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violencia policial en rusia


[Kim Murphy] Golpiza de parlamentario ruso revela brutalidad policial. Con Putin, ex espía de la KGB, volvió el autoritarismo a Rusia.
Moscú, Rusia. Normalmente, Ivan Musatov no se habría involucrado. En esta violenta ciudad no era inusual ver a dos hombres golpeando a un joven en una acera. Pero fue el modo en que lo estaban haciendo. Lo estaban fotografiando con un móvil. Uno de ellos golpeaba la desplomada cabeza con un puñetazo a la barbilla, y el otro tomaba una fotografía.
Musatov, diputado en el parlamento ruso, no necesitaba meterse en los problemas de otro. Pero cuando empezaron a arrastrar al joven hacia los matorrales, Musatov bajó de su coche. Los dos hombres se volvieron contra Musatov, y cuando el amigo del diputado también intervino, una docena o más de hombres salieron de una cafetería cercana y empezaron a golpearlos. Musatov cogió su móvil y llamó a su esposa. "Ven a la estación de trenes de Paveletsky", suplicó. "Me están matando".
Tres tenderos gritaron que habían llamado a la policía. "Nosotros somos la policía", gritó uno de los matones, brusco.
Para cuando terminó, Musatov tenía tres costillas quebradas, una concusión y un ojo en tinta. Su amigo estaba cubierto de sangre, con el estómago e hígado dañados. Y tres de los agentes, fuera de servicio en ese momento, estaban siendo investigados por abuso de poder y vandalismo.
"Los rusos tienen mucho más miedo de la policía que de la mafia, porque la policía es más peligrosa", dijo la esposa de Musatov, Anastasia Mikhailovskaya, mientras almorzaba con su marido en un restaurante en el centro de la ciudad la semana pasada, después de que fuera dado de alta del hospital y se preparaba para ingresar a otro.
De todos los peligros que amenazan a un ruso cuando sale de su casa todos los días -conductores borrachos, terroristas chechenos-, ninguno inspira más temor que el poli de la esquina que para a alguien al entrar al metro y lo lleva a la temida oficina de la militsia.
En una encuesta realizada por el respetado Centro Levada, el 38 por ciento de los encuestados clasificaron a los terroristas y traficantes de drogas como la segunda y tercera profesiones criminales en Rusia, detrás de la policía. Otra encuesta en marzo revelaba que el 56 por ciento de los moscovitas temen a la policía.
En su discurso anual sobre el estado de la nación en abril, el presidente Vladimir V. Putin reconoció que la reforma de la policía se había convertido en una prioridad nacional. "Necesitamos autoridades policiales de las que el ciudadano respetuoso de la ley puede enorgullecerse antes que dar la vuelta a la vista de un hombre uniformado", dijo.
Los abogados de la defensa han presentado demandas a nombre que clientes que saltaron a su muerte desde el quinto piso de centros de detención antes que soportar la tortura durante los interrogatorios. Defensores de derechos humanos han trazado la desaparición y muerte de ciudadanos que han tenido contactos con la policía, y la mayoría de los rusos considera que un encuentro con la policía es redondo cuando termina con el pago de un pequeño soborno.
La violencia e intimidación policial han alcanzado tal nivel que se han convertido en un punto neurálgico de la oposición a Putin, que dice que el país ha vuelto a convertirse en un estado policial bajo el liderazgo del ex agente de la KGB.
"Una cosa es que la gente haga algo que viola los derechos humanos. Pero cuando lo hacen con la autoridad del gobierno, es terror policial, porque uno de sus objetivos es aterrorizar a la sociedad civil, para que la gente guarde silencio y respete las reglas [del gobierno]", dijo Roman Dobrokhotov, portavoz del grupo juvenil pro-democracia de oposición Nosotros.
"Alguna gente tiene miedo de que nos estemos deslizando de vuelta en la Unión Soviética, pero de hecho la gente tiene cada vez más conciencia de que el brazo armado no puede realmente solucionar sus problemas", dijo Dobrokhotov. "Han aumentado las protestas sociales, y mientras más se las reprime, más fuertes se hacen".
Musatov, 29, diputado del Partido Liberal Democrático, hace parte nominalmente de la oposición política, pero proviene de un partido marcadamente nacionalista que normalmente apoya las inclinaciones autoritarias del gobierno. Sin embargo, el diputado anunció que como resultado de la agresión del 26 de agosto, estaba organizando una línea telefónica de ayuda para ciudadanos que quieran quejarse de la policía.
Dijo que creía que los agentes de policía que lo atacaron, que cree que puede haber sido un grupo de nuevos reclutas y agentes veteranos borrachos que celebraban una reciente graduación policial, habrían matado al joven, y posiblemente a él, si los transeúntes no hubiesen llamado a la policía de otras comisarías a que se acercaran al lugar de los hechos.
Pero incluso después de que llegara un enorme contingente de policías uniformados, dijo Musatov, lo dejaron tendido, esposado en una acera, y fue repetidas veces pateado en las costillas mientras otros gentes le golpeaban la cabeza contra el pavimento, reclamando que sus credenciales parlamentarias eran falsas.
"Uno de los agentes, que iba de paisano, amenazó con violarme. Dijo: "Te llevaremos a la comisaría y allá te violaremos'. Lo dijo mientras se agarraba sus partes privadas como Michael Jackson cuando baila".
Dijo que un teniente de policía atendió sus protestas y presentó un informe que condujo a la investigación criminal a cargo de la fiscalía de Moscú. Sergei Marchenko, portavoz de la fiscalía, dijo que dos agentes de policía han sido detenidos y un tercero fue hospitalizado con una lesión ocular. No ha habido ninguna reacción oficial, ni se han ofrecido excusas; personeros del ministerio del Interior se han mantenido igualmente callados sobre el caso.
"No es una actuación propia de una fuerza policial. No proporcionan ni protección ni seguridad. Pero puede ser que yo sea la piedra con la que tropezaron", dijo Musatov. "Es tiempo de actuar. Si tenemos librar al estado de esta enfermedad, tenemos que empezar por la cabeza".

7 de septiembre de 2005
©los angeles times
©traducción mQh


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