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estrategias de retirada


[Karen DeYoung y Thomas E. Ricks]¿Será Iraq ocupado por Irán? ¿Lo conquistará al Qaeda? El debate sobre cómo y cuándo marcharse deja en el aire la pregunta sobre qué ocurrirá una vez que se marchen las tropas norteamericanas de Iraq.
Si las tropas de combate norteamericanas se retiran de Iraq en el futuro próximo, hay tres desarrollos posibles. La mayoría chií expulsará a los sunníes de las áreas étnicamente mixtas hacia la provincia de Anbar al oeste. En el sur de Iraq estallará una guerra civil entre los grupos chiíes. Y el norte kurdo consolidará sus fronteras e invitará a las tropas norteamericanas a quedarse allá. En breve, Iraq se convertiría efectivamente en tres países separados.
Esa fue la conclusión alcanzada sobre los recientes ejercicios en los ‘juegos de guerra' realizados para las fuerzas armadas norteamericanas por el coronel marine Gary Anderson. "Honestamente no creo que sea apocalíptico", dijo Anderson, que ha servido en Iraq y trabaja ahora para un importante contratista de defensa. "Pero será feo".
Argumentando a favor de la presencia de tropas norteamericanas, el presidente Bush ha ofrecido pronósticos mucho más horribles, diciendo que al Qaeda en Iraq -o ambos grupos- se harían con Iraq si las tropas norteamericanas se retiraran precipitadamente. Al Qaeda, dijo hace poco, podría "mejorar su reclutamiento y recolectar más dinero para proseguir con sus objetivos" de atacar territorio norteamericano. Los opositores a la guerra en el Congreso contrarrestan diciendo que las ideas de Bush sobre al Qaeda son exageraciones alarmistas y que nada puede ser peor que la situación actual.
Cada vez más, el debate en Washington sobre cuándo deberían retirarse las tropas norteamericanas se está centrando en lo que puede ocurrir cuando lo hagan. Los militares norteamericanos, conscientes de este campo de batalla político, han estado explorando discretamente varios escenarios estableciendo una presencia de tropas reducida, haciendo ejercicios de juegos de rol y estudiando paralelos en la historia. ¿Encontrará el gobierno iraquí una solución o se dividirá el país a lo largo de líneas sectarias? ¿Lo conquistará al Qaeda? ¿Lo ocupará Irán? ¿Y la seguridad de Estados Unidos, mejorará o se deteriorará? ¿Depende la respuesta de cuándo, cómo y cuántas tropas norteamericanas se marchen?
Algunos oficiales dicen que independientemente de si Iraq se fractura en varias partes o si actores externos tratan de ocuparlo tras la retirada norteamericana, no es posible evitar una carnicería todavía mayor. "Las opiniones más moderadas que he oído... es que cuando nos marchemos habrá un estallido de violencia que hará que la actual inestabilidad parezca una excursión parroquial", dijo un oficial que ha servido en Iraq.
Sin embargo, de la misma manera que pocos anticiparon la duración de la guerra, ahora en su quinto año, ni los numerosos reveses en el camino, tampoco hay conclusiones firmes con respecto a las consecuencias de una reducción en las tropas norteamericanas. Un alto funcionario de gobierno implicado estrechamente en la estrategia iraquí anticipa una salvaje carnicería a medida que Iraq descienda en el caos, aunque advierte que es imposible predecir el resultado. "Tenemos que ser muy modestos en cuanto a nuestra capacidad de predicción", dijo el oficial.

Errores del Pasado
En abril del año pasado, el Ejército y el Comando Conjunto patrocinaron maniobras militares llamadas Búsqueda Unificada 2007 [Unified Quest] en la Academia de Guerra de Pensilvania. El punto de partida era la división de un país "parecido a Iraq", dijo un participante, el coronel en retiro del ejército Richard Sinnreich, en el que las tropas norteamericanas se retiraban rápidamente de la capital para redesplegarse en el extremo norte y sur. "Tenemos compromisos con los kurdos y los kuwaitíes y ellos nos ofrecen también territorios estables y seguros desde donde continuar", dijo.
"Incluso entonces, las conclusiones no fueron muy favorables" para Estados Unidos, dijo.
Anderson, el marine retirado, ha realizado casi una docena de juegos de guerra para las fuerzas armadas en los últimos dos años, muchos de ellos con la premisa de la retirada de las tropas de combate norteamericanas a una fecha fija -dejando atrás sólo asesores y unidades de soporte- y concluido que el resultado sería la división del país. Los juegos también predijeron que Irán intervendría apoyando a una de las partes en una guerra civil chií y se estancaría en el sur de Iraq.
T.X. Hammes, otro coronel marine en retiro, dijo que una presencia iraní extendida en Iraq podría provocar una mayor intervención de Arabia Saudí y de otros países sunníes apoyando al otro lado. "Si eso ocurre", dijo Hammes, "temo que los iraníes llegarían a la conclusión de que ellos tienen que hacer algo para adelantarse a los saudíes". Su mejor estrategia, dijo, "sería fomentar la subversión entre los chiíes en Arabia Saudí".
En un juego de guerra secreto realizado en diciembre en un edificio de oficinas cerca del Pentágono, más de veinte participantes de las fuerzas armadas, la CIA, el Departamento de Estado y el sector privado pasaron tres días estudiando lo que podría ocurrir si se implementaran las recomendaciones del Grupo de Estudio de Iraq.
Una de las interrogantes es cómo reaccionarían Siria e Irán ante el acercamiento diplomático norteamericano propuesto por el grupo bipartidista, encabezado por el secretario de estado James A. Baker III y el ex congresista Lee H. Hamilton (demócrata de Indiana). Los participantes en el juego concluyeron que Irán sería muy difícil de aproximar porque su gobierno dividido es incapaz de cumplir sus promesas. Los participantes que hacían las veces de Siria aceptaron el acercamiento de los diplomáticos norteamericanos, peor asociaron su ayuda en Bagdad a un aflojamiento de la presión norteamericana en el Líbano.
Lo esencial, dijo un participante, era que "se parecía bastante a lo que estamos viendo ahora" desde que el gobierno de Bush empezara sus conversaciones intermitentes con Damasco y Teherán: sin demasiados progresos ni resultados tangibles.
En medio de los debates políticos en Washington sobre la partida de las tropas, los comandantes de las fuerzas armadas norteamericanas en el terreno enfatizan la importancia de formular un plan de retirada cuidadoso y completo. Lo que sea que decidan los políticos, "debe ser bien pensado y no puede tratarse de una estrategia basada en la necesidad de marcharse", dijo el viernes el general de división del ejército Benjamin Mixon, un importante jefe militar norteamericano en Iraq, desde su base cerca de Tikrit.
La historia está repleta de malos resultados tras una retirada. Entre los más horribles se encuentra la retirada británica en Afganistán en 1842, cuando 16.500 tropas activas y civiles salieron de Kabul pensando que tenían un pasaje seguro hacia India. Dos semanas después sólo un europeo llegó vivo a Jalalabad, cerca de la frontera afgano-india.
La retirada de la Unión Soviética de Afganistán, que empezó en mayo de 1988 después de una década de ocupación, revela otros errores que deben ser evitados. Como las tropas norteamericanas que llegaron a Iraq en 2003, la fuerza soviética en Afganistán era abrumadoramente convencional, abrumada por tanques pesados y otros vehículos blindados. Una vez que Moscú hizo públicos sus planes de marcharse, la situación política y de seguridad se desarrolló mucho más rápido de lo que se esperaba. "El ejército soviético en realidad tuvo que luchar para salir de algunas zonas", dijo el sargento mayor de ejército Daniel Morgan, un veteranos de dos años en la guerra de Iraq que ha estado estudiando la retirada soviética en Fort Leavenworth, Kansas, con la intención de sacar algunas lecciones para Iraq. "De hecho, en Kandahar tuvieron que salir por un puente aéreo, porque la situación se había empeorado mucho".
Partidarios y opositores a la guerra en Washington no se ponen de acuerdo sobre las lecciones de la retirada que está más profundamente grabada en la psique americana: la salida de Estados Unidos de Vietnam. "La vi una vez en el pasado, hace mucho tiempo", dijo la semana pasada el senador John McCain (republicano de Arizona), veterano del Vietnam y candidato presidencial, sobre una retirada temprana de Iraq. "Vi a las fuerzas armadas derrotadas, y vi todo el tiempo que tomó superar esa derrota".
El senador Joseph R. Biden Jr. (demócrata de Delaware), también un optimista partidario de la Casa Blanca, ve otro mensaje en la retirada de Vietnam. Diciendo que Bagdad se convertiría en un "Saigón revisited", advirtió "si no cambiamos de estrategia, y radicalmente, tendremos que evacuar al personal norteamericano desde los tejados de los edificios de la Zona Verde".

La Amenaza de al Qaeda
Quizás lo más sorprendente de los simulacros de guerra de los militares es que sus escenarios post-retirada se concentran en la guerra civil y en la intervención y convulsión regional antes que en la consolidación de un santuario de al Qaeda en Iraq.
Sin embargo, para Bush ese es el principal riesgo de la retirada. "Eso equivaldría a entregar el futuro de Iraq a al Qaeda", dijo en una rueda de prensa la semana pasada. "Significaría asesinatos masivos en una escala horripilante. Significaría que permitiríamos que los terroristas establecieran un santuario en Iraq para reemplazar al que perdieron en Afganistán". Si las tropas norteamericanas se marchan demasiado pronto, dijo Bush, probablemente "tendrían que volver más tarde para enfrentarse a un enemigo todavía más peligroso".
La retirada también "confundiría y asustaría a amigos y aliados en la región y envalentonaría a Siria y especialmente a Irán, que entonces podrían ejercer su influencia en todo Oriente Medio", dijo el presidente.
Bush no es el único en su descripción de la amenaza de al Qaeda en caso de que Estados Unidos dejara Iraq demasiado pronto. "No tengo ninguna duda de que el objetivo de Osama bin Laden es ocupar el Reino de las Dos Mezquitas (Arabia Saudí) y restablecer el califato" que terminó con el Imperio Otomano, dijo un ex alto oficial que trabaja ahora en un laboratorio ideológico de Washington. "Para ellos sería bastante fácil montar campos de adiestramiento en las provincias de Anbar y Nayaf".
Sin embargo, analistas de inteligencia norteamericanos tienen una opinión algo diferente sobre la presencia de al Qaeda en Iraq, observando que la filial local sólo se inspira en bin Laden, pero no ejecuta sus órdenes. Sus enemigos -la inmensa mayoría de los cuales son iraquíes- viven en Bagdad y en las zonas de mayoría chií de Iraq, no en Arabia Saudí ni en Estados Unidos. Mientras que oficiales de inteligencia han descrito al grupo subversivo sunní que se llama a sí mismo al Qaeda en Iraq como un "acelerador" de la violencia, creen que el principal obstáculo para la paz son las divisiones sectarias internas.
En un informe dado a conocer ayer, Anthony H. Cordesman, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, advirtió que al-Qaeda es "sólo parte" de toda una gama de grupos extremistas sunníes y está lejos de ser el más importante o el más activo. Algunos oficiales han dicho en sesiones informativas que al Qaeda es responsable de cerca del quince por ciento de los atentados, dijo Cordesman, aunque el grupo es "altamente efectivo" y causa "el daño más grave porque empuja a Iraq hacia una guerra civil". Pero sus actividades "deben ser analizadas en perspectiva y no domina la resistencia sunní", dijo.

Graves Consecuencias
Legisladores moderados como el senador Richard G. Lugar (republicano de Indiana) han concluido que un gobierno de unidad iraquí no es una de las posibilidades más cercanas y han llamado a un redespliegue, a un cambio de misión y a una retirada gradual de las fuerzas norteamericanas. Lejos de proteger los intereses norteamericanos, dijo Lugar en un discurso hace poco, la continuación de la política Bush plantea "graves riesgos para la seguridad nacional".
Los críticos de una retirada completa acusan a menudo que "los que la proponen simplemente no entienden las graves consecuencias de esta posición", dijo Wayne White, ex subdirector de la división Próximo Oriente, de la Oficina de Investigación e Inteligencia del Departamento de Estado. "Desgraciadamente, la mayoría de nosotros somos gatos viejos en Oriente Medio y entendemos demasiado bien las consecuencias".
White es uno de los muchos expertos en Oriente Medio que cree que Estados Unidos debería marcharse de Iraq más pronto que tarde, pero difiere en cuánto a cuándo, cómo y qué ocurrirá después. La mayoría está de acuerdo en que una ocupación de al-Qaeda o iraní sería poco probable, y dicen que Washington debería incentivar su diplomacia regional, ejerciendo más presión en actores regionales como Arabia Saudí para que asuman responsabilidad por lo que está pasando en sus patios traseros.
Muchos expertos regionales dentro y fuera del gobierno observan que mientras haya posibilidades verdaderamente horrendas, es imposible predecir qué ocurrirá en Iraq, con o sin tropas norteamericanas.
"Digamos que los chiíes empujan a los sunníes hacia Anbar", dijo un experto sobre el escenario de juego de guerra de Anderson. "Bueno, ¿qué significa eso realmente? ¿Cuántos miles de personas van a morir antes de que los sunníes supervivientes lleguen a Anbar?" Puso en duda que resultado semejante sea aceptable para la opinión pública norteamericana partidaria de la retirada.
White, hablando en un simposio reciente sobre Iraq, abordó la posibilidad de las desagradables consecuencias de la retirada parafraseando la famosa declaración de Winston Churchill sobre la democracia. "Creo que retirarse de Iraq es la peor opción posible, excepto todas las demás".

27 de julio de 2007
17 de julio de 2007
©washington post
©traducción mQh
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