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condenados al manicomio


[Ellen de Visser] La pena de internamiento psiquiátrico no se conoce en otros países. Era aplicada en Rusia durante la dictadura comunista.
Ámsterdam, Holanda. Habrá un centro de detención aparte para ilegales condenados a internamiento psiquiátrico. En esos centros no serán tratados, y los expertos de las clínicas psiquiátricas tratarán de expulsarlos a sus países de origen. Este método deberá impedir que los ilegales ocupen inútilmente los caros cupos de tratamiento y paralicen el sistema.
Así escribe el ministro Donner, de Justicia, en una carta a la Cámara Baja. De momento hay bajo internamiento psiquiátrico unos 30 a 40 ilegales. No pueden salir de ellas con permisos temporales porque el peligro de fuga es demasiado grande. Por eso, el tratamiento psiquiátrico no tiene sentido. Como no pueden ser re-socializados y por tanto no se puede probar que la posibilidad de que reincidan disminuya, los tribunales prolongan habitualmente su internamiento en clínicas psiquiátricas. Un tratamiento en una de estas clínicas psiquiátricas cuesta 400 euros al día.
La mayoría de los ilegales en clínicas psiquiátricas eran residentes legales en el pasado, pero perdieron sus derechos después de ser condenados. El Servicio de Inmigración y Naturalización declara indeseables a los extranjeros que han cometido delitos graves. El servicio sin embargo no los puede deportar inmediatamente, según un portavoz, debido a que el cumplimiento de la pena es prioritario.
La transferencia de la pena de internamiento en un centro de reclusión psiquiátrico a otro país es engorroso, porque este tipo de condena no es conocido más que en Holanda. Las clínicas han podido, en los últimos años, deportar a unos pocos extranjeros con estas condenas. Ahora unos expertos se ocuparán de esta tarea.
Si logran encontrar una institución en el país de origen que pueda recibir y tratar a los extranjeros condenados a internamiento psiquiátrico, debe ser posible cancelar de inmediato la condena. Para ello se necesita la intervención del Ministerio Fiscal, pero el ministro Donner prepara decretar una modificación de la ley que permitirá que él mismo tome esa decisión.
Si el país de origen no puede o no quiere recibir a esos condenados a internamiento psiquiátrico, el condenado será internado en clínicas especiales. En esas clínicas habrá servicios médicos y psiquiátricos, pero la asistencia será mínima y no se tratará de curar a los extranjeros de sus psicosis.
Para disminuir el número de condenas a internamiento psiquiátrico, el Servicio de Inmigración y Naturalización IND reunirá información sobre el estatuto de residencia del extranjero y la transmitirá al Ministerio Fiscal. Con ello se espera que los jueces no impongan la pena de internamiento psiquiátrico [para que sea más fácil expulsar a los extranjeros].

28 de octubre de 2004
©volkskrant©traducción mQh

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