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terrorismo

qué pasa con los presos de guantánamo


[Carol J. Williams] Mientras disminuye el número de prisioneros, muchos quedan atrapados en un limbo diplomático.
Bahía Guantánamo. Un punto decisivo de la estrategia antiterrorista del gobierno de Bush es la detención indefinida en el centro de detención norteamericano aquí ocurrió un apacible día de febrero cuando dos afganos y tres tayicos fueron llevados al otro lado de la bahía, con grilletes y los ojos vendados, para su traslado a casa en avión.
La partida de los hombres redujo la población de detenidos a 385 -lo que quiere decir que de los 777 individuos traídos aquí en los últimos seis años como amenazas para la seguridad, se han marchado más prisioneros que los que quedan. Desde entonces, al menos otros ochenta prisioneros han sido dejados en libertad.
Aunque en 2007 ingresaron cuatro nuevos prisioneros traídos desde cárceles clandestinas, las excarcelaciones y repatriaciones aceleraron una iniciativa diplomática que empezó el año pasado para amortiguar la indignación internacional sobre la práctica de la detención preventiva.
Mientras la Corte Suprema considera si permitir que los prisioneros restantes impugnen sus detenciones en tribunales federales, las negociaciones indirectas están aumentando la sensación entre los que están todavía detenidos en celdas de mallas de metal o en cárceles de alta seguridad amuralladas, de que serán dejados en libertad más pronto que las condiciones previamente establecidas de su liberación: una victoria de Estados Unidos en la ‘guerra global contra el terrorismo'.
"Vemos y oímos a los detenidos hablar sobre ‘cuando salga de aquí'", dijo el contraalmirante Mark H. Buzby, comandante del destacamento conjunto que administra la red de centros de detención e interrogatorio dispuestos en un tramo lleno de cactus en la costa. "No creo que alguno de ellos piense que esto es un pozo sin fondo, que van a estar aquí por el resto de sus vidas".
Pero mientras funcionarios del Departamento de Estado negocia con otros gobiernos para que acojan a sus ciudadanos, la población de Guantánamo está ahora dominada por militantes consumados, dijo Buzby.
"Los que quedan pertenecen a los núcleos más recalcitrantes de tipos malos que tienen más capacidad para hacer líos y atacar a los guardias", dijo Buzby, pronosticando que las repatriaciones resultarán en un fracaso cuando el contingente de detenidos se acerque a doscientos.
Los fiscales del Pentágono han dicho que no más de ochenta prisioneros serán probablemente acusados de crímenes de guerra y juzgados por comisiones militares. Observadores de derechos humanos predicen que serán muchos menos, quizás dos docenas, entre ellos los llamados quince detenidos sospechosos de haber desempeñado algún papel en los atentados del 11 de septiembre de 2001 y otros atentados importantes.
Eso sugiere que más de ciento cincuenta seguirán en el limbo jurídico de Guantánamo en los próximos años.
"Hay varios tipos que nunca serán enviados a casa porque vienen de países con terribles antecedentes de derechos humanos, donde no existe la intención de someterles a ningún proceso legal", dijo Zachary Katznelson, abogado de Reprieve, un grupo de derechos humanos que representa a los detenidos cuyo regreso a casa está sembrado de riesgos y obstrucciones diplomáticas.
Señaló la experiencia de Abdullah bin Omar, un tunecino de 51 años liberado en junio con la promesa del gobierno de que sería tratado humanamente. Bin Omar fue privado de alimentos y agua y amenazado con que su esposa e hijas serían violadas en su presencia a menos que firmara una confesión por cargos de terrorismo por los que fue condenado en ausencia durante su detención en Guantánamo, dijo Katznelson.
El prisionero argelino, Ahmed Belbacha, que fue sacado de Pakistán, donde trabajaba en 2001 como contable de una compañía petrolera, por agentes norteamericanos, ha estado tratando de impedir que se lo traslade a su país natal porque teme ser torturado debido a que se le sospecha de estar vinculado al Grupo Ejército Islámico, que ha estado luchando durante años contra los militares argelinos.
El sirio Maasoum Abdah Mouhammad, miembro de la oprimida minoría kurda, teme que nunca podrá marcharse porque las autoridades en Damasco, la capital siria, no adoptarán su causa.
Más de la mitad de los detenidos liberados este año han sido repatriados a Arabia Saudí, donde han sido incorporados a un programa para desalentar su retorno al extremismo. De los 123 saudíes traídos aquí, sólo quedan 23. La mayoría de los alrededor de cien afganos arrestados durante la caótica invasión norteamericana de su patria a fines de 2001, también han retornado a Kabul, y el traslado del resto está a la espera de que se termine la construcción allá de un centro de detención.
"El hecho obvio es que hay relaciones muy estrechas entre Estados Unidos y Arabia Saudí, y prácticamente ninguna relación entre Estados Unidos y Siria", dijo el abogado Matthew J. O'Hara, después de una visita hace poco al kurdo sirio que representa pro bono. "En lo que concierne a los intentos diplomáticos para liberar a los prisioneros de Guantánamo, los de países como Siria... están al fondo del barril".
Los yemeníes conforman el grupo más grande de prisioneros -97- en la última información oficial de su país natal, seguidos por unos 25 argelinos, 17 musulmanes chinos de la minoría uighur, 11 tunecinos, 13 paquistaníes, 10 libios y 10 sirios.
La perspectiva de una detención indefinida ha sido mencionada por los abogados de los prisioneros como una explicación de las recurrentes olas de intentos de suicidio y otros incidentes que los carceleros militares conocen como "conducta manipuladora auto-lesionante".
En los últimos dieciocho meses se han suicidado cuatro detenidos. Las huelgas de hambre en protesta por los maltratos y el entumecedor ocio y aislamiento han implicado hasta ciento treinta detenidos. Al menos dos que se han negado a comer por más de ochenta días han sido alimentados forzosamente, dijo el comandante de la Armada que es el oficial médico en la clínica de la prisión.
Los abogados de los prisioneros que restan han dicho que Estados Unidos tiene la responsabilidad de ofrecer alternativas a la detención indefinida o de enviar a los prisioneros a casa, donde pueden ser torturados o ejecutados.
"Estados Unidos creó este problema", dijo Katznelson sobre los prisioneros de Guantánamo, incluyendo a los más de setenta que han sido autorizados por las comisiones de revisión para ser liberados o transferidos. "Ahora están diciendo que no son terroristas, así que tienen que enviarlos a algún lugar. Es un terrible fracaso que Estados Unidos que no sea capaz de resolver este problema".
En lo que fue probablemente una interferencia burocrática más que un intento de solucionar el problema de adónde enviarlos, el Departamento de Seguridad Interior a otorgado a Belbacha, el argelino, una audiencia para oír su petición de asilo en Estados Unidos. Aunque esa sería la primera audiencia para un detenido de Guantánamo, la audiencia otorgada no fue acompañada de un permiso para salir de aquí para realizar en persona algunos de los trámites obligatorios.
Preguntas al Departamento de Estado sobre el estatus de las repatriaciones fueron desviadas hacia Milbert Shin, subdirector del departamento de crímenes de guerra. Respondió repetidas llamadas durante más de un mes diciendo que respondería más tarde, pero no lo hizo.
Un signo de una posible solución con el gobierno de Yemen se produjo en octubre, cuando la agencia oficial de noticias informó que se esperaba que cuarenta detenidos yemeníes fueran transferidos hacia fines de año.
Junto con las anticipadas transferencias de la mayoría de los afganos que quedan, la población aquí podría reducirse pronto a doscientos o algo así, dijo Buzby, es decir, algo más de un cuarto de los hombres de más de cuarenta países cuyas vidas fueron cambiadas para siempre por sus años en Guantánamo.

carol.williams@latimes.com

15 de diciembre de 2007
9 de diciembre de 2007
©los angeles times
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condenan a terrorista lírica


[Kim Murphy] Poetiza terrorista condenada en Gran Bretaña. Samina Malik, 23, escribió poemas celebrando las decapitaciones. Poseía literatura militante. No irá a la cárcel, pero su condena despierta rechazo por castigar ‘delitos ideológicos'.
Londres, Gran Bretaña. Era vendedora en una librería WH Smith en el Aeropuerto de Heathrow, y cuando no estaba marcando ventas, libros de bolsillo y chicle, se dedicaba a escribir poemas en el reverso de las boletas usadas.
"Cada día que pasa crece más en mí el deseo del martirologio", escribió en uno de esos recibos Samina Malik, una mujer menuda, de voz suave, de 23 años.
El jueves un juez sentenció a Malik, conocida como la ‘Terrorista Lírica' por su nombre en internet y sus poemas celebrando las decapitaciones, a nueve meses de pena remitida y cien horas de trabajo voluntario. Fue condenada por poseer materiales que incluían un manual de al-Qaeda, un libro de referencia sobre ‘venenos muyahedines' e instrucciones para hacer bombas, lo que según los fiscales sugería que la mujer, nacida en Gran Bretaña, estaba vinculada a extremistas violentos.
"Tienes 23 años, hasta ahora has mostrado buen carácter, y provienes de una familia que te apoya y respeta la ley que está horrorizada por el problema en que te has metido", dijo el juez Peter Beaumont, que en una audiencia anterior había reconocido que Malik era "un completo enigma para mí".
El caso se produce en medio de un creciente debate en Gran Bretaña sobre dónde trazar la línea entre el terrorismo y aquellos que solamente lo celebran. Clérigos musulmanes radicales han sido sentenciados a años de prisión por llamar a la muerte de los infieles. En julio, tres hombres fueron condenados a seis años cada uno por haber gritado, entre otras cosas ‘Bombardeemos al Reino Unido' durante una emocional demostración en torno a una caricatura con el profeta Mahoma.
Malik, que lleva un pañuelo de cabeza negro, fue condenada por poseer manuales de terrorismo, no por sus poemas. Pero son sus versos los que han cautivado y horrorizado a la opinión pública y hecho estallar la controversia sobre cuándo las declaraciones radicales cruzan la línea e incitan al terrorismo.
En un poema titulado: ‘Cómo decapitar', escribió:

No es tan sórdido o duro como
pudieran pensar algunos.
Todo depende del giro de muñeca.
Afilar el cuchillo
hasta que no se pueda más.
Y antes de empezar a cortar
la carne, inclina hacia la izquierda
la cabeza del zopenco.
Aserrucha con el cuchillo
hacia uno y otro lado.
Claro que el criminal
se retorcerá y gritará.
Pero ignora al cretino.
Y sigue rebanando.
Sentirás como el cuchillo
toca el tubo digestivo
y la traquea.
Pero no te detengas.
Continúa haciéndolo
con todas tus fuerzas.

Malik escuchó en silencio cuando el juez leyó su sentencia, retorciendo un pañuelo en sus puños. En un momento, ocultó su cara llena de lágrimas en sus manos.
Dijo que la habían seducido los violentos sermones de clérigos radicales cuando empezó a explorar el islam, y que había adoptado en internet el apodo de ‘Terrorista Lírica' porque sonaba chévere. Aunque sus escritos parecen deleitarse en la violencia y condenan al no creyente como un "mono pagano maloliente", dijo al tribunal durante el juicio que nunca lo dijo de verdad.
"Eso no quiere decir que quisiera poner mis palabras en práctica", declaró. "Es un poema insignificante, y eso es todo lo que es. Participar en algo y escribir sobre algo son dos cosas completamente diferentes".
Dijo que había estado expuesta a las enseñanzas de Abu Hamza al Masri, un clérigo nacido en Egipto que predicaba a favor de al_Qaeda, que fue despedido de su cargo en la Mezquita del Parque Finsbury en 2003 después de que la policía iniciara una investigación por terrorismo. Fue finalmente condenado por incitar al asesinato de no-musulmanes y al odio racial, y sentenciado a siete años de cárcel. También está acusado en Estados Unidos por un presunto intento de establecer un campo de adiestramiento de terroristas en Oregon.
"Los jóvenes nos entusiasmamos", escribió Malik en una declaración a la policía después de su detención el año pasado. "Los predicadores predicaban abiertamente y nosotros éramos absorbidos por ellos. Les creíamos palabra por palabra".
Inayat Bunglawala, portavoz del Consejo Musulmán de Gran Bretaña, dijo que había bajado los mismos materiales por los que fue condenada Malik después de apenas sesenta segundos de búsqueda en Google.
"Creo que este caso debería hacer sonar la alarma en la gente que aprecia la justicia natural y entiende que hay todo un mundo de diferencia entre pensar en algo y en ponerlo en práctica", dijo en una entrevista.
"La policía debió haber colocado a Samina bajo vigilancia y reunir evidencias de que estuviese implicada en una conspiración. Pero este caso particular sólo se puede describir como un delito ideológico".
El caso ha provocado indignación entre muchos británicos que consideran a Malik una joven lunática cuya condena es una más de un creciente número de británicos y musulmanes que son acusados criminalmente por lo que dicen y piensan.
"En el Reino Unido hay un sistema legal paralelo que opera con un conjunto de normas mucho más severas cuando eres joven y musulmán", dijo Bunglawala.
El columnista independiente Boyd Tonkin resucitó la violenta letra del himno nacional francés, ‘La Marsellesa', y su llamado a dejar "que la sangre impura empape nuestros camps".
El ‘modo de vida británico' que las autoridades dicen que están tratando de proteger contra el extremismo islámico, dijo, incluye "el rechazo, por sentido común, a dejarse llevar hacia una histeria represiva con cada fantasía o desatino juvenil simplemente porque lleva una barba o un pañuelos de cabeza".
Las autoridades policiales abrieron el caso después de descubrir un e-mail de Malik en relación con una investigación de terrorismo que implicaba a un hombre de 29 años que fue detenido en Heathrow en octubre de 2006. Se dirigía a Pakistán con unos prismáticos con mira infrarroja, una enorme cantidad de dinero y una copia de ‘El libro de los venenos muyahedín', que Malik también poseía.
En el disco duro del ordenador de Malik, la policía encontró una copia de un manual de un rifle de precisión, literatura sobre armas de fuego y proyectiles anti-tanques, fotos de armas y un documento titulado ‘Cómo ganar en una pelea cuerpo a cuerpo'.
"Cómo será cuando veamos a nuestros hermanos y hermanas musulmanas avanzar con sus AK-47 y sus espadas en las manos corriendo hacia una muerte dichosa con la expresión de ‘Quiero más la muerte que la vida' en sus rostros radiantes", escribió. "Le doy vueltas a la idea, día tras día, noche tras noche. Quiero romper los cuellos de los paganos que tratan tan mal a los musulmanes".
"Samina Malik no fue procesada por escribir poesía", declaró la Fiscalía de la Corona en una declaración el jueves. "La señorita Malik fue condenada por recoger información, sin tener un motivo razonable, del tipo que es probablemente útil para una persona que comete o prepara un acto de terrorismo".
Malik fue absuelta del cargo más serio de posesión de artículos para fines terroristas, un hecho que el juez dijo que tomó en cuenta cuando decidió la sentencia remitida. Malik se negó a hablar con periodistas después de la sentencia.
"Lo que le gustaría decir es que el juicio fue una terrible prueba para ella, y ahora siente alivio de que todo haya terminado", dijo su abogado Iqbal Ahmed.

kim.murphy@latimes.com

11 de diciembre de 2007
©los angeles times
cc traducción mQh
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policía londinense culpable


[Janet Stobart] Veredicto culpa de homicidio a policía londinense. No se determinaron responsabilidades individuales por el jurado que examinó el asesinato a balazos de un inmigrante confundido con terrorista.
Londres, Gran Bretaña. Un tribunal penal que resolvió el jueves que la Policía Metropolitana de Londres puso en peligro la seguridad pública con el asesinato a balazos, en 2005, de un inmigrante brasileño que los agentes dicen que confundieron con un terrorista, ha desencadenado una ola de llamadas pidiendo el despido o renuncia del jefe de policía.
El veredicto de culpabilidad del jurado comprende a la Policía Metropolitana y no acusa a agentes individuales. Tampoco satisface a los críticos de la policía ni a los familiares de la víctima, Jean Charles de Menezes, que dijeron que todavía están esperando una versión completa del incidente.
Se esperan más respuestas la próxima semana en un informe de la Comisión Independiente de Quejas contra la Policía, de Londres.
Durante el juicio de un mes en el Tribunal Penal Central de Londres, el jurado oyó las declaraciones de varios de los agentes implicados en la operación de vigilancia que se originó en la serie de atentados fallidos contra el metro de Londres el 21 de julio de 2005. Esos atentados se produjeron después de los atentados del 7 de julio contra el sistema de transporte de Londres, que mataron a 52 personas.
Cuando declaraban, uno de los agentes se quebró cuando recordó sus acciones en lo que ha sido caracterizada como una operación incoherente plagada de errores y misjudgment*.
El día posterior a los atentados fallidos, la policía antiterrorista y agentes armados siguieron a de Menezes, que trababa como electricista, confundiéndolo con Hussain Osman, líder de los fracasados atentados del 21 de julio. Cuando de Menezes entró a la estación del metro Stockwell en el sur de Londres, agentes encubiertos lo confundieron con un terrorista suicida y lo atacaron cuando estaba dentro del vagón. Lo sujetaron contra el suelo y le dispararon siete balazos a la cabeza.
La fiscalía de la corona *Crown Prosecution Service presentó diecinueve cargos contra la policía londinense por su fracaso a la hora de garantizar la seguridad pública y la acusó de una grave falta de planificación, comunicaciones caóticas y la incapacidad de identificar correctamente a un sospechoso.
En su resumen, el juez Richard Henriques dijo que era un "fracaso colectivo, no un fracaso individual" e impuso una multa de 350 mil dólares.
"Este fue un breach* aislado provocado por circunstancias bastante extraordinarias. Una persona murió y muchas otras fueron colocadas en peligro", dijo.
Al comunicar el veredicto, los jurados dijeron que su resolución implicaba a la policía como cuerpo.
Después del juicio, el comisario de la policía metropolitana, Ian Blair, dijo que él y su equipo se darían "tiempo para considerar si y cómo nuestros métodos de operación actuales deben ser modificados a la luz de esta condena". Blair dijo que la muerte de Menezes fue "una tragedia".
"Era un hombre inocente", dijo Blair. "El Servicio de Policía Metropolitana ha ofrecido disculpas a la familia y amigos de Menezes muchas veces en el pasado. Una vez más, expreso mi profundo pesar por su muerte", dijo Blair.
"Es importante recordar que ningún agente de policía ese día se había propuesto matar a un hombre inocente", dijo.
No es probable que su agencia recurra el veredicto, pero la posibilidad no ha sido desechada, dijo Blair.
Blair se vio obligado a esquivar rumores de que renunciaría.
"Este caso no entrega de ninguna manera evidencias de un fracaso sistemático de la Policía Metropolitana y por eso tengo la intención de seguir dirigiéndola en sus crecientes esfuerzos por reducir la delincuencia", dijo.
El despacho del primer ministro Gordon Brown expresó su completa confianza en el liderazgo de Blair. El ministro del Interior, Jacqui Smith, dijo que la policía y Ian Blair como su jefe "cuentan con toda mi confianza y apoyo".
Pero los líderes de los partidos de oposición condenaron a la policía y llamaron a Blair a renunciar.
"Con semejante abrumador veredicto de culpabilidad... la posición de Ian Blair es simplemente insostenible", dijo el demócrata liberal Nick Clegg.
Amigos y familares de De Menezes aceptaron el veredicto, pero dijeron que todavía quieren respuestas y más responsabilidad.
Erionaldo da Silva, que habló a nombre de la familia de Menezes, dio a conocer una declaración el jueves diciendo: "He hablado con la madre de Jean, Maria, y ella dijo que nada a traer a Jean de vuelta de la muerte, pero que al menos le place saber que los hombres y mujeres del jurado han declarado culpable a la Policía Metropolitana".
"Estamos determinados a que se haga pública toda la verdad sobre la muerte de Jean, y que los responsables de su muerte rindan cuentas en un tribunal de justicia", dijo Da Silva.
La abogado de la familia, Harriet Wistrich, dijo a la BBC que el veredicto era "un principio".
El jurado no oyó las declaraciones de varios testigos claves, dijo Wistrich, incluyendo la del agente que efectivamente asesinó a Menezes, y el que confundiendo a un agente encubierto que había inmovilizado al brasileño con otro terrorista, también le disparó.
Además, dijo Wistrich, no declararon los responsables de la operación.
Entrevistada por el canal BBC, Anna Dunwoodie, una pasajera que presenció el ajusticiamiento, dijo que De Menezes no le llamó la atención. "No lo vi sino cuando le pusieron las armas contra su cabeza".

janet.stobart@latimes.com

4 de noviembre de 2007
2 de noviembre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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¿dónde están los prisioneros?


[Craig Whitlock] Desde cárceles secretas de la CIA, desaparecen en la oscuridad. Decenas de ‘prisioneros fantasmas' que no se sabe dónde están.
Islamabad, Pakistán. El 6 de septiembre de 2006, el presidente Bush anunció que las cárceles secretas de la CIA en el extranjero habían sido temporalmente desocupadas y que catorce cabecillas de al-Qaeda habían sido trasladados a Bahía Guantánamo, Cuba. Pero desde entonces no ha habido ninguna explicación oficial sobre qué ocurrió con los otros cerca de treinta ‘prisioneros fantasmas' que pasaron considerable tiempo en cárceles de la CIA.
Algunos han sido trasladados en secreto a sus países natales, donde siguen detenidos y fuera de la vista pública, de acuerdo a entrevistas, en Pakistán y Europa, con funcionarios de gobierno, grupos de derechos humanos y abogados de los detenidos. Otros han desaparecido sin dejar huella, y no se sabe si están en poder de la CIA.
El grueso de los prisioneros fantasmas fue capturado en Pakistán, donde se habían dispersado después de la invasión norteamericana de Afganistán en 2001.
Entre ellos está Mustafa Setmariam Nasar, de doble nacionalidad por Siria y España e influyente ideólogo de al-Qaeda que fue visto por última vez hace dos años. El 31 de octubre el pelirrojo extremista con una recompensa de cinco millones de dólares sobre su cabeza, llegó a Quetta, la ciudad fronteriza paquistaní, sin saber que era seguido.
Nasar fue arrinconado por la policía cuando él y su pequeño grupo de seguidores pararon para cenar. Poco después, de acuerdo de funcionarios paquistaníes, fue entregado a espías norteamericanos y desapareció en la red de cárceles de la CIA. Desde entonces varios informes lo han señalado en Siria, Afganistán e India, aunque nadie ha sido capaz de confirmar su paradero.
Casi todos los miembros árabes de al-Qaeda capturados en Pakistán fueron entregados a la CIA, dijeron funcionarios de la seguridad paquistaní. Pero el destino de los operativos paquistaníes de al-Qaeda que también fueron capturados, sigue siendo turbio; el gobierno paquistaní ha ignorado varias demandas presentadas por familiares que quieren saber más.
"No lo sabemos: estas personas están en manos de los paquistaníes, o de los norteamericanos", dijo Zafarullah Khan, coordinador de derechos humanos de la Ligua Musulmana Paquistaní, un partido de oposición.
Otros han sido entregados a gobiernos que han mantenido en secreto su presencia.

Por ejemplo, desde 2004 la CIA ha entregado cinco combatientes libios a las autoridades en Trípoli. Dos fueron secuestrados por la CIA en China y Tailandia, mientras que los otros fueron capturados en Pakistán y mantenidos en cárceles de la CIA en Afganistán, Europa del Este y otras ubicaciones, de acuerdo a fuentes libanesas.
El gobierno libio ha guardado silencio sobre los casos. Pero exiliados políticos libios dijeron que los hombres son retenidos en celdas de aislamiento sin perspectiva de un juicio abierto.
Se cree que otros prisioneros fantasmas están en manos norteamericanas después de visitar varias cárceles de la CIA, de acuerdo a grupos de derechos humanos.
Familiares de un sospechoso de ser un operativo tunecino de al-Qaeda conocido como Retha al-Tunisi, capturado en Karachi, Pakistán, en 2002, recibieron noticias hace poco, del Comité Internacional de la Cruz Roja, de que se encuentra en una cárcel militar norteamericana en Afganistán, dijo Clara Gutteridge, investigadora de Reprieve, un grupo de ayuda jurídica de Londres que representa a muchos reclusos de la cárcel norteamericana en Bahía Guantánamo. Otros prisioneros que han sido liberados desde entonces, habían confirmado previamente haber visto a Tunisi en una cárcel secreta de la CIA en Afganistán.
Al menos un ex prisionero de la CIA fue liberado discretamente. Ahmad Khalil Ibrahim Samir al-Ani, un agente de la inteligencia iraquí capturado después de la invasión de Iraq en 2003, fue detenido en una cárcel secreta hasta que fue dejado en libertad el año pasado.
Ani se hizo conocido antes de la guerra en Iraq cuando funcionarios del gobierno de Bush dijeron que se había reunido en Praga con unos de los secuestradores del 11 de septiembre de 2001, Mohamed Atta. Algunos funcionarios, incluyendo al vicepresidente Cheney, mencionaron ese encuentro como evidencia de una alianza entre al-Qaeda y Saddam Hussein. La teoría fue más tarde desacreditada por agencias de inteligencia norteamericanas y por la Comisión 11 de Septiembre, que reveló que en 2004 Ani estaba en una cárcel norteamericana.
El espía iraquí volvió a surgir hace dos meses cuando funcionarios checos revelaron que había presentando un reclamo de indemnización por varios millones de dólares. Su queja: que informes infundados de la inteligencia polaca provocaron que fuera encarcelado por la CIA.

Recién Llegados en Guantánamo
Cuando en septiembre de 2006 Bush confirmó la existencia de las cárceles de la CIA, dijo que de momento habían sido desocupadas. Pero dijo que el gobierno norteamericano las volvería a usar, si fuera necesario.
La CIA reanudó su programa de detenciones. Desde marzo, cinco nuevos sospechosos de terrorismo han sido trasladados a Guantánamo. Aunque el Pentágono no ha revelado detalles sobre cómo o cuándo exactamente fueron capturados, los funcionarios dijeron que uno de los prisioneros, Abd al-Hadi al-Iraqi, había pasado meses en cárceles de la CIA en el extranjero.
Detalles de este programa de detenciones secretas siguen siendo clasificados. Funcionarios norteamericanos han ofrecido sólo vagas descripciones de su alcance y atribuciones.
El mes pasado, en un discurso en Nueva York, el director Michael V. Hayden dijo que desde el inicio de la red de cárceles de la CIA en el extranjero, se había detenido a "menos de cien personas".
En junio una coalición de grupos de derechos humanos identificaron a 39 personas que pueden haber estado en cárceles de la CIA, pero que desde entonces están desaparecidos. Sin embargo, muchos de los que están en la lista fueron identificados por nombres parciales o noms de guerre, como el de un hombre descrito solamente como Mohammed el Afgano.
Joanne Mariner, directora de investigaciones sobre terrorismo y contraterrorismo para Human Rights Watch, dijo que la CIA ha trasladado a muchos prisioneros de país a país y dependido de otros servicios de espionaje para ocuparse de la vigilancia de los detenidos, a veces temporalmente y a veces para siempre.
"La gran mayoría ha vuelto a sus países de origen", dijo. "Pero eso no da cuenta de todos. Algunos pueden estar detenidos todavía".
En una nota del pie de página de su informe de 2004, la Comisión 11 de Septiembre mencionó a nueve sospechosos de al-Qaeda que estuvieron bajo custodia norteamericana. Siete de ellos fueron trasladados más tarde a Guantánamo.
Todavía desaparecido se encuentra Hassan Ghul, un paquistaní capturado en el norte de Iraq en enero de 2004. Funcionarios norteamericanos lo han descrito como un emisario de alto nivel entre el comando central de al-Qaeda en Pakistán y sus militantes de Iraq.
Otro prisionero en la lista de la comisión era Ali Abd al-Rahman al-Faqasi al-Ghamdi, un saudí acusado de planificar ataques en la Península Arábiga. Se entregó a las autoridades saudíes en junio de 2003.
Aunque la comisión del 11 de septiembre informó que Ghamdi estaba bajo autoridad norteamericana, funcionarios saudíes dijeron que no era el caso. Dijeron que sigue en prisión en Arabia Saudí y que no ha salido nunca del país.
"Nunca estuvo, de ninguna manera, bajo custodia norteamericana", dijo una fuente de la seguridad saudí que habló a condición de conservar el anonimato.
Colaboradores del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dijeron que no habían logrado encontrar a dos docenas de personas que se creía que estaban en cárceles de la CIA, pese a repetidas preguntas a los gobiernos norteamericanos y de otros países.
"El CICR sigue gravemente preocupado por el destino de las personas que estuvieron en centros de detención de la CIA, cuyo paradero se desconoce", dijo Simon Schorno, portavoz de la Cruz Roja en Washington. "Al CICR le preocupa cualquier tipo de detención secreta".
La CIA declinó comentar sobre si alguno de esos individuos estuvo alguna vez bajo su autoridad.
"Aparte de los detenidos que están siendo transferidos a Guantánamo, la CIA, como norma, no comenta públicamente sobre listas de personas que estuvieron presuntamente detenidas por la agencia, incluso aunque esas listas son a menudo imperfectas", dijo Paul Gimigliano, portavoz de la CIA.

Ignorados
Cuando el año pasado el gobierno de Bush reveló que el año pasado se había trasladado a Guantánamo a catorce cabecillas de al-Qaeda -dejando vacantes de momento las cárceles de la CIA- algunos nombres conspicuos no estaban en la lista.
Uno era el de un jefe de campamento de adiestramiento de al-Qaeda, conocido como Ibn al-Sheikh al-Libi. Fue detenido a fines de 2001 en Kohat, una ciudad en la frontera paquistaní, y trasladado finalmente al Cairo, donde la CIA contó con agentes de la inteligencia egipcia para interrogarlo.
Libi empezó a hablar. Entre las cosas que afirmó: Que el régimen iraquí había adiestrado a operativos de al-Qaeda en el manejo de venenos y gas mostaza.
Sus declaraciones fueron mencionadas por el gobierno de Bush como parte de la justificación de la invasión de Iraq en 2003. Pero se retractó después de que empezara la guerra y su continuada detención se convirtió en un riesgo político para la CIA.
Aunque la CIA ha reconocido desde entonces que Libi fue uno de sus prisioneros, funcionarios norteamericanos no han revelado qué pasó con él. Sin embargo, exiliados políticos de Libia dijeron que había sido trasladado por la CIA a Trípoli a principio de 2006, y encarcelado por el gobierno libio.
Libi contó que la CIA lo había llevado desde Egipto secretamente a varios otros países, incluyendo Jordania, Marruecos y Afganistán, de acuerdo a una fuente en la seguridad libia.
También dijo que había sido retenido en un lugar muy frío y que sus captores de la CIA le dijeron que estaban en Alaska, dijo la fuente. Grupos de derechos humanos han sugerido que Libi formaba parte de un pequeño grupo de figuras de al-Qaeda en una cárcel de la CIA en el norte de Polonia.
En Trípoli, Libi se unió a varios otros libios que habían pasado por el sistema penal de la CIA. Todos eran miembros del Grupo Islámico Combatiente, una red libia que ha conspirado durante años para derrocar a Moammar Gaddafi.
Después de la invasión norteamericana de Afganistán en 2001, los miembros de la red libia que estaban allí, se dispersaron. La CIA ayudó a las agencias de espionaje libias a trazar a algunos de los líderes.
Uno de ellos, Abdallah al-Sadeq, fue capturado en una operación encubierta de la CIA en Tailandia en la primavera de 2004, de acuerdo a Noman Benotman, ex miembro de la red militante libia.
Otro, Abu Munder al-Saadi, el líder espiritual del grupo, fue capturado en el aeropuerto de Hong Kong. En ambos casos, dijo Benotman, los libios fueron retenidos brevemente por la CIA antes de que agentes norteamericanos los llevaran a Trípoli.
"Se dieron cuenta muy rápidamente de que estos tipos no tenían nada que ver con al-Qaeda", dijo Benotman en una entrevista en Londres. "Los detenían durante algunas semanas, eso era todo".
Benotman dijo que confirmó algunos detalles de las operaciones de la CIA cuando le permitieron ver a los hombres durante una visita a una cárcel de Trípoli este año. El viaje fue acordado con el gobierno libio como parte de una campaña para convencer a los prisioneros libios de que se reconcilien con el régimen de Gaddafi.
La CIA ha transferido a Trípoli al menos a otros dos libios más, dijo Benotman. Khaled al-Sharif y otros sirio solamente conocido como Rabai fueron capturados en Peshawar, Pakistán, en 2003, y pasaron un tiempo en una cárcel de la CIA en Afganistán, dijo.
La embajada libia en Washington no respondió una carta enviada por fax en la que pedíamos comentarios.

Mina de Oro
En España, la fiscalía ha estado buscando a Nasar, el ideólogo pelirrojo de al-Qaeda, durante cuatro años.
En 2003, fue acusado por un juez en Madrid de ayudar a fundar células durmientes en España. Prolífico escritor y teórico del movimiento yihadista, Nasar ha vivido en varios países europeos, así como en Afganistán.
España ha pedido al gobierno paquistaní más informaciones sobre Nasar, pero en vano. El ministro de Relaciones Exteriores Miguel Ángel Moratinos también planteó el asunto durante una visita a Islamabad el año pasado.
"No tenemos ningún indicio de dónde se pueda encontrar", dijo una fuente en el ministerio de Relaciones Exteriores, que habló a condición de conservar el anonimato.
Brynjar Lia, noruego, analista de terrorismo noruego y autor de un nuevo libro sobre Nasar, ‘Architect of Global Jihad', dijo que el extremista debería saber valiosos detalles sobre el funcionamiento interno de al-Qaeda.

"Probablemente son los norteamericanos los que más lo quieren, porque fue una figura prominente en al-Qaeda en los años noventa", dijo Lia, investigadora en el Defense Research Establishment de Noruega. "Debe ser una mina de oro de información".
Algunos órganos de prensa españoles especularon que Nasar está siendo retenido en Siria, su lugar de nacimiento. La CIA ha trasladado a otros sospechosos de terrorismo a Siria, a pesar de las tensas relaciones diplomáticas entre Washington y Damasco.
Otros informes de la prensa española han dicho que Nasar sigue en una cárcel norteamericana. Otro rumor es que se encuentra en una prisión de la CIA en India, dijo Manuel Tuero, abogado madrileño que representa a la esposa de Nasar.
Aunque Nasar irá a tribunales si lo devuelven a España, eso sería preferible a una detención indefinida en una cárcel secreta, dijo Tuero.
"Ahora está en un limbo legal", dijo. "Los norteamericanos no le darán nunca un juicio justo. España sí".

Munir Ladaa en Berlin y Cristina Mateo-Yanguas en Madrid contribuyeron a este reportaje.

28 de octubre de 2007
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terrorismo se nutre de la guerra


[Kate Kelland] Informe dice que guerra contra el terrorismo está fortaleciendo a al-Qaeda.
Londres, Gran Bretaña. A seis años de lo atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, la ‘guerra contra el terrorismo' es un fracaso y, además, está justificando un mayor apoyo hacia los movimientos musulmanes extremistas, declaró hoy lunes un laboratorio ideológico británico.
Un informe del Grupo de Investigación de Oxford (ORG) dijo que "se necesita reformular [la guerra contra el terrorismo] de manera fundamental" si queremos inutilizar la red terrorista mundial.
"Si debemos derrotar al movimiento al-Qaeda, debemos entender las bases de su atractivo y destruirlas sistemáticamente", dijo Paul Rogers, autor del informe y profesor de estudios sobre la paz internacional en la Universidad de Bradford al norte de Inglaterra.
"Podemos contener y minimizar a al-Qaeda combinando políticas convencionales y medidas de seguridad, pero esto exigirá cambios de política a todo nivel".
Describió la invasión norteamericana de Iraq como un "desastroso error" que había ayudado a establecer la "zona de adiestramiento para el combate más apreciada por el movimiento yihadista" para los seguidores de al-Qaeda.
El informe -‘Alternativas en la guerra contra el terrorismo'- recomienda la retirada inmediata de todas las tropas extranjeras de Iraq, acompañada de una intensa actividad diplomática en la región, incluyendo Irán y Siria.
Rogers también llamó a reducir inmediatamente las actividades militares en Afganistan, inyectar más ayuda civil y negociar con las milicias con el fin de incorporarlas al proceso político.
Si se adoptaran esas medidas, todavía tomará "al menos diez años más para superar los errores cometidos desde el 11 de septiembre de 2001".
"No adoptar los cambios necesarios podría resultar en una guerra contra el terrorismo que podría durar décadas", agrega el informe.
Rogers también advirtió contra una guerra contra Irán.
"Declararle la guerra a Irán", dijo, "lo empeorará todavía más la situación, haciéndole el juego a los elementos extremistas y provocando más violencia en toda la región. Cualquiera sean los problemas con Irán, la guerra debe evitarse cueste lo que cueste".

8 de octubre de 2007
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peor que bin laden


[Bruce Hoffman] Bajo el liderazgo de Zawahiri, al-Qaeda se ha agrupado y está en estado de volver a golpear a Estados Unidos.
Normalmente no vemos a los terroristas como grandes estrategas. Es más probable que los tengamos por asesinos desquiciados o estúpidos misántropos. Pero cuando conmemoramos otros aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 -en medio de informes de fuentes de la inteligencia estadounidense de que al-Qaeda está preparando a sus hombres reagrupados para un espectacular nuevo ataque contra Estados Unidos-, es hora de definir la visión estratégica que ha impulsado y dado forma al movimiento terrorista en los últimos seis años.
Incluso más urgente, necesitamos dejar de lado nuestra obsesión con Osama bin Laden, que está siendo nuevamente alimentada por su último video. Pero los días de bin Laden como la estrella polar del movimiento han terminado. El enemigo más imponente de Estados Unidos ahora no es el líder terrorista saudí, sino su delegado Ayman al-Zawahiri.
Mitad empresario, mitad visionario, bin Laden se convirtió a sí mismo y a la organización terrorista que ayudó a fundar en conceptos conocidos por todo el mundo. Hoy son ‘marcas' globales tan reconocibles e intercambiables como cualquiera compañía importante con su altamente visible director ejecutivo. Pero crecientes evidencias sugieren que su periodo de participación activa en las operaciones de al-Qaeda es cosa del pasado. Obligado a ocultarse, ha dejado de ser una fuerza importante en la planificación y dirección de al-Qaeda e, inclusive más asombroso, en sus relaciones públicas.
De acuerdo a fuentes de inteligencia asiáticas, la última vez que bin Laden presidió una reunión del Majlis al-Shura de al-Qaeda, el órgano deliberativo más importante del movimiento. El nuevo video es el primero que hace desde 2004. Dos mensajes grabados en casi tres años pueden demostrar su perdurable atracción simbólica, pero son difícilmente prueba de su mando sobre los reclutas de al-Qaeda.
Mientras bin Laden trata de entretenerse en su obligada y prematura jubilación, preparando esa rara aparición en video, Zawahiri ha tomado control de al-Qaeda. No sólo ha reanimado al movimiento, sino que además lo ha convertido nuevamente en la amenaza global empecinada en golpear a Estados Unidos que fue descrita en el Estimado Nacional de Inteligencia dado a conocer en julio.
Y, casi imperceptiblemente, el monótono y reservado Zawahiri se ha convertido en la nueva cara pública de la organización. En los últimos dos años, el terrorista egipcio ha emitido cerca de treinta declaraciones sobre toda una gama de temas: meditaciones sobre Iraq, Palestina, Cachemira y Pakistán, junto a las habituales condenas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, el Occidente y sus otros enemigos.
Zawahiri también es responsable de cuadruplicar las declaraciones en video de al-Qaeda durante el mismo período. En las cintas ha aparecido él mismo; Adam Gadahn, alias Azzam al-Ameriki (‘Azzam, el Americano'), el terrorista de al-Qaeda del sur de California, los dos terroristas suicidas responsables de los atentados contra el transporte londinense en julio de 2005, y otras luminarias yihadistas, como parte de una campaña de relaciones públicas para mantener a al-Qaeda en primera plana y asegurar la continuada resonancia de su mensaje.
Puede carecer del carisma de bin Laden, pero Zawahiri es el estratega superior. Fue él quien, hace más de diez años, definió la estrategia de al-Qaeda en términos de enemigos ‘lejanos' y ‘cercanos'. Estados Unidos es un ‘enemigo lejano' cuya derrota, dijo, era un requisito fundamental para la eliminación del ‘enemigo cercano': los corruptos y autoritarios regímenes anti-islámicos de Oriente Medio, Asia Central, el sur de Asia y el sudeste asiático, que no podrían sobrevivir sin el apoyo estadounidense. La visión estratégica de Zawahiri desencadenó la cadena de acontecimientos que condujo a los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Incluso más críticamente, Zahariwi definió una estrategia para al-Qaeda a fines de 2001, cuando se creía ampliamente que el movimiento estaba a punto de ser aniquilado. Pese a la muerte de su mujer y único hijo en un bombardeo aéreo en Afganistán ese noviembre, no se cejó. Incluso cuando huía de las fuerzas de la CIA y de Operaciones Especiales norteamericanas y de la Alianza del Norte afgana, propuso un plan intransigentemente belicoso y diáfano para el renacimiento de al-Qaeda.
Su tratado, publicado en el diario en lengua árabe de Londres, Alsharq al-Awsat en diciembre de 2001 y titulado ‘Knights Under the Prophet's Banner' [Caballeros bajo el estandarte del profeta], describía al islam asediado por mundo occidental depredador frente al que "no hay otra solución que la guerra santa". Proponía:

1. La necesidad de infligir el máximo de bajas al enemigo, sin importar cuánto tiempo y esfuerzos pudieran requerir esas operaciones, porque este es el lenguaje que entiende Occidente.

2. La necesidad de concentrarse en operaciones suicidas como el modo más eficaz de causar daño, y las menos onerosas en cuanto a bajas de los muyahedines.

La invasión norteamericana de Iraq presentó a al-Qaeda la oportunidad de poner sus argumentos en práctica. Con ocasión del segundo aniversario de los atentados del 11/9, Zawahiri explicó la estrategia de al-Qaeda en respuesta a lo que denunciaba como una represiva ocupación norteamericana. "Agradecemos a Dios", declaró en septiembre de 2003, "por compensarnos con los dilemas en Iraq y Afganistán. Los norteamericanos hacen frente a una delicada situación en los dos países. Si se retiran, perderán todo, y si se quedan, seguirán desangrándose".
Ciertamente, lo que los comandantes norteamericanos habían descrito optimistamente hace cuatro años como un "imán" yihadista o un "atrapamoscas" diseñado para capturar a terroristas de al-Qaeda en Iraq, estaba teniendo precisamente el efecto opuesto, de acuerdo al plan de Zawahiri: Estaba enmarañando a las fuerzas armadas norteamericanas en una extenuante guerra de desgaste.
La intervención de Estados Unidos en Iraq redundó en un beneficio todavía más incalculable para al-Qaeda. Nuestras preocupaciones, primero con la creciente resistencia y más recientemente con la incipiente guerra civil consumió la atención de las fuerzas armadas y de la comunidad de inteligencia norteamericanas en una época en que bin Laden, Zawahiri y otros cabecillas de al-Qaeda se encontraban en una situación desesperada. Estados Unidos entrampado en Iraq, bin Laden y Zawahiri fueron capaces de salvar sus propios pellejos. Para Zawahiri, Iraq era un medio para distraer la atención norteamericana, mientras que al-Qaeda se reagrupaba bajo su égida.
Esto, en lo esencial, era el análisis que John D. Negroponte, el director saliente de la Inteligencia Nacional, ofreció durante su testimonio ante el Congreso en enero pasado. La evaluación anual de la amenaza terrorista que presentó al comité de inteligencia del Senado pintaba un inquietante panorama: al-Qaeda había dejado de huir, como había afirmado el presidente Bush apenas tres meses antes, y estaba ahora indisputablemente de regreso.
Iraq también ha figurado de manera prominente en los planes de Zawahiri para revigorizar la causa yihadista y recuperar el ímpetu. Retratando la intervención norteamericana en Iraq como una ocupación represiva, él y el hiperactivo brazo mediático de al-Qaeda, al-Sahab (nubes, en árabe), han sido capaces de difundir una imagen del islam como permanentemente a la defensiva, sin otra alternativa que tomar las armas contra la agresión norteamericana. La actual violencia en Iraq -junto al recuerdo de las torturas de Abu Ghraib y las detenciones en Bahía Guantánamo- ha contribuido de manera apreciable en la mala reputación de Estados Unidos en el mundo musulmán.
Finalmente, el nombramiento de un protegido de Zawahiri, Abu Ayyub al-Masri (Abu Ayyub, ‘el Egipcio'), para suceder al difunto Abu Musab al-Zarqawi como jefe de al-Qaeda en Iraq consolidó todavía más la influencia de Zawahiri en las operaciones en ese país y la implementación del plan de guerra terrorista identificado hace años como ‘Knights Under the Prophet's Banner'.
Bajo el liderazgo de Zawahiri, al-Qaeda de después del 11/9 ha mostrado ser extraordinariamente ágil y adaptable, capaz de compensar e incluso de neutralizar nuestras medidas más efectivas. Un ejemplo es el complot descubierto el verano pasado para atentar contra más de diez aviones de pasajeros norteamericanos. En lugar de definir blancos más accesibles, como metros y trenes de cercanía, hoteles y destinos turísticos, este plan se atacaba al objetivo más difícil internacionalmente desde el 11/9: la aviación comercial. Su líder era otro incondicional egipcio de Zawahiri, Abu Ubaydah al-Masri, el jefe de al-Qaeda en la provincia Kunar de Afganistán.
Este alarmante desarrollo puso en duda algunas de nuestras interpretaciones básicas sobre la capacidad e intenciones de al-Qaeda, dado que el movimiento parece conservar las mismas ambiciones homicidas que demostró el 11/9. Sus miembros pueden haber dispersado, pero al-Qaeda es nuevamente capaz de planificar y de llevar a cabo osados ataques terroristas.
Gracias a Zawahiri, el cadáver de al-Qaeda que pensábamos que habíamos enterrado, está saliendo de la tumba.

brucehoffman2007@gmail.com

Bruce Hoffman es profesor de estudios en seguridad en la Universidad de Georgetown, miembro del Centro de Estudios contra el Terrorismo [Combating Terrorism Center] y autor de ‘Inside Terrorism'.

11 de septiembre de 2007
9 de septiembre de 2007
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¿estamos más seguros en eeuu?


[Thomas H. Kean y Lee H. Hamilton] Seis años después del 11 de septiembre de 2001 y tres años después del informe sobre el 11/9, Estados Unidos todavía no asume seriamente la amenaza terrorista. ¿Estamos más seguros hoy?
Hace dos años, nosotros y nuestros colegas redactamos un informe sobre los avances del gobierno de Estados Unidos en cuanto a las recomendaciones del informe de la comisión del 11 de septiembre. Concluimos que el país no estaba suficientemente seguro. Hoy nuestra conclusión sigue siendo la misma: Frente a graves peligros, carecemos del sentido de urgencia necesario.
El territorio estadounidense hace frente a una "persistente y fluctuante amenaza terrorista", especialmente al-Qaeda, de acuerdo al Estimado Nacional de Inteligencia emitido en julio. Seis años después de los atentados, después de una serie de ambiciosas reformas implementadas por dedicados funcionarios, ¿cómo es posible que la amenaza siga siendo tan terrible?
La respuesta proviene de un récord mixto de reformas, ausencia de objetivos claros y un resistente adversario. Los avances en casa -en nuestra capacidad para detectar, prevenir y responder ante atentados terroristas- han sido difíciles, incompletos y lentos, pero reales. Fuera de nuestras fronteras, sin embargo, se asoma la amenaza del fracaso. Hacemos frente a una creciente marea de radicalización e indignación en el mundo musulmán -una tendencia a la que han contribuido nuestras propias acciones. La persistente amenaza no es Osama bin Laden, sino los jóvenes musulmanes sin trabajo ni esperanza que están enajenados de sus propios gobiernos y ven a Estados Unidos cada vez más como un enemigo del islam.
Hace cuatro años, el entonces ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld hizo a sus asesores una pregunta que se convirtió en famosa: "¿Estamos capturando, matando o desalentando y disuadiendo a más terroristas cada día que pasa que los terroristas que están reclutando, adiestrando y desplegando contra nosotros las madrasa y los clérigos radicales?"
La respuesta es no.
La política exterior estadounidense no se deriva de la creciente marea de extremismo en el mundo musulmán. En julio de 2004, la comisión del 11 de septiembre recomendó colocar la política exterior en el centro de nuestras campañas antiterroristas. En lugar de eso, hemos perdido terreno.
Nuestro informe advertía que era imperativo eliminar los santuarios terroristas. Pero en Pakistán, al-Qaeda "ha protegido o regenerado elementos claves de su capacidad de ataque contra el territorio nacional", según el Estimado Nacional de Inteligencia. La principal amenaza contra la joven democracia de Afganistán proviene de la frontera paquistaní, de los talibanes que han emergido nuevamente. Pakistán debería tomar la delantera cerrando los campamentos de los fundamentalistas y expulsando a al-Qaeda. Pero si Pakistán no quiere hacerlo, Estados Unidos debe actuar.
También estamos fracasando en la guerra de las ideas. No hemos podido alistar la energía y simpatía de los 1.3 billones de musulmanes del mundo contra la amenaza extremista. No es por quiénes somos: Datos de encuestas muestran consistentemente que en el mundo musulmán existe un fuerte apoyo de los valores estadounidenses, incluyendo nuestro sistema político y respeto por los derechos humanos, libertad e igualdad. Más bien, las políticas de Estados Unidos han socavado ese apoyo.
Ninguna palabra es tan ponzoñosa para la reputación de Estados Unidos que Guantánamo. Una idea fundamental de justicia exige un proceso jurídico justo antes de que el gobierno de Estados Unidos pueda detener a personas por períodos significativos de tiempo, y el presidente y el Congreso no han ofrecido ese proceso. La cárcel de Bahía Guantánamo debe ser cerrada ahora. La comisión del 11/9 recomendó elaborar un ‘método de la coalición' para la detención y trato dado a los terroristas -una política que debía ser jurídicamente sustentable, internacionalmente viable y mucho mejor para la credibilidad de Estados Unidos.
Además, ninguna cuestión inflama tanto la opinión pública en el mundo musulmán que el conflicto árabe-israelí. Para otorgar poder a los musulmanes moderados debemos eliminar la queja más potente de los extremistas: la acusación de que a Estados Unidos no le interesa la suerte de los palestinos. Un vigoroso esfuerzo diplomático, con el apoyo activo y visible del presidente, estimularía el prestigio e influencia de Estados Unidos, y ofrecería mejores perspectivas para la seguridad de Israel a largo plazo.
Y, finalmente, ningún conflicto consume más tiempo, atención, sangre, tesoro público y apoyo de nuestros esfuerzos antiterroristas en el mundo que la guerra de Iraq. Se ha convertido en una poderosa herramientas de reclutamiento y adiestramiento de al-Qaeda.
Más allá de todos nuestros problemas en el mundo musulmán, no debemos olvidar la amenaza más peligrosa. La comisión del 11/9 instó a desplegar "máximos esfuerzos" para prevenir un escenario de pesadilla: un arma nuclear en manos de terroristas. El reciente Estimado Nacional de Inteligencia dice que al-Qaeda continuará tratando de adquirir armas de destrucción masiva y que no dudará a la hora de usarlas. Pero nuestra respuesta a la amenaza del terrorismo nuclear ha sido superficial y floja. La petición al presupuesto fiscal de 2008 para financiar programas de control de ojivas nucleares, materiales y conocimiento fue reducida efectivamente en un quince por ciento con respecto a los niveles de hace dos años. Necesitamos urgentemente liderazgo, recursos y una diplomacia sostenida para asegurarnos de que el mundo no extravíe materiales nucleares. El presidente Bush tiene que empezar a dar coscorrones para mover las cosas.
El poderío militar es esencial para nuestra seguridad, pero si la única herramienta es un martillo, muy pronto todos los problemas se ven como clavos. Tenemos que usar todo el poder militar de Estados Unidos -incluyendo la ayuda extranjera, la asistencia en educación y una vigorosa diplomacia pública que ponga énfasis en la investigación, las bibliotecas y los programas de intercambio -para dar forma a un Oriente Medio y a un mundo musulmán menos hostiles a nuestros intereses y valores. La seguridad estadounidense a largo plazo depende de que seamos vistos no como una amenaza sino como una fuente de esperanza y oportunidades.
En casa, la situación es menos terrible, pero los progresos han sido limitados.
Se han construido algunas estructuras que necesitábamos urgentemente. En 2004 el Congreso instituyó a un director de inteligencia nacional para coordinar los esfuerzos de las dieciséis agencias que conforman la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. El nuevo director, Mike McConnell, debe hacerse cargo y convertirse en el líder dinámico y osado que necesita la comisión, antes que apenas otro eslabón en la burocracia. Ha reconocido la importancia de compartir los datos de inteligencia, de pasar de una cultura basada en la ‘necesidad de saber' a una basada en la necesidad de compartir, como recomendamos en nuestro informe. Pero el director todavía está luchando por controlar los presupuestos y el personal. Ningún director será capaz de lograr que las reformas duren sin que haya pasado antes un periodo significativo en la función y un fuerte apoyo del presidente.
El Congreso también creó el Centro Nacional para el Contraterrorismo, donde analistas de la CIA, agentes del FBI y otros expertos del gobierno se sientan lado a lado y comparten sus datos de inteligencia. Esto es una clara mejora por respecto a la situación previa al 11/9, pero los que trabajan en el centro todavía hacen frente a restricciones sobre lo que pueden compartir con su agencia regular -un inquietante eco de prácticas fracasadas. Funcionarios estatales y locales también se quejan de que no están recibiendo la información que necesitan.
En 2004 George J. Tenet, entonces director de la central de inteligencia, declaró que tomaría cinco años reparar a la CIA. Tres años más tarde hemos visto signos de progreso, pero no de solución. Bien provista de recursos, la CIA está invirtiendo pesadamente en el adiestramiento de analistas de inteligencia y mejorando su capacidad para recabar información sobre objetivos terroristas, especialmente por agentes en el terreno. Lamentablemente, pese a campañas de reclutamiento, sólo un ocho por ciento de los nuevos contratos de la CIA tienen los antecedentes étnicos y las habilidades lingüísticas que se necesitan en las actividades antiterroristas.
Un problema más amplio es que debido a fracasos en la inteligencia (especialmente en lo que concierne a Iraq y el 11/9) y a políticas controvertidas (especialmente en cuanto a las torturas e interrogatorios), la opinión pública perdió la confianza en la CIA. Eso no es bueno ni para la agencia ni para el país. Reconocemos que las agencias de inteligencia deben guardarse muchos secretos, pero más franqueza y transparencia son los únicos modos de ganar el apoyo de la opinión pública para las reformas que todavía necesitamos.
El FBI, la agencia responsable de la inteligencia nacional, también tiene mucho que hacer. El número de analistas de inteligencia del buró se ha más que duplicado desde el 11/9 (a casi dos mil cien), pero en la cultura policial del FBI son todavía ciudadanos de segunda clase. Los modernos sistemas de información del siglo 21 todavía no han sido instalados, y las posiciones de más responsabilidad giran demasiado a menudo. Seis años después del 11/9, la fundamental unidad de armas de destrucción masiva recién empieza a funcionar.
Cuando se trata de la seguridad en el transporte -un fracaso tan básico en el 11/9- hemos tenido algunos éxitos. Por ejemplo, el Centro de Detección de Terroristas tiene un local del tamaño de una cancha de fútbol con una pizarra electrónica gigante y decenas de expertos que controlan las listas de tripulación de los dos mil 500 vuelos internacionales que llegan a Estados Unidos todos los días. Pero el chequeo de los pasajeros todavía está en manos de las aerolíneas, que carecen a acceso a listas de control completas de terroristas. Las normas nacionales impuestas por el Congreso para conseguir las matrículas de conductores no se implementan porque el Congreso no ha aprobado el dinero para que ocurra. Además, los avances tecnológicos han sido demasiado lentos. Un programa piloto de tecnologías de detección de explosivos en los aeropuertos es de dudosa utilidad y se ha retrasado indefinidamente. Los sistemas avanzados de chequeo del equipaje no se implementarán sino en 2024. Ese calendario podría servir para nuestros nietos, pero no para nosotros.
Tampoco servirá el ritmo de los esfuerzos para preparar al país para que responda ante futuros ataques. El Congreso aprobó una mejor fórmula para distribuir entre los estados las subvenciones federales para la seguridad nacional sobre la base del riesgo y la vulnerabilidad, antes que sobre la base de asignaciones y política. Pero la nueva ley todavía permite que la industria de la radiodifusión libere sólo en febrero de 2009 la parte del espectro que la policía y bomberos necesitan para transmitir mensajes radiales a través del acero y el cemento. Pero antes de esa fecha podría ocurrir un desastre.
También carecemos de un marco legal para luchar contra el terrorismo sin sacrificar las libertades civiles. La Comisión de Supervisión de la Privacidad y Libertades Civiles creada en respuesta a nuestras recomendaciones no ha dado mucho que hablar. La comisión no ha objetado las interceptaciones sin orden judicial ni prácticas de detención e interrogatorio inquietantes. Incluso permitió que la Casa Blanca redactara su informe anual. Ahora, fortalecida por una nueva ley, la comisión debe convertirse en una firme voz de la opinión pública en apoyo de las libertades civiles.
Finalmente está el Congreso. Hace tres años dijimos que el fortalecimiento del control del Congreso de la lucha contra el terrorismo era una de nuestras recomendaciones más difíciles e importantes. La supervisión -por el Congreso- de la seguridad nacional y la inteligencia debe ser robusto y efectivo. No lo es. Hace tres años, la comisión del 11/9 observó que el ministerio de Seguridad Interior informaba a 88 comisiones y subcomisiones del Congreso -un importante drenaje de funcionarios de alto nivel y una fuente de instrucciones contradictorias. Después de reformas poco entusiastas seguidas por pasos atrás, ese número se redujo a 66.
Esos son sólo los principales puntos en nuestra lista de preocupaciones. Seis años después, estamos más seguros en un sentido estrecho: No nos han atacado, y nuestras defensas están mejor. Pero nos hemos distraído y nos hemos vuelto complacientes. Llamamos a los candidatos presidenciales a detallar cómo organizarían ellos sus gobiernos y cómo actuarían en caso de una amenaza urgente. Y llamamos a los ciudadanos de a pie a exigir más liderazgo de nuestros representantes electos. Las terribles pérdidas que sufrió nuestro país el 11/9 debería catalizar los esfuerzos para lograr un país más seguro, más fuerte y más sabio. Todavía queda mucho por hacer.

Thomas H. Kean yd Lee H. Hamilton son el ex presidente y vicepresidente de la comisión del 11/9.

10 de septiembre de 2007
7 de septiembre de 2007
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hijo de gadhafi advierte


Europa debe aprontarse para más atentados.
Viena, Austria. Los extremistas islámicos cometerán con toda certeza más atentados terroristas en Europa y es probable que los blancos sean los países que intervienen militarmente en Iraq y Afganistán, dijo el hijo del líder libio Moammar Gadhafi el viernes, de acuerdo a una agencia de noticias austriaca.
El fundamentalismo islámico está penetrando en Europa a través de jóvenes musulmanes descontentos que son receptivos al mensaje de los militantes, dijo Seif al-Islam Gadhafi en una entrevista, de acuerdo a la agencia de noticias Austria Press Agency.
"La única solución para contener al radicalismo es la pronta retirada de las tropas occidentales de Iraq y de Afganistán, y la solución de la cuestión palestina", dijo Gadhafi.
Dijo que los atentados terroristas eran inevitables si las tropas europeas no se retiran, y sugirió que incluso ofrecimientos de ayuda económica o humanitaria podría exponer a países occidentales a la ira de los extremistas, de acuerdo a la agencia.
Gadhafi también describió la situación en Pakistán como "muy peligrosa", y advirtió sobre las consecuencias si los extremistas islámicos llegaban a hacerse con el poder en el país, el que, según observó, posee armas nucleares, informó la APA.
Gadhafi visitó Austria por invitación de Joerg Haider, el ex líder del ultraderechista Freedom Party.

17 de agosto de 2007
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