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chile ad portas de la tiranía


columna de lísperguer
Ministro Ribera acosa a jueces para que adopten criterio del gobierno en juicios por desorden público.

Está demás subrayar la gravedad de las palabras del ministro Ribera. No son amenazas veladas; son amenazas explícitas. El ministro ha amenazado con truncar la carrera judicial de los jueces si no aplican la interpretación de la ley que favorece el gobierno cuando se trata de detenidos por desórdenes públicos. Es una amenaza escandalosa que debiese implicar una acusación constitucional y la destitución del ministro.
Aparte de que viola el derecho constitucional que consagra la independencia de los poderes, en lo que atañe el fondo la exigencia de que los jueces fallen según le parece al gobierno implica que, por decreto, los jueces debiesen adoptar el punto de vista de una de las partes en el litigio, lo que es una aberración en la jurisprudencia occidental. Ese punto de vista nos acerca peligrosamente a una tiranía.
El poder judicial no está libre de culpa. Durante la dictadura hizo la vista gorda o colaboró con el régimen. Ninguno de esos jueces colaboracionistas ha sido ni denunciado ni llevado a juicio. Los nombramientos políticos, aberrantes en algunos casos, han implicado fallos escandalosos que protegen a los criminales pinochetistas con penas ridículamente leves, aplicación de la ley de amnistía o de prescripción de la acción penal -pese a que Chile ha firmado todos los convenios internacionales que tienen estas figuras como ilegales. Los crímenes de derechos humanos no prescriben ni pueden ser amnistiados. Sin embargo, ni los gobiernos de la Concertación ni este de la Alianza han emprendido nada contra esos jueces -que son en realidad fanáticos de extrema derecha infiltrados en el poder judicial por el presidente Lagos- por lo que debiéramos suponer que fueron nombrados, y son tolerados justamente para que se encarguen del trabajo sucio de proteger a los militares más cobardes, traidores y crueles en la historia de Chile como parte del pacto entre la dictadura y la clase política a fines de los años ochenta.
Si además de esta situación que describo, ahora los jueces debieran aplicar la ley según le parece a este gobierno de extrema derecha, entraríamos de lleno en una situación que sólo se puede describir como tiranía.
lísperguer

fin de una causa alucinante


Absuelven a un procesado por cultivar plantas alucinógenas. Un hombre cultivaba y vendía cactus considerados sagrados. Fue detenido, liberado y mientras duró el proceso iba a la comisaría a regar las plantas. Ahora fue absuelto por una cámara penal.
[Emilio Ruchansky] Argentina. Durante dos años y medio, lo que duró el litigio legal en principio por "comercializar alucinógenos", Cocho fue a regar y cuidar a la subdelegación de la Policía Federal en Olavarría, provincia de Buenos Aires, las 500 plantas sagradas y exóticas que le secuestraron. Aunque él colocó varias lámparas, la mayoría murió por falta de luz. Sólo quedaron 200 cactus San Pedro, que crecen en Catamarca y La Rioja. "Es una especie rústica y fuerte, por eso sobrevive, el resto eran ipomeas, efedras y lo que más lamento: los peyotes y otros cactus sagrados, de colección, de los que sacaba semillas", recuerda Cocho. El caso, relatado ya en este diario, acaba de ser resuelto por la Cámara Penal de Azul a favor del imputado, quien pidió desde un principio autorización para vender semillas y plantas en su tienda web, pero se encontró con un vacío legal. Si los tiempos judiciales se cumplen, esta semana podrá llevarse las plantas a su vivero.
La causa se inició en marzo de 2009, con dos allanamientos, uno en la casa de Cocho y otro en la tienda que había montado en el centro de Olavarría. Durante un año, la fiscalía sostuvo la acusación de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, con penas de cuatro a doce años. Luego la imputación derivó en "tenencia simple", una figura muy criticada de la actual ley de drogas porque castiga la posesión de una sustancia ilícita con prisión, de uno a seis años, sin distinguir si hay un fin delictivo o no, es decir, vulnera el principio de inocencia. Cocho estuvo demorado dos días. "Nunca oculté lo que hacía", dice.
Entre las plantas secuestradas, la Justicia determinó la existencia de cuatro sustancias prescriptas por la ley 23.737: efedrina (planta de efedra), mezcalina (cactus), harmina (planta de yagé) y triptaminas (semillas de cebil). Sin embargo, a los investigadores se les escapó un detalle enorme: ninguna de esas plantas contiene la dosis umbral necesaria para causar algún tipo de efecto psíquico o físico. Así lo estableció el 12 de julio pasado el juez subrogante de primera instancia, Carlos Villamarín, tras evaluar las pericias químicas.
"Si bien quedó demostrada la existencia de sustancias prohibidas, luego de un análisis químico de la parte vegetativa del follaje y de las flores, así como también de las semillas incautadas, ello también deja traslucir que para que una persona pueda hacerse de las sustancias prohibidas (efedrina, mezcalina, harmina y triptaminas) debe realizar un proceso de refinación, transformación, procesamiento y/o mutación, que requiere no sólo de cierta idoneidad, sino también tecnificación. Ejemplo de ello es el proceso de síntesis de la cocaína", señala Villamarín. Una cosa es la planta, otra las sustancias que se pueden extraer de ella.
Este magistrado del juzgado de Garantías N0 1 de Olavarría se extiende, a través de varias citas de otros fallos, en el ejemplo que el gobierno de Bolivia usa ante las Naciones Unidas para sacar la hoja de coca de la lista de sustancias prohibidas: "Las hojas de coca en su estado natural no pueden ser consideradas estupefacientes". La diferencia es que las plantas que tenía Cocho ni siquiera están prohibidas en las convenciones internacionales y de hecho se encuentran en los paisajes argentinos, como en el caso del cebil o los cactus de San Pedro.
"Entiendo que punir la acción de tener vegetales por la transformación que de ellos puedan hacer terceras personas con fines de experimentar determinados efectos, bajo el tipo legal que nos convoca, resulta a todas luces arbitrarios", sentencia Villamarín, al evaluar la acusación del fiscal Luis Surget. En el escrito también señala que en este caso no se debe punir un delito de peligro abstracto, tal como dictaminó la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo Arriola, que declara inconstitucional penar la tenencia de estupefacientes para uso personal.
El fiscal apeló el fallo, pero hace poco más de un mes la Cámara Penal de Azul consideró "inadmisible" el recurso porque los agravios que deben motivarlo no se encuentran fundamentados. De esta manera queda firme la sentencia del juzgado de Garantías que, además de sobreseer a Cocho, ordena "disponer la entrega definitiva del material incautado". Esto último es lo que aún aguarda Cocho. "Y también la policía, porque quieren disponer de ese cuarto donde están todas encimadas. Lo usan para alojar menores de edad", señala este paciente cultivador. "Perdí cactus que tardan 15 años en crecer 10 centímetros", lamenta.
Mientras duró el proceso, Cocho nunca cerró su tienda cahuinadencul.net, "la primera y mayor tienda de venta de productos etnobotánicos de Latinoamérica", según puede leerse en la web. Allí se ofrecen plantas visionarias usadas en rituales ancestrales. Entre ellas está la ayahuasca, preparada y dispensada por chamanes del Santo Daime o el Camino Rojo, agrupaciones que plantean en Uruguay y Brasil su regulación, amparados en la libertad de culto. Hace siete años que Cocho plantea lo mismo ante la Justicia argentina, cuando envió una acción declarativa a un tribunal federal, donde inquiere una postura respecto de estas plantas.
"Hasta ahora no me respondieron", dice Cocho. Mejor le fue con los policías de la Subdelegación Olavarría que con el tiempo se interesaron en esas plantas raras, al punto de que algunos se hicieron clientes. "Me compraron especies afrodisíacas", comenta. Esta semana, si llega el oficio judicial a esa comisaría, le devolverán la prueba que él se encargó de conservar, como pudo, durante estos años.
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
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libia, ejemplo de la barbarie occidental


columna de lísperguer
Durante los 42 años de dictadura de Gadafi murieron menos civiles que en dos años de gobierno del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

La dictadura de Gadafi parece haberse caracterizado más por la permanente negación de los derechos civiles, antes que por sus violaciones a los derechos humanos. En el informe sobre la situación de los derechos humanos en Libia del Departamento de Estado de Estados Unidos de 2007, se acusa al régimen libio de "numerosos y graves abusos", detallando "malas condiciones carcelarias, detenciones arbitrarias y [abuso del] régimen de aislamiento [de los reos], y detenciones de muchos años [indefinidas] sin cargos ni juicio". El artículo de wikipedia agrega: "El poder judicial es controlado por el gobierno, y no hay derecho a juicios abiertos justos. Los libios no tienen un método claro y democrático para cambiar de gobierno. Las libertades de expresión, prensa, reunión, asociación y religión son restringidas por el gobierno libio. Están prohibidas las organizaciones independientes de derechos humanos. Las minorías étnicas y tribales sufren discriminación y el estado continúa restringiendo los derechos laborales de los inmigrantes extranjeros". Esta es una larga lista de acusaciones, pero ninguna de ellas se puede describir como delito de lesa humanidad. Se trata de violaciones de derechos civiles, no humanos.
En el artículo de Mérici el autor no menciona, dejando de lado la matanza en la cárcel de Abu Salim en 1996 (de la que, sin embargo, sólo se puede decir que Gadafi accedió a su investigación recién en 2009, trece años después de ocurrida), que las mayores violaciones a los derechos humanos, en el sentido definido en el derecho internacional (vale decir, como la violación sistemática y masiva de grupos de la población civil), las cometió el régimen por instigación y en colaboración con potencias occidentales -como señala Sohr en esta columna. La responsabilidad por las entregas de prisioneros, torturas, cárceles secretas y posiblemente ejecuciones extrajudiciales la comparte Libia con Estados Unidos. Qué duda cabe que estos delitos no serán investigados nunca.

Una rápida lectura de la situación de derechos civiles en Libia en comparación con Occidente, especialmente Estados Unidos, deja a Gadafi muy bien parado: durante su dictadura de 42 años murieron menos civiles que en los dos años de gobierno del presidente Obama, cuyo país, en la lucha contra el terrorismo, legalizó los secuestros, las torturas, las cárceles secretas, los asesinatos selectivos, los campos de concentración, la detención indefinida y sin cargos y, recientemente, el asesinato de gobernantes rivales y sus familias. Pero ningún país se prestará para castigar a la OTAN y a EUA de la manera en que estos destruyeron a uno de los países más ricos del mundo.
Los motivos de la agresión y del asesinato de Gadafi no hay que buscarlos en lo que el coronel haya hecho o dejado de hacer. Sus antecedentes en derechos humanos son en muchos casos más favorables que el de muchos países occidentales.

Recomiendo leer
Gadafi, el Tirano Mártir
Amado de Mérici

Entrada sobre Lybia en wikipedia
lísperguer

estamos lejos de ser una democracia


columna de lísperguer
Pese a campaña derechista, PPD respalda decisión de senador Girardi de no permitir el ingreso de fuerzas especiales al Senado.

Somos muchos los que vemos las cosas de otra manera. Es irritante escuchar a cada rato que somos una democracia cuando es tan evidente que estamos lejos de serlo. ¿Qué pretenden los políticos en insistir una y otra vez en esta descripción inapropiada del régimen político chileno? ¿Lavarnos el cerebro? Debido al binominal, los chilenos sólo elegimos a las primeras mayorías, vale decir, a la mitad de los senadores y diputados. La otra mitad la designan las cúpulas de los partidos. Todo esto se dice con mucha generosidad, porque los políticos que son presentados como candidatos al Senado o a la Cámara Baja no son elegidos en primarias democráticas y abiertas, sino que nombrados por esas mismas cúpulas. Lo que el establishment llama elecciones no es más, si acaso, que una burda ratificación de decisiones tomadas en los cuartos traseros de los cuarteles políticos. ¿A esto le llaman democracia?
Dicho esto, se entiende que cuando el gobierno rechaza el diálogo con los estudiantes, profesores y padres y apoderados que buscan una reforma de la educación, prefiere la brutal represión de las fuerzas especiales de Carabineros y criminaliza la protesta, que cuando pretende que el tema termine en el Parlamento, la ciudadanía empieza a temblar, porque, no tratándose de políticos elegidos democráticamente, y que parecen estar más interesados en mantener el status quo que los convirtió en multimillonarios que en gobernar por el bien común, el temor generalizado es que se arreglen los bigotes con el gobierno. Después de todo, del actual sistema educacional chileno son responsables tanto la dictadura como la Concertación. En educación, y en muchas otras cosas, la Concertación y la Alianza son las dos caras de la misma moneda.
La actuación del senador Girardi fue correcta y se evitaron males mayores. Si se hubiese autorizado la presencia de fuerzas especiales, se habría autorizado que carabineros golpeasen a mujeres y niños indefensos, habrían llenado el edificio de gases lacrimógenos y, quizás, algún elemento más asilvestrado que otros le habría pegado un balazo por la espalda a algún niño. Girardi evitó todo eso. La sesión pudo continuar. El senador merece elogios y todo el respaldo de la ciudadanía.
lísperguer
 


violencia sexual en la esma


La visibilización de un crimen.
Argentina. El juicio ESMA deja marcas también desde el punto de vista jurídico. Uno de los ejes es la violencia de género, construida como prueba a lo largo del debate en un contexto que iluminó qué fue ser mujer en la ESMA. Una línea que integró la acusación por la que las querellas pidieron penas autónomas y en el último tiempo terminó habilitando en el juzgado de Sergio Torres la primera investigación abierta en paralelo sobre el delito de violencia sexual como delito de lesa humanidad.
A más de un año de su declaración, Marta Alvarez vuelve a ese momento: "Creo que es uno de los temas que venimos trabajando hace tiempo, los compañeros al principio necesitaban contar el secuestro y todo lo demás y después es como que uno va desentrañando o redescubriendo dónde estuviste: las intenciones del otro, cómo te manejabas. Ahora se escucha esto porque en el Juicio a las Juntas hubo testimonios de violaciones y se pasaban de largo como una tortura más, creo que ahora hay otra escucha, se puede escuchar otro lado de lo que pasó como en la sociedad que hoy escucha sobre la violencia y el maltrato".
El Centro de Estudios legales y Sociales (CELS) planteó la primera querella que denunció la violación de una de las víctimas por parte de Jorge "Tigre" Acosta en 2007. A lo largo de los juicios de lesa humanidad como Atlético-Bano-Olimpo y Vesubio, los abogados hicieron preguntas a los testigos cuando fue posible vinculado a ese tema. Y acusaron por eso. La abrumadora cantidad de testimonios que aparecieron en el juicio de la ESMA sobre este punto permitieron a los abogados marcar los ejes que tomó la violencia de género en la ESMA: sometimiento a esclavitud sexual de parte de oficiales del grupo de Tareas 3.3.2, abusos sexuales apelando a la vulnerabilidad psíquica y mental de las víctimas, violaciones sistemáticas a mujeres detenidas y embarazadas. Y finalmente, indicó el alegato, "una particularidad de la ESMA era la perversa actitud de feminizar a las detenidas que se encontraban allí desaparecidas: era común que las despertaran en la mitad de la noche para llevarlas a cenar o a bailar, previo obligarlas a vestirse y maquillarse".
Nilda Actis relató que solían llevarlas a cenar: "En dos o tres oportunidades me tocó ser una de las elegidas para salir a cenar", contó. "Llegaba un Pablito y decía: ‘acomódese para salir a cenar’. Eso también formaba parte del proceso de recuperación, nos convertíamos en señoras." Otro relato que recogió el alegato fue el de Miriam Lewin, que contó que una vez llevaron a Cristina Aldini, cuyo compañero había sido asesinado, a bailar a Mau Mau. Ella fue al baño y lloró desconsoladamente.
Esos datos aparecieron en declaraciones con subrayados que mostraron situaciones que en otros momentos parecían estigmatizarlas como actos de resistencia. Adriana Marcus lo planteó de esa manera al contar que pedían el plato más caro del menú de un restaurante o que alguna escribía algo con lápiz de labio en la puerta de un baño.
"A ver, subversivas –les dijeron una vez–. ¡Vístanse de mujeres!" Y ellas no sabían si tenían que vestirse para un vuelo de la muerte. A ella la llevaron a cenar a El Globo con algunos compañeros, varones y mujeres. "Era muy difícil sostener esa situación –explicó– porque se armaban debates en los que sentías que nos estaban probando para ver si pisábamos el palito, que San Agustín, que Ortega y Gasset, que el rol de las mujeres, que el feminismo. Nosotras tratábamos de intervenir lo menos posible; tampoco quedarnos calladas: era estar en el filo de la navaja entre no traicionarnos y tampoco abrir un debate para quedarnos en inferioridad y que nos volviesen a meter en Capuchita."
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
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sentencias de la esma, el miércoles


El miércoles se conocerá la sentencia contra dieciocho represores de la ESMA. Alfredo Astiz, Jorge "El Tigre" Acosta, Ricardo Miguel Cavallo y otros quince represores recibirán su primera condena por torturas, desapariciones y asesinatos. Los hitos del juicio. Las víctimas como sujetos políticos. La violencia de género.
[Alejandra Dandan] Argentina. Un círculo que se cierra para Martín Gras. Con los represores y con sus compañeros que no salieron de la ESMA. La certeza de Graciela Daleo de que la Justicia debe reconocer el carácter de perseguidos políticos de las víctimas. Ser mujer en la ESMA. Los relatos de quienes desnudaron situaciones de violencia sexual. La construcción de una acusación de la violencia de género. La posibilidad de pensar la ingesta de cianuro no como suicidio sino como homicidio. Rodolfo Walsh: los vecinos que hablaron por primera vez. Los cuerpos desaparecidos y, pese a que no hay cuerpos, el reclamo de que los marinos sean juzgados por homicidio. Los represores que hablaron más que otra veces. Sus mujeres. Jorge Bergoglio obligado a declarar. La individualización de cada uno de los integrantes del grupo de la Santa Cruz. El vecino que permitió probar el secuestro de Remo Berardo. Son solo algunas imágenes, algunos hitos que dejan los dos años del primer juicio oral por crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada, que espera la sentencia el próximo miércoles 26 de octubre.
El juicio que empezó el 11 de diciembre de 2009 es solo uno de los tramos de la megacausa: 18 represores por 86 víctimas. El proceso resultó más largo de lo imaginado, hubo demoras por el modo en el que el Tribunal Oral No 5 diseñó el juicio y por una de las singularidades de la ESMA: es uno de los pocos centros clandestinos con supervivientes que pasaron uno, dos y hasta cuatro años secuestrados. La densidad de esos relatos le dieron al juicio otra singularidad. La sala tuvo múltiples querellas, integradas por organismos de derechos humanos que multiplicaron las voces de la acusación pero también las perspectivas. Y defensores, sobre todo privados, que a través de las intervenciones hicieron un culto al "heroísmo de los mártires". Los más moderados hicieron gala de la teoría de los dos demonios y en general se calificaron como víctimas y perseguidos.
El Tribunal venía de dos antecedentes preocupantes: el juicio al prefecto Héctor Febres muerto por un aparente envenenamiento a días de la sentencia y el juicio a los jefes de área, en el que absolvió a tres de los cinco acusados. El presidente del tribunal cambió, pero los antecedentes no dejaron de operar como referencias de contexto y aumentan ahora las expectativas en el tramo final.

Las Marcas
El juicio que termina dejó marcas simbólicas y jurídicas, algunas de las cuales se terminarán de entender con el tiempo. Una se refiere a lo que se está diciendo ahora de nuevo sobre la ESMA: qué pasó en estos años con los relatos de los sobrevivientes. ¿Es la misma ESMA la que están contando ahora que la que contaron en los primeros años de libertad? ¿Qué dicen que no decían? ¿Cómo actúa el contexto?
Durante el juicio hubo dos clases de testigos históricos: unos vienen declarando en distintos estrados desde los ’80 y otros son históricos pero dieron su testimonio por primera vez públicamente en este debate. Además, cobraron espacio voces de los llamados "testigos de contexto", entre ellos vecinos que presenciaron operativos y hasta ahora no habían hablado, como en el caso de Rodolfo Walsh, entre los que hubo alguno que hasta ahora no sabe quién era la víctima.
Los que vienen declarando desde antes de la Conadep dicen que entonces necesitaban probar la existencia de los centros clandestinos, de los desaparecidos o reconstruir sobre la nada los apodos y nombres de los represores. Eran prioridades. Con el paso del tiempo, muchas de estas cuestiones quedaron fuera de duda, aunque se siguen buscando víctimas e intentando identificar represores. Pero, liberados de los mandatos de la prueba, algunos parecen haber hablado de otras cosas.
Miriam Lewin, Martín Gras, Lila Pastoriza o Graciela Daleo, por ejemplo, ya habían sido "casos testigo" en el juicio a los ex comandantes. Llegaron aquí, aparentemente, después de haberlo dicho todo. ¿Fue así? Uno de los datos que cruzaron a todos es que por primera vez hablaron frente a sus represores. Y cada uno buscó entradas diferentes.
La declaración de Martín Gras fue una de las más extensas, duró cuatro o cinco horas y permitió sistematizar la lógica de la ESMA. Cuando terminó de responder preguntas, le preguntaron si todavía quería decir algo. Iba a decir que no, pero levantó la cara y se encontró con la mirada de Juan Carlos Rolon. Ahora está convencido de que en ese momento, 32 años después, cerró el círculo que había empezado en la ESMA.
"Para ir a declarar intenté actualizar algún dato o nombre, pero no fue una preparación –dice–. Cuando llegué me senté, empecé a hablar y seguí hablando y sentí que no paraba. La sala desapareció, y le miraba la cara a ellos. Ver una cosa vacía, opaca... fue tremendo y al final me sentí en la obligación de contar una anécdota." Hace 32 años –contó–, cuando lo estaban por poner en libertad, un oficial le trajo un diario en cuya tapa había una foto de un oficial de policía del gobierno del Sha en Irán que se estaba cayendo. El oficial trataba de escapar de la multitud que le arrancaba el uniforme a pedazos. "Me lo tira en el camastro. ‘¿Y eso?’, le pregunto. El me pregunta si yo pensaba si algún día podía pasar eso en Argentina. ‘No sé’, le dije, porque son avatares históricos, pero le dije además que si la pregunta era si yo pensaba que en algún momento él iba a tener que rendir cuentas, yo pensaba que sí." El oficial le preguntó si estaba pensando en Nuremberg. Gras le contestó que no sabía qué forma iba a tener la rendición de cuentas en Argentina:

-Pero si hubiera un juicio, ¿vos testimoniarías? –me preguntó–. Le dije que sí.
–¿Y vos dirías que yo te torturo? –insistió.

–Usted tortura –le dije.
–Pero vos sabés que a mí no me gusta torturar.

–Es cierto.
–Sabés que cuando estoy de oficial de Inteligencia de turno, muchas veces me encierro en el camarote, apago la luz, cierro la puerta y no contesto las llamadas para no tener que torturar.

–Es cierto, pero también es cierto que a veces te encontraron y torturaste.
–¿Pero vos dirías eso, que a mí no me gusta torturar?

–Sí, lo diría, pero también diría que llegado el caso torturaste.
–Bueno, me parece bien porque entonces dirías la verdad.

"Quiero decirle al oficial con el que tuve ese diálogo que está presente en la sala –explicó–, que he cumplido escrupulosamente con el compromiso que asumí con él en el año 1978." Gras lo miró a la cara, pero el ex oficial bajó los ojos. "Yo sentí que estaba cerrando el círculo: había cumplido con mi palabra, contaba que esa persona no sentía placer, era torturador, no sádico, porque son cosas diferentes y, fundamentalmente, declaré la verdad con absoluta rigurosidad, que era el mandato de los compañeros."
Martín declaró por primera vez en 1980 en Ginebra. En la línea de relatos constantes, dice que lo que contó desde entonces –incluso algunos hechos que la prensa española no creía y sobre los que le decían que dejaran huecos vacíos porque parecían locuras que ponían en duda toda la historia– se probó: "No varió nada", señala. "No hubo contradicciones, lo que parecía fantástico quedó confirmado por todas las investigaciones y todo se ha podido probar." Por otro lado, lo sorprendió la "absoluta incapacidad de reflexión de los represores: no te digo algo así como un pedido de perdón, sino un atisbo de reflexión sobre los resultados que los dejaron con el rechazo de la sociedad, en un camino ciego".
Lila Pastoriza llegó al juicio después de mucho declarar, probar, reconstruir y con la sensación de que esta vez "no tenía que probar nada". En ese contexto, se encontró hablando largo de los compañeros menos conocidos: "Mi intervención inicial, la que dije sin preguntas, fue sobre lo que había vivido fundamentalmente en Capuchita, las cosas, la gente que había conocido. Fue larga pero ni siquiera muy pensada, sí quería hablar de toda la gente en una etapa donde no son los casos más conocidos porque estaban relatados por otros compañeros, me dediqué a hablar sobre eso en una descripción de cómo era cada uno. Los que me escucharon me dijeron que era como si ellos vivieran en mí".
Lila y Graciela Daleo subrayan un eje que aparece como otra de las estructuras del juicio: la posibilidad de recuperar sus historias en términos de identidades políticas, en un escenario no sólo de época, sino y especialmente en el espacio de la Justicia.
"En el juicio a las Juntas uno sentía que lo fundamental era dejar constancia, probar eso que había ocurrido –dice Lila–. Había que dar un primer paso y lo fundamental era decir que se habían cometido esos delitos, qué había pasado en la ESMA, quiénes habían estado implicados. Y contar: los sobrevivientes sentíamos la necesidad de contar lo que nos había ocurrido, los nombres, pero dominado por la prueba en una situación donde no se podía hablar de militancia política, había que disimularla, había una zozobra grande y situación de cierto temor porque temías que los abogados de las defensas te impugnaran por la presencia la teoría de los dos demonios." En lo sustancial, asegura, "en este juicio no pasó y hubo una fuerte legitimación de la participación política: cada cual lo hizo a su manera, algunos orgullosamente, otros lo dijeron pero no lo levantaron, otros lo dimos como algo natural sin hacer demasiado hincapié".
Se notó, entre otros, en el testimonio de Daniel Cabezas, el hijo de Thelma Jara de Cabezas, que hizo hincapié en la vida de militantes políticos de la familia. Los almuerzos de los domingos atravesados por lo que cada uno hacía en sus campos de trabajo. En esa línea, Graciela Daleo está convencida de que hay algo nuevo en la lógica del perseguido político, que las querellas están haciendo hincapié en la instalación de esa situación como agravante. "Decir que hubo una persecución política y destruir la idea de que a los individuos se los llevaban aisladamente porque los nombres estaban anotados en una agenda: militantes políticos no necesariamente vinculados a una organización, hoy lo podemos decir, en el ’85 todos decíamos a lo sumo que habíamos estado en la JP porque si no íbamos en cana. Así como las compañeras pueden decir que sufrieron agresiones sexuales, también tenemos hoy una plataforma para asumir la militancia en el ámbito judicial."

Ministaff
Otra característica del juicio es que por primera vez se oyeron a varios secuestrados del ministaff, uno de los espacios de supervivencia más estigmatizados. "Hablé del ministaff, de que lo creó El Tigre Acosta, del uso que le dio para reinar mientras imponía la desconfianza entre nosotros y eso le permitía mantener el poder para seguir con su proyecto. Yo, por lo menos, no elegí ocupar ese lugar", asegura Marta Alvarez. Hay hoy una escucha distinta que habilita esos relatos.
La fiscalía pidió, por ejemplo, el testimonio de Miguel Angel Lauletta, que, entre otras cosas, habló del operativo de secuestro de Rodolfo Walsh. Lauletta declaró varias veces en instrucción, trabaja hace años con el Equipo Argentino de Antropología Forense pero no había declarado en un juicio oral. En línea con el carácter reparatorio, poco después de empezar, dijo que para salvar a su mujer y su hijo dio los datos de una cita en la que cayeron cinco de sus compañeros. En ese momento, lloró. Cuatro de esos cinco compañeros, contó, están desaparecidos.
Pese a todo, muchos sobrevivientes no estuvieron en esos momentos en la sala. Algunos no logran todavía escuchar estos relatos, otros los escucharon cuando desgrabaron los testimonios para los alegatos. "Fue tremendo, dice una de las históricas, siento que uno puede evaluar ahora el rol del ministaff no tan pegada a la experiencia propia, más distante y menos amenazante, que también puede ver que fueron víctimas en una situación muy difícil, anterior a la nuestra. Además, veíamos todo lo que nos había pasado a nosotros que no sabíamos en ese momento, a partir de las declaraciones de otra gente ves más en conjunto la cuestión."

Ellos
La espalda de Miriam Lewin es tal vez una de las imágenes más reproducidas del Juicio a las Juntas. Ese proceso fue trasmitido sin voz ni caras, con los protagonistas de espaldas. El juicio del Tribunal Oral No 5 que terminará el miércoles tuvo imagen y voz pública solo en el comienzo y en el final, porque los jueces, amparados por una acordada de la Corte Suprema, quitaron la posibilidad de la trasmisión completa en vivo.
La disposición de la sala auditorio de los tribunales de Comodoro Py reformó el espacio para el público presente: el testigo habla de frente a los acusados y al público. "Pasan los años y en lugar de ser más fácil, la declaración se vuelve más dolorosa, por lo menos en mi caso", dice Miriam. "La presencia de los verdugos en la sala es una presión que no existió en el Juicio a las Juntas, nunca habíamos tenido contacto con ninguno salvo Massera que aparecía en su rol más político, no de represor. Pero verles las caras enfrentando a un tribunal fue reparador, sin embargo. A casi todos los volví a ver por primera vez en ese momento, salvo a Acosta, con quien me había cruzado en la calle varias veces. De todos modos, ellos decidieron no estar presentes en la mayor parte de las jornadas."
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
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denuncian a chile por brutalidad policial


Confech irá a la Corte Interamericana de DDHH por el derecho a la educación. Convocó a una "jornada nacional de protesta, agitación y propaganda" para el jueves 27 de octubre, además de otras movilizaciones para el 5 y 8 de noviembre. Hubo molestia contra Camila Vallejo y Giorgio Jackson.
Osorno, Chile. Tras una larga reunión que se desarrolló en el Campus Osorno de la Universidad de Los Lagos y que duró por más de 12 horas, la Confech afirmó que se acudirá a la Corte Interamericana de Derechos Humanos por los apremios que han recibido por parte de Carabineros durante las manifestaciones del movimiento estudiantil.
Patricio Contreras, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Los Lagos, fue el encargado de dar a conocer el comunicado oficial.
"Se va a asistir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde el Centro de Estudios Jurídicos de la FECH va a llevar 117 casos donde se puede evidenciar que hoy día las Fuerzas Especiales de Carabineros han reprimido fuertemente. Eso es un apremio ilegítimo, que en cualquier otro país del mundo se llama tortura, porque eso es lo que estamos recibiendo los estudiantes por manifestarnos por nuestro derecho a educarnos", afirmó el dirigente universitario.
Expresó su crítica a "cualquier tipo de medida represiva que se manifieste hacia los estudiantes que han determinado no comenzar el segundo semestre. El gobierno ha sido indolente y ha jugado con la entrega de los beneficios a los estudiantes más pobres de las universidades poniendo así en grave perjuicio a las instituciones".

Convocó a Protestas Nacionales
Contreras hizo una invitación a todos los movimientos estudiantiles y sociales "para este jueves a una jornada nacional de protesta, agitación y propaganda… Para el sábado 5 de noviembre, a una gran jornada de manifestación ciudadana y familiar con todos los actores y sectores sociales y para el 8 de noviembre a una gran movilización nacional centrada en Valparaíso para presionar al Parlamento y las bancadas políticas".
Llamó al Congreso a "detener la violencia contra los estudiantes ordenando desalojos y ejerciendo otras represalias".
También reiteró el rechazo al proyecto del Presupuesto 2012, "ya que en ningún caso responde a las demandas estudiantiles y sociales, sino que todo lo contrario, ya que se avanza a una agenda privatizadora".
Además pidió la "libertad y respeto a los compañeros que han sido procesados bajo circunstancias inusuales", dando como ejemplo los casos de David Silva, Víctor García y Manuel Villagrán, de la Universidad Católica de Temuco, "quienes han sido víctimas de montajes y se encuentran en este momento privados de libertad".

Molestia contra Vallejo y Jackson
Bajo la molestia e incluso insultos del resto de los asistentes se retiraron de la reunión los dirigentes Camila Vallejo y Giorgio Jackson.
El enfado se debió a que ambos se fueron de la jornada antes de que terminara la asamblea, sin esperar la conferencia de prensa a la que ellos debían haber estado.
Los dos dirigentes universitarios se excusaron, diciendo que no podían quedarse ya que el bus que los llevaría de vuelta a Santiago salía a las 22:30.
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
©la nación

gadafi, el tirano mártir


columna de mérici
¿Era Gadafi un dictador sanguinario, como lo describe la prensa occidental?
Cuando empezaron a llegar noticias sobre las manifestaciones en Libia, y las acusaciones contra el coronel Gadafi, me di el trabajo de investigar dos temas: la represión de esa primera manifestación en la plaza central de Trípoli, y el historial de derechos humanos de la dictadura. Sobre lo primero descubrí que la acusación de los rebeldes, de que la aviación libia había bombardeado desde el aire a los manifestantes matando a más de mil doscientos de ellos, era total y enteramente falsa. Nunca hubo un bombardeo aéreo. Una comisión del Parlamento europeo visitó Trípoli dos días después y no encontró ni cráteres en la plaza, ni impactos de bala en los edificios adyacentes ni nóminas de heridos o muertos en morgues y hospitales de la ciudad ni testigos de los hechos. Sí hubo una manifestación, y fue reprimida. El gobierno reconoció dos muertes.
En cuanto al historial de derechos humanos de la dictadura sólo encontré, como el hecho más cruento de toda su historia, la matanza de -se dice- más de mil reos en una cárcel libia. Ocurrió en 1996 en la cárcel de Abu Salim, después de un motín organizado por militantes fundamentalistas de al Qaeda y otras organizaciones terroristas. No se conocen las circunstancias precisas de la masacre. El gobierno libio accedió a formar una comisión de investigación independiente de esos hechos hace solo dos años, en 2009, pero no se ha emitido todavía ningún informe, ni creo que se haga ahora nada que se acerque a una investigación fiable. Es dudoso achacar esta matanza al coronel, aunque no hizo nada para castigar a los culpables.
Más impresionante, en mi búsqueda, fue que Human Rights Watch había emitido dos informes muy favorables a la situación de derechos humanos en Libia en 2009 y 2010 y que estaba colaborando con el gobierno libio en la creación del nuevo Ministerio de Derechos Humanos.
¿Cuáles son las grandes violaciones a los derechos humanos cometidos por el régimen libio? Siempre se menciona el atentado terrorista sobre Lockerbie en 1988, pero los periodistas y comentaristas suelen olvidar que este atentado fue una represalia por el ataque aéreo de Ronald Reagan contra Trípoli y Bengasi en 1986, que causó numerosas víctimas civiles, entre ellas una hija del coronel. Y en venganza también por el atentado fallido de la OTAN contra su vida en 1980, cuando aviones caza norteamericanos derribaron un avión de pasajeros italiano al que confundieron con el jet de Gadafi. En ese ataque murieron 32 personas. Gadafi recurrió al terrorismo para responder a los ataques terroristas de Occidente. Ojo por ojo.
Obviamente Estados Unidos y la OTAN han mentido y manipulado las informaciones sobre Libia de la mano de agencias y periodistas mediocres e interesados. Libia, uno de los diez países más ricos del mundo en los años ochenta, se describe con los mismos términos con que se describe otras dictaduras, como si Gadafi se hubiese enriquecido a manos llenas mientras mantenía a su pueblo en la miseria -como en Egipto o en el mismo Estados Unidos. Sin embargo, la verdad es que Libia era un país desarrollado, con el ingreso per cápita más alto de la región, con la mejor distribución del ingreso, con la tasa de alfabetización más alta de África, con la esperanza de vida más alta, con un presupuesto nacional que destinaba casi el 40 por ciento a la educación, con una increíble y moderna infraestructura que Occidente ha destruido completamente y en el primer lugar del índice de desarrollo humano del continente
Antes que caracterizarse por la violación a los derechos humanos, la dictadura de Gadafi se caracterizó más bien por una ahogamiento casi absoluto de los derechos civiles. En el artículo en wikipedia se menciona sobre este aspecto el informe del Departamento de Estado de Estados Unidos de 2007, en que se acusa al régimen libio de violar los derechos humanos, que el informe detalla: malas condiciones de vida en las cárceles, detenciones arbitrarias y abuso del régimen de confinamiento aislado de los reos, persecución política y detenciones indefinidas y sin cargos,¿Suena conocido? Pero no menciona masacres ni exterminios ni persecuciones sistemáticas contra grupos de la población. De hecho, el coronel Gadafi fue un dictador mucho menos cruel y mortífero que el mismísimo Premio Nobel de la Paz, el primer presidente negro de Estados Unidos, Barack Obama, que en dos años de gobierno ha causado la muerte de decenas de miles de civiles inocentes.
El estado de cosas nos suena conocido porque la descripción que hace Occidente de Libia se podría aplicar perfectamente a sí mismo: detenciones arbitrarias, indefinidas y sin formulación de cargos, torturas y asesinatos, malos tratos en las cárceles y campos de concentración (Guantánamo, Abu Ghraib), aislamiento permanente de los reos, persecución política, cárceles secretas, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales (cerca de dos mil en los últimos años cometidas por fuerzas paramilitares norteamericanas -el llamado Ejército Secreto de Virginia del Norte), etc.
La salvaje ejecución del Gadafi sigue la política introducida por el presidente Obama, de atacar y destruir a los gobernantes hostiles y sus familias. De momento, es la mayor contribución de Obama a la nueva política norteamericana que fomenta el exterminio de los opositores. El coronel Gadafi es el tirano mártir de esa política. Ciertamente, el terrible e inevitable hecho que originó esta rebelión por encargo y final asesinato del coronel, fue que Libia despertó la conocida y criminal codicia de europeos y norteamericanos, esas dos culturas que pierden los estribos y el norte moral cuando oyen el tintinear de monedas.
mérici