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¿continuará la resistencia fundamentalista?


[Dexter Filkins] El líder ha sido eliminado, pero es probable que la insurgencia continúe.
Bagdad, Iraq. Matando finalmente a Abu Musab al-Zarqawi, los militares estadounidenses y sus aliados iraquíes mataron al hombre que era la cara de la resistencia iraquí.
La pregunta que pende sobre la muerte de Zarqawi gira lo duro que será el golpe para el movimiento guerrillero que ayudó a dirigir hacia extremos tan cruentos.
La respuesta probable, de acuerdo a funcionarios americanos e iraquíes que han estado siguiendo a Zarqawi es esta: Aunque su muerte podría reducir considerablemente la capacidad de operación de su grupo -Al Qaeda en Mesopotamia- para montar sanguinarios atentados suicidas y atentados con coches bomba y podría, posiblemente, desencadenar una cruenta lucha por su sucesión dentro de la organización, la resistencia y la guerra religiosa que contribuyó a encender en Iraq simplemente continuará sin él.
"Zarqawi puede haber muerto, pero la conflagración que provocó sigue encendida", dijo Bruce Hoffman, un experto en terrorismo de la Rand Corporation, Washington. "Esa es la realidad. Él puso en movimiento fuerzas poderosísimas que no cesarán simplemente porque él haya muerto".
A diferencia de algunos dirigentes terroristas -incluyendo al hombre que seguía seguir a Osama bin Laden-, Zarqawi iba más allá de proporcionar inspiración para su movimiento y peleaba en la primera línea con sus hombres.
En realidad, oficiales estadounidenses e iraquíes creen que Zarqawi desempeñó un papel central en la planificación de algunos de los atentados más espectaculares realizados aquí por su grupo: el atentado suicida contra la sede de Naciones Unidas en 2003; los atentados del festival de Ashoura en 2004, que mató a más de 140 peregrinos chiíes; y la destrucción del santuario de Al Askari en febrero, que desencadenó una ola de asesinatos religiosos que han empujado a Iraq a la guerra civil.
Pero la organización Al Qaeda que Zarqawi deja atrás en Iraq es una variopinta colección descentralizada de grupos terroristas semi-independientes, que operan más o menos autónomamente, pero dependen de Al Qaeda en cuanto a su inspiración y orientación general.
Pero al menos según una versión, más de sesenta grupos diferentes han ejecutado atentados contra blancos iraquíes y estadounidenses bajo el nombre de Al Qaeda. Los expertos dicen que esos grupos probablemente continuarán su lucha sin Zarqawi.
Además, se piensa que hay docenas de otros grupos rebeldes operando en Iraq que no tienen relación, o muy poca, con Al Qaeda -incluyendo algunos de los más grandes, como Ansar Al-Sunnah y el Partido Islámico de Iraq.
Además, Zarqawi, un jordano, había comenzado a traspasar su organización a iraquíes y a montar una organización que pensaba que podía funcionar algún día como el gobierno de una especie de república musulmana de Iraq. Se cree que la mayoría de los otros jefes en torno a Zarqawi son iraquíes.
En enero, Al Qaeda en Mesopotamia anunció que se había unido al Consejo de Yihadistas, una federación de siete grupos rebeldes que era dirigido entonces por el iraquí Abdula Al-Bagdadí.
Sin embargo, algunos expertos dudan de la existencia misma de Bagdadí y de si Zarqawi había realmente renunciado a la dirección del día a día de la organización.
"Zarqawi estaba bajo presión de transferir el poder a iraquíes, y como la mayoría de los árabes presionados para que se democraticen, creó un falso parlamento", dijo un funcionario de la inteligencia iraquí, refiriéndose al Consejo de Yihadistas. "Pero él estaba al mando".
Algunos oficiales iraquíes dijeron que esperaban una violenta lucha interna por la dirección ahora que Zarqawi está muerto. Un síntoma de las fisuras de su grupo es la declaración misma anunciando la muerte de Zarqawi, cuando los funcionarios americanos dijeron que habían utilizado "datos e informaciones de importantes jefes iraquíes dentro de su red".
Mowaffak Al-Rubie, el asesor iraquí de seguridad nacional, lo confirmó en una entrevista. "Hemos logrado infiltrar su organización", dijo, negándose a dar más detalles.
Algunos expertos creen que esos datos podrían provocar un derramamiento de sangre dentro de la organización, a medida que los miembros sobrevivientes empiecen a sospechar unos de otros. Eso es lo que ocurrió entre los jefes de la organización terrorista dirigida por Abu Nidal en los años ochenta, cuando los asesinatos de miembros importantes provocó una cruenta lucha en las filas, dijo Hoffman.
"Este es el mejor modo de socavar a un grupo terrorista", dijo Hoffman. "La información que siembra la discordia interna y la deslealtad tiene un efecto repetitivo en la organización. Eso podría empezar el desmoronamiento de Al Qaeda".

9 de junio de 2006
©new york times
©traducción mQh
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