruega han despertado preocupaciones hasta ahora solamente destinadas al terrorismo islámico en países europeos como Suecia, donde los grupos fundamentalistas blancos están mejor organizados, o Gran Bretaña. En EE.UU. comienzan a preguntarse "¿y por casa cómo andamos?": "La intensa atención centrada en la amenaza de los militantes islámicos ha denigrado injustamente a los musulmanes estadounidenses y subestimado peligrosamente la amenaza de ataques de otros extremistas locales" (www.nytimes.com, 24-7-11).
No le falta razón –en este caso– al diario neoyorquino: el Southern Poverty Law Center (SPLC, por sus siglas en inglés) –organización pro derechos civiles– lleva a cabo estudios anuales sobre los grupos "patrióticos" que propugnan el derrocamiento del gobierno porque no satisface las pretensiones del suprematismo blanco, y ha identificado a 824 de estos grupos en el 2010, de los que 330 son milicias armadas (www.splcenter.org, primavera de 2011).
Daryl Johnson, entonces asesor del Departamento de Seguridad Interior de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés), dio cuenta de esta situación en el informe titulado "Extremismo de derecha", en el que señalaba, entre otras cosas, que la situación económica imperante, la inmigración, la cuestión del aborto y un presidente afroamericano podía desatar acciones terroristas de esos grupos. "Los extremistas de derecha –indicaba–- intentarán reclutar y radicalizar a los veteranos que regresan, a fin de explotar sus conocimientos adquiridos en combate y en el entrenamiento militar" (www.huffingtonpost.com, 14-4-09).
Estas conclusiones trascendieron y las críticas de diferentes grupos neoconservadores, incluso parlamentarios, llevaron a la directora del DHS, Janet Napolitano, a pedir disculpas por el informe, retirarlo de la circulación interna y renunciar a su autor. Pero Daryl no se equivocaba: en el 2010 los grupos de "patriotas" aumentaron un 60 por ciento respecto del año anterior: eran 512, incluidas 127 milicias, en el 2009. Pese a estas realidades, el representante republicano Peter King, presidente del comité de seguridad interior de la Cámara baja, declaró que no iba a incorporar la cuestión del fundamentalismo blanco en las sesiones del comité dedicadas a la presunta radicalización de los musulmanes estadounidense. Hombre, para qué.
28 de julio de 2011
©página 12

horror en noruega


El asesinato de inocentes refuerza la necesidad de una Europa tolerante. Editorial del New York Times.
Compartimos el pesar y el dolor de los noruegos y lloramos a las 76 personas asesinadas en la masacre cometida por Anders Behring Breivik. Él, y sus cómplices, si los tuvo, deben ser castigados con el máximo rigor que permita la ley.
Breivik es un extremista anti-musulmán que, dijo su abogado, realizó los atentados para "salvar" a Noruega y Europa Occidental del "marxismo cultural y dominación musulmana". Sus odiosos actos -un atentado con coche bomba contra edificios gubernamentales y múltiples asesinatos en un campamento juvenil del Partido Laborista- no lo distinguen de los yihadistas.
Los noruegos se hacen preguntas que exigirán respuestas directas de su gobierno. ¿Por qué no prestaron las autoridades más atención al peligro del terrorismo de extrema derecha? De acuerdo al manifiesto de quinientas páginas de Breivik, pasó una década planificando los ataques. Y ¿por qué demoró la policía tanto en responder a los llamados desde el campamento juvenil?
Hay un problema todavía mayor: la creciente e inquietante intolerancia hacia los musulmanes y otros inmigrantes de África, Asia y el Medio Oriente, en toda Europa. La retórica política incendiaria es cada vez más tolerada. Y los partidos anti-inmigrantes y anti-musulmanes son cada vez más fuertes, especialmente en países de Europa del Norte que han tenido durante largo tiempo políticas de inmigración liberales.
Los individuos son responsables de sus actos. Pero son influidos por el debate público y por el grado en que en ese debate ciertas ideas se hacen aceptables. En Europa, incluso políticos tradicionales, incluyendo al primer ministro británico David Cameron, a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente francés Nicolás Sarkozy han sembrado dudas por la capacidad, o incluso voluntad de Europa en lo que se refiere a la absorción de nuevos inmigrantes. El multiculturalismo "ha fracasado terriblemente", dijo Merkel en octubre pasado.
Breivik parece haber sido influido profundamente por un pequeño grupo de blogueros y escritores estadounidenses que vienen advirtiendo desde hace años sobre la presunta amenaza que supondría el islam para la civilización occidental. Su tendencia a retratar a los musulmanes que respetan las normas con la misma brocha con que representan a los extremistas es repugnante. Deben denunciar rotundamente la depravación de Breivik.
En una democracia, los ciudadanos pueden diferir sobre las políticas de inmigración. Es la responsabilidad de los líderes políticos -en Europa y en este país- garantizar que el debate sea abierto, honesto y respetuoso, que incluya a todos los miembros de la sociedad y que rechace los estereotipos odiosos. El mejor modo de castigar a Anders Behring Breivik, y de respetar la memoria de sus víctimas, es asegurarse de que Europa no sea nunca el lugar xenófobo que pretendía.
28 de julio de 2011
25 de julio de 2011
©new york times
cc traducción mQh

racismo en eua se está poniendo peor


Las nuevas leyes contra los inmigrantes son crueles, racistas y contraproductivas. Un editorial de Los Angeles Times.
Estados Unidos. Si pensaba que los programas contra los inmigrantes ideados a nivel local no se podían poner más repelentes, se equivocó. Nuevas leyes en Georgia, Alabama y Carolina del Sur están siguiendo -y en algunos casos superando- el intento de Arizona de preparar la expulsión masiva de indocumentados, sin que importe el daño a la Constitución, la seguridad pública, las economías locales y las familias de los inmigrantes.
Las leyes varían en los detalles, pero comparten una estrategia común: hacer imposible que las personas sin documentos puedan vivir sin temor.
Otorgan nuevas atribuciones a la policía local, que no es instruida en cuanto a las leyes de inmigración. Obligan a las empresas a purgar la fuerza de trabajo y a las escuela a controlar la situación de residencia de los estudiantes. Y aumentan terriblemente el peligro de registros no justificados, detenciones arbitrarias, discriminación racial y otras violaciones, no solamente contra los inmigrantes, sino contra cualquiera que satisfaga la idea que se hagan los agentes de policía de cómo se ve un inmigrante ilegal.
Las leyes permiten que los agentes de policía locales exijan los documentos de personas con las que se crucen en la calle, y detengan a las que consideren sospechosas de ser ilegales. Eso significa que pueden hacer detenciones sin una orden judicial por presuntas infracciones a las leyes de inmigración, un impresionante abuso de poder.
Las leyes hacen también ilegal recoger a ilegales en la carretera, de modo que un hijo podría terminar con sus huesos en la cárcel por llevar a su madre al supermercado, o a un voluntario de la iglesia por llevar a familias a un comedor popular. Exigen que las empresas chequeen a los empleados en la base de datos federal E-Verify, tan plagada de errores, y que despidan a los que aparecen como no autorizados. Una vez que la purga llegue a la agricultura, no quedará nadie para recoger las cebollas, ni los melocotones ni el algodón. La escasez de trabajo inmigrante ya se ha hecho sentir en Georgia, donde las cosechas se están pudriendo y el gobernador ha llamado a enviar a los campos a ex convictos en el paro.
Las leyes de Alabama son todavía peor. Obliga a la escuelas públicas de los distritos a controlar la condición de residencia de los alumnos y sus padres y enviar estos datos al estado. Alamaba no puede prohibir todavía la educación, ya que la Corte Suprema declaró en el caso Plyler v. Doe que todos los niños tienen derecho a la educación pública. Las leyes del estado parecen estar diseñadas para poner en entredicho ese fallo, ya que convierte a los funcionarios escolares en agentes de inmigración de facto y obliga a los atemorizados padres a mantener a sus hijos en casa.
Hace tiempo que está claro que Estados Unidos carece de un sistema de inmigración operacional que proteja mejor a los trabajadores y sus familias, fomente el respeto por la ley en la frontera y en los lugares de trabajo y muestre a la gente trabajadora la ruta hacia la legalidad.
La inercia del Congreso ha permitido que los estados se vuelvan locos con sus propias ideas destructivas. Sus partidarios insisten en que sólo están tratando de implementar la ley. Pero tratar de capturar y deportar a once millones de personas es cosa de lunáticos. El daño que se le hace a este país -a sus ciudadanos y sus leyes- es enorme.
Las organizaciones de derechos civiles se están querellando o amenaza bloquear estas nocivas leyes del estado. De momento las cortes federales son una parte de las malas noticias locales en Arizona, Georgia, Utah e Indiana. El ministerio de Justicia del presidente Obama ha demandado a Arizona, pero no a los otros estados. Tiene que pelear con más vigor.
6 de julio de 2011
3 de julio de 2011
©new york times

legalizando la guerra en libia


En lugar de ofuscaciones jurídicas, Obama debería responder apropiadamente la carta de Boehner y buscar la aprobación del Congreso para la misión en Libia. Un editorial de Los Angeles Times.
Esta semana, el vocero de la Cámara de Representantes, John A. Boehner (republicano de Ohio) escribió una carta al presidente Obama advirtiéndole que estará en contravención de la Ley de Poderes de Guerra a menos que este fin de semana el Congreso apruebe la misión de Estados Unidos en Libia. La carta puede implicar algunas maniobras partidistas, pero el vocero tenía razón tanto en cuanto a las leyes como a las políticas, y la respuesta del presidente el miércoles no fue satisfactoria.
La Ley de Poderes de Guerra, aprobada con el veto del presidente Nixon en 1973, dice que el presidente debe contar con la autorización del Congreso para emprender una acción militar dentro de sesenta días (que se pueden extender a noventa) o retirar las fuerzas estadounidenses. La ley define acción militar de modo que pueda incluir situaciones en las que fuerzas estadounidenses son introducidas "en el territorio, espacio aéreo o marítimo de otro país". Los bombardeos aéreos en Libia caen claramente dentro de esa definición, aunque algunos de ellos han sido ejecutados por otros países de la OTAN.
Sin embargo, ahora el gobierno alega que la Ley de Poderes de Guerra no se aplica en este caso porque Estados Unidos no está participando en "hostilidades". Presuntamente este es el caso, porque no hay tropas terrestres estadounidenses comprometidas y porque otros países de la OTAN se están encargando de los bombardeos. Esos argumentos, sin embargo, son engañosos.
Aunque los presidentes de los dos partidos expresaron sus inquietudes sobre la Ley de Poderes de Guerra, esta posibilita un razonable balance entre las prerrogativas del comandante en jefe -incluyendo la necesidad de responder con fuerza ante ataques y en emergencias- con el poder constitucional del Congreso para declarar guerra. Eso es particularmente verdad de las fechas de cierre de la ley para la acción del Congreso.
Los senadores John F. Kerry (demócrata de Massachusetts) y John S. McCain (republicano de Arizona) han estado trabajando en una moción que concitaría el respaldo de los congresistas para la misión libia al mismo tiempo que requiere más consultas. Desde el principio hemos estado incómodos con la misión libia, pero si continúa, debe contar con el apoyo del Congreso. Si el Congreso no aprueba el proyecto, debe circunscribir claramente que sólo aprueba los ataques aéreos contra Libia y no abrir la puerta al envío de tropas estadounidenses terrestres en ese país, una prohibición que ya se encuentra contenida en la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que autoriza la operación contra Libia. También debería especificar que el objetivo de la operación es la definida por Naciones Unidas: la protección de los civiles.
Obama no debió haber dejado en manos del Congreso que se cerciorara de que esta operación está amparada por el estado de derecho. A tres meses de empezada la campaña en Libia, debería tener suficiente confianza en su estrategia para someterla a la aprobación de la Cámara y del Senado. En lugar de eso, ha buscado refugio en ofuscaciones jurídicas.
3 de julio de 2011
15 de junio de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

desesperación sin ideología


Así un hecho será bueno o malo, justificado o no, independientemente de quién lo realice. No se focalizaría más sobre el sujeto, sino en lo hecho.
[Aníbal Ignacio Faccendini] Se han olvidado. Hacía tiempo les habían hecho una encuesta sobre la situación del país. La dictadura militar parecía eterna. No recordaban lo que habían dicho en los años ’78 y ’79. Es que habían alabado al gobierno militar, tanto en su situación política, social y económica. Hugo Vezzetti, en su obra ‘Pasado y presente’ (Editorial siglo veintiuno 2002), recurre a un trabajo de Guillermo O’Donnel, sobre una encuesta realizada en esos años.
En el ’82, les vuelve a realizar a esas mismas personas el mismo cuestionario. Los encuestados no sólo negaban haber alabado al gobierno militar sino que directamente se colocaban en las antípodas. Como si siempre hubieran estado en ésa posición ideológica. La derrota de Malvinas, la crisis económica, las movilizaciones y las atrocidades a los derechos humanos, marcaron la ruptura. Pero no dejaba de ser llamativo cómo la gente se olvidaba. Y, lo más grave era analizar cómo tramitaban el pasaje de una postura a otra. La tramitación era sin escalas, no había metabolización alguna, porque al decir de Vezzetti padecían de "amnesia patológica". Al no haber ideología de alta entidad, no hay pensamientos que rectificar y cambiar. Se cambia lo que existe, no el lleno del vacío. El vacío no llena.
Hacía frío, el sol escaseaba, pero estaba. El 16 de junio del ’55 las palabras se congelaron. Pero ya no de frío, sino por la violencia. Venía del cielo a arrebatar almas. Aviones bombardeaban al gobierno constitucional. Atacaban a la democracia. Muchas personas fueron asesinadas. La impunidad decretó la amemorización y la desideologización. Todavía estas muertes buscan a los autores de estos asesinatos de lesa humanidad. Esta masacre sin castigo, fue posible -entre muchas causales- por quitar toda ideología que requiera de memoria. Imposición realizada por los victimarios. Theodor Adorno, señala que es el victimario y no la víctima, quien siempre plantea la buena memoria del olvido, el perdón y la reconciliación.
La ideología -en sentido lato- es el conjunto de representaciones, significados y percepciones que responden y constituyen creencias. Es el recetario conductual inmediato y mediato ante un fenómeno externo. Al estar tan inserto en nuestro pensamiento, es el que regula nuestro actuar en la realidad.
Podemos detectar ideologías pasatistas o de baja entidad y las de profunda entidad. Las de baja entidad, es la que no requiere de la posteridad. No requiere de futuro. Consume solamente presente. En cambio las de profunda entidad, se encamina hacia lo que va a suceder. Sacrifica presente por la trascendencia. Supera el cuerpo y encara al tiempo. Busca en definitiva seducir la eternidad o parte de ella.
Es lo efímero lo que llena a las ideologías pasatistas. Lo vacío inunda los cuerpos y jerarquiza los objetos. Este sistema de pensamientos establece un estatuto conductual excesivamente inestable para el funcionamiento social. Es decir, se agota en cada acto y en un presente continuo. Importa entonces quién realiza el acto y no en qué consiste el acto. Se dilapida así la objetividad del hecho, para pasar a la subjetividad del mismo. Lo importante es quién lo realiza y no qué es lo que realiza.
La modernidad -entre otras cuestiones- se divorcia del medioevo, a partir de plantear el análisis de acto en sí y someterlo a distintas evaluaciones. De suyo, sin tener en consideración quién ejecutaba el acto, fuera un noble, un burgués o un plebeyo. El avance de las ciencias sociales, del derecho y aún de las ciencias naturales, se debió a la objetivación del acto. Es lo que garantizaría la circulación de derechos y bienes. Veamos, en el feudalismo el protagonista de un hecho delictual, si era poderoso, por portación de poder "purificaba la situación". Lo subjetivo invadía todo el hecho. La apropiación que el Estado moderno hizo de ese poder del señor feudal, permitió que el acto recuperara su propia identidad. Así un hecho será bueno o malo, justificado o no, independientemente de quién lo realice. No se focalizaría más sobre el sujeto, sino en lo hecho. Entonces debería ser que un acto o hecho será delito o no, ético o inmoral, leal o traidor independientemente de quién lo realice. Sea el autor amigo o enemigo, poderoso o plebeyo.
Milán 1763, Cesare Beccaría, se encontraba escribiendo ‘De los delitos y de las penas’. Este hijo del racionalismo, va a escribir esta obra que conmovería el sistema penal de entonces. Enero de 1764, la obra estaba terminada. La difusión que tendría excedería las expectativas del escritor. Sería la única obra de Beccaría tan célebre y trascendental. La obra connotaba un derecho penal de acto y dejar el derecho penal de autor. Esto es decir, ante un mismo delito se debe aplicar igual pena. No importaba la portación de clase o título nobiliario. Se empezaba a focalizar la materialidad del hecho o acto. (‘De los delitos y de las penas.’ Librería El Foro. Ed.2004).
Este avance de considerar un hecho bajo distintas evaluaciones, sin declinar ante quien lo realiza, demandó de grandes ideologías firmes, contundentes y no fanáticas. Pues antes era el rey el que ejecutaba e interpretaba el hecho. Disponiendo si un acto era bueno o malo. No había libre interpretación y análisis sobre el hecho.
Las ideologías son un dispositivo social de suma utilidad. Porque el actuar de una persona ideologizada se vuelve previsible. Al ser previsible genera confianza si se coincide, y si no se coincide, la confianza se desplazará hacia un conflicto conocido. En cualquiera de los dos casos, de distinta maneras y profundidades navega la confianza. O, dicho de otra manera ciertos grados de certidumbre.
Cuándo no hay ideología o es pasatista, no hay previsibilidad de conductas. Porque no sabe el proyecto de acciones del otro. Al no haber previsibilidad no hay confianza.
Las ideologías son una elección pero más una necesidad del bien común. Con ideologías de alta entidad los niveles de lealtad se fortalecen y se rompe con la impunidad de las traiciones. La palabra logra mayor perdurabilidad en el tiempo y su circulación es más estable. Logrando así más certezas.
La peor de las situaciones sociales es la desideologización, la falta de convicciones y proyecciones conductuales, que tornan imprevisibles las relaciones en la comunidad.
La falta de ideología, es el vacío que lo llena todo. Es el consumismo, cuya única rendición de cuentas es al objeto que se desea. Pero ello no requiere de convicciones.
[El autor es doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales. Licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades. Docente de la UNR.]
3 de julio de 2011
©página 12

mentiras y medios


El periodista español se especializa en la detección al vuelo, mes a mes, de lo que el nombre de su sección define concretamente: mentiras y medios.
[Sandra Russo] Ya llevo varias notas recomendando a Pascual Serrano, el autor de ‘Desinformación’ y uno de los fundadores del periódico digital Rebelión. Pero a medida que va pasando el tiempo y se agudiza eso que se ha dado en llamar "inseguridad informativa", más urgente y necesario se hace llamar a que se lo lea. Serrano es uno de los intelectuales y periodistas latinoamericanos y europeos que desde hace años estudian el fenómeno de los medios concentrados y sus efectos. Esos autores en la Argentina no circulan mucho –no se habla de ellos, naturalmente, en los medios concentrados–. El periodista español se especializa en la detección al vuelo, mes a mes, de lo que el nombre de su sección define concretamente: mentiras y medios.
Los territorios sobre los que sobrevuelan esas noticias con trampa son diferentes, son todos. Cada una de esas mentiras que son puestas a circular en los medios de todo el mundo tiene una razón de ser, y es política. A veces se trata de intereses puntuales que defienden una u otra corporación, pero otras veces esas mentiras devienen de una inercia ideológica que baja desde las respectivas líneas editoriales. Las mentiras adoptan muchas formas y tienen matices. Van desde la adjudicación de una falsa frase textual a algún dirigente o líder al que les interesa desprestigiar, a la cobertura de un suceso ilustrándolo con la fotografía de otro. La propia concentración de medios hace que no sea necesaria una sola gran mentira: el efecto dominó, la réplica de noticias falaces en enormes aparatos de multiplicación opera como un aparato de manipulación. Estamos muy lejos de cuando se discutía si los medios influían o no en la opinión pública. Ya hay muy pocos medios independientes de la concentración, y es la concentración el objeto de estudio. Lo cierto es que hay un área de periodismo y de ciencias sociales que estudia estos desvíos, hay pensamiento y trabajo focalizado en estas prácticas que están naturalizadas no sólo por las audiencias y los públicos, sino también entre periodistas. Más allá de la inclinación política de cualquiera, hay contratos que deberían mantenerse firmes para que la información no sea una mentira.
Mes a mes, Serrano publica sus "perlas informativas". Textos muy breves y específicos en los que detalla lo que encontró. En mayo, por ejemplo, encontró una perla en la Argentina. Fue el 8 de mayo, en el portal Infobae.com. La noticia se titulaba "Cuba: la oposición denunció la muerte de un disidente a manos de policías". Serrano explica que no sólo los familiares de la víctima y los médicos afirmaron que se trató de una muerte por causas naturales, sino que esa nota estaba ilustrada con una foto en la que aparecían decenas de policías, dando a entender que habían sido ésos o al menos como ésos los que habían asesinado al disidente cubano. Pero la foto era de policías de Honduras durante el Paro Cívico del 12 de abril de este año. Serrano reproduce la foto publicada y adjunta otras dos que no dejan dudas de que se trata de la misma policía, y es hondureña.
Otra perla, que es inevitable asociar al título de La Nación del jueves, cuando dictaminó "Alivio mundial: Grecia aprobó el ajuste". El comentario de Serrano se refiere a una noticia radial, y aquí vale reproducir la pluma de Serrano:
"La locutora de RNE Radio 5 afirmaba lo siguiente el 14 de mayo referente a la deuda pública griega, a modo de interpretación imparcial y neutra: ‘Dejar de pagar a los acreedores sería una catástrofe. Los bancos no lo podrían soportar’. Será una catástrofe para los bancos, pero no para los demás. Mucha gente tampoco puede soportar pagar una hipoteca y es una catástrofe perder la casa y no parece que eso les importe mucho a los bancos, no sé por qué nos tenían que importar a nosotros ahora las catástrofes de los bancos y lo que no puedan soportar."
En relación con la situación europea, estas perlas abundan en los medios argentinos, con canales de noticias presuntamente "neutrales", "independientes" o como quieran llamarse, dando por sentadas cosas que no están sentadas en absoluto: sólo responden a una concepción política y económica. La particularidad es que esos sobreentendidos aquí los usan la oposición y los medios concentrados, que comparten con el FMI y la UE sus criterios, pero no lo aclaran ni lo asumen, de modo que lo que dan por sentado es una trampa, porque no es lo que sucede, sino apenas su manera de interpretar lo que sucede de acuerdo con sus intereses, los de los periodistas o los de sus empleadores.
¿Por qué habría de haber "alivio mundial" por el hecho de que Grecia sea empujada hacia su bancarrota? ¿Por qué, esos miles de griegos que no fueron escuchados o fueron reprimidos no forman parte del mundo, ya que ellos no se alivian? ¿De qué y de quién se habla en los medios cuando se habla del "mundo"? ¿De los gobiernos? ¿De las corporaciones? ¿De los bancos privados o centrales? ¿Por qué cada vez más pueblos quedan fuera del mundo? Antes no entraban en el mundo los otros, los extraños. Ahora tampoco entran en él los parecidos. El capitalismo global es una planta carnívora que se alimenta de cuerpos y dinero, pero que escupe símbolos. Rescate, salvataje, ahorro, austeridad, coraje, inevitable: son palabras llenas de un contenido ideológico que nunca se explicita.
Otra perla de Serrano da cuenta de esto mismo. El periódico Marbella Express publicó el 16 de mayo, en referencia al caso de Dominique Strauss-Kahn, que "cuando se produjo la crisis financiera mundial, y posteriormente la de los países del euro, fue el gran momento del FMI de volver a mostrar su importancia". Y observa Serrano que por "mundial" se refiere a la crisis de Wall Street del 2009: "porque ellos son todo el mundo, y luego están los países del euro".
La última perla de mayo enlaza esta concepción política evidente que brota de estos deslizamientos, de estos fallidos, de estas dobles varas, con la mirada sobre América latina que proviene de ese mismo nicho de pensamiento. El 29 de mayo, el diario El País informó sobre el regreso del presidente derrocado Manuel Zelaya a Honduras, titulando "Honduras recupera la democracia". Con su estilo minimalista, de bisturí, Serrano agrega: "Pero para recuperar la democracia después de un golpe, no basta con que el presidente legítimo pueda volver al país. Debería volver a su cargo de presidente. Ese detalle lo olvida el diario".
3 de julio de 2011
2 de julio de 2011
©página 12