Blogia
mQh

terrorismo

murió marilyn buck


Revolucionaria, estuvo encarcelada durante veinticinco años por su participación en violentos atentados en los años ochenta.
Murió el martes en Nueva York Marilyn Buck, una violenta activista de izquierdas que cumplió una pena de prisión de veinticinco años por su papel en algunas de las acciones radicales más notorias de los años ochenta, incluyendo un atentado con bomba contra el Capitolio de Estados Unidos y un mortal asalto contra un vehículo blindado. Tenía 62 años.
Buck gozaba de libertad condicional desde el 15 de julio, desde que salió del hospital de la prisión federal en Forth Worth. Su muerte fue confirmada por agencias penitenciarias federales. Amigos y compañeros dicen que la causa de su muerte fue un cáncer uterino.
Buck perteneció a una pandilla de activistas de derechos civiles y pacifistas que se levantaron en armas en los años setenta y participó en una serie de ataques políticamente motivados contra blancos oficiales y comerciales.
El 20 de octubre de 1981 participó con un grupo de militantes de Weather Underground y del Ejército de Liberación Negra que en un centro comercial en Nanuet, Nueva York, emboscaron un vehículo blindado Brinck’s que transportaba 1.6 millones de dólares.
En el atraco murió un guardia y otro quedó gravemente herido. Dos agentes de policía murieron posteriormente cuando hicieron parar a uno de los coches en que huían los asaltantes.
Buck se disparó accidentalmente en una pierna durante la balacera con la policía, pero escapó y se mantuvo prófuga durante cuatro años.
Durante ese tiempo, participó en una serie de atentados con bomba, incluyendo un atentado incendiario nocturno en el Capitolio, en 1983, que no dejó ningún herido, pero dañó algunas oficinas del Senado. La bomba fue colocada presuntamente para protestar contra la invasión estadounidense de Granada.
Después de su captura en Dobbs Ferry, Nueva York, en 1985, Buck fue condenada por el asalto al Brinck’s y otros delitos.
Los fiscales dijeron que ella ayudó a la líder del Ejército de Liberación Negra, Joanne Chesimard, que había sido condenada por el asesinato de un policía del estado de Nueva Jersey, a escapar de la cárcel y viajar a Cuba en 1979. En 1981 Buck también estuvo implicada en otro atraco contra un vehículo blindado en el cual murió un guardia.
En 1988 se declaró culpable de su participación el atentado contra el Capitolio, aunque dijo más tarde que aceptó la acusación para impedir que otros compañeros radicales fueran sentenciados a penas demasiado largas de prisión.
Otros atentados incluidos en su convenio de clemencia incluyen atentados contra un edificio del gobierno federal, un sindicato de policías y el consulado de Sudáfrica en Nueva York y contra la Academia Nacional de Guerra y el Astillero de la Marina en Washington.
Durante el resto de su vida, Buck insistió en que era víctima de la opresión del estado.
"Soy una prisionera política, no una terrorista", dijo Buck durante una audiencia en 1988.
En la cárcel escribió poesía y gozó del apoyo de revolucionarios de extrema izquierda que pedían regularmente su liberación. Sus escritos le reportaron varios reconocimientos del Centro Americano del PEN, una organización literaria patrocinada por un programa literario en la cárcel.

Nacida en Texas en 1947, Buck adoptó una postura de extrema izquierda cuando era estudiante en la Universidad de California en Berkeley. Tras trasladarse a la Universidad de Texas, se unió a Estudiantes por una Sociedad Democrática.
Para 1973 tenía serios problemas legales por su asociación con el Ejército de Liberación Negra. A los veintiséis fue sentenciada a diez años de cárcel por comprar armas y municiones para la organización. Buck llevaba cuatro años cumplidos cuando, en 1977, no volvió de un permiso carcelario y se convirtió en fugitiva.
11 de agosto de 2010
7 de agosto de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
rss


derecha lunática prepara mitin


Movimiento de milicianos de extrema derecha demostrarán con armas en el Potomac.
[Ann Gerhart] Daniel Almond, veterano que ha vuelto tres veces de Iraq, está preparado para "manifestarse fuera del D.C." el lunes, con varias decenas de autoproclamados patriotas, todos ellos armados. Quieren pasar a la historia como los primeros en haber llevado armas a una manifestación en un parque nacional, y el mitin de Virginia se realiza deliberadamente a sólo unos kilómetros del Capitolio y la Casa Blanca.
Almond planea llevar su pistola cargada y a vista de todos, su rifle descargado y colgado por la culata, una cartuchera con municiones colgando por encima de su camisa de polo. El agente inmobiliario del área de Atlanta organizó el mitin porque está disgustado por la reforma del seguro médico, el control climático, la operación de rescate de los bancos, las leyes de drogas y lo que considera la insistencia del presidente Obama y la capitulación del Congreso ante el "socialismo totalitario" que pisotea los derechos del individuo.
Miembro de varias organizaciones poco conocidas hasta ahora, incluyendo Judíos por la Conservación de la Propiedad de Armas [Jews for the Preservation of Firearms Ownership] y los Guardianes del Juramento [Oath Keepers] -militares y agentes de policía jubilados y otros todavía activos que han jurado oponerse a las leyes que consideren inconstitucionales-, Almond, 31, piensa mostrar sus armas en el umbral del gobierno federal.
Otros lo consideran una alarmante escalada de la paranoia e iracundia en la era de Obama.
"Lo que yo creo que es importante apuntar que muchos de los oradores realmente han amenazado con recurrir a la violencia, y esa es una amenaza real al imperio de la ley", dice Josh Horwitz, director ejecutivo de la Coalition to Stop Gun Violence [Coalición para Prevenir la Violencia Armada], sobre el programa para la manifestación armada. "Consideran tiranía el seguro médico y los impuestos que son implementadas por un gobierno elegido democráticamente, y creen que tienen derecho a oponerse a eso individualmente".
En la alineación se ve a varios héroes del movimiento de milicias, incluyendo a Mike Vanderboegh, que incitaba a arrojar ladrillos contra los ventanales de los demócratas que habían votado a favor de la ley de seguro médico; Tom Fernández, que ha instalado un centro de alerta a nivel nacional para movilizar la resistencia armada contra cualquier gobierno que ordene la confiscación de armas; y el ex sheriff de Arizona, Richard Mack, que se negó a implementar la ley de Brady y ganó luego un fallo de la Corte Suprema que debilitó las disposiciones para el control de antecedentes.
Los que vienen a la manifestación para ‘Restaurar la Constitución’ no reconocen para nada que Obama haya promulgado la ley que les permite llevar sus armas a Fort Hunt, administrado por el Servicio Nacional de Parques y a Gravelly Point en las riberas del río Potomac. Tampoco les tranquiliza la amplia expansión del derecho a portar armas en varios estados desde su elección.
Blandir armas es "no solamente un símbolo de impotencia", sino un "recordatorio de quiénes somos", dijo Almond. "Los fundadores conocían la tendencia del gobierno a expandirse y aferrarse a su propio poder, y sabían que la ciudadanía tenía que ser advertida sobre ello".
Horwitz contraatacó: "Nuestros fundadores pensaban que con la Constitución habían terminado con la violencia política. Ese era el punto. La idea básica de Estados Unidos es una persona, un voto, igualdad".
Vanderboegh y Horwitz dijeron ambos; "Tenemos visiones del mundo fundamentalmente diferentes".

El 19 de abril es el aniversario del atentado con bomba contra el edificio de la reserva federal en Oklahoma City en 1995 y el último enfrentamiento del gobierno, en 1993, con los miembros de la secta Branch Davidian en Waco, Texas. Pero Almond dijo que eligió la fecha para rendir honores a las batallas de 1775 en Lexington y Concord que empezaron la Guerra Revolucionaria, "y esa es la única razón".
Las manifestaciones armadas han emergido en todo el país. La semana pasada cientos de personas se reunieron en Michigan, Nuevo México y Ohio, y manifestarán el lunes en Arizona.
Donde las manifestaciones se realizaban a veces sobre la Segunda Enmienda, los oradores ahora vinculan rápidamente el derecho a portar armas con la protección de todas las otras libertades y denuncian la nueva legislación sobre el seguro médico como inconstitucional en su mandato de que los individuos deben comprar cobertura médica.
El 12 de abril en Richmond más de cien personas, decenas de ellas luciendo pistolas, celebraron cuando Philip Van Cleve, de la Virginia Citizens Defense League, llamó a reemplazar a la presidencia "anti-Constitución, anti-libertad y anti-armas" del Senado del estado cuando el fiscal general de Virginia, Ken Cuccinelli II, reafirmó su juramento a ser "agresivo en la defensa de la Constitución, tal como fue escrita".
De acuerdo a una revisión de los informes de prensa, no han habido descargas accidentales o detenciones en las manifestaciones armadas. Sin embargo, la manifestación en Fort Hunt ha causado particular consternación y alarma en el mundo online donde los defensores de derechos a las armas planean acciones, reclutan y discuten sobre estrategia.
Los Oath Keepers, que en un año han superado los veinte miembros online, se presentaron primero como patrocinadores del evento, pero se retiraron abruptamente el 12 de abril. "Llegó el momento en que asistir era peligroso", dijo el miembro de la directiva, Rex McTyeire, mencionando una intensificación de la retórica de amenazas online de parte de algunos participantes. "Hay gente que está dispuesta a hacer cualquier cosa para crear casos en una situación descontrolada, y [ese evento] está abierto al desastre".
Los organizadores de otra manifestación el 19 de abril, la Segunda Marcha de la Segunda Enmienda en el Monumento a Washington, quieren que se sepa que ellos no tienen nada que ver con la manifestación para Restaurar la Constitución. "Somos una organización pacífica y respetuosa de la ley, que respeta la leyes locales y federales", dice la página web de los organizadores de la marcha. "Esa organización es una institución enteramente diferente y no estamos asociados a ella de ninguna manera", pero habrá al menos dos oradores en ambas manifestaciones, incluyendo a Larry Pratt, el director ejecutivo de Gun Owners of America, una fuerza clave detrás del mitin detrás del D.C.
"Es culpa nuestra estar en la situación en que estamos", querrá decirles Vanderboegh a los asistentes, de acuerdo a un borrador de sus observaciones. "Cada vez que estos revolucionarios del gradualismo contra los Fundadores de la República sacaron bocado de la Constitución y nos impidieron el ejercicio natural de nuestros derechos inalienables y divinos, nos hemos levantando, gruñendo. No nos hemos dejado empujar.
Gravelly Point, donde los manifestantes llegarán por turno desde Fort Hunt, fue elegido porque es lo más cercano al Distrito que pudieron conseguir para portar sus armas y también porque cumplen con las disposiciones locales y del ministerio del Interior.
Cuando se paran en las riberas del rió los lunes y predican discursos que suenan como llamados a la sedición, los manifestantes armados contarán con el total apoyo del gobierno federal al que temen, detallado cuidadosamente en el permiso de 26 páginas del evento, con las normativas sobre armas tanto de Virginia como del ministerio del Interior y el compromiso a proporcionar vallas, barricadas y rejillas para bicicletas para el evento.
"Manejamos decenas de miles de manifestaciones del tipo Primera Enmienda al año", dijo Dave Schlosser, portavoz de la U.S. Park Police" y estamos tratando este evento de la misma manera que los demás. Evaluamos sus necesidades para posibilitar una manifestación segura y exitosa de modo que puedan ejercer sus derechos a la libertad de expresión y a la libertad de reunión sin interferencias".

29 de abril de 2010
19 de abril de 2010
©washington post 
cc traducción mQh
rss

jefes de al qaeda siguen escondidos


Declaró director de la CIA.
[Joby Warrick y Peter Finn] Los persistentes ataques contra al Qaeda en la región tribal de Pakistán parecen haber obligado a Osama bin Laden y otros jefes a esconderse todavía más, dejando a la organización sin timón e incapaz de planificar operaciones sofisticadas, dijo el miércoles el director de la CIA, Leon Panetta.
Tan profunda es la confusión en al Qaeda que uno de sus lugartenientes, en un mensaje interceptado hace poco, rogó a bin Laden rescatar a la organización y encargarse de su dirección, dijo Panetta al Washington Post en una entrevista.
Panetta lo atribuyó a una campaña cada vez más agresiva contra al Qaeda y sus aliados talibanes, incluyendo ataques aéreos más frecuentes y una mejor coordinación con Pakistán. La calificó de ser "la operación más agresiva en la que ha estado implicada la CIA en nuestra historia".
"Esas operaciones están desestabilizando seriamente a al Qaeda", dijo Panetta. "Está bastante claro, según nuestros informes de inteligencia, que están pasando por un periodo muy difícil tratando de implementar algún tipo de comando y control y que están tratando de escapar. Los hemos obligado a huir".
Los comentarios se producen en momentos en que un alto funcionario de la inteligencia estadounidense reveló la semana pasada nuevos detalles sobre un ataque contra un comandante de al Qaeda que murió en el bastión militante de Miram Shah, en Waziristán del Norte, en la región tribal autónoma de Pakistán. El operativo de al Qaeda murió en lo que los informes de la prensa local describieron como un ataque con misiles desde un avión no tripulado. La CIA se ha negado a reconocer la participación de Estados Unidos en ese ataques en territorio paquistaní.
El hombre muerto en el bombardeo fue identificado por el funcionario norteamericano como uno de los veinte altos líderes de al Qaeda y se cree que estuvo implicado en el atentado suicida del 30 de diciembre contra una base de la CIA en la provincia de Khost, al este de Afganistán.
Las optimistas observaciones de Panetta durante una entrevista de cuarenta minutos contrastaron con recientes informes de la inteligencia estadounidense sobre el persistente peligro terrorista contra Estados Unidos tras el atentado suicida, en la que un agente doble jordano fue capaz de introducirse en una base de la CIA y matar a nueve operativos de la agencia.
Panetta reconoció que al Qaeda continuaba buscando maneras de asesinar a estadounidenses y estaba tratando en particular de reclutar a personas sin antecedentes criminales o sin lazos conocidos con grupos terroristas para realizar misiones.
Sin embargo, bajo el gobierno de Obama la CIA está "sin ninguna duda ejerciendo una tremenda presión sobre sus operaciones", dijo Panetta. "El presidente nos dio la misión de desbaratar, desmantelar y derrotar a al Qaeda y sus aliados militares y eso es lo que estamos tratando de hacer".

15 de abril de 2010
17 de marzo de 2010
©washington post
cc traducción mQh
rss

al qaeda, enemigo herido y peligroso


Crecientes temores de que al Qaeda puede golpear en territorio norteamericano.
[Joby Warrick y Peter Finn] En las últimas seis semanas, los estadounidenses han presenciando dos visiones irritantemente diferentes -aunque completamente certeras- sobre la red terrorista al Qaeda. La primera imagen es que los jefes terroristas están siendo cazados y eliminados por aviones no pilotados guiados por satélites. La otra es la imagen de un ágil zorro que se burla de las defensas estadounidenses y prepara un nuevo golpe en territorio de Estados Unidos.
Un año después de la instalación del gobierno del presidente Obama, nuevas evaluaciones de al Qaeda por importantes expertos antiterroristas de Estados Unidos ofrecen motivos tanto para ser optimistas como para preocuparnos. Funcionarios estadounidenses dicen que la capacidad de al Qaeda para lanzar un ataque terrorista masivo ha sido reducida por los incesantes ataques estadounidenses contra los cabecillas de la red, sus finanzas y sus campos de adiestramiento. Pero incluso debilitada, la organización ha cambiado sus tácticas y ahora se concentra en operaciones a pequeña escala que son mucho más difíciles de detectar y desbaratar, dicen analistas.
El mortal tiroteo de noviembre en Fort Hood, Texas, y el fallido intento de hacer estallar una bomba en un avión de pasajeros en Navidad -ambos ejemplos de intentos de baja tecnología- han elevado el nivel de alerta en Washington y en todo el país. Algunos expertos en terrorismo dicen que podría ocurrir lo peor ahora que el herido movimiento yihadista busca una victoria.
"La soga se está apretando, y la dirigencia de al Qaeda está aumentando los esfuerzos que, probablemente, ya habían iniciado de todos modos", dice Andy Johnson, ex director de personal del comité de inteligencia del Senado y ahora director de seguridad nacional para el laboratorio ideológico de Washington, Third Way.
El año pasado, dijo Johnson, los "tipos buenos han estado haciendo puntos", eliminando a importantes líderes de al Qaeda y desbaratando varios atentados. Pero la presión sobre al Qaeda en Iraq y Pakistán ha obligado a los operativos terroristas a huir hacia nuevos refugios, como Yemen, y acelerar la detección de puntos débiles en las defensas occidentales. Aunque golpeado, "el enemigo sigue firme y determinado", dijo.
La capacidad de Estados Unidos para atacar el centro neurálgico de al Qaeda se exhibió hace poco con la noticia de la aparente muerte del líder de los talibanes paquistaníes, un estrecho aliado de al Qaeda en la anárquica frontera entre Pakistán y Afganistán. Hakimullah Mehsud, que sufrió varias lesiones en un ataque con misiles a mediados de enero, fue el segundo dirigente de la organización que se puso en el camino del avión radioguiado (Predator) de la CIA en los últimos seis meses. También estaba estrechamente asociado al atentado con bomba suicida del 30 de diciembre que terminó con la vida de siete agentes de la CIA y contratistas en la provincia de Khost al este de Afganistán.
Aviones radioguiados de Estados Unidos han atacado blancos de al Qaeda y talibanes en el interior de Pakistán ya doce veces este año, colocando al gobierno de Obama en ruta para superar el récord de 53 ataques en 2009, de acuerdo al conteo que lleva la página web Long War Journal.
En declaraciones ante dos comisiones del Congreso la semana pasada, altos funcionarios de la inteligencia estadounidense dijeron que la campaña ha sacudido al centro de la dirigencia de al Qaeda, la pequeña camarilla de terroristas empedernidos dirigidos por Osama bin Laden. Los ataques, combinados con la exitosa reducción de las finanzas de al Qaeda, han afectado la capacidad de la organización para lanzar ambiciosas y complejas operaciones terroristas de la escala de los atentados del 11 de septiembre de 2001 -los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, dijeron funcionarios.
"El contraespionaje confirma que les es cada vez más difícil planificar y dirigir operaciones para montar un atentado a gran escala", dijo el martes el director de la CIA, Leon Panetta, en una declaración ante el Comité de Inteligencia del Senado.
Pero funcionarios de inteligencia también advirtieron a los legisladores sobre nuevas y preocupantes evidencias sobre la capacidad de adaptación de al Qaeda. En una "evaluación de peligros" anual presentada al Congreso, las agencias de espionaje describieron la emergente amenaza como más dispersa geográficamente y también más rudimentaria, ya que la organización prefiere ahora los operativos solitarios y los explosivos convencionales.

Tramas de Corto Plazo
Dennis C. Blair, director de la Inteligencia Nacional, que presentó la evaluación a las comisiones de la Cámara y el Senado, explicó que el atentado con bomba fallido contra el vuelo 253 de la Northwest Airlines sobre Detroit es emblemático de una amenaza en constante evolución que descansa sobre "un pequeño número de terroristas reclutados y adiestrados recientemente para llevar a cabo atentados a corto plazo". Dijo que la nueva táctica es menos espectacular, pero también mucho más difícil de detectar y desbaratar.
El sospechoso -Umar Farouk Abdulmutallab- es un joven educado en Occidente que aparentemente fue reclutado debido a que contaba con visado estadounidense y carecía de antecedentes de vínculos con organizaciones terroristas. Los funcionarios dicen que fue adiestrado y equipado por una de las organizaciones emergentes asociadas con al Qaeda en la Península Arábica, y que tenía una bomba hecha de explosivos militares corrientes cosida a sus calzoncillos, diseñados deliberadamente para eludir los tipos de control establecidos después del 11 de septiembre de 2001.

10 de marzo de 2010
8 de febrero de 2010
©washington post
©traducción mQh
rss

los terroristas volverán a atacar


Los estadounidenses deberían entender que impedir todos los atentados terroristas es simplemente un objetivo inalcanzable.
[Gregory F. Treverton] El mea culpa del gobierno de Obama sobre el fracaso a la hora de impedir el atentado con bomba fallido contra un avión de pasajeros estadounidense con destino a Detroit el Día de Navidad es comprensible, pero esquiva el bulto. Sí, Estados Unidos podría hacerlo mejor a la hora de capturar a candidatos a atacantes; ese será siempre el caso. Pero la verdad es que no existe la seguridad absoluta -lo que es casi una concesión de victoria para los terroristas, que hacen imposible que los extranjeros visiten Estados Unidos, infernal para los estadounidenses que quieran viajar y difícil para todos seguir con nuestras vidas normales.
La tolerancia de Estados Unidos hacia el terrorismo no puede ser cero. Aunque obviamente queremos hacer lo más posible, impedir todos los ataques es un objetivo inalcanzable. El país necesita endurecerse para la casi certeza de que en algún momento se producirá un importante atentado en territorio estadounidense.
Incluso si Estados Unidos redujera las libertades civiles a un grado que la mayoría de los ciudadanos encontraría intolerable, tarde o temprano algún terrorista suicida logrará montar un ataque exitoso. La mayor amenaza puede provenir de algunos lobos solitarios con pocos antecedentes, como es aparentemente el caso con el atacante de Ft. Hood, o de alguien que actúe solo incluso si ha sido adiestrado y equipado por alguna rama de al Qaeda, como se supone que es el caso del terrorista frustrado de Detroit.
El episodio del Día de Navidad nos permite destacar tres puntos críticos:

El primero es cuánto ha progresado el espionaje estadounidense. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron achacados a la incapacidad de "conectar puntos". Pero para desbaratar esa conspiración se habría requerido no solamente saltos creativos de previsión de los analistas de inteligencia, sino también la voluntad política para emprender acciones draconianas para impedir un atentado a gran escala organizado en el extranjero contra territorio estadounidense (algo que no había ocurrido desde Pearl Harbor y era por eso casi impensable).
En contraste, Umar Farouk Abdulmutallab y sus presuntos colaboradores yemeníes estaban en la pantalla del radar estadounidense. Simplemente separándolo para un chequeo corporal habría sido suficiente. La comunidad de inteligencia ciertamente fracasó en conectar los puntos, pero esta vez al menos tenía los puntos.

El segundo es que la trama del Día de Navidad demuestra que mucho de lo que pasa por seguridad es una pérdida de tiempo y dinero. A menudo parece diseñada más para fastidiar a la gente que para impedir el terrorismo. El rastreo masivo de los pasajeros salientes en Amsterdam fue, casi por definición, muy poco para detectar al ‘terrorista de los calzoncillos’ y probablemente demasiado para sus inocentes colegas pasajeros.
Encontrar el equilibrio correcto es terriblemente difícil, pero lo que se necesita es menos rastreos masivos de todas esas legendarias abuelas. El perfil racial y étnico no es solamente provocativo, sino también inefectivo, porque produce demasiados ‘falsos positivos’ -gente sometida a un segundo control sin motivo alguno. Más bien, lo que necesitamos es más rastreos y perfiles basados en informaciones de inteligencia para proporcionar sospechas fundadas (que deberían haber incluido al terrorista fallido de Detroit) o conductas sospechosas (como no llevar equipaje o pagar el boleto al contado).

El tercero es que el furor público sobre la conspiración desbaratada muestra que es esencial contar con más perspectivas sobre el terrorismo. El terrorismo asusta a los estadounidenses porque parece tan fortuito. Pero no causa tantas víctimas. Cinco años después de 2001, el número de estadounidenses que mueren al año en atentados terroristas en todo el mundo no fue nunca más de cien, y el peaje de algunos años llegó apenas a cifras dobles. Comparemos eso con un promedio de 63 víctimas por tornados, 692 en accidentes de bicicleta y 41.616 en accidentes relacionados con vehículos motorizados.
Decir que otro atentado sería "intolerable" sólo demuestra buenas intenciones, pero no es definir estrategias. Algunas conversaciones honestas podrían ser útiles, de modo que cuando ocurra el siguiente atentado importante, como será seguramente el caso, podamos responder racionalmente y no sólo emocionalmente.

Poco después del 11 de septiembre de 2001, yo estaba en un restaurante sentado a una mesa junto al ministro de Defensa, Harold Brown. Le pregunté qué seria era la amenaza que representaban los atentados para Estados Unidos. En ese momento, su respuesta me sorprendió, pero él tenía razón: en una escala de uno a diez, la crisis de los misiles cubanos de 1962 tuvo un ocho, dijo; los atentados del 11 de septiembre de 2001, un tres. Los que perdieron sus vidas y sus familiares sufrieron horriblemente y, como con cualquier desastre, el efecto psicológico fue magnificado por la cantidad de personas que murieron al mismo tiempo. Pero para el país fue un golpe, no una amenaza mortal.
Cuando se trata de sobrellevar los atentados terroristas, la reacción de los israelíes es instructiva. Después de cada atentado, limpian tan pronto como posible. Así, la vida puede continuar y los terroristas no tendrán la victoria. En contraste, los estadounidenses dejan que el miedo al terrorismo paralice la vida. Así, los que ganan son los terroristas.
El aparato de seguridad e inteligencia de Estados Unidos puede funcionar mejor. Pero nunca será capaz de impedir todas las conspiraciones terroristas -una sombría realidad que los estadounidenses deben entender.

El autor es ex vicepresidente del Concejo Nacional de Inteligencia, dirige el Centro para Seguridad y Riesgos Globales de la Rand Corp., y autor de ‘Intelligence for an Age of Terror’.

31 de enero de 2010
19 de enero de 2010
©los angeles times
©traducción mQh
rss

terrorismo e impunidad en pakistán


Cometió setenta asesinatos y está a punto de salir en libertad. El miedo impide que muchos paquistaníes enfrenten a los fanáticos en tribunales. Fida Hussein Ghalvi declaró contra uno de esos sospechosos y ha debido pagar por su coraje.
[Sabrina Tavernise y Waqar Gillani] Multan, Pakistán. Han pasado doce años desde que Fida Hussein Ghalvi declaró contra el militante acusado de haber asesinado a doce miembros de su familia. Pero algunos días se siente como si fuera él el que terminó en la cárcel. Todavía recibe amenazas, sus criados renunciaron y ahora vive con un guardia armado en su puerta.
Lo más desesperante es el hecho de que el militante -Malik Ishaq, uno de los fundadores de la secta más violenta del país, cuyo expediente policial tiene un escalofriante número de víctimas de cerca de setenta asesinados- nunca ha cumplido ninguna de sus condenas.
En Pakistán la debilidad del estado sólo se compara con el poderío de sus criminales. Cuando Ishaq fue arrestado en 1997 desató entre miembros de su extensa red una campaña contra sus opositores, asesinando a los testigos, amenazando a los jueces e intimidando a la policía, provocando que todos los juicios en su contra finalmente colapsaran.
Ahora con las acusaciones en su contra en su mayoría agotadas, Ishaq, 50, héroe yihadista y líder de la organización extremista Lashkar-e-Jhangvi podría salir en libertad bajo fianza este mismo mes. Esa perspectiva aterroriza a Ghalvi, cuyo mundo se ha reducido al tamaño de su casa en esta ciudad en el centro de Pakistán.
"Mi vida está totalmente constreñida", dijo. "Ni siquiera puedo ir a funerales. ¿Qué he ganado después de trece años de lucha, excepto pena?"
Castigar a los criminales es un asunto resbaladizo en Pakistán, donde años de gobierno militar han debilitado gravemente tanto las instituciones civiles del país como su cuerpo policial. Su código penal data de los años sesenta del siglo 19. No hay una ciencia forense moderna, dejando el peso de la prueba a los testigos, los que, sin un programa de protección adecuado, normalmente se niegan a comparecer.
Lo que es más, las agencias de inteligencia del país tienen una larga historia de mantención de los fanáticos como fuerzas mercenarias, por encima de las policías. Pocos civiles, jueces e incluso agentes de policía se atreven a oponerse a lo que los paquistaníes dan por sentado que es una red de apoyo intocable.
Ese es el caso de Hafiz Saeed, un clérigo que fue liberado de su detención domiciliaria en junio, pese a abundantes evidencias de que su organización es responsable de los atentados en Bombai, India, el año pasado, que costó la vida a más de 160 personas.
Ishaq no es una excepción. La agencia de espionaje de Pakistán, cubriéndose de la revolución chií en el vecino Irán y a favor de la guerra contra los soviéticos en Afganistán, empezaron a entregar dinero a organizaciones extremistas sunníes como la suya en los años ochenta.
En estos días Ishaq, un comerciante de cigarrillos con escasa educación que ha estado encarcelado desde 1997 con 44 cargos en su contra, ya no parece contar con el apoyo oficial, dijeron agentes de policía. Incluso así, condenarlo ha sido prácticamente imposible.
Una de las principales razones es el temor. Empezando en 1997, Ishaq fue sometido a juicio por la muerte de doce personas en una reunión de la familia Ghalvi, que son chiíes. Los testigos empezaron a morir poco después de iniciado el juicio. El hermano mayor de Ghalvi fue asesinado a balazos en su tienda de abarrotes. Un vecino fue acribillado cuando se dirigía a su trabajo.
La intimidación de los testigos se convirtió en una herramienta efectiva después de 1990 cuando se aprobó una ley islámica conocida como ‘dinero contra sangre’, que permite que los criminales arreglen sus crímenes con las familias de las víctimas fuera de tribunales. De acuerdo a Tahir Wasti, ex asesor jurídico del gobierno provincial de Punjab, la ley dio a las asustadas familias un incentivo más para no pasar por el dolor de un juicio.
La ley, implementada por el dictador militar de los años ochenta, Zia ul-Haq, provocó que el número de casos cancelados en distritos de Multan y alrededores se duplicara entre 1981 y 2000, de acuerdo a Wasti. Sólo el tres por ciento de los casos de homicidio en la zona termina en condenas, dijo, sólo una pequeña parte de la tasa en Estados Unidos.
"La ley ha sacudido a todo el sistema de justicia criminal", dijo Wasti, que ha escrito un libro sobre el tema. "Ha alentado a todos los criminales de Pakistán, que han usado este resquicio legal para matar a todos los que quieren".
Pese a ocho muertes más y ocho años de trámites judiciales, los Galvi se han negado a hacer compromisos, pero para su amarga desilusión, un juez resolvió en 2004 que no había suficientes evidencias para una sentencia condenatoria. El caso se encuentra desde entonces en una corte de apelaciones.
La razón de la absolución no está clara, pero es posible que el trabajo policial anacrónico sea el responsable. Pakistán no cuenta con un laboratorio forense moderno, y las herramientas policiales de hoy -huellas digitales, muestras de ADN- no están disponibles aquí.
Los agentes de policía son corruptos, exigen dinero para tomar casos y ejecutan órdenes ilegales de los superiores para hacer tratos con los criminales. Las agencias de inteligencia también interfieren deteniendo a un militante, sacándolo de circulación durante meses para entregarlo a la policía cuando su crimen ya ha sido archivado.
Pero hay agentes honestos, y uno de ellos, en opinión de Ghalvi, es Ijaz Shafi, un detective de policía que trabajó en otro caso contra Ishaq. El agente Shafi, que es sunní, estaba indignado con los asesinatos religiosos que estaban devastando a Pakistán en los años noventa -a veces hasta cien al día.
"Un doctor fue asesinado en su clínica sólo porque era chií", dijo el agente Shafi, cuya retumbante voz y dramáticos gestos le dan el aire de un director de cine italiano. "Yo pensé: ‘Esto no es correcto. Debemos combatirlo’".
Se encargó de uno de los casos más espectaculares contra Ishaq, una conspiración en la que fueron asesinadas ocho personas en un centro cultural iraní en Multan en 1997.
Al agente Shafi le costó tres meses convencer a un técnico de teléfonos para que declarara como testigo. Engatusó a un grafólogo para que declarara en la corte. Consiguió otro testigo obteniendo un visado para Malasia para él.
Entretanto, unos pistoleros metieron trece balas en el coche del agente Shafi. Las llamadas telefónicas con amenazas se hicieron tan frecuentes que su esposa empezó a responder diciendo que llamaran a la comisaría de policía.
El trabajo tuvo resultados: un juez dictó una sentencia condenatoria. Pero entonces, en el momento más decepcionante de su carrera, la Corte Suprema la revocó.
"Tuvieron miedo", dijo el juez que dictó la sentencia inicial, explicando la decisión de la Corte Suprema. "Es tan claro como la luz del día".
El juez, que ha juzgado más de noventa casos de terrorismo y ha utilizado dieciséis matrículas diferentes para evitar que le siguieran, tuvo que emigrar al extranjero después del juicio, aunque ahora ha vuelto a Pakistán. Accedió a hablar condición de que no se mencione su nombre. Sus sentencias condenatorias han sido revocadas con tanta frecuencia, dijo, que una vez se encontró con un hombre al que había condenado a muerte que en lugar de eso estaba trabajando como inspector de autobuses.
"El sistema de justicia criminal está casi completamente roto", dijo el juez, explicando que Ishaq había incluso confesado ante él los asesinatos del centro iraní, pero que según la ley paquistaní sólo se pueden usar como pruebas las confesiones escritas. "Se necesita una revolución para arreglarla".
Esa deficiencia es particularmente asfixiante a la luz de la subversión paquistaní, que las fuerzas armadas del país están combatiendo con tácticas rudas que carecen de la precisión necesaria que sólo una fuerza policial efectiva podría proporcionar.
"Tienes que poder infiltrar esos grupos para poder acusarlos", dijo Samina Ahmed, directora del Grupo Crisis Internacional en Pakistán. "No se puede hacer con helicópteros de guerra".
Pero durante años la policía ha sido desplazada, quedando sin personal suficiente y mal pagada. Hay cincuenta mil agentes para cubrir toda la provincia de la Frontera Noroeste, una región del tamaño de Suiza, donde los extremistas son muy activos. En contraste, en solo en Nueva York hay 35 mil agentes.
Naciones Unidas no ha hecho nada. Según Christine Fair, experta de la RAND Corporation, entre 2002 y 2008 algo más del dos por ciento de la ayuda estadounidense a Pakistán se ha destinado a la policía.
Es probable que el problema empeore. Grupos extremistas como Lashkar-e-Jhangvi, están ahora entrelazados con el Talibán, al Qaeda y bandas criminales con ambiciones internacionales. Es precisamente esta mezcla de crímenes violentos y retórica religiosa la que ha convertido a la insurgencia en algo tan venenoso, dice Ahmed.
Los juicios justos de los yihadistas que han cometido crímenes violentos es el único modo de exponerlos. "Los priva del velo de la ideología", dijo, "y deja atrás el rostro desnudo de un criminal".
Pero esos juicios son raros y dejan a personas como Ghalvi, que se atreven a hacer frente a los extremistas, viviendo en un extraño estado de animación suspendida. Espera ansiosamente su apelación. Sus campos de algodón se han deteriorado. Ya no sale a comprar su ropa.
Incluso en la cárcel, Ishaq pudo alcanzarlo. Cuando le negaron a Ghalvi una extensión de su crédito, un amigo que trabajaba en el banco le confió que el gerente había sido aproximado por los compatriotas de Ishaq.
El mes pasado un amigo hizo un doloroso descubrimiento: carteles en un muro en esta ciudad felicitando a Ishaq por su inminente liberación.
"A veces me siento como un prisionero, y los asesinos están libres", dijo Ghalvi en su enorme sala de recibo -en la oscuridad debido a la falta de electricidad. "¿Dónde está la justicia?"

19 de noviembre de 2009
5 de agosto de 2009
©new york times
©traducción mQh
rss

investigarán torturas de la cia


Holder investigará interrogatorios de la CIA. Al mismo tiempo, la Casa Blanca publica un informe que detalla las acusaciones de maltratos a prisioneros cometidos por la agencia.
[Josh Meyer y Greg Miller] Washington, Estados Unidos. El lunes el gobierno de Obama decidió investigar si algunas acciones emprendidas en nombre de la defensa de los estadounidenses en realidad cruzaron la línea de lo criminal.
En decisiones simultáneas, el fiscal general Eric H. Holder Jr. inició una investigación sobre si los interrogadores de la CIA quebrantaron la ley y el gobierno acató la orden de un juez y liberó un informe de la CIA mantenido en secreto durante largo tiempo que cataloga las acusaciones de maltrato de prisioneros contra la agencia.
El gobierno también liberó memorandos mencionados en los últimos meses por el ex vicepresidente Dick Cheney, que alega que atestan al éxito de los polémicos métodos de la CIA, pero que no parecen concluyentes debido, en parte, a que la agencia ha borroneado extensos pasajes de los memorandos.
La publicación del informe del inspector general de la CIA proporciona la versión más comprehensiva hasta la fecha sobre el programa de interrogatorios, con detalles previamente no revelados, tales como asfixiar a prisioneros hasta el extremo de estar a punto de morir o amenazar con atacar a sus familiares.
El gobierno trató de limitar el impacto de las decisiones del lunes, que aparentemente hizo con alguna reluctancia. Holder describió la pesquisa como "preliminar" y la Casa Blanca tachó muchos pasajes del informe de la CIA.
Pero las secuelas de las decisiones serán difíciles de contener.
Es probable que intensifique una guerra ya violenta en Washington sobre si castigar a los funcionarios de inteligencia de carrera por la manera en que implementaron la campaña antiterrorista del gobierno de Bush.
La investigación implica que funcionarios de antiterrorismo de la CIA podrían ser sometidos durante años a escrutinio judicial en momentos en que la agencia y el ministerio de Justicia se supone forman parte de un equipo antiterrorista integrado.
El director de la CIA, Leon E. Panetta, que ha rechazado tanto la investigación criminal como la publicación del informe del inspector general, distribuyó el lunes una declaración entre los empleados de la agencia en la que describe los detalles del documento como "historia antigua".
"Ahora para la CIA el reto no son las guerras de ayer, sino las de hoy y de mañana", dijo Panetta.
Al anunciar la pesquisa, Holder concluyó que había suficientes evidencias para justificar un nuevo examen de si se han violado leyes federales. Dijo que se daba cuenta de que la decisión "será controvertida", pero agregó: "Está claro para mí que esta revisión es el único curso de acción responsable que me queda".
Para dirigir la revisión, Holder acudió al fiscal auxiliar, John H. Durham, de Connecticut, que fue nombrado en 2008 por el gobierno de Bush para investigar la destrucción de las cintas con interrogatorios de detenidos de la CIA.
Durham ya había reunido a un grupo de investigadores que determinarán si la revisión preliminar entrega suficientes evidencias para justificar una investigación criminal.
La decisión de Holder de iniciar una investigación fue motivada en gran parte por su reacción a la lectura del informe del inspector general de la CIA antes este año.
El informe fue publicado en 2004. Funcionarios del ministerio de Justicia de la época revisaron el documento y optaron por mantenerlo en secreto. El informe quedó a disposición del público, al menos en parte, el lunes por primera vez como resultado de una demanda judicial de la ACLU. El documento incluye nuevas revelaciones sobre las amenazas contra prisioneros de al Qaeda de que sus familias sufrirían las consecuencias si no colaboraban.
"No pudimos traer a tu madre aquí", dijo un interrogador de la CIA a Abd al Rahim al Nashiri, el hombre del que se sospecha que tramó el atentado con bomba contra el destructor estadounidense Cole, según el informe. La amenaza buscaba explotar los temores en Oriente Medio de que los prisioneros puedan ser obligados a presenciar abusos sexuales contra sus familiares.
A Khalid Shaikh Mohammed, el auto-proclamado cerebro de los atentados del 11 de septiembre, le dijeron: "Si algo pasa en Estados Unidos, vamos a matar a tus hijos", de acuerdo al informe.
En algunos casos, el informe elogia la gestión de las cárceles de la CIA, y reconoce que el programa obtuvo valiosos datos de inteligencia. Durante un periodo de diecinueve meses después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, dice el informe, el programa de interrogatorios produjo tres mil informes de inteligencia, proporcionando a la agencia gran parte de su conocimiento sobre al Qaeda.
Los interrogatorios "proporcionaron datos de inteligencia que permitió la identificación y detención de otros terroristas y desbarató atentados terroristas", dice el informe. Incluso así, el informe concluyó que la efectividad de técnicas específicas "no se pueden medir fácilmente", dejando abierta la interrogante sobre si los métodos mejorados fueron o no cruciales para el recabamiento de información.
Pero el informe también acusa a personal de la CIA, de todos los rangos, por los errores de control y los maltratos en las cabinas de interrogatorio. En un pasaje el documento advierte que las actividades de la agencia "son inconsistentes con las posiciones de política exterior que ha adoptado Estados Unidos en torno a los derechos humanos". El documento también menciona las ansiedades de agentes de la CIA, que temen que algún día sean llamados a rendir cuentas.
"Un agente expresó preocupación de que algún día los agentes de la agencia aparezcan en una lista de ‘buscados’ para comparecer ante la Corte Internacional", dice el informe.
El informe describe casos en los que la CIA recurrió a métodos no autorizados, incluyendo una ejecución simulada y amenazar a un prisionero con un arma de fuego y un taladro.
Un método previamente desconocido era conocido como ‘puntos de presión’ e implicaba aplicar presión a la arteria carótida del prisionero "hasta el punto de que el detenido cabecearía y empezaría a desmayarse" antes de que lo volvieran a despertar.
Muchos de los incidentes descritos en el documento eran conocidos previamente. El informe expresa profundos recelos, por ejemplo, sobre el método de asfixia simulada conocido como el submarino.
Dos prisioneros fueron sometidos repetidas veces al método, pese a intensas preocupaciones entre el personal médico de la propia agencia, así como a avisos explícitos en memorandos del ministerio de Justicia advirtiendo contra su repetición. El método parece ser el tema de un capítulo de veintitrés páginas del informe que estaba tachado casi enteramente.
Pero incluso explicando las potenciales violaciones de las leyes estadounidenses contra la tortura, el documento contiene detalles que subrayan lo difícil que es llegar a sentencias.
El uso excesivo del submarino, por ejemplo, parece haber sido autorizado por el fiscal general de entonces, John Ashcroft, que "confirmó que el DOJ aprobaba el uso ampliado de varias" técnicas.
Hay nuevos indicios de que altos funcionarios de la CIA a veces insistieron en el uso de tácticas brutales incluso después de que los interrogadores pensaran que un prisionero estaba cooperando.
Las opiniones de agentes de la CIA en su cuartel general "no siempre son respaldadas por evaluaciones objetivas", y se basaban a menudo en "suposiciones exageradas de lo que el individuo podría saber o no", dice el informe.
El informe fue redactado por el ex inspector general de la CIA John L. Helgerson, que emitió el lunes una declaración diciendo que estaba "decepcionado" de que el gobierno no desclasificara extensos pasajes del documento, incluyendo las recomendaciones que respaldó para resolver los problemas identificados por el informe.
En enero el presidente Obama prohibió el uso de las llamadas técnicas mejoradas de interrogatorio por parte de la CIA y ordenó el cierre de las cárceles secretas.
Pero fue criticado por desmantelar programas que los republicanos, dirigidos por Cheney, dicen que fueron cruciales para mantener seguro al país.
En los últimos meses el ex vicepresidente ha insistido en la desclasificación de dos documentos que dijo que respaldaban su posición.
Después de que el gobierno los liberara, Chaney emitió otra declaración en Weekly Standard diciendo que los documentos muestran que él tenía razón. Los documentos "demuestran claramente que los individuos sometidos a técnicas mejoradas de interrogatorio proporcionaron el grueso de la información que obtuvimos sobre al Qaeda", dijo el lunes noche. "Esta información salvó vidas y previno atentados terroristas".
Sin embargo, los documentos proporcionan pocos detalles sobre qué papel, si acaso, jugaron los métodos mejorados de interrogatorio en la obtención de confesiones de los terroristas.
Uno se titula ‘Informes de detenidos son cruciales para la guerra contra al Qaeda’. Pero indica que los funcionarios creen que algunos líderes de al Qaeda hablaron solamente porque creían que la CIA ya había obtenido esa información con otros prisioneros.
El otro documento se concentra en Mohammed, que entregó cruciales informaciones sobre el programa de armas de destrucción masiva de al Qaeda porque "aparentemente calculó, incorrectamente, que ya poseíamos esa información".

21 de octubre de 2009
25 de agosto de 2009
©los angeles times 
©traducción mQh
rss

docu sobre terrorismo senderista


Carlos Cárdenas y Lucanamarca. En el DocBsAs/09, el realizador presenta un documental sobre la primera matanza senderista en una población campesina./b>
[Óscar Ranzani] Perú. Hace 27 años, cuando Sendero Luminoso se infiltró en el pueblo Lucanamarca (Perú) fue bien recibido por parte de la población local y contó con su apoyo. La organización armada nombró líder de Lucanamarca y autoridad del pueblo en 1982 a Olegario Curitomay, un joven estudiante de una escuela secundaria. Meses después, la población de Lucanamarca comenzó a reaccionar ante los abusos, la intolerancia y el autoritarismo de los insurgentes y capturó a Olegario Curitomay. Posteriormente, Curitomay fue atacado por los pobladores a piedrazos y hachazos y fue prendido fuego antes de que lo mataran de un disparo. Ese hecho fue el germen de la masacre que protagonizó Sendero Luminoso en Lucanamarca meses después: el 3 de abril de 1983 esta organización armada prometió venganza de parte de su líder, Abimael Guzmán, y su Comité Central, con el objetivo de realizar una "sanción ejemplar" por la rebelión del pueblo. El resultado fue de 69 campesinos asesinados, entre ellos 18 niños, que fueron masacrados por miembros de Sendero Luminoso con la utilización de hachas, machetes, cuchillos y armas de fuego.
Este suceso es considerado como la primera matanza masiva de Sendero Luminoso contra la población civil. Como consecuencia, la masacre terminó fracturando el tejido social de la comunidad de Lucanamarca. Veinte años después, la Comisión de la Verdad y Reconciliación peruana decidió estudiar el caso a través de un trabajo científico multidisciplinario. Sus integrantes realizaron las exhumaciones de los cuerpos de las 69 víctimas y los restos fueron sepultados en un cementerio local.
Sobre esta trágica historia focaliza el documental ‘Lucanamarca’ que se exhibirá hoy a las 19.30 en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530), como parte de la programación del DocBsAs/09 (repite mañana a las 12.30). Los cineastas peruanos Carlos Cárdenas y Héctor Gálvez se internaron en el pueblo para conocer los recuerdos de parte de los sobrevivientes y la experiencia de la comunidad de Lucanamarca en un contexto de violencia y de profundas contradicciones. Y también para seguir el trabajo de la Comisión por la Verdad y Reconciliación. "La idea del documental es muy antigua porque empieza mientras estábamos en plena guerra interna en Perú. Y teníamos mucho interés en conocer la situación de poblaciones desplazadas, lo que pasaba en las zonas alejadas de la capital porque en Lima se vivía una situación diferente al resto del país", cuenta Cárdenas en la entrevista con Página/12. "Estábamos en búsqueda de una historia de este tipo, en una zona rural, alejada. Cuando la Comisión de la Verdad y Reconciliación empieza su trabajo, nosotros ya habíamos viajado a Lucanamarca porque era una historia entre varias posibles que podíamos realizar. Pero en un determinado momento, la Comisión de la Verdad decide hacer exhumaciones de los 69 restos de las personas que fueron asesinadas el 3 de abril de 1983. Ahí decidimos que había un buen material como para hacer un largo documental", agrega el director.

¿Cómo llegó a desarrollarse Sendero Luminoso en la zona de Lucanamarca?
Ahí, y en ese momento de su desarrollo (1983) era todavía un grupo pequeño y muy focalizado en Ayacucho y en la zona central del país. Y, sobre todo, hubo profesores que estuvieron haciendo trabajos desde los colegios para captar estudiantes con el objetivo de incorporarlos a sus filas. Algunos de ellos empezaron a militar y a formar parte de las filas de Sendero Luminoso. Cuando Sendero hace su aparición pública en Lucanamarca en el mes de octubre de 1982, en realidad ya tenía militantes, pero muy rápidamente el pueblo los recibió bien.

Tuvo apoyo de la población en un principio...
Por supuesto, porque Sendero Luminoso venía con un discurso de cambio, de terminación de la pobreza, de resolver las inequidades. Un discurso que debería haberlo tenido el Estado peruano, pero el gobierno no aparecía por esa zona. Entonces, aparece Sendero Luminoso con ese discurso y la gente adhiere a él. Entonces, muy rápidamente hay simpatías.

¿Cómo se llegó a rebelar la población de Lucanamarca contra Sendero Luminoso?
Porque Sendero llega en octubre de 1982 y el 3 de abril del año siguiente se produce la masacre. O sea, en muy poco tiempo. Y cuando llega, empieza a hacer juicios populares a los ricos del pueblo. Lucanamarca es una comunidad ganadera y, por supuesto, había una estructura interna muy piramidal. Unas cuantas familias tenían mucho ganado y otras no. Entonces, le hacen un juicio popular al ganadero más importante, lo condenan y lo ejecutan en la plaza de Lucanamarca. Luego, hubo dos o tres juicios más. A partir de ese momento, ocurrió un cambio muy importante en el ánimo de la población y sobre todo de los dirigentes de Lucanamarca que vieron que los que seguían en la lista eran ellos.

¿La muerte de Olegario Curitomay fue el disparador de la masacre?
Claro. Olegario fue un chico captado por Sendero Luminoso en una de las escuelas. Era hijo de una de las principales familias de Lucanamarca. Era un tipo brillante e inteligente que fue captado y que después fue efectivamente un militante. Y en octubre lo nombraron como autoridad, entre otros dirigentes. La secuencia es así: vienen las Fuerzas Armadas, presionan al pueblo, el pueblo captura a doce jóvenes (entre ellos a Olegario Curitomay). La noticia llega muy rápidamente a Lima, donde estaba reunido el Comité Central de Sendero Luminoso y el propio Abimael Guzmán con la cúpula dirigente, decide "dar una lección" a los que se rebelaran contra ellos. Tres años después (1986), Guzmán da la ‘Entrevista del Siglo’ y ahí habla específicamente de Lucanamarca y ellos dicen: "Nosotros quisimos dar un ejemplo, mostrarles que somos un hueso duro de roer". Entonces, producen la masacre.

¿La violencia de Sendero Luminoso terminó destruyendo el tejido social de Lucanamarca?
Sí, como lo hizo en todo el país. Enfrentó a las familias, a las generaciones, a los vecinos y terminó definitivamente con el tejido social. Tanto es así que hasta el día de hoy se guardan rencores enormes. El hermano de Olegario, Honorio (que es el que aparece en la película), tiene que salir de la comunidad porque le resulta imposible permanecer en ella porque la gente le hace la vida imposible.

El no era miembro de Sendero Luminoso.
No. En esa época, Honorio era un estudiante que se encontraba en Lima. Y el 3 de abril de 1983, él estaba estudiando en Lima y se entera de la desaparición de su hermano, y luego de sus padres porque después de la matanza masiva, la población mata al día siguiente a los padres de Olegario y Honorio. Honorio se entera de todo esto en el mes de octubre.

¿La labor de la Comisión de la Verdad y Reconciliación consistió en revelar que el modo de muerte de las 69 víctimas se produjo como habían manifestado los testigos?
En el caso específico de Lucanarmaca, sí. En realidad, lo que hizo básicamente la Comisión de la Verdad fue recoger los testimonios de todos los sobrevivientes y organizarlos en un testimonio coherente para poder tener una idea de lo que ocurrió. Efectivamente, han recogido muchísimos testimonios de cómo fue la matanza tomados no en el poblado sino en varias estancias en los alrededores de Lucanamarca. Además, recuperó los restos de los fallecidos, los reconoció e identificó y los entregó a los familiares para que pudieran cerrar el duelo y enterrarlos de manera adecuada.

La de Lucanamarca fue la primera matanza de Sendero Luminoso contra la población civil, ¿no?
Es la primera matanza contra la población civil en esas proporciones. Sendero Luminoso repitió esto en varios otros escenarios, creyendo que lo que estaba haciendo era activar la lucha de clases internas en el país. Y lo que estaba haciendo era atacar a un sector realmente paupérrimo y empobrecido. Si bien había algunas diferencias económicas y sociales, en realidad, formaban parte de un contingente paupérrimo, empobrecido durante generaciones. Entonces, Sendero Luminoso exacerbó unas contradicciones que no existían y atizó odios entre familias que, en realidad, habían tenido disputas muy antiguas por terrenos. Y cuando esas disputas que antes se resolvían por la vía del diálogo, por la vía judicial o no se resolvían, Sendero les puso armas en la mano, balas en las cartucheras y, entonces, los hizo matarlos unos a otros.

20 de octubre de 2009
©página 12
rss