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subrepresentación sunní causa problemas


[Steven R. Weisman] Funcionarios estadounidenses acusan a Naciones Unidas de problemas con el sistema electoral en Iraq.
Washington, Estados Unidos. En su lucha por transferir la soberanía nuevamente a Iraq en la primavera pasada, el gobierno de Bush tomó algunas difíciles decisiones sobre la composición del sistema político y sobre cómo se podían realizar en Iraq unas elecciones rápidas y justas. Pero ahora una decisión que pasó desapercibida sobre los procedimientos de las elecciones ha vuelto a penar a funcionarios del gobierno, apenas semanas antes de que la votación tenga lugar, dijeron hoy funcionarios de gobierno y de Naciones Unidas.
La decisión fundamental consistió en fijar una votación nacional para una nueva asamblea constituyente, antes que elecciones por distritos electorales y provincias. Con una violenta resistencia extendiéndose por las áreas sunníes del país, ahora parece que si votan pocos sunníes, se distorsionará el balance en la legislatura y se arrojarán dudas sobre la legitimidad de las elecciones.
De acuerdo a los funcionarios que se ocupan de la planificación de las elecciones, la decisión fue impuesta por las realidades de un Iraq inestable y por la implacable presión para acelerar la votación en el país hacia fines de enero de 2005, como pedían muchos iraquíes. Para cumplir con esa meta, se pensó, no había tiempo para realizar un censo o para la tarea políticamente delicada de trazar los límites de las circunscripciones electorales.
Una circunscripción electoral nacional hacía más fácil satisfacer las exigencias de los antiguos exiliados instalados en el poder en Bagdad de dejar que millones de iraquíes que viven en el extranjero voten en las elecciones, y las demandas de otros para asegurar que un 25 por ciento de los legisladores sean mujeres. Los expertos razonaron que sería mucho más fácil encontrar mujeres para las listas de candidatos a nivel nacional que para cada uno de los muchos distritos más pequeños.
"Estudiamos un montón de alternativas y las presentamos a los iraquíes y a todo el mundo", dijo un funcionario involucrado en el proceso de decisiones. "Básicamente, una circunscripción nacional resolvía un montón de problemas y hacía nuestras vidas mucho más fácil".
Pero ahora, con la violenta resistencia y más de 7.000 candidatos, muchos en alianza con otros candidatos, presentarse de candidato para los 275 escaños a nivel nacional deja en claro las desventajas del actual sistema, según funcionarios estadounidenses, iraquíes y de Naciones Unidas.
Primero, dicen esos funcionarios, no hay ninguna posibilidad de posponer las elecciones selectivamente en los distritos atenazados por la resistencia. En segundo lugar, se espera que una participación electoral baja en quizás un quinto del país, donde vive la mayoría de los sunníes, probablemente disminuya las posibilidades de los candidatos que son populares en esas regiones.
Este problema está desalentado a los sunníes de participar como candidatos y de hacer campaña y un fracaso de esos candidatos para obtener votos proporcionales a su parte de la población iraquí, podría ser fácilmente reforzada por el distanciamiento sunní con respecto a la mayoría chií.
Así, las elecciones que debían unir a Iraq y apagar la resistencia pueden producir el resultado opuesto, en parte debido al modo en que han sido organizadas.
En un discurso el jueves en la New America Foundation, un instituto de política pública en Washington, Brent Scowcroft, el antiguo asesor de seguridad nacional del presidente Georgw H.W. Bush y declarado crítico de la guerra, advirtió del peligro de que las elecciones empeoren el conflicto. "Las elecciones iraquíes, antes de ser un prometedor punto de partida, pueden potencialmente profundizar el conflicto", dijo.
El problema de la sub-representación de los sunníes en una futura legislatura ya ha provocado algunas discusiones entre funcionarios norteamericanos, iraquíes y de Naciones Unidas para hacer ajustes después de la votación. Entre las ideas que están siendo discutidas se encuentran simplemente agregar escaños a la legislatura de 275 miembros, o garantizar que el futuro gobierno y comités de redacción de la Constitución tengan un porcentaje fijo de representantes sunníes.
La decisión de organizar las elecciones de esta manera fue tomada por L. Paul Bremer III a fines de su mandato como administrador estadounidense de Iraq. Sus ayudantes dicen que la decisión le fue impuesta por expertos de Naciones Unidas, que argumentaron que no había otro modo de asegurar más rápidamente las elecciones.
La decisión fue discutida en Washington, pero no está claro si fue formalmente aprobada por la Casa Blanca.
Fue ensombrecida por otras decisiones de Bremer, especialmente sus esfuerzos de convencer al gran ayatollah Ali al-Sistani, el más respetado clérigo chií en Iraq, de aplazar las elecciones hasta enero.
Pero la decisión sobre la circunscripción nacional es ahora lamentada por algunos miembros del equipo de Bremer.
"Tenía buenas intenciones, pero fue un error", dijo Larry Diamond, un antiguo asesor que es ahora investigador de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford.
"Está claro ahora que una de las mayores preocupaciones que motivaron el boicot sunní es su temor de que queden seriamente sub-representados en este sistema".
Otro antiguo asesor de Bremer, Michael Rubin, ahora investigador residente del American Enterprise Institute, argumenta que el sistema favorece a los partidos chiíes dominantes con organizaciones nacionales por sobre los candidatos locales conocidos sólo en sus regiones. Esto a su vez refuerza la ansiedad sunní sobre la votación, dice.
Otros antiguos asesores de Bremer dicen que nunca hubo la intención de cimentar el dominio chií de Iraq. Dicen que mientras hubieran preferido elegir a los nuevos legisladores de circunscripciones más pequeñas, los problemas prácticos eran abrumadores. Otros también dicen que mientras ellos se concentraron en la transición, dejaron en manos de Estados Unidos la mecánica de las elecciones.
"El embajador Bremer estaba dispuesto a escuchar los argumentos de varios expertos en elecciones", dijo Dan Senor, portavoz de la ocupación norteamericana el año pasado. "Los expertos de Naciones Unidas nos dijeron inequívocamente que si se utilizaba otro sistema, las elecciones no podrían realizarse a fines de enero".
Carina Perelli, jefe de la misión de ayuda electoral de Naciones Unidas, llegó a esa conclusión basándose en la evaluación de los problemas prácticos después de consultar con iraquíes, dijo el funcionario. El factor decisivo era la promesa norteamericana de realizar las elecciones en enero de 2005.
"En ese plazo, y dados los elementos con que contábamos, era la mejor opción posible que teníamos", dijo Perelli en una entrevista. "Si los iraquíes insistían en sostener las elecciones el 30 de enero, esta era la mejor opción con el mínimo de descontento de votantes y candidatos".
Bremer se negó a comentar este artículo, dijo Senor. Pero varios funcionarios norteamericanos dijeron que, al recordar la deferencia hacia Perelli y su equipo, no estaban tratando de responsabilizarla de una mala decisión. Más bien, dijeron, en esa época todos entendieron que era la decisión correcta y el modo más justo de realizar las elecciones.
En el sistema que se usará este mes, la mayoría de los candidatos participan en bloque y recibirán los votos como grupos. Pero varios funcionarios observaron que un candidato que se presenta solo y obtiene una 275ava parte de la votación nacional obtendrá un escaño en la asamblea, y que candidatos que son populares en sus comunidades no tendrán problemas en reunir esa cantidad de votos, incluso a pesar de la situación de inseguridad.
La mayoría de los antiguos funcionarios de la ocupación dijeron que había consenso sobre la decisión de Bremer de que trazar los límites de las circunscripciones electorales en medio de la ocupación habría dividido a los iraquíes. "Estábamos siempre chocando con el problema de la representatividad", dijo un funcionario en Bagdad. "Sabíamos que había un ambiente de conflicto. ¿Para qué hacer planes para elecciones que en sí mismas crearían más oportunidades de fricciones?"
Pero algunos funcionarios dijeron que los asesores de Bremer estaban ahora culpando a Perelli por esa decisión. Uno de ellos dijo que había asistido a una reunión con Condoleeza Rice, la asesora de seguridad nacional y futura ministro de estado, en la que ella simplemente se desatendió de la decisión y dijo que la había tomado Naciones Unidas.

9 de enero de 2005
11 de enero de 2005
©new york times ©traducción mQh
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