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sábato y sus fantasmas


El vecino "cascarrabias" de Santos Lugares, autor de ‘Sobre héroes y tumbas’, novela fundamental del siglo XX, murió a los 99 años.
[Silvina Friera] Argentina. Su voz era un como un "río negro" con ese timbre cavernoso de orador sagrado. El acento pesimista de Ernesto Sábato coronaba a esa otra voz, la del monstruoso mundo de sus tinieblas, como decía en sus páginas, que surgía en sus novelas, especialmente en ‘Sobre héroes y tumbas’. Autor entrañable para miles de lectores, sin más patria o nacionalidad que el hachazo y la conmoción que significa transitar por los universos y laberintos de ‘El túnel’ o ‘Abaddón el exterminador’, su muerte, hoy a la madrugada en su casa de Santos Lugares, a los 99 años, cuando parecía que festejaría su centenario de vida, no lo exime del "juicio de la historia". El dolor por la pérdida de un escritor fundamental del siglo XX de la literatura argentina no puede deslizar bajo la alfombra de la sociedad argentina heridas muy hondas que aún no han cicatrizado. El respeto y la admiración no debería traducirse automáticamente en indulgencia a las convicciones políticas de un intelectual ambivalente y paradójico, una especie de predicador atormentado que encarnaba la voz y los sentimientos de "todos", una mascarada tan convincente que escapó a su control.

El "maestro", el "genio", el "quijote lúgubre" de nuestras pampas y cuantos calificativos se desprendan y multipliquen por las bocas apesadumbradas o las páginas que se están escribiendo en este mismo instante, fue una figura compleja, polémica, contradictoria. Almorzó con el dictador Jorge Rafael Videla, encabezó la Conadep, la comisión encargada de recoger los testimonios de los familiares de desaparecidos durante la dictadura militar y prologó el Nunca más, donde formula la "teoría de los dos demonios" y equipara el terrorismo de la guerrilla con el terrorismo de Estado. En esta trama enrevesada reside el desafío que genera el escritor; hay que "penetrar en las grietas para que pueda volver a filtrarse el torrente de la vida", una frase de Jünger que Sábato recuerda en ‘España en los diarios de mi vejez’ (Seix Barral), su último libro publicado en 2004. El escritor que nació en Rojas en 1911, que siempre fue un hombre de pueblo, que se instaló en Santos Lugares cuando casi literalmente no había nada, cuando todo era horizonte en construcción, escribió en ese último libro que "cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia". Se refería al lugar decisivo de la solidaridad en un "mundo acéfalo" que excluye a los diferentes. Lo avergonzaba -afirmaba- que existan doscientos cincuenta millones de niños explotados. Pero se puede atisbar en las entrañas de esta frase algo más que la mera coyuntura a la que aludía. Quizá su deseo –inconfesable- era sortear esas "fatalidades" y peripecias interminables que padeció; buscar afanosamente un hilo de Ariadna que pudiera hacer comprensible su propio desconcierto íntimo.
Sábato es un ícono de la cultura argentina con todo lo positivo y negativo que trasunta ocupar esa posición en el imaginario de una sociedad. Supo articular, declaración tras declaración, páginas tras página, la estela del escritor torturado y sufriente que luchaba contra las tinieblas y fantasmas. Su conciencia parecía que nunca lo dejaba en paz. A menudo repetía que "quemaba lo que había escrito a la mañana". Comenzó a garabatear su novela más emblemática, ‘Sobre héroes y tumbas’ (SHT) en 1936. La primera publicación fue en 1961, pero en el ínterin, como se recuerda en la edición crítica publicada en la colección Archivos por la editorial Alción(2008), coordinada por María Rosa Lojo, hubo avances y retrocesos y quemas periódicas de manuscritos descartados. Nunca dejó de corregir y depurar ese texto capital hasta la edición definitiva de 1991. Novela total, SHT "entreteje múltiples voces e historias con la Historia, expande en direcciones contrapuestas los ámbitos geográficos, abre, desde la ciudad cotidiana, una grieta en la percepción, una ventana oscura hacia el otro lado de lo que creemos real", subraya Lojo en el estudio liminar.
"A veces la literatura se inviste con los poderes del sueño, ilumina territorios imaginados y perdidos –plantea Lojo-. ‘Sobre héroes y tumbas’, gótico surrealista y argentino, galería de fantasmas familiares, geología fantástica, perverso libro de viajes fabulosos en el corazón de lo cotidiano, nos ofrece la ilusión de recobrar un tesoro siniestro. De asomarnos a la forma oculta del mundo, y de atisbar en ella, como en un diseño abismal de cajas chinas, todos los otros mundos que están en éste". Sábato es un tesoro problemático y muy incómodo: genera amores y rechazos tan intensos como imposibles de conciliar. Su literatura y parte de sus ensayos –‘El escritor y sus fantasmas’, ‘Hombres y engranajes’ o ‘Uno y el Universo’- preservan un encanto difícil de negar, aun en aquellos que refieren a esas primeras lecturas como un "hechizo" o "pecado" de juventud. Pero escindir su impronta entre una "verdad nocturna" (sus ficciones) y una "verdad diurna" (sus intervenciones públicas), como él mismo proclamaba, simplifica el problema de su laberinto existencial y político. ¿Se puede parcelar a Sábato en esferas puras, incontaminadas entre sí? Difícil, aunque a menudo se haga, acaso para dejar al margen, como una "equivocación menor", el almuerzo con Videla y su "teoría de los demonios".
Murió Sabato en su patria adoptiva de Santos Lugares. Hace un puñado de años que estaba recluido, como desterrado en su propio terruño. En silencio, escuchando música. Una de sus últimas apariciones fue en noviembre de 2004, en Rosario, cuando en el marco del III Congreso Internacional de la lengua Española asistió a un homenaje en el que participó José Saramago, Víctor García de la Concha, ex director de la Real Academia Española de la lengua, y la entonces senadora Cristina Fernández. Más de 1600 personas lo ovacionaron de pie al Premio Cervantes 1984. Sábato lloraba, se sacaba los anteojos, se limpiaba las lágrimas y saludaba. Se despedía. Lo sabía él y todos los que fueron testigos de ese momento de extrema emoción. Debilitado por tanto cariño, moviendo su mano para saludar a todos, se esforzaba por comprender por qué él, que escribió en Abaddón… que el "universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto", logró, en el tumulto de sus ficciones, construir una obra que tendría como destino la revelación de un territorio fantástico: la conciencia del hombre.
Entre las citas que le gustaba evocar, solía recordar una de Nietzsche: "Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en el ocaso. Pues ellos son los que pasan al otro lado". En el club de su barrio, Defensores de Santos Lugares, los vecinos y lectores comienzan a despedirse del autor de ‘El túnel’. Su hijo Mario reveló en una carta el gesto póstumo de su padre: "Cuando me muera, quiero que me velen acá, para que la gente del barrio pueda acompañarme en este viaje final. Y quiero que me recuerden como un vecino, a veces cascarrabias, pero en el fondo un buen tipo. Es a todo lo que aspiro".
1 de mayo de 2011
©página 12

murió harry jackson


Artista que creó la famosa escultura de John Wayne, ’The Marshall’, que representa al actor a todo galope y blandiendo un rifle Winchester.
[Dennis McLellan] Murió el famoso artista Harry Jackson, que creó la ecuestre estatua de bronce del vaquero que encarnó la leyenda del cine, John Wayne, y fue instalada frente a lo que entonces era el edificio de oficinas de la Great Western Savings & Loan en el Wilshire Boulevard en Beverly Hills en los años ochenta. Tenía 87 años.
Jackson murió el lunes en el VA Medical Center en Sheridan, Wyoming, después de sufrir varios problemas de salud el último año, dijo su hijo Matthew.
El artista nacido en Chicago era considerado como uno de los más prometedores pintores expresionistas abstractos de Nueva York de principio de los años cincuenta antes de volcarse hacia el realismo y convertirse en un exitoso artista del oeste del país en la tradición de Frederic Remington y Charles Russell.
"En mi opinión, Harry Jackson era uno de los mejores escultores de su época", dijo Bruce Eldredge, director ejecutivo y director general del Centro Histórico Buffalo Bill en Cody, Wyoming, que alberga la colección del museo de la obra de Jackson más grande de Estados Unidos.
El barbudo artista dividía su tiempo entre Cody y Camaiore, Italia, donde tenía un taller y fundición.
A principio de los años noventa, Jackson era uno de los artistas mejor pagados de Estados Unidos, su trabajo era coleccionado por museos y tres presidentes -Lyndon Johnson, Gerald Ford y Ronald Reagan- habían seleccionado sus esculturas como regalos para jefes de estado extranjeros.
‘The Marshall’, la escultura multicolor de Jackson, de un Wayne a todo galope y blandiendo un Winchester en su papel como Rooster Cogburn en ‘Temple de acero’ [True Grit; Valor de ley], apareció en una portada de la revista Time de 1969.
Tras la muerte de su amigo Wayne en 1979, Jackson fue encargado por Great Western para crear la histórica escultura del actor, que había aparecido como el vocero de S&L’s en una serie de reclames de Western durante los dos últimos años de su vida.
Antes de la presentación de la escultura, sin embargo, la Comisión de Arquitectura de Beverly Hills insistió en varios cambios, incluyendo el retiro de la pintura multicolor y desconectar el motor en su base que permitía que el caballo y el jinete rotaran una o dos veces por hora.
Jackson calificó las medidas de "arbitrarias y caprichosas" y se refirió a los miembros de la comisión como "esos imbéciles".
El monumento de bronce de seis toneladas y seis metros de altura -que tomó tres años y medio y llamada ‘The Horseman’ [El jinete]- fue dedicada en una ceremonia en el edificio de diez plantas de cristal ahumado de la Great Western en 1984.
"La estatua es más que un retrato de John Wayne", dijo al Times una semana antes de su inauguración James F. Montgomery, presidente de la junta de directores de la Great Western.
La escultura, dijo, refleja el espíritu independiente del Viejo Oeste y del ideal del gran vaquero americano.
"La pieza final fue un logro espectacular de mi padre", dijo al Times la semana pasada Patrick Wayne. "Obviamente, era más grande que en vida, pero tenía un aura, un no sé qué de mi papá. Harry Jackson hizo un trabajo encomiable."
Wayne dijo que su padre poseía varias de las esculturas Western de Jackson y estaba "realmente orgulloso de su trabajo.
"Cuando Harry esculpió la obra para Great Western, la puso sobre una base que incluía dos de los trabajos favoritos de mi padre: unos relieves mostrando una estampida de ganado y el entierro de un vaquero en la pradera.
El Duke de bronce todavía está en su montura en lo que ahora es el Edificio Flynt, el símbolo de Hollywood del Viejo Oeste que hoy saluda a visitantes como Larry Flynt Publications y otros arrendatarios.

Jackson nació como Harry Shapiro Jr. en Chicago el 18 de abril de 1924 y recibió el apellido de soltera de su madre después de que sus padres se divorciaran. Desarrolló un temprano interés en el dibujo y estudió en los cursos de los sábados en el Instituto de Arte de Chicago.
Como admirador de los vaqueros que comían en el mesón que llevaba su madre frente a los corrales de ganado, Jackson se impresionó con un artículo de la revista Life sobre la vida de los vaqueros en Wyoming y se escapó de casa a los catorce, en 1938.
Después de llegar con autostop hasta Wyomig, encontró trabajo como peón en Cody y luego trabajó en el Rancho Pitchfork, cerca de Meeteetse, localidad a la que más tarde bautizaría como su "lugar de nacimiento espiritual".
Jackson, que dibujó la vida en el rancho y continuó asistiendo a clases de arte, se enroló con los Marines durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras formaba parte de una unidad de inteligencia en el Pacífico, hizo dibujos de reconocimiento y quedó gravemente herido en la batalla por el Betio, en el atolón de Tarawa y en Saipan.
Después de volver a Los Angeles, se convirtió en el artista oficial de los Marines -y descubrió el arte moderno. Tras su licenciamiento, se mudó a Nueva York, donde se convirtió en amigo y protegido de Jackson Pollock, el importante pintor expresionista.
Como resultado de las heridas en la cabeza de su servicio en la guerra, Jackson sufría fuertes ataques epilépticos, contó su hijo Matthew al Times.
"También sufría de trastorno de estrés post-traumático y pasó un tiempo difícil", dijo. "Vivía como si estuviera en el campo de batalla. Sea que estaba feliz o enrabiado, lo vivía con una intensidad de vida o muerte. Fue un reto estar junto a él y crecer con él. Era nuestro padre y lo queríamos, pero era algo muy complejo".
Como escribió en la página web de su padre, harryjackson.com, esta semana: "Era una fuerza de la naturaleza, lleno de rabia, de amor, de humor y de locura".
Jackson se casó y divorció seis veces.
Además de Matthew, le sobreviven sus otros hijos (Jesse y Luke); dos hijas (Molly Keating y Chloe Lear Jackson); y cuatro nietos.
1 de mayo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

nuevas luchas en el naya


Diez años después de la masacre cometida por paramilitares del Bloque Calima, los sobrevivientes continúan luchando para recuperarse de esa tragedia, pero no han encontrado respuestas para sus necesidades y exigencias.
Colombia. Durante cuatro días de la Semana Santa de 2001, entre el 10 y el 13 de abril, alrededor de 100 paramilitares recorrieron las veredas de la región del Naya, dejando por su paso una estela de muerte y terror. Diez años después de la masacre, no se conoce el número exacto de víctimas que dejó esa incursión de las Auc, pero se han documentado 32 casos de homicidio y 10 de desaparecidos.
Sin embargo, los habitantes de la región aseguran que las víctimas podrían ser alrededor de cien porque los paramilitares arrojaron a varias personas por los barrancos. "Un arriero al que se le rodó la mula por un abismo, me contó que cuando bajó a recoger su carga, encontró dos cabezas de seres humanos", le dijo a VerdadAbierta.com un habitante del Naya.
Antes de cumplirse la primera década de los hechos de esta masacre, la Fiscalía 18 Justicia y Paz inició una versión libre colectiva con 60 exparamilitares para documentar y esclarecer cómo fueron esos cuatro días en los que el Bloque Calima azotó al Naya.
Esos exparamilitares fueron condenados por la justicia ordinaria, pero no podían hacer parte del proceso de Justicia y Paz porque no habían sido postulados al mismo, y de ese modo no podían hacer parte de las versiones libres de esa jurisdicción encargada del proceso de judicialización de los grupos desmovilizados bajo la Ley 975 de 2005.
Luego de la postulación de más de cien exparamilitares del Bloque Calima entre 2009 y 2010, la Fiscalía de Justicia y Paz empezó a versionar a los implicados en la masacre del Naya el pasado 22 de marzo. En cinco audiencias los exparamilitares contaron cómo llegaron los grupos de autodefensas a Cauca, por qué sus tropas hicieron esa incursión en el Naya, cuáles fueron sus presuntos cómplices en la masacre y cómo fue planeada.
Dichas audiencias fueron suspendidas hasta nueva fecha porque no hubo los recursos para transmitir en Puerto Merizalde (Buenaventura) la señal en vivo de las confesiones que los postulados estaban haciendo en Cali.
Para conmemorar los diez años de la masacre, la comunidad del Naya hizo varios eventos de memoria histórica y realizó una audiencia en la que diferentes instituciones estatales les contaron cómo han avanzado en el proceso.
Aunque de la masacre se conocen varios aspectos y la justicia ha tomado decisiones al respecto, muy poco se sabe de la situación actual en la que viven las comunidades del Naya, a raíz de la masacre de la que fueron víctimas hace una década. En este informe VerdadAbierta.com cuenta los testimonios de habitante de la región, cuáles son las dificultades diarias que deben enfrentar los sobrevivientes del Naya y cuál es el tipo de reparación integral-colectiva que están buscando.

La Separación de la Comunidad
Huyendo de la muerte y del terror paramilitar, los desplazados del Alto Naya -la parte céntrica del Naya y en la que se asentan las comunidades indígenas- inicialmente se concentraron en el corregimiento de Timba, ubicado en el municipio de Buenos Aires. En este lugar algunas personas enterraron a sus muertos dos o tres semanas después de haber iniciado la masacre.
Posteriormente, las víctimas se desplazaron hacia el municipio de Santander de Quilichao, en donde ocuparon la Plaza de Toros por más de un año. En este lugar permanecieron alrededor de cien familias, mientras esperaban que los reubicaran en otro sitio porque tenían temor de regresar al Naya y algunos líderes habían recibido amenazas.
En cambio, poco a poco y llenos de miedo, algunas familias decidieron regresar meses después a sus veredas de origen. Un gobernador indígena del Alto Naya, que pidió mantener en reserva su nombre por seguridad, le contó a VerdadAbierta.com que "decidimos regresar como cuatro meses después de la masacre. No fue un regreso masivo, sino que entraba una familia, y al ver que seguía en la región, otras se fueron animando a volver".
"Regresamos sin garantías del Estado y con nuestro propio sacrificio porque a nosotros, como comunidad indígena, no nos gusta estar enjaulados y aislados como en corrales. Nosotros mismos decidimos regresar a nuestra región", agregó el gobernador indígena.
Al regresar a sus hogares los desplazados se encontraron con la triste noticia de que sus casas habían sido saqueadas. "Las tierras no las perdimos, pero sí encontramos las casas desocupadas. No encontramos muebles, cultivos ni animales", le dijo una víctima a VerdadAbierta.com.
Por esta razón, las personas que retornaron al Alto Naya tuvieron que reconstruir sus vidas bajo su propio riesgo y sin contar con el apoyo estatal. "Nos tocó volver a empezar de cero. Volver a arar la tierrita y esperar que volviera a producir. El Estado no ha hecho la inversión social en El Naya. Todo ha sido con el esfuerzo de la comunidad para poder vivir en la región", comentó con decepción el líder indígena.
Aunque las familias que regresaron al Alto Naya han podido continuar en sus veredas, viven en condiciones precarias y suplen con dificultades sus necesidades básicas.
Una de las mayores dificultades que tiene la comunidad del Naya es que no cuenta con carreteras o vías de acceso para poder vender los cultivos que cosechan. Por esa razón, varias personas se ven en la necesidad de sembrar coca, para obtener recursos económicos.
"Gracias a Dios, el Naya es una tierra muy apta para el cultivo. Lo que se siembra, se da. Lamentablemente uno no puede sacar lo que produce porque no hay carreteras. Lo que se cultiva queda para el sostenimiento propio. Por ejemplo, para sacar y vender un racimo de plátano es muy difícil, porque son doce horas de viaje por caminos muy angostos y el producto llega muy maltratado", le contó a VerdadAbierta.com un habitante de la región.
Además, las habitantes también tienen enormes dificultades para acceder dignamente a la salud y a la educación.
Sobre el acceso a la salud, el gobernador indígena contó que "en este momento tenemos un puesto de salud que cubre las 10 veredas. Las instalaciones son en madera y no hay recursos para atender a la gente. Desde hace un año la administración municipal se ha preocupado y nos mandó una enfermera".
El líder indígena reconoce que desde 2007 la educación ha mejorado y que cuentan con profesores de la Acin, pero que la comunidad ha tenido que hacer un "gran esfuerzo" para reparar las escuelas. Además, los recursos no están a la altura de una educación del presente siglo. "La tecnología está muy atrasada en El Naya. Usted allá le habla a un niño de un computador y no sabe qué es eso, si mucho los conocerán cuando salen de la región y los ven por televisión", explicó el líder indígena.  
Después de diez años, esto es lo que piden las personas que retornaron al Alto Naya: "Como líderes queremos que el Estado nos mire y se nos deje de tildar de guerrilleros porque vivimos en esa zona tan lejana de la civilización. Nosotros no queremos plata simplemente. Queremos una reparación integral de la comunidad del Naya, conocer la verdad de la masacre y que se limpie nuestro nombre. Queremos garantías para los que retornamos y que se nos titulen las tierras".

Los Asentados en Timbío
Las familias indígenas que no retornaron al Alto Naya y que se instalaron en Santander de Quilichao, en 2003 fueron reubicadas en la finca La Laguna, del municipio de Timbío.
"Después de pelar muchas cosas se les entregó la finca La Laguna. Eso fue una negociación entre las víctimas y Acción Social. Acción Social intercedió ante el Incoder para que se les entregara un sitio para su reubicación", le contó a VerdadAbierta.com Francisco Bustamante, miembro de la Asociación Minga, una ONG de derechos humanos que ha acompañado y representado jurídicamente a algunas víctimas desde que ocurrió la masacre.
"Ellos estaban como una colectividad y no se dispersaron. Decidieron permanecer como grupo para exigir condiciones. Eran alrededor de 120 familias que estaban en el Coliseo de Ferias de Santander de Quilichao, que se usa para hacer muchos eventos, y encontraron en esa permanencia una forma pacífica de hacer presión para obtener una solución", explicó Bustamante.
Después de que se les garantizaran ciertas condiciones que permitieran su traslado a Timbío, los indígenas se desplazaron a la finca La Laguna. De todas las cosas que les prometieron, una de las pocas que les han cumplido es la seguridad, porque les han otorgado medidas cautelares, mecanismos de comunicaciones, rondas de la Policía y transporte.
En cambio, uno de los mayores problemas que tienen y de los puntos que no les cumplieron, es que no cuentan con los medios ni los recursos para producir la tierra. "El acceso al agua es muy difícil. Tener agua para el regadío de cualquier tipo producción ha sido una de las mayores dificultades. Ellos perdieron algunos cultivos que hicieron al principio por falta de agua", contó Bustamante.
Además, a estas personas que fueron víctimas de desplazamiento forzado y que se vieron obligadas a dejar atrás las cosas que consiguieron durante toda su vida, tienen obligaciones tributarias muy grandes por la finca. Según el miembro de la Asociación Minga, tan sólo por el impuesto predial deben pagar ocho millones de pesos anuales.
Estas familias recibieron algunos proyectos del Laboratorio de Paz de la Unión Europea con Acción Social, en los que les dieron proyectos de ganadería, hortalizas y huertas, pero no prosperaron porque no contaron con el debido acompañamiento.
Por estas razones, hay muchas personas que viajan al Alto Naya en busca de trabajo y regresan a Timbío para dormir. También hay otras que trabajan en fincas cercanas durante los periodos de cosecha, pero no tienen proyectos propios con los que puedan garantizar su sostenimiento como comunidad.
"El Plan de Vida que ellos tienen se basa en propuestas de desarrollo al interior de su comunidad. Esto nunca ha sido atendido como se planteó cuando se entregó la finca. Sobre eso no se hizo nada", concluye Bustamante.

Las Comunidades Afro
Las comunidades afrodescendientes de la región, que habitan la parte conocida como el Bajo Naya, también se encuentran situaciones similares a la de los indígenas que retornaron después de la masacre.
Un líder de la región le contó a VerdadAbierta.com que hace dos meses la Cruz Roja Internacional construyó un puesto de salud en La Concepción. "Lamentablemente no tenemos acceso a la salud porque no hay médicos, sólo está la estructura y no hay personal. A los enfermos los tenemos que bajar a Puerto Merizalde, donde nos echamos dos días de camino y varios de nuestros enfermos se han muerto por falta de un hospital", señaló.
En educación el panorama también es desalentador porque los niños y adolescentes sólo tienen garantizada hasta la educación hasta primaria. "Para seguir estudiando los adolescentes tienen que desplazarse a San Francisco, Puerto Merizalde o Buenaventura. Para llegar a San Francisco hay seis horas de recorrido en lancha rápida y para llegar a los otros sitios donde hay educación secundaria es cuestión de días", explicó el líder regional que prefirió mantener en reserva su nombre.
Por otro lado, muchas víctimas que quieren regresar a sus sitios de origen no han podido hacerlo porque no tienen acceso a una vivienda. "Después de la masacre todo quedó destruido. Nos sentimos desamparados del Gobierno, no hemos recibido ningún tipo de reparación y pedimos justicia paras las víctimas del Naya", señaló el líder comunitario.
"Como comunidad queremos una reparación integral, en la que se incluya salud, vivienda y educación. Nosotros no vamos a recibir dinero por algún muerto, porque nuestras víctimas no valen ningún centavo. Allá la única garantía que existe somos nosotros mismos, porque nos ayudamos como compañeros, porque por parte del Estado no hay ninguna ayuda", esos son los sentimientos que manifiesta uno de los representantes del Bajo Naya.

Las Viudas del Alto Naya
VerdadAbierta.com habló con cuatro viudas de la masacre del Naya, quienes pidieron mantener en reserva sus identidades, y accedieron a contar cómo esos cuatro fatídicos días en los que los paramilitares se tomaron la región, cambiaron sus vidas por completo.
Tan solo una de las viudas con las que habló VerdadAbierta.com vio cómo algunos hombres del Bloque Calima asesinaron a su esposo con un disparo en la cabeza y mataron a otros dos jóvenes con puñales y una motosierra. Las otras, por fortuna, estaban fuera del Naya y pasadas varias semanas pudieron rescatar los cuerpos de sus esposos para darles cristiana sepultura.
A partir de la Semana Santa de 2001, esas cuatro mujeres tienen en común que no se dejaron morir por el dolor, el miedo y el abandono, debido a las obligaciones que tenían para sacar a sus hijos adelante. En sus pequeños encontraron las fuerzas necesarias para luchar y sobrevivir. En cambio, del Estado, hasta ahora no han recibido ningún tipo de ayuda y desconoce sus necesidades.
Estas valientes mujeres, que se vieron en obligación de retornar al Alto Naya para conseguir trabajo pese a sus temores, se encontraron con la triste realidad de que sus casas y demás pertenencias habían sido robadas.
"Después de la masacre me estuve como un año por fuera. Como no tengo estudio y tengo que alimentar a mis hijos, regresé al Naya porque allá me dan trabajo en las fincas. Yo tenía una finca que encontré desocupada. Se llevaron los muebles y los animales. Yo estoy en el Naya, pero ando de finca en finca trabajando, porque no tengo donde estar", contó una de las viudas.
"He tenido que trabajar y ponerle la espalda al sol para volear machete. Pero yo, al igual que otras viudas, tenemos que dejar solos a nuestros hijos cuando trabajamos porque no tenemos quién nos los cuide y tampoco podemos pagar para que los cuiden", señala otra viuda al recordar las dificultades por la que tiene que pasar a diario.
También el estudio se ha convertido en un problema para los hijos de estas madres. "Tengo cuatro hijas que no han podido hacer el bachillerato porque allá no hay donde estudiar y no hay nada. No tengo recursos ni donde vivir".
Otra madre recuerda que entre sus dificultades están que "no tenemos un puesto de salud adecuado, la comunidad lo restaura cuando tiene una tabla dañada. Las escuelas están caídas, algunos profesores enseñan en casas desocupadas. Tampoco se hacen jornadas de vacunación".
Por eso, lo que ellas piden es que "haya paz y no se vuelvan a repetir estos hechos, para que nuestros hijos puedan estudiar y vivir mejor que nosotras". Como reparación no quieren dinero ni recuperar las cosas que perdieron, sino que anhelan tener una vivienda para sus hijos y que ellos puedan estudiar y acceder a una salud digna.
1 de mayo de 2011
27 de abril de 2011
©verdad abierta

se fugó paramilitar


Fiscalía investigará la fuga de exparamilitar en Barranquilla. La Fiscalía investigará la fuga del exparamilitar Juan Manuel Borré Barreto alias ’Javier’ en Barranquilla.
Colombia. El director del Inpec, general Gustavo Adolfo Ricaurte, aseguró que la Fiscalía en estos momentos investiga las circunstancias que rodearon la fuga del exparamilitar Juan Manuel Borré Barreto alias ‘Javier’, presentada la noche del martes cuando, según lo relatado por el comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, Óscar Pérez Cárdenas, el carro en el que se trasportaba el recluso se detuvo en el sector de Soledad y por petición de éste.
En estos momentos el exparamilitar es prófugo de la justicia. Jilson Roberto Arias Muñoz y Fabián Ayala Vásquez, dos presuntos colaboradores de la fuga, fueron capturados y están a disposición de las autoridades.
"La propia Fiscalía investiga por qué el vehículo se detuvo, por qué en ese punto  se desembarcó al interno y por qué no se adoptaron algunas medidas de seguridad", expresó Ricaurte.
Según la versión entregada por el comandante Oscar Pérez,  alias ‘Javier’  había pedido el favor a los miembros del Inpec que lo escoltaban, que le permitieran recoger una ropa y alimentos que su esposa le iba a entregar en frente de Sao, en el municipio de Soledad (Atlántico). Los escoltas accedieron y en el momento de la parada cuatro sujetos llegaron hasta el carro del INPEC y abrieron fuego, a lo que respondieron los guardias. Sin embargo la fuga de alias ‘Javier’ fue inevitable.
Según el mismo oficial, Borré Barreto se bajó del carro sin esposas y en medio de la balacera subió a la motocicleta en la que escapó. De acuerdo a lo explicado por el general Ricaurte, la visita de alias ‘Javier’ al municipio de El Guamo, Bolívar, de donde regresaba cuando se presentó la fuga, fue autorizada por el Inpec por petición del fiscal de Justicia y Paz que lleva el caso del exparamilitar.
Según Ricaurte, el pasado 12 de abril el fiscal pidió que a alias ‘Javier’ se le permitiera salir de la cárcel Modelo de Barranquilla, donde se encontraba recluido, para que colaborara en una diligencia judicial en un municipio cercano a Bolívar, Atlántico.
1 de mayo de 2011
28 de abril de 2011
©colprensa
©verdad abierta

qué pasaría si matan a los hijos de obama


columna de lísperguer
OTAN masacra a hijos de coronel Gadafi.

Obama y la OTAN vienen bombardeando objetivos civiles prácticamente desde el principio del ataque contra Libia. La estrategia detrás de esta carnicería no es solamente debilitar al régimen, sino además continuar amenazando y presionando a Gadafi: seguiremos matando civiles hasta que te marches, en una operación mental similar al secuestrador que envía dedos de sus víctimas a sus familias. Ahora han incluido entre los blancos legítimos a la familia de Gadafi. La nefasta influencia de Obama, que a la lista de atrocidades norteamericanas agrega ahora el asesinato de los líderes rivales y sus familias, se hace sentir. Nadie lo hubiese creído hace un año y el criminal quiere seguir matando durante otros cuatro años más. No se puede esperar del gobierno chileno que proteste por estos asesinatos. Pero ¿qué ocurriría si los árabes se vengan y asesinan a la familia de Obama, o de Sarkozy, o de Berlusconi? ¿Pondría Piñera el grito en el cielo? ¿Los llamaría terroristas?
lísperguer

el clan de los 12 apóstoles


El libro de Olga Behar recoge el testimonio del mayor de la policía Juan Carlos Meneses, quien acusó a Santiago Uribe de ser partícipe de la creación de los grupos paramilitares en Antioquia. Entrevista con su autora, por Radio Nederland.
Colombia. A propósito de la publicación del libro ‘El Clan de los 12 apóstoles’, de la periodista Olga Behar, Semana.com reproduce la siguiente entrevista con la autora hecha por el periodista Javier Zapata, de Radio Nederland.

Javier Zapata: Señora Behar, quisiera comenzar por el final. Le voy a pedir encarecidamente que me lea usted un pequeño párrafo del epílogo del libro ‘El Clan de los 12 Apóstoles’.
Olga Behar: Con mucho gusto. "Comienzo diciéndole que quiero insistir en la advertencia que le hice la primera vez que nos vimos para la elaboración de este libro. Como periodista, nunca le puedo garantizar al personaje el resultado final.
Le agradezco haber corrido el riesgo de contarme su historia a sabiendas de que podía haber salido mal librado, pero en la vida no hay personas totalmente buenas ni totalmente malas, le digo. Y eso es lo que interpretará el lector para sacar sus conclusiones. Le cedo la palabra".

J.Z.- Estamos frente a una obra dedicada al clan de los 12 apóstoles, un grupo paramilitar tristemente célebre en Colombia, de un período muy específico de la historia de este país, 1992-1994. ¿Por qué tomar como referente un hecho "del pasado", para hablar del presente?
O.B.- Por dos razones: la primera, porque la única manera de entender nuestro presente es conocer el pasado; y la segunda, y tal vez más importante, es una frase que dijo alguien seguramente muy talentoso "si no conocemos nuestra historia, estamos condenados a repetirla". Creo que se extraen lecciones en este libro que nos sirven para que esto no vuelva a pasar.
 
J.Z.- Este libro es producto de una larga lista de conversaciones, como dice la carátula, con el mayor Juan Carlos Meneses, y se trata de un lugar muy específico, ¿verdad?
O.B.- Correcto, yo he intentado en mi carrera profundizar sobre un modelo que creo que funciona muy bien para la comprensión de la historia y de la realidad de mi país. Es que, a partir de un hecho específico, pretendo explicar la realidad macro de lo que sucedió en Colombia.
Entonces, así como, aún siendo niña, entendí muchas cosas de la Segunda Guerra Mundial leyendo ‘El Diario de Ana Frank’, o por ejemplo viendo en ‘La lista de Schindler’ la manera como se salvaron vidas y como se afectó a la sociedad también. Es un modelo que nos permite ir de lo particular a lo general y eso facilita la comprensión por parte de público.

J.Z.- Y en este caso concreto…
O.B.- En este caso, Yarumal es un pequeño pueblo de Antioquia, uno de tantos del país, sobre todo de esa zona de lo que es el noroccidente de Colombia, donde operaron los grupos paramilitares que produjeron este desangre, cuyos efectos estamos viviendo hasta hoy en día: cuatro millones de desplazados, el monopolio de ciertos sectores que manejaron el poder sobre la tierra, no solamente el desplazamiento de sus pequeñas propiedades, sino también las secuelas desde los puntos de vista sicológico y social, como consecuencia de lo cual el 10% de la población no pueda vivir en el lugar que le pertenece.
Lo tomamos entre los años 92 y 94, porque ahí es donde verdaderamente se da el salto entre pequeños grupos que se llamaron de "limpieza social" o pequeños grupos de "justicia privada", a la configuración de lo que fue una gran maquinaria paramilitar que estremeció a Colombia. Luego, a partir del año 2002, cuando sube Álvaro Uribe al poder, se intenta revertir para que estos paramilitares y narcotraficantes se reincorporen a la vida civil, reparen a sus víctimas y paguen por los crímenes que han cometido.
Pero tomar ese caso específico en un pequeño pueblo próspero que se convirtió en un centro de ejecución masiva de personas, simplemente porque para ciertos sectores de la élite tenían que desaparecer de la escena social, nos permite comprender cómo eso se fue articulando y finalmente conformó lo que se llamó el paramilitarismo en Colombia.

J.Z.- ¿Uno de los fundadores, financiadores y dirigentes de este grupo que se llamo ‘Los 12 apóstoles’, es el señor Santiago Uribe, hermano del ex presidente Álvaro Uribe?
O.B.- Sí, la verdad es que el poder que detentaban en ese momento los grandes hacendados, las personas pudientes en esa zona del país, así como en muchas otras, va a ser atacado fuertemente por sectores de la guerrilla colombiana que cometían extorsiones, secuestros y demás. Entonces, aparentemente, la justicia colombiana y las Fuerzas Armadas no operaban, eran incompetentes para dar esa batalla. Razón por la cual empezaron a configurarse y a legalizarse estos grupos que eran como de seguridad privada, que después fueron legalizados por el entonces gobernador de Antioquia en esa época, Álvaro Uribe Vélez, como los grupos llamados las CONVIVIR. A partir de ahí, todos los sicarios y asesinos tenían armas legalizadas. Entonces, se legitimó esa forma de mantener el establecimiento por encima de la furia comunista subversiva.
Según la investigación, lo que se ha podido extraer tanto del expediente judicial como de los testimonios que da Juan Carlos Meneses, que en esos momentos era teniente de la policía y cuando terminó su actividad ya había llegado al grado de mayor, es que era precisamente Santiago Uribe Vélez, el hermano del que fue Presidente de Colombia entre los años 2002 y 2010 y que era en ese momento, primero, congresista y después, Gobernador de Antioquia.

J.Z.- Permítame que vuelva a un pasaje; usted dijo en un momento determinado, "bueno, estos grupos se crean porque aparentemente no funciona la justicia, no funciona la policía… en fin", y esto lleva a que se conformen grupos como de los que estamos hablando, ‘los 12 apóstoles’. Póngase usted un segundo en el caso de esta gente que está siendo secuestrada, extorsionada y presionada. ¿No era lógico que trataran de hacer algo?
O.B.- En un contexto superficial, si miramos la punta del iceberg, sí. Estos tipos vienen, el Ejército y la policía no son capaces, entonces la conclusión es: tenemos que armarnos. Pero si usted lee el libro, se va a dar cuenta de que la inoperancia de las Fuerzas Armadas era deliberada. ¿Por qué? Juan Carlos Meneses sostiene que, cuando empezó a colaborarle a Santiago Uribe y a su grupo, la orden era: ir aquí a tres cuadras al costado derecho de la estación donde usted opera, del comando de la policía porque tenemos que sacar del camino a alguien. Entonces usted procure mandar a sus policías del costado occidental del lado izquierdo, a unos 2 ó 3 kilómetros. De tal manera que cuando reviente el asunto, empiecen por radio, ‘mire, miren una masacre. Tal, tal, llegue, lleguen rápido. Policía, refuerzos’… para que los tipos no alcancen a llegar.
Hay un caso en el que el jefe de los 12 apóstoles le comunica a Juan Carlos Meneses, "tenemos que dar de baja a un sujeto que nos tiene fregados, pero la única manera de hacerlo es cuando se baje del bus, en la estación, porque si no, después no lo vamos a poder hacer, porque él tiene su propia seguridad". Entonces Meneses le replica: "¡pero cómo hago yo! a sólo 2 ó 3 cuadras del comando de la policía; no hay justificación". A lo que le contestan: "Usted verá qué hace".
Cuando se baja el tipo del bus, al salir del terminal de transportes, se da cuenta de que lo van a matar. Entonces sale corriendo de la estación en busca del comando para que lo protejan y le salven su vida. Y, a menos de una cuadra del comando empieza la balacera. Todos los policías que estaban adentro, pues Meneses los había puesto a hacer otras cosas, empiezan, "mi teniente, tenemos que salir, tenemos que salir, hay una balacera".
¿Y sabe qué les contesta Meneses? "No, qué vamos a salir; qué tal que sea una emboscada y nos acribillen a todos." Entonces los policías responden: "mi teniente, tiene usted razón".

J.Z.- Es decir, no hay inoperancia sino connivencia…
O.B.- Claro. La punta del iceberg le dice a usted, ‘claro, esta gente no fue capaz con el asunto, tenemos que armarnos; nosotros somos hacendados, tenemos que armarnos’. Pero si usted cava un poquito y mira hacia lo profundo del iceberg, se va a dar cuenta de que realmente hay una acción deliberada para no actuar.

J.Z.- ¿Y qué lleva a Meneses a hacer este tipo de confesiones?
O.B.- ¿Por qué se marca en el año 2002 como el año definitivo? Porque cuando Álvaro Uribe sube al poder, él entiende que a pesar de que supuestamente hay una alianza muy profunda con estos sectores, no va a poder gobernar con esta gente armada encima y con todos estos líderes paramilitares dando las órdenes. Entonces decide promover un proceso de Justicia y Paz. ¿Para qué? Para que se acabe el paramilitarismo en Colombia; algo muy loable realmente.
El país estaba encantado con esa idea. ¿Pero qué pasa? Cuando toda esta gente se empieza a desmovilizar, la Ley de Justicia y Paz plantea la necesidad de la confesión y la reparación. Para reparar a las víctimas, usted tiene que confesar que las afectó. Entonces empiezan a brincar los temas de los grupos paramilitares, entre ellos los 12 apóstoles. Entonces, un paramilitar que se llama Francisco Villalba, y que estaba detenido, capturado por una masacre conocida como del Aro, en Antioquia, no muy lejos de allí, entra en el proceso de Justicia y Paz. Villalba empieza a confesar lo que no había dicho hasta entonces y narra que la masacre del Aro y tal otra masacre y todo lo que pasó en Yarumal, fueron orquestadas y ejecutadas por el grupo de los 12 apóstoles y que el líder del grupo era Santiago Uribe.
Realmente, aunque, en alguna ocasión, tal vez en el año1997, él había presentado alguna declaración juramentada ante algún juez y allí no pasó nada, es la primera vez en que, definitivamente y con nombre propio, revela quién es el supuesto autor de la organización, de la armazón de los 12 apóstoles.
Cuando el tema vuelve y brinca, suceden dos cosas: por un lado a este señor Villalba, que estaba pagando prisión en una cárcel convencional, le dicen: "mire, como usted entró a Justicia y Paz y estamos estudiando seriamente su situación, le vamos a dar casa por cárcel". Y él no se la pilló, como decimos aquí en Colombia; le dan casa por cárcel y unos días después lo asesinan.
¿Por qué? ¿Para qué? Porque sabe demasiado y todavía le falta mucho por contar. Hay que sacarlo del camino. Al brincar este caso otra vez, se reabre toda la situación y empiezan otra vez a llamar a Juan Carlos Meneses. Entonces, alguien decide trasladarlo a lo que él llama un lugar malo, o sea, lugares de donde difícilmente los comandantes salen vivos. Hay un lugar que se llama Saravena Arauca, que es realmente un lugar muy difícil para la Policía y el Ejército.

J.Z.- Preludios del Infierno...
O.B.- Exactamente. Finalmente él logra hablar con Santiago Uribe, a quien le dice: "mire, hágame un favor, hable con su hermano, con una sola llamadita, con un solo timbracito, a mí no me mandan para Arauca". A Arauca mandan capitanes, tenientes, cómo van a mandar a un mayor; un mayor no tiene nada que ir a hacer a ese lugar a reemplazar a un comandante que fue asesinado ocho días antes por la guerrilla. Me mandan al agujero, que me manden a otro lugar". Y Santiago Uribe le contesta: "a usted ya le cumplimos, ya se le resolvió en dos ocasiones el tema de sus detenciones y se le liberó del proceso y demás. Yo ya no puedo llamar a mi hermano, él es el Presidente de la República y no quiere volver a saber del tema".
Entonces el hombre queda solo, y le toca ir. Afortunadamente para él, cambian al comandante de la policía, que resulta ser un buen tipo. El nuevo comandante general va a una visita a Arauca y él le dice: "mi general, yo me quiero ir". Su jefe le responde: "Pero, por qué, yo lo traslado… "No, no, yo ya me quiero ir, yo quiero salvar mi vida".
Cuando le dan la baja, o sea ya queda como oficial retirado, se va a un lugar cerca de la ciudad de Cali, y entonces allí cuando él llega a la zona empiezan a llegarle sufragios, que son estas tarjetas en donde dice que ‘Lamento mucho la muerte de fulano de tal’, y en su caso era la muerte de Juan Carlos Meneses. Él cambia y cambia de teléfonos, tanto fijos como celulares, y sin embargo, al día siguiente de tener un nuevo número vuelven y lo llaman y le advierten: "mira cállate, que por sapo te vamos a matar; hijo de tantas’, o sea, lo empiezan a amenazar duro.
Él empieza a investigar qué está pasando y descubre que la mayoría de los integrantes de los 12 apóstoles, o de la gente que sabe de los 12 apóstoles, ha sido asesinada, que solo quedan él, un coronel retirado de apellido Benavides, quien fue su superior y le entregó el mando en Yarumal, y uno que se llama Alexander Amaya, que fue su escolta y que es realmente un personaje a lo largo y ancho del libro, que pagó prisión por algunos de los casos que lograron comprobarle en los años 90.

J.Z.- Todos estos antecedentes, estas amenazas, el hecho de quedarse solo, el asesinato de los otros integrantes de los 12 apóstoles lo incitan a tomar la decisión de irse.
O.B.- Llega un momento en que ya la cosa se vuelve muy complicada; él tiene 4 hijos, 3 menores de edad y uno realmente muy pequeño, y su esposa. Ya ven carros que los están como siguiendo; sus amigos lo llaman y le dicen: "mire, enviaron a un coronel desde Bogotá para investigar sobre su vida en la ciudad de Buga, que es donde vive. Dos de sus mejores compañeros terminan siendo miembros de la escolta personal del presidente Uribe. Y esos dos mayores, compañeros de él, que le dicen de apodo ‘Yarumal’, lo llaman para advertirle: "oiga Yarumal, cuídese porque el Presidente está escamoso, o sea, el Presidente sabe que usted sabe demasiado". Y si se lo está diciendo a usted la guardia personal del Presidente de la República, pues lo mejor es desaparecer de la escena, ¿no?

J.Z.- Antes de continuar con la línea de reflexión que llevamos, quiero hacer un pequeño paréntesis porque me acabo de acordar, al escuchar tantas veces el nombre de los 12 apóstoles, de un hecho que, le confieso, me resulta muy difícil de creer. Y es que usted asegura en este libro que hay un cura, llamado Palacios, que habría no sólo avalado, sino participado directamente, y que habría sido miembro del grupo de los 12 apóstoles. ¿Cómo es posible?
O.B.- Al punto que el padre Palacios estuvo detenido por el caso de los 12 apóstoles. En Yarumal se dicen muchas cosas, que él escuchaba a muchos feligreses en secretos de confesión, que también llegaban otras personas a dar información sobre determinados ciudadanos, que aparentemente él estaba relacionado con los integrantes de este grupo paramilitar y señalaba a las personas que debían ser ejecutadas. Una cosa horrorosa, pensando en lo que significa un sacerdote, cuyas misión y vocación deben ser llevar alivio y llevar bienestar a su comunidad.

J.Z.- De allí mi pregunta y mi incredulidad.
O.B.- Pero no confiesa que forma parte del grupo de los 12 apóstoles, obviamente, sino que estaba del lado de los que luchaban contra la subversión. Y sus sermones eran realmente indicativos de que estaba del lado de los que luchaban contra la subversión armada en esa región.
Hay temas anecdóticos; por ejemplo, él cuenta que, después de almorzar, salía, caminaba un poco por el pueblo y se iba a una tienda que quedaba en una esquina cercana a la parroquia. Se sentaba, pedía un par de aguardientitos, y ahí llegaban dos o tres amigos y siempre conversaba con ellos. Esos dos o tres amigos han sido identificados judicialmente como integrantes de los 12 apóstoles. Hay personas de la comunidad, testigos cuyas identidades hay que mantener en confidencialidad, que dicen que cuando veían caminar al cura, que llegaba y se sentaba en la tienda, pedía su aguardiente y llegaban sus amigos a conversar con él, Yarumal temblaba, porque sabían que esa noche habría un muerto.

J.Z.- Una de las primeras indagatorias oficiales y declaraciones de Juan Carlos Meneses, ocurre en Buenos Aires. Éste es un momento importante. ¿Por qué?
O.B.- Muy importante. Como Meneses no puede regresar al país, su abogado hace la solicitud al Fiscal, quien, en esos momento es Guillermo Mendoza Diago, como encargado. Mendoza envía a uno de sus fiscales especializados, a tomar la confesión que se hace en el consulado de Colombia en Buenos Aires. Hay aquí un episodio memorable y que lo revelo en el libro. El consulado está dividido por una puerta de vidrio. En una parte están las secretarias y el despacho al público, y en la otra el despacho del cónsul, donde hay una salita y un escritorio. En la salita se sientan ellos para que Meneses pueda hacer su confesión y rendir su testimonio. Durante más o menos dos horas, el fiscal tiene un cuestionario y le pregunta cualquier cosa, menos lo que Meneses ha ido a confesar jurídicamente, que es los 12 apóstoles.
De repente, suena el teléfono en la parte de afuera de donde ellos están, pero todo se oye y hay como un ‘boroló’, es decir una situación. "Ay, mire, que ya, dentro de dos minutos". Entonces el cónsul dice: "no, pero es que tengo la oficina ocupada". "No, que ya, que ya". Como a los dos minutos suena el teléfono y repica y repica, y hay un momento en que el cónsul entiende que tiene que entrar. Entonces, entra y les dice: "perdón, tengo que contestar mi teléfono privado". El fiscal dice, suspendamos un momento la diligencia y el cónsul, literalmente se mete debajo del escritorio a hablar.
Empieza así: "sí, no, claro. Sí, ya empezó, claro." Y al final se le suelta dos o tres veces: "sí señor Presidente, están en eso, claro señor Presidente; claro, yo le aviso, yo le cuento señor Presidente, hasta luego". Cuando el cónsul sale, cierran la puerta de nuevo y tanto el abogado de las víctimas como Meneses reaccionan: "¿vio quién está interfiriendo en esta diligencia? El Presidente de la República está llamando para informarse de qué es lo que está pasando aquí. Se supone que es una diligencia judicial. Un Presidente no tiene por qué estar llamando". El fiscal, obviamente con evasivas, dice: "No, claro que no, yo no oí nada".
La diligencia sigue y llega un momento en que Meneses y el abogado, que, digamos, no es amigo de Meneses sino el abogado es el de las víctimas, dicen: "mire, realmente no hemos venido a esto. Usted me está preguntando del año 90, yo llegué a ese lugar en el 94. O sea, fueron dos horas de babosadas, de nada."
Meneses le contesta: "yo he pedido esta reunión, usted no vino aquí solicitándomela, quiero hablar del tema de los 12 apóstoles. Entonces el fiscal se agachó, abrió su maletín y sacó un segundo cuestionario, que era el de los 12 apóstoles. Ahí fue cuando él pudo hacer su confesión. Extrajo la prueba reina, que es una conversación privada que él grabó con el coronel Benavides, en la que el coronel confiesa su relación con Santiago Uribe, que le recibía dinero a Santiago Uribe, confiesa todo lo que se relaciona con la manera en que no solamente había una desidia, sino que había acciones específicas de apoyo a los 12 apóstoles por parte de la policía. Benavides dice: "yo nunca disparé un gatillo y nunca maté". Meneses le replica: "sí, pero bueno, usted no disparó el gatillo pero ahí estuvimos; permitimos que otros lo hicieran". A lo que Benavides confiesa que sí. Entonces, esa prueba reina permite algo así como que se reabra el proceso de los 12 apóstoles. El fiscal Mendoza Diago, cuando es interrogado por los periodistas, dice que si en la confesión judicialmente tomada por el fiscal en Buenos Aires, hay pruebas que determinen la reapertura del proceso de los 12 apóstoles, se reabrirá porque si aparece algo nuevo, se puede reabrir, no es cosa juzgada. Bueno eso fue hace casi un año y no ha pasado nada.

J.Z.- Sacar un libro de esta naturaleza va a generar controversias que, usted supone, entre quienes van a aplaudirla y quienes van a criticarla más que fuertemente. ¿Tiene usted miedo?
O.B.- El miedo es inherente al ser humano y yo tengo que decir que, obviamente, tengo miedo. Quiero decirle algo más: en este país, si usted mira las encuestas, pues dicen que estos personajes son lo más cercano a la perfección y que todo el mundo está de acuerdo con ellos, personas de diferentes sectores incluso. Esta misma mañana hablé con un policía retirado, que no ha tenido nada que ver con estos asuntos. Cuando le conté que había escrito un libro sobre este tema, me preguntó lo mismo, y me advirtió que se trataba de gente muy peligrosa. Entonces, yo llego a la conclusión de que, efectivamente, es gente peligrosa.
La verdad, yo no tengo enemigos; en el pasado tuve unas circunstancias de discusiones y de peleas con los militares por mis denuncias por el tema de la violación de los derechos humanos en los años 70 y 80. Pero después de haber estado exiliada en México, regresé, llevo en el país, con circulación libre, aproximadamente 20 años, no tengo enemigos. Entonces, yo simplemente digo, y permítame que tome el libro: si a mí me pasa algo, pues…

J.Z.- Yo se lo pregunto; no es sólo por usted. Usted es madre.
O.B.- Tengo dos hijos, ya he tomado medidas; mis dos hijos viven en el exterior, la familia se disuelve, la familia termina siendo afectada; no es fácil, sobre todo porque he sido una mamá muy entregada, una mamá muy conectada con mis hijos.
1 de mayo de 2011
30 de abril de 2011
©semana

murió michael sarrazin


Actor canadiense.
[Claire Noland] Murió el domingo en un hospital de Montreal el actor canadiense Michael Sarrazin, que actuó con Jane Fonda en la película ‘Baile de ilusiones’, de Pollack, en 1969 -informó su agente Michael Oscars. Tenía 70 años.

Nacido el 22 de mayo de 1940, en Quebec, Sarrazin creció en Montreal y empezó a actuar en la escuela secundaria. Llegó a Hollywood a mediados de los años sesenta después de firmar un contrato con Universal.
Apareció en una ráfaga de películas, empezando con ‘Justicia en Abilene’ [Gunfight in Abilene], con Bobby Darin, y ‘Un fabuloso bribón’ [The Flim-Flam Man; El amable estafador], con George C. Scott, de 1967. Al año siguiente, Sarrazin apareció en ‘Un dulce paseo’ [The Sweet Ride], con Jacqueline Bisset, y empezaron una relación que duró varios años.
Sarrazin había sido aproximado para el papel de Joe Buck en ‘Perdidos en la noche’ [Midnight Cowboy; Cowboy de medianoche], pero lo perdió ante Jon Voigt cuando los productores de la película no aceptaron las demandas de Universal por prestar a Sarrazin.
Como consecuencia, labró su momento más duradero en el cine como el triste niño granjero Robert en ‘Baile de ilusiones’ [They Shoot Horses, D’ont They?], el apasionante drama de personajes desesperados en una maratón de baile de los años treinta que fue nominado a nueve premios Oscar.
"Me podrías haber pagado un dolar a la semana para trabajar en eso", dijo Sarrazin en una entrevista con el Toronto Star en 1994. "Te llega de repente; todavía me emociono cuando la miro.
"Estuvimos trabajando tres o cuatro días seguidos sin dormir... Pollack dijo que teníamos que trabajar hasta que mostráramos síntomas de fatiga. Había peleas entre los hombres; las mujeres empezaron a llorar".
Entre las películas más recientes de Sarrazin se encuentran ‘Casta invencible’ [Sometimes a Great Notion] (1970), ‘En busca de la felicidad’ [The Pursuit of Happiness] (1971), ‘El juez de la horca’ [The Life and Times of Judge Roy Bean] (1972), ‘Harry Dedos Largos’ [Harry in Your Pocket] (1973), ‘¿Qué diablos pasa aquí? [For Pete’s Sake; Qué pasa, Bárbara] (1974), ‘Locos al volante’ [The Gumball Rally] (1976) y ‘Vidas turbulentas’ [Joshua Then and Now] (1985).
Aparecía frecuentemente en televisión y cosechó reseñas positivas por la película para la televión, ‘Frankenstein: la verdadera historia’ [Frankenstein: The True Story], de 1973. Su último papel lo tuvo en la película para la televisión, ‘El coro de Navidad’ [The Christmas Choir], de 2008.
Sarrazin volvió a Montreal hace ya algunos años para estar más cerca de su familia.
Le sobreviven sus hijas, Michelle y Catherine, y su hermano Pierre, un productor.
30 de abril de 2011
19 de abril de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

absuelven a policías


Absolvieron a cinco policías por el asesinato de Lepratti. Son los que acompañaban al autor material del disparo que mató a Pocho Lepratti en diciembre de 2001. La abogada de la familia aseguró que "no hay duda que intentaron encubrir" el hecho. No descartó recurrir a la Corte Suprema.
Argentina. La Sala II de la Cámara de Apelaciones absolvió a los cinco policías de la Unidad Regional II condenados por encubrir el asesinato del militante social Claudio ‘Pocho’ Lepratti, ocurrido el 19 de diciembre de 2001. El fallo beneficia a Marcelo Arrúa, Rubén Pérez, Roberto de la Torre, Daniel Braza y Carlos Alberto de Souza, quienes acompañaban en el móvil 2270 al policía del Comando Radioeléctrico de Arroyo Seco, Esteban Velázquez, autor material del asesinato. Los policías absueltos habían sido condenados por la justicia en un fallo de primera instancia por falsedad ideológica de instrumento público y encubrimiento agravado en concurso ideal. Ahora, el tribunal de alzada, que integran los camaristas Carina Lurati, Juvencio Mestre y Ramón Ríos, decidió absolver a los cinco policías por el beneficio de la duda. La abogada de la familia Lepratti, Carmen Maidagan, dijo que "no hay duda alguna" de que existió una actitud de encubrir y falsear documentación pública, y que "existen elementos" para solicitar un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte.
Arrúa y Pérez, chofer y acompañante respectivamente del móvil en el que iba Velázquez; de la Torre, ex jefe de la subcomisaría 20ª; Braza, ex jefe del Comando Radioeléctrico, y de Souza, ex oficial de guardia de la subcomisaría 20ª, habían sido condenados por el juez de sentencia Julio García, que les aplicó una pena de dos años y ocho meses de prisión de ejecución condicional e inhabilitación absoluta por el doble de tiempo de la condena, como coautores penalmente responsables de los delitos de falsedad ideológica de instrumento público y encubrimiento agravado en concurso ideal.
Según el camarista Ríos, se trató de un caso en con situaciones confusas. "Estos policías estuvieron perseguidos por homicidio y algunos estuvieron detenidos bastante tiempo, hasta que se aclaró que el arma era del culpable y autor material. Fue cuando se comprobó fehacientemente que el proyectil que estaba en el cuerpo de Lepratti salió del arma de este oficial que estaba en la guardia en ese momento", precisó el magistrado.
En el fallo, la defensa de los policías consideró que la falsedad de documento público se configura cuando se insertan o se hacen insertar declaraciones falsas concernientes a un hecho que el documento debe probar, y "en la especie no hay dudas sobre la fidelidad de la referida acta ya que todos los agentes la ratifican y no hay falsedades introducidas en la misma".
Para Maidagan, "no hay duda alguna" de que existió una actitud de encubrir y falsear documentación pública. "En este tipo de delitos no va a haber un documento donde ellos firmen que digan que van a falsear, pero todos los elementos que se juntaron en la causa sostienen que las cosas consignadas en el acta no son ciertas. El acta de procedimiento es la primer foja de cualquier sumario, de ahí surge toda la investigación, y esto da carta blanca a que se haga lo que quiera de acá a futuro total no hay sanción", abundó.
En referencia a la imputación de encubrimiento agravado, la defensa de los policías planteó que debía ser rechazada de plano por cuanto Pérez y Arrúa "fueron inicialmente imputados por el homicidio de Lepratti de manera que no pueden ser ahora condenados por un presunto encubrimiento del homicidio, después de haber estado detenido Pérez 6 meses y ocho días bajo tal acusación mayor".
En este sentido, Maidagan enumeró "denuncias que no se hicieron, el tema del móvil que ellos dicen que les disparan y se comprobó que los disparos no pudieron ser hechos del techo; todo esto demuestra que hubo una actitud por parte de la policía para tratar de encubrir y llevar la investigación hacia otro lado".
La abogada agregó que el planteo que de la Torre y Braza "no dan fe de lo que ocurrió porque en realidad ellos lo único que reciben son las manifestaciones de los otros dos, y que a su vez estos no son responsables porque no se los puede obligar a auotincriminarse, es un disparate total. Además, cuando ellos hacen el acta de procedimiento en realidad todavía no estaban imputados de nada, por eso la Cámara no puede decir que por una cuestión de legítima defensa ellos no pueden estar obligados a decir la verdad".
Maidagan adelantó que le pedirán al Procurador o al Fiscal que planteen un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte, porque consideran que existe "gravedad institucional" y por "arbitrariedad". Además, solicitarán a la Legislatura que tomen una intervención activa para determinar si "hay irregularidades en los distintos jueces que intervinieron, y en su caso se inicien los jurys que correspondan".
El 19 de diciembre de 2001, ‘Pocho’ Lepratti, un militante social de 38 años que ayudaba en un comedor comunitario de barrio Las Flores, subió al techo para pedirles a los policías que no dispararan al aire, porque adentro había chicos comiendo. Pero Velázquez lo mató con un disparo de su Itaka en la garganta, por lo que fue condenado por el juez de Ernesto Genesio a 14 años de prisión.
30 de abril de 2011
©rosario 12