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terrorismo

suspenden juicio de canadiense


A petición de Obama, juez suspende juicio contra canadiense en lo que podría ser el fin de los juicios de Guantánamo.
[Ben Fox] Base Naval de Bahía Guantánamo, Cuba. El miércoles un juez honoró rápidamente la petición del presidente Barack Obama de suspender el juicio por crímenes de guerra contra un joven canadiense en lo que podría ser el comienzo del fin del sistema instalado por el gobierno de Bush para juzgar a presuntos terroristas.
El juez, el coronel de ejército Patrick Parrish, emitió una orden de una frase para el aplazamiento de 120 días, sin siquiera realizar una audiencia sobre el asunto. Se espera que otro juez resuelva más tarde el mismo día sobre una moción similar para suspender el juicio de cinco hombres acusados por los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Los prosecutores presentaron las mociones apenas horas después de la investidura de Obama, por indicaciones del presidente y del ministro de Defensa, Robert Gates.
El prosecutor militar Clay Trivett dijo que los casos pendientes deberían ser suspendidos debido a que una revisión del sistema de comisiones militares podría incluir importantes cambios. Obama dijo que cerrará Guantánamo y muchos esperan que elimine los tribunales de crímenes de guerra excepcionales y ordene que esos casos sean vistos en Estados Unidos.
La suspensión de 120 días "tiene el efecto práctico de paralizar el proceso, probablemente para siempre", dijo el teniente de la Armada, comandante William Kuebler, abogado defensor de Omar Khadr.
Khadr, un nativo de Toronto, ha sido acusado de apoyar al terrorismo y de homicidio por el asesinato del sargento primero del ejército, Christopher Speer, de Albuquerque, Nuevo México, con una granada durante una batalla en 2002 en Afganistán cuando tenía quince años.
Khadr, hijo de un presunto militante de al_Qaeda que fue ultimado por fuerzas paquistaníes en 2003, podría pasar su vida en la cárcel si llega a ser condenado por la comisión militar. Su abogado dice que ahora debería ser procesado, si acaso, por un tribunal civil, aunque él preferiría ser repatriado a Canadá.
"Tiene mucha ansiedad. No sabe qué va a ocurrir, ninguno de nosotros sabe qué va a pasar ahora", dijo Kuebler después de discutir el retraso con el prisionero de veintidós años. "Pero tenemos esperanzas y optimismo de que esta resolución cree un espacio para que los dos gobiernos hagan algo constructivo para resolver este caso".
Hay cargos por crímenes de guerra contra quince hombres detenidos en Guantánamo, incluyendo a los cinco que son acusados de asesinatos y otros crímenes en el caso del 11 de septiembre. Antes de que Obama fuera elegido presidente, Estados Unidos planeaba juzgar a decenas de detenidos por el sistema creado en 2006 por el ex presidente George W. Bush y el Congreso.
Familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre, que esta semana visitaron la base para observar las audiencias preliminares, dijeron a periodistas que se oponen a las suspensiones. Pero organizaciones de derechos humanos y otras acogieron el desarrollo.
Jamil Dakwar, director del programa de derechos humanos de Unión Americana por las Libertades Civiles, dijo que era un paso positivo pero "la orden del presidente deja abierta la opción de que siga existiendo este desacreditado sistema".
La decisión fue también bienvenida por la Unión Europea, que criticó repetidas veces al gobierno de Bush por violaciones a los derechos humanos en Guantánamo, así como las comisiones militares.
La Comisión Europea "se alegra de que una de las primeras acciones de Obama haya sido pasar página sobre este triste episodio de Guantánamo", dijo Michele Cercone, vocera de la Comisión de Justicia y Asuntos Internos de la Unión Europea.

1 de febrero de 2009
21 de enero de 2009
©fwdailynews
cc traducción mQh
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iglesia advierte sobre fractura social


Iglesia dice que despidos provocarían "fractura social".
Antofagasta, Chile. La Iglesia Católica instó a los empresarios a que hagan un gran esfuerzo para que no se despidan a más jefes de hogar, "porque esto puede provocar una fractura social en el país".
A raíz del aumento del desempleo a nivel nacional, en el marco de la crisis financiera mundial, el vicario de la Pastoral de los Trabajadores, Rodrigo Tupper, calificó esta situación como un "tema de codicia de personas sin escrúpulos que quieren ganar dinero a toda costa".
Específicamente, se refirió al caso de la paralización de las obras de construcción del edificio Costanera Center, con un costo previsto de 600 millones de dólares, que depende del holding Cencosud y que consta de cuatro edificios.

Perjudicial
"La doctrina social de la iglesia dice que la cesantía es una calamidad social. Lamentablemente, las más perjudicadas fueron las casi dos mil personas que quedaron en la calle sin previo aviso", manifestó Tupper.
Sobre la decisión de los empresarios de remover repentinamente a la gente de sus puestos laborales, aseguró que a pesar de que el mundo se encuentra a las puertas de una crisis económica "no es previsible que Chile vaya a entrar en una recesión, pues se estima un crecimiento de hasta un tres por ciento".
Finalmente, Tupper solicitó a los empresarios que con la misma creatividad que tienen para producir bienes y riquezas "busquen todos los medios posibles para que no existan más cesantes en Chile".
En tanto, el gobierno sostuvo que la banca debe financiar proyectos de inversión para combatir la crisis global, situación que ha comenzado a afectar el empleo, especialmente en la construcción. "Es necesario que la banca chilena cumpla el papel que le corresponde en la financiación de buenos proyectos para combatir la crisis", señaló el ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

1 de febrero de 2009
©mercurio de antofagasta
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planes de ataque


Richard Clarke sobre la agenda de los terroristas musulmanes, y la agenda antiterrorista de Estados Unidos.
[Richard A. Clarke] Diez jóvenes atracan un pequeño bote en el muelle de una ciudad de dieciocho millones de personas. Minutos después de haber desembarcado, están arrojando granadas y barriendo a multitudes con sus armas de fuego automáticas. Días después, han muerto casi doscientos personas, muchas más han quedado heridas, la capital financiera de un país de mil millones de personas se ha paralizado y el mundo mira pasmado.
Para la mayor parte del mundo, la masacre de Bombay parece inexplicable y aleatoria, como las periódicas devastaciones causadas por tifones o tornados, o simplemente asesinatos sin sentido, matar por matar. Pero el ataque no fue ni aleatorio ni inútil. La carnicería en Bombay tenía un objetivo -es un intento de empujar una estrategia general de parte de una red extremista musulmana.
Esa red de organizaciones se está acercando a 2009 con un programa específico. Lo mismo está haciendo el gobierno entrante del principal enemigo de la red: Estados Unidos. Para entender cómo piensan los dos lados, imaginad dos reuniones hipotéticas en la que cada parte trama su propio programa de terrorismo para 2009.
Rawalpindi es una ciudad militar, hogar de altos oficiales y militares en retiro de Pakistán. Eso lo haría parecer como una improbable lugar de encuentro con uno de los terroristas más buscados del mundo, gente a la que los funcionarios estadounidenses llaman ‘objetivos de alto valor’. Pero Rawalpindi está en el mismo lugar donde se ocultaba el cabecilla de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Khalid Sheikh Mohammad, precisamente porque nadie pensaría en buscarlo allá. Quizás los dirigentes de al_Qaeda, el movimiento talibán que está nuevamente operando en Afganistán y algunas organizaciones terroristas paquistaníes obsesionadas con la Cachemira también se reúnan aquí -digamos, en una casa de seguridad de un aliado, un líder paquistaní retirado de la poderosa y tenebrosa agencia militar de inteligencia, la Dirección de Inteligencia Inter-Servicios [ Inter-Services Intelligence Directorate, ISI].
Media docena de hombres barbudos y envueltos en túnicas están sentados sobre esteras, formando un círculo. Como el jefe titular del movimiento, Osama bin Laden abre la reunión. Después de alabar a Dios, agradece al ex general de la ISI por recibir al grupo. "Recuerdo muy bien que usted y yo nos reuníamos a menudo en Afganistán durante la guerra contra los ateos soviéticos", dice bin Laden. "Recuerdo que usted nos ayudó a instalar allá nuestros campamentos de adiestramiento en los años noventa, y que nos brindó refugio aquí en Pakistán cuando dejamos Afganistán después de que nuestra ‘operación de los aviones’ de 2001 derrumbara las torres". Hace una pausa para sorber su té. "A fines de 2001 las cosas se veían muy mal con nosotros. Pero ahora, gracias a Dios y a la ayuda de nuestros amigos en Pakistán, estamos exactamente donde queríamos estar: derramando la sangre de estadounidenses en las montañas de Afganistán, en camino a restablecer allá el gobierno de los fieles, el nuevo califato. Ese será el primero de muchos califatos, de muchos gobiernos verdaderamente devotos, que gobernarán a todos los países del islam. Y algún día, mucho después de que hayamos partido, se unirán, con la gracia de Dios, en un solo califato para gobernar todo el mundo".
Pero el líder de los talibanes está moviendo la cabeza en desacuerdo. "¿El comandante de los fieles no está de acuerdo en que este sea el plan de Dios?", pregunta bin Laden al clérigo afgano.
El ulema Muhammad Omar mira a su antiguo aliado con su único ojo. "A diferencia de usted, yo no puedo conocer el plan de Dios", dice. "Lo que sí sé es esto: antes yo gobernaba el Emirato de Afganistán y ahora, debido a que usted trajo a los americanos a mi país después de su operación con los aviones, estoy en el exilio. Sí, vivo con suficiente comodidad, en una mansión bajo la protección de la ISI en Quetta, pero otros militares paquistaníes nos están haciendo las cosas difíciles. Mis tropas se están preparando para liberar a nuestro país del siervo de los norteamericanos, Hamid Karzai, pero a veces, cuando los americanos insisten, los militares paquistaníes nos persiguen. Y Pakistán no impedirá que los americanos nos sigan lanzando misiles desde sus ‘aviones no tripulados’, matando a mis tenientes".
El único joven en el círculo, Hakimullah Mehsud, líder de una organización paquistaní conocida también como los talibanes, sacude un dedo en el aire. "Si los militares paquistaníes no ponen fin a la persecución, cortaremos las líneas de aprovisionamiento de los norteamericanos", declara. "Todas las cosas americanas en Afganistán llegan a través de nuestro país". Cada vez más agitado, el joven paquistaní se levanta. "Si los militares paquistaníes siguen persiguiéndonos, les declararemos la guerra santa aquí mismo y ocuparemos el país. ¡Para entonces tendremos la bomba atómica!"
"Siéntate", ordena Ayman al-Zawahiri, el lugarteniente de al_Qaeda. "Pronto, el ejército paquistaní dejará la frontera afgana. Gracias a Dios, a Hafiz Muhammad Sayeed y a Lashkar-i-Taiba". Zawahiri asiente con su cabeza como signo de agradecimiento al barbudo peligrrojo Sayeed, jefe de la organización terrorista paquistaní Lashkar-i-Taiba (Ejército de los Piadosos). "Nadie en India cree que usted, en Lashkar, pueda haber realizado el ataque de Bombay sin la ayuda de la inteligencia paquistaní. Así que la indignada opinión pública india exigirá que su gobierno responda. Y una vez que India empiece a mover sus tropas hacia la frontera paquistaní, el ejército paquistaní abandonará la frontera afgana, dejándonos el camino libre para actuar, cortar las líneas de aprovisionamiento de los americanos y reforzar a nuestros hermanos que están matando norteamericanos en Afganistán".
Zawahiri echa hacia atrás su cuerpo rechoncho para descansar en un montón de cojines y sonríe a bin Laden. "Nuestras tácticas están obligando a los norteamericanos a bombardear pueblos afganos’, dice el médico egipcio convertido en terrorista. "Esto obliga al gobierno en Kabul a exigir un calendario para la retirada de los americanos. Esta primavera aumentaremos nuestros ataques, antes de que los americanos pueden trasladar sus tropas en Iraq hacia Afganistán. Después de que se derrita la nieve, arrasaremos con las bases americanas. Este nuevo sirviente negro, Barack, se verá obligado a negociar la paz con nuestros hermanos talibanes. Entonces los americanos se marcharán y nosotros crearemos el califato que soñamos".
Se produce un largo silencio. Bin Laden lo rompe, hablando suavemente, mirando la estera debajo de él. "Me temo que este Barack no es tan débil como piensa usted, doctor. Muchos fieles están dispuestos a perdonar sus pecados a los americanos simplemente porque lo eligieron a él como su presidente. Es un revés para nosotros". Bin Laden levanta su cabeza, y una sonrisa irónica cruza brevemente su cara. "Pero... su economía está muy mal. Si empeora, tendrá que llevarse a casa todas sus tropas. Así... podríamos aumentar su nivel de dolor. Ya lo hemos hecho antes".

En la planta baja del Ala Oeste de la Casa Blanca, una docena de hombres y mujeres entraban poco a poco a la Sala de Crisis, de paneles de madera. Llevan gruesos libros y tazas de café caliente desde el comedor de la Casa Blanca en la puerta contigua. El coordinador de la reunión, miembro del Consejo de Seguridad Nacional, CSN, llama al orden a esta reunión del Grupo de Seguridad contra el Terrorismo, el comité que coordina la campaña antiterrorista de Estados Unidos. Detrás y encima de su silla está el sello del presidente de Estados Unidos.
"Muy bien, empecemos", entona el hombre del CSN. "El presidente Obama quiere una estrategia de alto nivel para las campañas antiterroristas de 2009. Primero, necesitamos el informe de inteligencia". El hombre del NSC se vuelve hacia la mujer sentada a su izquierda, la que trabaja en el Centro Nacional Contraterrorista.
"Bueno, como dijimos en el reciente Estimado Nacional de Inteligencia sobre terrorismo, tuvimos un respiro después de que destruimos el santuario de al_Qaeda en Afganistán después del 11 de septiembre", empieza. "Pero ahora sabemos que al_Qaeda se ha reagrupado en las áreas tribales de Pakistán, justo a lo largo de la frontera con Afganistán. El ejército paquistaní trata de ven en cuando de contenerlos, pero esencialmente es demasiado débil como para hacerse con el control de las zonas fronterizas del Salvaje Oeste. Al_Qaeda está adiestrando terroristas allá, incluyendo a europeos y asiáticos, gente que podría introducirse a Estados Unidos sin despertar sospechas.  Y al_Qaeda está montando otro santuario en Somalia, donde sus aliados locales se han apoderado de ciudades somalíes. No es un panorama tranquilizador. Podríamos tener ataque de al_Qaeda en 2009, en la Península Arábiga, en Europa, incluso aquí en casa. Pero por supuesto, no tenemos informes operacionales sobre planes específicos".
El agente de inteligencia se detiene. "También estamos recibiendo informes de que al_Qaeda ha creado unidades de combate conjuntas con los talibanes, que están atacando las bases estadounidenses en Afganistán desde su santuario en Pakistán".
Suspirando, el hombre del CSN se vuelve hacia el almirante de la armada a su derecha para oír el informe de las fuerzas armadas. El oficial vestido de blanco hace una seña a un coronel que está sentado detrás de él para que inicie la presentación en PowerPoint sobre la enorme pantalla plana al otro lado de la habitación. "Como podéis ver en el Gráfico Uno", dice el almirante, "reforzaremos Afganistán con una brigada de la División Aerotransportada 82 en el primer trimestre de 2009. Lo que hagamos después depende de lo rápido que podamos sacar más brigadas de Iraq para mandarlas al frente afgano".
El coronel pulsa un botón. "Gráfico Dos", dice el almirante. "Anticipamos una importante ofensiva talibán en abril, una vez que pase el despiadado invierno. Y eso es bueno para nosotros, porque una vez que los saquemos al espacio abierto, los podemos machacar con poder aéreo".
Otro click del coronel. "Gráfico Tres", continúa el almirante. "Pero para ‘ganar’ en Afganistán, necesitamos que el Departamento de Estado tome la iniciativa. Necesitamos reconstrucción, desarrollo económico, proyectos del gobierno. El Departamento de Estado también debe convencer a los paquistaníes de que limpien la zona fronteriza y mantengan seguras nuestras líneas de aprovisionamiento en Afganistán".
La representante del Departamento de Estado, una funcionaria de carrera del Servicio Diplomático, toma la palabra. "Eso no va a ser fácil", advierte. "Estábamos haciendo avances bastante decentes con los paquistaníes el año pasado, incluso los convencimos de que buscaran un acercamiento con los indios. Pero después de Bombay, todo eso quedó pendiente. Si el gobierno indio reacciona en forma exagerada, podríamos perder. Necesitamos que nuestro nuevo presidente utilice su extraordinario atractivo en el sudeste asiático, no solamente para impedir que estos exaltados declaren la guerra, sino para lograr un acuerdo entre India y Pakistán. También tiene que convencer a los aliados de la OTAN que mantengan sus tropas en Afganistán, quizás aumentar el contingente de tropas y permitirles pelear. Y, por supuesto, tiene que ganar la guerra de las ideas restableciendo el apoyo estadounidense a la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional".
El hombre del NSC mira el cielo raso. "¿Y qué quieres que haga el presidente en el segundo día?"

Siete años después del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos no ha ni anulado la amenaza de al_Qaeda ni asegurado Afganistán, donde los terroristas de bin Laden llegaron a tener su cuartel general en el pasado. Para concretar estas dos tareas, ahora debemos eliminar el nuevo refugio de terroristas en Pakistán. Pero eso requerirá la intervención efectiva de un gobierno paquistaní débil y dividido. También puede depender de cómo se aborde la larga rivalidad entre India y Pakistán. Pensándolo bien, el programa de al_Qaeda para 2009 parece fácil.

raclarke04@gmail.com

Richard A. Clarke fue coordinador de contraterrorismo de la Casa Blanca durante los gobiernos de Bill Clinton y George W. Bush. Su libro más reciente es ‘Your Government Failed You: Breaking the Cycle of National Security Disasters’.

2 de enero de 2009
7 de diciembre de 2009
©washington post
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conspiración neo-nazi contra obama


Arrestan a dos hombres acusados de planear el asesinato de Barack Obama. Según las autoridades los dos supremacistas blancos planeaban matar a balazos a 88 negros y decapitar a catorce más. El candidato presidencial debía ser el objetivo final.
[Richard A. Serrano] Washington, Estados Unidos. Las autoridades federales de Tennessee anunciaron hoy la detención de dos supremacistas blancos acusados de conspirar para asesinar al candidato presidencial Barack Obama, atacándolo con su vehículo a toda velocidad y disparándole con rifles de gran potencia desde las ventanillas de su coche.
Los conspiradores también discutieron el asesinato de 88 afroamericanos y la decapitación de otros catorce en una ola de homicidios en todo el país, escogiendo los números 88 y catorce porque, según la policía, "tienen un significado especial en el movimiento del Poder Blanco".
Daniel Cowart, 20, de Bells, Tennessee, y Paul Schlesselman, 18, de West Helena, Arkansas, fueron acusados en un tribunal de distrito en Nashville de posesión ilegal de una escopeta recortada, conspiración para cometer un atraco contra una tienda de armas y por amenazar al candidato presidencial.
De acuerdo Jim Cavanaugh, agente especial de la Oficina Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), Obama era el objetivo final.
"Dijeron que ese sería su último acto", dijo Cavanaugh. "Dijeron que tratarían de matar al senador Obama. No creían que lo lograran, pero que morirían en el intento".
El comité de campaña de Obama se negó a comentar la conspiración, que es su reacción normal cuando se trata de asuntos que tienen que ver con la seguridad.
Brian A. Weaks, agente especial de la ATF e investigador jefe en el caso, dijo en una declaración ante el tribunal que los dos acusados habían confesado a las autoridades que esperaban realizar con estilo el intento de asesinato.
"Los dos dijeron que se proponían llevar esmoquin blanco y sombrero de copa durante el atentado", dijo Weaks. "Los dos dijeron que sabían que los matarían y estaban dispuestos a morir en el atentado".
Para prepararse los dos dispararon desde la ventana de una iglesia y escribieron luego marcas con tiza -incluyendo suásticas- en su coche. En el capó garabatearon los números 88 y catorce.
La octava letra del alfabeto es la H, y dos veces el número 8 significa ‘HH’. Es la taquigrafía para el saludo nazi ‘Heil Hitler’. Y el catorce corresponde con el número de palabras en el lema del Poder Blanco: "Debemos asegurar la vida de nuestro pueblo y el futuro de nuestros hijos blancos".

Seema Mehta contribuyó a esta nota.

27 de octubre de 2008
©los angeles times 
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la muerte de imad mughniyah


El señor de la guerra de Hezbollah era un enigma. Imad Mughniyah, el cerebro detrás de infames atentados terroristas, era uno de los hombres más buscados del mundo. Su muerte es tan misteriosa como su vida.
[Borzou Daragahi y Sebastian Rotella] Beirut, El Líbano. En el círculo íntimo de Hezbollah lo llamaban ‘el hombre que no duerme nunca’. Imad Mughniyah era uno de los hombres más buscados del mundo. Las fuerzas de seguridad occidentales pasaron veinticinco años persiguiendo al señor de la guerra de Hezbollah, el presunto cerebro de infames atentados a fines del siglo veinte y pionero de brutales ataques que fueron posteriormente emulados por al Qaeda. De hecho, puede haber sido un maestro todavía más disciplinado y efectivo de la guerra asimétrica que Osama bin Laden.
Mughniyah sobrevivía gracias al anonimato: mudándose frecuentemente de escondite, trasladándose sin guardaespaldas ni choferes, siempre con una pistola al cinto. La tarde del 12 de febrero salió de una casa de seguridad en el barrio de Kfar Soussa en Damasco, un laberinto de torres prácticamente idénticas que hospedan a los empleados y al cuartel general del enorme aparato de seguridad de Siria.
Acababa de reunirse con el jefe del espionaje sirio y se estaba preparando para una reunión secreta esa noche con el presidente Bashar Assad, dijeron funcionarios antiterroristas occidentales.
Segundos después de que Mughniyah se pusiera detrás del volante de su todoterrenos, una explosión lo incineró. El asesinato en el corazón de un estado autoritario terminó su sangrienta odisea en la historia moderna del terrorismo.
Su muerte a los 45 años es tan misteriosa como su vida. Entrevistas con funcionarios antiterroristas, diplomáticos y colegas revelan nuevos detalles sobre las proezas de este personaje y sobre un asesinato que puede ser un trabajo desde dentro.
El papel de Mughniyah en el centro de una turbia alianza entre Hezbollah, Siria e Irán lo hicieron a la vez poderoso y vulnerable, dicen los funcionarios. La trama más probable es que lo haya eliminado Israel. Pero las secuelas de su muerte han reforzado los signos de una posible intervención siria y expuesto las tensiones por las que atraviesa la alianza entre Siria, Irán y Hezbollah, dicen funcionarios occidentales.
"Lo más problemático es que incluso si fueron los israelíes, ocurrió en Damasco en una zona controlada por la seguridad a metros de la oficina del jefe de la inteligencia siria, Assef Shawkat", dijo un diplomático occidental en la capital siria.
Irán y Hezbollah han jurado vengarse, colocando a Israel en estado de alerta mundial contra el tipo de atentados que fueron antes el sello característico de Mughniyah.
Mughniyah pareció modesto en una rara entrevista que concedió a un diario pro-Hezbollah poco antes de su muerte y publicada después.
"Los norteamericanos están inventando historias sobre mí y me hacen responsable de un montón de atentados contra ellos que han ocurrido en todo el mundo", dijo a Ibrahim al Amine, de Al Akhbar, del Líbano. "A veces me creen la llave del universo. Para ellos es difícil entender que sólo soy parte de una institución que prepara y diseña sus acciones con paciencia".
Mughniyah había engordado, y su barba canosa le llegaba hasta por debajo de sus gafas de marco redondo. Vivía como fugitivo entre Irán, Siria y El Líbano. Tenía dos esposas: una libanesa en el sur del Líbano, y una iraní, en Damasco. Conducía él mismo su coche, hacía las compras solo y acostumbraba a dormir la siesta cuando trabajaba, dicen sus colegas. Un colega en Damasco recordó que, durante una acalorada discusión en un grupo, se acurrucó en un sillón y se echó a dormir.
Dirigía redes en el extranjero que había construido después de su campaña terrorista en El Líbano, incluyendo los atentados con bomba contra la embajada norteamericana y las barracas de los marines en 1983. Se dice que sus células realizaron operaciones en Francia y Argentina, donde dos coches bomba atacaron objetivos judíos que causaron más de cien muertes. A principio de los años noventa se reunió en Sudán con Osama bin Laden, cuyos militantes eran adiestrados en explosivos por expertos de Hezbollah.
Perseguido por fuerzas israelíes y norteamericanas, Mughniyah sobrevivió varios intentos de asesinato. Su hermano murió en uno de esos atentados, en 1994. En otra emboscada, el chaleco antibalas de Mughniyah recibió varios impactos de bala.
A fines de los noventa, Hezbollah redujo los ataques fuera de Oriente Medio. Mughniyah fue el arquitecto de un cambio para concentrarse en actividades políticas y militares en El Líbano. Sirvió en la shura, el consejo de la dirección de la milicia, después de ser elegido en 2001 con el alias de Jawad Nur A-Din, dicen funcionarios occidentales.
Su posición era secreta, dicen los funcionarios, porque Hezbollah dice que separa sus actividades políticas de las de su ala militar, que es considerada como un grupo terrorista por Estados Unidos e Israel.
Los deberes de Mughniyah incluían ayudar a organizaciones militantes palestinas con adiestramiento y la adquisición de armas, y de encargarse de la seguridad del líder Hebzollah, el jeque Hassan Nasrallah, con quien guardaba una estrecha relación, dicen expertos y colegas.
El 13 de mayo de 2006 se reunió en El Líbano con Hassan Zarkani, representante del caudillo chií iraquí Muqtada Sáder, y aceptó proporcionar misiles antitanque introducidos clandestinamente a combatientes iraquíes y a adiestrarlos en su uso, dicen funcionarios antiterroristas occidentales.
Pero su principal obsesión era la destrucción de Israel. Miembros de Hezbollah y funcionarios israelíes dicen que durante la guerra del Líbano de 1006, dirigió las tácticas en el campo de batalla que sorprendieron a las tropas israelíes por su ferocidad y efectividad.
"Vimos la muerte en sus ojos", dijo Mughniyah sobre los israelíes, de acuerdo al periodista libanés Amine.
Aunque fatigado hasta el punto de estar al borde de caer enfermo, Mughniyah trabajó con Irán y Siria para rearmar a Hezbollah, dicen funcionarios antiterroristas occidentales y colegas. Estaba en una posición única en ese triunvirato debido a sus estrechos lazos con Irán, en particular con la Guardia Revolucionaria. Pero el hecho de que tuviera que responder a varios jefes puede haber sido su desgracia.
Pese a afirmaciones oficiales, los líderes sirios sabía que estaba en Damasco en febrero, dicen funcionarios occidentales. Durante sus visitas a la capital siria, alojó en un edificio de propiedad de un socio comercial de Rami Makhlouf, primo de Assad, dicen funcionarios. El encuentro con Kfar Soussa tomó lugar en una casa de seguridad utilizada por la inteligencia siria cerca de una bien protegida escuela iraní, una zona donde viven y trabajan los espías sirios, según funcionarios.
Mughniyah se reunió con Shawkat, el jefe de la seguridad militar, y con Mohammed Nasif Kheirbek, asistente especial del vicepresidente, dicen funcionarios. La discusión se centró en el conflicto político en El Líbano, que era el preludio para una cita clandestina tarde por la noche con Assad en el palacio presidencial, dicen funcionarios basándose en datos de una fuente siria.
"Mughniyah había tenido un día ajetreado", dijo un funcionario antiterrorista occidental. "Y se dirigía a una reunión con Assad cuando fue asesinado".
Funcionarios sirios se negaron a hacer comentarios. Pero las secuelas ofrecen una poco habitual mirada en las aparentes tensiones entre Siria, Irán y Hezbollah. El subsecretario de relaciones exteriores de Siria, se apareció por Teherán. El ministro de asuntos exteriores de Irán anunció una investigación conjunta. Una de las viudas de Mughniyah acusó a los sirios de "traidores", sugiriendo que eran responsables de su asesinato, pero luego se retractó.
Finalmente los sirios dijeron que ellos se encargarían de la investigación. Pero en abril pasó la fecha cierre de la pesquisa sin que hicieran ningún informe sobre la pesquisa. Y Shawkat, antes un poderoso aliado de Irán, fue excluido de la investigación, dicen funcionarios occidentales.
La conducta de Siria contrastó dramáticamente con las amenazas contra Israel emitidas por Irán y Hezbollah. El gobierno en Damasco ha iniciado conversaciones de paz indirectas con Israel y mantiene un cerrado control sobre la pesquisa.
Algunos creen que los líderes sirios han tenido participación en el asesinato de Mughniyah, quizás como parte de un acuerdo con Occidente. El escenario de un asesinato de los israelíes no excluye la participación siria, dijo un funcionario de seguridad occidental.
"No me sorprendería si la muerte de Mughniyah fuese parte de una lucha interna", dijo el funcionario, que pidió no ser identificado debido a que no puede hablar con la prensa.
¿Por qué querría Siria deshacerse de Mughniyah? Una teoría es que Estados Unidos e Israel ejercieron presión sobre Damasco. Tenían un motivo: la investigación pendiente de un tribunal internacional sobre la participación de los líderes sirios en el asesinato del presidente libanés Rafik Hariri en 2005. El círculo íntimo de Assad puede haber decidido aceptar el asesinato de Mughniyah a cambio de protección contra las acusaciones y para mejorar las relaciones con Occidente, dicen expertos y funcionarios.
Una teoría más simple es que Mughniyah de algún modo se puso en el camino de sus patrocinadores sirios y pagó por ello.
"Siria es muy pragmática", dijo un diplomático en Damasco. "Si tienen que eliminar a alguien, simplemente lo eliminan".
Pero otros expertos dudan que Siria sacrifique a un aliado de esa estatura. Un ataque aéreo israelí contra una supuesta instalación nuclear el año pasado sugiere que los israelíes "operan por su propia cuenta dentro de Siria y con gran efectividad", dijo un funcionario antiterrorista europeo.
Israel no confirma ni niega haber tenido que ver con su muerte. Irán y Hezbollah hacen frente a un dilema estratégico, dicen algunos expertos. Una acción impulsiva contra Israel podría acarrear una condena internacional, incluso una acción militar. E Irán debe considerar los efectos potenciales de las decisivas negociaciones sobre su programa nuclear.
"Hezbolla puede atacar todo lo que quiera", dijo un agente de la seguridad israelí. "Pero necesitan el apoyo de alguna embajada iraní. Han pasado más de diez años desde que hicieran algo parecido. Tendrán que considerar si quieren volver a esa época. Si atacan ahora, responderemos duramente".
Entretanto, en el sur de Beirut un santuario atrae a deudos a toda hora. El recinto se asemeja a un enorme restaurante al aire libre montado con materiales baratos sacados de un jardín o de una ferretería. Unas flores de plástico adornan una mausoleo en el centro de un terreno de hierba artificial que cubre las tumbas de unos cien combatientes, adornados con pequeñas cajas de cristal con fotos y otros recuerdos.
Una tarde hace poco una mujer con los cabellos descubiertos y una falta de furioso rosa, entró y se arrodilló ante una tumba. La tocó suavemente, luego se levantó y salió del lugar donde Mughniyah duerme su sueño eterno.

daragahi@latimes.com
rotella@latimes.com

Ziad Haydar, en Damasco, y Ramin Mostaghim, en Teherán, contribuyeron a este reportaje.

21 de septiembre de 2008
31 de agosto de 2008
©los angeles times 
cc traducción mQh
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fracaso de las recompensas


En la caza de al-Qaeda. Generoso programa de recompensas ha fracasado en su o objetivo de decapitar la organización.
[Craig Whitlock] Sanaa, Yemen. Jaber Elbaneh es uno de los terroristas más buscados del mundo. En 2003, el gobierno de Estados Unidos lo acusó, ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por su captura y repartió carteles con su foto en todo el mundo.
Nada de eso funcionó. Elbaneh sigue libre, más buscado que nunca. Sin embargo, el operativo de al-Qaeda no es muy difícil de encontrar.
Un día el mes pasado, pasó por una ajetreada calle de la capital yemení, frente a varios agentes de policía indiferentes. Luego desapareció en un edificio, aunque no sin antes pisar accidentalmente los pies de un periodista.
Elbaneh, 41, es uno de las casi dos docenas de miembros de al-Qaeda incluidos en un programa de Estados Unidos que ofrece enormes sumas de dinero por informaciones que conduzcan a su captura. Durante años, el gobierno de Bush ha dicho que las recompensas son una poderosa herramienta en su lucha contra el terrorismo. Pero en la caza de al-Qaeda no ha sido más que una fanfarronada.
Conocida como Recompensas por la Justicia [Rewards for Justice], la campaña data de 1984 y fue usado originalmente para capturar a terroristas de todo tipo en todas partes, desde los Balcanes hasta los territorios palestinos. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la lista de los más buscados se amplió -y las recompensas aumentaron exponencialmente- como parte del intento de eliminar a los cabecillas de al-Qaeda.
De momento, sin embargo, Recompensas por la Justicia ha fracasado en hacer mella en el comando central de al-Qaeda. Las recompensas de 25 millones de dólares por cada uno de los fundadores de al-Qaeda, Osama bin Laden y Ayman al-Zawahiri, han resultado en cientos de llamadas anónimas, pero sin pistas fiables, dicen funcionarios familiarizados con la campaña. Durante un tiempo, la campaña generó tan poca información útil que en Pakistán, donde se cree se oculta la mayoría de los jefes de al-Qaeda, fue prácticamente abandonado.
"Ciertamente no ha sido efectivo", dice Robert L. Grenier, ex jefe de estación de la CIA en Pakistán y ex director del centro de contraterrorismo de la agencia. "No ha dado ni buenos resultados ni buenas pistas".
El fracaso de Recompensas por la Justicia puede atribuirse a varios factores: débiles campañas de publicidad en lugares donde operan los líderes de al-Qaeda; escepticismo de que Estados Unidos pague ese dinero realmente y proteja a los informantes; y la equivocada creencia de que la lealtad se puede comprar si se paga lo suficiente.
"El programa podría ser ‘rejuvenicido’", dijo Walter B. Deering, ex funcionario del Departamento de Estado que dirigió Recompensas por la Justicia hasta 2003. "No se puede colocar precio a la cabeza de alguien y esperar resultados inmediatos".

Recompensas Inmerecidas
Recompensas por la Justicia es administrada por el Buró de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado, que mantiene páginas web publicitando el programa en veinticinco idiomas.
Qué sospechosos se incluye en la lista de los más buscados, así como el monto de sus recompensas, son cosas que decide una comisión de funcionarios de contraterrorismo de varias agencias, incluyendo al FBI y a la CIA, así como al Pentágono y a la Casa Blanca.
Según el Departamento de Estado, desde 1984, el programa ha destinado 77 millones de dólares a más de cincuenta informantes. La recompensa más abultada, de treinta millones, la recibió un informante que permitió que las fuerzas armadas norteamericanas localizaran y mataran, en 2003, a Uday y Qusay, los hijos del derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein.
Más de setecientos millones de dólares en recompensas siguen disponibles para dar con decenas de terroristas que todavía se encuentran fugitivos.
En la mayoría de los casos, el Departamento de Estado, por razones de seguridad, no divulga cuánto paga, ni a quién. Los informes anuales son enviados al Congreso, pero son clasificados.
El Buró de Seguridad Diplomática rechazó nuestras peticiones de entrevistas y el Departamento de Estado no respondió un listado de preguntas presentado en relación con este artículo. Esas informaciones "podría comprometer la integridad de este programa", dijo en un correo electrónico Raphael L. Cook, portavoz del Departamento de Estado.
Sin embargo, la mayor parte del dinero distribuido en el marco del programa se ha destinado a la captura de sospechosos no relacionados con al-Qaeda -casos que han sido publicitados por el gobierno.
Además de los treinta millones de dólares entregados por la información sobre los hijos de Hussein, el gobierno de Estados Unidos ha pagado al menos tres millones de dólares por datos que conduzcan a la captura de tres ex comandantes del depuesto presidente de Iraq. También ha pagado más de once millones de dólares en recompensas a informantes que entregaron a miembros de la red de Abu Sayyaf, un grupo islamita radical de las Filipinas.
La única recompensa confirmada públicamente, otorgada en relación con al-Qaeda, fue pagada en enero. Un instructor de vuelo de Minnesota, Clarence Prevost, recibió cinco millones de dólares de Recompensas por la Justicia por declarar como testigo en el juicio de Zacarías Moussaoui en 2006.
Moussaoui fue sentenciado a reclusión perpetua por proporcionar adiestramiento para secuestrar aviones en Estados Unidos. La recompensa al instructor de vuelo fue otorgada pese a las objeciones de algunos agentes federales implicados en la investigación de Moussaoui, que observaron que no se había ofrecido ninguna recompensa antes de su detención en agosto de 2001.
Funcionarios del Departamento de Estado dijeron que personas cuyas acciones ayudaran a impedir atentados terroristas también podían recibir recompensas. Desde entonces, otros dos instructores de vuelo que avisaron al FBI sobre Moussaoui han presentado una demanda por, igualmente, cinco millones de dólares.
Otras ramas del gobierno de Estados Unidos tienen programas separados para pagar recompensas. En octubre pasado, las fuerzas armadas norteamericanas anunciaron que ofrecerían hasta doscientos mil dólares por informaciones que conduzcan a la captura de doce cabecillas de al-Qaeda y talibanes activos en Afganistán. Ninguno de los nombrados ha sido incluido en la lista de los más buscados de Recompensas por la Justicia.
De acuerdo a un libro de 2006 del presidente paquistaní Pervez Musharraf, su país "ganó varios millones de dólares por concepto de recompensas" de la CIA por la entrega de cientos de militantes de al-Qaeda después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Muchos fueron enviados a la prisión militar norteamericana en Bahía Guantánamo, Cuba.
El ex director de la CIA, George J. Tenet, confirmó en sus memorias, publicadas el año pasado, esta práctica, contando que la agencia había pagado millones de dólares, por concepto de recompensas, a informantes y cazadores de recompensas, incluyendo a un "agente extranjero" cuyas informaciones condujeron a la captura del organizador de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Khalid Sheik Mohammed, en Rawalpindi, Pakistán, en 2003.

Programa Invisible
En 2004, el representrante Mark Steven Kirk (republicano, Illinois) visitó Pakistán para evaluar porqué Recompensas por la Justicia había generado tan poca información sobre los líderes de al-Qaeda. Descubrió que la embajada estadounidense en Islamabad había en realidad terminado el programa. No había publicidad del programa ni en la radio ni en la televisión. La embajada había incluso dejado de regalar libritos de cerillas con fotos de los jefes de al-Qaeda como bin Laden.
"Estamos de vuelta en cero", dijo Kirk. "No podía creerlo".
De acuerdo a Kirk, funcionarios de la embajada dijeron que estaban dedicados a prioridades más urgentes, tales como proporcionar ayuda a las tropas norteamericanas en Afganistán, aliviar las tensiones entre India y Pakistán y contener la expansión del radicalismo musulmán en la región.
"En el gran esquema de cosas, la cacería de Osama bin Laden debería ser un elemento de teológica importancia para los funcionarios del gobierno estadounidense", dijo Kirk. "Pero el problema clave sobre el programa de Recompensas por la Justicia es que nadie -ni en el campo ni en ninguna parte- sabe que existe".
En contraste, el Departamento de Estado a menudo ha salido activamente a la búsqueda de datos en partes del mundo donde es raro ver a militantes de al-Qaeda.
Por ejemplo, en diciembre de 2006, Recompensas por la Justicia inició una campaña publicitaria en decenas de aeropuertos. Distribuyó cientos de carteles de búsqueda con retratos de veintiséis sospechosos, incluyendo a bin Laden y otros líderes de al-Qaeda.
La campaña publicitaria, ajustada para que coincidiera con los períodos festivos de Navidad y Noche Vieja, se limitó a Estados Unidos. Los aeropuertos que fueron empapelados con carteles incluían a Londonderry, N.H., Myrtle Beach. S.C., y varios otros en Hawai.
"Aumentar el conocimiento de los viajeros sobre los terroristas buscados forma parte de la misión del gobierno de Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo", dijo en la época Richard J. Griffin, entonces subsecretario de estado para la seguridad diplomática.
Sin embargo, hacer publicidad en los lugares equivocados, puede ser un estorbo para los investigadores al alentar llamados de idiotas, dice gente familiarizada con el programa.
"Recibíamos montones de datos que eran totalmente estrafalarios", dijo Deering, el ex funcionario del Departamento de Estado. "Es como buscar el proverbial diamante en un pajar".
Deering dijo que sigue siendo partidario de la idea detrás de Recompensas por la Justicia, pero pone en cuestión que el programa haya sido bien gestionado.
"Abrir páginas web y colocar carteles en embajadas y consulados es algo bueno", dijo. "Pero si no llegamos a la gente, tendremos problemas".

Un Concepto Demasiado Abstracto
En 2004, el Congreso aprobó un ley autorizando al Departamento de Estado a ofrecer recompensas de hasta cincuenta millones de dólares por caso -una disposición con bin Laden en mente. En el otoño pasado, el representante Dan Boren (demócrata, Oklahoma) fue más lejos, introduciendo un proyecto de ley que elevaría el tope a quinientos millones de dólares.
El Departamento de Estado se ha negado a elevar la recompensa por bin Laden, argumentando que es improbable que el ofrecimiento de más dinero produzca buenos resultados y que sólo aumentaría su notoriedad.
Kirk, el congresista de Illinois, dijo que Recompensas por la Justicia debería ofrecer algo más, aparte de los dólares. Para mucha gente que vive en las míseras regiones tribales del noroeste de Pakistán donde se cree se han refugiado bin Laden y otros líderes de al-Qaeda, las abultadas recompensas en dinero son un concepto abstracto, dijo.
Dijo que es probable que sean jóvenes paquistaníes que viven cerca de la frontera afgana, que han sido maltratados por los combatientes extranjeros de al-Qaeda, los que los delaten. Para ellos, es probable que la recompensa más atractiva sea algo simple.
"Una de las mejores cosas que les podría ocurrir es tener una moto", dijo.
Arthur Keller, ex oficial de enlace de la CIA que estuvo asignado a Pakistán en 2006, dijo que el programa de recompensas estaba rengueando por otros factores.
"Les gustaría recibir una recompensa de veinticinco millones de dólares, y no apoyan a Osama", agregó Keller. "Pero no necesariamente confían en Estados Unidos. ¿A quién dirigirse? ¿Al jefe de policía local?... Ellos no saben a quién dirigirse ni en quién confiar".
Keller dijo que los brutales intentos de intimidación de parte de simpatizantes de al-Qaeda y los talibanes eran conocidos en las áreas tribales de Pakistán. Los opositores eran a menudo silenciados simplemente llamándolos espías de los gobiernos de Estados Unidos o Pakistán, independientemente de la veracidad de la acusación.
"En las áreas tribales se encuentra casi todas las semanas algún cadáver en el camino, con una nota clavada en el cuerpo, que dice ‘’espía norteamericano’", dice Keller.

Protección Presidencial
En otros lugares, el paradero de terroristas buscados es bien conocido. Pero el Departamento de Estado ha tenido problemas para empujar a la acción a los gobiernos aliados.
Tres sospechosos de ser operativos de al-Qaeda, buscados por el programa Recompensas por la Justicia, viven en Yemen, cada uno de ellos con una recompensa de cinco millones de dólares sobre sus cabezas.
Dos de ellos -Jamal al-Badawi y Fahd al-Quso- fueron condenados por tribunales yemeníes por organizar el atentado de 2000 contra el USS Cole, que acabó con la vida de diecisiete marinos norteamericanos y dejó heridos a otros 39. El gobierno yemení se ha negado a entregarlos a Estados Unidos, en virtud de que no existe un tratado de extradición.
El tercero es Elbaneh, ciudadano yemení-estadounidense, acusado de ser miembro de los llamados Seis de Lackawanna, un grupo de jóvenes de Buffalo que viajó a Afganistán en la primavera de 2001 para recibir adiestramiento en campamentos de al-Qaeda.
A diferencia de otros miembros de la célula, Elbaneh no volvió a Estados Unidos después de su estadía en Afganistán. Fue juzgado en ausencia en Nueva York en 2003 por proporcionar materiales logísticos a una organización terrorista.
En enero de 2004, bajo presión de Estados Unidos, fue finalmente detenido por las autoridades yemeníes. Pero dos años después escapó de una prisión de máxima seguridad en Sanaa, junto a otros veintidós reclusos.
Volvió a surgir hace casi tres meses, el 23 de febrero, cuando entró sin anunciarse, y acompañado por cuatro guardaespaldas, en una atiborrada sala del tribunal de Sanaa.
Interrumpiendo el juicio de otros miembros de al-Qaeda, se identificó ante los jueces y declaró que todos los cargos en su contra eran falsos. "No he cometido ningún delito en este país ni en Estados Unidos", dijo.
Lanzó otro proyectil al decir que se había entregado personalmente al presidente yemení Ali Abdullah Saleh y que estaba bajo su protección. Luego salió del tribunal. Los sorprendidos funcionarios del tribunal no hicieron nada.
Funcionarios norteamericanos protestaron y renovaron sus exigencias de que fuera extraditado para ser enjuiciado en Buffalo. Yemen ha rechazado extraditarlo, y funcionarios en Sanaa han restado importancia a la seriedad de las acusaciones norteamericanas.
Aunque Elbaneh ha sido acusado en Yemen por su presunta participación en atentados contra empleados extranjeros en las compañías petroleras, el ministro del Interior, Rashad al-Alimi, dijo que la acusación en su contra era débil. Alimi dijo que Elbaneh estaba cooperando en otras investigaciones y que el gobierno se inclinaba a tratarlo con indulgencia.
"Una de nuestras tácticas es que si esos terroristas no tienen las manos manchadas de sangre, y se están moviendo en la dirección correcta, entonces los vamos a ayudar a que continúen en esa dirección", dijo Alimi. "A veces períodos prolongados de prisión indignan a la gente y los hace más violentos, así que tratarán de vengarse. Esa es su naturaleza -así son los yemeníes".
Abdel-Karim al-Iryani, ex primer ministro y asesor de Saleh, confirmó que Elbaneh se había entregado al presidente yemení a cambio de que se le garantizara su protección.
"Es algo tradicional en Yemen", dice Iryani. "Debes entregarte ante un alto funcionario. Su entrega fue aceptada en el entendido de que colaboraría".
Entretanto, Elbaneh puede seguir libre mientras prometa comparecer ante el tribunal cuando sea citado.
Khaled al-Anesi, abogado que representó a Elbaneh antes de su fuga de la cárcel, dijo que la recompensa ofrecida por Estados Unidos había llamado la atención de la gente en Yemen. El alto monto de la recompensa, bromeó, incluso haría pensar a su ex cliente dos veces en cuanto a seguir siendo un fugitivo.
"Cinco millones de dólares es un buen montón de dinero", dijo Anesi. "Si yo fuera él, yo diría: ‘Me entrego, pero entreguen esos cinco millones a mi familia’".

Robert E. Thomason en Washington contribuyó a este reportaje.

8 de julio de 2008
17 de mayo de 2008
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revocan indulto a posada carriles


Revoca la Corte Suprema de Panamá los indultos a Posada Carriles y coacusados. "Haremos lo que nos corresponde", incluso "retomar el proceso", dice el gobierno panameño. En fallo unánime los jueces invalidan el perdón en 2004 de la entonces presidenta Mireya Moscoso.
Panamá. Panamá, 1º de julio. La Corte Suprema de Justicia de Panamá revocó este martes los indultos otorgados en 2004 por la entonces presidenta Mireya Moscoso al anticastrista Luis Posada Carriles y a varios coacusados, en un fallo unánime que tiene efectos retroactivos y deja sin sustento toda la gestión jurídica que haya resultado de aquellos indultos.
El vicepresidente panameño, Samuel Lewis Navarro, declaró a la prensa que el gobierno acatará la decisión judicial. "Haremos lo que nos corresponde y si esto implica retomar el proceso contra los terroristas que habían sido condenados, cumpliremos con esa responsabilidad".
Lewis Navarro, quien es también ministro de Relaciones Exteriores y había denunciado internacionalmente a Posada Carriles y sus cómplices por actividades ilegales en su país, dijo que recibió "con gran sorpresa" la noticia y que ahora los asesores legales de la cancillería revisarán el fallo para proceder acorde con el mandato de la Constitución y las leyes.
Los nueve magistrados que integran el pleno de la Corte Suprema de Justicia votaron en forma unánime para revocar el caso del también ex operativo de la Agencia Central de Inteligencia y sus tres cómplices, Gaspar Jiménez, Pedro Remón y Guillermo Novo, que formaban parte de un listado de 168 personas beneficiadas con el perdón en agosto de 2004.
El perdón al también veterano de Bahía de Cochinos fue otorgado por la saliente mandataria pese a que los integrantes de la célula anticastrista habían sido declarados por el magistrado panameño José Ho culpables de los delitos vinculados con la planificación del asesinato del entonces presidente cubano Fidel Castro, durante la décima Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá en noviembre de 2000.
Castro denunció el complot y la policía capturó a los anticastristas, varios de ellos implicados también en el atentado con bomba de un avión cubano en 1976, que provocó la muerte de 73 personas.
Este es un caso por el que Venezuela reclama en extradición a Posada Carriles, quien reside en Estados Unidos, donde tiene pendiente un juicio sobre violaciones a la ley migratoria.
El indulto a los anticastristas provocó que Cuba rompiera sus relaciones con Panamá, que luego se restablecieron con la llegada al poder de Martín Torrijos.

2 de julio de 2008
©la jornada
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posada carriles, un asesino en serie


Terrorista de extrema derecha y autor de decenas de asesinatos de civiles sigue bajo protección de gobierno norteamericano.

[Nancy Valiño] Cuando la jueza texana Kathleen Cardone, dictaminaba el 8 de mayo 2007 que Luis Posada Carriles fuera dejado en libertad, desestimando la "cándida" acusación que pesaba sobre él por mentiras e irregularidades inmigratorias, sin dudas sabía muy bien que en realidad tenía ante sí a un terrorista exponente de los llamados ‘guerreros por los caminos del mundo’, utilizados por el imperio para imponer por cualquier medio su voluntad. La jueza entonces no se atrevió a asumir la responsabilidad de ir más allá en las investigaciones en torno al individuo que era considerado como habiendo "estado involucrado en, o estar asociado con algunos de los hechos más infames del siglo veinte..." (palabras de la propia Kathleen Cardone respecto a Posada). No era esta en todo caso la primera vez que la justicia de los EEUU eludía asumir su papel y se replegaba sumisamente, lavándose las manos ante la presión y los montajes emanados desde la Casablanca y los integrantes de la mafia cubano-estadounidense.

La Huella Nauseabunda de un Terrorista
Antes de esta cómoda y breve estadía en prisión en los EEUU, el rastro de Posada Carriles se había perdido en la sombra luego que fuera indultado el 26 de agosto del 2004 por la entonces presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, en cuyo país se encontraba procesado y encarcelado desde fines del año 2000.
Posada había ingresado entonces clandestinamente a dicho país, llevando consigo una cantidad de explosivos con los que planificaba volar el paraninfo de la Universidad de Panamá, durante una actividad solidaria en la cual participaría Fidel Castro junto a miles de estudiantes. Este atentado terrorista fue frustrado a tiempo por la denuncia que el mismo Fidel hiciera, entregando apabullantes pruebas recopiladas por la seguridad cubana, lo que obligó a la justicia panameña a encerrar y procesar a Posada y algunos de sus compinches. Esta medida fue la que logró burlar el año 2004 la presidenta Moscoso decretando en su favor el indulto pocos días antes de abandonar su cargo.
A partir de entonces, la huella nauseabunda de Posada se pierde aparentemente para siempre, pero reaparece en abril 2005, cuando nuevas informaciones proporcionadas por el gobierno de Cuba y otras personas honestas, denuncian que Posada Carriles había entrado de modo clandestino a los EEUU. Esta situación obligó al gobierno yanqui, después de algún conato de negativa, a reconocer que el terrorista se encontraba oculto y protegido dentro del país. De esa forma las evidencias entregadas públicamente por Fidel habían logrado desenmascarar otra de las maquinaciones tendientes a ocultar el periplo de Posada por varios países de la región centroamericana y su ingreso al territorio estadounidense. Fue entonces allí recogido cuidadosamente entre plumas y algodones y encausado... por mentiras y fraude inmigratorio.
En libertad desde mayo 2007, continúa gozando del sol miamense meciéndose hasta hoy en el descaro y la impunidad.

El Prontuario de un Asesino en Serie
La ‘vida y obra’ de Posada Carriles es relativamente bien conocida, en parte por la impronta brutal concreta e inconfundible que ha dejado tras cada uno de sus crímenes, en parte también por sus propias alabanzas autoreferenciales. No obstante, tanto conocimiento de sus fechorías no constituye hasta el día de hoy suficiente argumento para que el sistema judicial estadounidense o alguno de los sucesivos gobiernos se atrevan a echarle el guante.
Incluso, hasta algunos documentos desclasificados por el propio gobierno de EEUU y sus agencias, demuestran su implicación en hechos que debieran ser motivo de una investigación policial y judicial responsable. Por su parte, Cuba ha entregado también a los gobiernos de turno en los EEUU, informaciones recopiladas por la seguridad cubana en múltiples ocasiones y, sin embargo... nada de nada: Posada Carriles continúa pavoneándose libre por las calles de Miami, preparando sin dudas su próximo golpe. Y cabría preguntarse entonces a qué obedece esa impunidad que impermeabiliza hasta hoy frente a la Justicia al representante más siniestro de los terroristas conocidos.
Esta situación, que sería difícil de imaginar siquiera en cualquier otro contexto y en cualquier otro país, sucede desde hace décadas respecto a un individuo que ha "estado involucrado en, o estar asociado con algunos de los hechos más infames del siglo veinte..." según la propia jueza Kathleen Cardone reconocía con temor mientras se lavaba las manos; revela también la verdadera ética de sus protectores, y por ende alerta acerca de las intenciones de los mismos. Con la impunidad de Posada Carriles en los EEUU queda totalmente al desnudo la verdadera esencia de la cacareada cruzada ‘antiterrorista’ propalada por Bush.

El Águila Imperial y Sus Terroristas Predilectos
Encontramos a Posada Carriles escapando a todo correr de Cuba al triunfo de la revolución, junto a otros paradigmas del terrorismo internacional como Orlando Bosch, Santiago Álvarez (el mismo que hace unas semanas fuera desenmascarado enviando dinero a los mercenarillos autodenominados ‘disidentes’ cubanos a cambio de "cartas de recomendación", por intermedio del representante de EEUU en Cuba, Mr. Michael Parmly), Guillermo Novo Sampoll, Pedro Remón, Gaspar Jiménez, Félix Rodríguez, Virgilio Paz, José Dionisio Suárez y muchos otros. Todos ellos habían participado entusiastamente en diferentes instancias de la dictadura batistiana y apenas llegados a EEUU, fueron contratados para servir de punta de lanza en la realización de planes contra la isla. Allí, según las propias palabras de Posada Carriles al New York Times: "la CIA nos lo enseñó todo, como usar explosivos, como matar, hacer bombas"...
A nadie pudiera extrañar que tratándose de cubanos que habían actuado dentro de la isla al lado de la dictadura de Batista, al verse obligados a huir a los EEUU perdiendo sus privilegios, hubiesen continuado desde allí accionando contra la revolución que les había destronado; para ello, contaron siempre con el apoyo de los sucesivos gobiernos empeñados en destruírla. Pero resulta que además pasaron a formar parte de grupos selectos de la confianza absoluta del gobierno de los EEUU y sus agencias de seguridad nacional, desde los cuales no sólo han sido encomendados a realizar trabajos sucios contra Cuba sino también en otros países e incluso dentro y contra el mismo EEUU.
Y habría que resaltar lo anterior: Los terroristas cubanos acogidos con los brazos abiertos en los EEUU por su gobierno y bajo contrato de las diversas agencias de seguridad nacional estadounidenses no solo han realizado acciones de terrorismo contra Cuba, sino contra otros países y también... contra el propio EEUU.
Suena fuerte lo anterior, pero al que le moleste no tiene más que taparse los oídos o no continuar leyendo.
Es así que, apenas llegados a territorio estadounidense, los anteriormente mencionados, fueron integrados en un equipo especial organizado por la CIA de Allen Dulles y autorizado expresamente por el entonces presidente Dwight Eisenhower: el llamado ‘Operación 40’. Desde allí, se comenzó a atacar de inmediato con diversas acciones terroristas la novel revolución.
Pero el propósito principal del selecto grupo ‘Operación 40’ estaba reservado para cuando triunfara la proyectada invasión de Playa Girón. Entonces ellos entrarían en acción realizando tareas de ‘limpieza anticomunista’; serían los encargados de que la sangre del pueblo cubano corriera abundantemente.
Como se recordará, la intentona de Playa Girón fue desbaratada estrepitosamente en menos de tres días de combates. La naciente revolución hizo morder el polvo de la derrota a los mercenarios del plan imperial que había sido preparado tan cuidadosamente por ‘expertos’ que entre otros, habían realizado el cruento golpe militar contra Jacobo Arbenz en Guatemala.
Mientras, anotemos aquí los nombres de David Atlee Philips, Howard Hunt, David Sánchez Morales: los jefes que la CIA tenía entonces a cargo del mencionado grupo ‘Operación 40’; les volveremos a encontrar más adelante.
Se conoce sobre la participación de estos terroristas y sus jefes en miles de acciones realizadas contra Cuba revolucionaria efectuadas a lo largo de casi cinco décadas. Asimismo se sabe de sus actividades en el marco de la llamada Operación Cóndor. Recordemos que las dictaduras instauradas cruentamente por el imperio en Nuestramérica durante las décadas de los 60’ y 70’ del siglo pasado, fueron encabezadas por militares ‘educados’ en la tristemente célebre Escuela de las Américas, asesorados después en terreno por estos ‘expertos’ cubanos y otros agentes proporcionados por la CIA (como el estadounidense Michael Townley). Con su colaboración siniestra, la ‘cruzada anticomunista’ continental puesta a funcionar desde el imperio dejó su huella sangrienta en prácticamente todos los países de la región, ocasionando centenares de miles de víctimas.
De ese modo, la participación de estos terroristas cubanos en la Operación Cóndor, se hizo no sólo a nombre de las variadas organizaciones ‘anticastristas’ de Miami sino en tanto hombres de confianza de la CIA, el Pentágono y la Casablanca. Es en esa condición que proceden a asesinar el 21 de septiembre de 1976 al ex canciller chileno, Orlando Letelier y a su asistente Ronnie Moffitt, volando su automóvil en pleno centro de Washington. A los pocos días (el 6 de octubre), era perpetrado en Barbados el primer acto de terrorismo aéreo cometido en cielos nuestroamericanos por otros integrantes del mismo grupo, al ser destruido por la explosión de dos bombas el DC-8 matrícula CU 455, de Cubana de Aviación, ocasionando la muerte a sus 73 ocupantes.
También golpeaban en el territorio estadounidense: no hacía todavía un año que una explosión en el aeropuerto internacional La Guaira, de Nueva York, había provocado la muerte de 11 personas y dejado heridas a 75 (29 diciembre 1975); seis semanas antes, el 17 de noviembre, otra bomba había explotado en el aeropuerto internacional de la ciudad de Miami.
"Los días 3 y 4 de diciembre siguientes, ocho bombas más explotaban en esta misma ciudad de la Florida, en lugares que demostraban una increíble insolencia de parte de los autores: los cuarteles generales del FBI, los del Departamento de Policía de Miami, los edificios del Correo y las oficinas de la fiscalía federal".
Tres semanas después, el FBI identificaba las huellas de uno de los autores como pertenecientes al cubano Rolando Otero Hernández, alias ‘El Cóndor’, quien estaba relacionado estrechamente con Posada Carriles, Orlando Bosch y la CIA. ¿Qué habrá estado pasando entre bambalinas?... "La CIA nos lo enseñó todo, como usar explosivos, como matar, hacer bombas"...

Otras Tareas Sucias para los 40
Todos recordarán el llamado caso Irán-Contras de la década de los ochenta del siglo pasado, cuando mediante operaciones secretas, que fueron ocultadas cuidadosamente al Congreso de EEUU, se organizó el abastecimiento de armas a los grupos contra en Nicaragua. Estas, eran compradas a diversos traficantes con dinero proveniente a su vez de la venta de armas estadounidenses e israelíes a Irán, en esos momentos enfrascado en guerra con Iraq. Aquí, volvemos a encontrarnos otra vez nada más por casualidad con Félix Rodríguez, (que participara en Bolivia en la persecución al Che y sus compañeros) y con Posada Carriles, apodado entonces ‘José Medina’, y que fungía como hombre de confianza del coronel Oliver North, jefe inmediato. Estacionado en la base aérea de Ilopango, en El Salvador, recibía allí los cargamentos de armas destinadas a la contra, las colocaba en ruta hacia sus clientes y de paso colaboraba en cargar los mismos aparatos de regreso con droga destinada a sus socios mafiosos dentro de los EEUU.
Todo se hacía obviamente con conocimiento de North, quien anotaba en su agenda de bolsillo referencias de estas operaciones. La explicación que se dió al ser descubierto una parte del escándalo, fue que el dinero de las armas vendidas a Irán era el que servía para comprar las armas de la contra... lo de las drogas se trató de mantener en la sombra, pero por diversas fuentes se hizo la luz hasta cierto punto, obligando a la CIA a reconocer que ellos estaban enterados del asunto ‘drogas’, ¡pero que no habían participado directamente en el tráfico! Años después, un periodista que había investigado minuciosamente el affaire, generando con ello una fuerte polémica pública (Gary Webb, premio Pullitzer), aparecía muerto por arma de fuego en su casa: se informó oficialmente que se trataba de un suicidio.
Las cosas continúan enredándose todavía más para el entendimiento de cualquiera, cuando encontramos integrantes de este grupo de cubanos de la Operación 40 protagonizando acciones no relacionadas directamente con el terrorismo contra Cuba o en alguna otra misión ‘anticomunista’, sino ligadas a intereses estratégicos de poder dentro de los EEUU.
Por ejemplo, se recuerda el denominado caso Watergate (1972), cuando fuera descubierto el espionaje que se realizara hacia el partido demócrata, colocándole aparatos de escucha en sus dependencias y fotografiando o sustrayendo documentación que nunca fuera plenamente identificada. Este escándalo tuvo como consecuencia la renuncia de Richard Nixon (1969-1974), quien era en ese entonces presidente y que inútilmente tratara de frenar las investigaciones, aduciendo razones de seguridad nacional. Todos los actores de esta operación secreta estaban en plantilla de la CIA, y aunque posaron como trabajando para los intereses del partido republicano, sus nombres no dejan lugar para confusiones: Howard Hunt, otra vez actuando como jefe de grupo; Frank Anthony Sturgis, CIA y relaciones mafia; Bernard León Barker, antiguo esbirro batistiano; James Walter McCord, Jr, en lista de la CIA; Eugenio Rolando Martínez, cubano y Virgilio R. González, también cubano. Por casualidad todos ellos integrantes también del grupo llamado Operación 40, el cual supuestamente no existía ya para la fecha del Watergate.

Pero quizás el más impactante acto terrorista que se haya realizado en territorio estadounidense (hasta el 11 septiembre 2001), sea el relacionado con el asesinato del presidente John F. Kennedy, perpetrado en Dallas, Texas el 22 de noviembre de 1963 y adjudicado hasta ahora a Lee Harvey Oswald, el ‘asesino solitario’ que fuera inmediatamente silenciado para la posteridad por el mafioso Jack Ruby; hasta ahí la versión oficial. A pesar de la trascendencia de este magnicidio en términos de política interna e internacional de los EEUU, continúan hasta hoy clasificadas informaciones concernientes al crimen. Múltiples ‘teorías conspirativas’ que han proliferado al no conocerse la verdad, han contribuido también en la práctica a echar tierra y confusión sobre el real suceso.
No obstante, diversas investigaciones han tratado de atar cabos sueltos y al respecto, el Comité Selecto sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes, nominado por el Congreso de EEUU en el año 1976, concluye en su reporte final que: "el Presidente John F. Kennedy fue probablemente asesinado como resultado de una conspiración". Varios de quienes fueran entrevistados por este Comité en relación al crimen murieron casual y convenientemente de manera "natural" o violenta; algunos otros ni siquiera alcanzaron a testimoniar...
Ineluctablemente, como si se tratara de otra coincidencia esperada, entre los mencionados en los testimonios vuelven a figurar nuevamente los famosos agentes CIA, David Atlee Philips, Howard Hunt, David Sánchez Morales y otros... otra vez en compañía de los cubanos de la Operación 40, incluyendo esta vez además a Posada Carriles, "The Hunter".
Por si todo esto fuera poca casualidad, reaparecen algunos de estos mismos mencionados también en torno al asesinato del otro hermano Kennedy, Robert, cometido el 5 de junio de 1968 mientras participaba en la campaña demócrata por la nominación como candidato presidencial, puesto para el cual era considerado como seguro ganador. En este hecho criminal, solo figura oficialmente hasta ahora un culpable: otro tirador solitario, quien todavía continúa tras los barrotes clamando por su inocencia.

Planes Secretos contra Cuba
Como puede verse, Posada Carriles y sus boys no han estado todos estos años actuando de guerreros ‘freelance’ por los caminos del mundo. Sus huellas les muestran como una mafia de asesinos expertos en el trabajo sucio, operando bajo órdenes directas de alguna estructura secreta que controla y define mediante el crimen terrorista aspectos estratégicos en la política interna e internacional de los EEUU. Saben demasiado: solo así puede explicarse el poder que tienen dentro de EEUU y su impunidad frente a la justicia.
En este contexto siniestro, todos ellos continúan hoy día ‘trabajando’ activamente en tareas orientadas a la destrucción violenta de la revolución cubana, contando con un millonario presupuesto extraído de fondos fiscales, y sin duda también con asignaciones procedentes de otras actividades relacionadas con el narcotráfico (como sucediera durante el affaire del Irán–Contras). Funcionan por medio de las variadas organizaciones de fachada que como la FNCA/CANF, por ejemplo, tratan de maquillar sus acciones con un aspecto legal, pacífico y democrático... mientras junto al odio, les asoman pistolas y bombas bajo el abrigo. Ellos son también quienes se relacionan íntimamente con los mercenarillos de poca monta y peor honra cubanos, como lo hacía por ejemplo el ya mencionado Santiago Álvarez, encarcelado por posesión de armas destinadas a matar cubanos.
A pesar que el accionar de todos estos asesinos ha llevado el dolor y enlutado a miles de personas en Cuba y diferentes países, incluyendo los EEUU; a pesar que pretenden continuar haciéndolo, los lastimeros mercenarillos autodenominados disidentes en la isla, que no ignoran con quienes están tratando, prefieren recibir los 30 denarios, antes que ser dignos frente a su pueblo y a la humanidad.

Justicia y Nuestros Cinco Héroes
La deuda de Posada Carriles y sus compinches es con la Justicia y con cada uno de los pueblos que han contribuido a enlutar siguiendo las órdenes del imperio: Cuba, Venezuela, Chile, Nicaragua... EEUU. En tanto Posada Carriles y demás terroristas continúen burlándose como hasta ahora de la vida y la justicia, cualquier presidente, juez o grupo de jueces estadounidenses estará así contrayendo también esa vergonzante y cobarde deuda con todos nuestros pueblos así como con el propio.
Mientras tanto, desde la prisión injusta, nuestros cinco héroes siguen demostrando dignamente que su misión contra el terror no ha sido en vano y que continúa vigente; mientras existan terroristas, gobiernos indecentes y jueces timoratos o cómplices, Cuba tendrá que velar necesariamente por su revolución en tanto continúa trabajando por la vida y la paz.

30 de junio de 2008
9 de junio de 2008
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