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amenazas a iraquíes que voten


[Nick Wadhams]Renuncian trabajadores de comisión electoral de Mosul tras recibir amenazas. Grupo fundamentalista responsable denuncia democracia como ajena al islam.
Bagdad, Iraq. Tres grupos militantes advirtieron ayer a los iraquíes no votar en las elecciones del 30 de enero, diciendo que la gente que participe en la "sucia farsa" podrían ser atacados. Según se dio a conocer ayer, todos los 700 trabajadores de la comisión electoral de Mosul renunciaron tras ser amenazados.
La amenaza se produce un día después de que los insurgentes en Mosul, donde ha aumentado la violencia en las últimas semanas, lanzaran un coordinado ataque contra un puesto de control militar norteamericano. Estados Unidos dijo que 25 insurgentes habían perdido la vida y un soldado norteamericano durante el combate, que incluyó bombardeos de aviones de guerra estadounidenses.
Estados Unidos, que insiste en que las elecciones deben seguir adelante, ha tratado repetidas veces de retratar los ataques recientes que han causado decenas de muertes, como actos de una resistencia tambaleante, y no como actividades de una fuerza que es cada vez más poderosa.
El radical Ejército Ansar al-Sunnah y otros dos grupos insurgentes emitieron ayer una declaración diciendo que la democracia no era algo musulmán. La democracia implicaría aprobar leyes no islámicas, tales como la admisión del matrimonio entre homosexuales, si la mayoría estaba de acuerdo en ello, dice la declaración.
"La democracia es una palabra griega que significa el gobierno del pueblo, lo que significa que el pueblo gobierna como le parece", dice la declaración. "Este concepto es una apostasía y desafía la creencia en un Dios, que es la doctrina musulmana".
Ansar al-Sunnah emitió antes un manifiesto en su página en la red diciendo que la democracia equivale a idolatrar a seres humanos. La declaración conjunta de ayer reiteró la amenaza de que "no habrá seguridad para nadie que acepte participar en esta sucia farsa".
Los rebeldes han intensificado sus ataques contra las fuerzas de seguridad del gobierno iraquí interino nombrado por Estados Unidos como parte de una prolongada campaña para interrumpir las elecciones para una asamblea constituyente.
Las declaraciones de grupos insurgentes dominados por los sunníes parecen tener como objetivo oponerse a las afirmaciones de líderes chiíes de que votar en las elecciones es deber de todo musulmán. Los chiíes, que constituyen el 60 por ciento de la población, esperan utilizar la votación para quitar el poder a la minoría sunní, que fue favorecida durante el régimen de Saddam Hussein. Los iraquíes elegirán una asamblea nacional que deberá redactar una nueva Constitución.
El canal de televisión Al Yazira informó que todos los 700 empleados de la comisión electoral en Mosul renunciaron ayer debido a que han sido amenazados y que el más importante partido político sunní, el Partido Islámico Iraquí, retiró sus candidaturas. Si es así, la decisión obstaculizará seriamente los esfuerzos de preparar las elecciones en Mosul, lo que ha sido demasiado peligroso como para empezar los preparativos de las elecciones que deben realizarse el próximo mes.
Farid Ayar, portavoz de la Comisión Electoral Independiente de Iraq, no pudo confirmar las informaciones de Al Yazira.
"Estamos tratando de ponernos en contacto con nuestra gente en Mosul para ver si el informe es correcto, pero no hemos podido alcanzarles", dijo Ayar.
El ataque del miércoles en la norteña ciudad de Mosul mostró una coordinación rara vez vista en los insurgentes. El ataque empezó con la poderosa explosión de un camión-bomba justo junto a un puesto de control norteamericano, seguida de ataques por pelotones de 10 a 12 insurgentes. Un vehículo Stryker que acudió en refuerzo de los norteamericanos fue impactado por una bomba de calle y un segundo coche-bomba. Las tropas estadounidenses pidieron entonces la intervención de aviones de guerra F-18 y F-16, que lanzaron tres misiles Maverick y llevaron a cabo varios ataques aéreos.
Funcionarios estadounidenses calificaron los ataques como un signo de desesperación ante las elecciones. "El asunto es que hemos afectado a los insurgentes y están tambaleando. Están tratando de atacarnos, y se lo estamos pagando de vuelta", dijo el portavoz, el teniente coronel Paul Hastings.
"Los terroristas se están desesperando en sus intentos de descarrilar las elecciones, y están utilizando todos sus recursos", dijo.
Mosul, la tercera ciudad de Iraq, se ha transformado en un problema desde que un asalto norteamericano erradicara de sus bases a los insurgentes de la ciudad de predominancia sunní de Faluya a mediados de noviembre.
En todo Iraq han muerto en ataques de las últimas 48 horas decenas de insurgentes, civiles iraquíes y tropas de seguridad, y los guerrilleros han mostrado nuevas estrategias para infligir daño.
El 21 de diciembre murieron 14 soldados norteamericanos cuando un terrorista suicida entró a un comedor en Mosul lleno de soldados a la hora de almuerzo. En total, 22 personas murieron en la explosión y decenas resultaron heridas. Ansar al-Sunnah asumió la responsabilidad del ataque.
Nadie se ha hecho responsable todavía del último ataque en Mosul, pero se produjo tras la advertencia de Ansar al-Sunnah el miércoles de que los iraquíes debían mantenerse alejados de instalaciones militares norteamericanas e iraquíes.

31 de diciembre de 2004
©boston globe
©traducción mQh

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