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ideología perversa


Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo consideraron "una falta de respeto a la memoria de los treinta mil desaparecidos" el abandono de los ex centros clandestinos ubicados en la ciudad.
Argentina. El deterioro edilicio de los ex centros clandestinos de detención de la ciudad cosechó el rechazo de los organismos de derechos humanos. La actitud del gobierno PRO de negar o demorar las partidas presupuestarias necesarias para realizar las obras de mantenimiento y conservar los espacios de memoria no tomó por sorpresa a las referentes de Madres y de Abuelas de Plaza de Mayo. "Es una falta de respeto a la memoria de los treinta mil desaparecidos", afirmó Taty Almeida, de Madres Línea Fundadora. "El Gobierno de la Ciudad ha hecho recortes en todo lo que tiene que ver con derechos humanos", recordó Estela de Carlotto, titular de Abuelas. Por su parte, Osvaldo Barros, integrante de la Asociación Ex Detenidos-Desaparecidos, alertó que "la falta de presupuesto atenta contra edificios que son prueba judicial en los próximos procesos que deberían desarrollarse".
"Si hay una falta de voluntad, es un acto propio de una ideología perversa. El Gobierno de la Cuidad ha recortado el presupuesto para todo lo que tiene que ver con derechos humanos", indicó Carlotto a Página/12. "Si la Defensoría denuncia una irregularidad debe tener sus reales fundamentos en cuanto al estado edilicio de los centros clandestinos de detención", subrayó la dirigente que resaltó la "obligación" del Estado comunal de "mantener erguida la memoria a través del mantenimiento de esos edificios y preservando todo rastro de lo que allí funcionó, así como del nuevo uso que se les da como espacio de memoria".
Las Abuelas de Plaza de Mayo se sumaron al reclamo, que giró a la Legislatura la defensora del Pueblo Alicia Pierini, sobre el estado de los ex centros clandestinos y solicitaron que "se dé curso a las obligaciones que tiene el Estado de mantener esos lugares para que no se deterioren". "El gobierno de Macri ha sido bastante negado en disponer del dinero para todo lo que esté relacionado con los derechos humanos", insistió Carlotto, aunque rescató que algunos funcionarios del macrismo "han sido consecuentes con nuestro reclamo". En ese sentido, se mostró optimista en que si se suman voces, las promesas presupuestarias se podrían llegar a otorgar. "Nada mejor para registrar la historia reciente, que no borrar nada de lo que quedó del accionar del terrorismo de Estado", concluyó la presidenta de Abuelas.
"No les importa que se preserve la memoria. Si desde el Gobierno de la Ciudad no dan las herramientas necesarias para que los edificios no se vengan abajo, nos están faltando el respeto a todos los organismos, pero principalmente a los treinta mil detenidos desaparecidos", aseguró a este diario Taty Almeida, integrante de Madres. "No es falta de fondos. Si se ve cómo se está gastando el dinero, por lo que no es casual que no envíen fondos para mantener los ex centros clandestinos", señaló Almeida. "Ya estuvimos en la Legislatura y expusimos por qué era necesario que se destine ese dinero a mantener en pie la memoria. Si no discuten como corresponde el presupuesto y no entregan lo que se necesita, significa que no les importa el pasado, que siempre es presente del horror que vivió la Argentina", concluyó.
"El gobierno porteño tiene la obligación de mantener todos los centros que están sufriendo un deterioro muy importante. Esto atenta contra el sostener la memoria de lo que allí ocurrió durante la dictadura", coincidió Barros, de la Asociación Ex Detenidos-Desaparecidos. "En algunos casos, son testimonio judicial y forman parte de la prueba en los próximos juicios", explicó a este diario. "El presupuesto es absolutamente insuficiente", agregó. "Hay lugares como el ex CCD Club Atlético donde la posibilidad de seguir excavando y hallar pruebas depende de obras que hace más de dos años que están en licitación, cuyas partidas no fueron presupuestadas por el gobierno", ejemplificó Barros. Al mismo tiempo, subrayó que los fondos que debería destinar la administración PRO "no están disponibles para ejecutar lo indispensable", mientras que se quejó además de que sólo reciben "respuestas evasivas" por parte de los funcionarios de la ciudad ante el reclamo por la falta de ejecución del dinero destinado al Instituto Espacio por la Memoria (IEM).
[Informe de Gabriel Morini.]
24 de noviembre de 2010
23 de noviembre de 2010
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política del olvido


El deterioro de los ex centros clandestinos de la dictadura por la asfixia presupuestaria que impone el gobierno porteño. La Defensoría del Pueblo de la ciudad advierte que la ex ESMA, Orletti, Olimpo y otros sitios de la memoria sufren daños y peligro de derrumbe. Para el IEM, "el proceso de desfinanciamiento" paraliza las obras.
[Werner Pertot] Argentina. La ESMA, el Olimpo, el Atlético, Automotores Orletti y Virrey Cevallos son cinco nombres asociados al terrorismo de Estado. Los cinco ex centros de detención clandestinos (CCD), que guardan entre sus paredes el testimonio de la represión ilegal, dependen para su conservación del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) que, a su vez, debe ser financiado por el Gobierno de la Ciudad. Un informe de la Defensoría del Pueblo porteña indica que los cinco sitios están en un estado que incluye, según el caso, desde grietas en los techos hasta el posible peligro de derrumbe. Para el IEM, el deterioro tiene una explicación: la asfixia presupuestaria que viene imponiendo año a año la gestión de Mauricio Macri. La oposición porteña impulsa una ley de emergencia edilicia y advierte que el PRO la quiere cajonear.
En 2009, el IEM –un ente autárquico que reúne a los distintos organismos de derechos humanos– tenía una partida para refacciones de 25 millones de pesos y el Ministerio de Hacienda porteño la restringió en 15 millones, lo que implicó una reducción del 38 por ciento. Para este año, la gestión PRO envió un presupuesto que preveía un millón y medio para arreglar los edificios, pero la Legislatura se lo aumentó a 6,3 millones. Sin embargo, en enero fue reducido por el Gobierno macrista en cinco millones. El truco suele ser habilitarles el dinero en los últimos días del año, para que no lo puedan utilizar.

Grietas de la Memoria
La Legislatura recibió un informe de la Defensoría del Pueblo porteña, firmado por Alicia Pierini, en el que detalla uno por uno el grave estado en el que se encuentran los sitios de la memoria.

- Ex ESMA. Se trata del ex CCD emblemático del país que fue transferido a la ciudad en un acuerdo que firmaron Néstor Kirchner y Aníbal Ibarra en 2004. La Marina, comandada por el fallecido Emilio Massera, lo utilizó como campo de concentración entre 1976 y 1983, y se calcula que pasaron aproximadamente cinco mil personas por allí.
Según el informe de la Defensoría, en el Casino de Oficiales "es imprescindible comenzar con las reparaciones, ya que debajo de las cubiertas se encuentran los principales sitios de tortura y reclusión: Capucha, El Pañol, Capuchita". "Las tejas de todo el predio han sufrido un daño general a causa de los granizos", indica el informe. El Pabellón COI y la enfermería "lamentablemente se encuentran en mal estado de conservación. La enfermería presenta graves deterioros en la cubierta, cielorrasos derruidos y está desmantelada en su totalidad. Sólo por las señalética y algún equipamiento en desuso se puede adivinar su antiguo funcionamiento". También el taller de automotores y el edificio de la imprenta "se encuentran en estado de avanzado deterioro, sin acciones de conservación".

- Garage Olimpo. Originalmente una estación de tranvías, funcionó durante seis meses como CCD del Ejército, entre agosto de 1978 y enero de 1979. Dependía de Guillermo Suárez Mason y pasaron por allí unos 700 detenidos-desaparecidos.
El edificio está "en un estado avanzado de deterioro, presentando grietas y fisuras". "Los riesgos emergentes están en la cubierta, que por su data (principios del siglo XX) debiera ser reemplazada íntegramente y, considerando que por debajo de la misma se encuentra ‘El Pozo’, como se denomina al lugar donde se alojaban las celdas y se encuentra la mayor cantidad de testimonios, es de carácter urgente implementar estas acciones", advierte la Defensoría. "El sistema de desagüe pluvial se encuentra en muy malas condiciones", describe. También señala que hay una "escalera de madera que por su mal estado no permite subir en forma segura al público" que visita el ex CCD.

- Automotores Orletti. Fue el CCD de coordinación del Plan Cóndor, como se llamó al acuerdo recíproco entre las dictaduras para perseguir e intercambiar secuestrados. Dependía de la SIDE.
El edificio "presenta serios problemas en la cubierta de chapas que, por su antigüedad y falta de mantenimiento, permite el paso del agua, causando daños en el sector más sensible de este ex CCD". "La cubierta, los desagües y las canaletas están en pésimo estado. Las claraboyas sobre el taller mecánico también deberán ser intervenidas y detener el deterioro que producen las filtraciones", recomienda.

- Virrey Cevallos. Fue un CCD de la Fuerza Aérea, uno de los pocos de los que existen sobrevivientes. La Legislatura lo declaró sitio histórico para preservarlo, algo que no está ocurriendo según la Defensoría: "Se deberán adoptar medidas de forma urgente para impedir que el deterioro del inmueble siga avanzado. No se trata de ‘restauración arquitectónica’, ni de ‘embellecimiento edilicio’, sino de ser coherente con el objetivo fundamental de estos espacios de conservación patrimonial del testimonio, destinados a conservar la verdad histórica", remarca la Defensoría sobre el lugar donde funcionó un CCD de la Fuerza Aérea. "El estado del edificio es de alto riesgo desde el punto de vista estructural, con gran deterioro de la estructura (...). Se encuentra en grave estado y apuntalada", advierte. "No se hicieron cateos estructurales para determinar el riesgo de derrumbe, pero el estado de deterioro por corrosión de los perfiles permite suponer que sin el apuntalamiento de la estructura sería imposible habitar el lugar."

Asfixia
En respuesta a un pedido de informes de la legisladora Rocío Sánchez Andía (Coalición Cívica), el IEM detalló que "durante el primer trimestre de 2009, el Ministerio de Hacienda modificó el crédito vigente, que pasó de 17 millones a 10 millones, eliminando siete millones sancionados por la Legislatura para obras en la ex ESMA. Estos 10 millones fueron restringidos en su totalidad". Este año, las cosas no mejoraron: en su proyecto de presupuesto para 2010, la gestión PRO envió 1.419.900 para obras en los ex CCD. La Legislatura lo aumentó a 6.525.000 pesos.
Sin embargo, en septiembre, el IEM informó que Hacienda había restringido ese presupuesto a comienzos del año: "La partida está restringida desde el mes de enero por la suma de cinco millones. En consecuencia, el importe disponible es de 260 mil pesos para cada sitio", indicó la directora del IEM, Ana María Careaga. "Las restricciones presupuestarias y el proceso de desfinanciamiento de las obras en los sitios de memoria han ocasionado la paralización de las obras en trámite y han imposibilitado iniciar nuevas obras que ya cuentan con los pliegos elaborados por este Instituto", destacó.
El IEM envió un informe con las refacciones necesarias que quedaron paralizadas en cada ex CCD:

- Ex ESMA. La restauración de cubierta en el Casino de Oficiales, la enfermería, el pabellón COI y en el emblemático edificio de las cuatro columnas. "La obra es fundamental para poder garantizar el uso del edificio", advierte. En todos los casos, el IEM elaboró el pliego de licitación, pero no estaba el dinero disponible para poder ponerla en marcha.

- Atlético. Formó un circuito junto con los CCDs Banco y Olimpo, adonde se trasladaron los mismos represores, parte de los detenidos e incluso el mobiliario de los campos. El edificio fue demolido por la dictadura a fines de 1977 y sobre él se construyó la autopista. Antes de la gestión de Macri, el gobierno porteño hizo una excavación en la que se encontraron los restos del sótano.

Una serie de obras de arquitectura está paralizada por la falta de liberación de los fondos, pero la obra más importante es de submuración, es decir, la implantación de una estructura independiente de contención. "El Ministerio de Hacienda eliminó el crédito en 2009 y lo restableció después de numerosos reclamos y denuncias", advirtió el IEM. Por esto, la gestión PRO debió responder a un pedido de informes del juez federal Daniel Rafecas. Sostuvieron que "en el marco financiero vigente debieron adoptarse criterios restrictivos en materia de ejecución presupuestaria".

- Virrey Cevallos. El IEM no pudo licitar, por el ahogo presupuestario, la reparación de la estructura y las cubiertas. Con respecto a la restauración de la fachada, Hacienda rechazó la licitación y les planteó que "en el marco de la restricción financiera vigente, ese Instituto proceda, respecto de la obra, de acuerdo con las disponibilidades crediticias con las que cuenta". En la ejecución presupuestaria del 30 de septiembre de 2010 que envía Hacienda a los legisladores, aparece con un crédito vigente de cero: cero peso disponible para obras en los ex centros clandestinos.
24 de noviembre de 2010
23 de noviembre de 2010
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cuando eua rompió con pinochet


Reagan y Pinochet: El momento en que Estados Unidos rompió con la dictadura.
[Peter Kornbluh y Marian Schlotterbeck] Mucho se ha escrito sobre el rol de Estados Unidos en la génesis del Golpe de Estado de 1973 en Chile, pero poco se sabía hasta ahora de cómo se decidió en Washington quitarle el apoyo a Pinochet durante el gobierno de Ronald Reagan, en noviembre de 1986. Y tampoco del rol que jugó en ello el salvaje asesinato del fotógrafo Rodrigo Rojas, quien junto a Carmen Gloria Quintana fue quemado por una patrulla militar. El National Security Archive obtuvo documentos desclasificados que ayudan a recrear el momento en que los estadounidenses se dieron cuenta de que Pinochet ya no era funcional para sus intereses y el debate que se provocó para definir la mejor forma de sacarlo del poder y apoyar a la oposición. Aquí, los diálogos en los que Reagan aparece como el más reacio a dejar caer al dictador.
"Este hombre tiene las manos llenas de sangre", le dijo el secretario de Estado George Shultz al presidente Ronald Reagan mientras discutían sobre el futuro del general Augusto Pinochet. "Ha hecho cosas monstruosas", concluyó.
Trece años antes, Estados Unidos ayudaba a Pinochet a llegar el poder. En noviembre de 1986, en Washington llegaba el momento en que el gobierno estadounidense decidía que el general había cumplido su propósito y era tiempo de que se fuera.
En una reunión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por su sigla en inglés) que tuvo lugar el 18 de noviembre de 1986, los principales asesores de Reagan pusieron el asunto en perspectiva: "El gobierno de Estados Unidos y esta administración en particular, quieren que Chile vuelva a su tradición democrática de 150 años. Entonces, la decisión clave no es si queremos o no democracia en Chile. La queremos. La pregunta para nosotros es cómo podemos contribuir más efectivamente a un resultado democrático en Chile".
La historia de cómo el gobierno estadounidense, desplegando la fuerza de la CIA sobre Chile, ayudó a orquestar el derrocamiento del gobierno del democráticamente electo Salvador Allende y el ascenso al poder del régimen militar de Pinochet es bien conocida en el mundo. Pero la historia de cómo Washington decidió cortar con Pinochet, presionarlo y cautelosamente apoyar a la oposición civil para impedir su intención de ser un presidente vitalicio, nunca ha sido completamente revelada. Y fue en noviembre de 1986.
Veinticuatro años después de que se tomara esa decisión, documentos desclasificados de la Casa Blanca, recientemente obtenidos por el Nacional Security Archive en los archivos de la Biblioteca Presidencial Reagan –los que CIPER da a conocer por primera vez– dan luces sobre las reuniones en que la conservadora administración Reagan concluyó que Pinochet ya no servía a los intereses de Estados Unidos. La conclusión fue que había que forzarlo a dejar el poder.

El Deterioro de una Relación
En un comienzo, la administración Reagan veía al régimen de Pinochet como un aliado anticomunista que merecía el apoyo de Estados Unidos. No mucho después de asumir la presidencia (enero de 1981), Reagan levantó las sanciones que la administración Carter había impuesto al régimen militar por su responsabilidad en la bomba que hizo explotar el auto en el que viajaban el ex embajador chileno en Washington Orlando Letelier y su colega Ronni Karpen Moffitt. Ambos perdieron la vida. Reagan, en cambio, envió a Chile su embajadora ante Naciones Unidas, Jeane Kirkpatrick, a reunirse con Pinochet y "expresarle el deseo de mi gobierno de normalizar por completo las relaciones con Chile."
A diferencia del presidente Jimmy Carter, la nueva administración no lo presionaría más por las violaciones a los derechos humanos. Pinochet interpretó el respaldo que le volvía a brindar Washington como una reivindicación y una ratificación de su régimen. En un discurso unos meses después de la elección de Reagan, Pinochet declaró que si antes Chile se hallaba sólo en su firme oposición al imperialismo soviético y su respaldo al sistema de la libre empresa, ahora formaba parte de una clara tendencia mundial. Chile, subrayaba el dictador, no era el que había cambiado.
El colapso de la economía de libre mercado chilena en 1982, seguido de un aumento del descontento popular hacia mediados de 1984, levantó las primeras dudas en las cabezas de los funcionarios de Estados Unidos sobre si seguir o no apoyando al régimen. Ese año 1984, en el que Reagan fue reelegido para un segundo período, un informe de inteligencia de la CIA titulado "Pinochet bajo presión" reportaba que "la política chilena había cambiado de manera irreversible, creemos, durante los últimos años":

- La actitud del pueblo con respecto a las políticas de libre mercado del gobierno se ha agudizado a causa de la recesión económica.

- El resurgimiento de los sindicatos y los partidos políticos ha propiciado la reactivación de la vida política chilena.

- Los radicales de izquierda se han vuelto más activos en lo político, hasta el punto de organizar mítines y participar en debates informales con partidos moderados, en tanto que el Partido Comunista chileno ha extendido su organización por todo el país de un modo que sólo supera el Partido Demócrata Cristiano.

- La identificación de los militares con Pinochet ha comenzado a resquebrajarse debido a las diferencias sobre cómo actuar ante el disenso político y en torno al programa de restauración del gobierno civil.

Este informe –junto con las acusaciones del Congreso respecto hipocresía de las políticas de la Casa Blanca que apoyaba una contrarrevolución violenta en Nicaragua en nombre de la democracia pero al mismo tiempo no hacía nada respecto a Chile–, llevó al Departamento de Estado a la primera revisión significativa sobre la continuidad del apoyo de la administración Reagan al régimen de Pinochet. El entonces asistente del secretario de Estado para América Latina, Langhorne Motley, recomendó una "intervención activa, aunque gradual, para tratar de propiciar una transición pacífica hacia la democracia en Chile".
Cuando funcionarios de la embajada de EE.UU. trataron de empujar al régimen y a la oposición no comunista hacia el diálogo para una transición, se encontraron con un Pinochet intransigente ante un cambio político real. En una reunión en el salón Oval con Reagan en septiembre de 1985, el secretario de Estado George Shultz le dijo al presidente que la resistencia de Pinochet estaba llevando a una nación "cada vez más polarizada, lo que no haría sino beneficiar a los comunistas".

El Asesinato de Rodrigo Rojas
El asesinato de un joven fotógrafo chileno que acababa de volver del exilio en Washington puso nuevamente la atención de los altos funcionarios de la administración Reagan en la necesidad de aumentar las presiones para que Pinochet se fuera. Rodrigo Rojas había regresado a Chile en mayo de 1986. El 2 de julio, él y una joven mujer, Carmen Gloria Quintana, fueron detenidos por una patrulla militar durante una protesta callejera, rociados con gasolina, quemados y arrojados a una zanja. Rojas murió unos días después a causa de las quemaduras en el 80 por ciento de su cuerpo.
En una clara señal del rechazo de Washington a las violaciones de derechos humanos de Pinochet, el embajador de Estados Unidos Harry Barnes se unió a miles de chilenos en la procesión del funeral en Santiago. Pinochet le dio la espalda a Estados Unidos desplegando los guanacos sobre la multitud.
La naturaleza salvaje de esa atrocidad y el hecho de que Rojas era residente en Estados Unidos, resonó en Chile y en Washington. La tarde del 14 de julio, la lectura de documentos del Presidente Reagan incluyó un reporte secreto sobre el "probable involucramiento del Ejército chileno en el asesinato de Rojas". Hombres clave del Congreso estadounidense pidieron que el gobierno repudiara públicamente al régimen de Pinochet. "La onda expansiva que dejó la muerte de Rojas tiene un impacto relevante en las actitudes de los congresistas. El sentimiento por acciones duras seguirá construyéndose particularmente si los responsables de este crimen no son identificados y enjuiciados", decía al reporte secreto enviado al secretario Shultz por su delegado para América Latina, Elliott Abrams.
Con su informe, Abrams encendió las alarmas sobre Chile: "La última línea es que enfrentamos un empeoramiento de la situación en Chile y necesitamos usar todos los medios disponibles para proteger nuestros intereses". Y advirtió que una presión efectiva de Estados Unidos requerirá "más que voleos verbales para conseguir que Pinochet acepte irse o persuadir al Ejército de persuadirlo a él". Abrams recomendó considerar una reunión del Consejo de Seguridad Nacional "para revisar nuestra política hacia Chile".
Antes de que la reunión del NSC pudiera organizarse, los funcionarios estadounidenses quedaron sorprendidos por un aumento de los militantes de izquierda en Chile. En agosto, un enorme arsenal de armas destinadas al recientemente formado Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el brazo armado del Partido Comunista, fue descubierto en Carrizal Bajo. Y el 7 de septiembre, miembros del FPMR intentaron asesinar a Pinochet cerca de su casa de descanso en el Cajón del Maipo. "La extrema izquierda probablemente continuará poniendo bombas, saboteando y realizando otros ataques en búsqueda de aumentar la tensión y crear inestabilidad", reportó la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos el 9 de septiembre. En respuesta al ataque, Pinochet declaró Estado de Sitio e inició una nueva fase de represión en Chile.

La Reunión del Consejo de Seguridad Nacional del 18 de Noviembre
"Existe amplia evidencia que sugiere que Pinochet ha perdido su confianza en la democracia como un sistema que puede contrarrestar exitosamente a los comunistas", afirmó en un documento secreto el consejero de Seguridad Nacional, John Poindexter, para preparar una reunión del NSC sobre la política estadounidense hacia Pinochet (esa reunión estaba originalmente programada para el 14 de noviembre y luego fue postergada para el 18 de ese mes). "La estrategia de Pinochet de quedarse en el poder parece ser la de polarizar el país, mantener a la oposición débil y dividida, de modo de que pueda presentar al país una elección entre él y los comunistas en 1989 y forzar a la Junta a nombrarlo como candidato (en el plebiscito)…Él cree que ganaría".
Dominado por ideólogos de derecha, el Consejo de Seguridad Nacional de Reagan vio la reunión como una forma de adoptar una "estrategia cuidadosamente calibrada" para sacar a Pinochet del poder. Pero los documentos desclasificados de la reunión revelan un conflicto entre el NSC y el Departamento de Estado sobre cómo manejar la "creciente tensión entre nuestro interés nacional en una transición a la democracia ordenada y pacífica en Chile, y el aparente deseo del presidente Pinochet de mantenerse en el cargo indefinidamente".
El Departamento de Estado buscaba un apoyo de alto perfil para la oposición chilena no comunista y un esfuerzo por distanciar públicamente a Washington del régimen militar votando "no" a los créditos multilaterales y otros préstamos a Chile. El NSC parecía despreciar lo que los funcionarios llamaban "vías indisciplinadas y poco pragmáticas" de la oposición democrática y tener más simpatía por reunirse con los militares para que apoyaran la transición. El NSC creía que un acercamiento más sutil a los miembros de la Junta de Gobierno y el Ejército sería más efectivo para presionar a Pinochet.
Cuando la reunión comenzó a las 11:07 en el salón del gabinete de la Casa Blanca, Poindexter delineó al presidente Reagan y sus principales asesores de seguridad nacional los principios de las políticas del NSC, con un sesgo hacia la mantención de vínculos positivos con los militares chilenos e incluso con Pinochet:

- Primero, la necesidad de mantener el rol positivo de los tres miembros de la Junta pro transición y apoyar sus esfuerzos por lograr que el Ejército se les una en la transición;

- Segundo; la necesidad de responder a las preocupaciones de seguridad e institucionales del Ejército y evitar los actos que fomenten actitudes nacionalistas y/o un movimiento en apoyo Pinochet"

- Tercero, la necesidad de evaluar cómo las acciones de Estados Unidos, especialmente aquellas que puedan ser interpretadas como un retiro del apoyo estadounidense al régimen, afectan las acciones y estrategia del Partido Comunista Soviético/Cubano/Chileno.

- Cuarto, la necesidad de mover a la oposición democrática hacia una postura más disciplinada y pragmática de modo de que aumente su credibilidad en el Ejército;

- Quinto, la necesidad de tomar acciones que constituyan una presión efectiva sobre Pinochet y evitar aquellas que sean contraproducentes; y la necesidad de mantener nuestro acceso e influencia sobre Pinochet y su círculo íntimo.

A partir de ahí, el director suplente de la CIA, Robert Gates (actual secretario de Defensa, con quien se reunió el ministro de Defensa de Chile Jaime Ravinet en Santiago la semana pasada) estableció el análisis de la agencia sobre la situación de Chile. El descubrimiento de depósitos de armas "trajo de vuelta para la mayoría de los chilenos la amenaza de una insurrección comunista en los próximos años", le dijo Gates a Reagan. Y advirtió que "el dominante Partido Comunista, con una fuerza de 30.000 miembros, ha progresivamente girado hacia la violencia como el único medio para polarizar el ambiente y derrocar a Pinochet".
La evaluación final de la CIA era optimista: "Después de todo, recientes evoluciones en las actitudes de los miembros de la Junta y la reacción de la oposición moderada al intento de asesinato (de Pinochet) de alguna forma han aumentado las esperanzas de que pueda realizarse un proceso de transición pacífica que saque a Pinochet del poder hacia 1990 y permita a los militares entregar el gobierno a una coalición no comunista".
Sin embargo, Gates identificó también "cuatro importantes obstáculos para dicha transición: (1) La determinación de Pinochet de quedarse en el poder por las próximas décadas; (2) la amenaza de violencia terrorista; (3) la subversión externa y el apoyo de grupos violentos; y (4) la incapacidad de la oposición moderada de cohesionarse en torno a un programa de transición específico aceptable para los militares".
En la transcripción desclasificada de la reunión queda claro que el Presidente Reagan era el más férreo defensor de Pinochet, aunque reconociera que era el momento de que Pinochet se fuera. "Salvó a su país… Si hubiera alguna forma en que pudiéramos aparecer como no oponiéndonos a él, indicar que respetamos lo que ha hecho, pero al mismo tiempo decir que queremos ayudar a Chile por el bien de Chile". Cuando Reagan sugirió que podía ir personalmente a Chile en una visita de Estado para hablar con Pinochet, su secretario de Estado, George Shultz le replicó: "De ninguna forma. Este hombre tiene las manos llenas de sangre…".
Fue el secretario Shultz quien expuso el argumento más convincente para presionar a Pinochet. "No se engañe", le dijo a Reagan en su cara. Pinochet "ha sido cruel, represivo y lo que ha hecho es simplemente indefendible". Rechazando la posición del NSC de que de alguna forma Washington podría convencer suavemente a Pinochet de irse, Shultz afirmó: "Lo que estamos tratando de hacer es estar seguros de que estamos en el lado de la transición, pública y privadamente. Es por eso que nuestros actos, como ir al funeral (de Rodrigo Rojas) nos han dado credibilidad. Si sólo hacemos cosas que son agradables para Pinochet, no vamos a ninguna parte. Tenemos que estar dispuestos a rockear con él un poco".
"No creo que podamos sólo tratar con la persuasión", hizo ver Shultz en otro momento de la reunión. "Tenemos que mover algún músculo o no va a cambiar. La última línea de Pinochet es quedarse en el poder".
Esta reunión clave, que pretendía establecer una "nueva dirección" para las políticas de Estados Unidos hacia Chile, tiene un final incierto y surrealista, con el Presidente Reagan alabando los esfuerzos de Pinochet de privatizar la seguridad social en Chile y contando historias de horror sobre el sistema estadounidense. Pero la conclusión fue clara: el gobierno de Estados Unidos, que había ayudado a Pinochet a llegar al poder trece años antes, iniciaría finalmente un esfuerzo concertado para forzarlo a dar un paso al lado.

El Desenlace de un Dictador
Un día después de la reunión del NSC sobre Chile, el presidente Reagan dio una conferencia para negar reportes de prensa que indicaban que su administración había vendido secretamente armas a Irán. En semanas, su administración se hundiría en el más grande escándalo político de la década —conocido como el caso Irán-Contra—, que involucraba la venta ilegal de armas a Irán para financiar la insurgencia Contra en oposición a los Sandinistas en Nicaragua. El escándalo casi le costó a Reagan su presidencia; llevó al despido de John Poindexter y otros consejeros de seguridad nacional que habían estado involucrados en actividades ilegales, entre ellas el haber enviado a líderes de los Contra a Santiago para recibir armas de los militares chilenos. En última instancia, el escándalo Irán-Contra distrajo mucho la atención de Washington hacia Chile durante los últimos años de la dictadura militar.
La campaña del "No" que culminó con el plebiscito de 1988 y la victoria a favor de la democracia fue una tremenda hazaña de estrategia política de los chilenos. Que Estados Unidos abandonara su apoyo previo a Pinochet jugó un rol, aunque menor, en el proceso político en Chile. El National Endowment for Democracy (NED), creado para realizar abiertamente las operaciones políticas que antes hacía la CIA de manera encubierta, el que junto a la federación de sindicatos AFL-CIO y el National Democratic Institute (NDI) contribuyó con unos US$ 1,6 millones desde Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de la oposición democrática y organizar el registro de votantes y campañas educativas, realizar encuestas de opinión efectivas, contratar consultores de medios y organizar un sistema paralelo de conteo de votos para el día de la elección.
Sin embargo, el rol más significativo de Estados Unidos fue delatar el plan secreto de Pinochet de usar la violencia para anular el plebiscito en caso de que ganara el "No" y así mantenerse en el poder. Ya en mayo de 1988, cuatro meses antes del plebiscito, la CIA obtuvo datos de inteligencia sobre "la creciente determinación de los militares de evitar la subida el poder de un gobierno civil en Chile". Hacia fines de septiembre, la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA, por su sigla en inglés) habían acumulado evidencia significativa de un plan para una matanza y un autogolpe si el voto no se inclinaba hacia Pinochet el 5 de octubre. En un cable secreto al Departamento de Estado, el embajador Harry Barnes reportó:
El plan de Pinochet es sencillo: a) si gana el SI, perfecto; b) si la lucha resulta estar muy reñida, recurrirá al fraude y la coerción, c) si parece que los votantes se decantan claramente por el NO, empleará la violencia y el terror para poner fin al proceso. Para ayudar a crear la atmósfera de represión necesaria, la CNI se encargará de protagonizar ciertos actos violentos antes del 5 de octubre y durante la jornada de elecciones. Sabemos que los consejeros más cercanos a Pinochet se están dando cuenta de que tiene muchas posibilidades de perder, por lo que creemos muy probable que se ponga en práctica la tercera opción, lo que comportaría una pérdida considerable de vidas.
En un informe clasificado "Top Secret" la Agencia de Inteligencia de Defensa, informaba que el plan pudo resultar en un "grave y generalizado derramamiento de sangre".
La administración Reagan actuó en forma rápida y decisiva para confrontar estas amenazas de Pinochet. Silenciosamente, los funcionarios militares estadounidenses contactaron a otros miembros de la Junta para advertirles que las consecuencias de abortar un plebiscito serían duras para Chile. Washington también compartió información de inteligencia con los británicos, de modo que ellos también pudieran presionar a sus contactos dentro del Ejército para que resistieran el intento de Pinochet de quedarse en el poder.
El 3 de octubre, el Departamento de Estado expuso públicamente el plan de Pinochet para mantenerse en el poder y lo denunció, diciendo que "dañará seriamente las relaciones con Estados Unidos y destruirá la reputación de Chile a nivel mundial". En un mensaje diplomático dirigido directamente a Pinochet, el gobierno de Reagan afirmó: "Nada podría arruinar de forma tan duradera su imagen en Chile y el mundo entero como el autorizar o permitir actos de extrema violencia o iniciativas ilegales que conviertan en una farsa su promesa solemne de un referéndum libre y justo".
Esta presión no tuvo impacto en Pinochet, pero pudo haber sido un factor, junto con el ferviente compromiso y deseo de la mayoría de los chilenos, que influenciara a otros miembros de las Fuerzas Armadas a oponerse a una extensión violenta de una dictadura que ya era sangrienta y prolongada. Avanzada la tarde de ese histórico 5 de octubre de 1988, cuando estaba claro que Pinochet había perdido el plebiscito, otros miembros de la Junta se negaron a firmar una orden escrita por Pinochet que le confería poderes de emergencia para anular la votación. Esa noche marcó el fin de su régimen militar infame y el comienzo del regreso de la democracia en Chile.
[Peter Kornbluh es autor de ‘Pinochet: Los Archivos Secretos’ y dirige el ‘Chile Documentation Project’ en el National Security Archive, un organismo no gubernamental dedicado la investigación sobre política exterior basado en Washington D.C.
Marian Schlotterbeck es candidata a doctora de la Universidad de Yale y actualmente vive en Santiago. Algunos de los documentos del Departamento de Estado y de la CIA citados en este artículo fueron recientemente donados por National Security Archive al Museo de la Memoria y Derechos Humanos.
24 de noviembre de 2010
23 de noviembre de 2010
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murió arthur bernard lewis


Guionista y productor de ‘Dallas’. Guionista de ’Hawai 5-0’ y de largometrajes como ’Dallas: el regreso de J.R.’

Falleció el 30 de octubre en el Sherman Oaks Hospital, a consecuencia de complicaciones de una neumonía, el veterano guionista de televisión Arthur Bernard Lewis, que llegó a escribir 69 episodios de ‘Dallas’ y también fue editor y productor supervisor de la prolongada serie de televisión de CBS, comunicó su familia. Tenía 84 años.
Lewis trabajó en ‘Dallas’ como guionista y editor narrativo a partir de 1978, en su primera temporada. Fue productor supervisor durante 113 episodios, desde 1981. Después de que terminara la serie en 1991, Lewis volvió a escribir los guiones de las películas ‘Dallas: el regreso de J.R.’ [Dallas: J.R. Returns] (1996) y ‘Dallas: La guerra de los Ewing’ [Dallas: The War of the Ewings] (1998).

Lewis, que nació el 15 de enero de 1926 y creció en Nueva York, escribió para ‘Hawai 5-0’ [Hawaii Five-0] y varias otras series de televisión antes de dedicarse a ‘Dallas’. También trabajó para la serie dramática ‘Hospital General’ [General Hospital] de ABC.
23 de noviembre de 2010
6 de noviembre de 2010
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solución equivocada en méxico


El gobierno de Obama hace bien en considerar un aumento del financiamiento, pero militarizar todavía más la lucha contra los carteles de la droga es erróneo. Sería más razonable que Estados Unidos se preocupara de la escandalosa corrupción.
[John M. Ackerman] La secretario de Estado Hillary Rodham Clinton cometió el miércoles pasado un peligroso error cuando llamó "subversivos" a los carteles de la droga mexicanos y sugirió revivir el Plan Colombia del presidente Clinton para enfrentar el problema. Ese programa instaló bases militares estadounidenses en Colombia y canalizó miles de millones de dólares por concepto de ayuda militar para combatir la subversión de izquierda que se financia con el tráfico de drogas. Lo último que necesita Estados Unidos ahora es un nuevo atolladero al sur del Río Grande.
México no se parece a Colombia. Colombia debía hacer frente a una organización revolucionaria empecinada en derrocar al gobierno. En contraste, los narcotraficantes colombianos son hombres de negocios que, podemos asumir, están interesados sobre todo en aumentar sus ganancias. Al final, prefieren usar "plata", o sobornos, en lugar de "plomo", o balas. Aunque toman decisiones rápidas sobre el asesinato y la decapitación de miembros de organizaciones rivales, prefieren de lejos a un agente de policía, soldado o mayor dócil vivo que uno muerto. Es por eso que funcionarios de gobierno constituyen apenas un pequeño porcentaje de las muertes: sólo cerca de tres mil, de 28 mil víctimas, de acuerdo a cifras oficiales.
El despliegue de tropas de combate estadounidenses en territorio mexicano también podría parecer y sentirse como una invasión extranjera. No sería la primera vez que Estados Unidos cruce la frontera. Entre 1846 y 1848, Estados Unidos conquistó un tercio del territorio mexicano. En 1914, Estados Unidos ocupó la estratégica ciudad portuaria de Veracruz. En 1917, cuando se redactaba la moderna Constitución mexicana, tropas estadounidenses cruzaron la frontera en un fallido intento de atrapar a Pancho Villa.
Por eso, el pueblo mexicano desconfía mucho más que los colombianos de cualquier tipo de relación militar con Estados Unidos. Este es particularmente el caso este año, cuando México celebra el bicentenario de su independencia de España y el tema de la soberanía está en el centro del debate público.
El Plan Colombia fue muy problemático. Más de cuatro mil millones de ayuda militar y la construcción de bases militares estadounidenses redujeron la violencia. Sin embargo, la cocaína colombiana todavía fluye libremente hacia el mercado estadounidense y es una de las fuentes de ingreso más importantes para los carteles mexicanos.
El apoyo militar estadounidense en Colombia también condujo a un fuerte aumento de las violaciones a los derechos humanos y numerosas ‘desapariciones’ de ciudadanos, con un costo considerable para el tejido social del país. Informes de organizaciones no-gubernamentales y de la prensa han constatado que gran parte de la ayuda fue canalizada hacia organizaciones paramilitares y que la presencia de Estados Unidos envalentonó a los militares colombianos para actuar con impunidad.
El gobierno de Obama hace bien en considerar un aumento para el financiamiento mexicano. La secretaria de Estado Clinton también hace bien en exigir más "voluntad política" al sur de la frontera. La decisión de la última semana, de suspender 26 millones de dólares de ayuda a México por la situación de los derechos humanos, es un respiro. Declaraciones recientes de altos funcionarios de gobierno de Estados Unidos sobre la corrupción en México también representan un bienvenido rompimiento con el pasado.
Pero incrementar la militarización no es la solución. Como dijo al Times Alonzo R. Pena, subdirector del Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, la semana pasada: "Donar al gobierno mexicano doce helicópteros Black Hawk nuevos para combatir a los señores de la droga no tiene ningún valor si los funcionarios avisan a los carteles antes de que los aparatos se acerquen". México debe enfrentar resueltamente el problema de la corrupción.
Hay indicios de que se está avanzando en este frente. La semana pasada el gobierno anunció que había despedido al diez por ciento de la fuerza de policía federal porque los agentes no habían aprobado sus exámenes de "control de confianza", que incluyen un detector de mentiras y tests de drogas. Otro cinco por ciento está siendo investigado y también podrían ser despedidos.
Además, el reciente aumento de los ataques directos contra funcionarios públicos puede ser una triste indicación de que en realidad algo se está logrando con el intento de México de purgar el gobierno. Nueve presidentes municipales, un candidato a gobernador y numerosos jefes de policía han sido asesinados en los últimos meses. Aunque es siempre posible que los funcionarios hayan sido asesinados porque favorecían a una banda por sobre las otras, al menos en algunos casos las organizaciones respondieron a la campaña contra la corrupción.
Pero es simplemente ingenuo pensar que los exámenes de control de confianza y unos pocos héroes del gobierno harán el trabajo. México debe implementar potentes soluciones institucionales que cambien la ecuación de incentivo para los funcionarios de gobierno. En lo específico, se debería crear una nueva comisión contra la corrupción, completamente independiente y bien financiada, que trabaje estrechamente con la sociedad civil para controlar, investigar y capturar a funcionarios públicos corruptos. Hoy, México no tiene nada que se acerque siquiera a una institución semejante.
Otra decisión estratégica sería financiar y apoyar agresivamente al periodismo investigativo independiente y a los medios alternativos, que han jugado un importante papel en exigir responsabilidad al gobierno. El periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo en México. Los dos carteles y el gobierno han hecho todo lo posible por suprimir la verdad sobre la corrupción.
Desgraciadamente, ni las agencias contra la corrupción ni el apoyo a periodistas han formado parte del nuevo énfasis en programas sociales, los que hace algunos meses el gobierno de Obama sugirió como posibles receptores de financiamiento futuro en México. Bajo la influencia del gobierno de Calderón, gran parte de las conversaciones han girado sobre iniciativas más "blandas", como educación en drogas, renovación urbana, becas escolares y programas de desarrollo de la comunidad. Todo esto es bueno, pero no atacarán las raíces del presente fracaso en el intento de contener a los carteles de la droga en México.
Es hora de que Estados Unidos modifique su política de drogas en México. En lugar de echar más dinero al hoyo negro de los helicópteros de combate, bases militares o programas de desarrollo social, Estados Unidos podría hacer una importante contribución a la paz en Norteamérica ayudando a combatir resueltamente la corrupción y apoyando la libertad de expresión.
[El autor es profesor en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y columnista del diario La Jornada y de la revista Proceso].
johnackerman.blogspot.com
13 de noviembre de 2010
10 de septiembre de 2010
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polémica por muerte de target


Polémica en EEUU luego que un perro héroe de guerra afgano fuera eutanasiado por error. Una historia espantosa. ¿Por qué es tan malo que perros y otros animales anden por la calle?
[Estados Unidos] Mientras en nuestro país se debate la conveniencia o no de terminar con la vida de miles de perros abandonados en las calles, otros países se cuestionan lo mismo pero desde la vereda del frente. Es lo que sucede en EEUU, donde un firme debate sobre el sacrificio de animales en los refugios comenzó tras conocerse la matanza accidental de un perro "héroe" de guerra afgano.
El caso se remonta a febrero de este año, cuando un atacante suicida talibán intentó explotar una bomba dentro de un cuartel de la milicia estadounidense en la localidad de Dand Aw Patan en Afganistán.
Pero el hombre no pudo cumplir su cometido gracias a 3 perros callejeros, los que -entre ladridos y mordiscos- hicieron huir al atacante hasta la puerta del recinto, donde hizo estallar los explosivos sin poder matar a ninguna persona.
Uno de los perros murió a causa de las heridas, sin embargo los otros -Rufus y Target- sobrevivieron y fueron llevados a Estados Unidos para ser adoptados por familias militares que les entregaran cuidados.
Target se convirtió en toda una estrella, siendo invitado a show de televisión tan populares como el de Oprah Winfrey, ganando un premio al "perro del año", e incluso teniendo su propio espacio en Facebook donde celebrar su valentía.
Sin embargo y según narra el New York Times, la poca costumbre al encierro llevó a Target a escapar de su hogar en San Tan Valley, Arizona, tras lo cual fue capturado y trasladado a la perrera municipal de Florence, como cualquier otro perro callejero en su situación.
Su foto fue publicada en el sitio web del refugio en la esperanza de que sus dueños lo reconocieran. Y precisamente eso sucedió: el sargento Terry Young, quien presenció la valentía de Target en Afganistán y se hizo cargo de él posteriormente en Estados Unidos, pagó a través de Internet la tarifa por recuperarlo y convino pasar a recogerlo el lunes.
Por desgracia, una empleada del recinto se equivocó y practicó de todas formas la eutanasia al animal mediante una inyección, procedimiento descrito en el refugio como "poner a dormir" (PTS, por sus siglas en inglés).
"Mi hijo de 4 años me sigue diciendo, `Papá, trae de regeso a Target. Papá, quítale el veneno’. Obviamente al comienzo sentí una rabia y un horror extremos. Ahora que ya han pasado algunos días, la rabia fue reemplazada por el dolor", explicó el Sargento al matutino.
Tras recibir una lluvia de críticas, el municipio de Florence decidió suspender de sus labores a la empleada que cometió la falta mientras dura una investigación interna. "Me afectó en el alma", solidarizó la directora de control animal de la ciudad, Ruth Stalter. "Se trata de algo inaceptable. Ninguna familia debería ser privada de sus compañeros porque alguien no siguió los procedimientos establecidos".
Más aún, la entidad devolvió la suma pagada al sargento Young y ofreció costear cualquier otro gasto derivado, así como ofrecerle consejería profesional. "No vamos a ocultar el tema. Metimos la pata y estamos asumiendo ese hecho", afirmó la vocera del municipio, Heather Murphy.
Pero la situación fue suficiente para abrir un fiero debate en torno la conveniencia o no de tomar una medida irreparable como el sacrificio de los animales que son hallados vagando en las calles. De hecho, el No Kill Advocacy Center tomó el caso de Target para dar más auge a su campaña pidiendo el fin de las matanzas que cada año afectan a miles de perros y gatos en EEUU.
En tanto, un ex empleado del refugio, Jason Melroy, señaló que no era la primera vez que se cometían errores en el sacrificio de animales con dueños legítimos.
"Decían, ‘Ah, no te preocupes, los errores suceden’, y seguíamos adelante. Un vez sedé un perro que no se suponía que debiéramos matar. Gracias a Dios otro oficial se percató de ello".
Por su parte, Heather Murphy defendió a los empleados del refugio señalando que todos se encontraban muy afectados por la situación y explicó que se trataba de un trabajo muy difícil.
"Ellos adoran cuando alguien adopta un animal o cuando uno es regresado con su dueño. Esta es la mejor parte del trabajo, sin embargo también tenemos tragos muy amargos. Hace poco tuvimos que recoger 154 gatos de un contenedor donde los habían dejado sin agua. Ese tipo de trabajos no se agradecen ni siquiera en los días buenos", sentenció.
22 de noviembre de 2010
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volvieron las masacres


Regresaron las masacres. El incremento de las matanzas en Colombia es muy preocupante. La tendencia muestra que 2010 cerrará con los mismos registros de 2006. La Comisión de Reparación denuncia la reincidencia de los desmovilizados. ¿Qué está pasando?
Colombia. El defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, le pidió al país que pusiera atención a lo que está pasando. Las masacres han vuelto. ¿Por qué lo dice? En San Francisco del Rayo, un pueblo perdido en las sabanas de Córdoba, el domingo pasado, después de las peleas de gallos, como de costumbre, los campesinos se quedaron tomando cerveza en la plaza principal. A la medianoche, hombres que llegaron a caballo mataron a seis personas. Entre ellas, un maestro, un agricultor, un ayudante de bus y un mototaxista.
Casi a la misma hora, en un barrio popular de Barranquilla, en medio de una fiesta callejera cuatro sicarios hicieron llover plomo y mataron a un niño de cinco años, a dos vendedores ambulantes y a una persona más.
Dos días antes, en el otro extremo del país, el turno fue para Llorente. Los sicarios llegaron a una finca, en esa zona rural de Tumaco, y acribillaron a una mujer y a sus tres hijos, dos de ellos niños.
También en otro fin de semana de este noviembre mataron a cuatro indígenas awás en Barbacoas, Nariño, y en otra finca, en la vía que de Cúcuta conduce a Puerto Santander, hombres encapuchados interrumpieron un juego de cartas y mataron a tres hermanos -uno de 13 años- y a un sobrino de 4 años.
Esas son tan solo cinco de las ocho matanzas de las que habló el Defensor del Pueblo. Todas ocurrieron en una semana. Y al día siguiente de que Vólmar Pérez prendió las alarmas, se produjo otra masacre; en la carretera que de La Paz conduce a Valledupar asesinaron a rafagazos a cuatro personas que viajaban en una camioneta: la esposa de un comerciante, su hija y dos escoltas.
Más allá de la tragedia que se esconde detrás de cada una de estas historias, las alarmas se han disparado por la manera como se han incrementado las estadísticas de las masacres en Colombia. En lo que va corrido del año se ha dado una matanza cada dos días. Y como van las cosas, al final del año se llegará a los niveles de 2006 o más atrás. Mientras el año pasado para octubre se habían dado 119, este año ya van 153. Es decir, un incremento de casi el 25 por ciento. Y hay meses críticos, como julio, cuando en promedio se dio una masacre por día.
¿Qué está pasando? No existe un único patrón de conducta. En Medellín, por ejemplo, matan a jóvenes en discotecas y, en el sur, a los indígenas. Y en Atlántico y Cesar, a los testaferros de narcotraficantes les están arrebatando bienes y tierras a plomo. Pero la mayoría de los asesinatos masivos son producto de la guerra entre bandas emergentes que buscan sacar de su territorio a otros grupos armados ilegales.
Eso es evidente en Córdoba, por ejemplo, donde se han dado 10 masacres este año: "En 20 de los 32 municipios del departamento están Los Urabeños y Las Águilas Negras; en los otros 12, Los Paisas y Los Rastrojos. Las masacres son una manera de sembrar terror y asentarse para dominar las rutas", dice un experto de la zona que pide no ser identificado, pero tiene un mapa exacto de lo que está ocurriendo.
Las bandas emergentes no son nuevas. Pero el problema es que el incremento de estadísticas como estas es un síntoma de que esos grupos siguen en ascenso.
En ese sentido, hace poco la Comisión Nacional de Reparación, en una descarnada radiografía del proceso de desmovilización, dio a conocer una denuncia preocupante: el 15,5 por ciento del total de desmovilizados (8.100 en cifras) ha reincidido en delitos. El dato puede ser mucho mayor porque solo se están contando los desmovilizados capturados en flagrancia o que fueron abaleados en circunstancias irregulares. Es decir, no se incluyen los que pueden estar delinquiendo y no han sido detenidos.
Y lo importante es que este porcentaje deja sin piso las explicaciones que hasta ahora había dado el gobierno para defender el proceso de desmovilización. Altos funcionario como Frank Pearl, quien hizo un trabajo serio para tratar de ponerle rumbo al proceso de los desmovilizados, y el presidente de la Comisión de Reparación, Eduardo Pizarro, dieron un parte de tranquilidad pues sostenían que el número de desmovilizados que recaía en el delito, para entonces cerca del 10 por ciento, era similar al promedio visto en otras partes del mundo. Pero el problema es que este nuevo porcentaje, de 15,5 por ciento, supera notablemente ese margen "normal" de reincidencia.
Es un hecho que el país está ante un nuevo fenómeno de violencia que va más allá de la coyuntura. El gobierno es consciente de ello y por eso el director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, anunció una ofensiva para el año 2010 "en contra de las bandas criminales (presentes) en 159 municipios". Pero el Estado también sabe que tiene que actuar de otra manera. En una cumbre de gobierno esta semana, en la que estuvieron ministros, altos mandos, presidentes de altas Cortes y el Fiscal General, comenzaron a debatir el problema.
La palabra masacre tiene un significado muy particular en el diccionario de los colombianos. La Masacre de las Bananeras, en los años 30, marcó una era. Medio siglo después, las de La Mejor Esquina y de Segovia, en 1988, anunciaron la racha de sangre que se venía con los paramilitares. ¿Qué respuestas hay para las masacres de ahora?
22 de noviembre de 2010
21 de noviembre de 2010
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zorro confiesa triple asesinato


Alias ’Zorro’ acepta sentencia anticipada por asesinato de tres simpatizantes de la UP.
Colombia. El desmovilizado de autodefensas Héctor Horacio Triana alias ’Zorro’ aceptó su responsabilidad en los asesinatos de dos simpatizantes de la Unión Patriótica (UP) en Granada.
’Zorro’ reconoció ante un fiscal de Derechos Humanos y DIH ser el autor de los crímenes de Edison Sánchez Villamil, distribuidor del semanario Voz Proletaria, y de su esposa Graciela Rodríguez, que ocurrieron el 11 de julio de 1992 en Granada (Meta).
Así mismo, confesó su participación en el asesinato de Reinaldo Antonio González Ruíz cometido el 24 de julio de 1989 en la población Canaguaro (Meta). El procesado también aceptó formulación de cargos por concierto para delinquir.
22 de noviembre de 2010
17 de noviembre de 2010
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