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el padre del holocausto


[Pablo Marín] Un burócrata gris y sin mayores talentos fue uno de los mayores responsables del exterminio judío durante el III Reich. El enigma de su figura, que sólo ganó notoriedad tras su captura por la policía secreta israelí, en 1960 -y su mediatizado juicio en Jerusalén, al año siguiente-, es abordado por un documental de la BBC.
Jerusalén, 13 de diciembre de 1961. Declarado culpable por un tribunal israelí, Adolf Eichmann, de 55 años, efectúa la última declaración que se le escuchará en un juicio cuya vista se había iniciado ocho meses antes: "No soy el monstruo en que pretenden transformarme... soy la víctima de un engaño". Según su abogado en la causa por crímenes contra el pueblo judío y contra la humanidad, el acusado albergaba la "profunda convicción de que tenía que pagar las culpas de otros".
Eichmann había sido raptado el año anterior desde Argentina -donde se hacía llamar Ricardo Klement- por la policía secreta de Israel, el Mossad. Antes de eso, su imagen no se equiparaba a la de los criminales de guerra juzgados en Nuremberg. Era más bien un tipo que, al decir de uno de sus captores, parecía "la persona promedio que pone estampillas en la oficina del correo. No un monstruo". Había sido, sin embargo, el arquitecto de la "solución final" que el III Reich estableció para los judíos: la aniquilación.
Fue "el hombre que organizó el Holocausto desde atrás de un escritorio", indica la voz en off que rige el relato de ‘I Met Adolf Eichmann'. Con el título castellano Adolf Eichmann, ‘El padre del Holocausto', este documental de 90 minutos sigue -con la discreción y sequedad características de las producciones de la BBC- la trayectoria de este funcionario de la maquinaria nacionalsocialista, desde principios de los '30 hasta el señalado juicio, que dio pie a su ejecución, en 1962. Todo, a través de quienes lo conocieron, entre ellos la secretaria -que lo consideraba un individuo amable e incapaz de violentarse- y su verdugo, que creyó verlo aún vivo tras su ahorcamiento.
El documental plantea, desde la partida, lo enigmático de este frío burócrata, visto en el juicio de Jerusalén en un cubículo antibalas, gesticulando levemente con los labios, mientras busca mantener la compostura.

Contactos con el Sionismo
En su célebre y controvertido reporte Eichmann en Jerusalén (‘Un estudio sobre la banalidad del mal'), la filósofa Hannah Arendt anota que "desde el punto de vista técnico y de organización, la posición de Eichmann (en el régimen) no era muy alta". Su cargo sólo llegó a ser de gran importancia debido a que la "cuestión judía" fue alcanzando proporciones cada vez mayores.
Nacido en 1906 en Solingen, ciudad de la cuenca del Rhin, no logró terminar la secundaria ni sus estudios de mecánica, pese a lo cual tuvo un buen empleo mientras la cesantía azotaba, a fines de los '20. Instalado en Austria, ingresó en 1932 al Partido Nacionalsocialista y a su unidad paramilitar, las SS, de la cual dependía, a su vez, un servicio de información del partido -la SD-, cuyas actividades se mantenían en estricta reserva. Eichmann ingresó a éste en 1934.
Su primera tarea fue archivar datos sobre la francmasonería, pero pocos meses después lo asignaron a un departamento dedicado a los judíos. En 1935, el antisemitismo alemán -paralelo al nulo contacto entre judíos y gentiles- se expresó en las leyes de Nuremberg, que privó de derechos políticos a una minoría que, en los hechos, tenía ya una ciudadanía de segunda clase. Esta reglamentación sin embargo, encontró respaldo en algunos miembros del sionismo, con quienes Eichmann tomó contacto.
Si los sionistas querían formar su propio Estado -y, por lo tanto, dejar Alemania-, Eichmann no podía estar más de acuerdo. Un tipo cuyas lecturas se limitaban a los periódicos, consultó obras básicas del sionismo y aprendió a leer los periódicos escritos en yiddish. Según Arendt, "se convirtió" a la señalada doctrina. Incluso hizo un viaje relámpago a Palestina, en 1937, en pos de gestionar un eventual traslado hebreo a la zona.

Como una Fábrica
Tras la anexión de Austria al Reich, en 1938, se trasladó a Viena para encargarse de la emigración forzosa de la minoría indeseable. En 18 meses, logró que un 60 por cierto de los judío-austríacos abandonara el país. ¿Cómo lo hizo? En sus palabras, se trataba de una "fábrica automática"
"En un extremo se pone un judío que todavía posee algo" (una fábrica o una cuenta en el banco) y va pasando por un edificio ad hoc "de oficina en oficina, y sale por el otro extremo sin nada, sin ninguna clase de derechos, sólo con un pasaporte que dice: usted debe abandonar el país antes de 15 días. De lo contrario, irá a un campo de concentración".
Tal era la "solución política". Más tarde -en la conferencia de Wansee, de 1942- se oficializa la "solución final": el exterminio. Incapaz de tomar decisiones por sí mismo, Eichmann sigue siendo el más obediente funcionario del Reich (en el juicio de Jerusalén declaró que habría enviado a la muerte a su propio padre si se lo hubiesen ordenado) y uno de los más eficientes.
Aun cuando la derrota nazi empezaba a olerse, mostraba "compulsión por terminar el trabajo", como señala en el documental un húngaro de padre judío. En Budapest, como en otras ciudades de Europa, se encargó sin escándalo ni gran violencia de enviar gente a los campos.
Ya en 1941 había discutido con Rudolf Hess la utilidad de Auschwitz para los propósitos del régimen y, como un oficinista que prosigue sin más su rutina laboral, se encargó de que los trenes de la muerte tuviesen los pasajeros que debían. Según se atestigua en la cinta de la BBC, no vaciló en mentir descaradamente a sus ocupantes. Tampoco en hacer que éstos escribieran postales a sus familiares, invitándolos a viajar al señalado campo de concentración.

Sin Arrepentirse
Con el fin de la guerra, esta figura en la sombra no corrió la suerte de los jerarcas más notorios. Prácticamente anónimo (su imagen casi no fue captada durante la guerra), se escondió en la Alemania rural, haciéndose llamar Otto Heninger.
En 1950, una organización secreta consiguió trasladarlo a Argentina. Fueron largos 10 años, primero en Tucumán -trabajando en una hidroeléctrica- y luego en las afueras de Buenos Aires. Que uno de sus hijos usara su verdadero apellido dio pistas al Mossad.
El secuestro de Eichmann fue portada en todo el mundo. Su juicio en Israel encarnó un saldo de cuentas de las víctimas con uno de los mayores victimarios. En un proceso altamente mediatizado, al que concurrieron 210 testigos y donde se formularon 15 cargos, Eichmann insistió en que cumplía órdenes, que no sentía particular aversión hacia los judíos y que, de todas formas, "el arrepentimiento es cosa de niños".
Tras su ahorcamiento, incluso algunas de sus víctimas protestaron: consideraban que, con la pena de muerte, Eichmann las había sacado muy barata.

¿Se Considera Culpable del Asesinato de Millones de Judíos?
Fiscal: "¿Admite usted que es cómplice del asesinato de millones de judíos?".
Eichmann: "Legalmente, yo no tenía otra opción que cumplir las órdenes recibidas de mis superiores en el ejercicio de mis funciones, por el rango que tenía".
Fiscal: "Mi pregunta no es una pregunta legal. Quiero saber si usted se da cuenta de que fue cómplice de una dictadura homicida, que se ensañó con todo un pueblo, ¿sí o no? En su corazón, ¿se considera culpable del asesinato de millones de judíos, sí o no?".
Eichmann: "En términos humanos, sí".
En el juicio de Jerusalén, Adolf Eichmann negó sistemáticamente toda responsabilidad respecto de la persecución de judíos, apoyándose muchas veces en el deber de obediencia. El documental de la BBC, sin embargo, no sólo trae a la memoria una declaración que formuló a sus subordinados cuando la guerra acabó ("el hecho de tener sobre mi conciencia la muerte de cinco millones de judíos me produce una extraordinaria satisfacción"). Además, incluye una entrevista que concedió, cuatro años antes del juicio. En ella señala: "No soy un antisemita, pero políticamente estoy contra los judíos, porque nos arrebatan nuestro espacio. Los judíos nos han declarado la guerra; se trataba de enemigos, y la guerra era sin cuartel".

10 de mayo de 2005
17 de abril de 2005
©tercera

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