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el inverosímil caso duffau


En el caso Duffau, el fiscal pidió la pena máxima para los policías acusados del crimen. El fiscal Bordenave pidió en su alegato la pena de perpetua para cinco policías acusados del crimen de Gastón Duffau. También pidió dos años para el jefe de la comisaría. La acusación es por tortura seguida de muerte.
[Horacio Cecchi] Argentina. El juicio por el caso Duffau llegó a su recta final. Casi cuatro semanas después de haberse iniciado las audiencias, ayer se avanzó sobre los alegatos. En términos neutros debería decirse que el fiscal de Morón Guillermo Bordenave pidió durante su alegato la máxima condena, la perpetua por torturas seguidas de muerte, contra los cinco policías de la comisaría de Ramos Mejía acusados de asesinar a golpes a Gastón Duffau luego de detenerlo en un McDonald’s. Y pidió dos años de prisión y cinco de inhabilitación para el jefe de la comisaría por negligencia. Si se apartara lo neutro y se abriera una pequeña hendija a las curiosidades bizarras, habría que recordar que el caso Duffau es por demás sobrenatural: uno de los acusados se suicidó cuando quería hablar con el juez; se realizaron dos autopsias y una verificación de autopsia porque la primera llegó a resultados fabulosos (de fábula); el médico policial Falomo Sileno aseguró con cara de poker que la víctima fue atropellada por un auto una semana antes y que al trasladarlo en la camioneta se le debió haber movido el huesito del cuello que le provocó la muerte; la segunda autopsia, en cambio, encontró casi un centenar de hematomas internos; se escucharon amenazas por lo bajo; investigan a la primera fiscal y a un médico. Bordenave demostró al tribunal que en todo Ramos Mejía y más aún en La Matanza no se había registrado en esos días que ningún misterioso vehículo hubiera embestido a un transeúnte, ni que un transeúnte hubiera sufrido fractura de cuello por impacto de parabrisas. Hoy será el turno de la defensa.
Sin pretender otra cosa que una síntesis, habrá que recordar que Gastón Duffau murió el 23 de febrero de 2008, después de que seis bonaerenses de la comisaría de Ramos Mejía lo detuvieran en un McDonald’s a pedido de la vigilancia del local, lo trasladaran hacia la comisaría (adonde nunca llegaron) y aparecieran en el hospital local, con el joven convenientemente esposado y muerto.
La estrategia de la defensa, cuyo turno de alegatos se abrirá hoy, consistió durante todo el caso en dos puntos fundamentales dentro de la habitual lógica del "yo, Bonaerense". El primero, en acusar a un automovilista que atropelló a la víctima; el segundo, en acusar al guardia del McDonald’s por la golpiza. Entre ambas, la lógica del sentido común abre una grieta como las que se abrieron recientemente en los Abruzzos: si se acusa al NN automovilista, la defensa debe asegurar lo que asegura Falomo Sileno, a la sazón, el médico policial de bisturí sospechado: que en el cuerpo no se registraban golpes salvo en el cráneo y en el cuello, típicos de atropellamiento por vehículo y que son los que le provocaron la muerte. Si acusan al vigilador de McDonald’s deben sostener lo contrario, que el cuerpo estaba lleno de golpes, tal como reconoce la autopsia definitiva realizada por forenses de Lomas de Zamora y de la propia Procuración de la Suprema Corte.
Lo más curioso –o fabuloso, como quiera verse– es que las defensas durante el juicio apuntaron hacia uno y otro puntos. Hoy se escuchará el alegato de una parte de las defensas en el que se intentará juntar los bordes de L’Aquila. Ayer, Bordenave aprovechó esa lógica para desandar puntillosamente los argumentos de los bonaerenses.

- El argumento del vehículo NN. Más allá de la sorprendente e inquietante hipótesis del sobrehumano calvario de Duffau, soportando una fractura de cuello y de cráneo en cristiano silencio durante dos a siete días, el fiscal Bordenave demostró que no existe el menor rastro del tal impacto de vehículo NN en ninguna de las calles no sólo de Ramos Mejía sino tampoco de La Matanza en los siete días anteriores al McDonald’s.

- El argumento del bisturí de Sileno. Contra lo que aseguró el médico policial, "en el cadáver de la víctima se registraron politraumatismos varios graves, compresión torácica abdominal y mecanismos intrínsecos de asfixia que provocaron el deceso de Gastón Duffau", sostuvo la segunda autopsia, quizá más preocupada y conservadora que la de Sileno en mantener como terreno de análisis el propio cuerpo humano. Habrá que reconocer que Sileno admitió, durante su testimonio, que realizó la autopsia apurado.

- Para colmo, el fiscal sostuvo que "los peritos forenses indicaron que dichas lesiones eran recientes y vitales y que no superaban los treinta minutos a la muerte de la víctima". Y, curiosa y coincidentemente, Bordenave recordó que todos los testigos del McDonald’s vieron a Duffau sin su remera, y que en su torso no exhibía ninguno del centenar de golpes que fueron detectados en la segunda autopsia.

Hoy alegarán Carlos Pousa Bogado, defensor del bonaerense Leonardo Brandán, y Rubén Fernández, del capitán Walter Cesari, jefe de la comisaría. Mañana será el turno de Miguel Racanelli, abogado de los otros policías, Luis Acuña, Mauro Ponti, Rubén Steingruber y Natalio Denaris. Habrá que recordar que un banquillo quedó vacío, ya que el sexto policía, David Maximiliano Mansilla, apareció ahorcado con una sábana mientras estaba bajo custodia del Servicio Penitenciario Bonaerense. El suicidio de Mansilla, al igual que antes el bisturí de Sileno, inscribió líneas fundamentales en el Guinness, luego de que se supo que Mansilla había pedido una audiencia con el juez y terminó desistiendo de la manera más terminante.
El juicio se realiza ante el Tribunal Oral 5 de La Matanza, integrado por los jueces Gabriela Silvia Rizzuto, Matías Mariano Deane y Javier Mario González.

28 de abril de 2009
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violentada toda la vida


Ocho años de prisión domiciliaria por matar al marido. Después de condenarla sin tener en cuenta su historia previa, los jueces de Puerto Madryn le dieron la mínima pena posible.
[Mariana Carbajal] Argentina. Le creyeron cuando relató su largo padecimiento de violencia cotidiana, malos tratos y humillaciones a los que la sometió por casi treinta años su concubino, Julio Rocha Rocabado, de 63 años. Pero no la exculparon de su muerte, ocurrida el 23 de marzo de 2007 en la vivienda que compartían, en Puerto Madryn, como consecuencia de las quemaduras que le provocó el agua hirviendo que le arrojó con una olla, después de haber sido agredida física y verbalmente y cuando él se encontraba recostado mandando mensajes de texto. Ayer, los jueces de la Cámara del Crimen de la ciudad chubutense condenaron a Valeria Pérez Aquino, de 58 años, boliviana, analfabeta, por homicidio simple a ocho años de cárcel. Le aplicaron la pena mínima –el máximo es de 25 años– bajo la modalidad de arresto domiciliario para que pueda cuidar de su hijo, de 27 años, que padece un grave retraso mental y tiene parálisis cerebral.
Además, el tribunal ordenó al Estado incluirla en un programa de alfabetización, para garantizar su derecho a recibir instrucción escolar, un derecho que le negó su pareja, quien –como quedó probado en el debate oral– le prohibía concurrir a clases. La sentencia fue duramente cuestionada por la delegada local de Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), Alejandra Tolosa, que siguió de cerca el caso y acompañó a la mujer durante el juicio: "La violencia que sufrió por más de veinte años no fue considerada por el tribunal. Los jueces sacaron una foto instantánea del momento en que ella le tiró el agua hirviendo pero no de las situaciones previas. Además, no tuvo traducción simultánea durante todo el debate oral, y ella habla la lengua quechua", señaló Tolosa. El organismo oficial estudia la presentación de un pedido de nulidad del juicio. La defensa de Pérez Aquino apelará.
Pérez Aquino vivía con su concubino hacía 35 años en la Argentina. Una y otra vez repitió en el juicio oral que no lo quiso matar, que ésa no fue su intención, que la noche del 23 de marzo él llegó a la casa borracho –como era habitual– y empezó a pegarle, la agarró de los pelos y la manoseó, exigiéndole la comida. Era más de la una de la madrugada y ella estaba acostada, durmiendo. Pérez Aquino contó que le pidió que se durmiera, le dijo que el hijo de ambos estaba despierto, pero él le decía que quería comer y le pedía que cocinara. Puso entonces el agua a calentar para prepararle una cena. En ese momento, el hombre se recostó en la cama que había en el living y empezó a mandar mensajes de texto con su celular supuestamente a otra mujer. Fue cuando Pérez Aquino le arrojó el agua hirviendo. Rocha Rocabado se cambió de ropa y fue al hospital. Falleció horas más tarde, porque el agua caliente ingresó en las cavidades nasales, boca y fauces, lo que provocó "un distrés respiratorio agudo severo".
La Cámara del Crimen de Puerto Madryn, integrada por Silvia Martos, Leonardo Pitcovsky y Rafael Luccelli, condenó la semana pasada a Pérez Aquino por homicidio simple. Ayer los magistrados dieron a conocer la pena y leyeron los fundamentos de la sentencia. Escucharon el fallo miembros de la colectividad boliviana, que acompañaron a la mujer, junto con Tolosa.
La sentencia fue muy distinta a la que recibió diez días atrás Graciela Aguirre, absuelta por el Tribunal Oral 4 de La Matanza, que entendió que mató con un cuchillo a su marido en defensa propia y de sus hijos. También Aguirre sufría desde hacía tiempo violencia de parte de su pareja.
"Ella no quiso matar, no tuvo la intención, sólo quiso alejarlo, sacárselo de encima", reafirmó ayer el abogado defensor de Pérez Aquino, Ricardo Antonio Sartor. Dijo a Página/12 que apelará el fallo. El informe de la psicóloga forense, Elsa Sánchez, da cuenta que la mujer "ha sufrido situaciones diarias de grave maltrato físico y psicológico".
En el juicio declaró como testigo Daisy Gonzales, también boliviana, vecina de la mujer. Dijo que conoció el cuadro que se vivía en la casa del matrimonio en el año 1985, pues concurría como agente sanitaria al hogar y allí vio íntimamente la relación famniliar, el maltrato y el mal carácter de Rocha Rocabado y la obediencia a la que estaba sometida toda la familia. Tras conocerse el fallo, Gonzales habló con este diario. "Ella ha vivido violencia toda su vida, todo ese tormento lo conocíamos en el barrio. Casi siempre había estado encerrada, como si fuera una vergüenza el hijo discapacitado. El la trataba muy mal, la ultrajaba."

¿Nunca intentó ella denunciarlo? –le preguntó a Gonzales este diario.
En Bolivia, por el machismo les enseñan a las mujeres a obedecer, a perdonar al marido. El le decía que no le iban a creer si iba a la policía, que era una oveja, que no sabía hablar, que ni siquiera era buena para darle hijos sanos. Vivió años y años de maltrato y violencia.

27 de febrero de 2009
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decapitó a su esposa


Ejecutivo de canal de televisión musulmán acusado de decapitar a su esposa en Nueva York.
[Carolyn Thompson] Orchard Park, Nueva York, Estados Unidos. El crimen rezuma una brutal ironía: una mujer decapitada, presuntamente por el marido del que se había separado, en la oficina del canal de televisión que la pareja fundó con la esperanza de contrarrestar los estereotipos musulmanes.
Muzzammil ‘Mo’ Hassan fue acusado de decapitar a su esposa la semana pasada, días después de que ella le pidiera el divorcio.
Las autoridades no han tratado el papel que pueden haber jugado la cultura o la religión, pero el asesinato dio origen a la especulación de que era una especie de ‘asesinato por honor’, que es más común en países al otro lado del mundo, incluyendo a la pareja nativa de Pakistán.
Los funerales públicos de Aasiya Hassan, 37, se celebraron el martes. Su marido de 44 años debe comparecer el miércoles ante el tribunal.
Los Hassans vivían en Orchard Park -un barrio acomodado de Buffalo que no había tenido un homicidio desde 1986- y empezaron allá la Bridges TV en 2004 con la intención de mejorar el entendimiento mutuo entre América del Norte, el Medio Oriente y el sudeste asiático. Se cree que el canal, disponible en Estados Unidos y Canadá, fue el primer canal por cable en inglés dirigido a la creciente población musulmana.
El jefe de policía de Orchard Park, Andrew Benz, dijo que sus agentes habían acudido a una llamada por un incidente doméstico que implicaba a la pareja, más recientemente el 6 de febrero, el día que Mo Hassan recibió los papeles del divorcio.
"Nunca le oí elevar la voz", dijo Paul Moskal, que trabó amistad con la pareja cuando era abogado del FBI en Buffalo. Moskal respondía preguntas en foros transmitidos en Bridges TV que buscaban mejorar las relaciones entre musulmanes-americanos y la policía.
"Su vida personal traicionaba lo que trataba de retratar en público", dijo Moskal.
El 12 de febrero, Hassan fue a la comisaría de policía y dijo a los agentes que su esposa estaba muerta en el canal.
"La encontramos en el suelo del pasillo entre las oficinas", dijo Benz. La cabeza de Aasiya Hassan estaba cerca de su cuerpo.
"No sé si el método para matarla significa algo", dijo el jefe de policía, que no quiso comentar sobre el tipo de arma utilizada. "Ciertamente queremos investigar todo lo que pueda significar algo. No es nada de normal".
Hassan no fue defendido por un abogado en la comparecencia inicial por cargos de homicidio en segundo grado. Ni la policía ni la oficina del fiscal de distrito del condado de Erie sabían si había contratado a un abogado.
La presidente de la Organización Nacional para las Mujeres, de Nueva York, Marcia Pappas, condenó a los fiscales por referirse a la muerte como un aparente caso de violencia intrafamiliar.
"Aparentemente, se trataba de una versión terrorista del asesinato por honor", se leía en una declaración de NOW.
Nadia Shahram, que enseña derecho de familia y el islam en la universidad en la Facultad de Leyes de Buffalo, dijo que el asesinato por honor es una práctica todavía aceptada entre musulmanes fanáticos que se sienten traicionados por sus esposas.
"Si una mujer, esposa o hija, quebranta la ley a la que es sometida por su marido o su padre, se justifica el asesinato por honor", dijo Shahram, que era una panelista habitual en un programa sobre derecho emitido por Bridges TV. "Pasa todo el tiempo. Se lo practica en países como Pakistán e India".
Conocidos dijeron que Mo Hassan no era un hombre demasiado religioso -sus colegas no le vieron orar nunca, por ejemplo. Pero parecía adherir a muchas prácticas tradicionales.
Nancy Sanders, el director de noticias del canal durante dos años y medio, recuerda que le pidió que apartara los pies durante la entrevista de trabajo para no ver sus piernas. Ella llevaba una falda y medias.
Tampoco dejaba entrar a mujeres en su oficina, a menos que su esposa estuviera allí, e impidió que el canal transmitiera un reportaje sobre la primera musulmana en ganar el título de Miss Inglaterra en 2005, dijo Sanders.
Conocidos de Aasiya Hassan dijeron que había estudiado arquitectura. Sanders la describió como obediente a su marido, y contó que llevó un hijab tradicional durante un tiempo, pero más tarde lo dejó sin dar explicaciones.
"Era guapa, menuda, de constitución delicada", dijo, "mientras que Mo ocupaba todo el marco de la puerta. Siempre lo vi como un gigante bueno".
Sander, que dejó Bridges TV hace un año, dijo que los colegas se contaban historias sobre la aparente violencia de Hassan, incluyendo una en que la empujó con el coche fuera de la carretera, pese a que llevaba a sus dos hijos. Aasiya misma nunca mencionó el asunto, dijo.
"No creo que haya sido un asesinato por honor", agregó Sanders. "Creo que fue un maltrato doméstico que se escapó de las manos".
El fiscal de distrito del condado de Erie, Frank Sedita, no respondió inmediatamente a la petición de la Associated Press de la copia de la orden de protección contra Mo Hassan. Los archivos del divorcio se encuentran sellados en Nueva York. El abogado de Aasiya Hassen no quiso revelar las razones de la petición de divorcio.
Hassan se graduó en la Simon School of Business en la Universidad de Rochester en 1996, de acuerdo a la página web del canal. Bridges transmite en todo Estados Unidos y Canadá en varios proveedores de cable y Verizon FiOS. El martes a las seis, el canal no estaba transmitiendo en el área de Buffalo.
El martes nadie cogía el teléfono en el canal y en la página web había un mensaje que decía que Bridges estaba consternado y pedía privacidad.


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26 de febrero de 2009
18 de febrero de 2009
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a puñaladas mató a niña de nueve


Un hombre abusó de una nena de 9 años y luego la mató de diecisiete puñaladas. Un crimen que conmovió a Villa Fiorito. La pequeña salió de hacer una compra en la verdulería del barrio y nunca más se la vio. Apareció en la casa de un hombre que vivía a pocos metros de la víctima. Los vecinos casi lo linchan. Y le destrozaron la casilla donde vivía.
[Pedro Lipcovich] Argentina. "Para protestar"; "Para pedir justicia", contestaban anoche vecinos de Murature al 1400, Villa Fiorito, cuando se les preguntaba por qué estaban a punto de quemar, en mitad de la calle, unas maderas viejas. El martes, una nena de nueve años –que había desaparecido al ir a hacer una compra– había sido encontrada muerta, con 17 puñaladas y rastros de violencia sexual, en la vivienda de un hombre que vivía a pocos metros. Los mismos vecinos, muchos de ellos muy jóvenes y que viven en situación de grave pobreza, se habían juntado para buscar a la niña y guiaron a la policía a la resolución del caso. El presunto agresor, cuando ya había sido detenido por la policía, fue sin embargo golpeado por vecinos, que después redujeron a escombros la casilla donde vivía.
La calle Murature, de Fiorito, está bordeada por casas humildes y, a la altura del 1400, se abre un pasaje angosto, largo y tortuoso, al que dan casillas muy pero muy pobres, de chapa y madera arruinada. En una de ellas vivía Marisol, que tenía nueve años. En otra vivía Pascual, el hombre de 23 años que, todo así lo indica, la mató. La chiquita había salido de su casa a comprar unos huevos: "Me dijo ‘Mami, dejá que voy yo de una corrida’", lloraba anoche Estela, su madre. Pasaron las horas, la niña no volvía y empezaron a buscarla.
"Yo había escuchado un grito, un solo grito –contó anoche Diego Martín Gómez, de 18 años–, pero acá hay muchos chicos y es común que griten; después los policías me dijeron que tuvo que ser entonces cuando la mataron." El fue uno de los que, a las ocho y media de la noche del martes, guiaron a la policía a la casilla donde estaba el cadáver. Diego había sospechado cuando, por entre los listones de la puerta precaria, alcanzó a ver "unos huevos rotos en el suelo; entonces le pregunté a la madre de Marisol si la había mandado a comprar huevos blancos y dijo que sí, y éstos eran blancos". El vio el cadáver: "Ella estaba envuelta en un colchón atado. Al lado había una pala, yo creo que él pensaba enterrarla ahí".
Con orden de la fiscalía de turno, policías de la seccional quinta de Lomas de Zamora entraron en la casilla. A Pascual lo habían ido a buscar a casa del hermano, que vive a tres cuadras. Los policías lo detuvieron pero, según un testigo, "se tiró del patrullero; no estaba esposado y lo agarraron como 60 vecinos". Le pegaron hasta que la policía lo rescató. Anoche estaba internado en el hospital Iriarte de Quilmes, bajo custodia. El hermano, también sospechoso en el caso, permanecía prófugo.
En la tarde de ayer, de la precaria casilla de Pascual sólo quedaban escombros. Varios vecinos, se decía que entre ellos el padre de la víctima, la habían destruido a mazazos. La cama turca rota y una mesa de madera de cajón, percudida, esperaban ser quemadas en la calle.
Ayer a la tarde se conocieron resultados de la autopsia. Según fuentes policiales, la niña sufrió diecisiete puñaladas en la cara, la cabeza, el torso y la espalda, aparentemente con un cuchillo del tipo tramontina. Además, según las mismas fuentes, tenía signos de abuso sexual: "Si bien no fue penetrada, tenía un hematoma en la zona vulvar y lesión post mortem en el ano".
"Nunca hubiéramos pensado que él le hiciera una cosa así a la nena. La madre de la nena los crió, a él y al hermano", decían los vecinos. "Pero si ayer, cuando la nena se perdió, él le dijo a la madre que la iba a buscar." El ahora criminal había estado preso tres años, por delitos contra la propiedad. "Hace seis meses salió. Tuvo un trabajo que le duró tres meses y medio, en la construcción, y después volvió a robar", contaban ayer. También necesitaba dinero para "pipa y encendedor", acotó Ludmila, de 16 años –que ayudó el martes a buscar a Marisol–, refiriéndose a la adicción al paco que afectaba a Pascual.
Omar, cuñado del padre de la niña asesinada, también vive en el pasaje de la calle Murature, desde luego conocía al homicida y espontáneamente reconstruyó su historia: "Cuando era chico, la madre se suicidó, se mató de un tiro en la cabeza. Después el padre, que trabajaba en el Mercado Central, se quedó dormido delante de un camión, que le pasó por encima. Con la indemnización que le dieron se compró la casilla". Plata que le robaron, porque todo el pasaje está sobre la traza de una calle que nunca se abrió. "Cuando hay elecciones siempre vienen y prometen que nos van a dar lugares para vivir y que van a abrir la calle", dicen los vecinos.
Los ojos de Omar, que tiene diez hijos, estaban anoche llenos de lágrimas: "Yo había estado por salir de casa. Si hubiera estado afuera, si la hubiera visto a la nena cuando salió a comprar, esto no habría pasado", se reprochaba. También estaban rojos los ojos de Juan, primo de los padres de la nena, que lleva tatuado en el pecho el nombre "Tobías", de su hijo de tres años. "Es que estamos sin dormir", explicó.
Ayer a la tarde, los padres de la nena asesinada, junto con otros vecinos, se manifestaron ante la comisaría del barrio, a tres cuadras. Unos pocos agentes de la Guardia de Infantería, con sus cascos y escudos, bastaron para contenerlos.
Los restos de la niña iban a ser velados desde las 19 de ayer, a media cuadra del pasaje de Murature. Fue a esa hora cuando los vecinos cortaron la calle para pedir justicia.
El caso tiene cierto parecido con el del 20 de febrero de 2004, cuando, en Villa Tranquila, Avellaneda, apareció el cadáver de Yésica Martínez, de nueve años, en una cámara séptica de la vivienda de Héctor Sánchez, vecina a la de Yésica. Esta era buscada por la policía desde octubre de 2003.

26 de febrero de 2009
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mató a la novia de su papá


Niño de once acusado de asesinar a la novia de su padre.
[Ramit Plushnick-Masti] Wampum, Pensilvania, Estados Unidos. Jordan Brown, un niño de quinto, abordó el autobús y se dirigió a la escuela como lo hacía la mayoría de las otras mañanas en este pueblo rural al oeste de Pensilvania.
Pero según las autoridades, antes de salir de casa el viernes el niño había asesinado a la novia embarazada de su padre, disparándole en la nuca cuando ella yacía en cama. Luego colocó la escopeta calibre 20, modelo juvenil, en su cuarto antes de salir para coger el bus, dice la policía.
Brown fue acusado el sábado, como adulto, por el homicidio de Kenzie Marie Houk, 26, que llevaba ocho meses de embarazo, declaró el fiscal de distrito del condado de Lawrence, John Bongivengo. El feto de Houk murió en pocos minutos, debido a la falta de oxígeno, dijo el juez de instrucción del condado de Lawrence, Russell Noga.
Familiares y amigos de Houk, que se reunieron en casa de sus padres el sábado noche, dijeron a la Associated Press que en el pasado habían tenido problemas con el niño.
"En realidad le dijo a mi hijo lo que le quería hacer a ella", dijo el cuñado de Houk, Jason Kraner. "Tenían problemas de celos".
La Policía del Estado de Pensilvania encontró el cuerpo de Houk en una granja alquilada después de que su hermana de cuatro años dijera a unos jardineros en la propiedad que pensaba que su madre estaba muerta, dijo Bongivengo.
El niño dijo a la policía que había una camioneta negra en la propiedad esa mañana -posiblemente del hombre que alimenta a las vacas-, obligando a los detectives a seguir una pista falsa durante unas cinco horas, dijo Bongivengo. Las inconsistencias en la descripción de la camioneta que hizo Brown convencieron a la policía de volver a interrogar a la niña de siete años de Houk, que implicó al niño en el asesinato, dijo Bongivengo. Policías del estado fueron a la escuela a detener al niño.
"Ella no presenció el asesinato. Lo vio con lo que cree que era una escopeta y oyó un chasquido fuerte", dijo Bongivengo. El arma fue encontrada en una "ubicación que creemos es el dormitorio del acusado".
Brown fue imputado y está detenido en la Cárcel del Condado de Lawrence. La audiencia preliminar se celebrará este jueves.
"Un niño de once: ¿Qué motivos habrá tenido para matar a alguien?", dijo el padre de Houk, Jack Houk. "Quizás estaba celoso de mi hija y el bebé y pensó que sería dominado.
El abogado defensor Dennis Elisco dijo que piensa solicitar el lunes que el niño sea dejado en libertad bajo fianza y que el caso sea trasladado al tribunal de menores. Elisco y la policía dijeron que no tienen claro el motivo del asesinato.
Elisco dijo que espera ver las evidencias físicas que relacionan a su joven cliente con el asesinato.
"No creo que sepa lo que está pasando", dijo. "Salí de ahí pensando que era inocente. No creo que lo haya hecho Jordan".
El padre del niño, Christopher Brown, está "destrozado" y no tenía ningún indicio de que su hijo tenía problemas con Houk, dijo Elisco.
"Ahora está en estado de shock e incredulidad", dijo.
La escopeta utilizada fue diseñada para niños y tiene la culata más corta. Esas armas no necesitan ser inscritas, dijo Bongivengo. Jack Houk, 57, dijo que el niño y el padre acostumbraban a practicar tiro detrás de su granja y los dos disfrutaban salir de cacería.
Wampum está a unos de setenta kilómetros de Pittsburgh.

22 de febrero de 2009
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adn lo libra de la muerte


Adn de ex acusado en el corredor de la muerte no se reencontró en las evidencias.
[Rose French] Nashville, Tennesee, Estados Unidos. El ADN de evidencias claves en el asesinato de una mujer de Tennessee no coincide con el ADN del hombre que pasó más de dos décadas en el corredor de la muerte acusado de su asesinato, de acuerdo a nuevos análisis de laboratorio del FBI.
Paul House, 47, que usa una silla de ruedas porque desarrolló esclerosis múltiple en la cárcel, fue condenado por el asesinato de Carolyn Muncey hace casi veintitrés años. Pero la acusación en su contra ha estado envuelta en dudas durante años debido al análisis de ADN, que entonces no estaba disponible.
House fue liberado el año pasado después de que la Corte Suprema concluyera que ningún jurado razonable lo encontraría culpable sobre la base del análisis del ADN en las manchas de semen en la ropa de Muncey. Las autoridades dijeron que él había logrado que Muncey se asomara de su destartalada cabaña para golpearla, asesinarla y arrojar luego su cuerpo por una alcantarilla. No hubo testigos.
La corte también dijo que los abogados de House ofrecieron nuevos testigos que proporcionaron "evidencias substantivas que apuntan hacia otro sospechoso": Hubert, el marido de Muncey.
Los nuevos análisis del FBI examinaron la sangre encontrada en las uñas de Carolyn Muncey y las colillas de cigarrillos halladas cerca de su cuerpo y determinaron que el ADN no pertenece a House ni a la víctima sino a una tercera persona no identificada. El ADN tampoco corresponde al de Hubert Muncey, que ha negado siempre toda participación en el asesinato y cree que House es culpable.
Sin embargo, el fiscal Paul Phillips quiere un nuevo juicio para House.
"Lo que sugieren las evidencias es que pueden haber habido otros implicados en el crimen, además de House", dijo.
El defensor público federal Stephen Kissinger, que quiere que los tribunales dejen de procesar a House, presentó el jueves el informe del laboratorio a la Sexta Corte de Apelaciones de Distrito de Cincinnati.
"Creo que las evidencias son abrumadoras en el sentido de que Phillips no tiene ningún fundamento para volver a juzgar el caso, para perseguirlo por un asesinato que él claramente no cometió", dijo Kissinger.
House será procesado nuevamente el 1 de junio, casi tres años después de la recomendación de la Corte Suprema mencionando sus dudas sobre la autoría del crimen. El estado ya no pide la pena de muerte.
Abogados defensores se han quejado sobre la lentitud mostrada para deponer los cargos contra House, que fue liberado en julio y quedó al cuidado de su madre en su casa en Crossville, a unos 160 kilómetros al este de Nashville.
El año pasado un juez federal ordenó el año que el caso fue tratado con rapidez. Pero la fecha del juicio fue aplazada hasta el 1 de junio para dar más tiempo al abogado de House.
Kissinger dice que el estado también ha retrasado la entrega de informes sobre las evidencias.
"En lo esencial lo están estirando, con la esperanza de encontrar alguna prueba contra House, porque ahora no tienen ninguna", dijo Kissinger.

21 de febrero de 2009
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mató a sus hermanastros


Un niño confiesa que mató a sus 2 hermanastros. El menor apuñaló a una niña de su edad y ahorcó a otro de 4 años. Tras el crimen, eliminó las evidencias. Su padre era concubino de la madre de las víctimas, con quienes convivía.
El Alto, Bolivia. Cuando los miembros de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC) de El Alto recogieron los cadáveres de dos niños el miércoles, no imaginaban que, en menos de 24 horas, la investigación revelaría una truculenta historia protagonizada por un niño de 13 años de edad.
El miércoles, cerca de las 19.30, personal de la FELCC hizo el levantamiento legal de los restos de una niña de 13 años de edad y de un niño de cuatro, de un lote baldío ubicado en Villa Mercurio (El Alto). Hasta entonces se desconocía que las víctimas eran hermanos.
El comandante de la FELCC El Alto, Ramiro Cossío, informó que la niña "presentaba dos heridas producidas por un arma punzocortante: una en el pecho y la otra a la altura de la cintura, en tanto que el niño tenía señales de haber sido ahorcado".
Menos de 12 horas después, una pareja de cónyuges acudió a la policía para informar de la desaparición de sus hijos.
"El hombre, don Manuel, y su concubina, Lucy, informaron que desde el miércoles no encontraban a los hijos de ella. Como la descripción de los niños extraviados correspondía a los cuerpos hallados, procedimos con la investigación", recordó Cossío.
Las pesquisas se trasladaron al hogar en el que la pareja vivía junto con cuatro menores de edad, las víctimas (Yoselín y Josué), hijos de Lucy, y la progenie de Manuel, una niña de 8 años y un niño de 13, quien, según el relato de la policía, no pudo ocultar su nerviosismo al ver a los uniformados y confesó ser el asesino.
En su declaración frente a las autoridades, el niño reconoció haber matado a sus hermanastros a consecuencia de un ataque de ira que, según Cossío, fue provocado porque "cuando llegó a su casa comprobó que su madrastra no había preparado la comida y que ella (Lucy) sólo dejó dinero para (la alimentación) de sus hijos" biológicos.
El menor se habría lamentado porque él y su hermanita de 8 años de edad no tenían qué comer. Así, cuando Yoselín (13) ingresó al domicilio, a las 13.00, su hermanastro la atacó enfurecido con un arma punzocortante. La autopsia reveló que la herida atravesó el corazón de la niña.
El homicida confeso arrastró a Yoselín, al parecer aún viva, hasta el dormitorio de la niña, donde clavó otro puñal en su hígado. "Pero, se dio cuenta de que Josué (4) vio lo ocurrido y procedió a ahorcar al niño", agregó el fiscal Gregorio Blanco, encargado de la investigación del hecho.
Cossío sostuvo que en su declaración, "el niño dijo ‘me cansé de apretar la cuerda’, por lo que hundió la cabeza de su hermanastro en un balde con agua".
La autopsia, realizada anoche en el Hospital de Clínicas, confirmó que Josué falleció asfixiado.
Con la ayuda de su primo de 10 años de edad, el autor confeso ocultó los cadáveres en el patio de la vivienda, mientras ambos limpiaron la habitación. Para no asustar a su hermana de 8 años, la envió a realizar una compra.
Posteriormente, ambos colocaron los restos en una carretilla y los taparon con ramas, maleza y hojarasca para transportarlos a otro lugar. "Aproximadamente a las 16.00, a plena luz del día, el sindicado y el otro menor transportaron a las víctimas por 14 o 15 cuadras. En el camino se deshicieron del arma punzocortante y de los trapos con los que limpiaron la escena del crimen, al botarlos en un camión basurero que pasó por allí", agregó Cossío.
Fue entonces que los cadáveres fueron lanzados al lote donde fueron encontrados más tarde.
Cuando el oficial a cargo de la investigación le preguntó al niño por qué se deshizo de las evidencias, el menor respondió que "eso es lo que muestran en la tele, hay que evitar que encuentren algo".
Blanco adelantó que el acusado ingresó al Centro de Terapia Varones mientras continúa la investigación. Aseguró que la Fiscal del Menor ya fue notificada.
Blanco advirtió que las pesquisas continúan, ya que "hay que determinar en qué condición vivían los menores involucrados".
Según datos preliminares de la investigación, habría "resentimiento e incomprensión" en ese núcleo familiar, dijo el fiscal.
"Al parecer, la mujer mostraba favoritismo hacia sus propios hijos. Pero, eso lo sabremos mejor cuando la pareja, que vive en concubinato, declare". Asimismo, se solicitará que el sindicado sea evaluado psicológicamente.
El padre biológico de las víctimas prestó testimonio anoche sobre su separación de Lucy.

Cronología del Crimen
Miércoles, 13.00 El niño de 13 años ataca a su hermanastra Yoselín con un arma punzocortante. Después de matarla, procede a ahorcar a Josué, de 4 años.

Miércoles, 16.00 El sindicado y su primo de 10 años transportan los cuerpos hasta un lote baldío a 14 o 15 cuadras de la casa. Se deshacen de las evidencias.

Miércoles, 19.30 Miembros de la FELCC alteña levantan los cuerpos sin vida de Yoselín y Josué del terreno en Villa Mercurio, donde fueron abandonados.

Jueves, 9.00 Tras confirmar la identidad de los menores, los investigadores acuden al domicilio, donde el niño confiesa haber matado a sus hermanastros.

20 de febrero de 2009
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las víctimas pueden tener razón


Un tribunal absolvió a una mujer que mató a su pareja al considerar que actuó en "legítima defensa". Graciela Aguirre había denunciado a su pareja varias veces por violencia doméstica, pero no le hicieron caso. Un día salió en defensa de su hija, forcejeó con él y le cortó la garganta.
[Emilio Ruchansky] Argentina. Graciela Aguirre fue a declarar con los senos al aire, descalza, golpeada y toda ensangrentada. Habían pasado sólo cuatro horas de la muerte de su pareja, Ricardo Avila, luego de que ella le asestara el filo de un cuchillo en la garganta para defender a su hija. "No quise matarlo, fue un accidente. Yo quería que soltara a la nena, la tenía agarrada de los pelos y ella se había metido para defenderme", dice ahora, sentada bajo un limonero en el jardín de la casa de sus padres, en El Palomar, donde pasó un año y medio bajo prisión domiciliaria. Ayer, la Justicia la absolvió por entender que lo suyo fue en defensa propia y de sus hijos, aunque hacia rato que esta mujer merodeaba las comisarías de su barrio para que encarcelen a su pareja, al menos, "hasta que se le pase la borrachera". Aguirre dice que nunca la tomaron en serio y se lamenta: "Se pudo haber evitado".
La pareja se conoció a través de una amiga de Aguirre que salía con el hermano de Avila. "Y al principio me pareció un tipo dulce, amable, atento. No era Robert Redford, pero pegamos onda... era muy chistoso y nos divertíamos mucho", recuerda Aguirre, "pero un día mostró la hilacha". Fue durante el cumpleaños de ella en la casa que compartían en Ramos Mejía y mientras jugaban a las cartas con los padres de Aguirre. "Mi viejo le hizo un chiste tonto, porque mi pareja lo estaba paliceando al truco. Entonces mi papá le dijo: ‘Donde te comprastes las cartas’. Y él se sacó, tiró todo, tuvimos que salir corriendo del departamento", cuenta la mujer.
Después vino el embarazo y siguió la violencia. Avila trabajaba en el sector de mantenimiento de una facultad y volvía borracho a casa. "Tomaba cerveza, vino, vodka, o lo que le pusieran en el vaso. Yo quería creer que estaba nervioso porque iba a tener un hijo, trataba de justificarlo", reconoce la mujer. Ayer relató ante el Tribunal Oral Criminal 4 de La Matanza que fue golpeada, y mucho, durante el embarazo. "Yo me fui de mi casa, pero él me seguía, me amenazaba por teléfono, amenazaba a mi familia, decía que me iba a prender fuego, que volviera con él que iba a cambiar, que no me iba a levantar más la mano, que si no volvía me prendía fuego la casa de mi mamá o que sino me iba a matar", asegura Aguirre.
Su pareja era muy grande, físicamente hablando. Medía aproximadamente dos metros y pesaba más de 100 kilos. Ella mide un metro y medio, tuvo de bebé un ataque de polio severo y camina con dificultad. El la trataba de "puta de mierda", le repetía que tenía que darle gracias por estar con ella y que era "una inservible". El maltrato era cotidiano y cada vez que acudía a la comisaría la entretenían un rato o le aconsejaban buscarse un abogado (aunque ella no podía pagarlo).
La noche del 4 de junio de 2007, Avila regresó demasiado borracho y más violento que de costumbre: "Se había tomado una botella entera de vodka". Esa noche, Aguirre le comentó que había fideos con tuco para cenar y él le respondió: "Metételos en el culo". Luego comenzó a insultarla y la agarró de los pelos. Ella le pidió a su hija, que había tenido con otra pareja, que llamara a la comisaría. En ese momento, contó la mujer al tribunal, Avila le dio un "sopapo" a su hijo de 4 años, dejándole un ojo morado, y le tiró un vaso de vidrio por la cabeza a la hija, al tiempo que le arrancó el teléfono de las manos. Luego tomó un cuchillo.
"Mi idea era sacárselo de la mano, forcejeamos, tratamos de empujarlo para que se caiga o suelte el cuchillo, él se cayó, cuando se cae suelta el cuchillo pero lo vuelve a agarrar, mi hija se pone en el medio como defendiéndome a mí y él le empieza a tirar puñaladas", declaró la mujer. Después le clavó el cuchillo en el cuello. "Traté de taparle la herida, pero no pude hacer nada", contó en su momento, y entre lágrimas, ante el juez de Garantías, Norberto Ochipinti.
Ayer, en su alegato, el fiscal Ariel Panzoni se abstuvo de acusarla: argumentó que había actuado en "legítima defensa. El tribunal, integrado por Gerardo Gayol y Franco Fiumara, hizo efectiva la medida. Pocas horas después, cuando recibió a Página/12, Aguirre todavía lucía la tobillera electrónica en la pierna derecha.
"No entiendo por qué el fiscal de instrucción (Guillermo Bordenave) no me creyó que había sido un accidente", protesta, rodeada de camarógrafos, abogados y toda su familia. Aguirre se ríe cuando el cronista resalta su oportuna decisión de no casarse con Avila. Es que el Código Penal permite a los fiscales exigir la pena de reclusión perpetua cuando se trata del homicidio de un cónyuge (sin embargo, la ley prevé una baja de la calificación en "casos excepcionales" o "para maridos borrachos", como admiten algunos jueces). Aguirre fue acusada de homicidio simple, un delito con penas de 8 a 25 años. "El fiscal de instrucción propuso la pena más alta y más cruel que le podía dar, porque Aguirre no estaba casada", dice Carlos Pousa Bogado, defensor de la mujer, convertido en su manager ante la prensa amontonada en el jardín.
"Ese fiscal nunca quiso escuchar el testimonio de la hija, tenía los mismo elementos que ahora tiene el fiscal de juicio y no hizo nada", machaca el letrado. "Mi cliente pasó seis meses y medio presa en una comisaría, antes que le dieran la reclusión domiciliaria", sigue, sin dejar de perder de vista a su defendida, que se toma cinco minutos para fumar un cigarrillo. Su madre, que ceba mate en tres calabazas y llena de bebida los vasos desperdigados por la casa, la reta en público: "Nena, dejá el pucho". "Ya se me pasó la ansiedad, estoy contenta", le responde. El clima es de felicidad y cansancio. "Yo tenía fe, pero ella estaba desilusionada. Se pasó todo el tiempo viendo la tele, leyendo los diarios y cuidando a sus chicos, no quería hacer otra cosa. Estaba obsesionada con el juicio", cuenta la madre.
Sentada en las faldas de una amiga, la hija de Aguirre ve "en vivo" a su madre, desde el televisor de la cocina. Ambas quieren volver al departamento de Ramos Mejía y empezar de nuevo. Aguirre cree que le va a costar conseguir trabajo y si no lo logra, tratará de hacer el secundario. Quiere disfrutar la vida, y por el momento, eso excluye a los hombres. Más de una vez, los periodistas y los fiscales le preguntaron por qué no dejó a su pareja. Una pregunta que ella responde con cara de nada y pensando, como confiesa a Página/12, que le da rabia. "Quisiera que se pusieran en mis zapatillas", pide furiosa, "antes de hablar tantas boludeces".

El Fiscal Que La Encarceló
Los defensores de Graciela Aguirre le pidieron al tribunal que informe a la Procuración General bonaerense sobre el accionar del fiscal de primera instancia que la procesó y detuvo por homicidio simple, con el fin de que se lo sancione.
Los abogados Carlos Pousá Bogado y Daniel Borojovich formularon este reclamo al Tribunal Oral Criminal 4 de La Matanza, que absolvió a la mujer luego de que el fiscal de juicio Ariel Panzoni desistiera de acusarla. Los miembros del tribunal hicieron lugar a esa petición y a la de solicitar a la Suprema Corte de Justicia bonaerense que arbitre medidas que eviten situaciones similares con mujeres víctimas de violencia de género.
El reclamo de los defensores fue en contra del fiscal Guillermo Bordenave, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 3 (UFI3) de La Matanza, que detuvo a Aguirre por el "homicidio simple" de su concubino Ricardo Avila y elevó la causa a juicio oral con esa carátula, que ayer fue desestimada. "Fueron fundamentales los dichos de los testigos, pero ellos han dicho en esta sala de debate lo mismo que le dijeron al fiscal de instrucción. El ministerio público no se equivocó, se equivocó un individuo que forma parte del ministerio público", dijo Pousá Bogado.

17 de febrero de 2009
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