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nicolaides muere en su casa


Falleció Cristino Nicolaides, el último jefe del ejército de la dictadura, que entregó el gobierno a Alfonsín. Nicolaides cumplía una condena domiciliaria por violaciones a los derechos humanos, pero por su enfermedad no podía ser juzgado en la causa por el plan sistemático de robos de bebés que comienza en los primeros días de febrero.
[Alejandra Dandan] Argentina. Murió en Córdoba el represor Cristino Nicolaides. Ex jefe del Ejército e integrante de la cuarta Junta Militar formada después de la derrota de Malvinas, murió el sábado a la noche a los 86 años de edad. Por razones de salud, su nombre había sido borrado de la lista de acusados en la causa por robos de bebés de la última dictadura, cuyos debates orales están a punto de iniciarse. Alertados porque sus abogados pedían nuevamente que no se lo juzgase por razones de salud, Abuelas de Plaza de Mayo envió un perito de parte a verlo hace unos seis meses. El abogado de Abuelas, Alan Iud, confirmó a Página/12 que el deterioro en su estado de salud era cierto, que efectivamente el militar ya no comprendía nada, pero también aseguró que si el juicio oral se hubiese hecho cuatro o cinco años atrás, el represor que encontró en su indisposición permanente una suerte de salvoconducto judicial podría haber sido condenado.
Los restos de Nicolaides fueron velados y cremados con celeridad. Su abogado Alejandro Zeverín confirmó a la prensa cordobesa que esas medidas se llevaron adelante por decisión de sus familiares.
Nicolaides nació en Córdoba en 1925. Integró la Junta de Comandantes que asumió el poder a medida que se despedazaba la dictadura. Fue quien ungió a Reynaldo Bignone para presidir la última etapa del "proceso", y a quien se lo recuerda entre los autores del llamado "Documento Final sobre la Lucha contra la Subversión y el Terrorismo", que declaró muertos a los desaparecidos, y por el que estuvo acusado en la causa de Abuelas. Escapó del Juicio a las Juntas de 1985 por un acuerdo negociado por las Fuerzas Armadas con el ex presidente Raúl Alfonsín. De esa manera se le concedió una especie de autoamnistía por la que ni él ni los miembros de la última Junta fueron juzgados. Antes emitió la orden de quemar los documentos de la represión, impartida en noviembre de 1983 por el Estado Mayor General del Ejército para destruir las pruebas antes de la apertura democrática, otra de las acusaciones por las que iba a ser juzgado en la causa por el Plan Sistemático. Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el subsecretario Luis Alén recordaba anoche una de sus frases más célebres: "El marxismo viene persiguiendo a la humanidad desde quinientos años antes de Cristo".
A lo largo de los últimos años, el deterioro del estado de salud se convirtió en uno de sus mejores salvoconductos. No sólo lo salvó ahora de quedar incluido en el juicio oral que empieza el próximo 28 de febrero en la causa impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo. Sucedió lo mismo en Corrientes y con la causa por la masacre de Margarita Belén en el Chaco. "De la Brigada que él comandaba salió la orden de traslado de los que terminaron siendo fusilados ese 13 de diciembre de 1976, con el nombre de ‘Operativo Rojo’", recordó anoche el fiscal general Jorge Auat, enrolado entre quienes batallaron por conseguir primero quitarle el beneficio del indulto que había conseguido Nicolaides y entre quienes una vez que lo consiguieron tuvieron que escuchar, luego, que eran las razones de salud las que impedían procesarlo y habilitaron una vía para separarlo de la causa.
En 2007 esas mismas razones de salud le permitieron no estar presente en la sala de audiencias de los Tribunales porteños para escuchar lo que finalmente fue su primera y única condena a 25 años de prisión por el secuestro y la desaparición de integrantes de la organización Montoneros, que volvieron al país enrolados en lo que se llamó la Contraofensiva. Entre ellos estaba Ricardo Marcos Zucker, el hijo del actor Marcos Zucker, secuestrado en febrero de 1980. En 1997, el sargento Nelson Ramón González –ex miembro de un grupo de tareas– dijo en un reportaje de televisión que el propio Nicolaides ordenó fusilarlo en el polígono de tiro de Campo de Mayo. Durante el juicio, se supo que además ordenó el fusilamiento de otras dos personas que luego fueron incineradas entre neumáticos. El juicio fue llevado adelante por Ariel Lijo, y ese fue el primer juicio contra los jefes de la dictadura militar tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Es en ese sentido que Luis Alén decide hacer un subrayado: "Se murió condenado", dice. "Y pese a esa condena –sigue– él ya tenía además una condena ética y moral de parte de la sociedad, y eso es para destacar."
El sábado a la noche el estado de salud de Nicolaides desmejoró por una complicación pulmonar, según el parte de su abogado.
Las causas en las que estaba acusado o estaba siendo investigado incluyeron desde procesos en Corrientes a Chaco, Córdoba, el área de Campo de Mayo e incluso la acusación por el Plan Sistemático que dibujan de alguna manera una huella de lo que fueron sus pasos. Cristino Nicolaides fue jefe del Ejército entre diciembre de 1981 y julio de 1982. Pero antes, entre abril de 1976 y enero de 1978, estuvo a cargo de la Brigada de Infantería VII y de la subzona 23 del II Cuerpo del Ejército en Misiones, Chaco, Formosa y parte de Corrientes. Comandó la guarnición de Campo de Mayo del Ejército entre diciembre de 1979 y 1980. Y entre diciembre de 1980 y diciembre de 1981 fue jefe del III Cuerpo de Ejército en Córdoba.
Hasta hace seis meses, su nombre integraba la lista de acusados de la causa por los 33 casos de apropiación sistemática de niños a cargo del Tribunal Oral Federal 6 porteño. También están acusados los represores Jorge Rafael Videla y Bignone. En aquella visita a Córdoba, el perito de Abuelas confirmó no sólo que el estado de salud de Nicolaides iba a servirle nuevamente como salvoconducto. En el mismo análisis, el perito supo que si hubiese sido sometido a una batería de fármacos cuatro o cinco años atrás se podría haber contenido el proceso de deterioro. Si además, la etapa oral se hubiese hecho antes, Nicolaides podría haber sido juzgado.
El capitán José Luis D’Andrea Mohr –un luchador por los derechos humanos– lo conoció en 1962 durante los enfrentamientos entre azules y colorados, cuando a Nicolaides lo nombraron subdirector de la Escuela de Tropas Aerotransportadas (paracaidistas) de Córdoba, de la que él formaba parte. El ex capitán ya fallecido siguió sus pasos hasta denunciarlo por la incineración de los documentos sobre los desaparecidos en 1983. "Era gordo y torpe", dijo a Página/12 a fines de los ’90. "Con pocas aptitudes para tirarse de un avión, apenas llegó, llenó los calabozos de soldados y con poco esfuerzo se hizo odiar por todos. A los oficiales nos ordenó concurrir a cenar al comedor del casino de saco y corbata, pero lo solucionamos en short y remera mudando las mesas al jardín." El 2 de abril de 1963, a Nicolaides se le rebelaron los soldados. Era jefe de la guarnición, y por entonces los oficiales decían que era "un hombre de nalgas griegas" por su apellido. En la embestida lo introdujeron en el escobero, entre lampazos, baldes, jabón y papel higiénico. Algunos historiadores –dijo D’Andrea Mohr más tarde– sostienen que la oscuridad del escobero lo inspiró para planificar acciones tan heroicas como la de Margarita Belén. "Pueden ser calumnias de zurdos. O de carapintadas. O de pelilargos y barbudos a los que Cristino persiguió con saña en su aristotélica guerra ideológica." De eso sabía mucho. Quizá por eso cuando decoró un pasillo de la Escuela de Tropas con retratos de próceres, encima de la leyenda ‘Facundo Quiroga’ aparecía un ignoto hombre perfectamente rasurado y de aspecto mussoliniano.
31 de enero de 2011
25 de enero de 2011
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cómo cayó cuchillo


SEMANA revela el registro fotográfico y detalles desconocidos de la operación en la que cayó Pedro Oliverio Guerrero, un narcoparamilitar responsable de cerca de 3.000 asesinatos en el oriente del país.
Colombia. Una treintena de los hombres mejor entrenados de la Policía recibieron una llamada en vísperas de Navidad. El alto mando les ordenaba concentrarse de inmediato en el aeropuerto de Catam. Eran las seis de la tarde del pasado 24 de diciembre, y allí los aguardaban tres helicópteros. Solo cuando estuvieron en el aire fueron informados de que se trataba de la Operación Diamante. Y que iban, una vez más, tras Pedro Oliverio Guerrero, alias ’Cuchillo’.
Este era el criminal más poderoso del oriente del país, heredero del Bloque Centauros de las Autodefensas, a cuyo jefe, Miguel Arroyave, hizo matar en 2005. El Ejército Revolucionario Popular Anticomunista (Erpac), grupo armado que se constituyó después de la desmovilización de los paramilitares y que de anticomunista no tenía sino el nombre, controlaba el negocio de la cocaína en una amplia región del Meta, de Guaviare y del Vichada, aliado, entre otros, con las Farc. El gobierno le atribuía cerca de 3.000 asesinatos. Miembros del grupo que realizó la operación le contaron a SEMANA cómo dieron, por fin, con él.
Pero en esta ocasión las cosas eran distintas. Tras dos años de operativos infructuosos, ahora se contaba con una fuente "certificada" que estaba en el terreno y que reportó incluso qué camisa lucía esa noche el temido narcoparamilitar. El comando de asalto fue desembarcado en la base militar de Apiay, en Villavicencio. Los hombres, del grupo élite Jungla, fueron conducidos a un salón privado, sin que se les permitiera hacer llamadas o entrar en contacto con personal de la guarnición. Las prevenciones no eran para menos. En todas las ocasiones anteriores -más de una docena- en las que se intentó cercar a Cuchillo, este era informado y se escabullía. Sobraban los indicios de que tenía infiltrada a la fuerza pública.
Al filo de la medianoche, un alto mando ingresó al salón para dar las instrucciones tácticas. Había certeza de que Cuchillo estaría reunido celebrando la Navidad en una casa enclavada en un claro, cerca de Mapiripán, donde termina el llano del Meta y empieza la manigua del norte del Guaviare. Además de sus lugartenientes, estarían con él mujeres y niños, por lo cual no se podía bombardear. Él y su grupo estaban bebiendo desde las once la mañana y debían estar perdidamente borrachos al momento del asalto.
Luego de asignar misiones y códigos de comunicación, los comandos Jungla se embarcaron en tres helicópteros Black Hawk, mientras otro más participaba en labores técnicas. Volando mucho más alto, con equipos de alta tecnología, un avión de inteligencia coordinó la operación.
A las 12:15 de la noche, las tres naves se aproximaron al blanco, desde tres frentes. Recurrieron al llamado ’vuelo rasante’ para evitar ser detectados antes de tiempo. Cuando el anillo de seguridad de Cuchillo advirtió la situación, abrió fuego con dos ametralladoras M-60 y una decena de fusiles. Desde las naves hubo una nutrida respuesta. Entre tanto, deslizándose por sogas, los comandos descendieron y empezaron a avanzar según la orientación radial que recibían desde el avión, que a miles de pies de altura observaba cada movimiento a través de cámaras térmicas y visores de precisión.
En el intercambio de fuego, dos policías murieron. La gente de Cuchillo resistió hasta que su jefe salió de la casa y se adentró, entre tumbos y al parecer cargado por uno de sus guardaespaldas, en la maleza. Luego de esto, algunos se rindieron y otros huyeron del lugar. En la zona, iluminada con una planta eléctrica, la Policía halló un centenar de personas entre hombres borrachos y armados, prostitutas y niños. Afuera había varios quioscos, donde estaban estacionadas cuatro camionetas -una blindada- y siete cuatrimotos.
Una vez controlado el lugar, patrullas del Ejército aseguraron la zona con un anillo más extenso. En la casa de donde huyó Cuchillo se instaló un puesto de mando. Desde allí, los generales César Augusto Pinzón y Carlos Mena, junto al director de Inteligencia de la Policía, coordinaron todo para hacer un barrido exhaustivo hasta hallar "vivo o muerto" a Cuchillo.
Se requirieron dos días y unos trescientos hombres para cubrir un amplio radio de la zona. Y nada. Desde el puesto de mando captaron frecuencias de radio en las que se oían llamadas urgentes que revelaban revuelo por la pérdida del "patrón" y pedían buscar enfermeras para cuando apareciera.
El 28, cuatro días después de la operación, se ordenó hacer la misma labor minuciosa, pero ahora por el caño Siare, un riachuelo de cierta profundidad que recorre la zona envuelto entre matas de monte. Los policías se ingeniaron dos pequeñas balsas con canecas y tablas que encontraron en los quioscos de la casa e iniciaron en estas el barrido del caño.
Hacia las 4:30 de la tarde advirtieron un olor putrefacto y más adelante vieron un cadáver que flotaba estancado en la maleza, hinchado como un globo. De inmediato dieron aviso al puesto de mando. Desde allí preguntaron: "¿Tiene una camisa naranja de rayas?". "Sí". "¿Tiene manillas tricolor y un reloj Rolex en la muñeca izquierda?". "Sí". "¿Un cuchillo al cinto?". "Sí". "¿El cabello rapado y cadenas de oro en el cuello?". "Sí". "Sáquenlo, es él".
Esa fue otra labor compleja. El cadáver llevaba más de dos días en descomposición. Los Jungla suponían que había muerto ahogado y que, una vez se hinchó, salió a flote, por lo que no lo hallaron en las primeras inspecciones de la zona. Lo ataron con cuerdas y lo sacaron del caño; luego, lo transportaron en una hamaca improvisada. En el puesto de mando se hizo otra verificación ocular y se concluyó que había un 99 por ciento de certeza de que era Cuchillo. "El asesino de asesinos", como lo llamó el presidente Santos, finalmente había caído.
24 de enero de 2011
22 de enero de 2011
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la última de los castaño


Por décadas, Sor Teresa Gómez ha logrado evitar que la justicia la castigue por su papel en el proyecto paramilitar de su clan familiar. Ahora, se la busca para que pague por la muerte de Yolanda Izquierdo, que reclamaba tierras arrebatadas por los Castaño.
Colombia. La historia de la fugitiva Sor Teresa Gómez Álvarez está manchada de sangre y tierra. Sangre, como la de Yolanda Izquierdo, asesinada en 2007, crimen por el que la semana pasada Gómez Álvarez fue condenada a 40 años de prisión. Y tierra, como los cientos de hectáreas que han pasado por sus manos como la más leal de los testaferros de los hermanos Castaño Gil: Fidel, Carlos y Vicente, los padres de la barbarie paramilitar.
Por ser esposa de Manuel Gil, hermano medio de los Castaño, y, como ellos, ser oriunda de Amalfi, Antioquia, Sor Teresa se ganó desde joven la confianza de Fidel, el mayor de ese clan familiar. Su particular nombre obedece a la devoción religiosa de sus padres. De baja estatura, aspecto y trato humilde y piel quemada por el sol, comenzó a hacerse visible a finales de los años ochenta, cuando llegó a Córdoba, en una época en que los Castaño ya lideraban el grupo criminal Los Pepes, famoso por su enfrentamiento con Pablo Escobar.
Enfundada en sus botas de caucho, ropa de trabajo y con un poncho al hombro, Sor Teresa fue la cara ’social’ de la sangrienta lucha de Fidel. Estuvo al frente de la Fundación para la Paz de Córdoba (Funpazcord), una organización que se hizo cargo de una simulada entrega de tierras que Castaño hizo en 1990, con la que facilitaba la desmovilización de los guerrilleros del Ejército Popular de Liberación (EPL) y de sus propios hombres. Esta singular reforma agraria beneficiaba a 2.500 familias, que recibían unas 12.000 hectáreas de varias de las haciendas con las que los Castaño comenzaron a construir su señorío al margen izquierdo del río Sinú, entre Montería y el municipio de Valencia.
La región fue testigo de las singulares campañas que hacía Sor Teresa por el civismo y la protección de animales en vías de extinción. "Protege este árbol; si no lo haces, recibirás tu castigo", decían unos avisos que mandó instalar en la zona de Villa Libertad, un poblado que conserva hasta hoy una placa de agradecimiento a Fidel Castaño por la construcción de su colegio. El mismo que tenía que asear quien no cumpliera con la ordenanza de Sor Teresa.
Fue su época de oro. Era la encargada de recoger plata entre los ganaderos para comprar combustible y contratar maquinaria para reparar las vías. La trataban con deferencia en la Montería de entonces, en donde era frecuente verla tomando café al frente de la estación de Policía, donde funcionaban las oficinas de Funpazcord. Pero esto cambió de golpe. Una tarde de octubre de 1996, un carrito de helados cargado de dinamita, abandonado en la puerta de la Fundación, le recordó a Sor Teresa que ella en realidad era una fachada de una organización criminal en guerra.
De hecho, un par de años después, en un famoso allanamiento en Medellín contra las nacientes Autodefensas, encontraron en un parqueadero cientos de documentos que darían cuenta de cómo la Fundación era un engranaje clave para el lavado de dinero de los Castaño. Aun así, nunca hubo una acción de la justicia en su contra.
Tras la muerte de Fidel, a mediados de los años noventa, quedó Carlos, quien no solo heredó su espíritu guerrero, sino el voto de confianza que había en Sor Teresa. En 2002, presagiando lo peor, escribió un documento que se conocería como su testamento, en el que decía cómo repartir algunos de sus bienes. Sor Teresa fue una de las garantes de la última voluntad de Carlos Castaño, que se haría efectiva en 2003, cuando fue asesinado por sus compañeros. Paradójicamente, Jesús Ignacio Roldán, alias ’Monoleche’, yerno de Sor Teresa, reconoció ser quien lo mató.
Suegra y yerno quedaron bajo la égida de Vicente, el último de los hermanos Castaño, quien también confiaba en ella. Sor Teresa reapareció esta vez en Urabá, donde Vicente desarrollaba su ambicioso proyecto de siembra de palma despojando y asesinando a los nativos y colonos legítimos propietarios de esas tierras. En 2003, a través de otra asociación (Asoprobeba), participaron en negocios que luego serían denunciados como irregulares en el emblemático caso de tierras colectivas de Curvaradó y Jiguamiandó. El nivel de confianza que despertaba Sor Teresa entre los paramilitares fue tal que aparece en inmuebles que el Estado ha incautado a otros jefes de las Autodefensas.
De nada había servido que desde 2004 fue incluida por el gobierno de Estados Unidos en la Lista Clinton, que representaba a sus asociaciones abiertamente y que escrituras y registros mercantiles estaban a su nombre. Los negocios seguían, al parecer, con fondos ganaderos locales. La justicia no la tocó. Se desmovilizó en abril de 2006 como parte del Bloque Élmer Cárdenas, y nada pasó.
Pero fue precisamente por las primeras tierras que le administró a Fidel Castaño que se selló su suerte. Tras la desmovilización paramilitar, varios líderes campesinos retomaron confianza en el Estado, rompieron su silencio de años y salieron a denunciar y a reclamar lo que era de ellos y que les fue arrebatado por los paramilitares. Una de estas líderes era Yolanda Izquierdo.
Reclamaban que la famosa reforma agraria que en su momento hizo tan populares a los Castaño fue una farsa. Que en algunos casos, o no entregaron los predios o lo hicieron con condiciones que limitaban el pleno dominio sobre las tierras, mientras dejaban el poder real para disponer de ellas en manos de Funpazcord. Fue así como esta asociación se hizo a créditos que nunca pagaron y por los que los campesinos tenían que responder. En otros casos, los campesinos fueron obligados a abandonar las tierras o se les recompraron por menos del valor real.
Los reclamos de Yolanda Izquierdo fueron silenciados a comienzos de 2007. Un sicario la asesinó en el antejardín de su casa, donde estaba con su esposo, quien quedó herido. Rápidamente, las miradas se volcaron hacia Sor Teresa, al punto que en abril de ese año se dictó orden de captura en su contra, sindicada de ser la autora intelectual del crimen. Desde entonces, está prófuga.
Quienes la conocieron aseguran que el mundo de Sor Teresa transcurre en el triángulo que se forma entre la región de Urabá, Montería y su natal Amalfi. Allí es donde presuntamente se mueve mientras la buscan las autoridades. En tres años, un tiempo corto para los ritmos de la justicia colombiana, el juez primero de Cundinamarca confirmó la sentencia condenatoria a 40 años de prisión en su contra. A los 55 años, que está próxima a cumplir, esto se traduce en una cadena perpetua.
Así como su asesinato convirtió a Yolanda Izquierdo en un símbolo de la lucha de cientos de miles de colombianos por la restitución de sus tierras, la captura y reclusión de quien habría ordenado su muerte enviaría un mensaje contundente. Después de Izquierdo, al menos una decena de líderes de las víctimas que reclaman por sus tierras han sido asesinados, muchos en Urabá, y esos crímenes están impunes. Aunque en este caso la justicia ha conseguido señalar a un responsable, no deja de ser elocuente que, con todo y condena, Sor Teresa Gómez, última integrante de un clan que tiñó de sangre el país, siga en libertad.
23 de enero de 2011
22 de enero de 2011
©semana
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hallan falso positivo en el cauca


Un indígena resultó muerto y vestido de camuflado luego de combates en Cauca.
Colombia. El defensor del Pueblo en el Cauca, Víctor Armando Meléndez, dijo hoy a Caracol Radio que el contexto de las comunidades indígenas y campesinas de varias localidades nortecaucanas es muy delicada y de una exposición generalizada y sistemática en el conflicto armado.
Expresó que esencialmente se está velando en este momento en la investigación de un comunero muerto en desarrollo de los combates de ayer sábado en el área alto de la vereda Los Chorros.
El indígena que al parecer anteriormente se desempeñaba como autoridad nativa fue encontrado con varios impactos de arma de fuego, pero insólitamente vestido de camuflado, expresó el Defensor.
"Es muy dramático lo que sucede en esas zonas donde hay bombardeos y enfrentamientos fuertes en sitios de población civil que están permanentemente en exposición de los actores armados en una clara violación al derecho internacional humanitario" cercioró Meléndez a Caracol Radio.
[Foto viene de aquí].
23 de enero de 2011
©vanguardia
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chile, paripé de democracia


columna de lísperguer
Mayoría de chilenos cree en la democracia. Pero, ¿a qué se refieren?

Me sorprende e irrita que muchos analistas asuman que Chile es una democracia, mientras que no lo es de ninguna manera: el sistema binominal, que permite que los parlamentarios sean designados por sus partidos -designaciones que los votantes deben meramente corroborar-, usurpa y tergiversa la voluntad ciudadana. Por eso, preguntarle a un chileno qué piensa sobre la democracia, es condenarlo a responder sobre algo que no conoce. Que el segundo parlamentario elegido en cada circunscripción no sea el elegido por la población sino el que impone el binominal (el primero de la segunda lista), echa por tierra la aberrante y ridícula pretensión de algunos de que Chile es una democracia. Los chilenos que repiten que Chile es una democracia me recuerdan a ese personaje de una película de terror que se comía sus propios sesos y los encontraba ricos. La verdad es que somos un país patético y ridículo, que todavía se rige por el legado de un criminal.
lísperguer

murió susannah york


La actriz alcanzó la fama en los años sesenta.
[Keith Thursby] Murió el sábado, de cáncer, en el Royal Marsden Hospital de Londres, la actriz británica Susannah York, comunicó su hijo el actor Orlando Wells a la Associated Press. Tenía 72 años.
York trabajó en cine, en teatro y en televisión, pero es quizá mejor conocida por una serie de películas, entre las cuales ‘Tom Jones’, de 1963, y ‘Un hombre para la eternidad’ [A Man for All Seasons; Un hombre de dos reinos], de 1966.
"Era una talentosísima actriz que maduró en un periodo particularmente fructífero en el cine y en el teatro británicos", dijo al Times el crítico de cine Leonard Maltin. "Poseía una gran sensibilidad y versatilidad".
‘Baile de ilusiones’ [They Shoot Horses, Don’t They?; Danzad, danzad, malditos], es la historia de unos concursantes en una maratón de baile. Charles Champlin, jefe de espectáculos del Times en la época, se refirió a la película como "una versión sombría e implacable" de la vida durante los momentos más duros de la Gran Depresión.
York fue nominada como mejor actriz secundaria por su retrato de Alice, una desesperada imitación de una estrella del cine de la época: Jean Harlow. El reparto de la película incluía a Jane Fonda, que fue nominada como mejor actriz, y Gig Young, que fue nominado como mejor actor secundario.
En su libro ‘The New Biographical Dictionary of Film’, el autor David Thompson llamó a York "la rosa inglesa de un jardín más salvaje" que otras actrices británicas.
Después de todo, se hizo famosa durante los tumultuosos años sesenta. Olga Craig, en el Sunday Telegraph de Londres en 2001, dijo que la "despampanante belleza" de York era, "con Julie Christie y Sarah Miles, uno de los rostros más representativos" de los años sesenta.

Nació como Susannah Yolande Fletcher el 9 de enero de 1939. Su madre se casó en segundas nupcias y la familia se trasladó de Inglaterra a Escocia. Después de estudiar en el Academia Real de las Artes Dramátricas consiguió su primer papel importante en la película ‘Whisky y gloria’ [Tunes of Glory], de 1960, con Alec Guinness y John Mills.
Entre sus otros roles durante la década, se encuentra su retrato de una lesbiana en el drama ‘El asesinato de la hermana George’ [The Killing of Sister George], de 1968.
"Al principio me horrorizaba ser clasificada como muy correcta, muy recatada", dijo al Sunday Telegraph. "Me horrorizaba la idea de que la gente pensara que era aburrida. Pero la verdad es que era un poco rebelde".
En 1972 York fue reconocida como mejor actriz en el Festival de Cine de Cannes por su papel en la película policial ‘Imágenes’ [Images]. Maltin dijo que el papel de York como una mujer atormentada había sido un "gran logro de colaboración" con el director Robert Altman. En ‘Superman’ (1978), fue por primera vez la madre del héroe, con Marlon Brando como el padre de Superman.
También escribió dos libros de cuentos para niños.
Su trabajo en el teatro incluyó su espectáculo unipersonal, ‘The Loves of Shakespeare’s Women’, que ofreció en varias ciudades estadounidenses, incluyendo Los Angeles, en 2005.
"Como joven actriz, me rebelaba contra la atención que prestaban a mi apariencia", contó York al Sunday Telegraph en 2001. "Quería ser reconocida por mi talento. En realidad, realmente nunca vi a nadie especialmente bella mirándome de vuelta en el espejo".
Además de su hijo, la sobreviven su hija Sasha y dos nietos, de acuerdo a informes en la prensa británica. Se había divorciado de Michael Wells.
23 de enero de 2011
17 de enero de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh
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recrudece violencia paramilitar


Ola de asesinatos en la provincia colombiana de Córdoba. La guerra colombiana recrudece en zonas donde las mismas estructuras "paras" y los herederos de los capos asesinados o extraditados a Estados Unidos continúan la lucha por las rutas narco, los laboratorios y el dominio territorial.
[Katalina Vásquez Guzmán] Medellín, Colombia. Al norte de Colombia, en un pedazo del Caribe, está San Bernardo del Viento. La gente, morocha por la inclemencia del sol, es casi toda pobre y vive en pequeñas casas de madera construidas sobre la tierra o la arena de la playa. Se vive de la pesca y a comienzos de año también del turismo. Por eso llegaron hasta allí Mateo Matamala y Margarita Gómez, hoy muestra de que la guerra colombiana, lejos de acabarse con la seguridad democrática de Uribe, recrudece en zonas como ésta, donde las mismas estructuras "paras" y los herederos de los capos asesinados o extraditados a Estados Unidos continúan la lucha por las rutas narco, los laboratorios de coca y el dominio territorial.
El 10 de enero, Mateo y Margarita fueron asesinados con una nueve milímetros cuando fotografiaban animales durante su paseo. Recibieron ocho disparos propiciados por, según sospecha la policía, una banda criminal o "bacrim". Es decir, los paramilitares que no se desmovilizaron, los que abandonaron el proceso "de paz" o los que, después de 2006 cuando empezó el regreso a la legalidad de este ejército de ultraderecha, se unieron a los ejércitos que continuaron el terror en lugares apartados como San Bernardo del Viento, distante 900 kilómetros de la capital Bogotá. Este diminuto pueblo, donde por estos días reinan el miedo y la zozobra, está en la provincia de Córdoba, tierras también ardientes donde los "paras", después de Medellín y Antioquia, tuvieron su cuna en la década de los ochenta.
Esta semana, después de que el presidente Juan Manuel Santos ofreció 250 mil dólares de recompensa por el responsable del homicidio de Mateo y Margarita, la ONU manifestó su preocupación por la que sería la nueva etapa de la violencia paramilitar en Colombia. Al delegado del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Christian Salazar, le llama la atención que esas organizaciones surgieron "después del proceso de desmovilización" de las autodefensas, como también se conoce a los "paras". Y algunas ONG, como la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, Codhes, aseguran que "la idea de que el paramilitarismo es ‘cosa del pasado’ (...) es ya insostenible", como afirma en un comunicado de prensa de enero. Según la Codhes, las "bacrim" asesinaron a 600 personas en 2010 y a otras 45 en lo que va de 2011 en la provincia de Córdoba. A la policía la suma le da apenas 28.
Bacrim es el nombre que les dio el gobierno de Uribe que, para evitar nombrar a los paramilitares, acuñó este término a cuanta masacre y homicidio, con responsables distintos a la guerrilla, es cometida en el país. En Córdoba, apenas la primera semana de este año, fueron asesinados el profesor Esteban Tejada, el escultor y pintor Rubén Darío García, y los campesinos Jaime Luis Acosta, Vladimir Guillén, John Mercado y Carlos Alfredo Mercado. La noticia de su muerte les llegó a los familiares en la voz de otro ejército, el de Colombia, que junto con la policía hace escasa presencia en zonas como San Bernardo del Viento y llegan a apartados rincones sólo ante el anuncio de la muerte.
"A su hija y al muchacho los ultimaron", dijo un hombre a la madre de Margarita desde el celular de la joven, que, de 23 años, estaba a punto de graduarse de bióloga en una prestigiosa universidad bogotana. Su novio, compañero de estudio, de 27 años, llegó a San Bernardo para cuidar un manatí como parte de una investigación académica que le daría también su título universitario. "Mamá, te mando un beso. Mañana nos movemos y te llamo", escribió en mensaje de texto celular el 9 de enero. Amándose cada día, como le contó en vísperas de su muerte la chica a su madre, los universitarios fueron acribillados. En el camino, lleno de polvo y sangre, quedaron las ojotas negras y blancas de la pareja, una cámara de video, una mochila y una computadora. ¿Por qué? Las autoridades especulan que los jóvenes fueron confundidos con espías de un bando enemigo.
Hoy, la policía acusa a la banda Los Urabeños del crimen que conmociona a la sociedad colombiana, y está tras la pista de Roberto Vargas, alias Gavilán, quien fuera sicario de Salvatore Mancuso, hoy está encarcelado en Estados Unidos. Otro capo, alias Don Mario, continuó la organización desde la cárcel con nombres como Los Rastrojos o Los Paisas, con quienes Los Urabeños disputan el dominio por la cocaína que sale del país en lujosas lanchas hacia Panamá.
23 de enero de 2011
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rechazan licitación de casa de ddhh


Organización de ex presos políticos se opone a licitación de la Casa de los Derechos Humanos. El alcalde de Punta Arenas, Vladimiro Mimica, se reunió con la ministra de Bienes Nacionales para pedirle que no se licite y que sea entregada en comodato a la municipalidad.
Punta Arenas, Chile. Como una determinación "monstruosa", calificó el presidente de la Agrupación de Ex Presos Políticos y Familiares, Francisco Alarcón Barrientos, la decisión de Bienes Nacionales de concesionar, mediante una licitación, el uso de la Casa de los Derechos Humanos, ubicada en Avenida Colón Nº636.
El dirigente señaló que la licitación, pasaría por sobre la voluntad de la Armada de entregar el recinto a las organizaciones de Derechos Humanos. "La Concertación no fue capaz de resolver el tema y ahora este gobierno quiere entregarlo para que alguien lucre con esta casa, que tiene tanta historia", enfatizó Alarcón.
En tanto el alcalde Vladimiro Mimica, se reunió con la ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot, en Santiago. En la cita, acordaron que no se realizará la licitación, al menos, hasta que el municipio pueda entregar una propuesta de proyecto.
Por eso el edil pretende reunirse con las organizaciones de Derechos Humanos y proponerles realizar un proyecto en conjunto, para levantar en el lugar un Museo de la Memoria.
Francisco Alarcón afirmó que ellos valoran la intención del alcalde, "pero creemos que debe estar en manos de las organizaciones. Si eso no es posible, apoyaremos la gestión que está realizando". Como sea, lo que sí tienen claro los dirigentes es que "no vamos a permitir que se licite", aseguró Alarcón.
23 de enero de 2011
22 de enero de 2011
©la prensa austral
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