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los hijos de los presos


El abandono de los hijos de los presos. Los niños huérfanos de la delincuencia.
[Gustavo Villarrubia] Chile. El hacinamiento en las cárceles es un flagelo ya conocido y desde hace muchos años. También lo es el explosivo aumento de mujeres condenadas, principalmente por el incremento del narcotráfico. Pero nadie habla ni se ocupa de los hijos del 40% de los reos -hombres y mujeres- que tienen niños menores de edad. En su gran mayoría estos chicos quedan en una situación de extrema vulnerabilidad. Más de 30 mil niños en Chile están en esa condición, invisibles para el Estado y sus instituciones, lo que vulnera la Constitución y convenios internacionales. Conozca algunas de sus historias. Estos son los niños que nadie quiere ver.
Son las cinco de la madrugada. Varios carros de la PDI salen desde el cuartel de la Brigada de Investigación Criminal en la Población José María Caro (Lo Espejo). Los detectives llevan órdenes de detención pendientes de diferentes tribunales. Uno de los carros se dirige a la calle Buena Ventura de la Población La Victoria (Pedro Aguirre Cerda). Allí vive Yarella Balladares Gutiérrez (23 años) junto a sus dos hijas, de 1 y 6 años, quien tiene dos órdenes de detención pendientes: una del 4º juzgado del Crimen de San Miguel y otra del Juzgado de Garantía de Puente Alto.
Yarella se despierta con la irrupción de los policías, quienes la instan a vestirse, indicándole que debe acompañarlos a la unidad. Sus dos hijas duermen: no se han enterado de que su madre está a punto de abandonarlas.

-Tengo a mis dos hijas en el cuarto de al lado y no tengo con quien dejarlas, ¿puedo llevarlas conmigo? -le pregunta Yarella a la joven policía que espera a que se vista.
-No, no pueden ir con usted. La orden de detención es contra usted, no contra sus hijas. Vea si las deja con algún familiar -responde secamente la detective.

Desde que su pareja cayó preso en diciembre del 2010, acusado de un robo con intimidación, Yarella vive sola con sus dos pequeñas hijas. Su familia más cercana vive al otro lado de Santiago.

-Puedo llamar a mi madre, pero como vive en el paradero 26 de Vicuña Mackenna se tardará como una hora en llegar -le dice Yarella en tono suplicante a la detective.

De nada valdrá su tono ni sus ojos húmedos y el temblor que se percibe en sus manos. La respuesta es que los policías no pueden esperar tanto tiempo, por lo que debe buscar la forma de dejar a sus hijas con alguna vecina hasta que llegue su madre. Eso es exactamente lo que hace Yarella bajo la atenta mirada de la detective.
La prisa que exhibe la policía al salir de la casa de la detenida se acaba en el mismo momento en que llegan al cuartel policial. Yarella debe ser puesta a disposición de los tribunales, pero transcurren las horas y la espera continúa. Recién a las 11:20 la llevan a los juzgados de Puente Alto. Pero antes deberán hacer un desvío hacia la comisaría de esa comuna, ya que en el camino los policías se percatan de que se les había olvidado el procedimiento de tomarle las huellas a la detenida.
Casi siete horas han pasado desde que Yarella fuera detenida, cuando su madre, que persigue en un taxi a los detectives de la PDI que llevan a su hija, se baja del auto en la comisaría de Puente Alto y comienza a buscarla con visible agitación. Y se entiende: la mujer lleva a su pequeña nieta en brazos ya que ésta sólo se alimenta de pecho y desde que su madre salió del hogar en calidad de detenida, no ha sido amamantada.
Tras un breve diálogo, los policías permiten que Yarella le de pecho a su hija y luego las vuelven a separar. Ahora emprenden rumbo a los tribunales.
Media hora después de llegar a juzgados, el juez deja nula una de las órdenes de detención, pero dictamina que la segunda debe ser ejecutoriada por quebramiento de condena. La decisión del juez significa que Yanella deberá ser encarcelada 41 días.
Durante la audiencia, la pequeña hija de Yarella ha permanecido en absoluta calma en brazos de su abuela. Ajena a todo lo que está ocurriendo a su alrededor. Pero justo en el momento en que su madre comienza a salir de la sala de audiencias rumbo a la prisión, la pequeña comienza a llorar. Y a gritos.

Los Niños Invisibles
Con la entrada en vigencia en todo el territorio nacional de la Reforma Procesal Penal, el número de personas encarceladas tuvo un fuerte aumento. Un flujo que no ha cesado y que se ve tristemente graficado con el primer puesto de Chile en el ranking de los países con más presos en Sudámerica en proporción a sus habitantes. Otro de los índices que ha ido en alza constante es el aumento de mujeres encarceladas.
Según cifras de 2008 entregadas por Gendarmería, un 68,6% de los hombres y un 89,7% de las mujeres privadas de libertad declaraban tener hijos. De todos ellos, un 40% declaraba tener hijos menores de 18 años, con un promedio de dos hijos por hombre encarcelado y tres hijos para las privadas de libertad de sexo femenino.
De acuerdo con las cifras que expone el libro ‘Estrategia de apoyo integral a niños y niñas de familias con adultos privados de libertad’, editado por el Programa Abriendo Camino, a diciembre de 2010 existían 4.577 mujeres y 46.864 hombres privados de libertad en medio cerrado, por lo que se podría estimar que actualmente existen en Chile unos 30.646 menores de edad que son hijos de personas encarceladas.
¿En qué situación quedan estos niños? ¿Existen políticas del Estado que garanticen su protección, como lo estipula la Constitución? CIPER investigó en el área judicial para saber si existe algún grado de coordinación entre las diferentes instituciones que intervienen en el arresto de un padre o madre de familia –policías, fiscales, defensoría, jueces y también presos-, para intentar a lo menos disminuir los riesgos en la vulneración de derechos de los niños.
Después de haber sido testigos de la detención de Yarella, madre de dos hijas pequeñas, hablamos con un subprefecto de la PDI para saber si existía algún protocolo de cómo actuar en los casos de detención de adultos que son responsables de niños menores que quedan solos ante el arresto de la persona a su cargo. El subprefecto pidió reserva de su identidad y contó a CIPER que, si bien no existe ningún reglamento interno de cómo actuar en caso de que la persona detenida tenga hijos pequeños, los policías por sentido común facilitan incluso el teléfono personal para que se llame a algún familiar o vecino que se haga cargo de los menores.
Esa actitud, que no está escrita en ningún protocolo interno, dependerá por cierto de las condiciones en que se realiza el arresto. Porque si la diligencia se produce en un clima de tensión, confrontación o incluso con algún asomo de oposición violenta, todo diálogo se anula. Incluso la preocupación por los menores que quedarán abandonados.

-Esa es una de las cosas más difíciles que me toca enfrentar en este trabajo. Sobre todo cuando te toca detener a una mujer que es madre y que debe dejar solos a sus hijos. Hay que separarlos y dejar a los niños con un familiar o vecino o incluso en la comisaría de menores de Carabineros… Son los pequeños los que más sufren. Sin tener ninguna culpa en el delito que han cometido sus padres deben pasar por estas situaciones -afirma el subcomisario.

Este avezado policía recuerda uno de los episodios más duros que le tocó vivir relacionado con la indefensión en que quedan los niños:

-Fue durante unas detenciones que hicimos para un 11 de septiembre. Metimos a varias personas a un carro policial y se dio la orden de salir rápidamente del lugar porque estábamos siendo agredidos. Cuando el carro iba en marcha, mire para atrás y vi a un cabro chico de no más de 5 o 6 años corriendo por el medio de la calle, en medio de una lluvia de piedras que era arrojada contra el carro policial, llorando y gritando "¡papá!, ¡papá!". Y nosotros sin posibilidad de detenernos porque éramos muy pocos en el carro y no teníamos apoyo…

Con sus años de experiencia, este subcomisario de la PDI afirma que la preocupación por los niños que quedan solos producto de la delincuencia es una política inexistente y que urge poner en marcha. Afirma que para que sea realmente eficaz, sus directrices deben venir de las jefaturas, a objeto de crear condiciones que permitan mitigar al menos en parte el trauma que provoca en los niños el momento en que se detiene a sus padres y se les separa de ellos.
En el recorrido que hizo CIPER por distintas unidades policiales, pudimos constatar los dichos del subcomisario de la PDI: la humanidad de los policías prima por encima de un protocolo escrito inexistente. Pero también fuimos testigos de otros episodios en donde las ansias de policías novatos por obtener resultados los hizo olvidar la mínima preocupación por los menores involucrados, vulnerando sus derechos más básicos.

La Abuela
Ingrid Montoya Orellana (29 años), está nerviosa. Son las 11:27 y espera desde hace más de media hora que llegue su madre a la sala de visitas del Centro Penitenciario Femenino (CPF) de Santiago. No se trata de una hija dependiente. Su ansiedad se acrecienta porque lo que de verdad espera es a sus hijos, quienes vienen de la mano de su progenitora a visitarla.

-Normalmente mi madre llega a tiempo, pero cuando se retrasa me dan muchos nervios pensando que tal vez no va a venir… Y es que lo que más se sufre aquí es por no poder estar con los hijos. Cuando se está afuera una no piensa así… Yo vivía como si toda la vida estaría con mis hijos. ¡Pensaba que jamás me podían separar de ellos! –dice Ingrid.

Seis meses han transcurrido desde que Ingrid fuera arrestada tras ser acusada por infracción a la Ley de Drogas junto a su pareja. Aún quedan 20 días para que finalice la investigación solicitada por la fiscalía. Es "primeriza", una condición que alimenta su confianza de que el juez tendrá en consideración su historia pasada y la dejara en libertad. Así, podría volver a su casa con sus dos hijos menores, ahora a cargo de su madre.
Desde el día del arresto de Ingrid, sus niños R.J.M (14 años) y E.J.M (3 años) están con su abuela, Ingrid Orellana, quien debió hacerse cargo de los nietos a pesar de no tener trabajo fijo y de estar afectada por varios problemas de salud.

-Yo estaba durmiendo cuando como a las cinco de la mañana me suena el teléfono… Cuando atiendo me dicen que están llamando de la Comisaría de Antinarcóticos de la PDI de Maipú y que tengo que ir a buscar a mis nietos porque los padres han sido detenidos por tráfico de drogas… Dijeron que tenía una hora para llegar o los mandaban a un centro del Sename. Imagínese lo que fue para mí, me puse súper nerviosa, me levante rápido y me puse a llamar a mi hija. Tenía el teléfono apagado. Después llame a su pareja y también tenía el teléfono apagado, así que empecé a creer que era verdad. Salí a la calle y me puse a buscar un taxi, y cuando encontré uno, ya no sabía dónde tenía que ir. Fíjese que yo vivo en Conchalí, y lo único que me acordaba era que me habían dicho que me llamaban de Maipú -cuenta Ingrid Orellana.

Ingrid tuvo suerte. Porque a esa hora de la madrugada se encontró con un taxista que decidió ayudarla y se puso a llamar por teléfono hasta obtener la información del lugar donde estaba detenida su hija.

-Cuando llegué, me hicieron pasar a una sala donde estaba mi hija esposada de manos y pies, y al lado, mi nietita…, asustada, ya sin lágrimas de tanto que había llorado. Le pregunté por mi nieto y mi hija me dijo que se lo habían llevado, que no sabía donde estaba… Fui de inmediato a preguntarle al policía de la guardia dónde estaba mi nieto de 14 años. Me respondió de mala manera: "Está entregando la droga", diciendo además que esperara al oficial a cargo del procedimiento.

Ingrid Orellana debió esperar otra hora más, que le pareció eterna, hasta que vio llegar a su nieto escoltado por dos policías:

-Me contó que lo habían llevado con amenazas, pegándole y tirándole el pelo, mientras le exigían que entregara la droga que supuestamente tenía la pareja de mi hija cundo lo detuvieron… Estaba tan asustado que ni siquiera podía hablar. Lo único que decía era: "¡Le dispararon al Félix! ¡Le dispararon al Félix!".

Ese mismo día R.J.M. debió abandonar su colegio. Y ello porque su abuela se lo tuvo que llevar a vivir con ella muy lejos de la casa en la que vivía con su madre.

-Yo no tenía cómo llevarlo al colegio todos los días. Está muy lejos. Y, además, con qué… Ahora se pasa todo el día dentro de la casa, sin salir, sufre de insomnio, se despierta muchas veces por las noches, asustado. La pequeña retrocedió también ya que había dejado los pañales y ahora le he tenido que poner otra vez. Le cuesta comer y cuando se enoja por algo se pone a gritar llamando a su mamá.

"Patio Esperanza"
El relato de la abuela Ingrid Orellana cambia drásticamente apenas está frente a su hija. No quiere preocuparla. Pero a los pocos minutos queda en evidencia que ninguno de esos problemas es desconocido para la primeriza madre encarcelada. Muy pronto el grupo de prisioneras que la rodea está hablando del único y gran tema de las "primerizas" del "Patio Esperanza" del CPF: los hijos que tienen fuera de las gruesas paredes de la cárcel.
Una cuenta que le avisaron que su hijo de 14 años dejó embarazada a su polola; otra, que su hijo de 15 años dejó embarazada a su hermana de 13 años; y una tercera, que sus hijos mayores (17, 19 y 23 años) se cansaron de ser responsables del hermano menor de 6 años, porque no tienen con quien dejarlo cuando quieren salir de carrete y se lo entregaron a una tía con la que se lleva muy mal. Esta última presa está desesperada. A Ingrid le ha cambiado el rostro.

-Aquí estamos todas igual, yo nunca he tenido depresión en mi vida, pero estar aquí lejos de mis hijos y encerrada, me ha afectado mucho. El otro día le avisé a la gendarme de la enfermería que me sentía mal. Me pregunto por mis síntomas y me dijo que era una depresión, pero que no tenían nada que darme, que tenía que aguantar, no más.

Eso es lo que ha hecho Ingrid. Pero su rutina se ha transformado en otra cárcel:

-Paso la semana pensando sólo en los dos días que tengo de visita para poder ver a mis hijos… Pero a veces no sé qué es mejor, porque cuando se van, la pequeña se pone a llorar… ¡No quiere irse!… Las primeras tres visitas salió llorando con tanta pena que después me comentaron unos gendarmes que mi hija había hecho llorar a todos al verla salir así. Una aquí no sabe qué hacer: si decirle que no venga más o que siga viniendo. En realidad, no sé qué es mejor para ella. Tampoco tengo aquí con quién consultar sobre este problema. El primer mes yo no quise que la trajeran, pero después otra compañera de celda me dijo que estaba siendo egoísta, porque seguro que mi hija quería verme.
Cada vez que vienen sus hijas a visitarla, apenas termina la visita Ingrid estalla en llanto. Y el llanto dura varios días. Ricardo Hidalgo, asistente social de Gendarmería, sabe que el problema de los hijos que están fuera de las rejas es el gran problema de las presas. Y sus respuestas indican que no es Gendarmería la institución que está fallando, sino el sistema judicial y de encarcelación.

- ¿Qué pasa cuando llega una persona con hijos menores para ser internada en una unidad penal?
- Este no es un tema en que Gendarmería pueda hacer nada. Cuando un juez toma la decisión de condenar a la persona, uno entiende que ha ponderado todos los antecedentes. Lo único que hay es un programa de residencias transitorias para niños y niñas con sus madres privadas de libertad y que atiende, en la medida que el juez lo determine, a niños de hasta 2 años. Pero actualmente es hasta un año. Por orden del juez pueden estar dentro del penal en el CPF de Santiago, en la unidad de residencias transitorias, una sección de cunas que atiende a los bebes hasta 1 año. En este instante tenemos 43 niños ingresados en virtud de un convenio entre Gendarmería y el Sename.

Ricardo Hidalgo insiste en que no es la misión de Gendarmería "cuidar los hijos de quien llega a la cárcel en virtud de una orden judicial. No tenemos cómo hacerlo. Lo que se hace en los casos de urgencia es poner a la interna en contacto con quien corresponda. No existe un sistema preventivo que nos permita decir "¿dónde están tus hijos? ¿Hay que ir a buscarlos?". Lamentablemente, no es el rol de Gendarmería". Dicho eso, el funcionario toma aire y acota:

-Pero nosotros sabemos que el mayor drama de la gente que ingresa a la cárcel es la destrucción familiar.

Cuando Se Pierde la Esperanza
Este asistente social sabe bien a qué se refiere. Porque también conoce lo que se hace con los niños que son ubicados en la unidad de "residencia transitoria". Allí hay un equipo de profesionales de Gendarmería que los atienden y les proporcionan tratamiento psicológico. Una terapia de intervención orientada a mantener los lazos familiares. Allí también se preparará su salida. Hidalgo tiene claro que este es un problema del que "toda la sociedad debería hacerse cargo".

- ¿Qué cree usted que falla? ¿Por qué no se ha creado un sistema de protección para los niños que quedan a la deriva cuando sus padres son privados de libertad?
- A título personal le puedo decir que se debería tomar la delincuencia como un problema social y actuar preventivamente. Enfrentar la delincuencia pasa por prevención y para ello se debe trabajar con los niños desde temprana edad.
Efectivamente, si se comete un delito, hay que castigarlo. La delincuencia necesita encarcelamiento y mano dura. Es un discurso súper fuerte, pero hay que considerar también por qué se esta produciendo la delincuencia. Y claramente, más allá de las características de personalidad del sujeto, la delincuencia está asociada a factores sociales, a falta de control de interiorización de normas, de proyectos de vida. A crear expectativas sin tener posibilidades de concretarlas. Y entonces, allí pierdes la esperanza; y si pierdes la esperanza, es fácil desviarse.

-¿Existe algún programa de emergencia para las personas que caen presas y tienen hijos menores en la calle?
- No. Al menos de parte del Estado yo no conozco ningún programa que trabaje con los hijos de los imputados. Sería importante tener un programa así y tomar el problema desde el momento en que el juez dice "queda recluida por tanto tiempo" e inmediatamente hubiera la posibilidad de tomar a sus hijos menores y buscarles la mejor opción, primero en la familia directa y por ultimo en algún centro de atención. Y que existiera la posibilidad de que incluso frente a la presencia de problemas familiares generados por la reclusión de algún miembro, hubiera una actuación más amplia de atención a las familias. Eso sería actuar pensando que es el niño el más vulnerado.

41 Días Que Marcaron a un Niño
Un "programa de emergencia" como el que señala Hidalgo es lo que según Vivianne del Rosario Farias Aguilera hubiera salvado a su hijo de caer en la droga. Un adolescente que hoy está al servicio de un grupo de narcotraficantes de la población La Legua, en San Joaquín.
El 23 de noviembre de 2010, Vivianne fue detenida en su domicilio por una orden pendiente luego de ser acusada de hurto en un supermercado. La orden emanó del 8º Juzgado del Crimen de Santiago en 2007 y la condenaba a cumplir una pena de 45 días de reclusión nocturna.

-Fue hace tres años… Yo me había quedado sola con mis dos hijos, uno de 11 años y el otro de 13, y entré a robar comida a un supermercado. Me pillaron los guardias y me llevaron detenida. Quedé citada al tribunal y el día de la citación me presente con mis dos hijos. Al verlos, el juez me dijo que en consideración a ellos me iba a dar reclusión nocturna. Fue muy amable porque hasta me preguntó si tenía con quien dejarlos por las noches. Llamé a mi ex suegra y le pedí que se quedara con ellos. Y comencé a cumplir mi reclusión nocturna. Pero fui sólo dos días, porque al tercer día mi suegra me dijo que no se podía quedar más con los niños. Por miedo a que me volvieran a buscar, al principio pensé en cambiarme de departamento, pero con el paso del tiempo y como nadie vino, pensé que ya no me buscarían…

Vivianne se equivocó. En noviembre de 2010 la sacaron de su casa a las ocho de la mañana:

-Como no tenía con quién dejar a mi hijo A.E.F. (14 años), llamé a una amiga de la comuna de San Joaquín y le pregunté si lo podía recibir en su casa hasta que supiera qué iba a pasar conmigo. Me condenaron a 41 días de prisión. Fue suficiente para perder a mi hijo…

EL 5 de enero de 2011, cuando faltaba sólo un día para que Vivianne saliera en libertad, el menor A.E.F. fue detenido por Carabineros transportando medio kilo de cocaína. Según relató a los propios policías que lo detuvieron, le habían pagado 5 mil pesos por ir a entregar la droga a un tercer implicado en el centro de Santiago.

-¡Imagínese! Yo salgo de prisión y lo primero que hago es llamar a mi amiga desde un teléfono público para preguntarle por mi hijo… Y ella me dice que lo habían detenido la noche anterior con droga. Que aún estaba en una comisaría de Carabineros a la espera de que alguien lo fuera a buscar. ¡Casi me morí! También tuve mucho susto porque pensé que si yo iba a buscarlo, recién saliendo de la cárcel, me podían involucrar a mí con la droga… ¡Quién me iba a creer si estaba saliendo de la cárcel ese mismo día! Por eso le pedí a mi amiga que me hiciera el último favor, que lo fuera ella a buscar diciendo que yo estaba presa. Y se lo entregaron.

Vivianne sólo alcanzó a tener unas pocas horas de felicidad tras recuperar la libertad y a su hijo:

-Ya no he podido hacer nada con mi hijo… No ha querido ni he podido obligarlo a venirse a vivir conmigo. No quiere estudiar. Me dice que le pagan por estar de soplón de unos narcos de La Legua y que como es menor, a él no le pasará nada si lo detienen los ratis. Anda con ropa nueva que yo no podría comprarle, porque cuando salí encontré un trabajo en una zapatería pero solo me pagan 4.500 pesos por día: justo para el arriendo de una pieza y la comida… Mi otro hijo también se me fue, pero de ése no sé dónde está ni cómo buscarlo.

Expuestos a Múltiples Abusos
Lo que ocurrió con los hijos de Vivianne y de tantas otras presas no es noticia. Tampoco un problema que tenga espacio en una política pública, a pesar de todas las señales de alerta que inundan el sistema judicial y carcelario del país. Alertas que conoce bien Edith Martino, quien lleva más de 10 años trabajando con hijos de reclusos en la Fundación Paternitas.

"Todos los niños que llegan a nuestros hogares lo hacen en virtud de una orden judicial de vulneración de sus derechos. Lo que indica que el niño que nos llega a la residencia no sólo trae la carga de haber sido separado de su padre o de su madre -lo que ya lo traumatizó-, sino que trae consigo otros graves daños", dice Martino.

- ¿A qué situaciones o graves problemas se refiere?
- Para que se haga una idea, el 90 % de los niños que nos llegan fueron abusados sexualmente. Y digo esto con una tremenda crítica a los proyectos ambulatorios que existen. ¡Qué se saca con tener las OPD (Oficina de Protección de Derechos Infanto-Juveniles), los DAM (Programa de Diagnóstico Ambulatorio) los PRM (Programa de Protección Especializado en Maltrato y Abuso Sexual Infantil), si ahí no se detectó ni se dio la voz de alarma sobre lo que les pasaba! Esos proyectos están para eso, para prevenir antes de que el niño pase por todo eso. Desgraciadamente, llegan a las residencias abusados, abandonados, entonces uno tiene que hacer el trabajo de nuevo. ¡Cómo puede ser que para empezar el tratamiento reparatorio de un niño abusado sexualmente o violado, el trámite se demore más de un año! ¿No es eso violentar nuevamente al niño? ¿No es violarle sus derechos en lo más íntimo?

-¿Por qué ocurre esa demora casi criminal?
- Porque los proyectos no dan abasto. Es imposible que para esta comuna donde se encuentra nuestro centro (Puente Alto) haya solo un centro de reparación de maltrato y abuso. Y que además este centro -"Santa Maria Goretti"- no sólo se encargue de los niños abusados de esta comuna, sino que también tenga a su cargo San José de Maipo y Pirque, con solo 75 cupos. Piense que estamos hablando de una gran densidad de población. Y somos un reducido número de profesionales, en su mayoría recién egresados, con poca experiencia. Cuando nos llega un niño, éste tarda en darnos su confianza, y cuando descubrimos que fue abusado, uno tiene que inmediatamente dar aviso. Y es ahí donde empieza el tiempo de espera por la vacante. ¡Hoy tenemos lista de espera de hasta 18 meses! Y cuando ya ha pasado más de un año y se empieza el tratamiento, se le hace revivir al niño todo el trauma.

- ¿Cuentan con profesionales idóneos para ese tipo de tratamiento, difícil y de gran urgencia?
- Aparte del desfase en que se inicia el tratamiento, la atención de reparación queda a cargo de los profesionales que tiene el Centro Santa María Goretti, que son muy jóvenes. Y para este tipo de reparación se necesita experiencia. Para que un niño llegue a contarnos que fue abusado, se necesita mucha confianza, mucho trato anterior. Una de las cosas que sabemos es que para tratar con este tipo de niños el equipo debe ser ante todo muy humano y afiatado, donde todos -hasta el gato- estén en la misma línea. Aquí la mentira está castigada, empezando por nosotros: tampoco podemos mentir.

- ¿Por qué hace hincapié en la mentira?
- Por la violencia que representa cada una de las mentiras que estos niños han vivido. Además de la violencia que han visto en sus casas, la que nos entregan los medios de comunicación, la violencia que está viviendo el país. Ellos vienen de ambientes tremendamente violentos. Ahora, uno trabaja con las consecuencias, las causas están más atrás, el problema comienza con la detención del padre o la madre, no uno o dos años después, cuando el niño ya está con problemas psicológicos e incluso psiquiátricos.

- ¿Por qué cree usted que no se construye ese sistema de protección y reparación si su carencia es tan evidente en sus efectos nefastos?
- Nosotros hemos estado en varios seminarios exponiendo esta problemática. Hemos estado hablando y exponiendo los problemas en el Ministerio del Interior, con la Primera Dama, y no solo en este gobierno, antes también, pero hasta ahora no se nos escucha. A nadie le interesan realmente los derechos de estos niños, Chile firmó el Convenio Internacional de los Derechos de los Niños, pero eso es una gran mentira. ¿Se imagina cómo sería de diferente si cuando un hombre o mujer caen presos nos preocupáramos de saber cuántos hijos menores tienen y empezar desde ahí el trabajo?

Si se hiciera lo que tanto preocupa a Edith Martino, como a otros de los profesionales y protagonistas de este problema entrevistados por CIPER durante esta investigación, se evitarían casos como el de los mellizos V.S. (7 años) quienes ingresaron a Paternitas derivados del Juzgado de Familia de Puente Alto. Los hermanos permanecieron casi dos años al cuidado de su abuela después que su madre y padre fueran encarcelados por infracción a la Ley de Drogas, robo e infracción a la Ley de Armas.
Los mellizos tenían asistencia regular al colegio y mantenían un buen rendimiento escolar, además de presentarse aseados y observar buen comportamiento, según relato a CIPER una de sus profesoras del Colegio San Mateo. Lo único que llamaba la atención era que casi no se juntaban con sus compañeros, al punto que cuando se acercaban mucho a otros niños se ponían muy nerviosos.
Hasta que un día sus profesores fueron alertados por vecinos que los dos hermanos estaban siendo usados por su abuela para la venta y tráfico de drogas.

De inmediato se hizo la denuncia y en la investigación que se llevó a cabo descubrieron que los mellizos de 7 años vivían en un submundo de violencia y riesgo social. Los dejaban solos en la casa, expuestos a múltiples situaciones de riesgo, como consumo de drogas y agresión sexual. Incluso les hacían dormir en una misma cama donde ocultaban bolsas de drogas. Los niños tenían la orden de que, en caso de que irrumpiera la policía, no debían moverse de la cama para evitar que descubrieran la droga.
27 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©ciper chile

el infierno a la vista de los jueces


La última medida de prueba de la causa Díaz Bessone se produjo ayer por la mañana, con una inspección ocular que se completó con los testimonios in situ de quienes estuvieron detenidos clandestinamente. Díaz Bessone volvió a ampliar indagatoria.
Argentina. La última medida de prueba en la causa Díaz Bessone fue el recorrido que se hizo ayer por el Servicio de Informaciones, en San Lorenzo y Dorrego, donde funcionó el centro clandestino de detención que fue el epicentro de la represión ilegal en la zona. Los testigos caminaron por los diferentes sectores del edificio, para mostrar qué ocurría en cada uno de los lugares. El encargado de guiar la recorrida de los jueces Otmar Paulucci, Jorge Venegas Echagüe y Beatriz Barabani fue el sobreviviente Carlos Pérez Risso, uno de los testigos de la causa. En tanto, Laura Ferrer Varela dio precisiones sobre lo que ocurría en el sector conocido como el sótano en 1977. Liliana Gómez y Marta Bertolino también detallaron cómo se disponían los lugares de tortura y de detención en 1976. A la tarde, en la sala de audiencias, Ramón Genaro Díaz Bessone volvió a ampliar indagatoria.
Ante una pregunta de Venegas Echagüe, el ex jefe del Comando del II Cuerpo de Ejército afirmó: "De acuerdo al plan de guerra, se prescribía el intercambio de información. Cuando la policía detenía a una persona que pudiera tener vínculos con la actividad de las organizaciones armadas revolucionarias, colaboradores encubiertos o abiertos, si la persona detenida hubiera sido un personaje importante o interesante para someterlo a interrogatorio, el Ejército la requería. Si era un perejil se la dejaban a la policía. Tenía que ver con el grado de peligrosidad". Los que eran derivados al Ejército, tenían pocas posibilidades de sobrevivir.
El recorrido fue ofrecido por la querella, y también participaron Azucena Solana, Alfredo Vivono y José Aloisio, que volvió al lugar de los hechos por primera vez. Así, "el tribunal tuvo finalmente la posibilidad de ver el lugar donde ocurrieron los hechos que se investigan luego de escuchar a casi 200 testigos", afirmó la abogada querellante Gabriela Durruty, que representa a una parte de los sobrevivientes. "Las dimensiones del lugar dan cuenta de la imposibilidad de permanecer siquiera un segundo allí sin saber lo que ocurría en ese centro de exterminio", agregó la profesional, quien consideró que la medida "fue altamente positiva, se cumplieron los objetivos que nos planteamos como querella al pedir la medida. Fue el broche ideal de la producción de la copiosa prueba".
Una vez en la sala de audiencias, se proyectó el recorrido en la sala para que pudieran verlo los seis imputados. A las 14.30, cuando se reanudó la audiencia, Díaz Bessone volvió a ejercer su derecho al descargo. En primer lugar, quiso desmentir a uno de los testigos. "Pérez Risso dijo que una vez por semana personal del Comando del II Cuerpo visitaba el Servicio de Informaciones. Pérez Risso fue detenido por la policía después de mi cese como comandante del II cuerpo, por lo que ignoro lo que pasó. Durante su gestión, por orden de él, su personal no visitó el Servicio de Informaciones. Desconozco lo que ocurrió luego del 12 de octubre de 1976", dijo el principal imputado en la causa, que debe responder por privaciones ilegítimas de la libertad, torturas y homicidios.
Díaz Bessone también apuntó contra Marta Bertolino. "La señora está confundida o miente. Ella afirmó que un militar de alto rango le explicó los niveles de tortura y le pidió que colaborara. En el Ejército argentino jamás se da el grado de comandante, que es un cargo", dijo el militar.
La audiencia terminó con un incidente planteado por Germán Artola, defensor de Mario Marcote, José Scortecchini y Ramón Vergara. El abogado se opuso a la incorporación por lectura de los testimonios de personas fallecidas durante la tramitación del juicio, con el argumento de que los imputados no pudieron ejercer el control de prueba. La respuesta de Durruty fue que los efectos de la demora del Estado en los juicios por delitos de lesa humanidad no debe redundar en un perjuicio para las víctimas.
27 de julio de 2011
©rosario 12

ultraderecha se despega de terrorista


Los ultras de Europa viven la masacre de Oslo como un retroceso en su legitimación. La ultraderecha europea niega todo vínculo ideológico con el asesino noruego. Sin embargo, su xenofobia, islamofobia y antisemitismo son un núcleo central y persistente de sus programas electorales y de su éxito reciente.
[Eduardo Febbro] París, Francia. La esfera de las ultraderechas europeas trata de alejarse lo más posible del extremista noruego Anders Behring Breivik. Declaraciones oficiales de sus dirigentes, comentarios en páginas de Internet de los ultras, los blogs y en Twitter muestran que la euro extrema derecha asimila el atentado de Breivik como un desastre para sí misma. En pleno proceso de normalización en casi toda la Europa occidental, la ultraderecha niega todo vínculo ideológico con el asesino noruego. El Frente Nacional francés (FN), el Partido del Progreso noruego (FrP), el Partido de la Libertad de Holanda (PVV) o la formación extremista flamenca de Bélgica, Vlaams Belang, todos se colocaron la corona de santos. Sin embargo, sus discursos xenófobos, el desprecio militante contra los extranjeros, su islamofobia, su antisemitismo y sus ataques frontales y reiterados contra el modelo de sociedades multiculturales son un núcleo central y persistente de sus programas electorales.
En los últimos 20 años, y con esos enunciados como bandera, los movimientos de extrema derecha pasaron de electorados confidenciales a obtener resultados contundentes en las urnas. Ello los llevó a maquillar las frases, a moderar las intervenciones, a intercambiar el antisemitismo por la islamofobia, a sacar de escena las cabezas rapadas y las camisas negras. Los ultras se adecentaron al ritmo de las conquistas electorales, sin abandonar por ello su credo fundador. El atentado del ultra noruego los obliga hoy a desmarcarse de un acto descabellado cuya fuente ideológica es tanto la extrema derecha europea como la norteamericana.
La putrefacción ideológica de Europa llevó a la muerte en masa al peor estilo de Al Qaida. Esa corriente islamófoba, antiinmigración, nacionalista y localista sobrepasa en mucho el contenedor de la extrema derecha. Como lo recuerda en las páginas del diario Libération el historiador y especialista de la extrema derecha Laurent Lebourg, "la islamofobia es una ideología de masa que impregna lentamente la sociedad". En Francia, el Movimiento contra el Racismo y por la Igualdad de los Pueblos (MRAP) así como el Partido Socialista apuntaron hacia la responsabilidad de las extremas populistas y xenófobas. El MRAP escribió: "En toda Europa, los partidos populistas y las extremas derechas –Frente Nacional en Francia, Partido del Progreso en Noruega, los demócratas suecos, el Partido del Pueblo de Dinamarca (PPD), el Jobbik de Hungría–, sin olvidar la extrema derecha que es la derecha popular de la UMP –un ala del partido presidencial de Sarkozy–, tienen una gran responsabilidad en el clima envenenado que pesa sobre todo el continente". Diputados y ministros pertenecientes a la llamada derecha popular –la corriente más dura– salieron a impugnar ese link entre ellos y el terrorismo blanco encarnado por Anders Behring Breivik. La casi totalidad de las ultraderechas del Viejo Continente retrataron a Breivik como un "psicópata" o un "enfermo" sin relación alguna con ellas. Los ultra se mueven en todas las direcciones para desarmar la amalgama entre ellos y el asesino noruego. Filip Dewinter, uno de los dirigentes del partido extremista belga Vlaams Belang, dijo que "el intento de comprometer a los partidos de la derecha con semejante gente" era una "tradición". Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional francés, alegó que se buscaba "crear confusión en los espíritus". El diputado europeo Bruno Gollnisch, uno de los miembros del buró político del Frente Nacional, no pudo esconder su armadura ideológica. En una detallada argumentación publicada en su blog Gollnisch escribió: "La verdad es que no podría existir una responsabilidad colectiva. Un asesino no compromete más que a sus cómplices y a sí mismo". De paso, el eurodiputado de la extrema derecha olvidó expresar el más mínimo sentimiento por las víctimas del atentado.
Las ideas de esos movimientos son, no obstante, claras y sin discusión sobre su permanencia histórica. Entrevistado por el semanario L’Express, el sociólogo Yannick Cahuzac, especialista de la extrema derecha, explicó que las euro extremas derechas buscan darle un carácter "psicológico al caso con el objetivo de despolitizar el acto". El historiador de las ideas y politólogo francés Stéphane François recordó que el Partido del Progreso (FrP noruego) es "uno de los partidos populistas nórdicos que sirvieron de modelo al Frente Nacional anhelado por Marine Le Pen". El discurso contra el Islam y la deslegitimización de la sociedad multicultural son uno de los hilos conductores de las expresiones políticas europeas, incluso las que están en el poder.
La idea de que el Islam en particular y los extranjeros en general son "invasores" fue legitimada por casi todo el espectro político de la derecha populista y cierta izquierda laica. Entre octubre de 2010 y febrero pasado, el primer ministro británico, David Cameron, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, enterraron sucesivamente la alternativa del multiculturalismo, es decir, la coexistencia de culturas y confesiones distintas. Merkel y Sarkozy estimaron que el multiculturalismo había sido un "fracaso". Cameron, a su vez, declaró que "el multiculturalismo condujo a que haya comunidades que vivan aisladas las unas de las otras. Esas sociedades paralelas no se desarrollan según nuestros valores. No supimos darles una visión de lo que es nuestra sociedad". Merkel había consagrado el fracaso del modelo multicultural con frases no muy alejadas de las que usó el asesino noruego: "Nos sentimos ligados a los valores cristianos. Quien no acepta esto no tiene un lugar aquí". El lector no europeo sufriría un paro cardíaco leyendo la síntesis de declaraciones excremenciales contra el Islam o los extranjeros que salieron de los labios de los grandes dirigentes europeos en los últimos años. La burbuja de la extrema derecha se arraigó en el corazón de la socialdemocracia del Viejo Continente. Una vez más, tal como lo detalló en el diario Libération el historiador Laurent Lebourg, al evocar la forma en que se presenta a los extranjeros, las responsabilidades exceden en mucho los límites de la extrema derecha y abarcan a todo el sistema democrático, a los medios y a los intelectuales, incluidos los llamados progresistas. "La terminología utilizada en Francia evoca sin cesar y en grados distintos la invasión, la colonización, etc. (por los extranjeros). A partir del momento en que a la gente se le sugiere sin descanso que están invadidos, es lógico que, al cabo de un momento, esto arme a ciertas personas."
27 de julio de 2011
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demente y paranoico


"Breivik se cree un guerrero".
[Tony Paterson y Jerome Taylor] Oslo. Noruega. El asesino autoconfeso Anders Breivik probablemente sea demente y se ve a sí mismo como un guerrero heroico que ha lanzado una guerra que está destinada a durar por lo menos 60 años, dijo su abogado ayer. Las perturbadoras revelaciones sobre el granjero de 32 años de edad, quien mató a 76 personas en dos atentados con bomba y disparos el viernes, llegó cuando los fiscales decían que pensaban acusarlo de crímenes contra la humanidad para asegurarse de que pasara el máximo de tiempo en prisión.
A medida que surgían nuevos detalles sobre el estado mental del asesino, ayer la policía dio a conocer oficialmente los primeros cuatro nombres de aquellos muertos (foto). Los medios noruegos ya nombraron a unas 33 víctimas en los últimos cinco días. Geir Lippestad, su abogado, dio ayer un relato gráfico del estado mental de Breivik y dijo que la mayor parte de la evidencia que presentó hasta ahora sugiere que está demente. "Es una persona muy fría", dijo Lippestad en una entrevista con periodistas. "Hasta ahora, todo el caso indica que es demente, aunque los informes médicos deben confirmar esto."
El abogado dijo que Breivik parecía sufrir de delirios paranoicos y le había dicho que creía que sería torturado mientras estuviera detenido por la policía noruega. Dijo que había tomado drogas antes de llevar a cabo la masacre para poder mantener la calma. Las fotografías de Breivik de cuando iba a enfrentarse con el juez para un interrogatorio preliminar el lunes lo mostraba casi sonriendo con satisfacción, mientras era conducido en un patrullero.
Lippestad dijo que su extraña reacción era porque Breivik pensaba que estaba en una misión. "Se ve a sí mismo como un guerrero y está orgulloso de eso. Piensa que comenzó una guerra que durará por lo menos 60 años", les dijo a los periodistas. "No sólo odia al Partido Laborista; odia a cualquiera que sea democrático, al mundo occidental y a todo aquel que no sea extremista." Actualmente acusado de cometer actos de terrorismo, Breivik podría enfrentarse a un máximo de 21 años en prisión si es condenado. Pero Christian Hatlo, el fiscal estatal, dijo que la fiscalía trataría de acusar a Breivik por crímenes contra la humanidad, a los que le corresponden un máximo de 30 años.
El delito fue reconocido por la ley noruega recién en 2008 e incluye la persecución de individuos por sus creencias políticas. Hatlo dijo que el cargo podría aplicarse a Breivik, ya que la mayoría de sus víctimas eran miembros de la organización juvenil del Partido Laborista noruego. Breivik afirmó durante el interrogatorio policial que había elegido al Partido Laborista porque es una organización que promovía el multiculturalismo y la tolerancia religiosa que él detestaba tan virulentamente. El lunes confesó haber cometido la masacre en el campo en la isla de Utoya, pero se declaró inocente, afirmando que había actuado para salvar a Europa de la "dominación musulmana". Breivik pidió tener acceso a Internet para poder revisar su manifiesto de 1518 páginas, según los medios noruegos, pero el pedido le fue negado. También le preguntó a su abogado a cuánta gente había matado, pero Lippestad declinó contestarle.
Breivik le dijo también a su abogado que había otras dos células que debían llevar a cabo ataques similares en Noruega y otras en el resto de Europa.
[Traducción de Celita Doyhambéhère.]
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abusaba de niña apropiada


Piden indagar a Eduardo Ruffo por sus abusos sexuales a la niña de la que se apropió. El fiscal Federico Delgado señaló que el ex agente de inteligencia sometió a Carla Artés Company con la misma "lógica" que torturaba. "Las agresiones sexuales tienen un rasgo de autonomía de un grado tan intenso que exige un significado jurídico puntual", argumentó.
[Irina Hauser] Argentina. El 19 de agosto del año pasado, después de dar su testimonio en el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Automotores Orletti, Carla Artés Company dijo que era "reparador" haber comprobado que su apropiador, el parapolicial Eduardo Ruffo, no había podido sostenerle la mirada durante la audiencia. Ese día Carla reconstruyó su secuestro en 1976 junto a su madre, Graciela Rutila, en aquel centro clandestino de donde Ruffo se la llevó cuando tenía un año, y pudo agregar retazos y flashes de la niñez que vivió cautiva del represor y su mujer, hasta que recuperó su identidad a los diez años, tras la intensa búsqueda de su abuela Sacha. Ante el tribunal oral se animó a contar que Ruffo había abusado sexualmente de ella, por lo menos desde los tres o cuatro años. Su relato, uno de los momentos más impactantes del juicio, fue rescatado por el fiscal Federico Delgado, quien reclamó que el ex agente de inteligencia sea indagado específicamente por las "agresiones sexuales" que, entiende, "constituyen una suerte de patrón" de "esa sustancia general que era aplicación del terror".
"Las causas en las que se investiga la comisión de delitos de lesa humanidad, revelan con nitidez que el terror radicó en la negación del otro no sólo en términos físicos, sino también mediante la colonización de su subjetividad a través de la despersonalización; es decir objetualizando a los sujetos, reduciéndolos a una cosa", explica el dictamen de Delgado, al que accedió Página/12. "La violación constituye un rasgo distintivo de esa lógica represiva y, en consecuencia, desde nuestra mirada debe tener una respuesta autónoma desde el sistema judicial estatal", advierte, al argumentar el pedido de indagatoria, que deberá analizar el juez federal Daniel Rafecas. Según Delgado, las "agresiones sexuales" deben tener un tratamiento específico en las causas por crímenes dictatoriales.
Los padres de Carla eran militantes populares que recorrían el continente luchando contra las dictaduras. Ella nació en Perú, el 28 de junio de 1975. Su papá fue asesinado en Bolivia por la dictadura de Hugo Banzer. Allí se fue con su mamá, detenida tras apoyar una huelga de mineros en Oruro. Ambas fueron trasladadas a la Argentina como parte del Plan Cóndor y llevadas al centro clandestino Automotores Orletti. Carla fue apropiada por Ruffo cuando tenía un año y tres meses. "Debo suponer que la persona que me llevó debe ser la misma que asesinó a mi madre", dijo en el juicio donde Ruffo terminó condenado a 25 años de prisión por torturas y desapariciones. Entonces recordó algunos rostros de la banda de Gordon a quienes había visto alguna vez con su apropiador, describió los sitios donde vivieron y el modo en que el represor trató de ocultarse cuando la Justicia lo buscaba después del regreso de la democracia.
Carla amplió en la fiscalía de Delgado su relato sobre las situaciones de abuso sexual a las que la sometía Ruffo. Ella sitúa esos recuerdos desde los tres y cuatro años en adelante. Con trabajo terapéutico, contó, pudo recordar que "el espacio de la ducha era donde Ruffo" la "asaltaba". "Era él siempre quien quería bañarme a mí (...) los asaltos eran básicamente manoseos", describió. También recordó una época, cuando dejó de compartir la habitación con Alejandro, su hermano de crianza, en que "las visitas de este señor se hicieron más frecuentes" con la excusa de que "tenía que darle las buenas noches a la nena y las buenas noches eran manoseos, toqueteos, restregarse". "Durante muchos años después recordé su cara encima de la mía, sobre todo durante las noches", dijo. Pero señaló que "la peor época" fue "cuando nos pusimos prófugos". Por un período incluso vivió sola con él, mientras Alejandro se quedó con su apropiadora. "Como no podía salir de casa (...) los asaltos eran continuos (...) y si no accedía me golpeaba."
Para ese entonces Carla ya tenía nueve años. Su abuela materna, Matilde Artés, había comenzado a buscarlas a ella y a su hija desde España, donde se había exiliado. Sacha –el apodo de Matilde– llegó a la Argentina en julio de 1984. Las Abuelas de Plaza de Mayo habían dado con el nombre del apropiador. El 25 de agosto de 1985 Carla fue restituida tras un operativo en el que Ruffo fue detenido. Dos años más tarde su abuela se la llevó a España por temor ya que Ruffo había quedado en libertad por las leyes de punto final y obediencia debida durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Carla volvió a vivir a la Argentina en mayo último con sus hijos Graciela (16), Anahí (12) y Enrique (7), nacidos en España. El juicio de Automotores Orletti, en el que dio un testimonio fundamental el año pasado, terminó no sólo en la condena de su apropiador, sino del general Eduardo Rodolfo Cabanillas, Honorio Carlos Martínez Ruiz y Raúl Antonio Guglielminetti. A este último, ella misma lo había podido reconocer al recordar el trato que tenía con Ruffo.
Ahora el fiscal Delgado pidió avanzar contra Ruffo también por los abusos sexuales a los que sometió a Carla con la misma "lógica" con que torturaba, con la misma que se perpetraban los ataques sexuales en todos los centros clandestinos. Pero, dice Delgado, "las agresiones sexuales tienen un rasgo de autonomía de un grado tan intenso que exige un significado jurídico puntual".
27 de julio de 2011
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creencias del terrorista noruego


La policía describe a Anders Behring Breivik "cristiano fundamentalista de extrema derecha", mientras que sus amigos dicen que había empezado a expresar opiniones cada vez más extremistas.
[Edmund Sanders] Oslo, Noruega. En las fotografías que circulan por todo el mundo, Anders Behring Breivik se ve casi como un pijo con el cabello rubio bien peinado y su  cara de niño. El cuello torcido de una camisa de polo color melocotón se asoma por un suéter Izod oscuro.
Es difícil reconciliar la imagen de este joven que sonríe en las tomas efectuadas en un estudio profesional del monstruo que según testigos se disfrazó de policía y persiguió para matar a decenas de jóvenes noruegos, disparando contra los que saltaron a las gélidas aguas en un desesperado intento por escapar.
"Los mataré a todos", le gritaba a las víctimas, contaron testigos.
Ahora es el turno de los detectives hacer coincidir estas dos imágenes incongruentes en un intento por comprender qué motivó al hombre que se cree es el autor de los ataques.
A medida que emergen más detalles, los noruegos empiezan a asimilar el hecho de que los atentados que destrozaron la idílica sociedad que pensaban construir no obedecen a ninguna trama extremista extranjera sino que fueron orquestados por un solo terrorista noruego -criado y educado en el seno de una familia de clase media que no había tenido nunca problemas con la ley.
De acuerdo a la página en Facebook con el nombre y la foto de Breivik, el hombre de 32 años se describe a sí mismo como un ex estudiante de economía con intereses que van desde Winston Churchill hasta el culturismo y la masonería. Sus preferencias incluyen las películas violentas, los videojuegos de guerra, la música clásica y la serie ‘Dexter’, de HBO, sobre un asesino en serie que se siente culpable.
La policía se está concentrando en su lado más oscuro y lo describe como un "cristiano fundamentalista de extrema derecha" que visitaba páginas web extremistas y dejó todo un rastro de apasionados sermones, a veces oscuros, que reflejaban opiniones vehementemente antimusulmanas, un profundo escepticismo sobre una sociedad compuesta de diferentes culturas y hostilidad hacia el socialismo.
Los funcionarios dijeron que no especularían sobre si sus opiniones políticas o religiosas jugaron o no un papel en los atentados.
Pero un escalofriante manifiesto político de cerca de mil quinientas páginas, titulado ‘Una declaración europea de independencia’, subido a la red a principio de año, expone las ideas de Breivik. La procedencia precisa del libro no pudo ser verificada.
Capítulos del libro online incluyen ‘Lo que tu gobierno, la academia y los medios te están ocultando’, ‘Documentando la deliberada estrategia de la UE para islamizar Europa’ y ‘Cómo la Guerra contra los Chicos de las feministas allanaron el camino del islam.’
El libro llama a una "revolución conservadora" y es una ‘declaración preventiva de guerra", incluyendo la "resistencia armada contra los regímenes multiculturalistas/marxistas de Europa Occidental."
Describe las "estrategias de ataque", incluyendo el asesinato de docentes y la realización de atentados coordinados contra múltiples objetivos al mismo tiempo.
En un pasaje que parece predecir las tácticas de los dos atentados del viernes, el manifiesto aconseja: "Normalmente siempre te atraparán, así que en lugar de volver a casa a esperar que golpeen a tu puerta, mejor avanza hacia el segundo objetivo, y luego hacia el tercero, etc."
El folleto sugiere usar como disfraz uniformes del grupo especial de operaciones de la policía para que el hecho de que porte armas no llame la atención. Y menciona específicamente atacar congresos políticos, parrilladas y reuniones que convoquen a cientos de personas, utilizando lanzallamas y rifles de asalto para atacar a la gente. "Los delegados del partido huirán como ratas", dice en el libro.
Los amigos de Breivik -un hombre solo que hasta hace poco vivía en Oslo con su madre - dijeron, de acuerdo a informes en la prensa noruega, que en los últimos años empezó a expresar opiniones cada vez más nacionalistas y extremistas. Era un fanático de las armas y poseía varias inscritas legalmente, pero no se sabe que haya exhibido conductas violentas, aparte sus escritos, que pudieran haber llamado la atención.
En los foros en los medios sociales afirmaba ser un descontento ex miembro del Partido del Progreso de Noruega, un pequeño partido antigubernamental y anti-impuestos, de acuerdo a la agencia de noticias Norwegian Nettavisen.
En 2009, fundó una compañía agrícola llamada Breivik Geofarm, que cultivaba melones y tubérculos, de acuerdo al canal TV2 de Noruega.
Ahora los investigadores están indagando si usó su empresa para comprar fertilizantes que pudieron ser utilizados para hacer la potente bomba que hizo estallar cerca de un edificio gubernamental en el centro de Oslo.
En la cuenta de Twitter abierta hace poco por él, una actualización del 17 de julio cita al filósofo británico John Stuart Mill y no ofrece ningún indicio de un hombre que se está preparando para usar armas y bombas para difundir su mensaje: "Una persona con una creencia es igual a la fuerza de cien mil que sólo tienen intereses."
[Janet Stobart en Londres y Henry Chu en Oslo contribuyeron a este reportaje.]
27 de julio de 2011
23 de julio de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

pinochetistas alaban masacre de noruega


columna de lísperguer
Respuesta a un comentario de un pinochetista que justifica los atentados en Oslo.

Es prácticamente imposible entender su punto de vista. Primero, la Unidad Popular no se parece pero absolutamente en nada a la Concertación. No se si usted sabe que en esa época, la democracia cristiana pertenecía al bloque de oposición a los socialistas y empujó una feroz resistencia, incluyendo una brigada terrorista, para desalojar al gobierno de Allende. Pero, lo más importante, la Unidad Popular representaba un proyecto social socialista, mientras que la Concertación aceptó la Constitución gremialista (fascista) de Jaime Guzmán, que suplanta a la democracia representativa, y adoptó el neoliberalismo. Lo "ideología marxista atea" debe de ser otro malentendido suyo. De cualquier modo, la orientación religiosa de los partidos de la época nunca fue tema. Sólo a partir de la dictadura, cuando los católicos piden al Papa la excomunión de Pinochet, la orientación religiosa sí empieza a jugar un papel: los católicos rechazan al régimen militar.
Sobre la "minoría marxista" o la izquierda revolucionaria de la época: Efectivamente, esta izquierda buscaba imponer por las armas un modelo socialista. Pero era entonces absurdo, y lo es hoy, considerar que constituía un peligro. Nuestros tribunales funcionaban perfectamente bien, muchos de esos militantes estaban en prisión -lo mismo que los fanáticos de derecha que, desde antes de la investidura de Allende, empezaron a cometer atentados contra la infraestructura y asesinatos (en cooperación con la embajada de Estados Unidos), como el del general Schneider.
Nunca ha cometido la izquierda chilena un acto de violencia y cobardía comparable a las atrocidades cometidas por el régimen militar y ciertamente de ninguna manera con los atentados de Oslo.
Su, ejem, análisis no tiene base alguna, se sustenta en falsedades y sólo busca justificar de algún modo el asesinato de esos jóvenes socialistas noruegos. Su punto de vista es derechamente una apología del crimen.
Espero que usted no sea docente en la universidad que menciona. Después de dedicarle el tiempo que le dediqué a sus, eh, opiniones, me queda la amarga conclusión de que hablar con usted no tiene el menor sentido.
lísperguer

quién era alias sebastián


El jefe de ’los Rastrojos’, Ángel de Jesús Pachecho Chancy, alias ’Sebastián’ o el ’Carnicero’, fue asesinado por sus propios hombres. Era el encargado de coordinar actividades delictivas, narcotráfico y homicidios selectivos y múltiples.
Colombia. Su muerte fue anunciada a las autoridades por sus mismos hombres. En la madrugada del lunes la Policía de Antioquia recibió una llamada de alias ’el Negro’ y alias ’Guadaña’, quienes decían que Ángel de Jesús Pacheco Chancy, alias ’Sebastián’ o el ’Carnicero’, estaba muerto y daban la ubicación de su cuerpo.
A los pocos minutos la Policía llegó al lugar. Allá ya estaba el Ejército y el cadáver ya había sido hallado. Así se lo aseguró a Semana.com el comandante de la Policía de Antioquia, coronel José Gerardo Acevedo.
Horas después y luego de realizarle al cuerpo los exámenes de necrodactilia, el CTI de la Fiscalía confirmó que se trataba del cabecilla de la banda criminal ’los Rastrojos’. A él, según las autoridades, lo mataron sus propios hombres. Aunque se ha dicho que la recompensa que se ofrecía por él pudo haber motivado el actuar de sus secuaces, también se habla de problemas internos en la organización delictiva. Al parecer alias ’Sebastián’ fue el responsable de la muerte del hermano de uno de ellos.
A ’Sebastián’ lo mataron de seis disparos. Y su cuerpo fue encontrado en el corregimiento Piamonte en Cáceres (Antioquia). Su cadáver fue llevado luego de ser encontrado por el Ejército y el CTI de la Fiscalía a Montería.
En el momento del asesinato de ‘Sebastián’, de 37 años, había ocho hombres más. Dos de estos, el ’Negro’ y ’Guadaña’, dieron el aviso de la muerte de ’Sebastián’ y se entregaron a las autoridades. Los otros seis desaparecieron.
Las autoridades afirman que el mal momento de ’Sebastián’ había empezado desde hace unos meses. La muerte de alias ’Pantera’, quien era su escudero, lo dejó sin protección ante sus enemigos.
El perfil criminal de alias ’Sebastián’ es aterrador. Como cabecilla de la banda ’los Rastrojos’ en el bajo Cauca antioqueño era el encargado de coordinar las actividades delictivas, narcotráfico y homicidios selectivos y múltiples. Empezó su actividad delictiva en el Bloque Central Bolívar en donde se convirtió en la mano derecha de ’Macaco’ y más adelante, luego de la desmovilización de las AUC, pasó a ser uno de los principales cabecillas de la banda criminal ’los Paisas’ junto con alias ’Mono Vides’, ’Chepe’ y ’Víctor Caparrapo’.
Como jefe de esa banda duró poco. No compartía las ideas de ’los Paisas’ por lo que decidió independizar su actividad delictiva y al ver que ’Mono Vídes’ había creado alianzas con las bacrim de Urabá, decidió unirse a ’los Rastrojos’, donde se convirtió en su líder.
Alias ’Sebastián’ tenía órdenes de captura por desplazamiento forzado, desaparición forzada, concierto para delinquir agravado, homicidio múltiple y falsedad material en documento público.
Su centro de operaciones eran los municipios de la región del bajo Cauca y nordeste antioqueño, particularmente los municipios de El Bagre, Nechí, Zaragoza, Tazará, Caucasia, Segovia y Remedios.
Era, sin duda, uno de los hombres más buscados en el bajo Cauca antioqueño. Por él, las autoridades ofrecían hasta 250 millones de pesos.
27 de julio de 2011
26 de julio de 2011
©semana