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murió oriana fallaci


[Ian Fisher] A los 77 muere escritora y agente provocador italiana.
Roma, Italia. Oriana Fallaci, una analítica entrevistadora de los poderosos e iconoclasta periodista convertida ella misma en icono, que en los últimos años escribió furiosamente sobre la amenaza del islam, murió hoy en su ciudad natal de Florencia, informó el hospital. Tenía 77 años.
Sufría de cáncer desde hace una década. Los informes de prensa italianos dijeron que Fallaci, que vivía en Nueva York y Florencia, había ingresado la semana pasada a la clínica privada Santa Chiara en Florencia.
Se hizo famosa en los años sesenta y setenta por sus reportajes y extensas y agresivas entrevistas con gente importante. Fallaci fue llamada alguna vez "la periodista a la que prácticamente ningún personaje de altura mundial decía no". Entrevistó, entre otros, al ayatollah Ruhollah Khomeni, Yasir Arafat, Golda Meir, Indira Gandhi, Nguyen Van Thieu y Henry Kissinger.
Kissinger, ministro de relaciones exteriores del presidente Nixon, llamó a la experiencia "la conversación más desastrosa que he tenido en mi vida con alguien de la prensa". Persuadió a Nixon para que admitiera, en la cúspide de su poder y fama en 1972, que a veces se sentía como "el vaquero que dirige el vagón del tren galopando delante solo en su caballo, el vaquero que entra solo al pueblo".
Una figura elegante con pómulos sobresalientes, un caracolillo negro pintado con lápiz de ojo y siempre con un cigarrillo, Fallacoi creía que tenía el derecho a preguntar o decir todo -y es lo que hacía en artículos y otros escritos que fueron traducidos a más de veinte idiomas.
"¿Cómo se puede nadar con un chal?", le preguntó al ayatollah Khomeni en 1979, poco después de su ascenso al poder en Irán en 1979.
Ese rasgo le ganó una nueva generación de admiradores -y muchos otros detractores- después de que pusiera fin a años de silencio tras los atentados con el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. En una trilogía que empezó con ‘La rabia y el orgullo' [The Rage and the Pride] (Rizzoli, 2002) y muchas entrevistas después de los impactantes sucesos, atacó no solamente a los extremistas islámicos sino también al islam mismo, así como a un Occidente que decía que era demasiado complaciente y tolerante como para entender de modo realista la amenaza.
Diciendo que los "hijos de Alá procrean como ratas", condenó violentamente la creciente inmigración de musulmanes en Europa, incluyendo su nativa Italia.
"Europa ya no es Europa. Es ‘Eurabia', una colonia del islam, donde la invasión musulmana no transcurre sólo en un sentido físico, sino además en un sentido mental y cultural", dijo al Wall Street Journal en 2005. "El servilismo ante los invasores ha envenenado la democracia, con obvias consecuencias para la libertad de pensamiento, y para el concepto mismo de libertad".
Las advertencias de Fallaci le ganaron el afecto de los conservadores -y en 2005 obtuvo una audiencia con el Papa Benedicto XVI, aunque fue atea toda la vida-, pero también fue acusada de racismo.
Fue acusada en Suiza e Italia por violar leyes contra la denigración de religiones, y en 2003 un diario de izquierda italiano la llamó una "exhibicionista haciéndose pasar por la Juana de Arco de Occidente".
Nacida el 29 de junio de 1929 en Florencia. Su padre antifascista, Edoardo, un ebanista, la hizo actuar como vigía de la resistencia italiana a los diez años. Ese precoz contacto con la aventura y la guerra se convirtieron en una norma.
Como periodista cubrió guerras en Vietnam y en Asia Central y América del Sur. En 1968 en Ciudad de México recibió tres balazos, fue arrastrada del pelo escaleras abajo y dejada por muerta en los enfrentamientos entre la policía y estudiantes en los que fueron ultimados varios cientos de manifestantes días antes de que se realizaran aquí las Olimpíadas de Verano.
"Lamentablemente, nada dice tanto sobre el hombre como la guerra", dijo Fallaci a un entrevistador en 2001. "Nada acentúa tanto en él la belleza y la fealdad, la inteligencia y la estupidez, la brutalidad y la humanidad, el coraje y la cobardía, el enigma. Para entender al ser humano, en última instancia la guerra sirve al escritor mejor que cualquiera otra experiencia -¿o deberíamos usar la palabra aventura?"
Pero fueron sus entrevistas las que la hicieron famosa. No se casó nunca, pero se enamoró de uno de sus entrevistados, Alekos Panagoulis, el poeta y activista griego que fue condenado en 1967 por el intento de asesinato del dictador militar, George Papadopoulos. Panagoulis murió en un accidente en la carretera en 1976 y ella mantuvo siempre que se trató de un homicidio, y escribió una novela sobre él, ‘Un hombre' [A Man].
Sus otros libros incluyen una colección de sus entrevistas, ‘Entrevistas con la historia' [Interview with History] (1976); ‘Si el sol muere' [If the Sun Dies] (1966), sobre el programa espacial norteamericano; ‘Carta a un niño que no llegó a nacer' [Letter to an Child Unborn] (1976), una novela sobre la conversación de una mujer soltera con el niño que abortó; y ‘La fuerza de la razón' [The Force of Reason] (2006), sobre el islam, Europa y la furiosa reacción a su libro de después del 11 de septiembre de 2001, ‘La rabia y el orgullo'.
En los últimos años fue una figura retirada y solitaria. Trabajaba en su casa en el Upper East Side y visitaba Florencia y una casa que poseía en Toscania. La sobrevive su hermana Paola, que la acompañó en el hospital.
Para una mujer que empujaba sin piedad a sus entrevistados a hacer revelaciones sobre sí mismos, Fallaci decía que no le gustaba hablar sobre ella misma.
"Hablar sobre una misma implica desnudar tu alma, exponerte como un cuerpo al sol", le dijo a un entrevistador en 1979. "Desnudar tu alma no se parece en nada a sacarse el sujetador en una playa llena de gente".

15 de septiembre de 2006
©new york times
©traducción mQh
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