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eeuu y gb rechazan llamado de annan


[Dafna Linzer] Los intentos de Kofi Annan para impedir el asalto contra Faluya y lograr la participación de los sunníes en las elecciones de enero, son rechazados por las fuerzas ocupantes.
Nueva York, Estados Unidos. Estados Unidos, el Reino Unido e Iraq rechazaron indignados este viernes la advertencia del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, de que una ofensiva militar contra la plaza fuerte sunní de Faluya podría poner en peligro la credibilidad de las elecciones en Iraq convocadas para fines de enero.
En cartas datadas el 31 de octubre y dirigidas al presidente Bush, al primer ministro británico Tony Blair y al primer ministro interino iraquí Ayaw Allawi, Annan dijo que el uso de la fuerza militar contra la resistencia en la ciudad enajenaría todavía más a los musulmanes sunníes que ya se sienten excluidos de un proceso político orquestado en su mayor parte por Washington.
"Me gustaría comunicarle mi creciente preocupación ante la perspectiva de una escalada de la violencia, que temo que podría interrumpir muy seriamente la transición política de Iraq", escribió Annan a los tres líderes.
"También me preocupa el impacto negativo que pueden tener importantes ataques militares, en los que el mayor peso recae en las tropas norteamericanas, sobre las perspectivas de alentar una mayor participación de los iraquíes en el proceso político, incluyendo las elecciones".
Los comentarios y críticas de Annan provocaron indignación y frustración de funcionarios estadounidenses, británicos e iraquíes.
"No sé qué influencia tiene sobre los insurgentes", dijo Allawi en una entrevista con la BBC. "Si él puede lograr que los insurgentes sigan causando daños y matando a iraquíes, entonces es bienvenido -haremos lo que quiera".
Annan instó a una solución diplomática, antes que militar, del problema de Faluya. Pero Allawi dijo que la "ventana se está cerrando" para la diplomacia, y dentro de horas aviones de guerra estadounidenses bombardearon la densamente poblada ciudad mientras marines y tropas iraquíes rondaban en las afueras de la ciudad.
El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Richard Boucher, dijo el viernes, al preguntársele sobre las preocupaciones de Annan: "Francamente, estamos en desacuerdo".
Boucher agregó: "El gobierno iraquí ha dejado claro que ellos tienen una estrategia para resolver los problemas de ciudades como Faluya. Es una estrategia que ha resultado en algunos casos, como en Nayaf y Samarra y algunos otros lugares. Es una estrategia basada en ganarse políticamente a los líderes locales, de recuperar el control del gobierno y de intervenir militarmente donde sea necesario -tropas iraquíes y de la coalición".
El ministro de Asuntos Exteriores, Colin L. Powell, discutió la carta con Annan durante una llamada telefónica el fin de semana, y el jefe de la ONU se reunió en privado el lunes con John C. Danforth, el embajador estadounidense ante la ONU. En privado, funcionarios del gobierno de Bush dijeron que se quedaron lelos con la carta, que fue enviada dos días antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Funcionarios de Naciones Unidas dijo que Annan estaba preocupado de la oportunidad y ocultó sus preocupaciones escritas a muchos de los miembros de su staff. El contenido de las cartas fue dado a conocer el viernes en un artículo de Los Angeles Times.
Naciones Unidas está ayudando a Iraq a preparar las elecciones, y funcionarios de la ONU dijeron el viernes en Nueva York que se han instalado ya un 85 por ciento de los centros de inscripción electoral y que sus ocho colaboradores para las elecciones en Iraq serán complementados con otros 17 antes de la votación de enero.
Las programadas elecciones han sido un objetivo clave del gobierno de Bush, que ha insistido en que las elecciones serán realizadas de acuerdo al programa, a pesar de la continuada violencia e inseguridad en el país. Washington y Londres han instado a Annan a que refuerce la presencia de la ONU en el país, pero miembros del staff de asuntos humanitarios en la organización se muestran reticentes para ir a Iraq, debido principalmente a la violencia pero también debido al resentimiento sobre una guerra que fue iniciada sin la aprobación de la ONU.
Las relaciones entre Washington y Naciones Unidas han estado en sus niveles más bajos desde la invasión estadounidense de Iraq en marzo de 2003. En agosto, Naciones Unidas perdió a su principal enviado y a casi dos docenas de miembros de su personal cuando insurgentes colocaron una bomba en la sede de Naciones Unidas en Bagdad. Desde entonces, el personal de la ONU ha rechazado los intentos de Annan de enviarles de vuelta al país mientras continúe la violencia.
Pero Allawi y sus aliados estadounidenses y británicos dicen que el único modo de restaurar la seguridad a tiempo antes de las elecciones es luchando contra la resistencia.
El líder iraquí, que estuvo durante años en la plantilla de pago de la CIA, pertenece a la mayoría chií del país y hace frente a una fuerte oposición a la ofensiva de parte de los sunníes del país. La Asociación de Académicos Musulmanes, un grupo de clérigos sunníes, amenazó con boicotear las elecciones y montar una campaña nacional contra la votación.
Esas amenazas, junto a preocupaciones por las bajas civiles, provocaron la carta de Annan. "A fin de cuentas, el problema de la seguridad sólo se puede resolver por medio del diálogo y de un proceso político más abarcador", escribió.

6 de noviembre de 2004
©washington post
©traducción mQh

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