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página roja

horror en una casa de adrogué


Un abogado descuartizado y repartido entre la bañadera y el freezer. Ricardo Fariña, de 62 años, faltaba de sus lugares habituales desde hacía dos meses. La hermana, con quien no se comunicaba desde hacía tiempo, lo descubrió descuartizado en su casa en Adrogué. La policía evalúa un arrebato pasional.
Argentina. El caso es espeluznante por donde se lo mire. Un abogado de Adrogué fue asesinado, descuartizado y repartido en diferentes rincones de su casa. El hombre, Ricardo Fariña, de 62 años, estaba ausente desde hacía varias semanas. Su hermana pasó por su casa preocupada, en la calle Juncal 935. Cuando entró al lugar descubrió, en el baño, partes del cuerpo de su hermano, dentro de la bañadera y cubiertos con cal. Cuando llegó la policía encontró a la mujer hecha un guiñapo de nervios y los restos de Fariña en la bañadera, pero también diseminados bajo la cama y en el freezer. Las puertas de la vivienda estaban cerradas con llave y no se notaba, a simple vista, desorden o robo de objetos de valor. Incluso sobre la mesa había dinero, estaban las llaves del Peugeot 206, el auto en el estacionamiento y un revólver que le pertenecía que no había sido tocado. Por ese motivo, inicialmente, la policía considera como hipótesis el crimen pasional o por algún tipo de vínculo personal, pero descartó por el momento el de robo.
Ricardo Fariña, abogado de 62 años, vivía solo en su casa de Juncal 935, entre General Paz y Rosales, apenas a tres cuadras de la estación Adrogué, en el partido de Almirante Brown. En el barrio y sus amigos y familiares lo conocían como Richard. Al parecer, desde hacía varias semanas Richard no frecuentaba ninguno de los lugares adonde solía ir. La hermana, que aparentemente no lo veía desde hacía varios meses, preocupada por la ausencia (desde hacía veinte días que ni siquiera respondía sus llamados ni sus mails), decidió pasar por la casa, para lo que contaba con una llave que el mismo Fariña le había proporcionado tiempo antes.
Llegó a la casa de Juncal un poco antes de las cuatro de la tarde. Tocó el timbre, pero no le contestaron. Dudó un poco, tomó la llave y abrió la puerta. Susurró "Richard", en voz baja, más que por creerlo dormido por no despertar a sus propios fantasmas. "Richard", susurraba mientras avanzaba casi al tanteo. Adentro, al principio no vio desorden. Estaban las llaves del auto, en fin, nada que llamara la atención salvo la ausencia. Y salvo esas manchas blancas quizás pisadas, quizás no, pero raras manchas blancas, especialmente alrededor del baño.
No sabía de qué se trataba, pero tampoco le parecía normal. Se acercó al baño, tomó el picaporte, golpeó o preguntó suavemente "¿sos vos Richard?", nadie contestó, y entró.
El grito fue desgarrador. El cuadro horrendo e indescriptible. Un cuerpo destrozado, que no podía ser su hermano, que había sido semicubierto con cal. Con horrorosas náuseas, al borde del desmayo y en medio de un grito desolador, salió como pudo del baño, tanteó hasta el teléfono, intentó marcar hasta que alcanzó una incomprensible y vaga serenidad y llamó a la policía. Al rato, llegaban los uniformados. Tal como lo vio la hermana, estaba el cuerpo de Fariña trozado en la bañadera y cubierto de cal. En el freezer encontraron los brazos y bajo la cama, en una bolsa, la cabeza.
Casi de inmediato, descartaron el robo. Por qué. Las puertas de la casa estaban cerradas con llave, tal como relató la hermana, es decir que alguien que tenía una llave en su poder salió y cerró, y pudo entrar o el propio Richard le abrió la puerta. En el interior, como había dicho la hermana, los policías no encontraron vestigios de desorden. Tampoco parecían faltar objetos de valor, típicos botines de un asalto. Incluso, a la vista estaban las llaves del Peugeot 206, propiedad de Fariña, que además estaba estacionado en el garaje de la casa. Sobre la mesa, también encontraron dinero que no había sido tocado.
Por otro lado, la información que fueron recibiendo muy rápidamente sobre el tipo de vida que llevaba Richard apuntó a una variedad importante de relaciones sentimentales, varias novias, y una serie de reacciones violentas de parte de hombres quizá vinculados a algunas de esas mujeres. En una ocasión, según refirió una fuente policial, Richard fue atacado por un hombre a machetazos y a duras penas logró escabullirse.
Fariña, además, parece que estaba de novio con una mujer que sufría algún tipo de problema psiquiátrico. Toda esa información y el estado casi sin desorden de la casa abrió entre los sabuesos la idea de que Richard había sido víctima de un ataque de ira pasional. "Esta investigación recién empieza, pero por la saña empleada se trataría claramente de un crimen pasional", aclaró con seguridad una fuente policial. Ahora, como primer paso, los investigadores están tras los pasos de la novia.
En la causa por homicidio interviene la comisaría de Adrogué, la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Almirante Brown y la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 13 del Departamento Judicial Lomas de Zamora, a cargo de César Lucero.

5 de agosto de 2009
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pastor con esposas de ocho


La casaron con un pastor a los ocho años.
[Jon Gambrell] Texarkana, Arkansas. Una niña de nueve era considerada demasiado joven para responder el teléfono de la oficina en la residencia evangélica de Tony Alamo, pero suficientemente madura para que tuviera frecuentemente sexo con el ministro, dijo en el juicio federal por cargos de pedofilia.
La mujer, ahora de dieciocho, declaró que esquivó las cámaras de seguridad y guardias para escapar de la residencia en 2006. El jueves, su testimonio dejó a los jurados con los ojos enrojecidos y moviendo sus cabezas.
Este viernes volverá al estrado para ser interrogada por el equipo de la defensa de Alamo.
Alamo, 74, es mencionado en la acusación por diez cargos de que cruzaba con niñas los límites del estado para tener sexo con ellas. Sus abogados dicen que las niñas salían del estado para hacer trabajo pastoral, y dice que el gobierno lo está persiguiendo. Se ha declarado inocente.
Sus abogados han dejado en gran parte de lado los cargos sobre sexo y matrimonio con menores, aunque han cuestionado la memoria de los testigos o si no habían sido instruidos por las autoridades.
La testigo adolescente dijo que Alamo se "casó" con ella cuando ella tenía ocho años y le metió mano después de la boda. Dijo que empezó a tener sexo con ella a sus nueve y estaba en tercero. También tomó fotos explícitas de ella ese año con una cámara instantánea y, mirándolas, le dijo que era una "puta". Dijo que no lo entendió, pero Alamo le dijo que era algo bueno.
Dijo que una vez le preguntó al ministro por qué la había elegido a ella.
"Me dijo: ‘Porque eras tan guapa’", dijo en el estrado de testigos. "No se casó conmigo por voluntad divina, sino simplemente porque me encontraba guapa".
La Associated Press no identifica a la mujer porque en general no se identifica a los que denuncian que han sido víctimas de crímenes sexuales.
La mujer describe dos viajes a casa de sus padres en Oklahoma, que terminaron cuando Alamo la llamó a su residencia en Arkansas para tener sexo. Esos viajes son mencionados en la acusación.
La mujer dijo a los jurados que colaboraba con el ministro, pero que no le permitían responder el teléfono.
"Era demasiado joven", dijo.
Su testimonio se produce después de que otra ex novia menor de edad dijo que "se casó" con Alamo a los catorce, [en una ceremonia] con cuchicheos apresurados en horas de visita en una cárcel federal donde él cumplía una condena por evasión de impuestos. Las otras esposas de Alamo hacían de vigías.
"Nos agachábamos muy juntas, para que las cámaras no pudieran captar nada", dijo, llorando.
El miércoles una mujer de Florida que declaró contra Alamo dijo que se había "casado" con él a los quince y objetó que Alamo tomara una novia de ocho. Una mujer de Texas dijo a los jurados que el ministro le restaba importancia al hecho de que llevara a una niña para el camino, como esposa y pareja sexual.
"Era increíble que pudiera hacerlo sin pagar las consecuencias", dijo.
Si lo condenan, Alamo podrá ser condenado a una pena de diez años de prisión y una multa de 250 mil dólares por cada uno de los cargos en su contra. Está detenido sin posibilidad de fianza.

24 de julio de 2009
17 de julio de 2009
©pocono record 
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en la mente de un asesino


Un asesino disfrazado de Santa Claus. Bruce Pardo pasó meses reuniendo armas y planificando la masacre de vísperas de Navidad, de su ex esposa y otras ocho personas.
[Tami Abdollah] Era casi medianoche cuando un hombretón bajó de su Dodge azul de alquiler y se acercó a la casa de ladrillos al fondo de una calle sin salida en Covina. Llevaba un traje de Santa Claus hecho a mano, con protectores de zapatos, barba, gafas y guantes. Para nada sospechoso. Era vísperas de Navidad.
Pero debajo de la ropa llevaba ropa de calle negra, cinco revólveres de 9 milímetros y diecisiete mil dólares en efectivo, amarrado con plástico a su cuerpo. Llevaba un compresor envuelto en papel de Navidad, con combustible de alto octanaje. En un zapato guardaba un boleto para un vuelo con la Northwest Airlines, hacia Moline, Illinois.
El hombre golpeó a la puerta. Dentro terminaba una fiesta de Navidad, y los familiares de Sylvia Pardo se habían reunido cerca de la puerta para despedirse.
La puerta se abrió y una niña de ocho años corrió hacia Santa Claus, que le disparó a la cabeza. Luego entró a la casa y abrió el fuego. La hermana de Sylvia marcaba frenéticamente el 911.
"Su nombre", le dijo a la telefonista, "es Bruce Pardo".

En la masacre de Knollcrest Drive murieron nueve personas, incluyendo a la ex esposa de Pardo y sus padres. Pardo, 45, se suicidó unas horas después.
Seis meses después se ha hecho un retrato más completo del asesino y del crimen, sobre la base de entrevistas con familiares, amigos y detectives. El FBI y la policía de Covina están creado un retrato criminal de Pardo, en su pesquisa sobre la causa de una de las peores masacres del condado de Los Angeles.
Aunque atormentado privadamente por el deterioro de su matrimonio, en público Pardo brillaba de simpatía y generosidad. Ni el más íntimo de sus amigos podría haber intuido que en junio pasado, antes de que su divorcio fuera definitivo, había empezado a almacenar en secreto todo un arsenal y estaba elaborando un elaborado plan de escape.
Cuando crecía en el Valle de San Fernando en los años setenta, Pardo, hijo de un ingeniero, mostró cierta disposición por las matemáticas. Después de graduarse en la Escuela Secundaria Politécnica John H. Francis en Sun Valley, se marchó a estudiar informática en la Cal State Northridge.
Le encantaba ser el centro de la atención. En su graduación en Cal State, llevó una muñeca inflable de tamaño natural.
Sus amigos y colegas lo recuerdan como un tipo excepcionalmente inteligente y consiguió una posición como ingeniero de software en el Jet Propulsion Laboratory en La Cañada Flintridge. Pero no era el empleado más industrioso. Parecía disfrutar de la posibilidad de burlarse del sistema. Una vez, recordó un colega, se metió en el sistema informático JPL para informarse sobre los salarios de sus colegas. Parecía hacer lo que quería, desapareciendo después de una fresca nevada para volver bronceado, excepto los ojos.
En 1988, a los veinticuatro, Pardo se comprometió con una colega de JPL. Invitaron a 250 personas a la boda en San Francisco Mission. Pardo no tenía demasiado dinero, y en esa época estaba viviendo con su madre. Así que la novia canibalizó sus ahorros para pagar la recepción en un club de campo y dos reservas de luna de miel en Tahití.
El día de la boda, el 17 de junio de 1989, su novia, así como su hermano Brad y su madre, Nancy Windsor, esperaron durante casi hora que apareciera Pardo. Nunca llegó. A la semana siguiente, su novia se enteró de que había retirado los tres mil dólares que quedaban de su cuenta de crédito.
"Hacía lo que quería", recordó Delia, la ex novia. Pidió que no publicáramos su apellido debido a que, desde entonces, se casó con otro y se mudó a otro estado. "No tenía ningún sentido de la responsabilidad".
Semanas después, volvió a ver a Pardo. "Estaba bronceado, y se veía muy bien", dijo Delia. "Resulta que había ido a Palm Springs, y se gastó todo el dinero".
Los fines de semana, Pardo invitaba a menudo a sus amigos para pasear en su lancha por el Lago Havasu.
"Era un niño grande, tontorrón y amoroso", dijo Tina Westman, 39, que salió con él a principio de los años noventa. A veces demasiado bobalicón. Pardo convenció a Westman para que lo acompañara para un paseo en balsa con amigos y cuando ella cayó al agua y casi se ahogó, Pardo se rió. "No entendía lo grave de la situación", dijo. "Era muy, muy inteligente, pero no tenía sentido común".
Para 2001, a los 37, Pardo parecía finalmente haber sentado cabeza. Estaba viviendo con su novia, Elena Lucano, y el hijo de ambos, Bruce Matthew, en Woodland Hills.
Una semana después de Nochevieja, Matthew se cayó en la piscina en el patio trasero mientras Pardo miraba televisión en la casa. Cuando Lucano volvió a casa, encontró a Pardo gritando, con Matthew en los brazos -de acuerdo a su abogado. Pardo mantuvo vigilia durante la semana que el niño estuvo en el hospital. Pero cuando los doctores determinaron que Matthew no se recuperaría nunca completamente, Lucano y Pardo se separaron.
Matthew, ahora de 9, tiene un daño cerebral severo y es parapléjico. Ni Lucano ni Matthew volvieron a ver a Pardo.
En 2004, Pardo conoció a Sylvia Orza. Fueron presentados por su cuñado, un colega de Pardo en JPL.
Orza, 40, tenía tres hijos de dos matrimonios anteriores. Los amigos de Pardo pensaban que eso era lo que él necesitaba: una mujer con los pies en la tierra y una familia grande.
Se casaron el 29 de enero de 2006 y Pardo compró una casa de tres dormitorios de 565 mil dólares, en Montrose, con una hipoteca de 452 mil dólares. También compararon un perro akita, al que bautizaron Saki, y parecían vivir felices con la hija de cuatro de Sylvia. Pardo colaborada regularmente con la misa del domingo en la iglesia católica del Sagrado Redentor, a unas cuadras de distancia.
Al principio, Pardo se sentía atraído por la cálida y hospitalaria familia de su esposa. Pero después de su primer año de matrimonio, contó ella a sus amigos, se había convertido en un hombre frío, mezquino y distante. A menudo peleaban por dinero.
Al mismo tiempo, la madre de Pardo veía a Sylvia y sus hijos con muy buenos ojos. A fines de 2006, dice la policía, le confió a su nuera que Pardo tenía un hijo gravemente disminuido, al que deducía de los impuestos, pero no ayudaba.
La pareja se separó el 7 de marzo de 2008. Sylvia preguntó a Pardo si se podía quedar en la casa mientras su hija terminaba sus últimos meses de guardería, pero Pardo puso sus pertenencias en el camino de entrada un día que ella asistió  a la fiesta de cumpleaños de una sobrina. Ella pidió el divorcio y se mudó a vivir con su hermana en Glendale.
En abril, Pardo contrató a Stanley Silver, un abogado de San Fernando, y dijo que esperaba que se pudieran reconciliar. Silver llamó al abogado de Sylvia, Scott Nord, que le dijo que [su cliente] ya lo había decidido.
Aunque el hermano de Pardo pensaba que parecía deprimido, otros creían que se había resignado al divorcio. Silver dijo que Pardo "no se alteraba nunca. Era siempre simpático".
Pardo había dejado JPL y estaba trabajando como ingeniero para ITT Radar Systems, un contratista de defensa de Van Nuys, y ganaba 122 mil dólares al año. Sylvia estaba ganado cerca de treinta mil dólares como asistente administrativa de la compañía de flores El Monte. El 18 de junio de 2008, un juez de Burbank conminó a Pardo a pagar 1.785 dólares al mes por concepto de alimentación. El primer cheque de Pardo rebotó y no pagó el segundo, según dijo el abogado de Sylvia al tribunal.
Para entonces, Pardo ya tenía su plan.
El 13 de junio viajó a Burbank y entró a Gun World, una pequeña tienda debajo de un toldo azul, y pagó 999.95 dólares por un revólver Sig Sauer de 9 milímetros.
El 31 de julio Pardo fue despedido por cobrar horas inexistentes. Acudió al seguro de desempleo, pero los empleados despedidos con motivo fundado no tienen derecho a este y su solicitud fue rechazada.
El 8 de agosto, Pardo volvió a Gun World a comprar otro revólver Sig Sauer de 9 milímetros. Las leyes californianas limitan la venta de armas de fuego ocultables a una por cliente por mes. Un mes después, el 8 de septiembre, Pardo compró un tercer revólver en la misma tienda. Volvió por un cuarto revólver el 11 de octubre, y un quinto, el 13 de noviembre.
Mientras los abogados de Pardo y Sylvia intercambiaban escritos en el otoño, Pardo pasó la mayor parte del tiempo en su casa en Montrose. Algunas veces a la semana tomaba su almuerzo en Montrose Bakery & Cafe, donde pedía un bocadillo de pavo o de pastrami y, de postre, un bollo de frambuesas. Se sentaba normalmente en una cabina cerca de la ventana, vigilando a Saki, que dejaba en la acera.
El 8 de septiembre llamó a un vecino, Jeri Deiotte, propietario de Jeri’s Costumes. Le encargó un traje de Santa Claus, diciéndole que era para una fiesta de niños. Dejó el depósito de doscientos dólares y prometió volver en noviembre.
En agosto y septiembre, Pardo pidió trabajo en la industria de la alta tecnología, pero las compañías no estaban contratando. Debido a las dificultades económicas de Pardo, el juez que llevaba su caso de divorcio accedió a suspender el pago de alimentación.
En esa época llamó Steve Erwin, un viejo amigo de la secundaria. Erwin, su esposa y seis hijos vivían en Iowa, y él y Pardo estuvieron siete años sin verse. Erwin invitó a Pardo a Iowa en octubre para celebrar que Erwin cumplía 45 años.
Cuando llegó Pardo, le contó a Erwin sobre el divorcio y dijo que había "estado en casa y pensado sobre todo".
Pardo parecía avergonzado de que su vida personal, incluyendo su despido y sus finanzas, estaba siendo exhibida públicamente en el tribunal de divorcios, dijo Erwin. Pardo le dijo que él y su madre apenas se hablaban y que él se sentaba con la familia de Sylvia en las audiencias por el divorcio.
Pardo parecía disfrutar de los hijos de Erwin. Los ayudaba con sus deberes en álgebra y les daba dinero para el bolsillo. Cuando se marchó, dejó siete billetes de un dólar debajo de la almohada del hijo de nueve de Erwin.
Pardo también visitó una armería en Iowa y compró dieciséis cargadores de revólver, cada una con dieciocho balas, ocho más que las permitidas en cargadores en California.
Volvió a California y fue a recoger su traje de Santa Claus a Deiotte. La mayor parte de sus clientes alquilaban los trajes, pero Pardo, de un metro noventa y cinco y 123 kilos, lo había pedido a la medida. Y había pedido específicamente que tuviera un bolsillo extra.
Cuando recogió el traje, pagó los restantes cien dólares y dejó una propina de veinte.
Su plan cristalizaba. En un cuarto en la casa tenía cinco revólveres y un compresor DeWalt, una manguera de quince metros y un depósito de combustible de alto octanaje en un cobertizo en el patio trasero.
Unos días antes del Día de Acción de Gracias, encendió sus luces de Navidad.
Una semana antes de Navidad, en una sala de audiencias de la segunda planta del tribunal de Burbank, el matrimonio de Bruce Pardo y Sylvia Orza fue oficialmente terminado. La causa: diferencias irreconciliables.
Pardo accedió a pagar diez mil dólares a su ex. Ella se quedó con la sortija de compromiso de diamantes, y él con el perro, Saki.
Al día siguiente, el viernes antes de Navidad, Pardo entró a una agencia de viajes en Montrose a preguntar el precio de un boleto de avión para visitar a la familia de Erwin. Volvió a la agencia el lunes y pagó 650 dólares en efectivo por un boleto de ida y vuelta a Moline, Illinois, el aeropuerto más cercano a la casa de Erwin. Saldría en Navidad las 12:20 horas y volvería dos semanas después. Llamó a Erwin diciéndole que pensaba pasar de visita.
En la semana anterior a Navidad, alquiló un Dodge Caliber en un local de Budget y un Toyota Rav-4 plateado en un Rent-a-Wreck. Llenó el Toyota de mapas del sudoeste de Estados Unidos y México, agua, comida, ropa, un bidón de gasolina, y un portátil y ordenador de mesa.
En Vísperas de Navidad, condujo el Toyota hasta Glendale y lo aparcó cerca de la casa de Nord, el abogado de su ex. Los detectives suponen que Pardo planeaba, después de los asesinatos en Covina, llevar el Dodge a casa de Nord, atacarlo y escapar con el Toyota.
A las seis de la tarde, Pardo llamó a Erwin y su esposa, Michelle. Pardo sonaba deprimido, pero dijo que los vería al día siguiente. Le prometieron prestarle ropa de invierno. Los detectives no están seguros de si realmente pensaba viajar a Iowa: podría ser un plan B o un intento de despistar a la policía.
En algún momento esa tarde, esnifó cocaína; en su cuerpo se encontraron trazas del narcótico.
Más tarde esa noche, Bong García, el otro vecino de Pardo, salió a la terraza a fumar un cigarrillo con su sobrino. Pardo pasó por ahí los saludó, diciéndoles que iba a una fiesta de Navidad.
"Como siempre", dijo García. "No parecía enfadado ni nada parecido".
Pero García observó algo extraño: Su vecino dejó su Cadillac Escalade negro y su Hummer blanco en la entrada, para marcharse con el Dodge azul aparcado en la calle.
A eso de las diez de la noche, el hermano menor de Pardo, Brad, paró por la casa de Montrose. Habían quedado en ir a una fiesta de vacaciones de un amigo, pero Pardo no estaba en casa.
Más tarde, Pardo no apareció por la iglesia del Sagrado Redentor, donde había quedado en ayudar con la misa de medianoche.
La primera llamada al 911 de Covina fue hecha a las 11:27 de la tarde.
Cuando llegaron los bomberos, la casa ardía en llamas. Pardo había asperjado combustible de carreras, con la idea de encenderlo con una llama, pero las llamas en las dos chimeneas provocaron una explosión -que mató a Sylvia, sus padres, sus dos hermanos y sus esposas, su hermana y su sobrino de diecisiete. La sobrina de ocho años, a la que disparó en la cara, sobrevivió. Quedaron huérfanos trece niños.
Mientras ardía la casa, un vecino vio alejarse a un coche azul con sus focos apagados. En el jardín había unas gafas de juguete y una capa de Santa Claus.
Pardo condujo los 64 kilómetros que lo separaban de casa de su hermano Sylmar. Tenía quemaduras de segundo y tercer grado en sus brazos, manos, y en el cuello. También tenía quemaduras en una pierna; su traje de Santa se había fundido con su piel. Un escape limpio ya no sería posible.
Cuando el hermano de Pardo volvió a casa a las 3:10 de la mañana, encontró el cuerpo de Pardo estirado sobre el sofá en la sala de estar, con dos revólveres a su lado. Se había disparado en la boca. Todavía llevaba su anillo de bodas.
Brad Pardo marcó el 911.

Scott Kraft contribuyó a este reportaje.

20 de julio de 2009
11 de julio de 2009
©los angeles times
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sopa de cabeza humana


Para curar locura.
China. Un matrimonio del sudoeste de China creía haber encontrado una pócima para curar la locura de su hija: una sopa con la cabeza de un pobre hombre asesinado por un sicario, que no fue del agrado de la justicia, según relató el Diario de Comercio de Chengdu.
En 2008, Lin Zongxiu, residente en la provincia de Sichuán, oyó que la preparación de una sopa con cabeza humana podría curar a su hija, que padecía problemas síquicos desde hace siete años, según el periódico regional. Ella y su marido, Luo Tianhu, contrataron a un secuaz a sueldo que mató en la calle a un transeúnte borracho de 76 años para decapitarlo. Luego sirvieron a su hija de 25 años la sopa, hecha con la cabeza de la víctima y pato. La justicia condenó la semana pasada al asesino a la pena de muerte, con la posibilidad de conmutarla por cadena perpetua al cabo de dos años, y a la mujer a un año de prisión condicional por facilitar la destrucción de pruebas.

29 de junio de 2009
©la nación
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arrestan a detective, por asesinato


La detective del Departamento de Policía de Los Angeles, Stephani Lazarus, había sido elogiada por su trabajo recuperando obras de arte robadas e identificando falsificaciones.
[Andrew Blankstein and Joel Rubin] Poco después de que, el viernes en la mañana, se sentara a su escritorio en el tercer piso del cuartel general del Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD), a la detective Stephanie Lazarus le dijeron que había en los calabazos en el sótano un detenido que tenía información sobre uno de los casos de que estaba encargada. La veterana agente -llevaba veinticinco años en el departamento- bajó rápidamente.
Cuando Lazarus entregó su revólver para pasar por el control de seguridad, estaba cayendo en una trampa. No había ningún detenido, sino sólo preguntas sobre un terrible secreto que la policía cree que mantuvo durante más de dos décadas.
Ahora desarmada, Lazarus, 49, fue confrontada por detectives de homicidio y detenida por sospechas de haber asesinado, en 1986, a una mujer que se había casado con el ex de Lazarus. La dramática revelación en este caso de décadas de antigüedad, provocó consternación en la unida comunidad del departamento de policía. Es una de las pocas veces en la historia del departamento en que uno de sus agentes ha sido acusado de asesinato.
"Es doloroso", dijo el jefe del LAPD, William J. Bratton. "Pero el asesinato es también muy doloroso".
Calificándolo como un aparente "crimen pasional", el subdirector Charlie Beck dijo que Lazarus presuntamente golpeó y disparó contra Sherri Rae Rasmussen, 29, directora de una clínica de cuidados especializados, cuando ya llevaba dos años en el departamento.
Tres meses después de su matrimonio, el marido de Rasmussen volvió a su condominio Van Nuys la tarde del 24 de febrero de 1986, y halló el cuerpo severamente golpeado de su esposa en el suelo de la salita. Presentaba varios impactos de bala en el cuerpo, dijo Beck.
Días después del asesinato, dos hombres asaltaron a punta de pistola a una mujer en la zona. Detectives de homicidios sospecharon que el par también había asesinado a Rasmussen cuando los encontró robando en su casa, de acuerdo a informes de prensa de la época. Según diarios de la época, los padres de Rasmussen ofrecieron una recompensa de diez mil dólares por la captura de los autores.
La búsqueda de los hombres no arrojó ningún resultado. Como miles de otros homicidios de ese período, el caso permaneció abierto, aunque aparcado en las estanterías, mientras los detectives trataban de mantener el ritmo con el dramático aumento de los crímenes violentos en Los Angeles.
Pero con los homicidios en la ciudad cayendo a bajos históricos, los detectives del LAPD han tenido en los últimos meses la inusual libertad de revisar los casos archivados. Los detectives revisaron el asesinato de Rasmussen en febrero, analizando las muestras de sangre y saliva tomadas en la escena del crimen que pensaban que pertenecían al criminal. Los análisis de ADN mostraron que el atacante había sido una mujer, desmintiendo la teoría de que Rasmussn había sido asesinada por un hombre.
Los detectives estudiaron el expediente original buscando alguna mención de cualquier mujer que hubiese podido ser pasada por alto durante la investigación. Beck dijo que encontraron una referencia a Lazarus, que se sabía que en la época había tenido una relación sentimental con el marido de la víctima, John Ruetten. Supuestamente Ruetten rompió la relación y poco después conoció a Rasmussen, dijeron fuente familiarizadas con la investigación que no están autorizadas para hablar con la prensa.
Las sospechas recayeron sobre la detective del LAPD y en el departamento el caso se convirtió en un tema sensible y explosivo. Para minimizar la posibilidad de que se difundiera que la investigación había sido reabierta, sólo se informó a un pequeño círculo de detectives y oficiales de alto rango. La semana pasada, un agente encubierto siguió a Lazarus cuando esta hacía las compras, esperando la oportunidad de que arrojara algún utensilio de plástico u otro objeto que contuviera su saliva, dijeron fuentes policiales.
El ADN de su saliva fue comparado con el ADN recogido en el sitio del suceso. El código genético de las muestras era el mismo, declaró la policía.
De acuerdo a Beck, Lazarus no fue procesada como sospechosa en la época del asesinato de Rasmussen. Los dos detectives de homicidios asignados originalmente al caso están jubilados y todavía no han sido contactados por la policía. Beck se negó a decir por qué los detectives no examinaron más detenidamente a Lazarus como la posible autora.
Interrogado durante una rueda de prensa en la tarde si Lazarus había sido ignorada deliberadamente o por error porque era policía, Beck dijo: "No conozco la respuesta de esa pregunta". Localizado en su casa en Arizona, el padre de Rasmussen, Nels E. Rasmussen Jr., dijo que eso sí le parecía a él. "No nos sorprende que haya sido detenida", dijo.
Uno de los detectives que trabajaron originalmente en el caso, Lyle Mayer, dijo que nunca entrevistó a Lazarus en el curso de la investigación y siguió creyendo en la teoría del robo hasta su jubilación en 1991.
Funcionarios policiales se negaron a hacer comentarios sobre si creían que hubiera otros implicados en el asesinato. Lazarus ha sido detenida sin fianza y no pudo ser entrevistada.
Los agentes se enteraron con asombro de su detención cuando la noticia corrió por el departamento.
"Nunca imaginé, ni en mis especulaciones más salvajes, que pudiera hacer una cosa así", dijo un agente que solía conversar con Lazarus. "Bebíamos cerveza. Estaba siempre dispuesta a darte un achuchón o contarte un chiste". El agente habló a condición de conservar el anonimato. El actual colega de Lazarus, el detective Don Hrycyk, se negó a hacer comentarios.
Lazarus se incorporó al departamento en 1983, un año después de egresar de la UCLA con una licenciatura en sociología, muestran archivos del LAPD y de la universidad. Después de varios años como agente patrullera, fue ascendida a detective y, en 2006, recibió, con Hrycyk, una importante misión para localizar obras de arte robadas y falsificaciones. Hay referencias a Lazarus en publicaciones del departamento, en las que se la encomia por su trabajo.
No rehuía la publicidad. En un reciente artículo en LA Weekly, Lazarus bromeó diciendo que todo lo que sabía sobre arte era que "cuelga de la pared" y que "después de trabajar aquí y ver todas esas falsificaciones, me dije que yo también podía hacer eso". Lazarus, que de acuerdo a la policía tiene una hija y se casó hace poco con otro detective del LAPD, dijo al diario que había empezado a seguir un curso de pintura al óleo y se interesó por primera vez en el arte cuando visitó Europa de adolescente. El año pasado concedió entrevistas después de ayudar a capturar a dos hombres condenados por una serie de robos de obras de arte en el área de Wilshire en Beverly Hills.
Hasta su muerte, Rasmussen fue directora de la clínica de cuidados intensivos en el Centro Médico Adventista de Glendale. Su asesinato aturdió a sus colegas, que la describieron como crucial en el equipo, de acuerdo a informes de prensa. El día de su asesinato, se había quedado en casa porque se había dañado la espalda en un clase de aerobics. En un artículo sobre la recompensa ofrecida por la familia, su padre dijo que Rasmussen había ingresado a la universidad a los dieciséis años y había enseñado en la UCLA durante un período.
"Se puede decir que podemos terminar el duelo", dijo Ruetten, marido de la víctima, desde su casa en San Diego. "Fue terrible tener que pasar por todo esto de nuevo".

9 de junio de 2009
6 de junio de 2009
©los angeles times 
cc traducción mQh
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preso por un falso crimen


"Puedo reconocer a los que me torturaron". Lo dijo Nelson Madaf, quien pasó dos años preso por un crimen que nunca existió. Había confesado el asesinato de una joven bajo torturas y vejámenes aberrantes. Pero la chica se había ido a vivir a San Juan. En la cárcel se contagió de sida.
Argentina. Nelson Madaf, quien estuvo preso tres años por el crimen de una joven que luego se supo que se había ido a vivir a San Juan, afirmó que puede identificar a los policías que lo torturaron para que se hiciera cargo del falso homicidio. "Aún puedo reconocer a algunos de los policías (de San Luis) que me torturaron. De algunos me acuerdo", contó esta mañana a una radio de Córdoba. El Superior Tribunal de Justicia de San Luis condenó al Estado sanjuanino a pagar una indemnización de 325 mil pesos a Madaf, quien fue acusado de asesinar a una adolescente, de 16 años, que había desaparecido de su casa en 1989.
"Pasé tres años en la cárcel. En la prisión me contagié sida", se lamentó el hombre y explicó que fue culpado del hecho a raíz de un mensaje anónimo. Madaf, que se dedicaba a fabricar ladrillos y a hacer trabajos de albañilería y carpintería, afirmó que fue brutalmente torturado por la Policía y que por ello que debió autoincriminarse.
"Me colgaron de un árbol y me enterraron dos horas. Me partieron la cabeza con un arma, me molieron a golpes, tenía sangre en el estómago, me salía sangre de los oídos y de la nariz. Me ataron las manos y quedé inutilizado, aún hoy estoy discapacitado en un 90 por ciento y no puedo trabajar", contó el hombre.
"Estaba reventado. Preferí decir un supuesto lugar donde había enterrado a la joven, antes que morir", sostuvo. Incluso dio las coordenadas del lugar donde supuestamente había escondido el cadáver que nunca fue hallado. La Justicia hizo lugar a una demanda por daños y perjuicios, luego de que la joven, Claudia Díaz, fuera localizada con vida en 1998 en San Juan, donde formó una familia. "Yo no tengo bronca ni resentimiento contra esta chica", dijo el hombre. Pero agregó que está "dolido y con bronca" por lo que "me hizo la Policía".
Clarín relata en su edición de hoy que en 1992, Madaf fue apresado y acusado de haberle provocado un aborto clandestino a su novia adolescente y haberla asesinado. Poco después, en medio de una fuerte presión y torturas aberrantes, confesó su participación. Estuvo en prisión hasta 1994, cuando decidieron dejarlo libre por falta de pruebas. Pero recién en 1998 se supo la verdad: la supuesta víctima del crimen apareció en San Juan más viva que nunca.
La chica se había fugado de su hogar por culpa de su padre. Hoy, más de 18 años después, la Justicia resolvió que el Estado de San Luis deberá pagarle al falsamente acusado un resarcimiento. A los 41 años, Nelson Madaff es casi un muerto en vida. Vive en un estado de pobreza extrema, su enfermedad lo está destruyendo y lo hace sufrir distintas discriminaciones. "Hoy necesito un psicólogo y los medicamentos para mi salud -se quejó ante Clarín-. Nadie viene a ver cómo estoy, sólo mi abogado y algunos amigos".
La chica tenía una relación sentimental con Madaff. Ella salió de su casa de San Luis para ir a hacer la tarea a lo de una compañera y no volvió. Sus padres la buscaron sin éxito y avisaron a la Policía. Las fotos de la joven aparecieron publicadas varias semanas en la portadas de los diarios, en los canales de televisión y en los lugares públicos. Muchas conjeturas surgieron sobre el caso. Pero, de golpe, los investigadores dijeron que había sido asesinada y empezaron a buscar un asesino.
En 1992, el ahora ex juez del Crimen Néstor Alfredo Ochoa detuvo a Madaff porque la Policía aseguraba que él la había asesinado luego de practicarle un aborto. También detuvieron a una enfermera que trabajaba en el Policlínico Regional San Luis, a una compañera de colegio de la chica y a un sindicalista, señalado como el autor de la desaparición del cuerpo. Una confesión escrita a mano por Madaff se dio a conocer enseguida a los medios.
La Justicia luego comprobaría que la confesión había sido arrancada bajo torturas. Lo enterraron en un pozo toda una noche y luego lo colgaron por un brazo de un árbol para que dijera lo que no había cometido. También lo quemaron, le arrojaban lavandina a los ojos, le sacaron dientes con vidrios de una botella, lo sometieron a simulacros de fusilamiento y permitieron que se lo vejara, según su abogado. Así, hasta orientó a comisiones policiales en búsquedas del cuerpo. Pasaron dos años y, ante la ausencia del cuerpo, el juez Ochoa tuvo que liberar a Madaff.
Claudia Díaz apareció en febrero de 1998 en la localidad de Caucete, provincia de San Juan. La encontró su madre en la casa donde vivía con un hombre 20 años mayor y cuatro hijos. La mujer contó que se había ido de su casa por su cuenta, porque su padre le pegaba. Ante la acusación, el hombre admitió que lo hacía, "pero pedagógicamente, como método correctivo". Recién el 30 de julio de 1998 Madaff fue sobreseído. De inmediato le inició juicio al Estado, pero no pudo exigirle todo el dinero que merecía porque la ley impone restricciones cuando se demanda sin pagar las costas legales.
El hombre vive en una rancho de las afueras de San Luis en estado de pobreza y abandono, ya que ningún organismo se ha hecho cargo de su tratamiento integral. Carlos Pereyra, abogado de Madaff, explicó que su patrocinado deberá percibir la suma de 325 mil pesos, según la sentencia del Superior Tribunal de Justicia puntano, ya que la resolución señala que se hace lugar "íntegramente a la demanda por daños y perjuicios" y, en consecuencia, condena a la provincia para que en el plazo de 15 días pague la indemnización. El fallo reconoce los sufrimientos, pero nada dice de quienes se los infringieron.

5 de junio de 2009
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libre comisario y asesino a sueldo


Ordenan liberar a un ex comisario acusado de balear y quemar a un empresario. Alejandro Pereyra, de la Policía sanjuanina, está detenido por balear y quemar a Hugo Naranjo, quien sobrevivió al ataque, cometido en su oficina en mayo de 2006. La Justicia otorgó la libertad bajo fianza porque expidió el plazo para tenerlo preso sin condena.
Argentina. Un ex comisario de la Policía de San Juan, acusado de dispararle seis tiros y prender fuego a un empresario en mayo de 2006, fue beneficiado con una libertad bajo fianza porque venció el plazo legar para mantenerlo detenido sin condena. Se trata del ex jefe policial Alejandro Agustín Pereyra, conocido como ‘el Pajarraco’, detenido en la causa por el intento de homicidio del empresario Hugo Naranjo, quien sobrevivió al ataque cometido en su oficina, de la que logró huir y arrastrarse hasta la calle.
Las imágenes de Naranjo semi quemado y baleado saliendo del edificio recorrieron el país, ya que alcanzaron a ser captadas por un móvil de televisión que pasaba por el lugar. Por el ataque fueron arrestados el ex comisario Pereyra, señalado como el autor material, y el empresario Eduardo Fornasari, quien quedó libre a fines de 2008 por falta de mérito.
Esta mañana, el juez de la Sala Segunda de la Cámara Penal, Félix Herrero Martín, confirmó que el tribunal le otorgó la libertad bajo fianza real a Pereyra "porque ha transcurrido el tiempo legal detenido sin que se concrete un juicio".
Con la liberación, que se producirá de manera efectiva cuando la defensa de Pereyra entregue la fianza dispuesta, no quedará ningún detenido por al ataque. De todas maneras, el ex comisario sigue vinculado al proceso como acusado, aclaró el juez.
Naranjo sobrevivió a seis balazos y al fuego, Pereyra fue preso y un policía retirado se ahorcó horas antes de entregarse a la Justicia. A la historia se sumaba un importante empresario automotriz sanjuanino, detenido entonces bajo la sospecha de ser el presunto instigador de un crimen por encargo que no llegó a concretarse.
La noche del 26 de mayo de 2006, Naranjo fue encontrado en la vereda del edificio donde tenía sus oficinas. Estaba cubierto de sangre y con quemaduras en su cuerpo. Apenas hablaba y alcanzó a pedir auxilio a una mujer que pasaba por el lugar. Minutos antes, sus atacantes le habían dado tres balazos en la cabeza, uno en el brazo y dos en la espalda. Después, lo rociaron con combustible y le prendieron fuego.
Lo que menos imaginaron los autores del hecho es que Naranjo iba a sobrevivir y a quedar en condiciones de hablar y señalarlos. Una combinación de balazos de bajo calibre y una enorme dosis de suerte lo salvaron de lo que a sus atacantes les pareció una muerte segura.
La Policía le tomó declaración en la zona de terapia intensiva de la clínica donde había quedado internado y el hombre señaló como uno de sus atacantes al comisario retirado Agustín Pereyra. Pereyra y Naranjo se conocían porque habían trabajado para la misma empresa, la concesionaria de autos Escobar SACIFI.
Naranjo fue gerente de la empresa y Pereyra un asesor en seguridad. Tras los dichos de Naranjo, también se buscó a otro policía retirado llamado Ricardo Páez, quien habría participado del hecho y que tenía amistad con Pereyra. Páez apareció colgado en una de las habitaciones del abogado César Jofré. El policía había ido allí para consultar a Jofré sobre su situación. El abogado le recomendó entregarse, pero poco después el policía se colgó de una viga del techo, con su cuello atado con un cable de televisión.
Por su parte, Eduardo Fornasari fue arrestado en una finca de Pocito, una localidad ubicada 30 kilómetros al sur de la ciudad de San Juan. Los investigadores afirmaban que entre Naranjo y Fornasari había deudas cruzadas de cuando el primero era gerente de Escobar y también administraba un emprendimiento propiedad de la firma que presidía Fornasari.

3 de junio de 2009
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magnate condenado a muerte


Magnate egipcio condenado a muerte por el asesinato de diva libanesa. El veredicto contra Hisham Talaat Mustafa, un ex parlamentario con lazos con la familia del presidente Hosni Mubarak, puede ser una señal de "nadie está por sobre la ley", dijo un comentarista.
[Jeffrey Fleishman y Noha El-Hennawy] El Cairo, Egipto. Un promotor inmobiliario multimillonario y ex miembro del parlamento egipcio fue condenado a muerte hoy por encargar el asesinato de su ex amante, una cantante pop libanesa cuyo cuerpo fue encontrado en su departamento en un rascacielos en el emirato de Dubai en el Golfo Pérsico.
El veredicto contra Hisham Talaat Mustafa, que fue miembro del gobernante Partido Nacional Democrático, fue el último acto de un impactante drama que ha ofrecido una inusual mirada en el protegido reino de los políticos y hombres de negocio egipcios. Mustafa fue encontrado culpable de haber pagado en 2008 dos millones de dólares a un ex agente de policía por el asesinato de Suzanne Tamim, una diva cuyas actividades profesionales la involucraron en una aventura con uno de los hombres más ricos de Egipto.
Al comparecer ante el tribunal luciendo los pantalones y camisa blancos de los reos condenados, el gran muftí Ali Gomaa le concedió una revisión inmediata de la sentencia. En casos de pena de muerte es habitual que en Egipto se realice una investigación religiosa, pero pocos esperaban que un magnate que construía hoteles de lujo y tenía lazos con la familia del presidente Hosni Mubarak sería condenado a morir en la horca.
"Estoy definitivamente triste porque la decisión de hoy muestra que el tribunal ha adoptado una posición en particular", dijo el abogado de Mustafa, Farid Deeb. Agregó que su cliente, que estuvo en la jaula de los acusados durante la breve audiencia de hoy, también tenía derecho a apelar ante el tribunal supremo de Egipto.
El veredicto puede ser un signo de advertencia a los hombres de negocios de que "no hay nadie que esté por encima de la ley", dijo Hassan Nafae, escritor y comentarista político. "Puede disuadir a algunos empresarios arrogantes que pensaban que no había límites legales o políticos a sus ambiciones y sus impulsos sexuales".
El caso ha fascinado a la prensa en todo Oriente Medio. El fiscal general de Egipto, Abdel Meguid Mahmoud, ordenó el retiro de algunos periódicos de quioscos y prohibió la publicación de noticias cuando la investigación policial apuntaba a Mustafa, que fue miembro del secretariado de la policía NDP encabezado por el hijo de Mubarak, Gamal. Pero la capacidad del partido gobernante para proteger a uno de los suyos chocó con la insistencia de las autoridades de Dubai en que Mustafa tenía que ser procesado por homicidio.
Mustafa contrató a un guardia de seguridad y ex agente de policía Mohsen Sukkari para asesinar a Tamim, 31, después de que la cantante rompiera con él cuando inició una relación con un campeón de boxeo tailandés, según determinaron los detectives. Mustafa, un hombre casado de cabellos grises y bigote negro, había estado saliendo con Tamin durante los últimos tres años; la pareja se reunía en hoteles y departamentos en Londres, Dubai y El Cairo.
La policía dice que Sukkari, que fue también sentenciado a la pena capital, entró al departamento de Tamim en Dubai el 28 de julio de 2008 haciéndose pasar por representante de los dueños del edificio. La degolló y escapó, dejando sus ropas ensangrentadas y su imagen en una cámara de vigilancia. Fue arrestado rápidamente y delató a Mustafa, cuyas conversaciones con Sukkari sobre el asesinato también fueron grabadas en interceptaciones de la policía de seguridad del estado.
Mustafa dirigía el Grupo Talaat Mustafa, que construyó hoteles y locales comerciales en Oriente Medio, incluyendo el balneario egipcio de Sharm el Sheik. Tamim se dio a conocer después de ganar un concurso de talentos en televisión en El Líbano en 1996, pero sus batallas legales con su segundo esposo, un productor de música, perjudicaron su carrera.

30 de mayo de 2009
21 de mayo de 2009
©los angeles times 
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