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butch cassidy en patagonia


[Cristóbal Peña ]La Pandilla Salvaje incorpora el paso por Chile del célebre asaltante. Las aventuras sudamericanas del bandolero y su camarada, The Sundance Kid, son el centro de un libro editado en Argentina, que busca separar leyenda y realidad e iluminar aspectos oscuros en la vida de estos personajes, inmortalizados por Hollywood.
La mañana del 19 de diciembre de 1905, cuatro norteamericanos bebían whisky y hablaban a viva voz en una cantina de Villa Mercedes, en la región argentina de San Luis. Habían llegado días atrás, confundidos entre decenas de afuerinos que visitaban la feria ganadera que se celebraba en el pueblo, y aparentaban ser distinguidos hombres de negocios.
A las 10.30 salieron de la cantina, caminaron dos cuadras y entraron al Banco de la Nación sin anunciar lo que se supone que se anuncia a gritos cuando se asalta un banco. Para Butch Cassidy y su pandilla las armas hablaban fuerte y claro, y esa mañana dispararon varios tiros al aire y repartieron culatazos y golpes de puño. Quince minutos después, con un pueblo entero alertado del atraco y en medio de una balacera infernal, huían a caballo rumbo a la frontera con Chile.
A esas alturas, las apariencias importaban poco. Butch Cassidy, The Sundance Kid y, supuestamente, Etta Place (pareja del último), los bandoleros más buscados en Estados Unidos por asaltos a trenes, bancos y oficinas, habían actuado a rostro descubierto junto a un cuarto pistolero, Robert Evans. Era el segundo asalto a un banco que cometían en un año: el primero había sido diez meses atrás en Río Gallegos, pero nadie sospechó de ellos. Ahora no necesitaban seguir fingiendo. Cinco días después del atraco, sus fotos aparecieron en la portada de todos los diarios argentinos, confirmando un secreto a voces: Butch Cassidy y su Pandilla Salvaje habían encontrado refugio en la Patagonia argentina y vivían como colonos ejemplares.
"La libertad de que gozaron sólo puede explicarse por la intervención de alguna personalidad influyente como (el dentista estadounidense) George Newbery, amigo íntimo del presidente Julio A. Roca", sostiene el periodista argentino Osvaldo Aguirre en ‘La pandilla salvaje. Butch Cassidy en la Patagonia' (Norma, 2004). La tesis que plantea Aguirre no es nueva, pero sí la perspectiva -y no pocos datos- que entrega en una investigación que busca separar mito de realidad en una de las historias más fascinantes del bandolerismo, en un escenario que se asemeja mucho al lejano oeste norteamericano. A comienzo de siglo, la Patagonia fue una tierra sin dios ni ley, escenario de tropelías y atropellos atroces a la dignidad humana, en que aborígenes y chilenos llevaron las de perder.

Tierra De Nadie
Es significativo que Aguirre comience el libro comentando ‘Dos hombres y un destino' (1969), la película con Paul Newman y Robert Redford que terminó por inmortalizar a los famosos pistoleros. Con todos sus méritos, plantea el autor, la cinta idealizó y simplificó a los personajes, al punto de omitir su vida en Argentina. El trío se estableció en 1901 en el pueblo de Cholila (Chubut) con la presunta idea de vivir como estancieros respetuosos de la ley. Pero en Cholila y sus alrededores la ley la dictaba el más fuerte: los propios colonos, en su mayoría de origen estadounidense y dudoso prontuario.
En carta fechada en agosto de 1902, Cassidy le cuenta a un antiguo camarada que vive de la ganadería y que se encuentra "muy bien, lejos de la civilización". Si se lee entre líneas, dice Aguirre al teléfono desde Rosario, "eso muy bien quiere decir a salvo, en una tierra donde no hay policía, justicia ni telégrafo".
Por entonces se hacía llamar Santiago Ryan y tenía muy buenos contactos. Pero debido al expansionismo de los grandes latifundios, al desgobierno en la zona y a los apuros económicos, Ryan vuelve a ser Cassidy a comienzos de 1905 y rearma la pandilla. Un año después, perseguido por la policía argentina, cruza la frontera con Chile a la altura del paso Uspallata.
"El período que se abrió tras la salida de Argentina fue el más oscuro. A falta de circunstancias comprobadas hubo más leyendas", advierte el autor en el epílogo, descartando que la pandilla haya estado tras un asalto al banco de Antofagasta en 1906, como lo planteó en su momento un enviado de la Agencia Pinkerton, que seguía sus pasos desde EE.UU. No ha sido posible documentar fechorías de Cassidy y sus amigos en Chile, aunque sí algunos hechos aislados, decisivos para el destino del grupo.
Aquí se pierde el rastro de Etta Place, quien según carta de Sundance Kid remitida en Valparaíso a sus amigos en Cholila, habría embarcado en el puerto rumbo a San Francisco. Mientras Sundance vuelve a Cholila en 1906, Cassidy pasa a llamarse Santiago Maxwell, se pasea por la capital chilena haciendo negocios con una agencia norteamericana y, tras una temporada en Antofagasta, donde habría sido empleado de una compañía minera, se instala en Concordia, mina de estaño al sudeste de La Paz.
Su nuevo trabajo era custodiar el transporte de los sueldos, lo que equivaldría a dejar encargada la carnicería al gato. Pero no: el código de honor le impedía robar a desposeídos y empleados. Eso sí, en Bolivia había bastantes multinacionales, y no pasó mucho hasta que Butch y Sundance (ahora llamado Enrique Brown) volvieran al ruedo. El plan era juntar dinero para ser granjeros en Santa Cruz de la Sierra. Pero la policía les pisaba los talones y la suerte, por primera vez, les daba la espalda.
Acorralados por una patrulla militar boliviana, en noviembre de 1908, quedaron atrapados en una casa del poblado minero de San Vicente. Cuenta la historia oficial, de la que se hace parte el libro de Aguirre, que al ser heridos y no ver escapatoria posible, ambos hicieron un último plan. Butch tomó su arma, le disparó a su compañero en la cabeza, y luego se puso el arma en la sien, cerró los ojos y apretó el gatillo.

La Ley Buscó Chilenos Tras Muerte De Butch
En ausencia de Butch Cassidy y Sundance Kid, las cosas en la Patagonia argentina estuvieron lejos de calmarse. Los amigos que les sobrevivieron -en particular Daniel Gibbon, Robert Evans y William Wilson- siguieron actuando en una zona sin policías y con complicidad de los grandes hacendados. Pero todo cambiará en 1911 con la llegada de Mateo Gebbard, jefe de la recién creada Policía Fronteriza investido como sheriff todopoderoso.
Encomendado a resolver el primer secuestro con extorsión en Argentina, ocurrido en la provincia de Chubut ese año y en el que estaban involucrados los norteamericanos, Gebbard comienza una razzia contra la banda que se hace extensiva a buena parte de los muchos chilenos de la zona, estigmatizados como cuatreros. Esta fama, en parte, se debía a Basilio Pozas, el célebre bandido que asolaba pueblos y haciendas de Chile y Argentina. Pero el bandolerismo, dice Aguirre, "era un problema que en Chubut prácticamente sólo concernía al pequeño grupo nucleado alrededor de los norteamericanos".
No pensaba igual Gebbard. En su afán por limpiar la zona, apresó y torturó a cientos de chilenos, entre ellos a Wenceslao Solís, que trabajó para Cassidy. "A poco andar -se señala en el libro- se le temía más a la policía volante que a los mismos bandoleros, porque contra la primera no había defensa".

14 de noviembre de 2004
20 de noviembre de 2004
©la tercera
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2 comentarios

Eliseo bahamonde -

buenas tardes

Mi nombre es eliseo bahamonde oriundo de paso el leon comuna de cochamo,primero que todo feliciar a quien hizo este reportaje, estas son las cosas que marcan la identidad de un pueblo, indendiente de la naturaleza de estas me ancantaria saber mucho mas a cerca de estos acontesimientos y en una de esas hasta soy pariente de aquel conocido basilio pozas
la razon por la que me insperan estas cosas son en primer lugar saber de nuestros antepasados y segundo buscar una identidad a este pueblo.."cochamo"

saludos

FLAVIO ALEJANDRO ROJAS. -

Exelente el tipo histórico de estos reportajes, soy de Cochamó y estoy averiguando todo lo referente el "paso de Cochamó" y todos los acontecimientos que rodearon entre otros a "Monsalve", que en realidad se llamaba Basilio Pozas. Entre otras cosas en Julio de 1911 junto a sus secuaces asesinaron al policia Abdón Romero en Cochamó. Si alguien tiene mas antecedentes históricos, no solo de este hecho ¿ es posible que me ayuden aportándolo?.
gracias.
Flavio Rojas.
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