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[Jane Perlez] Reunión en Londres defiende interpretación radical del islam.
Londres, Gran Bretaña. Un partido islámico radical internacional que ha sido el centro de creciente preocupación en Gran Bretaña, lanzó un ataque frontal contra sus críticos en una conferencia cuidadosamente montada en Londres este fin de semana que atrajo a varios miles de musulmanes relativamente acomodados.
"Ellos dicen: ‘Vosotros predicáis el odio'", dijo el presidente del partido Abdul Wahid, doctor en Harrow, Inglaterra, a una comprensiva audiencia segregada por sexo. "Yo predico el odio contra las mentiras de individuos en este país que envían soldados a Iraq. Yo predico el odio contra la tortura".
El partido, Hizb ut-Tahrir, pide el retorno del califato en los países musulmanes, el fin de Israel y el retiro de todos los intereses occidentales en Oriente Medio. Tras los atentados terroristas fallidos en Londres y Glasgow, hubo renovados llamados en el parlamento a prohibir al grupo, sobre la base de que aunque oficialmente fomenta los cambios por medios pacíficos, sus pronunciamientos pueden alentar a los musulmanes a orientarse hacia el terrorismo.
La conferencia estuvo dedicada al retorno del Khilafah, califato, la organización política musulmana que mantuvo su influencia durante siglos después de la muerte del profeta Mahoma.
Titulada ‘Khilafah: La necesidad y el método' [Khilafah: The Need and the Method], la conferencia se llevó a cabo en el Palacio Alexandra, un parque de diversiones del siglo diecinueve en los grandes jardines al norte de Londres, y atrajo a una audiencia en gran parte profesional -administradores de IT, banqueros, profesores. Durante horas, los oradores arremetieron contra el gobierno británico por asociar al grupo con el terrorismo, y por tratar demasiado a menudo a los musulmanes como si fuesen terroristas, y defendieron la necesidad del dominio musulmán.
"Fuera del califato, no hay un modo de vida musulmán", dijo Kamal Abuzahra, un académico islámico de origen bangladesh, ganándose aullidos de aprobación y llamados de Allahu Akbar.
Hizb ut-Tahrir, fundado a principio de los años cincuenta por un juez palestino descontento con la Hermandad Musulmana, ha existido durante años en Gran Bretaña y sigue siendo legal en otros países occidentales, entre ellos Estados Unidos. Pero está prohibido en varios países musulmanes, especialmente aquellos que, como Egipto, Pakistán y Arabia Saudí, se sienten vulnerables ante los llamados a derrocar a sus gobiernos.
El grupo fue prohibido en 2003 por el ministerio alemán de Interior, por "fomentar el odio y la violencia", según un capítulo de la Constitución alemana que es a menudo usado para perseguir al antisemitismo. Hizb ut-Tahrir ha recurrido la prohibición.
En Gran Bretaña la popularidad del grupo ha tenido altibajos, llegando a disfrutar de considerable influencia a mediados de los noventa cuando, según recuerdan algunos miembros, atrajo a miles de personas a una reunión en el Wembley Stadium.
Una organización que funciona sobre la base de las células, el partido no hace pública su cantidad de miembros. Sigue siendo fuerte en las ciudades universitarias británicas, a menudo inserta a oradores en programas de conversación en televisión y lleva una página web que no se lleva demasiado bien con las leyes británicas.
Algunos analistas describen al grupo como "yihadistas blandos". Otros dicen que va mucho más allá. "La única diferencia entre islamitas de Hizb ut_Tahrir y los yihadistas es que los primeros están esperando fundar su estado y su califato antes de empezar la guerra santa, mientras que los últimos creen que ahora es el tiempo de la yihad", dijo Ed Husain, ex miembro de Hizb ut-Tahrir, que ha escrito contra el grupo en un libro publicado recientemente, ‘El islamita'.
Tony Blair, el año pasado cuando todavía era primer ministro, fue llamado por el presidente paquistaní, el general Pervez Musharraf, a prohibir al grupo sobre la base de que "le lava el cerebro a la gente, y eso conduce a actos violentos, dijo un alto funcionario paquistaní. Oficiales paquistaníes enviaron mensajes similares al ministerio de Exteriores británico el mes pasado.
El mes pasado, durante la primera sesión de preguntas del primer ministro Gordon Brown, el presidente del Partido Conservador, David Cameron, preguntó a Brown, el nuevo líder laborista, por qué Hizb ut-Tahrir no había sido prohibido.
Cameron dijo que el grupo estaba "envenenando la mente de la gente joven y ha dicho que los judíos deben ser exterminados donde quiera que se encuentren".
Brown replicó que sólo hace poco había asumido el cargo y examinaría el asunto. Pero John Reid, ex ministro del Interior, interrumpió, diciendo que no había suficientes evidencias, desde el punto de vista de las leyes británicas, para prohibir al grupo.
Durante una pausa de almuerzo en el asoleado patio del palacio, la gente en la conferencia habló de lo atractiva que era la ideología del califato.
"Si analizas la estructura política del mundo musulmán, concluirás que es un estado policial", dijo Mohammed Baig, 28, indio británico de segunda generación que es gerente de recursos especializado en multinacionales y ha sido miembro del partido de Tahrir durante siete años. "Tienes la opinión pública clandestina, y también la opinión pública montada en los medios de comunicación".
La mayoría de la gente en el mundo musulmán apoya la introducción de la shariah, el código legal islámico basado en el Corán, dijo.
"Lo que pensamos es: ¿Qué les da a los gobiernos occidentales el derecho a imponer un conjunto de valores a gente que no cree en ellos?", dijo, refiriéndose a la imposición, por Estados Unidos y Gran Bretaña, de valores democráticos en Oriente Medio.
Preguntado sobre Huz ut_Tahrir como cinta transportadora hacia el terrorismo, Baig dijo: "No voy a decir que Hizb ut-Tahrir ha sido una organización perfecta durante los últimos veinte años. En la organización hay gente que se va y gente que viene. Se creó el ambiente de la juventud a mediados de los noventa. Se cometieron errores".
Algunos de los partidarios más ardientes a las ideas del partido sobre el califato fueron mujeres.
Rubina Ahmed, 33, madre de cuatro hijos que viajó en un autobús alquilado desde Manchester, dijo: "Lo que me gusta es la profundidad del califato". Hizb ut-Tahrir no hace compromisos sobre los valores del islam, y no tiene miedo de decir lo que quiere", dijo.
¿Por qué no trabajaba ut-Tahrir por el objetivo del califato en Gran Bretaña, preguntó alguien en la audiencia durante la sesión de preguntas y respuestas.
"Nosotros concentramos nuestro trabajo donde podemos obtener resultados más rápidos", dijo Abuzahra, el académico.

8 de agosto de 2007
6 de agosto de 2007
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tras la huella de un terrorista 4


[Susan Schmidt] Desde el desierto hasta el corazón de Estados Unidos. Última entrega.
Peoria, Illinois, Estados Unidos. Garabateadas en el pedazo de papel de la billetera de Marri había cinco direcciones de e-mail que dijo que eran suyas, según el FBI. Tres contenían un borrador, con la dirección, pero sin enviar, a un e-mail que el gobierno dice que está vinculado a Khalid Sheik Mohammed.
"He tratado de contactarme con tu tío en Ottowa, pero no pude entrar", se lee en el borrador.
Los agentes descubrieron que Marri había creado todas las cinco direcciones de e-mail el 22 de septiembre de 2001, en un ordenador de la Universidad de Western Illinois.
Fiscales de Nueva York dejaron de lado la orden de aprehensión como testigo material y lo retuvieron por el cargo menor de cometer fraude con tarjetas de crédito. En diciembre de 2002, un año después de su detención, fue acusado de mentir al FBI sobre sus viajes y llamadas a Hawsawi. Había dicho a los agentes que había estado en Estados Unidos por última vez en 1991, pero omitió sus visitas a Illinois y Nueva York en 1991.
Los fiscales dijeron que pedirán una sentencia de hasta veinte años porque los supuestos delitos de Marri tenían por objetivo fomentar el terrorismo. En respuesta, sus abogados retiraron su aprobación para trasladar los casos a Nueva York. Eso envió el asunto de vuelta a Illinois, donde los abogados tuvieron una segunda oportunidad para persuadir al juez de suprimir las evidencias obtenidas en el portátil de Marri y sus declaraciones ante Zambeck y Brown.
Pero antes de que eso ocurriera, ocurrieron una serie de sucesos que culminarían con la orden de Bush para el internamiento bajo custodia militar de Marri. El 1 de marzo de 2003, Mohamemd fue capturado en una casa de seguridad en Pakistán, junto con un tesoro de materiales de su ordenador y teléfonos. Dejó al descubierto a varios de los operativos de la ‘segunda ola' y a cómplices que fueron enviados antes de los atentados de 2001, de acuerdo a la comisión del 11 de septiembre. Marri era uno de ellos, dijeron fuentes antiterroristas.
En una declaración ante la corte federal en Carolina del Sur el año pasado, Jeffrey N. Rapp, un alto oficial del contraespionaje del Pentágono, escribió que Mohammed veía a Marri como "un agente durmiente ideal", porque tenía un diploma de una universidad norteamericana y podía viajar con su familia.
El gobierno dijo que la declaración de Rapp se basaba en múltiples fuentes, incluyendo el FBI, la CIA y los interrogatorios de cabecillas de al Qaeda. Escribió que Mohammed y bin Laden decidieron en el verano de 2001 que Marri debería estar en Estados Unidos antes del 11 de septiembre para "crear una fachada" y que debía actuar como "punto de contacto para los operativos de al Qaeda que lleguen a Estados Unidos".
"Actualmente al Marri posee información de alto valor de inteligencia, incluyendo información sobre operativos y actividades de al Qaeda", escribió Rapp.
Un analista familiarizado con lo que Mohammed -también conocido como KSM- ha declarado en interrogatorios, dijo que Marri "era muy importante para KSM... KSM confiaba en su inteligencia... Podía deslumbrar con sus credenciales yihadistas y podía operar como estudiante universitario. Podía servir como una estación de conexión para una persona como Atta".
El Pentágono también se enteró de que el hermano menor de Marri, Jarallah, había estado en un campo de al Qaeda en Afganistán y estaba detenido como enemigo combatiente en Bahía Guantánamo. Mohammed se había reunido con Jarallaj al-Marri a fines del verano de 2001 y le contó sobre las actividades de su hermano en Estados Unidos, de acuerdo a Rapp.
Justo antes de la captura de Mohammed, funcionarios del departamento de la Seguridad Interior elevaron la alerta de amenaza a nacional diciendo que al Qaeda estaba tramando un atentado químico o biológico, posiblemente contra el metro de Nueva York. George J. Tenet, entonces director de la CIA, mencionó el posible uso de cloro o gas de cianuro. La policía puso a la ciudad en algo cercano a su propio ‘código rojo'.
Algo de lo que estaba pasando tras bastidores en la época, fue revelado por el reciente libro de memorias de Tenet y en ‘The One Percent Doctrine', del autor Ron Suskind, publicado el año pasado, aunque ninguno menciona a Marri.
Las autoridades saudíes, en colaboración con la CIA, habían arrestado a un grupo de extremistas y descubierto en uno de los ordenares de al Qaeda una guía para un artefacto sencillo que mezclaba gas de cianuro de hidrógeno, que se obtiene fácilmente de algunos químicos, y luego difuminarlo. Lo llamaron el mobtakker -árabe para ‘invención'. Ese artefacto resolvería el problema que hizo fracasar el atentado de Tokio.
"Cuando empezamos a investigar el mobtakker, el nombre de Marri salió claramente a superficie", dijo una fuente de inteligencia.
En el ordenador de Marri no se encontró nada sobre el artefacto, pero había archivos de sus búsquedas de "información técnica y comercial sobre varios tipos de cianuro", dice la declaración de Rapp. Causó el interés de Marri en el ácido sulfúrico, porque es un ingrediente "en un aparato binario de cianuro de hidrógeno". El mobtakker puede ser ese aparato.
Entonces un informante de la CIA reveló que el jefe de al Qaeda en Arabia Saudí, Yusef al-Ayiri -entonces conocido por la agencia solamente como ‘Espada Veloz'- estaba planeando un ataque con mobtakker contra el metro de Nueva York. Ayiri había viajado a Pakistán en enero de 2003 con el propósito de informar a la jefatura de al Qaeda que se realizaría un atentado con el metro dentro de 45 días.
"Lo escalofriante", escribió Tenet en su libro, "es que Ayman al-Zawahiri mismo canceló la operación a principios de 2003 y retiró a los operativos que ya estaban asignados en Nueva York, debido a que tenía "un plan todavía mejor".
Funcionarios contraterroristas trataban desesperadamente de ubicar a los miembros de la célula. "Al-Marri ya estaba detenido, de modo que no podía haber sido un participante activo, pero la persona con la que estaba en contacto podía llevarnos a los que estaban implicados en la conspiración", dijo la fuente de inteligencia.
Las esperanzas de la CIA de saber más de Ayiri se vieron estropeadas cuando, el 31 de mayo de 2003, murió en una balacera con la policía saudí.
Tres semanas después, el 23 de junio, Bush declaró a Marri un enemigo combatiente.

Soñando con Casa
Marri fue metido de inmediato en un calabozo de la Armada en Carolina del Sur. Los únicos externos que podían verlo, eran interrogadores de las fuerzas armadas.
Jonathan Hafetz, uno de los abogados de Marri, rebate que el aislamiento y las duras condiciones de detención implementadas durante los primeros años de su encierro como enemigo combatiente, eran "equivalentes a torturas". Sin embargo, dijo, Marri no ha flaqueado: Niega haber llamado a Hawsawi o ser miembro de al Qaeda.
Los intentos del Pentágono de interrogar a Marri terminaron en 2004.
"En las sesiones de interrogatorio ha mantenido su inocencia. No lo han obligado a confesar falsamente", dijo Hafetz. La declaración de Rapp, afirma, se basa en parte en "varios rumores" de Mohammed y otros que han sido sometidos a duras técnicas de interrogatorio.
Marri sigue estando en el centro de una prueba constitucional clave de si el presidente tiene la autoridad para detener a alguien indefinidamente en territorio estadounidense como prisionero de tiempos de guerra. Una comisión dividida de la Corte de Apelaciones para el 4o. distrito resolvió el mes pasado a favor de Marri. El gobierno ha recurrido, y es probable que el caso termine en la Corte Suprema.
Si la corte decide que el presidente se extralimitó en su autoridad al declarar a Marri enemigo combatiente, el ministerio de Justicia puede tratar de acusarlo de terrorismo en un tribunal criminal. Si se impone el gobierno de Bush, Marri sería procesado por un tribunal militar, donde es probable que la información sobre él sea mantenida estrechamente circunscrita.
Andrew Savage, otro miembro del equipo de abogados de Marri, dijo que el encarcelamiento de su defendido ha mejorado enormemente desde 2005, cuando sus abogados entablaron una demanda por su tratamiento. Ahora Savage lo visita frecuentemente, lo mismo que un imán y un representante de la Cruz Roja Internacional. El abogado dijo que le gustaría llegar a una resolución diplomática en la que Marri sea entregado al gobierno de Qatar. "Sueña con volver a casa", dijo Savage.
Savage dijo que Marri es muy religioso, pero no un político fanático. "Es muy fuerte políticamente en cuanto al tema de la intervención estadounidense en asuntos árabes", dijo. "No he visto ni un asomo de odio".
Sus abogados dijeron que durante los más de cinco años de encarcelamiento de Marri, no han hablado nunca con él sobre los detalles de la acusación del gobierno. No ha ofrecido una explicación de los archivos telefónicos que muestran llamadas a operativos de al Qaeda, ni de los materiales encontrados en el ordenador sobre armas químicas ni de las pruebas de que viajó a Nueva York en el verano de 2000.
"No hemos profundizado en esas acusaciones", dijo Savage. "No hay razón para hacerlo. Él realmente no está acusado de nada. Dijo que es inocente, no es un agente durmiente. De momento lo dejamos ahí".

Sari Horwitz, Alice Crites y Julie Tate contribuyeron a este reportaje.

1 de agosto de 2007
20 de julio de 2007

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tras la huella de un terrorista 3


[Susan Schmidt] Desde el desierto hasta el corazón de Estados Unidos. Surgen detalles sobre el presunto rol de Marri en la segunda ola de atentados de al Qaeda.
Peoria, Illinois, Estados Unidos. Antes de que Marri pudiera restablecerse en Macomb, volvió a llamar la atención del FBI.
A fines de noviembre de 2001, la oficina del FBI en Springield fue puesta en alerta por el cuartel central de que un número de teléfono activo en esa región estaba asociado a los conspiradores del 11 de septiembre.
En uno de los coches que los secuestradores dejaron en el Aeropuerto Internacional de Dulles, las autoridades encontraron un recibo de correo expreso; los condujo a un número de teléfono que pertenecía a Hawsawi. El FBI descubrió que algunas llamadas a ese teléfono eran hechas desde cabinas telefónicas y teléfonos públicos a altas horas de la madrugada desde Illinois central por alguien que usaba tarjetas de prepago y PINs.
Los investigadores descubrieron que el 4 de noviembre alguien usando una tarjeta Qwest y PIN marcó el número de Hawsawi desde un teléfono de pago de Chicago. El 7 de noviembre, alguien utilizó la misma tarjeta telefónica del teléfono de la casa de Merri, de acuerdo a una demanda criminal presentada más tarde contra él. El FBI confirmó entonces en los archivos de los celulares que Marri había estado en Chicago cuando se efectuó la llamada por teléfono público.
Marri había llamado a otros números, en Arabia Saudí y Pakistán, de acuerdo a la demanda. Fuentes policiales y de inteligencia dicen que estaba llamando a operativos de al Qaeda.
El interés del gobierno en Marri se acentuó aun más. A mediados de noviembre de 2001, el jefe militar de al Qaeda, Muhammad Atef, murió en un ataque norteamericano contra una casa de seguridad afgana. La CIA descubrió un tesoro de información entre sus pertenencias y en su ordenador.
"Cuando murió, descubrimos que había un considerable interés en las armas químicas y biológicas", dijo una fuente de inteligencia familiarizada con las investigaciones de ambos, Atef y Marri. Eso provocó "un decidido intento de identificar a la gente haciendo armas bioquímicas". Materiales recuperados de la casa de seguridad de Atef, dijo la fuente, revelaron que Marri podría ser uno de ellos. Él y Atef tenían "contactos compartidos", dijo la fuente.
El 11 de diciembre, los agentes del FBI, Zambeck y Brown, volvieron al apartamento de Marri con más preguntas. Les permitió revisar su ordenador portátil y otros documentos en su posesión, incluyendo un pedazo de papel en su billetera. Cuando le preguntaron por qué había llamado al número asociado con Hawsawi, negó haber llamado.
Al día siguiente, Marri fue detenido como ‘testigo material' en una investigación por terrorismo y enviado a Nueva York, donde fue retenido en una unidad de alta seguridad de la cárcel federal.
En las semanas siguientes, dijo el FBI, los agentes descubrieron en el ordenador de Marri, extensas búsquedas sobre cómo comprar grandes cantidades de químicos utilizados para hacer cianuro de hidrógeno, un mortífero compuesto utilizado en el atentado fallido de 1995 contra el metro de Tokio por la secta del día del juicio final, Aum Shinrikyo.
En un almanaque en el apartamento de Marri, los agentes encontraron que esas informaciones sobre líneas férreas, embalses y diques habían sido marcadas.
"Tuvimos la impresión de que estaba haciendo pesquisas operacionales, identificando blancos y materiales", dijo la fuente de inteligencia. "Pensamos que al-Marri estuvo aquí para cometer atentados, como parte de una segunda o tercera ola. Cogimos a al-Marri rápidamente porque no queríamos correr ningún riesgo en esos momentos. No queríamos ver cómo se desarrollaban las cosas, porque no sabíamos si podríamos controlarlas".
Los archivados de Marri contenían más de mil números de tarjetas de crédito, la mayoría de ellas ya usadas para cometer fraude, y largas listas de páginas web sobre hacking y cómo obtener identificaciones falsas, dicen investigadores en la acusación iniciada en su contra. También había sitios para almacenar armas y equipos de satélite, cintas audio con arengas de bin Laden, y este juramento en árabe:
"Ni Estados Unidos ni nadie que viva allá debe soñar con la seguridad antes de que la veamos en Palestina y antes de que los ejércitos de los infieles dejen la tierra de Mahoma".

30 de julio de 2007
20 de julio de 2007
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tras la huella de un terrorista 2


[Susan Schmidt] Desde el desierto hasta el corazón de Estados Unidos. Surgen detalles sobre el presunto rol de Marri en la segunda ola de atentados de al Qaeda.
Peoria, Illinois, Estados Unidos. Marri no siguió a su familia a la granja de camellos. En lugar de eso, en mayo de 2000 voló a Chicago, desde Dammam, Arabia Saudí, utilizando un pasaporte falso y el nombre de Abdullakareem A. Almuslan, de acuerdo al FBI.
Pasó parte de los siguientes dos meses en Chicago. En julio, volvió a aparecer en Macomb, la ciudad agrícola con había estudiado quince años antes. Tomó un cuarto en el sórdido Motel Time Out, a 22 dólares la noche, junto al ruidoso bar Dog Pound, popular entre los estudiantes. Se quedó allí un mes, dicen funcionarios estadounidenses.
Mientras estuvo allá, Marri inscribió un negocio falso que llamó Alfombras AAA y abrió tres cuentas bancarias con un número de la seguridad social robado, dice la fiscalía. Está acusado de haber usado números de tarjetas de crédito para hacer compras ficticias desde la tienda de alfombras y abriendo una cuenta en internet con la que podía mover dinero.
Entonces el ‘Almuslam' hizo el viaje que más a preocupado y desconcertado a los funcionarios antiterroristas.
El 17 de agosto de 2000 llamó a un agente de viajes para reservar un vuelo a Nueva York, dice el FBI. También llamó al imán de la mezquita de Macomb, un estudiante universitario saudí llamado Khalid al-Jaloud, y pidió que lo llevaran al aeropuerto de Peoria, recordó Jaloud en una entrevista con el Post. Jaloud dijo que no conocía al hombre que se llamaba a sí mismo Almuslam y no le preguntó adónde iba. Dijo que a menudo recibía llamadas de estudiantes árabes que pedían ayuda.
Los archivos de la aerolínea muestran que el 18 de agosto de 2000, ‘Almuslam' voló desde Peoria a Nueva York.
No se sabe porqué fue a la ciudad ese día. Pero las coincidencias son sugerentes. Dhiren Barot, el jefe de operaciones de al Qaeda en Gran Bretaña, ya estaba en Nueva York. Había llegado desde Londres el día anterior para vigilar la bolsa de valores y otras instituciones, de acuerdo a una acusación en 2005 en un tribunal de distrito de Nueva York.
En sus comentarios sobre Marri en mayo, Bush afirmó por primera vez que la bolsa de valores era uno de sus blancos.
Barot, que fue detenido en Gran Bretaña en 2004 y sentenciado a cadena perpetua en el otoño pasado, confesó lo que el juez del caso llamó un complot de "colosal escala, sin precedentes", para hacer volar vagones del metro, detonar ‘bombas sucias' radioactivas y utilizar limusinas cargadas con cilindros de gas para destruir hoteles de lujo.
Él y sus cómplices también confesaron haber realizado elaborados videos de reconocimiento de la bolsa de valores, el Banco Mundial y otras instituciones financieras de Nueva York y Washington en 2000 y 2001, haciéndose con planos de edificios y procedimientos de seguridad. El descubrimiento de esos planos y videos en 2004 en un allanamiento de una casa de al Qaeda en Pakistán llevó a funcionarios norteamericanos a elevar la amenaza terrorista a nivel tres y a arrestar a Barot.
Después del viaje de ‘Almuslam', a Nueva York, viajó nuevamente a Chicago y días después volvió a Arabia Saudí. Y dejó algo atrás.
"Me pidió que guardara un ordenador en mi casa", dijo Jaloud. "Yo no quería. Dijo que quería guardar algunas cosas hasta que pudiese traer a su familia".
Jaloud dijo que aceptó a regañadientes guardar el ordenador en el sótano de la mezquita. "Unas semanas o un mes después empezó a llamarme, diciéndome que lo enviara a Pakistán. "Me dijo que estaba allá", dijo Jaloud, agregando que la petición le había preocupado. "Me llamó dos o tres veces y discutía".
Finalmente, dijo Jaloud, otro hombre llamó a la mezquita y le pidió que enviara el ordenador a una dirección en Washington. Jaloud dice que lo hizo, pagando el envío con su propio dinero.
Jaloud volvió a Arabia Saudí a fines de 2001. Funcionarios norteamericanos no pudieron interrogarlo, pero las autoridades saudíes sí lo hicieron en 2005 y compartieron la información con el FBI, de acuerdo a las autoridades norteamericanas. Jaloud dijo que contó a los saudíes que no recordaba la dirección en Washington adonde había enviado el ordenador. Ahora vive en Escocia y está tratando de sacar su doctorado en estudios deportivos en la Universidad de Stirling.

Fajos de Billetes de Cien
Dos días después de los atentados de 2001, el agente de policía de Peoria, Greg Metz, vio pasar un coche con un niño de seis años parado en el asiento de atrás.
Metz hizo parar el coche de inmediato. El conductor era Marri. El control de la matrícula reveló una orden de detención de diez años de antigüedad por conducir bajo los efectos del alcohol, un legado de sus años de estudiante.
Marri todavía llevaba el pelo largo, pero era aseado y amable. Le dijo a Metz que había vuelto a Peoria para sacar su maestría en ciencias de la información en Bradley. El agente explicó que tendría que llevar a Marri a la cárcel, donde podría pagar una fianza. Pararon en el camino para dejar al niño en el cuarto de hotel de la familia.
Lo que pasó después hizo que Metz llamara al agente de enlace del FBI en el departamento de policía. Marri "abre una maleta y saca trescientos dólares para la fianza", dijo Metz. "La maleta estaba llena de fajos de billetes de cien dólares".
Las autoridades norteamericanas dicen que Marri viajó a los Emiratos Árabes Unidos en agosto de 2001 para recibir más de trece mil dólares en dinero contante de manos de Mustafa Ahmed al-Hawsawi, el presunto contable de los conspiradores del 11 de septiembre de 2001.
La llamada de Metz no fue la única sobre Marri que llegó a la oficina del FBI en Springfield en los días posteriores al 11 de septiembre, cuando miles de datos sobre hombres árabes inundaron los cuarteles policiales en todo el país. Un vendedor de celulares llamó, lo mismo que alguien que encontró sospechoso los intentos de Marri de embarcar un enorme baúl de camarote desde Chicago a Peoria. Empleados de la Universidad de Bradley también dijeron al FBI que sospecharon cuando el 11 de septiembre, Marri llegó a toda prisa justo antes de la fecha límite para inscribirse en la universidad.
El 2 de octubre, los agentes del FBI Nicholas Zambeck y Robert Brown llamaron a la puerta del nuevo apartamento de Marri casi en las afueras de la ciudad. Marri accedió a dejarlos entrar y mirar el baúl, que sólo contenía ropas y especias. El apartamento estaba apenas amoblado, declararía Zambeck más adelante, con una televisión, ropa de cama en el suelo y algunas sillas.
Los agentes se marcharon después de preguntar a Marri sobre sus viajes a Estados Unidos y sobre un posible problema con su número de la seguridad social, que fue resuelto al día siguiente.
Marri empezó pronto a sembrar más sospechas, aunque esta vez de regreso en Macomb. Varias veces ese otoño, hizo el trayecto de noventa minutos hacia la pequeña ciudad al oeste de Peoria. Trató de inscribirse en el intensivo curso de inglés de la Universidad de Illinois del Oeste, pero empleados del instituto lo encontraron enigmático. "Su inglés era muy bueno", dijo Julie Rose, ex administradora de la universidad. "Ya había cursado inglés, dos o tres veces".
Marri no entregó un domicilio ni firmó el formulario de solicitud. "Era un individuo muy tenaz", dijo Rose. "Llamaba a los estudiantes. Simplemente era raro". Tanto así que advirtió a un estudiante saudí que estaba tratando de ayudarlo. "Le dije: ‘No te metas con este tipo, se cuidadoso: no sabemos quién es".
El estudiante era Jaloud, el imán. Su mujer y la de Marri se habían conocido en la mezquita de Peoria y habían trabado amistad, contó Jaloud al Post. Dijo que no reconocía a Marri como ‘Almuslam', cuyo ordenador había guardado en el sótano de su mezquita el verano pasado.
Aunque remoto, el Centro Islámico de Macomb había llamado la atención de las agencias policiales y inteligencia. Varios compañeros musulmanes plantearon sus temores sobre las irregularidades financieras allá, de acuerdo a funcionarios policiales y de la universidad y a un ex estudiante.
La Asamblea Islámica de América del Norte, una organización acusada por el gobierno de crear páginas web para fomentar la guerra santa violenta, contribuyó con diez mil dólares a la mezquita, de acuerdo a documentos presentados en una corte federal en un caso por terrorismo en 2003. Varios miembros del directorio de la mezquita de Macomb tenían asuntos entre manos con el grupo, según muestran esos documentos.

30 de julio de 2007
20 de julio de 2007
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tras la huella de un terrorista 1


[Susan Schmidt] Desde el desierto hasta el corazón de Estados Unidos. Surgen detalles sobre el presunto rol de Marri en la segunda ola de atentados de al Qaeda.
Peoria, Illinois, Estados Unidos. El estudiante de informática de 37 años, estaba corriendo contra el tiempo. Un día después de recoger su visa en la embajada norteamericana en Qatar, se subió a un avión, con su esposa y cinco hijos chicos. La familia viajó a Chicago, durmió una noche en un hotel en el aeropuerto, y luego cogieron un taxi para una carrera de 320 kilómetros por comarcas agrícolas hasta Peoria.
En Nueva York esa mañana, las torres gemelas se estaban desplomando.
Dentro de semanas, una serie de datos llevarían a agentes del FBI a la puerta de casa del estudiante Ali Saleh Kahlah al-Marri. Finalmente se convencieron de que era el más alto operativo de al Qaeda en Estados Unidos, un agente durmiente que hizo un viaje inexplicado a Nueva York en el verano de 2000 y que estaba planeando una segunda ola de atentados.
Sin embargo, después de más de cinco años de encarcelamiento, Marri sigue siendo una figura curiosamente desconocida. La investigación de sus actividades ha estado envuelta en el secreto. La comisión del 11 de septiembre dejó deliberadamente su nombre fuera en su informe de 567 páginas. El presidente Bush lo llamó enemigo combatiente en 2003 -el único extranjero arrestado en territorio norteamericano que es llamado así-, pero la atención de la opinión pública se ha concentrado en gran parte en sus derechos como prisionero de guerra.
En un discurso en mayo en la Academia de la Guardia Costera, Bush mencionó a Marri por primera vez, insinuando por qué los investigadores habían intentado descubrir a otros agentes durmientes. El presidente dijo que la comunidad de inteligencia cree que entre los potenciales blancos de Marri estaban "los depósitos de agua, la Bolsa de Valores de Nueva York y las academias militares norteamericanas, como esta".
Marri mantuvo su inocencia durante las sesiones de interrogatorio al principio de su retención, dijeron sus abogados. El Pentágono, que el año pasado llamó a Marri un "permanente y grave peligro para la seguridad nacional", dejó de interrogarlo después de que la Corte Suprema resolviera que los presuntos enemigos combatientes en prisiones norteamericanas tenían derecho a ser defendidos por un abogado. Sigue retenido en una cárcel de la Armada en Charleston, Carolina del Sur, esperando el resultado de esta guerra por su estatus.
Debajo de las maniobras legales, hay misterios que Marri nunca trató:
¿Qué había detrás de sus viajes entre Qatar, Arabia Saudí, Afganistán y Estados Unidos?¿Cuál era el propósito de su investigación sobre el hacking y cómo comprar y mezclar grandes cantidades de químicos para producir el mortífero gas de cianuro de hidrógeno? ¿Por qué poseía más de mil números de tarjetas de crédito robadas? ¿Está conectado con Dhiren Barot, el ahora encarcelado líder británico de al Qaeda que intentó hacer volar edificios en Estados Unidos e Inglaterra, y que puede haber inspirado los atentados con bomba frustrados del mes pasado en Londres y Glasgow?
Y ¿estaba corriendo hacia el corazón de Estados Unidos el 10 de septiembre de 2001, por órdenes de Osama bin Laden, o para llegar a tiempo para inscribirse en la universidad?

Hijo del Desierto
Entrevistas con decenas de funcionarios de defensa y policía, diplomáticos, abogados, empleados de la universidad y otros, aquí y en el extranjero, así como documentos judiciales, arrojan luz sobre el destino de Marri, desde su época como estudiante universitario de cola de caballo. Algunas fuentes hablaron a condición de conservar el anonimato, porque varios aspectos del caso siguen siendo clasificados; varios dijeron que se sentirían incómodos de ser citados por el nombre en asuntos relacionados con al Qaeda.
Por origen, la familia de Marri y todavía mantiene una granja de camellos en el desierto de Arabia Saudí, un vínculo con sus raíces beduinas. En los años setenta, cientos de miembros de la tribu más numerosa aceptaron la invitación del emir de Qatar de emigrar a su país, donde había más trabajos que trabajadores. El padre de Marri se convirtió en agente fronterizo y recibió la nacionalidad qatarí. Se mudó con su familia a Doha, la capital, donde sus hijos, como ciudadanos, podían estudiar con una beca en Occidente.
Ali al-Marri, que pasó parte de su infancia en la región desértica saudí, tenía diecisiete cuando él y su hermano mayor Nagy se marcharon a estudiar a Estados Unidos en 1982. El viaje de Marri a Illinois, con su mujer e hijos en 2001, fue un retorno a territorio familiar: Los hermanos habían vivido ahí cerca de una década, cuando estudiaban en la Universidad de Bradley, en Peoria, y en varias ciudades universitarias en el campo de Illinois.
Marri estudió introducción a la informática durante un semestre en el diminuto Spoon River College en Macomb, Illinois. La ciudad agrícola, que aparecería más tarde en otros viajes de Marri, atraía a toda una comunidad de estudiantes de Oriente Medio debido al intensivo programa de inglés que ofrecía otra escuela allá, la Western Illinois University.
Finalmente, los hermanos fueron trasladados a Bradley, una respetada universidad privada donde la vida estudiantil gira en torno a las fraternidades y al balonmano. Ali al-Marri, al que conocidos recuerdan como un chico flaco, de pelo largo y parrandero, con gran sentido del humor, se graduó en 1991, y obtuvo un diploma de económicas. Volvió a casa y más tarde contó al FBI que había trabajado en el Banco Islámico Qatar, en Doha, y en la oficina de la auditoría del gobierno.
El país al que volvieron los hermanos no era el mismo que habían dejado. Qatar se estaba modernizando rápidamente. El hijo del emir, el jeque Hamad Bin Khalifa al-Thani, estaba impulsando el desarrollo con los enormes recursos energéticos del país. En 1995, cuando su padre se encontraba de viaje, el hijo montó un golpe de estado.
Muchos en la numerosa tribu Marri eran leales al viejo emir, y a principio de 1996, decenas de ellos fueron denunciados públicamente tras un intento fallido de derrocar al hijo y reinstalar al padre en el poder.
En medio de ese revuelo familiar, Ali al-Marri volvió a marcharse, esta vez a Afganistán, según conocidos de la familia y funcionarios norteamericanos. Ya no era el estudiante universitario despreocupado de los días de Bradley, y se dirigió a los campos establecidos por bin Laden, de acuerdo a la denuncia del alto funcionario antiterrorista del Pentágono.
Marri siguió un trayecto paralelo al del hombre que se convertiría en el cerebro de los atentados del 11 de septiembre, y que, dicen agentes federales, se transformó en el hombre de al Qaeda: Khalid Sheik Mohammed. Como Marri, Mohammed estudió en una universidad norteamericana en los años ochenta, en su casa en el campo de Carolina del Norte, y terminó en Qatar.
A mediados de los noventa, Mohammed había participado en una serie de atentados terroristas, ayudando incluso a su sobrino, Ramzi Yousef, a financiar el atentado contra el World Trade Center en 1993. Mohammed y un grupo de militantes se refugió en las afueras de Doha, en una granja de propiedad del ministro de religión, de acuerdo a la comisión del 11 de septiembre. En 1996, cuando el FBI estrechaba su cerco, Mohammed escapó y huyó hacia Afganistán.
Funcionarios de la inteligencia norteamericana dicen que, en Afganistán, Marri siguió cursos de adiestramiento durante dos años, recibiendo, entre otras cosas, instrucciones en el uso de venenos y toxinas en el campo de Derunta, cerca de Jalalabad, según las fuentes. Se cree que fue adiestrado por Abu Khabab al-Masri, un egipcio especializado en armas químicas y biológicas que murió el año pasado en un ataque aéreo en Pakistán.
Cuando Marri volvió a Doha, de acuerdo a la gente que conoció a su familia allá, se destacaban su larga barba y puntos de vista radicales. Sus hermanos contaron a conocidos que era un yihadista que se había formado en los campos de bin Laden. Uno de esos conocidos, un ex funcionario del gobierno de Qatar, dijo al Washington Post que Marri llegó a casa con discos compactos con charlas de adiestramiento y propaganda de al Qaeda, así como con una matrícula falsa de California.
Peter Theros, que fue el embajador norteamericano en Qatar en los noventa, dijo que mientras la ideología religiosa allá es nominalmente similar a la de Arabia Saudía, Qatar es "mucho más tolerante y democrático" que su vecino. "Ali al-Marri es diferente. Incluso los qataríes más profundamente religiosos no son así", dijo Theros.
Poco después del retorno de Marri a Qatar, la investigación todavía en curso sobre el intento de golpe de 1996 costó a algunos de sus familiares la nacionalidad y sus trabajos en la administración. Para el 2000, los hermanos y padres de Marri habían vuelto al desierto saudí. La joven mujer de Marri y sus hijos también se mudaron para allá.

30 de julio de 2007
20 de julio de 2007
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©traducción mQh
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secuestro con final feliz


[Tina Susman y Raheem Salman] Un hombre de Bagdad describe su desaventura, proporcionando una rara mirada en los métodos usados por secuestradores y víctimas.
Bagdad, Iraq. Algo le dijo que estaba solo. Kudum Hussein Ali no podía estar seguro, porque tenía los ojos vendados. Sólo sabía que en la polvorienta casa no se oía nada y que los hombres armados que habían estado custodiándolo debían haberse marchado o haber caído en un profundo y silencioso sueño.
Era tiempo de intentarlo.
Ali alzó sus manos fuertemente amarradas hasta su cara y empujó la oscura tela de sus ojos. El cuarto estaba vacío. Sin hacer un ruido, se arrastró hacia el pasillo, bajó las escaleras y avanzó hasta la puerta de entrada, con la esperanza de deslizarse en la oscuridad sin despertar a sus raptores.
Los secuestros son cosa de todos los días en Bagdad. Un coche bloquea la calle. Emergen hombres armados y ordenan a sus víctimas meterse en el maletero. Las víctimas pueden resistirse un momento, pero es inútil. Después de todo, los hombres tienen armas, y trabajan usualmente en grupos.
La historia de Ali, un musulmán chií que sobrevivió un secuestro, entrega una rara mirada de las tácticas usadas por los secuestradores y sus víctimas cuando tratan de ser más listos que los otros.
Los secuestros se han hecho tan comunes que en mayo la Compañía Nacional de Seguros empezó a ofrecer una póliza antiterrorista en seguros de vida, pagando en caso de muerte o lesiones que resulten de secuestros.
"Había un eslabón perdido. En lo esencial, nosotros somos ese eslabón perdido", dijo Sadik F. Khafaji, presidente de la compañía.
La epidemia de secuestros es un reflejo de la incapacidad de decenas de miles de soldados norteamericanos e iraquíes de controlar las calles de Bagdad, y mucho menos de impedir los atentados con bomba y otros atentados terroristas.
De acuerdo al ministerio del Interior, que supervisa las fuerzas policiales iraquíes, se reportaron al 1 de julio de este año al menos 188 secuestros en Bagdad y expertos policiales iraquíes dicen que el número real es probablemente mucho más alto, porque muchos iraquíes no denuncian los secuestros por desconfianza de las fuerzas de seguridad y por temor a que los secuestradores maten a sus víctimas si acuden a la policía o soldados en busca de ayuda.
Algunos secuestros son para pedir rescate. Otros son ejecutados por musulmanes fanáticos que se oponen a lo que consideran los estilos de vida sacrílegos de profesores, periodistas, mujeres profesionales y otros miembros de las clases cultas de Iraq.
El mes pasado, la compañía de Khafaji anunció un descuento especial en la cobertura para profesores universitarios, que son clientes de alto riesgo. El objetivo es persuadirles a seguir en el país y no contribuir a la ‘fuga de cerebros'.
"Los consideramos un recurso nacional, y queremos que se queden", dijo Khafaji.
Muchos secuestros, como el de Ali, son motivados por el odio sectario entre sunníes y chiíes. Eso hace que la violencia en Iraq sea diferente que en la mayoría de otros países convulsionados por una guerra civil.
"No es lo mismo que decir que en otros lugares no han habido carnicerías sectarias", dijo el experto en terrorismo de la Rand Corporation, Michael Jenkins. "Pero no eran secuestros individuales del tipo que estamos viendo en Iraq".
Los que son secuestrados por rescate tienen la posibilidad de sobrevivir si las familias pagan. Los secuestradores saben que si matan a demasiados secuestrados después de pagados los rescate, la gente dejará de entregarles el dinero. Y eso los dejaría sin negocio.
Los secuestros sectarios son diferentes. Los perpetradores son impulsados por el deseo de castigar a la gente en función de sus credos religiosos. Y pocos sobreviven.
"La víctima no es realmente un rehén que será usado como un elemento de una negociación", dice Jenkins. "La víctima es solamente víctima".
Ali parece un improbable candidato de secuestro. No es rico. No es un activista ni político ni religioso y ha vivido tranquilamente en el mismo barrio durante muchos años. Tiene 54 años, es casado, tiene tres hijos y dos hijas y trabaja como chofer para un ministerio del gobierno. Pero la esposa de Ali es sunní, y su casa está en un barrio predominantemente sunní de Bagdad llamado Sadiya.
El 11 de junio, Ali salió de su casa a eso de las siete de la tarde para hacer unas compras. A unos minutos de su casa, un coche bloqueó su vehículo. Descendieron cinco hombres.
Todos parecían decentes, excepto por los rifles de asalto en sus manos.
"No llevaba máscaras. Estaban afeitados. Llevaban pantalones y camisetas", dijo Ali. "Se veían limpios y guapos".
Ali pensó que le querían robar el vehículo o robarle a él.
Pero le ordenaron subir a su coche. Querían hacerle algunas preguntas, dijeron.
Entonces se dio cuenta Ali: "Me estaban secuestrando".
Empezó a discutir en voz alta con la esperanza de llamar la atención, pero nadie parecía oír la conmoción. Incluso si oían, es improbable que hubiesen intervenido, considerando los riesgos a los que se exponen.
"Les dije: ‘Maténme aquí, no iré con ustedes'", dijo Ali. Les ofreció su coche, o cualquier cosa que llevara de valor.
Ellos dijeron no y siguieron repitiendo: "Queremos hacerle algunas preguntas".
Un hombre abrió el maletero del coche. Otros empezaron a golpear a Ali con sus rifles. Aparentemente impresionados por su testarudez, lo amarraron en el asiento trasero en lugar de meterlo al maletero. Ali claramente no era el tipo de víctima que se tiende tranquilamente en el maletero, y si empezaba a dar golpes, podría llamar la atención.
Entonces le vendaron los ojos y amarraron las muñecas.
Ali supuso que sus secuestradores debían ser sunníes, porque los insurgentes habían estado tratando de limpiar su barrio de chiíes. Su supervivencia dependía de si les convencía de que él también era sunní.
Cuando el coche paró, Ali fue llevado a una casa y empezó el interrogatorio.
"Me preguntaron: ¿eres chií o sunní? Les dije inmediatamente que era sunní", dijo Ali, que no llevaba el carné de identidad que indica el nombre tribal de la persona, delatando con ello su identidad religiosa.
Le preguntaron sobre su tribu. Les dijo que era Hamdani, la tribu de su mujer sunní. Le preguntaron de dónde venía. Ali les dijo que era de Yousifiya, un pueblo agrícola en una zona fuertemente sunní justo al sur de Bagdad. Lo acribillaron con preguntas sobre jeques tribales y otros detalles destinados a hacerle caer en un descuido.
Se sintió aliviado de haber olvidado su celular en casa. Los nombres guardados en su agenda habrían revelado su identidad.
Pero los secuestradores estaban lejos de estar convencidos. Uno puso un cuchillo en su cuello y lo retiró, haciéndole un pequeño corte. Otro acercó un afilador de cuchillos a sus orejas para afilar un cuchillo.
"Uno de ellos dijo: ‘Vamos a salir y preguntaremos sobre ti. Si descubrimos que eres chií, te mataremos. Te mataremos de la manera más dolorosa posible'", contó Ali.
El interrogatorio duró dos horas. Ali se aferró a su historia.
Repentinamente fue empujado fuera de la casa y llevado con otros dos secuestrados a otra. Cada uno fue dejado arriba en cuartos diferentes.
Solo, Ali empujó la venda justo lo suficiente como para mirar en su entorno. El cuarto estaba sucio y apenas amoblado. Supuso que pertenecía a alguna familia chií expulsada del área. Podía oír a gente llamándose. Asumió que eran los otros secuestrados.
"No tenía ninguna esperanza", dijo Ali, que sabía que si sus raptores salían a la calle y preguntaban sobre él, trazarían su identidad. "Me dije a mí mismo, me van a matar, sin ninguna duda. Así que pensé que mi única opción era escapar".
Volvió a colocarse la venda sobre los ojos y empezó a cavilar sobre su escape.
Entonces esperó.
"Muy tarde, justo antes del amanecer, sentí que estaban todos dormidos", dijo. "No se oía nada".
Lentamente retorció sus manos y usó sus dedos para soltar las amarras. Luego se quitó la venda y gateó hacia los otros cuartos para ayudar a los otros secuestrados.
"Nos van a matar. Esta es nuestra última posibilidad de supervivencia", les dijo mientras los desataba ansiosamente.
Juntos, los tres hombres descendieron silenciosamente por la escalera. Para su sorpresa, vieron que la llave de la puerta de entrada estaba en la cerradura. La abrieron, cuidando de no hacer ruidos. Fuera, se encaramaron sobre la muralla del jardín para evitar el ruido del portón de metal que daba a la calle.
Entonces, cuando empezaba a aclarar, se echaron a correr.
"Fue como un sueño. Apenas podía creer lo que había hecho", dijo Ali.
Tras unos minutos, toparon con una brigada de bomberos de barrio, y fueron invitados a entrar.
Llegaron los soldados y se llevaron a los tres hombres a sus cuarteles. En la confusión y euforia, ninguno de ellos había apuntando la dirección de la casa donde habían estado retenidos. No había modo de identificar a sus secuestradores. De los otros secuestrados, Ali dijo que uno era sunní y el otro chií, pero eso es todo lo que sabe.
A eso de las nueve y media de la mañana, más de 24 horas después de su secuestro, Ali volvió a la casa donde había vivido once años, en paz, junto a sus vecinos sunníes.
Su familia creía que había sido asesinado y estaban preparando sus funerales.
Durante meses, Ali había desechado las advertencias de sus familiares de que debía mudarse. En su cuadra el sectarismo no había sido nunca un problema, y además, no podía pagar el alquiler en otro lugar.
"No tenía miedo hasta que pasó esto", dijo.
Al día siguiente de volver a casa, Ali y su familia se mudaron con familiares en un barrio chií.
La primera mañana en la nueva casa despertó asustado.
"Pensé que estaba todavía en la casa de los secuestradores, hasta que oí a mis hijos en la casa de mi pariente", dijo. "Agradecí a Dios por mi seguridad".

tina.susman@latimes.com

Mohammed Rasheed, Saif Hameed, y Said Rifai contribuyeron a este reportaje.

28 de julio de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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santuarios terroristas inaccesibles


[David Morgan] Al Qaeda se ha reconstituido en territorios inaccesibles en Pakistán.
Washington, Estados Unidos. El santuario de al Qaeda en el noroeste de Pakistán es en gran parte inaccesible para fuerzas externas y es improbable que pueda ser eliminado dentro de poco por militares estadounidenses o paquistaníes, dijeron el miércoles altos funcionarios de inteligencia.
En una audiencia en la Cámara de Representantes, el jefe de inteligencia del Pentágono, James Clapper, dijo que Estados Unidos no estaba contento con tener que sentarse a esperar mientras la red de fanáticos responsables de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington recuperaban fuerzas en Waziristán del Norte.
"Creo que nuestro objetivo será neutralizar, no eliminar, pero ciertamente hará que este santuario -como los demás- sea menos seguro y menos atractivo para al Qaeda", dijo Clapper ante una sesión conjunta de los comités de los servicios armados y de inteligencia de la Cámara.
Pero Clapper, subsecretario de defensa para la inteligencia, presentó la tarea de eliminar la influencia de al Qaeda en la región como un proyecto de largo plazo que dependerá de la ayuda económica norteamericana a la población local y contribuciones de asistencia militar, incluyendo sofisticados equipos de vigilancia, a las fuerzas armadas paquistaníes.
"Esto va a ser un proceso largo", dijo. "No creo que presenciamos algún cambio demostrable dentro de los primeros tres años".
Clapper agregó: "No se trata sólo de colocar bombas en los blancos".
Él y otros funcionarios de gobierno hablaron con legisladores sobre la emergencia de al Qaeda en Pakistán después de que el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Frances Townsend, se negara a excluir acciones militares de Estados Unidos contra al Qaeda.
En una audiencia separada ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el subsecretario de Estado, Nicholas Burns, reiteró la opinión de que Estados Unidos emprenderá acciones unilaterales contra al Qaeda en Pakistán bajo ciertas circunstancias.
Pero enfatizó que Washington preferiría trabajar con el gobierno paquistaní.
Burns también defendió la petición de Bush de 750 millones de dólares en cinco años para nuevos proyectos que deben llevar empleo y otros desarrollos a la caótica región. Dijo que el gobierno pedirá al Congreso que permita las importaciones sin aranceles en la región fronteriza para contribuir a su desarrollo económico.

Acuerdo Fracasado
El gobierno de Bush liberó la semana pasada fragmentos no clasificados de un importante informe sobre inteligencia que concluía que Estados Unidos hace frente a una intensa amenaza de al Qaeda en parte debido al santuario paquistaní.
El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ha desplegado más tropas hacia Waziristán, donde tribus militantes, acusadas de cobijar a al Qaeda y apoyar a los talibanes, han aumentado los ataques después de renunciar a un acuerdo de paz de diez meses con el gobierno.
Funcionarios en la sesión de la Cámara dijeron que el acuerdo de Musharraf con los líderes tribales en Waziristán del Norte ayudó a al Qaeda a levantar su santuario, pero defendió el acuerdo como un intento sincero, aunque fracasado, de controlar a los militantes.
Mary Beth Long, secretaria interina de defensa para asuntos de seguridad internacional, dijo a los legisladores que ahora Pakistán tiene diez mil soldados en el área.
Pero los funcionarios minimizaron las expectativas de que un incremento de las operaciones militares paquistaníes conduzca a un asalto frontal contra sitios de al Qaeda en una remota región montañosa poblada por tribus fuertemente armadas y hostiles.
"Ahora al Qaeda está en una parte de Pakistán que es en gran parte inaccesible a las fuerzas paquistaníes, al gobierno paquistaní. Siempre lo ha sido. Y para ellos es un ambiente muy difícil desde el cual operar", dijo Edward Gistaro, el analista de inteligencia norteamericano sobre peligros transnacionales.
"Es un ambiente muy difícil para que puedan operar ahí fuerzas externas", agregó.

Carol Giacomo contribuyó a este reportaje.

28 de julio de 2007
25 de julio de 2007
©reuters
©traducción mQh
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al qaeda se extiende por pakistán


[Josh Meyer] Funcionarios y expertos antiterroristas dicen que un informe norteamericano se concentra incorrectamente en la influencia del grupo en zonas fronterizas.
Washington, Estados Unidos. Al Qaeda tiene bastiones en todo Pakistán, y no solamente en las zonas fronterizas de Afganistán, como se enfatizó en un informe sobre terrorismo esta semana, de acuerdo a funcionarios de la inteligencia norteamericana y expertos en contraterrorismo que dicen que la red de Osama bin Laden está mucho más enraizada de lo que se cree.
El Estimado Nacional de Inteligencia sobre la Amenaza Terrorista contra Territorio Estadounidense, que refleja el consenso de las dieciséis organizaciones de inteligencia de Estados Unidos, describe a al Qaeda diciendo que tiene "elementos regeneradores claves" que operan sus bases libremente en el noroeste de Pakistán. Pero varios oficiales y expertos externos entrevistados desde la liberación del documento esta semana, dicen que la situación es más complicada.
Estos analistas dicen que el gobierno de Bush está responsabilizando del resurgimiento de al Qaeda al acuerdo cerrado en septiembre por el gobierno de Pakistán con líderes tribales militantes en los territorios del noroeste del país.
En los últimos años, funcionarios de la inteligencia y contraterrorismo norteamericano que se concentran en el sur asiático dicen que han observado con creciente preocupación que al Qaeda ha movilizado hombres, dinero y operaciones de reclutamiento y adiestramiento en ciudades paquistaníes como Quetta y Karachi así como en regiones menos pobladas.
Los militantes islámicos son todavía una minoría en Pakistán, y cuentan con la lealtad de algo menos del diez por ciento de la población, a juzgar por los resultados de las elecciones. Pero al Qaeda ha sido capaz de ampliar su influencia en todo el país, reforzando sus alianzas con grupos religiosos fundamentalistas, organizaciones de caridad, bandas criminales, elementos de las fuerzas de seguridad del gobierno e incluso algunos funcionarios políticos, dijeron estos oficiales.
La red de bin Laden también ha reforzado sus lazos con grupos que luchan por el control de Cachemira, gran parte de cuyo territorio es controlado por India, una causa ampliamente popular en todo Pakistán que cuenta con el respaldo del gobierno y de las fuerzas armadas.
"Es un problema mucho mayor que un montón de islamitas tribales en áreas marginales", dijo Bruce Riedel, un experto en el sur asiático que trabajó en la CIA, en el Consejo de Seguridad Nacional y en el Pentágono y que se jubiló el año pasado después de treinta años de experiencia en contraterrorismo y desarrollo de estrategias.
Riedel rechazó en particular los intentos del gobierno de responsabilizar del resurgimiento de al Qaeda al acuerdo de paz de septiembre. Según los términos de esa tregua, Pakistán retiró sus tropas de Waziristán del Norte en las Áreas Tribales de Administración Federal a cambio de promesas de los líderes tribales de que los militantes asociados con al Qaeda y los talibanes no emprenderían acciones violentas en Pakistán o al otro lado de la frontera en Afganistán.
El acuerdo de paz ha sido redondamente criticado por haber fracasado, a la vista de los ataques y atentados suicidas talibanes en Afganistán, y con el notorio crecimiento de las actividades de al Qaeda en áreas tribales, de acuerdo a altos oficiales norteamericanos y funcionarios de inteligencia. Hace poco los militares renunciaron al pacto y los funcionarios están tratando de revivirlo.
El gobierno paquistaní ejerce una limitada autoridad en las áreas tribales en gran parte autónomas, y ha tenido poco éxito en sus ataques contra al Qaeda, pero también se ha negado a autorizar la intervención de tropas norteamericanas.
Riedel y otros que comparten su opinión dijeron que el estimado de inteligencia pone demasiado énfasis en el acuerdo de septiembre.
"Culpando a las zonas tribales estamos tratando de minimizarlo, diciendo que es un problema creado por el acuerdo de tregua, que fue una mala idea, cuando de hecho al Qaeda se ha extendido por todo Pakistán", dijo Riedel, investigador del Centro Saban para Oriente Medio de la Brookings Institution.
Uno funcionario del contraterrorismo norteamericano confirmó la opinión de Riedel de que la influencia de al Qaeda se ha extendido mucho más allá de las áreas tribales, pero dijo que esa áreas habían crecido en importancia para el grupo en los últimos años porque estaba sometido a fuertes presiones de los centros urbanos.
"A medida que aumenta la presión en las zonas urbanas, buscas un ambiente más permisivo, y las áreas tribales proporcionan eso. Tiendes a marcharte a lugares donde no están tus enemigos", dijo el funcionario de contraterrorismo, agregando que no estaba autorizado a comentar operaciones antiterroristas oficialmente, especialmente con respecto a la sensible y frágil alianza norteamericana con Pakistán.
Pero, dijo el funcionario, la presencia de al Qaeda en el resto de Pakistán sigue siendo un problema. "Nadie está excluyendo nada", dijo el funcionario. "Este no es un problema unidimensional".
Los signos de la difusión de al Qaeda en todo Pakistán han estado visibles durante años. Los secuestradores del 11 de septiembre fueron adiestrados en un escondite de al Qaeda al sur de la ciudad portuaria de Karachi, de acuerdo al informe del la Comisión del 11 de Septiembre.
Husain Haqqani, ex asesor de varios primeros ministros paquistaníes, dijo que antes de los atentados del 11 de septiembre, al Qaeda tenía escondites y bases logísticas en todo Pakistán, desde donde enviaba y sacaba guerrilleros de Afganistán.
"Una vez que sus bases en Afganistán fueron destruidas, volvieron a Pakistán a convertir sus bases logísticas en operacionales", dijo Haqqani, director del Centro de Relaciones Internacionales, de la Universidad de Boston y autor de ‘Pakistán: Between Mosque and Military'.
"Examine las detenciones al Qaeda en los últimos años", dijo. "Han ocurrido en todo el país. Tenían gente que los orientaban y ayudaban".
Uno de los cabecillas del Qaeda, Abu Zubeida, fue capturado en Faisalabad en 2002 y el reputado cerebro del 11 de Septiembre, Khalid Shaikh Mohammed, que también tenía estrechos lazos con Karachi, fue capturado en 2003 en la ciudad de Rawalpindi, sede de las fuerzas armadas paquistaníes. El reemplazante de Mohammed, Abu Faraj Libbi, fue detenido en 2005 en Mardan, a unos 121 kilómetros al noroeste de la capital, Islamabad.
Funcionarios de la inteligencia norteamericana creen que la presencia de al Qaeda en todo Pakistán le ha permitido reclutar y adiestrar operativos, reunir considerables sumas de dinero, y filmar y repartir videos de propaganda de alta calidad propagandística a través de su brazo en los multimedia, Al Sahab.
El número 2 de al Qaeda y jefe de propaganda, Ayman Zawahiri, ha lanzado en los últimos meses numerosas cintas, cada de ellas distribuida con creciente rapidez después de eventos significativos. Después de que las tropas paquistaníes irrumpieran en la Mezquita Roja en Islamabad, matando y capturando a militantes islamitas, un profesional video de Zawahiri empezó a circular en el ciberespacio en cuestión de días.
"Cuando analizas la calidad de esas cintas de propaganda, sabes que no han sido producidas en alguna zona primitiva, sino donde puedes tener a acceso a los medios de comunicación regularmente", dijo Riedel.
El ministerio de Relaciones Exteriores paquistaní emitió una declaración el miércoles en respuesta a un documento de la inteligencia norteamericana, protestando enérgicamente contra la conclusión de que el gobierno había permitido que al Qaeda buscara refugio en las áreas tribales.
"No ayuda hacer afirmaciones sobre la presencia o regeneración de al Qaeda en las zonas fronterizas con Pakistán", dice la declaración. "Lo que se necesita es información concreta y operacional y compartir datos de inteligencia".
La declaración del ministerio de Relaciones Exteriores dice que Pakistán está determinado a no permitir que al Qaeda o cualquier otra organización terrorista establezca una base en su territorio, pero en una aparente referencia a Estados Unidos, dice que no se permitirá que ninguna fuerza de seguridad extranjera persiga a los militantes en Pakistán.
La semana pasada durante un testimonio en el Congreso, sobre las amenazas globales, Thomas Fingar, el subdirector de la inteligencia nacional, pedía cautela en cuanto a una campaña excesivamente violenta para aplastar a al Qaeda en las áreas locales.
"Parte del dilema... aquí es el riesgo de tomar medidas que en las áreas de menor presencia del gobierno, en las áreas tribales de administración federal... puedan conducir a procesos en todo Pakistán, que agravarían el problema", dijo Fingar al Comité de Servicios Armados de la Cámara.
"Hay un montón de reclutas potenciales que están siendo atraídos a la lucha en Cachemira, que en el resto de Pakistán son mantenidos a raya por las fuerzas de seguridad. Así que no es tan exagerado decir que existe algún riesgo de convertir un problema del noroeste de Pakistán en un problema de todo el país".

josh.meyer@latimes.com

28 de julio de 2007
20 de julio de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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