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china detiene a escritor


[Philip P. Pan] El escritor quería realizar unas entrevistas secretas.
Hong Kong, China. China ha detenido a un prominente miembro del cuerpo de prensa internacional de Hong Kong que viajó al continente para realizar una serie de entrevistas secretas con un dirigente comunista purgado por oponerse a la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989.
Agentes de seguridad detuvieron a Ching Cheong, corresponsal jefe en China del diario de Singapur, Straits Times, el 12 de abril en la sureña ciudad de Guangzhou, donde debía reunirse con un informante que le había prometido una copia de un manuscrito políticamente delicado, de acuerdo a Mary Lau, la esposa del periodista.
Lau dijo que las autoridades chinas la advirtieron a ella y al Straits Times que no revelaran la detención de su marido y ella guardó silencio durante semanas con la esperanza de que fuera dejado en libertad. Dijo que decidió hacerlo público la semana pasada después de que un funcionario en el continente le dijera en privado que el gobierno estaba pensando acusarlo de "robar importantes secretos de Estado".
Si es acusado, Ching podría ser el segundo periodista de un diario extranjero detenido por el gobierno del presidente Hu Jintao el año pasado. Zhao Yan, investigador del despacho de Pekín del New York Times, fue detenido por el ministerio de Seguridad Interior en septiembre por cargos similares y ha sido mantenido desde entonces incomunicado y sin juicio.
Las detenciones pueden tener un escalofriante efecto para las operaciones periodísticas en China. El gobierno chino encarcela a menudo a periodistas y escritores chinos -el grupo de defensa Reporteros sin Fronteras dice que hay más periodistas en la cárcel en China que en cualquier parte del mundo- pero en el pasado se ha generalmente impedido de arrestar a individuos empleados por agencias de prensa extranjeras.
El Straits Times, que no ha publicado la detención de su corresponsal, dijo en una declaración escrita el domingo que había sido informado por la embajada china en Singapur que Ching "está ayudando a las autoridades de seguridad en Pekín en una investigación que no está relacionada con el Straits Times".
"Ching Cheong ha trabajado para nosotros con distinción como un corresponsal y analista bien informado", agregó el diario. "No tenemos motivos para dudar de que durante su período informando y comentando sobre China se ha conducido con el mayor profesionalismo".
No hubo una respuesta inmediata a la petición de comentario ante del ministerio chino de Asuntos Exteriores.
Ching, 55, ciudadano de Hong Kong y residente legal permanente en Singapur, es considerado ampliamente como el corresponsal de China más entendido y goza de amplios contactos en el gobierno y entre los militares, que ha cultivado en una carrera de 31 años.
Su detención podría generar protestas en Hong Kong, donde desde el retorno de la antigua colonia británica al gobierno chino en 1997, los residentes se han quejado de la ausencia de protecciones consulares cuando se viaja en el continente. Aunque China ha garantizado a los residentes de Hong Kong algunos derechos y privilegios especiales, son tratados como ciudadanos chinos en régimen de ley internacional.
En sus escritos y conversaciones Ching ha desarrollado una reputación como un nacionalista chino que apoya la reunificación del continente con Taiwán y objeta la interferencia de Estados Unidos en el Estrecho de Taiwán. Pasó 15 años trabajando para el Wen Wei Po, un diario de Hong Kong con fuertes vínculos con el Partido Comunista, pero renunció junto a otros 40 periodistas en protesta tras la violenta represión en 1989 de las manifestaciones en pro de la democracia en la Plaza de Tiananmen.
La detención de Ching parece estar relacionada con una investigación oficial de alta prioridad para impedir la publicación de una serie de entrevistas secretas realizadas en los últimos años con Zhao Ziyang, el antiguo premier y jefe del partido que se opuso a la masacre de Tiananmen y murió en enero después de casi 16 años bajo arresto domiciliario.
No se sabe lo que dijo Zhao en esas entrevistas, pero meses después de su muerte, los líderes comunistas chinos parecen preocupados de que sus palabras puedan representar una amenaza al dominio del partido al reavivar los recuerdos de la masacre de la Plaza de Tiananmen y desencadenar demandas frescas de reformas democráticas.
Las entrevistas fueron realizadas por Zong Fengmin, un funcionario jubilado del y largo tiempo asociado a Zhao, que logró visitar al líder caído regularmente mientras se encontraba bajo arresto domiciliario.
En una memoria publicada el año pasado, Zong citó brevemente de sus entrevistas con Zhao e indicó que estaba preparando un segundo libro titulado ‘Conversations with Zhao Ziyang in House Arrest'. Ching fue el primer periodista en conseguir las memorias de Zong y escribir sobre las observaciones de Zhao.
Localizado telefónicamente en Pekín, Zong confirmó que el gobierno le había presionado para no publicar el libro basado en sus conversaciones con Zhao. Dijo que no había terminado el manuscrito y se mostró sorprendido de que Ching pudiera haber sido detenido por tratar de obtener una copia. Negó haberse reunido en persona con Ching.
Xiang Chuxin, el editor de Zong, dijo que agentes de inteligencia chinos lo visitaron en su apartamento de Hong Kong en octubre y le hicieron preguntas corteses sobre la memoria de Zong. Pero después de la muerte de Zhao el 17 de enero, la policía lo detuvo en la sureña ciudad de Shenzhen y lo interrogó durante varias horas en un intento de descubrir quién le había llevado el libro, dijo.
La policía también decretó el arresto domiciliario de uno de los empleados de Xiang en el continente durante varias semanas. Localizado por teléfono, dijo que ella había dado una copia de las memorias a Ching a petición de Zong. También dijo que ella envió mensajes de texto al móvil de Ching, suplicándole ayuda mientras trataba de eludir a las autoridades, pero agregó que la policía no le preguntó nunca nada sobre él cuando la interrogaron.
Lau dijo que su marido se había enterado del segundo manuscrito de Zong el año pasado y que se había reunido con el editor Zong poco después de la muerte de Zhao. En esa época, el editor de Zong quería publicar el manuscrito pero estaba preocupado de que los agentes de seguridad lo interceptaran si intentaba usar a la misma gente que había publicado la memoria de Zong, dijo. Ching entonces accedió a llevar el manuscrito a Pekín, dijo Lau.
Lau dijo que su marido le dijo que un informante intentó mandarle varias veces el documento por e-mail, sin éxito. Entonces, a fines de abril, recibió una llamada de alguien pidiéndole que viajara a Guangzhou a recoger el manuscrito, dijo.
Lau dijo que Ching nunca le reveló la identidad del informante y que ella sospechaba que agentes de seguridad china lo habían hecho caer en una trampa para que viajara al continente. Un día después de su detención, dijo, él la llamó y le pidió que hiciera llegar su ordenador portátil al continente.
Agentes de seguridad han permitido a Ching llamarla cuatro veces más, dijo. En la última llamada, el domingo por la mañana, Ching le pidió que no dijera nada a los periodistas sobre su detención. Pero cuando un agente de seguridad tomó el teléfono e invitó a Lay a viajar a Pekín a ver a su marido, él cogió el teléfono y le dijo que se quedara en Hong Kong, dijo.
"Me dijo que trabajara por él en Hong Kong", dijo Lau. "Me dijo que visitara más a menudo a su madre y padre".

31 de mayo de 2005
©washington post
©traducción mQh
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