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muerte en el manicomio


La muerte de un "depositado en el manicomio". Hoguera en el Borda.
[Leonardo Gorbacz] Argentina. El pasado 7 de abril murió calcinado Franklin Guarachi Tola, en el Hospital José T. Borda, tras prenderse fuego un colchón en el pabellón donde se encontraba. Ni siquiera su trágica muerte, bastante desapercibida en los medios de comunicación, alcanzó para sacarlo del anonimato. Esa muerte fue la manifestación, en términos de tragedia individual, de un drama colectivo que viven a diario varios miles de personas depositadas en manicomios en la Argentina.
La discusión acerca de si era ese u otro el pabellón que le correspondía a su diagnóstico (supuestamente "retraso mental con drogodependencia"), según dicen cerrado por disposición de la gestión PRO, elude el debate central acerca de un modelo de atención basado en el encierro y en la exclusión social, verdadera forma de castigo con disfraz sanitario.
Tampoco podemos quedarnos en este caso sólo en la discusión acerca de las inversiones que no hace Macri en el sistema de salud público y que ya todos conocemos. Sin duda, las enormes deficiencias y el estado "calamitoso" del hospital denunciado por legisladores de la Ciudad son factores que contribuyen a aumentar los riesgos y a empeorar las condiciones de vida de las personas internadas. Pero ni el más moderno de los manicomios deja de ser un manicomio, cuya esencia es encerrar y vigilar el comportamiento de personas que son consideradas peligrosas, sin serlo, sólo por puro prejuicio. Hay que invertir, sí, pero en otro sistema totalmente distinto.
Quinientos años han transcurrido para que la muerte en la hoguera de las enfermas mentales, consideradas brujas, retornara bajo formas casi idénticas, bien entrado ya el siglo XXI. Y es que, en el fondo, nada ha cambiado.
El avance de las terapias y de la psicofarmacología tornan hoy inadmisible un abordaje de las enfermedades mentales o las adicciones bajo el andamiaje controlador del sistema judicial y del encierro institucional. Ese es el fondo del asunto.
El cumplimiento de la flamante Ley Nacional de Salud Mental 26.657 impone planificar una inversión económica, pero no para mejorar los manicomios, sino para sustituirlos. En su lugar hay que crear servicios de atención en hospitales generales, centros de día, cooperativas de trabajo, casas de convivencia. En fin, distintos dispositivos de inclusión.
Y no es que no vaya a haber riesgos o accidentes en un sistema de salud mental de carácter inclusivo. En todo caso, esos accidentes serán episodios trágicos, pero puntuales. No un drama permanente y constante que consiste en no-ser-nadie, en estar muerto de antemano por quedar excluido de la vida comunitaria.
[El autor es ex diputado nacional, autor del proyecto de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657; asesor de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.]
[Foto viene de la galería de Paula Kobrinsky].
22 de abril de 2011
21 de abril de 2011
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encontraron vivo a víctor martínez


"Apareció anoche, gracias a Dios con vida", confirmó Gabriela Scopel, abogada de Víctor Martínez, el testigo en la causa por la muerte en 1977 del obispo Carlos Ponce de León. Scopel relató que Martínez estaba "bajo los efectos de ansiolíticos o de alguna droga que le impedía caminar correctamente".
Argentina. "Estaba muy confundido y balbuceante", señaló Scopel, quien detalló que, en ese contexto, lo único que el testigo pudo relatar fue que "lo tuvieron en una habitación, que lo trataron bien, que no le pegaron, que le daban de tomar pastillas y que le decían qué tenía que decir". En diálogo con Télam, la letrada consignó que Martínez "apareció anoche, gracias a Dios con vida, bajo los efectos de ansiolíticos o de alguna droga que le impedía caminar correctamente porque le afectaba el equilibrio".
Según precisó la abogada, Víctor Martínez fue hallado anoche "en la avenida Rivadavia y Acoyte", en el barrio porteño de Caballito, y desde allí se comunicó telefónicamente con su esposa. Luego, indicó la abogada, "alguien tuvo la gentileza de dejarlo en la comisaría 11", ubicada en la avenida Diaz Vélez al 4600, y posteriormente fue traslado al Hospital Durand, donde "le hicieron los análisis de rutina".
"Seguramente los análisis de sangre determinarán qué sustancia le fue suministrada", sostuvo Scopel, quien también consignó que Martínez apareció sin los anteojos que utilizaba en forma permanente. Por otro lado, la letrada indicó que el testigo descansaba esta mañana junto a su familia en su casa del barrio porteño de Palermo.
Martínez, de 52 años, había sido visto por última vez el lunes a las 14, cuando salió de su casa hacia una escribanía a la que nunca llegó, según denunció la familia. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó que todas las fuerzas de seguridad trabajaran para localizarlo, según informó ayer el ministro de Justicia, Julio Alak, en una conferencia de prensa en la que distribuyó una fotografía del testigo y pidió colaboración de la población.
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, por su parte, había ordenado la creación de una división especial integrada por la Superintendencia de Interior y Delitos Federales Complejos para investigar la desaparición y habilitó una línea telefónica especial para recibir información.
El obispo de San Nicolás Ponce de León murió en circunstancias sospechosas en un supuesto accidente automovilístico el 11 de julio de 1977, en plena dictadura, cerca de la ciudad bonaerense de Ramallo. En la causa que investiga esa muerte, Martínez declaró como testigo y el principal imputado es el ex teniente coronel Manuel Fernando Saint Amant, procesado en varias causas de desaparición forzada de personas.
22 de abril de 2011
21 de abril de 2011
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guerra se extenderá a europa y eua


columna de lísperguer
Gobierno libio no controlará migración hacia Europa.

Literalmente, Kadafi y otros gobiernos de África del Norte no necesitan hacer nada para que estas migraciones se conviertan en un arma: basta con no controlar el flujo migratorio. Y nada puede obligar a Libia, ni a otros países, a que colaboren con Europa para que el continente solucione lo que considera un problema migratorio y étnico. Ahora que la OTAN destruye las costosas instalaciones pagadas a la UE y EUA por Libia, y otros, queda en evidencia que, para los occidentales, este tipo de relación de explotación es muy rentable. Mismo caso el de Sarkozy: qué mejor manera de no pagar el dinero que debe a Kadafi que inventarse una guerra que oblitere la deuda. Pero los árabes pueden recurrir a lo que sería su mejor estrategia: llevar la guerra a Europa y a Estados Unidos vía atentados, sabotaje y asesinatos selectivos. Eso no es probable que lo haga Kadafi, pero sí lo harán los fundamentalistas. Es una cuestión de tiempo.
lísperguer

murió osvaldo miranda


A los 95 años, murió el legendario actor Osvaldo Miranda. En más de 50 años de trayectoria, participó en 60 películas y ganó 40 premios. Quedará en el recuerdo como aquel Roberto Cantalapiedra de la serie ‘Mi cuñado y yo’ o como el padre de Marilina Ross en ‘La nena’, entre tantos otros personajes de TV, cine y teatro.
[Alina Mazzaferro] Se baja el telón para un grande del teatro, el cine, la televisión... y la vida. El gran señor de la comedia argentina, galán y porteño de ley, Osvaldo Miranda, murió ayer por la mañana a los 95 años a causa de un paro cardiorrespiratorio no traumático en su casa de Buenos Aires, donde permanecía bajo internación domiciliaria. Con más de 50 años de trayectoria, el actor, que participó en 60 películas y ganó 40 premios, quedará en el recuerdo de su público como aquel Roberto Cantalapiedra de la serie ‘Mi cuñado y yo’ o como el padre de Marilina Ross en la ficción ‘La nena’, entre tantos otros personajes de TV, cine y teatro. Recorrer la vida de Miranda significa transitar la historia del Buenos Aires de los años ’30, de sus barrios y sus personajes.

Nació el 3 de noviembre en Villa Crespo –Malabia y Loyola–, en la primavera de 1915. Con sólo 12 años perdió a su padre, por lo que debió convertirse, de pronto y a los golpes, en el "hombre de la casa". Era el hijo de una española no muy "abierta de mente", que quería que Osvaldito la ayudara con el almacén. Sin embargo, el joven ya tenía un sueño: quería ser cantor de tangos, y se escapaba de su casa a cantar en bares y en la radio. Por supuesto, para que su madre no lo descubriera, debió cambiar su apellido –en verdad se llamaba Mathon– y así nació el artista-Osvaldo Miranda.
Se hizo actor casi sin darse cuenta, en el barrio en el que pasó su juventud –Villa Urquiza– cantando y actuando en los clubes, en La Siberia (como llamaban a la zona de avenida Constituyentes) y en la Estancia de Saavedra. Antes de considerar al teatro como una profesión, Miranda fue mecánico, niquelador, tejedor y de todos los empleos fue echado por su falta de atención. Porque a él le gustaba "lo otro": el escenario. El almacén de su mamá finalmente se fundió "por fiar con libreta", pero Osvaldo salió adelante con la actuación. Volvía todas las noches del centro hasta su casa de Villa Urquiza en el tranvía 96 que lo dejaba a 14 cuadras, siempre durmiendo en el camino, porque sabía que se bajaba al final del recorrido. Más tarde alquiló una pieza en Lavalle y Montevideo por 12 pesos al mes, donde se quedaba a pasar la noche cuando salía tarde de trabajar o llovía. Fue un caballero de proverbial elegancia, un flaneur de la noche, yendo de la tanguería al teatro o al cabaret. Allí estaba siempre firme en la rueda del Ateneo –un café de Cangallo y Carlos Pellegrini–, refugio de los actores de la época, que frecuentaban Enrique Muiño, Elías Alippi, Angel Magaña, Homero Manzi, Héctor Méndez y tantos otros.
Miranda empezó cantando tangos con una orquesta en el café Terminal, al lado del Teatro Nacional, de la cual se fue porque al otro cantor le pedían más tangos que a él: era nada más ni nada menos que Ángel Vargas. Sus amigos también eran "del palo": conoció a Aníbal Troilo, pero su entrañable amigo de toda la vida fue Enrique Santos Discépolo. "El fue mucho mi hermano, un poco mi padre y un poco mi hijo. La amistad con Discépolo fue el premio más grande que recibí en mi vida", dijo a una revista porteña en 1997. El 23 de diciembre de 1951, Discépolo moría en los brazos de su hermano del alma: Miranda.
Comenzó su carrera de actor profesional en 1936, junto a la compañía de María Esther Gamas y Mario Fortuna, en la comedia musical ‘Rascacielos’, que se daba en el desaparecido Teatro Boedo, cantando ‘Casas viejas’ y ‘Un jardín de ilusión’. Para esa época vivía en una pensión de la calle Sarmiento y un día sonó el teléfono y lo convocaron para reemplazar a Ricardo Ruiz. Luego vino ‘La canción de los barrios’ y Miranda se instaló como miembro de la compañía. De allí siguió la revista en el Teatro Maipo y el Variedades, hasta que llegó la comedia. Fue Joseph Kenkel, un judío que con la ocupación nazi en Francia no podía volver a su país, quien lo convocó y Miranda decidió abandonar el espectáculo revisteril por la comedia, con la que ganó menos dinero pero más prestigio.
En el cine, su debut fue junto a Tito Lusiardo en ‘Un señor mucamo’, dirigida por el mismo Discépolo en 1940. Le siguieron ‘Cándida millonaria’, con Niní Marshall, y ‘El más infeliz del pueblo’, con Luis Sandrini, en la que también actuaba Eva Duarte. Trabajó de extra en ‘Los muchachos de antes no usaban gomina’, junto a Florencio Parravicini, y años más tarde protagonizó la remake del mismo film –en el papel que Parravinci interpretó otrora– en 1968. El éxito lo llevó a Hollywood a fines de los ’40, de la mano de Fernando Lamas y Roberto Airaldi, para filmar ‘Los vengadores’. En la meca de la industria cinematográfica lo invitaron a quedarse, para practicar inglés, esgrima, natación, todas disciplinas que se les exigían a los actores en la época. Pero Miranda, porteño de corazón, prefirió volver a sus pagos, junto a su madre y su mujer, Amelia Sáez, con la que contrajo matrimonio a los 29 años. "Santa Amelia" la llamaba el galán a quien había sido su secretaria general en los estudios Luminton (esa mujer que les hizo los primeros contratos a Mirtha Legrand y Luis Sandrini) y luego se convirtió en su compañera de vida.
Miranda fue pionero en la televisión argentina, junto a Raúl Rossi, Nelly Prince y Guillermo Brizuela Méndez. En TV protagonizó ‘La comedia de bolsillo’, ‘Tropicana’ y ‘Mi marido y mi padrino’. Sus mayores éxitos televisivos fueron ‘La nena’ –en donde interpretó al padre de Marilina Ross, a quien confesó "querer como a una hija" ya que no tuvo propios– y ‘Mi cuñado y yo’, una idea suya y de su amigo Ernesto Bianco que "le sirvieron en bandeja" a Oscar Viale. Con la remake de ‘Mi cuñado’, que protagonizaron Luis Brandoni y Ricardo Darín, Miranda –que no sólo tuvo la idea del programa, también confesó "que le dictaban letra a los autores"–, no recibió ni un peso. Aun así, el Cantalapiedra original aceptó participar como invitado de uno de los capítulos de la nueva versión, apoyando el emprendimiento.
Era un tipo querible, simple, de barrio. Fanático de las carreras de caballos, del club Atlanta y de Mar del Plata. La Ciudad Feliz lo recibió siempre con los brazos abiertos y allí pasó años haciendo temporadas de ‘Boeing Boeing’, ‘Frutillitas’ ‘Hoy ensayo hoy’, entre tantas obras. Conoció La Habana, Houston, México, Acapulco, pero "ciudad balnearia como Mar del Plata no hay", dijo a la prensa en 1995. "¿Cannes? ¡Si es igual a Playita de los Ingleses!", bromeaba. Mientras estaba en los Estados Unidos ya soñaba con volver para trabajar en ‘Blum’, junto a su amigo Discépolo, un éxito que estrenó en 1949 y duró tres años en cartel. "Pereyra, dejame morir solo", le decía el personaje del autor de ‘Cambalache’ a Miranda. Y sin embargo, Miranda no lo abandonó hasta el último momento. Con la muerte de Discépolo, el actor aceptó integrar la comedia municipal que dirigía Cunill Cabanellas, lo que le permitió recorrer un repertorio argentino y universal. A lo largo de su carrera, Miranda hizo drama, comedia, sainete, clásicos. Desde comedias con Enrique Serrano e Irma Córdoba hasta temporadas con Ernesto Bianco (‘Boeing Boeing’, ‘La dama del Maxim’, ‘Plaza Suite’) y con los Carrera (‘Frutilla’, ‘De noche llegó el doctor’, ‘Tres alcobas’), con quienes compartió la temporada teatral del Odeón de Mar del Plata durante siete años.
En 1986 –luego de participar durante tres años en la obra ‘Hoy ensayo hoy’, con dirección de Rodolfo Graziano–, el galán de María Duval, Zully Moreno, Tita Merello, Irma Córdoba, Niní Marshall y Mirtha Legrand anunció –con 71 años– que se retiraba de su tan querida profesión, "antes de estar cansado y con flojedad de memoria", dijo a la prensa. Sin embargo, en 1997 volvió a las tablas, en una reposición de esta última producción que causó furor, junto a su entrañable compañera Irma Córdoba. Con 50 años de profesión, Miranda ganó más de 40 premios, entre ellos cinco Martín Fierro, el premio Podestá –que le otorgó la Sociedad de Actores por su trayectoria–, el Argentores –otorgado por la Sociedad de Autores–, el Konex al mejor comediante, y la Cruz de Plata Esquiú y el San Gabriel que destacaron la conducción ética del actor. "Traté de dar lo mejor de mí al público que me acompañó durante tantas temporadas y creo haber cumplido en la medida de mis posibilidades", dijo en una de estas oportunidades. En 1996 fue declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires por "sus aportes a la ciudad y los vecinos", un honor que recibió emocionado y agradeció con palabras premonitorias: "Después de un premio así, uno dice que se puede morir tranquilo. Yo ni pienso, pero si llegara a ocurrir ustedes están de testigos y podrán decir: fue contra su voluntad".
22 de abril de 2011
21 de abril de 2011
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el proyecto social paramilitar


Los paramilitares colombianos se sublevaron contra sus patrones y montaron algunos experimentos sociales, cada cabecilla con su propia versión de una utopía social perversa. Hoy, sus jefes gobiernan y ellos se pudren en la cárcel.
¿Qué sabemos de las milicias paramilitares colombianas? La opinión general es que se trata de grupos armados contratados o formados por grandes hacendados, comerciantes y políticos de extrema derecha determinados a poner fin a las guerrillas de izquierda que amenazaban sus propiedades y negocios y su propia seguridad, usurpando las funciones del Estado en los territorios en los que eran activas. Políticos y hacendados implicados en la formación de estas milicias ofrecieron a los paramilitares la posibilidad de hacerse con tierras de los campesinos de las zonas que irían liberando de las guerrillas -campesinos que, de acuerdo a sus informaciones, podrían ser izquierdistas, comunistas o colaboradores de la guerrilla. Los campesinos eran simplemente asesinados o expulsados y sus tierras pasaban a ser propiedad de los jefes de las milicias.
No todos los hacendados estaban implicados en la lucha contra las guerrillas. Para muchos, la lucha contra la subversión que representaban los ejércitos guerrilleros fue utilizada como un pretexto para ampliar sus propiedades, como lo demuestra el caso de la familia Uribe, cuya hacienda fue acrecentada asesinando a los campesinos que reclamaban parte de la propiedad. Santiago Uribe, hermano del ex presidente Álvaro Uribe, formó la milicia llamada de Los Doce Apóstoles, que cometió numerosos crímenes, todavía impunes. Posteriormente los miembros de esta milicia fueron asesinados sistemáticamente, sobreviviendo solamente uno de ellos -un ex capitán de la policía que escapó a Venezuela para salvar la vida.
Muchas de estas milicias limpiaron algunas zonas que estaban bajo control de la guerrilla simplemente despoblándolas, asesinando arbitrariamente a los campesinos que allí residían y justificando las atroces masacres que cometieron acusando a los campesinos, falsamente, de colaborar con las guerrillas. Estas zonas despobladas les permitieron al mismo tiempo utilizarlas para el transporte de cocaína, una de sus fuentes de ingreso.
Los paramilitares surgieron prácticamente en todo el territorio colombiano. Algunos de sus jefes -no todos- fueron hombres de extrema derecha o derechamente fascistas y neonazis. En la mayoría de los casos los jefes eran simplemente delincuentes o mercenarios sin formación ni propósito político alguno. Los reclutas rasos de las milicias eran habitualmente delincuentes violentos, reclutados en los bajos fondos de zonas rurales y ciudades. Muchas milicias fueron formadas por individuos que podrían ser llamados empresarios, que reclutaban a sus propios hombres con el fin declarado de hacerse con tierras y territorios e imponer su propia versión de lo que debía ser un orden social nuevo. Esas tierras así adquiridas eran y son consideradas por los paramilitares como un botín de guerra legítimo. Los paramilitares contaban para estas campañas de aniquilamiento y apropiación con el beneplácito y complicidad del ejército y de la fuerza pública de Colombia.
En realidad, el conflicto colombiano se parece mucho a la descripción de la conquista de América que proponía el historiador chileno Néstor Meza, que suponía que los capitanes y avanzados españoles habían formado sus propias empresas militares o ejércitos privados, reclutando a sus miembros incluso en cárceles (recuperaban los presos la libertad si se marchaban a América), para avanzar por territorio indígena, sometiendo a los nativos y reduciéndolos en encomiendas que eran luego reconocidas por la Corona española como botín de guerra o encomiendas. Aquí se encuentra el origen de las actuales sociedades americanas, con unos pocos descendientes de esos criminales como dueños de la tierra y la enorme masa de descendientes de indios reducidos y obligados a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. En este orden social no hay exactamente nada de espontáneo ni es el resultado de ninguna evolución social natural, sino de la violenta usurpación e imposición del imperio español.
Pero de estos planes de los paramilitares sabemos muy poco. Por eso es valioso el reciente artículo publicado por verdadabierta, titulado Las calvas de Puerto Gaitán, Meta, que ofrece una mirada en las aberrantes utopías de los jefes paramilitares. En Meta y Vichada las milicias paramilitares impusieron un nuevo orden social en el que incluía la esclavitud, el trabajo obligatorio y otras formas de servidumbre igualmente perimidas. Decenas de mujeres acusadas de ser "prostitutas, chismosas o rebeldes" eran sometidas a esclavitud y enviadas a trabajar en haciendas y proyectos empresariales. Muchas de ellas eran rapadas, a modo de castigo. Este nuevo orden social se mantuvo vigente en esas zonas de 1997 a 2004.
En la Sierra Nevada de Santa Marta, Hernán Giraldo impuso el derecho de pernada, que obligaba a los campesinos a entregar a las muchachas y muchachos vírgenes al jefe paramilitar, so pena de expropiaciones y otras formas de violencia.
Pero en un régimen social y político paramilitar no hay nunca ninguna certeza de nada, porque los jefes, haciendo honor a la tradición fascista, no respetan ni su propia palabra. Su creencia en su superioridad sobre los demás, que se deriva de su idea de que la superioridad física o militar otorga a los fuertes el derecho a hacer lo que quieran, les permitía cosas como cerrar acuerdos con los campesinos, incluso en algunos casos pagarles por sus tierras, para volver luego, asesinarlos y recuperar el dinero.

Los paramilitares nunca tuvieron, ni pueden tener, un proyecto social específico. Como milicianos pagados por hacendados y políticos de derecha, sus funciones terminaban con el asesinato de campesinos. Cuando adquirieron autonomía (porque la codicia les llevó a atacar a sus propios patrones), llevaron a la práctica planes e ideas estúpidas, como los descritos arriba, más propios de psicópatas que de combatientes. Ninguna de esas estructuras sobrevivió. Hoy la mayoría de sus jefes se encuentra en prisión, junto con sus aliados en la clase política. Muchos de sus secuaces continúan asolando el campo colombiano.
mérici

justicia y paz entregó restos


Justicia y Paz entregó nueve restos en Arauca. Funcionarios de la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz entregaron los restos óseos de nueve víctimas de paramilitares en Arauca.

Colombia. Las osamentas fueron entregadas a los familiares de las víctimas y correspondían a nueve hombres entre los 23 y 53 años, que desaparecieron en ese departamento entre 2002 y 2004.
Con esa jornada la Unidad Nacional de Justicia y Paz ha entregado 1.429 restos óseos a las familias de las víctimas en diferentes partes del país.

La Llegada de las Auc a Arauca
Las autodefensas en Arauca aparecieron a finales de los noventa. Por muchos años esta región era un bastión del Eln y de las Farc.
Arauca, con unas grandes reservas petroleras, entre ellas el yacimiento de Caño Limón, es uno de departamentos más ricos del país. Es además una zona fronteriza, por donde las organizaciones ilegales han acostumbrado a traficar armas y drogas.
El extraditado jefe paramilitar del Bloque Vencedores de Arauca, Miguel Ángel Mejía Múnera, alias ‘El Mellizo’, con que él y su hermano Víctor Manuel se reunieron en junio de 2000 con Carlos y Vicente Castaño; Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’ y Salvatore Mancuso en una finca en Urabá, donde decidieron conformar un grupo paramilitar en Arauca.
Según versiones de las autoridades y de varios ex paramilitares, ‘Los Mellizos’ compraron el bloque a los Castaño en siete millones de dólares. Un método para camuflar sus actividades como narcotraficantes.
‘Los Mellizos’ encargaron a Orlando Villa Zapata, alias ‘Rubén’, quien organizó la irrupción del paramilitarismo en ese departamento. ‘Miguel Ángel Mejía Múnera solo estuvo tres temporadas en Arauca, el resto del tiempo el Bloque estuvo al mando de Orlando Villa Zapata, alias ‘Rubén’.
A principios de 2001 ‘Rubén’ se traslada a Villavicencio donde se reúne con Jesús Emiro Pereira, alias ‘Alfonso’, cuñado y mano de derecha de Vicente Castaño.
Ahí deciden enviar 200 hombres a Arauca, 100 de los cuales pertenecían al Frente Guaviare del Bloque Centauros y los otros 100 reclutados y entrenados en Barranca de Upía, Meta, durante cuatro meses.
El 7 de agosto de 2001 los hombres del Bloque Vencedores de Arauca llegan al departamento, después de atravesar en camiones parte de Meta y de Casanare, por el caserío de Puerto Gaitán en el municipio de Tame. Al mismo tiempo en Hato Corozal, Casanare, los ‘paras’ entrenaron a 300 hombres más para reforzar la incipiente organización ilegal.
El Bloque Vencedores de Arauca se desmovilizó el 23 de diciembre de 2005, en Puerto Gaitán, una vereda de Tame. Se entregaron 548 hombres con 303 armas largas, granadas y material de comunicación.
Durante cuatro años los paramilitares realizaron 2.321 crímenes entre masacres, desplazamientos, asesinatos, desapariciones, entre otros.
21 de abril de 2011
15 de abril de 2011
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no vas a abrir la boca


Ex policía declaró sobre la represión. Esa fue la condición que le impusieron cuando lo jubilaron. Sin embargo, ayer dijo en el juicio que en el Comando Radioléctrico "secuestraban gente y la hacían desaparecer".
[José Maggi] Argentina. Un ex policía; un sobreviviente del Servicio de Informaciones que identificó con nombre y apellido a sus torturadores como ‘el Ciego’ Lofiego y ‘Caramelo’ Altamirano; la hija de un emblemático dirigente de SMATA -que escapó dos veces de las garras de sus captores- y también víctima del SI, fueron tres de los testimonios que se escucharon ayer en el marco de la causa Díaz Bessone en los tribunales federales de Oroño al 900.
En primer término declaró Héctor Roldán, quien se desempeñó como policía en los talleres del Comando Radioléctrico de la Jefatura de Policía desde el 76 al 84. Lo primero que señaló es que en ese lugar "secuestraban gente, la torturaban y la hacían desaparecer a través del móvil 238 de Bomberos, bajaban los cuerpos por la escalera y los tiraban al móvil".
El ex policía que trabajó como electricista de autos relató que en una oportunidad, un oficial le llevó un coche robado para que lo repare: "Di Mazo me trae un Chevy cero kilómetro, me dice que lo mire a ver si tenía algún problema. Le pregunté entonces si lo había comprado, y me dijo: ’venía por Callao, había una vieja en el semáforo, la bajé de un cuetazo y me lo traje’".
Roldán señaló además que pudo ver en una ocasión que subieron a "cuatro muchachos al Servicio de Informaciones y que al rato se escucharon gritos y disparos". De estos hechos hizo la denuncia en 1984, al igual que sobre La Calamita, motivo por el cual fue obligado a jubilarse. "El doctor Vidal, que era médico de policía, me dijo ’te vamos a jubilar como corresponde pero de ahora en más no vas a abrir la boca’".
Por la tarde declaró Marcos Alcides Olivera quien fue secuestrado el 11 de enero de 1977 de su domicilio y llevado al Servicio de Informaciones tras un simulacro de fusilamiento. Al ser interrogado por el fiscal de la causa Gonzalo Stara, brindó datos del aparato represivo: "Cada persona cumplía un rol. Había uno que hablaba, otro que tenía función de ablande, otro pegaba, otro se encargaba de la picana. El que se encargaba del ablande era Carlos Altamirano, después le reconocí la voz. Lo conocí porque era de mi barrio".
Respecto de los imputados en esta causa mencionó: "El que me picaneaba era Lofiego, le decían el Ciego y era el experto en picanas. Andaba con un maletín, adentro tenía una picana portátil". En otro tramo señaló a Ricardo Chomicki: "Estuve 45 minutos atado a la parrilla, me dejaron y al rato vinieron dos personas que me empiezan a tirar agua. Hablaban entre ellos, era una chica. Con el tiempo supe que le decían la Polaca, creo que Nilda Folch y el Cady Chomicki. Me decían que para pasarla bien tenía que decir todo lo que yo supiera, ella me echaba el agua y él me pasaba la picana".
En tanto sobre Ramón Vergara manifestó: "Este señor bajaba amigablemente y sacaba su arma, la ponía sobre la mesa, y me obligaba a jugar a las cartas con él y que si le ganábamos nos volaba la tapa de los sesos. No es verdad que ahí abajo se terminaba la tortura, la tortura seguía, era tortura psíquica porque se veía como se movían los fluorescentes y se escuchaba el grito de los compañeros".
Olivera también dijo que fue interrogado por un juez militar y torturado por éste. Luego le dijeron que podía tratarse del mayor Soria. La voz de este juez es la misma que lo interrogó estando ya preso en la cárcel de Coronda: "Me empiezan a torturar este señor y otra persona más, me daban con dos picanas. Después me dejan de picanear y me preguntan si era muy doloroso, le contesto que sí, me dicen ’te vamos a pintar las uñas’ y empezaron a meterme agujas en las uñas, salía sangre...".
Recordó entre los compañeros de cautiverio a Marisol Pérez, a quien llamaban continuamente para torturarla y quien permanece desaparecida, a Roberto ‘Zapato’ Luna, también desaparecido, a Elba Juana Ferraro de Bettanín y a su nuera María Inés Luchetti de Bettanín.
Finalizó la jornada el testimonio de Beatriz Ifran, hija de Ernesto de los Santos Ifran. Tanto Beatriz como su padre y su marido Fernando Salvador Moffa fueron secuestrados y estuvieron en el Servicio de Informaciones. "Ellos podrían estar acá contando sus vivencias, fueron torturados, denigrados, no están acá para defenderse. Vengo por ellos y por todos los que no pudieron defenderse porque murieron", señaló.
21 de abril de 2011
20 de abril de 2011
©rosario 12

periodistas chilenos, engendros y aficionados


columna de lísperguer
Periodistas chilenos no están a la altura de su trabajo.

Cada vez que veo un telediario, concluyo a menudo que el periodismo chileno debe ser uno de los peores del mundo. Nuestros periodistas son, pese a diplomas y cartones, chantas amateurs en el más profundo sentido de la palabra. Han llegado unos a Maitencillo a verificar la contaminación ambiental, pero han concluido, pese a las evidencias de que el origen está en la fundición de Codelco en Ventana, que se desconoce la causa (porque Codelco declaró, contra toda probabilidad, que la empresa no emite manganeso, afirmación que los periodistas tampoco quisieron comprobar). Tampoco hicieron nada por proseguir la investigación. Luego el presentador de televisión Matías del Río nos sugiere que probablemente en otros pueblos la contaminación es todavía peor. Vale decir, seguid visitando Maitencillo, que allá se muere uno de cáncer al hígado con mucho estilo. Pocos periodistas saben escribir y las reglas de puntuación son ampliamente ignoradas. Tampoco saben hablar. Hoy en el telediario de Chilevisión nos enteramos que el presidente visitó una exposición montada frente a él. ¿Conocen a algún presentador o presentadora que termine sus frases correctamente? ¡Periodistas! ¡Válgame la Macarena!
lísperguer