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errores de preguerra


[Walter Pincus] Espías del CNI aprobaron los tests de los detectores de mentiras de la CIA.
El largamente esperado informe del Comité de Inteligencia del Senado dado a conocer ayer arroja nuevas luces sobre por qué las agencias de inteligencia estadounidenses proporcionaron informaciones imprecisas sobre Saddam Hussein y sus programas de armamentos durante la preguerra, incluyendo detalles sobre cómo los exiliados iraquíes que fabricaron o exageraron sus informes fueron aceptados como verídicos porque aprobaron los tests del detector de mentiras del Pentágono.
Los dos nuevos capítulos desclasificados del informe encendieron ayer las acusaciones políticas de que el gobierno de Bush mintió para justificar la invasión de Iraq, pero el documento de casi 400 páginas contiene varios ejemplos de cómo informaciones incorrectas terminaron siendo aceptadas en evaluaciones de inteligencia en esos momentos.
Un capítulo incluye los resultados de una evaluación de la CIA de su desempeño que concluye que, a pesar de repetidas evaluaciones de preguerra de que los iraquíes estaban practicando el engaño y la decepción para ocultar sus armas, en realidad esos intentos ni siquiera existieron porque las armas simplemente no existían.
La CIA concluye: "Llega un momento en que la ausencia de evidencia se convierte en realidad en la evidencia de la ausencia". Esa declaración es una referencia a una observación del ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld que repitió frecuentemente en los meses de preguerra -después de que, a fines de 2002 y principios de 2003, los inspectores de Naciones Unidas no encontraran armas-, de que "la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia".
Un capítulo de 208 páginas en el informe del comité del Senado cubre el uso de datos de inteligencia proporcionados por el Congreso Nacional Iraquí y su presidente, Ahmed Chalabi. La comisión escribió que tres exiliados iraquíes entregaron al Pentágono informaciones incorrectas sobre el supuesto adiestramiento que proporcionaba Hussein a los terroristas de al-Qaeda, así como sobre la existencia de laboratorios móviles de armas biológicas y sobre una supuesta reunión entre el presidente iraquí y Osama bin Laden. Los tres exiliados aprobaron el test del detector de mentiras al que fueron sometidos por la Agencia de Inteligencia de la Defensa DIA, lo que aumentó la credibilidad de sus cuentos.
En todos los casos la información demostró ser cuestionable, sino incorrecta. Pero en el caso de los laboratorios móviles, la fuente de información fue utilizada para corroborar datos del Estimado Nacional de Inteligencia sobre Iraq de octubre de 2002, incluso después de que el informante hubiera sido clasificado como poco de fiar.
El informe observa que el funcionario de la DIA que sabía que la fuente no era de fiar participó en dos reuniones en las que la información sobre los laboratorios móviles fue incorporada en el discurso del secretario de estado Colin L. Powell en febrero de 2003 ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero que el funcionario no se dio cuenta de que la información se basaba únicamente en la palabra de una fuente de poca confianza.
De acuerdo al informe del comité del senado, otra fuente del Congreso Nacional Iraquí recomendado a la CIA por Chalabi a través de un funcionario de alto rango del ministerio de Defensa, aprobó dos tests del detector de mentiras después "de asegurar que había visto a Saddam reuniéndose con un hombre, al que Uday Hussein [hijo de Saddam] identificó como bin Laden". La fuente dijo que Uday Hussein le había dicho que bin Laden había ido para "discutir el adiestramiento de alguna de su gente en Iraq".
La DIA subsecuentemente distribuyó la información, pero señaló que la fuente estaba vinculada con la oposición iraquí y que la información "podría tener la intención, además de informar, de influir sobre los funcionarios políticos". La CIA observó más tarde en su evaluación de la información de que la reunión entre Hussein y bin Laden "no había sido corroborada" y que "otro informe... no proporciona información sobre que Saddam y bin Laden se conozcan".
Aunque el informe de senado plantea preguntas sobre la fiabilidad de la información proporcionada por los exiliados iraquíes, observa que la información tuvo poco impacto directo en el Estimado Nacional de Inteligencia sobre Iraq redactado en octubre de 2002. Muchas de las afirmaciones del Congreso Nacional Iraquí, sin embargo, fueron transmitidas a la Casa Blanca y al despacho del vicepresidente Dick Cheney mediante informes de un grupo aparte de análisis de inteligencia iniciado por el entonces subsecretario de Defensa, Douglas J. Feith.
La investigación del comité del senado de las actividades del grupo de Feith, otra parte del estudio de la inteligencia de preguerra, ha sido retrasada por el presidente del comité Pat Roberts (republicano de Kansas), que está esperando que termine la pesquisa del inspector general del Pentágono sobre el mismo asunto.
Una sorprendente conclusión de la retrospectiva de la CIA es que la agencia ahora cree que las agresivas inspecciones de Naciones Unidas en Iraq en 1991, después de la Guerra del Golfo Pérsico, llevó a Hussein a tomar una "fatídica decisión". Desmanteló y destruyó en secreto las instalaciones, materiales y armas nucleares, químicas y biológicas no declaradas que había reunido en la década precedente -junto con los "archivos que podrían haber verificado esa destrucción unilateral".
Como resultado, en 2002 2003, cuando los iraquíes dijeron que no tenían armas de destrucción masiva, no tenían ninguna prueba de ello y Hussein no pudo demostrar que él, básicamente, si no completamente, había acatado las resoluciones de Naciones Unidas. La no conformidad con la resolución de octubre del Consejo de Seguridad fue la principal excusa pública de Estados Unidos para invadir Iraq.

9 de septiembre de 2006
©washington post
©traducción mQh
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