más detalles sobre los abusos de la cia
17 de octubre de 2009
[Mark Mazzetti] Washington, Estados Unidos. En diferentes ocasiones carceleros de la CIA apuntaron con un revólver y un taladro al detenido Abd al-Rahim al-Nashiri, amenazando con dispararle si no colaboraba con sus interrogadores, dice un funcionario de gobierno familiarizado con el contenido del informe.
Nashiri, que en 2000 estuvo implicado en el atentado con bomba contra el destructor Cole de la Armada, fue uno de los dos detenidos de la CIA cuyas sesiones de interrogatorio fueron grabadas en video -cintas que fueron destruidas por agentes de la CIA en 2005. No está claro si las amenazas con el revólver y el taladro mecánico fueron documentadas en las cintas.
En un episodio separado narrado en el informe -completado en 2004 por el inspector general John L. Helgerson, pero que sale recién ahora a luz después de que una demanda judicial de la Unión Americana de Libertades Civiles forzó su publicación-, agentes de la CIA dispararon un tiro en un cuarto junto a un detenido, haciendo a creer al prisionero que otro detenido había sido asesinado.
Amenazar a un detenido con la muerte inminente es una violación de la ley federal contra la tortura.
La CIA se negó a comentar sobre los detalles del informe, que fueron primero anunciados el viernes noche por Newsweek.
Paul Gimigliano, portavoz de la CIA, dijo: "La CIA no aprueba de ninguna manera -a pesar de su rareza- conductas que han ido más allá de las orientaciones formales. Todo ha sido examinado; los profesionales del ministerio de Justicia deciden si y cuándo iniciar un proceso judicial".
Un fiscal federal está investigando ahora la destrucción de las cintas de la CIA, pero el ministerio de Justicia se ha negado hasta el momento a iniciar una investigación formal sobre los abusos en las cárceles de la CIA.
Eso podría cambiar ahora que el fiscal general Eric H. Holder Jr., está considerando si nombrar a un fiscal para estudiar las acusaciones en el informe de Helgerson, e investigar varios casos de detenidos que murieron durante su detención en manos de la CIA.
El presidente Obama ha insistido en que los agentes de la CIA que observaron las instrucciones sobre interrogatorios del ministerio de Justicia no serían procesados, y no se espera que Holder señale a los abogados del ministerio de Justicia que aprobaron las brutales técnicas de interrogatorio.
Eso daría a cualquier futura investigación un mandato más bien estrecho: atacar a los agentes de la CIA que cometieron los abusos que fueron más allá de las instrucciones sobre interrogatorios.
Se dice que el informe de Helgerson documenta en tenebrosos detalles varios casos de abusos y su publicación el lunes probablemente dará más energía al debate político en el Capitolio.
Pese a que funcionarios de la Casa Blanca dicen que dudan sobre si tratar los maltratos a los detenidos durante el gobierno de Bush, la demanda de la ACLU los ha obligado a hacer públicos varios documentos reservados de esa época.
Además del informe del inspector general, otros documentos que se espera sean liberados el lunes son un memorando del ministerio de Justicia de 2007 reautorizando las técnicas de interrogatorio "mejoradas" de la CIA; documentos que el ex vicepresidente Dick Cheney dijo que entregaban evidencias de que los métodos de interrogatorio produjeron informaciones valiosas sobre al Qaeda; y memorandos del ministerio de Justicia, de 2006, sobre las condiciones de detención en las cárceles de la CIA.
En el caso de Nashiri, fiscales militares anunciaron en julio de 2008 que pedirían la pena capital cuando presentaban cargos por crímenes de guerra contra él. Ha sido mantenido en el campo de prisioneros de Guantánamo, Cuba, y se lo sospecha de haber colaborado en el plan para hacer volar el Cole -un atentado en el que murieron diecisiete marinos.
Nashiri es un saudí que ha sido descrito por oficiales estadounidenses como el jefe de operaciones de al Qaeda en el Golfo Pérsico y el principal estratega del atentado contra el Cole en octubre de 2000.
Nashiri es uno de los tres detenidos que la CIA reconoce que sometió al submarino. Nashiri fue interrogado en cárceles secretas de la agencia antes de ser trasladado a Guantánamo en 2006.
Al anunciar los cargos, que serán vistos por los tribunales de las comisiones militares instaladas por el gobierno de Bush en Guantánamo, el funcionario del Pentágono, el general de brigada Thomas W. Hartmann, pareció retroceder de años de afirmaciones de funcionarios estadounidenses sobre Nashiri cuando en una rueda de prensa se le preguntó si se sospechaba de Nashiri de ser el principal estratega o cerebro del atentado contra el Cole.
"No voy a decir nada sobre eso", dijo el general Hartmann. "Él ayudó a planificar y organizar y dirigir los ataques".
22 de agosto de 2009
©new york times
©traducción mQh
[Josh Meyer] Washington, Estados Unidos. Los programas de espionaje de después del 11 de septiembre de 2001 del gobierno de Bush fueron más allá del ampliamente publicitado programa de interceptaciones telefónicas sin orden judicial, reveló el viernes un informe oficial, describiendo nuevas actividades encubiertas que crearon atribuciones de espionaje "sin precedentes".
[Julian E. Barnes] Washington, Estados Unidos. El domingo, los legisladores demócratas criticaron al ex vicepresidente Dick Cheney por haber ordenado que el programa contraterrorista de la CIA se ocultase a los parlamentarios. Dos senadores cuestionaron la legalidad de ese ocultamiento.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. El programa secreto de la CIA discontinuado el mes pasado por el director Leon E. Panetta, implicaba la formación de equipos paramilitares de elite que podían ser infiltrados en Pakistán u otros lugares para capturar o eliminar a dirigentes de la red terrorista al Qaeda, de acuerdo a ex funcionarios de la inteligencia estadounidense.
[Dan Berry] En un ajetreado boulevard de esta animada ciudad comercial, frente a un supermercado y no muy lejos de PetSmart, hay un edificio que podría ser confundido con un lugar donde te puedes limpiar los dientes, si no fuera por el nombre que se lee en una placa en la pared de ladrillos: la John Birch Society.
La sociedad, fundada en 1958, dice que sus miembros se han duplicado en los últimos años, gracias al creciente interés en estas creencias y, últimamente, en las políticas del gobierno de Obama. Pero no proporcionará cifras. Se limita a decir que cuentan con decenas de miles de miembros.
La John Birch Society -cuyo nombre honra a un misionero y agente de inteligencia estadounidense asesinado por los comunistas chinos en 1945- todavía realiza reuniones en salas de recibo y bibliotecas públicas. Pero también lleva una atractiva página web que invita a los curiosos a bajar literatura e incorporarse a un capítulo de la sociedad. ("Pincha aquí para conocer a gente que piensa como tú").
De regreso en Grand Chute, la reducción de las donaciones el año pasado -lo que es normal en un año de elecciones presidenciales, dijo Thompson- ha provocado algunos despidos. Sin embargo, las secretarias respondían los teléfonos, los editores trabajaban en otro número de la revista The New American y, en una bodega llena de libros y literatura de la sociedad, Dan Shibler esperaba para rellenar formularios de pedidos.
Washington, Estados Unidos. El hijo del hombre acusado de asesinar a un guardia de seguridad en el Museo Memorial del Holocausto dijo el domingo que su padre había atribulado largo tiempo a su familia con sus opiniones supremacistas blancas y lamenta que no haya muerto en el tiroteo.
[Devlin Barrett y Eileen Sullivan] Washington, Estados Unidos. Un hombre de edad entra con un rifle a un museo lleno de gente y empieza a disparar. Un joven en Arkansas jala el gatillo frente a una oficina de reclutamiento militar. Otro abre el fuego en una iglesia de Kansas.
[Mark Silva] Washington, Estados Unidos. El primer detenido de la cárcel militar estadounidense de Bahía Guantánamo, Cuba, en llegar a Estados Unidos, ha sido trasladado a Nueva York para responder por cargos criminales en relación con los atentados con bomba contra las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia, informó el ministerio de Justicia.