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presidente piñera se está asilvestrando


columna de lísperguer
Presidente Piñera retoma y reitera amenazas de ministro Ribera contra poder judicial.

Es penoso e irritante que el presidente vuelva a amenazar a los jueces con una acción tan grave como truncar las carreras de los jueces si no adoptan el punto de vista del gobierno en casos de detenidos por desorden público. El presidente no logra entender que el estado que acusa a los detenidos es sólo una parte en el litigio y no puede ser parte y juez a la vez. Ese modo de pensar demuestra que no entiende el propósito de la justicia y, lo peor, que está dispuesto a violentar el estado de derecho para salirse con la suya.
Las declaraciones del presidente refuerzan las amenazas del ministro Ribera y hacen urgente e inevitable una acusación constitucional. Si los parlamentarios deciden no hacerlo, pondrán en grave peligro la independencia del poder judicial, cuyos miembros presumiblemente ya se sienten amenazados y necesitan saber que el Congreso y la ciudadanía rechazan categóricamente los intentos del gobierno de poner los tribunales a su servicio. Lo que quiere el presidente se llama derechamente tiranía.
Es conocido que los gobiernos autoritarios recurren a figuras como estas -detención por desorden público, por resistirse a la detención, por sospechas- para intimidar y oprimir, y es justamente la razón por la que los jueces no deben aceptar sin más los cargos del gobierno. La figura del desorden público -turbar "gravemente la tranquilidad pública para causar injuria u otro mal a alguna persona particular o con cualquier otro fin reprobado"- es frecuentemente utilizado de manera abusiva por la fuerza pública y abogados de derechos civiles vienen denunciando esta práctica desde hace muchos años. Abogados, organizaciones sociales y de derechos humanos y la prensa han constatado que la gran mayoría de las detenciones por desorden público son arbitrarias, y la propia policía ha enfatizado lo difícil que les ha sido detener a los verdaderos vándalos en las manifestaciones. La inmensa mayoría de los detenidos no estaban cometiendo ningún desorden ni alterando la tranquilidad pública cuando fueron detenidos, y es la razón por la que los jueces se niegan a dictar prisión preventiva. Además, el ministerio público no demuestra casi nunca la veracidad de las acusaciones. Insistir en una interpretación autoritaria y bruta de la ley amenaza el estado de derecho.

Por otro lado, frente a hechos realmente graves el presidente ha adoptado una actitud de complicidad con los excesos de la fuerza pública. No vi al presidente indignado por la violencia policial. Cuando el carabinero Millacura asesinó a sangre fría al niño Manuel Gutiérrez no le oí llamar a endurecer las leyes contra los carabineros parias ni ha enviado ningún proyecto de ley para castigar con más rigor a ese tipo de criminales, ni siquiera ha sugerido ni prometido impedir que ese carabinero sea juzgado por sus superiores en las farsas que monta la justicia militar. Ni menos se le ha oído insinuar que eliminará la aberrante justicia militar. No le he visto pedir la expulsión del poder judicial de jueces prevaricadores -como Nibaldo Segura, Rubén Ballesteros y otros fanáticos de extrema derecha- que protegen a los criminales pinochetistas torciendo el sentido de las leyes y aplicando artículos que contravienen los tratados de derechos humanos suscritos por Chile, especialmente los que declaran ilegal el otorgamiento de amnistía o la aplicación de prescripción penal a delitos de lesa humanidad. Ni le he visto lamentar ni tratar de reparar el hecho de que los peores criminales de la historia Chile se encuentren en libertad, con grave peligro para la ciudadanía, o en cárceles especiales que no merecen, ni le he visto prometer que serán enviados a cárceles comunes, como debiese ser. En buen castellano, eso se llama hipocresía.
lísperguer

el último foie gras


Chefs que se oponen a la prohibición del foie gras sirven sus últimas porciones antes de que entre en vigor. Pero ya buscan maneras de eludir la ley.
[Adam Nagourney] Los Angeles, California, Estados Unidos. El viernes noche un grupo de personas se agolpó frente a un escaparate sin rótulos apenas iluminado en la Avenida Fairfax en una calle de Los Angeles que atiende a judíos ortodoxos y hambrientos comensales. Al poco rato llegó otro grupo a protestar.
Detrás de las puertas de cristal estaba ocurriendo un acto de desafío cultural.
En ocho meses la venta de foie gras será prohibida en California. Pero durante siete horas el viernes noche, en un restaurante conocido apropiadamente como Animal, tres chefs presentaron un menú de ocho entradas que era una glorificación de una delicia que pronto será ilegal. Había foie gras ahumado, foie gras asado, foie gras al vapor y foie gras licuado, inyectado en unos agnolotti. Fue servido con lengua de ternera, yogur, prosciutto, helado de mostaza y trufas. Incluso había postre de foie gras: una copa de brownie con crema Chantilly de foie gras.
Pese a sus golosos excesos y con el trasfondo de los manifestantes que defienden los derechos de los animales, la cena -agotada- se convirtió el grasoso alimento en protesta política, desatando un choque de pasiones en una guerra que ha retumbado en todo el país pero que finalmente se resolvió aquí, en el primer estado del país en convertir en delito la venta de foie gras, el hígado engordado de gansos y patos.
Fue también quizás una tardía conciencia, de estos chefs y sus fans, de que una ley promulgada hace ocho años va realmente a ser implementada y va a cambiar drásticamente sus negocios, poniendo a California en la primera línea de la guerra contra la alimentación forzada de patos y gansos para producir la suave delicia del hígado.
"Quiero que la gente tenga la libertad de comer lo que quiera", dijo Ludo Lefebvre, uno de los chefs detrás de la cocina aquí el viernes. "Los animalistas quieren convertir en vegano a todo el mundo. No quiero que ellos determinen qué puede comer la gente. Hoy es el foie gras, pero mañana puede ser el pollo o el bife."
Continuó: "El foie gras es un ingrediente fabuloso, una delicia francesa. Yo nací y me crié con foie gras. Es como quitarle el kimchi a los norcoreanos."
Las opiniones de Lefebvre fueron repetidas por los comensales -muchos de los cuales dijeron que trabajaban en la industria de la alimentación, incluyendo a un representante de un productor de foie gras- que iban ingresando al local. "Hay un montón de desinformación", dijo Tom Feher, 29, un abogado de Los Angeles. "Estos animales no son maltratados. Maltratar a un animal que vas a usar para producir un ingrediente de lujo como el foie gras, es lo último que harías."
Esta no es la primera vez que una comunidad ha tratado de prohibir el foie gras. Fue prohibido en Chicago en 2006, provocando una reacción de los restaurantes que, como en la época de las tabernas clandestinas, servían foie gras en secreto. La prohibición duró apenas dos años.
"Había una sensación de incomodidad con que el ayuntamiento estuviera interviniendo en los menús de los restaurantes", dijo Mark Caro, periodista del Chicago Tribune, que escribió el libro ‘The Foie Gras Wars’ sobre la campaña fallida.
Pero en California la ley fue aprobada abrumadoramente y el respaldo ciudadano es más fuerte que nunca. Y al otro lado se ha formado una suerte de culto de los líderes vestidos de blanco en la cocina el viernes: Lefebvre, que ha sido pionero de los restaurantes pop-up [picadas] en el país, y los dos chefs de Animal, Jon Shook y Vinny Dotolo.
Shook dijo que las 320 sillas para los comensales de ‘Tienes Que Defender Tu Derecho al Foie Gras’ el viernes y sábado noche se vendieron en dieciséis minutos. Habían contratado a cuatro telefonistas para encargarse de la aglomeración.
Y costaba 175 dólares solamente la comida, más cincuenta dólares adicionales por el vino, la cerveza y champaña para dos.
Nunca hubo dudas de que la noche -con cada plato inventado para la ocasión como parte de un menú que fue mantenido en secreto hasta el último minuto- sería osado y gastronómicamente gratificante, aunque un poco abrumador. (Muchos comensales se compararon con los mencionados patos al momento de marcharse.) Pero es dudoso que tenga algún impacto político.
"Está bien que lo hagan", dijo John L. Burton, el ex legislador del estado que patrocinó el proyecto de ley, cuando se enteró de la cena como protesta política. "Si me das la dirección del restaurante, me pondré en la puerta a vender Lipitor para que no sufran un ataque al corazón. Es como lo que hacían antes de la Prohibición: todo el mundo estaba regalando los tragos. Cualquier cosa que los hiciera feliz."
Los activistas por los derechos animales desecharon el evento como un ejercicio en futilidad.
"Esta es en realidad una pataleta de los chefs. El proyecto entrará en vigor les guste o no", dijo Lindsay Rajt, directora asociada de People for the Ethical Treatment of Animals. "La idea de pagar más de cien dólares para comer un órgano muerto sería terriblemente divertido para todo el mundo si no implicara meter tubos por la garganta de las aves para obligarlas a comer dolorosamente."
Los miembros de la Animal Protection League se acercaron el viernes para formar un piquete frente a la picada, blandeando letreros frente a los ventanales dirigidos a la animada y joven clientela, que llegó incluso antes de que se abrieran las puertas para ser atendida por camareros fuertemente tatuados.
"La mayoría de la gente que asiste no está demasiado preocupada de la crueldad animal como el público general", dijo Bryan W. Pease, fundador de la organización. "Pero no veo ninguna posibilidad de que la prohibición sea derogada."
California está a la cabeza del proceso para regular el consumo de alimentos exóticos. Este mes el gobernador Jerry Brown promulgó una ley que prohíbe la venta de sopa de aleta de tiburón, y el año pasado un restaurante de sushi en Santa Monica fue clausurado después de ser acusado de servir ilegalmente carne de ballena.
El foie gras ha inspirado una disputa más apasionada y ambos lados han producido expertos y videos que alimentan el debate sobre la crueldad que implica la sobrealimentación de gansos y patos. Marion Nestle, profesora de estudios de la alimentación y salud pública en la Universidad de Nueva York, dijo que consideraba excesiva la ley californiana.
"¿Qué es lo que están regulando?", preguntó. "Estás impidiendo que la gente coma alimentos que en algunos países llevan comiendo durante generaciones. No creen que el proceso de engorde de los patos y gansos sea doloroso para ellos. He visto los videos, y todo el mundo dice lo mismo: todos corren para ser alimentados."
Continuó: "La cuestión es si crees que matar animales para alimentar a la gente es aceptable. Es un juicio moral. Este es un terreno muy resbaladizo éticamente."
Y, por supuesto, existe el argumento de los parroquianos, que gira sobre el placer. "El foie gras es probablemente una de mis cosas favoritas", dijo Alexandra Snukal, 30, que vive en Santa Monica.
Los dueños parecían resignados a la probabilidad de que hayan sido desbordados por el lobby animalista, incluso cuando repartían tarjetas dirigidas a "los ciudadanos de California" exigiendo la derogación de la ley. "Al final del día, son ellos los que ganaron", dijo Shook, abatido. "Esta prohibición ya está teniendo efecto. Esta cena no va a revertir nada."
Los transgresores de la ley pueden tener que pagar multas de hasta mil dólares diarios. Pero Lefebvre dijo que estaba pensando en cómo eludir la última prohibición. "Quizás le cambiaré de nombre", dijo. "Lo podemos llamar hígado de pato. O paté. Pero encontraré el modo. A la gente le gusta el foie gras."
[Ian Lovett contribuyó al reportaje.]
24 de octubre de 2011
15 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

quiénes son los usurpadores


columna de lísperguer
Arrecian críticas contra senador Girardi por no permitir el desalojo violento de manifestantes en el Senado.

El senador Girardi simplemente impidió un mal mayor. De haber intervenido la policía, hoy tendríamos mujeres y hombres apaleados, quizás uno o dos niños asesinados a balazos por la espalda y niñas manoseadas y ultrajadas por carabineros en los buses policiales. Con esto, Girardi se gana el respeto y el respaldo de la ciudadanía.
Pero la intervención de los manifestantes en el Senado en Santiago tiene también una dimensión simbólica que no se debe desdeñar. El gobierno quiere eludir su responsabilidad, y justificar de manera encubierta su intención de proteger el lucro en la educación y seguir protegiendo el despojo de nuestros recursos naturales y destruyendo el típico paisaje chileno, enviando proyectos de ley al Congreso, pese a que las organizaciones ciudadanas le habían pedido que las escuchara primero. Vale decir, el gobierno quería arreglarse los bigotes con los políticos por encima de la ciudadanía. Los manifestantes se apersonaron para decirles precisamente eso, e insistir en que fueran tomados en cuenta. Los ciudadanos no tienen muchas oportunidades de hacerse oír y esa era una ocasión. Quizás no es la mejor estrategia, pero es efectiva en cuanto deja en claro para todo el mundo, también para el extranjero, que este conflicto se deriva sobre todo de la falta de legitimidad de la clase política chilena, fundamentalmente porque nadie elige a esos políticos, que se eligen a sí mismos (como Escalona o Larraín, por ejemplo) o se hacen nombrar candidatos (los otros, lo que asegura su elección o reelección). Ningún senador o político chileno es realmente elegido, ni siquiera los que reciben los votos como primeras mayorías. (Esto porque fueron candidatos nombrados por las directivas de sus partidos y no en primarias abiertas y democráticas. El voto ciudadano sólo ratifica una decisión tomada a espaldas de la ciudadanía.)
Chile no es una democracia y los ciudadanos están hartos. El único modo de recuperar la paz social y que los ciudadanos acepten decisiones tomadas por el Congreso es que este Congreso sea elegido democráticamente, de modo que sus decisiones sean aceptadas aun si no nos gustan. En las condiciones actuales, eso es imposible. Por eso la única solución a corto y largo plazo es derogar el sistema binominal y rescribir la Constitución, para lo cual se hace indispensable convocar a una asamblea constituyente. Recuperar la democracia es la única solución, y sería bueno que todos, izquierda y derecha, se comprometiesen en ello sin trampas ni engaños.
Porque lo que dejó claro la arremetida ciudadana en el Senado es que no son los ciudadanos los usurpadores, sino los políticos que estaban en el edificio, que vienen usurpando la voluntad y representación ciudadana desde 1990. A los dirigentes ecologistas y estudiantiles los eligen al menos sus propias plataformas. A los senadores y diputados no los elige nadie. El edificio del Senado, si pertenece a alguien, es al pueblo, no a una clase política autocrática que carece de toda legitimidad.
lísperguer

la masacre de abu salim


La cárcel de Abu Salim en Trípoli, donde hacer quince años fueron masacrados mil doscientos reos fundamentalistas, se está convirtiendo en un símbolo de la crueldad de Gadafi y en un memorial a las víctimas.
[Patrick J. McDonnell] Trípoli, Libia. El alcaide no dejó lugar a dudas: pasara lo que pasara fuera de las murallas de la prisión donde las balaceras y explosiones de la creciente insurgencia destrozaban regularmente la tranquilidad de la noche,  la libertad no era una opción.
"Si ganamos, se quedarán por el resto de sus días", dijo el hombre, un funcionario del gobierno de Moamar Gadafi al que los reos sólo conocían por el nombre de Khalifa. "Si perdemos, los mataremos."
Parecía indiferente ante cualquiera de las dos posibilidades.
Khaled Abu Harber, un doctor de veintisiete años capturado transportando medicinas para los rebeldes, pensaba que era un hombre condenado. "No pensaba que alguno de nosotros fuera a quedar con vida", recordó.
Entre los últimos sitios en Trípoli en caer en agosto en manos de los rebeldes que pondrían fin al régimen de Gadafi después de 42 años, se encontraba la cárcel de Abu Salim, una ominosa ciudadela en el borde sudoeste de la ciudad.
Abu Salim era más que una cárcel: era una personificación en ladrillo y mortero del caprichoso poder de un dictador sobre sus súbditos. Los conductores evitaban acercarse a ella, como si pudiera atraerlos hacia su malévolo campo gravitacional.
Pero la notoria cárcel también jugó un papel en la rebelión que finalmente derrocó a Gadafi. Y mientras los libios empiezan a reconstruir su sociedad, está asumiendo un nuevo rol como una suerte de memorial a las víctimas de Gadafi y un cauto recordatorio de cómo puede torcerse una revolución.
"Todo el mundo aplaudió cuando la revolución de Gadafi derrocó al rey", dijo Abdul Rahman Shengheer, abogado y ex reo de Abu Salim, refiriéndose al golpe militar que expulsó al rey Idris. "Todos pensábamos que Gadafi nos haría libres. Pero mira lo que pasó. Tenemos que asegurarnos de que no se vuelva a repetir."
Mucho antes de que el tambaleante régimen libio lanzara una desesperada redada de sospechosos de ser rebeldes y simpatizantes, abultando la población de Abu Salim, la penitenciaría era conocida como un infame depósito de humanidad y patio de ejecuciones.
En junio de 1996, según organizaciones de derechos humanos y sobrevivientes, cerca de mil doscientos reos fueron asesinados después de un motín que enfureció a Abdullah Senussi, cuñado de Gadafi y durante largo tiempo el jefe de seguridad de Libia. Senussi está todavía prófugo.

Anwar Haraga, 49, un informático que vive ahora en Manchester, Inglaterra, dice que sobrevivió por suerte. Cuando estalló el motín, llevaba siete años en Abu Salim, probablemente debido a que usaba barba y se vestía como islamita, dijo. Los que dirigieron la revuelta en la cárcel, dijo, eran libios que habían luchado contra la Unión Soviética en Afganistán [en la rebelión anti-soviética dirigida por Osama bin Laden]. En la época, Gadafi consideraba a los fundamentalistas como su más grande amenaza.
Los reos, que estaban indignados por las limitadas visitas familiares, malas condiciones de vida y por el hecho de que estaban encarcelados sin juicio y otras quejas, tomaron de rehén a varios gendarmes, se hicieron con las llaves y abrieron las puertas de las celdas, de acuerdo a testigos.
Senussi se apresuró para llegar a Abu Salim y prometió atender las quejas de los reos, logrando que volvieran a las celdas, contaron testigos.
Haraga era uno de más de doscientos reos de un pabellón que no pudieron abrir las celdas, y cree que es la razón por la que todavía están vivos. Fueron trasladados a un ala separada y a la mañana siguiente les sirvieron un opíparo desayuno. Entonces empezaron a oír tiros -múltiples al principio, y separados luego, los que según Haraga fueron interpretados por los sobrevivientes como tiros de gracia de los otros reos. El tiroteo duró más de dos horas, dijo.
"Tus hermanos están muertos", le dijo a Haraga un gendarme.
Finalmente fue dejado en libertad en 2000, se reunió con su novia que lo había esperado durante once años y reanudó sus estudios en Inglaterra. Ahora tiene cinco hijos.
Versiones de testigos compiladas más tarde por Human Rights Watch y una organización de la oposición libia, dicen que los reos fueron agrupados en varios patios interiores y que los gendarmes les dispararon desde los tejados.
El gobierno de Gadafi no reconoció nunca completamente esas muertes. Durante años, la desaparición de los reos fue una tema tabú. Pero las familias exigieron aclaraciones, llegando incluso a realizar protestas públicas, lo que era una iniciativa peligrosa en la Libia de Gadafi.
En febrero, la policía libia detuvo a un abogado de Bengasi, Fathi Terbil, que trabajaba para familiares de Abu Salim. La indignación por la detención del abogado, combinada con el ejemplo de las rebeliones de la Primavera Árabe en los vecinos Túnez y Egipto, contribuyeron a espolonear el movimiento de protesta del 17 de febrero de 2011, que más tarde se convirtió en una revuelta armada.
Abu Harber, el doctor capturado transportando medicinas; Shengheer, el abogado calvo detenido por brindar asistencia material a los rebeldes; y Haraga participaron en la lucha de diferentes maneras.
El doctor y el abogado se encuentran entre los miles de sospechosos detenidos en los últimos y caóticos días del régimen. Entretanto, Haraga volvió clandestinamente a Libia y se unió a los rebeldes.
Cuando Haraga finalmente volvió a su ciudad natal, lo hizo con los rebeldes que entraron a la capital desde las montañas occidentales de Libia. Después de meses de lucha, las defensas libias se derrumbaron con sorpresiva rapidez.
Sin embargo, en esas semanas finales los reos de Abu Salim no sabían cuándo ni si serían liberados. La prisión era un mundo en sí mismo.
El aislamiento empezaba cuando los detenidos eran introducidos con una capucha cubriéndoles el rostro, desnudos y esposados, contó Shengheer. Un "comité de recepción" los golpeaba metódicamente y eran obligados a repetir lemas a favor de Gadafi.
"¡Moamar es tu amo!", gritaban los gendarmes en una avalancha de abusos verbales. "¡Perros! ¡Ratas! ¡Traidores de la OTAN!"
Finalmente, contó Shengheer, fue desatado, le pasaron un uniforme de presidiario y fue alojado en una celda de cinco por cuatro metros con otros nueve presos, muchos de ellos también profesionales, miembros de las clases educadas y empresarios de los que Gadafi desconfiaba. Muchos de ellos se habían desconectado de la retórica revolucionaria del líder.
Cada día, dijo Shengheer, los reos eran alimentados con una comida, normalmente un plato de cuscús y una botella de un litro y medio de agua. El abogado dijo que durante sus setenta días en Abu Salim, nunca salió de la celda infestada de ratas, y nunca vio la luz del día. Esperaba nerviosamente el temido interrogatorio.
"Sabíamos que el único modo de salir era en una bolsa de cadáveres o liberados por los rebeldes", dijo Shengheer durante una entrevista en su casa en un barrio de clase media en Trípoli.
Durante los interrogatorios, los reos eran coaccionados con golpizas, descargas eléctricas y otras formas de tortura para que revelaran los nombres de sus contactos con los rebeldes, dijeron sobrevivientes. Algunos entregaban nombres de personas que había salido del país o que ya se encontraban con los rebeldes.
Abu Harber dijo que después de que fuera detenido, fue llevado a una comisaría donde un interrogador disparó con un rifle Kalashnikov hasta que el cañón empezó a quemar y luego lo apretó contra su piel. El doctor dice que entregó a los interrogadores el nombre de un rebelde que se encontraba en Túnez y lejos del alcance de la policía libia.
Sin embargo, Abu Harber dice que los policías hicieron algo inesperado: llevaron al padre del hombre, un ex coronel de ejército de 75 años. Los agentes colgaron al viejo por sus pulgares frente a Abu Harber, lo golpearon y aplicaron descargas eléctricas en sus manos y orejas.
El doctor contó que la víctima fue finalmente liberada y que huyó del país. Espera encontrarlo y ofrecerle sus disculpas.
Pero Shengheer no fue interrogado nunca. Incluso la notoriamente efectiva policía secreta libia fue superada por los acontecimientos. Con detenidos en todas partes, la policía no tuvo tiempo para interrogar a todos los que se hacinaban en Abu Salim y otras cárceles.
El 24 de agosto algunos reos temían que los rebeldes que irrumpían en Abu Salim fueran gendarmes que se disponían a asesinarlos. Pero los gendarmes habían huido. Los últimos reos de Abu Salim de la era de Gadafi fueron liberados.
Desde entonces la ahora desierta prisión ha asumido un nuevo rol como monumento a la injusticia vivida durante las décadas del régimen de Gadafi y un sitio de peregrinación para los ex reos y familiares de los que fueron asesinados en 1996.
La semana pasada el gobierno provisional del país declaró que había encontrado la fosa en la que fueron enterradas las víctimas de la masacre de 1996 en un árido tramo del desierto fuera de las murallas de la cárcel. Tomará meses, probablemente años, para excavar los restos y completar los análisis de ADN.
"Sabemos que nuestros hermanos están enterrados en alguna parte", dijo Haraga, que visitó la prisión hace poco para pensar en los acontecimientos de hace quince años y en el milagro de los últimos meses.
"Me siento como un hombre nuevo en un país nuevo", dijo.
24 de octubre de 2011
1 de octubre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

declaró macarena gelman


Macarena Gelman declaró como testigo en el juicio por el plan sistemático de robo de bebés.
Uruguay. La nieta recuperada del poeta argentino Juan Gelman afirmó que conocer su identidad le permitió sentirse "más completa". "Puedo decir que entendí muchas cosas que antes no entendía y vacíos que no sabía de dónde salían", reflexionó Macarena al final de la videoconferencia desde la sede del MERCOSUR, en Montevideo.

La joven que recuperó su identidad en 2000, gracias a una investigación de su abuelo, quien la encontró apropiada por un policía retirado uruguayo -ya fallecido- y su esposa, reconstruyó lo ocurrido con sus padres biológicos, secuestrados en el centro clandestino de detención "Automotores Orletti". Su madre, pese a ser argentina, fue llevada a Uruguay en el segundo vuelo que transportó detenidos desaparecidos desde Buenos Aires a Montevideo -donde nació Macarena- en el marco del Plan Cóndor.
Macarena declaró, ante el Tribunal Oral Federal 6, que juzga al dictador Jorge Videla, entre otros, por el plan sistemático de sustracción de bebés, y que analiza lo ocurrido con los niños víctimas del Cóndor, que su madre, María Claudia García Iruretagoyena, "estuvo detenida clandestinamente en el Servicio de Información de Defensa, en Montevideo, y mi nacimiento fue a fines de octubre o principios de noviembre del 76. (...) La última vez que ella fue vista con vida conmigo fue el 22 de diciembre de 1976, cuando -según declaró un exsoldado que cumplía tareas allí- vio que se la llevaron dos funcionarios militares con rumbo desconocido y conmigo en una canastita", precisó.
La joven, quien vive en Uruguay, recordó que el soldado "escuchó el comentario de un oficial que me llevaba diciendo ’a veces hay que hacer cosas embromadas’". La nieta de Gelman creció como hija biológica del policía retirado y expresidente de la Asociación Nacional de Policías retirados de Uruguay, Ángel Tauriño, quien en democracia llegó a ser jefe de la fuerza en un municipio por decisión del partido Colorado.
"Cuatro días antes de morir, internado, me pedía perdón, una y otra vez, llorando. Yo no me imaginé en ese momento porqué", recordó Macarena, quien sigue refiriéndose a Tauriño y a su esposa, Esmeralda, como sus padres. Ante el tribunal declaró que fue criada con mucho cariño, que siempre la trataron bien y que la mujer nunca supo de dónde provenía y por eso nunca quedó imputada en las causas judiciales abiertas por su caso.
El 31 de marzo de 2000 Macarena conoció personalmente a su abuelo Juan, quien le dio los detalles de lo ocurrido con ella. Hasta entonces había pensado que era hija biológica del matrimonio que la crió y sólo a mediados del 2000 su presunta madre le reveló que fue dejada en la puerta de la casa de Tauriño en 1977, con una nota en la que su mamá biológica decía que no podía cuidarla. Dos estudios de ADN confirmaron que es hija de Marcelo Gelman y María Claudia .
Macarena aludió también a las referencias acerca de las visitas de varios represores argentinos al centro de detención de Montevideo, entre ellos, Honorio Martínez Ruiz y el fallecido Aníbal Gordon. "Como había habido un primer vuelo de uruguayos trasladados, que habían sobrevivido y no los habían matado en Uruguay, se decía que había desconfianza y viajaron para verificar que los del segundo vuelo fueran asesinados. Permanecen todos desaparecidos", añadió. Macarena, por último, sostuvo que sus padres "eran de la Unión de Estudiantes Secundarios y no se habían ido de la Argentina porque querían que yo naciera ahí, esperaban mi nacimiento".
El Tribunal escuchó además a Anatole Larrabeti Manis, quien a los cuatro años compartió el lugar de cautiverio con la nuera de Gelman, su hermana de un año y medio y presumiblemente Macarena. Los dos hermanos fueron llevados en un taxi desde Buenos Aires a Montevideo tras la detención de sus padres, estuvieron en el SID y luego se los trasladó a Chile, donde quedaron abandonados en una plaza antes de ser adoptados por la familia que los crió. En 1979 fueron hallados por una de sus abuelas y desde entonces vivieron en contacto con su familia biológica en Uruguay.
24 de octubre de 2011
©página 12

para no morir


Gadafi murió con dignidad, peleando hasta el final.
[Santiago O’Donnell] La muerte de Khadafi no fue linda ni prolija. El murió con dignidad, peleando hasta el final en su ciudad natal contra fuerzas muy superiores. Pero ellos, los de la OTAN, lo cazaron como un pajarito y se lo sirvieron en bandeja a la turba enardecida para que lo asesinen, para que lo apaleen hasta desfigurarlo. No fue lindo ni marca un buen comienzo para la nueva era que empieza en Libia. Ninguna guerra es prolija, pero vamos, primero Bin Laden, ahora Khadafi ¿Qué clase de sistema legal permite que los villanos de turno sean sistemáticamente eliminados, sin juicio ni verdad? Los que entregaron a Khadafi, los que reparten órdenes y armamento, los que recibieron a los líderes rebeldes en sus palacios occidentales, ¿cómo permiten semejante salvajismo? Los que bombardearon sin piedad hasta dar vuelta la guerra civil ahora prometen ser garantes de la reconstrucción de la infraestructura y el tejido social que ha sido destruido. Pues bien, hay que empezar por el principio. En el caso de Khadafi es especialmente pertinente que se conozca la verdad sobre la represión del ejército libio a los manifestantes de la Primavera de Trípoli. Es que ése fue el antecedente que invocaron las potencias occidentales para meterse en Libia, armar a los rebeldes y producir el derrocamiento del viejo caudillo. El pretexto para invadir Libia fue el de evitar que Khadafi repita la masacre de Trípoli con los rebeldes que había sitiado en Benghazi. ¿Fue así? ¿Hubo masacre en Trípoli? En un país que no permitía prensa crítica ni corresponsales extranjeros, difícil saber. Pero la Corte Penal Internacional de La Haya, la organización de derechos humanos Human Rights Watch y varios gobiernos, incluyendo el de Rusia, acusaron a Khadafi de abrir fuego en contra de su propia población. También deben investigarse las denuncias de Amnesty International sobre las masacres y linchamientos de soldados leales a Khadafi a manos de los llamados rebeldes (foto). Pero sobre todo debe ser investigada la brutal e inhumana muerte del líder libio, como ha pedido Naciones Unidas. No vaya a ser que esta muerte tan oportuna para Occidente cierre la posibilidad de esclarecer estas cuestiones. No es que las acusaciones no sean plausibles. Khadafi tiene un largo currículum de violaciones a los derechos humanos, incluyendo el haber admitido la responsabilidad de su gobierno en el derribo de un avión de línea repleto de pasajeros. Los rebeldes han demostrado que tampoco son carmelitas descalzas y la OTAN, que impidó la huida de Khadafi, fue al menos permisiva con la turba que lo ejecutó. El problema es que Libia le vende casi todo su petróleo a Europa, tiene casi todo su dinero depositado en bancos europeos y le compra gran parte de su armamento a Estados Unidos. O sea, un Khadafi vivo, sentado en el banquillo de los acusados, hubiera podido prender el ventilador contra sus respetados cómplices del otro lado del Mediterráneo y más allá del Atlántico. Por eso es tan importante conocer la verdad, porque nada puede renacer a partir de la mentira.

El movimiento islamista palestino Hamas liberó al sargento israelí Gilad Shalit, secuestrado en Gaza en el 2006, a cambio de más de mil prisioneros palestinos. La decisión del gobierno de Benjamin Netanyahu de entrar en negociaciones directas con Hamas para liberar al soldado fue recibida con el beneplácito de la mayoría de los israelíes. La liberación de los primeros prisioneros palestinos desató el júbilo en las calles de Gaza y Cisjordania. El acuerdo fortalece a Hamas y al gobierno israelí y debilita las posición de Estados Unidos y de la Autoridad Palestina, que venían negociando un acuerdo de paz. Lo cual no está mal, porque el acuerdo excluía a Hamas e Israel participaba sólo a regañadientes, para no alienar a su aliado estadounidense. Hay que decir que Israel invadió dos veces Gaza desde el secuestro del soldado con cientos de víctimas civiles, pero no pudo recuperar a Shalit por la fuerza. Y que Hamas disparó cientos de cohetes caseros contra la población civil israelí pero recién pudo recuperar a sus prisioneros cuando se sentó a negociar con Israel. Es verdad que las armas y los hechos militares fortalecen el poder de negociación. Pero en un punto hay que sentarse y trasladar lo que sucedió en el campo de batalla al terreno político. En Medio Oriente ya se han disparado todos los tiros necesarios como para que quede claro que ni los israelíes ni los palestinos se van a rendir o desaparecer. El canje de prisioneros parece indicar que, tras generaciones enteras de sangre derramada, los dos viejos contendientes empiezan a aceptar esta realidad. Esto no significa negar que hay un pueblo opresor y otro oprimido ni avalar los métodos terroristas que han sabido emplear los oprimidos, ni los bombardeos indiscriminados que usan los opresores para vengarlos. La discusión puede ser tan eterna como fútil, en cambio las acciones del gobierno conservador israelí y de la facción mayoritaria y más radical del movimiento palestino, aun con los considerables escollos que quedan por delante, autorizan a ilusionarse con un gradual acercamiento a algo que se parezca a convivir en paz.

En España, ETA anunció que deja la lucha armada. La última guerrilla europea empezó a extinguirse cuando el nacionalismo dejó de ser una razón para matar y dejar la vida. Independizarse de España no fue posible, hacerlo de la Unión Europea suena a quimera. Fundada durante el franquismo, ETA cometió su primer atentado mortal en 1968, la víctima fue un miembro de la Guardia Civil. Después vinieron 838 más. Al final, la violencia militarista que cimentó al grupo separatista vasco y le dio su impulso inicial en tiempos de dictadura terminó sellando su suerte. Diezmada como nunca, repudiada por millones de españoles, la ETA nunca se recuperó del cisma entre su ala política y su ala militar que causó el atentado del 2006 en el aeropuerto de Barajas, donde murieron dos empleados de limpieza. La organización había declarado un "alto el fuego permanente" y negociaba un acuerdo de paz con el gobierno español. Tanto para adentro como para afuera de la ETA el daño causado por semejante contradicción fue irreparable. Desde entonces, tanto el gobierno español como el francés le venían asestando duros golpes a lo que quedaba del grupo armado, mientras la izquierda nacionalista vasca hacía un exitoso reingreso a la política legal española, convirtiéndose en la tercera fuerza en la región, con diversas representaciones en municipios y consejos deliberantes. El final estaba cantado.

Cuatro décadas de Khadafi en Libia. Cuatro décadas desde la ocupación de Palestina. Cuatro décadas desde el primer atentado mortal de ETA. Toda una vida de caerse y levantarse para seguir peleando a corazón partido. Hasta que los tiempos cambian. El amor madura, el odio muta en dolor, se aprenden nuevas formas de lucha. Por los que vienen y por los que ya no están, los sobrevivientes renacen y vuelven a empezar, para no morir.
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
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ministro ribera reitera amenazas


columna de lísperguer
Ministro Ribera acusa de ignorancia a presidente de Corte Suprema y reitera amenazas.

Al despropósito de las amenazas e incomprensible arrogancia el ministro agrega el insulto: ahora el presidente de la Corte Suprema es un ignorante. ¿Cuál es el propósito de todo esto? El ministro dijo con todas sus letras que el ministerio de Justicia (o sea él mismo) y el Ejecutivo (nuestro presidente ahora tan ausente) tomarán en cuenta, a la hora de promover a jueces a la Corte de Apelaciones o a la Suprema, los fallos que dicten en casos de detenidos por desorden público. Los jueces que no apliquen la mano dura que exige el gobierno verán truncadas sus carreras, porque no serán ascendidos. Esas declaraciones las oímos y leímos todos. No fue un lapsus del ministro. Fue una amenaza prácticamente explícita. "Hay que tener claro que también en los ascensos de los jueces no es un tema exclusivo de los jueces, sino que es un tema donde también participan otros poderes del Estado, por eso que quien quiere llegar a la Corte de Apelaciones o a la Corte Suprema, obviamente tiene que ser un magistrado que sepa considerar adecuadamente los intereses individuales y los intereses colectivos" (en La Tercera). Y lo que el ministro insinúa es que los jueces no interpretan la ley correctamente, o que la aplican "fácilmente", o que no toman en cuenta el bien común. Es decir, que cometen prevaricato. Es una acusación grave, y son amenazas graves que ponen en peligro el estado de derecho. ¿Por qué? Porque para la ley, el estado querellante y los detenidos por desorden público son partes de un litigio y los jueces no pueden aceptar sin más la veracidad de una acusación ni decretar prisión preventiva sin considerar los antecedentes de cada caso. Lo que pretende el estado es que los jueces funcionen como funcionarios policiales, que velen por el bien común según lo entiende el gobierno (que es algo que corresponde a la policía o al gobierno) y que obedezcan, so pena de castigo.
Lo peor de todo es que la acusación por desorden público tiene habitualmente muy poco sustento, porque los carabineros suelen detener no a las personas que realmente provocan desórdenes públicos, sino que habitualmente a personas, por lo general inocentes, que se encuentran en las cercanías de disturbios, y en eso obviamente no se puede fundar ninguna acusación seria.
El Congreso debe acusar constitucionalmente al ministro de Justicia, Teodoro Ribera, a fin de conseguir su destitución. Dejar de hacerlo significaría avalar los planes del gobierno y dejar a los jueces a merced de sus temores y de represalias. Así no se puede dictar justicia. Ribera debe marcharse.
lísperguer

venezuela aprueba ley de ddhh


Venezuela aprobó una ley para investigar sus crímenes de lesa humanidad. La ley contempla la creación de una Comisión de la Verdad y enseñanza en los colegios primarios y secundarios. Se calcula que durante el período de 1958-1998 hubo más de 3000 casos de desapariciones forzosas en Venezuela.
[Nicenboim Juan] Venezuela. Antes de que Hugo Chávez asumiera la presidencia de Venezuela en 1999, durante el período conocido como la IV República, los sucesivos gobiernos cometieron crímenes de lesa humanidad. La Asamblea Nacional de ese país aprobó esta semana la creación de la Ley Contra el Olvido, que investigará las atrocidades cometidas durante las dictaduras civiles.
La ley contempla la creación de una Comisión de la Verdad para promover la desclasificación de documentos de la antigua Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip).
Se calcula que durante el período de 1958-1998 hubo más de 3000 casos de desapariciones forzosas en Venezuela. Durante el lapso de tres años, la Comisión de la Verdad intentará establecer las responsabilidades intelectuales y materiales, y compensar de forma moral a las víctimas y familiares. Una de las propulsoras del proyecto, la diputada del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), Marelis Pérez, explicó que se promoverán sanciones de carácter moral y no de indemnización, ya que la mayoría de los culpables pueden estar muertos. "La comisión la va a conformar una parte institucional del Estado y otra con revolucionarios, familiares de víctimas y organizaciones ligadas a esos movimientos", dijo a Página/12 Humberto Vargas Medina, ex combatiente del Frente Guerrillero José Leonardo Chino. La oposición al chavismo, agrupada en torno de la Mesa de la Unidad Democrática, votó en contra de la normativa por considerar que sólo se circunscribe a una etapa determinada.
La ley también prevé incluir los acontecimientos de ese período como material de estudio obligatorio en la currícula de los colegios primarios y secundarios de todo el país. El proyecto se aprobó un día después de conmemorarse la desaparición del profesor y secretario general del Partido Comunista de Venezuela, Alberto Lovera. Su caso fue emblemático, ya que fue secuestrado en Caracas el 17 de octubre de 1965, y nueve días más tarde su cadáver fue encontrado en una playa del estado de Anzoátegui, con una cadena al cuerpo y signos de torturas. En diálogo con Página/12, su hijo celebró que Venezuela entre en esta nueva etapa. "El período de Raúl Leoni (1964-1969), cuando asesinaron a mi padre, fue el más sangriento con la utilización de la figura de la desaparición forzosa. Allí se instituyó el método", dijo Alberto Lovera. El gobernante Acción Democrática (socialdemócrata) aplicó el macarthismo contra intelectuales de izquierda. Entre las víctimas de la represión estatal están el hermano de Fernando Soto Rojas, presidente de la Asamblea Nacional y ex guerrillero.
"El gobierno tenía la legitimidad alcanzada por el voto. Pero la maquinaria política de los partidos que detentaban el poder (AD y Copei) tenían el control sobre otros poderes del Estado. El poder del voto estaba cooptado", recuerda Lovera. Según él, la investigación de los crímenes cometidos por las dictaduras de la IV República no había sido una demanda prioritaria de la sociedad venezolana. Existía una voluntad de algunas organizaciones pero no de carácter mayoritario.
Los medios de comunicación privados tampoco pusieron el tema en su agenda. "La mayoría invisibilizan la situación. El sistema de medios públicos y el canal 8 venezolano sí lo cubrió, así como La Radio del Sur", agregó Lovera. Vargas Medina, autor de ‘Remembranzas de un guerrillero de los años sesenta’, explicó que la ley no se pudo hacer aprobar antes porque no hubo voluntad política. "Los medios fundamentales privados son representantes de los represores de esos años", dice Vargas Medina.
Para ambos, el presidente Hugo Chávez siempre denunció las atrocidades cometidas y su PSUV fue un impulsor fundamental para la aprobación del proyecto.
"En la época del Puntofijo (pacto entre AD y Copei que en 1958 instaló la democracia representativa) era imposible pretender cualquier investigación, ya que ellos fueron los torturadores. Se intentó con la asamblea pasada pero no hubo voluntad política. El presidente desde un principio recordó la historia reciente. Con el caso particular de mi padre, que marcó la diferencia, él denunció todas las barbaridades a las que fue sometido. La situación particular que él vivió le dio una preponderancia sobre la izquierda. Chávez tiene una sensibilidad grande con ese tema desde el principio de su gobierno." Los casos más simbólicos de la represión estatal además de los de Soto Rojas y Lovera fueron las masacres de Cantaura y Yumaré, en la década del ochenta.
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
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