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obama, ilusiones perdidas


La American University organizó en Washington la mayor conferencia sobre derechos humanos, para evaluar en veinte paneles el impacto de la política del gobierno de Obama.
[Horacio Verbitsky] Argentina. Lo primero que debo decir es que Obama tuvo y tendrá una gran ventaja, por el solo hecho de ser el presidente que sucedió a George W. Bush. Pero su oferta electoral iba mucho más allá de no ser un violador sistemático y manifiesto de los derechos humanos. Como organización de Sud América identificamos varios puntos de preocupación en sus políticas de derechos humanos. Por supuesto, tenemos conciencia de las disputas partidarias y de las presiones de los grupos más conservadores de ambos partidos, pero aun así la responsabilidad del Poder Ejecutivo es central. Por desgracia el balance tiene pocos aspectos positivos y son sobre todo simbólicos. Obama se alejó de la retórica belicista de Bush y eso le bastó para obtener el premio Nobel de la paz. Pero la verdad es que en los hechos pisoteó las esperanzas que había suscitado en la comunidad de derechos humanos.
La prisión de la Bahía de Guantánamo es un impresionante ejemplo de sus promesas electorales incumplidas. Se esperaba que con el cierre de esa cárcel Estados Unidos cumpliera con los requisitos del sistema legal internacional, pero la falta de decisión contra las violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos perpetúa el excepcionalismo del período Bush, que coloca a este país por encima del derecho internacional de los derechos humanos, lo cual es de una enorme arrogancia.
En febrero de 2006 el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la tortura, el Relator Especial sobre la libertad religiosa y el presidente del Grupo de Trabajo sobre detenciones arbitrarias informó a la Asamblea General que en Guantánamo se violaba el derecho a un juicio justo y se empleaban métodos de interrogatorio prohibidos por la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles y degradantes. También concluyeron que las condiciones de detención, la alimentación forzosa de las personas en huelga de hambre, el tiempo indeterminado de detención y el extenso confinamiento solitario violaban el derecho a la salud y a ser tratado con dignidad. La semana pasada se confirmó que no menos de 150 personas inocentes estuvieron confinadas allí durante años, incluyendo choferes, agricultores, pastores y cocineros, por errores de identificación o por haber estado en mal momento en un lugar inconveniente.
Un par de miembros de la ONG Médicos por los Derechos Humanos pudieron leer las hojas clínicas de muchos presos en Guantánamo. Encontraron huesos rotos por palizas brutales, ataques sexuales, aplicación del submarino y simulacros de fusilamiento, métodos prohibidos por las convenciones internacionales y por normas éticas universales.

Analogías Perturbadoras
Creemos que la política de Obama debería incluir un apoyo activo a los procesos judiciales que se realizan en la región por los crímenes de las dictaduras. El gobierno de los Estados Unidos debería adoptar también mecanismos de responsabilidad para juzgar los más graves crímenes internacionales cometidos en la denominada guerra contra el terrorismo, que tiene perturbadoras analogías con las prácticas autoritarias de las dictaduras latinoamericanas del pasado.
Las detenciones sin juicio y la entrega de prisioneros a países en los que la tortura es común, para sacarlos de la jurisdicción estadounidense y privarlos de su sistema de protección de garantías, contradice el principio de no devolución establecido por la Convención contra la Tortura. Esta práctica frecuente es emblemática de una regresión peligrosa respecto de las normas de derechos humanos fijadas por la comunidad internacional cuando se conocieron los horrores cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.
La relación de Estados Unidos con América Latina es dirigida por el Pentágono, que dispone de más presupuesto y personal que las secretarías del Tesoro, de Agricultura, de Comercio y de Estado juntas. Cada año, durante las audiencias legislativas, el jefe del Comando Sur explica esta relación en términos de seguridad nacional, un concepto tan vasto como impreciso que incluye casi cualquier cosa imaginable, incluso las opciones electorales de nuestros países, que suelen ser descalificados como populistas. La presencia estadounidense en la región sigue siendo demasiado militarizada. El gobierno de Obama no revirtió el alistamiento de la 4ª Flota Naval dispuesto en 2008. Por el contrario, avanzó más allá por este camino equivocado cuando impulsó a Colombia a confrontar con el resto de la región por la cesión de bases militares a los Estados Unidos. El Comando Sur planeaba usarlas como herramienta para controlar a otros países de Latinoamérica, que naturalmente se opusieron. Según fuentes ecuatorianas, la inteligencia estadounidense jugó un papel central en el ataque aéreo del gobierno de Colombia sobre un campamento de las FARC, del lado ecuatoriano de la frontera.

La Militarización de Todo
Los Estados Unidos hacen un doble juego con el rol de las Fuerzas Armadas. El gobierno de Obama no reconoce la diferencia entre seguridad y defensa, algo fundamental para los países que padecieron terribles dictaduras militares. Mientras la ley Posse Comitatus, del siglo XIX, prohíbe el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública dentro de los Estados Unidos, su gobierno presiona a nuestros países en la dirección contraria, borrando los límites entre ambos roles. Lo mismo ocurre entre defensa e Inteligencia, en una sociedad con una proyección sin precedentes de lo militar sobre toda clase de actividades. Esto no ocurre por casualidad sino debido a decisiones políticas, como se aprecia con el enroque entre uno de los más altos jefes de las Fuerzas Armadas y el director de la CIA. El traslado del militar a la CIA y la designación en el ministerio de Defensa de quien dirigía la CIA sugiere que no hay diferencias, que son lo mismo. Esta clase de confusión ha socavado incluso la ayuda a Haití después del terremoto. La misión estadounidense en ese país se caracterizó por la presencia militar, más que social o económica. Haití necesita con desesperación de médicos, servicios sociales, inversiones y no de soldados que exhiben uniformes futuristas y un amenazante equipamiento bélico. Esto es tan fuerte en la cultura estadounidense que incluso cuesta explicar aquí por qué debería ser de otra manera.
Al presentar al Congreso su justificación del presupuesto solicitado para 2010, el Pentágono introdujo la doctrina expansionista de la Guerra Irregular, de inquietante similitud con algunas doctrinas contrainsurgentes de la década del 60, actualizadas en la denominada guerra contra las drogas, pero no sólo. Junto con la contrainsurgencia viene la doctrina de la construcción nacional o National Building, que se propone remodelar las instituciones políticas de otros países, lo cual no es una actitud amistosa. Otros documentos militares estadounidenses consideran a algunos países y regiones, entre ellos Venezuela, como posibles teatros de operaciones. El envío de coroneles de la brigada aerotransportada de paracaidistas de Fort Bragg para entrenar a la Policía Federal es otra mala señal. El gobierno argentino los acusó de tratar de introducir en el país sin declararlos armas, drogas como morfina y misteriosos equipos de comunicaciones. Este modelo de intervención ha tenido negativo impacto sobre los derechos humanos. Peor aún, cuando algunos países tratan de cambiar por formas más eficaces de enfrentar a la criminalidad compleja con respeto por los derechos humanos, el gobierno de Obama insiste en las fracasadas recetas de la era Nixon. Devastado por una violencia siempre en aumento, México es la prueba viviente de la insanía de esta política. México provee las drogas que se consumen en Estados Unidos y Estados Unidos las armas con las que se asesina en México. No es una política de buena vecindad. Los ex presidentes Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso y Cesar Gaviria y el premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, entre otros, dan por perdida esa guerra a las drogas y proponen un enfoque diferente, que Estados Unidos no acepta.
Otra fuente de desacuerdos con la región es la posición estadounidense sobre el golpe en Honduras. Aunque al principio Washington rechazó el golpe como ilegal, la presión del partido Republicano en el Congreso forzó a Obama, Hillary Clinton y Arturo Valenzuela a reconocer un proceso electoral viciado que permitió la elección del nuevo presidente Porfirio Lobo, a pesar de la expulsión del derrocado presidente Manuel Zelaya, cuyo regreso fue la condición no negociable de Latinoamérica desde el comienzo de la crisis. El resultado ha sido divisivo para el hemisferio. El gobierno hondureño fue reconocido por Estados Unidos pero excluido de la OEA y sin relaciones diplomáticas con la mayoría de los países latinoamericanos. Honduras aún padece una duradera crisis institucional y de derechos humanos.
El compromiso con el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reflejado en la jerarquía de los representantes de Obama ante ese foro, es la decisión política más positiva que podemos identificar. Creemos que Estados Unidos debe permanecer en el Consejo y ayudar a su consolidación. Pero aún le falta desarrollar un marco estratégico para relacionarse en forma positiva con los nuevos mecanismos regionales, como la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa, para apoyar la estabilidad en la región por medio del manejo y la prevención de crisis y la afirmación de una agenda de derechos humanos.
Varios países de Sudamérica (como la Argentina, Chile, Perú y Uruguay, y ahora, en parte, también Brasil) han decidido investigar y de ser posible llevar a juicio los crímenes cometidos durante sus dictaduras cívico-militares. Esta es una decisión fundamental para consolidar nuestras democracias, y debería ser bienvenida y apoyada por Estados Unidos. También ponemos esperanzas en la posible desclasificación de archivos de la CIA y del Pentágono sobre nuestros países, pero también urgimos que se tomen acciones en ese sentido, aquí en los Estados Unidos. Es incongruente condenar a las dictaduras latinoamericanas y proteger a los responsables de autorizar en Washington crímenes similares con el pretexto de proteger al pueblo norteamericano, un razonamiento similar a los de Videla o Pinochet.

La Guerra contra los Chicos
También nos preocupa la falta de atención que presta Estados Unidos a los derechos económicos, sociales y culturales a diferencia de la protección a los derechos civiles y políticos. La salud, la vivienda y el trabajo no son considerados como derechos humanos y los tratados que los consagran como tales no han sido ratificados por Estados Unidos. Según el informe presentado al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que resume los aportes de más de un centenar de ONGs a la Revisión Periódica Universal:

- cerca del 30 por ciento de la población carece de ingresos suficientes para atender sus necesidades básicas, con 24,7 por ciento de los afroamericanos, 20 por ciento de los chicos y 14,5 por ciento de las mujeres debajo de la línea de pobreza.

- centenares de mujeres mueren cada año por complicaciones evitables del embarazo, con amplias disparidades en el acceso al cuidado de la salud basadas en razones étnicas.

- pese a la sanción de una ley que mejora la salud pública, aún existen 20 millones de ciudadanos estadounidenses sin ningún tipo de seguro de salud.

Por desgracia, este problema estructural se agravó por algunas decisiones de política interna influenciadas por fuerzas que se oponen al gobierno de Obama. Desde un punto de vista latinoamericano el cierre de guarderías y escuelas públicas para sectores de bajos ingresos, el despido de maestros, la eliminación de miles de planes de salud para niños solos, la reducción de gastos en Medicaid podrían emplearse para justificar similares políticas horribles, pasadas o futuras, en nuestros países. Todo esto constituye una vergonzosa guerra a los chicos, que el pueblo de los Estados Unidos no debería consentir.
A pesar de todo esto creemos que aún existe en todo el mundo, aunque declinante, una ventana de oportunidad y buena voluntad para que Estados Unidos, o mejor dicho el gobierno de Obama marque un enfoque diferente en su política exterior, en particular hacia Latinoamérica y los derechos humanos. La región está madura para discusiones multilaterales más equilibradas, mejor meditadas, estratégicas sobre cuestiones que puedan afirmar los derechos humanos. Esperamos que los próximos años de gobierno de Obama muestren acciones concretas hacia esa finalidad.
30 de abril de 2011
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perros y el mundo gay


¿Es el perro el mejor amigo de gays, trans y lesbianas? ¿Viene a ocupar el lugar del hijo? ¿Existen perros clásicos para gays y perros típicos para lesbianas? Por alguna razón, un hombre solo sacando a pasear a su can a altas horas de la madrugada es un hombre sospechoso.
[Adrián Melo] Se suele asociar al momento en que un gay maduro resuelve tener un perro con el hecho de haber tomado la decisión de "tirar la toalla", de pasar a cuarteles de invierno. Es decir, con el fin de la sexualidad y la aceptación de la soledad. Si la misma decisión la toma una pareja de gays o de lesbianas, se asocia con el momento en que se consolida la relación amorosa o que deciden agrandar la familia. En ambos casos se asimila a una actitud conservadora de retraimiento de la vida al ámbito de lo doméstico, de la rutina y de la comodidad o de la familia burguesa.
Algunas historias recopiladas de gays y lesbianas que conviven con canes nos permiten alejarnos de esas hipótesis prejuiciosas. Por un lado, porque el espectro abarca muchachos y muchachas que viven solos, parejas gays o lesbianas, y hombres y mujeres maduros y de la tercera edad. Por el otro, porque la decisión de tener un perro parece más asociada a una crianza o a una historia familiar donde los perros ocuparon un lugar importante en la infancia que a algún otro motivo.
Tal como me señaló Gastón de Palermo (32), que hoy convive armoniosamente con Dany, un perro grande que recogió en la calle: "Es como cualquier aprendizaje. Alguien que no tuvo perro en su vida o que en su infancia y en su casa paterna nunca fueron amantes de las mascotas o no les dieron un lugar y cariño en la familia, difícilmente pueda amar a los perros".
Para Maxi (31), crecer con un perro puede significar mucho para un gay o para alguien que tenga una sexualidad diferente o simplemente se sienta diferente: "Duke, mi perro pequinés, fue el compañero de mi adolescencia y de mi juventud. Me lo regalaron para Reyes. Yo tenía diez años y él, cuarenta y cinco días. Yo era asmático, presumía el descubrimiento de mi sexualidad y que la misma no iba a caerles nada bien a mis padres. Un animal puede ser una especie de confidente o en todo caso una compañía incondicional. Debe pasarles a muchos gays solitarios, retraídos, o a mariquitas que sufren el rechazo social".
Hoy, Maxi convive con su pareja y un nuevo perro pequinés que se suele poner en la cama entre él y su amante para dormir, pero no olvida a Duke, su compañero de tiempos difíciles: "Es que Duke murió en mis brazos a los quince años, como llegó a mis brazos a pocos días de haber nacido. Lo tuve que sacrificar y yo lo sostuve llorando mientras el veterinario le ponía la inyección para que dejara de sufrir. En ese momento, Duke me miró, movió la cola como despidiéndose y se fue".
Igual que Maxi, para Marina (55), que tiene un perro ovejero y que expresa los sentimientos de muchos entrevistados, se puede establecer con los animales un diálogo en sentido buberiano, sin palabras, pero donde cada uno descubre, se abre y conoce al otro: "El perro es la expresión sin palabras. Una vez que lo conocés y el perro te eligió como compañera, aprendés a interpretarlo. Con una mirada, un gesto, un gruñido, un llanto, u otros pequeños detalles, el perro te hace saber qué quiere o qué necesita".
A pesar de que, en la mayoría de las historias recogidas, los entrevistados acuerdan en que ser o no gay o lesbiana no determina una relación especial con los animales, hay un merchandising que estimula, fomenta o explota particularmente que los gays y las lesbianas son los mejores amigos de los perros, una compañía que reemplaza a los hijos o incluso a la pareja; en todo caso, la verdadera familia.
No sólo porque todo barrio gay que se precie de tal —como Le Marais en París, la zona universitaria, la llamada Gay Sample en Barcelona o Castro en San Francisco, entre otros— tiene su propio pet shop a la orden del día sino porque hay publicaciones especiales y artículos tales como huesos color de rosa, perfumes para perros de formas ambiguas o insinuantes, cuchas glamorosas o con la bandera multicolor y juguetes y ropa para perros con el arco iris del orgullo gay, con inscripciones que apoyan el matrimonio igualitario o que celebran el sexo y las sexualidades diversas y el amor de los gays y las lesbianas. Así podemos leer en algunas camisetas perrunas: "Lesbian by barth. Butch by choice"; "Let’s get one thing straight. I’m not"; o "If being gay is a disease, then let’s all call in queer to work".

Vida de Perros
Las palabras dogging, en inglés, y cancanear, que se utiliza en España, designan tanto la práctica de sacar a pasear al perro como la costumbre de algunos gays de salir a "levantar" o "yirar". El vocabulario común da cuenta de la extensión del prejuicio que asocia a ambas prácticas.
¿Qué hay de real en esa asociación? Para Javier de San Telmo, que tiene una Golden Retriver llamada Leila: "Definitivamente el tener un perro y sacarlo a pasear sirve para relacionarte con otras personas, sobre todo cuando son cachorros. Siempre se acerca la gente y compartís una charla". Para Matías, que tiene un perro raza Beagle y un criadero de perros en Neuquén, "las mascotas son la excusa perfecta para establecer un vínculo. Pero eso es básicamente porque, teniendo en cuenta que el perro es tan importante en mi vida, si un muchachito se acerca demostrando interés por él, ya tiene puntos a favor".
La mayoría de los entrevistados coincide en que el perro sirve para socializar. Pero no particularmente para concretar alguna experiencia amorosa o sexual.
"En los paseos siempre se establecen vínculos, ya sean pasajeros, de charla o de compartir los mismos horarios de paseos con la gente", relata Gastón. "En mi caso se han acercado flacos a charlar con la excusa del perro, sobre todo cuando el perro era más cachorro todavía, como que está más permitido que te guste un perro de unos meses o te dé más dulzura que uno ya grande y que intimide."
Pero a su vez, la mayoría de los entrevistados descree también de que se utilice a los perros como herramienta para levante: "No digo que no pase, porque pasa y me pasó varias veces, pero en quien tiene la responsabilidad de sacar al perro tres veces por día, siete veces a la semana durante todos los meses del año, haga frío o calor, estés o no cansado, con o sin sueño, y sabiendo que siempre tiene que salir, prima el amor por el pichicho y lo del levante pasa a un segundo plano".

No Sé Si Casarme o Comprarme un Perro
Frecuentemente, en la red social Facebook, las mascotas figuran como los hijos de los gays y las lesbianas. Ahora bien, ¿qué ocurre con las mascotas cuando se separa una pareja de gays o lesbianas? Las variantes suelen ser tan diversas como en el caso de las parejas heterosexuales. Peleas, tenencia compartida, pero la que parece predominar es que uno de los miembros de la pareja se hace cargo y el otro suele separarse, aunque permanezca el afecto por el animal.
"Cuando decidí comprar al perro no fue una decisión compartida con mi pareja, él no quería. Luego tuvimos varias peleas por el perro y los cuidados que hay que tener con un cachorro... Bueno, me separé de él y me quedé con el perro", señala burlonamente Javier.
"Un perro en mi vida es un recordatorio constante de que siempre alguien nos necesita. Ellos nos necesitan, no sé si nosotros a ellos, pero sí que hacen mejores los días", expresa Darío, quien compartió con su perro Renato exilio a Madrid y regresos a Buenos Aires, encuentros amorosos y separaciones: "No creo que particularmente para las parejas gays tener una mascota adquiera una significación especial. Yo tuve a mi perro durante una relación gay y no gay, y lo que significa mi perro para mí no se modificó nunca, tal vez para él sí fueron traumáticas mis parejas. Preguntémosle, pobre, que se desahogue".
El perro Renato tiene la particularidad de que, al igual que su dueño, es actor: "Ahora mi perro va a trabajar en una obra mía, ‘Desmesura’, pero porque forma parte de la obra desde el primer día. Cuando ensayaba esta obra en Madrid, los actores lo vieron sentado al lado mío en el suelo con sus piernas delanteras cruzadas y me dijeron: ‘Renato es actor, sí. Dale un papel’. Y así fue, ganó un premio y todo por actor secundario’".

Perros de Novela
Tres iconos de las culturas gay y lesbiana del siglo XX, J.R. Ackerley (1896-1967), Virginia Woolf (1882-1941) y Manuel Mujica Lainez (1910-1984), dedicaron parte de su obra a ensalzar y dar cuenta del enamoramiento entre los humanos y el animal doméstico por antonomasia.
La primera manifestación literaria de la fascinación diversidad sexual-can es la novela ‘Flush’ (1933) de Virginia Woolf, que nos relata fragmentos de la vida de la poetisa Elizabeth Barrett Browning a través de la relación que mantuvo con su perro. No se trata de una biografía de la artista sino que ella constituye el telón de fondo para narrar la vida del animal. El encuentro entre humano y animal es descripto en términos amorosos, como el encuentro de dos almas gemelas: "Se sorprendieron el uno al otro. A miss Barrett le pendían a ambos lados del rostro unos tirabuzones muy densos, le relucían sus grandes ojos, y su boca, grande, sonreía. A ambos lados de la cara de Flush colgaban unas espesas y largas orejas; los ojos también los tenía grandes y brillantes, y la boca, muy ancha. Existía cierto parecido entre ambos. Al mirarse, pensaba cada uno de ellos lo siguiente: ‘Ahí estoy...’, y luego cada uno de ellos pensaba: ‘Pero, ¡qué diferencia!’. La de ella era la cara pálida y cansada de una inválida privada de aire, luz y libertad. La de él era la cara ardiente y vasta de un animal joven: instinto, salud y energía. Ambos rostros parecían proceder del mismo molde, y haberse desdoblado después. ¿Sería posible que cada uno completase lo que estaba latente en el otro? Ella podía haber sido... todo aquello; y él... Pero no. Ella era una mujer; él, un perro. Así, unidos estrechamente e inmensamente separados, se contemplaban. Entonces se subió Flush de un salto al sofá y se echó donde había de echarse toda su vida... en el edredón, a los pies de miss Barrett".
Más tarde se nos narra en la novela cómo, sin Flush, la vida de Elizabeth hubiera sido radicalmente distinta. La conquista del amor incondicional del perro le permite a la poeta contemplarse como digna de amar y ser amada. Efectivamente es el encuentro con el animal el que posibilita que la poetisa supere sus limitaciones, abra su corazón y posteriormente encuentre al hombre con el cual compartir su vida y terminar con la soledad y el aislamiento al cual parecía haberse condenado.

Mi Perro y Yo
Por su parte, J.R. Ackerley tiene una vida y una obra que merecen ser rescatadas para la cultura latina. Hijo de un hombre tan apuesto como lo era él mismo, Ackerley terminaría revelando en ‘Mi padre y yo’ sus aventuras amorosas homosexuales, a la vez que deduce que su padre en la plenitud de sus años usó sus encantos sensuales y fue favorito de maricas maduros para ascender en el ejército. La biografía abunda en enamoramientos y ligues en las calles, en los pubs, en los trenes, en los cafés y en los mingitorios con muchachos de clase obrera, marineros, soldados y otros prototipos de la masculinidad a los cuales Ackerley adoraba.
Su búsqueda erótica que lo llevó a los brazos de centenares de hombres tenía un objetivo: el encuentro con el amigo-amante ideal, un compañero para toda la vida.
Cuando ya mayor comenzaron a ralear sus encantos y a espaciarse o fracasar sus intentos de seducción en la vía y los baños públicos, el antaño libertino y promiscuo Ackerley se compró una perra con la que pasaría, según sus propias palabras, "los quince años más felices de mi vida".
A ella le dedicó dos espléndidas novelas: ‘Vales tu peso en oro’ (1960) y ‘Mi perra Tulip’ (1956). La primera, una verdadera obra maestra, narra las luchas entre un hombre gay de mediana edad y dos mujeres por la tenencia de Evie, una cachorra de pastor alemán. En esas luchas se cifran los deseos de todos los personajes por poseer el afecto del bellísimo Johnny, un encantador buscavidas que pasa una temporada en la cárcel.
Por su parte, en ‘Mi perra Tulip’, el proceso de enamoramiento ya se ha consumado y el protagonista relega su propia vida y sólo parece importarle la vida amorosa y sexual de su perra alsaciana, de la que se ocupa incluso de que experimente la dicha de ser madre.

El Perro que Salió del Clóset
Es curioso que, en la que es considerada la más autobiográfica de sus novelas, el escritor argentino Manuel Mujica Lainez se haya servido de su entrañable e incondicional lebrel. Como una versión invertida de Flush, que parece ser el modelo, la novela ‘Cecil’ (1972) narra parte de la vida del escritor a través de los ojos y de la palabra de un perro suyo que vive con él en su mansión de las sierras de Córdoba. Nuevamente, la relación entre el escritor y el animal es narrada con el encanto de un enamoramiento. Escribe Cecil, el perro, al comienzo de la novela: "Creo que lo he fascinado, y sé que él me ha fascinado también. Presumo que nos pertenecemos el uno al otro hasta que la muerte ocurra. ¿Cuál vendrá primero, desnuda, fría y alta, a visitarnos? ¿La suya, la mía? La mía probablemente, pese a que él está lejos ya de ser un niño, porque mi vida, por inexorable capricho biológico, cuenta con un plazo mucho más corto que el acordado en general por el destino a los de su privilegiada especie".
Luego, por boca canina conocemos los secretos de su amo. El animal devela la pasión del autor por los amores de Aquiles y Patroclo, y por las mariconerías del emperador Heliogábalo. Pero sobre todo pone en evidencia el deseo sensual que el escritor experimenta por la posesión de muchachos de pelo rizado y belleza clásica, efebos que lo visitan y que su mujer consiente como caprichos del artista y a los cuales debe ocultar, a veces desnudos tras las cortinas, cuando llegan los periodistas. Ya sin las metáforas, las elipsis, los dobles y los ambages de toda su obra, la más contundente salida del clóset de Mujica Lainez precisó del auxilio canino.
Finalmente, si es hora de confesiones, también el que suscribe recorrió un largo camino desde el momento en que su pareja trajo –¡dos, no uno!– perros de la calle y pasó de pensar que eran un manojo de pelos y bacterias a creer fervientemente que son simplemente y nada menos que alegría que camina sobre la tierra.
30 de abril de 2011
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condenan a arias cabrales a 35 años


Esta es la pena más alta que se ha impuesto en este caso y la segunda en la historia del proceso, después de la condena del coronel (r.) Alfonso Plazas Vega.
Colombia. El excomandante de la Brigada 13 del Ejército, el general (r.) Jesús Armando Arias Cabrales, fue condenado a 35 años de cárcel por su responsabilidad en las desapariciones de once personas en los hechos ocurridos hace 25 años durante la toma del Palacio de Justicia.
Es la segunda condena que se da en el proceso de investigación, después de la del coronel (r.) Alfonso Plazas Vega, y la más alta impuesta hasta ahora.
La juez Cristina Trejos Salazar también pidió a las autoridades que se investigue la posible falsedad de testimonios de varios exintegrantes de la Fuerza Pública durante el juicio.
 
¿Por Qué la Condena?
El 10 de octubre del 2008, la Fiscalía ordenó la captura del general en retiro, en ese entonces por su presunta participación en la desaparición de 11 personas en el Palacio de Justicia en 1985. Hace un año, el ente acusador había pedido la máxima condena.
Arias Cabrales se desempañaba como comandante de la XIII Brigada del Ejército y, según la Fiscalía, fue quien impartió las órdenes en los operativos, sobre todo, aquellas conducentes a la identificación y el interrogatorio de los civiles que iban siendo rescatados del Palacio, que había sido asaltado por guerrilleros del M-19.
Para la Fiscalía, fueron varios los hechos probados que comprometen la conducta de Arias Cabrales en la desaparición de varios empleados de la cafetería del Palacio, así como de la guerrillera Irma Franco, quienes, según el ente investigador, salieron vivos del edificio, y 25 años después, se desconoce su paradero.
Las personas que salieron con vida del Palacio de Justicia fueron Carlos Augusto Rodríguez Vera, Cristina Del Pilar Guarín Cortés, Bernardo Beltrán Hernández, Ana Rosa Castiblanco, Lucy Amparo Oviedo, David Suspes, Norma Constanza Esguerra, Luz Mary Portela León, Héctor Jaime Beltrán, Gloria Estela Lizarazo Figueroa y Gloria Anzola.
 
Cadena de Mando
El primer hecho probado por la Fiscalía fue que el operativo de retoma estuvo dirigido y orientado por el comandante de la XIII Brigada del Ejército, el general Arias Cabrales.
Según la cadena de mando, este oficial tenía bajo su responsabilidad las otras unidades tácticas que participaron del operativo, entre ellas, la escuela de caballería (comandada por el entonces coronel Alfonso Plazas Vega), la Escuela de Infantería y el B2 del Ejército (comandado por el coronel Edilberto Sánchez Rubiano).
"No cabe duda de que Jesús Armando Arias Cabrales coordinó, dirigió y supo que estas personas salieron del Palacio...", fue una de las frases concluyentes que utilizó en entonces la fiscal delegada ante la Corte, Ángela Buitrago, quien desde hace más de cuatro años adelanta las investigaciones por las desapariciones forzadas del Palacio de Justicia.
 
Ejército Asumió Pleno Control
Además, dice la Fiscalía, el Ejército asumió, desde el mismo día de la toma guerrillera, el 6 de noviembre de 1985, el control del "teatro de operaciones", es decir, el Palacio de Justicia y sus alrededores, incluida la casa Museo del Florero, lugar a donde eran evacuados los civiles rescatados y donde fueron sometidos a interrogatorios.
Fue en la Casa del Florero donde se estableció el puesto de mando, donde Arias Cabrales impartió todas las órdenes de procedimiento dentro y fuera del Palacio de Justicia. Incluso, la Fiscalía comprobó que la Policía pedía autorización al Ejército para tener un margen de acción. Lo cual demuestra el pleno control establecido por el Ejército.
 
Traslado de Civiles
Fue en la Casa del Florero donde el B2 del Ejército, comandado por Sánchez Rubiano, adelantaba las diligencias de identificación de los civiles evacuados del Palacio. Dice la Fiscalía que este oficial actuó bajo las órdenes de Arias Cabrales.
Una de las pruebas que más comprometen al general fueron los audios de las comunicaciones radiotelefónicas que sostuvieron los militares que comandaron el operativo de retoma del Palacio de Justicia.
En algunas grabaciones, Arias Cabrales, que impartía instrucciones con la clave ‘Arcano 6’, ordenaba el proceder sobre algunos "sospechosos". Y además, señaló la Fiscalía, el manejo de los rehenes fue "controlado, dirigido y absolutamente conocido por quien estaba en la casa del Florero, Edilberto Sánchez Rubiano (comandante del B2), y por quien estaba en el puesto de mando, Jesús Armando Arias Cabrales", según la conclusión de la fiscal Buitrago.
Según las comunicaciones reveladas en el juicio, los civiles "sospechosos" fueron concentrados en el primer piso de la Casa del Florero y se ordenó "labores contra ellos", con las que la Fiscalía demostró que hubo órdenes de trasladar a algunos civiles a dependencias militares.
La Fiscalía también demostró que Arias Cabrales tenía pleno conocimiento sobre rehenes, cuerpos, que aún permanecían en el Palacio de Justicia durante la retoma. Una prueba de ello es una comunicación en la que el propio general da la orden para que siete conductores, que se encontraban en el palacio, pudieran salir sin ser retenidos por el personal militar.
Incluso, señaló la Fiscalía, hubo órdenes de Arias para cambiar, desaparecer evidencia, y hasta remover cadáveres.
 
Falsos Testimonios
Durante el juicio, la Fiscalía planteó la tesis de un posible "pacto de impunidad" por parte de los militares vinculados con la investigación. Lo cual comprobó al calificar los testimonios rendidos por tres testigos presentados por la defensa de Arias Cabrales.
Uno de ellos el del general Ignacio Posada Duarte, quien para la época de los hechos era el comandante de la Séptima Brigada en el Meta. Este oficial declaró que no hubo órdenes de la XIII Brigada del Ejército de agregar unidades bajo su mando, pero en la investigación la Fiscalía comprobó que sí hubo un traslado de unidades de esa jurisdicción a Bogotá durante los días 6 y 7 de noviembre.
Por eso la Fiscalía pidió a la juez 51 penal que compulse copias para que se investigue a este general por falsedad en testimonio y fraude procesal. Otros testigos que podrían ser investigados por esta conducta son Guillermo Valdez Gil y Gustavo Gómez, compañero del soldado Édgar Villamizar, uno de los testigos clave para la Fiscalía.
30 de abril de 2011
29 de abril de 2011
©semana

mataron a espía y represor chileno


Lo mataron a puñaladas.
Buenos Aires, Argentina. El represor chileno Enrique Arancibia Clavel fue encontrado muerto ayer en su oficina del centro porteño. El ex agente de Inteligencia de la dictadura de Augusto Pinochet apareció con dos puñaladas y la puerta de entrada sin signos da haber sido violentada. Estaba en libertad condicional desde el 2007, a pesar de que pesaba sobre él la pena de reclusión perpetua por el asesinato del general chileno Carlos Prats y su esposa en 1974.
Según informó la policía, un sobrino del represor encontró el cuerpo doblado sobre el escritorio que utilizaba Arancibia Clavel para trabajar en su oficina de la calle Lavalle al 1400. Personal policial de la comisaría tercera acudió al llamado y descubrió "dos heridas punzantes" de arma blanca, una en la espalda y otra en el pecho.
Los investigadores evaluaban las posibilidades de que haya sido asesinado, aunque la puerta no había sido violentada. Arancibia Clavel había sido condenado a cadena perpetua en el 2000 por la Justicia argentina por el asesinato en 1974 del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert en Buenos Aires.
El 30 de septiembre de ese año, una bomba explotó debajo del automóvil que transportaba al matrimonio chileno, que había puesto el estadounidense Michael Townley bajo el apadrinamiento de Arancibia Clavel. Townley fue el testigo encubierto que delató al ex agente y fue clave para el esclarecimiento del crimen.
El norteamericano confesó que Clavel había sido el responsable de las actividades preoperativas del atentado como la entrega de información sobre los desplazamientos de Prats. Pero también pesaba sobre el represor chileno una pena posterior de doce años de reclusión por el secuestro y torturas en 1977 de Laura Elgueta Díaz y Sonia Díaz Ureta, dos ciudadanas chilenas, de 18 y 21 años, respectivamente.
Detenido en 1996 por orden de la jueza María Servini de Cubría, la defensa del chileno se basó en la prescripción de la causa, pero la Corte estimó que se trataba de un crimen de lesa humanidad y negó el pedido. Al unir la segunda condena el Tribunal que lo condenó también consideró que por el tiempo que había pasado bajo prisión preventiva debía aplicarse la ley del 2x1 por lo que el juez Axel López le otorgó la libertad condicional en el 2008. El gobierno que encabezaba Michelle Bachelet presentó una nota de reclamo ante el procurador Esteban Righi, quien en diciembre pasado dictaminó que se debía corregir el cálculo de la pena y que Arancibia Clavel debía volver a prisión.
La carrera de espionaje y represión de Arancibia Clavel se inició en 1971, cuando se exilió de su país prófugo de la Justicia militar por haber infringido la Ley de Seguridad del Estado por utilizar artefactos explosivos después de la asunción del presidente Salvador Allende un año antes. Después del golpe militar comenzó a trabajar en la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), organismo desde el que se ejecutó el plan de secuestros, torturas y desapariciones sucedidas en tierra chilena y a través del Plan Cóndor, plan de cooperación llevado adelante entre las dictaduras del Cono Sur en la "lucha contra la subversión".
30 de abril de 2011
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fusilados del franquismo


El gobierno español publicará un mapa con las tumbas de la guerra. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prometió publicar la próxima semana un mapa con la localización de algunos de los enterramientos clandestinos que realizó el franquismo durante la guerra y la dictadura.
[Luciana Bertoia] España. Los familiares quieren una tumba en la que llorar a sus muertos o llevarles una flor en su memoria. A más de 35 años del final de la dictadura de Francisco Franco, España sigue desenterrando a los fusilados. Unas dos mil fosas comunes están diseminadas por el territorio ibérico y la mayoría de ellas siguen cerradas. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prometió publicar la próxima semana un mapa con la localización de algunos de los enterramientos clandestinos. Los familiares saben que es un pequeño avance después de décadas de postergación, pero también son conscientes de que sigue pesando sobre sus espaldas la responsabilidad de buscar, desenterrar e identificar a sus muertos.
La dictadura de Franco gobernó y moldeó a España durante 40 años. Sus consecuencias siguen haciéndose presentes, más allá de las ausencias que ocasionó. Más de 30 mil niños fueron arrancados de los brazos de sus madres republicanas para protegerlos del "gen rojo". La mayoría de ellos, hombres y mujeres que en algunos casos superan los 70 años, siguen sin saber su verdadera identidad. La cifra total de los desaparecidos supera con creces los 100 mil. Todos ellos enterrados en cerca de unas 2000 fosas clandestinas.
Pese a la represión y al temor, los familiares nunca abandonaron su deseo y su derecho de llevar una flor al lugar donde sospechaban que estaban sus seres queridos. Desde los años ’70, algunos se pusieron una pala y un pico al hombro y hozaron la tierra para recuperar lo que es suyo. Recién en el año 2000, las inhumaciones empezaron a ser realizadas por un equipo científico, al que debieron convocar y pagar los parientes de las víctimas. Desde entonces, la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) estima que se encontraron poco más de 5000 restos. En 2007, algunos organismos de derechos humanos respiraron esperanzados cuando se aprobó la Ley de Memoria Histórica. Pero a tres años de su sanción, esa norma cosechó más deudas que conquistas. "El gobierno está teniendo una aplicación muy tibia y rácana de los postulados que plantea la ley", denunció a este diario Gaspar Llamazares, vocero de Izquierda Unida en el Congreso español.
Emilio Silva, presidente de ARMH, desenterró hace diez años a su abuelo que había sido fusilado por los falangistas en 1936, cuando se inició la Guerra Civil Española. Silva criticó al Ejecutivo español por haberlos dejado solos. "El gobierno en la Ley de Memoria Histórica no quiso responsabilizarse de la búsqueda", remarcó por teléfono desde Madrid, consultado por Página/12. A través de esa norma, las autoridades se comprometen a colaborar con los particulares en la localización e identificación de las víctimas. También se establece que el gobierno debe confeccionar un mapa que incluya los lugares donde hay enterramientos clandestinos.
Días atrás, el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, informó que el mapa estaría listo para la semana que viene, aunque ese anuncio generó suspicacias dentro de las organizaciones. "Es un trocito del mapa. No es el mapa en su totalidad, es una parte que integra a las comunidades autónomas", destacó Silva. "Estamos bastante enfadados porque nosotros lo que le pedimos al gobierno es que ayude a las familias. Pero además de no ayudarlas, va a meter esto del mapa en la contienda electoral porque lo van a hacer público el 6 de mayo, que es cuando arranca la campaña para las elecciones municipales y autonómicas", se enojó. "El mapa es útil, pero es más útil que ayude a los familiares que tienen más de 80 años y que están esperando morirse habiendo identificado a los seres queridos a los que buscan", completó el nieto de represaliados del franquismo.
Las familias siguen siendo las que llevan adelante la búsqueda. Si bien el gobierno dedica cerca de nueve millones de dólares para la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, eso no parece ser suficiente. "En el fondo, esto es como una especie de autoservicio, en donde las familias tienen que proporcionarse autoverdad, autojusticia y autorreparación. Realmente, el gobierno español está eludiendo su responsabilidad", subrayó el titular de la ARHM. "Consideramos que el gobierno también debe intensificar la colaboración económica con las asociaciones de memoria para que se puedan llevar a cabo estos desenterramientos y los análisis de estas fosas, que se sabe dónde se encuentran, pero falta el impulso judicial, económico y político para que se pueda actuar sobre ellas", apuntó Llamazares.
La búsqueda se realiza sin ninguna presencia del Estado, más allá de la subvención que se les otorga a las asociaciones para que puedan contratar a un arqueólogo. El resto lo hacen los voluntarios. "Cuando aparecen los restos, nosotros lo denunciamos a los jueces. Según las leyes españolas, la aparición de restos humanos con signos de violencia requiere de la presencia inmediata de un juez. Pero nunca, salvo en tres casos, va un juez", explicó Silva. "Son magistrados que están incumpliendo las leyes conscientemente. Nosotros vivimos en el mundo del revés. El juez que investiga es un delincuente y con el que no investiga, no pasa nada", se lamentó.
Quien sí intentó sanar las heridas que tienen los parientes de los represaliados fue el juez Baltasar Garzón, pero el Tribunal Supremo de España entendió el año pasado que su osadía merecía ser castigada con la suspensión. Por eso, el magistrado que supo perseguir a los represores argentinos y chilenos debió migrar de su despacho en la Audiencia Nacional a la espera de que se realice el juicio por el supuesto cargo de prevaricato. "Hay una hipocresía judicial. Nadie o casi nadie ponía reparos a que la Audiencia Nacional interviniera por los crímenes cometidos por las dictaduras chilena y argentina. Pero eso mismo debería suceder con lo que es nuestra propia historia, o sea, con lo que fue la guerra civil y la dictadura franquista", reclamó Llamazares.
Hasta que no decida la situación de Garzón, las causas vinculadas a la represión del franquismo seguirán durmiendo en un cajón. Los familiares, con las esperanzas intactas pero con sus espaldas más cansadas, volverán a tomar las palas para desenterrar a sus muertos.
30 de abril de 2011
29 de abril de 2011
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causa esma entra en etapa final


Después de la extensa ampliación de declaración de Jorge ‘el Tigre’ Acosta sobre el secuestro de las monjas francesas, del grupo de Madres y de Rodolfo Walsh, el tribunal incorporó los videos de los testigos en el Juicio a las Juntas.
[Alejandra Dandan] Argentina. A dieciséis meses del comienzo, el juicio por los crímenes de la ESMA entró en la etapa final. Después de la última ampliación de la declaración de Jorge ‘el Tigre’ Acosta –que se extendió el lunes pasado hasta las once y media de la noche–, el Tribunal Oral Federal 5 dio lugar a la incorporación de las declaraciones de testigos que están muertos o no están en condiciones de declarar. En una medida celebrada por los querellantes, en las audiencias se están viendo las declaraciones filmadas que esos mismos testigos realizaron en el juicio a la junta de comandantes. Entre ellos hubo testimonios fundamentales como el de Emilio Mignone, uno de los fundadores del CELS, y el ex capitán Jorge Félix Roberto Búsico, uno de los integrantes de la ESMA que reconoció las operaciones ilegales contra los militantes políticos.
La semana comenzó el lunes con la declaración de El Tigre Acosta, que viene hablando desde hace tiempo. Habló mucho, largo, y pronunciando mentiras sobre verdades, como lo explicaron las querellas. Como había sucedido días previos con Miguel Donda, durante su relato Acosta rozó por momentos la autoincriminación. En una línea en la que terminó describiendo la ESMA como centro de reclutamiento y de torturas, hizo subrayados importantes sobre tres puntos: volvió al operativo a Rodolfo Walsh descripto por él mismo en una carta que había entregado al tribunal; se refirió al secuestro del grupo de Madres y familiares de desaparecidos en la Iglesia de Santa Cruz y describió cómo se organizaban los operativos en las calles.
Sobre Walsh, volvió a decir lo que dijo en la carta. Que estaba dispuesto a morir sí o sí. Repitió la idea del suicidio, habló de un solo tiro y describió el traslado del cuerpo a una comisaría de la zona para sacarlo de la ESMA. Fuera de eso, las querellas tomaron nota del nombre de un capitán a quien mencionó como a cargo del operativo, hombre que, por supuesto, está muerto.
Del grupo de la Santa Cruz, mencionó por la negativa un dato que podría certificar la fecha de los traslados de las víctimas. Acosta dijo que entre el 7 y el 15 de diciembre la ESMA prácticamente no funcionó. Que se suspendieron las tareas del GT 3.3.2, que nadie trabajó y que por los feriados quedaron todos abocados a firmar papeles de las licencias y diplomas. "Lo dijo así, con ese descaro", señaló a Página/12 Ana María Careaga, hija de una de las integrantes de la Santa Cruz. Para los acusadores el tema de las fechas es importante. Algunos creen que, de alguna manera, con esos datos Acosta marcó los límites de la permanencia del grupo en la ESMA, y ubicó el día 14 como el momento del vuelo final de los cuerpos, un dato que está en investigación porque algunas versiones indican que podría haber sido días más tarde.
Por otra parte, admitió que desde agosto o septiembre de 1977 todos los agentes de inteligencia estuvieron abocados a infiltrarse en el Movimiento de Solidaridad de Derechos Humanos para cambiar la imagen de Argentina en el exterior. "Incluso yo mismo participé para visitar periodistas y medios extranjeros porque sabía bien inglés", dijo. Explicó que hizo la tarea con una de las secuestradas que tenía esas mismas condiciones. Pese a que no dijo claramente dónde estuvo, quienes lo escucharon entendieron que uno de los lugares pudo haber sido la Plaza de Mayo. Y que la idea era toparse ahí con periodistas para darles una versión distinta de lo que estaba pasando.
Sobre los operativos, evocó las estrategias del grupo de tarea 3.3.2 ante el uso de las pastillas de cianuro durante los secuestros. Explicó que al comienzo daban la voz de alto, pero eso producía un enfrentamiento y los militantes solían usar las pastillas de cianuro que impedían capturarlos con vida. "Todo el mundo conoce el famoso tacle de Astiz –dijo–, pero eso lo hicieron varios." Con ese tacle, lo que hacían era acercarse a las víctimas y agarrarlos para evitar que tomen las pastillas. A esa altura, en la ESMA, explicó también, había un médico que encontró el modo de contrarrestar los efectos del veneno.
Días después, comenzaron a verse los videos de las declaraciones en el juicio a la junta de comandantes. Uno de los testimonios clave fueron dos tramos del testimonio de Mignone, sobre el que las querellas tomaron nota. Uno de ellos son las tres entrevistas que mantuvo con el represor y jefe de la Armada Emilio Massera, en las que le dijo que las monjas francesas estaban muertas. Mignone le respondió: "Si están muertas es porque ustedes las mataron". Y Massera no contestó. Otro de los tramos es cuando da cuenta de una entrevista en 1977 con Óscar Antonio Montes, uno de los represores acusados en el juicio. Durante un exabrupto Montes reconoció que los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics habían sido víctimas de grupos de tarea de la Armada.
Otro de los testigos reescuchados fue Búsico. Durante el Juicio a las Juntas, declaró que en 1976 era capitán de Fragata y era uno de los operativos dentro de la ESMA. Pese a que no estaba afectado a la "lucha contra la subversión", un día lo convocaron para un operativo. Durante el procedimiento, él dio su nombre y por eso lo reprocharon sus compañeros de arma. Detrás de él llegó Néstor Omar Sabio, que no dio su nombre, sino uno falso, una característica que le permitió empezar a entender cuál era la metodología. Aseguró que por esa situación se quejó ante Chamorro para decirle que no estaba de acuerdo con el uso de nombres falsos, con los operativos de noche y el hacerlos de modo encubierto. Que por esa razón lo separaron de la "lucha antisubversiva", pero que de todos modos en las guardias que le tocaban veía entrada y salida de personas que claramente no eran personal de la ESMA. Que la gente entraba capturada, llegaba encapuchada y nunca los vio salir". Los veía pasar de un lado a otro, en algunos casos los llevaban con frazadas, y que desde uno de los puestos se les daba órdenes a la Policía Federal para no intervenir en las zonas.
Una vez, dijo, le pidió a un mayordomo de la ESMA sus cosas para llevárselas. El hombre no las encontró y entonces lo autorizaron a subir a buscarlas al altillo. Dijo que en ese momento se quedó impactado. "Para mi sorpresa estaba repleto de muebles y de cosas que sin duda eran resultado de la lucha contra la subversión."
Ayer fue el turno de Thelma Jara de Cabezas, que no está en condiciones físicas de declarar en las audiencias. Esta serie de testimonios permitió a las querellas empezar a pensar que todas las declaraciones de estos juicios, que también están siendo registradas, podrían usarse en los próximos debates.
30 de abril de 2011
29 de abril de 2011
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dictamen no justifica exterminio


columna de lísperguer
Nota en El Mercurio señala malestar edilicio por incapacidad de exterminar a perros de la calle.

Enervan las incorrecciones e imprecisiones que salpican esta nota. El dictamen de Contraloría no autoriza a las municipalidades a retirar perros de la calle con el objeto de ser sacrificados y la medida se aplica solamente a perros con enfermedades incurables y dolorosas -vale decir, en casos excepcionales.
El ministro (s) Jorge Díaz está equivocado en que el dictamen o la ley permite la eliminación de perros callejeros sanos como método de control de población. Esta es una interpretación errónea, no justificada, del dictamen, que autoriza solamente a retirar perros enfermos terminales, atropellados irrecuperables o muy peligrosos. En ningún caso como método de control de la población, que ha sido rechazado explícitamente tanto por la Comisión de Salud del Senado como por el ministro del Interior, Hinzpeter.
Lo que muchos animalistas reprocharon en el dictamen de Contraloría es que no se especifica ninguna forma de fiscalización de las municipalidades, de modo tal que los veterinarios que determinan el estado sanitario de un perro callejero son los mismos que deberán sacrificarlos. Con el dictamen, es demasiado fácil justificar lo injustificable: el sacrificio arbitrario de mascotas sanas que, con un buen programa de adopciones, podrían encontrar familias humanas adoptivas. Tampoco debe olvidarse que la mayoría de los perros de la calle son en realidad perros perdidos.
lísperguer

torturas de tercer grado


El terrorismo de estado y la representación del trauma. La autora apela a fuentes como el ‘Reglamento de Operaciones a Psicológicas’, que utilizaron dictaduras argentinas, o a las fotografías tomadas por prisioneros de los campos de concentración alemanes, para afirmar que el hecho traumático no está "más allá de la representación" y sostener que su representación es un acto político y ético.
[Norma Slepoy] Argentina. Durante mucho tiempo, distintas voces advirtieron que el terror que cundió en la sociedad durante la dictadura no era una simple consecuencia de la represión, destinada a aniquilar a quienes se opusieran al proceso de reorganización económico-política de la nación. Se decía que el terror en sí mismo había sido planificado. Estas inferencias hallaron amplia corroboración al hallarse un documento del Ejército en el que se establecieron las acciones psicológicas a implementar para producir el terror en la población; su sola lectura provoca una gran impresión.
El hallazgo del documento –cuya existencia fue revelada por Página/12 el 26 de julio de 2009, en nota firmada por Adriana Meyer– fue resultado de la búsqueda efectuada por los abogados David Baigún y Alberto Pedroncini. Se trata del Reglamento del Ejército RC-5-1, denominado Operaciones psicológicas. El ítem Nº 2004, llamado "Método de la acción compulsiva", dice: "El método de la acción compulsiva será toda acción que tienda a motivar conductas y actitudes por apelaciones instintivas. Actuará sobre el instinto de conservación y demás tendencias básicas del hombre (lo inconsciente). La presión insta por acción compulsiva apelando casi siempre al factor miedo. La presión psicológica engendra angustia: la angustia masiva y generalizada podrá derivar en terror, y eso basta para tener al público (blanco) a merced de cualquier influencia posterior. La fuerza implicará la coacción y hasta la violencia mental. Por lo general este método será impulsado, acompañado y secundado por esfuerzos físicos o materiales de la misma tendencia. En él la fuerza y el vigor reemplazarán a los instrumentos de la razón. La técnica de los hechos físicos y los medios ocultos de acción psicológica transitarán por este método de la acción compulsiva".
El resumen final del Reglamento divide los medios previstos y autorizados de acción psicológica en tres campos: 1) naturales; 2) técnicos; 3) ocultos. Entre los medios "ocultos" incluye: "Compulsión física, torturas de tercer grado"; "Compulsión psíquica", clasificada a su vez en: "1) Anónimos, amenaza, chantajes. 2) Seguimiento físico, persecución telefónica. 3) Secuestros, calumnias. 4) Terrorismo, desmanes, sabotaje. 5) Toxicomanía (incluye alcoholismo, drogas y gases incapacitadores psicológicos). 6) Lavado de cerebro".
Para señalar los efectos de este plan, analizaré brevemente algunas frases de ese entonces. Todos recordamos la tristemente célebre "Por algo habrá sido". La vincularé con otra frase, la de un prisionero que a su regreso describe lo acontecido en el campo de detención y tortura: "¡Es un infierno! ¡Gritos terribles todo el tiempo!".
"¡Es un infierno!" alude a lo horroroso y parece corresponder a un primer nivel de representación del hecho traumático. "Por algo habrá sido" se presenta, en cambio, como un enunciado más complejo en el que interviene claramente una instancia moral, superyoica, que alude a un castigo merecido. Sin embargo, "¡Es un infierno...!", en su intento de significar lo traumático apela a una vía religiosa, la que indica que son los pecadores quienes van al infierno como castigo, y de ese modo nos introduce en los imperativos morales. Inadvertidamente, el prisionero queda situado en el ámbito destinado a los pecadores. Podemos incluir una tercera frase, la proferida por los torturadores en los campos de concentración: "¡Somos Dios! ¡Somos los dueños de la vida y de la muerte!": se redobla la entronización del poder absoluto al que se está sometido.
Diversos autores insisten acerca de la imposibilidad de representar lo traumático. Dentro de ese imposible, que estaría "más allá" de lo imaginable y simbolizable, se ha incluido, prototípicamente, el horror de la Shoah, el genocidio perpetrado contra los judíos. De este horror se afirma en forma absoluta que escaparía a la significación. Considero que esta idea, en su radicalidad, forma parte de mecanismos de desmentida, de renegación de lo percibido y pensado. La representación del horror es posible pero, por diversos motivos, se desconoce lo efectivamente representado o pasible de ser representado, constituyendo un no querer saber. La vivencia de terror es uno de los motivos para no querer saber, y el terror puede ser construido. Lo sucedido en la Argentina durante el terrorismo de Estado nos muestra que el terror no ha sido un simple epifenómeno del genocidio cometido por la dictadura militar; por el contrario, ha sido planeado cuidadosamente.
Vamos viendo que, a través de frases como las referidas, los torturadores recreaban un poder absoluto; hubo quienes idearon el Reglamento del Ejército RC-5-1, de "Operaciones psicológicas"; hubo quienes asesoraron profesionalmente sobre las cuestiones psíquicas, incluida la noción de inconsciente; hubo quienes en el seno de la sociedad se plegaron al discurso del poder y en esta situación se ubicó la víctima.
Una concepción del trauma como "irrepresentable", al hacer hincapié en lo cuantitativo, en el monto de conmoción sufrida, corre el riesgo de ser oclusiva y consagrar el hecho traumático que, así declarado impensable, deviene incuestionable: esto implica el no cuestionamiento del poder que, en sus distintas significaciones, lo constituye.
El poder que diseñó las "operaciones psicológicas" extiende a través del tiempo su omnipotencia y logra su cometido de "tener al público a merced de cualquier influencia posterior", como dice el Reglamento. Su poder anonadante podría así continuar legitimado por las disciplinas que, en el seno de la sociedad y la cultura, preconizan la supuesta imposibilidad de representar, de simbolizar, es decir, de pensar el horror. En una conjunción del poder alienante social y de las representaciones idealizadas y omnipotentes del psiquismo individual, se entroniza un gran hipnotizador que ordena qué debe ser visto o no visto, pensado o no pensado.
Perdura en este estado de cosas un espíritu religioso y sus absolutos. Si en los momentos del horror las víctimas han sentido que estaban en el infierno, como suele constatarse en los testimonios, sostener luego que esas experiencias vividas son intransferibles, del orden de lo inefable, crea una mística de la inaccesibilidad que perpetúa los hechos traumáticos y obstaculiza la posibilidad de generar procesos de simbolización, de elaboración en profundidad de lo vivido, lo cual impide el efecto liberador concomitante. Del mismo modo, el entorno social, del que se necesita receptividad y acompañamiento para la elaboración del trauma, puede llegar a ausentarse en nombre de un respeto reverencial frente a lo supuestamente innombrable.
En ‘Imágenes pese a todo. Memoria visual del Holocausto’, el historiador del arte y filósofo Georges Didi-Huberman analiza las fotos tomadas por un prisionero de Auschwitz. Se trataba de un miembro del Sonderkomando, el grupo de prisioneros obligados a manipular los muertos en el campo de exterminio. El prisionero tomó cuatro fotos, con una cámara introducida por la Resistencia polaca. Dos de ellas, tomadas desde el interior de la cámara de gas, muestran a través de una ventana los cadáveres amontonados y, por detrás, el humo de las fosas en que están siendo incinerados los cuerpos; miembros del Sonderkomando, vigilados por guardias de la SS, realizan su tarea entre los cadáveres. Las otras dos fotos han captado el momento en que un grupo de mujeres desnudas son conducidas hacia la cámara de gas. Didi-Huberman señala que el considerado núcleo irrepresentable del genocidio, el gaseado de los prisioneros e incineración de sus cuerpos, es justamente lo que ha sido representado en las imágenes fotográficas. Y esa representación es producto de un acto político: el prisionero, al decidirse a correr un gran riesgo, con la conmoción emocional que se trasunta en las fotografías mismas, ha tomado la decisión política de enfrentar al poder nazi en su prohibición de mostrar el exterminio.

Poder y Muerte
El develamiento de la muerte en su relación con el poder tiene un interesante antecedente en la historia de la representación. Carlo Guinzburg se refiere a la representatio medieval: en los funerales reales, muerto el rey, se imponía pasearlo ante los súbditos para una despedida final; pero el estado de descomposición del cuerpo debía quedar oculto, ya que su exposición pública conllevaría el deterioro del poder real; para ello se construía un féretro cuya tapa era una efigie de madera que lo representaba. Se daba a ver este cuerpo del rey y se ocultaba el otro, el cuerpo en descomposición. La visión del cuerpo del rey muerto hubiera sido posible, sólo que contrariaba los designios de perpetuación del poder. Podemos pensar que en la concepción de la imposibilidad de representar ha intervenido, y sigue interviniendo, una necesidad de soslayar la muerte, que, en su vinculación con el poder, se connota como prohibición.
Didi-Huberman insiste en que no trata de erigir esas imágenes arrancadas al silenciamiento como totales, absolutas, lo cual sería replicar la actitud de un poder que se proclama total. Pero son indudablemente imágenes, representaciones del hecho traumático que se suponía irrepresentable. Pilar Calveiro, en ‘Poder y desaparición’, advierte que la voluntad de ese poder concentracionario, que se quiere total, tiene resquicios, como esos que crean los prisioneros al mirar a través de las vendas de sus ojos. En este mirar hay una determinación de ver que se resiste a otorgar al Poder un plus, el de la atribución de poder; concederle este plus conllevaría imponerse a sí mismos una limitación más en la posibilidad de saber y poder. Ya Antonio Gramsci precisó que la empresa de dominación alcanza su máximo logro cuando, además de las medidas coercitivas, consigue que los dominados hagan suyo el pensamiento hegemónico.
La creación de totalidades por el poder simbólico de cada época puede ser estudiada y fechada. Así lo hace Freud respecto de la religión –esa gran producción simbólica– cuando, en Moisés y el monoteísmo, incluye la organización política entre las causas que originaron el monoteísmo en Egipto: la concepción de un único Dios se entiende en el marco de la consolidación del imperio egipcio durante la dinastía decimooctava; a un emperador absoluto le corresponde un Dios todopoderoso.
Llegado el siglo XVIII, han sido entronizados el Hombre y sus Derechos. Sin embargo, aún subsisten poderes encubiertos por la proclama "Libertad, Igualdad, Fraternidad". La sumisión a esos poderes puede adoptar diversas formas, entre ellas el culto de los absolutos y la prohibición de revelarlos.
Somos hablados por concepciones que influyen en nuestro modo de pensar, que han sido construidas en determinados momentos históricos y que están sujetas a diversas determinaciones. Tenerlo presente puede ponernos en mejores condiciones para revisar saberes que adquieren la connotación de lo consagrado. En el tema que nos ocupa, la afirmación de que representar el trauma es un imposible nos recuerda las prohibiciones religiosas de nombrar a Dios o de representarlo en imágenes.
[La autora es psicoanalista; cátedra de Salud y Derechos Humanos, Facultad de Medicina, UBA; Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA). Extractado de un trabajo presentado en las II Jornadas sobre Experiencias Latinoamericanas de Derechos Humanos "El terrorismo de Estado. Apuntes sobre su historia y sus consecuencias", organizadas por el IEM (Instituto Espacio para la Memoria), en octubre de 2010.]
29 de abril de 2011
28 de abril de 2011
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