Blogia

mQh

monoleche y la batalla por la holanda


La disputa jurídica por la restitución de un predio en Córdoba ha derivado en amenazas contra su dueña y sus abogados. En medio de todo ello está el exescolta de los hermanos Castaño, alias ‘Monoleche’.
Colombia. La batalla jurídica por la restitución de una finca en Montería, Córdoba, se ha convertido en un suplicio para Yaneth Arango García, quien no ha podido lograr la devolución de su predio, y además ha tenido que enfrentar la renuncia de varios abogados, las amenazas de muerte, y ha sido obligada a vivir en diversas ciudades del país escondiéndose.
El calvario de Yaneth comenzó el 26 de noviembre de 2003, cuando Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’, exparamilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y un grupo de hombres armados llegó a la finca La Holanda, ubicada en el corregimiento Leticia, de Montería.
Tras intimidar a Yaneth, el paramilitar la obligó a desocupar el predio, alegando que seguía órdenes de Ramiro Vanoy Murillo, alias ‘Cuco Vanoy’, comandante para esa época del Bloque Mineros de las Auc. De acuerdo con el testimonio de la mujer, el paramilitar le dio ese día 450 mil pesos para que abandonara el lugar. Para ese año, ’Monoleche’ era escolta personal de los hermanos Carlos y Vicente Castaño.
Al respecto, el exparamilitar, quien se desmovilizó con el Bloque Casa Castaño en el año 2006, le aseguró a la Fiscalía en una diligencia de indagatoria realizada en Bogotá el 13 de agosto de 2009 que "estaba dispuesto a perder los beneficios de Justicia y Paz si lo que esta señora dice de que yo le di los pasajes para que desocupara o que la haya desplazado fuera cierto, lo que dice esta señora en su denuncia es falso".
Según registros notariales, la finca La Holanda estaba a nombre de Hugo Alberto Berrío Torres, compañero sentimental de Yaneth, quien fue asesinado el 3 de diciembre de 2002 en Bello, Antioquia, en una guerra desatada por alias ‘Cuco Vanoy’ contra uno de sus hermanos, Fredy, con quien tenía cuentas pendientes en el negocio del narcotráfico en el Bajo Cauca antioqueño.
De acuerdo con Yaneth, alias ‘Monoleche’ se quiso aprovechar de la situación para quedarse con la propiedad. "Yo tuve la oportunidad de hablar en la cárcel de Itagüí con Vanoy antes de que lo extraditaran para que me aclarara por qué había enviado a ‘Monoleche’ a quitarme la finca y él me dijo que no había dado esa orden".
Para legalizar el despojo se recurrió a la falsificación de firmas y a la venta sucesiva del predio, que llegó a manos de la exesposa de alias ‘Monoleche’, Amparo Pereira.
El documento inicial con el que se inició todo fue un poder especial para venta registrado ante la Notaría Única de Cereté, Cordoba, dos días después del desalojo bajo amenazas de Yaneth. El poder tiene fecha del 28 de noviembre de 2003 y fue otorgado por Hugo Alberto Berrío Torres a Ernesto José Cantero Pachecho, dándole amplias potestades para que vendiera o enajenara la propiedad. No obstante, para la fecha de ese documento, Berrío Torres llevaba un año de muerto.
Con base en ese poder, la finca La Holanda fue vendida por Cantero Pacheco a Alex Gustavo Posada Petro en 93 millones de pesos. Según la Oficina de Registros e Instrumentos Públicos de Montería, la transacción inmobiliaria se realizó el 29 de diciembre de 2003.
Varios meses después el predio fue vendido por Posada Petro en 93 millones de pesos a la exesposa de alias ‘Monoleche’. La venta fue registrada el 11 de marzo de 2004.
El precio de venta para esa época contrasta con un avalúo comercial realizado cuatro años después, el 28 de enero de 2008, a través del cual se estableció que la finca La Holanda, de 128 hectáreas, tenía un valor de 1.677 millones de pesos.
Si bien en ese momento el caso no fue denunciado, según Yaneth por temor, los trámites de reclamación del predio ante la Unidad Nacional de Justicia y Paz la llevaron a instaurar dos denuncias con el propósito de que su predio le fuera restituido y las personas implicadas en su despojo fueran castigadas penalmente.
La primera denuncia la realizó ante la Fiscalía General de la Nación en el CTI de San Diego en Medellín el 21 de enero de 2008 contra Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’, por el presunto delito de desplazamiento forzado; la segunda, la instauró en febrero de 2009 contra Amparo Pereira Rivera, exesposa de alias ‘Monoleche’ por el presunto delito de fraude procesal para apropiarse de la finca La Holanda.
Una de las decisiones judiciales que quería revertir Yaneth con la demanda contra Pereira Rivera era la tomada por el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Montería que le legalizó el título de propiedad a la ex esposa de alias ‘Monoleche’ a través de una decisión del 4 de junio de 2008.
Al responder la pretensión de Yaneth de reclamar el restablecimiento del derecho de propiedad, el 22 de enero de 2010 la Fiscalía General de la Nación, a través de la Unidad de Asuntos Humanitarios de la Fiscalía Primera de Conocimiento de Montería, negó la petición argumentando que la sentencia del Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Montería el 4 de junio de 2008 mediante la cual le otorgó la propiedad a Pereira Rivera no fue apelada oportunamente; además, consideró que no había pruebas que ’Monoleche’, se apropió de la finca La Holanda.
Esta Fiscalía agregó que un motivo adicional para negar la solicitud de restitución fue la solicitud realizada por este despacho en el 2009 ante la Unidad de Fiscalías sobre Extinción de Dominio para que se estableciera la manara cómo Berrío Torres y su compañera sentimental habían adquirido el bien, lo que hasta el momento no había sido rebatido en ningún despacho judicial.
Yaneth sintió indignación pues, según ella, "pasó de denunciante a denunciada".
Esta decisión fue apelada por Yaneth y el 18 de marzo de 2010 la Fiscalía Segunda Delegada del Tribunal Superior de Justicia de Montería la admitió argumentando que existían "múltiples aspectos que nos muestran diversos artificios utilizados para obtener el fin de apoderarse del bien", lo que condujo a la cancelación provisional de los registros realizados por la exesposa de alias ‘Monoleche’ y a la restitución del bien a favor de Yaneth.
Pero el caso no paró ahí. Sobre alias ´Monoleche’ pesa una medida de aseguramiento por este caso y el 5 de abril de 2010 fue acusado por la Fiscalía General de la Nación por los delitos de concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado, falsedad en documento privado, fraude procesal y suplantación de persona. Se espera que un juez de Montería decida la situación del exparamilitar en los próximos días.
De admitir los argumentos del ente acusador y el juez condenara a alias ‘Monoleche’, la decisión afectaría su continuidad en el proceso de Justicia y Paz, pues se estarían comprobando delitos que no confesó ante esa instancia judicial, lo que derivaría en una causal de exclusión, perdiendo así todo los beneficios jurídicos que consagra la Ley 975 de 2005.
Según el abogado Martín Orrego, apoderado de Yaneth en este proceso, el exparamilitar "se niega a admitir este delito, por eso es un hecho nuevo ante la justicia y no se está manejando como postulado en Justicia y Paz, sino en la justicia ordinaria. De ahí el temor que tiene de ser excluido".
Ese temor, según el jurista, ha ocasionado mucha presión sobre los demandantes. "Tenemos problemas de seguridad, eso es cierto", asevera el abogado.  De hecho, la semana pasada le fue reforzada la seguridad a Yaneth, gracias a las gestiones realizadas ante el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, pero sólo por tres meses, tiempo en el cual se le evaluará su situación de riesgo.
Y es que la situación de seguridad en Córdoba no nada fácil para los reclamantes de tierras y los líderes que los acompañan en este proceso. El último homicidio ocurrió el pasado 12 de mayo, cuando fue asesinada Martha Gaibao, quien representaba a 100 familias que habían sido reubicadas en La Jagua, un predio ubicado en el municipio de Ayapel. Aunque el Estado ya les había asignado ese terreno, los campesinos no podían instalarse allí ante la presencia de extraños que de forma constante los merodeaba y amenazaba.
Pese a todo, Yaneth tiene mucho temor: "hace más de un año no voy a Montería, me he visto obligada a vivir en diversas ciudades, mi cabeza tiene precio, sé que ofrecen cien millones de pesos".
Y es que no solo se han atrevido a señalar y denunciar a alias ‘Monoleche’, sino a su exesposa, Amparo Pereira Rivero, quien estaría obrando como testaferro del exescolta de los hermanos Castaño. "Denunciamos todas sus propiedades", asegura el abogado Orrego. En el proceso se ha podido demostrar su titularidad en predios ubicados en  Necoclí, Turbo, Arboletes y Montería.
"Me han amenazado a dos abogados que tuve y que renunciaron a mi defensa; también intimidan a todo aquel que quiera comprar la finca", asevera Yaneth, quien está a la espera que un magistrado de control de garantías de Justicia y Paz de Barranquilla le restituya formalmente el bien y ella pueda entrar a disfrutar de su propiedad segura de que no le va a pasar nada. Sólo el tiempo podrá determinar realmente si ella tiene las garantías necesarias para regresar a La Holanda.
17 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
©verdad abierta

rito alejo tenía nexos con paramilitares


Desmovilizados ratifican nexos de Rito Alejo con paramilitares. Pese a esa ratificación, alias ‘el Alemán’ y dos desmovilizados más del Bloque Élmer Cárdenas desmintieron la participación de tropas del Ejército en el asesinato del campesino Marino López Mena, caso por el cual es juzgado el exoficial.
Colombia. En el juicio que lleva el Juzgado Octavo Especializado de Bogotá contra el general Rito Alejo Del Río por su presunta responsabilidad en el homicidio del campesino Marino López Mena, los desmovilizados Freddy Rendón Herrera, alias ‘el Alemán,’ Carlos Arturo Furnieles y Luis Muentes Mendoza hicieron referencia al apoyo que la Brigada XVII del Ejérctio brindó a los grupos paramilitares en el Urabá.
En audiencia realizada el 11 y 12 de mayo, alias ’el Alemán’, excomandante del Bloque Elmer Cárdenas, aseveró que entre 1995 y 1997 los paramilitares coordinaron con militares de la Brigada XVII, al mando en esa época del general Rito Alejo Del Río, acciones ofensivas contra la guerrilla en esa zona, entre ellas la denominada ‘Operación Génesis’, ejecutada en el departamento del Chocó por el Ejército en febrero de 1997 contra el Frente 57 de las Farc.
Según ‘el Alemán’, "hubo una coincidencia entre las operaciones Génesis del Ejército y la operación Cacarica de los paramilitares, pues el Ejército estaba a cuatro días a pie de Bijao, estaba sobre el Río Salaqui frente a la cabecera de Riosucio".
De acuerdo con la versión de el exjefe paramilitar, "en el marco de la operación Cacarica, cuando nuestras tropas desembocaron en el Río Salaqui se cruzaron con los militares y algunos desmovilizados manifiestan que se desarrolló una operación conjunta", aclaró ’el Alemán’.
Esta versión fue reafirmada por el testimonio del ex paramilitar Luis Muentes Mendoza, quien en la misma audiencia relató los pormenores de la operación Cacarica, hablando sobre el encuentro en terreno que tuvieron las tropas paramilitares con las fuerzas especiales del Ejército. "Fue un encuentro accidental, le dije al comandante ‘Pantera’ y nos desviamos, pero luego el habló con alguno del Ejército y seguimos nuestro recorrido", señaló el desmovilizado.
Aunque ‘el Alemán’ no fue tan explícito como en otras ocasiones sobre la presunta relación del General Del Río con los grupos paramilitares, sí se refirió a una reunión del oficial con el exjefe paramilitar del frente Arlex Hurtado de las AUC, Raúl Emilio Hasbún.
Según ‘el Alemán’, en la reunión Hasbún y el General Del Río "discutieron el desarrollo de operaciones en el área, pero no se habló concretamente de la operación  ‘Génesis’. Eso fue con Plazas", señaló el exparamilitar, refiriéndose al coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo, jefe de inteligencia de la Brigada para esa época.
Rendón Herrera también mencionó que entre 1995 y 1996, Mauricio García Fernández, alias ‘Rodrigo Doblecero’, había coordinado una reunión con el general Del Río.
Respecto a la muerte del campesino Marino López Mena, ocurrida el 24 de febrero de 1997 en la vereda Bijao, durante la operación Cacarica, ’el Alemán’ dijo que  en el reporte recibido de alias ‘Pantera’, comandante de la misión, señalaba que alias ‘Manito’ había sido el autor material del crimen y que el Ejército no había participado ni directa ni indirectamente en la incursión al caserío de Bijao.

Las Operaciones Conjuntas en Urabá
Según lo relató ‘el Alemán’, cuando el Ejército hacía operaciones en Urabá los paramilitares aprovechaban para adelantar también sus operaciones. "Se coordinaba con el jefe de inteligencia de la brigada y utilizábamos la frecuencia de los radios de los oficiales del Ejército", dijo el exjefe paramilitar.
De acuerdo con Rendón Herrera, la toma paramilitar a la población de Riosucio, en diciembre de 1996,  contó con el auspicio del Ejército.  "Se llevó a cabo una reunión con el coronel Plazas para coordinar la no intromisión de la Fuerza Pública en la cabecera de Riosucio. Yo personalmente acompañé a Carlos Ardila, antiguo jefe del Frente Chocó de las Autodefensas, a una reunión con el coronel Plazas, jefe de inteligencia", señaló ‘el Alemán’.    
Por su parte, el desmovilizado Muentes Mendoza también dejó entrever las relaciones entre los paramilitares y el Ejército en el Urabá chocoano.  "No recuerdo el nombre de las personas, pero nos tocó trabajar con el Batallón 35 y las Fuerzas Especiales en el municipio Riosucio", confirmando lo dicho por ‘el Alemán’.
Carlos Arturo Furnieles, otro de los desmovilizados del Bloque Élmer Cárdenas, quien también fue soldado del Batallón de Contraguerrillas 26 con incidencia en el Urabá entre 1994-1998, aseguró en audiencia que cuando el General Del Río estuvo al mando de la Brigada, había un grupo de operaciones especiales, denominado ‘Soldados Campesinos’ del cual hacían parte paramilitares, desmovilizados de las Farc, soldados profesionales y suboficiales de la brigada. Según el testimonio del desmovilizado, este grupo se encargaba de realizar operaciones contraguerrilla y de recopilar información de inteligencia. Furnieles agregó que el grupo estaba al mando de un sargento Jeréz; no obstante, no precisó si el general Del Río sabía de la existencia de ese grupo.
Durante la audiencia, Furnieles aseguró en repetidas ocasiones que tenía conocimiento de los nexos de los paramilitares con el Ejército; sin embargo, se negó a revelaros alegando el peligro que corre su vida y las insuficientes condiciones de seguridad de las que carece en el centro de reclusión donde permanece. "La fuerza que tuvieron las autodefensas no se hubiera alcanzado sin no hubieran estado apoyadas por militares", puntualizó el desmovilizado.  
Aunque se esperaba que el ex jefe paramilitar de Bloque Bananero, Éver Veloza, alias ‘HH’, rindiera testimonio a través de una video conferencia desde un penal de Estados Unidos, a donde fue extraditado en mayo de 2008, la jueza encarga de ese despacho pidió el traslado de las declaraciones aportadas por ’HH’ en otros procesos para no incidir en temas que corresponden a Justicia y Paz.
La etapa de alegatos finales del caso se realizarán los días 5, 6 y 7 de julio.

El Caso contra Rito Alejo Del Río
El ex general es enjuiciado por el Juzgado Octavo Especializado de Bogotá por el crimen de López Mena, perpetrado por combatientes de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) en desarrollo de la Operación Cacarica, que consistía en tomarse el Atrato Medio, para lo cual se coordinaron presuntamente con el Ejército que, a su vez, ejecutaba la Operación Génesis.
Durante el primer día de audiencia, el ex militar aseguró en su defensa que nunca conoció sobre la presencia de grupos paramilitares en Urabá y manifestó que supo de esos grupos a nivel nacional, pero nunca información concreta sobre acciones de estas estructuras criminales en la zona de Urabá. "Para esa época sabíamos de las Autodefensas de Córdoba… algunos de estos grupos estaban bien encubiertos en las diferentes zonas del país".  
Rito Alejo Del Río, quien ha sido llamado por diversos sectores sociales y políticos como "el Pacificador de Urabá", se encuentra detenido desde el 5 de septiembre de 2008 y ha sido señalado de ser presuntamente uno de los apoyos más importantes del paramilitarismo en la región de Urabá desde la comandancia de la Brigada XVII del Ejército entre los años 1995 y 1997, acusación que el ex militar niega reiteradamente.
No obstante, en varias versiones libres rendidas ante fiscales de la Unidad Nacional de Justicia y Paz, el ex jefe paramilitar Rendón Herrera ha insistido en explicar que antes de iniciarse las operaciones Génesis y Cacarica, se reunió personalmente con él en la sede de la Brigada XVII, en Carepa, Antioquia, para coordinar las acciones.
"Rodrigo Doblecero, Elmer Cárdenas, Carlos Correa y yo nos reunimos con el general Rito Alejo Del Río para coordinar la operación Cacarica realizada en febrero de 1997", ha dicho ‘el Alemán’ en repetidas ocasiones y también ha explicado que fue Mauricio García Fernández, alias ‘Rodrigo Doblecero’, el encargado de coordinar la reunión con el ex militar.
"Yo fui a la brigada desde Necoclí, acompañado de Rodrigo Doblecero. Allí conocí al general Rito Alejo por primera vez. A la brigada nos entró un señor que le decían ‘el flaco’. Después de ese empalme Julio César Arce Graciano, alias ‘Zetace’, fue encargado de las coordinaciones con el General y todos los coroneles", aclaró Rendón Herrera.
Según Del Río, los testimonios de los paramilitares y otros testigos han sido "presionados" desde diversas organizaciones no gubernamentales que buscan salpicarlo a él y al Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, puesto que para la fecha de los hechos, Del Río se desempeñaba como comandante de la Brigada XVII y Uribe Vélez como Gobernador de Antioquia.
Para el exgeneral, las declaraciones de los paramilitares también son consecuencia de sus operaciones en el pasado contra el narcotráfico. "Durante mi carrera he combatido todas las expresiones violentas que se han manifestado, sean guerrilleros o paramilitares", aclaró.
Del Río aseguró que nunca supo sobre la presencia del Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en Urabá. Para el exgeneral, ese bloque se conformó hacia diciembre de 1997, fecha en la que murió Elmer Cárdenas, y que coincidió con su salida de la zona. "Sobre ‘el Alemán’ vine a saber que existía muchos después".
17 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
©verdad abierta

excluyen a para de justicia y paz


Expulsan a exjefe paramilitar de Antioquia de Justicia y Paz.
Colombia. La Sala de Conocimiento de Justicia y Paz de Medellín excluyó del proceso de justicia transicional a Rodolfo Morales Aguirre, alias ‘Rogelio’, exjefe del Frente Conquistadores de Yondó.
Luego de escuchar los argumentos de la Fiscalía 14 de Justicia y la Paz, sobre la negativa de Morales Aguirre a ratificarse como postulado y a estar en las diligencias de versión libre para esclarecer su responsabilidad en múltiples hechos delictivos, los magistrados, adscritos al Tribunal Superior de Medellín, decidieron excluirlo del proceso.
De acuerdo con la información recaudada por la Fiscalía entre 2001 y 2004, alias ‘Rogelio’ tuvo responsabilidad en por lo menos 40 hechos delictivos como homicidios, desapariciones forzadas, desplazamientos forzados, torturas, y violencia de género, entre otros.
La decisión de excluir a Morales Aguirre quedó en firme al no ser apelada por ninguno de los intervinientes. Por esta razón, será investigado y procesado por la justicia ordinaria.
Este exparamilitar comparte alias con Carlos Mario Aguilar Echeverry, otro exjfefe de las Auc de Antioquia que, aunque se desmovilizó en 2003, años más tarde se entregó a la justicia de Estados Unidos y no está colaborando con las autoridades colombianas porque alega que no tiene condiciones para hacerlo.
Morales Aguirre, que estuvo al mando de uno de los frentes del Bloque Central Bolívar de alias ‘Macaco’, es el segundo exjefe paramilitar en ser expulsado del proceso de Justicia y Paz en menos de un año.
El otro exjefe de las Auc es Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’. El 11 de junio de 2010, la Sala de Conocimiento de Justicia y Paz de Bogotá expulsó a ‘Báez’ del proceso de paz, pero como el exjefe paramilitar apeló esa decisión ante la Corte Suprema, será ese tribunal el que tenga la última palabra.
[Foto viene de este blog.]
17 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
©fiscalía
©verdad abierta

aseguramiento para ex paras por masacre


Medida de aseguramiento a dos exparas por masacre de Mapiripán.
Colombia. Un fiscal de Derechos Humanos y DIH dictó medida de aseguramiento contra de Jairo Antonio Úsuga David, alias ‘Otoniel’, y Eliécer Franco Agudelo, alias ‘Boyaco’.
Alias ‘Otoniel’ y alias ‘Boyaco’ fueron sindicados en calidad de personas ausentes como supuestos responsables de los delitos de homicidio agravado, secuestro extorsivo agravado, terrorismo y concierto para delinquir.
De acuerdo con investigaciones de la Fiscalía, el 12 de julio de 1997 miembros de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), llegaron al aeropuerto de San José del Guaviare en dos aeronaves procedentes de Necoclí y Apartadó (Urabá antioqueño), y se desplazaron hacia Mapiripán y el corregimiento de La Cooperativa, donde junto con los grupos de alias ‘Otoniel’ y de alias ‘Boyaco’, desde el 15 de julio y durante seis días sometieron, torturaron y asesinaron a por lo menos de 36 personas.
De acuerdo con la investigación, también hay más víctimas y no se ha establecido una cifra exacta, porque varias personas fueron asesinadas, desmembradas y arrojadas al río Guaviare.
En este proceso ya fueron condenados varios ex integrantes de la fuerza pública, como el general (r) Jaime Humberto Uscátegui, y varios exjefes paramilitares.
17 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
©fiscalía.
©verdad abierta

tohá, las huellas de su asesinato


Ministro de Salvador Allende fue estrangulado manualmente por órdenes de Pinochet.

[Mónica González y Juan Andrés Guzmán] Chile. "Algo que no voy a olvidar es el estado extremo de caquexia en que se encontraba el señor Tohá, un estado de desnutrición irrecuperable… por tal razón considero imposible que él se hubiera suicidado ahorcándose por sus propios medios". La declaración del médico criminalista Alfonso Chelén, uno de los primeros en examinar el cuerpo de Tohá, quien murió en la habitación 303 del Hospital Militar en 1974, fue uno de los testimonios por los que la Corte de Apelaciones reabrió el juicio por la muerte del ex ministro de Allende. Un hecho que pone nuevamente en el banquillo al doctor Patricio Silva Garín, -procesado por la muerte de Eduardo Frei- por entonces subdirector médico del Hospital Militar. Aquí nuevas páginas de una muerte no investigada.
Uno de los elementos clave que tuvo a la vista la Corte de Apelaciones de Santiago para reabrir el 30 de agosto pasado el juicio por la muerte del abogado y periodista José Tohá fue un estudio del perito forense Luis Ravanal, que determinó que el ex ministro del Interior y Defensa de Salvador Allende no se suicidó, como informó en su momento el régimen militar, sino que habría muerto por "asfixia por estrangulamiento manual de naturaleza homicida".
Dilucidar si fue asesinado y los autores del crimen será tarea del ministro Jorge Zepeda, quien ya dictó las primeras diligencias para determinar si exhumará los restos del Ministro de Defensa a quien Augusto Pinochet le hizo innumerables gestos de amistad cuando era su subalterno.
A pesar de que han transcurrido 36 años de su muerte, este es uno de los casos en que, pese a las evidencias que desde hace años circulaban en tribunales, no se había investigado en profundidad.
Para ello Zepeda cuenta con otra prueba clave: el testimonio judicial del médico criminalista Alfonso Chelén, uno de los primeros en llegar el 15 de marzo de 1974 hasta la habitación 303 del Hospital Militar. Allí fue recluido Tohá, de 44 años, en calidad de "prisionero de guerra", cuando fue trasladado desde el campo de concentración de Isla Dawson, donde fue confinado junto a los principales dirigentes de la Unidad Popular tras ser detenido en La Moneda para el Golpe de Estado.
Chelén, titulado en la universidad de Chile, trabajó como médico para el Ejército entre 1954 y 1969, desempeñándose en el Hospital Militar, el regimiento Pudeto y la Academia de Guerra. Al morir Tohá, Chelén era médico de Investigaciones, y por su experiencia anotó todas las huellas que le indicaron que no hubo suicidio sino "muerte por estrangulamiento con participación de terceros". Un montaje.
"El día en que ocurre el deceso de don José Tohá, trabajaba en la Brigada de Homicidios como médico criminalista, recuerdo que al llegar a mi casa, donde me estaba esperando mi hija afuera, antes de ingresar el auto ella me señaló que había recibido una llamada telefónica de la Brigada de Homicidios, indicando que debía concurrir inmediatamente al Hospital Militar", recordó Chelén en su declaración.
"Una vez en el Hospital Militar, me acompañaron inmediatamente al tercer piso hasta llegar a una habitación donde me mostraron el lugar donde se encontraba: pendiendo de un cinturón que pasaba por sobre su cuello, sostenido en una cañería al interior del closet".
"En ese mismo momento, un sargento -cuyo nombre desconozco- me mostraba una bandeja con alimentos, dándome a entender que al señor Tohá se le estaba proporcionando una alimentación adecuada. Trató de explicarme la escena que estábamos presenciando, a lo cual le manifesté que me dejará trabajar el sitio del suceso tranquilo, que sabía perfectamente cómo realizar mi trabajo: observando".
"Eran habitaciones individuales y la puerta de la habitación, que daba a un pasillo, se mantuvo siempre abierta y en todo momento circulaban oficiales… No toqué absolutamente nada, esperando que llegara el resto del personal de la Brigada, en especial los peritos".
"Algo que no voy a olvidar es el estado extremo de caquexia en que se encontraba el señor Tohá, un estado de desnutrición irrecuperable. Mi apreciación como médico es que se trataba de una situación irreversible; por tal razón considero que era imposible que él se hubiera suicidado ahorcándose por sus propios medios".
"Era cerca del medio día y don José Tohá supuestamente se había ahorcado con su cinturón amarrado a una cañería del clóset. El closet de la pieza tenía varias bandejas y su defecto era que a través de los maleteros pasaban las cañerías de agua, lugar por el cual pasó supuestamente su cinturón el señor Tohá. El vínculo era corto, tenía un brazo apoyado en una de las bandejas, el otro colgaba, estaba mirando hacia la muralla y sus dos pies, como era alto, se encontraban apoyados en el suelo. El surco en el cuello era completo, tenía signos de quemaduras en los brazos, al parecer por electricidad o por cigarrillos".
"A los pocos minutos llegó el personal de la Brigada de Homicidios. Al perito fotógrafo le fui indicando las fotografías que debía tomar y una vez fijado todo el sitio de suceso, yo mismo descolgué su cuerpo y lo puse en la cama, y continué indicando al perito el resto de las fotografías a tomar".
"En el entorno, encontré unas cartas dentro del velador, que se encontraba semiabierto, y que al parecer fueron escritas de puño y letra por don José Tohá, donde se disculpaba y respondía algunas preguntas, como por ejemplo cómo había conocido a determinadas personas del Ejército".
"Posteriormente, al pedir las fotografías para hacer mi informe, como no me fueron entregadas, las solicité insistentemente. Pero cuando me las remitieron, llegaron sólo algunas fotos y no estaban las que yo le había solicitado al perito en su momento. Venían, además, con un Informe ya hecho donde se concluía ‘Suicidio’. Me negué a firmar".
"Se llevaron el Informe y posteriormente recibí un llamado telefónico de un coronel de Ejército, quien se desempeñaba como Interventor de Investigaciones y trabajaba con el director general Ernesto Baeza, y me preguntó cómo había llegado a ser funcionario del Servicio. Le señalé que por un aviso en el diario, donde una vez aceptado me dieron a elegir entre la Brigada de Homicidios y el área salud del personal. Por supuesto elegí la Brigada".
"A los pocos días, el segundo Jefe de la Brigada de Homicidios me notificó de mi baja de la institución por orden de la Junta de Gobierno. Al preguntar por los motivos para apelar a esta resolución, se me señaló que no contaba con la confianza de la Junta de Gobierno", aseveró el doctor Chelén en su declaración.
José Tohá, padre de la actual presidenta del PPD Carolina Tohá, era el hombre de más confianza de Allende. Los unía una larga historia política y de amistad. En el primero de sus intentos presidenciales, en 1952, cuando el Partido Socialista apoyó la candidatura de Carlos Ibáñez, Tohá hizo campaña por Allende como jefe de la Brigada Universitaria Socialista. Cuando murió, su hija Carolina tenía 9 años.

El Que Firmó la Autopsia
El doctor Chelén se negó a firmar la autopsia. Pero hubo otro médico que no estuvo en el sitio del suceso, pero que sí acepto hacerlo: Alfredo Vargas, director del Servicio Médico Legal. No fue el único acto irregular que registra su historial.
Vargas participó visando con su firma varias muertes ilícitas, entre las que destaca el homicidio del diplomático español Carmelo Soria en 1976. También está vinculado al homicidio del agente de la DINA, el cabo Manuel Leyton Robles, ocurrida el 29 de marzo de 1977. Como se corroboró en tribunales, Leyton fue asesinado con gas sarín un día antes de que declarara ante un juez luego de haber sido descubierto en posesión de cédulas de identidad y autos pertenecientes a desaparecidos.
Leyton fue asesinado en la Clínica London, controlada por la DINA. Ricardo Lawrence, alto mando de ese organismo, confesó que recibió la orden de Contreras de ir donde el citado doctor Alfredo Vargas para que firmara una autopsia que "no contamine a la DINA". Vargas lo hizo, pero no aceptó la oferta de Contreras que le transmitió Lawrence: ser nombrado ministro de Salud.
Vargas murió ese mismo año 1977, y es posible que su muerte no haya sido del todo natural.
En otros procesos de detenidos desaparecidos, Vargas aparece relacionado con el entierro clandestino de sus cuerpos o con el ocultamiento de ellos en dependencias del SML.
La idea del homicidio de José Tohá pone bajo sospecha -e incluso bajo el rótulo de acusado- a otros personajes ya conocidos. Uno de ellos salió a defenderse en las páginas de La Segunda: el doctor Patricio Silva Garín, procesado por su participación en la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva.
También es investigado por la muerte del general Augusto Lutz, a quien operó con resultado fatal en una cama del mismo Hospital Militar. Lutz fue jefe de Inteligencia del Ejército hasta noviembre de 1973, cuando fue relevado de su cargo y enviado a Punta Arenas por oponerse a los métodos de Pinochet y la DINA.
A la fecha de la muerte de Tohá, Silva Garín se desempeñaba como subdirector médico del Hospital Militar. En su historia médica se mezclan también explosivos capítulos políticos. Fue el negociador de la capitulación de la rebelión militar encabezada por el general Roberto Viaux ("Tacnazo") en el gobierno de Frei Montalva y tuvo una oscura vinculación con el grupo que asesinó al general René Schneider.
Mientas Tohá estuvo prisionero en el Hospital Militar, su custodia médica debió ser garantizada por Silva Garín. Y está comprobado que mientras Tohá estuvo detenido ahí, fue interrogado por Raúl Iturriaga Neumann, quien luego sería jefe del Departamento Exterior de la DINA y Marcelo Moren Brito, quien fue jefe del cuartel de Villa Grimaldi. Ambos están condenados por distintos crímenes, incluyendo el del general Carlos Prats y su esposa en el que Itrurriaga tuvo un rol clave.

Moy de Tohá: "Nos Merecemos la Verdad"
En la entrevista con La Segunda, Silva Garín insistió que Tohá se suicidó por una depresión profunda y fue más lejos: deslizó que le había advertido a su esposa Moy de Tohá que no le hablara de los sombríos momentos del país porque eso lo deprimiría más. Moy se enfurece al oír esas declaraciones.

El doctor Silva Garín insiste en que su marido se suicidó y añade que le advirtió a usted "tiene que tener mucho cuidado con lo que le hablas, porque si le tras puras tragedias acá, el enfermo no va a salir del cuadro depresivo."
Es mentira, absolutamente mentira. Jamás me dijo eso, porque jamás se me habría ocurrido llevarle ni medio problema a José al Hospital Militar. Al contrario, todo lo que le decía era optimista: le hablaba de las invitaciones que habían de afuera, y de las reuniones que había para que saliera en libertad. Quería que se diera cuenta de que no estaba aislada, porque parte de la tortura que le hacían a José era decirle que yo estaba presa con los niños. Por Dios, es no conocerme decir que yo iba a hacerle una olita más al drama que estaba viviendo. Y cuando yo veía su deterioro, ¡está loco!

Por supuesto que el doctor Silva no está loco.
No, claro, loco no es. Es una persona que ha estado involucrada en puros casos oscuros, desde la muerte del general (Augusto) Lutz, hasta la del propio ex presidente Eduardo Frei, por empezar a nombrar… Este señor puede decir lo que quiera y si La Segunda quiere darle cobertura, que se la dé, pero que a mi no me venga a inventar cosas. Él sabe lo que de verdad pasó con José, igual que mucha gente más. Y les hago un llamado a que cooperen, que alivianen su conciencia, porque podrán dormir más tranquilos. Yo no ando buscando venganza ni que me reditúen económicamente. No lo necesito. Estoy trabando hasta hoy y tengo 74 años. Yo solo busco la verdad y quedar en paz con José: poder decir que hice todo lo que estaba de mi parte por saber la verdad igual que sus hijos y toda la familia. Lo demás no me interesa.

En las visitas que le hizo a su marido, ¿le pudo contar de las torturas a las que los sometían o de que lo llevaban a la Academia de Guerra para interrogarlo?
No, imagínese, las visitas que yo tenía con José eran con un militar al frente y apuntándonos con bala pasada. Duraban 40 minutos, dos veces por semana; una vez iba yo con un niño y otra vez iba mi suegra con el otro niño.

¿Qué recuerda que le decía el doctor Silva en esas visitas?
Era un hombre muy gentil porque conocía a José hacía muchos años, desde la época en que José era dirigente estudiantil. El tuvo conmigo innumerables gentilezas y un muy buen trato, seguramente propio de su formación en la Escuela de las Américas, en Panamá, donde los hacen especialistas en el camuflaje. Ahora, lo que pasa es que una era muy ingenua también y en esos momentos de soledad absoluta, cualquier persona que te tratara bien tendías a pensar que era decente. ¡Cómo iba a imaginar que detrás de esa amabilidad había monstruos!

Usted ha pedido que participe en la reconstitución de la muerte de su marido, ¿cree que él estaba en el lugar cuando murió?
Lo que yo sé es que entrar al Hospital militar era como entrar a un regimiento. Estaba lleno de militares, que te apuntaban y había revisión total al ingresar. Silva Garín tiene que saber exactamente quiénes sacaba a José en las noches, qué organismos se los llevaban para interrogarlo y torturarlo. Él lo sabe.

¿Es él quien le comunica la muerte de su marido?
No, lo hizo un oficial de Ejército. Me llamó a la casa por teléfono y me dijo: "su marido se ha suicidado, si quieren venir a retirar el cadáver, puede venir al hospital".

¿Le dejaron ver el cuerpo?
Si. Y tenía pinchazos y un rostro que no era el de las personas que se han suicidado ahorcadas. Porque yo trabajé 13 años en el laboratorio criminalístico de policía técnica de Investigaciones, y vi cientos de cadáveres de suicidas que habían resuelto ahorcarse. Esos rostros no los voy a olvidar nunca en mi vida. Pero no tenían nada que ver con el rostro de José. Porque él tenía su cara pálida, tranquila, relajada. Tenía una gotita de sangre en la nariz y en el borde del cuello, casi imperceptible, un marca delgada, como un hilo, no de cuerda ni cinturón, sino un hilo rojo. Y prueba de eso es lo que dice el médico Alfonso Chelén: que cuando lo vio se dio cuenta que no era un suicidio.

¿Qué es lo que usted espera ahora?
Yo ayer me puse una coraza. Mis sentimientos me los guardé. Estoy haciendo lo que tengo que hacer. Me duele recordar, me duele revivir y pensar en José y en lo que vivió. Me produce un dolor casi físico, pero voy a seguir en esto, porque la verdad tiene que aparecer. Nos merecemos la verdad. Este país se merece la verdad.
17 de mayo de 2011
18 de noviembre de 2010
©ciper chile

sobrina de pinochet y la operación océano


La increíble historia de una de las mayores propietarias de concesiones mineras en Chile. El nexo entre María Teresa Cañas y la ‘Operación Océano’.
[Marcela Ramos] Chile. La sobrina predilecta de Pinochet, María Teresa Cañas, es una de las mayores propietarias de concesiones mineras en Chile. Además, junto a su marido Jorge de la Barra, han creado en los últimos 30 años una gran cantidad de sociedades en los más diversos rubros: agrícola, financiero, pesquero y forestal. De la mano de una de ellas hicieron negocios con Manuel Losada, condenado por tráfico de estupefacientes en 2009. En el caso de otra, el socio es nada menos que un abogado que fue brazo derecho del jefe financiero de la DINA.
Fue en enero de 1988 cuando el ingeniero comercial Jorge de la Barra, esposo de María Teresa Cañas, sobrina predilecta de Augusto Pinochet y entonces directora del Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomin), se asoció con Manuel Losada Martínez para crear South Pacific Fishing (Chile) S.A., una sociedad de comercialización de productos del mar y de explotación de concesiones marítimas. Seis meses después, nacía una segunda compañía: South Pacific Fishing Company S.A., con un capital de $50 millones y un objeto aún más amplio.
La nueva sociedad recibió un contundente apoyo estatal. Entre octubre de 1988 y febrero de 1989, la South Pacific Fishing Company S.A, obtuvo préstamos por casi un millón de dólares de la Corfo, según registra el Diario Oficial. El 6 de febrero de 1989, fue autorizada por la subsecretaría de Pesca para iniciar actividades.
Nueve años más tarde, en mayo de 1998, era detenido Manuel Losada, acusado de tráfico de drogas y lavado de dinero como protagonista principal de lo que se llamó ‘Operación Océano’. Según el Consejo de Defensa del Estado (CDE), Losada era el líder de una organización de 12 personas que en 1992 intentó ingresar a Estados Unidos cinco toneladas de cocaína colombiana, avaluada en US$ 75 millones, a bordo del barco mercante ‘Harbour’.
Jorge de la Barra nunca fue interrogado durante los 11 años que duró la investigación judicial. A pesar de que, de acuerdo a los peritajes realizados por el CDE y que se consignan en el fallo de primera instancia, la sociedad South Pacific Fishing habría recibido dineros del narcotráfico.
"A través de la conversión de los dólares llegados desde Panamá, se financió vía préstamos entre las cuentas corrientes de empresas relacionadas, la creación y funcionamiento de la South Pacific", señala el veredicto judicial. Quienes participaron de la investigación afirmaron a CIPER que ese dinero provenía específicamente del Cartel de Cali.

-Se transfirió gran cantidad de dinero a la sociedad naviera Andes y Cía. Limitada, creada por Losada en Chile. A su vez, Naviera Andes traspasaba esos dineros a una maraña de sociedades que tenía Losada. Una de ellas era la South Pacific Fishing Company, cuyo socio era De la Barra. Losada hacía como que le prestaba plata a la sociedad, pero ese dinero venía del Cartel de Cali -señaló una fuente del CDE a CIPER.
En 2009, la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Valparaíso condenó a Manuel Losada como autor del delito de asociación ilícita para el tráfico de estupefacientes.

Los Vínculos con la DINA
Tras el fin del régimen militar, el matrimonio Cañas De la Barra conformó más de una decena de sociedades. En algunas de ellas figuran nombres protagónicos de la industria minera.
Por ejemplo, en 1995, María Teresa Cañas constituyó la Sociedad de Exploración y Desarrollo Minero Oro Andino Limitada. Entre los directores de esta sociedad figura un influyente empresario del rubro: Juan Rassmuss Echecopar, uno de los productores medianos más importantes en Chile, de acuerdo a Fitch Ratings. Rassmuss, a través del holding Cemin, es el mayor accionista de Invercap (que agrupa compañías siderúrgicas, de acero y eléctricas). Además es presidente de la Compañía Minera El Inglés, entre otras inversiones.
Otro director de Minera Oro Andino es Raimundo Langlois Vicuña, abogado, empresario minero y ex socio del jefe del aparato financiero de la DINA, Humberto Olavarría Aranguren. Olavarría y Langlois participaron en una red de numerosas sociedades, la mayor parte de ellas creadas mientras el primero controlaba todo el aparato financiero de la DINA, de acuerdo a una investigación realizada por CIPER en 2009.
En 2000, Oro Andino fue modificada y quedaron como únicos socios la ingeniera María Teresa Cañas y la sociedad representada por Rassmuss. Para entonces, Oro Andino poseía un capital superior a los 300 millones de pesos. De acuerdo al registro del Servicio de Impuestos Internos, la sociedad Oro Andino se mantiene activa hasta hoy.
A mediados de 2000, Jorge de la Barra y su hijo del mismo nombre constituyeron junto al empresario Manuel Feliú la inmobiliaria D y M, la cual construyó un conjunto de edificios en la comuna de La Florida. En 2010, Manuel Feliú se postuló para liderar la Sonami, que agrupa a pequeños y medianos mineros. Feliú ya había encabezado esta organización gremial entre 1979 y 1986.
Jorge de la Barra y María Teresa Cañas poseen además intereses en el rubro pesquero, agrícola, forestal y financiero. En los últimos años han creado dos sociedades de inversiones, en las que participan también sus cuatro hijos: Inversiones Santa Teresita Limitada y Thijos.
[Esta investigación fue realizada gracias al financiamiento de la Fundación Ford.]
17 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
©ciper chile
 

al presidente allende lo mataron


columna de lísperguer
Investigación judicial sobre muerte de presidente Allende.

El 11 de septiembre de 1973, poco después de la muerte de Allende, un grupo de detectives de la Policía de Investigaciones entró a La Moneda a efectuar las pericias pertinentes. Días después pude hablar con el inspector a cargo Pedro Espinoza Valdés (hoy fallecido) y le pregunté si era efectivo que Allende se había suicidado. Me dijo que no podía ni confirmar ni desmentir esa información. Esta respuesta me ha parecido incomprensible hasta el día de hoy, sobre todo porque en esos días ya se conocía la versión oficial, que era que Allende se había suicidado. ¿Me quiso decir algo que no podía decirme expresamente? ¿Por qué no se limitó a repetir la versión oficial?
Esta respuesta es sobre todo más intrigante si se toma en cuenta que el día mismo de la muerte del presidente, el inspector Espinoza había escrito en el parte policial, y asumido ya el mando de Investigaciones por el general renegado Ernesto Baeza Michelsen, que Allende se había suicidado, pese a la inverosímil descripción de su muerte. Interpretando el parte policial, parece evidente que fue escrito permitiéndose muchas incoherencias. Tantas, en realidad, que el periodista Robinson Rojas, escribiendo en 1975, cree que el inspector Espinoza (que no era allendista, y a quien se puede describir como un policía netamente profesional), y el subinspector Navarro, que firmaron el parte, lo hicieron a propósito para dejar una "puerta de salida" en caso de que los militares parias hubiesen fracasado en su intento.
El inspector Espinoza debía decirme que Allende se había suicidado, pero prefirió decirme que no podía ni confirmar ni negar esa versión... después de haber firmado él mismo el parte policial en que se afirma su aparente suicidio. Sólo ahora después de tantos años entiendo lo que quiso decirme el inspector Espinoza: a Allende lo mataron.

Nota
En esa reunión pocos días después del asesinato del presidente Allende, el inspector Espinoza me comunicó que los militares le habían entregado una lista con los nombres de 140 personas, la que había redactado Pinochet de puño y letra, que debían ser ejecutadas sumariamente. El inspector me instó a abandonar Chile.
lísperguer



josé tohá fue estrangulado


Familia del ex ministro José Tohá accede a informe del SML. Viuda y un hermano del ex colaborador de Allende se reunieron con el ministro Zepeda. Jaime consideró "obvia" la posibilidad de asesinato que revelaría el documento.
Santiago, Chile. La viuda del fallecido ex ministro de Salvador Allende, José Tohá, Victoria Eugenia Morales, conocida como Moy, y el hermano del extinto dirigente, Jaime, llegaron este lunes a las oficinas del juez a cargo de indagar su muerte, Jorge Zepeda, para conocer el informe del Servicio Médico Legal (SML) que revelaría que es plausible la tésis de homicidio.
Una versión respecto del análisis de los restos exhumados del ex colaborador de Presidente Salvador Allende señala que éste muestra indicios de una posible participación de terceros lo que contrasta con la versión de suicidio mientras era mantenido en el Hospital Militar de Santiago en 1974.
"Esto viene a confirmar algo que era bastante obvio desde el punto de vista de los antecedentes de la información oficial, que era una agresión a la inteligencia humana y abre un cuadro de gran esperanza", indicó Jaime Tohá, previamente en entrevista con radio Cooperativa.
Agregó que "se comienzan abrir lentamente las posibilidades finalmente se accede a abrir el proceso y reconstituir la escena de los hechos y la exhumación de los restos, que a lleva a corroborar que la tesis del suicidio no fue ejecutable".

La Posibilidad de Asesinato
El informe de la autopsia practicada a José Tohá, ex ministro del Presidente Salvador Allende, revela que pudo haber sido estrangulado, informaron fuentes de tribunales este viernes.
"El análisis de determinados huesos del cuello abre espacios para considerar la intervención de terceros", señalaron las fuentes en relación con el informe elaborado por el Servicio Médico Legal.
[Foto viene de este blog.]
17 de mayo de 2011
16 de mayo de 2011
©la nación