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el fin de un terrorista


[Barry Bearak] Un estallido de terror, y una tumba humilde.
Kabul, Afganistán. Los dos hombres habían llegado al destino final de todos los viajes humanos. Sus cuerpos, envueltos en mantas blancas manchadas de sangre, yacían en la rocosa ladera de un cerro. Esperándoles había dos angostos rectángulos de fosas superficiales. El ayuntamiento de Kabul estaba encargado de la sepultura. No se había pedido a ningún ulema que presidiera esta despedida terrenal.
"Uno de estos tipos necesita un hoyo más chico", dijo un palafrenero, riendo.
El cuerpo más grande pertenecía a un hombre viejo, Khan Mir. Su cuerpo no fue reclamado por nadie, y las obligaciones de una sepultura musulmana fueron pasadas por alto porque era indigente. Se desconocía la identidad del otro. En realidad, de su cuerpo quedaba sólo la mitad, un torso descabezado con el brazo derecho y la pierna derecha. Su entierro debía ser ignominioso, porque era un terrorista suicida, o yak enteher kunenda.
"Cubrídlos con piedras y tierra", ordenó el jefe de los enterradores.
En Kabul, la sepultura de un terrorista suicida toma lugar en un lugar secreto en un momento desconocido de todos, el insignificante fin de lo que aquí se considera un acto imperdonable. Por supuesto, es más fácil enterrar los restos de un suicida que las horripilantes consecuencias de un atentado con bomba. En Afganistán se han reportado al menos 193 atentados suicidas durante los últimos dieciocho meses, suficientes para contaminar a gran parte del país con la persistente enfermedad del terror.
Los talibanes y otros insurgentes controlan sólo una fracción de este país, pero su campaña de miedo -reiterada con atentados suicidas, explosiones en las calles, ataques con proyectiles y asesinatos- ha demostrado ser una amenaza efectiva. Estas tácticas inhiben los viajes. Retrasan el desarrollo. Quebrantan la confianza en el gobierno. En un país que ha estado permanentemente en guerra durante los últimos treinta años, hacen del futuro algo tan imprevisible como el pasado.
El suministro de terroristas suicidas parece no tener fin, y las contramedidas son difíciles de imaginar. El ministerio de Defensa patrocina un anuncio de televisión que denuncia esos atentados. En el anuncio, un ulema llega a una tumba para supervisar un entierro. Cuando le dicen que es un terrorista suicida, sacude sus manos burlonamente, y dice mientras se aleja: "Nosotros no rezamos por los suicidas. Somos musulmanes y el islam no admite que alguien derrame su propia sangre, ni la de sus hermanos".
Esta, sin embargo, está lejos de ser una interpretación unánime. Sobre este tópico, el vocabulario mismo es fervorosamente debatido, porque hay los que creen que los terroristas suicidas son mártires cuyas inmolaciones son espléndidamente recompensadas por Dios en el paraíso. "El suicidio es condenado por el islam, pero no soy yo quién debe juzgar si un hombre que se hace volar a sí mismo es un suicida o alguien que obedeció el justo llamado a la guerra santa", dice Noor ul-Haq, un ulema de Kabul.
Su diminuta mezquita de Masjid-e-Fazilbeg, está en el Company Road, donde el 16 de junio pasado un hombre que conducía un taxi se hizo volar cerca de un convoy militar. Murieron cinco personas. Cuatro eran transeúntes; el quinto era el terrorista mismo, del que sólo quedaron el brazo derecho y la pierna izquierda.
Descubrir cómo se dispuso de sus restos demandó un gran esfuerzo. El gobierno de Afganistán, que no tiene fama de eficiencia, vive enterrado debajo de su burocracia. Se necesitaba un permiso de los ministerios de Salud Pública, del Interior, del Directorado de Seguridad Nacional y de la municipalidad de Kabul.
"Sí, tenemos un procedimiento para terroristas suicidas", dijo confidencialmente Mahtabuddin Ahmadi, director del Departamento de Cultura del ayuntamiento, refiriéndose a los funerales que corren a cuenta de su dependencia,. "Hay que lavar el cuerpo de acuerdo a las costumbre islámicas y luego lo enterramos. Tenemos un ulema que recita las oraciones indicadas".
Pero mientras describía la práctica, uno de sus asistentes sacudió la cabeza negativamente y corrigió respetuosamente a su jefe. Finalmente el director confesó: "No sé lo que hacemos".
En realidad, el cuerpo es sometido primero a un examen médico. El doctor Muhammad Mohsin Sherzai hizo la autopsia, que tomó menos de treinta minutos. "Tenemos poco personal y pocos equipos", dijo, excusándose. "A la policía le gustaría determinar la identidad del hombre. Pero no tenemos instalaciones para un análisis de ADN. Descubrimos poca cosa".
Un asistente abrió una gaveta del frigorífico y empujó el cuerpo hacia una bandeja corrediza. Los descoloridos restos fueron embalados flojamente en plástico. Sherzai apuntó al medio torso: "Es un hombre. Tenemos su grupo de sangre. Tenía probablemente treinta o treinta y cinco años".
Luego se encogió de hombros.
El cuerpo permaneció en la morgue durante once días, para permitir que alguien lo reclamara. Se envió el permiso para sepultarlo al Departamento de Cultura, que a su vez notificó a la policía y a la agencia de inteligencia nacional.
Finalmente, el cuerpo fue subido a una ambulancia para ser trasladado a un cementerio clandestino. El vehículo blanco tenía letras negras a ambos lados, donde se leía que había sido "donado por la República Islámica de Pakistán". Sherzai pensó que era una coincidencia divertida. Muchos afganos creen que los terroristas suicidas vienen del mismo lugar.
Esta es ciertamente la opinión de la organización de inteligencia, donde los funcionarios creen como cosa normal que gran parte de la insurgencia talibán tiene que ver con el gobierno de su sospechoso vecino. Pakistán niega enfáticamente esas acusaciones, pero no hay duda de que muchos terroristas suicidas provienen de ese país.
Funcionarios de inteligencia aquí ocasionalmente muestran sus centros de detención a periodistas, permitiéndoles que entrevisten a los reclusos. La cárcel es un lugar ajetreado de pequeñas y hacinadas celdas. El jueves, dijeron funcionarios, los reos eran once paquistaníes y catorce afganos que eran terroristas suicidas frustrados. Dos de los detenidos el 18 de junio eran paquistaníes.
"Mi objetivo era Gul Agha Sherzai, el gobernador de la provincia de Nangarhar', dijo un chico de diecisiete cuyo nombre de pila era Farmanullah. Aunque la entrevista no era controlada, el adolescente hizo sin embargo exagerados esfuerzos para sonar arrepentido. Se presentó a sí mismo como poca cosa más que carne de cañón.
Los miembros paquistaníes de los talibanes "llegaron a mi escuela a reclutar voluntarios y nos dijeron que si no nos uníamos a la guerra santa nos iríamos al infierno y no veríamos nunca a las novias del paraíso", dijo. Así que fue adiestrado en territorio de las áreas tribales de Pakistán.
Pero ahora, retrospectivamente, su captura había obligado a Farmanullah a darse cuenta de que había sido un juguete en manos de políticos, dijo. "Nos dijeron que en Afganistán eran todos infieles", dijo. "Pero ahora sé que no es verdad".
El cómplice de Farmanullah en el atentado era otro chico de diecisiete años, Abdul Quddus, con el que hablé separadamente. Los terroristas suicidas son a menudo descritos desdeñosamente como pobres, incultos y física o mentalmente incapacitados. Pero Quddus dijo que era hijo de un hombre de negocios en Panshawar y había terminado la secundaria en una buena escuela. Su dicción mostraba refinamiento. Su porte era calmo y orgulloso.
Dijo que había asistido a una madrasa, o escuela religiosa, cerca de la frontera y accedió más tarde a dirigirse con la vista vendada a un campamento remoto para ser adiestrado como terrorista suicida. Pasó allá cuarenta días con otros veinte jóvenes, dijo. "Hay dos tipos de bomba", dijo. "Una tiene un botón, la otra un fusible como una granada de mano. Los explosivos se meten en un chaleco que se ve completamente normal. El máximo es once kilos, el mínimo seis".
Él llevaba una chaqueta así en una bolsa cuando fue detenido por agentes de policía en Jalalabad. Su detención no ha apagado enteramente su entusiasmo yihadista.
Al principio dijo que lamentaba no haber podido llevar a cabo su misión suicida. Luego se mostró ambivalente. "En el campo de adiestramiento me puse muy emocional", dijo, mencionando que las películas que les habían mostrado eran probablemente sesgadas y que había avivado su fanatismo. Pero aunque ahora se sentía feliz de no haber matado al gobernador afgano, algo de su decisión suicida seguía en él. "Los soldados norteamericanos están matando a musulmanes", dijo. "Todavía creo en la guerra santa contra Estados Unidos, y por algunas cosas vale la pena morir".
Antes de él, muchos otros han pagado ese precio. La ambulancia cruzó el centro de Kabul, donde en los enclaves más ricos el miedo a los terroristas suicidas es evidente en los muros de contención, los masivos rollos alambre de púas y los guardias blandiendo ametralladoras en puestos de control con vallas. El vehículo avanzó luego a tumbos por caminos de tierra hacia las afueras de la ciudad. Se estaba formando una tormenta de arena, y los enterradores se veían impacientes.
"¿Por qué no estáis preparados?", preguntó Ghulam Sarwar, el líder del equipo.
Eran estos hombres toscos, acostumbrados a los chistes subidos de tono. La rutina había conquistado toda reverencia que pudieron haber sentido por los difuntos, aunque interrumpieron su grosero humor cuando fue la hora de colocar los cuerpos en las fosas.
Mientras el viejo indigente era descendido en la fosa, Khwaja Nuruddin, en representación del Departamento de Cultura del ayuntamiento, murmuró rápidamente: "Dios es grande. Sólo hay un Dios, y Mahoma es su profeta". Pero cuando depositaron en la tumba el cuerpo del terrorista suicida, sólo el insistente viento rompió el silencio.
Colocaron pedazos de tejas sobre los lotes rectangulares, con pedruscos para rellenar todos los huecos. Luego las tumbas fueron selladas con un barro que habían preparado vaciando una jarra de agua de diez galones sobre una pequeña pila de tierra excavada.
Cuando terminó el trabajo, Nuruddin se sacudió el polvo de su traje de tres piezas gris. Luego se detuvo a pensar sobre la situación y decidió recitar algunos versos del Corán, parándose primero junto a la tumba del terrorista suicida, y luego junto a la del indigente.
Se preguntó en voz alta si acaso no era demasiado para un hombre que se había convertido en bomba. Pero declaró no se arrepentía de haberlo hecho.
"Después de todo", dijo, "era un ser humano".

23 de julio de 2007
1 de julio de 2007
©new york times
©traducción mQh
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al_qaeda sigue siendo una amenaza


[Karen DeYoung y Walter Pincus] Su refugio en Pakistán torpedea campañas antiterroristas.
Al Qaeda ha restablecido en los últimos dos años su organización central, infraestructura de adiestramiento y líneas de comunicación global, colocando a Estados Unidos en un "contexto de mayores amenazas", pese a las campañas contraterroristas a nivel mundial, de acuerdo a un nuevo análisis de inteligencia.
Funcionarios de inteligencia atribuyeron los avances de al Qaeda fundamentalmente al establecimiento de un santuario en zonas no gobernadas al noroeste de Pakistán. Su asociación con el grupo insurgente sunní al Qaeda en Iraq, dice el informe, ha ayudado a "dar más energía" a los extremistas de otros lugares y ha ayudado al reclutamiento y financiamiento de al Qaeda.
El análisis concluye que "en los próximos tres años el territorio nacional norteamericano se enfrentará a una persistente y creciente amenaza terrorista". Al Qaeda, dice, "es y seguirá siendo" el elemento más serio de esa amenaza.
El informe enfatiza la efectividad de las medidas antiterroristas, en cooperación con otros países, en el desmantelamiento de redes terroristas y en la prevención de atentados en Estados Unidos en los años inmediatamente posteriores al 11 de septiembre de 2001. Pero expresa preocupación de que esa cooperación pueda desvanecerse a medida que los recuerdos se destiñen y la percepción de la naturaleza y origen de la amenaza difieren.
El análisis fue dado a conocer ayer en un sumario desclasificado de dos páginas con evaluaciones clave del Estimado Nacional de Inteligencia titulado ‘La amenaza terrorista a territorio estadounidense'. El estimado menciona un número de posibles fuentes de peligro, desde Hezbollah en el Líbano a células radicales independientes en Europa y en este país.
Es el segundo informe oficial en la semana pasada que señalaba crecientes amenazas provenientes de al Qaeda. El otro, escrito por el Centro Nacional de Contraterrorismo, se titula ‘Al Qaeda en mejor condiciones para atacar a Occidente'.
El Estimado Nacional de Inteligencia escrito en abril de 2006 describía una tendencia descendente en cuanto a las capacidades de al Qaeda desde que bin Laden y el resto del grupo de cabecillas sobrevivientes fueran expulsados de su santuario en Afganistán por los militares norteamericanos en diciembre de 2001. Ese informe, como el emitido ayer, decía que la guerra de Iraq era un importante instrumento de reclutamiento para al Qaeda. Pero el informe anterior concluía que las operaciones de al Qaeda habían sido desbaratadas y que su dirección estaba "seriamente dañada".
En una sesión informativa para periodistas ayer, altos funcionarios de inteligencia dijeron que creían que al Qaeda continuaría tratando de "fortalecer" los contactos y capacidad que al Qaeda en Iraq ha establecido en ese país. Pero atribuyeron la resurgencia de la organización de bin Laden casi enteramente a su protegido enclave entre los grupos tribales de Waziristán del Norte, que forma parte de las Áreas Tribales de la Administración Federal en el noroeste de Pakistán.
"En los últimos dieciocho a 24 meses, el refugio en Pakistán se ha hecho todavía más seguro", dijo Edward Gistaro, oficial de la inteligencia nacional para amenazas transnacionales y el principal autor del Estimado Nacional de Inteligencia. Ese refugio, dijo Gistaro, ha permitido la reorganización de al Qaeda para formar un nuevo grupo de líderes, muchos de ellos con una larga experiencia junto a bin Laden.
Funcionarios de la inteligencia y oficiales norteamericanos han expresado una creciente frustración con el gobierno del presidente Pervez Musharraf de Pakistán. Reconocen que en 2004 Musharraf destruyó gran parte de los refugios de al Qaeda en las áreas tribales en 2004, con operaciones que terminaron con la captura de la mayoría de los cuadros y lugartenientes de bin Laden. Desde entonces, las fuerzas armadas paquistaníes se han mantenido en gran parte alejadas de la región, y en septiembre pasado Musharraf firmó formalmente un acuerdo con los líderes tribales permitiéndoles el control de la región.
La semana pasada el gobierno de Bush declaró públicamete que el acuerdo había fracasado, y funcionarios dijeron ayer que Musharraf había modificado su política. Mike McConell, director de inteligencia nacional, dijo ayer que Musharraf está "nuevamente trasladando fuerzas militares para ejercer presión sobre al Qaeda".
En observaciones separadas en una conferencia sobre inteligencia ayer, McConnell presentó un panorama de las actividades de al Qaeda y la amenaza que representa para Estados Unidos que fue más allá del análisis del Estimado Nacional de Inteligencia. "Están trabajando duramente para colocar operativos adiestrados aquí en Estados Unidos... Tienen programas de reclutamiento para llevar a los reclutas... a Pakistán, especialmente a los que dominan el idioma más conveniente, los que poseen las habilidades necesitadas, los que cumplen los requisitos para entrar a Estados Unidos, integrarse en la población... y llevar a cabo atentados", dijo.
La capacidad de bin Laden de establecer un refugio para el adiestramiento y planificación ha sido una preocupación principal de los funcionarios de la inteligencia y contraterrorismo desde fines de los años noventa. Las ataques con misiles autorizados por el presidente Bill Clinton en 1998 contra los campos de adiestramiento de al Qaeda en Afganistán parecen haber tenido poco efecto sobre las operaciones de bin Laden. En el verano de 2001, el presidente Bush recibió una advertencia de la inteligencia titulado ‘Bin Laden está determinado a atacar a Estados Unidos', pero los atentados del 11 de septiembre se cometieron antes de que se tomaran medidas.
Desde entonces varios personeros del gobierno han aclamado las campañas antiterroristas de Estados Unidos. En febrero de 2003, el entonces director de la CIA, George Tenet, dijo al Congreso que "más de un tercio de los líderes de al Qaeda, identificados antes de la guerra de Afganistán, han sido eliminados o capturados". Tres meses más tarde, Bush aumentó esa cifra a "cerca de la mitad" en un discurso leído en mayo, en medio de crecientes temores de que los dos meses de guerra de Iraq hubiesen desviado la atención del gobierno en cuanto a la captura de bin Laden. "Al Qaeda está huyendo", dijo Bush.
A principios de 2004, cuando Estados Unidos y las fuerzas afganas al otro lado de la frontera reforzaron la ofensiva paquistaní, Tenet dijo que la dirección de al Qaeda estaba "seriamente dañada" y observó que había seguido perdiendo "refugios operacionales seguros". Al año siguiente, el vicealmirante Lowell E. Jacoby, director de la Agencia de Inteligencia de Defensa en esos momentos, dijo al Congreso que después de esas operaciones "la amenaza terrorista fundamentalista musulmana se ha fragmentado y descentralizado".
Esas conclusiones previas eran "básicamente correctas en la época", dijo Thomas Fingar, director del Consejo Nacional de Inteligencia, que reúne los estimados nacionales de inteligencia para la comunidad de inteligencia compuesta por dieciséis agencias. "Todo esto tiene un alto nivel de incertidumbre, pero la situación había cambiado", agregó. Fingar dijo que una lección que se había aprendido del pasado, cuando los analistas se limitaban a repetir y a construir sobre análisis anteriores -como los análisis erróneos sobre el arsenal de armas de Saddam Hussein- es que los estimados previos ya no son "textos sagrados".
Fingar dijo que la comunidad de inteligencia no se está retractando de sus conclusiones pasadas de que cerca de tres tercios de los líderes de al Qaeda de antes del 11 de septiembre de 2001 habían sido eliminados o capturados. "Obviamente se han reconstituido", dijo.
Aunque el Estimado Nacional de Inteligencia dice que al Qaeda en Iraq es el único afiliado de al Qaeda "que ha expresado la intención de atacar en territorio norteamericano, funcionarios de gobierno y de inteligencia mencionaron ayer la referencia a esa amenaza -una declaración en audio subida en noviembre a la red a la página de un grupo saudí disidente con sede en Gran Bretaña. En la declaración, Abu Hamza al-Muhajer, cabecilla de al Qaeda en Iraq, amenazó con "volar la casa más perniciosa, que la llaman Casa Blanca".
El gobierno de Bush ha afirmado durante largo tiempo que al Qaeda en Iraq es una filial operacional del principal grupo de al Qaeda, aunque oficiales de inteligencia han dicho que la organización principal de al Qaeda ejerce poco control sobre el grupo en Iraq.
El Estimado Nacional de Inteligencia de ayer sugiere que al Qaeda deriva su estatura de las actividades de al Qaeda en Iraq, antes que a la inversa.

Robin Wright y Alice Crites contribuyeron a este reportaje.

21 de julio de 2007
18 de julio de 2007
©washington post
©traducción mQh
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el químico de marruecos


[Craig Whitlock] El químico de al Qaeda en Marruecos. Terrorista tipifica una resistente red.
Casablanca, Marruecos. El 6 de marzo la policía marroquí rodeó un cibercafé aquí y arrestó a un fugitivo que mucha gente creía que había huido del país o que estaba muerto. Saad al-Houssaini, conocido como ‘el Químico' debido a su formación como químico y a sus habilidades para hacer bombas, había desaparecido cuatro años antes, después de ser acusado de ayudar a organizar el más mortífero atentado terrorista en la historia de Marruecos.
Resultó que Houssaini no se había ido a ninguna parte. Desde 2003, de acuerdo a documentos de la policía marroquí, había entrado a la clandestinidad en Casablanca para reconstruir una red terrorista y reclutar a combatientes para luchar en Iraq. También pasó un tiempo perfeccionando sus técnicas para montar bombas, diseñando cinturones con explosivos que los investigadores creen que fueron usados en una serie de atentados suicidas esta primavera, incluyendo el que tuvo como blanco al consulado estadounidense de esta ciudad portuaria del norte de África.
‘El Químico' es un vívido ejemplo de cómo veteranos miembros del comando central de al Qaeda han continuado organizando importantes atentados terroristas en todo el mundo, particularmente en Europa, África del Norte e Iraq, pese a la captura o muerte de muchos de los operativos más importantes de la red terrorista desde el 11 de septiembre de 2001.
Su larga carrera clandestina demuestra los límites de la intensa cooperación antiterrorista entre los gobiernos en los últimos cinco años: Houssaini, ahora 38, eludió no solamente a las autoridades marroquíes sino también a los agentes secretos de Francia, España y Estados Unidos que temían que estuviera implicado en la organización de células durmientes en Europa.
Funcionarios contraterroristas británicos dicen que las más importantes conspiraciones terroristas en su país en los últimos años, incluyendo el atentado del 7 de julio de 2005 contra el transporte público en Londres, pueden trazarse a operativos de al Qaeda en Pakistán. Los investigadores sospechan que un patrocinador clave en al menos dos casos fue Abd al-Haidi al-Iraqi, un jefe militar de al Qaeda en Pakistán, Afganistán e Iraq que fue capturado en diciembre en una operación de la CIA y está ahora encarcelado en Bahía Guantánamo, en Cuba.
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha acusado de los intentos de atentados con coches bomba el mes pasado en Londres y Glasgow a "individuos asociados con al Qaeda". Aunque los funcionarios no han revelado evidencias sólidas sobre la relación con la red, detectives británicos están investigando si acaso la trama tuvo su origen en Iraq.
Funcionarios de seguridad están estudiando el papel desempeñado por Bilal Abdulla, un sunní iraquí que fue acusado el viernes de conspirar en los atentados. Él y otro hombre han sido acusados de haber embestido con un Jeep Cherokee el terminal aéreo de Glasgow. Abdulla obtuvo su diploma médico en Bagdad en 2004 y era conocido por sus puntos de vista radicales, así como por su fuerte apoyo verbal de las operaciones de al Qaeda en Iraq.
"Hemos visto cómo al Qaeda ha sido capaz de sobrevivir un prolongado asalto multinacional contra sus estructuras, personal y logística", dijo en un discurso reciente Peter Clarke, director de la rama antiterrorista de Scotland Yard. "Ciertamente ha conservado su capacidad para preparar atentados dirigidos por un comando central aquí en el Reino Unido. Caso tras caso, se ha podido ver claramente la mano de al Qaeda".
Marruecos continúa manteniendo la alerta. El viernes subió al nivel máximo su alerta nacional de seguridad, indicando que era inminente un severo atentado terrorista, anunció en una declaración el ministerio del Interior. El ministerio citó "informaciones de inteligencia fiables", pero no entregó detalles sobre una amenaza específica.
Houssaini, el marroquí, abandonó sus estudios universitarios de química en España a mediados de los años noventa. Se marchó a Afganistán donde recibió adiestramiento en campos de al Qaeda y trabó relación con importantes miembros del grupo, incluyendo al lugarteniente Ayman al-Zawahiri y a Abu Musab al-Zarqawi, que sería más tarde el cabecilla del grupo insurgente al Qaeda en Iraq, de acuerdo a documentos y entrevistas.
Mientras estaba allá, ayudó a fundar una red asociada conocida como el Grupo Combatiente Islámico Marroquí, al que se responsabiliza de los atentados contra los trenes de cercanías en Madrid en marzo de 2004. Como comandante operacional del grupo, se le sospechaba de idear las bombas utilizadas en los atentados suicidas coordinados en Casablanca en mayo de 2003, que causaron la muerte de 45 personas.
Cuatro años más tarde, terroristas suicidas volvieron a atacar Casablanca, haciéndose volar en tres lugares diferentes en marzo y abril, incluyendo el atentado contra el consulado norteamericano. En este atentado nadie resultó herido de gravedad, pero la misión diplomática estuvo cerrada durante casi dos meses por razones de seguridad.
Al principio, las autoridades marroquíes describieron a los perpetradores como amateurs que carecían de conexiones internacionales. Pero desde entonces los investigadores han concluido que los terroristas querían atacar hoteles, cruceros y otros blancos turísticos. La detención de Houssaini desbarató esos planes y puso al descubierto a la red, dicen.
La policía ha detenido a otras dos figuras claves en la red que fueron adiestradas en campos de al Qaeda en Afganistán. Abdelaziz Benzine, del que la policía cree que ha sido el cerebro de la red junto con Houssaini, fue detenido el 11 de marzo horas antes del primer atentado suicida esta primavera.
Otro colaborador, Abdelaziz Habbouch, fue detenido el 28 de mayo; la policía sospecha que jugó un papel importante en los atentados en Casablanca de mayo de 2003 y ayudó a reclutar combatientes para las fuerzas de al Qaeda en Iraq.
"Es obvio que muchos de estos individuos están asociados directamente con al Qaeda", dijo Mohamed Darif, un marroquí experto en terrorismo y profesor de ciencias políticas en la Universidad Hassan II en Mogammedia. "La policía ha descubierto que estas células estaban mucho más avanzadas de lo que pensaban. Eso los asusta, con justa razón".
La policía declaró haber incautado más de doscientos kilos de explosivos, preparados principalmente con nitrato de amonio y aluminio en polvo, una conocida receta de bombas de al Qaeda.
De acuerdo a documentos de la policía marroquí, Houssaini empezó a enseñar a otros miembros de la red, incluyendo a Benzine y Habbouch, a montar bombas y detonadores utilizando técnicas que aprendió en Afganistán. También guardó instrucciones para hacer bombas en un disco duro y puso a prueba los explosivos improvisados de las células, muestran los documentos.
Houssaini ha sido acusado en Marruecos de organizar una célula criminal y otras actividades terroristas. Pero no ha sido acusado formalmente de participación en los atentados de después de su detención, dijo su abogado, Tawfiq Mousaif. "De momento el estado no ha presentado ninguna prueba de los cargos", dijo Mousaif, que se negó a hacer más comentarios sobre las acusaciones.

Años en España
Houssaini nació en Meknes, una ciudad al norte-centro de Marruecos de unos quinientos mil habitantes. Hijo de un maestro, estudió química en la universidad y recibió una beca del gobierno marroquí para estudios de posgrado en la Universidad de Valencia en España.
La beca, sin embargo, le daba sólo algunos dólares al mes para sus gastos y Houssaini se veía obligado a interrumpir frecuentemente sus estudios y prácticas de laboratorio para trabajar en oficios diversos, dijo su orientador académico Francisco F. Pérez, profesor de química en la universidad.
"Era un hombre trabajador", dijo Pérez en una conferencia telefónica. "Venía durante un mes, y luego no se aparecía en diez días porque estaba vendiendo alfombras y baratijas en los mercadillos callejeros, y cuando reunía suficiente dinero, volvía".
Cuando Houssaini llegó a Valencia en diciembre de 1992, no era visiblemente religioso y se unía de vez a vez a otros estudiantes de la facultad para beber, recordó Pérez. Sin embargo, el profesor dijo que había observado algunos cambios hacia el final de la estadía de Houssaini en España: se dejó crecer barba y se puso a imprimir tantos poemas religiosos y versos del Corán desde un ordenador del laboratorio que se ganó una reprimenda.
"Estaba muy interesado en la justicia social", dijo Pérez. "Decía que su país estaba gobernado por tiranos... Nunca dijo nada malo sobre los países occidentales. Al contrario, envidiaba nuestro régimen político y dijo que quería que en Marruecos se implantara nuestro régimen político y democracia".
Houssaini contó más tarde a los interrogadores de la policía marroquí que se radicalizó en España después de un encuentro con un amigo tunecino que le instó a apoyar a los combatientes islámicos en Afganistán. Los detalles del interrogatorio fueron reportados por primera vez en Le Journal Hebdomadaire, una revista marroquí.
"Nuestros principales temas de conversación giraron en torno a la guerra santa", dijo, de acuerdo a una transcripción del interrogatorio. "Me hizo entender la importancia de la religión y la fe, pasándome libros religiosos y casetes de los discursos de importantes jeques".
Houssaini abandonó la Universidad de Valencia a fines de 1995. Dijo a sus profesores que se marchaba a Marruecos para el mes sagrado de Ramadán, pero nunca retornó. Sus colegas dijeron que se sorprendieron porque estaba a punto de terminar sus estudios. De hecho, unos meses después su trabajo de investigación -sobre las propiedades anticancerígenas de algunos compuestos químicos- fue aceptado para publicación en el International Journal of Chemical Kinetics.
Pero Houssaini no se había marchado de Valencia. En diciembre de 1996, él y dos amigos fueron detenidos por la policía española y acusados de posesión de documentos de viaje falsos y manuales para preparar explosivos. Fue dejado en libertad tras pagar una fianza.
Unas semanas más tarde salió de España en dirección a Afganistán.

Después de Afganistán
Houssaini se quedó cuatro años en Afganistán. En octubre de 2001, después de que las fuerzas armadas norteamericanas empezaran su campaña de bombardeos contra los talibanes, escapó del país en una camioneta Toyota con otros extremistas marroquíes, y llegó a Irán, de acuerdo a la transcripción de su interrogatorio.
Después de parar en Damasco, Siria, y en Ankara, Turquía, volvió con su familia a Casablanca en abril de 2002. Fue interrogado por la policía al llegar en el aeropuerto, pero dejado en libertad sin cargos.
Además de sus intentos por fundar células terroristas domésticas en los años siguientes, Houssaini empezó a dedicar poco a poco más atención a Iraq. Para octubre de 2006, él y otros extremistas marroquíes habían creado "muchas redes de reclutamiento" para enviar a terroristas suicidas y combatientes marroquíes a combatir contra las fuerzas norteamericanas allá, según documentos policiales.
Los documentos identifican a dieciocho marroquíes que fueron reclutados por Houssaini y sus aliados, que salieron con destino a Iraq a principios de 2007. Los investigadores creen que fueron muchos más. La policía dice que la red de Houssaini estaba separada de otras organizaciones de reclutamiento marroquíes que han enviado decenas de combatientes voluntarios a Iraq, incluyendo un importante círculo en la norteña ciudad de Tetuán que fue desbaratada en el otoño pasado.
La policía marroquí dice que Houssaini colaboró a través de internet con un marroquí en Siria, conocido como Zeid, que recibía a los voluntarios en Damasco y se encargaba de arreglar su cruce de la frontera hacia Iraq. Aunque se revelaron pocos detalles personales de los reclutas, documentos policiales muestran que Houssaini se encargó personalmente de pagar pequeñas cantidades de dinero a sus familias.
Cada familia recibió, en el otoño pasado, entre cien y ciento cincuenta dólares, cuando los voluntarios fueron reclutados durante el Ramadán, y 175 dólares adicionales a fines de diciembre, para marcar el festivo musulmán de Eid al-Adha.
Luego, en febrero, recibieron un pago final de quinientos dólares, cuando los reclutas partieron hacia Iraq.

Munir Ladaa en Berlín y Cristina Mateo-Yanguas en Madrid contribuyeron a este reportaje.

9 de julio de 2007
6 de julio de 2007
©washington post
©traducción mQh
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querían matar a fidel


Contrato mafioso en contra de Fidel. Un informe desclasificado de la agenciade inteligencia de EE.UU. describe el primer intento de matar a Castro.
"El objetivo de la misión es Fidel Castro." Así comienza el informe de la CIA que relata, casi sin censuras, el primer intento de asesinato del gobierno estadounidense contra el entonces joven revolucionario y que ayer fue desclasificado junto con otros cientos de documentos secretos. Las llamadas joyas de la familia, publicadas en internet (http://www.gwu.edu/nsarchiv), describen las operaciones ilegales que realizó la agencia de inteligencia estadounidense entre 1950 y los primeros años de la década del setenta. La confesiones van desde la vigilancia de periodistas, activistas negros y estudiantes norteamericanos, hasta la detención ilegal y la tortura –"interrogatorio hostil", según los agentes de la CIA– de un desertor de la KGB.
El complot contra Castro contó con todos los elementos de una buena novela de espías: mentiras, traiciones, mafias e ilegalidades. Corría el año 1960. El gobierno de John F. Kennedy seguía sin entender cómo un grupo de jóvenes guerrilleros habían pasado de controlar una porción de la selva cubana a manejar toda la isla. Preocupados e inquietos, los agentes de la CIA empezaron a buscar una solución. Su respuesta llegó cuando Robert Maheu, un agente de la agencia, introdujo el nombre de Johnny Roselli, un hombre al que el diario The Washington Post más tarde identificaría como Filipo Sacco, el jefe de las operaciones cubanas de la mafia. A su vez, Roselli contactó al segundo hombre de la misión, Sam Gold. Gold también era un alias. Su verdadero nombre era Momo Salvatore Giancana, el jefe de la mafia en Chicago, y, según sostiene la CIA, el sucesor de Al Capone.
El plan de la agencia de inteligencia era aprovechar los contactos que los dos gangsters mantenían todavía en la isla. Según uno de los documentos desclasificados, se les debía hacer creer que el gobierno estadounidense no sabía nada del plan, que en realidad estaba promocionado por los intereses económicos norteamericanos que se habían visto perjudicados con el ascenso de Castro y del socialismo en Cuba. Se les pagaría 150 mil dólares cuando la misión estuviera cumplida. Ni Roselli ni Gold aceptaron el dinero.
Sólo faltaba el arma y el asesino. Gold convenció al resto de que la forma más discreta de hacerlo sería mezclando unas pastillas envenenadas en la comida o la bebida del líder cubano. El hombre designado para hacerlo fue Juan Orta, un oficial cubano, que venía recibiendo dinero de los empresarios del juego de azar –los grandes perjudicados con los cierres de los casinos de La Habana–. Las píldoras llegaron a manos de Orta, quien después de varios intentos pidió ser retirado de la misión. En su lugar recomendó a un miembro de la Junta Cubana en el exilio, el doctor An-thony Verona. El adinerado anticastrista puso a disposición su dinero para volver a empezar. Desafortunadamente para él, la aplastante derrota militar de los cubano-estadounidenses en Bahía de Cochinos, en abril de 1961, puso un fin –provisorio– a los planes de la CIA.
Para Tom Blanton, director de los Archivos de Seguridad Nacional, un organismo dependiente de la Universidad George Washington y especializado en la investigación de documentos desclasificados, el reconocimiento de este tipo de operación ilegal es todo un avance. "Es lo mismo que si los altos cargos de la CIA hubiesen ido al confesionario a pedir perdón por sus pecados", sostuvo. La agencia de inteligencia más famosa del mundo tuvo un largo rato en el confesionario ayer.
En las casi 700 páginas desclasificadas, la agencia también reconoció que abrió todas las cartas que fueron enviadas o que provenían de China durante los primeros años de los cincuenta. A fines de los sesenta, siguiendo una lógica similar, interceptó las llamadas de ciudadanos estadounidenses a Rusia y vigiló a los grupos defensores de los derechos de los negros en Estados Unidos, especialmente sus contactos con las organizaciones radicales en el Caribe. Además, hizo públicas las operaciones de espionaje dirigidas a periodistas. La CIA estaba especialmente interesada en aquellos que citaban fuentes gubernamentales. Así fue como pincharon teléfonos y siguieron durante años a periodistas de los principales medios estadounidenses, e identificaron a sus fuentes en la Casa Blanca, el Capitolio, la Justicia e, incluso, la CIA. La operación llegaba hasta el entonces ministro de Justicia, Robert Kennedy.
Un caso al que se le da casi tanta importancia en los documentos como al intento de asesinato contra Castro es al del desertor de la KGB Yuri Ivanovich Nosenko. Como en las películas de la Guerra Fría, Nosenko, harto de las limitaciones del socialismo soviético, decidió entregarse al gobierno estadounidense y abrazar el american way of life. Pero no contó con la naturaleza desconfiada de los espías, incluso los de los países democráticos. No bien entró al país, la CIA lo llevó a una cárcel especialmente construida para él en un lugar aún hoy desconocido. Allí lo sometieron a una serie de "interrogatorios hostiles" durante más de tres años hasta que se dieron cuenta de que no tenía nada que confesar. Lo dejaron en libertad, le dieron un alias y una casa. "Terminó siendo uno de los desertores más valiosos que tuvo la agencia", señala uno de los documentos.

27 de junio de 2007
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los asesinos de djindjic


[Zoran Cirjakovic y Tracy Wilkinson] Condenas en caso del asesinato del primer ministro serbio. Jefe de los paramilitares de Milosevic tramó asesinato de 2003, dice un tribunal.
Belgrado, Serbia. Este miércoles, el temido comandante de los paramilitares de Slobodan Milosevic fue declarado culpable del asesinato en 2003 del primer ministro pro-occidental Zoran Djindjic -un crimen que provocó la consternación del país y dañó la causa de una reforma democrática.
Milorad Ulemek, ex jefe de los infames Boinas Rojas, su lugarteniente y otros diez hombres fueron condenados por planificar y ejecutar el asesinato del primer premier elegido democráticamente de Serbia desde la Segunda Guerra Mundial.
El asesinato fue un intento de restaurar a los aliados de Milosevic en el poder y poner fin a la cooperación de Belgrado con el tribunal internacional de crímenes de guerra en La Haya, dijo el tribunal serbio.
Djindjic se convirtió en primer ministro en un momento crucial en la historia de Serbia, elegido después de que ayudara a derrocar a Milosevic en 2000. El carismático y popular Djindjic, 50, fue asesinado después de que extraditara a La Haya al ex hombre fuerte serbio, donde Milosevic murió el año pasado de un ataque al corazón mientras esperaba su juicio por crímenes contra la humanidad.
Los intentos de Serbia por rehabilitarse después de años de aislamiento y ostracismo de Milosevic han sido irregulares, con importantes progresos a menudo resistidos por los nacionalistas.
Concluyendo un largo y complejo proceso que ha fascinado y polarizado a Serbia, una comisión de jueces dictó penas de prisión particularmente severas para Ulemek, condenado por ser el cerebro del asesinato, y su lugarteniente, Zvezdan Jovanovic, condenado por apretar el gatillo del rifle de francotirador que mató a Djindjic.
El primer ministro fue asesinado el 12 de marzo de 2003, cuando llegaba al principal de gobierno en el centro de Belgrado, caminando con muletas.
"Fue un asesinato político, un hecho criminal dirigido contra el estado", dijo la juez presidente Nata Mesarovic cuando leía el veredicto ante una atiborrada sala del tribunal. Entre los observadores en el tribunal se encontraban el presidente serbio Boris Tadic y varios ex altos funcionarios del gobierno de Djindjic.
Djindjic fue asesinado "después de los cambios democráticos en Serbia, cuando la mayoría de los ciudadanos creían que la situación en Serbia podía ser cambiada y la vida podía ser mejor", dijo la juez.
Ulemek y Jovanovic fueron sentenciados a cuarenta años, el máximo que permite la ley serbia, y los otros acusados recibieron sentencias que van de los ocho a los 35 años.
Ulemek sonrió ligeramente mientras Jovanoniv adoptó un aire de suficiencia. Luego, en medio de la lectura de la sentencia, ellos y sus cómplices condenados se levantaron y salieron de la sala.
Más tarde, frente al tribunal, familiares y amigos de los acusados fueron recibidos por varios miles de jóvenes miembros del Partido Democrático, de Djindjic, y otros activistas demócratas, que los abuchearon y gritaron: "¡Asesinos!"
Los abogados de la defensa dijeron que recurrirían.
El juicio duró tres años y medio y presenció el asesinato de dos testigos de la fiscalía, la renuncia de un juez y amenazas contra la actual juez presidente así como toda una serie de obstáculos técnicos colocados por el anterior gobierno conservador del primer ministro Vojislav Kostunica. El primer ministro fue reelegido este mes tras formar una coalición con el partido de Djindjic.
Tan importante como los juicios fue la capacidad de Serbia de airear crímenes políticos y distribuir justicia. Muchos partidarios de Djindjic dijeron que creían que todavía no se conocía a todos los que habían planificado el asesinato. Varias personas que se acercaron al tribunal llevaban pancartas con el texto: "No Ha Terminado".
"No terminará hasta que no tengamos respuestas completas a la pregunta sobre quién dio la orden para cometer este asesinato, quién lo organizó y por qué [el anterior gobierno conservador] trató de obstruir el juicio", dijo Cedomir Jovanovic, presidente del Partido Liberal Democrático y aliado de Djindjic.
Agregó que Kostunica debió ser llamado a declarar.
Los Boinas Rojas, como se conocía a la Unidad de Operaciones Especiales de Milosevic, era un escuadrón paramilitar de elite y clandestino que aterrorizó a los no-serbios durante gran parte de las guerras en Bosnia-Herzegovina y Croacia en los años noventa.
Después de las guerras, se metamorfosearon en una organización criminal que ha sido acusada de asesinatos y secuestros por dinero, a menudo atacando a los enemigos de Milosevic.
De hecho, desenredar la turbia red de crímenes de guerra y delitos comunes en el submundo criminal serbio puede ser otro logro de este juicio, dijeron políticos.
"Con este veredicto estamos finalmente el inicio del enfrentamiento con el crimen organizado, y los entretelones de ese crimen", dijo Dragoljub Micunovic, fundador del partido de Djindjic.
Ulemek, 39, había sido previamente condenado por el asesinato en 2000 de un importante rival de Milosevic, el ex presidente Ivan Stambolic, y por el intento de homicidio de otro rival de Milosevic, el líder de la oposición Vuk Draskovic.
Mantuvo su inocencia en el juicio de Djindjic, apareciéndose una vez en el tribunal llevando una camiseta adornada con un lobo aullando con una boina roja.
El abogado defensor del lugarteniente de Ulemek, Jovanovic, dijo que el juicio era un "crematorio de la justicia".
En vísperas del veredicto, un importante boulevard de Belgrado bautizado recientemente en honor de Djindjic, fue empapelado con señales viales falsas otorgándole un nuevo nombre: "Ratko Mladic", el jefe del ejército serbo-bosnio que es buscado por La Haya por cargos de crímenes de guerra.
La substitución del nombre de Djindjic por el de Mladic refleja una grave división al interior de la sociedad serbia, una división que el juicio ha destacado.
"El general Mladic y el primer ministro Djindjic simbolizan las dos maneras posibles de seguir adelante con Serbia", dijo el analista político Cedomir Antic. "Uno simboliza a la Serbia de las reformas, el otro a la Serbia que quería seguir luchando por la unificación nacional", como en las guerras de los años noventa.
"Uno podría preguntarse cómo puede una persona razonable tratar a Mladic como héroe o libertador", dijo. "El veredicto de hoy, así como otros muchos sucesos, nos están llevando hacia la moderación".

wilkinson@latimes.com

Cirjakovic informó desde Belgrado, Wilkinson desde Roma.

25 de mayo de 2007
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muere líder de la supremacía negra


[Matt Schudel] Yahweh Ben Yahweh, a los 71 años. Era líder de una secta que luchaba por la supremacía negra.
Yahweh Ben Yahweh, que tenía varios miles de partidarios como líder de una violenta secta de Miami por la supremacía de la raza negra, y que pasó más tarde años en la cárcel por conspiración para cometer homicidio, murió el 7 de mayo de un cáncer a la próstata en su casa en Opa-locka, Florida. Tenía 71 años.
Yahweh, un carismático orador conocido por sus sueltas túnicas blancas y turbantes con incrustaciones de joyas, recorrió varios grupos religiosos marginales antes de formar su propia secta en Miami en 1979. Controlaba un imperio comercial de varios millones de dólares que incluía escuelas, tiendas de abarrotes y propiedades inmobiliarias y afirmó alguna vez contar con veinte mil seguidores en 45 ciudades.
Se llamaba a sí mismo el ‘Judío Original'. Adoptó el nombre de Yahweh ben Yahweh, que significa ‘Dios, el hijo de Dios' en hebreo. Decía que él y sus discípulos eran los verdaderos descendientes de la tribu perdida de Israel.
Sin embargo, desde el principio el grupo de Yahweh se hizo conocido por su estilo violento que a menudo terminaba en cruentos actos y asesinatos. Vociferaba contra los "demonios blancos" y se proclamó a sí mismo el mesías: "Todos los que me reciban se salvarán de la inmoralidad y la muerte".
Sin embargo, logró cultivar su imagen como un líder comunitario bien intencionado, aunque excéntrico. Yahweh ayudó a mantener limpios a barrios deteriorados y, al menos entre sus discípulos, restauró una sensación de orden en una estructura social que se desmoronaba. Los niños estudiaban hebreo y recitaban los nombres de los elementos químicos.
Hablaba antes multitudes de miles de personas en todo el país y recibió la bendición del líder Louis Farrakhan, de Nación del Islam. En 1987, la Liga Urbana de Miami otorgó a Yahweh su máximo galardón humanitario, y su presidente lo definió como "una inspiración para toda la comunidad".
En octubre de 1990, el alcalde de Miami Xavier L. Suárez, instauró el Día de Yahweh ben Yahweh. Fue asociado con catorce homicidios, dos intentos de homicidio y los atentados con bomba contra todo un bloc de viviendas en Delray Beach, Florida, donde los vecinos habían maltratado a algunos de sus discípulos de túnica blanca.
Cuando Yahweh fue juzgado en 1992, salieron a luz escabrosos detalles de la vida en la secta.
Entre otras cosas, Yahweh controlaba la ropa, la alimentación y la vida sexual de la gente de su grupo. Casado dos veces y divorciado joven en su vida, se llevó a la cama a muchas de sus discípulas.
"Aquí también hay rabíes y monjas", bromeó con el New York Times con una amplia sonrisa. "Pero no creemos en el celibato".
Yahweh vivía rodeado de guardaespaldas llamados el Círculo de 10, cada uno armados con un bastón de madera de un metro ochenta.
El antaño jugador de fútbol profesional, Robert Rozier, un estrecho asociado de Yahweh que confesó el asesinato de siete personas, declaró por la fiscalía.
Yahweh fue condenado por conspiración para cometer homicidio y absuelto del delito de extorsión. Fue sentenciado a dieciocho años en una cárcel federal y dejado en libertad condicional en 2001, después de cumplir nueve años de la condena. Por orden judicial no podía comunicarse con ninguno de sus antiguos discípulos.

19 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
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matar y morir en iraq


[Souad Mekhennet y Michael Moss] El paraíso de los yihadistas.
Zarqa, Jordania. Abu Ibrahim considera afortunados a sus amigos muertos. Cuatro de ellos murieron en Iraq en 2005. Este año murieron tres más, uno con un cinturón de explosivos y otro conduciendo un camión cargado de bombas, de acuerdo a familiares y líderes comunitarios.
Abu Ibrahim, un larguirucho de 24 años, estaba en la misma misión cuando salió de esta deprimente ciudad al norte de Amán para marcharse a Iraq en octubre pasado. Pero sólo llegó hasta la frontera, donde fue arrestado, y ahora está de vuelta en casa en un mundo que pensó que había dejado para siempre -esperando, dijo, otra oportunidad para lanzarse al martirio.
"Estoy contento por ellos, pero lloré por mí mismo porque todavía no puedo hacerlo", dijo Abu Ibrahim, que usa este nombre como su nombre de guerra. "Quiero difundir las raíces de Dios en esta tierra y liberar al país de los invasores. No me gusta este mundo. Me interesa la lucha".
Zarqa se ha hecho conocida como cuna de la militancia musulmana desde el inicio de la guerra en Iraq. Es el hogar de Abu Musab al-Zarqawi, el cabecilla del grupo rebelde al Qaeda en Mesopotamia, que murió el verano pasado. Hoy es un semillero de candidatos a yihadistas como Abu Ibrahim y cinco de sus amigos que partieron este otoño pasado casi al mismo tiempo, todos en dirección a Iraq.
Entrevistas con Abu Ibrahim y familiares de los otros hombres muestran que antes de ser reclutados individualmente por organizaciones como la de Zarqawi, ellos se radicalizaron gradualmente entre ellos, bajo el liderazgo del más estridente. Los ulemas locales les orientaron hacia Iraq, citando versos del Corán para justificar el asesinato de civiles. Los hombres miraron videos con escenas de musulmanes torturados y asesinados, que son bajados de páginas en la red.
"El jeque era un héroe", dijo Abu Ibrahim sobre Zarqawi. Pero, agregó: "Yo decidí ir cuando lo hicieran mis amigos". Para el paso final, hacerse con un número de teléfono de un contrabandista y una dirección de una casa de seguridad en Iraq, los hombres recurrieron a operadores que actúan más como agentes de viaje que como líderes militantes.
"La mayoría de la gente joven aquí en Zarqa es muy religiosa", dijo un líder comunitario musulmán. "Y cuando ven las noticias y lo que está pasando en los países musulmanes, se sienten con el deber de marcharse a la guerra santa. Hoy, no tienes que decirle a los jóvenes que vayan a la guerra santa. Ellos mismos anhelan morir como mártires".
La rabia se puede palpar en las calles de Zarqa. "¿Es norteamericano? Secuestrémoslo y matémoslo", dijo un activista musulmán durante una entrevista antes de que el anfitrión de la reunión lo disuadiera.
Las historias de los hombres de Zarqa ayuda a explicar el suministro aparentemente infinito de terroristas suicidas en Iraq, la mayoría de los cuales, se cree, son extranjeros.
Los atentados suicidas en Iraq han llegado a un promedio de 42 al mes, dijeron oficiales norteamericanos.
[En abril, un par de terroristas suicidas mataron a nueve soldados norteamericanos, otro terrorista se hizo volar él mismo en la Zona Verde, matando a un parlamentario, y otros mataron a más de 290 civiles].

Creciente Rabia con los Chiíes
La rabia entre los militantes de Zarqa, una ciudad predominantemente sunní, se dirige ahora tanto contra los chiíes como contra los norteamericanos, reflejando la escalada de hostilidades entre las dos ramas del islam desde que los chiíes asumieran predominancia en el nuevo gobierno iraquí. "Tienen tradiciones reñidas con el islam y odian a los sunníes", dijo Ahmad Khalil Abdelaziz Salah, un ulema cuya mezquita en Zarqa es frecuentada por algunos de los terroristas de Zarqa.
Interrogado sobre sus objetivos, Abu Ibrahim dijo: "Primero, los chiíes. Segundo, los norteamericanos. Tercero, cualquier lugar en el mundo donde el islam se encuentre amenazado".
Entre un pequeño círculos de jóvenes islamitas y familiares aquí, el destino de los seis jóvenes es conocido. Se dice que tres de ellos murieron: dos como terroristas suicidas y el otro aparentemente en un tiroteo. Uno está detenido en Iraq y los otros dos, incluyendo a Abu Ibrahim, fueron devueltos.
Abu Ibrahim, que habló a condición de que no se mencionase su nombre ni otros detalles personales, contó su historia en entrevistas de más de cinco horas. Para apoyar su versión, accedió a mostrar a los periodistas su pasaporte, el que confirmaba que había entrado a Siria el otoño pasado. Familiares de otro de los jóvenes leyeron pasajes de una carta que había escrito despidiéndose e indicando que se marchaba a Iraq. La familia de un tercer hombre, que fue capturado y detenido por tropas norteamericanas, proporcionó una copia de sus documentos de detención del Comité Internacional de la Cruz Roja.
Los seis dejaron Zarqa en el otoño pasado, aparentemente todos con el mismo objetivo, pero motivados por sus propias circunstancias individuales.
El más joven, Amer Jaradad, de 19, se marchó sin decir a su familia dónde iba. Pero ellos no se sorprendieron.
Uno de sus seis hermanos, Jihad -llamado en homenaje a la obligación islámica de defender la religión-, ya había muerto peleando en Faluya en 2005, dijo su padres, Kasem Mufla Jaradad.
"Amer estaba muy cerca de Jihad, y cuando Jihad se convirtió en mártir, Amer estaba en su último año en la escuela. Empezó a matar el tiempo leyendo libros musulmanes", dijo Jaradad.
Ese mismo año de 2005, Amer llamó para decir que él también se había marchado a Iraq, dijo Jaradad. Jaradad envió a dos de sus hijos mayores a Bagdad y ellos volvieron a casa con Amer. "Como padre, estaba pensando que ya habíamos perdido un hijo y eso era suficiente", dijo Jaradad. "Pero podía ver lo que estaba pensando Amer. ‘Esta vida ya no vale y voy a seguir el camino de mi hermano'".
"Una vez traté de alejarlo de esas cosas", dijo su padre. "Le dije: ‘Te vamos a buscar una esposa', y él me dijo: ‘No, eso no es importante para mí. Para mí, lo que importa es la yihad'".
Amer volvió a marcharse a Iraq el 19 de octubre del año pasado, casi al final del Ramadán, cuando los controles de seguridad en las fronteras son más flojos. Y una vez más, telefoneó a casa tres semanas después diciendo que lo había logrado. Eso fue lo último que oyeron de Amer hasta que uno de sus hermanos recibió una llamada en su celular el 19 de enero -el número de teléfono que Amer había llevado consigo-, en la que le dijeron que Amer se había hecho volar en el camión con explosivos que conducía.
Los boletines de prensa mencionan un camión bomba en Kirkuk el día que se dice que murió, pero su padre y hermanos dicen que no están seguros de que Amer haya sido el terrorista.

Elogio de los Terroristas Suicidas
En su atestado funeral en Zarqa, uno de sus hermanos elogió a Amer y los otros terroristas suicidas. "Son los mejores jóvenes y excelentes personas", dijo. "Tenía éxito en la vida, pero decidió luchar contra los norteamericanos en Iraq".
La madre de otro de los jóvenes, un estudiante de ingeniería de 20 años, todavía cree que su hijo se marchó a Iraq a buscar trabajo. Hace poco en la casa familiar, se arrodilló, llorando y aferrándose a su libro de física.
Salió del apartamento de dos habitaciones de su familia, diciéndole a su madre que se reuniría con amigos para tomar el desayuno. Lo próximo que supo la familia fue la notificación de la Cruz Roja de que había sido detenido por soldados norteamericanos en Iraq, según contó una de sus hermanas, que pidió que su hermano no fuera identificado por temor a poner en peligro su educación una vez que recuperara su libertad.
Su familia es extensa y pobre, con diecisiete niños. Ir a la universidad le ofreció una mirada de las oportunidades que podría tener, pero no logró conseguir una beca para estudiar medicina en Inglaterra, dijo su hermana.
"La gente rica va a la universidad", dijo. "Él quería llegar a ser alguien y no pudo".
Al mismo tiempo, adoptó una estricta observancia del islam. "Me di cuenta del cambio hace dos años", dijo su hermana. "Dejó de oír música. Se aisló de nosotros. En las reuniones de la familia se sentaba aparte, pensativo".
A diferencia de su madre, su hermana admite que probablemente se marchó a Iraq a pelear. En marzo de 2007, cuando otro de sus seis amigos, un empleado de una lavandería de 19 años llamado Abdullah Fasfous, murió en Iraq, su hermana le mostró su fotografía a su madre.
"Oh, este pobre chico", dijo su madre. "También a él le dijeron que le conseguirían un trabajo".
Salah, el ulema, dijo que el joven rezaba en su mezquita y orientaba a los más jóvenes en el Corán. Salah dijo que si hubiera conocido sus planes, habría tratado de disuadirlo de marcharse a Iraq.
"De momento es muy difícil", dijo Salah. "Si llevas a cabo una operación suicida, no puedes distinguir a musulmanes de no musulmanes y quizás mates a musulmanes".
Pero él ciertamente no es una voz moderada. Salah no considera musulmanes a los chiíes. Recientemente se unió a un llamado a tomar represalias contra ellos, el que causó fervor mucho más allá de Zarqa después de que verdugos chiíes fueran filmados celebrando cuando colgaban en la horca a Saddam Hussein en diciembre.
En su casa muestra a los visitantes un video lanzado recientemente, titulado ‘La verdadera historia y objetivos de los chiíes'. El video presenta a los chiíes mofándose de los tres primeros califas, o líderes del mundo islámico en la antigüedad, y diciendo que la esposa más joven del profeta Mahoma, Aisha, había sido una prostituta.
"Ves, es que odian a nuestros califas y odian a los sunníes", dijo Salah.
Cuando el video mostró escenas de sunníes torturados y asesinados por una milicia chií en Iraq, agregó: "Antes no veíamos a los chiíes de esta manera, pero ahora en Iraq mostraron su verdadera cara".
Hace apenas unos años, Abu Ibrahim apenas se mostraba interesado en la pasión religiosa de gente como Salah.
Abu Ibrahim, el mayor de los seis amigos que se marcharon a Iraq en el otoño pasado, dijo que sus días en Zarqa los pasaba jugando al billar, escuchando música popular y seduciendo a chicas. Quería jugar al fútbol profesional.
"Sólo me interesaba divertirme, pero no estaba viviendo", dijo Abu Ibrahi. "Echaba de menos algo. No sabía lo que era, pero sentía su ausencia".
"Me preguntaron: ‘¿Por qué no rezas? ¿Por qué no vives según las reglas de Dios?'"
Zarqa estaba viviendo un giro hacia el islam conservador. Una de los nuevas adherentes, que lleva un niqab, que cubre su cara, estaba sentada hace poco en el cuarto de oración de las mujeres en la mezquita, y dijo: "La religión es algo que recibimos de nuestros padres. Pero después de que empezara la guerra, decidimos mostrar al mundo que somos musulmanes. Empecé a llevar el pañuelo para mostrar al mundo que yo soy musulmana".

Renunciar por Dios a la Vida
Algunos de los jóvenes de Zarqa empezaron a mostrar su compromiso con el islam marchándose a pelear en Iraq, y sus funerales en casa parecieron causar un profundo impacto entre los jóvenes.
"Han muerto cuatro de mis amigos', dijo Abu Ibrahim. "Sus muertes me alegraron, porque se fueron al paraíso, pero yo me enfadé conmigo mismo".
Abu Ibrahim dijo que fue franco con sus padres. "Empecé a decirles que Dios quiere que ofrezcamos nuestras vidas por la yihad. No les gustó. Me dijeron: ‘Eres demasiado joven. Espera'. Ya sabes como son los padres. No querían oírme hablar de esas cosas".
Salió de casa en octubre con sólo un bolso con ropa. La tarifa en un taxi colectivo hasta la frontera siria cuesta once dólares. Los guardias fronterizos jordanos y sirios no hicieron demasiadas preguntas, dijo.
Durmió en un hotel en Damasco, y luego se subió a un autobús para hacer un viaje de seis horas hacia la zona fronteriza de Iraq. Llevaba el nombre de un contrabandista que ayudaba a cruzar a los viajeros por unos ciento cincuenta dólares cada uno. Pero la policía lo bajó del bus, lo interrogaron y detuvieron antes de que pudiera ponerse en contacto con el coyote. Dijo que había memorizado la dirección y dio a la policía una dirección falsa. Pero después de cuatro días en un calabozo sirio -celdas diminutas sin calefacción ni luz-, confesó.
"Más tarde, me llevaron a una celda con otros prisioneros y la mayoría de ellos eran poco religiosos, así que nosotros, los religiosos, nos apartábamos en un rincón a rezar y hablar sobre el Corán".
Después de tres semanas, dijo, los sirios lo entregaron a las autoridades jordanas, que lo retuvieron durante varios días. "Eso me hizo más fuerte", dijo sobre su experiencia en la cárcel. "Pero la mayor parte del tiempo la pasé muy enfadado porque no había logrado llegar y rogué a Dios que me permitiera hacer lo que quería".
De regreso en Zarqa, dijo que sus padres le dijeron: "Basta ya, Abu Ibrahi. Ya lo intentaste y Dios no quiere que te marches. Sienta cabeza y cásate".
"Es difícil dejar a nuestras familias", dijo Abu Ibrahim. "Pero es nuestro deber, y si no defendemos nuestra religión, ¿quién lo hará por nosotros? ¿Los viejos, los niños?"
Ahora pasa sus días en Zarqa trabajando con sus hermanos. Pasa las tardes conversando con amigos que comparten sus convicciones. Visitan lugares islámicos en la red, discuten las noticias de Afganistán, Somalia e Iraq.
"Todavía tengo ese objetivo, de cumplir con los mandamientos de Dios", dijo. "La próxima vez no quiero cometer los mismos errores y espero que Dios que indique el camino".

5 de mayo de 2007
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matan a cabecilla de al qaeda


[Edmund Sanders y Tina Susman] Era el encargado de propaganda, dicen militares norteamericanos.
Bagdad, Iraq. Oficiales norteamericanos dijeron hoy que sus fuerzas mataron al propagandista jefe de al Qaeda en Iraq, un hombre que dicen que introducía dinero y combatientes extranjeros al país y había ayudado a organizar el secuestro de occidentales, incluyendo a la periodista Jill Carroll y al asesinado activista por la paz, Tom Fox.
Antes, la embajada norteamericana anunció que cuatro contratistas extranjeros que trabajaban en la fuertemente fortificada Zona Verde murieron el miércoles tras impactos de proyectiles. Las víctimas son un filipino, un nepalí y dos ciudadanos indios. Sus muertes son las últimas en una serie de incidentes violentos que han dejado al descubierto la vulnerabilidad del enclave amurallado, donde se ubican la mayoría de las oficinas norteamericanas y del gobierno iraquí.
Las noticias de la muerte del propagandista de al Qaeda se produjeron en medio de una confusa avalancha de informes de funcionarios del gobierno iraquí, que decían que Abu Omar Baghdadi, el líder de al Qaeda en Iraq, había muerto. Sin embargo, el general de división William Caldwell IV, portavoz de los militares norteamericanos, identificó al rebelde ultimado como Muharib Abdul Latif Jubouri.
Jubouri es un iraquí que volvió de Siria en septiembre para asumir el cargo de ministro de información del Estado Islámico de Iraq, una coalición de grupos rebeldes musulmanes sunníes leales a al Qaeda. Al Qaeda en Iraq es el grupo más poderoso de esa coalición.
Jubouri fue eliminado por fuerzas norteamericanas durante un allanamiento el 1 de mayo cerca de Bagdad, dijeron los oficiales.
"Era responsable del transporte y movimientos de Jill Carroll entre sus varios escondites", dijo Caldwell. "Era responsable de la propaganda y de los videos de rescate".
Carroll, una periodista del Christian Science Monitor, fue secuestrada en enero de 2006 y retenida durante 82 días antes de ser liberada.
También se cree que Jubouri fue la última persona que custodió a Fox, que fue secuestrado en noviembre de 2005 y encontrado muerto en marzo de 2006.
Jubouri había sido capturado en 2003 por fuerzas norteamericanas, pero dejado en libertad en 2004. Se instaló con su familia en Siria, ayudando a entregar dinero y combatientes a los rebeldes iraquíes, dicen oficiales norteamericanos.
Caldwell dijo que las fuerzas norteamericanas, basándose en un dato, iniciaron un allanamiento a las dos de la mañana en un grupo de edificios cerca de Taji, al norte de la capital. Jubouri murió junto a otros cuatro rebeldes cuando se resistieron a la detención, dijo Caldwell. Su identidad fue confirmada por un análisis de ADN el miércoles.
Caldwell dijo que la confusión se originó después de que oficiales norteamericanos entregaran su cuerpo a miembros de su tribu para que lo sepultaran. Cuando el miembro de la tribu que transportaba el cuerpo de Jubouri llegó a un puesto de control iraquí, la policía iraquí identificó el cuerpo como el de un posible sospechoso de su lista de buscados. Los oficiales iraquíes, inconscientes de que los oficiales norteamericanos habían entregado recién el cuerpo de Jubouri, requisaron el cuerpo y notificaron excitadamente a los oficiales norteamericanos que habían capturado a un sospechosos de ‘alto valor'.
Eso provocó que el gobierno iraquí y los informes de prensa dijeran que Baghdadi estaba muerto.
Incluso mientras hablaba Caldwell, la televisión iraquí pasaba fotografías de un hinchado cuerpo en un ataúd, diciendo que era Baghdadi.
En marzo, oficiales iraquíes anunciaron que habían arrestado a Baghdadi, pero más tarde admitieron que lo habían confundido con otro capturado.
Caldwell duda de la existencia de Baghdadi, que se dice es el líder de al Qaeda en Iraq. "No sabemos quién es", dijo. "Hay un montón de discusión sobre una persona que se llama al-Baghdadi, pero no sabemos quién podría ser".
Hoy murieron al menos tres civiles tras impactos de mortero. Dos personas murieron al sur de Bagdad, cuando rondas de mortero impactaron en sus vecindarios. Otro iraquí murió en Haswa, al norte de Hillah, en un ataque de morteros.

edmund.sanders@latimes.com
susman@latimes.com

4 de mayo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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