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terrorismo

derecha psicótica vuelve a resurgir


Quizás debemos mirar con otros ojos el informe de Seguridad Interior advirtiendo sobre los peligros del terrorismo doméstico.
[Tim Rutten] En 1865, con la Confederación in extremis, Jefferson Davis apaleó a unos espantados legisladores para que aceptaran la petición de Robert E. Lee de reclutar tropas negras para suplir las mermadas filas del ejército de Virginia del Norte. Un indignado memorialista sureño acusó a Lee y Davis de "abandonar la joya de la corona de nuestra independencia". Un legislador fanático argumentó que si se permitía que los negros lucharan lado a lado con los soldados blancos, "entonces todo por lo que luchamos habrá sido una mentira".
Una ola similar de repulsa y rechazo está agitando en estos días el averno de la extrema derecha norteamericana. Aquí no estamos hablando de los republicanos conservadores. Estamos hablando de la derecha lunática, para la que la elección de Barack Obama fue mucho más que una derrota política: Fue una pesadilla racial y existencial. Si logra sus objetivos, si no se produce ninguna catástrofe o privación de derechos, entonces esta gente habrá temido y conspirado y odiado en vano.
La extrema derecha de Estados Unidos vive en un mundo tenebroso, y la naturaleza psicótica de sus creencias fundamentales -el antisemitismo, la supremacía de la raza blanca y una ratonera de teorías económicas y constitucionales paranoicas- hacen que la identificación de causalidad entre sus rangos sea una proposición incierta. Sin embargo, está claro que algo está revolviendo este sumidero peculiarmente estadounidense de un modo que no ha ocurrido desde mediados de los años noventa, cuando un aumento de las actividades de las llamadas milicias culminó con el atentado con bomba contra un edificio federal en Oklahoma City en 1995, el incidente terrorista más mortífero ocurrido en territorio estadounidense hasta el 11 de septiembre de 2001.
Por toda la red, que ahora conecta a los extremistas como una especie de afiebrado sistema nervioso, se difundieron rumores de que el nuevo gobierno de Obama planeaba secretamente confiscar las armas de fuego, y los rumores provocaron una avalancha hacia las armerías que venden armas de asalto. En abril empezaron a producirse incidentes violentos: Un hombre de veintitrés años, que temía que sus armas fueran confiscadas, asesinó a tres agentes de policía. El asesino frecuentaba páginas web de los supremacistas blancos y despotricaba frecuentemente con sus amigos contra el "control judío" de los bancos y los medios de comunicación. Poco después, un soldado de la Guardia Nacional de Florida mató a balazos a dos alguaciles, presuntamente porque estaba "severamente perturbado" por la elección de Obama. También era un lector frecuente de páginas web de extrema derecha.
Más recientemente presenciamos el asesinato de un médico que realizaba abortos en Wichita, Kansas, y el homicidio de un guardia en el Museo Memorial del Holocausto, cometido por un hombre de 88 años que niega el Holocausto y que había publicado una diatriba antisemita. Los dos atacantes acusados tienen lazos con la extrema derecha que se remontan a varias décadas, y los dos han sido condenados por crímenes relacionados: el acusado de Kansas por posesión de materiales para montar bombas; el asesino del museo por tratar de secuestrar a miembros de la Reserva Federal. El hombre que asesinó al guardia del Museo del Holocausto trabajó con el infame Willis Carto, padrino de los antisemitas estadounidenses y el último eslabón vivo con Francis Parker Yockey, el siniestro teórico político que trató de fundar un movimiento neo-fascista internacional después de la Segunda Guerra Mundial.
Organizaciones particulares como la Liga contra la Difamación y, más recientemente, el Centro Meridional de la Ley de la Pobreza [Southern Poverty Law Center], hacen un trabajo heroico estudiando a estos tipos y sus creencias, que cambian constantemente, como virus particularmente violentos.
Sin embargo, la derecha violenta es un problema particularmente difícil para la policía. Desde principio de los años noventa, los teóricos del movimiento han promulgado el concepto de "resistencia no organizada" ofrecida por "lobos solitarios". Es una táctica que tiene por objetivo impedir que los partidarios se asocien a organizaciones que agentes encubiertos pudieran infiltrar. Se llama a los adherentes a no relacionarse con nadie, a utilizar la red para comunicarse entre ellos y a evitar manifestaciones donde pudieran ser fotografiados. También son llamados a actuar por cuenta propia.
Al mismo tiempo, los extremistas estadounidenses se aprovechan de nuestras relajadas leyes de armas. En la mayoría de los países, los candidatos a terroristas deben unirse a alguna organización para conseguir armas. Aquí, pueden comprar armas ilimitadamente en la armería más cercana. La Asociación Nacional del Rifle (NRA) es la mejor amiga de los lobos solitarios.
Hace dos meses, el Comité Nacional Republicano y muchos comentaristas conservadores sufrieron paroxismos de indignación por un informe del ministerio de Seguridad Interior que llamaba la atención sobre la potencial amenaza terrorista de la resurgente extrema derecha. El ministerio terminó disculpándose por haber constatado los intentos clandestinos de los extremistas de reclutar a militares de regreso [de Iraq y Afganistán]. (Los tres implicados en el atentado de Oklahoma City se conocieron y desarrollaron sus creencias mientras servían en el ejército). A medida que aumenta el número de víctimas, el ministerio podría reconsiderar esas disculpas.

15 de junio de 2009
13 de junio de 2009
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terrorismo y montajes policiales


Casos de terrorismo: Se empieza normalmente con una delación y una operación encubierta, seguida por un montón de publicidad y controversia.
[Deborah Hastings] Nueva York, Estados Unidos. Un caso en cuestión son los cuatro musulmanes acusados la semana pasada de conspirar para hacer volar sinagogas y aviones militares. El informante es un delincuente condenado e inmigrante paquistaní convertido en informante hace siete años para evitar ser deportado. Esta no fue su primera excursión en operaciones encubiertas para las autoridades federales.
Con considerable fanfarria el FBI, desde el 11 de septiembre de 2001, viene anunciado una constante serie de redadas antiterroristas. En la mayoría de los casos las operaciones encubiertas fueron exageradas y sólo lograron capturar a desafortunados pelafustanes. Pero las autoridades federales dicen que esas detenciones han salvado vidas.
Pero ¿qué ocurre con estos casos después de que se han apagado los focos de los medios y el ruido desaparece? ¿Sirven para algo las delaciones?
"La mayoría de esos tipos no llegan a ser juzgados", dijo el analista de seguridad Bruce Schneier. "No son cerebros criminales. Son idiotas. Las detenciones causan mucho ruido, y luego se olvidan".
Los hombres de Nueva York detenidos la semana pasada eran ex convictos con mala suerte. Ante un tribunal federal, uno de ellos admitió que hace poco se había colocado con un porro. "Fumo habitualmente", le dijo al juez. Pero no se preocupe, agregó: "Entiendo perfectamente lo que dice".
James Cromitie, David Williams, Onta Williams y Laguerre Payen se veían tranquilos cuando comparecieron el jueves ante el tribunal, con las manos esposadas. No pidieron ningún convenio y se les negó la libertad bajo fianza. Si son condenados, pueden pasar el resto de sus vidas en la cárcel.
Las autoridades federales se enorgullecen de su trabajo, diciendo que los agentes han impedido numerosos atentados ahogándolos en la cuna. Entre los casos más publicitados que fueron primera plana están la supuesta trama para volar la Sear Tower en Chicago y las tuberías de gas subterráneas del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, y las acusaciones de que otro grupo preparaba un ataque contra la base militar del Fort Dix en Nueva Jersey, disfrazados de repartidores de pizza.
Sin embargo, las estadísticas de tribunales muestran que la mayoría de los casos de terrorismo en el país no llegan a la fase de juicio.
De acuerdo al informante Shahed Hussain, que ayudó al FBI en 2004 haciéndose pasar por traficante de armas, conoció a los hombres arrestados la semana pasada en una mezquita local.
Cromitie, el presunto cerebro, dijo a Hussain: "Odio a esos conchade..., esos bastardos judíos, esos... Me gustaría demolerles su sinagoga", según la demanda.
Hussain los llevó a prácticas de tiro y les entregó armas y artefactos explosivos que, sin que los acusados lo supieran, eran falsos.
"Donde vaya, florecen las conspiraciones", dijo el abogado Terence L. Kindlon, que representa a uno de los dos hombres sentenciados a quince años de cárcel sobre la base de las declaraciones de Hussain en un caso de 2004 en que se los acusó de lavado de dinero para financiar un plan terrorista ficticio.
"No estamos engañando y alentando a nadie a cometer delitos", dijo Joseph M. Demarest, director del FBI en Nueva York. "Sólo les ayudamos a concretar sus deseos".
El fiscal Eric Snyder dijo: "Es difícil imaginar un plan más tenebroso".
Que es casi exactamente lo que dijo en 2007 la fiscal de entonces, Roslynn Mauskopf, cuando anunció el desbaratamiento de un presunto plan para volar las tuberías de gas del aeropuerto JFK. Russell Defrietas -descrito por sus vecinos como un hombre que dormía en su coche y no sabía ni leer ni escribir- fue detenido con otros tres tras el trabajo de un informante del FBI, un vendedor de drogas con dos condenas.
Mauskopf lo llamó "uno de los planes más tenebrosos imaginables". Dos años después, Defrietas, del que su abogado dice que está "mentalmente desequilibrado", y otros tres hombres, fueron encarcelados en Brooklyn. Todavía no se fija la fecha del juicio.
Como en el caso de la semana pasada, hubo "una muy activa participación de un informante encubierto", dijo el abogado Daniel Noble, que representa a Abdel Nur, uno de los acusados por el caso del aeropuerto. "Nunca pasó nada", dijo. "La pregunta es si hubiese pasado algo sin el informante".
Ese punto fue repetido por Schneier, de la firma de seguridad del Grupo BT. "¿El FBI está fabricando terroristas? ¿Qué pasaría si les dejáramos hacer lo que quieren? Caerían en manos de un informante del FBI, y luego se los ayuda e incita [a cometer actos de terrorismo]".
En Detroit, una acusación contra cuatro hombres fue saludada como una importante victoria contra el terrorismo, en lugar de un bochornoso incidente. En 2004, un juez federal desechó los cargos de terrorismo contra dos condenados después de varias faltas graves de la fiscalía e informaciones dudosas de un estafador que vivía con los acusados y estaba tratando de que le redujeran una sentencia de reclusión. Finalmente uno de los hombres fue deportado y los otros absueltos.
Cintas de video requisadas en casa de los acusados fueron presentadas como tomas para preparar un atentado terrorista. De acuerdo a declaraciones en el juicio, eran videos de vacaciones hechos en locaciones turísticas, incluyendo Disneyland.
Sin embargo, los montajes policiales y los informantes dudosos no son suficientes para impedir condenas y severos castigos.
En diciembre, cinco extranjeros fueron condenados por conspirar para matar soldados estadounidenses en el caso de Fort Dix. Cuatro de ellos fueron condenados a reclusión perpetua. El quinto fue sentenciado a 33 años. Estos juicios descansaron pesadamente en las declaraciones de dos informantes pagados del FBI que grabaron en secreto sus reuniones y llamadas telefónicas durante una operación de quince meses y ayudaron a los hombres a contactarse con un vendedor de armas.
Durante la investigación, uno de los hombres llamó a un agente de policía de Filadelfia diciéndole que había sido aproximado por alguien que lo estaba presionando para conseguir un plano de Fort Dix y sospechaba que el asunto tuviera que ver con terroristas.
Pero eso no influyó en los jurados.
El fiscal interino Ralph Marra dijo que esperaba que las sentencias sirvieran como advertencia.
"Os vamos a atrapar antes de que podáis hacer algo", dijo. "Y os vamos a castigar severamente".

28 de mayo de 2009
25 de mayo de 2009
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un sobreviviente de guantánamo


Lakhdar Boumediene pasó siete años de su vida en la cárcel de la base naval estadounidense en Cuba. Hace pocos días que este argelino de 43 años recuperó su libertad y viajó a Francia, luego que un juez de Estados Unidos lo exculpó de las acusaciones de terrorismo que lo mantuvieron años en prisión.
París, Francia. Pizza y jugo de naranja: la felicidad necesita poca cosa. Hace siete años y siete meses que Lakhdar Boumediene no había comido así. Siete años y siete meses que no se había sentado en un restaurante a comer en familia.
El lunes 25 de mayo, bajo un sol a plomo, en un suburbio de París, Lakhdar Boumediene, de 43 años, goza de su primer día de libertad. "Soy un hombre normal", repite.
El 20 de noviembre de 2008, un juez estadounidense lo exculpó de las acusaciones de terrorismo que le valieron estar encerrado en el campamento de Guantánamo de enero de 2002 al 15 de mayo de 2009. Matrícula 10005: "Ese era mi número allá. Así me llamaban. Nunca Lakhdar o Boumediene. Para ir más rápido, los guardias abreviaban 10K5".
Él fue entregado a los estadounidenses en diciembre de 2001 por las autoridades de Bosnia, que sospecharon que quería cometer un atentado contra la embajada de Estados Unidos en Sarajevo.
De rostro agotado, playera gris de manga corta, pantalones blancos y los ojos negros hundidos, Lakhdar Boumediene es un sobreviviente de 58 kilos de peso.
El 15 de mayo desembarcó de un avión de la fuerza aérea de Estados Unidos en la base aérea de Evreux, procedente de Cuba. Fueron nueve horas de viaje, con pies y manos encadenados, con dieciséis guardias que hicieron relevos en grupos de cuatro durante toda la duración del vuelo. La obsesión de Lakhdar era sufrir una necesidad apremiante.
"Recuerdo que en el vuelo de ida no teníamos derecho de ir al baño. Así que esta vez tomé mis precauciones; no comí ni bebí nada antes de salir", explicó.
De nacionalidad argelina, Lakhdar fue recibido en Francia. Su esposa y sus hijas, que después de su arresto regresaron a Argelia, se reunieron con él gracias a la intervención del Gobierno francés.
Por ahora, la familia Boumediene decidió vivir en Francia. Lakhdar tiene familia aquí y se dice apegado a la cultura francesa. Quizá algún día regrese a Argelia pero, por lo pronto, no es el momento de hacer castillos en el aire.
Tras salir del Hospital Militar Percy de Clamart, Lakhdar pasea libremente del brazo de su esposa Abassia; de Radjaa, de 13 años, y de Raham, de 8 años, sus dos hijas a las que él no vio crecer. "Claro, no las reconocí", se disculpa.

Años de Terror
A su regreso del infierno, él se dedica a reanudar los gestos simples de la existencia. Deshacerse de Guantánamo, de donde, sin embargo, se trajo su uniforme de prisionero: un pantalón y una chaqueta kaki. Escapar del campo número 6, donde el día nunca llegaba y el frío en la celda congelaba los huesos. Relata: "Despertar a las 5 de la mañana para la oración matutina. Después regresar a la celda. A las 6, los guardias venían a buscarme y llevarme a una sala. Me sentaban en una silla, manos y pies atados, y me alimentaban por la fuerza por intubación a través de las fosas nasales".
Lakhdar no hablaba con nadie. Respiraba el aire del exterior una vez al día, menos de una hora; "a veces en el día, a veces en la noche; cada uno tenía su turno". Jamás se cruzó con otro detenido.
Durante más de tres años, desde febrero de 2006 hasta su salida, él se negó a comer, salvo en dos ocasiones: el día de la victoria de Barack Obama, en noviembre de 2008 -"Yo estaba contento pues evitamos lo peor con John McCain"- y el día en que lo jueces lo exoneraron. Perdió poco más de 20 kilos.
La prueba más difícil fue en febrero de 2003, cuando los guardias lo interrogaron sin descanso. "Querían informes sobre las organizaciones caritativas musulmanas en Bosnia y los árabes establecidos en Sarajevo, pero yo no sabía nada de eso", afirma.
Fue sometido a interrogatorios durante 16 días y 16 noches. "Empezaba a medianoche y seguía hasta casi las 5 de la mañana. Descansaban unas horas y después seguían. Se relevaban en grupos de seis o siete. Al cabo de la tercera o quinta noche, fui examinado por un médico que dijo que yo estaba bien y que podía continuar".

Peligrosa Sospecha
Lakhdar Boumediene fue detenido en Sarajevo en octubre de 2001, en compañía de otros cuatro argelinos. Llegó a Bosnia en abril de 1997, para trabajar con la Media Luna Roja, el equivalente musulmán de la Cruz Roja. Había salido de Argelia en 1990. "Quería ir a trabajar a los países del Golfo Pérsico, pues en Argelia era empleado de un cementerio y eso era malo para mi salud", relata.
Después de una estancia en Sanaa, en Yemen, se instaló dos años en Pakistán -en 1991 y 1992-, no lejos de Peshawar, donde atendía a los huérfanos de una escuela. Después regresó a Yemen, donde lo sorprendió la guerra de 1994, entre Yemen del Norte y Yemen del Sur. Él aprovechó para inscribirse en la Universidad de Sanaa, al tiempo que tomaba clases en el Centro Cultural Francés. De ahí se fue con un amigo a Albania, donde empezó a trabajar con la Media Luna Roja, que finalmente lo envió a Sarajevo.
En diciembre de 2000, cuando fue a visitar a su familia en Argelia, fue interrogado por la policía al pasar por la aduana en el aeropuerto de Argel. Se le confiscó el pasaporte y se le requirió que permaneciera en la capital, mientras los investigadores realizaban verificaciones.
En ese tiempo, para salir de Argelia e incorporarse en la yihad (guerra santa), numerosos combatientes del Grupo Islámico Armado iban a los campamentos de entrenamiento afganos a través de Pakistán. Las autoridades sospechaban que él era uno de ellos.
Al cabo de cinco o seis días se le devolvió el pasaporte, pero después de expedirle un certificado de amnistía, como los que entregan las autoridades argelinas a los islamistas arrepentidos. "Jamás he sido islamista", jura.

UE Analiza Condiciones para Aceptar a Ex Presos
La UE examina con Estados Unidos las condiciones para acoger a ex detenidos de la base de Guantánamo, al tiempo que considera pedir a Washington garantías de que abandone la guerra contra el terrorismo de George W. Bush, dijeron ayer diplomáticos.
Los embajadores de los 27 países de la Unión Europea (UE) examinaron ayer por primera vez un proyecto de declaración conjunta con EEUU que fijaría los principios de esta colaboración, como el compromiso mutuo de respetar los derechos humanos o la indemnización que Washington podría pagar a los ex detenidos.
El objetivo de esta declaración es "obtener garantías" de que Washington "abandonará la guerra contra el terrorismo", cuyos excesos bajo la administración Bush han sido repetidamente criticados, y que adoptará un "talante más europeo", respetuoso con el derecho internacional, según un diplomático europeo.

28 de mayo de 2009
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terroristas frustrados en europa


Pero ¿por qué? Cuatro hombres dicen que su experiencia en un campo de adiestramiento en Pakistán no era lo que esperaban. Funcionarios antiterroristas se preguntan si no están esperando el momento oportuno para atacar en Europa.
[Sebastian Rotella] Bruselas, Bélgica. Decididos a morir como mártires, militantes franceses y belgas compraron botas de montaña y ropa interior térmica y viajaron a las montañas de Waziristán.
Después de ser robados en Turquía y de pasar por Irán enterrados hasta la cintura en la nieve, el pequeño grupo llegó el año pasado a la guarida de al Qaeda en Afganistán, pensando que serían recibidos triunfalmente.
"Esperábamos al menos una bienvenida para ‘nuestros hermanos de Europa’ y un clima de hospitalidad", dijo Walid Othmani, un francés de veinticinco años, de Lyon, durante un interrogatorio nocturno en enero.
En lugar de eso -y al menos un estadounidense-, aprendieron que la vida a la sombra de los bombarderos es desagradable, bestial y breve.
Sospechando que podían ser espías, los jefes de al Qaeda interrogaron a la media docena de belgas y franceses que componían el grupo. Les cobraron 1.200 dólares por cada rifle AK-47, municiones y granadas. Les hicieron rellenar formularios con los datos de sus familiares y les preguntaron si preferían la guerrilla o los atentados suicidas.
Luego los reclutas se dedicaron durante meses a escapar de los bombardeos aéreos. Soportaron enfermedades, riñas y tedio, apiñados en atiborrados recintos que desmentían las heroicas imágenes de campamentos llenos de fraternales guerreros.
"Lo que ves en los videos en la red, es todo mentira", dijo Othmani a la policía. "El jefe nos dijo que los videos... servían para impresionar al enemigo e incitar a la gente a ir a pelear, y sabía que eran falsos y que eran propaganda".
Dejando de lado la desilusión, las versiones de los cuatro militantes retornados y detenidos en Europa se combinan con interceptaciones para ofrecer una detallada imagen de los campamentos secretos de al Qaeda. También refuerzan las informaciones de inteligencia de que una campaña de bombardeos aéreos con Predators no tripulados hizo surgir sospechas y confusión y creó tensiones con las tribus al noroeste de Pakistán, dicen funcionarios antiterroristas.
Al mismo tiempo, el caso muestra que testarudos militantes todavía libran guerra en el sur de Asia y se ocupan de adiestrar a un flujo persistente de reclutas extranjeros. Los escasos reclutas de Occidente siguen siendo un problema urgente. Al menos un estadounidense fue detectado -un convertido al islam que fue adiestrado por al Qaeda en Pakistán el año pasado, dicen funcionarios occidentales.
Las rutas de militantes de Estados Unidos y Europa pueden cruzarse: fiscales en Bruselas han solicitado interrogar a un testigo que reside ahora en Estados Unidos que estuvo en Pakistán con los sospechosos europeos, dijo un funcionario antiterrorista belga.
La policía en Europa trazó la radicalización del grupo y viajó con la ayuda de interceptaciones en tiempo real -corroborando las confesiones- y aprovecharon el uso que hacían los hombres de internet. Los temores de un atentado inminente aceleraron su detención aquí en diciembre después de que Hicham Beyayo, 25, un belga que acababa de volver a Pakistán, enviara por correo electrónico un inquietante mensaje a su novia.
"Me marcho para una O [operación] y no creo que vuelva", escribió Beyayo el 6 de diciembre, de acuerdo a documentos de la investigación. "Mi petición fue aceptada. Recibirás un video mío de la organización".
Beyayo dijo a la policía que lo había inventado para impresionar a su novia. Pero los detectives creen que el grupo puede haber estado preparado para misiones en casa.
"Eran mucho más valiosos para operaciones en Europa", dijo el funcionario antiterrorista belga que, como otros entrevistados, pidió conservar el anonimato debido a que la investigación está aún en curso. "Al Qaeda no necesita a belgas y franceses para pelear en Afganistán".

Resistencia Islámica Es Cara
Beyayo es un hombre de 1.67 metros, regordete y con gafas. Como los otros, es de origen norafricano. Creció en el rudo barrio de Anderlecht en Bruselas, y sus hermanos han estado presos por robo y tráfico de armas. Pero él no tiene antecedentes criminales. Beyayo combinaba las clases en la universidad con el islam fundamentalista.
"Es el intelectual de la familia", dijo su abogado, Christophe Marchand. "No tiene nada contra Bélgica. Fue a Afganistán para unirse al movimiento de resistencia islámica".
La resistencia islámica es cara. El desempleado Beyayo reunió cinco mil dólares para el viaje.
El francés Othmani, padre de dos niños, tuvo que pedir un préstamo de mil dólares a su madre, y gastó cientos de dólares en botas de montaña, saco de dormir, ropa interior térmica y una "enorme chaqueta Columbia para el frío".
El líder era Moez Garsalloui, 42, un tunecino casado con una viuda belga de un militante que asesinó a Ahmed Shah Massoud, un señor de la guerra anti-talibán, en un atentado suicida dos días antes de los atentados del 11 de septiembre. El barbudo y calvo Garsalloui reclutaba entre los visitantes de una página web radical que llevaba su esposa, que es venerada en círculos de militantes.
Fue el primer viaje de Garsalloui al sur de Asia, aunque sacó provecho de los fuertes lazos de su esposa con al Qaeda, dicen los investigadores. Organizó contactos para el contrabando y conoció a cuatro belgas y dos franceses en Estambul en diciembre de 2007. Llevaba una bolsa llena de dinero -unos cuarenta mil dólares, según las confesiones.
Garsalloui prosiguió solo, dejando a los otros para una dura excursión de un mes. Los contrabandistas turcos los intimidaban blandiendo pistolas, les cobraron más de lo normal porque eran "árabes" y les robaron sus equipos y ropa, diciendo que era para una organización benéfica.
"Nos robaron todo", dijo Othmani. "Dijeron que era para los pobres, pero evidentemente no era para eso".
Más tarde, los reclutas trataron de quemar sus pasaportes "porque todos queríamos morir como mártires en Afganistán", dijo Othmani. Pero los contrabandistas confiscaron sus documentos.
Luego vino el pasaje nocturno de las montañas hacia Irán. Los reclutas debieron avanzar por terrenos cubiertos de nieve. El pie de un belga se empezó a congelar. Beyayo se cayó repetidas veces, debiendo ser arrastrado por sus camaradas mientras se quejaba de que ese era el lugar donde morirían.
Después de que varios de ellos llamaran a sus madres desde Irán, el grupo entró a Pakistán a través de Zahedan, una ciudad iraní fronteriza que es un centro de militantes y contrabandistas, dijo el funcionario antiterrorista belga. Cuando se aproximaban a la zona tribual dominada por los talibanes, las patrullas militares hicieron la vista gorda y los clientes de un restaurante junto a la carretera parecían saber exactamente hacia dónde se dirigían.
Su destino era un pueblo en la región de Waziristán a unas dos horas de Bannu. Pero la recepción no se pareció en nada a los días de auge de los campamentos afganos, cuando los occidentales, especialmente los conversos, tenían la oportunidad de conocer en persona al líder de al Qaeda, Osama bin Laden.
Saudíes armados con AK-47 emergieron hostiles de una mezquita. Pensaban que los franceses en particular podrían ser espías, dijo un alto funcionario antiterrorista francés. La creciente infiltración ha contribuido a capturas recientes y asesinatos de militantes, dicen los investigadores.
"Pensaban que serían recibidos como héroes porque era europeos", dijo el funcionario belga. "Pero no fue el caso".
Las tensiones disminuyeron cuando llegó Garsalloui. Pero los reclutas eran mantenidos en una suerte de limbo. Tuvieron la mala fortuna de llegar justo cuando las fuerzas estadounidenses lanzaron una descarga de misiles desde aviones no tripulados que matarían en 2008 a media docena de dirigentes veteranos de al Qaeda. En un mensaje a su esposa, Garsalloui dijo que había escapado por poco de un bombardeo en el que había muerto un importante libio. "Estuve a punto de morir", escribió.
Temiendo a los zánganos, así como a cualquiera que pudiera detectar sus escondites y entregar esa información para nuevos ataques, los reclutas se quedaban dentro durante el día. Se movían frecuentemente en casas destartaladas y atiborradas que compartían con familias locales en villorrios en la montaña.
Los sospechosos dicen que querían desesperadamente luchar contra las tropas estadounidenses en Afganistán. Para su consternación, los jefes les pidieron más dinero para comprar armas. Fueron asignados para ser adiestrados con un grupo de unos trescientos a quinientos árabes, pero distribuidos en pequeñas unidades por razones de seguridad. La instrucción militar y religiosa tomaba lugar en interiores; las sesiones con armas de fuego y explosivos se confinaban a los patios interiores.
Un jefe saudí llamada Mortez aseguró a los europeos que serían enviados al frente afgano. Pero pasaron semanas sin hacer nada.
"Estábamos bastante enfadados, y por diferentes razones", dijo Beyayo. "Esperamos y las promesas de Mortez resultaron ser falsas. La vida -nosotros siete y la familia anfitriona- no era siempre fácil. Y... Garsalloui se creía jefe y nos daba órdenes".
Sólo Garsalloui y un robusto belga, que hablaban ambos fluidamente el árabe, fueron a Afganistán como miembros de una unidad saudí.
Más tarde Garsalloui envió a su mujer una foto de sí mismo con un lanzagranadas. Se jactaba de haber matado a soldados estadounidenses con una bazuca. Los detectives están tratando de verificar la afirmación.
Entretanto, Beyayo y Othmani dicen que se aburrían en las casas de seguridad, comían mal, se escondían durante los bombardeos, y terminaron enfermando. Beyayo sufrió un ataque de malaria.
Apareció un escurridizo personaje llamado Amar, que empeoró las cosas.
"Con el tiempo nos dimos cuenta de que este individuo estaba allá para ponernos a prueba, para espiarnos", dijo Beyayo.
"También nos dio un discurso según el cual no estábamos listos para pelear... Empezamos a hacernos a la idea de que debíamos volver a Bélgica y Francia. Moralmente estábamos destrozados".
Un belga se marchó enfurecido, con la intención de llegar a la ciudad más cercana y volver a Europa, dijo el funcionario antiterrorista belga. Después de horas de caminar por un valle desolado, se dio cuenta de que era imposible y volvió.
A fines del año pasado, Beyayo, Othmani y otros dos finalmente llegaron a casa y a las garras de la policía, que los habían seguido estrechamente. Una pregunta central era el alcance de su participación en actividades terroristas.
Sus abogados insisten en que son guerreros sagrados fracasados.
"No eran suficientemente rudos", dijo Marchand.
Los investigadores tienen dudas. La policía francesa señala que la instrucción sobre explosivos descrita por Othmani es mucho más extensa que la recibida por reclutas previos.
La policía cree que los europeos pueden haber exagerado su mala fortuna para ocultar algún propósito oscuro.
"Por eso debemos preguntarnos a nosotros mismos por qué motivo alguien en Pakistán se arriesgaría a ofrecer albergue a gente que no tenía ningún objetivo o utilidad", concluye un informe de la policía francesa.
Evaluar la amenaza es difícil: Los aspectos siniestros se mezclan con las torpezas. Las quejas sobre la malaria, el dinero y la falta de respeto resumen la historia. Pero también la imagen de Garsalloui posando con un lanzacohetes, ansioso de matar norteamericanos.

23 de mayo de 2009
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los agentes italianos de la cia


El juicio de los agentes italianos de la CIA proporciona una extraordinaria mirada al trabajo de inteligencia. El clérigo egipcio Abu Omar fue secuestrado en Italia en el marco de un programa antiterrorista. Su caso hizo y deshizo carreras.
[Sebastian Rotella] Milán, Italia. Los dos espías eran aliados y almas gemelas. Robert Seldon Lady, jefe de estación de la CIA en Milán, y el coronel Stefano D’Ambrosio, el director local de SISMI, la agencia italiana de inteligencia, compartían el orgullo de su lucha contra el terrorismo y desprecio por los jefes oportunistas.
Un día de otoño de 2002, el estadounidense hizo una explosiva revelación. Le dijo a D’Ambrosio que, pese a sus objeciones, un equipo de la CIA estaba en Milán reconociendo el terreno para la "entrega" de un ideólogo extremista egipcio. El americano estaba preocupado de que la arriesgada operación pudiera arruinar sus alianzas construidas tan cuidadosamente, dijo D’Ambrosio años después, y se podría producir incluso una balacera entre norteamericanos e italianos si las cosas salían mal.
Con una mirada urgente, de espía a espía, Lady dijo: "Habla con tu gente".
D’Ambrosio recuerda que recibió el mensaje tácito: "En otras palabras, dice... ‘Este asunto es tan absurdo que si... dos jefes operacionales en el terreno, que conocen la zona, que trabajan en este territorio, dicen que una acción es completamente loca, probablemente desistirán’".
Cuatro meses después de la conversación en Milán, la CIA secuestró al clérigo y lo llevó a Egipto, donde fue torturado durante meses. Estalló un conflicto internacional: los secuestradores acusados dejaron un reguero de huellas de llamadas telefónicas, movimientos de sus tarjetas de crédito y fotos que permitieron a las autoridades de Milán imputar en ausencia a veintiséis estadounidenses, incluyendo al ahora retirado Lady y siete agentes italianos.
El descaro de la entrega ha recibido gran parte de la atención. Pero el juicio ha revelado también que las drásticas tácticas del gobierno de Bush estremecieron el mundo de la inteligencia norteamericana en el extranjero. Entre los testimonios se han oído extraordinarias revelaciones de peleas y conductas desviadas. Aparentemente el caso hizo y deshizo carreras y regó traiciones y sospechas entre agentes antiterroristas italianos y estadounidenses.
D’Ambrosio, en el estrado de los testigos, lo resumió así: "Estábamos entre la tragedia y la ridiculez".
El caso fue la utilización de una práctica extrajudicial conocida como ‘entrega extraordinaria’, en la que funcionarios de la inteligencia estadounidense secuestran ilegalmente a sospechosos de terrorismo y los trasladan a recintos de detención secretos o a países que someten a los detenidos a duros interrogatorios y a veces los torturan.
A menos que se diga de otro modo, la siguiente versión se basa en testimonios durante el juicio, que ha venido prolongándose por casi dos años.

Figura Trágica
Lady parece más bien una figura trágica en el corazón del caso: un veterano espía que, después de los atentados del 11 de septiembre se convirtió en el hombre clave de la guerra contra los militantes extremistas islámicos. Aunque corrió riesgos para tratar de impedir el secuestro, al final se convirtió -según se dice- en uno de sus arquitectos más diligentes.
Lady, 55, barbudo de pelo enroscado, hablaba muy bien el italiano. Germinaba en la agradable cultura de la policía italiana, haciendo negocios en una cafetería y en largos almuerzos, invitando a parrilladas. Cultivaba lazos con unidades de agencias antiterroristas que desconfían unas de otras: el servicio de espionaje SISMI, los carabinieri paramilitares y la policía nacional. Entregaba valiosas pistas de interceptaciones de Estados Unidos y ofrecía dinero y equipos de alta tecnología para costosas vigilancias.
"Todos teníamos excelentes relaciones con él porque era una persona muy amable y muy accesible profesionalmente", declaró Luciano Pironi, un teniente de Carabinieri que confesó haber desempeñado un papel práctico en el secuestro. "Creo que le había regalado recuerdos de la CIA a la mitad de los milaneses".
Lady también formó a sus propios agentes en una mezquita que era un centro europeo de al Qaeda, concentrándose en una red sospechosa de enviar militantes a campos de adiestramiento en el norte de Iraq. Ayudó a la policía antiterrorista de Milán a preparar la acusación contra el blanco de la entrega: Abu Omar, considerado el vehemente ideólogo del grupo.
Sin embargo, en un encuentro con D’Ambrosio en octubre de 2002 Lady dijo que sus jefes en la CIA decidieron evitar a la policía y secuestrar a Abu Omar, supuestamente con la esperanza de convertirlo en informante. Como consecuencia, Lady se enredó en un feudo en su propia agencia. El americano le dijo a D’Ambrosio que tenía una relación "espantosa" con el jefe de estación de la CIA en Roma, que resentía las críticas de Lady a la entrega que se planeaba y envió a un rudo delegado a Milán para asegurarse de que obedeciera sus órdenes.
D’Ambrosio quedó estupefacto. Cuando Lady le dijo que SISMI había enviado agentes italianos para ayudar a un equipo del "grupo de operaciones especiales" paramilitares de la CIA a seguir al egipcio, D’Ambrosio se dio cuenta de que sus propios jefes le estaban ocultando el plan.

Aviso
Lady dijo que avisó a sus superiores de que la idea era un terrible error.
Dijo que "eliminaría de la zona a un sujeto que las fuerzas antiterroristas conocían", dijo D’Ambrosio. "Sabíamos lo que hacía [Abu Omar], a quién veía, dónde se reunía con ellos... Podía provocar un enorme daño, porque en el momento en que Abu Omar fuera substituido de su puesto, tendríamos que empezar todo de nuevo, con el riesgo de que algunos proyectos terroristas, quizás en las fases iniciales, puedan ser puestos en práctica. El sujeto... al que querían secuestrar ciertamente no era un sujeto que representara un peligro inminente. Abu Omar no se paseaba con un AK-47 dispuesto a disparar contra niños".
Los jefes de la CIA desecharon las objeciones y fueron autorizados por altos funcionarios en Washington. D’Ambrosio declaró: "Les diré mi impresión... El único motivo fue mi carrera. Esto es, mostrar en Washington que [el jefe de estación de Roma] era suficientemente duro y preparado para tratar el asunto".
D’Ambrosio dijo que volvió a toda prisa a Boloña para insistir ante su jefe, Marco Mancini, que abortara "una acción en mi territorio... [que] era no sólo errónea sino extremadamente peligrosa y dejé en claro mi oposición".
Mancini parecía sorprendido por el hecho de que el americano había confiado en D’Ambrosio. Semanas después, Mancini ordenó la transferencia de D’Ambrosio a Roma. Condoliéndose en Milán, Lady dijo a su amigo que el jefe de estación de la CIA en Roma había pedido la cabeza de D’Ambrosio. Y Lady hizo un asombrosa revelación sobre Mancini, que pronto se convertiría en el subdirector de la agencia de espionaje italiana.
"Me dijo que Mancini se ofreció a la CIA a sí mismo como agente doble", dijo D’AMbrosio. "Y dijo que la CIA había rechazado la propuesta... Un análisis realizado por psicólogos de la CIA basado en conversaciones con Mancini revelaron, según ellos, que Mancini tenía un carácter extremadamente venal".
Mancini y otros funcionarios italianos niegan la acusación. Además del caso de Abu Omar, Mancini fue acusado de conspiración criminal en un escándalo por corrupción, incluyendo interceptaciones ilegales y una compañía telefónica italiana.
Pese a las objeciones iniciales de Lady, está acusado de montar el secuestro el 17 de febrero de 2003. Se dice que reclutó a Pironi, el teniente de Carabinieri, que confesó haber utilizado su chapa para hacer parar a Abu Omar para que unos hombres enmascarados lo arrastraran hacia una camioneta. Pironi declaró que Lady lo recompensó con un viaje pagado de seis días a Estados Unidos, que incluyó una visita a la sede de la CIA, donde dos altos funcionarios de operaciones europeas agradecieron su trabajo.
Entretanto, el ex jefe de estación de la CIA en Roma -uno de los acusados en el juicio de Milán- fue promovido después de la entrega, dijeron detectives italianos.
Espías estadounidenses e italianos han sido acusados de tratar de encubrir el asunto. Dos semanas después de la desaparición, la CIA envió a las agencias italianas un informe falso indicando que Abu Omar había ido a los Balcanes.
Pasó un año antes que Abu Omar fuera dejado en libertad en Egipto y volviera a emerger. La historia oficial empezó a desentrañarse. Pero las esforzadas alianzas y amistad con policías italianos habían empezado a desmoronarse en medio de sospechas y silencio.
El gobierno de Estados Unidos se ha negado a hacer comentarios. El gobierno italiano ha tratado de parar el proceso en nombre de las leyes que protegen los secretos de estado. Respondiendo a una resolución del alto tribunal sobre una apelación del gobierno, el juez decidirá el miércoles si el juicio puede continuar y qué pruebas podrán ser aportadas.

21 de mayo de 2009
19 de mayo de 2009
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la amenaza de la extrema derecha


Surgen nuevas organizaciones de extrema derecha por miedo a Obama y a la recesión.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. La recesión económica y la elección del primer presidente negro del país están contribuyendo al resurgimiento de organizaciones de extrema derecha, que habían menguado desde el atentado en Oklahoma City en 1995, según un informe de la inteligencia estadounidense distribuido la semana pasada entre autoridades estatales y locales.
El informe, presentado por el ministerio de Seguridad Interior, ha provocado una violenta reacción de los conservadores porque también despierta el temor de que veteranos descontentos de las guerras de Iraq y Afganistán puedan "reforzar la capacidad de los extremistas... para realizar actos de violencia".
El informe observa que los funcionarios de seguridad interior no habían observado evidencias de que esas organizaciones estuvieran planeando atentados en Estados Unidos.
Pero es el primer informe de alto nivel de la inteligencia estadounidense en llamar la atención sobre toda una gama de desarrollos nacionales recientes como potenciales precursores de actos de violencia terrorista.
Entre otros factores mencionados en el informe se encuentran las crecientes campañas de control de armas y las leyes sobre inmigración bajo el presidente Obama, así como el resentimiento por la influencia cada vez mayor de países como China, India y Rusia.
Pero el informe concentra la mayor parte de su atención en la hostilidad hacia Obama y la ansiedad causada por la recesión.
"La recesión económica y la elección del primer presidente afro-americano presenta avenidas únicas para la radicalización y el reclutamiento de la extrema derecha", advierte el informe en el primero de una serie de hallazgos.
En general, el documento describe un clima económico y político que presenta "similitudes con los años noventa, cuando el extremismo derechista vivió un resurgimiento alimentado en gran parte por la recesión económica, las críticas por la tercerización del empleo y lo que se pensaba era una amenaza para el poder y la soberanía de Estados Unidos de parte de otras potencias".
El informe no clasificado no fue distribuido públicamente, aunque llegó a todas las agencias policiales del país antes de emerger online esta semana.
Fue redactado por la rama de inteligencia y análisis del ministerio de Seguridad Interior.
Aunque gira sobre una amplia variedad de temas, el informe ha provocado críticas de los conservadores que la consideran una evaluación que destaca la violencia potencial de los tropas norteamericanas que vuelven a casa.
"La disponibilidad de un pequeño porcentaje del personal militar para unirse a organizaciones extremistas durante los años noventa porque estaban descontentos, desilusionados o sufrían los efectos psicológicos de la guerra se está repitiendo hoy", dice el informe.
El informe cita el caso de Timothy McVeigh, que fue ejecutado en 2001 después de ser condenado por un atentado con bomba que se cobró la vida de 168 personas en el Edificio Federal Alfred P. Murrah en Oklahoma City, este mes hace catorce años.
McVeigh era un veterano de la Guerra del Golfo condecorado, que fue acusado de tramar el atentado en venganza por los ataques del gobierno contra una secta religiosa en Waco, Texas, y contra milicias rurales antigubernamentales.
El documento de Seguridad Interior menciona un informe del FBI de 2009 que dice que algunos soldados que habían vuelto de Afganistán e Iraq se habían unido a organizaciones extremistas.
La perspectiva de que alguien adiestrado en métodos militares pueda realizar ataques independientes o con la ayuda de células terroristas se ha descrito como "la principal amenaza terrorista a nivel nacional en Estados Unidos".
Organizaciones de veteranos han expresado su consternación por el estilo del informe, y acusaron al ministerio de Seguridad Interior de recurrir a prejuicios políticos.
"Seguir usando a McVeigh como ejemplo de un ‘veterano militar descontento’ es tan justo como mostrar a Osama bin Laden como el único ejemplo del islam", dijo David K. Rehbein, comandante nacional de la Legión Americana en una carta enviada el lunes a la ministro de Seguridad Interior, Janet Napolitano.
El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, John A. Boehner (demócrata de Ohio) también criticó el informe, diciendo que su descripción de los veteranos era "injuriosa e inaceptable".
En respuesta a las críticas, Napolitano dijo en un evento en El Paso que lamentaba que el informe hubiera causado la impresión de que el ministerio estaba identificando a los antiguos soldados como una amenaza para el país.
Napolitano, que como fiscal estuvo implicada en el caso contra McVeigh, dijo que su ministerio respetaba a los veteranos y empleaba a cientos de ellos.
Pero defendió el informe como parte de un esfuerzo todavía en curso para detectar amenazas nacionales emergentes.
"No tenemos el lujo de poder concentrar nuestros esfuerzos en un solo grupo", dijo Napolitano. "Tenemos que proteger al país contra el terrorismo, sea extranjero o doméstico".
Funcionarios de Seguridad Interior desestimaron las acusaciones de que el informe estaba motivado políticamente, observando que una evaluación similar presentada en enero se concentraba en los temores de que extremistas de izquierda pudieran aumentar sus ataques en el ciberespacio durante la próxima década.
El ministerio distribuye rutinariamente avisos de inteligencia entre autoridades locales y de los estados, un papel que le fue asignado en respuesta a críticas de que el gobierno federal no lo había hecho en los meses previos a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Describiendo la hostilidad de los grupos de extrema derecha contra Obama, el informe dice que las organizaciones extremistas estaban "aprovechando esta histórica elección como una herramienta de reclutamiento".
Mencionaba dos cosas de antes de las elecciones en que amenazas potenciales contra Obama fueron desbaratadas por agentes policiales.
El informe también hacía un listado de factores económicos -incluyendo el incremento de las ejecuciones hipotecarias y el desempleo- que creaban un "ambiente fértil para el reclutamiento" de los grupos de extrema derecha.
Y describe evidencias reunidas por agencias de policía locales de que grupos de extrema derecha están acumulando armas por temor a que el Congreso y el gobierno de Omaba puedan implementar leyes que exijan la inscripción de todas las armas de fuego.
El informe también dice que un proyecto de inmigración que garantizara la residencia o la ciudadanía a gente que hubiera entrado ilegalmente al país podría alimentar el resentimiento de grupos que temen a la competencia por los empleos.

24 de abril de 2009
15 de abril de 2009
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cuidado con al qaeda


Tiene a la economía norteamericana como blanco, y quiere demostrar que puede derrotar a Estados Unidos. La opinión del escritor de los discursos del ex presidente Bush.
[Marc A. Thiessen] Nos bombardean las malas noticias: los mercados crediticios se podrían congelar, millones de personas más podrían perder sus empleos, y la recesión actual podría transformarse en depresión. Pero el peligro sobre el que no oímos nada podría superar a todos los demás: el creciente riesgo de un catastrófico atentado terrorista.
Un meticuloso estudio de los videos de Osama bin Laden, de cartas y declaraciones subidas a internet dejan en claro que el objetivo de al Qaeda es más que aterrorizar a los estadounidenses o expulsarnos de Oriente Medio. Bin Laden cree que al Qaeda puede provocar el derrumbe económico de Estados Unidos, y para alcanzar ese objetivo ha adoptado la estrategia de atacar los centros financieros y la infraestructura económica de Estados Unidos.
Bin Laden menciona los atentados del 11 de septiembre de 2001 como prueba de que esta estrategia puede resultar. En un video de noviembre de 2004 transmitido por Al Yazira, se fanfarroneó de que al Qaeda gastó medio millón de dólares en el atentado, mientras que Estados Unidos perdió, "de acuerdo a las estimaciones más bajas, quinientos mil millones de dólares, lo que quiere decir que por cada dólar al Qeada hizo perder un millón de dólares a Estados Unidos, además de la pérdida de una enorme cantidad de empleos".
"Estados Unidos es una superpotencia con un gran poderío militar y poder económico", concluyó. "Pero está construida sobre bases endebles. Así que es posible atacar esos fundamentos y concentrarnos en sus puntos más débiles. Incluso si golpeamos sólo el diez por ciento de estos, el edificio entero se tambaleará y derrumbará".
Las ambiciones de los terroristas fueron modeladas por sus experiencias en la lucha contra la Unión Soviética en Afganistán. Antes de los atentados del 11 de septiembre, Bin Laden dijo: "La gente nos preguntaba: ‘¿Cómo vais a derrotar al imperio soviético?’ Y en esa época, el imperio soviético era una poderosa potencia que intimidaba a todo el mundo... Hoy ya no existe el imperio soviético. Así que Dios, que nos permitió derrotar al imperio soviético, es capaz de apoyarnos nuevamente y permitirnos derrotar a Estados Unidos".
Después del 11 de septiembre, Bin Laden publicó una carta advirtiendo al pueblo norteamericano de que nuestro destino "será el de los soviéticos, que huyeron de Afganistán a sufrir su derrota militar, el derrumbe político, el ocaso ideológico y la bancarrota económica".
Estas declaraciones nos dicen algo importante sobre el enemigo: Aunque Bin Laden tiene muchos hombres expertos en la fabricación de bombas, y muchos propagandistas, carece de economistas competentes. Sí, los atentados del 11 de septiembre de 2001, costaron a Estados Unidos miles de millones de dólares, pero nuestra flexible economía de libre mercado reemplazó en un par de años todos los puestos de empleo perdidos. Similarmente, nos recuperaremos de cualquier ataque que pueda montar al Qaeda contra nosotros.
Pero los terroristas no tienen que tener la razón para sentirse envalentonados. Claramente los informes diarios sobre nuestro malestar económico alimentan la creencia de Bin Laden de que Estados Unidos está al borde del colapso económico, y que con un empujón puede empujarnos al abismo. La crisis financiera sólo puede servir para convencer a al Qaeda de que ha llegado la hora de volver a atacar a Estados Unidos.
Hay varios factores que juegan en favor nuestro. El enemigo está debilitado tras nuestra ofensiva de siete años. Nuestras fuerzas armadas destruyeron los refugios de al Qaeda en Afganistán en 2001. Con la purga, erradicamos a al Qaeda de todos los santuarios que había fundado en Iraq. Y el año pasado, Estados Unidos ha aumentado su presión sobre al Qaeda en su bastión paquistaní. Al menos cinco de los más importantes estrategas de al Qaeda han sido eliminados en ese país en 2008, culminando el 1 de enero con la muerte de Usama al-Kini, jefe de operaciones de al Qaeda en Pakistán, y su lugarteniente, el jeque Ahmed Salim Swedan. Estos han sido los golpes más severos contra los estrategas de al Qaeda desde que empezó la guerra contra el terrorismo.
Otro factor que opera a favor nuestro es la severidad de los atentados del 11 de septiembre. Al atacar las Torres Gemelas y el Pentágono, al Qaeda se fijó un objetivo demasiado alto. Si lanza un ataque que no esté a la altura de esos parámetros, será interpretado como un signo de debilidad. Quizás es por esto que no hemos sufrido atentados de menor escala contra centros comerciales y otros objetivos ‘blandos’ en los últimos siete años. En contraste, esto también quiere decir que, sea lo que sea que estén planeando los terroristas ahora, es probable que sea de la misma envergadura o mayor que los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La incapacidad de al Qaeda para atacar a Estados Unidos después de siete años aumenta la presión sobre los terroristas para que actúen. La ausencia de otro atentado catastrófico contra Estados Unidos, junto con la masiva derrota que han sufrido los terroristas en Iraq, dice al mundo musulmán que al Qaeda está perdiendo la guerra contra Estados Unidos. Los terroristas tienen que montar algo espectacular para probar que todavía son una fuerza y una amenaza. La creciente ansiedad de al Qaeda para atacar a Estados Unidos y la creencia de que somos cada vez más vulnerables, son una combinación peligrosa.
Todo esto quiere decir que ahora no es el momento para que el presidente Obama desmantele las instituciones iniciadas por el presidente Bush para proteger a Estados Unidos. Obama tiene que reconocer que, en este momento, en algún lugar del mundo, los terroristas están observando las dificultades económicas de nuestro país, y planificando un atentado que creen nos pondrá de rodillas. Frente a este peligro, Estados Unidos no debe bajar la guardia.

Marc A. Thiessen trabajó para el Pentágono y la Casa Blanca de 2001 a 2009, y fue recientemente el principal escritor de los discursos del presidente George W. Bush.

20 de abril de 2009
15 de febrero de 2009
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holder defiende estado de derecho


Eric Holder critica métodos utilizados en la lucha contra el terrorismo. El fiscal general dice que el país "no sacrificará nuestros valores ni pisoteará nuestra Constitución bajo la falsa premisa de que es el único modo de proteger nuestra seguridad nacional".
West Point, Nueva York, Estados Unidos. El fiscal general Eric H. Holder Jr. dijo el miércoles ante una audiencia compuesta fundamentalmente por militares que los funcionarios implicados en la lucha contra el terrorismo no siempre respetaban la ley.
Holder no mencionó la tortura ni reveló el blanco de sus críticas, expresadas en un discurso en un congreso jurídico en la Academia Militar de Estados Unidos. Pero elogió a los abogados militares del Cuerpo de Abogados Generales [Judge Advocate General’s Corps] por su trabajo con los terroristas detenidos.
"En nuestra lucha contra el terrorismo internacional, cuando otros abandonaron por las circunstancias del momento el respeto debido a la ley, fueron los hombres y mujeres valientes del Cuerpo de Abogados los que hicieron frente a la marea, muchas veces arriesgando su carrera por ello", dijo Holder.
El discurso ocurre en vísperas de la fecha límite del gobierno de Obama para liberar todos o parte de los memoranda del gobierno de Bush detallando las técnicas de interrogatorio consideradas aceptables para aplicar a sospechosos de terrorismo. Los críticos dicen que algunos de esos métodos eran equivalentes a tortura.
Holder insistió en que incluso cuando el gobierno debe actuar clandestinamente por razones de seguridad nacional, "debemos vigilar que sea el estado de derecho el que oriente nuestra conducta".
Sus observaciones contrastaron fuertemente con las críticas expresadas el mes pasado por el ex vicepresidente Dick Cheney, que dijo que el gobierno de Obama estaba poniendo en peligro la seguridad nacional al desmantelar algunos de los programas antiterroristas.
Holder dijo a la audiencia: "No sacrificaremos nuestros valores ni pisotearemos nuestra Constitución bajo la falsa premisa de que es el único modo de defender nuestra seguridad nacional".

16 de abril de 2009
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